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Celos y rivalidades en los amorios entre amos y negras esclavas en el Nuevo Reino de Granada en el periodo colonial.

Durante el periodo de dominio hispanico, en el Nuevo Reino de Granada la poblacion esclava se asento fundamentalmente en la Costa Caribe y en el occidente en territorios de Antioquia, Choco y Popayan, influencia negra que dejo una impronta en la formacion social y cultural de sus habitantes (Jaramillo 12). Una menor proporcion se ubico en otras zonas del interior y en la franja nororiental. En el siglo XVIII los esclavos alcanzaron su maxima presencia en territorio neogranadino, principalmente vinculados a sectores vitales de la economia, como la mineria, la ganaderia y la produccion de mieles (11). Segun el censo levantado en 1778, esta comunidad de ebano representaba el 7.8% del total de la poblacion mientras que el mestizaje se hacia mas que evidente al encontrarse un 46.5% de los llamados "libres" o "gentes de varios colores". Le seguia en numero la gente blanca que aglutinaba a la cuarta parte del total. Por su lado, los indios mostraban un serio descenso del cual no volverian a recuperarse jamas, con un 20% aproximadamente (Tovar 86-87). Con base en fuentes documentales de archivo, este articulo intenta abordar la problematica que giro en torno a los celos y rivalidades presentadas entre los amos y sus negras esclavas o entre amas y esclavos, relaciones que estuvieron signadas por la represion y la censura derivadas de la cerrada y jerarquizada estructura social de aquel entonces. Estas animadversiones se vieron reflejadas no solo en rencores y agresiones verbales sino tambien en actitudes hostiles y violencia fisica.

Perjuicios en torno a las uniones intercastales

Desde sus inicios, la sociedad colonial mantenia un orden basado en una estricta organizacion jerarquica en donde el amo blanco se reafirmaba en la cabeza piramidal al tiempo que se intentaba mantener al esclavo dentro de la posicion postrera que le signaba su estatus. Aun cuando estaban unidos por un contrato de propiedad, unos y otros actuaban inmersos bajo un vinculo de poder senorial irreconciliablemente ubicados en estadios extremos del cerrado andamiaje social (Colmenares 92).

Especificamente, el negro fue subestimado por su origen africano, su mismo color de piel le rotulaba una serie de tachas, tales como: borracho, grosero, ladron, perezoso, pendenciero, por solo senalar unas cuantas. Era percibido por el hombre blanco con desprecio y constantemente se hacia referencia a el con expresiones desdenosas como "vil", "barbaro" o "miserable". Las relaciones entre amos y esclavos fueron complejas y diversas, algunas de las cuales trascendieron mucho mas alla del simple esquema de dominacion. Dentro de ese amplio espectro de posibilidades, se pudieron observar extremos que oscilaban entre intrincadas rivalidades y odios acerrimos hasta expresiones de afecto fraternal y vinculos amorosos. El interes que mostro el amo por su esclava o el esclavo por su ama tambien fue un factor que alimento el mestizaje en la sociedad colonial. Fueron muchas las razones que pudieron influir a la hora de fraguarse este tipo de uniones sentimentales sin que tampoco se pueda descartar la mutua atraccion que pudo emerger entre las partes.

El aislamiento en el que vivian algunos hombres blancos de sus familias legitimas por causa de sus ocupaciones economicas, fue otro de los factores que propiciaron la posibilidad del romance intercastal. Asi por ejemplo, largas temporadas debieron vivir varios propietarios mineros en las selvas de la Costa Pacifica en donde, por lo inaccesible e insalubre del territorio, no llevaban sus familias, las cuales permanecian en centros urbanos como Cali y Popayan. Ese aislamiento y separacion temporal de sus esposas conllevaron a que estos amos satisficieran sus instintos sexuales con las mujeres esclavas destinadas a las labores complementarias en las minas. Otro tanto pudo suceder con los duenos de haciendas del Valle del Cauca y la Costa Caribe que ubicaban sus familias en las ciudades y buena parte del ano permanecian en sus tierras para estar al tanto de las actividades economicas. A algunos comerciantes les ocurrio algo parecido en razon a sus largos recorridos de pueblo en pueblo.

Aparte de estas circunstancias, tradicionalmente se le atribuia a la raza negra un fuerte atractivo sexual. La juventud, la belleza corporal y la voluptuosidad que han caracterizado consuetudinariamente a estas gentes de color negro y sus variados matices, significo sin lugar a dudas un factor llamativo para los blancos. El padre Jose Gumilla, quien estuvo a mediados del siglo XVIII en calidad de misionero, resalto precisamente la proclividad hacia las mujeres de ebano: "Los hombres blancos han dado muestras mayores de dicha inclinacion y amor al color negro, y hoy dia, en Cartagena de Indias, Mompos y otras partes se hallan espanoles honrados casados (por su eleccion libre) con negras, muy contentos y concordes con sus mujeres" (Escalante 134).

El atractivo de la raza negra y mulata estaba inserto ademas en un contexto de relacion historica de dominacion en donde el elemento blanco en calidad de amo podia disponer de aquella casta a su antojo, practicamente sin ningun reparo. Es decir, la relacion amatoria pudo tambien ser motivada por la obligacion del esclavo(a) a obedecer por su propia condicion de servidumbre y a satisfacer al dueno(a) en sus apetencias instintivas. A traves de esa imposicion el amo ratifico su dominio social y racial, dicho en otros terminos, su relacion de poder llego incluso a permear el espectro de lo sexual.

De igual manera, tanto los esclavos como las esclavas intuyeron en este tipo de vinculo la posibilidad de escalar en el proceso de blanqueamiento. En una relacion entre componentes etnicos disimiles, era comprensible esperar que los de baja condicion buscaran cruzarse con alguien de estatus superior como una formula para avanzar socialmente, en procura de beneficiar tambien a los posibles descendientes de esa union (Grisanti 120-21).

Finalmente, la situacion economica seria el germen que empezaria a socavar paulatinamente los fuertes prejuicios interraciales. A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX fue mas comun encontrarse con uniones entre blancos pobres y mulatas enriquecidas o de mulatos con blancas pobres, vinculos que aun con las acentuadas diferencias sociales y etnicas terminaron consumandose ya que las precarias condiciones de vida obligaron a los integrantes del grupo social blanco a aceptar este tipo de union como formula de supervivencia (Gutierrez y Pineda 460-83).

La Corona y la Iglesia fueron inexorables en su decision de no consentir la mezcla entre blancos y negros, al igual que habian mostrado sus reservas frente a otras posibilidades de cruces interetnicos. En ese sentido, las leyes espanolas habian ya dispuesto desde muy temprano la recomendacion de que los negros solo debian casarse con los de su misma condicion (Konetzke 100).

Esta mentalidad reacia a cualquier escarceo amoroso que afectara el estatus ostentando por el hombre blanco dejaba entrever como los prejuicios sociales y raciales inherentes a la condicion del esclavo tenian una gran influencia al momento de solidificarse algun tipo de vinculo (Gutierrez 185). Tal oposicion se sustentaba fundamentalmente en el cuestionado origen de los esclavos ya que, segun la percepcion europea, ellos provenian de una region considerada barbara y observada como inferior tanto social como culturalmente.

