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Ciro hermeneutico en la eclesiologia a partir de Lumen gentium.

Resumen: El trabajo expone el giro hermeneutico y salvifico que representa la eclesiologia del Concillo Vaticano II, en particular de la Constitucion Lumen gentium. La exposicion se desarrolla comparando la eclesiologia anterior al Concillo, desde Belarmino hasta la Mystici Corporis, con las novedades de la discusion concillar. El proceso de elaboracion de LC es muy significativo en este sentido. Y todo aquello se ejemplifica con el concepto de misterio aplicado a la Iglesia. El trabajo concluye que el Concillo dio un giro hermeneutico cuya principal caracteristica fue partir de un punto de vista mas universal, como era el plan salvifico de Dios, lo cual no excluye a nadie, y por eso es una Buena Noticia para todos. Ese punto de partida es verdaderamente catolico.

Palabras clave: Misterio de la Iglesia, Vaticano II, Lumen gentium, Ciro hermeneutico.

Abstract: This work shows the hermeneutic and salvific turning point found in the Second Vatican Council Ecclesiology, mainly in the Lumen gentium Constitution. The paper compares the Ecclesiologies before the Council--from Belarmino to Mystici Corporis--to the new conciliar vision. The development of LG is very significant in this respect, highlighted through the concept <<mystery>> applied to the Church. The paper concludes that the Council accomplished a hermeneutic turn, the main characteristic of which was to start from a more universal point of view, that is, Cod's economy, which does not exclude anybody, and --for this reason--is Good News for all. That starting point is truly a catholic one.

Keywords: Mystery of the Church, Vatican II, Lumen gentium, Hermeneutic Turning Point.

Hermeneutical Change in Ecclesiology Since Lumen gentium

En el desarrollo de la eclesiologia hay momentos que han marcado de manera importante la auto comprension de la misma Iglesia. A veces ha sido una situacion historica, como en el caso de la Bula Unam sanctam de Bonifacio VIII en el ano 1302 (1); otras veces fue un conflicto doctrinal, como la ensenanza elaborada por Roberto Belarmino en el De controversiis (1586-1593) (2), en respuesta a la doctrina luterana expresada de manera sintetica y en parte consensuada en la Confesion de Augsburgo (1530) (3); y otras veces fue un concilio, como es el caso del Concilio Vaticano II. Pero en este ultimo acontecimiento existe un elemento particular: es la primera vez que un concilio ecumenico se propone reflexionar ex professo sobre el tema de la Iglesia, su naturaleza y su mision. Lo afirma el mismo papa Pablo VI en el discurso de apertura de la segunda sesion, el 29 de septiembre de 1963: <<Nadie duda de que la Iglesia desea e incluso se siente obligada, por el deber y la necesidad, a dar una definicion mas plena de si misma>>. <<El concepto verdadero, pleno y definitivo de Iglesia, tal como Cristo y sus Apostoles la empezaron a edificar, sigue necesitando todavia una formulacion mas adecuada>>. <<Nos parece que ahora ha llegado el momento en el que se debe investigar mas y mas la verdad acerca de la Iglesia de Cristo, sistematizarla y formularla>> (4).

Pablo VI insinua aqui un criterio hermeneutico para comprender la eclesiologia del Vat II: un concepto mas pleno, mas sistematico y mejor formulado. El Vat II entonces intenta completar la doctrina que se ha venido ensenando en los ultimos siglos, pero ademas--y eso es lo mas propio--ordena este nuevo conjunto desde un punto de vista mas global, que es mas adecuado. En esa mirada mas global encontramos un importante giro hermeneutico, es decir, un movimiento de inversion, que implica tomar lo anterior, pero que cambia la perspectiva de entrada en el tema (5). Y esta nueva perspectiva es salvifica porque es verdaderamente universal, es decir, autenticamente catolica. No deja a nadie fuera. Se puede ver algo de esto en las frases iniciales de LG: <<... en continuidad con la ensenanza de los concilios anteriores (6), [este sacrosanto Sinodo] intenta exponer con precision a sus fieles y a todo el mundo su [= la Iglesia] naturaleza y mision universal. A causa de la situacion de nuestra epoca, esta tarea de la Iglesia resulta mucho mas urgente, para que todos los hombres, unidos hoy dia mas estrechamente con diversas relaciones sociales, tecnicas y culturales, alcancen tambien plenamente la unidad en Cristo>> (1).

1. UN DESARROLLO QUE CONDUCE A LA UNILATERALIDAD Y UNIVOCIDAD

Como bien afirma P. Hunermann (7), en el tardo medioevo se habia llegado a una idea fuertemente juridica de la Iglesia, que ademas implicaba un concepto univoco de Iglesia, en disputa con la eclesiologia de John Wyclif y Jan Hus, ya de alguna manera precursores de las ideas de la posterior reforma luterana. Esa eclesiologia mas juridica se puede ver graficada--anos despues--en las afirmaciones de Roberto Belarmino en su celebre tratado Debates sobre las controversias de la fe cristiana arriba mencionado, escrito como fruto de las lecciones pronunciadas en el Colegio Romano durante la parte final del siglo dieciseis. Estaba en un ambiente fuertemente polemico en donde no se permitian matices. La reforma luterana habia fijado en la Confesion de Augsburgo su comprension acerca de la Iglesia. Alli Philipp Melanchthon, su principal redactor, afirmaba que <<hay una Iglesia santa, que ha de subsistir perpetuamente. Ella es la asamblea de todos los creyentes, en la cual el Evangelio es ensenado rectamente y donde los sacramentos son administrados de acuerdo con el Evangelio. Y para que haya una verdadera unidad de la Iglesia es suficiente que todos esten de acuerdo con la ensenanza correcta del Evangelio y con la administracion de los sacramentos de acuerdo a la Palabra divina. Y no es necesario para la verdadera unidad de la Iglesia cristiana que en todas partes se celebren de modo uniforme ritos y ceremonias de institucion humana ... La Iglesia no es otra cosa que la congregacion de los santos y los verdaderos creyentes>> (8). Habiendo decantado de esa manera el pensamiento eclesiologico luterano, Belarmino, por el contrario, afirmaba: <<la Iglesia es solo una, no dos, y esta unica y verdadera Iglesia es la asamblea de personas que profesan la misma fe cristiana, unidos por la comunion de los mismos sacramentos, bajo el gobierno de los pastores legitimos, y en particular, del unico Vicario de Cristo en la tierra, el Romano Pontifice>>. <<En la Iglesia se encuentran todas las virtudes, fe, esperanza, caridad, y las demas; sin embargo, para que de algun modo alguna persona pueda ser considerada perteneciente a la Iglesia, acerca de la cual hablan las Escrituras, no creemos que se requiera ninguna virtud interna, sino solo la profesion de fe publica, la comunion de los sacramentos, que se perciben por la facultad del sentido. En efecto la Iglesia es una asamblea de personas tan visible y palpable como lo es la asamblea del pueblo Romano, o el Reino de Francia, o la Republica de Venecia>>. Belarmino no olvida la existencia de los elementos <<interiores>>, como la gracia y las virtudes, pero los comprende univocamente unidos a la visibilidad de la Iglesia. Afirma: <<Ciertamente los dones internos del Espiritu Santo, fe, esperanza, caridad, etc. son el alma de la Iglesia. La profesion publica de fe y la comunion de los sacramentos son el cuerpo de ella>> (9). Se ha llegado a un momento en donde se identifican univocamente los aspectos. No hay ya espacio para el <<misterio>> de la salvacion.

Por otra parte es natural que una teologia que afirma de manera tan unilateral el aspecto <<institucional>> de la Iglesia, casi sin notarlo, ira tambien asumiendo paulatinamente en su estructura y en su manera de comprenderse el modo <<institucional>> de la sociedad en la que vive, en concreto, el modo <<jerarquico>> de la Europa monarquica de los siglos XVTI-XVIII. En ese contexto temas como la colegialidad episcopal, el sacerdocio comun de los fieles o la responsabilidad de todos los fieles en la mision de la Iglesia no tienen un <<lugar teologico>> donde puedan ser reflexionados (10). En la medida que se va afirmando, casi sin matices, el caracter juridico de la Iglesia, en esa misma medi da la Iglesia se empieza a identificar con sus representantes mas visibles: el clero. Quedando el resto en una cierta invisibilidad teologica (11).

