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Cecilio Acosta, un venezolano adelantado a su tiempo.

Su existencia (1818-1881), pensamiento y obra tuvieron como escenario el convulsionado siglo XIX, cuando desarrollo interesantes conceptos sobre la educacion y desde los periodicos de su epoca proyecto agudas ideas en lo politico y lo social. Venezolano de excepcion, Cecilio Acosta sin embargo no ha recibido el reconocimiento que merece, ni su trayectoria y obra intelectual es suficientemente conocida.

Apenas en la educacion primaria se dan a conocer pinceladas de la trayectoria de este lucido y prolifico pensador, de pluma extraordinaria y densas reflexiones politicas y sociales que asombran por su vigencia a traves del tiempo, al punto que aun hoy, constituyen aporte de primerisima importancia para entender el proceso de evolucion y desarrollo de Venezuela como republica.

Acosta nace en San Diego de los Altos, estado Miranda, el 1[grados] de febrero de 1818 en el seno de una humilde familia campesina, lo que marcaria para el, una existencia llena de privaciones materiales, aunque prolifica intelectualmente, gracias a su brillante inteligencia y un firme caracter, lo que le permitio sortear esas limitaciones para devenir en una de las mentes mas brillantes del siglo XIX, al lado de Juan Vicente Gonzalez y Andres Bello, en lo que han coincidido estudiosos de su obra y trayectoria como pensador, dotado de una prosa excepcional para la expresion de sus ideas, fundamentalmente a traves del ensayo y el periodismo.

El seminario de Santa Rosa en Caracas seria su primera fuente de formacion, bajo la guia de su gran ductor y maestro, Monsenor Mariano Fernandez Fortique, cercano a su familia, quien seria su maestro de primeras letras y de catecismo y luego orientador de aquella mente excepcional, con quien ya en la adultez, Cecilio Acosta estableceria una profunda relacion de amistad.

En el seminario permaneceria entre los 13 y los 22 anos (1831-1840) con miras al sacerdocio. Obtiene una profunda formacion religiosa y un excepcional dominio del latin y el titulo de Bachiller en Filosofia. El habito religioso, sin embargo, no conto con la vocacion del brillante seminarista, que en 1839 es atraido por los programas de estudio de la Academia Militar de Matematicas que habia fundado el sabio Juan Manuel Cajigal. Alli obtendria el titulo de Agrimensor, disciplina de la que se dice ser el "arte" de saber medir las tierras.

Un ano despues, cumplidos los 22 anos de edad, Acosta ingresaria a la Universidad de Caracas para emprender estudios de derecho que culminaria en 1848, obteniendo el titulo de abogado.

Con aquel cumulo de conocimientos y el respaldo de tres titulos de rango universitario, el joven Cecilio enfrentaba la disyuntiva de dedicarse a la siembra de una existencia materialmente confortable, para lo que contaba con sobradas herramientas, o asumir el servicio publico que pocas garantias ofrecia para un espiritu con profundas convicciones y principios religiosos y morales, en aquel hostil entorno que caracterizaba a la Venezuela del siglo XIX, carcomida por el caudillismo y las mas agrias disputas por la ambicion de poder y riqueza de individualidades y grupos de toda indole.

Su actividad intelectual expresada a traves de articulos de prensa, estudios, conversatorios, conferencias, le permitira conocer de cerca a quienes tienen en sus manos la conduccion del pais, lo que Acosta no convierte sin embargo en oportunidad para acceder a posiciones de gobierno o prebenda alguna, que significara ventaja o privilegio, merecidos por lo demas, para su dificultosa existencia llena de privaciones y carencias.

Aquella mente brillante y prolifica estaba mas alla de su propio bienestar, al asumir el servicio publico como meta de su existencia hasta el fin de sus dias.
   ... Como no puede hacerlo desde el gobierno,
   divulga incesantemente sus ideas a traves de
   conversaciones, cartas, articulos de prensa,
   estudios y de toda clase de recomendaciones
   para que el pais encuentre el camino del
   progreso y la estabilidad. En el examen
   de los males que aquejan a la Republica
   y en la elaboracion y senalamiento de las
   formulas que podrian curarlos, se pasa
   todos los anos de su vida, trabajando en
   su activo laboratorio mental, inmune a la
   fatiga, al descorazonamiento, a la ira y a las
   tentaciones del poder. (1)


