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Cierre de una iglesia como lugar de culto: consideraciones juridico-pastorales.

Resumen: La disminucion del clero, el movimiento de la poblacion de zonas rurales a zonas urbanas, la descristianizacion en paises que eran mayoritariamente catolicos en un pasado, hacen necesario replantearse la atencion pastoral de los fieles. Junto a esto, surge la cuestion de la utilizacion de los edificios de culto cuando ya no estan destinados a su finalidad: mantenimiento, cierre, enajenacion, destino a otros usos eclesiales o no, etc. Se plantean posibles soluciones juridicas pastorales y algunas consideraciones a tener en cuenta en estos campos.

Palabras clave: Cierre iglesia, Lugar sagrado, Uso profano.

Abstract: The decline in the number of clergy, the demographic shift from rural to urban areas, and the dechristianization in countries of long-standing Catholic tradition, make it necessary to rethink the pastoral care of the faithful. Additionally, a question arises as to what to do with places of worship that are no longer used for their original purpose -maintenance, closing, disposal, repurposing (or not) for other ecclesiastical uses, etc. This article proposes pastoral-legal solutions and offers some considerations that need to be taken into account in these matters.

Keywords: Church Closing, Sacred Place, Profane Use.

The Closing of a Church as a Place of Worship: Pastoral-Legal Considerations

1. INTRODUCCION

Non in foro, non in plateis Christus reperitur (...) Christus in ecclesia est, in foro idola (1). No busquemos a Cristo donde no podemos encontrarlo, no es alguien que deambula por la plaza. Cristo esta en la iglesia. Estas palabras de san Ambrosio pueden enmarcar lo que nos resume el Catecismo de la Iglesia Catolica al hablarnos de que el culto "en espiritu y en verdad" (Jn 4,24) de la Nueva Alianza no esta ligado a un lugar exclusivo. Toda la tierra es santa y ha sido confiada a los hijos de los hombres. Cuando los fieles se reunen en un mismo lugar, lo fundamental es que ellos son las "piedras vivas", reunidas para "la edificacion de un edificio espiritual" (1 P 2,4-5) (n. 1179). En su condicion terrena, la Iglesia tiene necesidad de lugares donde la comunidad pueda reunirse: nuestras iglesias visibles, lugares santos, imagenes de la Ciudad Santa, la Jerusalen celestial hacia la cual caminamos como peregrinos (n. 1198). Estos edificios no son simples lugares de reunion, sino que significan y manifiestan a la Iglesia que vive en ese lugar, morada de Dios con los hombres reconciliados y unidos en Cristo (n. 1180); y en donde la Iglesia celebra el culto publico para gloria de la Santisima Trinidad; en ellos escucha la Palabra de Dios y canta sus alabanzas, eleva su oracion y ofrece el Sacrificio de Cristo, sacramentalmente presente en medio de la asamblea, ademas de ser lugares de recogimiento y de oracion personal (n. 1199).

La disminucion del clero y el movimiento de la poblacion de zonas rurales a zonas urbanas en estos ultimos decenios, motivan la necesidad de tomar medidas pastorales para mejorar la atencion de los fieles, en la linea de creacion, modificacion y supresion de parroquias. Esta realidad no es nueva en la Iglesia, pero sera necesario plantearse como resolver estos retos: piensese en diocesis en las que un mismo sacerdote es parroco de cuatro, cinco o mas parroquias, situaciones que se daran o se agudizaran en muchos lugares en un futuro no muy lejano. Una adecuada planificacion pastoral que permita tomar las decisiones oportunas de acuerdo con las normas canonicas, sera una garantia para los derechos de los fieles en relacion a su atencion espiritual por parte de la jerarquia de la Iglesia. Muchas de las medidas que se deberan adoptar llevaran consigo decisiones sobre el destino de los bienes inmuebles dedicados al culto ya que, con el paso del tiempo, pueden encontrarse en estado de deterioro, y que ya no se esta en condiciones de mantener, porque hay pocos fieles para su sostenimiento o por otras causas.

Estas situaciones pastorales pueden materializarse en tres decisiones juridicas que convendra delimitar muy bien, ya que los requisitos legales para llevarlas a cabo son diferentes: distinguir entre la supresion y/o union de parroquias, la decision de destinar a un uso profano el inmueble de la iglesia y la posible enajenacion del edificio. Cada decision tiene su inmediato reflejo en la motivacion de los respectivos decretos donde se tomen las disposiciones oportunas (2): motivacion que, aunque se base en el hecho de mejorar la atencion pastoral de los fieles, debe tener en cuenta otras circunstancias que intentaremos explicar.

Algunas de estas medidas adoptadas por los obispos han sido denunciadas a la Santa Sede como no ajustadas a derecho. Estas denuncias han sido estudiadas y resueltas ordinariamente por la Congregacion del Clero. Posteriormente, parte de estas intervenciones de la Curia Romana han sido recurridas ante el Supremo Tribunal de la Signatura Apostolica (en adelante STSA), que ha resuelto los recursos contencioso-administrativos planteados ante ella. Sus decisiones se han centrado en interpretar cada una de las condiciones que el Derecho exige para la recta disposicion de las mismas: han corregido algunas formas de proceder en las curias diocesanas, mejorando la praxis administrativa de los organos de gobierno a nivel particular en estos aspectos canonicos (3).

Tras muchos anos de experiencia, en abril del 2013 la Congregacion del Clero ha enviado a los Ordinarios de algunas naciones una carta (prot. 20131348) (4), adjuntando unos principios procedimentales (Lineas guias) en materia de modificacion y cierre de parroquias, reduccion de la iglesia a uso profano y enajenacion del edificio, <<para proveer una ayuda util y asi prevenir muchas de las dificultades antes experimentadas, este Dicasterio presenta unas descripciones conjuntas de los procedimientos canonicos y la jurisprudencia que conciernen a los procesos antedichos>> (Carta, preambulo). Aunque no se trata de un documento estrictamente juridico, en el se recogen la praxis de la Congregacion y las intervenciones del STSA; conocerlo ayudara a poner correctamente en marcha alguno de estos tres procedimientos. En estas medidas se debera tener en cuenta la diversa naturaleza de los entes: la parroquia-persona juridica y la iglesia-res edificio. Ambas proven de manera diferente a la salus animaram: la parroquia directamente como medio organizativo, la iglesia indirectamente ya que su primera finalidad es la del culto a Dios. Como insiste la Carta en su preambulo, cada caso debe ser considerado separadamente: <<aunque el Obispo pueda tener en cuenta las necesidades de las parroquias circundantes o incluso de la diocesis como un todo, debe motivar siempre su decreto con una causa que es especifica, p. ej., ad rem, a la parroquia individual o iglesia considerada>>. Finaliza la Carta recomendando que cada disposicion administrativa deba reflejarse en un decreto escrito, publicado y legalmente comunicado en el momento que se toma la decision. Cuando no se proceda a dar en decretos independientes las decisiones, al menos debera senalarse netamente por separado las motivaciones que corresponden a cada una de ellas (5).

En este articulo vamos a recordar algunas de las principales disposiciones juridicas y pastorales en estas tres situaciones: modificacion de parroquias, destinacion a uso profano de una iglesia, enajenacion del edificio.

2. UNA APROXIMACION TERMINOLOGICA A LOS VOCABLOS DE SAGRADO Y USO PROFANO EN RELACION A LOS LUGARES DE CULTO

<<Pocas nociones son tan ambiguas como la de "sagrado">>. Con esta afirmacion comenzaba Congar, en 1967, un estudio sobre la situacion de lo sagrado en la cristiandad (6). Lo sagrado aparece relacionado con lo profano. En toda cuestion considerada sacra hay una determinada manifestacion de lo divino. Lo sagrado se presenta como algo diverso de lo profano. Sin embargo, los terminos sagrado y profano no poseen un significado univoco en las diversas religiones y culturas (7).

El Codigo de Derecho Canonico califica como sagradas muchas realidades: las Escrituras, la Eucaristia, las imagenes, los pastores, lugares y tiempos, etc. (8) De ahi que sea necesario aclarar a que tipo de sacralidad hace referencia el Legislador cuando trata de los lugares sagrados, que comprende un conjunto variopinto de bienes como son iglesias, oratorios y capillas privadas, santuarios, altares y cementerios, y de todas las demas cosas que llama sagradas (9). Canonicamente, podemos definir que las cosas sagradas son aquellos bienes muebles o inmuebles que adquieren una sacralidad especial por su destino o afectacion de una manera estable al culto publico y, por tanto, colocadas en una situacion juridica particular derivada de esa afectacion: deberan ser tratadas con la debida reverencia y no podran emplearse para usos profanos o impropios (10).

La experiencia demuestra que, por distintos motivos, sucede que estos bienes muebles e inmuebles destinados permanentemente al culto publico pierden a veces su condicion de sagrados (execracion), y esto puede producirse por tres razones: a) por el empleo del bien para usos indecorosos, si los hechos son gravemente injuriosos, con escandalo en los fieles, y si a juicio del Ordinario del lugar en ellos no se puede ejercer el culto hasta que se repare la injuria por un rito penitencial (11); b) tambien es causa de execracion de un bien el hecho material de su destruccion total o parcial (12); c) finalmente, por decision administrativa de la autoridad eclesiastica ante circunstancias peculiares de destruccion o causas graves (13).

Como hemos indicado, las cosas sagradas deben ser tratadas con la debida reverencia. La pregunta que se plantea es si esto deberia ser siempre asi, ?incluso aunque ya no este destinado al culto publico? El inconveniente aparece cuando, una cosa o un lugar que fue sagrado y que sigue gozando de tal condicion para el pueblo fiel, se dedica a usos que molestan la sensibilidad espiritual de los fieles por no ser adecuados al decoro y reverencia del mismo (vasos sagrados utilizados en banquetes, un lugar sagrado convertido en sala de fiestas o un mercado, etc.) (14). Pero tambien se han planteado otras circunstancias en las que bienes destinados al culto han tenido un uso diverso, o se han planteado hacerlo. Esto ha motivado la necesidad de delimitar bien el posible uso de estos bienes cuando no se trate de un empleo para el culto.

