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Con los ojos de ellas: percepciones de la historia en Colombia 1920-1950, a partir de las narraciones de tres mujeres Norteamericanas.

EYE OF THEM: PERCEPTIONS OF HISTORY COLOMBIA 1920-1950, FROM THE STORIES THREE WOMEN AMERICAN

INTRODUCCION

En el convencimiento de que esas narraciones brindan percepciones unicas sobre la cultura y la historia de Colombia imposibles de encontrar en fuentes de otro tipo, Jose Luis Diaz Granados en su obra: Viajeros extranjeros por Colombia, recopila pasajes de las obras de viajeros extranjeros que recorrieron Colombia durante el periodo comprendido entre 1810 y 1996. De los noventa libros sobre cronicas de viajes que relaciona en la bibliografia de su texto, Diaz Granados escogio pasajes de treinta y cinco libros, basandose para ello en criterios en el sentido que esas obras:
   [...] fueron fundamentales de cada epoca, desde la Independencia
   hasta nuestros dias, entresacando lo mas pintoresco y lo mas
   profundo a un mismo tiempo, lo mas interesante y lo mas divertido,
   lo mas fiel a su tiempo y lo mas colombiano de Colombia visto desde
   los ojos de un extranjero. (2)


Estas narraciones aportan un material de lectura apasionante. No obstante, lo que se destaca con particularidad en la recopilacion que hace el autor es la ausencia de perspectivas femeninas. Diaz Granados registra unicamente las observaciones de una sola mujer: Angelica Gorodischer, novelista argentina, quien visito Bogota en los anos cuarenta. No obstante, fueron muchas las mujeres que llegaron a Colombia, en particular en el siglo XX, y que publicaron libros en los que narraron sus experiencias.

El objetivo de este ensayo es hacer un analisis de los libros que escribieron tres mujeres nacidas en los Estados Unidos, quienes vivieron en Colombia en alguna epoca entre los anos de 1920 y 1950 y, partiendo de los criterios que utilizo Diaz Granados enunciados antes, evaluar el valor potencial de esos textos como fuente de informacion para los historiadores de la primera mitad del siglo XX. Las tres autoras y sus obras son: Blair Niles, Colombia: Land of Miracles (1924) (Nueva York: D. Appleton-Century, 1939); Virginia Paxton, Penthouse in Bogota (1930-32) (Nueva York: Reynal & Hitchcock, 1943); y Nancy Bell Bates, East of the Andes and West of Nowhere: A Naturalist's Wife in Colombia (1940-48) (Nueva York: Charles Scribner's Sons, 1947).

Las historias personales de las autoras

Durante el periodo que vivieron en Colombia las tres mujeres estadounidenses, lo hicieron acompanadas de sus esposos; la vida personal de cada una de ellas mostraba caracteristicas muy disimiles. Blair Niles (de soltera Mary Blair Rice 1880-1959), quien en 1924 visito Colombia durante algunas semanas, era novelista, exploradora y autora de libros de viaje. Se divorcio de William Beebe, su primer esposo, explorador y naturalista, aunque no sin antes acompanarlo en muchas expediciones cientificas y, como Mary Blair Beebe, fue la coautora con su esposo de dos libros: Our Search for a Wilderness y Two Bird Lovers in Mexico. En 1913 despues de su segundo matrimonio con Robert L. Niles, arquitecto de Nueva York, se cambio el nombre a Blair Niles. En 1923 la pareja viajo primero a Ecuador para despues trasladarse a Colombia. En su periplo, visitaron Cartagena, Barranquilla y Santa Marta haciendo una parada en Antioquia en ruta hacia Bogota, utilizando barco, tren y avion en su desplazamiento, experiencias todas ellas registradas en: Colombia, Land of Miracles. Durante los anos siguientes, Blair y Robert continuaron viajando, visitando Haiti, Guyana Francesa y Guyana Holandesa, Guatemala, Peru y Mexico. En libros y revistas populares como: Century y Harpers, Niles publico narraciones de las aventuras que vivieron. No obstante, se le recuerda en particular por ser la primera mujer en visitar la colonia penal de Guyana Francesa, donde recopilo material para el libro: Condenmed to Devil's Island, publicado en 1927 y llevado al cine algun tiempo despues. (3)