Esta decision de Cecilio Acosta de convertir su vida en un apostolado de servicio a la comunidad, a cambio de una existencia de la que no se apartarian las privaciones materiales, harian que su paso por la vida transcurriera en la mas absoluta pobreza, a pesar de haber dejado como legado, aportes inmensos a la posteridad.
   En esto don Cecilio recuerda el final de
   otros grandes hombres, entre ellos el del
   Libertador, cuyo cadaver tuvo que ser
   vestido con prendas ajenas, facilitadas por
   su medico de cabecera Prospero Reverend. Y
   sin embargo, !que facil le hubiera resultado
   a Cecilio Acosta vender su talento al mejor
   postor! !Como le sobraban conocimientos y
   aptitudes intelectuales para alquilarse como
   gacetillero o como plumario de cualquiera de
   los que gobernaban en el pais en su tiempo!
   De todo esto se deduce que su pobreza
   material fue solo la manifestacion externa
   de un hombre victorioso, inmune a las
   tentaciones del poderoso Caballero Don
   Dinero, y, por ello mismo, dueno y senor de
   una vasta riqueza interior. (2)


La educacion, una de las grandes preocupaciones de Cecilio Acosta

La educacion fue una de las preocupaciones de este pensador, para quien los problemas politicos y sociales tambien absorbieron toda la energia material e intelectual de su ejemplar existencia.

Al referirse a la etapa elemental de la ensenanza, cuando se siembran las primeras letras y conocimientos, la califica como herramienta fundamental para el desenvolvimiento y evolucion del individuo en sociedad y para el desarrollo de la sociedad misma. En uno de sus ensayos mas importantes, Cosas sabidas y cosas por saberse (3), expresa al respecto lo siguiente:
   La ensenanza debe ir de abajo para arriba,
   y no al reves, como se usa entre nosotros,
   porque no llega a su fin, que es la difusion
   de las luces. La naturaleza, que sabe mas
   que la sociedad, y que debe ser su guia, da
   a cada hombre, en general, los dotes que
   le habilitan para los menesteres sociales
   relacionados con su existencia: para ser padre
   de familia, ciudadano o industrial; y de aqui
   la necesidad de la instruccion elemental, que
   fecunda esas dotes, y la especie de milagro
   que se nota en su fomento. Es una deuda que
   es preciso satisfacer, y que ademas, cuesta
   muy poco. ?Quien no ve que la capacidad
   colectiva nace de la individual, y que no
   hay bien publico, si no hay privado antes?
   ?Quien dira que ese bien pueda hacerse sin
   ser conocido, ser conocido sin ser buscado,
   ni buscarse en otra cosa que en los inmensos
   trabajos que la humanidad ejecuta dia por
   dia? ?Y quien negara que las primeras letras
   abren para ellos un organo inmenso, por
   donde se da y se recibe, por donde se ensena
   y se aprende, por donde va y viene el caudal
   perenne de las necesidades y los recursos, de
   los hechos y las ideas, de las comodidades
   y los goces? No hay duda: quien anhele
   alcanzar felicidad, ha de vivir con el genero
   humano; y para no ser, aun en medio de el,
   un desterrado, poseer su pensamiento, es
   decir, poderlo leer y escribir. De esta manera,
   todos inventan, obran y labran para cada
   uno, cada uno labra, obra e inventa para
   todos, y se puede comer, al precio de corta
   moneda, en un banquete aderezado por
   muchas manos, y costeado con el tesoro de
   muchos. El prodigio es ese; y los Estados
   Unidos no tienen otra explicacion para sus
   precoces maravillas.


Sobre la educacion que se imparte en la secundaria, las reflexiones de Cecilio Acosta son severas y profundamente criticas:
   La ensenanza secundaria nada da cuando no
   hay germen, nada, mas bien extravia el sentido
   comun, aunque parezca esto paradoja: cuando
   lo hay, hace sobre el el efecto de la lluvia,
   que coopera sin crear. Y una de dos, como
   consecuencia de lo dicho: o las Universidades,
   que son los cuerpos para los estudios de la
   ultima especie, deben quedar como museos ... o
   mientras no llega esa suspirada ocasion, tener
   como juez la sancion publica, como metodo la
   disertacion, como monumentos las memorias,
   como gala los actos literarios, como prueba las
   obras de erudicion o inventiva, y como dias
   grandes los dias de concurso ... (4)