De alli que los amorios que se urdieron entre exponentes de esas dos razas fueron dadas en el contexto de la ilegitimidad mediante relaciones de hecho, por lo general ocultas y que a la postre se convertian en fuente provocadora de conflictos y rivalidades.

Desde luego, era de esperarse que las autoridades se mostraran tambien implacables en su decision de impedir las relaciones de concubinato, con lo cual se pretendia mantener la sagrada estabilidad de la union familiar legitima del elemento blanco y prevenir de la amenaza que esa miscegenacion podria tener en la preservacion de la cerrada estructura social de la epoca.

En muchas partes del Nuevo Reino de Granada se alcanzaron a conocer numerosos casos de amores extralegales, amancebamientos, pleitos por celos y los consecuentes enfrentamientos por la subita aparicion de hijos producto de esos amores "prohibidos". Estas relaciones fueron objeto de especial escandalo y estigmatizacion, en las que no faltaron los chismes, los odios, las amenazas y toda serie de pasiones humanas.

Celos en los romances entre amos y esclavas

Intrincados conflictos interraciales se derivaron de las relaciones entre un hombre blanco y su esclava, tensiones que se expresaban a traves de ataques furibundos de celos en medio de triangulos amorosos. En no pocos casos fue evidente la agresion fisica que se acentuaba en las esclavas y esclavos implicados, dada la practica habitual y aceptada legalmente de castigar a los integrantes de este segmento de la poblacion.

Cuando la esposa del amo adultero se percataba de la "ilicita" relacion no dudo en expresar su inconformismo reaccionando con ira e incluso con violencia. Los rencores no se concentraron unicamente en la esclava amante sino tambien se extendian a los hijos del censurado vinculo amoroso, para lo cual no dudaron en desplegar la capacidad de influencia que le conferia su estatus y posicion social. Fueron varios los casos en que las esposas legitimas traicionadas hicieron todos los esfuerzos posibles con tal de negar la pretendida libertad de las esclavas amantes o de alejarlas de sus amos a traves del destierro, la venta o la donacion.

En 1679 en la ciudad de Velez tuvo lugar un romance protagonizado por una mulata de nombre Antonia y su amo don Pedro Chacon Arroyo, de cuya relacion fueron dos hijos a quienes dicho progenitor trataba en publico "con toda caricia". Algunos de los declarantes confeso que el amo habia prometido un pedazo de tierra para la mulata y sus dos vastagos. Pero una prueba realmente contundente fue el testimonio brindado por Hipolita Chacon, nieta legitima de Chacon, quien "[...] dijo que la casa de su abuelo donde vivia la testigo era publico que el dicho su abuelo tenia amistad ilicita con la dicha Antonia celandola hasta de sus mismos parientes. Y que la testigo en el acto nunca los vio sino tratarla no como esclava sino como a persona con quien tenia amistad" (AGN, SC, NEB 6, f. 774r.).

Varias leguas al norte de esa jurisdiccion, el alguacil mayor de la ciudad de Giron, don Gaspar Fernando Rodriguez, declaro que "la esclava que se cita [Gregoria] fue suya y la hubo y la compro a don Lazaro Serrano, quien se la vendio porque su esposa la aborrecia y sospechaba que el tenia alguna amistad ilicita con la citada esclava a causa de que como es ciego solia asirlo a la labranza y a otras partes, porque no tenia otro que lo hiciera" (Ruiz 34).

Petrona Pabla Bernal, esclava de Isabel Rodriguez, senalo en 1789 que hacia cinco anos que sus amos habian comprado en la ciudad de Cartagena por la cantidad de 80 pesos. Esta negra empezo a sostener una relacion intima con el esposo de su ama, Juan Vivanco, impulsada por la promesa de que este hombre le otorgaria la libertad. Resultado de esas relaciones ilicitas fue un hijo que murio al poco tiempo de haber nacido y la causa de este deceso fue el riguroso castigo a que la sometia su ama tras haberse enterado de esos amorios:
   Que por la misma razon dirigiese a mi sus iras con tanto rigor e
   impiedad como se manifiesta en mi cuerpo por las senales que tengo
   en el de azotes, palos y heridas no permitiendome la libertad que
   le es concedida por derecho a los infelices que como yo nacemos
   sujetos a servidumbre que es la de mudar de dueno cuando se nos
   maltrata con la crueldad que lo hace mi senora conmigo. (AGN, SC,
   NEB 1, f. 645r.)


El problema era que cuando Isabel encontraba algun vecino interesado en comprarla, su ama decidia deliberadamente subir el precio hasta en 350 pesos, es decir, 70 pesos por encima de los 280 en que habia sido adquirida. En las ocasiones en que resulto negociante dispuesto a ofrecer los 350 pesos, su senora se negaba tambien a venderla continuando sus maltratos en reaccion por haber ella accedido, motivada por el "vicio de la lujuria y codicia", a la promesa de libertad que mas de una vez le habia propuesto Vivanco. En razon a estas circunstancias, la mulata rogo a las autoridades que fuera atendida la oferta de 300 pesos que en esos momentos tenia presentada el vecino Miguel de Pena a cuya casa se habia fugado la negra en busca de amparo.

En su declaracion, Vivanco nego los senalamientos de la esclava al considerar que eran meras calumnias que socavaban la paz de su matrimonio y ocupaban la atencion de las autoridades sin justa razon. Segun este propietario, la negra no era muy competente para los quehaceres domesticos, ademas de "otros vicios propios de una juventud lozana y falta de sujecion". Consideraba que todo eran inventos de ella para mortificar a su esposa quien se habia desenganado de esa idea al ver al hijo. Vivanco denuncio ademas las continuas aventuras amorosas propiciadas por la negra a vista de todos tras "abrir a deshoras de la noche las puertas de la calle e introducir en el zaguan hombres para el desahogo de sus apetitos", ademas de tildarla de ladrona. La busqueda de nuevo amo por parte de ella era considerada por Vivanco como una medida perjudicial a su legitimo derecho como propietario, siendo ademas un motivo de irrespeto y altaneria de los esclavos hacia sus senores.

La negra, entre tanto, se sentia en estado de indefension por cuanto le habia resultado dificil conseguir quien retomara su defensa pues habia intentado pedir la colaboracion del abogado de pobres don Luis de Echagaray pero, en las varias ocasiones en que lo busco, el se hallaba "encerrado despachando" atendiendo multiples asuntos. Su sucesor, el abogado don Luis Pimienta, se habia constituido en defensor de la contraparte, ante lo cual la esclava solicito se le nombrara como abogado a don Antonio Maria de Ayos.