En los siglos XIX y XX se intento una mirada distinta y complementaria con la reposicion del concepto de cuerpo mistico de Cristo. Si recorremos brevemente la historia del concepto podemos ver que en tiempos biblicos y patristicos <<la Iglesia como pueblo de Dios, que en la celebracion de la eucaristia se congrega en el cuerpo de Cristo>> (12), es el cuerpo de Cristo. <<Porque si todos participamos de un unico pan, todos conformamos un unico cuerpo. Pues no es admisible que Cristo sea dividido. Por esto tambien la Iglesia es llamada ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) cuerpo de Cristo, y tambien nosotros, como parte, somos llamados miembros, segun la idea de Pablo. Porque todos estamos unidos al unico Cristo por medio del santo cuerpo, tal como los que reciben en si mismos el unico e indivisible cuerpo, mas que eso, asi pues comparten entre ellos los propios miembros>>, afirmaba Cirilo de Alejandria (13). Sin embargo en el tardo medioevo se produjo una trasformacion en el concepto de cuerpo de Cristo. Alli se comenzo a hablar <<del "cuerpo mistico" como de un cuerpo en sentido trasladado, es decir, de una corporacion>> (14). <<La Iglesia aparece como la corporizacion de Cristo (no como el "cuerpo" de Cristo)>> (15). Fue una comprension mas bien juridica. Siglos despues la reaccion romantica frente a la aridez racionalista de la ilustracion influyo en los circulos teologicos llegando, a su vez, en momentos en que ya habian bajado las asperezas del conflicto confesional. Se quiso buscar un equilibrio frente a aquella vision tan unilateralmente sociologica de la Iglesia que se habia venido desarrollando anteriormente. Habia que pensar mas en la realidad <<mistica>>, espiritual, en el alma de la Iglesia. El concepto de cuerpo mistico parecia indicado para ese fin. Pero ahora, con su sustrato romantico, el concepto se comprendio como <<organismo o unidad organica que aplican a la Iglesia>>. Con ello los teologos <<tratan de expresar la vinculacion y complemento mutuo que se da entre el individuo y la comunidad en la Iglesia>>. El espiritu romantico no acaba con la vision sociologica de la Iglesia de Belarmino y del Catecismo Romano, sino que trata <<de interpretarla en un sentido mas organico>> (16). La escuela de Tubinga (17) tuvo un papel central en el renacer de este concepto y su influencia alcanzo incluso al Concilio Vaticano I. El esquema 1 De Ecclesia Christi, obra principalmente del jesuita aleman Clement Schrader, teologo de la escuela romana (18), se esforzaba <<por presentar la Iglesia, no como una mera sociedad fundada por Cristo, sino, en la linea de los teologos de Tubinga, como prolongacion de Cristo y de su obra animada por el Espiritu>> (19). Encontramos asi el titulo del cap. I: <<La Iglesia es el cuerpo mistico de Cristo>>. Y desarrollaba su argumento a partir de la encarnacion del Hijo: <<El Unigenito Hijo de Dios, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo ... hecho semejante a los hombres, aparecio visible en nuestra condicion humana corporal, para que los hombres ... formasen un cuerpo mistico cuya cabeza fuese el mismo>> (cap. I). Pero, como dice el titulo del cap. III, <<la Iglesia es una verdadera sociedad, perfecta, espiritual y sobrenatural>>. Asi <<la Iglesia posee todas las cualidades de una verdadera sociedad>> (cap. III). Pero la <<verdadera Iglesia de Cristo>>, <<esta visible y manifiesta sociedad, es aquella misma de las promesas y misericordias divinas ... la que es el mismo cuerpo mistico de Cristo>> (cap. V) (20). De este modo el esquema <<hace derivar los aspectos externos y visibles de la Iglesia de los internos e invisibles. Estos se manifiestan a traves de aquellos. Asi la Iglesia no es invisible ni oculta>>. Por eso, <<no puede decirse que la nocion del cuerpo mistico constituya el eje sobre el que gravita la eclesiologia del esquema 1>>. Este siguio siendo <<la Iglesia sociedad perfecta, espiritual y sobrenatural>> (21).

En la primera mitad del siglo XX, a pesar de que la justificacion de la infalibilidad y del primado del Romano Pontifice ocupo de manera importante a la eclesiologia, con todo, el tema del cuerpo mistico fue orientando paulatinamente gran parte de la reflexion sobre la Iglesia (22). Esto se vio confirmado en la enciclica de Pio XII, Mystici corporis Christi, de 1943 (23). Alli el Papa trata de articular de mejor manera los elementos visibles e invisibles de la Iglesia. Afirma que <<para definir y describir esta verdadera Iglesia de Cristo--que es la Iglesia santa, catolica, apostolica, Romana--nada hay mas noble, nada mas excelente, nada mas divino que aquella frase con que se llama "el Cuerpo mistico de Cristo">> (9). <<Este nombre de Cuerpo de Cristo no solamente proviene del hecho de que Cristo debe ser considerado Cabeza de su Cuerpo mistico, sino tambien de que asi sustenta a su Iglesia, y asi vive en cierta manera en ella, que esta se convierte como en una segunda persona de Cristo>> (38; DH 3806). De este modo <<el Espiritu Santo es su alma>> (41; DH 3808), como divino <<principio de vida y de eficacia, dado por Cristo en cuanto constituye la fuente misma de todo don y de toda gracia creada>> (40; DH 3807). Si se llama <<mistico el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia>> es porque Cristo es la <<Cabeza y rector>> del <<cuerpo social de la Iglesia>> (43; DH 3809). En esta situacion <<aquellos que no pertenecen al organismo visible de la Iglesia Catolica>> <<no pueden estar seguros de su propia salvacion eterna; pues, aunque por cierto inconsciente deseo y voto estan ordenados al Cuerpo mistico del Redentor, carecen sin embargo de tantos y tan grandes dones y socorros celestiales, como solo en la Iglesia Catolica es posible gozar>> (81; DH 3821). Toda esta doctrina, a pesar de ser nuevamente un paso adelante, dejaba abiertas una cantidad importante de preguntas en el orden ecumenico, y sobre todo, tenia un problema con el concepto mismo de <<cuerpo mistico>>.

Todo el desarrollo contemporaneo de esta doctrina intentaba volver a poner de relieve el aspecto espiritual y de interioridad de la Iglesia, en contraposicion con las anteriores visiones exageradamente institucionales. Pero el concepto, comprendido ahora como lo interior y en relacion con la cabeza que es Cristo, se alejaba de su verdadero origen paulino y de su elaboracion patristica. Para Pablo, origen teologico del concepto de cuerpo de Cristo aplicado a la Iglesia, este concepto es de origen sacramental, y en particular, eucaristico. Indica que la participacion sacramental en el bautismo y en la eucaristia nos une a Cristo y nos hace una sola realidad con el. <<En un solo Espiritu hemos sido todos bautizados, para no formar mas que un cuerpo>> (1 Cor 12,13). <<Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan>> (1 Cor 10,17). Pablo no habla jamas de un corpus mysticum, ni aqui habla de lo <<interior>> de la Iglesia, en contraposicion a lo visible, sino que afirma la union de los cristianos entre si porque forma un unico cuerpo, que es el de Cristo, porque se han unido a el. Cuerpo de Cristo <<no es un concepto de orden mistico para indicar el interior invisible y misterioso de la Iglesia, sino que designa su ser mas concreto ... describe a la Iglesia como la comunidad de aquellos que celebran juntos la comida del Senor; es un concepto que expresa de par en par la visibilidad de la Iglesia, siquiera exprese tambien, inseparablemente de la visibilidad, su fondo oculto ... el ser de la Iglesia como sacramentum Dei en este mundo>> (24). Mayor problema aun representaba el hecho que la nocion que se habia desarrollado latamente acerca del cuerpo mistico de Cristo confundia dos aspectos de la alegoria paulina del cuerpo, que en el Corpus Paulinum no se pueden unir, sino a costa de forzar bastante el significado. 1 Cor y Rom, cuando hablan de <<cuerpo>>, se refieren a <<la solidaridad entre los miembros de la Iglesia que, en medio de la mayor diversidad, o mejor, en razon de esta misma diversidad, conservan la unidad, porque todos juntos constituyen el cuerpo unico de Cristo>>. En cambio, <<Col y Ef, oponen Cristo como cabeza al cuerpo cuyo dueno y vivificador es El mismo>>. <<Confundir las dos figuras o reducirlas una a otra>> es <<falsear radicalmente su interpretacion>> (25). El concepto de cuerpo mistico asi comprendido habia caminado por un sendero que no podia solucionar el problema planteado. Debia volver a su verdadera raiz sacramental, y no <<romantica>>, si queria recuperar su autentico significado teologico.