Una primera aproximacion la encontramos en los canones que se refieren al uso de las cosas sagradas y al uso de los lugares de culto (15). El posible uso profano va intimamente relacionado con el uso sagrado al que deben estar destinadas las cosas sagradas, con la dignidad que debe prestarse. No se trata de establecer ningun tipo de jerarquia entre el uso sagrado y el uso profano, de tal modo que lo sagrado prevalezca sobre lo profano. Se trata simplemente de que lo sagrado no sea destinado a un uso no propio de ese caracter sagrado, ni que sea tratado de forma que constituya una profanacion o violacion de esa cosa o lugar sagrado.

Entonces, ?cuales serian los usos permitidos para un lugar sagrado sin que ese lugar haya perdido su destinacion al culto divino? El Legislador utiliza tres verbos para delimitar que usos podrian ser o no ser compatibles con la sacralidad del lugar (16): admitir, prohibir y permitir. En un lugar sagrado solo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religion; se prohibe lo que no este en consonancia con la santidad del lugar; el Ordinario puede permitir en casos concretos otros usos, siempre que no sean contrarios a la santidad del lugar. Aunque resulta dificil deslindar que favorece el fomento del culto, de la piedad y de la religion, y que no esta en consonancia con la santidad del lugar, en la practica cotidiana el sentido comun es el que va configurando estos usos. Sin duda resulta facil considerar impropios dentro de un lugar sagrado determinados comportamientos extremos. Pero hay tambien una zona intermedia incierta, sobre la cual existe una disparidad de opiniones, dependiendo de la concepcion concreta que se tenga de la sacralidad de un lugar (17). Cuando lo sagrado se contrapone a lo profano, todo se considera inconveniente, a excepcion del ejercicio del culto. En cambio, si lo sagrado se considera como perteneciente al ambito de los signos que forman parte de lo humano, pero que sirven para hacer presente lo divino en la historia, entonces son muchas las cosas que pueden considerarse utiles para la promocion del culto, la piedad y la religion, incluyendo todo lo que contribuye a la promocion humana en sentido cristiano, y no atenta contra la santidad del lugar, con escandalo para los fieles (18). Esto explica el margen de actuacion que la legislacion canonica reconoce al Ordinario, el cual puede conceder permisos para casos concretos, siempre en consonancia con la santidad del lugar (19).

3. MODIFICACION DE PARROQUIAS: UNION Y SUPRESION

Podriamos definir la parroquia como una comunidad de fieles, territorial y local, en la iglesia particular, que esta presidida por un parroco, es decir, un presbitero que es pastor propio, el cual cumple su oficio bajo la autoridad del Obispo diocesano y con la colaboracion de otros presbiteros, de diaconos y de fieles laicos, en la que, como casa comun de los fieles, es el centro de su vida religiosa, liturgica y sacramental: en ella los fieles celebran los sacramentos, se les proclama la palabra de Dios, y encuentran consejo y ayuda para guiar su conciencia (20).

El principio de territorialidad que viene expresado como regla general debe conjugarse con la posibilidad de las parroquias personales, que podrian caracterizarse como comunidades de fieles determinadas por un doble elemento: la pertenencia a un territorio y determinadas condiciones subjetivas en razon del rito, de la lengua o de la nacionalidad o incluso por otra determinada razon (21). Estas parroquias suelen tener un origen historico procedente de la migracion de un grupo nacional, o de una etnia, a un pais o territorio que no es el suyo: con la ereccion de esas parroquias se pretendia conservar un patrimonio espiritual y cultural (22). En estos casos, la cura pastoral de la parroquia personal es de por si cumulativa con aquella o aquellas parroquias territoriales en las que coincide territorialmente.

Es competencia exclusiva del Obispo diocesano y de los equiparados a el, la ereccion, supresion o innovacion de las parroquias; para ello, debe oir al Consejo presbiteral que ayuda al Obispo diocesano a valorar las necesidades o la utilidad de la creacion o modificacion que afecten a las iglesias parroquiales (23). El supuesto de las innovaciones de parroquias se debe entender aquellas que cambien notablemente la configuracion de la parroquia; es decir, cuando afecten a la determinacion de la comunidad de fieles (por ejemplo, el cambio de los limites territoriales), o introduzcan elementos que modifican de un modo significativo la atencion pastoral (por ejemplo, la sustitucion de la iglesia parroquial, encomendar una parroquia a un instituto religioso clerical, confiar la cura pastoral in solidum a varios sacerdotes, etc.). Sobre los criterios a seguir en la ereccion de las parroquias, tratandose de aspectos mas pastorales que juridicos, nada dice el Codigo (24). Como aconsejaba el Directorio Ecclesia e imago, puede ser util la constitucion de una comision diocesana con el encargo de estudiar, en union con el Consejo presbiteral, las cuestiones referidas a la ereccion de nuevas parroquias (25).

En relacion a las parroquias personales suele suceder que, pasado el tiempo, el motivo por el que se erigieron ha desaparecido: por ejemplo, en parroquias para emigrantes, las generaciones sucesivas a los primeros emigrantes se integran en la cultura e idiosincrasia del territorio que las acogio, haciendo posible que se incorporen a la pastoral ordinaria. En estas circunstancias la supresion de estas parroquias personales se puede producir a condicion de que la nueva parroquia tenga en cuenta las justas exigencias de las personas a las cuales se dirigia pastoralmente y de su diversidad y tradiciones peculiares.

Es interesante conocer las aclaraciones que realiza la Congregacion del Clero en su carta del 2013 sobre estos supuestos. En primer lugar, recuerda que una parroquia es una comunidad de fieles que, al ser persona juridica ipso iure, es perpetua por naturaleza, y no puede ser extinguida o modificada notablemente sin una justa causa. Al plantearse pastoralmente las circunstancias que motivan este tipo de decisiones, indica que la union o supresion solo puede ser la ultima solucion; es decir, antes de llegar a esta decision, se deben considerar otros posibles remedios. Estudiados estos remedios y excluidas otras posibilidades, se puede proceder a la union o supresion de las parroquias: la union o supresion solo puede ser la ultima eleccion ante las circunstancias pastorales peculiares (26).

Al describir estos fenomenos pastorales, clarifica que las modificaciones en las parroquias que se pueden dar son: la union de diversas parroquias para la formacion de una nueva (A y B unidas para formar C, solamente permanece C); la fusion, concentracion o agrupacion, en la que se suprime una parroquia de tal forma que pase a ser parte de la parroquia vecina (A es subsumida en B, solamente permanece B); la division de una parroquia en dos nuevas parroquias (A es dividida en B y C, solamente permanecen B y C); la supresion extintiva de la parroquia (A es extinguida... nada permanece). Al ser las parroquias comunidades de fieles, la experiencia pastoral demuestra que las parroquias territoriales generalmente solo pueden unirse o dividirse, mientras que las parroquias personales normalmente se uniran o dividiran en conexion con otra parroquia personal o eventualmente con una parroquia territorial, sin excluir que se puedan suprimir verdaderamente (27).

La Congregacion del Clero recuerda que estos actos de modificacion de parroquias deben formalizarse mediante decreto escrito, publicado de ordinario en el Boletin de la diocesis, donde conste con claridad: los motivos de la decision (ereccion, modificacion o supresion), el criterio de determinacion de la comunidad de fieles (por ejemplo, indicando los nuevos limites territoriales de las parroquias afectadas), la sede de la iglesia parroquial, asi como la fecha en que el decreto entrara en vigor (28).

Respecto a la motivacion de la decision debe ser especifica, es decir que muestre sin lugar a dudas la union con los aspectos particulares de las parroquias e iglesias que estan relacionados en esa reorganizacion pastoral. No es suficiente una motivacion generica que pudiera valer para cualquier decision del Obispo, ni una enunciacion de principios de conveniencia, oportunidad, o de los motivos tipicos que usualmente justifican estas decisiones (29), como no bastara el reclamo igualmente generico a la salus animarum. Asi lo recuerda la Congregacion al insistir en que convendra hacer un esfuerzo para concretar los motivos, mostrando la relacion especifica con el caso concreto, identificando las circunstancias particulares de la diocesis y de las parroquias: la parroquia debe ser vista en el conjunto diocesano concreto (30).

Por ultimo, la Congregacion realiza una advertencia importante en estos supuestos. En el mismo decreto de union o supresion de la parroquia debe proveerse a la disposicion de los bienes temporales segun el derecho, y respetar las intenciones de los donantes. Al senalar en su carta esta indicacion, menciona que proviene de la praxis constante de la jurisprudencia del STSA, que ha establecido claramente que cuando las parroquias son modificadas, el uso de sus bienes temporales deben tener en cuenta la nueva ubicacion pastoral de sus fieles (31).

4. REDUCCION DE LAS IGLESIAS A USO PROFANO NO SORDIDO. CIERRE DE LAS IGLESIAS AL CULTO

Prescindiendo de la persona juridica propietaria del edificio sagrado, del numero de aquellos para los que esta abierta y del modo con el cual vulgarmente se denomine, por ejemplo mision, capilla devocional, oratorio o lugar de culto, la Carta de la Congregacion del Clero recuerda que por iglesia se entiende un edificio sagrado destinado al culto divino, donde los fieles tienen el derecho de entrar para ejercitar publicamente el culto divino (32). Esta utilizacion es la razon por la cual, tanto en el derecho como en la tradicion, exista una clara disposicion de que un edificio sagrado destinado al culto divino mantenga este caracter sagrado hasta que sea posible, y solo una razon grave contraria seria suficiente para justificar la reduccion de una iglesia a uso profano no sordido (33).