Es menos lo que se conoce acerca de la vida de Virgina Paxton quien en: Penthouse in Bogota, se describe a si misma como miembro de una "familia comun y corriente de la region central de los Estados Unidos y duena de un periodico". (4) A finales de los anos veinte, cuando todavia era estudiante de la Universidad de Illinois, contrajo matrimonio con Charles "Chilly" Harner. En Chicago Harner trabajo para la Associated Press (AP). En 1929 cuando lo ascendieron al Servicio Extranjero de AP, junto con Michael, su hijo pequeno, la pareja se mudo a Washington, DC, donde Harner cultivo estrecha amistad con Enrique Olaya Herrera, en ese entonces Embajador de Colombia ante los Estados Unidos. En 1930 cuando el embajador fue elegido presidente de Colombia y a sugerencia de Olaya, la AP encomendo a Harner la apertura de la primera agencia de prensa de AP en Bogota. En consecuencia, en julio de 1930 "Chilly", junto con Olaya y su comitiva, Virginia y Mike, se hicieron a la mar, partiendo de Nueva York con rumbo a Barranquilla. Al igual que Blair y Robert Niles, quienes los antecedieron, arribaron a Bogota despues de desplazarse en un barco de vapor y en un aeroplano. Una vez en la capital, Virginia se dedico a las labores hogarenas mientras Chilly trabajo como corresponsal de AP. La familia vivio dos anos en Bogota y, como lo describe un critico, el libro de Virginia es "una narracion simpatica y amistosa de la manera de llevar un hogar en un territorio extranjero (...) una historia grafica, sin afectacion alguna sobre una visita intrascendente al extranjero. (5)

Nancy Bell Bates (1912-1976) era nieta de Alexander Graham Bell e hija de David Fairchild, botanico famoso, de quien heredo su amor por los viajes, la aventura y las ciencias naturales. En 1939 a la edad de 27 anos contrajo matrimonio con Marston Bates, amigo de su hermano, quien se doctoro en zoologia en la Universidad de Harvard en 1934. Despues del ingreso de Bates a la Fundacion Rockefeller, las investigaciones que realizaba sobre la biologia del mosquito lo llevaron junto con su esposa a Albania y luego a Egipto. A finales de los treinta, para sorpresa de los cientificos quienes creian que la enfermedad ya estaba erradicada como resultado del trabajo de Walter Reed a comienzos del siglo XX, quien identifico al mosquito Aedes aegypt como portador del virus, en Suramerica comenzo a propagarse una epidemia misteriosa de fiebre amarilla. En consecuencia, la Fundacion Rockefeller encomendo a Bates la mision de investigar las causas de estas nuevas cepas de la enfermedad, en el laboratorio que ya se encontraba funcionando en Villavicencio, Colombia. (6) En mayo de 1940, con Nancy embarazada de su primer hijo, los Bates se embarcaron en el puerto de Alejandria con rumbo a Buenaventura, atravesando el Canal de Panama. De Buenaventura continuaron viaje por tren y automovil hacia Cali y de alli por automovil a Bogota. Despues de vivir durante varios meses en Bogota, donde Nancy dio a luz a su primer hijo, partieron hacia Villavicencio en automovil en 1941. Bates trabajo durante ocho anos como director del laboratorio de fiebre amarilla, mientras Nancy era su asistente, ademas de encargarse de la crianza de sus cuatro hijos. Muy pronto los Bates quedarian prendados de la frontera de los Llanos y en su libro, el cual contiene muchas fotografias, Nancy describe el trabajo en el laboratorio, el trabajo de campo, las mascotas, asi como la cultura y el entorno de los Llanos Orientales.

El caracter de las narraciones de las autoras

Louis Perez Jr., en la introduccion de su recopilacion de cronicas de viaje de la Cuba del siglo XIX, advierte que el genero es en extremo "desigual en calidad y utilidad". Muchas narraciones son "frivolas, demasiado indulgentes con el autor o la autora, abiertamente racistas y sexistas", tanto que los lectores conocen mas sobre el viajero o la viajera que sobre el pais que describen. Sin embargo, otras narraciones son cronicas fieles de tiempo y lugar, escritas por observadores sagaces, las cuales contienen anecdotas "llenas de significado" y conservan informacion valiosa que se habria perdido de otra manera. (7) Los tres libros analizados a continuacion en este escrito, dan fe de la validez de las afirmaciones de Perez. Por esta razon, algunas apreciaciones sobre los estilos contrastantes de los libros y de las personalidades de las autoras, seran utiles con el objeto de determinar el valor de las percepciones que ellas ofrecen sobre la historia de Colombia y del "colombiano de Colombia".

Como periodista profesional, que escribia con la finalidad de entretener a sus lectores en los Estados Unidos, Blair Niles producia una cronica impresionista, fantastica en ocasiones, de las experiencias vividas. Si bien escribio con la historia, las leyendas y las tradiciones de Colombia como telon de fondo e incluyo en la contraportada del libro la bibliografia de las fuentes que utilizo, la tendencia de la autora a mezclar la leyenda con la historia hizo que su obra fuera, en palabras de un critico, "bastante tediosa" y sus percepciones sobre "Colombia son bastante suficientes para ser exasperantes" (8). Niles escribe sobre los esfuerzos denodados que ha hecho para mirar a los colombianos "sin prejuicio y sin parcialidad"; no obstante, la actitud algo condescendiente que muestra hacia la gente que conoce le resta valor a otras descripciones a menudo perceptivas que hace de la costa Caribe, de las modalidades de viaje y de Bogota. (9)