A traves de una diligencia oficial, Pena entrego la negra al depositario general interino don Nicolas del Villar y Coronado, quien la puso a disposicion del gobernador y comandante general. Una prueba elocuente en este proceso fue el dictamen medico proferido el 14 de diciembre de 1789 por el cirujano del Regimiento Fijo don Jorge Herrero:
   a que halle con varias cicatrices en los brazos, espaldas, cogotes,
   muslos y pantorrillas, las que manifestaban ser hechos con
   cordeles, correas o cordones acorchados segun la figura de las
   cicatrices, y al mismo tiempo le note una contusion debajo de las
   costillas derechas falsas, todo esto ha sido causado de resultas de
   unos azotes, pues le ha quedado el accidente de adolecer por las
   lunas. (AGN, SC, NEB 1, f. 661v.)


Con el fin de precisar el momento exacto en que fueron causadas estas cicatrices, fue llamada a declarar dona Crisanta de la Maza, antigua propietaria de Petrona, quien dio fe de haberla criado como a una hija, por lo cual reitero no haber tenido necesidad de castigarla. Vivanco, entre tanto, llevo a rendir testimonio a varios de sus esclavos y a otros conocidos colegas suyos que desmintieron cualquier maltrato hacia la negra, testimonios que segun esta mujer no merecian ninguna credibilidad por ser manipulados y por ser rebatidos por el elocuente dictamen del cirujano Herrero.

En sentencia definitiva proferida el 22 de octubre de 1790, el gobernador de Cartagena decidio condenar a la esposa de Vivanco a vender la esclava por el precio que debia ser fijado por peritos imparciales, abonandosele a dicha propietaria los respectivos jornales del trabajo de la mulata que dejo de percibir mientras permanecio en deposito. La esclava quedo entonces en libertad de solicitar comprador.

No obstante lo anterior, el caso fue apelado por Vivanco ante la Real Audiencia, instancia que el 5 de septiembre del ano siguiente decidio revocar la antedicha sentencia del 22 de octubre tras considerarse que la negra no habia probado suficientemente el maltrato provocado por su amo. A este hombre se le conmino a no maltratarla cuando regresara a su poder so pena de ser castigado y de ser obligado a venderla de acuerdo al justo avaluo.

A principios del siglo XIX, otra historia de celos y enamoramientos vedados avivo las murmuraciones, esta vez en la vecindad de la villa de San Gil en el nororiente neogranadino. Hacia 1806, dona Josefa Amaya y Lozada elevo varias acusaciones contra su conyuge don Felix Ortiz por amenazas de muerte y continuos maltratos de palabra y obra. Tambien lo denuncio por adulterio tras haberlo sorprendido en distintas ocasiones con su esclava Bernarda.

Esta fue la narracion hecha por Matea Felipa, una de las hijas de aquel conflictivo matrimonio: "le consta que el referido padre se paro de la cama saliendose a la sala, que oyo decir a la esclava la convidaba continuamente que fuese a su cama, que en los mismos terminos hace el espacio de cuatro a cinco anos que el referido su padre la solicita carnalmente" (AMSG, AM 15, f 5v.). Al parecer, era costumbre de este hombre aprovechar cuando la criada salia a lavar la ropa al chorro publico del agua para acosarla alli con mas libertad. A juzgar por este y otros testimonios, Bernarda tenia orden expresa de su amo para envenenar a dona Josefa cuando esta estuviera dormida.

La misma esclava acepto haber soportado abusos y "tratos ilicitos" de su propietario, de cuyas relaciones habia quedado embarazada y justo por esos dias estaba a punto de dar a luz. Sin embargo, desmintio tajantemente la version sobre el complot para cegar la vida de su senora. En su alegato, Ortiz nego dos veces el cargo de haber seducido a la mulata aclarando que era ella quien lo buscaba por cuyo motivo decidio venderla inmediatamente. Atribuyo todos estos senalamientos a la calumnia y celo vengativo de su esposa quien, segun el, se habia atrevido a atacarlo fisicamente.

Por mandato judicial, se dispuso la prision y embargo de los bienes del amo mientras que el abogado defensor de la esposa promovio ante el tribunal eclesiastico los tramites encaminados a conseguir lo antes posible la separacion marital.

Maria Joaquina Ospina elevo en la ciudad de Cali una demanda contra su amo Juan Manuel Ospina por tratar de venderla luego de servirle por espacio de ocho anos y haberle ofrecido libertad siempre y cuando accediera a sus deseos intimos. Un hijo fue el producto de esos escarceos amorosos. Ella pidio ser manumitida no solo en reverencia a la palabra de su propietario sino tambien para poder salir de la ciudad y evitar asi seguir siendo el blanco de los constantes ataques de celos de la esposa de aquel hombre. Ante estas pretensiones, Ospina nego haberle prometido la libertad a cambio de placer y la acuso de prostitucion, por lo cual expreso sus dudas sobre si el pequeno era realmente su hijo (ACC, FC, JC 5975, ff. 1r-12r.).

Los amos reafirman su "dominio" amoroso

En la relacion amorosa de amos y esclavas, no fue extrano que ellos sintieran celos contra los pretendientes y parejas etnicas de sus servidoras amantes, arremetiendo fuertemente contra ellos para apartarlos del camino, para lo cual no dudaron en reafirmar su estatus social y poderio.

En el pueblo de Tado ubicado en la provincia del Choco la esclava Agustina, negra criolla de 30 anos natural del pueblo de Roldanillo, se presento en la noche del 11 de octubre de 1795 ante el corregidor don Manuel Sanclemente implorando amparo pues habia sido castigada severamente por su amo don Joaquin de la Flor, siendo evidentes muchas llagas en su cuerpo. De inmediato, la mujer fue puesta en la carcel.

Las autoridades se mostraron sumamente preocupadas por las crueldades y los "excesos de inhumanidad" provocados por dicho amo no solo con la referida negra sino por otros castigos hacia otros esclavos. Infructuosamente, se habia intentado detener estas arbitrariedades ya que el cuestionado propietario buscaba siempre escabullirse de las diligencias judiciales. El gobernador de la provincia don Joseph Michaeli levanto los testimonios de los vecinos para hacer las imputaciones correspondientes.

A la primera vez que se le indago en la carcel por el motivo que tuvo su amo para cometer semejantes atropellos, Agustina confeso que desde hacia algun tiempo se hallaba en "mala amistad" con el de lo cual habia resultado embarazada y que el motivo de la furia de su senor era por los celos que sentia hacia otro negro de su propiedad, el esclavo Juan de Dios Mosquera. Tras ser examinado el cuerpo de la mujer, se encontraron cicatrices y llagas "desde la punta de las nalgas hasta las corvas". Segun reconocio ella misma, el verdadero proposito de su amo al aplicar tan atroz castigo era precipitar el aborto.

Al momento de dar su testimonio en Novita, capital de la provincia, el amo acepto haber castigado cruelmente a su esclava pero no por celos sino porque ella no cumplia de manera eficiente sus tareas cotidianas. Nego tajantemente que el hijo que llevaba Agustina en su vientre fuera suyo y consideraba que todo era especulacion de esta negra que solo tenia como pretension desacreditarlo y, si bien reconocio haber tenido algun lance amoroso con ella, aclaro que fue solo una vez y mucho tiempo antes de quedar embarazada.