Esto es asi por la connotacion que tienen las iglesias como expresion y signo de la fe del pueblo que las ha construido. Por otra parte, y bajo ciertos limites, las iglesias son el instrumento que incentiva la fe de un pueblo al hacerle presente su relacion con lo sagrado. Estas consideraciones no pueden separarse sin que por ello pierdan su significado y el fin de su propia existencia, o que los fieles pierdan su conciencia y su pertenencia a un pueblo (34): la puesta en comun de la fe tiene necesidad de lugares en los que se pueda escuchar la Palabra de Dios y celebrar sus sacramentos (35).

La armonia vital que existe en esta doble dimension de signo e instrumento entre edificios sagrados y pueblo de Dios, se interrumpe cada vez que cambia la conciencia del pueblo de Dios por una perdida de fe que puede darse en la historia, o bien cuando cambia el arraigamiento y la difusion del pueblo de Dios en el contexto de la poblacion que vive en un area geografica. En este ambito se encuadra la problematica del cierre de los edificios de culto. Puede tratarse de un cese por gradual abandono de la practica religiosa en un lugar, que comporta automaticamente la sobreabundancia de edificios sagrados o la desproporcion de los mismos. Puede tratarse de un cese provocado por la presion de intereses culturales (a veces solo turisticos y economicos), que prevalecen sobre las exigencias y expectativas de la comunidad eclesial local, o incluso de intereses religiosos de otras Iglesias o comunidades eclesiales. Puede tratarse de un cese espontaneo, provocado de una eleccion pastoral que privilegia la inversion apostolica en pequenos grupos, o lo economico en actividades caritativas. Puede tratarse de un cese forzado, pedido por exigencias urgentes (apremiantes) de caracter economico unidas al mantenimiento y conservacion de los mismos edificios (36).

La legislacion a aplicar en estos supuestos ha ido variando en la historia. El antiguo derecho canonico (37) establecia un rigido principio segun el cual, una vez que la iglesia habia sido dedicada al culto divino, ya no podia ser en lo sucesivo destinada a otros usos humanos, confirmado por el Concilio de Trento (38). El Codigo de Derecho Canonico de 1917 introdujo una mitigacion a este principio, otorgando al Ordinario del lugar la facultad de destinar la iglesia a un uso profano no indecoroso, a condicion de que esta no fuera ya apta para ser dedicada a la finalidad del culto divino y no fuera posible su reparacion (39): estas dos condiciones se debian dar contemporaneamente.

El Codigo actual ha ampliado sustancialmente la competencia del Obispo diocesano en esta materia. La normativa canonica sobre la reduccion a uso profano se trata en tres disposiciones muy generales que dejan libertad a la praxis local (40). La primera se refiere a la reductio ad usum profanam de una iglesia, siempre que se haya constatado la imposibilidad de su empleo para el culto, asi como la imposibilidad de su reparacion (41). La segunda disposicion se da cuando existen otras causas graves que aconsejan que una iglesia no siga destinandose al culto (42). La tercera corresponde a una situacion de hecho, de cierre permanente de la iglesia para el culto (45). En todos estos supuestos se deben verificar unas circunstancias y condiciones determinadas para poder decidir en esta direccion.

Antes de explicar algunas cuestiones particulares de los tres supuestos, intentaremos aclarar las clausulas juridicas de uso profano y de uso profano no sordido o indecoroso.

4.1. Significado de la expresion uso profano

Esta expresion <<uso profano>> es instrumental a la expresion <<no puede ser destinada al culto divino>> que se encuentra al inicio tanto del paragrafo 1 como 2 del canon que regula estas materias. El Obispo debe intervenir con un decreto si decide que una iglesia ya no puede ser destinada al culto divino, sea cual sea el ulterior uso del edificio de la iglesia. Es decir, la reduccion a uso profano (no sordido) se debe entender como cualquier cese de la destinacion de la iglesia al culto divino.

Esto es importante, ya que en el intento de evitar este decreto de reduccion se ha querido extender la nocion de uso sacro, llegandose a afirmar que no seria necesario la reduccion a uso profano de la iglesia en el supuesto de simple destruccion del inmueble, ya que en este caso simplemente cesa el uso sagrado por destruccion del edificio (44); o tampoco se contemplaria el supuesto de ceder el uso del edificio a una Comunidad de una Iglesia ortodoxa o de una Comunidad eclesial que no esta en plena comunion con la Iglesia catolica (45); incluso se ha sostenido que tampoco se requiere la intervencion del Obispo cuando el uso del edificio se destina a un lugar de celebraciones por parte de otras religiones (por ejemplo, para una mezquita). Para dar una respuesta a estos planteamientos, conviene recordar que el concepto de culto divino al que se refiere el canon no consiente su extension fuera del culto dado a Dios segun la normativa de la Iglesia, sobre todo liturgica: es decir, este culto se tributa cuando se ofrece en nombre de la Iglesia por las personas legitimamente designadas y mediante actos aprobados por la autoridad de la Iglesia (46). En otras palabras, el culto divino al que son destinadas las iglesias, y que al cesar requiere la intervencion del Obispo, es el culto divino celebrado por la Iglesia catolica y, por tanto, cesando el culto divino cesa la disponibilidad de la iglesia para la Iglesia catolica.

Otro fenomeno que se esta empezando a desarrollar en algunos lugares del centro Europa es el de utilizar una iglesia como "cementerio". Con esta expresion se desea traer un fenomeno que se esta dando en algunas diocesis (47) donde se suprimen parroquias, y las antiguas iglesias parroquiales vienen reutilizadas como edificios donde se da sepultura (normalmente urnas de cenizas y columbarios), haciendo una neta division entre la zona que se reserva para cementerio, de la zona en donde se celebrara la liturgia (presbiterio, el altar, y parte de la zona para el pueblo) (48). El planteamiento seria: para este uso asi descrito del edificio de la iglesia como cementerio, ?la iglesia debe ser reducida a uso profano a tenor de lo dispuesto en la legislacion canonica? Claramente el cementerio tiene un uso sagrado, pero es indudable que en cuanto tal no puede sostenerse que este destinado al culto divino. Por ahora en estas iglesias se celebra la liturgia de la misa, ya sea en la misa dominical o en las festividades de todos los santos y la conmemoracion de todos los difuntos, asi como funerales. Tal como esta descrito esta situacion no se trata de una reduccion a uso profano, ya que el inmueble de la iglesia continua dedicado al culto divino, aunque sea de forma esporadica (49).

4.2. Sobre la clausula de "uso no sordido"

La clausula juridica de no destinar el inmueble a un uso sordido es un requisito suplementario, incluso secundario, respecto a la prescripcion de que la iglesia no sea empleada para el culto divino. Se trata de una clausula de salvaguarda del uso posterior del edificio. Normalmente no entra en juego en el momento de la decision de la reduccion de la iglesia a uso profano por parte del Obispo, en cuanto todavia no esta individuado su destino final despues de la reduccion. Y tampoco esta previsto que en el decreto de reduccion venga indicada la destinacion final de la iglesia: no es necesario ni para el Obispo que reduce, ni para los fieles que podrian impugnar el decreto. La determinacion del uso final de la iglesia de si es sordido o no es evaluado a se en su legitimidad (que no sea sordido) segun los criterios generales (onus probandi incumbit ei qui asserit (50), presuncion de la legitimidad de la decision). Sin embargo, la opinion publica esta muy atenta y sensible a la definitiva destinacion de la iglesia que no es utilizada al culto divino.

En cuanto a determinar o enumerar los usos que no sean compatibles con la sacralidad anterior del edificio, la Autoridad Suprema no lo ha especificado. Es mas, la misma denominacion uso no sordido no brilla por su claridad: seria conveniente que la autoridad administrativa superior aclarase este termino. En lineas generales podemos especificar que, en razon del caracter sacro que tuvo el edificio, no seria digno destinarlo a usos demasiado ajenos a la dignidad de un lugar sagrado como restaurantes, cines, mercados, garajes, salas de fiesta, etc.; por el contrario, si seria admisible (es decir, no seria uso sordido) utilizar el inmueble para el ejercicio de otros apostolados o servicios catolicos como almacen de objetos de culto, museo de arte sagrado, local de reuniones de una cofradia, etc.; asi como otros usos civiles como museos, bibliotecas, auditorium, y, caso por caso, cabria pensar como compatible con el edificio que fue iglesia su posible utilizacion como oficinas de organismos estatales o de alguna ong, etc.

4.3. Destruccion del edificio

Con el paso de los anos, u otras circunstancias, puede ocurrir que la iglesia no puede emplearse en modo alguno para el culto publico. En estos supuestos de destruccion parcial o total del edificio, el Obispo diocesano podria reducir la iglesia a un uso profano no sordido (51). Para que se verifique este supuesto, es necesaria la presencia simultanea de dos condiciones: a) el edificio de ningun modo puede usarse para el culto divino; b) es imposible restaurarlo. La primera se refiere a la situacion de hecho en la que se encuentra: no se trata de un edificio inadecuado o que no responde bien a las necesidades del pueblo que lo frecuenta, sino que es una iglesia que de ninguna manera puede destinarse al culto. Esta situacion debe ir acompanada del segundo requisito: la imposibilidad de rehabilitarlo o reconstruirlo para hacerlo capaz de desarrollar su funcion cultual. No basta la simple inadecuacion, incluso permanente o estructural del edificio. Debe verificarse conjuntamente con la imposibilidad de realizar la restauracion (52).

