Printer Friendly

Ciclos de tiempo y significado en los libros mexicanos del destino.

ELIZABETH HILL BOONE, Ciclos de tiempo y significado en los libros mexicanos del destino, Mexico, Fondo de Cultura Economica, 2016, 476 pp. ISBN 978-607-163-502-0

En su obra Ciclos de tiempo y significado en los libros mexicanos del destino, la conocida especialista estadounidense Elizabeth Hill Boone nos ofrece un trabajo exhaustivo sobre el corpus de codices adivinatorios de tradicion precolombina procedentes del area central de Mexico, que lograron sobrevivir a la destruccion masiva que de ellos se hizo, por la naturaleza de sus contenidos, tras la conquista.

Se trata de una obra de consulta obligada para quien se interese, ademas de en su valor incuestionable como obras artisticas, en profundizar en el entendimiento de este tipo de documentos indigenas abarcando una muy amplia variedad de aspectos: desde su contenido tematico, los formatos escogidos, los patrones de representacion utilizados, hasta la riqueza de informacion que sintetizan sobre los calendarios, la cosmogonia y los rasgos generales de la practica de la adivinacion en dichas sociedades. Con ello se logra un importante avance en la comprension de la complejidad que les caracteriza. De ahi que celebremos que el Fondo de Cultura Economica lo haya publicado por fin en espanol, tras casi una decada de su aparicion en ingles (2007).

Esta investigacion destaca por haberse disenado buscando superar algunas de las principales debilidades de lo previamente escrito sobre algunas de estas pictografias: tratarse de estudios introductorios o analisis de cada una de ellas en particular, y centrarse en su descripcion y en tratar de asignar significados a las figuras representadas en ellas, lo que hace que sus resultados sean mas interpretativos que analiticos. En vez de ello, la autora trabaja sobre un corpus amplio constituido por nueve codices: dos aztecas y siete de la region Mixteca-Puebla, buscando identificar tanto el vocabulario grafico utilizado en todos ellos como las estructuras organizativas que unen los elementos representados, y con base en esto poder senalar los principios generales que guian la lectura de todo este genero de libros antiguos.

En contraste con codices de otros tipos cuyos contenidos se refieren a asuntos seculares (como podrian ser los historicos o los tributarios, entre otros), el de los "libros del destino" resulta de especial riqueza ya que incluye tanto elementos de la ciencia (calendario y conocimientos astronomicos) como de su filosofia (concepcion del tiempo y de las leyes de funcionamiento del cosmos, de la relacion entre lo natural, lo humano y lo sobrenatural por mencionar solo algunos), lo que los convertia en verdaderos "recipientes de conocimiento" (p. 15) para quien los sabia utilizar y para quien ahora pueda descifrarlos.

Pero es tambien por esa misma razon que no se expresan (con la unica excepcion de un pasaje dentro del Codice Borgia) mediante formas narrativas como las de aquellos, sino que predomina el uso de eufemismos, metonimias y metaforas visuales que, como senala Boone, "abstraen, condensan y exploran ideas y las presentan de manera evasiva" (p. 120), de modo similar a como tambien lo hacia el habla sagrada (nahuallatolli). Esto, aunque a primera vista pudiera parecer que oscurece sus significados, haciendonos mas dificil su interpretacion, en realidad contribuye a transmitir de manera mas adecuada su contenido esoterico.

Por lo registrado en las fuentes etnohistoricas del momento del contacto, la consulta de este tipo de libros con el fin de guiar, por medio de pronosticos, los actos tanto de la vida publica como de la de cada uno de los individuos (lo que explica que Sahagun llegara a describirlos "como antorchas que iluminaban el camino del pueblo azteca"), era una practica comun y generalizada en las sociedades mesoamericanas del periodo Posclasico.

Dentro de los nueve codices (el Borbonico, Tonalamatl de Aubin, Borgia, Cospi, Fejervary-Mayer, Laud, Reverso del Porfirio Diaz, Vaticano B y Aubin num. 20) que constituyen el corpus estudiado por Boone, la informacion aparece reunida en 120 almanaques pictoricos relativamente independientes unos de otros. Uno de estos manuscritos puede contener uno solo (almanaque in extenso o compuesto) o muchos, como por ejemplo el Vaticano B, que incluye 31 (almanaques complementarios). Asi como tambien hay varios protocolos que recogen instrucciones sobre el tipo, el numero y la disposicion de las ofrendas que podian hacerse en rituales particulares que se solian llevar a cabo para mejorar, evitar o promover el destino o suerte que, mediante los almanaques, se habia pronosticado para una fecha.