Al negro Juan de Dios lo vendio en 500 pesos de oro en polvo al negro libre Juan Mosquera que vivia a dos horas de camino con la condicion de que este nuevo amo no lo dejara venir al pueblo de Tado pero, al presumir De la Flor que este esclavo visitaba por las noches de manera oculta su casa con la intencion de agredirlo y causar escandalo, al cabo de dos semanas se lo quito a punta de amenazas, deshizo la escritura de venta que habia firmado y lo mantuvo encerrado. De la Flor busco al herrero del pueblo, el maestro Mariano Lizarda, para que le colocara a Juan de Dios un par de herraduras y se le obligo a permanecer boca abajo en el suelo en forma de cruz y con las piernas abiertas, manteniendolo asi por varios dias y propinandole mas de 150 azotes sin que se atendieran los ruegos de clemencia proferidos por el cura. Luego de estos rigurosos castigos, el amo vendio el vapuleado negro al vecino don Ignacio Mosquera.

Al incriminado dueno se le insto para que, en aras de su mismo honor y para no dar lugar a semejantes excesos, vendiera a la esclava torturada. Don Joaquin agradecio al gobernador la discrecion y "el modo dulce en administrar justicia", pues le preocupaba el disgusto que podria causar en sus parientes de la ciudad de Cali un escandalo de tal magnitud. Por estas razones y por estar muy enfermo, pidio que se le permitiera conservar la esclava para seguridad de ambos.

A pesar de la contundencia de la denuncia y el testimonio de cinco testigos, el gobernador Michaeli ordeno devolver la esclava a su dueno con el compromiso de tenerla aparte en una casa inmediata a la suya mientras pedia una criada a Cali como sustituta y que, una vez pariera la negra, debia comprometerse a venderla. Como pudo, el amo logro gracias a la intermediacion del cura Manuel Santos que el gobernador permitiese que Agustina volviera a la casa pues lamentaba no tener persona de confianza que al menos le alcanzara un jarro de agua o le atendiera sus dolencias.

Transgrediendo las promesas que habia hecho, don Joaquin continuo con su maltrato debiendo la esclava salir de nuevo a buscar proteccion, esta vez ante el cura Joseph Ignacio Varela. El amo le prometio al corregidor no volver a molestarla pero los castigos siguieron a tal punto de causarle el aborto cuando apenas le faltaba mes y medio para el parto normal. Al presentar la esclava la correspondiente denuncia en mayo de 1796, el mismo gobernador se encargo de corroborar los hechos y procedio al arresto del culpable y al embargo de una parte de sus bienes para los gastos de la sumaria.

No obstante, a manera de concesion, se dispuso prision domiciliaria para don Joaquin "para no mezclarlo en la carcel publica con hombres de baja extraccion". A fin de responder por las costas del proceso, el sindicado ofrecio "un vaso de cristal con media libra de oro en polvo y un costalito chico de lienzo que contenia ciento setenta doblones y medio en escudos". Fue ademas conminado a pagar una fianza que se cubrio con el embargo de tres letras de cambio o pagares cuyo valor total era de 1.785 pesos.

A los pocos dias nuevamente fue llamada la esclava para rendir testimonio detallado de los ultimos acontecimientos. Alli reitero que la criatura fallecida era de su amo pues nunca habia tenido relaciones intimas con otro hombre. Informo ademas que, al poco tiempo de padecer tan feroz castigo, su amo la vendio en 350 patacones de plata a dona Maria Manuela Murillo, quien a su vez la entrego a su hija viuda dona Maria Isabel Martinez Murillo.

Sobre la criatura y sus caracteristicas fenotipicas heredadas, el corregidor don Manuel de Sanclemente aseguro que era hijo de don Joaquin por mas que este hombre quisiera negarlo "y que vio era la criatura de color blanco; que lo mismo ha oido decir a don Miguel Gomez, a quien dijo se lo habia dicho la misma partera, que fue la negra Prudencia" (AGN, SC, NEC 1, f. 697v.). El platero Manuel Arboleda tambien pudo comprobar el color de la criatura.

Siendo consciente el gobernador Michaeli la gravedad de estas novedades y, con miras a ejercer justicia y evitar que el amo se fugara o actuara con malicia o se valiera de su poder a nivel local, se ordeno entonces colocarlo bajo prision y estricta vigilancia.

Para seguir con el curso de la sumaria, fue nombrado como fiscal el espanol don Antonio Rodriguez, vecino del pueblo de Tado y dueno de minas y esclavos. Este comisionado no ahorro esfuerzos para sindicar a De la Flor. Crueldad, inhumanidad, concubinato y filicidio fueron algunos de los cargos imputados:
   Desde el f. 1 hasta el reverso del 40 consta el cuerpo del delito y
   su gravedad, probado por cinco testigos idoneos, todos afirman la
   severidad con que azoto a los citados esclavos, sin atencion al
   estado en que Agustina se hallaba de un avanzado prenado y mas que
   ella testifica, y el mismo no nego procedia del comercio carnal de
   los dos; cuyo solo hecho demanda por si solo, atentas las
   circunstancias, la pena de la ley que consiste en un marco de plata
   a mas de la separacion perpetua de la complice y destino del
   agresor por aumento de ella (AGN, SC, NEC 1, f. 718r.)


Segun el fiscal, todo lo acontecido se habia derivado de la relacion "ilicita" sostenida con la esclava, de lo cual habia resultado el embarazo y "[...] y de este la pasion de celos, de aqui sus efectos, el furor, la venganza que fraguo la dominante pasion". En consecuencia, este funcionario pidio mantener a De la Flor en prision, decretar el embargo total de sus bienes y ordenar la libertad de Agustina, la cual quedo oficializada el 5 de julio de 1796.

De la Flor apelo la decision y arremetio contra quienes lo estaban juzgando, sindicandolos de haberse confabulado con no buenas intenciones, y denuncio ademas algunos errores procedimentales en la sumaria. Cuestiono las calidades del fiscal de quien dijo tenia fama de "caviloso y enredador" y sobre quien pesaban varias denuncias ante la justicia. Puso de presente ademas que la esclava del gobernador Michaeli estaba buscando amo por los reiterados maltratos causados por este funcionario. Sobre el testigo Miguel Gomez tambien lanzo serios senalamientos pues este hombre habia estado preso y habia sido desterrado a Novita. Del cura que amparo a Agustina, don Josef Ignacio Varela, aseguro tener pruebas que lo inculpaban de haber encerrado y azotado cruelmente a una mulata de su propiedad.

Asi entonces, pidio la nulidad de todo el proceso y quiso recurrir a otro tribunal "imparcial" que le ofreciera mayores garantias. Para el fiscal Rodriguez, este recurso de apelacion respondia al oscuro interes del acusado de entorpecer el accionar de la justicia.

Luego de haber sido llamado de nuevo los testigos para que ratificaran sus testimonios y, tras haber descalificado los senalamientos del acusado, el fiscal reitero la orden para que dicho amo liberara a los dos esclavos, se le conmino a 1.000 pesos de multa y a destierro perpetuo de la provincia del Choco. Con este dictamen, se dio por cerrado el caso y la intervencion de este fiscal.