Cuando la presencia de estas dos condiciones sea evidente, el Obispo diocesano puede emitir un decreto para reducir el edificio sagrado a un uso profano no indecoroso. No se le imponen otras exigencias, o pareceres a pedir en relacion a estos requisitos (53): la decision se impone por si misma, como una necesidad. Como es habitual, antes de la emision del decreto deberan cumplimentarse los requisitos habituales indicados en el Derecho: recoger las informaciones y pruebas necesarias, asi como oir a todos aquellos cuyos derechos puedan quedar lesionados (54).

En estos casos, es importante distinguir lo ritual y canonico de la perdida de la dedicacion o bendicion del lugar de culto, de los aspectos pastorales y economicos que puedan presentar el caso concreto. Es decir, se debe estudiar la oportunidad y las posibilidades de la reconstruccion o reparacion del edificio danado para que pueda seguir utilizandose, o para que en ese mismo lugar pueda surgir de nuevo un edificio o lugar de culto equivalente al que ha sido destruido. La autoridad no debe limitarse a constatar la situacion de destruccion o de dano, sino examinar las causas (fortuitas o provocadas) de la destruccion o dano. Teniendo en cuenta la situacion concreta, correspondera a la autoridad, al propietario, al responsable del culto y a la comunidad de fieles, determinar los caminos a seguir como, por ejemplo, buscar donaciones de particulares, subvenciones estatales con motivo de las catastrofes naturales, o subvenciones para la restauracion de monumentos culturales, etc. En esta linea de salvaguardar los edificios de su destruccion, conviene recordar lo dispuesto para los administradores de bienes eclesiasticos: vigilar para que los bienes encomendados a su cuidado no perezcan en modo alguno ni sufran dano, suscribiendo a tal fin, si fuese necesario, contratos de seguro. En nuestro caso, se podria exigir suscribir seguros contra incendios y otras calamidades naturales o provocadas, e incluso ser aconsejable una poliza de responsabilidad civil a terceros (55).

4.4. Otras causas graves

El segundo supuesto se produciria <<cuando otras causas graves aconsejen que una iglesia deje de emplearse para el culto divino, el Obispo diocesano, oido el consejo presbiteral, puede reducirla a un uso profano no sordido, con el consentimiento de quienes legitimamente mantengan derecho sobre ella, y con tal de que por eso no sufra ningun detrimento el bien de las almas>> (56).

La Carta de la Congregacion del Clero indica que, para valorar la gravedad de la causa, cada caso debe considerarse individualmente, ponderando todo el contexto de la situacion. A veces, esta situacion de gravedad puede surgir de la concurrencia de causas justas, cada una en si insuficientes, pero que en su conjunto manifiestan la gravedad de la situacion (57). Puesto que el objetivo que se pretende conseguir es el bien de las almas y no simplemente un beneficio economico por importante que sea, cabria preguntarse cuales pueden ser estas causas graves que aconsejan la reduccion de una iglesia a un uso profano, aunque las condiciones en que se encuentra el edificio no impiden que se celebren actos de culto (58).

En la Carta de la Congregacion del Clero solo se ejemplifica el motivo de la situacion economica. Para valorar este supuesto, deben considerarse las necesidades economicas de la persona juridica propietaria de la iglesia, que es responsable de la misma, asi como se debe demostrar que se han considerado y buscado otras fuentes de financiacion y asistencia, y que estas se han revelado ausentes o inadecuadas (59). Se deja a juicio del Obispo la decision acerca de la gravedad, al ser quien mejor puede conocer la situacion (60): la gravedad o no de la causa puede valorarse diversamente dependiendo de las circunstancias del lugar, el patrimonio de la persona juridica propietaria y la de los fieles (61).

La doctrina canonica ha intentado individualizar otras posibles circunstancias que harian legitima la decision del Obispo. Dado que se debe tratar de situaciones diferentes a las que se describen en apartado anterior (destruccion material del edificio), los posibles casos se encuadran en una combinacion de hechos que se deben dar simultaneamente como: movilidad de la poblacion de unos lugares a otros ocasionada por el cambio de la situacion financiera y laboral (de zonas rurales a zonas urbanas); la reduccion del numero de fieles de otras parroquias: un excesivo numero de iglesias en el centro historico de una ciudad, que no pueden abrirse al culto por falta de clero y de fieles, unida a la necesidad de construir nuevos lugares de culto en zonas de la periferia donde han surgido grandes complejos urbanisticos sin lugares de culto; o cuando, encontrandose la iglesia en perfecto estado, se trate de un pueblo abandonado, o se trate de una poblacion donde los fieles ya no participen en las celebraciones liturgicas, y que aconsejen que la iglesia deje de emplearse para el culto divino; o por el elevado coste de las obras de restauracion de una iglesia en la que no puede celebrarse la misa y que ya no se adecua a las necesidades reales de la zona en la que se encuentra (62). Es decir, un conjunto de circunstancias que, sumadas todas ellas, hacen necesario tomar esta decision.

El Tribunal de la Signatura Apostolica tambien ha tratado este asunto en sus decisiones a los conflictos juridicos planteados ante ella (63), pero no ha senalado criterios generales que determinen la existencia de una causa grave, distinguiendola de otras causas pastorales: sus decisiones siempre han quedado circunscritas a un supuesto concreto indicando si existia o no causa grave, sin plantearse una definicion (64). Sin embargo, en sus decisiones si ha senalado algunas circunstancias que en si mismas no constituyen una causa grave. La Congregacion del Clero las recoge en su carta. No constituyen causa grave: la aprobacion de un plan general diocesano de reducir el numero de iglesias; el hecho de que no sea mas necesaria la iglesia; el hecho de que la parroquia haya sido suprimida; el descenso del numero de parroquianos; que el cierre no producira dano a las almas; el deseo de promover la unidad de la parroquia cuando en su territorio hay dos o mas iglesias; algunas causas potenciales en el futuro, pero que actualmente todavia no estan presentes (65).

Quisieramos hacer una referencia al requisito final "no sufra ningun detrimento el bien de las almas". El Legislador indica que antes de tomar esta decision, el Obispo se ha de asegurar que no sufra ningun detrimento el bien de las almas: por ejemplo, este menoscabo se podria dar en el caso de que los fieles no tuvieran acceso a otra iglesia sin graves inconvenientes. En particular, antes de dar el decreto de reduccion de la iglesia a uso profano, el Obispo deberia evitar que surjan conflictos con los fieles que hasta ese momento habian gozado del derecho de acceso a esa iglesia, por ejemplo, indicandoles una nueva iglesia mas cercana a su lugar de residencia.

Este requisito final de la salus animarum es un concepto juridico indeterminado. Si se adopta una concepcion acritica del mismo, esta disposicion final podria ser mal entendida. Nos explicamos. No es raro que, en los decretos de reduccion de una iglesia a uso profano, se lea que la iglesia "YY" puede ser reducida a uso profano no sordido por varias razones y ademas porque el bien de las almas no sufre dano. Esta afirmacion es ambigua, ya que podria introducirse como clausula entre las causas graves que legitiman la reduccion de una iglesia a uso profano y, con ello, ser breve el paso para justificar como causa grave la condicion de "que no sufra el bien de las almas" (por ejemplo, dos iglesias vecinas y grandes en un pequeno pueblo, una enfrente a la otra, cualquiera podria afirmar que la reduccion a uso profano de una de ellas no provoca dano a las almas).

Pero el planteamiento que estamos estudiando en este caso es bien diverso. Para poder reducir a uso profano, el Obispo debe individuar primero las razones graves, despues recabar el consentimiento de quien reivindique los derechos de la iglesia, para posteriormente oir al Consejo presbiteral. Cumplimentado positivamente este itinerario, al Obispo se le pide una ultima verificacion: si la decision que va a tomar va en detrimento del bien de las almas. Si se verifica que no hay peligro, se puede proceder; si no es asi, debe abstenerse de realizar la reduccion. En otra palabras, la clausula de ausencia de dano para el bien de las almas no es una causa para reducir la iglesia a uso profano, sino el limite a la reduccion incluso en presencia de causas graves (66). Como se comprueba, se trata de una perspectiva diferente.

4.5. La situacion de hecho

Con relativa frecuencia sucede que una iglesia permanece cerrada permanentemente sin culto publico. Piensese en la praxis de no autorizar la celebracion de la misa en un determinado edificio sacro, por la existencia de varias iglesias cercanas y un numero reducido de fieles, sin una decision formal acerca del destino del edificio; o la imposibilidad de acometer la reparacion, ante una situacion de deterioro parcial o total del edificio; o de una posible inhabitabilidad de hecho o derecho, declarada incluso civilmente; o de su destruccion material a consecuencia de una catastrofe natural (67). Por otra parte, no es infrecuente en estos supuestos que, con el paso del tiempo, el edificio quede en una situacion ruinosa, pudiendo resultar necesario tomar la decision administrativa de su reduccion a un uso profano.

En sus resoluciones, el STSA equipara juridicamente esta decision pastoral tomada por el Obispo a la reduccion a uso profano de la iglesia, aunque no se tenga intencion alguna de hacerla. Como consecuencia, no puede hacerse legitimamente sin primero cumplimentar las previsiones para su reduccion a uso profano por parte del Obispo. Asi pues, si no se tomase esta decision, la iglesia debe permanecer abierta (68). Esta realidad es diferente al supuesto de cierre de una iglesia para su reparacion o mantenimiento, incluso si se preve que tal cierre durara mucho tiempo, ya sea por falta de fondos o por la naturaleza del trabajo a realizar (69). Lo mismo sucede cuando se restringe su empleo, como por la eliminacion de la celebracion de la misa dominical, a condicion de que la iglesia permanezca abierta para el acceso de los fieles (70).