La ensenanza superior tambien es objeto de un profundo analisis de Acosta, especialmente en relacion a los objetivos que predominan en la institucion universitaria y los propositos que en general animan a quienes acuden a las aulas de estos centros de ensenanza, mas animados por la obtencion de prestigio social o futuras prebendas que terminan en frustraciones, que a adquirir y generar conocimientos.
   Figurate ahora, por contraposicion, un
   Cuerpo cientifico como el nuestro, puramente
   reglamentario, con mas formalidades que
   substancia, con preguntas por unico sistema,
   con respuestas por unico ejercicio; un Cuerpo
   en que las catedras se proveen solo por votos,
   sin conceder al publico una partecita de
   criterio, en que se recibe el titulo, y no se deja
   en cambio nada; en que no quedan, con pocas
   y honrosas excepciones, trabajos cientificos,
   como cosecha de las lucubraciones, y en que el
   tiempo mide, y el diploma caracteriza, ?no te
   parece una fabrica, mas bien que un gimnasio
   de academicos? Agrega ahora, que de ordinario
   se aprende lo que fue en lugar de lo que es; que
   el Cuerpo va por un lado, y el mundo va por
   otro; que una Universidad no es el reflejo del
   progreso, es un cadaver que solo se mueve por
   las ondas; agrega, en fin, que las profesiones
   son sedentarias e improductivas, y tendras
   el completo cuadro. El titulo no da clientela,
   la clientela misma, si la hay, es la lampara
   del pobre, que solo sirve para alumbrar la
   miseria en su cuarto; y de resultas, vienen a
   salir hombres inutiles para si, inutiles para
   la sociedad, y que tal vez la trastornan por
   despecho o por hambre, o la arruinan llevados
   de que les da necesidades y no recursos ... !Que
   de males! ?Yo dije que se fabrican academicos?
   Pues ahora sostengo que se fabrican
   desgraciados, y apelo a los mismos que lo son (5).


Mas adelante Acosta formula una valoracion del doctorado, el mas elevado nivel de formacion que se obtiene en la universidad y en las criticas que al respecto formula se incluye el mismo:
   ... vease el doctorado, ?que es? Veanse los
   doctores, ?que comen? Los que se atienen
   a su profesion, alcanzan cuando alcanzan,
   escasa subsistencia; los que aspiran a mejor,
   recurren a otras artes o ejercicio: y nunca es
   el granero universitario el que les da pan de
   ano y hartura de abundancia. En cuanto a
   mi personita, para libertarla de censura, si tal
   fuera preciso, harto sabes que yo cambiaria
   la pluma del jurisconsulto por el delantal del
   artesano, y que suspiro por el momento en
   que, dado a otro trabajo analogo a mi gusto,
   pueda reirme a carcajadas del buen Gregorio
   Lopez, por bueno que sea, y de otros tan
   buenos como el, que han pretendido sustituir
   las citas a la logica, el comentario a la ley, y
   la autoridad a la razon. (6)


Cecilio Acosta es un pragmatico en cuanto a lo que debe ser la educacion como el recurso fundamental para adquirir conocimientos.
   La mejor leccion es lo que se ve, y por ella se
   puede sacar lo que sera. Los sistemas duran,
   pero no siempre: al fin viene la sociedad con
   sus leyes, el progreso con su logica, las ideas con
   su esplendor, y los sepultan. La antiguedad es
   un monumento, pero no una regla; y estudia
   mal quien no estudia el porvenir. ?Que vale
   detenerse a echar de menos otros tiempos, si
   la humanidad marcha, si el vapor empuja, si
   en el torbellino de agitacion universal nadie
   escucha al rezagado? ... ?Que son los metodos,
   las instituciones, las costumbres sino hilos
   delgadisimos de agua que son arrastrados
   en la gran corriente de los siglos? Despues de
   transcurridos algunos de ellos, el que descoja
   los anales de los pueblos y los hechos, hallara
   que unos y otros no son mas que terminos y
   guarismos de una formula, la cual a su vez
   es componente de otra formula mas general
   para los siglos posteriores... Algun dia, el dia
   que este completa, la historia se hallara no ser
   menos que el desarrollo de los deseos, de las
   necesidades y el pensamiento; y el libro que la
   contenga, el ser interior representado.


