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Comentario a la Sentencia Coram Erlebach de 13 de junio de 2013: sobre el tratamiento del errar en cualidad de la persona.

SUMARIO: 1a Parte. Aspectos procesales. 2a Parte. Aspectos sustantivos. 1. El peculiar itinerario de las sentencias: los tiempos transcurridos y la fijacion de los dubia. 2. La omision del dolo. 3. El error acerca de la persona. El concepto de error generico, en la fijacion del 'dubium'. 4. La calificacion juridica del supuesto de hecho del que trata la sentencia. 4.1. Los hechos. 4.2. La pars decipiens. 4.3. La pars decepta. 4.4. La cualidad sobre la que recae el error provocado.

1a PARTE. ASPECTOS PROCESALES *

La sentencia se presta a algunas consideraciones en el ambito de un comentario doctrinal. Desde el punto de vista procesal son las siguientes:

a) La importancia de una precisa formulacion del objeto del juicio y, en el caso de apelacion, el derecho del tribunal de apelacion de interpretar el objeto del juicio y reformular, eventualmente, el dubium.

En cuanto al caso que nos ocupa, la primera parte del objeto del juicio, fijado por el tribunal de primera instancia en los siguientes terminos: el <<errore dell'uomo sulla donna a norma del can. 1097>>, podia entender tanto error in persona (can. 1097 [seccion] 1) como error circa qualitatem directe et principaliter intentam (can. 1097 [seccion] 2). Por lo tanto la interpretacion hecha en la segunda instancia, en Milan, parece ser del todo correcta.

Cabe preguntarse por que la sentencia rotal se expresa en terminos dubitativos sobre la validez de la interpretacion esgrimida por el tribunal local de apelacion (n. 6). Es dificil dar una respuesta, sin tener acceso a las actas del proceso.

No puede excluirse, por tanto, que con una formulacion tan generica del dubium hecha en primera instancia en relacion al error se podria entender, explicitado despues de algun modo en la sentencia de primera instancia, como una referencia a la antigua problematica sobre el error suscitada por la famosa sentencia coram Canals. Conviene tener presente, en efecto, que uno de los fautores de la solucion propiciada por la coram Canals fue Mons. Giuseppe Ricciardi, por entonces vicario judicial del tribunal donde se inicio la causa, el cual en calidad de juez de dicho tribunal escribio el siguiente articulo: Errore sulla persona ed errore sulla qualita della persona intesa direttamente e principalmente nel matrimonio canonico, in La nuova legislazione matrimoniale canonica. Il consenso: elementi essenziali, difetti, vizi, Studi giuridici--X, Libreria Editrice Vaticana, Citta del Vaticano 1986, 63-87.

Por lo demas, aparece una cierta incoherencia entre la formula de la duda decretada por el tribunal de primera instancia, la parte dispositiva de la sentencia de primera instancia y la formula de la duda fijada en la Rota.

La sentencia de primera instancia fue pro nullitate <<ex capite erroris viri circa qualitatem mulieris conventae>> (sent, rotal, n. 2), y puesta en relacion con la formulacion de la duda fijada en primera instancia, sugeriria que la norma de derecho sustancial a aplicar fuera el can. 1097 [seccion] 2. En cambio, la sentencia rotal que comparte la formulacion del <<error viri circa qualitatem mulieris conventae>>, declara nulo el matrimonio sustancialmente en referencia al can. 126, aunque la misma sentencia rotal afirma que no hay ningun cambio sustancial en el objeto del juicio entre la primera y la tercera instancias (sentencia rotal, n. 6). Incluso aqui, sin embargo, sin tener la sentencia de la primera instancia, nadie sabe a ciencia cierta como fue entendido el objeto del juicio en esa instancia.

Es importante que el dubiumi sea fijado de un modo univoco ya en la primera instancia y que la parte dispositiva no vaya mas alla del objeto del juicio establecido y debatido en la fase de discusion. Si, de hecho, se diera una ampliacion o modificacion del objeto del juicio, la sola falta de un nuevo decreto de concordancia del dubium no implicaria la nulidad de la sentencia; aunque seria ilegitimo el pronunciamiento sobre un objeto formalmente no decretado por el juez.

Parece que estamos en presencia de un caso de incongruencia entre el objeto del juicio fijado por el juez y la sentencia posterior dictada por este.

La congruencia puede calificarse como principio procesal que debe recorrer todo el entramado procesal, desde los hechos alegados, su prueba hasta la sentencia, que define la controversia, dando a cada duda la respuesta conveniente (can. 1611 [seccion] 1a).

La congruencia esta muy presente en la fijacion del objeto del proceso, porque este lo determina el juez pero siempre de acuerdo con las peticiones formuladas por la partes (can. 1513 [seccion] 1), a las que debe citar previamente en los casos mas complejos para que en su presencia concuerden las dudas (can. 1513 [seccion] 2).

La congruencia actua de tal manera <<que peticiones de partes, formulacion de dudas, prueba y definiciones de la sentencia constituyen un solo sustrato comun a todo el iter procesal y que hace al proceso centrarse como en su causa interna sobre las que las partes y el juez han, respectivamente, de enfrentarse y debatir, y de otro lado decidir en la sentencia definitiva>> (1).

Una sentencia, segun este principio, no puede excederse de lo expresado en formula de duda por el juez, ni podra decidir menos de lo pretendido, olvidandose el juez de lo restante, ni resolver al margen de las dudas fijadas por el decreto del juez. No ajustarse al objeto del juicio hace incurrir a la sentencia en incongruencia1 (2).

La incongruencia--ensena de Diego-Lora--significa la vulneracion del principio de congruencia, tan celosamente custodiado por el ordenamiento canonico para su sistema procesal. <<Por la incongruencia se distorsiona el enfoque permanente del objeto del proceso. Ello significa ir contra el poder de disposicion de las partes en el proceso, al formular sus peticiones en contra diccion patente con el principio mismo de iniciativa de que no hay proceso sin juez, por introducir en el proceso, a instancia de una parte, elementos espurios a los que ya pretendieron ambas partes al acudir a los tribunales de justicia en la Iglesia. Sin embargo, el can. 1620, n. 8, excluye de la nulidad absoluta la sentencia incongruente cuando su incongruencia es solo parcial y no total. De este modo, la norma canonica se modera a si misma, poniendo una vez mas una nota de humanidad y tambien de comprension, alejada del rigor legis, en un tema tan exigente para la doctrina procesal canonica, preocupada por garantizar la coherencia entre sentencia y petitum. Con tal postura se evita al proceso canonico incurrir en nulidades absolutas por un vicio que, si afecta al pronunciamiento de la sentencia, no la dana sin embargo de modo absoluto>> (3).

b) Una segunda cuestion procesal que suscita el caso es el hecho de la admision de un fuera de plazo: en este supuesto han transcurrido cuatro anos entre la sentencia y la apelacion a la Rota. La sentencia rotal no refiere cuales fueron los presupuestos de hecho por los cuales fue admitida una apelacion fuera de plazo perentorio establecido por el can. 1630 CIC.

?Que hacer cuando los plazos fatales de apelacion han trascurrido?

El efecto procesal de una sentencia no recurrida es la firmeza de la decision del tribunal que la dicto. Si estamos en el caso de un proceso de nulidad de matrimonio que decidio pro nullitate en una causa, antes de la reforma que entra en vigor el 8 de diciembre de 2015, la firmeza de esa unica sentencia no deviene ejecutiva, si no ha sido confirmada previamente mediante decreto o sentencia por el tribunal superior (4).

Tambien es firme la sentencia pro vinculo que no ha sido apelada en segunda instancia. Esa firmeza impide una nueva apelacion ordinaria, cabe sin embargo la revision de la sentencia por el tribunal superior, sin que sean necesario aducir nuevas y graves pruebas o razones por ser su firmeza sobrevenida, es decir no causada por una segunda decision conforme. Asi lo establecia la Signatura Apostolica en la Declaratio de foro competenti in causa nullitatis matrimonii, post sententiam negativam in prima instantia latam, de 3 de junio de 1989 (AAAS 81 [1989] 988-990) (5).

2a PARTE. ASPECTOS SUSTANTIVOS *

Ya se han comentado los aspectos procesales mas relevantes de esta Sentencia. Aqui corresponde hacer una referencia a la dimension mas sustancial del derecho matrimonial: en concreto, a la conexion y expresion de diversos capitulos o formas de expresion de la nulidad que estan relacionados con el error acerca de la cualidad de la comparte. Cabalmente sera inevitable referirse a la fijacion del dubium en cada instancia y al tratamiento del concepto de error en cualidad y de su fundamento y expresiones.

1. EL PECULIAR ITINERARIO DE LAS SENTENCIAS: LOS TIEMPOS TRANSCURRIDOS Y LA FIJACION DE LOS DUBIA

La primera cuestion se refiere al itinerario de las distintas sentencias en el senalamiento de los capitulos de nulidad y la opinion del ponente.

Como se ha podido observar en el texto de la Sentencia, los hechos son bastante escasos y lineales, pero claros. En 1969 contraen matrimonio dos novios de 27 y 22 anos. A partir de los tres primeros meses de vida conyugal, el esposo empieza a dudar, y luego a sospechar, de la capacidad procreativa de su esposa. Pone todos los medios para que acuda al medico y cuando se confirma que no podra tener descendencia en muy poco tiempo acuden a la separacion de hecho y a la separacion legal (a los tres anos del matrimonio).