En sintesis el desarrollo eclesiologico en la segunda parte del segundo milenio, por multiples y comprensibles avatares historicos, habia ido decantando en una concepcion eclesiologica que ponia el punto de partida de la reflexion en la misma Iglesia, y en particular, en su aspecto institucional, lo cual lo obligaba a la univocidad en su comprension de la dualidad divino-humana de la Iglesia. Todo lo cual impedia una verdadera integracion de una vision mas universal y comprensiva. Era necesario un giro con respecto al punto de partida, a fin de permitir una verdadera universalidad, es decir, una catolicidad como anuncio salvifico.

2. RETORNO A UNA AUTENTICA <<CATOLICIDAD>>

Es conocido que desde inicios del siglo XX las Iglesias cristianas comenzaron a reflexionar mas fuertemente sobre su esencia y mision. Hubo muchos factores que influyeron. Saliendo paulatinamente de la crisis anti-modernista, se pudo ahora enfrentar los temas de fondo que el modernismo--con razon--planteaba. El movimiento y renovacion biblica puso en circulacion algunas nociones, como, por ejemplo, pueblo de Dios o reino de Dios, que luego tendrian gran influencia en nuestro tema. El movimiento liturgico, con la idea de <<servicio publico>> o <<accion del pueblo>> de la [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII], contribuyo a la conciencia eclesial de los laicos. Lo mismo ocurrio, en el periodo de entreguerras, con todo el desarrollo de la Accion Catolica y su colaboracion, a partir de los laicos, en el apostolado. El <<redescubrimiento>> de los Padres de la Iglesia como lugar teologico, entendido como <<retorno a las fuentes>>, trajo consigo nuevos conceptos para definir la Iglesia: misterio, sacramento. El siglo estuvo tambien caracterizado por una apertura de fronteras. El desarrollo de las misiones y el nacimiento de la misionologia como ciencia hizo reflexionar sobre la realidad y el significado de un mundo no cristiano ampliamente numeroso. El movimiento ecumenico, desarrollado en ese momento solo en el ambito protestante, no dejaba indiferentes a los catolicos y los obligaba a pensar en nuevos caminos de unidad. La inmigracion de teologos ortodoxos provenientes de las nuevas Republicas Socialistas Sovieticas hizo redescubrir la riqueza de la teologia oriental y ortodoxa. En el desarrollo social se afirmaban cada vez mas los movimientos comunitarios--especialmente de trabajadores y de jovenes- y las proclamaciones de la necesidad de una mayor justicia y participacion en los desarrollos del mundo moderno. Esto influyo notablemente, no solo en el desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia, sino tambien en la conciencia comunitaria de la Iglesia y su preocupacion por el paso del Espiritu en los movimientos sociales y culturales contemporaneos (26). Asi al llegar a la mitad del siglo, la actitud de la Iglesia frente al mundo se encontraba cambiada. Ello pedia evidentemente una mejor reflexion eclesiologica. Habia ocurrido un fenomeno nuevo: la Iglesia se habia hecho mas permeable a lo que ocurria mas alla de sus fronteras visibles.

Juan XXIII estaba consciente de esta nueva etapa de la vida de la Iglesia. Lo afirma en su discurso de apertura del Concilio Vaticano II, el 11 de octubre de 1962: <<Es necesario, ademas, como lo desean ardientemente todos los que promueven sinceramente el espiritu cristiano, catolico y apostolico, conocer con mayor amplitud y profundidad esta doctrina que debe impregnar mucho mas y formar las inteligencias. Esta doctrina es, sin duda, verdadera e inmutable, y el fiel debe prestarle obediencia, pero hay que investigarla y exponerla segun las exigencias de nuestro tiempo>> ... <<Esto es lo que se propone el Concilio ecumenico Vaticano II. Este, al reunir las principales fuerzas de la Iglesia y esforzarse en que los hombres acojan el anuncio de la salvacion, abre y prepara un camino para realizar la unidad del genero humano. Esta unidad es como el fundamento necesario para que la ciudad de la tierra se construya a imagen de la ciudad del cielo, "cuyo rey es la verdad, cuya ley es el amor, cuya frontera es la eternidad" (San Agustin, Ep. 138, 3)>> (27). En cambio el Esquema realizado por la Comision Teologica Preparatoria, bajo la direccion del Secretario del Santo Oficio, Cardenal Alfredo Ottaviani, y con el influjo determinante del secretario de dicha comision, el profesor de la Universidad Gregoriana y redactor de la enciclica Mystici corporis Christi, Sebastian Tromp sj., presentado al final de la primera sesion del Concilio, el dia 1 de diciembre, y discutido durante seis dias, hasta el 7 de diciembre de 1962, en general no asumia los desarrollos que hemos mencionado. Ese Schema constitutionis dogmaticae de Ecclesia fue elaborado por la sub comision preparatoria De Ecclesiae, entre finales de 1960 y noviembre de 1962, fecha en que finalmente se pudo imprimir para ser entregado a los padres conciliares (28). El esquema no fue bien acogido y, finalmente, fue rechazado como base de discusion. El indice del esquema es decidor (29):