Y agrega mas adelante:
   ... ensenese lo que se entienda, ensenese lo que
   sea util, ensenese a todos; y eso es todo. ?No
   es un extranjero en su patria quien, despues
   que las profesiones academicas han dejado
   de ser categorias oficiales, para ser industrias
   en concurrencia, se encuentra de repente al
   lado de una maquina, de que come y viste
   un muchacho, obrerito de ayer, y de que el no
   puede comer ni vestir con todos los veles de
   Olarte que tenga en la cabeza? ...

   ?Que gana el que pasa anos y anos estudiando
   lo que despues ha de olvidar, porque si es en
   el comercio no lo admiten, si es el las fabricas
   tampoco, sino quedarse como viejo rabino entre
   cristianos??Es posible que ni el martillo del
   tiempo haya podido hacer polvo ese sistema,
   y que a el se haya sacrificado tantos talentos?
   Si el mundo truena, muge como una tormenta
   con el torbellino del trabajo, si los canales
   de la riqueza rebosan en artefactos, si todos
   los hombres tienen derechos, ?por que no se
   desaristoteliza (cuesta trabajo hasta decirlo) la
   ensenanza? ?Hasta cuando se aguarda? ?Hasta
   cuando se ha de negar entrada a la dicha,
   que toca importuna a nuestra puerta? ?Hasta
   cuando se ha de preferir el Nebrija, que ha
   hambre, a la cartilla de las artes, que dan pan,
   y las abstracciones del colegio a las realidades
   del taller? (7)


La aguda vision de Cecilio Acosta sobre lo politico y lo social

Si sus aportes sobre la educacion fueron importantes, la vision aguda y profunda sobre lo que ocurria en lo politico y lo social, permitieron a Cecilio Acosta brindar aportes de gran trascendencia, que aun hoy hacen de sus reflexiones, material imprescindible para entender la evolucion de Venezuela como Nacion.

A este pensador se la atribuye ademas, haber jugado un rol fundamental en el terreno de la pedagogia politica a traves de sus escritos en la prensa de su epoca, asolada por la confrontacion politica desenfrenada en todos los terrenos posibles. Aquellos fueron momentos en que tendencias enmarcadas en los conceptos Conservadores y Liberales, Centralismo y Federacion dividieron a los venezolanos y propiciaron grandes derramamientos de sangre como estimulantes y detonantes en la confrontacion civil.

Cecilio Acosta supo mantenerse al margen de esta confrontacion, tanto intelectualmente como desde el punto de vista material, al no asumir posiciones de poder ni aceptar prebendas de gobierno alguno, cuyo precio fue una vida de privaciones materiales, a pesar de haber podido acceder con facilidad al ejercicio de cargos importantes, gracias a sus estrechas vinculaciones con los hombres en el ejercicio del poder.

Era un comportamiento que le daba independencia para expresar con libertad de conciencia e independencia sus ideas, y asumir una actitud critica frente a gobiernos, partidos politicos o cualquier factor de poder. Para cumplir esa tarea, Cecilio Acosta disponia de una extraordinaria capacidad de analisis del momento politico que se vivia en Venezuela, a lo que se agregaba una agudeza de criterio notable y un manejo impecable de la expresion para criticar sin ofender, con firmeza y humildad al mismo tiempo.
   El ideologo que con mayor desinteres personal
   asumio la dificil tarea de darles su exacto
   valor a las palabras y uno de los que con
   mas desprendimiento se propuso purificar la
   accion politica venezolana, se llamo Cecilio
   Acosta. (8)


Sobre los partidos politicos por ejemplo, afirmaba que en estas organizaciones no deja de ser comun
   ... mayormente en algunas partes de nuestra
   querida America, el abuso que hacen de
   su triunfo y preponderancia algunas veces,
   y otras de su posicion su numero o la
   perversion de las ideas en las multitudes,
   para extraviar estas, inocularles el veneno
   del odio, mentir principios que no observan,
   vivir en luchas que no acaban, y preparar
   eternamente esas agitaciones febriles, causa
   de continuas guerras, errores repetidos,
   desenganos que no ensenan, y de un
   estado social en que hay mas politica que
   administracion, mas personalismo que
   ideas, y mas anhelo por el predominio de
   cada bando, cueste lo que costare, que por el
   adelantamiento de las industrias y la difusion
   de las maximas salvadoras, con grave
   perjuicio de las costumbres, y de la riqueza
   publica, sujeta a crecer hoy para ser ahogada
   manana por el casco del corcel de guerra o
   por la mano pavorosa del impuesto. (9)


Lo que debe entenderse por "pueblo"

En uno de sus escritos en los que desarrolla profundas criticas al desempeno de los partidos politicos decimononicos, Cecilio Acosta expone lo que en su criterio debe entenderse por "pueblo", en contraposicion al manejo interesado que de este concepto, hacen las organizaciones partidistas.

Plantea este profundo pensador en su ensayo (10):
   Despues de pasada la epoca ominosa que
   hemos corrido en medio de tantos peligros y
   azares, y abriendonos paso y rumbo a traves
   de la mala fe, de la insolencia y descaro de
   los malos contra los buenos, y del espiritu
   de bando y parcialidad, que en su vertigo de
   rabia, troco hasta los nombres de las cosas;
   y devuelto ya hasta cierto punto el reposo
   a la sociedad y la confianza a los animos,
   agitados antes, ora por el temor, ora por el
   viento de las pasiones politicas, ha venido ya
   el tiempo de consagrarse con vigor y espacio
   a consideraciones de salud y utilidad para
   precaver males futuros, y a pesar en calma,
   como si dijeramos libres de mal influjo, hasta
   donde es capaz la razon de cegarse cuando
   anda metida y envuelta en el torbellino de los
   intereses de partido.

   Pero entre todas las aberraciones a que puede
   dar margen ese estado, que se acerca mucho al
   de la guerra, porque es su imagen y que, sobre
   todo, en la faccion que quiso llamarse entre
   nosotros partido politico, llegaron a ser las mas
   escandalosas asi como las mas perjudiciales,
   por lo mismo que los que lo componian
   no eran otra cosa, en su generalidad, que
   ladrones y bandidos, ninguna mas ridicula
   que el abuso de la palabra pueblo.

   Verguenza nos da hoy, lo confesamos,
   que la posterioridad haya de ver un dia
   tanta miseria, tanta debilidad en los unos
   para sufrir, tanto descaro en los otros para
   buscar males aun en aquellas cosas que
   debieran ser sujeto de burla y risa, mas que
   motivo de temor. ?A que de pasiones no
   ha dado margen, a que de intereses no ha
   exaltado, cuantos planes negros e inicuos
   no ha promovido la mala inteligencia del
   vocablo pueblo? ?Era preciso amedrentar
   la autoridad, forzarla, ahogarla en su
   deliberacion tranquila, y cercarla de punales,
   y aturdirla con gritos de crimen y amenazas
   de asesinos, para eludir el fallo de la justicia,
   como sucedio el 9 de febrero? ?El pueblo era
   quien debia hacer todo esto? ?Era preciso
   robar? Se invocaba al pueblo. ?Se levantaban
   cuadrillas de facciosos? Era el pueblo quien se
   levantaba. ?Se proclamaba, se pedia la caida
   del Gobierno? Era el pueblo quien proclamaba
   y pedia. Y al fin, se insultaba a los buenos
   ciudadanos, y se sacaba a plaza el pudor y
   buen nombre de las doncellas y matronas,
   y se escarnecia en los mesones la virtud y el
   buen proceder, y se hacia gala de maldad, y
   se prometia el reparto de la propiedad y del
   sudor ajeno, y se alentaba la revolucion, y se
   alentaban los criminales y se buscaban, y se
   befaba a los buenos y se los perseguia; y todo
   en nombre del pueblo, porque el pueblo lo
   pedia, porque el pueblo lo proclamaba.


Luego de semejante analisis, Acosta desarrolla una hermosisima descripcion de lo que para el encierra el concepto de pueblo:
   !Ilustre pueblo de Venezuela! !Pueblo de
   la independencia y de la gloria! !Pueblo
   del patriotismo y las virtudes civiles! Mira
   como se te insulta y desapropia. Otro quiere
   tomar tu nombre para engalanarse con el,
   para embaucar con el, para imponer respeto
   y autoridad con la magia de el; quiere
   ponerse tus vestidos para emparejarse
   contigo, y tratarte de igual a igual para
   rebajarte a su bajeza para confundirte en su
   polvo, para abismarte en su miseria.

   Tu no eres el, ese que ha querido suplantarte
   y contrahacerte, tu eres la reunion de los
   ciudadanos honrados, de los virtuosos
   padres de la familia, de los pacificos
   labradores, de los mercaderes industriosos,
   de los leales militares, de los industriales
   y jornaleros contraidos; tu eres el clero
   que predica la moral, los propietarios que
   contribuyen a afianzarla, los que se ocupan
   en menesteres utiles, que dan ejemplo
   de ella, los que no buscan la guerra para
   medrar, ni el trastorno del orden establecido
   para alcanzar empleos de holganza y lucro;
   tu eres, en fin, la reunion de todos los
   buenos, y esta reunion es lo que se llama
   pueblo; lo demas no es pueblo, son asesinos
   que afilan el punal, ladrones famosos que
   acechan por la noche, bandidos que infestan
   caminos y encrucijadas, especuladores
   de desorden, ambiciosos que aspiran,
   envidiosos que denigran y demagogos que
   trastornan. ...

   ... De manera que el verdadero pueblo
   de Venezuela, el que influye y pesa en la
   balanza de los destinos politicos de nuestra
   patria, el que la ama de corazon, porque
   tiene intereses comunes con ella, porque
   tiene propiedad y, por lo mismo, espiritu y
   celo publico, se vio despojado de su nombre,
   despojado de su influjo.

   Es preciso, que no seamos mas ilusos; que
   no nos dejemos enganar con palabras como
   los ninos; y sepamos que el verdadero pueblo
   no sin diez, ni ciento, ni mil, ni nunca
   contados hombres, sino la generalidad de
   los hombres, y eso no todos, sino los buenos
   ciudadanos. (11)


En el periodico El Federalista (12), Cecilio Acosta escribiria profundos y muy criticos analisis sobre la realidad politica y social de la convulsionada Venezuela del siglo XIX.

En uno de esos articulos titulado Ideas de Actualidad (13) expresaria sobre el desempeno del gobierno para ese momento, demoledoras criticas:
   !Ah! Dias menguados estos, que estuvieron
   muy distantes de la mente de Bolivar y de
   sus Tenientes, el dia que proclamaron la
   libertad como derecho de todos, y no como
   un sistema inventado para constituir el
   patrimonio, las riquezas y el predominio de
   pocos.

   Todo esto se sabe, y por eso se lucha. De
   un lado el todo que vive, que quiere, que
   reclama y que puede; del otro, una parte
   que solo hace debil resistencia: aca el yo que
   manda porque tiene la fuerza, alla el tu que
   debe obedecer porque no tiene ninguna.

   En esta situacion, ?con que cuenta el
   Gobierno? En los Estados, las pocas fuerzas
   que llevan su bandera forman ya alianza o
   la preparan: en la capital, el Gobierno esta
   apoyado en un sistema falso que contiene
   en su seno fermento latente, y solo aguarda,
   para descomponerse, el momento de esas
   asimilaciones que no son menos que las
   leyes porque son la corriente de la opinion.
   Las revoluciones, llegadas a este caso, son
   como la electricidad, que siempre recorre su
   intermedio. Es enganarse estupidamente, o
   hacer el triste papel de un triste estadista,
   el pensar que la lealtad es a la persona y
   no al deber, o que puede quedar de pie algo
   fundado sobre la arena, cuando el agua lo
   zapa y esta la misma arena removida.

   ... Ahora es el instante de preguntar,
   ?y se puede entablar lucha contra ese
   movimiento? ?Es eso posible? ?Se va a algun
   fin, pueden alimentarse algunas esperanzas
   de buen exito, es justificable tal proposito?
   Juzguelo quien no este ciego por la pasion y
   tenga alguna luz para pensar.


Mas adelante, en el mismo escrito, Acosta lanza este lapidario exhorto al gobierno:
   Al gobierno no le queda hoy mas recurso
   ni es otro su deber, que capitular: dar un
   corte a las dificultades en paz, retirarse a
   tiempo, devolver lo que no es suyo, salvar
   una sangre que puede caer sobre el, y dejar
   puesto para las cosas un sello en que no
   quede maldecido su nombre, ni proscrita su
   memoria.

   Buena ocasion se le presento para ello,
   y la desaprovecho, en el 11 de mayo
   proximo pasado, cuando las conferencias
   y el Convenio de Antimano. Pudo haber
   proclamado entonces y firmado la amnistia,
   para el en especial, como el representante
   del regimen antiguo, y como el que mas
   la necesitaba: las amnistias son mantos
   que cubren, y palabras que reconcilian.
   Pudo haber puesto un cese a la guerra,
   dando el la palabra de paz. Pudo haber
   instalado a la Revolucion en el gabinete, y
   abierto la era del reposo publico. Pudo en
   fin haber abatido la bandera rota delante
   de la bandera flamante, devuelto el titulo
   del mandato, y reconocido el derecho del
   soberano.

   No hizo eso: hizo un tratado absurdo, en
   que, hasta cierto punto, se reconocieron dos
   campamentos, dos ideas, dos gobiernos; y
   sin embargo, ni el uso quedo mas debilitado
   ni mas fuerte por eso ni el otro refrendo su
   titulo en la opinion. Un gobierno quiere
   continuar siendo gobierno y capitula; una
   Revolucion es reconocida como tal en su
   derecho, y no manda: he aqui el Convenio:
   naturaleza hibrida, que no tiene ninguna
   propia; verso sibilino, que por lo mismo
   que niega y afirma al propio tiempo, nada
   resuelve. El hombre de Estado es el que
   define, el que marcha a un fin, el que no
   hace procesos de alcaldia. (14)


Reflexiones sobre la libertad de imprenta

Si algun derecho defendia celosamente Cecilio Acosta, era la libertad de imprenta, como una herramienta fundamental para la expresion del pensamiento.

De hecho al periodico lo denominaba "el libro del pueblo", definicion que recogia su admiracion y respeto hacia este recurso de primera importancia para el ejercicio del derecho a dar a conocer las ideas.

Acosta sin embargo, tambien era severo en extremo, al senalar el dano que podia generar en el cuerpo social, el ejercicio de la libertad de imprenta sin limites ni respeto a los principios que deben regir en la convivencia entre los seres humanos.

En articulos publicados en el periodico El Centinela de la Patria (15) desarrolla un extenso analisis sobre los beneficios y los problemas del ejercicio de la libertad de imprenta, del que recogemos algunos fragmentos que ilustran el cuidado y la profundidad con los que Acosta manejaba este tema:
   Entre las leyes que habran de fijar la atencion y el estudio del
   proximo Congreso, ninguna mas importante, ninguna mas delicada y
   trascendental que la reforme, para fijar, el uso que puede hacerse
   de la libertad de imprenta; porque si bien es cierto, que esta
   institucion social esta destinada al ejercicio de una libertad
   preciosisima, que no puede quitarse, tambien lo es, que cuando no
   se la contiene en justos limites, solo sirve de instrumento al
   furor tribunicio, y degenerando y perdiendo de su naturaleza
   primitiva, destruye en vez de crear, muerde y envenena en vez de
   amonestar, reune todas las pasiones y las atiza, convida todos los
   intereses y los halaga, y con la mira siempre fija en sacudir todo
   freno, rompe todos los lazos, desacredita los gobiernos, los
   debilita, y concluye al cabo por conmoverlos en su base y
   postrarlos por el suelo.

   ... Trabajo nos cuesta, lo confesamos, el comprender que es lo que
   pretende la demagogia cuando en su vertigo de frenesi grita y
   proclama la libertad indefinida de la imprenta. ?Que quiere decir
   con esto? ?Hay libertad para denostar, para vejar, para maltratar
   lo mas sagrado? ?Hay libertad para apellidar a guerra, para
   provocar la insurreccion, para incendiar la sociedad? Nosotros no
   lo entendiamos asi. Pero si es asi, sois unos malvados; si es asi,
   os maldecimos, os execramos, y os volvemos las espaldas para no
   oiros, para oir solamente los consejos de la razon... La cual en
   efecto nos dice, que las sociedades solo recogen lagrimas por fruto
   de la libertad ilimitada de la imprenta, y que asi como cuando se
   la contiene en justos limites es la institucion mas fecunda en
   buenos resultados, cada vez que los traspasa, es el azote mas cruel
   para las naciones.

   De todo lo dicho concluimos, que si resulten males del abuso de la
   imprenta, ella no debe llegar hasta alla, luego debe tener lindes
   que la demarquen; luego su objeto queda comprendido en esos lindes.


Un frustrado talento literario

No obstante sus dotes extraordinarias en el manejo del idioma y la capacidad creadora que le caracterizaron, quienes han estudiado su obra, coinciden en senalar que el trabajo literario de Cecilio Acosta quedo en un segundo plano para este venezolano de excepcion, quien dedico todo su talento y capacidades a la educacion, pero sobre todo al acontecer politico y la materia social, terrenos en los que cumplio un rol de primera linea en la convulsionada Venezuela del siglo XIX, epoca en la que le toco vivir.
   El es uno de los que buscan el equilibrio y la paz de los pueblos,
   los fundamentos de su organizacion y el progreso, la transformacion
   de la moral colectiva y de los sistemas de ensenanza... Y, por
   anadidura, en lo estrictamente personal gravita sobre el la
   influencia de quienes sostienen que para el estadista, el
   legislador, el politico "hacer versos" es perder tiempo y seriedad.
   Estas tres circunstancias permiten apreciar en el la vertiente
   republicana como un torrente de ideas que corre a todo sonar por
   entre sus contemporaneos; mientras que la vertiente literaria no es
   sino un hilo de palabras que se desliza, casi furtivamente y en
   silencio, por la escondida senda de albumes y cartas privadas,
   oculta a los ojos del publico. (16)


Bibliografia

ACOSTA C., "Cosas sabidas y cosas por saberse". Publicacion especial de la Revista Nacional de la Cultura. Caracas: Ministerio de Educacion, 1958.

SAMBRANO URDANETA, O., Cecilio Acosta vida y obra. Caracas: Ministerio de Educacion, 1969.

(1) Sambrano Urdaneta O., Cecilio Acosta vida y obra, p. 20.

(2) Ibid., pp. 101-102.

(3) Acosta C., "Cosas sabidas y cosas por saberse". Publicacion especial de la Revista Nacional de la Cultura, pp. 4 y 5.

(4) Ibid.

(5) Ibid.

(6) Ibid. p. 6.

(7) Ibid. p. 9.

(8) Sambrano Urdaneta O., Ob. Cit., p. 51.

(9) Sambrano Urdaneta, O., Ob. Cit., pp. 150-151.

(10) Serie de tres articulos de Cecilio Acosta publicados en El Centinela de la Patria, Nos. 19, 21 y 24, (Caracas, enero de 1847). El ultimo de los tres, "Al ciudadano esclarecido", se incluyo en Obras (Tomo V, pp. 259-262). Fueron incluidos en el Vol. 9 de la coleccion Pensamiento Politico Venezolano del Siglo XIX. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Republica, 1961. Nota de la Comision Editora. En: https://omerta. gitbooks.io/cecilio-acosta-obras-completas-i

(11) Ibid.

(12) Diario de la Tarde. Fundado en julio de 1863 por el musico, abogado, escritor y politico Felipe Larrazabal. Circulo diariamente a un costo de 12 reales el ejemplar. En su primera etapa se publico hasta 1866, y a partir de este ano se encargo de su direccion y redaccion el colombiano Ricardo Becerra. Durante este segundo periodo presento una ferrea oposicion al gobierno Federal de Juan Crisostomo Falcon. Apoyo los principios de la Revolucion Azul enfrentandose politicamente a Antonio Guzman Blanco. Sus ultimos numeros circularon en abril de 1870, debido a la confiscacion de su imprenta por parte del Presidente Guzman Blanco. Ver en: http://saber.ucab.edu.ve/ handle/123456789/27299

(13) Publicado en El Federalista, No. 1438. (Caracas, 5 de junio de 1868). Se incluyo en Obras (Tomo IV, pp.75-83). Nota de la Comision Editora. En: https:// omerta.gitbooks.io/cecilio-acosta-obras-completas-i

(14) Ibid.

(15) El Centinela de la Patria, Nos. 5, 7, 10, 13 y 16, (Caracas, noviembrediciembre de 1846). No se incluyeron en Obras. Fueron recogidos en el Vol.9 de la coleccion Pensamiento Politico Venezolano del Siglo XIX. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Republica, 1961. Nota de la Comision Editora. En: https://omerta. gitbooks.io/cecilio-acosta-obras-completas-i

(16) Sambrano Urdaneta, O., Ob. Cit. pp. 94-95.
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Author:Rodriguez Iranzo, Alfredo
Publication:Almanaque
Date:Dec 1, 2018
Words:5799
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