Obtenido el divorcio civil, el esposo contrae una nueva union meramente civil, pero no plantea la nulidad de su matrimonio hasta 1993. En el tribunal de primera instancia la demanda de nulidad se solicita <<segun la norma del canon 1098 del Codigo de Derecho Canonico, esto es, por error doloso por parte de la mujer, o al menos por error sobre la persona>>. Sin embargo el presidente del tribunal fija el dubium con la siguiente formula: <<Si consta la nulidad de este matrimonio por error del esposo sobre la mujer a tenor del canon 1097 y/o por dolo urdido por la mujer a tenor del canon 1098>>. Sin embargo, se falla pro nullitate por el capitulo de error acerca de una cualidad de la comparte, <<praetermisso capite doli>>.

En el tribunal de segunda instancia el dubium se establecio acerca del <<error del actor sobre la persona de la demandada y/o error del actor sobre una cualidad de la demandada directa y principalmente pretendida>>, resolviendo pro vinculo ambos capitulos, en 1996.

Solo a finales de 2010 el actor presento formalmente la apelacion ante el Tribunal de la Rota Romana, que fijo el dubium con la formula: <<si consta la nulidad del matrimonio, in casu, por error del esposo actor acerca de una cualidad de la mujer demandada>>.

2. LA OMISION DEL DOLO

Conviene resaltar que llama la atencion la omision del tribunal de primera instancia en el tratamiento del dolo. Ciertamente son compatibles ambos capitulos de nulidad: el error en cualidad directa y principalmente pretendida, y el dolo. Uno se refiere principalmente a la voluntad de uno de los contrayentes respecto a las cualidades de la otra parte. Otro se refiere al engano consciente de la comparte o de un tercero acerca de una cualidad dotada de unas determinadas caracteristicas que la vinculan de modo objetivo con la vida conyugal (en conexion con su esencia, propiedades o fines). Por tanto, en principio no existe inconveniente alguno en que, en un caso concreto, puedan darse a la vez las dos circunstancias en un mismo supuesto factico: una prefijacion de una de las partes en cierta cualidad de la comparte, y a la vez--e incluso independientemente--un engano de esta (o de otro) acerca de una de las cualidades indicadas.

Es verdad que en ambos casos existe el error acerca de la cualidad. Es mas, en ambos casos la causa de nulidad actua a traves del error, y sin este no puede producirse la nulidad, porque no existiria lesion de bien juridico alguno.

Sin conocer las actas de la primera sentencia es dificil expresar algun juicio concreto acerca de ella, como subraya Erlebach. Pero en todo caso si cabe senalar que en la nulidad por el error acerca de una cualidad de la otra parte se protege la verdad de la voluntad puesta por el contrayente, que de algun modo ha vinculado el objeto de su consentimiento matrimonial a una cualidad predeterminada. No se trata, por tanto, de un error simple acerca de una cualidad del otro, por grave que esta sea, sino de un verdadero nexo antecedente entre su acto de voluntad de conyugarse y la referida cualidad. En consecuencia, el bien juridico que aqui se protege es la libertad del contrayente para realizar esa vinculacion o nexo entre la conyugalidad y una cualidad especifica: un aspecto subjetivo de la libertad de eleccion.

En cambio, en el caso del dolo el error es de caracter <<vehicular>>--como veremos mas adelante--porque es el camino necesario por el que la accion del decipiens llega a influir en la voluntad del contrayente. Lo que ahi se protege es la libertad de la parte respecto de la manipulacion de otro, en el proceso de formacion de su voluntad matrimonial. El fondo de la nulidad proviene de la actuacion ajena que tiene su efecto en la voluntad propia a traves del error producido con intencion expresa de obtener el consentimiento.

Por eso sorprende la omision del tribunal de primera instancia: se trata de dos capitulos de nulidad que pueden darse juntos, pero con una formalidad diversa, con una motivacion diferente, porque protegen bienes distintos entre si. Identificarlos por el hecho de que en ambos casos los supuestos se apoyen --al menos parcialmente--en un error acerca de una cualidad, llama la atencion, salvo que este detras la opinion negativa--o al menos la duda--acerca de la retroactividad del caracter irritante del dolo de cara a los matrimonios celebrados antes del Codigo de 1983 (6).

3. EL ERROR ACERCA DE LA PERSONA. EL CONCEPTO DE ERROR GENERICO, EN LA FRJACION DEL 'DUBIUM'

Asombra tambien la fijacion del dubium por el tribunal de segunda instancia. En efecto, sin hacer referencia alguna a la omision acerca del posible dolo, se centra en el error por parte del actor, incluyendo expresamente el posible error sobre la persona. Llama la atencion este hecho. ?Por que el tribunal de segunda instancia comienza el dubium senalando el capitulo del error acerca de la persona? ?Que base habria para considerar el posible error acerca de la persona existiendo ya expresamente el error en cualidad directa y principalmente pretendida, cuando todo el in facto trata acerca de una sola cualidad: la de la capacidad de procrear?