1. La naturaleza de la Iglesia militante.

2. Los miembros de la Iglesia militante y la necesidad de la misma para la salvacion.

3. El episcopado como supremo grado del sacramento del orden y el sacerdocio.

4. Los obispos residenciales.

5. Los estados de adquisicion de perfeccion evangelica.

6. Los laicos.

7. El magisterio de la Iglesia.

8. Autoridad y obediencia en la Iglesia.

9. Relaciones entre la Iglesia y el estado.

10. Necesidad que tiene la Iglesia de anunciar el evangelio a todas las gentes y en todas partes.

11. El ecumenismo.

Las razones del rechazo son conocidas e iluminan acerca del giro que estudiamos. Las criticas se centraron y coincidian en varios puntos. El Cardenal Lienart (Lille, Francia) pide <<con gran fuerza que el art. 7, cap. I, en el cual la Iglesia catolica es equiparada de manera absoluta al Cuerpo Mistico, sea borrado>> (AS I/IV, 127). El Arzobispo de Brujas, Belgica, Emiel-Jozef de Smedt, afirma que <<el esquema debe ser corregido de un cierto triunfalismo, un clericalismo y un juridicismo>> en su <<concepcion de la Iglesia>>, doctrina que <<carece de espiritu ecumenico>>. Y concluia: <<por eso deseo que sea dispuesto por el Concilio que el presente esquema sea remitido a la comision para ser corregido>> (AS I/TV, 142.144), opinion que rapidamente se vio como mayoritaria. El documento necesitaba una nueva elaboracion ?Bajo que criterios? Aparecen perfilados en las mismas criticas de los distintos padres. El cardenal Julius Dopfner (Munchen-Freising, Alemania), afirma que <<la Constitucion de Ecclesia es como el centro de todo el Concilio Vaticano II, desde la cual dependen muchas otras cosas como de su fundamento>>. No le agrada el presente documento porque <<con dificultad se puede encontrar una idea fundamental que atraviese todo el documento, porque ciertamente una idea fundamental no existe>>. Ademas <<la exposicion y los argumentos carecen de un uso mas profundo de las Sagradas Escrituras>> (AS I/IV, 183-184). Una nueva estructura aparece propuesta, entre otros, por Mons. Leo Joseph Suenens (Malinas-Bruselas, Belgica) y el Cardenal Giovanni Batista Montini (Milan, Italia). Hay que buscar que los trabajos futuros <<puedan ser ordenados alrededor de un cierto tema central>>. Este ha de ser <<un plan de conjunto del mismo Concilio>>. Se trata de hacer <<un Concilio de Ecclesia que tenga dos partes: de Ecclesia ad intra--de Ecclesia ad extra>> (Suenens, AS I/IV, 222-223). En palabras del Cardenal Montini: <<?Que es la Iglesia? ?Que hace la Iglesia? Estos son los dos puntos cardinales en torno a los cuales deben ser dispuestas todas las cuestiones de este Concilio. El misterio de la Iglesia y el servicio de la Iglesia (mysterium Ecclesiae et munas Ecclesiae), estudiar y proponer ambas cosas: he aqui el argumento acerca del cual debe gira el Concilio>> (AS LTV, 292). Finalmente el Cardenal Josef Frings (Colonia, Alemania) expone el criterio hermeneutico que debe inspirar el trabajo y los documentos: <<en la doctrina acerca de la Iglesia enunciada [en el esquema preparatorio] no se ha considerado toda la tradicion catolica, sino solo una pequena parte, es decir, la tradicion de los ultimos cien anos. Acerca de la tradicion griega, no se dice casi nada, y escasa cosa de la mas antigua tradicion latina, a pesar de que estas tradiciones griega y latina son abundantes>>. <<Me pregunto si acaso tal modo de preceder sea correcto, si acaso sea universal, sea cientifico, sea ecumenico y sea catolico, en griego katholon, esto es, que abrace todo y mire hacia el todo. En este sentido se puede preguntar si acaso el modo en que se esta procediendo sea verdaderamente catolico (vere catholicus)>> (AS LTV, 218-219). En esta preclara exposicion, ocurrida el 4 de diciembre de 1962 (30), se enuncia el caracter salvifico del criterio hermeneutico central de la eclesiologia: quod complectitur totum et respicit ad totum, la catolicidad que abrace y contemple el todo.

Habiendose remitido el esquema a la comision doctrinal para una nueva elaboracion, a partir de las sugerencias recibidas en el aula y por escrito, la subcomision De Ecclesia toma como base un proyecto presentado por Gerard Philips, profesor de Lovaina y miembro de dicha comision, pero teniendo a la vista, tanto el esquema precedente de S. Tromp, como las nuevas propuestas hechas llegar a la comision, esto es, otros tres esquemas presentados respectivamente por los obispos alemanes, franceses y chilenos, como tambien un esquema presentado por Mons. Pietro Parente, asesor del Santo Oficio, y algunos otros aportes recibidos (31). El resultado es un nuevo texto que consta de cuatro capitulos y que es enviado a los padres entre mayo y agosto de 1963. Este es el nuevo indice (32):

1. El misterio de la Iglesia.

2. La constitucion jerarquica de la Iglesia y en particular el episcopado.

3. El pueblo de Dios y especialmente los laicos.

4. La vocacion a la santidad en la Iglesia.

Antes de la discusion en el aula la comision de coordinacion, por iniciativa del cardenal Suenens (33), decidio separar lo que decia el cap. III acerca del pueblo de Dios y redactar un capitulo propio sobre la materia (agregando ademas lo que sobre lo mismo estaba repartido a lo largo del documento), que fue colocado como capitulo segundo. Ademas en el capitulo que hablaba de la vocacion a la santidad en la Iglesia agrego expresamente el tema de la vida religiosa. Estos cambios llegaron como Emendationes a todos los padres (34). El texto quedo entonces asi:

1. El misterio de la Iglesia.

2. El pueblo de Dios.

3. La constitucion jerarquica de la Iglesia y en particular el episcopado.

4. Los laicos.

5. La vocacion a la santidad en la Iglesia y (seccion 2a, o cap. 6) los religiosos.

La discusion del esquema, que fue aprobado ampliamente como texto basico (placet: 2231, non placet: 43, sobre un total de 2301 votantes) (35), duro desde el 30 de septiembre hasta el 31 de octubre de 1963. Es el momento en donde se configura definitivamente el texto. Ademas de los multiples enriquecimientos al texto mismo en sus cuatro capitulos originales, durante la discusion, que en momentos llego a ser algida (por ejemplo, frente a las cinco preguntas orientativas sobre el colegio episcopal y el diaconado como grado permanente del sacramento del orden (36); o sobre la decision de adaptar el esquema sobre la Bienaventurada Virgen Maria ahora como capitulo del esquema sobre la Iglesia (37)), se propusieron nuevos temas que no estaban considerados, especialmente de indole pneumatologico y escatologico (38). En el receso entre las sesiones segunda (1963) y tercera (1964) la comision intento integrar todo lo sugerido por los padres y asi, junto con incluir los multiples modos, separo el capitulo V (La vocacion a la santidad en la Iglesia y los religiosos) en dos capitulos independientes: uno sobre el tema de la santidad y otro sobre la vida religiosa. De acuerdo al resultado de la votacion del 29 de octubre de 1963 redacto nuevamente y agrego al documento sobre la Iglesia el capitulo sobre la Bienaventurada Virgen Maria, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Y de acuerdo a multiples sugerencias tambien redacto un capitulo sobre la indole escatologica de la Iglesia (39). Asi el 15 de septiembre de 1964 fue presentado el nuevo texto que ahora constaba de ocho capitulos que serian los definitivos (40):

1. El misterio de la Iglesia.

2. El pueblo de Dios.

3. La constitucion jerarquica de la Iglesia y en particular el episcopado.

4. Los laicos.

5. La vocacion universal a la santidad en la Iglesia.

6. Los religiosos.

7. La indole escatologica de la Iglesia peregrina y su union con la Iglesia del cielo.

8. La Bienaventurada Virgen Maria, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia.

Despues de la aprobacion del texto por partes y capitulos y de la recepcion de nuevos modos, fue nuevamente presentado al aula con los modos incluidos el 30 de octubre de 1964 para la votacion sobre el conjunto del documento. Fue aprobado el 19 de noviembre de 1964 por 2134 placet y 10 non placet (41). La aprobacion definitiva tuvo lugar en la Sesion Solemne del 21 de noviembre de 1964, con solo cinco votos en contra (42).

