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Colombia: entre pactos de elites y transiciones democraticas.

Colombia: between elites pactos and democratic transitions

Colombia: entre pactos de elite e transicoes democraticas

Introduccion

En Colombia existe una relacion historica entre la violencia y el bipartidismo que ha cumplido una funcion desestructurante y se ha expresado como un soporte en el desarrollo y ejercicio del poder politico por parte de las elites con miras a mantener el dominio paritario bipartidista de los dos grandes partidos historicos (1). Esta relacion ha implicado, entre otras cosas, la obstruccion de procesos politicos alternativos de las llamadas terceras fuerzas politicas; bien sea, en unos casos, por la via de la violencia directa, liquidando al adversario por factores politico-partidistas, y, en otros, por la via de la adscripcion mediante mecanismos de cooptacion clientelar (2) de estos procesos politicos alternativos hacia el modelo excluyente de la hegemonia paritaria dominante.

La violencia que azota al pais desde hace mas de sesenta anos ha retrasado los cambios institucionales necesarios para resolver las fuertes tensiones sociales que se convirtieron y aun se mantienen como causas estructurales del conflicto armado. La violencia politica que acompana el desarrollo de este conflicto es solo la manifestacion ulterior de la conflictividad que se origina en multiples espacios de la vida social, economica y politica del pais. Por ello, el conflicto, mas que una simple confrontacion armada, es una disputa economica, social y politica que tiene como contendores al establecimiento y los sectores legales e ilegales de poder que lo acompanan, frente a los sectores dominados, organizados y no organizados, que se manifiestan constantemente contra la forma en que los sectores dominantes de la elite bipartidista dirigen el pais; entre los sectores en resistencia se encuentra la insurgencia armada que pacto el acuerdo de La Habana. De tal manera que la violencia armada desplegada en el conflicto colombiano es la consecuencia logica de la existencia de un sistema politico cerrado, intolerante frente a la disidencia politica y anquilosada en la sucesion de castas politicas que administran el Estado desde los inicios de su vida republicana.

Pero el pais, historicamente en los ultimos sesenta anos, presenta, no solo lineas de continuidad de la llamada violencia politica (violencia estructural); sino tambien, lineas de discontinuidad (pactos consociacionales) como se precisara en este trabajo. En Colombia, las lineas de tiempo de la continuidad de la violencia estructural son interrumpidas por lineas de discontinuidad de la violencia mediante acuerdos de pacificacion. Es decir, desde lo que se podria llamar una perspectiva de la complejidad, en Colombia ha existido una relacion historica en el marco de una relacion de orden/ desorden, o de conflicto y posconflicto. Los investigadores Carlos Eduardo Maldonado y Nelson Cruz (2012), afirman que "las ciencias de la complejidad se ocupan de las transiciones orden-desorden. Es decir, tratan acerca de como el orden se rompe y por que, y como, a su vez, a partir del desorden se puede generar nuevo-distinto-orden. En la expresion mencionada, el enfasis recae en transiciones asi: las ciencias de la complejidad se ocupan de las transiciones orden/desorden" (Maldonado, Cruz, 2012, p. 28).

Actualmente estamos en un nuevo periodo de posconflicto, pero la historia nos muestra como despues de estos periodos en la vida politica del pais se ha retornado a otro de violencia ?Sera este el escenario actual? De continuar la radicalizacion de la extrema derecha colombiana y los indices de asesinatos selectivos a lideres sociales y defensores de derechos humanos del pueblo colombiano, seguro que estariamos ante un nuevo ciclo de conflicto armado, y se truncara una vez mas el proceso de implementacion de lo que podria ser un escenario de paz por mayor democracia. El pais debera tener una madurez politica suficiente y lograr activar una sociedad civil dinamica que permita un gran musculo politico suficiente para llevar a feliz termino lo pactado en La Habana y evitar asi un retroceso en el ciclo de la relacion conflicto-posconflicto, Esta perspectiva hace parte fundamental de la esencia de este trabajo de reflexion que se quiere desarrollar con todo el rigor que dan las herramientas de la ciencia politica y las ciencias sociales, para aclarar el panorama gris que para muchos se dibuja, con cierta conviccion fundada en hechos historicos y el analisis de la dinamica actual del pais, de que es posible, a pesar de todo, estar ad portas de una ampliacion o fortalecimiento, no sabemos que tan residual o amplio, de nuestra democracia en el marco de una transicion democratica en la cual la paz debe llegar para quedarse.

El acuerdo de La Habana es un pacto con posibilidades de generar un cambio, no a partir de los tradicionales pactos de elites que conduciria a una nueva forma de democracia pactada; sino, a traves de una transformacion en la perspectiva de lo que en Ciencia Politica se entiende como transiciones democraticas a partir de procesos de democratizacion y liberalizacion. Para ello nos valdremos de un marco teorico que va desde las teorizaciones sobre los procesos de democratizacion y transiciones democraticas (O Donnel, Schmitter, 1994; Munk, 2002; Morlino, 2002; Sartori, 1993; Whitehead, 2001); asociados a las teorias de la democracia imperfecta, con tesis sobre la violencia en Colombia, el bipartidismo y estos ciclos historicos de periodos de violencia y conflicto armado (Sanchez. Penaranda, 1987), a periodos de pactos y negociaciones politicas que enmarcamos en el concepto teorico de pactos consociacionales de elites en el marco de democracias pactadas.

Lo anterior nos permite indagar acerca de si los aportes teoricos sobre la paz, los procesos de democratizacion y transiciones democraticas en America Latina, sirven para analizar el actual proceso colombiano tras la firma de los acuerdos de paz de La Habana; y si a partir del acuerdo de La Habana se profundizaria la democracia como forma de gobierno, mejoraria su calidad, entraria a un proceso de liberalizacion democratica a pesar de las incertidumbres y aspectos en contra del proceso, o se perpetuaria la estrategia recurrente de los acuerdos de elites para superar sus crisis con pactos consociacionales.

La propuesta inicial de reflexion nace de la pregunta de si ?Los acuerdos de La Habana son pactos politicos desde arriba o bajo que condiciones podemos considerarlos como pactos que favorecen una transicion democratica? Es decir, lo pactado en La Habana y los procesos que se estan desarrollando y se desarrollaran, contiene elementos verificables con las teorias de la democratizacion, sus transiciones o procesos de ampliacion y consolidacion de la democracia, que den cuenta que estamos ante un momento fundamental para la transformacion del sistema politico y electoral del pais y, por consiguiente, un momento crucial para el fortalecimiento de la democracia mas alla de los avances en materia de construccion de paz negativa. ?Un momento de tal envergadura, y por sus particularidades, que lo diferenciarian de otros momentos en los que el pais ha transitado la senda ya conocida de los pactos politicos entre elites (pactos consociacionales) que no logran consolidar una verdadera transformacion socio politica y una verdadera transicion a una democracia menos restringida o deficitaria, mas cercana, a los minimos de una paz imperfecta o a los minimos de una poliarquia que tenga en cuenta las particularidades de nuestro pais?

Igualmente, se pretende dar cuenta de si ?Es posible afirmar que a raiz del acuerdo de paz de La Habana, Colombia tiene la posibilidad, segun como se desenvuelva el proceso de implementacion, de vivir una etapa de democratizacion o un tipo flexible de transicion democratica? Desde estos interrogantes se trata de mostrar cuales son las diferencias entre el momento actual del acuerdo con las FARC, y los periodos anteriores de pactos politicos hechos por las elites para ajustar las instituciones de la democracia sin perder la hegemonia en el poder politico, para poder determinar si estamos ante una variacion de transicion democratica en Colombia.