La rigurosa y pormenorizada revision de cada uno de estos libros antiguos, el cotejo entre ellos y el que la autora tambien hace con copias coloniales de otros codices (como son el Tudela, Telleriano-remensis, Vaticano A o Rios), le permiten concluir que para fines de la epoca prehispanica, al menos en una amplia zona del centro de Mexico (altiplano central y zona mixteca), existia una conceptualizacion semejante sobre la forma en que las influencias sobrenaturales actuaban sobre el mundo de los hombres, y como estos creian poder predecirlas por medio de un calendario de 260 dias (20 signos de dias por 13 numerales); en consecuencia, practicaban un mismo y unico sistema adivinatorio con muy pequenas variaciones locales, distinto al maya y a los de otros grupos mesoamericanos.

El metodo comparativo empleado la lleva a comprobar que algunos de esos almanaques aparecen repetidos en distintos codices, siendo casi una cuarta parte del total (cerca de 30) los que se encuentran representados en dos o mas pictografias, lo que resulta una valiosa oportunidad al permitirle contrastar versiones distintas de la misma informacion, encontrar detalles o claves complementarios, profundizar en ciertos aspectos, etc., y con ello ampliar notablemente las posibilidades de interpretarlos con mayores fundamentos y certeza. Asi como tambien, incluso, poder "reconstruir" el contenido de fragmentos hoy perdidos o en mal estado de conservacion de sus cognados.

El producto de esta ambiciosa investigacion es un libro que no va dirigido a un publico general sino al de los especialistas. su primera parte (capitulos I al IV) destaca por un notable esfuerzo de sintesis y ordenamiento de un material amplisimo sobre formatos, orden de lecturas, convenciones pictoricas empleadas, la cuenta del tiempo por medio de los calendarios, etc. Sin embargo, por el detalle con que son revisadas cada una de las imagenes de estas pictografias y lo complejo del sistema representado en ellas, su lectura se hace muchas veces dificil de seguir para un lector que no tenga familiaridad (al menos visual) o cierto conocimiento previo al respecto, a pesar de ir acompanada de utiles cuadros y esquemas. A esto se suman algunos detalles que parecen derivar de la traduccion, aunque cualquiera pueda reconocer la dificultad que esta debio representar al enfrentarse a la complejidad de los temas de los que trata el texto.

Es importante considerar que cada una de las imagenes plasmadas en estos manuscritos sintetiza por si misma gran cantidad de informacion, ya que funcionaban como estrategia nemotecnica (registro de datos claves) que solo alguien entrenado para ello podia reconocer y usar para hacer predicciones. De alli que estas escenas se caractericen por el atiborramiento de figuras y elementos que creian deberian tomarse en cuenta para la adivinacion, y a las que es dificil encontrar sentido o relacion explicitos.

La autora subraya que el desafio que ha representado para los especialistas modernos la interpretacion de este complejo vocabulario grafico es que esta no puede reducirse a la mera identificacion de simbolos y figuras representados en ellos (en la que se centraron algunos de los primeros y mas destacados estudiosos de los codices), ya que las propiedades profeticas del tiempo, de lo invisible, no podian ser representadas por medio de signos con significados fijos o univocos. Por tanto, solo pueden ser leidos en relacion con los contextos especificos (lugar que ocupan en cada composicion) en los que aparecen. A esto hay que sumar la necesidad de tener presente que en cada una de estas imagenes se sobreponen varias capas de significados, por lo que se requiere distinguir tambien en que nivel deben ser interpretadas.

La extendida costumbre del uso de los libros del destino entre toda la poblacion del centro de Mesoamerica, sin importar el rango social al que se perteneciera, que documentan las fuentes etnohistoricas para principios del siglo XVI, sugiere que debieron haber existido miles de ellos. A pesar de que en la actualidad solo se cuente con una pequena muestra de estos, es suficiente para mostrar que los habia de muy distintas calidades y tipos: unos grandes y elaborados, otros sencillos, unos generales y otros complementarios, algunos de propositos multiples y otros para temas especificos. De acuerdo a los usos y funciones que tuvieron, Boone agrupa los almanaques dibujados en el corpus que analiza en tres clases: primero los dedicados a la prediccion del destino de los dias de acuerdo al calendario sagrado de 260 dias, siendo la principal consulta la que determinaba el nombre (y con ello el destino) de los recien nacidos. Estos estan muy relacionados tambien con la practica del diagnostico y curacion de las enfermedades. Segundo, los que se ocupan de los rasgos manticos asociados con las direcciones espaciales (los cuatro rumbos y el centro), y tercero, aquellos que se refieren especificamente a una sola esfera de actividad, como eran la prediccion de como iban a ser el nacimiento-parto, la vida en pareja, los viajes, la lluvia, la agricultura o los ciclos venusinos.