Tras el empecinado intento de don Joaquin de recurrir a las ultimas instancias de defensa, al final logro que el 4 de abril de 1797 el gobernador Michaeli enviara a la ciudad de Santa Fe los autos originales para ser examinados por la Real Audiencia. Un concepto proferido en agosto de 1797 le dio un nuevo y definitivo giro al proceso pues se decidio declarar la nulidad de todo lo actuado por el gobernador del Choco y se dio por fenecida la causa aun cuando no se desconocio el exceso con el que obro don Joaquin. A el se le advirtio que en lo sucesivo se abstuviera de corregir a sus esclavos con tanta barbarie, debiendose atener a lo contemplado en la Real cedula proteccionista del 31 de mayo de 1789.

Otro caso de celos por parte del amo tuvo lugar en 1817 en la parroquia de Piedecuesta, provincia de Giron, cuando Maria de los Angeles, esclava de Alejo Prada, declaro que su senor habia emitido tres dias antes de su deceso una importante confesion en descargo de su conciencia y en presencia de su esposa y de tres lugarenos en calidad de testigos: "dijo que dejaba libres dos hijos que hubo en mi llamados Feliciana y Juana, y al mismo tiempo en presencia de todos pidio perdon a mi senora de la traicion que le habia hecho en mas de cuatro anos que tuvo la amistad conmigo que no dejaba de ser algo entendido de muchos" (AHR-UIS, AJG 56, f. 539r.).

A juzgar por el testimonio de la mulata, su amo no escatimo esfuerzos en impedir que su esclava amante formalizara su vida sentimental con otro hombre: "y aunque despues de haber tenido el primer hijo siendo amonestada por mi confesor, intente casarme e hice las diligencias debidas para efectuarlo con Ignacio, pero el dicho mi amo se opuso y no me dejo casar diciendome que si el no tenia ofrecida mi libranza, con cuyo motivo no me case, y luego no mas continuando la amistad de mi amo sali embarazada de la criatura que tengo a mis pechos" (AHR-UIS, AJG 56, f. 539r.).

La viuda traicionada, dona Isabel de los Reyes, no controvirtio la valiente confesion de paternidad de su difunto marido pero si objeto la pretendida libertad de los esclavos al plantear la prioridad de cumplirle a varios acreedores. Se determino entonces que los mulatos debian mantenerse al servicio de su senora hasta tanto no se formara el inventario y se averiguara el valor real de la manumision otorgada por el testador. Al mismo tiempo, se traslado el caso al sindico procurador general para que en calidad de protector de esclavos concurriera a evaluar las posibilidades de libertad.

Rivalidades entre las mujeres amantes

Dentro de los intrincados lios amorosos no dejaron de presentarse rivalidades entre las amantes negras. El maestre de campo don Miguel Garcia, gobernador de la provincia de Popayan, mando en 1695 tomar declaraciones juramentadas acerca de la acusacion lanzada contra su antecesor don Gabriel Diaz de la Cuesta por vivir con una mulata llamada Jacinta, causando gran escandalo no solo en la ciudad donde residia sino tambien en otras localidades como Pasto y Barbacoas a donde solia llevarla.

A juzgar por las declaraciones recogidas, al poco tiempo de haber venido De la Cuesta de Espana nombrado como gobernador, andaba constantemente con dicha mulata y la tuvo siempre en su casa, en tal forma que hizo todo lo posible para que en esta ciudad se le atendiera como a la "Gobernadora". Asi lo declaro Pedro Davila Vivero, quien ademas preciso que al gobernador se le habia visto por primera vez con la mulata en Mariquita, "lo que hubo de comprobar cuando habiendo ido de noche a la casa, donde se hospedaba el Gobernador, a darle una musica, mando sacar el declarante unos trastos de adentro a un mozo llamado Juan Nicolas, quien volvio con ellos diciendole como el maestre de campo don Gabriel Diaz de la Cuesta estaba acostado con la dicha Jacinta mulata en su cama, en donde lo habia visto" (ACC, FC, CR 1027, f. 2r.).

Por los testigos, se supo ademas que la tal Jacinta habia dado lugar a enojos al maestre de campo con un mercader oriundo de Santa Fe y habia tenido a su vez pendencias con algunas mujeres blancas "rinendo celos con ellas". Los hechos fueron puestos tambien en conocimiento del obispo don Cristobal Bernardo de Quiroz para que aplicara las debidas censuras. Por este cumulo de antecedentes, el gobernador Garcia impartio instrucciones al capitan Diego Ignacio de Aguinaga, su lugarteniente, para que fuese hasta la casa de Diaz de la Cuesta, con el objeto de que sacara a la mulata y la colocara en deposito, previniendole que no mantuviera comunicacion en forma alguna con el susodicho so pena de destierro. Entre tanto, al amancebado se le notifico que dentro de veinte dias debia salir de la ciudad "cinco leguas en su contorno y no vuelva a ella, porque asi conviene al servicio de Dios y de Su Majestad".

Otro caso similar a este ocurrio en la ciudad de Novita donde dos mulatas se disputaban el amor del teniente gobernador don Ignacio de Mosquera y Figueroa. En la noche del 15 de octubre de 1799 la negra Francisca acudio ante el cura Gabriel Arrachatagui solicitando amparo tras haber recibido fuertes agresiones de la mulata libre Maria Lozada, quien no solo la habia azotado sino ademas le habia causado de seis a ocho heridas superficiales en la cara y otra de mayor gravedad que iba desde la nariz hasta la oreja izquierda, y otra mas en el labio inferior "que se lo separo". No contenta con esto, Maria la desnudo causandole otras heridas, asestandole varios palazos en la cabeza y llegando al extremo de introducirle pimientos en sus genitales.

Con punal en mano, Maria amenazo insistentemente a su victima para que confesara si tenia "ilicita amistad" con su amo a lo que esta mujer respondio que lo habia hecho solo porque el "la habia solicitado". Tal declaracion convencio a la liberta de sus sospechas pues algunas personas vieron a Mosquera acercarse al lecho de la negra Francisca, quien por cierto estaba casada con el esclavo Nicolas.

Como pudo, la mujer herida se valio de un indio para pasar al otro lado del rio Tamana y busco refugio en la casa cural, lugar hasta donde llego el amo enfurecido amenazando a Arrachatagui para que se la entregara. Al advertirse la magnitud de la sevicia, se ordeno mantener a Francisca lejos de la mina donde se hallaba la agresora.

Las autoridades temian que la intencion de Mosquera era llevarsela para seguir castigandola y venderla en paraje remoto para evitar que fuera enjuiciado. En efecto, estos temores se hicieron realidad pues, un dia cuando el pueblo salia de misa, el teniente gobernador Mosquera intercepto a Francisca y la envio a su mina donde recibio varios castigos de azotes que motivaron a esta mujer a buscar de nuevo la proteccion del cura.

Este no era el unico escandalo de escarceos interetnicos que habia protagonizado Mosquera pues se recordo como habia comprado una mulata llamada Custodia para labores del servicio domestico con quien habia "vivido en pecado", motivo que habia suscitado en la liberta Maria Lozada un nuevo ataque de celos que la llevo a cortarle una oreja. Con el fin de evitar los rumores de la comunidad, Mosquera decidio vender la mulata Custodia a un barco que la llevara bien lejos de la provincia.

Otra de las rivales de Lozada fue la mulata Catarina de la Cruz, conocida tambien con el sobrenombre de "Resplandor" con quien alcanzo a tener varios insultos y agresiones fisicas hasta el punto de reventarle el rosario que llevaba colgado en el cuello, sucesos que ocurrieron en presencia del mismo Mosquera. Otro escandalo tambien de publico conocimiento ocurrio en uno de los tanto bailes o bundes que solia organizar el teniente gobernador en su casa en donde su amante Maria se fue a golpes y ataco con una navaja a la mulata Rosa Guerrero por la cercania y el carino que esta mostraba hacia el. Vicenta Chavez, Juana Ibarguen y Lucia, hacian parte tambien de la larga lista de "rivales" agraviadas por la liberta Maria Lozada.

Al parecer, por ninguno de estos episodios Mosquera habia hecho valer su autoridad como juez de provincia ni tampoco habia reconvenido a Maria. Segun se supo por la informacion recopilada, hacia mas de tres decadas que el mantenia franco concubinato con esta mujer, quien incluso tenia poder de mando sobre las cuadrillas de la mina y llevaba siempre consigo las llaves de los dormitorios de las casas que Mosquera tenia en Novita y en las minas del Tigre y Congal. Esta relacion habia derivado en una prolifica descendencia de ocho hijos y varios nietos.

En una extensa carta enviada al cura Arrachatagui, el amo se defendio aduciendo que todo era producto de un complot en su contra para desacreditar su honor. Acuso al cura de extralimitarse en sus funciones y de acoger sin mucho fundamento los argumentos de las esclavas que, segun el amo, solo pretendian vivir en estado de insubordinacion y levantar falsos testimonios para lograr beneficios personales. Al final de su escrito, insto al cura a devolverle de inmediato la esclava que mantenia en su casa por mas de cinco meses, recordandole que por su culpa y por los "chismes y enredos" habia perdido otra esclava que fue a pedir amparo eclesiastico.

A estos senalamientos se defendio Arrachatagui afirmando que su intencion era acoger la vapuleada esclava y protegerla de mas agresiones y que su calidad de juez eclesiastico lo habilitaba para intervenir en casos de sevicia como estos, razones mas que suficientes para no haber devuelto la esclava. Lamento que un hombre de la conducta de Mosquera estuviera al frente del gobierno politico de la provincia pues muy poco habia combatido en su territorio los comportamientos indebidos que el mismo practicaba: "siendo por su ejemplo ocasion que apenas haya sujeto que no este publicamente en concubinato" (AGN, SC, NEC 4, f. 767v.).

El cura denunciante dio a conocer el caso en la ciudad de Santa Fe y alli el virrey Pedro Mendinueta, mediante decreto dictado el 18 de septiembre de 1801, impartio instrucciones al recientemente nombrado teniente gobernador de Novita don Jose Maria Mallarino y Vargas para que, a traves de la apertura de un juicio de residencia, investigara la conducta escandalosa de su antecesor y adoptara las providencias necesarias con miras a contener esos excesos.

Pero, en realidad, tal como lo advirtio el fiscal de la Real Audiencia don Mariano Blaya a mediados de 1802, muy pocas diligencias habia adelantado Mallarino en la causa contra su antecesor, lo que lleno de motivo a la justicia virreinal para sospechar de la complicidad entre ellos pues era claro que Mosquera continuaba con sus practicas escandalosas mientras que la liberta Maria Lozada seguia sin ser enjuiciada. Tras ser reconvenido, finalmente Mallarino llamo a atestiguar a siete vecinos de Novita que coincidieron en denunciar abiertamente el concubinato del propietario minero y los desafueros de la mulata liberta.

Finalmente, tras siete anos de sumaria, el 26 de enero de 1806 Mosquera rinde su testimonio ante la justicia asegurando que se habia enterado de la agresion de la liberta Maria pero a los 19 dias de sucedido el hecho, reafirmando que tal ataque habia sido sin su consentimiento. Reconocio ademas que por la "fragilidad humana" habia tenido una "ilicita amistad" con la liberta pero sin causar escandalo ni durante tan dilatado tiempo como lo insinuo el cura y otros testigos en sus denuncias. Para el acusado, todos los senalamientos estaban dirigidos a manchar su honor.

En su fallo, el fiscal de Novita don Tomas Antonio Lozano considero que, conforme a todos los testimonios recogidos, estaba probado "sin ninguna ambiguedad" el concubinato entre Mosquera y la liberta, ademas de la actitud permisiva de aquel frente a los excesos de ella. Ante esto, Mosquera se alisto a presentar mas de 30 pruebas, entre certificaciones y testimonios recaudados en Cali, Quilichao, Popayan, Novita, Noanama y Caloto, dirigidos a reconfirmar su intachable conducta y a probar que todo era producto de la persecucion y de la vieja animadversion que le guardaba el cura Arrachatagui, quien por estos dias ya habia fallecido.

Al parecer, estas pruebas no fueron tan contundentes como para descalificar los cargos imputados, razon por la cual tres abogados de la ciudad de Popayan coincidieron en dictaminar que la liberta Lozada debia permanecer en destierro en tanto que Mosquera fue conminado al pago de una multa de 100 pesos con la advertencia de severas represalias sin alguno de los dos reincidia en algun tipo de excesos. Vencidos los terminos para apelacion, este concepto fue remitido a la Real Audiencia, organo que lo reconfirmo el 25 de septiembre de 1809.

La reaccion de los amos traicionados

En terminos comparativos, la union ilicita entre una blanca y su esclavo fue menos habitual debido a la mayor represion por parte de las autoridades civiles y eclesiasticas. Alli el desliz o pecado era considerado mas grave por la moral imperante ya que, aparte de la relacion de adulterio, se transgredia la jerarquia patriarcal.

Aunque tambien es cierto que algunos casos no salieron a la palestra publica precisamente por el temor que infundia el estrecho control ejercido y por el valor mismo que las instituciones concedian a la fidelidad marital y a la castidad prematrimonial de la mujer (Gutierrez y Pineda 272-273). La indelicadeza de la blanca era vista como una afrenta al honor del esposo legitimo y del hogar constituido.

En este contexto, el poder seductor que se le atribuia al hombre negro o mulato fue severamente reprimido por el blanco haciendo enfasis en que aquel era bastante inferior a este como para acceder en igualdad de condiciones a la mujer blanca (Wade 299). Ante el innegable dominio masculino en la vida conyugal de la epoca y el caracter sumiso del genero femenino dentro del marco de la sociedad patriarcal, no fue dificil entender la reaccion de un amo que actuara con firmeza y venganza contra cualquier esclavo que osara entablar algun romance con su esposa.

En 1803 se siguio en el pueblo de Sopetran, provincia de Antioquia, una causa criminal contra la viuda dona Maria Antonia Galvan, acusada por su propio hermano don Ventura de vivir en "ilicita amistad" con su esclavo Salvador del Rosario. Por los testimonios depuestos se supo que este joven le habia pegado a su ama una gaznatada por causa de los celos. Se decia ademas que la cuestionada pareja de amantes solia apartar premeditadamente por las noches a la esposa esclava de dicho negro, quedandose el en la casa con su senora, y que ademas dona Maria Antonia convencia a su esclavo para que no se viera con su mujer ni le entregara lo que le correspondia por concepto de sostenimiento. Al parecer, fueron estos perjuicios y abandonos reiterados los que habian llevado a esta esclava traicionada a la sepultura (AHA, NE 38, ff. 1r.-38v.).

Otro hecho en el que se pueden visualizar las hondas implicaciones de este tipo de vinculos entre una ama y su esclavo, acontecio en jurisdiccion de la ciudad de Giron cuando solo habian transcurrido algunos cuantos anos del siglo XIX. Alli, don Andres Ordonez azoto cruelmente y le mutilo las orejas a su mulato esclavo Bernabe por presumir que este sostenia relaciones clandestinas con su senora. Al ser llamado a descargos, el amo relato con juiciosa minucia el episodio que lo llevo a cometer tal maltrato:
   Es cierto que hace el tiempo de un mes que concebi ciertas malicias
   de que el citado esclavo pudiera tener trato ilicito con su propia
   senora y mi esposa por varias demostraciones de reciproco carino
   que les note, con cuyo motivo, puse mas cuidado y los asechaba de
   dia y de noche hasta que en una de ellas el mes pasado estando en
   vela atalayando sobre sus movimientos, como pasada la media noche,
   percibi que el mulato se levantaba de su cama y se enderezaba a la
   de su senora, de la que me habia ya separado para cerciorarme de
   mis sospechas.

   En el mismo acto, segui los pasos al expresado mulato, y como las
   convulsiones de mi corazon agitado no podian contenerse dentro de
   mi pecho, llego a oirlas el esclavo estando ya muy inmediato a la
   cama de su senora y trato de profugarse aun atropellando conmigo;
   pero estando yo mas inmediato a la puerta del dormitorio, tuve la
   facilidad de cerrarle [...] hice traer luz y cerciorado de lo que
   pasaba, amarre al expresado esclavo [.] procurando contener todo el
   furor que inspiro este lance me contente con persuadirlo con toda
   suavidad a que confesara el hecho de la verdad, ofreciendole el
   perdon de la infamia.

   En efecto, confeso hasta el juramento no hacia muchos dias que su
   senora lo habia solicitado para cosas torpes, que la noche anterior
   le habia dicho en el patio de la casa que se fuera aquella noche a
   su cama y que en esta noche le habia repetido lo mismo en el
   comedor.

   Las sospechas anteriores y este ultimo hecho me llegaron a
   persuadir la certidumbre de la infidelidad de mi mujer, y sin saber
   que arbitrio tomar deseando por una parte que no se publicase mi
   deshonor, y por otra, el que por mi muerte no llegase mi mujer a
   casarse con su propio esclavo, no [se] me ocurrio otro castigo mas
   proporcionado que el de cortarle las orejas como efectivamente lo
   hice. (AGN, SC, NES 4, f. 801r.)


Cuando llevaba mas de quince dias padeciendo estas torturas, como pudo Bernabe rompio la ventana de la habitacion donde se hallaba confinado y escapo. El criado de don Ramon Rey lo encontro y pudo comprobar que llevaba hinchada la cabeza por cuenta de las heridas causadas en las orejas y ademas de esto observo que llevaba todo el cuerpo "muy verde y acardenalado" de tanto rejo que su senor le habia propinado. Aunque el mulato no revelo en este encuentro el motivo real del castigo, le reitero a aquel criado que su firme intencion era no volver donde su amo ante el temor de que este lo asesinara tras haberse fugado por segunda vez.

Ante estos insucesos, el propio Ordonez le propuso a su esclavo liberarlo a cambio de que se fuera lejos de la provincia puesto que jamas queria ver a un hombre que habia manchado su honra y perturbado la tranquilidad de una union familiar de mas de dieciseis anos. El indignado amo renovo esta propuesta ante la justicia bajo la condicion de que se guardara absoluta reserva para evitar el escandalo y el publico descredito que podria desencadenar el desarrollo de un juicio formal.

Al cabo de unos cuantos dias, inadvertidamente el esclavo se presento de rodillas ante su dueno y ante los tribunales para retractarse de lo dicho. Confeso no haber tenido nunca "trato ilicito" con su ama y que ninguno de los dos lo habia siquiera intentado. Juro ademas que el malentendido consistio en que queria salir al patio y por estar medio dormido entro equivocadamente al aposento donde ella estaba acostada.

La causa que expuso el mutilado Bernabe de haber rendido la primera version fue por estar bajo presion y temeroso de que el exaltado amo lo asesinara si no le contestaba de inmediato y que, en conclusion, aquella declaracion habia sido apresurada e infundada pues en realidad su senora jamas habia intentado propuesta indecente alguna.

En realidad, era tan excepcional este tipo de relacion prohibida que las autoridades judiciales de Giron debieron enviar el expediente a la ciudad de Santa Fe para que fuera la Real Audiencia la que adelantara el juicio e impusiera los castigos correspondientes. El mismo esposo agraviado reconocio que este era un "caso raro y no determinado ni previsto por las leyes".

El fiscal de lo civil don Diego Frias se abstuvo de pronunciarse y creyo prudente enviar primero el caso al protector de esclavos pues en este litigio estaban en juego los derechos de Bernabe ante el maltrato de su senor y el ofrecimiento de libertad que este le habia formulado.

Don Jose Gregorio Gutierrez, el protector designado para estudiar este litigio, reconocio la crueldad, sevicia e inhumanidad con que habia actuado Ordonez, transgrediendo con ello las cedulas reales que recomendaban a los amos brindar buen trato a sus servidores. No obstante, este funcionario se abstuvo de fijarle la pena a este agresor por considerar que era un asunto de exclusiva competencia del fiscal y porque ademas en medio de este lio estaba en juego un asunto tan delicado, como lo era la paz y tranquilidad del matrimonio del amo. En conclusion, Gutierrez solo se redujo a pronunciarse sobre el esclavo, por lo cual solicito a la Real Audiencia que Ordonez cumpliera inmediatamente con el ofrecimiento de la carta de libertad "para que sirva en alguna manera de compensacion a la gravisima injuria" cometida.

Frias reacciono cuestionando seriamente el concepto del protector de esclavos por cuanto consideraba que no estaba cumpliendo los deberes de su cargo y porque no podia desentenderse de la accion criminal y remitirse simplemente al pronunciamiento del fiscal. Segun adujo este funcionario, Gutierrez no podia escudarse en el pretexto de la tranquilidad y honor de los amos para encubrir toda suerte de crueldades pues eso seria propiciar la impunidad. Pidio entonces a la Real Audiencia que en su dictamen procediera criminalmente contra Ordonez.

Finalmente, la sala de oidores reunida el 22 de julio condeno al amo agresor a que expidiera de manera inmediata escritura de libertad a su esclavo, entregandole ademas 50 pesos para ayuda de sus viaticos. De igual manera, se le condeno al pago de una multa de 100 pesos para responder por los gastos del proceso. Entre tanto, a Bernabe se le conmino a salir inmediatamente de la ciudad de Giron siendo desterrado al sitio que designara el alcalde ordinario.

En esta cronica es posible advertir la honda repercusion moral que implicaba la sola murmuracion de amorios entre una senora y su esclavo. Las notorias diferencias sociales entre unos y otros, derivadas de las disimiles condiciones etnicas, ejercian su influjo para que se hiciera todo lo posible con tal de evitar que el honor del amo blanco fuera vulnerado y mancillado. Aunque todo indicaba que era innegable el extravio amoroso entre Bernabe y su ama, estaban de por medio los fuertes convencionalismos parroquiales con una linea poco visible entre lo publico y lo privado.

Las represalias violentas derivadas de este tipo de enredos sentimentales pudieron desembocar en consecuencias mucho mas funestas que las ya descritas. En otra situacion acaecida en esa misma provincia hacia 1711, don Pedro Giron fue asesinado por su esposa en asocio con su esclavo, por lios amorosos entre estos dos ultimos. Los acusados fueron sentenciados a garrote hasta que naturalmente murieran por este castigo. Con este suplicio se quiso sentar precedente sobre lo inapropiado de este tipo de relaciones ilegitimas (Valderrama 39).

Reflexiones finales

Sin duda, la vida afectiva y familiar de la poblacion esclava fue muy compleja y dependio de la conjugacion de una multiplicidad de factores. Continuamente, este segmento social se vio amenazado por disposiciones que coartaban la libre eleccion de pareja y sintio inhibidas sus posibilidades de desarrollo conyugal y familiar tanto en sus relaciones intraetnia (Pita 651-85) como en sus aventuras pasionales con otros grupos etnicos (Navarrete 97-98).

En particular, los casos descritos en este articulo dejan al descubierto las inmensas complicaciones que debieron afrontar las esclavas y los esclavos en las relaciones amorosas con sus amos blancos, una situacion en la cual las variables de genero, etnia y estatus fueron realmente determinantes en medio de una sociedad tradicionalmente patriarcal y fuertemente permeada por los principios morales pregonados por el catolicismo.

Muy evidente era el estado indefension de la comunidad esclava ante sus amos y ante la justicia (1), siendo realmente destacable el valor y la decision con que ellos buscaron reivindicar sus derechos sociales y sentimentales. El estatus social de los amos y el hecho mismo de que la mayoria de los testigos eran por lo general cercanos o de su misma condicion social, eran factores que a priori inclinaban la balanza a favor de los mas privilegiados. Las esclavas y esclavos contaban ademas con la desventaja de que su declaracion y sus pruebas no tenian entera valoracion y confianza debido a la imagen peyorativa que se tenia acerca de su estatus y color de piel.

Por otro lado, los lazos de amistad y solidaridad que eventualmente se entretejian entre los amos y las autoridades locales, abrian espacios para la complicidad de intereses en torno a obstruir aun mas la justicia. Esta convivencia no represento ninguna imparcialidad ante lo cual fue preciso en no pocas ocasiones apelar a instancias superiores como la Real Audiencia. Las mismas penurias y falta de recursos que era comun y entendible observar en los esclavos, los alejo mucho mas de la posibilidad de adelantar tramites y de ser atendidos oportunamente por la justicia. Las condiciones inequitativas tambien primaron en los castigos pues los propietarios muy pocas veces recibian condenas proporcionales a la magnitud de sus excesos mientras que los integrantes de la comunidad esclava debieron padecer destierros y encarcelamientos. Resulta ademas muy dramatico en los casos aqui revisados de celos y rivalidades los altos indices de violencia y maltrato registrados como reaccion ante este tipo de lios pasionales.

Se puede concluir entonces que el panorama de la vida sentimental de la poblacion esclava fue descarnadamente dificil. Varias fueron las limitaciones padecidas por este segmento de la poblacion en su intento por construir una vida afectiva. Fue, en muchos aspectos, un desalentador ingrediente dentro de su ya azarosa vida cotidiana.

Obras citadas

A. Fuentes de archivo

Archivo Central del Cauca, Popayan, Colombia (ACC)

Fondo Colonia (FC)

Civil I--14 Residencias (CR) 1027

Judicial II--2 Civil (JC) 5975

Archivo General de la Nacion, Bogota, Colombia (AGN)

Seccion Colonia (SC)

Negros y Esclavos de Bolivar (NEB) 1, 6

Negros y Esclavos de Santander (NES) 4

Negros y Esclavos del Cauca (NEC) 1, 4

Archivo Historico de Antioquia, Medellin, Colombia (AHA)

Negros y Esclavos (NE) 38

Archivo Historico Regional adscrito a la Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga, Colombia (AHR-UIS)

Archivo Judicial de Giron (AJG) 56

Archivo Municipal de San Gil, San Gil, Colombia (AMSG)

Administracion Municipal (AM) 15

B. Fuentes primarias impresas y fuentes secundarias

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Gutierrez de Pineda, Virginia. La familia en Colombia: trasfondo historico. Medellin: Editorial de la Universidad de Antioquia, 1997.

--y Roberto Pineda Giraldo. Miscegenacion y cultura en Colombia. Bogota: Ediciones Uniandes, 1999, tomo II.

Jaramillo, Uribe, Jaime. Ensayos de Historia Social. Bogota: Tercer Mundo Editores, 1989.

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Navarrete, Maria Cristina. "De amores y seducciones. El mestizaje en la Audiencia del Nuevo Reino de Granada en el siglo XVII". Memoria & Sociedad 15 (2003): 91-99.

Pita Pico, Roger. "La <<esclavitud>> de los sentimientos: vida familiar y afectiva de la poblacion esclava en el nororiente del Nuevo Reino de Granada, 1720-1819". Revista de Indias 256 (2012): 651-85.

Ruiz Hernandez, Liliana Fabiola. Los esclavos en Giron. Bucaramanga: Tesis Universidad Industrial de Santander, 1994.

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Wade, Peter. Gente negra, nacion mestiza: las dinamicas de las identidades raciales en Colombia. Santa Fe de Bogota: Siglo del Hombre Editores-Ediciones Uniandes, 1997.

Nota

(1) Sobre los delitos relacionados con el concubinato y el sistema penal neogranadino, vease (Gonzalez 19-27).

ROGER PITA PICO

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Author:Pico, Roger Pita
Publication:Afro-Hispanic Review
Geographic Code:4EUSP
Date:Mar 22, 2015
Words:9417
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