3. El MISTERIO DE LA IGLESIA: UNA PERSPECTIVA SOTERIOLOGICA Y UNIVERSAL

Este desarrollo ha mostrado claramente que en el Concilio Vaticano II, y en particular en la <<Constitucion Dogmatica sobre la Iglesia, Lumen gentium>>, hay un giro hermeneutico-soteriologico en la comprension de la Iglesia. El giro y esta nueva perspectiva universalmente salvifica quedan graficados de manera clara y significativa en el titulo del capitulo I: De Ecclesia mysterio (43). Ni la idea ni el concepto se encontraban en el esquema de S. Tromp, pero fue mencionado en las discusiones de la primera sesion, por ejemplo, en la famosa intervencion del Cardenal Suenens el 4 de diciembre de 1962: <<En primer lugar propongo preguntarnos que es la Iglesia en si misma, en cuanto misterio de Cristo viviendo en su Cuerpo Mistico; cual es en realidad la naturaleza de la Iglesia>> (AS I/IV, 223) (44). Tambien aparece en los esquemas presentados a la comision para la reelaboracion del documento preparatorio: en el de Parente, en los dos de Philips, en el frances, el aleman y el chileno (45). En todos ellos aparece como capitulo primero: De mysterio Ecclesiae. El termino [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] lo encontramos en los LXX (Sab 6,22; Dn 2,14-49) como el plan providente y escatologico de Dios, que le ha sido revelado como gracia a Daniel y, a la vez, es anuncio de salvacion. En los sinopticos lo vemos relacionado con el don del reino de Dios ofrecido a los discipulos: <<A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que estan fuera todo se les presenta en parabolas>> (Me 4,11). Por eso Pablo lo identifica con Cristo (Rom 16,25-27; Col 2,2). Es la historia de salvacion, comenzada con la misma creacion, llevada a cabo por Dios, que habia estado inicialmente oculta y ha sido plenamente manifestada y llevada a cabo por Cristo, que ha recapitulado toda la creacion consigo mismo. Y la Iglesia forma parte de ese misterio, porque ha sido hecha participe de el, en cuanto comunidad que acoge esa revelacion y la proclama (1 Cor 2,6-9; Ef 1-3) (46). Por eso los padres de la Iglesia no dudaron en llamar a Cristo misterio, pero tambien a la Iglesia: <<En su existencia visible e historica se encuentra la comunion de Dios con la humanidad, la cual tiene su origen antes de la creacion del mundo, estaba todavia en sombras en la economia veterotestamentaria, actua en el destino de los pueblos, ha sido revelada en el acontecimiento de Cristo y sera llevada a plenitud en la escatologia>> (47). En la relacion de Mons. Andre Charue, obispo de Namur, el 30 de octubre de 1964, con respecto al titulo de este primer capitulo (48) afirma: <<Pocos padres proponen un cambio del titulo del Capitulo I en De natura Ecclesiae. Pero el titulo De mysterio Ecclesiae ha sido colocado por la comision despues de un serio examen y ha sido aprobado por el Concilio. Resp.: La comision permanece en la decision primera>> (49). No ha sido un titulo casual.

El capitulo I de la Constitucion desarrolla esta idea fundamental desde una perspectiva trinitaria en los nn. 2-4. Es la Iglesia que nace de la Trinidad y <<que aparece como el pueblo unido "por la unidad del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo" (Cipriano)>> (4). Luego del numero 1, que es introductorio, comienza en el n. 2 con el plan de salvacion de Dios. El texto es claro:
      El Padre eterno creo el mundo por una decision totalmente libre y
   arcana de su sabiduria y bondad. Decidio elevar a los hombres a la
   participacion de la vida divina ... les ofrecio siempre su ayuda
   para salvarlos, en consideracion a Cristo Redentor, que es imagen
   invisible, primogenito de toda criatura (Col 1,15). A todos los
   elegidos, el Padre, desde la eternidad, los conocio y los
   predestino a ser conformes a la imagen de su Hijo para que este sea
   el primogenito de muchos hermanos (Rom 8,29). Dispuso convocar a
   los creyentes en Cristo en la santa Iglesia. Esta aparece
   prefigurada ya desde el origen del mundo y preparada
   maravillosamente en la historia del pueblo de Israel y en la
   Antigua Alianza; se constituyo en los ultimos tiempos, se manifesto
   por la efusion del Espiritu y llegara gloriosamente a su plenitud
   al final de los siglos. Entonces ... todos los justos, desde
   Adan, ... se reuniran con el Padre en la Iglesia universal.


En este sintetico paragrafo se expone con toda la claridad necesaria lo que se entiende por Iglesia como misterio (50). Todo nace de la vocacion divina del ser humano: Dios, en su sabiduria y amor in-pre-pensables, ha creado a todos los seres humanos para que participen de su vida divina. Este es un tema muy querido por el Concilio. Lo encontramos nuevamente en el famoso pasaje de GS 22: <<Cristo murio por todos y la vocacion ultima del hombre es realmente una sola, es decir, la vocacion divina>>. Los textos de Col 1,15 y Rom 8,29, que aparecen tambien el GS 22, son un adecuado fundamento biblico: nuestra creacion y eleccion en Cristo, desde toda eternidad. Y si se habla de Cristo se esta hablando del Hijo encarnado y glorificado, es decir, la creacion es una unidad con la salvacion. La creacion implica que Dios, como tal, si nos ha creado por amor, y amor divino, entonces en el acto mismo de su creacion esta el compromiso con su creatura, compromiso libre pero ineludible, hasta el extremo de la cruz del Hijo. Esta reflexion fue el feliz fruto de la disputa previa contra una antropologia que pensaba en un ser humano creado como <<naturaleza pura>>. Naturaleza humana es ya vocacion, eleccion y mision, es gracia (51). Es muy notable que en el Esquema Preparatorio encontramos un comienzo en muchos aspectos semejante, pero con una diferencia fundamental:

Esquema Preparatorio (52):
      El Padre eterno del Unigenito,
   establecio el genero humano
   con una decision totalmente libre
   y arcana de su sabiduria, caidos
   miserablemente del estado
   de justicia original por el pecado
   de Adan, el primer padre ...


LG 2 (53):
      El Padre eterno creo el mundo
   por una decision totalmente
   libre y arcana de su sabiduria y
   bondad. Decidio elevar a los hombres
   a la participacion de la vida divina
   y, tras la caida de Adan ...


Lo que LG 2 ha agregado es que el Padre eterno, en la misma creacion, <<decidio elevar a los hombres a la participacion de la vida divina>>. Es el giro hacia lo universal desde la comprension de la creacion como gracia porque ha sido hecha <<en Cristo>>. No es lo mismo <<el estado de justicia original>> que <<la participacion de la vida divina>>.

El Padre lleva a cabo esa vocacion divina universal convocando <<a los creyentes en Cristo en la santa Iglesia>> (2). Esta comunidad creyente es comprendida como sacramento, en donde <<la luz de los pueblos que es Cristo ... resplandece sobre el rostro de la Iglesia>> (1). Sacramentum significa en ambito clasico, de una parte, tanto un instrumento sagrado, como su resultado de algo consagrado, y de otra parte, en ambito juridico-militar y en relacion a lo sagrado, los compromisos adquiridos, remitiendo asi a la eficacia del acto. De alli que en la Vetas latina encontremos [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] traducido por sacramentum, pasando a indicar, desde Tertuliano en adelante, la economia de la salvacion, sobre todo, en su aspecto de acontecimiento irrevocable; por lo que se llego, con Agustin hasta nuestros dias, al concepto de sacramento como signo visible de una gracia invisible que actua ex opere operato (54). De ahi que en el mismo n. 1 del Cap. I, la Lumen gentium define la Iglesia <<como un sacramento o signo e instrumento de la union intima con Dios y de la unidad de todo el genero humano>>. Elemento igualmente inexistente en el esquema Tromp.