La razon de esta equiparacion juridica del cierre de la iglesia con la reduccion a su uso profano es porque se producen los mismos efectos: se cierra una iglesia para su culto por diversas razones y, en este supuesto, sin que exista una decision administrativa por escrito por parte del Obispo diocesano. En estos casos, ?podrian los fieles de una parroquia impugnar o denunciar esas decisiones o situaciones a la autoridad ejecutiva superior, sin esperar a la existencia de un decreto por parte del Obispo? En el examen de estas vicisitudes conviene evitar dos extremos. Por una parte, solo dar relevancia juridica a la existencia del decreto del Obispo. Podria justificarse esta posicion en el hecho de que la normativa canonica solo permite la reduccion de una iglesia a uso profano con una decision expresa del Obispo (71): si existe el decreto, el fiel que se considera perjudicado puede impugnarlo; en caso contrario, los fieles quedarian desprotegidos ante una decision circunstancial de cerrar la iglesia. Y el otro extremo, hacer referencia exclusivamente al hecho del cierre de la iglesia para el culto: desde que se da esta circunstancia, sea temporal o no, y con independencia de la causa que lo haya motivado, los fieles podrian acudir a la autoridad pidiendo su apertura.

Al verificar la legitimidad de las decisiones de la autoridad eclesiastica en relacion al uso minimo que debe tener una iglesia, la Signatura Apostolica se atiene al principio de reconocer que la decision sobre la regulacion del culto en la iglesia (dias en las que esta abierta, ceremonias, actos de piedad, etc.) quedan a la discrecion del parroco y/o del Obispo diocesano. Esto es asi ya que no existen leyes generales que impongan un uso predeterminado del culto en una iglesia, en cuanto a la frecuencia de las ceremonias liturgicas y los tiempos de apertura del edificio; y, por otra parte, tampoco la autoridad eclesiastica diocesana suele realizar regulaciones en este sentido. Por estas razones, en las decisiones que ha tomado el STSA en este campo, constata que no existe violacion de la ley cuando existe un exiguo y limitado uso de la iglesia, y reenvia a la discrecion de la autoridad eclesiastica competente su especificacion. Incluso en algunas sentencias ha llegado a afirmar que no se dara esta equiparacion juridica de cierre de la iglesia con la de reduccion a uso profano, cuando la iglesia solo este abierta una vez al ano para la misa del dia del patron, o para las misas de difuntos, o en el mes de mayo para la recitacion espontanea del rosario, etc. (72)

5. ENAJENACION DE IGLESIAS

Suele suceder que, cuando se empieza el iter juridico para la reduccion de una iglesia a uso profano, ya se ha pensado y ponderado las posibles utilizaciones futuras del edificio, entre las que podrian estar dejarlo cerrado e inutilizado y la posibilidad de venderlo. En este apartado nos vamos a referir a la enajenacion (73) del edificio en cuanto bien eclesiastico, que no se trata simplemente del caso de venta del edificio, sino que tambien incluye todas las transacciones que pudieran perjudicar el patrimonio estable de la persona juridica que es propietaria de la iglesia, como hipoteca, usufructo, donacion, permuta, comodato (74).

Conviene resaltar que la enajenacion en si misma no significa que el edificio deje de utilizarse para el culto publico. Asi lo recuerda la Carta de la Congregacion del Clero: si una iglesia permanece en uso como lugar catolico para el culto divino despues de la enajenacion, como por ejemplo a traves de una venta a una diferente Iglesia Ritual sui inris, no es necesaria su reduccion a uso profano antes de la enajenacion. En el resto de situaciones debera procederse previamente a su reduccion (75).

Antes de realizar los actos juridicos sobre la reduccion a uso profano y enajenacion del edificio, se debera estudiar que hacer y como comportarse con la decoracion y mobiliario religioso (sobre todo las partes fijas: altares, ambones, vidrieras, etc.). La doctrina canonica concuerda que, decretada la reduccion de la iglesia u otro lugar sagrado a usos profanos, esta resolucion no implica que los objetos sagrados pierdan su bendicion y su destinacion al culto, asi como los altares fijos o moviles tampoco pierden la dedicacion o bendicion (76). Esto implica que, en caso de enajenacion del edificio, los objetos sagrados deberan ser trasladados a otro lugar para su utilizacion en el culto; y si no se puede, como en los supuestos de ambones y altares fijos, destruirlos. Por ello, la Congregacion del Clero recuerda que, antes de la enajenacion del edificio, todos los objetos sagrados, las reliquias, el mobiliario sagrado, las vidrieras, las campanas, los confesionarios, los altares, etc. deben retirarse para ser utilizados en otros edificios sagrados o puestos bajo la custodia eclesiastica. Si no se pueden retirar, deberan ser destruidos, ya que no pueden ser nunca destinados a usos profanos (77). Sin embargo, en estas decisiones sobre la decoracion y el mobiliario religioso se deben tener en cuenta los acuerdos y las normas juridicas firmados con las autoridades culturales civiles: si la iglesia esta considerada de valor historico y cultural, no se podra "despojarla" arbitrariamente, y habra que dialogar con la autoridad secular sobre el bien cultural e historico del conjunto.

Volviendo al estudio de los supuestos de la enajenacion de un edificio dedicado al culto, ademas de existir una justa causa, requiere que su destino posterior sea compatible a la dignidad del edificio. Es interesante la valoracion que realiza la Congregacion del Clero de los posibles destinos que podrian darse al edificio vendido. Senala los siguientes destinos en orden de preferencia: a) mantener el uso como lugar para el culto catolico (no reducido a uso profano); b) usar el lugar para el ejercicio de otros apostolados o servicios catolicos; c) utilizar para uso profano no indecoroso compatible con la dignidad del edificio en cuanto ya iglesia; d) demolicion de la iglesia, con la recuperacion del terreno (78). Podriamos decir que se desea privilegiar su utilizacion para los fines propios de la Iglesia (el culto o para las obras de apostolado sagrado y de caridad), a cuya consecucion se destinan los bienes temporales (79).

Ademas del requisito legal mencionado anteriormente, la Carta de la Congregacion del Clero senala otras dos condiciones, a las que no da una calificacion juridica precisa para la validez o no de la enajenacion: mas bien parece que estan realizadas como sugerencias vinculantes, que deben tenerse en cuenta antes y que, en el caso de no haberse realizado, afectarian a la licitud de la operacion. La primera de estas condiciones se refiere al destino y utilizacion que se dara al edificio enajenado, que debe estar en consonancia con su propia dignidad en cuanto antigua iglesia. La Congregacion del Clero desea que se garantice este extremo, en la medida de lo posible, tanto civilmente como canonicamente (80): los acuerdos contractuales deben estar en consonancia con este punto tanto desde el punto de vista de la ley civil como de la canonica (81). La segunda condicion es asegurarse que no exista una posibilidad razonable de escandalo u ofensa a los sentimientos religiosos o de perdida de fieles (82). Indudablemente, cuando una iglesia, tal vez construida hace dos o tres siglos, se ha convertido en una sala para conferencias, o en un museo o galeria de arte o biblioteca, o peor, en restaurante o tienda, puede crear el desconcierto de los fieles. Este desconcierto por el cambio en el uso religioso del edificio en muchos casos es grande, y a veces constituye una herida profunda en los sentimientos de los fieles (tambien en esta epoca de secularizacion): piensese en el significado de la iglesia como casa de Dios, donde han sido celebradas las funciones liturgicas por siglos, y punto de llamada comunitaria en la fe.

Hagamos una reflexion de esta segunda condicion que no esta explicitada en los canones de la enajenacion de bienes eclesiasticos. Para este supuesto, ?cuales serian los elementos delimitadores de utilizacion del edificio a un uso profano que no cause escandalo en los fieles? Para su respuesta conviene tener en cuenta dos dimensiones del edificio de culto. La primera se refiere al fuerte caracter de identidad de los edificios de culto por el ligamen, a veces secular, que se genera con las personas que alli viven, es decir con la comunidad eclesial local. Se puede considerar el hecho de que tantas iglesias han sido construidas (y en el tiempo restauradas) gracias a la generosidad de los parroquianos, incluso de aquellos que estan ausentes, pero que han querido contribuir con sus donaciones, en el recuerdo y en el afecto hacia la comunidad donde han nacido y crecido y donde han recibido los primeros sacramentos. De otra parte, el sentido que posee una iglesia y el culto que alli se celebra constituyen el contexto vital que la justifica y hace preciosa a los ojos de los fieles, y que supera la compresion que de ella podriamos tener como monumento. De ahi la segunda connotacion. El sentir del propio fiel que cultiva el ligamen afectivo con su iglesia, donde ha vivido momentos de fe particularmente significativos de su vida. El nuevo uso no indecoroso intenta tutelar de alguna manera este bien inmaterial del fiel, que se sustancia en un sentimiento religioso hecho de memoria y afectos (83).

Podriamos resumir estas indicaciones de las Lineas guias como que se pretende evitar aquellas transformaciones claramente estridentes con la precedente utilizacion religiosa, que pueden darse cuando el edificio de culto enajenado viene reutilizado como garaje, restaurante, pub o night club, en que la ofensa a los sentimientos religiosos de los fieles viene mas marcada si la originaria destinacion al culto del edificio es reconocible inmediatamente por su estructura arquitectonica. El decreto del Obispo que autoriza la enajenacion debera tener en cuenta esto y asegurarse que el destino final sea compatible con la dignidad del edificio.

Para terminar este apartado queremos realizar alguna aclaracion importante. Las decisiones canonicas deben tener en cuenta la legislacion civil que las puede afectar y, a su vez, esas mismas decisiones tienen efectos civiles (por ejemplo, en el ambito fiscal). Conviene recordar que el Estado identifica y califica juridicamente un edificio como edificio de culto, en la medida que esta unido al hecho de su apertura al culto publico catolico, y esto es mas amplio que la clasificacion juridico canonica de los edificios de culto (iglesia, oratorio, capilla, etc.) y su propiedad (ente eclesiastico, ente no eclesiastico, ciudadano privado, etc.), aunque estos aspectos pueden influir en tal identificacion (84).

Por otra parte, los lugares de culto gozan de un particular reconocimiento en el ordenamiento civil, por lo que la reduccion de una iglesia a uso profano produce efectos en este ordenamiento civil, no solo cuando sean de propiedad de entes eclesiasticos. Y estos efectos civiles provienen de la decision del Obispo, ya sea de manera directa o indirecta. Por ejemplo, un efecto directo en lo civil del decreto del Obispo es que cambia la naturaleza del bien inmueble, que no sera ya considerado como edificio de culto. Tal cambio no debe ser decidido por el Estado, sino que viene de forma automatica, es decir, como efecto en el ordenamiento civil de una decision tomada en el ordenamiento canonico.

Por esto, es necesario escoger sabia y equilibradamente las decisiones, con el fin de que sea adecuado el nuevo encuadramiento juridico (en lo civil y en lo fiscal (85)) del edificio que ya no es iglesia. Por ejemplo: el cambio de utilizacion en el destino de uso del inmueble implica disposiciones economicas diversas en cuanto al valor del bien, pero tambien en cuanto a sus obligaciones civiles y fiscales, ya que puede comportar una modificacion en el tratamiento fiscal del edificio (perdida de exenciones de impuestos, imputarsele nuevos gravamenes fiscales, etc.). Otro asunto a aclarar es que, para realizar el cambio en el destino de uso, el procedimiento civil para llevarlo a cabo puede ser complejo: en primer lugar, se debe tener en cuenta los requisitos urbanisticos del Plan regulador del territorio del ayuntamiento en que este situado el bien y que, si debe ser modificado, habra que obtener las aprobaciones civiles correspondientes (86); ademas, el cuadro podria ser mas complicado si el edificio es un bien cultural (87). Habra que informarse respecto de las diversas autoridades interesadas (no solo canonicas, sino ayuntamiento, responsables autonomicos y estatales de competencia de bienes culturales, etc.).

6. CONCLUSION

Ante el reto pastoral que en los proximos anos debe afrontar la Iglesia en Espana, las soluciones que se adopten (modificacion de una parroquia, reduccion a uso profano de una iglesia y posible enajenacion del edificio) conviene que se tramiten de forma separada y, como recomienda la Congregacion del Clero, con un decreto a se, motivado en su individualidad.

Del conjunto de las disposiciones canonicas resulta evidente que la decision de reduccion de iglesias a un uso profano es siempre un hecho excepcional y que, como norma general, debe procurarse mantener la finalidad a la que fueron destinadas: el ejercicio del culto (88). Ahora bien, no es tanto el bien del mantenimiento y de la conservacion de una iglesia lo que debe ser demostrado, sino las razones para decidir su reduccion a un uso profano (89). Es obvio tambien que el decreto con el cual el Obispo decide la reduccion a un uso profano de una iglesia puede impugnarse mediante los procedimientos canonicos oportunos. Finalmente, es necesario recordar tambien que la perdida de la condicion sagrada de una iglesia, por alguna de las causas senaladas en el derecho, no implica que los objetos sagrados pierdan su bendicion y su destinacion al culto, asi como los altares fijos o moviles tampoco pierdan la dedicacion o bendicion. En el supuesto de enajenacion del edificio que los albergue, los objetos sagrados deberan ser trasladados a otro lugar para su utilizacion en el culto; y si no se puede, como en los supuestos de ambones y altares fijos, destruirlos.

La competencia del Obispo diocesano en estas situaciones esta limitada por la misma clausula: que la iglesia no sea destinada a un uso indecoroso. El peligro de una destinacion de ese genero tiene lugar cuando el edificio, que hasta ese momento era un lugar sagrado, pudiera ser usado por su nuevo propietario para actividades incompatibles con los principios de moralidad y buenas costumbres cristianas. Como ejemplos de usos en los que se podria reutilizar el inmueble tras su nuevo destino a uso profano, podriamos citar: para el ejercicio de otros apostolados o servicios catolicos como almacen de objetos de culto, museo de arte sagrado, local de reuniones de una cofradia, etc., asi como otros usos civiles como museos, bibliotecas, auditorium; y, caso por caso, cabria pensar como compatible con el edificio que fue iglesia su posible utilizacion como oficinas de organismos estatales o de alguna ong, etc.

La Congregacion del Clero invita a que, tanto canonica como civilmente, se garantice de la mejor forma que el nuevo uso del antiguo edificio de culto no sea indecoroso. Para ello, y teniendo en cuenta la legislacion civil vigente, se deberan arbitrar formulas juridicas adecuadas a las circunstancias concretas de la operacion: venta de un edificio que continua dedicado al culto, cesion gratuita del edificio a otro ente para usos caritativos, venta del inmueble para otros usos distintos al de los fines de la Iglesia, etc.

RECIBIDO: 7 DE ACOSTO DE 2018 / ACEPTADO: 11 DE OCTUBRE DE 2018

Gerardo NUNEZ

Universidad de Navarra. Facultad de Derecho Canonico

Pamplona. Espana

ID ORCID 0000-0003-3417-3033

gnunez@unav.es

DOI 10.15581/006.51.1.97-127

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(1) <<Non in foro, non plateis Christus reperitur (...) nequaquam igitur ibi quaremus Christum ubi invenire non possimus. Non est Christus circumforaneos. Christus enim pax est, in foro lites; Christus iustitia est, in foro iniquitas; Christus operator est, in foro inane otium; Christus caritas est, in foro obtrectatio; Christus lides est, in foro fraus atque perfidia; Christus in ecclesia est, in foro idola (...) Fugiamus ergo forum, fugiamus plateas>>: San ambrosio de Milan, De Virginitate, n. 46 (PL, 16, 278).

(2) Se puede definir el procedimiento administrativo como la secuencia de actuaciones a seguir para la correcta emision de un acto administrativo, cuya finalidad es la de facilitar a la autoridad competente que de todos los pasos esenciales, con el fin de que el acto resultante no sea fruto de la improvisacion, ni mucho menos de la arbitrariedad, sino que cumpla los requisitos que establece el derecho y tenga debidamente en cuenta las circunstancias objetivas del caso y las alegaciones de las personas interesadas. Para estos supuestos deben aplicarse los cc. 50-51 (recabar las necesarias informaciones y pruebas de las personas interesadas en la medida a adoptar), cc. 127 y 166 (procedimientos a seguir en la convocacion y decisiones de los colegios que deben intervenir al tomar la medida); y, dependiendo de la decision que se quiera tomar, seguir la normativa especial para modificacion de parroquias (c. 515 [seccion] 2), reduccion a uso profano de una iglesia (c. 1222) y enajenacion de una iglesia (cc. 1291-1298).

(3) Un estudio sobre la forma de resolver en via judicial el contencioso administrativo de los recursos interpuestos ante la Signatura Apostolica en estos supuestos de supresion de parroquias, cierre de iglesias y su destinacion a uso profano, puede verse en NUNEZ, G., <<Notas a proposito de dos decretos recientes de la Signatura Apostolica. Supresion de parroquias y reduccion de una iglesia a un uso profano no indecoroso>>, Ius Canonicum 53 (2013) 273-304.

(4) El texto de esta carta puede verse en <<Official Documents of the Holy See: Letter from the Congregation for the Clergy and Procedural Guidelines for the Modification of Parishes and the Closure, Relegation and Alienation of Churches>>, The Jurist 73 (2013) 211-219. Una traduccion al castellano hecha por el autor puede verse en NUNEZ, G., Uso profano de edificios de culto: problematica en la union o supresion de parroquias, en A un ano de la reforma del proceso matrimonial, RUANO ESPINA, L. Y SANCHEZ-GIRON, J. L. (eds.), Madrid: Dykinson, 2017, 185-235.

(5) Cfr. Carta de la Congregacion del Clero, Preambulo.

(6) Cfr. CONGAR, J.-M., <<Situation du "sacre" en regime chretien>>, en AA.W, La liturgie apres Vatican II. Bilans, etudes, prospective, Paris: Les Editions du Cerf, 1967, 387.

(7) Dios se sirve de realidades visibles e historicas para manifestar y llevar a cabo su obra. Mientras la Iglesia exista en el tiempo, necesitara de mediaciones visibles e historicas, por lo que no podra prescindir de algunas cosas sagradas, que le permitan recibir los dones de Dios y mediar en la salvacion de diversas maneras. Cfr. CALVI, M., <<L'edificio di culto e un luogo sacro? La definizione canonica di "luogo sacro">>, Quaderni di Diritto Ecclesiale 13 (2000) 228-236.

(8) Cfr. cc. 252 [seccion] 2, 914, 1188, 212 [seccion] 1, 1205, etc.

(9) Cfr. cc. 1205-1243. Una bibliografia al respecto se puede encontrar en EJEH, B., <<Iglesia (lugar sagrado)>>, en OTADUY, J., VIANA, A. y SEDANO, J. (eds.), Diccionario General de Derecho Canonico [DGDC], IV, Cizur Menor: Aranzadi, 2012, 365-368.

(10) Cfr. cc. 1171 y 1205. Una aproximacion al concepto de uso profano en el Codigo puede verse en BENEYTO BERENGUER, R., <<Uso profano>>, DGDC, VII, 779-782.

(11) Cfr. c. 1211, refiriendose a los lugares de culto.

(12) Cfr. c. 1212, que se refiere a los lugares sagrados pero que puede aplicarse a los bienes muebles sagrados.

(13) Cfr. c. 1222.

(14) A tenor de los cc. 1171 y 1269, las cosas sagradas no pueden emplearse para un uso profano o impropio, aunque pertenezcan a particulares, a no ser que hubieran perdido la dedicacion o bendicion.

(15) Cfr. cc. 1171 y 1205-1243, especialmente cc. 1210-1212.

(16) Cfr. c. 1210.

(17) En la actualidad se estan ya planteando conflictos de que usos se pueden permitir en un lugar sagrado: desde la problematica de los conciertos en las iglesias, pasando por el establecimiento de salas multiusos en los establecimientos penitenciarios, hasta la solicitud en el ano 2010, por parte de la Junta Islamica de Espana, de un uso compartido de la Catedral de Cordoba.

(18) Al formular este canon, la Comision de Reforma del Codigo recuerda que la expresion <<quae cultui, pietati, religioni exercendis vel promovendis inserviunt>> abarca todo aquello que se relaciona con la promocion humana en sentido cristiano: cfr. Communicationes 12 (1980) 331.

(19) En este contexto esta el documento de la Congregacion para el Culto Divino <<Conciertos en las iglesias>> (Concerti nette chiese) 6-XII-1987, que ofrece directrices practicas para la ejecucion de conciertos en las iglesias fuera de las celebraciones liturgicas: cfr. EV/10, Bolonia: Edizioni Dehoniane, 1989, 1534-1541.

(20) Cfr. cc. 515, 518 y 519.

(21) <<El Directorio Apostolorum Successores para el ministerio pastoral de los obispos habla de "otras precisas motivaciones" (n. 210). Las razones pueden ser diversas, y encontramos parroquias personales castrenses, parroquias personales para minusvalidos, sordos, ciegos, enfermos, reclusos, nomadas, etc. Habitualmente la atencion pastoral de centros especificos como carceles, hospitales, residencias para minusvalidos o ancianos viene confiada a un capellan (cfr. CIC, cc. 564-572). Si dichos centros son de gran envergadura y la solicitud pastoral del personal especializado y de los atendidos lo hace necesario, se pueden erigir p. e. parroquias personales hospitalarias>>: BONNEMAIN, J., <<Parroquia personal>>, DGDC, V, 928.

(22) La especialidad de la pastoral con los emigrantes puede consistir en ofrecer una asistencia espiritual en la lengua materna, pero tambien puede surgir la necesidad de adaptar a la mentalidad y costumbres de los emigrantes el modo de transmitir los bienes salvificos, ademas de la atencion caritativa que en muchas ocasiones es menester organizar para proveer a situaciones de indigencia material. En ocasiones se plantea la necesidad de organizar la asistencia espiritual en el rito de los emigrantes. En todo caso, no hay que olvidar que forma parte de una buena accion pastoral la ayuda a integrarse en el nuevo pais. Sobre las caracteristicas generales de la atencion pastoral de los emigrantes puede verse Baura, E., <<Emigrante>>, DGDC, III, 589-592, y la bibliografia que indica.

(23) Cfr. c. 515 [seccion]2.

(24) Cfr. PERISSET, J. C., La paroisse. Commentaire des Cannons 515-572, Paris: Tardy, 1989, 35-36; PROVOST, J. H., <<Some Canonical Considerations on Closing Parishes>>, The Jurist 53 (1993) 362-370; CORIDEN, J. A., <<The Vindication of Paris Rights>>, The Jurist 54 (1994) 22-39.

(25) Cfr. SANCHEZ SANCHEZ-GIL, A., <<sub c. 515>>, en Comentario Exergetico al Codigo de Derecho Canonico, II, Pamplona: Eunsa, 1996, 1206.

(26) Cfr. Praxis constante en las decisiones del STSA y Lineas guias, nn. 1, b y g.

(27) Cfr. Lineas guias, nn. 1, c y d.

(28) Cfr. Lineas guias, nn. 1, j y k.

(29) Cfr. Daneels, F., <<Soppressione, unione di parrocchie e riduzione a uso profano della chiesa parrocchiale>>, Ius Ecclesiae 10 (1998) 120.

(30) Cfr. Lineas guias, n. 1, h.

(31) Cfr. Lineas guias, nn. 1, j y 1. Estas normas estan recogidas en los cc. 121-123 donde se explican los distintos supuestos que se pueden dar y la forma en que se han de repartir los bienes de las personas juridicas publicas (las parroquias son personas juridicas publicas) en caso de fusion, de division y de supresion.

(32) Cfr. c. 1214 y Lineas guias, n. 2, b.

(33) Cfr. c. 1222 [seccion] 2 y Lineas guias, n. 2, c.

(34) Cfr. SANCHEZ NOGALES, J. L., <<Percepcion de la divinidad y expresion artistica>>, Scripta Theologica 47 (2015) 675-692.

(35) Su reduccion a bienes de interes cultural solo da una efimera ilusion de prolongar la vida de los edificios: en realidad se trata de introducir otro objeto en el contingente interes artistico y cultural de nuestro tiempo.

(36) Cfr. MONTINI, G. P., <<La cessazione degli edifici di culto>>, Quaderni di Diritto Ecclesiale 13 (2000) 281-282.

(37) Cfr. VI, Regula iuris 51.

(38) Cfr. CONCILIO DE TRENTO, <<Sessione XXI--Riforma, can. 7>>, en Conciliorum Oecumenicorum Decreta, Bologna: Istituto per le Scienze Religiose, 1991, 730-731.

(39) Cfr. c. 1187 CIC17. El CIC17 utilizaba el termino execracion para indicar que un lugar u objeto sagrados perdian su consagracion y podian destinarse a usos profanos. Tras la reforma del Concilio Vaticano II en relacion a la dedicacion y bendicion de los lugares de culto, el vigente Codigo ha abandonado el termino execracion, que el CIC17 usaba solo para referirse a las iglesias (c. 1170). El contenido tradicional de dicho termino corresponde a lo que en la actualidad se denomina perdida de la dedicacion o bendicion, de la que tratan con caracter general el c. 1212 y, para el caso concreto de las iglesias, el c. 1222. Cfr. LONGHITANO, A., <<Execracion>>, DGDC, III, 841-843.

(40) Reflexionando sobre este asunto, alguna doctrina sugiere armonizar el c. 1222 con el c. 1212, que hace referencia a la mas amplia y generica categoria de lugares sagrados, indicando cuando la dedicacion o la bendicion debe ser efectuada de nuevo porque se ha producido algun hecho relevante contrario a dicha dedicacion al culto. Teniendo en cuenta los efectos juridicos que el legislador une a la dedicacion o bendicion, se concreta el modo en que un lugar sagrado puede perder su dedicacion al culto y destinarse a usos profanos. Para ello debe verificarse una doble causa: 1) la destruccion total o en su mayor parte; 2) la reduccion permanente a usos profanos. Esta ultima, a su vez, puede ser de hecho o de derecho segun se produzca por un uso profano continuado o por un decreto del Obispo diocesano. Durante las labores de la Comision de codificacion se propuso suprimir del texto la expresion <<de hecho>> del c. 1212, para evitar que alguno pretendiera beneficiarse dando un uso profano, con mala fe, a un lugar sagrado. Esta propuesta no fue aceptada. La finalidad de la norma no es definir la licitud o ilicitud del uso profano, sino solamente determinar los efectos juridicos que de tal uso se siguen cuando es permanente (Communicationes 12 [1980] 331-332): no tendria sentido, en efecto, empenarse en considerar como sagrado un lugar ya destinado desde tiempo atras a un uso profano, solo porque el inicio de ese uso fue ilicito. Cfr. MONTINI, G. P., La cessazione..., cit., 290-291.

(41) Cfr. c. 1222 [seccion] 1.

(42) Cfr. c. 1222 [seccion] 2.

(43) Cfr. praxis en sentencias del STSA, recogida en las Lineas guias n. 2, d.

(44) Se tratarian de supuestos en que el adquirente del inmueble solo desea la superficie del terreno, por lo que se destruye el edificio: se argumentaba que no hay uso profano de un edificio que ya no existe.

(45) No ocurre asi cuando la iglesia pasa a manos de una Iglesia catolica de rito oriental.

(46) Cfr. c. 834.

(47) Para una informacion, asi como algunas reflexiones sobre estas actuaciones en diocesis alemanas, junto a alguna jurisprudencia del STSA, puede verse en MONTINI, G. P., La riduzione..., cit., 45-49.

(48) En esta realidad hay un aspecto economico ademas de desarrollar una pastoral de difuntos: se consiguen los recursos economicos necesarios para la conservacion y mantenimiento de la fabrica de estas iglesias.

(49) Distinta cuestion es si estas zonas de iglesias destinadas a cementerios pierden la consagracion; es decir, si las sepulturas son compatibles con la consagracion de la iglesia. En algunas diocesis alemanas el Obispo, con un decreto, ha delimitado las zonas y ha procedido a desacralizar la zona predispuesta para las sepulturas (cfr. MONTINI, G. P., La riduzione..., cit., 47-48, nota 22).

(50) Cfr. c. 1526 [seccion] 1.

(51) Cfr. c. 1222 [seccion] 1.

(52) El c. 1187 CIC17 se expresaba en modo diverso para significar esta imposibilidad: <<si alguna iglesia no pudiera de ningun modo emplearse para el culto divino y estuvieran cerrados todos los caminos para su restauracion, puede el Ordinario local reducirla a usos profanos no sordidos>>. Esta redaccion refleja una mayor exigencia de realizar intentos reales en la restauracion.

(53) El Legislador no establece que el Obispo haya de oir el parecer o necesite el consentimiento de personas o colegio alguno para adoptar esta decision; sin embargo, antes de emitir el decreto, el Obispo debe escuchar, en la medida que sea necesario, las opiniones de los expertos.

(54) Cfr. c. 50.

(55) Cfr. c. 1284 [seccion] 2,1. Algunas experiencias y soluciones aplicadas por la iglesia italiana pueden verse en SANCHEZ SANCHEZ-GIL, A., <<Practica administrativa canonica en materia de iglesias y lugares sagrados. La experiencia de la Iglesia en Italia y en la Diocesis de Roma>>, Ius Canonicum 52 (2012) 117-170.

(56) Cfr. c. 1222 [seccion] 1. El c. 1187 CIC17, paralelo al vigente c. 1222, no preveia esta posibilidad; el Obispo que se encontraba en un caso similar tenia que dirigirse a la Santa Sede (cfr. MONTINI, G. P., La cessazione..., cit., 285). Para cambiar esta praxis, la Comision de reforma del Codigo preparo un nuevo texto. En el proyecto se concedia al Ordinario del lugar juzgar que era lo mas conveniente para el bien de las almas, sin otras indicaciones sobre criterios y procedimientos a seguir, salvo la obligacion de pedir el consentimiento de aquellos que legitimamente tuvieran derechos sobre la iglesia que se iba a reducir a usos profanos. Esta primera propuesta se modifico, dando lugar al tenor actual del canon. Los cambios introducidos fueron: el bien de las almas paso a ser el principal criterio de valoracion para justificar el procedimiento de reduccion de una iglesia a un uso profano; se introdujo la obligacion de consultar al consejo presbiteral y se decidio que la autoridad competente para tomar esta decision fuese el Obispo diocesano (cfr. Communicationes 12 [1980] 338-339).

(57) Cfr. Lineas guias, n. 2, f.

(58) Cfr. CANOSA, J., <<Causa grave>>, DGDC, I, 958-959.

(59) Cfr. Lineas guias, n. 2, g.

(60) Algun autor manifiesta que de este modo se deja en manos del Obispo la decision de considerar cuales son las razones economicas que determinan la reduccion a uso profano, eludiendo asi su verificacion en sede jurisdiccional de la posible violacion de ley in decernendo: cfr. MONTINI, G. P., La cessazione..., cit., 288-289.

(61) Son situaciones dramaticas que reclaman la responsabilidad de los fieles para tratar de invertir una tendencia y para aportar soluciones; nuevos modos de entender la pertenencia a la Iglesia y la participacion de todos en los problemas practicos de la vida de la comunidad.

(62) Cfr. MANZANARES, J., Codigo de Derecho Canonico, Madrid: BAC, ad. c. 1222, 586; REINHARDT, H. J., <<Munsterischer Kommentar zum Codex Iuris Canonici>>, en LUDICKE, K. (ed.), ad. c. 1222, Essen: Ludgenus, 1987; BENEYTO BERENGUER, R., <<Uso profano>>, DGDC, VII, 781; The Code of Canon Law. A Text and Commentary, commissioned by The Canon Law Society of America, London: Chapman, 1985, 847.

(63) Sobre este tema hay una abundante jurisprudencia del STSA publicada, y que ha sido comentada por la doctrina: puede verse una lista de articulos de revistas en MONTINI, g. R, La riduzione..., cit., 38-39, nt. 3.

(64) En algunas de sus sentencias, el STSA ha declarado legitima la decision de reducir una iglesia a uso profano, considerando causa grave: la situacion ruinosa de una iglesia, confirmada por el juez civil, y que el Obispo diocesano no creia oportuno gravar a los fieles con su reparacion, dada su condicion pobre y humilde, y que a su vez habia cercana a la misma otra iglesia en buen estado y grande; o que se trataba de abandonar un edificio (polideportivo) destinado de forma provisional al culto divino, mientras la parroquia nueva disponia de una iglesia amplia y necesitaba del polideportivo para los jovenes de la parroquia; o que sin la eventual reduccion a uso profano de una iglesia no se habria podido permitir a una asociacion eclesiastica usarla y ocuparla (cfr. MONTINI, G. P., La cessazione..., cit., 288-289).

(65) Cfr. Lineas guias, n. 2, h. Tambien la doctrina habia tratado de sintetizar estos criterios: cfr. MARTIN DE AGAR, J. T., Lugares de culto. Marco de la regulacion canonica y tipologia, en Regimen legal de los lugares de culto. Nueva frontera de la libertad religiosa, Pamplona: Eunsa, 2013, 145.

(66) <<Nec sufficit quod pagus (...) tantummodo una ecclesia indiget, quod piae devotiones haberi possunt in alia ecclesia, quodque "the good of souls will not suffer harm", quia haec omnia respiciunt potius condicionem a can. 1222, [seccion] 2 statutam, scilicet "dummodo animaram bonum nullum inde detrimentum capiat"; etenim mera absentia effectus mali e decisione oriundi non constituit causam gravem pro decisione capienda>>: Decreto del Congreso Prot. N. 45232/11 CA, 21 octubre 2011, recogido en MONTINI, G. P., La riduzione..., cit., 55, nota 33.

(67) La destruccion material de una iglesia, incluso total, por si misma no es suficiente para cesar su destinacion al culto; a tenor del c. 1222 [seccion] 2 se requiere la verificacion simultanea de la inhabitabilidad y de la imposibilidad de la reparacion: por ej., en estos casos podria darse una reconstruccion total de la iglesia por parte del Estado en su actuacion ante la situacion catastrofica natural.

(68) Esta ha sido la constante praxis del STSA en sus decisiones: cfr. Lineas guias n. 2, d). Cfr. DANEELS, F., Soppressione..., cit., 130.

(69) Cfr. SCHOCH, N., <<Relegation of churches to profane use (c. 1222 [seccion]2); reasons and procedure>>, The Jurist 67 (2007) 488.

(70) Cfr. Carta de la Congregacion del Clero, Preambulo.

(71) Fuera del c. 1222 no existen otras vias canonicas para reducir legitimamente una iglesia a uso profano. Algun autor apunta la posibilidad que se de cuando un edificio se haya dedicado ad tempus al ejercicio del culto; al finalizar el termino fijado, quedaria reducido a usos profanos: cfr. MONTINI, G. P., La cessazione..., cit., 291.

(72) Cfr. MONTINI, G. P., La riduzione..., cit., 49-52.

(73) Cfr. ZALBIDEA, D., <<El control de las enajenaciones de bienes eclesiasticos en la normativa particular espanola>>, Ius Canonicum 48 (2008) 573-598. En el destino del fruto de la venta del inmueble hay que tener en cuenta los fines de la Iglesia (el culto, obras de apostolado y caridad): ZALBIDEA, D., <<Los bienes temporales de la Iglesia al servicio de la Misericordia>>, Scripta Theologica 48 (2016) 149-172.

(74) Cfr. cc. 1291-1298 y Lineas guias, n. 3, b.

(75) Cfr. Lineas guias, n. 3, c.

(76) Cfr. cc. 1212 y 1238 y Lineas guias, n. 2, c).

(77) Cfr. Lineas guias, n. 3, g). En el supuesto que la iglesia se convirtiera en museo (o tener una representacion sagrada u otros usos en sintonia plena con el haber sido un lugar sagrado), el traslado de los altares no seria estrictamente necesario. Como es logico, los demas objetos sagrados o para el uso liturgico, a menos que sean destinados a un museo para su exposicion, pueden y deben ser reutilizados en el culto.

(78) Cfr. Lineas guias, n. 3, d.

(79) Cfr. c. 1254 [seccion]2.

(80) Algunas medidas y posibles cautelas en el ambito del Derecho Canonico y del Derecho Estatal (por ej., cargas modales de destino obligatorio en el uso futuro del inmueble que esten inscritas en el Registro de la propiedad, que vincularian al comprador y a los posteriores propietarios del edificio), asi como las formulas juridicas para llevarlas a termino, pueden verse en NUNEZ, G., Uso profano de edificios de culto..., cit., 185-235.

(81) Cfr. Lineas guias, n. 3, e.

(82) Cfr. Lineas guias, n. 3, f.

(83) Cfr. AZZIMONTI, C., <<Garanzie per l'utilizzo non indecoroso di chiese dismesse>>, Quaderni di Diritto Ecclesiale 29 (2016) 59.

(84) Para el regimen juridico espanol <<se podria decir que un lugar de culto es un edificio o una parte de el que tiene como finalidad asignada (como destinacion) por las autoridades confesionales la que en el se realicen, como actividad exclusiva o al menos prevalente, actos de culto y asi es puesto en conocimiento a las competentes autoridades estatales a traves de una certificacion confesional o de otro medio idoneo>>: VAZQUEZ GARCIA-PENUELA, J. M., Regimen legal de los lugares de culto en el derecho espanol: aspectos constitucionales y legales, en Regimen legal de los lugares de culto. Nueva frontera de la libertad religiosa, Pamplona: Eunsa, 2013, 46.

(85) Cfr. VAZQUEZ DEL REY VILLANUEVA, A., <<Regimen fiscal de los bienes inmuebles de la Iglesia y, en particular, de los lugares de culto>>, Ius Canonicum 52 (2012) 609-664.

(86) Cfr. OTADUY, J., Control administrativo de los lugares de culto. La licencia municipal de apertura, en Regimen legal de los lugares de adto. Nueva frontera de la libertad religiosa, Pamplona: Eunsa, 2013, 93-129.

(87) Cfr. MARTI SANCHEZ, J. M., Los lugares de culto como elementos del patrimonio cultural, en Regimen legal de los lugares de culto. Nueva frontera de la libertad religiosa, Pamplona: Eunsa, 2013, 313-360.

(88) Cfr. DANEELS, F., Soppressione..., cit., 126.

(89) Cfr. MONTINI, G. P., La cessazione..., cit., 287.
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Author:Nunez, Gerardo
Publication:Scripta Theologica
Article Type:Ensayo
Date:Apr 1, 2019
Words:14743
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