En el centro de todos ellos subyace la forma en que estos pueblos entendian el tiempo como nexo que conectaba a los seres humanos con sus destinos y con los dioses, al gobernar las acciones de ambos. Asi, sus ciclos eran entendidos como "armaduras entrelazadas" que revelaban a los adivinos o nigromanticos una multitud de relaciones y asociaciones que deberian tomar en consideracion para asignarles significados especificos y con ello poder hacer sus profecias. La importancia central del calendario sagrado en este sistema explica, como bien subraya la autora, el hecho de que "los terminos nahuas para leer, amapohua y amoxpohua, contienen la raiz pohua, que significa 'contar', de modo que leer es, literalmente, contar" (p. 50).

La adivinacion implicaba un complejo proceso en el que, mediante una labor de reconocimiento y juicio, al consultar la informacion representada en varios almanaques, quien la practicaba hacia uso de su experiencia y de lo aprendido sobre la amplia gama de significados de los distintos signos calendaricos y las figuras representadas, para poder identificar las inclinaciones y tendencias de las fuerzas que podian estar en juego y como sus influencias podrian combinarse para determinar la suerte del dia en cuestion. solo asi se podrian hacer predicciones o pronosticos adecuados, lo que resultaba ser una labor nada sencilla ya que, por ejemplo, una fecha propicia para que alguien recibiera el titulo de tecuhtli tenia que elegirse tambien en relacion con el destino de la fecha de nacimiento y de matrimonio del individuo en cuestion. O para llevar a cabo una curacion, tenian que tomarse en cuenta el dia y las horas en las que habia empezado la enfermedad que aquejaba al paciente. Ningun dia era concebido como negativo ni positivo en si; un dia con fuerzas propicias para una actividad podia ser menos favorable para otras tareas.

La minuciosa observacion y analisis que hace de estas pictografias permiten a la autora guiar nuestra atencion hacia aspectos formales antes poco tratados y que resultan de gran interes, como seria el relativo a la preferencia de ciertos formatos por quienes las elaboraron de acuerdo a su funcionalidad, haciendonos evidente que nada en ellos fue casual (dejado al azar). Tal es el caso del propio diseno de pagina y la union de estas en tiras que se pliegan a manera de biombos para facilitar que el adivino pudiera encogerlas o extenderlas de acuerdo a las que iba necesitando consultar; el uso de formatos lineales para listas de secuencias cortas, o el de cuadros que facilitan la revision de datos individuales y la rapida comparacion de elementos potencialmente relacionados con otras secuencias mas largas y redundantes, por mencionar solo algunos.

Conforme se avanza en la lectura del libro resulta evidente que su investigacion incluye la revision de practicamente todo lo escrito antes al respecto (estado de la cuestion), tanto en ingles como en otros idiomas, por lo que quien lo consulte puede encontrarlo muy util para localizar referencias a seguir acerca de lo dicho en particular sobre cada aspecto. Sin embargo, al exponer la informacion y elementos propuestos por dichas interpretaciones previas, en varias ocasiones Boone parece preferir no comprometerse a explicitar con cual de dichas posturas en lo personal esta de acuerdo, limitandose a sugerir que habria "otras" posibles interpretaciones, aunque no siempre aclara cuales podrian ser estas.

Sobre otros puntos en particular si hace fuertes criticas a algunas posturas de otros investigadores, siendo una de las mas recurrentes el que no siempre prueban con evidencia clara en que se basan sus interpretaciones. Ello hace que resulte sorprendente que, al ofrecer algunas de sus propias propuestas alternativas, quien las lea pueda quejarse exactamente de lo mismo, y terminar por aceptarlas mas por la erudicion que la autora muestra en el manejo de la amplia informacion que nos ofrece a lo largo de la obra, que por entender el argumento en que las sustenta. Por poner un ejemplo, baste ver la parte en que refuta las afirmaciones de Eduard Seler sobre las horas especificas que segun el dominaban los distintos patrones (senores del dia y senores de la noche).