En comparacion con la aproximacion friamente profesional de Niles, la narracion ingenua de Virginia Paxton confirma el rotulo que la autora se daba a si misma como una mujer comun y corriente de la region central de los Estados Unidos. No obstante, el hecho que el trabajo de su esposo como corresponsal de AP le permitiera el acceso a los acontecimientos politicos que a comienzos de los treinta se arremolinaban en Bogota, sus observaciones hacian hincapie en las singularidades del comportamiento de los estadounidenses en el extranjero, en la aventura que significaba establecerse en un hogar extrano, y en la agitacion de ir de compras en un idioma desconocido. Los contactos de Virginia con los colombianos se limitaban al trato con el personal de servicio, con los obreros que hacian trabajos en la casa, con Jorge Cardenas Nunez, asistente de Harner, ademas de algunas visitas protocolarias al palacio presidencial. Si bien Paxton confiesa al final de su narracion que llego a apreciar y a valorar las diferencias entre la cultura colombiana y la estadounidense, a lo largo de todo el libro la condescendencia parece impregnar las descripciones que hace de sitios y de figuras destacadas en Bogota, y que se resaltan con las caricaturas humoristas del dibujante Rafael D. Palacios.

El tono de la narracion de Nancy Bell Bates es todo lo opuesto. Alentada por su padre y su esposo para desarrollar la curiosidad intelectual y poseedora de un amor innato por la aventura, los paises tropicales y por la gente, adopto con fascinacion y aceptacion a Colombia. Las dificultades de levantar a una familia joven en situaciones primitivas de aislamiento, quedan inmersas en la gratificacion de establecer el hogar en la frontera de los Llanos, de colaborar con su esposo en sus investigaciones y en la oportunidad de explorar los territorios aledanos, a los cuales en ocasiones solo se podia llegar a caballo. Lejos de desairarlos, Nancy acepto a los colombianos tal como eran. Durante los ocho anos que vivio en los Llanos, se convirtio en miembro activa de la comunidad de Villavicencio, hasta tal punto que, en su obra clasica: Conozcamos al departamento del Meta, Raquel Angel de Florez se refiere a Bates como la "madre de los pobres y promotora de obras de caridad". Florez continua:

Lo mas selecto de la sociedad femenina se reunia en su casa, la cual estaba convertida en un deposito de ropa para los ninos abandonados, hecha con sus propias manos. Ella se comprometio y llevo a feliz termino la donacion de la sala de partos para el pabellon de maternidad del Hospital Montfort. (10)

Percepciones

Con relacion a las percepciones que se plantean en los tres libros, las tres autoras se acercan a dos aspectos: las dificultades del transporte y la ciudad de Bogota. Hablando del transporte, para quienes hoy vivimos en el siglo XX puede sorprendernos el hecho que el transporte aereo todavia fuera incipiente aun en los cuarenta; viajar a Colombia y dentro del pais era casi tan complicado como en el siglo XIX. Las tres parejas llegaron a Colombia a bordo de un trasatlantico. Los Niles llegaron a Colombia en 1923 a Puerto Colombia y abandonaron el pais desde este mismo puerto sobre el oceano Atlantico. En 1941 los Bates atracaron en el puerto de Buenaventura, sobre el oceano Pacifico y de alli se trasladaron a Bogota por tren y por carretera. Los Harner utilizaron ambas rutas: en julio de 1930 arribaron a Puerto Colombia y en julio de 1932 salieron por Buenaventura.

Dado que solo hasta mediados de los anos cuarenta Pan-American Airways comenzo a volar entre la costa Atlantica y Bogota, quizas la ruta mas dificil era la que partia del norte en direccion a Bogota. Una vez el barco atracaba en Puerto Colombia, para llegar a Barranquilla los viajeros emprendian un viaje de 38 K en tren. A partir de esta ciudad existia la alternativa de viajar en barco rio arriba por el Magdalena hasta Girardot o a bordo de un hidroplano de la aerolinea alemana SCADTA. Cuando les aseguraron que el viaje en barco podria tomar hasta tres semanas para llegar a su destino, tanto los Niles como los Harner (con cierto temor) decidieron correr el albur en uno de los hidroplanos con capacidad para cuatro pasajeros -aeronaves que no eran otra cosa que aviones Junkers remodelados de la Primera Guerra Mundial. Pilotos alemanes estaban al mando de estos aviones que volaban siguiendo el curso del rio Magdalena y, cuando fallaba el motor (hecho recurrente) efectuaban un aterrizaje de emergencia en lugares determinados a lo largo del cauce del rio, donde efectuaban las reparaciones de rigor. Una vez en Girardot, los pasajeros hacian trasbordo a un tren con destino a Bogota, lugar al que por fin arribaba no sin paradas frecuentes y cambios de locomotora. (11)

El viaje era todavia mas arduo para los embarques de carga. Niles especula sobre la manera como un paraguas hecho en Espana y que ella compro en Bogota, pudo llegar a la ciudad. Una vez el barco que la transportaba desde Europa llego a Puerto Colombia, al paraguas lo descargaron del barco al vagon de un tren; en Barranquilla lo pasaron del vagon de mercancias del tren a una embarcacion fluvial, a bordo de la cual navego lentamente luchando contra las rapidas corrientes del rio Magdalena hasta llegar a La Dorada, despues de diez dias de navegacion. En La Dorada lo trasladaron al vagon de otro tren que se desplazo bordeando los rapidos hasta llegar a Beltran, donde el paraguas abordo de nuevo una embarcacion para viajar por el rio hasta Girardot. De alli, por ferrocarril llego a Facatativa donde, debido a la diferencia del ancho de los rieles, lo transfirieron de nuevo a un vagon del ferrocarril de La Sabana, llegando por fin a Bogota. Ademas, segun lo senalaba Niles en el sentido que el grueso de la carga "continua ascendiendo a lomo de mula por los caminos de Los Andes", el paraguas experimento lo que podria pasar por "transito rapido".