Volvemos a encontramos aqui, probablemente, con la intencion expresa de omitir toda referencia al dolo por la duda u opinion negativa acerca de su caracter retroactivo. De hecho el tribunal concluye, entre otras cosas, <<la presente fattispecie [...] potrebbe essere correttamente inquadrata solo nella tematica del dolo, sempreche naturalmente si ritenessi di poter aderire all' opinione che almeno qualche caso ammette che il can. 1098 possa applicarsi anche ai matrimoni contrato prima dell'entrata in vigore del nuovo codice>> (7). Sin embargo, sin entrar en la cuestion, carga a la vez la fuerza de su argumentacion para negar el error en cualidad directa y principalmente pretendida en el hecho de que la reaccion del esposo fue debida exclusivamente a la decepcion por el engano sufrido. En mi opinion, lo que parece dificil de probar es esa afirmacion del tribunal, frente a numerosos hechos aportados en las propias actas del proceso.

La fijacion del capitulo de nulidad acerca del error en la tercera instancia llama la atencion por la generalidad con que lo expone el tumo rotal: <<por error del esposo actor sobre una cualidad de la mujer demandada>>. El ponente, por su parte, lo justifica en el in iure senalando que la cuestion sustancial es el error (independientemente de su conceptualization o de la designacion de los capitulos de nulidad) (8).

Al analizar los casos en los que el error en cualidad de la comparte puede ser relevante de algun modo, Erlebach distingue cinco supuestos. El primero tiene lugar cuando la cualidad sobre la que recae el error resulta individuante de la persona misma, y se reconduce al can. 1097 [seccion] 1. El segundo se trataria del error acerca de la cualidad directa y principalmente pretendida (can. 1097 [seccion] 2), porque faltando esta <<falta el objeto principal del consentimiento matrimonial. No importa que un objeto de este tipo se haga principal solo por la voluntad del sujeto>> (9). El tercero se refiere a un error en cualidad que recae en una condicion sine qua non (cfr. can. 126); tambien aqui, <<como en todo acto juridico>>, la nulidad se produce por la naturaleza misma del consentimiento, unica causa eficiente <<quam ob rem si contrahens aliquant qualitatem subiective sumit uti circumstantiam condicionis implicitae a qua pendere facit consensum, et haec qualitas revera deest, consensus eo ipso non consequitur effectum iuridicum sibi proprium>> (10). El cuarto tipo de error tiene lugar cuando el contrayente quiere hacer pender su consentimiento explicitamente de la cualidad deseada, y seria un supuesto claro del consentimiento condicionado contemplado en el can. 1102. Y el quinto tipo de error (can. 1098) seria el que versa sobre algunas cualidades de la comparte que, aun no siendo por si mismas causas de nulidad, lo son por la voluntad del legislador.

En opinion del ponente el error en cualidad directa y principalmente pretendida (can. 1097 [seccion] 2) y el que recae en una condicion implicita (can. 126), son de orden sustancial y por tanto convergerian en un unico capitulo de nulidad --por <<error en cualidad>>--debiendo dejarse la determinacion acerca de si se trata de uno u otro caso para el momento de la discusion y resolucion (12). Ya hace unos anos que Erlebach defiende este tratamiento conjunto y sistematico de todos los casos en que el error puede tener relevancia de algun modo en el defecto o vicio del consentimiento matrimonial. Para el ponente puede darse en el contrayente una intencionalidad rotunda que, sin embargo (por ejemplo, por tratarse de una cualidad negativa, como la ausencia de SIDA en el otro contrayente) no llegue a constituir una condicion explicita: <<allora una tale fattispecie potrebbe cadere sotto la norma stabilita dal can. 126 ("error qui recidit in condicionem sine qua non") (13) >>. De ahi que el Ponente venga proponiendo el empleo de un termino generico (error en la cualidad del otro contrayente) en la fijacion del dubium, de modo que pueda abarcar cualquiera de los casos.

La cuestion que aqui se plantea es donde colocar conceptualmente el error que implica o se traduce a traves de la condicion implicita. Ya hace casi medio siglo (desde la Sentencia c. Canals de 1970), e incluso antes, una parte de la doctrina canonica ha considerado que el error en cualidad directa y principalmente pretendida en realidad se fundamenta en una condicion implicita 14. Junto con otros autores, me inclino por la opinion contraria: la autonomia del error en cualidad directa y principalmente pretendida como capitulo de nulidad con titulo y fundamentacion propia. En este sentido, coincido con Erlebach: no nos parece que el fundamento del error en cualidad directa y principalmente pretendida este en una voluntad condicionada implicitamente, sino en el acto de voluntad que convierte a esa cualidad en parte necesaria del objeto del consentimiento, es decir, del otro contrayente en su conyugalidad (15). Lo que me produce cierta perplejidad es que el ponente no remita el supuesto de condicion aun implicita a la condicion recogida en el can. 1102, que parece adecuar al consentimiento matrimonial la cuestion de la condicion en un acto juridico en general (can. 126). No veo inconveniente en incluir en el concepto de condicion apuesta al consentimiento (del can. 1102) la caracteristica de <<implicita>>, siempre que quede demostrada la vinculacion de la voluntad con el hecho apuesto en forma de condicion. Por eso me resulta excesivamente formal el recurso de reenviar la condicion implicita al canon general sobre la eficacia de los actos juridicos ?Cual seria entonces el ejemplo de un caso de condicion del can. 1102, pero que fuera implicita y acerca de un error en cualidad de la comparte?