Los pactos consociacionales

Para abordar el tema de si Colombia a partir de los acuerdos de La Habana esta frente a un proceso de transiciones democraticas, o si lo que esta, es frente a un nuevo escenario de democracia pactada o pacto consociacional, sera preciso lograr entonces la diferenciacion teorico-conceptual que permita establecer un campo limite, entre lo que se llamara una transicion propiamente dicha surgida de un buen proceso de diseno de construccion de paz; y lo que en ciencia politica se ha denominado como "consociational democracies" o pactos de las elites, (democracias pactadas) empleados en ciertos momentos por los sectores politicos dominantes de un pais para superar en un periodo determinado sus crisis.

En tal sentido, se entiende por "consociational democracies o pacto consociacional" el que ha contribuido a la construccion de la paz imperfecta, y se debe entender a partir de los acuerdos que forman una coalicion para equilibrar una fragmentacion politica o cultural entre las elites (3). (Pecaut, 1989: 575). Los pactos de elites han sido demasiado recurrentes en la historia politica colombiana. Se han llegado a contabilizar 66 anos de gobiernos compartidos en los 102 anos transcurridos entre 1888 y 1985, o sea un 64% del tiempo, y 45 anos sin contar los del Frente Nacional de 1957, o sea un 46% del tiempo. (Roll, 1999, p. 232). Ahora bien, el gran desestabilizador de todos estos pactos de elites fue el sectarismo politico que lograba desbordar estas alianzas transitorias, reafirmando la esencia bipartidista de la politica nacional, como la unica forma de representacion y organizacion politica de la sociedad colombiana, lo que impedia tambien el espacio politico para una tercera fuerza politica.

Se ha denominado asi mismo, como pacto de elites, a la alianza bipartidista que en Colombia conllevo al periodo conocido como Frente Nacional, que se constituyo como una forma de "consociacionalismo", por cuanto fue una alianza de largo plazo o de larga duracion establecida en pro de la consolidacion de la democracia o de la transicion de la dictadura a la democracia. En el caso de los "pactos consociationales", se tiene que estos han logrado perpetuar la dominacion del modelo hegemonico de gobierno bipartidista, instaurando una democracia limitada de tipo consociacionalista (cfr. Hartlyn, J., 1993, p. 26-27), y lo que es mas grave, han sido experiencias frustrantes para la inmensa mayoria del pueblo, que todos los dias observa con mayor escepticismo la practica de la politica. Lo que no niega que han servido en ocasiones para permitir estancias de construccion de paz imperfecta.

En preciso advertir, que una linea de tiempo de los ciclos de conflicto y posconflicto en Colombia, nos permite dar cuenta de los periodos en que el pais ha estado inmerso en pactos de elites a partir de 1948 y los tiempos en que ha logrado mantener unos espacios pequenos de pacificacion sin que se haya logrado establecer un proceso de paz de mayor profundidad debido a la ausencia de procesos de transicion politica. (Ver Tabla 1)

Ahora bien, en la historia politica de Colombia se dieron periodicas coaliciones de las elites para la superacion de sus crisis. Fueron los pactos suprapartidista para derrocar la dictadura del general Melo en 1854, y la del Partido Nacional de Nunez de 1886 en el siglo XIX. La idea de compartir el gobierno con el partido contrario con el fin de minimizar conflictos tambien la continuaron practicando las elites en el siglo XX. La practico Rafael Reyes (1904-1909) quien establecio la Concordia Nacional, un gobierno bipartidista al inicio de su periodo presidencial, compartiendo los ministerios con el partido liberal. Lo mismo ocurrio con la Union Republicana de Restrepo, que se pacto el 13 de marzo de 1909. La Concentracion Nacional de Olaya en 1930 fue tambien un gobierno de transicion despues de cincuenta anos de republicas conservadoras como pacto de elites; y la Union Nacional, ofrecida por el conservador Mariano Ospina Perez durante su campana para las elecciones de 1946 y que puso en practica tan pronto asumio la presidencia, puede considerarse como la precursora del pacto del Frente Nacional. En ella, Ospina Perez repartio los ministerios y las gobernaciones departamentales con el partido liberal en rigurosas mitades.

Hay que decir que el gran desestabilizador de todos estos pactos de elites fue el sectarismo politico que lograba desbordar estas alianzas transitorias, reafirmando la esencia bipartidista de la politica nacional, como la unica forma de representacion y organizacion politica de la sociedad colombiana, lo que impedia tambien el espacio politico para una tercera fuerza politica.

Estos pactos, como se puede observar, siempre suponen la existencia de mas de un partido o movimiento politico, por cuanto su razon de ser (del pacto) es el conflicto bipartidista o multipartidista, que induce necesariamente a ejercer un cogobierno y a asumir la corresponsabilidad en la politica. Consecuencia que en el pacto del Frente Nacional colombiano (iniciado en 1958) se expreso para pacificar al pais, sobre la base de la alternancia presidencial y de la reparticion paritaria y equitativa del gobierno por un periodo inicial de 16 anos (1958-1974), que posteriormente se amplio por casi 16 anos mas como cogobierno bipartidista (1958-1991). Periodo nefasto que patrimonializo lo publico, hasta la puesta en vigencia de la Constitucion de 1991.

Un golpe de estado como pacto consociacional

Luego de la acentuacion de la crisis de gobernabilidad que siguio al asesinato en 1948 del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitan, las elites bipartidistas estimularon un golpe de Estado para instaurar en el poder una Junta Militar (1953-1957) en cabeza del general Gustavo Rojas Pinilla. Esta perdida de la legalidad institucional de alguna manera fue percibida por los colombianos como el final de una dura epoca de terror e inestabilidad politica que garantizaba un espacio de posconflicto para la pacificacion en el marco de lo que se ha denominado paz imperfecta. De ahi, que todos los grupos politicos, con excepcion de la izquierda comunista, apoyaron a los militares en su aventura de pacificacion del pais; propositos que compartian, como es natural, todos los sectores politicos, sociales y empresariales del pais pues el proposito era superar la fragmentacion politica que se vivia por parte de las elites gobernantes del pais.

El gobierno militar obro en conjuncion con los dos partidos politicos tradicionales: del conservador extrajo la alta burocracia y del liberal una gran complacencia. A la vez, dio comienzo timidamente a la integracion bipartidista en la burocracia, acomodando algunos liberales donde antes solo pululaban los conservadores. En cuanto al enfrentamiento armado de los partidos, pudo colocarlo en el plano el control institucional unificado del estado. Estos dos hechos, el inicio de una integracion burocratica bipartidista y la subordinacion politica de la lucha armada, fueron proporcionando cierta independencia de poder al gobierno. Sin buscarlo, se fue quebrando el viejo criterio de gobierno de partido, al sustituirse en ciertos sectores las lealtades partidistas por las lealtades burocraticas. (Leal, 1989, p. 158).

Esta Junta Militar impuesta por las elites perdio el respaldo de los partidos politicos tradicionales a partir de 1955, cuando notifico a los partidos politicos tradicionales que el regimen militar no levantaria el estado de sitio como medida excepcional de gobierno, ni tenia el espiritu de convocar elecciones puesto que no habia condiciones politicas en el pais para tal efecto. En el fondo, la junta militar apostaba por realizar un gobierno sin los civiles con el proposito de alcanzar las reformas sociales que se requerian y consolidar asi las condiciones para la restauracion de una democracia politica.

Las elites politicas bipartidistas, notificadas de tal proposito, en compania de sectores empresariales e industriales, estimularon un paro nacional contra el gobierno de la Junta. El General Rojas reducia su respaldo a las capas medias y los sectores populares, su bandera social de paz con justicia social estuvo representada en el programa asistencialista del Secretariado de Accion Social (SENDAS), que entregaba mercados, coordinaba brigadas de salud, recreacion, etc.; estas constituian medidas muy limitadas, de caracter demagogico, que en nada contribuian a resolver los problemas estructurales de pobreza y marginalidad del pais. A lo anterior se agrega el deterioro del regimen producto de la represion contra el movimiento estudiantil, la masacre de estudiantes acontecida en junio de 1954 en Bogota, y la brutal arremetida militar contra zonas campesinas del Tolima, que dio inicio a la segunda etapa de la violencia en Colombia.

La Junta Militar de Gobierno, ante las presiones de las elites de la sociedad politica del bipartidismo, y con base en el pacto de Sitges, del 20 de julio de 1957 (4), expidio el Decreto de pacifismo juridico 254 el 4 de octubre de 1957, convocando un plebiscito excluyente para el 1 de diciembre, a fin de realizar la reforma constitucional que le abriera el campo a la gobernabilidad politica de los dos grandes partidos hegemonicos, el Liberal y el Conservador.

El Frente Nacional: otro pacto

Lo primero que hay que decir es que el pacto politico del Frente Nacional como espacio de posconflicto tiene entre sus meritos el hecho de haber logrado la construccion de una instancia de paz imperfecta; una nueva pacificacion del pais, mediante la declaracion de una tregua que duro 7 anos (1957-1964). Proceso de pacificacion que se inicio por parte de una Junta Militar de transicion que tomo la direccion del Gobierno a la caida del general Rojas Pinilla.

El proceso de pacificacion fue parte de los acuerdos esenciales para superar la violencia politica y restablecer el regimen paritario liberal-conservador, que junto con la patrimonializacion del Estado bajo el esquema de la distribucion paritaria y equitativa del gobierno, y la alternancia presidencial, constituyeron la esencia del acuerdo bipartidista del Frente Nacional (5).

Hay que reconocer que el proceso de pacificacion de este periodo puso en comunicacion diversas entidades humanas tradicionalmente separadas por el conflicto irresoluto de la violencia en Colombia hasta ese entonces, a fin de generar procesos de paz imperfecta. En efecto, como la relacion entre el problema agrario y la violencia siempre ha estado presente en el orden del conflicto politico armado, el Frente Nacional, en el marco de la politica de pacificacion, creo una Comision Especial de Rehabilitacion; y a traves de dicha comision, estructurada a partir de unos equipos humanos interdisciplinarios, se desarrollo toda una politica de titulacion de tierras, creditos, bolsas de propiedad raiz, y asistencia tecnica y humanitaria a los campesinos; el proposito se concentro en rehabilitar economicamente las regiones de mayor concentracion de violencia. "Los catorce equipos creados estaban localizados en municipios de los cinco departamentos que seguian bajo estado de sitio, asi: Riosucio y Genova, en el Viejo Caldas; Paez, en el Cauca; Colombia, Baraya y Aipe, en el Huila; Rioblanco, Chaparral, Dolores, Ataco y Libano, en el Tolima, y Caicedonia, Ulloa y Ceilan, en el Valle" (Sanchez, 1989, p.170).

Dicha comision recolecto cerca de veinte mil testimonios que, aparte de dar conocer las causas de la violencia de la voz directa de sus protagonistas, contribuyeron al mismo tiempo al diseno de politicas publicas de pacificacion. Parte de esas politicas consistieron en la firma de pactos con algunas comunidades, y el apoyo a las mismas con inversion de recursos y asistencia social. Estos pactos, firmados por comunidades, directorios politicos y ex guerrilleros, se constituian en un gran instrumento de construccion de paz imperfecta, como quiera que se establecieron compromisos con respecto a la defensa de la vida, el respeto a la dignidad de la persona y el respeto a la propiedad individual de las personas. Al mismo tiempo, se estipulaba la inversion de recursos economicos del Gobierno, a fin de mejorar las condiciones materiales de las regiones afectadas por la violencia; dicho de otra forma, se pactaba la inversion de recursos presupuestales que buscaban atacar los factores que alimentaban la violencia estructural. Dicha comision logro la firma de un poco mas de cincuenta pactos con dichos propositos, en muchas regiones de la geografia nacional, en particular, en aquellas zonas de mayor afectacion de la violencia. Sin duda alguna, eran pactos que permitian procesos de construccion de paz.

Los pactos bipartidistas de Benidorm (14 de julio de 1956) y de Sitges (julio de 1957) -acordados en balnearios de la costa mediterranea espanola, entre los llamados, por fuerza de la costumbre de la politica colombiana, jefes naturales (6) de los partidos Liberal y Conservador-, los que permiten abrir espacio hacia la posibilidad de esa formula politica de pacto consociacional, denominado en esta ocasion "Frente Nacional", fue un proceso de pacificacion a partir de la conjugacion de dos partidos para el reparto del gobierno por 16 anos, y la alianza de los grandes factores de poder economico-politico y la gran prensa, a fin de perpetuar su dominio y su hegemonia excluyente, con miras a tener un mejor control del pais. Ciertamente, fue un pacto que posibilito una de las primeras transiciones pacificas (bastante prolongada: por 16 anos inicialmente) a la democracia en America Latina en plena guerra fria; que, "a pesar de dar estabilidad a la vida politica colombiana, en un momento en que otros sistemas politicos latinoamericanos sufrieron procesos de quiebra de sus democracias, la adultero hasta llegar a unos limites insoportables de clientelismo y de oclusion politica" (Alcantara, 1999, p. 312).

El Frente Nacional fue un pacto de elites que permitio, como resultado final, el establecimiento constitucional del monopolio politico de los dos partidos tradicionales, operando, en la practica, como uno solo. Las coaliciones politicas entre los dos partidos son una especie de mecanismo de defensa o, para usar un simil fisiologico, parte esencial del sistema inmunologico del regimen politico. Es decir, el poder compartido y la union bipartidista son un instrumento util para superar situaciones sociales y politicas que, por sus caracteristicas, amenazan con impedir una adecuada reproduccion del sistema politico, la estructura del poder y la jerarquia social (Silva Lujan, 1989, p.182).

Ahora bien, no todos los pactos consociacionales propiciados por las elites terminan de forma exitosa, logrando sus propositos de pacificacion y desarrollo economico, mas no de proceso de liberalizacion y democratizacion; pues se requiere de ciertas condiciones objetivas para su consolidacion efectiva, a saber:

Que las elites esten en condiciones de armonizar sus diferentes intereses y pretensiones.

Que esten en condiciones de trascender sus diferencias y unirse en un esfuerzo comun.

Que esten dispuestas a cumplir los compromisos del acuerdo en forma coherente y estable.

Que tengan claros los perjuicios que genera una politica fragmentada y dividida. (Lijphart, 2008, citado por Plazas Vega, 2011, p. 50).

En definitiva, el llamado Frente Nacional acordado por los lideres de los partidos tradicionales en Colombia fue, en estricto sentido, una alianza politica de gran trascendencia, que condujo a una fase de transicion que, si bien no se puede identificar exclusivamente como "consociacionalista", si participo de las caracteristicas propias de ese tipo de pactos porque se concibio para superar una grave situacion de crisis, sectarismo politico y violencia; en ese sentido, es un momento de construccion de paz imperfecta protagonizado por las elites dominantes del pais, que tuvo una proyeccion de largo plazo y no se tradujo en un sistema de partido unico, sino que dio lugar a un cogobierno y a una participacion compartida de liberales y conservadores tanto en las actividades gubernamentales como en las corporaciones colegiadas de eleccion popular y en la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado, todo lo cual coincide con los elementos que identifican a las democracias consociacionales segun Lijphart y Hartlyn (Plazas Vega, 2011, p. 61-62). Este acuerdo politico o pacto consociacional de las elites politicas pretendia, en ultimas, impulsar reformas politico-economicas que trataran de cerrar la herida de diez anos de violencia y de odios politicos, pero resulto siendo tanto o mas excluyente que su propio pasado. Y, lo que es mas destacable, que paso de ser un plebiscito a convertirse en un referendo de reforma constitucional en el momento en que modifico la Carta Politica, al incorporar, entre otras normas, los aspectos fundamentales del plebiscito; pero sin | permitir un proceso de transicion politica en Colombia de paz por mayor democracia.

La Constituyente de 1991: el inicio de una transicion democratica

El 2 de agosto de 1990, el entonces director del liberalismo Cesar Gaviria, pocos dias antes de la toma de posesion como nuevo Presidente de los colombianos, junto a Antonio Navarro Wolf, de la Alianza Democratica M-19; Alvaro Villegas, en representacion del conservatismo, y Rodrigo Marin Bernal, por el Movimiento de Salvacion Nacional que orientaba el ex rehen del M-19, doctor Alvaro Gomez Hurtado, suscribieron un documento a fin de convocar una Asamblea Nacional Constituyente (7). En dicho documento se consagraba la posibilidad para que en un futuro ingresaran otros movimientos insurgentes que realizaran procesos de paz. Este nuevo acuerdo politico se plasmo posteriormente en el Decreto de estado de sitio 1926 de 1990, que convoco la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), estableciendo la fecha de elecciones, el temario y el sistema de eleccion de los delegatarios. Este acuerdo politico de mayorias para la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, jugo un gran papel en la creacion de una cultura de paz y de transformacion dialogada de los conflictos que se reflejaria no solo en su convocatoria, sino, tambien, en las deliberaciones de la misma y en el contenido del articulado del texto constitucional de 1991.

La Convocatoria de la constituyente (ANC) fue un acuerdo politico incluyente, por cuanto permitio que se expresaran en ella otros sectores de la sociedad civil que antes no habian tenido presencia politica y electoral (8). Estas fuerzas politicas permitieron, junto a los partidos de oposicion y los cuatro representantes de los movimientos guerrilleros desmovilizados, que la Constitucion de 1991 en gran medida haya sido producto del dialogo y de acuerdos entre grandes sectores de la sociedad colombiana en la busqueda de la paz; proposito muy diferente al que animo a los constituyentes de la centenaria Constitucion de 1886, quienes expidieron una Constitucion que expreso el resultado de la relacion entre vencedores y vencidos. Con este acuerdo politico, el posterior presidente Cesar Gaviria logro consolidar el proceso de paz iniciado por su antecesor Virgilio Barco Vargas, y dar asi inicio a la mas importante transformacion constitucional del pais en los albores del siglo XX.

La Constituyente del 91 fue la primera vez en la historia politica del pais donde confluyeron todos los sectores economicos, politicos, sociales y culturales, reunidos, haciendo propuestas y discutiendo alrededor de "mesas de trabajo".

Se estreno el tarjeton en el sistema electoral colombiano, que amplio sin duda el espectro de las garantias politicas (9).

Participaron activamente y con resultados electorales favorables, fuerzas politicas alternativas al bipartidismo. En la misma medida, tambien se destacaron los movimientos indigenas, de negritudes, religiosos, comunales, civicos, estudiantes, intelectuales, exguerrilleros, etc.

Al final fueron elegidos 42 delegados por cuociente y 24 por residuo que, junto a cuatro exguerrilleros (dos con voz y voto, y producto del acuerdo politico de mayorias), representaban un espectro politico democratico e incluyente que nunca antes se habia visto durante la actividad politica en el siglo XX.

El presidente Gaviria tambien expidio en el marco del pacifismo juridico una serie de decretos de amnistia e indulto que contribuyeron a aclimatar el acuerdo de paz definitivo con esas organizaciones guerrilleras. Dentro de esos instrumentos juridicos de perdon se destacan, entre 1990-1991, decretos de suspension de la sentencia, rebaja de pena para delitos comunes: concierto para delinquir, porte ilegal de armas, delitos varios. Estos instrumentos fueron regulados por los decretos 2047, 2147, 2372, 3030 de 1990.

Mediante el Decreto 1833 de 1992 se concedieron beneficios especiales, de no ser sometidos a investigaciones o acusacion por los hechos que declare dirigidos a delitos comunes, estableciendo que quienes realicen declaraciones eficaces que conduzcan a la identificacion de autores o participes de delitos seran beneficiados.

La Constituyente de 1991 fue, sin duda alguna, un escenario ideal muy propicio para adelantar un proceso de transicion democratica por primera vez en Colombia, diferente a los continuos pactos consociacionales a que estabamos acostumbrados en la vida politica del pais por parte de las elites para superar los diferentes ciclos de violencia. Fue un escenario marcado inicialmente por las incertidumbres propias que rodean los procesos de paz.

Lo caracteristico de las transiciones es que en su transcurso las reglas del juego politico no estan definidas. No solo se hallan en flujo permanente sino que, ademas, por lo general son objeto de una ardua contienda; los actores luchan no solo por satisfacer sus intereses inmediatos y/o los de aquellos que dicen representar; sino tambien por definir reglas y procedimientos cuya configuracion determinara probablemente quienes seran en el futuro los perdedores y los ganadores."(O'Donnell, Schmitter 1994, p. 19-20)

Tradicionalmente las transiciones democraticas en la literatura politica se clasifican en tres tipos: la primera corresponde a los procesos de revoluciones estrictamente dichas de conformacion de un estado democratico; la segunda es propiamente una transicion de un regimen autoritario de caracter militar que de nuevo logra restaurar unos minimos de democracia; y el tercero, se refiere a transiciones sin haber un momento formal de cambio de regimen, donde hay procesos de profundizacion de la democracia desde un regimen democratico restringido e implica trasformaciones institucionales . El caso de Colombia podria ubicarse en este tercer tipo de transicion (Garreton, 1997). La transicion democratica, se entiende tradicionalmente como un proceso a traves del cual se pasa de un regimen autoritario a un regimen democratico, es decir, es un modelo de cambio politico que trae consigo alternativas a las dictaduras, autocracias, totalitarismos o regimenes no democraticos. Por lo tanto, se parte de la idea de que los procesos de transicion se hacen desde regimenes autoritarios a otra cosa incierta, esta cosa incierta puede ser un regimen democratico o puede ser un regimen autoritario mas severo (O'Donnell y Schmitter, 1994). Las transiciones tienen una alta complejidad en tanto todo esta por definirse dentro de este nuevo orden.

En terminos generales se podria afirmar que, para el caso colombiano, las transiciones democraticas se fundamentan en una relacion de paz por mayor democracia. En otras palabras, las transiciones se refieren a un periodo inestable y transitorio, y es el primer paso hacia la consolidacion de la democracia, ahora bien: Las transiciones no son insurrecciones, no son revoluciones, no son rupturas violentas, subitas, del orden social y politico, sino que son, en definitiva, acuerdos entre fuerzas autoritarias y fuerzas que luchan y se oponen al autoritarismo; son pactos que a veces adquieren una naturaleza explicita, y otras veces son pactos implicitos. Toda transicion, si es tal, se caracteriza porque requiere de determinadas concesiones, transacciones o compromisos. Esta es la esencia de un proceso de transicion (Arrate, 1991, p. 92).

La transicion como proceso tiene unos subprocesos, pero no necesariamente se dan ambos de manera paralela o secuencial, estos dos subprocesos son, primero, liberalizacion; segundo democratizacion.

La liberalizacion es el primer paso o la primera fase de la transicion, es un proceso parcial de alcance limitado. En otras palabras se entiende por liberalizacion

El proceso que vuelve efectivos ciertos derechos, que protegen a individuos y grupos sociales en los actos arbitrarios o ilegales cometidos por el Estado o por terceros. En el plano individual estas garantias incluyen los elementos clasicos de la tradicion liberal: El habeas corpus, la inviolabilidad de la correspondencia y de la vida privada en el hogar, el derecho de defenderse segun el debido proceso y de acuerdo con las leyes preestablecidas, la libertad de palabra, de movimiento y de peticion ante las autoridades, etc. En el plano de los grupos, abarca la libertad para expresar colectivamente su discrepancia respecto de la politica oficial sin sufrir castigo por ello, la falta de censura en los medios de comunicacion y la libertad para asociarse voluntariamente con otros ciudadanos (O'Donnell y Schmitter, 1994, p. 20).

La democratizacion, por su parte, se refiere a la aplicacion y construccion de reglas de juego enfocadas a los derechos de los ciudadanos. De tal manera que la ciudadania es entonces el elemento central que rige la democracia. Desde este punto de vista, la democracia define la ciudadania como un precepto de igualdad basica asociada con la pertenencia a una comunidad, que en terminos modernos es equivalente a los derechos y obligaciones de los que todos los individuos estan dotados en virtud de su pertenencia a un Estado nacional. (PNUD, 2004, p. 60)

La ciudadania politica es la que permite el reconocimiento de los derechos que deben tener todos los individuos a participar en la construccion de la voluntad general; y por su parte, la ciudadania social permite a los individuos tener el derecho a ser no solamente iguales ante la ley sino ante la vida, a traves del otorgamiento de mayores derechos politicos, economicos, sociales y culturales como parte de las disposiciones programaticas del Estado.

Asi pues, la democratizacion esta referida a aquellos procesos en que las normas y procedimientos de la ciudadania son, o bien aplicados a instituciones politicas antes regidas por otros principios (p.ej; el control coactivo, la tradicion social, el juicio de los especialistas o las practicas administrativas), o bien ampliadas de modo de incluir a individuos que antes no gozaban de tales derechos y obligaciones (p.ej; las personas que no pagan impuestos, los analfabetos, las mujeres, los jovenes, las minorias etnicas y los residentes extranjeros) o para abarcar problemas e instituciones que antes no participaban de la vida ciudadana (p.ej; organismos del Estado o militares, organizaciones partidarias, asociaciones de interes particulares, empresas productivas, entidades educativas, etc.) (O'Donnell y Schmitter 1994, p. 20).

Ahora bien, la Asamblea Nacional Constituyente desarrollo en gran medida los subprocesos de liberalizacion y democratizacion que es propiamente el resultado del texto constitucional. Sin duda alguna, es una Constitucion que amplio significativamente el campo para el ejercicio democratico. Temas como la caracterizacion del Estado social de derecho, la democracia participativa, y el tema de los derechos humanos y sus mecanismos de defensa y proteccion evidencian en parte su contenido de liberalizacion y democratizacion.

Estos avances para una transicion democratica expresan tambien la composicion heterogenea de la Constituyente. Aproximadamente el 50% de sus integrantes no representaban el viejo Estado concebido por las elites politicas. Contrariamente, representaban un constitucionalismo de nuevo tipo, transformador, un constitucionalismo desde abajo, como quiera que estos constituyentes provenian de las entranas del conflicto politico social y armado de los ultimos anos en el pais. Se vivia entonces al interior de la Constituyente un gran torrente transformador; a fin de imponer la voluntad constituyente de los sectores populares, que logro finalmente conquistas trascendentales que contribuyeron a hacer de la Constitucion de 1991 una bitacora de paz.

De otro lado, el reconocimiento del multiculturalismo que hizo la Constitucion de 1991 implica una dimension incluyente en la cual se plasma la diversidad de intereses e identificaciones morales emanadas de la heterogeneidad cultural. El multiculturalismo afirma que las gentes con distintas raices pueden coexistir y aprender a leer repertorios e imagenes de otros, asi como mirar mas alla de las fronteras de la raza, lengua, sexo y edad, sin prejuicios ni enganos y pensar contra el trasfondo de una sociedad hibrida (Colom, 1999).

La Constitucion de 1991, en todo lo que hace referencia al reconocimiento de la diversidad etnica y cultural, desarrolla tambien el concepto de principios de los derechos humanos colectivos. Las minorias etnicas y sus integrantes tienen derechos colectivos que buscan garantizar su existencia como cultura diferente a la del resto de los ciudadanos. Este paso de reconocer la titularidad colectiva, no ya meramente individual de derechos humanos se registra como un logro decisivo dentro de la historia de la resistencia de los pueblos indigenas y afros de America.

Este logro en la Constitucion de 1991, no fue el producto de las buenas intenciones de la clase politica colombiana, si no, de todo un proceso de lucha por parte de los grupos que constituyen una minoria etnica, no solo por conseguir el respeto y el reconocimiento de derechos sino por la simple resistencia al sometimiento cultural en el que se les ha tenido durante quinientos anos de historia.

Tampoco significa, como muchos afirman que la Asamblea Nacional Constituyente y la adopcion que esta hace de un nuevo texto Constitucional se sucede casi como un fenomeno espontaneo, como una explosion natural de la sociedad colombiana en la busqueda apremiante de una alternativa de convivencia ciudadana que asegure y aclimate la paz ... (Sanchez,l993).

Ocurre en un momento en el cual el pais se encontraba sumido en una grave crisis de violencia y gobernabilidad. Cuando se pensaba que romper con los esquemas de exclusion y arbitrariedad impuestos por la Carta de 1886 seria la puerta de entrada hacia una nueva nacion, y la posibilidad de volver a empezar bajo unas nuevas condiciones. Se dio asi cabida en la Constituyente como expresion del constitucionalismo desde abajo, a los lideres de los diferentes grupos culturales, politicos y sociales excluidos; y fue el momento para que aquellos que habian luchado tanto tiempo por ser escuchados realmente lo fueran.

La Habana: hacia un pacto de transicion democratica

El proceso de negociacion entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y las guerrillas de las Farc terminaron felizmente con la desmovilizacion de una fuerza insurgente de un poco mas de 7 mil hombres. Hay que advertir, que el proceso de negociaciones del fin del conflicto politico armado que se desarrollo en La Habana tiene entre muchas virtudes, el hecho de estar dotado de una agenda tematica de cinco puntos que reconocio, en gran medida, los diferentes problemas y circunstancias historicas del conflicto irresueltas en el pasado y que han alimentado los diferentes periodos de violencia politica por los que ha transitado el pais en los ultimos 60 anos: El tema de tierras, de participacion politica, de narcotrafico, de victimas y la desmovilizacion. Ello nos lleva a afirmar que, de concretarse esos acuerdos de La Habana, La Paz llegara para quedarse, pues la agenda tematica de discusion entre las FARC y el gobierno nacional da respuesta a muchos de los temas estructurales que no se han resuelto de fondo en los espacios de los anteriores posconflictos descritos como pactos de elites en el presente trabajo y que aun permanecen latentes en la vida sociopolitica del pais; y que aun no se han consolidado o profundizado en el primer intento de un proceso de transicion democratica como lo fue la Constitucion de 1991.

El acuerdo de La Habana esta llamado a continuar desarrollando en gran medida los subprocesos de liberalizacion y democratizacion, caracteristicos de una etapa de transicion democratica, mucho mas alla que lo que avanzo el pais a partir de la expedicion de la Constitucion de 1991. El pacto de La Habana permite de entrada afirmar que el gran fracaso politico ha sido, fundamentalmente, debido a que hemos sido incapaces como sociedad y como nacion de favorecer un escenario de posconflicto sostenible y duradero en el marco de mayores procesos de liberalizacion y democratizacion caracteristicos de las transiciones democraticas, imponiendolo por encima de los intereses de las elites oligarquicas que han preferido solucionar el conflicto en el marco de democracias pactadas consociacionales, y no permitiendo proyectar el pais hacia un proceso de transicion politica.

De tal manera que es preciso hoy dia, a partir del acuerdo de La Habana, concretar un posconflicto en el futuro que incluya las nuevas elites que se construyen desde el constitucionalismo de los de abajo y que sea perdurable en el mayor espacio de tiempo en el marco de una relacion de paz por mayor democracia. Un posconflicto que integre los mayores consensos necesarios de todos los factores de poder real para sepultar por siempre la violencia como recurso de la politica. En este sentido, no hay que desconocer el enorme papel que ha jugado la Constitucion de 1991 que como un nuevo pacto de paz y de posconflicto ha contribuido a disenar las estructuras necesarias, pero aun insuficientes, para dejar atras una institucionalidad exclusiva al servicio de las viejas elites, y proyectarlas hacia una nueva institucionalidad al servicio de los mas olvidados en el marco de las transiciones democraticas.

Las discusiones que permitieron el acuerdo en Cuba nos pusieron de manifiesto que el tema agrario que se discutio en La Habana en el ano 2014 en el marco de los dialogos de paz con las FARC ha estado presente en el centro del conflicto politico armado desde los anos treinta del siglo XX, y que nunca fue resuelto en el marco de los pactos consociacionales firmados despues de los ciclos de violencia que antecedieron a la Constitucion de 1991; y que la violencia entre 1947 y 1953 que condujo al golpe de Estado militar, se desarrollo en una epoca en que el regimen latifundista y hacendatario se opuso a sangre y fuego a la politica modernizante de la revolucion en marcha del presidente Alfonso Lopez Pumarejo, quien pretendio en un gran salto de vision historica llevar el pais hacia el transito de una sociedad agraria a una sociedad industrial; ello implicaba necesariamente la modernizacion de las relaciones de produccion en el campo colombiano.

De la misma manera, se ha evidenciado en las negociaciones de La Habana que el pacto frente nacionalista excluyo a las terceras fuerzas politicas y que los pactos politicos de elites han servido como el mejor instrumento para perpetuar a las elites en el poder, lo que ha constituido tambien un factor de violencia, particularmente en el periodo denominado del Frente Nacional. De tal manera que es en este contexto del pacto excluyente del Frente Nacional en el cual se explica la importancia del segundo tema de conversaciones de La Habana sobre participacion politica. De alli que la discusion de la insurgencia con el gobierno en Colombia sobre el tema de la participacion politica apunta a superar las carencias y olvidos intencionados que sobre la necesidad de una real apertura democratica y de participacion politica dejo ese regimen paritario y excluyente frentenacionalista que ahogo una vez mas la posibilidad de construir un espacio de paz por mayor democracia. Ese regimen frentenacionalista de posconflicto, estimulado tambien por las elites bipartidistas, impidio que se abriera el sistema a las mas variadas fuerzas politicas y sociales del pais.

Ahora bien, el tercer tema de conversaciones de La Habana, referido al narcotrafico, recoge la esencia de un grave conflicto violento surgido en los anos ochenta, en el cual la mafia y sectores de las Fuerzas Armadas y las elites politicas disenaron practicas criminales que alimentaran el viejo esquema de la contrainsurgencia, y en donde la mafia y la politica formaron un todo de un proyecto de cooptacion del Estado, como se evidencio en el llamado proceso 8 mil. El conflicto de la narcopolitica, aun hoy presente en la vida politica nacional, hizo parte de las discusiones en el mas reciente periodo de posconflicto que se sintetizo en la Asamblea Nacional Constituyente, e igualmente la narcopolitica tuvo una ferrea accion de respuesta del aparato de justicia en Colombia que logro minimizar de manera contundente en ciertas regiones de la geografia nacional su dominio y presencia; regiones que hoy ven de nuevo como se asoma la democracia en sus territorios con el proceso de paz. Algunos municipios, en donde ayer se paseaban en la total impunidad los agentes de la narcopolitica, ven hoy florecer una nueva esperanza en la democracia local.

Este tercer punto de la agenda de La Habana tiene la virtud de ocuparse de una de las grandes fuentes de financiacion de la guerra, como lo es el narcotrafico, que a partir de los anos ochenta ha servido como combustible para agitar aun mas el conflicto politico social y armado que vive el pais. Pero tambien el cultivo de coca con fines industriales se ha constituido en la forma mas innovadora del sustento diario de miles de hombres y mujeres del campo que han sido portadores por muchos anos del olvido del Estado.

De otro lado, si algo ha sido comun a los procesos de posconflicto que ha vivido el pais en los ultimos sesenta anos ha sido el hecho de la invisivilizacion de las victimas. Otro tema de discusion en Cuba. En ninguno de los periodos de posconflictos analizados se ha tratado el tema de la reparacion de las victimas, y, que se conozca, nunca ha existido en ese marco de posconflictos justicia y condenas a los responsables de los crimenes de lesa humanidad. Esa novedad tematica de los dialogos de La Habana frente al tema de victimas es de vital importancia para cerrar por siempre las heridas de los ciclicos periodos de violencia por los que ha pasado el pais.

La creacion de una justicia transicional para juzgar a los que han cometido delitos de lesa humanidad en esta horrible guerra que vive Colombia es de gran importancia y significacion en el proceso de transicion democratica. Las victimas y el pais solo piden que se les juzgue a aquellos que a nombre de la revolucion, o a nombre del paramilitarismo, o a nombre de defender la democracia cometieron crimenes de guerra. Algunos politicos tradicionales que se oponen a la transicion saben que en el pasado ninguno de sus dirigentes nacionales liberales y conservadores fueron juzgados por los crimenes cometidos en la epoca del frente nacional y hoy dia quieren que solo se juzgue a los guerrilleros y no a sus aliados paramilitares y a los agentes del estado que tambien degradaron la vida con estos crimenes. No puede pretenderse que la justicia solo sea buena para juzgar guerrilleros y no sea buena para juzgar civiles y agentes del estado que perpetraron crimenes tan horrendos como los de la guerrilla. Hay que precisar que la jurisdiccion especial de paz es ya un hecho constitucional y como tal ya esta en pleno vigor.

Es preciso recordar que la Justicia Especial para la Paz es ante todo una oportunidad y una esperanza para que miles de actores del conflicto politico armado de todos los sectores puedan resolver su situacion juridica, llamese guerrilla, paramilitares, terceros civiles y/o Estado; y no es un simple escenario judicial para el intercambio de impunidades. Alli, la busqueda de la verdad y satisfacer los derechos de las victimas son la esencia del proceso judicial especial.

En conclusion, la agenda que se discutio en La Habana permite entonces afirmar por lo menos tres cosas.

1. Que las negociaciones habaneras recogen gran parte de la historia de lo que ha sido el conflicto social y politico en Colombia durante las diferentes etapas de las violencias.

2. Que los diferentes procesos de posconflicto que se han dado no han resuelto el fondo de las causas que han originado tantos anos de violencia en Colombia. Es decir, que nuestra tragedia nacional no solo es la forma violenta como hemos asumido la politica, sino, tambien, que no hemos sabido superar de manera creadora estos momentos de violencia politica y social en los disenos de los posconflictos; que hemos sido demasiado mezquinos como Gobierno y como sociedad en el diseno y la implementacion de las politicas publicas. Es decir, que no hemos sabido construir creadoramente un posconflicto sustentable y sostenible despues de cada ciclo de violencia que nos ubique en el sendero de una transicion democratica.

3. Que es en el marco del desarrollo y la implementacion de los acuerdos de La Habana en el cual se puede lograr paz por mayor democracia a partir de desarrollar a fondo los subprocesos de liberalizacion y democratizacion que caracterizan las transiciones democraticas; y evitar asi que el pais recorra de nuevo los caminos de pactos consociacionales en favor de las elites tradicionales.

Para el caso colombiano, es preciso preguntarnos si a partir del pacto de La Habana, el pais se enruta, o no, hacia el tercer tipo de transicion senalado anteriormente, donde hay procesos de profundizacion de la democracia desde un regimen democratico restringido e implica trasformaciones institucionales. Preguntarnos, si en buena parte, el actual acuerdo de paz y su proceso de implementacion puede dar cuenta de un tipo de proceso de democratizacion en el marco de una transicion. Lo anterior parte de la idea de que en Colombia no ha existido realmente una transicion democratica, sino un continuo alternado de pactos consociacionales o pactos a los que han recurrido las elites para superar sus crisis logrando consolidar momentos de paz imperfecta. Estos pactos y acuerdos politicos de elites se inscriben, en el concepto o en la categoria de paz imperfecta, solo en el entendido de que, como entidades humanas, son constructoras de paz, o por lo menos utilizan en ocasiones su poder para construir paz, y en tal sentido, establecen relaciones (mutua ayuda, solidaridad, alianzas, coaliciones, pactos, etc.) con otros actores cercanos

Algunos puntos claves que se pueden mencionar de las condiciones para hablar de una transicion democratica en los acuerdos pactados en La Habana son a partir de los ajustes en el sistema electoral; las modificaciones al sistema de partidos y al sistema politico; la creacion de circunscripciones especiales de paz; ademas de las transformaciones en el sistema agrario y la ampliacion de la proteccion a los derechos de las victimas. Si tenemos en cuenta lo anterior y nos ubicamos en el actual panorama de nuestro pais, con un acuerdo de paz pactado, el mejor posible para muchos, y un proceso que arranca, con dificultades de implementacion; podemos dilucidar la posibilidad de encontrar en lo pactado en La Habana, puntos correlacionales que dan cuenta de la existencia de esas condiciones para hablar de un proceso de democratizacion o consolidacion de la democracia, segun el punto inicial en que ubiquemos el regimen politico de nuestro pais.

Dando un paso ligero por los contenidos del acuerdo, vemos que posee los elementos esenciales: a) los acuerdos y cambios en materia de participacion y democratizacion politica; b) lo acordado en materia de reforma agraria; c) el aspecto central de las victimas; d) lo acordado sobre el tema de justicia transicional y restaurativa, entre otros. Estos aspectos contienen, de llevarse a cabo con cierto exito, las bases de transformaciones muy interesantes e importantes para la profundizacion de la democracia colombiana, para que realmente, gracias al proceso de paz, podamos decir que en nuestro pais hay una democracia menos limitada, de mayor calidad, menos deficitaria o restringida. Eso dependera de la voluntad politica de los actores y de la presion social que se le meta a la implementacion de los acuerdos.

Como se sabe, dicho acuerdo no solo abarco los asuntos concernientes con la desmovilizacion, desarme y reintegracion del citado grupo guerrillero, sino adicionalmente, contemplo varios elementos que aseguraran de forma definitiva el fin del conflicto y sembraran las bases para la construccion de una paz estable y duradera. Asi, por ejemplo, el Acuerdo Final para la Terminacion del Conflicto establecio expresamente que:

"la construccion y consolidacion de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliacion democratica que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario politico para enriquecer el debate y la deliberacion alrededor de los grandes problemas nacionales y de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representacion de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantias para la participacion y la inclusion politica. Es importante ampliar y cualificar la democracia como condicion para lograr bases solidas para forjar la paz".

De tal manera que en materia politica temas como la financiacion de las campanas politicas, la conformacion de las listas a corporaciones publicas, la financiacion de la politica, la oposicion politica y el acceso democratico a los medios de informacion en igualdad de condiciones, entre otros aspectos, son los que se pretenden modificar con una futura reforma politica, obviamente, objetivos que cuentan hoy dia con la mirada discreta y poco comprometida de las inmensas mayorias parlamentarias tradicionales; como quiera que algunos de esos temas son los que historicamente han permitido que se perpetuen en el poder los tradicionales politicos contabilistas de votos y que a Colombia se le senale como un pais con una democracia clientelista, excluyente y restringida.

Conclusiones

En el marco de las conclusiones de este trabajo es preciso afirmar que es evidente que en Colombia en buena medida el conflicto social que se manifiesta a traves de los grupos armados de las guerrillas se debe a motivaciones precisas de caracter estructural o del llamado deficit democratico, como son: la dificultad en la consecucion y posesion de los bienes, recursos y poder, de los cuales no goza la inmensa mayoria de la poblacion y que estan concentrados en pocas personas, en una minoria privilegiada. Y, de otro lado, se debe tambien a la presencia historica de la variable independiente de un regimen politico de exclusion paritario y bipartidista que se ha mostrado incapaz de asegurar las condiciones politicas e institucionales necesarias para el tramite de las demandas politicas de la sociedad. De alli que los objetivos de este trabajo de investigacion toman forma en este contexto teorico.

Igualmente, se destaca como conclusion que los colombianos tenemos una gran experiencia historica en el manejo no solo del conflicto sino tambien del posconflicto; que historicamente no hemos sido prisioneros del conflicto politico armado, sino, que tambien hemos tenido episodios de construccion de paz; por lo menos asi quedo evidenciado en la linea de tiempo propuesta en el presente trabajo (1948-2017). Es asi como el drama de los ciclos del conflicto de la violencia descritos en las diferentes etapas han sido superados de manera transitoria por ciclos de posconflicto mediante lo que se denomino como pactos consociacionales; espacios en los cuales no se ha contado con la suficiente capacidad y voluntad politica para realizar cambios estructurales, ni se han articulado los suficientes consensos, ni permitido la inclusion politica y social de vastos sectores implicados en los diferentes momentos de violencia, lo que ha conllevado a que nuevamente se activen los dispositivos sociales y politicos del conflicto violento.

En su esencia, se pudo evidenciar que el posconflicto, como forma de paz imperfecta que siguio a los diferentes momentos o etapas de violencia, tuvo como proposito el reacomodo de las elites politicas y economicas del pais a fin de superar momentaneamente las crisis que ellos mismos desataron; lo que reafirma el hecho de que la presencia continuada de la violencia politica en Colombia ha facilitado las dinamicas bipartidistas como modelos de exclusion politica y de democracia restringida. Pero, igualmente, estos momentos o instancias de paz imperfecta han servido tambien para potenciar capacidades humanas de los sectores subalternos e insurgentes para construir espacios de formas de paz imperfecta de manera transitoria.

En terminos escuetos, se podria afirmar que lo acordado en La Habana en materia de reforma rural integral, y participacion politica y social pretende abrir el pais hacia un proceso de transicion politica y no simplemente, sentar las bases para permitir solo un pacto de inclusion de las Farc como actor politico a cambio de la dejacion de sus armas. En esa transicion politica lo que esta en juego es el futuro de la politica tradicional que ha permitido por anos la hegemonia paritaria liberal-conservadora, que hoy se expresa de la misma manera a traves de la llamada Unidad Nacional; de alli que Colombia requiera la ampliacion de la democracia y la reinvencion de la politica mediante la implementation urgente de medidas que permitan mejorar la forma de hacer politica en el pais que sepulte para siempre la exclusion, la hegemonia y la violencia politica.

La apertura democratica, la promocion de la participacion, la transparencia en el manejo de los recursos, el fortalecimiento de las instituciones que ejercen control y vigilancia sobre las organizaciones politicas y los escenarios electorales, son medidas que el pais debe tomar para los proximos eventos electorales a partir del 2018, solo asi podremos fundar inmediatamente las bases para la construccion de una paz estable y duradera y enrumbar el pais hacia un verdadero proceso de transicion democratica; lo contrario es presagiar de nuevo el fracaso.

Es preciso meterle pueblo a estas decisiones tan importantes para el futuro de la democracia, sera necesario y urgente adelantar el proceso de transicion a partir del constituyente primario, a fin de que este aborde de manera soberana las transformaciones democraticas en materia politica, economica y social, que permita instaurar una nueva Colombia; lo anterior, es una urgencia nacional debido a la poca voluntad politica que hasta hoy se ha visto expresada por parte del legislador.

Conflicto de intereses

El autor declara no tener ningun conflicto de intereses.

Notas

(1.) Hasta antes de la Constitucion de 1991, el pais solo permitio la presencia institucional y constitucional de los dos grandes partidos historicos en el marco del ordenamiento constitucional de 1886. El Partido Liberal y el Partido Conservador.

(2.) Se entiende por mecanismos de cooptacion clientelar a la relacion de transaccion electoral entre dos personas por un beneficio de mutuo acuerdo. Bien sea el voto a cambio de: dinero, especie o acceso al beneficio de los recursos publicos para su persona o comunidad.

(3.) Para el caso colombiano, Hartlyn (1993) senala lo siguiente: "El consociacionalismo fue un mecanismo que las elites pudieron utilizar, como consecuencia de los desarrollos historicos del pais. Una vez establecido, el regimen consociacionalista impuso ciertas restricciones y limites en el ambito y la naturaleza de la actividad politica y favorecio ciertas clases de canales politicos sobre otros, a medida que los actores del regimen trataban de llevar a cabo sus politicas. El Estado colombiano ha sido historicamente debil. El regimen se volvio mas vulnerable con el tiempo, puesto que no respondio a los cambios sociales con reformas apropiadas al mismo" (cap. 15, p. 298-304).

(4.) Este nuevo acuerdo senalo los lineamientos que se deberian desarrollar para la consecucion de la paz y planteo la necesidad de convocar al pueblo a un plebiscito para confirmar si aceptaba o no el regimen de coalicion consociacional.

(5.) El pacto del Frente Nacional no fue solo la conjugacion de dos partidos para el reparto del gobierno por 16 anos, sino la alianza de grandes factores de poder economico-politico y la gran prensa, con el proposito de perpetuar su dominio y su hegemonia excluyente. Fue un pacto, ciertamente, que posibilito una de las primeras transiciones pacificas a la democracia en America Latina.

(6.) Francisco Leal Buitrago y Andres Davila Ladron de Guevara aluden al elitismo politico y la concurrencia de jefes naturales y gamonales en pos de fijar los horizontes de la vida colombiana como horizontes de nuestra historia que explican los alcances que tuvieron los acuerdos frentenacionalistas. Segun lo apuntan en su texto, al explicar el que denominan "sistema politico del clientelismo", el dominio y la orientacion de la politica colombiana, en el ambito nacional, giraba en torno a los jefes naturales, o personas que sistematicamente iban surgiendo en el pais como titulares del derecho a regir sus destinos, sea por su vinculacion inmediata con las elites, en buena medida familiares; sea porque lograran su respaldo, en una suerte de "fila india" que delimitaba los turnos para la primera magistratura; y, en el orden subnacional, regional o local, giraba en torno a los gamonales o caciques politicos, tipicos de una sociedad agraria atrasada, a cuyo cargo estaba la proyeccion de las militancias politicas departamentales y municipales (cfr. Leal Buitrago y Davila Ladron de Guevara, 1990, p. 48-58).

(7.) Los candidatos presidenciales en las elecciones de 1990 que obtuvieron mas del 5 % de la votacion y que fueron los signatarios del acuerdo politico del 2 de agosto a fin de convocar a las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, fueron en su orden los siguientes: Cesar Gaviria (Partido Liberal), 2.834.1 18 votos; Alvaro Gomez (Salvacion Nacional), 1.401.128; Antonio Navarro (AD M-19), 739.320; Rodrigo Lloreda (Partido Social Conservador), 702.043 votos.

(8.) El espectro social de la Constituyente abarca grupos etnicos, mujeres, sectores religiosos, el movimiento obrero y campesino, estudiantil, comunal y comunitario, deportivo, asi como intelectuales y sectores empresariales.

(9.) El tarjeton como instrumento de votacion es tambien un producto del proceso de paz. Con este mecanismo se realizaron las elecciones presidenciales de 1990 y se eligio tambien la Asamblea Nacional Constituyente del mismo ano.

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Hector Alonso Moreno-Parra

Doctor Phd, en Ciencia Politica de la Universidad de Granada, Espana. Profesor Asociado del Programa de Estudios Politicos y Resolucion de Conflictos de la Universidad del Valle, Cali-Colombia morenoal275@hotmail.com (iD) orcid.org/0000-0003-l767-l84X

Recibido: 28/09/2017 Aceptado: 15/12/2017

* http://dx.doi.org/10.18041/entramado.2018v14n1.27136 Este es un articulo Open Access bajo la licencia BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)

http://dx.doi.org/ 10.18041/entramado.2018v14n1.27136
Tabla 1.
Linea de tiempo de los ciclos de conflicto y posconflicto en Colombia

1947         1953         1954         1957         1964
1953         1954         1957         1964         1984

Guerra       Pos       Violencia       Pos       Conflicto
Civil     conflicto    partidista   conflicto     Politico
           Golpe de                   Frente       Armado
            Estado                   Nacional

 1984        1990         2017
 1990        2015

Tregua    Conflicto       ?Pos
- Inicio   Politico    conflicto?
transicion  Armado

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Title Annotation:ESTUDIOS POLITICOS
Author:Alonso Moreno-Parra, Hector
Publication:Revista Entramado
Date:Jan 1, 2018
Words:11928
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