No menos dispendiosa era la conexion entre la region occidental y Bogota. En 1932 cuando los Harner emprendieron el regreso a su pais por esta ruta, tomaron el tren hasta Ibague. Desde alli continuaron en automovil, remontando el Paso del Quindio, "una via de un solo carril, con un trafico de dos carriles, una carretera cincelada sobre el borde de las montanas, donde los derrumbes cobran cada mes la vida de cuatro o cinco personas". Al llegar a Cali, abordaron el ferrocarril del Pacifico con direccion a Buenaventura, donde durante varios dias tuvieron que esperar el arribo de un barco que los llevara a traves del Canal de Panama y de regreso a los Estados Unidos. (pp. 295-303) Ocho anos despues, en 1940, cuando los Bates llegaron a Buenaventura ya se evidenciaba algun progreso. Tambien abordaron el ferrocarril del Pacifico el cual "mas o menos cada hora hacia una parada para descansar y todos los viajeros bajaban del tren para estirar las piernas". Sin embargo, a mitad del camino hacia Cali, encontraron una autopista en construccion que con el tiempo conectaria las dos ciudades. Nancy escribia: "en este punto, muchos de los pasajeros se bajaron del tren para tomar un bus o un automovil por el resto del viaje, ya que esta modalidad era tanto mas rapida como mas comoda que el tren". (p. 24) Despues de pasar algunos dias en Cali, los Bates continuaron el viaje en automovil, y les llevo tres dias llegar a Bogota.

Todos nuestros viajeros quedaron convencidos a partir de las experiencias de los viajes por rio, ferrocarril y carretera, de que unicamente la introduccion de aeronaves modernas podria romper el aislamiento de Bogota, porque los viajes aereos ofrecian la promesa de que, con el tiempo, el transporte remontando y bordeando los tres ramales de la cordillera de Los Andes dejaria de ser una aventura para convertirse en rutina. En realidad, Bates era consciente de la influencia del transporte aereo en los Llanos, cuando observaba que desde el momento de la llegada del avion "comenzo la afluencia de personas y de objetos procedentes de todas partes". Continuaba la autora: "de lejos, los aviones fueron el factor mas importante en la apertura de los Llanos, porque lograron hacer accesibles en unas cuantas horas a los pueblos lejanos que antes quedaban a treinta o mas dias de distancia a caballo". (p. 179)

Bogota

Los tres libros objeto del presente analisis brindan la oportunidad de conocer el desarrollo de Bogota durante un periodo de tres decadas. En 1923 Niles se referia a la capital como una ciudad torva, oscura, lluviosa, de "puertas inescrutables" dominada por iglesias:

Habia enormes portones opulentos, forjados en hierro, con aldabones en forma de manos, puestos a cierta altura; asi como muchos otros tipos de llamadores de menores tamanos y mas sencillos. Y detras de esas puertas desaparecian todos aquellos cuyas oraciones en voz baja como un murmullo llenaban las iglesias. (p. 275)

Blair y Robert se esforzaron por asimilar los lugares importantes de la ciudad: el mercado, las tiendas, los "quioscos de flores de colores resplandecientes", y Blair se maravillaba de que al lado de muchos de los quioscos se pudieran comprar recopilaciones de poemas en ediciones rusticas. Visitaron el convento de La Concepcion, las residencias de la gente acaudalada y el Club Anglo-Americano. Viajaron en una carreta tirada por bueyes al Salto del Tequendama y por carro a Zipaquira para conocer una "aldea poblada de Indigenas casi en su totalidad" y las Salinas. Niles comentaba que los indigenas de Colombia eran "sombrios en sus trajes oscuros y sus descoloridos sombreros de jipijapa". A diferencia de los nativos de Ecuador, la autora observaba: "no han llevado al presente nada del color de su pasado lejano; la estolidez de su resignacion paciente no se estimula con las ruanas alegres o las faldas de colores intensos ... de Los Andes ecuatorianos". (p. 317)

Quizas el rasgo mas notorio de la sociedad bogotana que encontraron los Harner fueron las diferencias de clase existentes en los anos treinta. Como quiera que la narracion de Virginia detalla basicamente las aventuras de un miembro de la comunidad norteamericana en Bogota, en gran medida, el conocimiento de la autora sobre castas se deriva de la jerarquia del personal de servicio que se ocupa de una casa. Como le explicaba una paisana suya durante las primeras semanas de su vida en Bogota:

Va a necesitar tres empleadas. Una buena cocinera. La ninera se encarga de cuidar al nino, de la ropa personal, de servir la comida. La lavandera lava. Gran sentido de casta. La cocinera no puede servir la mesa, pierde prestigio. La lavandera no sirve para atender la puerta cuando alguien llama. Lo mejor es que se vaya acostumbrando. (p. 52)

Aunque, de vez en cuando los Harner visitaban las residencias de los colombianos de clase alta (el palacio presidencial incluido) en razon de la conexion del trabajo de Chilly como corresponsal de AP, todos los conocidos con quienes se relacionaban y los momentos de esparcimiento los compartian con los miembros de la colonia anglo-norteamericana, compuesta de 300 extranjeros quienes se esforzaban por recrear la cultura de sus paises de origen en una ciudad de 250.000 colombianos (p. 50). Los Harner si hicieron algunas salidas alrededor de la ciudad: visitaron los parques de Santander y Gaitan en un coche tirado por caballos, la iglesia de Monserrate (subiendo al cerro en funicular), el Palacio de San Carlos, ademas de ir a conocer el Salto del Tequendama en un taxi. Virginia observaba que el golf, el juego popular de turmeque (o tejo), las carreras de caballos y de autos, y el juego del jai alai eran los deportes mas populares en Bogota. En una ocasion, fueron a presenciar una corrida de toros. Sin embargo, como quiera que la mayor parte de los espectaculos nocturnos fueran exclusivamente para los hombres, Virginia tuvo la percepcion suficiente para darse cuenta de la discriminacion de genero existente en la sociedad bogotana. Mientras Chilly recibia muchas y variadas invitaciones, como asistir a un juego de turmeque y a una elegante cena de corbata negra en el palacio presidencial, los compromisos sociales de Virginia se limitaban a invitaciones a tomar el te con otras mujeres. A las mujeres pertenecientes a la clase decente no se les permitia el ingreso a las cafeterias ni a las barberias. Virginia observaba que, a diferencia de los Estados Unidos, "a una joven en Colombia se la ensena que el esposo es el senor y el dueno". Las hijas solteras rara vez salian solas a la calle y, cuando lo hacian, debia ser con alguien como acompanante. (p. 193)

Los Harner tuvieron muchas interacciones con los miembros de la clase trabajadora colombiana que les ayudaron a establecer su residencia en su tejaroz (penthouse)-un apartamento que ocupaba el segundo piso de un edificio de dos pisos. Localizado en el primer piso una cantina y la sede de un periodico extinto. Sin embargo, el contacto colombiano mas importante era Jorge Cardenas Nunez, el asistente de Chilly, a quien Virginia caracteriza en su libro como un hombre que sabia como funcionaban las cosas en Bogota, asi como una especie de adulador en la admiracion que profesaba por todo lo que fuera norteamericano. Los Harner aprendieron a lidiar con los cortes regulares en el servicio de agua y electricidad, asi como con las incertidumbres de las comunicaciones telefonicas. El problema mas irritante fue tener que esperar el retardado arribo de sus enseres domesticos, enviados desde los Estados Unidos en barco, los que permanecieron "perdidos" en las instalaciones de la aduana de Barranquilla durante algunos meses.

Por su parte los Bates quienes diez anos despues llegarian a Bogota, tambien encontraron una ciudad fria y lluviosa. Nancy escribio: "Con excepcion de los jardines, Bogota es gris en general [...] La gente que abarrota las calles parecia vestir casi todos de negro, desde la dama chic en su estola de piel de zorro hasta la mujer campesina envuelta en un enorme chal de color negro". (pp. 29-30) Aun cuando ella y Marston viajaban fuera de la ciudad, encontraban en la sabana una especie de "tristeza infinita que embrujaba a todos hasta en el dia mas brillante". (p. 55) Aunque en las calles de la ciudad se multiplicaban los automoviles, la preponderancia de burros y carretillas hacia que el trafico avanzara a paso de tortuga.

La opinion que Nancy tenia sobre la colonia anglo-americana era claramente diferente a la de Virginia. Nancy observaba que los extranjeros siempre se estaban quejando del clima y del personal de servicio que trabajaba en sus casas. Pocos de ellos se esforzaban por aprender a hablar espanol y "desarrollaron algunas costumbres asombrosas que para lo unico que sirvieron fueron para alienarlos aun mas de la gente en cuyo pais vivian [.]Lo unico que anoraba la mayoria de esos extranjeros era regresar a los viejos y buenos Estados Unidos". (p. 56) En consecuencia, en vez de participar en eventos sociales con sus conciudadanos, Nancy se sentia mas a gusto cuando visitaba a una numerosa familia colombiana cuyos miembros, como quedaria demostrado mas adelante, le serian de gran ayuda cuando nacio su hijo el dia de navidad.