4. LA CALIFICACION JURIDICA DEL SUPUESTO DE HECHO DEL QUE TRATA LA SENTENCIA

Sin embargo, considerando en directo el in facto de la causa que se juzga, lo que mas me sorprende es que en ninguna de las tres instancias se llegara siquiera a considerar la figura del dolo, tal como aparece en el can. 1098. De hecho, como hemos visto, se plantea en el dubinm de la primera instancia, pero no se falla acerca de el. En la segunda se da por hecho que existe pero no se considera y en la tercera instancia no vuelve a mencionarse mas que para referirse a la segunda instancia.

Por una parte, como he dicho, pienso que el fundamento de la nulidad producida por el dolo consiste en la proteccion de la libertad de eleccion del conyuge, en concreto, en el proceso de formacion del acto de voluntad matrimonial. A mi parecer, los hechos relatados no dejan duda de que se dieron los elementos esenciales que se requieren para que exista un dolo acerca de una cualidad determinada de la comparte, con caracter irritante. Una vez mas da la impresion de que, aunque exista el dolo, los jueces lo han desestimado porque consideran, siguiendo la linea jurisprudencial mayoritaria, que el canon no es aplicable a los matrimonios celebrados antes de la entrada en vigor del Codigo de 1983. Si asi fuera, tratandose de un caso tan claro, tal vez tendrian que haberlo dicho y no simplemente ignorar el capitulo de nulidad (16).

4.1. Los hechos

Para que exista el dolo como causa de nulidad, debe haber una pars decipiens, que engana a uno de los contrayentes con la intencionalidad de obtener su consentimiento matrimonial. Pues bien, en el caso consta que alrededor de tres meses despues de contraer matrimonio el esposo percibio la falta de ciclo menstrual por parte de su mujer y le pregunto sobre el particular, pero ella <<al principio negaba cualquier anomalia e intento obviar esta cuestion>>. Luego, ante la insistencia del esposo, la demandada le explico que a los 9 o 10 anos tuvo la primera presencia de sangre y su madre se asusto y le llevo al medico; este le puso una inyeccion y desde entonces nunca mas habia tenido el ciclo. Cuando el marido le exigio una visita medica al ginecologo, ella rechazo la idea y explico que ya habia acudido a consultas anteriormente y sabia que de ningun modo podia tener hijos. Por fin visito al medico, que confirmo la casi total certeza de la incapacidad para engendrar, y ella no quiso ya realizar algunas otras pruebas que el ginecologo deseaba que hiciera (17).

El propio tribunal recoge que <<ella declaro que ya antes de las nupcias conocia el hecho de su propia esterilidad (...) aunque no al cien por cien>>. En realidad, desde los 16 anos un medico ya se lo habia dicho, puesto que no tenia ovulacion. Como reconoce la sentencia, la propia demandada confeso bajo juramento: <<debo afirmar que no le dije la verdad a M., es mas, le oculte la realidad de los hechos. Se hablaba de hijos y yo, a pesar de conocer el problema, me calle, quiza por miedo de perderlo, quiza porque estaba muy enamorada. El actor no podia descubrir la realidad antes del matrimonio: no viviamos juntos, no temamos relaciones, por lo que, con mi silencio, M. no podia dudar>> (18).

Tambien reconoce la sentencia que <<los testigos confirman unanimemente las declaraciones de las partes sobre la esterilidad de la Demandada, asi como el silencio de la mujer sobre la enfermedad que ella padecia ya desde la adolescencia>> (19). Incluso, argumentando frente a los razonamientos de la defensora del vinculo, el tribunal rotal recuerda los testimonios de los medicos (anteriores a la celebracion de la boda) y afirma: <<estos testimonios junto con las declaraciones hechas por la mujer sobre los examenes medicos y los tratamientos recibidos ya antes de la celebracion del matrimonio, no admiten duda alguna razonable sobre la esterilidad de la Demandada en el tiempo de las nupcias (20)>>.

Llegado a este punto, el tribunal afirma que <<realmente puede admitirse como probado el error>> (21) del demandante acerca de la capacidad procreadora de su mujer, y tambien la verdad acerca de tal incapacidad ... pero no dice una palabra acerca de la intencion dolosa de parte demandada, ni de su engano, cuando esto lo primero que parece desprenderse de todo el relato.