Entonces para entender adecuadamente la aplicacion de este concepto a la Iglesia hemos de volver a la comprension patristica, es decir, no es un simple instrumento, como seria sobre todo la comprension medieval del sacramento, sino que <<la Iglesia se encuentra, a la vez, inmediatamente en el mundo y referida a la humanidad. La Iglesia tiene como tarea, a traves de su forma de existencia y de su predicacion, mostrar de manera historica y simbolica el destino de la humanidad en la comunion con Dios y el sentido del vivir unos con otros los seres humanos>> (55). La Iglesia es una comunidad viva, que <<aunque de hecho aun no abarque a todos los hombres y muchas veces parezca un pequeno rebano, sin embargo, es germen muy seguro de unidad, de esperanza y de salvacion para todo el genero humano>> (LG 9). La Iglesia es signo, germen para toda la humanidad, aunque no sea visiblemente con toda la humanidad. De ahi que el n. 2 vea a la Iglesia prefigurada en la creacion, en la vocacion de Adan a la comunion con Dios y en la fraternidad de la humanidad al provenir de un unico padre (Gn 4,8-13) (56); y espera su consumacion escatologica al final de los siglos en la Ecclesia universali, es decir, en la humanidad completa, reunida definitivamente en Cristo junto al Padre. Al servicio de esa vocacion, el Mesias constituyo y manifesto la Iglesia en los ultimos tiempos, la cual, <<al estar enriquecida con los dones de su Fundador y al servir fielmente sus mandamientos del amor, la humildad y la renuncia, recibe la mision de anunciar y establecer en todos los pueblos el reino de Cristo y de Dios>> (LG 5). Se ve que la mision de la Iglesia esta unida a su calidad de signo y esta en relacion a toda la humanidad. Las consecuencias que saca GS para su relacion con el mundo son evidentes: <<[La Iglesia] se siente verdadera e intimamente solidaria del genero humano y de su historia>>. <<Y no hay nada verdaderamente humano que no tenga resonancia en su corazon>> (1). Ella <<avanza junto con toda la humanidad y experimenta la misma suerte terrena del mundo, y existe como fermento y alma de la sociedad humana, que debe ser renovada en Cristo y transformada en familia de Dios>> (40). Y, como ya hicimos mencion, esto se debe a que <<realmente, el misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado>>. <<Esto vale no solo para los cristianos, sino tambien para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazon actua la gracia de modo invisible. En consecuencia, debemos mantener que el Espiritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo conocido por Dios, se asocien a este misterio pascual>> (22). De este modo el n. 13 del cap. II de Lumen gentium., que trata de la catolicidad de la Iglesia, concluye: <<Todos los hombres, por tanto, estan llamados a esta unidad catolica del Pueblo de Dios, que prefigura y promueve la paz universal. A esta unidad pertenecen de diversas maneras o a ella estan ordenados (ordinantur) los catolicos, los demas cristianos e incluso todos los hombres en general llamados a la salvacion por la gracia de Dios>>. Es notoria una tension entre esa presencia del Espiritu, <<conocida por Dios>>, en cada persona, y la necesidad y el llamado a la pertenencia a la comunidad de los creyentes. El Concilio no suprime la tension. Es parte de la vida humana que es corporea-espiritual e individual-comunitaria. La dualidad, como tension enriquecedora, es uno de nuestras caracteristicas esenciales, y no se puede destruir so pena de acabar con la integridad del ser humano (57). Cuando se identificaba Cuerpo mistico de Cristo e Iglesia catolica Romana en el fondo se queria suprimir esa tension, pero con eso se <<acababa>>, al mismo tiempo, con una parte importante de la humanidad. La tension debe permanecer en esa dualidad de mision y dialogo. Es decir, la tension entre esa presencia <<misteriosa>> del Espiritu en cada ser humano y la necesidad de hacer consciente y libre la aceptacion de ese mismo Dios y Padre que se nos manifiesta en Cristo a traves del Espiritu. Es simplemente el reconocimiento de la alteridad, como alteridad, que constituye a la persona, como persona, y que hace de la humanidad una comunidad, es decir, una totalidad con una vocacion unica y, a la vez, una vocacion propia y personal. La alteridad, el reconocimiento de Dios en el reconocimiento del testigo de Dios, Cristo y/en sus discipulos, no acaba con mi propia experiencia, sino que la hace consciente y desarrolla. Es el misterio del ser humano y de la familia humana.

Frente a todo esto, de acuerdo a la Relatio Textus emendati del 15 de septiembre de 1964 (58), Mons. Andre Charue afirmaba que <<la palabra "mysterium" no indica algo simplemente incognoscible o escondido, sino, como hoy ya es conocido por muchos, designa una realidad divina, trascendente y salvifica, que de algun modo se manifiesta y revela de manera visible. Por lo cual el termino, que es absolutamente biblico, aparece ampliamente apto para designar la Iglesia>> (59). Es claro que el problema que estaba detras de esto, de acuerdo a toda la historia que hemos recorrido, era la relacion entre la realidad visible y espiritual de la Iglesia. Justamente el concepto de misterio, en relacion al concepto de sacramento y al de pueblo de Dios, permite ahora una adecuada comprension de esa tension, porque el punto de partida ya no es la realidad visible de la Iglesia, sino el plan salvifico de Dios, en el cual se integra la Iglesia con su realidad institucional. No podemos entrar en los detalles de este tema, sino solo agregar unos pocos elementos, a fin de completar nuestra reflexion.

El tema lo planteaba la misma relatio que presentaba el n. 8 (AS III/1, 176) (60): <<La intencion es mostrar que la Iglesia, cuya intima y arcana naturaleza ha sido descrita, la cual ha sido unida perpetuamente a Cristo y a su obra, puede ser encontrada concretamente en esta tierra en la Iglesia catolica. Esta Iglesia empirica revela el misterio, pero no sin sombras, hasta que sea conducida a plena luz, asi como tambien Cristo el Senor por el abajamiento alcanzo la gloria. Asi queda prevenida la impresion de que tal descripcion que el Concilio propone acerca de la Iglesia, fuese meramente idealista e irreal>>. La comision estaba consciente, en este capitulo, de cual era el centro de su descripcion de la Iglesia. Pero debia hacerse cargo de la critica. La pregunta era como se relacionaban esos dos elementos, visible y misterico. El progreso de los titulos para este paragrafo n. 8 es ilustrativo en ese sentido: el esquema preparatorio decia: <<La sociedad Iglesia es el Cuerpo mistico de Cristo>>. El esquema presentado en 1963 lo cambiaba a: <<La Iglesia peregrinante en la tierra>>. Fue cambiado nuevamente en la presentacion del ano 1964, debido a que no indicaba exactamente el tema. Se titulaba ahora asi: <<Iglesia visible y espiritual a la vez>>. Pero en la redaccion definitiva se dejo finalmente sin titulo. Se justificaba la decision afirmando que era la conclusion del capitulo sobre el misterio, por lo tanto, era una suerte de concretizacion de lo dicho anteriormente, y lo suponia (61). Se trataba de comprender como la Iglesia que es un organismo visible, esta en relacion con el misterio descrito (62).

La reflexion comenzaba desde Cristo: <<Cristo, el unico Mediador, establecio en este mundo su Iglesia santa, comunidad de fe, esperanza y amor, como un organismo visible (compago visibilis)>> (8). El texto preparatorio partia de otra manera: <<Ya que el S. Espiritu dona muchos carismas a la Iglesia ... no son cosas distintas (differn) una Iglesia jerarquica o de derecho y una Iglesia carismatica o del amor>> (6) (AS I/IV, 15). Salta a la vista, nuevamente, el diverso punto de partida: <<el unico Mediador que establece ...>>; <<la Iglesia que recibe los dones del Espiritu ...>>. La diferencia lleva a soluciones distintas, como ya hemos visto. Pero ademas hay ahora otra diferencia en la resolucion del problema. Lo podemos observar en un paralelo (63):

Esquema Preparatorio:
   Por esta razon la sociedad
   Iglesia y el Cuerpo Mistico de
   Cristo no son dos, sino solo una,
   que tiene un aspecto divino y humano ...


LG 8,1
   La sociedad dotada de organos
   jerarquicos y el Cuerpo mistico
   de Cristo,... no han de ser consideradas
   dos cosas distintas, sino
   que forman una realidad entrelazada
   (complexam), que combina el
   elemento humano y divino.


La diferencia fundamental esta en que LG 8,1 no dice que son simplemente una, como afirma el primer esquema, sino que forman una realidad entrelazada. Esto es muy importante porque, en primer lugar, no hay una identificacion univoca como percibiamos en la Mystici corporis Christi-, y en segundo lugar, hace ver que las dos realidades no estan al mismo nivel, ni son identicas (64). Se unen, con una no debil analogia, en forma semejante al <<misterio del Verbo encarnado. En efecto, asi como la naturaleza humana asumida esta al servicio del Verbo divino como organo vivo de salvacion que le esta indisolublemente unido, de la misma manera el organismo social de la Iglesia esta al servicio del Espiritu de Cristo, que le da vida para que el cuerpo crezca>> (8). Y con eso queda ahora expuesta la solucion al problema planteado en la relacion inicial: hay que mantener las dos realidades en su propia peculiaridad, a fin de no caer ni en un monofisismo, ni en un nestorianismo eclesiastico. El origen y la fuente de la unidad complexae esta en el misterio del unico Salvador que establece en el mundo su Iglesia <<como un organismo visible>>. De ese modo LG no contrapone sociedad o institucion con comunidad, ya que <<la organizacion sirve a la sociedad o comunidad, porque asegura las funciones esenciales de cada comunidad viviente o le permite existir>> (65). En palabras de G. Philips, <<la union estructural de la Iglesia y del Espiritu es de una importancia primordial para la exposicion teologica>>. Es la <<esencia misma del sacramento o del misterio>>. <<Pero la estatura humana de la Iglesia se ha de tomar completamente en serio, so pena de verla desvanecerse no en Dios sino en el vacio>> (66). Tal vez su mejor expresion es la celebracion eucaristica, que con razon LG 10 ha afirmado como <<fuente y cima de toda la vida cristiana>>: hace presente a Cristo verdaderamente, pero ciertamente no agota su presencia.

En conclusion la eclesiologia del Concilio Vaticano II, en particular Lumen gentium, ha dado un importante giro hermeneutico para comprender mejor la Iglesia y su lugar dentro de la economia de salvacion, y este consiste en partir desde la totalidad, es decir, desde el plan salvifico universal de Dios. Totalidad que no consiste en abarcar todo con una mirada, cosa imposible, sino en acoger el plan de salvacion revelado y realizado en Cristo, y desde el comprender a la Iglesia, comprender su misterio. Esto es esencialmente salvifico porque no excluye a nadie, porque es una soteriologia desde la creacion en Cristo, lo cual implica la cruz. Ademas es fuertemente inclusiva en sus aspectos. En el misterio de la Iglesia se armonizan adecuadamente los conceptos de sacramento, cuerpo de Cristo y pueblo de Dios: el misterio tiene una realizacion visible, que nace de la liturgia y se desarrolla como una comunidad organizada, como un pueblo que peregrina por este mundo y es de este mundo y esta al servicio de este mundo. El misterio de la Iglesia es parte del misterio del ser humano, que es persona y comunidad por don inmerecido de Dios.

Este giro es lo que durante el Concilio se llamo ressourcement y aggiomamento. Una vuelta a la Tradicion bimilenaria--griega y latina--de la Iglesia, mas alla de lo que habia sido la tradicion de los ultimos siglos elaborada en la polemica anti protestante.

RECIBIDO: 9 DE ENERO DE 2014 / ACEPTADO: 15 DE MARZO DE 2014

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Rodrigo Polanco

Pontificia Universidad Catolica de Chile

Santiago de Chile

rpolanco@uc.cl

(1) DH 870-875.

(2) Cfr. Bellarmino, R., Disputationes de controversiis christianae fidei, adversus buius temporibus haereticos, 3 vols., Ingolstaldii: Ex officina tipographica Adami Sartorii, 1596.

(3) Cfr. Peters, C., <<Augsburger Bekenntnis (Confessio Augustana)>>, en RGG4 1 (1998) 953-956; Lohse, B., <<Augsburger Bekenntnis, Confutado und Apologie. I. Augsburger Bekenntnis (Confessio Augustana)>>, en TRE 4 (1979) 616-628. El texto de la Confessio Augustana se encuentra en Die Bekenntnisschriften der evangelisch-lutheriscben Kirche, 12 ed. Gottingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1998, 33-140.

(4) Concilio Ecumenico Vaticano II. Constituciones. Decretos. Declaraciones. Edicion bilingue, Madrid: BAC, 1993, 1110-1111.

(5) Cfr. Konersmann, R., <<Wende>>, en HWP 12 (2004) 534-538.

(6) Podemos pensar en los Concilios Vaticano I (1869-1870) y Trento (1545-1563), sin olvidar los concilios de Letran V (1512-1517), Basilea-Ferrara-Florencia-Roma (1431-1445) y Constanza (1414-1418). Todos ellos discutieron temas eclesiologicos, como son el primado del Romano Pontifice (Vat I), la reforma de la Iglesia (Trento, Constanza), el conciliarismo (Letran V), la union con los orientales (Basilea-Ferrara-Florencia-Roma), el cisma de occidente (Constanza). Ademas de enfrentar los movimientos hereticos en temas eclesiologicos (Trento, Constanza).

(7) Hunermann, P. y Hilberath, B. J., Herders Theologischer Kommentar zum Zweiten Vatikanischen Konzil, II, Freiburg: Herder, 2004, 272-274.

(8) Confessio Augustana, art. VII y art. VIII: Die Bekenntnisschriften der evangelisch-lutherischen Kirche, 61-62.

(9) Bellarmino, R., <<Controversiarum de Conciliis. Liber Tertius: Qui est de Ecclesia Militante toto orbe terrarum difusa. Caput II: De definitione Ecclesiae>>, en Fevre, J., Roberti Bellarmini Opera Omnia, II, Parisiis: Ludovicus Vives, 1870, 317-318.

(10) Cfr. Hunermann, P., Herders Theologischer Kommentar, II, 274-277.

(11) Cfr. Congar, Y., Eclesiologia. Desde San Agustin hasta nuestros dias, Madrid: BAC, 1976, 243-257; Anton, A., El misterio de la Iglesia. Evolucion historica de las ideas eclesiologicas, II, Madrid: BAC, 1987, 149-217.

(12) Ratzinger, J., El nuevo pueblo de Dios. Esquemas para una Eclesiologia, Barcelona: Herder, 1972, 1 13.

(13) Cirilo de Alejandria, Commentarium injoannis Evangelium, Lib. XI, Cap. XI: PG 74, 560 B C. Cfr. Tillard, J. M. R., Carne de la Iglesia, carne de Cristo. En las fuentes de la eclesiologia de comunion, Salamanca: Sigueme, 1994, 43-89.

(14) Ratzinger, J., El nuevo pueblo de Dios, 104.

(15) Ratzinger, J., El nuevo pueblo de Dios, 113. Cfr. ibid., 104-113.

(16) Anton, A., El misterio de la Iglesia, II, 224. Cfr. Ratzinger, J., El nuevo pueblo de Dios, 104-113.

(17) Cfr. Seckler. M., <<Tubingen Schule. I. Katolische TSch.>>, en LThK3 10 (2001) 287-290; Anton, A., El misterio de la Iglesia, II, 218-259.

(18) Cfr. Anton, A., El misterio de la Iglesia, II, 287-317.

(19) Anton, A., El misterio de la Iglesia, II, 345. Cfr. ibid., 344-355.

(20) Mansi 51 (1926) 539-541. El texto completo del esquema lo encontramos en ibid., 539-553, y las adnotationes en las pp. 553-636.

(21) Anton, A., El misterio de la Iglesia, II, 347.351.

(22) Se pueden ver, a modo de ejemplo, los trabajos de Mersch, E., Le Corps Mystique du Christ. Etudes de theologie historique, 3 ed. Paris: DDB, 1951; La Theologie du Corps Mystique, 3 ed. Paris: DDB, 1949.

(23) Pio XII, El Cuerpo Mistico de Cristo, 4 ed. Salamanca: Sigueme, 1960. Cfr. DH 3800-3824. El texto completo se encuentra en AAS 35 (1943) 193-248; y tambien en AlberigO, G. y Magistretti, F. (eds.), Synopsis Historica Constitutionis Dogmaticae Lumen gentium, Bologna: Istituto per le Scienze Religiose, 1975, 361-380.

(24) Ratzinger, J., El nuevo pueblo de Dios, 111-112. Cfr. Gnilka, J., Teologia del Nuevo Testamento, Madrid: Trotta, 1998, 114-132; Roloff, J., Die Kirche im Neuen Testament, Gottingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1993, 96-110.

(25) Philips, G., La Iglesia y su misterio, I, 134.

(26) En este paragrafo he seguido, hasta aqui, a Tihon, P., <<La Iglesia>>, en Sesboue, B., Historia de los dogmas, III: Los signos de la Salvacion, Salamanca: Secretariado Trinitario, 1996, 387-395. Cfr. Flynn, G. y Murray, P. (eds.), Ressounement. A Movement for Renewal in Twentieth-Century Catholic Theology, Oxford: University Press, 2012.

(27) Concilio Ecumenico Vaticano II, 1094s, 1097.