Aspectos unicos de cada libro

En tanto que cada autora tenia mucho que contar sobre el transporte y sobre Bogota, las narraciones de cada una permiten visiones valiosas sobre la decada especifica de sus vivencias en Colombia. Niles por ejemplo, en su enfoque algo fantasioso, analiza en detalle la costa Caribe, haciendo hincapie en la vida y santidad de Pedro Claver, el Jesuita del siglo XVI quien recibio a miles de esclavos africanos en su llegada a Cartagena, buscando no solo adoctrinarlos en la comprension verdadera del cristianismo, sino ayudarlos en la transicion a la nueva vida que les esperaba. Durante la visita que Niles hizo a la Iglesia/Claustro San Pedro Claver, un sacerdote jesuita cuya vida estuvo dedicada por completo a preservar la memoria del santo, invito a la autora a mirar los restos de Claver. En su libro, la autora tambien hace descripciones de la inquisicion y de las bovedas, una arcada de grandes dimensiones con compartimentos abovedados construidos en el muro cerca al reservorio antiguo, que los espanoles utilizaban para encarcelar a los prisioneros. (p. 107)

Lo mas util son, quizas, las observaciones de la autora sobre la sede de la United Fruit Company en Santa Marta. Las detalladas descripciones de los sistemas de cultivo, recoleccion y carga del banano; y del contraste entre la vida de los peones y la de los gerentes norteamericanos durante los anos del apogeo de la compania no pueden fallar en su utilidad para lograr comprender las complejidades de la industria y de la funcion que esta desempeno en la region del Caribe en la epoca anterior a la gran huelga de las bananeras en 1928.

Considerando que la vida domestica en Bogota era la principal preocupacion de Paxton, en 1943, un critico de su obra considero que su libro era lectura suficientemente placentera, aunque con "poca historia". (12) No obstante, desechar por completo su narracion seria erroneo. Chilly Harner, quien ya desde Washington, D.C. se gano la amistad de Olaya Herrera, gozaba de acceso directo al Presidente, gracias a su cargo como corresponsal de AP en Bogota. Los Harner viajaron desde Nueva York con la familia Olaya Herrera, y Paxton describe la bienvenida jubilosa de que fue objeto el nuevo presidente a su llegada a Barranquilla. Paxton cita el primer cable de Chilly:

Escenas plenas entusiasmo dieron bienvenida Olaya costa Caribe. Arribo Puerto Colombia miercoles. Escoltaron tren especial L.A. Babcock, Cap. Zacapa, Com. J.L. Nielsen Marina Estados Unidos, mientras soldados controlaban miles quienes querian ver Olaya. En Barranquilla, centenares agolparon cerca alrededor hermoso Hotel del Prado toda la noche. Familia Olaya aparecio varias veces entre vivas. Manana vuela Puerto Berrio. Ofrece Restrepo cargo primer ministro. Harner. (p. 11)

Harner se entrevisto casi todos los dias con Olaya durante ano y medio, enviando a los Estados Unidos informes mensuales. De pronto, un dia cayo en desgracia. En los periodicos de Estados Unidos aparecio publicada una carta (que se suponia era humoristica) que escribio a amigos suyos en ese pais narrandoles la ordalia de encontrar el menaje de su casa perdido en la aduana colombiana durante varias semanas. El embajador colombiano envio a Olaya el recorte con una carta, quejandose de que la noticia "lo convirtio en el hazmerreir de los diplomaticos suramericanos en Washington". (p. 231) Furioso, Olaya le hizo saber a Harner que ya no era bienvenido en el palacio presidencial. No obstante este contratiempo, Chilly continuo enviando sus informes a AP desde la oficina de su casa y se las arreglo para que algunos periodicos colombianos--El Mundo, El Pais y El Nuevo Tiempo--contrataran el servicio de noticias de AP. De pronto, de manera abrupta, termino su distanciamiento con el Presidente, cuando Olaya le invito, junto con otros dignatarios, a acompanarlo en un vuelo a la celebracion del centenario de la muerte de Bolivar. Chilly fue el unico extranjero que hizo parte del grupo que abordo el primer vuelo directo entre Bogota y Santa Marta. (13)

Segun revela el libro de Paxton, los primeros meses del mandato de Olaya estuvieron enmarcados por una situacion de inestabilidad en el pais. Considerando que era el primer presidente liberal en cuarenta anos, existian enormes expectativas de que emprenderia reformas radicales. Sin embargo, su capacidad de accion se vio restringida por la intensificacion de la crisis economica y la violenta reaccion popular contra el gobierno anterior por causa de la acumulacion de errores y omisiones. El cambio mas inmediato fue el deterioro repentino del orden publico a lo largo y ancho del pais. La oleada de violencia fue el acicate de rumores de "revolucion". El descontento y la incertidumbre economica crecientes impelieron, en la primavera de 1931, a muchos miembros de la colonia anglo-norteamericana a abandonar el pais. En apariencia, la gota que reboso la copa fue la discusion preliminar en el Congreso colombiano del proyecto de una nueva ley petrolera, en el mes de marzo, y la aprobacion final por parte del Congreso el 20 de julio de 1931, del contrato Folson-Chaux, mediante el cual se amplio el control de la Compania Gulf Oil de Sur America sobre los territorios ricos en yacimientos petroliferos en la region del Catatumbo en Norte de Santander. En tanto algunos directivos de la empresa petrolera aplaudieron el contrato, el debate sobre el texto del mismo precipito la salida de muchos trabajadores estadounidenses de la petrolera. En julio de 1931 de manera abrupta, AP tomo la decision de retirar a Harner del cargo de corresponsal ordenandole regresar a Nueva York "en razon de la situacion internacional", y dejando a Jorge Cardenas como corresponsal local de AP. Cuando Virginia escribe: "Fue algo tragico, la fe y la esperanza que la gente habia depositado en el; la gente confiaba en que seria y haria mas de lo que un ser humano puede ser y hacer" (p. 87), quedaban claros los grandes dilemas que enfrentaba Olaya.