4.2. La pars decipiens

Respecto a la pars decipiens, para que se de verdadero dolo como causa de nulidad es necesario, en primer lugar, que tenga intencionalidad de falsear la verdad; en segundo lugar, que este falseamiento tenga como objetivo lograr el consentimiento matrimonial de una de las partes (en este caso, de la comparte), o evitar que se interrumpa o revoque un proceso de formacion de la voluntad matrimonial. La verdad es que la exposicion de los hechos, incluyendo las confesiones de las partes--tambien de la propia pars decipiens--, de los testigos, y las consideraciones del propio tribunal, parece que lleva directamente a concluir que esta probado este requisito, que resulta fundamental para que exista el dolo tipificado en el can. 1098. Mas claro todavia se prueba por la actitud de la demandada despues del matrimonio, cuando durante meses esquiva la cuestion o le resta importancia, o miente acerca de lo que le habia sucedido anteriormente y de los efectos ya conocidos por ella. De todo ello parece desprenderse una verdadera lesion de la libertad del contrayente, por manipulacion efectiva de la comparte en el proceso de ejercicio del ius connubii, en el itinerario de formacion de la voluntad de contraer matrimonio con alguien de su entera eleccion.

4.3. La pars decepta

Respecto a la pars decepta, parece claro que queda suficientemente probado el error a traves del cual actuo la pars decipiens. En efecto, la demandada antes del matrimonio guarda silencio sobre la caracteristica que podria disuadir al otro contrayente de contraer matrimonio y disimula--en diversas situaciones y conversaciones--poniendo elementos que inducen directamente al error: es decir, haciendo comentarios que hacen pensar que no existira ninguna dificultad para que sea madre. Como es sabido, el hecho de que la accion dolosa sea de caracter <<negativo>> (accion por omision), ni le resta la calificacion de accion, ni le disminuye la calificacion de dolosa. Callar algo importante para la voluntad de contraer y todavia mas para la vida matrimonial, que va a afectar directisimamente a la comparte y a su proyecto de matrimonio y familia, no puede hacerse inocente o inocuamente. Y no puede dejar de ser relevante cuando efectivamente produce en la otra parte el error pretendido. Este extremo, es decir, la eficacia del error producido, queda igualmente probado, pues el demandante nunca dudo o sospecho acerca de lo que la comparte conocia sobre su capacidad para ser madre (22). En conclusion, por una parte el error produjo su efecto en la pars decepta (porque nunca descubrio la verdad hasta pasados varios meses despues del matrimonio) y por otra parte influyo verdaderamente en el contrayente, tanto por la importancia de la cualidad en si, como por su modo particular de apreciarla.

Cuando se da esta cadena de causalidad entre la intencion del decipiens, el error causado en la pars decepta, y la interferencia de tal error en el proceso de formacion de su voluntad de contraer, queda probada la accion propia del dolo. Solo restara comprobar si la cualidad acerca de la cual se hace errar al contrayente <<suapte natura consortium vitae coniugalis graviten perturbare potest>>.

4.4. La cualidad sobre la que recae el error provocado

Obviamente no cualquier cualidad acerca de la que se yerre produce un dolo irritante del consentimiento matrimonial. La referencia para medir la importancia de la cualidad a proposito de la que se yerra la ofrece el propio canon 1098: el vinculo necesario entre la naturaleza de la cualidad y su potencialidad como causa de perturbacion grave del consorcio conyugal.

Tal nexo o vinculacion no significa una remision al in facto esse, sino simplemente una referencia para valorar de modo objetivo la gravedad de la cualidad. La medida es por via negativa--la perturbacion grave del consorcio--, porque es la via justa para delimitar la gravedad de la lesion infligida a la libertad del contrayente: si el error no tiene potencialidad para causar graves perturbaciones, entonces no podra sostenerse una manipulacion grave del consentimiento matrimonial.

En el caso presente la cualidad ciertamente esta estrechamente vinculada a la condicion de esposa (que implica en principio la potencial maternidad) y en consecuencia su ausencia es apta por si misma para causar graves perjuicios en la vida conyugal. La relacion <<maternidad potencial--consorcio conyugal>> es obvia, particularmente en un matrimonio normal en el que ambos contrayentes son jovenes. Es tan clara esta proximidad que el propio can. 1084, al hablar del impedimento de impotencia, senala expresamente en su parrafo tercero que <<la esterilidad no prohibe ni dirime el matrimonio, sin prejuicio de lo que se prescribe en el can. 1098>>: es el legislador mismo el que reconoce que esta cualidad puede constituir un caso de los que se contemplan al hablar de la cualidad a la que se refiere el error causado dolosamente.

En mi opinion esta referencia de la potencialidad del error en la cualidad para perturbar gravemente el consorcio se senala como condicion necesaria del caracter irritante del dolo. Me parece sin embargo que por si sola no es una condicion suficiente. Pienso que si en algun supuesto el error recae en una cualidad que en general y de modo abstracto podria considerarse capaz de producir graves trastornos en la vida matrimonial, pero en el caso concreto no afecto al proceso de eleccion del conyuge (porque subjetivamente no influyo en la voluntad matrimonial, porque no estimaba particularmente tal cualidad, porque deseaba la conyugalidad muy por encima de toda cualidad, etc.,), entonces no habria dolo, porque de hecho--y a pesar de la accion dolosa y de la intencionalidad, y de la importancia objetiva de la cualidad--, no se habria danado la libertad, porque ese error no habria llegado a interferir en el proceso electivo del contrayente (23).