(28) Cfr. Von Teuffenbach, A., <<La Commissione teologica preparatoria del Concilio Vaticano II>>, Anuario de Historia de la Iglesia 21 (2012) 219-243; Philips, G., La Iglesia y su misterio, I, 1921; Hunermann, P., Herders Theologischer Kommentar, II, 291-295; Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, Citta del Vaticano: Editrice Vaticana, 1995, XVII.

(29) Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, XVII. El texto completo se encuentra en AS I/IV, 12-91.

(30) El asesor teologico del Cardenal J. Frings, prof. Joseph Ratzinger, le preparo la base de esta ponencia. En la parte citada, le proponia el siguiente texto: <<Una doctrina, en cuanto mas catolica es, mas ecumenica es y viceversa. Y el esquema propuesto a mi me parece que no satisface en lo catolico, y por esta razon no satisface en lo ecumenico ... Esta falta se nota todavia mas ..., en que el modo de hablar es principalmente juridico y, sobre todo, esta falto de verdadera catolicidad, en cuanto se fija solamente en una pequena parte de la tradicion catolica y nunca mira el todo que se contiene en la tradicion catolica. Se fija, en efecto, casi exclusivamente en la tradicion latina, estando cerrada a la venerable tradicion griega del primer milenio cristiano, pero incluso de la tradicion latina se fija solamente en la tradicion del ultimo siglo>> (Ratzinger, J., Gesammelte Scbriften, 7/1: Zur Lehre des Zweiten Vatikanischen Konzils, Freiburg: Herder, 2012, 244-245).

(31) Se pueden ver todos estos esquemas en Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 681-867. Cfr. Hunermann, P., Herders Theologischer Kommentar, II, 320-344.

(32) Cfr. Alberigo, G. y Magistretti, F. (eds.), Synopsis Historica, X. XVIII-XXXVII.

(33) Cfr. Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 868-871.

(34) Alberigo, G. y Magistretti, F. (eds.), Synopsis Historica, XVIII-XXXVII.

(35) Cfr. Caprile, G., Il Concilio Vaticano II. Cranache del Concilio Vaticano II edite da <<La Civilta Cattolica>> a cura di Giovanni Caprile S.I., III: Secondo periodo 1963-1964, Roma: La Civilta Cattolica, 1968, 33.

(36) Texto y resultado en Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 872-873. Cfr. Philips, G., La Iglesia y su misterio, I, 40-47; Caprile, G., II Concilio Vaticano II, III, 168-171.

(37) La pregunta que se hizo a la asamblea, el 24 de octubre de 1963, fue: <<?Agrada a los padres que el esquema sobre la Bienaventurada Virgen Maria, Madre de la Iglesia, sea adaptado a fin de constituir el cap. VI del esquema De Ecclesia?>> (AS II/3, 345). Cfr. Philips, G., La Iglesia y su misterio, I, 59-62; Caprile, G., Il Concilio Vaticano II, III, 160-163.

(38) Cfr. Philips. G., La Iglesia y su misterio, I, 32-33.

(39) El texto del cap. VII, La indole escatologica de la Iglesia peregrina y su union con la Iglesia del cielo, que en ese momento se presenta con el titulo de La indole escatologica de nuestra vocacion y nuestra union con la Iglesia celeste, segun palabras del Cardenal Michael Browne en su relacion del 15 de septiembre de 1964, <<tiene su origen en la explicita voluntad del Sumo Pontifice Juan XXIII, el cual estaba convencido que la doctrina conciliar sobre la Iglesia habria quedado defectuosa y mutilada si no se hubiere ocupado expresamente de aquella parte de la Iglesia que esta ya indefectiblemente incorporada a Cristo e intimamente unida a la Iglesia peregrinante y con la cual constituye la unica Iglesia de Cristo. Esta misma cosa han deseado muchos Padres Conciliares y algunas Conferencias Episcopales>> (AS III/1, 375). El papa Juan XXIII comisiono al Cardenal Arcadio Larraona, Secretario de la Congregacion para los Ritos, para que preparara un texto junto a una Comision especial. Cfr. AS III/1, 374-377; Caprile, G., Il Concilio Vaticano II, IV: Terzo periodo 1964-1965, 11; Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 494-498.

(40) Cfr. Alberigo, G. y Macis pretti, F. (eds.), Synopsis Historica, X. XVIII-XXXVII. Los capitulos aparecen aqui con el nombre definitivo, que en algunos casos cambio levemente con respecto a la formulacion presentada en la tercera sesion.

(41) Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitute Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, XXXI.

(42) Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitute Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, XXXI. Sobre esta interesante genesis de LG, que refleja la historia del Concilio y deja ver los criterios teologicos que lo condujeron, entre la abundante bibliografia disponible, cfr. Philips, G., La Iglesia y su mistado, I, 19-87; Hunermann, P., Herders Theologischer Kommentar, II, 291-351.

(43) Cfr. Hunermann, P., Herders Theologischer Kommentar, II, 353.

(44) Tambien en la intervencion del cardenal Montini ya citada (AS I/TV, 292).

(45) Cfr. Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitute Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 683.694.707.726.751.773.

(46) Cfr. Bornkamm, G., <<[TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]>>, en TWNT 4 (1942) 809-834; Schlier, H., <<Eclesiologia del Nuevo Testamento>>, en Mysterium salutis. Manual de teologia como historia de la salvacion, IV/1: La Iglesia: El acontecimiento salvifico en la comunidad cristiana, 2 ed. Madrid: Cristiandad, 1984, 171-174; Neunheuser, B., <<Mysterium ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]). II. In der christl. Tradition>>, en LThK2 7 (1962) 729-731.

(47) Hunermann, P., Herders Theologischer Kommentar, II, 353.

(48) Cfr. Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 3.

(49) AS III/6, 79. Cfr. Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 3.

(50) Hunermann, P., Herders Theologischer Kommentar, II, 357-358.

(51) Cfr. Von Balthasar, H., Teodramatica, III: Las personas del drama: el hombre en Cristo, Madrid: Encuentro, 1993, 243-250.

(52) AS I/IV, 12. Cfr. Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 8-9.

(53) Cursiva mia para indicar lo novedoso del texto con respecto al anterior.

(54) Schulte, R., <<Los sacramentos de la Iglesia como desmembracion del sacramento radical>>, en Mysterium Salutis. Manual de teologia como historia de la salvacion, IV/2: La Iglesia: El acontecimiento salvifico en la comunidad cristiana, 2 ed. Madrid: Cristiandad, 1984, 76-98; cfr. Sordi, M., <<Da mysterion a sacramentum>>, en Id., Impero romano e aistianesimo. Scritti scelti, Roma: Institutum Patristicum Augustinianum, 2006, 313-321.

(55) Hunermann, P., Herders Theologischer Kmnmentar, II, 356.

(56) Alonso-Schokel, L., ?Donde esta tu hermano? Textos de fraternidad en el libro del Genesis, Estella: Verbo Divino, 1997, 21-43.

(57) Cfr. Von Balthasar, H., Teodramatica, II: Las personas del drama: el hombre en Dios, Madrid: Encuentro, 1992, 322-388.

(58) AS III/1, 170. Cfr. Caprile, G., Il Concilio Vaticano II, IV, 23; Gil Hellin, F., Concilii Vaticani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 3.

(59) AS III/1, 170. Cfr. Gil Hellin, F., Concilii Vatkani II Synopsis. Constitntio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 2.

(60) Cfr. Gil Hellin, F., Concilii Vatkani II Synopsis. Constitute Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 58.

(61) Cfr. Gil Hellin, F., Concilii Vatkani II Synopsis. Constitntio Dogmatica de Ecclesia Lwnen gentium, 58-59.

(62) Hunermann, P., Herders Theologischer Kommentar, II, 365.

(63) Cfr. Gil Hellin, F., Condlii Vatkani II Synopsis. Constitutio Dogmatica de Ecclesia Lumen gentium, 58-61.

(64) Cfr. Philips, G., La Iglesia y su misterio, I, 145-147.

(65) Hunermann, P., Herders Theologischer Kmimentar, II, 365-366.

(66) Philips, G., La Iglesia y su misterio, I, 148.
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Author:Polanco, Rodrigo
Publication:Scripta Theologica
Date:Aug 1, 2014
Words:11620
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