Desde hace mucho tiempo, en razon de la caracterizacion detallada que hace de la intendencia del Meta en la epoca anterior al estallido de La Violencia, los historiadores que se ocupan de los Llanos consideran como recurso clave a la obra de Bates, East of the Andes. Y son de particular pertinencia tres aspectos sobre los que trata el libro. En primer lugar, la descripcion que hace de los esfuerzos por erradicar las enfermedades mortales endemicas a las fronteras tropicales, las cuales desanimaron durante largo tiempo a los colonos que querian inmigrar a la region. En 1941 cuando los Bates llegaron a Villavicencio, se enteraron de que desde hacia tres anos existia un laboratorio establecido por colombianos, para identificar las causas de la fiebre amarilla. Varios de los capitulos del libro de Nancy relatan el trabajo de Marston con el doctor Jorge Boschell. Es mucho lo que se revela sobre el caracter de las investigaciones que realizaron, con descripciones completas de las maneras como se recolectaron y se estudiaron varios animales e insectos. Como observaba un critico, "los comportamientos en el laboratorio se representan como una agradable mezcla de relaciones humanas y procedimientos cientificos objetivos". Es mas, Nancy registra el arduo trabajo de los tecnicos para controlar los brotes de la malaria mediante clases practicas sobre vacunas para los habitantes de los pueblos aledanos.

Un aspecto adicional trata de los debates de los problemas relacionados con la tenencia de la tierra en los Llanos. El capitulo final del libro registra la decision de los Bates de comprar en asocio con otros dos extranjeros, una finca de 30.000 hectareas, situada al oriente de Puerto Lopez. Si bien el costo real fue exiguo (aproximadamente 750 pesos o 425 dolares), era lento y complicado el proceso de obtener el derecho de propiedad: los tramites de encontrar testigos que confirmaran la existencia de la finca, lograr que un agrimensor firmara los planos topograficos y adquirir los bonos oficiales a cambio de la tierra, terminaron costandole a los socios un precio superior al que pagaron por la finca. Todas estas complicaciones que demandaban tanto tiempo, llevaron a Nancy a escribir: "No obstante, no es de extranar que muchos de los llaneros nunca se preocuparon por legalizar el dominio de sus tierras, optando por confiar a cambio en la posesion tradicional de la tierra, la cual era casi siempre la norma legal". (p. 211)

Asimismo, la autora describe las dificultades para encontrar a un mayordomo capacitado para manejar la finca, y para comprar ganado vacuno y otros animales. Observando la lenta introduccion del cultivo del arroz que comenzaba a surgir en tierras hasta entonces virgenes, advertia: "En su totalidad, es terriblemente apremiante el problema de la agricultura en Colombia, y se requieren investigaciones profundas sobre el mismo(...) las selvas pagan un tributo elevado todos los anos, y lo que se entrega no regresara jamas".(p. 222)

Por ultimo, la columna vertical de sus memorias es la manera como la autora se identifica con Villavicencio, ciudad que fue su hogar durante ocho anos. En el capitulo con el titulo "Nuestro pueblo", cuenta la forma como, con el paso del tiempo, la familia llego a conocer y amar a Villavicencio, localidad que no era un pueblo colombiano "tipico", porque mutaba con rapidez como resultado del arribo permanente de nuevos colonos. Se refiere a las fiestas del dia de san Isidro en mayo y los Tres Reyes Magos en enero; sobre las elaboradas procesiones de la semana santa; las corridas de toros en la feria de san Pablo. Analiza el tiple, el requinto y la guitarra--instrumentos basicos de la musica llanera--asi como las serenatas diurnas y nocturnas. Gozando de la aceptacion de la gente de Villavicencio, participaba activamente en la recoleccion de fondos para el hospital de Montfort y semanalmente se reunia con otras mujeres para coser ropa para la Cruz Roja. Escribe:

Se trata de un grupo variopinto: la mitad de las mujeres son colombianas y las demas somos extranjeras. Sin embargo, preferimos el espanol para nuestros chismes y para conversar sobre temas locales; y los sueteres que elaboramos para los ninos de Europa son tan coloridos y bien hechos como nos es posible. (p. 192)

CONCLUSIONES

En resumen, no hay duda alguna de que Niles, Paxton y Bates analizan la cultura colombiana a traves de una optica estadounidense. No siempre comprendian lo que observaban y en diversos grados (en especial en el caso de Paxton), el lector conoce mas sobre la cultura de los Estados Unidos que sobre la de Colombia de los treinta. No obstante, como plantea Louis A. Perez Jr., las tres escritoras registran informacion valiosa que se habria perdido de otra forma. Por lo menos, permiten una placentera inmersion al historiador en la Colombia de comienzos del siglo XX, un pais que se ha transformado de manera radical en los ultimos ochenta anos.