Sin embargo en este caso queda tambien patente por los testimonios de los testigos--unanimes--y de ambas partes, que el contrayente enganado valoraba la posibilidad de tener hijos y deseaba formar una familia con prole: deseos que no dejo de manifestar en publico y en privado a su comparte.

Todavia queda un dato para anadir. Es conocido que a la hora de probar el error conviene comprobar la reaccion de la parte implicada al salir del error en que se encontraba y los hechos ocurridos a partir de aquel momento. En este caso tambien resulta patente: desde los primeros meses del matrimonio existe cierta duda, luego cierta sospecha, impaciencia y preocupacion, y mas tarde insistencia para acudir a las pruebas medicas ... y por ultimo el deterioro final de la relacion proviene de la conclusion cierta tanto de la cualidad ocultada como del engano producido.

De todo ello quiza podria tambien concluirse (tal vez incluso con certeza) que nos hallamos ante un caso de un error acerca de una cualidad directa y principalmente pretendida. Pero sinceramente, como he intentado mostrar, me parece mas facil--casi diria evidente--la prueba de todos y cada uno de los elementos de la figura del dolo.

Tratandose de la misma cualidad, del mismo error, de los mismos hechos antes y despues del matrimonio, de identicas confesiones y testimonios, me parece que la diversidad en la calificacion juridica del supuesto de hecho no hubiera afectado a la conformidad sustancial (24). Me pregunto si--llegado el caso a la Rota--no se hubiera podido fijar el dubium en el error del can. 1097 [seccion] 2 y/o en el dolo del can. 1098. Pero quiza a veces en los vericuetos de la economia procesal el itinerario mas breve no resulta el mas corto.

RECIBIDO: 20 DE OCTUBRE DE 2015 / ACEPTADO: 13 DE NOVIEMBRE DE 2015

JUAN IGNACIO BANARES

Profesor Ordinario de Derecho Matrimonial Canonico

Facultad de Derecho Canonico. Universidad de Navarra

jibanares@unav.es

RAFAEL RODRIGUEZ-OCANA

Profesor Ordinario de Derecho Procesal Canonico

Facultad de Derecho Canonico. Universidad de Navarra

rrodoca@unav.es

* El autor de esta primera parte del comentario es el Prof. Rafael Rodriguez-Ocana.

(1) C. DE Dego-Lora--R. Rodriguez-Ocana, Lecciones de Derecho procesal canonico, Eunsa, Pamplona 2003, 345.

(2) Cfr. ibid.

(3) Ibid., 346.

(4) Cfr. C. MORAN--C. PENA, Nulidad de matrimonio y proceso canonico, Dykinson, Madrid 2007, 546.

(5) Cfr. tambien en Ius Ecclesiae 2 (1990) 343-345.

* El autor de esta parte del comentario es el Prof. Juan Ignacio Banares.

(6) Tal vez considerando el tribunal que la jurisprudencia rotal mayoritaria rechaza la retroactividad del dolo, se podria entender que no hayan querido entrar en el dolo si consideran probado el error: lo ha hecho la misma Rota Romana, p.e. en una sentencia c. Pompedda que en su dia comento H. Franceschi, La connessione tra l'errore nella qualita "directe et principaliter intenta" ed il dolo invalidante del consenso matrimoniale (commento a una sentenza c. Pompedda), lus Ecclesiae 6 (1994) 573-608, y el propio Erlebach, como veremos mas adelante.

(7) Cfr. In facto, n. 17.

(8) Cfr. In iure, n. 3; In facto, n. 12.

(9) Cfr. In iure, n. 3 c).

(10) Ibid., n. 3 d).

(11) Sorprende un poco esta expresion referida a la cualidad sobre la que recae el dolo: <<por la voluntad del legislador>>: porque en realidad hoy dia no se discute que el fundamento de la nulidad por el dolo se apoye en el derecho natural, aunque obviamente la formalizacion concreta dependa del legislador. Quiza el Ponente se este refiriendo a esto.

(12) Ibid., n. 4.

(13) G. Erlebach, 11 <<capo di nullit'a>> secando la giurisprudenza della Rota Romana, Quaderni dello Studio Rotale 19 (2009) 139. Actualmente ya no se trata de una opinion personal, sino tal vez de una corriente jurisprudencial de la Rota Romana, en la que pueden contarse mas de 15 sentencias desde 1993 hasta 2012: de ellas, cinco de Turnaturi y 3 del propio Erlebach.