A partir del capitulo V, cuando se adentra en el contenido tematico de las pictografias, el texto se hace mucho mas fluido y facil de leer, resultando evidente el valor de la complementariedad que la autora logra entre el analisis de la imagen misma y la informacion registrada por fuentes documentales coloniales. Especialmente disfrutable resulta la revision de las posibles predicciones sobre el futuro de una pareja/matrimonio o sobre la suerte de un viaje a realizarse de acuerdo a las fechas en que ambos acontecimientos pudieran llevarse a cabo. Asi como tambien la de la relacion de las predicciones respecto a los ciclos de Venus, por la influencia que este cuerpo celeste creian podia tener sobre diferentes aspectos de la naturaleza (la lluvia y el crecimiento de los cultivos) y de la cultura (la guerra y el gobierno, entre otros).

Ademas de las fuentes documentales coloniales (cronistas, tratados de idolatrias, tradicion oral registrada en caracteres latinos, etc.) y de los estudios y comentarios que distintos especialistas e interesados han hecho a partir del siglo XIX de algunos de estos codices en particular, Boone utiliza como fuentes complementarias en su analisis algunos estudios etnograficos sobre practicas rituales entre grupos indigenas actuales. Estos son de especial valor para entender los almanaques precolombinos que se refieren especificamente a protocolos rituales en que se registran el tipo (objetos y materiales), numero y disposicion de las ofrendas y ciertos procedimientos esenciales requeridos para asegurar, mejorar o anular el pronostico hecho de acuerdo a una fecha. Llega a concluir que este tipo de pictografias, por tener una funcion muy distinta a la de los almanaques adivinatorios, suelen presentar una estructura organizativa y una apariencia muy distintas a las de aquellos, pues generalmente las figuras estan menos compactadas, son mas sencillas (sin divisiones) y los signos calendaricos se reducen a unos cuantos nombres de dias que fechan el ritual que describen. En contraste, algunas incluyen registros de numeros (barras y puntos), y que deben haber guiado el conteo y agrupamiento de objetos o materiales a ofrendar, como sigue haciendose en algunas practicas rituales en diversas partes de Mexico con notables coincidencias en su numerologia.

De especial profundidad es el desarrollo por parte de Boone de una propuesta de lectura propia de una seccion (veanse las pp. 29-46) del Codice Borgia, cuyo formato y orientacion, completamente diferentes a los de los almanaques adivinatorios que la anteceden y siguen en el mismo manuscrito, ya habian hecho reconocer que debia tratarse de la representacion de algo distinto a aquellos. Tras hacer una revision de las principales interpretaciones (Seler, Nowotny, Anders/Jansen/Reyes Garcia, Byland/Pohl, Milbrath y Gordon Brotherston) hechas al respecto, y con base en su analisis sobre las imagenes mismas, difiere de esas posturas al proponer que se trata de un pasaje narrativo (aunque no siempre en secuencia estricta) de como comenzo la vida (genesis) y se llego a constituir el mundo en el que habitarian los seres humanos. Este relato mitologico explica la forma en que el brote de energia primordial se organizo progresivamente hasta dar lugar a un cosmos cuatripartito (direcciones cosmicas con respectivos pesos manticos) en donde aparecerian los distintos aspectos de la naturaleza y la cultura, incluyendo tambien el tiempo y la propia cuenta de los dias o calendario adivinatorio, cuya lectura queda posibilitada por la informacion registrada en el resto de las paginas del mismo codice, que serviria a los individuos para guiar sus acciones y asegurarles una mejor relacion con lo sobrenatural. Toda esta serie de acontecimientos tienen como protagonista principal al dios Quetzalcoatl.

La autora ofrece un detallado estudio de cada una de estas paginas agrupandolas en episodios tematicos que analiza por medio tanto de su iconografia como de otros relatos mitologicos aztecas y mixtecas sobre la creacion, registrados en fuentes etnohistoricas del siglo XVI. Concluye que la version que ofrece el Borgia presenta variaciones importantes respecto a ambas tradiciones, evidencia que parece indicar que este codice no fue producto de ninguna de esas dos culturas mesoamerica-nas, a pesar de las fuertes coincidencias (iconograficas, en patrones de representacion, sistema calendarico, correspondencias en el contenido mantico de sus imagenes, etc.) que sus almanaques muestran.