Recepcion: 07/09/011

Evaluacion: 30/09/011

Aceptacion: 15/10/011

Articulo de Reflexion

FUENTES DOCUMENTALES

"A Naturalist's Wife in Colombia", The Scientific Monthly : Vol. 66. No. 3 (Marzo 1948).

"Behind the Beyond", Saturday Review of Literature, 8 de noviembre, 1947, pp. 39-40.

"Blair Niles 71, Writer is Dead", New York Times, 15 de abril, 1959, p. 33.

"Bogota Interlude", The New York Times Book Review, 28 de marzo, 1943, p.21.

"Marston Bates, Zoologist, Dies; Author of Forest and the Sea". New York Times, 5 de abril, 1974, p.35.

New York World, 9 de octubre, 1924.

Weekly Book Review, 28 de marzo, 1943.

"Yanks in Bogota", The Saturday Review of Literature, 10 de abril, 1943, p. 32.

BIBLIOGRAFIA

Bates, Nancy Bell. East of the Andes and West of Nowhere: A Naturalist's Wife in Colombia. Nueva

York: Charles Scribner's Sons, 1946.

Diaz Granados, Jose Luis. Viajeros extranjeros por Colombia. Bogota: Imprenta Nacional, 1997.

Florez, Raquel Angel de. Conozcamos al Departamento del Meta. 3 tomos. Bogota: Fondo Rotatorio Judicial Penitenciaria Central, 1962-63.

Horgan, Terrence B. "The Liberals Come to Power in Colombia, por debajo de la ruana: A Study of the Enrique Olaya Administration, 1930-1934". (Tesis doctoral, Vanderbilt University, 1983).

Niles, Blair. Colombia: Land of Miracles. Nueva York: D. Appleton Century, 1939.

Paxton Virginia, Penthouse in Bogota. Nueva York: Reynal & Hitchcock, 1943.

Perez, Jr. Luis A. ed. Slaves, Sugar & Colonial Society: Travel Accounts of Cuba, 1801-1899. Wilmington, DE: Scholarly Resources, 1992.

Jane Meyer Rausch (1)

Universidad de Massachusetts

(1) Profesora emerita del departamento de historia de la Universidad de Massachusetts. Especialista en Historia de Colombia y en estudios comparativos de las regiones fronterizas. jrausch@history.umass.edu

(2) Jose Luis Diaz Granados, Viajeros extranjeros por Colombia (Bogota: Imprenta Nacional, 1997) 10.

(3) "Blair Niles 71, Writer is Dead", New York Times, 15 de abril, 1959, 33.

(4) Weekly Book Review, 28 de marzo, 1943, 2.

(5) Weekly Book Review, 28 de marzo, 1943, 2.

(6) "Marston Bates, Zoologist Dies; Author of Forest and the Sea"; New York Times, 5 de abril, 1974, 35.

(7) Louis Perez Jr., Slaves, Sugar & Colonial Society: Travel Accounts of Cuba, 18011899 (Wilmington, DE: Scholarly Resources, 1992) 25-26.

(8) New York World, 19 de octubre, 1924, 9.

(9) Niles Blair, Colombia: Land of Miracles (Nueva York: D. Appleton-Century, 1939) 323-324.

(10) Raquel Angel de Florez, Conozcamos al Departamento del Meta (Bogota: Fondo Rotatorio Judicial Penitenciaria Central, 1962) 79. Florez describe tambien a Marston Bates como un "pulcro y dinamico ciudadano ingles (sic)" y lo elogia por su trabajo en el descubrimiento de los mosquitos portadores de la fiebre amarilla.

(11) Paxton observa que la gente consideraba supremamente peligros los primeros vuelos de SCADTA que partian de Barranquilla. "Los pilotos alemanes recibian capacitacion en Alemania; luego debian realizar tres anos de trabajo en tierra antes de emprender el primer vuelo en solitario; despues, otros tres anos volando desde monoplanos hasta los Fokkers de mayor tamano; otros tres anos cubriendo rutas aereas continentales; dos anos mas en Africa; luego llegaban a Colombia". (p.35)

(12) "Bogota Interlude", The New York Times Book Review, 28 de marzo, 1943, 21.

(13) Bolivar murio el 17 de diciembre de 1830. Sin embargo, segun el relato de Paxton, parece que la conmemoracion del centenario de su muerte se celebro durante el mes de enero de 1931.
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Title Annotation:Zona Libre
Author:Meyer Rausch, Jane
Publication:Revista Historia Y MEMORIA
Date:Jul 1, 2011
Words:6865
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