(14) Es un tema, en efecto, muy antiguo y muy discutido: cfr. entre muchos, G. Carnero, Nulidad por error acerca de la persona o de sus cualidades, en Las Causas Matrimoniales, Instituto San Raimundo de Penafort, Salamanca 1953, 205-232; R. Colantonio, Error qualitatis redundans in errorem personae e voluntas conditionata, Monitor Ecclesiasticus 108 (1983) 196-209; G. Ricciardi, Errare sulla persona ed errare sulla qualita della persona intesa direttamente e principalmente nel matrimonio canonico, Il Diritto Ecclesiastico I (1985) 168-196; Idem, en La Nuosva Legislazione Matrimoniale Canonica, Libreria Editrice Vaticana, Citta del Vaticano 1986, 63-87; P. A. Bonnet, Condizime impropria ed errare sulla 'qualitas directe et principaliter intenta' quali cause di nullita matrimoniale, Il Diritto Ecclesiastico II (1985) 406-473; J. Fornes, Derecho Matrimonial Canonico, leenos, Madrid 5 2008. Puede consultarse tambien, p.e., J. Ferreiro Galguera, El error en cualidad en el Derecho matrimonial canonico: Aproximacion historica, legislativa y jurisprudencial, Torculo Edicions, Santiago de Compostela 1999; H. Franceschi, Algunas consideraciones sobre el error de hecho--en la persona o en sus cualidades--y su relacion con el error dolosamente causado, en Curso de derecho matrimonial y procesal canonico para profesionales del foro: (XII), Publicaciones Universidad Pontificia, Salamanca 1996, 249-266; C. Pena Garcia, La incidencia del error sobre cualidad y del error redundans en el consentimiento matrimonial, Revista Espanola de Derecho Canonico (REDC) 56 (1999) 697-720; R. Llano, O erro sobre a identidade e as qualidades do outro conjuge no novo Codigo, Direito e Pastoral (1988) 233-249 (interesantes observaciones sobre la prueba del can. 1097 [seccion] 2); respecto a la parte doctrinal, resulta particularmente desarrollado el texto de P.-J. Viladrich, El consentimiento matrimonial. Tecnicas de calificacion y exegesis de las causas de nulidad (cann. 1095-1101), Eunsa, Pamplona 1998.

(15) Cfr. J. I. Banares, La relacion intelecto--voluntad en el consentimiento matrimonial: notas sobre los cann. 1096-1102 del CIC 83, Ius Canonicum 36, 66 (1993) 553-606; Idem, En tomo al tratamiento del 'error qualitatis' en el Codigo actual, Ius Canonicum 28, 56 (1988) 647-662; Idem, Error <<causam dans>> y error en cualidad directa y principalmente pretendida, Ius Canonicum 35, 69 (1995) 103-115.

(16) De hecho, asi lo habia hecho Erlebach en alguna sentencia anterior del 31 de enero de 2002: cff. el comentario del mismo H. Franceschi, Il fundamento giuridico del dolo come causa di nullita del matrimonio e la questione della retroattivita o meno del canone 1098, Ius Ecclesiae 19 (2007) 99-136.

(17) Cfr. In facto, n. 8.

(18) Cfr. In facto, n. 9.

(19) Cfr. In facto, n. 10.

(20) Cfr. In facto, n. 11. El texto de la sentencia recuerda tambien que antes de las nupcias la demandada habia realizado algunos tratamientos, pero sin exito.

(21) Cfr. In facto, n. 12.

(22) Otra cosa distinta hubiera sido si, a pesar del engano de la comparte, el otro contrayente hubiera descubierto la verdad por cualquier medio: ahi ya hubiera dejado de haber una lesion objetiva de su libertad.

(23) Imaginese por ejemplo que en el caso presente el esposo, al descubrir la situacion de la esposa, reacciona diciendole que no se preocupe, que el la quiere como esposa mas que como madre, que pondran los medios posibles, o adoptaran hijos, o realizaran otras actividades para ninos de otros matrimonios, etc. Seria claro que ese error--aun causado dolosamente--en realidad no interfirio en la voluntad de contraer del esposo, y por tanto no habria lesion de su libertad, pese a la intencionalidad manipuladora de la comparte, a la que tambien ha comprendido y perdonado su silencio.

(24) Sobre el particular puede verse J. Llobell, El valor juridico de la instr. Dignitas connubii, su recepcion eclesial, el objeto y la conformidad de la sentencia, y la certeza moral, en R. Rodriguez-Ocana -J. SEDANO (eds.), Procesos de nulidad matrimonial. La Instruccion Dignitas connubii, Eunsa, Pamplona 2006, 287-298; vid., sobre todo, Idem, II concetto di cmformita equivalente alia luce dell'art. 291 della Dignitas connubii, en H. Franceschi-M. A. Ortiz (a cura di), Verita del consenso e capacita di donazione. Temi di diritto matrimoniale e procesuale canonico, Edusc, Roma 2009, 511-561: en las ultimas paginas, el A. hace referencia a las opiniones concretas de A. Stankiewicz y de G. Erlebach.
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Author:Banares, Juan Ignacio; Rodriguez-Ocana, Rafael
Publication:Ius Canonicum
Article Type:Informe
Date:Dec 1, 2015
Words:6847
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