A partir de este hallazgo la autora cierra su estudio con un capitulo en el que, con una perspectiva interdisciplinaria, suma a los resultados del riguroso analisis de los apartados anteriores, los aportes de otros tipos de estudios (epigraficos, tipologias ceramicas y de artefactos, estilos de pintura mural, iconografia de deidades representadas, tipos de soportes, etc...) para tratar de ubicar especificamente en donde y cuando pudieron haber sido pintados los bellisimos codices del grupo Borgia, tema sobre el cual, a pesar de haber sido explorado por muchos especialistas anteriormente, no ha logrado llegarse a un pleno acuerdo.

Con el rigor que caracteriza la metodologia comparativa de toda su investigacion, Boone intenta probar que tanto el Borgia como el Codice Cospi proceden de la region Puebla-Tlaxcala, donde el poder se centralizaba principalmente en Cholula; mientras que el Vaticano B, el Fejervary-Mayer y el Laud parecen corresponder a sitios como Tehuacan-Coxcatlan-Teotilan del Camino, que jugaron un papel de gran relevancia en el intercambio comercial entre el Altiplano, el area mixteca y el centro-sur de Veracruz a lo largo de buena parte de la epoca precolombina. Es decir, un area en la que, al menos a partir del Epiclasico, confluyeron e interactuaron muchas tradiciones diversas (nahua, mixteca y otros pueblos como chochos, popolocas, mazatecos, cuicatecos, otomies), dando lugar a una notable sintesis cultural. Esto explicaria tambien que dichos codices tengan muestras muy evidentes de la fusion de elementos esteticos e iconograficos propios de varias tradiciones distintas.

La autora llega a sugerir que podria haber sido en esa region en donde tomo forma la estructura basica del sistema generalizado de adivinacion que utilizarian, a partir de entonces y hasta la llegada de los europeos, los grupos que ocuparon el corazon del area mesoamericana a pesar de diferencias linguisticas, etnicas y variedad en tradiciones locales. sistema que unos anos mas tarde tambien desarrollarian los mixtecos y los aztecas, con pequenas variantes como puede verse en los manuscritos sobrevivientes. La difusion de ese conjunto de creencias y practicas adivinatorias pudo haberse visto favorecida por la activa interaccion (especialmente economicocomercial) entre todos estos pueblos, por la ligereza (pintados sobre papel o piel de venado) y facilidad de transporte de los propios libros, y por la naturaleza extralinguistica de lo registrado en ellos.

El hecho de que la llamada "cuenta de los dias" pudiera estar en uso al menos a partir de dicha epoca parece tener algunos elementos probatorios en el hecho de que entre las deidades que aparecen en todos los almanaques estudiados como patrones de las unidades calendaricas (trecenas, senores del dia o de la noche, etc.) destaque la ausencia de algunas cuyo culto es muy mencionado hacia los ultimos anos de la era prehispanica, como es el propio numen titular de los aztecas, Huitzilopochtli, en contraste con el predominio de dioses relacionados con cultos agricolas mucho mas antiguos.

Estas ultimas propuestas constituyen, a mi modo de ver, algunos de los aportes mas interesantes del trabajo de Elizabeth Boone, pues no solo representan avances sustanciales sobre los codices adivinatorios mismos (como la enorme cantidad de conclusiones a las que llega sobre estos a lo largo del texto), sino tambien para disciplinas y estudios no centrados en estas pictografias, como podria ser, por mencionar un solo ejemplo, un mejor entendimiento del llamado estilo/horizonte Mixteca-Puebla para la arqueologia y la historia cultural.

El libro, por todo lo antes expuesto, resulta una invaluable contribucion al entendimiento y reflexion de los temas sobre los que trata, y como tal una obra de consulta imprescindible.

Maria Concepcion Obregon Rodriguez

Instituto Nacional de Antropologia e Historia
COPYRIGHT 2019 El Colegio de Mexico, A.C.
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2019 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Rodriguez, Maria Concepcion Obregon
Publication:Historia Mexicana
Date:Apr 1, 2019
Words:3884
Previous Article:El arte de contar tributarios. Provincia de Chiapas, 1560-1821.
Next Article:La trigarancia. Fuerzas armadas en la consumacion de la independencia. Nueva Espana 1820-1821.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters