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Cataluna y la movilizacion de recursos militares para la expedicion a Sicilia, 1718.

[en] Catalonia and the mobilization of military resources for the expedition to Sicily, 1718

En 1780 Jaume Caresmar, no dudaba en afirmar que "Barcelona ha sido el arsenal general en donde se han aprestado las expediciones de Cerdena y Sicilia (...) con aprestos y preparativos intermediarios que han contribuido a su riqueza" (3). Con ello se referia al importante papel que a su entender habian tenido los artesanos catalanes en la movilizacion de recursos para las aventuras italianas del cardenal Alberoni. El contemporaneo Francesc de Castellvi destacaba que el embarco de tropas para expedicion de Sicilia de 1718 estuvo "tan bien dispuesto y abastecido que desde Felipe II no se habia visto en Espana mayor ni igual" (4), y el marques de la Mina recordaba el "numeroso tren de batir de companias, vestuarios y armamentos" que se acumulaban en Barcelona (5). El estudio de la aventura siciliana de Alberoni forma parte de un debate mas amplio: determinar si la presencia militar de un numeroso ejercito en Principado durante la primera mitad del siglo XVIII tuvo un efecto positivo en su recuperacion economica (6). Para Manuel Arranz no hay duda que la presencia de numerosas tropas supuso una "actuacion estimulante de la economia en algunos sectores sociales" (7), algo semejante a lo que ha planteado Pere Molas (8). Pero no todo el mundo pensaba asi. Antoni Capmany consideraba que a la hora de la verdad, solo se beneficiaron 5 o 6 gremios y que el auge economico de Cataluna a partir de los anos 30, "de ningun modo depende del acantonamiento de tropas" (9). Debemos reconocer que, como hace Christopher Storrs, para los primeros anos del gobierno de Felipe V el papel del Estado en la economia "ha sido bastante ignorado" (10) y, en palabras de Josep M. Delgado, "esta aun por cuantificar el gasto efectuado por el ejercito y la marina durante sus estancias en Cataluna" asi como "los beneficios que obtuvieron asentistas, comerciantes y artesanos" (11).

El estudio de los efectos que tuvo la movilizacion militar de Felipe V sobre la economia catalana es una pieza de un debate mas profundo: determinar en que medida la politica militar del primer Borbon responde a una concepcion determinada del Estado y si la reforzo. Los ultimos estudios han puesto de manifiesto que el tradicional concepto de "contractor State" desarrollado por R. Knight and M. Willcox (12), debe ser hoy revisado pues, como recuerda el mismo Willcox en un trabajo reciente, "armies all over Europe were provisioned and or at least partly by contract from medieval Ages" (13). No parece que en el siglo XVIII haya alguna novedad excesivamente relevante, fuera de la intensidad de este proceso. Por otro lado, Josep M. Delgado considera que se debe actualizar tambien lo que John Brewer llamo "Fiscal-military State" (14), a pesar de que en su momento parecio util para explicar "la genesis del estado absoluto en su version tradicional" (15). Richard Harding lo ha dicho claramente: "The focus on the centralizing state, absolutism and coercion has led to a neglect of collaboration, co-operation andacomodation (...). It seems important to reexamine the contractor-state relationships" (16). Necesitamos profundizar en como ejercio realmente el poder el Estado. Solo asi podremos ver con mayor claridad si era tan independiente de los poderes economicos locales como habitualmente se ha dicho. El estudio de la movilizacion de recursos militares es un campo clave para aproximarnos a esta problematica, que puede iluminar otros campos. Rafael Torres y Pepijn Brandon han escrito recientemente que
   the tendency in the literature to associate state centralization
   automatically with a diminishing role for military entrepreneurs
   needs serious revision. In many cases, the strengthening of the
   eighteenth century central states depended on and extended the
   opportunities for the involvement of capitalism elites in the
   business of war (17).


Y quiza, no solo a las elites.

Analizar el modo en que Felipe V movilizo los recursos para organizar la expedicion de Sicilia de 1718 nos puede ayudar a comprender estas problematicas, y determinar si a principios del siglo XVIII la Corona borbonica fue capaz de llevar a cabo este tipo de expediciones solo con ayuda de algunos grandes asentistas. Antoni Capmany recordaba que fue a partir de la expedicion de Sicilia cuando se produjo el recurso a asentistas privados catalanes por parte de la Corona (18) y Pere Molas destacaba que la perdida de los Paises Bajos y del Milanesado en los tratados de Utrecht como fuentes de abastecimiento militar, impulso a Felipe V "a aceptar la produccion catalana" (19). ?En que medida la participacion de pequenos empresarios catalanes fue relevante y supuso un beneficio para una economia destrozada fruto de la reciente guerra de Sucesion? (20)

La expedicion de Sicilia de 1718. Algunos problemas metodologicos

Los estudios de Nuria Salles han puesto de manifiesto la complejidad de los motivos que llevaron a Felipe V a embarcarse en la conquista de Sicilia. Como senala esta autora, mas que la influencia que podia haber ejercido Isabel de Famesio para aumentar el control sobre los territorios italianos, parece que los motivos de fondo de Felipe V se relacionaban con la voluntad de tener una posicion de fuerza en las negociaciones con el Emperador, que a su entender habia salido excesivamente beneficiado de los tratados de Utrecht, asi como debilitar algunas de sus alianzas. El fracaso de la expedicion tuvo el efecto contrario: fortalecio el papel de Carlos VI (21). No es este el lugar para explicar el desarrollo de una expedicion bien conocida y narrada por numerosos contemporaneos e historiadores (22). La flota salio de Barcelona el 19 de junio de 1718 y fue vista con temor por parte de las potencias internacionales, que el 2 de agosto firmaban el tratado de la Cuadruple Alianza contra Espana. Los preparativos empezaron otono de 1717 y fueron tan eficaces que el marques de San Felipe no dudo en afirmar que "nunca se ha visto armada mas bien abastecida" (23). La expedicion fracaso al ser derrotada la armada espanola por el general Byng, el 11 de agosto en la batalla de cabo Passaro (24). Tanto el marques de San Felipe como Francesc de Castellvi consideran que se embarcaron mas de 30.000 hombres (25), cifra que habitualmente se ha dado por valida (26). Un informe de Secretaria de Marina de mayo de 1720 recogia que la expedicion estuvo formada por 34.341 soldados de infanteria, a los que habria que anadir unos 6.000 que formaban los batallones de caballeria y de dragones (27). En total podemos hablar de cerca de 40.000 hombres, si bien es cierto que no todos partieron de Barcelona en junio de 1718 (28). Debemos tener en cuenta que en el ano 1717 habia acantonados en Cataluna unos 19.000 soldados (29), lo que significa que durante la primavera de 1718 la presencia militar en el Principado casi se doblo. A estas cifras se anade el tamano de la armada, compuesta de (40) navios (30) y 312 barcos fletados (31). Logicamente, esto debia tener algun efecto sobre la provincia, pues habia que alimentar, vestir, acuartelar y armar a toda esta poblacion militar.

Desde finales de 1717 Barcelona se convirtio en un centro en ebullicion constate de pertrechos para la expedicion, procedentes de toda la peninsula y del mismo Principado. Nos lo recordaba el mismo marques del Mina: "entraban cada dia en el puerto de Barcelona bastimentos de los demas de Espana y los de afuera, unos con trigo, cebada y otros efectos (...), se juntaban municiones, se adelantaba el tren de artilleria de batir y campana, se hacian vestuarios con fatiga incesante" (32). Pero al hablar de estos pertrechos ?a que nos estamos refiriendo exactamente? No resulta facil responder a esta pregunta porque no se han encontrado las cuentas del tesorero de la expedicion, Esteban de Abaria Imaz, si bien es cierto que el no controlaba todas las compras. Tenemos constatado que en muchos casos, como sucedia con los complementos de artilleria, se encargaban al intendente de Cataluna (33). Un estudio comparativo entre las cuentas de la Expedicion de Sicilia del Tesorero Mayor, Nicolas de Hinojosa, con los datos conservados en la Intendencia catalana pone de manifiesto que al menos hubo 32 pagos que se hicieron en Barcelona que no estan registrados Madrid (34). Por otro lado, como ha mostrado Anne Dubet, durante esos anos asistimos a un proceso de fortalecimiento de la Tesoreria Mayor, que desde abril de 1717 habia aumentado enormemente su control sobre las cajas de los diferentes consejos y provincias (35). Sin embargo, a la hora de contrastar informacion entre los registros del tesorero local y el central, los datos tampoco acaban de cuadrar. Las cuentas referidas a la expedicion que presento el tesorero de Cataluna, Andres Perez Bracho, constatan la existencia de 43 pagos que no estan en las referidas cuentas de Hinojosa (36). Estas tres fuentes tampoco son definitivas para hacerse una idea de los recursos movilizados para la expedicion, pues no registran el coste de los asientos generales que estaban activos desde finales de 1717 hasta junio de 1718, cuando partio (37). Solo cuando juntamos y contrastamos las informaciones de todas estas fuentes, podemos hacernos una idea aproximada del volumen y el coste de los recursos que se movilizaron. Es a partir de estos datos que hemos podido analizar un total de 366 contratos y asientos que se hicieron entre el Estado y particulares para abastecer la expedicion de 1718. Situamos en el mismo plano de igualdad los contratos y los asientos pues, a pesar de las diferencias entre ellos (duracion, privilegios para el asentista), los dos son esencialmente acuerdos economicos entre el Estado y particulares para abastecer a las tropas de un producto concreto (38). Nuestro estudio ha obviado voluntariamente los asientos relacionados con la contratacion de tropas y el pago de sus sueldos, porque nos alejaria del tema principal y requieren un tratamiento especifico que no podemos dar en este articulo (39).

Los estudios de Rafael Torres han puesto de manifiesto la amplitud de campos economicos que la Corona contrato para el abastecimiento de tropas (40). Para este trabajo hemos simplificado estos campos a cinco grandes tipologias: viveres, armas, navios, construccion, vestuario y transporte. Dentro de viveres incluimos tanto las raciones de pan y de marina como la paja para los animales. La tipologia armas abraza no solo los fusiles y las bayonetas, sino tambien la polvora, las municiones, los complementos necesarios (avantrenes, curenas, hachas, picos, piezas de hojalata, carbon) asi como los caballos. Dentro de los navios, a parte de la construccion de diferentes embarcaciones (chalupas, faluas, pingues), se incluyen todos los materiales complementarios (jarcia, velas, palos, brea) y los vinculados a la puesta a punto (cortinas, calderas, pintar carenas, etc.). Construccion es una tipologia que incluye tanto la ampliacion/modificacion de edificios (almacenes, cuarteles, caballerizas) como la confeccion de productos menores (camas, fogones, puentes de desembarco, tiendas). Dentro de vestuario, a parte de los uniformes de los soldados, hemos contabilizado las sabanas de los hospitales asi como las sillas de montar, frenos y otras piezas de cuero vinculadas a los caballos (pretales, correones, cinchas, etc.). Finalmente, los transportes incluyen, ademas del traslado de materiales a Barcelona u otros lugares con mulas o barcas, la confeccion de los utensilios necesarios para transportarlos (botas, sacos, redes y cajas). Dentro de este apartado, incluimos tambien los gastos por los procesos de embalaje y carga y descarga de productos. A la luz de la esta division, el resultado que obtenemos se refleja en el siguiente grafico.

Los contratos vinculados a los transportes y las armas fueron sin duda los mas numerosos, lo cual es indicativo de que eran los sectores que carecian de menos asientos generales. En un segundo nivel estarian los contratos vinculados a los navios, los viveres, la construccion y el vestuario. Vale la pena profundizar en alguno de ellos.

Transportes, viveres y armas

La cuestion de los transportes sin duda es llamativa, pues es un sector que ha sido poco estudiado, en parte por la existencia de pocos asientos generales (41). Su analisis nos muestra que una parte importante de estos contratos eran muy pequenos y limitados. Por ejemplo, se encargaba a Francisco Mateo, un "llogater de mules", el transporte de fajinas a Barcelona, al patron Guillermo Oliver botas de agua vacias desde Alicante o al marinero Vicente Girona el "flete y conduccion de cuatro piezas de madera" (42). Esto no significa que en algunos casos no hubiera contratos de mayor envergadura. No era casualidad que en febrero de 1718 se firmara con el navarro Pedro Irigoyen un asiento durante 6 anos para transportar bombas, balas y otros pertrechos desde la fabrica de Eugi a Tortosa (43). Tres meses antes, en diciembre de 1717, se habia nombrado al bordador Antonio Bellvitge como "Asentista de mulas para el servicio de la artilleria" (44).

Dentro de los transportes tambien debemos considerar todo lo referente a la confeccion de los envases para el porte de los productos, especialmente armas (fusiles, polvora, complementos de artilleria) y viveres (bizcocho, agua y vino sobre todo). Esto es llamativo porque, al menos para el caso de los viveres, lo normal era que los envases fueran a cuenta del asentista general (45). Guerrero Alcaide ya puso de manifiesto la importancia de este sector (46). Para la expedicion de 1718 comprobamos la existencia de mas de 80 pagos por 65.287 sacos. Algunos de estos contratos podian ser muy grandes, como los 23.000 sacos que se pedian al soguero Josep Besora para el transporte de raciones de armada (47). y en otros muy pequenos, como los 15 sacos usados que se pagaban a Marti Torrent, sindico de Castella, por el valor de 16reales (48). Algo parecido sucedia con las botas, de las cuales hemos encontrado 27 pagos diferentes (49). Otro campo seria el de las cajas, especialmente utilizadas para el transporte de armas. En nuestro estudio hay 6 contratos de este tipo que van desde los "158 cajones para encajonar escopetas y fusiles" encargados a la compania de carpinteros manresanos de Josep Maselina, hasta las "68 cajas para pedreros y morteros" que el herrero Salvador Pera entrego el 18 de mayo de 1718 (50).

Por otro lado, la cuestion de los transportes tambien abrazaba todos los gastos derivados del empaquetamiento y distribucion, especialmente importante en el caso de los viveres. En los grandes asientos, lo habitual era que contratista se responsabilizase de este cometido como sucedio, por ejemplo, con el asiento general de viveres de marques de Valdeomos para el ano 1718 (51). Sin embargo, parece que esto no siempre fue asi. En la primavera de 1718 se pagaba a Antonio del Rio, guarda de almacen, 4.289 reales por empaquetar diferentes productos (52), y la compania de Felix La Casta, recibia 9.700 reales por la distribucion de viveres (53). Es significativo constatar la gran variedad de perfiles profesionales implicados: patrones, sogueros, boteros, basteros, armeros, mercaderes, hasta sindicos de diferentes ciudades como Vic, Castella o Sant Boi (54).

Una realidad muy diferente son los viveres, que era el sector que consumia mas recursos economicos (55). David Goodman ha hecho notar que "-victualling was de most taxing of all task involved in the procurement of naval supplies. It was a multi-pahse operation consisting of planning, purchasing, transport, storage and distribution" (56). A pesar de ser un sector donde lo habitual era la existencia de grandes asientos generales, llama la atencion que hayamos encontrado 31 pagos o contratos relacionados con esta tematica al margen de ellos (57). La compania Goyeneche-Valdeolmos tenia el asiento general de viveres para el ejercito de tierra (58), pero eso no impidio a la Corona encargar durante la primavera 1718 al negociante frances Nicolas Greban las raciones de todos los oficiales de tropa, a Martin Mielgo harina y trigo y a Lorenzo Curada el pan de municion de las tropas (59). Por lo que se refiere a las raciones de marina, que eran diferentes de las del ejercito de tierra (60), la presencia de un asentista general no suponia una situacion de monopolio: a Josep y Jaime Duran se les llego a encargar 260.000 raciones de armada, a Antonio Puche, 700.000 y a don Jose Querezaju 260 (61). Esto se hacia de modo simultaneo al hecho que la compania Julian Prieto de Aedo tenia el asiento de la provision de galeras de Espana desde 1717 (62). Encontramos contratos realmente pequenos, que parecen mas bien consecuencia de necesidades puntuales o deficiencias de los grandes asentistas. Al negociante catalan Salvi Torres se le pagaba el 28 de mayo, dos semanas antes de que la expedicion partiera, 20.660@ de harina, y al consul de Venecia, Antonio Juanes, "110 quintales 2@ y 21 libras de arroz para completar diferentes raciones" (63). A la vez estaria la alimentacion de la caballeria, de la que hemos encontrado 7 contratos (64). Esto es llamativo, porque lo habitual era que los costes de la paja estuvieran incluidos dentro de los asientos generales de viveres (65).

Definir el conjunto de contratos militares que se hicieron respecto al aprovisionamiento de armas no resulta facil pues, segun el regimiento de que se tratase, el propio asentista se responsabilizaba de proporcionar las armas (66). Hemos podido identificar un minimo de 97 contratos o pagas por servicios vinculados al armamento para la expedicion. De estos contratos destaca el numero de peticiones que se hacia de complementos de artilleria, un campo ignorado por los estudios academicos. Su volumen solia ser muy grande. Por ejemplo, el 2 de febrero de 1718 se encargaba al herrero Jacinto Valls y su compania, diferentes "generos de artilleria" (hachas, agujas, clavos, limas, martillos, etc.) que sumaban un total de 47 productos diversos, con un coste de 62.113 reales (67). Sin embargo, esto era una parte relativamente pequena de todos los complementos necesarios. El 15 de junio de 1718 el responsable del almacen listaba los "pertrechos de guerra que se remitieron a Sicilia en el ano 1718". El documento recoge un total de 311 utensilios de varios tipos que van desde las curenas, pasando por las lanadas, zoquetes y una variedad muy grande de sierras, cubos, carros, planchas y otros productos (68). Respecto a los fusiles llama la atencion la importancia que tienen las fabricas de la Cavada y Lierganes, dedicadas habitualmente a los canones (69), pues en mayo de 1718 se encargan "todos los fusibles disponibles" (70). Pero ellos no fueron los unicos. A lo largo de toda la primavera se hacen encargos para fabricar o arreglar fusiles, escopetas o carabinas al menos a 11 companias diferentes de armeros procedentes de toda la geografia catalana (Barcelona, Ripoll, Manresa, Lerida, Tortosa, Tarragona) (71). Los datos muestran que no hubo un gran asentista para las armas y que la produccion en este campo estuvo muy fragmentada en pequenos grupos.

Por otro lado, no solo los armeros tenian un papel clave en este sector, sino que una multitud de oficios diferentes tambien se beneficiaban. Hemos encontrado a cinco companias de carpinteros trabajando para el sector armamentistico, como es el caso de Francesc Mallol al que se le habian pedido arreglar 6.000 fusiles que habian llegado de Cadiz en mal estado (72). Los herreros eran otro grupo social importante, pues hemos contabilizado hasta seis companias vinculadas a la expedicion de este tipo, como por ejemplo la de Aloy Molas, al que se le encargaba "800 quintales de hierro en barras de distintos tamanos, 768 herraduras para mulas" (73). Pero a parte de estos hay un universo de otros oficios menores, como el gremio de cuchilleros que se dedico a fabricar bayonetas para el regimiento de dragones; zapateros que hacian (100). (000) cartuchos de pergamino; sindicos de ciudades que proporcionaban carbon para las fraguas o los almacenes; escultores para poner los escudos de armas en los canones, faroleros, toneleros, esparteros, pintores, etc. (74).

La baleria y la polvora requeririan casi un estudio monografico. Senalemos aqui solo los datos mas relevantes. En ambos casos la teoria indica que habia un asentista general de cada uno de los productos. Para el caso de baleria Agustin Hermosa y Xabier Olivares, asentistas de Lierganes y la Cavada, tenian el asiento general de "balas, artilleria y bombas" desde 1715 (75). Para la polvora, Francisco Miguel de Aldecoa (76) detentaba desde 1717 el asiento general de "polvora para Castilla, Leon, Aragon, Navarra, Valencia y Cataluna" (77). Ahora bien, lo cierto es que ninguno de los dos asentistas pudo proporcionar las cantidades necesarias y por esta razon durante los meses previos a la expedicion el Estado recurrio a otros mercaderes para cubrir las carencias. En mayo de 1718 se hacia un asiento de tres anos con el pastelero Josep Bover para que proporcionase "balas y perdigones" (78) y en marzo se habian encargado al cobrero Josep Sorello, 750 balas de plomo (79). Las oportunidades de negocio para los asentistas eran tan evidentes que el 13 de mayo la compania del polvorero Valentin Bacardit solicito al Estado hacer una fabrica de polvora en Cardona, con el visto de bueno de Aldecoa (80). Su propuesta no era casualidad, pues el mismo, junto a Josep Quer y Joan Claret, habian sido los responsables de revisar la calidad de la polvora que se habia enviado desde Pamplona para la expedicion (81). Pero no fue suficiente. Un informe de Secretaria de Guerra del 1 de abril de 1718 indicaba que el 22% de la polvora necesaria para la expedicion se obtenia en el extranjero (Holanda y Genova) y el resto de los almacenes de ejercito en Alicante, Barcelona, Pamplona, Tarragona y otras ciudades. Lo mismo sucedia con las balas, de las que el 37% debian proceder de Holanda (82), lo que muestra que el asentista general no daba abasto a la demanda.

Los navios, construccion y vestuario

El analisis de los sectores vinculados a la construccion de navios confirma lo que estamos viendo: la existencia de asentistas generales no impide el recurso a contratistas menores, como muestra el caso de la jarcia (83). En 1718 el asiento estaba en manos del Juan Goyeneche (84). Ahora bien, parece que este contrato no implicaba exclusividad, pues simultaneamente la Corona habia firmado otro asiento con Juan Marqueli (85), A la vez, en octubre se habia pedido a Pablo Gozani que comprase jarcia, metales, lomas y anclas que se debian "sacar de Holanda y conducir a Barcelona" (86). Pero paralelamente a estos "grandes" asientos, encontramos que el 29 de enero de 1718 se encargaba a un joven Josep Besora 254 quintales de "cordajes diferentes" por valor de 65.003 reales (87), a los que mas tarde se anadirian 512.318 reales por un pedido de "cordaje, sacos, jarcia, velamen y otros generos" (88). Lo mismo podemos decir de la madera. La compania de Goyeneche tenia el asiento general de "Arboles, mastiles, tablazones pez rubia, Brea, alquitran" (89), pero eso no impedia que desde 1716 y durante 4 anos, Juan Pungem hubiera firmado un asiento de "arboles para navios en cada ano los que pareciere" que el ano 1716-1717 habian supuesto unos ingresos de 526.836 reales (90). Ni tampoco que pequenos industriales hicieran colaboraciones puntuales como podia ser Gregorio Vila o el carnicero Bernardo Brell, a los que se les encargo por separado, diferentes arboles para puentes de embarco de la artilleria (91).

Por otro lado, tradicionalmente la historiografia ha centrado su atencion en los esfuerzos que puso la Corona en la confeccion de grandes navios de guerra (92), sin valorar la construccion de pequenas embarcaciones (barcas, chalupas, faluas) que resultaban necesarias para completar la dotacion de los navios o para el traslado de personas y materiales. Esta tarea era encargada con frecuencia a pequenos artesanos, que no solo las construian sino que tambien las varaban o las reparaban. Hemos podido constatar la construccion de al menos 12 barcas o faluas para la expedicion, como podrian ser los "dos buques de las galeras sencillas construidos en las atarazanas" que se encargan a Franciscos Bartolomeu o las 8 barcas construidas en San Feliu de Guixols por Jaume Ribalta y Antonio Delallera (93). A estas cifras habria que anadir todavia un conjunto de contratos de menor tamano referidos a lo que podriamos denominar "acabados" de los barcos: cortinas, encerados, pintura, etc. (94). En todas ellas participaron un abanico muy grande maestros de oficio que van desde cereros y pintores hasta mercaderes.

Los asientos y contratadas vinculados a la construccion son una particularidad especifica de las expediciones y de los territorios fronterizos, como podria ser Cataluna, Navarra y el Pais Vasco. A pesar de que ya existen algunos estudios (95), se debe profundizar mas en ellos. El analisis de la movilizacion de recursos para la expedicion de 1718 nos muestra algunos ejemplos. Por un lado, la llegada de cantidades tan grandes de pertrechos, soldados y caballos a la ciudad de Barcelona implico la necesidad urgente de aumentar el numero de almacenes y cuarteles. Por esta razon se encargo al carpintero Josep Maria Bonet la construccion el 4 de febrero de unos almacenes de paja y de ampliar los cuarteles para los soldados (96). La necesidad de embarcar a toda la caballeria implico construir puentes y pontones de los cuales hemos encontrado 6 contratos cuyos beneficiaros fueron herreros, carpinteros y albaniles (97). Pero una vez dentro habia que habilitar establos para los caballos. El marques de la Mina recuerda que el 10 de mayo Patino ordeno "que se hiciesen mas de 80 pesebres para la caballeria" (98), encargo que recayo en Pere Costa (99).

A ello debemos anadir todo lo relacionado con la instalacion de los soldados: camas, cuarteles, tiendas, cocinas, faroles. La existencia de un asentista general de camas para la infanteria (Jose Hondarrozos) (100), no impide que la Corona recurra a otros asentistas menores (Antonio Bellvitge o Pablo Munes) (101), para paliar las necesidades existentes. Respecto a las tiendas, las situaciones tambien son dispares. A Josep Borras se le encargaban en abril 3492 palos de tiendas para la caballeria y en mayo los sastres Josep Puig y Tomas Barnola se encargaban de la confeccion de 12 tiendas nuevas para el Hospital de Campana y el Estado Mayor. Por su parte el carpintero Josep Nogues confeccionaba 339 cocinas y 179 balanzas (102), y Josep Rigo, 200 faroles de lienzo (103).

Finalmente habria que hablar de los asientos vinculados al vestuario, tema trabajado por Sergio Solbes (104). El vestuario aporta pocas novedades. Jose Garcia Asarta tenia desde 1717 el asiento general de "vestuarios de los Regimientos de Infanteria, caballeria y Dragones" (105) y Norberto Arizcun el de "vestuario del regimiento de caballeria de Andalucia que va a embarcarse en Barcelona" (106). Pero una vez mas constatamos la existencia de asientos menores, que parecen desvinculados de estos grandes negociantes: los "8.000 pares de zapatos nuevos de vaqueta y 100 pares de botas" que se compraban al zapatero Joan Mollet; las 200 casacas que proporciono el tendero Juan Darder; las 1.132 sillas que encargaban al gremio de silleros de Barcelona o los 1.200 frenos al cerrajero Francisco Rigo (107). Como en otros campos, estas peticiones podian ser muy pequenas, como las 24 alpargatas que se piden al sastre Joan Vidal (108).

Parece claro que organizar una expedicion implicaba una amplia movilizacion de recursos materiales y humanos que no resultaba faciles de gestionar. Detras de los grandes asentistas surge un "submundo" de gran dimension que intentaba llegar alli donde no llegaban los asentistas generales. Como nos recordaba recientemente Rafael Torres, "is now becoming obvious that there was in fact a hidden and bustling world of military supply-contracts, much more deep-rooted and widespread than has habitually been admitted" (109).

El coste de los asientos

Un estudio sobre la expedicion de 1718 estaria incompleto si no se hiciese una aproximacion al coste de los diferentes productos contratados. Cuantificar el monto economico que suponia la expedicion no resulta una tarea sencilla pues al mismo Estado "le resultaba muy dificil precisar el precio de los suministros" (110). No es hasta 1718 cuando la Corona puso un cierto orden en sus cuentas al crear la Tesoreria General, que tanta importancia tuvo en la centralizacion del gasto militar, especialmente en Cataluna (111). Evidentemente, no es este el lugar para detenernos en el eterno debate sobre si al Estado le interesaba mas la gestion directa de los recursos o el recurso a los asentistas privados (112). Los datos que hemos recogido en el apartado anterior nos muestran que a la altura de 1718 el recurso a los asentistas privados fue una constante y que la presencia de asientos generales con tendencia monopolizadora distaba mucho de ser una realidad. Pensamos que el autentico debate de esos anos estaba entre asiento general o asiento particular, entendido este ultimo como asientos parciales y contratos pequenos. Casos como los viveres, la jarcia o las armas ponen de manifiesto que en muchos casos los asentistas generales no tenian capacidad de dar respuesta a las peticiones de la Corona no anunciadas con antelacion (como una expedicion) ni a los imprevistos en la gestion de estos recursos.

El caso de la expedicion de 1718 nos muestra no pocos ejemplos ilustrativos. Las 2.000 bayonetas que se encargaban al gremio de los cuchilleros de Barcelona el 30 de marzo se explicaban porque las que se suponia que tenian que haber en las atarazanas no existian (113). El Capitan General de Cataluna se quejaba a la Corona de que "lo que se dio por existente se halla faltar en los almacenes. Los mas porque efectivamente no se encuentran en ellos y los otros hay parte se hallan inservibles por mal conducidos y parte necesitan componerse y renovarse con no poco dispendio" (114). En el informe del 1 de abril de 1718, ante la constatacion de la falta de jarcia, se informaba al monarca que "se han dado ordenes al intendente de Cataluna desde el mes de diciembre para que prevea el sobredicho cordaje" (115). El recursos a los pequenos artesanos tambien resultaba ineludible cuando habia que arreglar materiales que llegaban o estaban en mal estado. El 14 de marzo de 1718 se encargaba al carpintero Salvador Mallol que reparase los 6.000 fusiles que habian llegado de Cadiz (116), al armero Antonio Robinat se le pedia que recompusiera "3.321 escopetas inutiles que se hallaban en Lerida", algo que tambien se habia pedido a Pedro Daumon en Tortosa (117). Esta claro que un asentista general no podia competir con las virtudes que ofrecian los artesanos locales ante las demandas imprevistas y urgentes.

Hemos podido encontrar el coste de 361 contratos o pagos de los 366 analizados en este trabajo, lo que supone el 98% del total (118). Dentro de estos calculos hemos contabilizado tambien el monto anual de los "asientos generales" activos en 1718 (119). Se puede criticar que esta manera de proceder tiene en cuenta gastos que no se derivaban de la expedicion (los viveres y el vestuario de las tropas que no estaban acantonadas en Cataluna, por ejemplo). Sin embargo no se debe olvidar que en el ano 1718 la mayor parte del ejercito se encontraba en Barcelona. Lo que nos interesa no es conocer con exactitud cuanto costo la expedicion, tema que resulta realmente dificil saber (120), sino tener una imagen del tipo de los gastos y su distribucion. El siguiente grafico recoge esta informacion.

Hay varios elementos que nos parecen interesantes. En primer lugar que si bien el mayor numero de peticiones pertenecian a los transportes, aqui vemos que su coste total era muy pequeno, apenas superaba el millon y medio de reales. Por otro lado, llama la atencion que sean los viveres y el vestuario las partidas que mayor coste economico tenian (mas de 12 y 6 millones respectivamente). Recordemos que estas dos partidas eran de las que menos contratos tenian. Con ello lo que se quiere decir es que habia menos personas que participaban en ellas pero con mayores ingresos.

Por otro lado, cuando comparamos estos datos con los que nos proporciona Jose Jurado Sanchez respecto a la estructura del gasto de Hacienda durante el siglo XVIII, hay varias cosas relevantes. En primer lugar que la media anual de los gastos de Hacienda en Intendencia y logistica entre 1714 y 1720 fue de 5 millones de reales, mientras que segun nuestro estudio, solo para la expedicion de 1718 estos costes ascienden a poco mas de 22 millones de reales, es decir, tres veces mas (121). Esto nos da una imagen bastante clara del caracter extraordinario que tuvo la expedicion a nivel economico. La media anual de gasto en viveres de la Hacienda entre 1727 y 1739 fue, segun Jurado Sanchez, de 2,5 millones de reales (122), mientras que solo el asiento general de viveres de Goyeneche para 1718 hemos calculado que ascendia a 4.646.807, y eso que no incluia las raciones de marina (123). Si sumamos todos los gastos vinculados a los viveres como hemos hecho antes, la cifra es 5 veces superior (12 millones); en vestuario la media para Jurado Sanchez es mas de medio millon entre 1727-1739, en 1718 era de 6 millones, 12 veces mas. Si bien es cierto que hay que considerar estas cifras con cierta prudencia (124), pensamos que hay pocas dudas del caracter excepcional del gasto que se produjo para la expedicion de Sicilia.

Pero analizar los datos absolutos por tipologias no nos permite ver con claridad que tipo de asientos eran los que se habian contratado entre la Corona y los empresarios privados. El siguiente cuadro recoge el numero de asientos segun el monto economico.

Podemos ver que un total de 240 asientos tuvieron un coste menor a 10.000 reales, es decir, el 67%. Si tenemos en cuenta los que tienen un coste inferior a 100.000 reales la cifra llega al 91%. En otras palabras: la mayor parte de los asientos que se hicieron entre el Estado y los empresarios eran asientos pequenos. La historiografia tradicional ha tendido a valorar la accion del Estado a partir de los grandes asentistas (Goyeneche, Arizcun, Prieto de Aedo, Bacardit, etc.) ignorando que la realidad estaba formada por una multitud mucho mayor se asientos menores (125). Solo recientemente algunos autores, como Rafael Torres, han destacado la existencia un mundo de pequenos contratos con el Estado que "multiplicaria la transcendencia de los asientos de los suministros militares" (126). Es lo que Francisco Andujar ha denominado como "microasiento" para referirse a un modelo de reclutamiento de unidades pequenas de soldados por parte de particulares (127), o lo que Sergio Solbes denomina "asientos menores" (128). El estudio de los contratos para la expedicion de 1718 pone de manifiesto la amplitud de estos "microasientos". Asi, por poner solo algunos ejemplos, encontramos que se pagaban 109 reales a Francisco Verde por "abrir una ventana en un pingue para respiradero de los caballos", 90 reales a Miguel Herms por "39 fogones de madera" y 30 reales a Guillermo Oliver por el transporte de botas (129). De hecho tenemos 25 pagos inferiores a 100 reales, entre los cuales hay ejemplos de todas las tipologias analizadas (130).

Por otro lado, el grafico parece mostrar que hay grandes diferencias internas entre los asientos, de modo que un grupo reducido de personas se benefician mas que el resto de empresarios. Esta imagen se puede ver con mayor claridad si vemos el coste total de los contratos de cada seccion. El siguiente cuadro lo muestra.

Los cinco contratos que tenian un coste superior a 1 millon de reales suman mas de 18 millones de reales lo que supone el 60,5% de todo el dinero invertido por el Estado en los 361 asientos analizados. Igualmente, los 117 contratos con un coste inferior a 1000 reales supone solo 21.608 reales, el 0,1% del total. La conclusion es clara: si bien se contrataron muchos asientos de productos muy variados, a la hora de la verdad, solo algunos pocos obtuvieron grandes ingresos. Mayor cantidad de asientos no implica mayores ingresos ni un mayor gasto para la hacienda estatal. Pero estos datos nos llevan, como es logico, a preguntarnos por quienes fueron estas personas.

Los asentistas

Los 366 asientos o contratos que hemos podido analizar corresponden 299 personas diferentes que aparecen como titulares. De ellas sabemos la categoria social de 212, lo que supone el 71% de la muestra. Por otro lado, hay que tener en cuenta que la cifra real de personas que se beneficiaron de los contratos estatales para la expedicion de 1718 fue mucho mayor y seguramente rondaria en torno a los 300-350 individuos. Afirmamos esto porque en no pocos casos nos encontramos que el asiento se otorga a una compania comercial, en la que suele haber 4 o cinco miembros como minimo. Como mostro Concepcion Hernandez, los titulares no representan a la totalidad de personas implicadas en el negocio, pues hay que valorar que con frecuencia los fiadores de las companias son los socios de las mismas (131). Para la expedicion de 1718 encontramos muchos casos (132). A ello hay que anadir, como ha mostrado Rafael Guerrero, que los grandes asentistas poseian una red de factores y colaboradores sobre el terreno o subcontrataban los asientos a negociantes locales, lo que permitia ampliar el numero de personas que se beneficiaban (133). La subcontratacion era algo inevitable para los grandes empresarios y muy extendido. En la expedicion de 1718 se pueden ver algunos casos, como el asiento que tiene Joan Laperia, el cual es un "reasiento" del asentista general Jose Garcia Asarta (134).

En el siguiente cuadro podemos ver la categoria social de estas 299 personas, que pertenecian a 61 oficios diferentes. A veces su identificacion no resulta facil, pues en no pocos casos una misma persona aparece en 2 o 3 categorias (135). Para simplificar los datos, hemos unificado la denominacion de algunos oficios que las fuentes nos muestran como distintos (136).

Un primer elemento que llama la atencion es el alto numero de patrones de navio, lo cual se explica porque el sector de los transportes estaba muy diversificado y no habia un gran asentista. En la mayor parte de los casos aparecen vinculados al transporte de armas, personas y materiales variados. Pero tambien encontramos marineros haciendo otras tareas, como es el caso del pescador Josep Valle y companeros que se les contrata por embarcar y desembarcar 900 caballos y 4.150 barriles de polvora (137). En segundo lugar aparecen los hombres de negocios, los cuales los encontramos en negocios tan diferentes como la venta de 2658 sacos de harina, las raciones de marina, el vestuario del regimiento de Andalucia, botas de madera o cortinas para navios (138). Se debe destacar la presencia de algunas de las grandes fortunas que habian colaborado con el archiduque Carlos III no mucho antes (Josep Duran, Antoni Lapeira, Pau Dalmasses) (139), pero tambien otros conocidos mercaderes catalanes (Josep Matas, Mariano Riera, Ramon Llorens, Salvi Torres), o navarros (Juan Goyeneche, Norberto Arizcun, Pedro Iringoyen) (140).

Por otro lado, es significativo que sean los carpinteros el tercer grupo profesional con mas miembros, lo cual es indicativo de la versatilidad de su trabajo: confeccion de curenas, encajar armas, calafatear los barcos, construccion de almacenes y caballerizas, confeccion de botas y cajas, etc. Un buen ejemplo de esta flexibilidad lo tenemos en el carpintero Josep Rubio, con el que en 1718 se firman tres contratas: una para fabricar bombas de madera; otra de generos de artilleria y finalmente 200 cajones para el transporte de escopetas (141). Lo interesante es que Rubio en agosto de 1717 aparecia en la compania de Josep Costa para la construccion de 2.000 caballerizas en los barcos, en diciembre de 1718 colaboraba con Josep Borras para el arreglo de fosos y defensas de Girona y en 1719 tenia parte en un contrato de cortar y transportar madera para la Ciudadela de Barcelona (142). Es decir, en 3 anos Josep Rubio participo tanto en la confeccion de armas, como en el transporte o la construccion.

Respecto a las armas resulta significativo constatar que, junto a la presencia de los armeros de Lierganes y la Cavada, tambien vemos que participaron en la expedicion de 1718 algunos de los que se convertiran anos despues en los principales fabricantes de armas catalanes: Francisco Canals, Josep Navarro, Pedro Estaban y Ventura Carbonell (143). Otro sector donde se percibe con claridad la versatilidad de funciones que veiamos con los carpinteros son los herreros. A Aloy Molas se le encargan 778 herraduras, a Jacinto Valls 27 herramientas diferentes para la artilleria y a Francisco Riu 23.000 quintales de paja (144). Entre los sogueros aparece Josep Besora, que ente 1733 y 1740 fue el asentista general de la Jarcia (145), pero que en 1718 estaba firmando con el Estado contratos para proporcionar no solo cordajes diferentes, sino tambien velas, 7.000 sacos de canamo y 16.000 sacos de bizcocho (146).

Encontramos 8 personas pertenecientes a estamentos privilegiados vinculados a actividades comerciales, que todavia en el siglo XVIII eran consideradas "como actividades inferiores cuando no manifiestamente deshonrosas" (147). Es llamativo constatar la variedad de perfiles: ciudadanos honrados (Francesc Matas, Rafael Bensi, Juan Pellicer), caballeros de ordenes militares (Juan Marqueli, Francisco Aldecoa), hidalgos (Juan Goyeneche, Jose Hondarrozos) y hasta un regidor de Guadalajara (Antonio Puche). El cuadro permite ver otras realidades a veces ignoradas. Por ejemplo, la presencia de numerosos sindicos o consules de diferentes ciudades que colaboran en la provision de sacos (Vic, Castella, Figueres y Sant Boi), carbon (Vallirana, Palautordera y Gava), o transporte de armas (Tortosa) (148). Encontramos la presencia de consules de naciones extranjeras haciendo negocios con el ejercito: el consul ingles, Joseph Shallet, estaba vinculado al negocio del aguardiente en Tarragona desde finales del siglo XVII (149) y ahora lo vemos fletando varios navios ingleses y alquilando un almacen (150). Antonio Juanes, consul de Venecia, vendia al ejercito 110 quintales de arroz, asi como botas de madera y cargas de vino (151). Por otro lado, es significativa la presencia de gremios que se hacen con el control de algunos asientos. El mas llamativo es el de los silleros de Barcelona, a los que se les encargaban 1.666 sillas, 1.230 juegos de bolsas y 18 docenas de correones de vaqueta (152). Pero logicamente no eran solo ellos. En nuestro estudio hemos podido encontrar tambien contratos con los gremios de cuchilleros, cordeleros, esparteros y pescadores (153).

Todos estos ejemplos ponen de manifiesto que una parte importante de la movilizacion de recursos estuvo en manos de una variedad muy grande de artesanos de todo tipo. Eran precisamente muchos de estos carpinteros, herreros, sogueros, marineros, los titulares de los contratos inferiores a 10.000 reales. Esta es una realidad que solo recientemente se ha empezado a destacar. Pepijn Brandon, analizando el caso holandes no duda en afirmar que "Numerically by far the largest group of traders supplying the admiralties consisted of small or middle-size merchants and artisans, who did not trade for more than f 10.000 per year, and often even for less than f 1.000" (154). De hecho, como nos recuerda David Parrot, la forma mas comun de proveer al ejercito sin la gestion directa del Estado en la Europa Moderna "was provided by small-scale individual traders and sutlers, following in the wake of the army on their own initiative" (155).

Una de las principales preguntas que nos formulabamos al iniciar este trabajo era si Cataluna se beneficio de la movilizacion de recursos militares para la expedicion de 1718. Hemos podido identificar la nacionalidad de 231 personas del total de 299 contratistas que hubo (77% del total). De estos, como podemos ver en el siguiente cuadro, el 86,6% eran catalanes, seguidos de los navarros (3,03%), franceses y genoveses (2,6% cada uno) y con cifras menores encontramos vascos/cantabros, castellanos, ingleses, irlandeses, etc.

Mas del 50% de los ingresos fueron a manos de empresarios navarros (156), cosa acorde con la preeminencia de los asentistas de esa nacion durante el primer tercio del siglo XVIII (157). Los ingresos de los artesanos catalanes suponen un 29%. A la vez tambien resultan importantes las cifras de los asentistas castellanos, que llegan a superar los 5 millones de reales si bien se trata solo de dos personas: el comerciante de origen genoves pero instalado en Madrid Pablo Gozani y Antonio Puche, que era regidor en Guadalajara. Una razon similar explica el caso del Pais Vasco/ Cantabria, pues la mayor parte de esos ingresos proceden del asiento de provision de galeras que tenia la casa Prieto de Aedo (158). Con ingresos mucho menores encontramos a los franceses, genoveses e ingleses. El cuadro nos permite ver la variedad de nacionalidades implicadas en la movilizacion de recursos para la expedicion y destaca que los catalanes, a pesar de suponer mas del 85% de los contratistas, tuvieron ingresos limitados.

Ahora bien, eso no significa que no hubiera catalanes que se beneficiaran de la expedicion y que para muchos de ellos fuera quiza el punto de partida para un futuro enriquecimiento. En el siguiente cuadro recogemos el nombre de algunos de los que mas se enriquecieron.

El bordador Antonio Bellvitge suma mas de un millon de reales por las camas de la expedicion y gastos derivados de su asiento de mulas. Su figura es importante, porque continua el asiento de camas del Principado que tenia su padre Antonio y que mantuvo hasta 1736 (159). La figura del soguero Josep Besora tambien es relevante.

En otono de 1718 asumio el asiento de viveres para abastecer las plazas fuertes de Cataluna (160), y con el tiempo se convirtio en el principal asentista de la jarcia entre 1733 y 1743 (161). El caso de los drogueros Josep y Jaime Duran debe resenarse. En la expedicion de 1718 tienen ingresos superiores a 600.000 reales por diferentes asientos vinculados a las raciones de armada. Pero esto parece que fue solo el inicio de una colaboracion muy estrecha con la Corona. Entre 1724-1725 vendieron trigo a la Corona por valor de 2.410.076 reales (162) y fueron tambien unos de los principales prestamistas catalanes de Felipe V durante esos anos (163). El carpintero Pedro Costa, el botero Antoni Valldejuli y el armero Francisco Canals tienen ingresos por encima de los 200.000 reales. El buen hacer que obtuvo Pedro Costa con la construccion de las caballerizas para la expedicion, llevo al Estado a firmar con el en diciembre de 1718 otro contrato para la construccion de 700 caballerizas (164), la ampliacion de las atarazanas (165) y en 1723 coordino en la construccion de 2 galeras (166). En el caso de Francisco Canals la cifra de sus ingresos tendria que ser mayor, pues a la vez que era titular de estos contratos, tambien era fiador de otras companias de armeros que colaboraron con la expedicion (167). Con el paso de los anos se convirtio en un importante armero catalan (168).

Visto en conjunto constatamos que si bien es cierto que los catalanes no fueron los principales beneficiarios de la expedicion de 1718 eso no significa que no hubiera un beneficio claro para ellos, pues se firmaron mas de 200 contratas (169). Para algunos la expedicion supuso el punto de partida de una gran trayectoria que les llevo a enriquecerse y participar de manera activa en la politica de asientos y contratos militares del Estado. De hecho esta participacion catalana en la expedicion de 1718 realmente fue mayor que las cifras que hemos apuntado. En este sentido pensamos que seria ingenuo pensar que Juan Goyeneche, que tenia el asiento general de viveres, no recurriera a la produccion de granos catalana para abastecer a las tropas que iban a partir de Barcelona. Solo la compra de granos a productores catalanes que hizo la Corona entre enero y octubre de 1721 (es decir, tres anos despues) ascendia a 1.116.021 reales y beneficio a mas de 43 agricultores diferentes (170). Si eso sucedia en un periodo de estabilidad politica, resulta dificil pensar que en el contexto de una guerra esa produccion no fuera mayor.

Conclusiones

A lo largo de las paginas anteriores hemos podido aproximamos al modo en que la Corona movilizo los recursos materiales para organizar la expedicion de Sicilia de 1718. Para ello puso en marcha una multitud de recursos muy grande hasta el punto que segun Francisco de Castellvi. "desde Felipe II no se habia visto en Espana mayor ni igual". Segun este mismo autor, "se hicieron en esta provincia [Cataluna] por contrato generales asientos de todos los generos que se embarcaron, vestuarios y armas" (171). Los datos que hemos recogido muestran que no exageraba: 366 contratos militares de los que se beneficiaron un minimo de 299 titulares pertenecientes a 61 oficios diferentes, entre los que destacan unas 20 companias de carpinteros, 13 de armeros o 9 de herreros. Resulta evidente que la Corona no era capaz de llevar a cabo esta empresa sin la colaboracion de muchas personas procedentes de los sectores sociales mas variados. Pensamos que el debate entre gestion directa o indirecta de los recursos por parte del Estado no tiene mucho sentido (172). porque el recurso al pequeno empresario, ya fuera contratado o subcontratado, era imprescindible para dar respuestas a las necesidades de la Corona. En este sentido, los datos que hemos aportado parecen reforzar las tesis de Torres y Brandon cuando consideran que una mayor centralizacion del Estado no comporta una disminucion de la influencia de las elites (y no tan elites) mercantiles (173). Como hemos visto, para organizar una expedicion de estas dimensiones el Estado necesito de la colaboracion de amplios sectores sociales, desde carpinteros y armeros a pescadores y muleros. Los grandes hombres de negocios no eran suficientes. Por esta razon, el fortalecimiento del Estado radicaba en su capacidad de aunar voluntades en un proyecto comun.

Por otro lado se debe valorar con mas prudencia la importancia de los asientos generales. Los grandes asentistas (Goyeneche, Garcia Asarta, Prieto de Aedo, Aldecoa), representan solo una parte de la realidad, no la totalidad. No podian dar respuesta rapida a muchos de los problemas que generaba la organizacion de una expedicion. Lo importante, sobre todo en una expedicion de esta envergadura, era garantizar el suministro, independientemente del coste y de quien se beneficiase de ello. Para conseguirlo la Corona no dudaba en solicitar "por via reservada" (174) aquellos productos necesarios, mas alla de los privilegios que podia infringir sobre otros. Los casos que hemos visto de Josep Duran, Joan Lapeira, Josep Besora o Francisco Canals muestran que a pesar de la existencia de asentistas generales de viveres, vestuario, jarcia o grandes fabricas de armas, las oportunidades de negocio para numerosos mercaderes y artesanos eran considerables. Y esto sin tener en cuenta el papel que tuvieron algunos gremios y sindicos urbanos. Resulta necesario profundizar en la composicion de las companias comerciales. Si en una compania a la que se le encarga algo tan simple como la construccion de almacenes de paja, como es la de Joan B. Bonet, participan (6) carpinteros y un albanil (175), ?cuantas personas de estamentos diferentes participarian en las companias de los Goyeneche, Garcia Asarta o Aldecoa?

Finalmente cabe preguntarse en que medida la movilizacion de recursos para la expedicion de 1718 fue beneficiosa para los intereses economicos catalanes. Mas alla del contexto de represion que vivio Cataluna durante esos anos, parece dificil negar que tambien hubieron numerosos catalanes que se beneficiaron. Como planteo Josep Maria Delgado, "el recurso a proveedores catalanes no fue el producto de una decision politica que les quisiese dar un trato de favor" (176), sino que mas bien una consecuencia indirecta de la politica expansionista de Felipe V. Una politica que llevo a Barcelona a convertirse en el punto de partida de las grandes expediciones de la primera mitad del siglo XVIII (Cerdena, Oran, Milan). Felipe V descubrio, como decia el marques de la Mina, que los catalanes eran eficaces "a proposito para todo" (177). Fue a raiz de la expedicion de 1718 cuando Cataluna comenzo a convertirse en la "armeria de los Borbones" (178). La timida presencia de catalanes en el sector textil que hemos podido ver (Joan Lapeira, Juan Darder, Juan Mollet,), se va a convertir anos despues en un autentico dominio del sector (179). No fueron una minoria de catalanes los que se beneficiaron, como habitualmente se ha pensado a partir de los Milans y Duran, sino que su espectro social fue mas amplio. La expedicion supuso beneficios para catalanes procedentes de estamentos muy bajos. Tema diferente seria valorar el hecho, tambien cierto, que algunos se beneficiasen mas que otros, pero esto no supone negar que existiera un beneficio. Si bien con matices, Jaume Caresmar se dio cuenta de ello. "Barcelona ha sido el arsenal general en donde se han aprestado las expediciones de Cerdena y Sicilia (...) con aprestos y preparativos intermediarios que han contribuido a su riqueza" (180).

http://dx.doi.org/10.5209/CHMO.63918

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Eduard Marti Fraga (2)

Recibido: 23 de enero de 2019 / Aceptado: 25 de marzo de 2019

(1) Este trabajo se inserta dentro del grupo de investigacion La politica exterior de Felipe Vy su repercusion en Espana (1713-1740) (HAR 2014-52645-P) dirigido por el profesor Joaquim Albareda. Agradezco a Anne Dubet los comentarios y sugerencias que hizo a una primera version de este texto.

(2) Universitat Internacional de Catalunya https://orcid.org/0000-0002-9231-903X E-mail: emarti@uic.es

(3) Caresmar, J.: Politico discurso sobre sobre la agricultura, el comercio y la industria del Principado de Catalunya, Barcelona, 1780, p. 199.

(4) Castellvi, F.: Narraciones historicas, Madrid, Fundacion Francisco Elias de Tejada, 1997, vol. IV, p. 633.

(5) Marques de la Mina, Expedicion de Cerdena y Sicilia, Biblioteca Nacional de Espana (BNE), Manuscrito 10521, parte 1, fol. 94v.

(6) El primero en plantear este debate fue Mercader, J.: Felip Vi Catalunya, Barcelona, Edicions 62, 1985, pp. 204208.

(7) Arranz, M.: Los profesionales de la construccion en la Barcelona del siglo XVIII, tesis doctoral, Barcelona, Universidad de Barcelona, 1979, p. 1872.

(8) Molas, P. y Farga, M.: "Gremios y asentistas del ejercito de Cataluna del siglo XVIII" en La ilustracion en Cataluna. La obra de los ingenieros militares, Barcelona, Ministerio de defensa, 2010, p. 128.

(9) Capmany, A.: Memorias historicas sobre la marina el comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona, Madrid, Antonio Sancha, 1779, vol. III, p. 314.

(10) Storrs, C.: Spanish Resurgence 1713-1748, Yale, Yale University Press, 2016, p. 177.

(11) Delgado, J.M.: "Despues de Utrecht. El impacto de la nueva fiscalidad borbonica sobre la economia y lasociedad catalana del siglo XVIII", en Mullfulleda, C. y Salles, N. (eds.): Els tractats d'Utrecht, clarors i foscors de la pau. La resistencia dels catalans, Barcelona, Museu d'Historia de Catalunya, 2015, pp. 373-384, p. 382, nota 28. En la misma linea de pensamiento se situa Torras Ribe, J. M.: "Els efectes sobre Catalunya de les guerres d'Italia (1717-1719), Butlleti de la Reial Academia de Bones Lletres de Barcelona, LII (2009-2010), pp. 217-236, p. 222.

(12) Knight, R. y Willcox, M.: Sustaining the Fleet: War, the British Navy and the Contractor State, Woodbridge, Boydell Press, 2010.

(13) Willcox, M.: "War, Government and the Market: The direction of the debate on the british Contractor State, c. 1140-1815" en Harding, R. y Solbes, S. (coord.): The contractor state and its implications, Las Palmas, Universidad de Las Palmas, 2012, p. 192.

(14) Brewer, J.: The sinews of Power: war, Money, and the English State, Harvard University Press, Cambridge, 1989; Storrs, C.: The Fiscal-Military State in Eigtheenth century: Essays in honour of P.GM. Dickson, London, Routledge, 2009.

(15) Delgado, J. M.: "Construir el Estado, destruir la nacion. Las reformas fiscales de los primeros borbones. El colapso del sistema de equilibrios en el imperio espanol", Illes e Imperis, 13 (2010), pp. 63-85, p. 64.

(16) Harding, R.: "Introduction", en Harding, op cit. (nota 13), p. 11.

(17) Torres R., Brandon, P., Marjolein't, H.: "Introduccion: war and economy. Redescoverying the eighteenthcentury military entrepreneur", Business History (2011), p. 2.

(18) Capmany, op. cit. (nota 9), p. 21.

(19) Molas, op. cit. (nota 8), p. 121.

(20) Sobre los efectos de la guerra en la economia catalana vid. Delgado, J. M.: "L'economia del set-cents.:desfesta, represa i crisi" en Albareda, J.: Catalunya nacio d'Europa 1714-2014, Barcelona, Enciclopedia Catalana, 2013, vol. I., pp. 121-115. Vid. tambien Torras Ribe, J. M.: Felip V contra Catalunya. Testimonis d'una repressio sistematica, Barcelona, Rafael Dalmau, 2005.

(21) Salles, N. "La politica exterior de Felipe V entre 1713 y 1719: un desafio al sistema de Utrecht", en J. Albareda Salvado (coord.), El declive de la Monarquia y el imperio espanol, Barcelona, Critica, 2015, pp. 277-317; Salles, N., "'Que nos odien, si tambien nos temen. El razonamiento estrategico detras de las campanas de Cerdena y Sicilia (1717-1718)", Vegeta, 16 (2016), pp. 313-334. Vid. Tambien la tesis doctoral de la autora Salles N.: Giulio Alberoni y la direccion de la politica exterior espanola despues de los tratados de Utrecht (1715-1719), tesis doctoral, Barcelona, Universidad Pompeu Fabra. 2015, pp. 484-499. Sobre los efectos de la expedicion en Cataluna vid. Torras Ribe, op. cit. (nota 11). Cfr. tambien Gimenez Lopez E.: "La postguerra oblidada de Catalunya. La Quadruple Aliaba davant el revisionisme d'Utrecht (1719-1720)", Afers, 52 (2005), pp. 623-649.

(22) Entre ellos destacan las versiones que dieron Francesc de Castellvi, op. cit. (nota 4), pp. 632-540; el marques de la Mina, op. cit. (nota 5), fol. 73-94 y Bacallar y Sanna, V: Comentarios a las Guerras de Espana e historia de su rey Felipe el animoso, Madrid, Real Academia de Historia, 1957, pp. 283-287. En AGS se conserva tambien una interesante narracion. Secretaria de Marina, leg.739.

(23) Bacallar, op cit. (nota 21), p. 284.

(24) AGS, Secretaria de Marina, leg. 739.

(25) Castellvi, op. cit. (nota 4), p. 63, Bacallar op. cit. (nota 21), p. 284.

(26) Torras Ribe, op. cit. (nota 11), p. 232.

(27) "Noticia General del Estado en que entra a la expedicion de Sicilia la infanteria de sus reclutas, por losmismos ejercitos y remplazos ... ", AGS, Secretaria de Marina, leg. 739, s/f. Los 6.000 hombres de los regimientos de caballeria y dragones es un calculo aproximado extraido de Torras Ribe, op. cit. (nota 11), p. 232.

(28) En Cerdena habia 8 regimientos de dragones que habian partido de Barcelona con anterioridad. Mina, op. cit. (nota 5), fol. 95r.

(29) Andujar, F.: "De la militarizacion de Cataluna a los espacios de integracion", en Mullfulleda C. y Salles, N., op. cit. (nota 11), pp. 227-236, p. 230.

(30) Para la composicion de la armada de la expedicion vid. Cobet, T.: A true account of the expedition of the British fleet to Sicily, in the years 1718, 1719, and 1720 ..., London, 1739; Fernandez Duro, C.: Historia de la Armada espanola desde la union de Castilla y de Aragon, Madrid, Instituto de Cultura Naval, 1895-1903, v. VI, p. 140; De la Pinera A. y Thial Boisiere, J.: "La construccion naval en Espana durante el siglo XVIII", Revista de Historia Naval, 79 (2002), p. 17-33 y Fondevila Silva, P: "Las Galeras de Espana en el siglo XVIII", Revista General de Marina, 247 (2004), pp. 223-237.

(31) "Embarcaciones que se han fletado de cuenta de su magestad en Barcelona, Cadiz y Alicante para esta expedicion. Barcelona, 28 de mayo de 1718", AGS, Secretaria de Marina, leg. 739.

(32) Mina, op. cit. (nota 5), fol. 78r.

(33) En concreto se le encargaban, entre otras cosas, "la prevencion de todos los generos y adherentes de los sobre dicho y de lo que pudiere faltar". Cfr. "Lugar de donde ha de proceder la artilleria", 1 de abril de 1718, AGS, Secretaria de Guerra (SGU), leg. 823.

(34) Nos basamos para afirmar esto en las cuentas de Hinojosa que se encuentran en AGS, Tribunal Mayor de Cuentas (TMC), leg. 1908, fol. 454 y ss. El documento dice explicitamente: "Gastos causados para artilleria, fabrica y recomposicion de armas como otros extraordinarios de todas las naturalezas pertenecientes para la expedicion de Sicilia, conforme se expresa una relacion su fecha 8 de febrero de 1721 firmada por el contador de resultas Tomas de Espedo y Obregon". Esta informacion la hemos contrastado con los datos conservados en Archivo de la Corona de Aragon (ACA), Manual de Intendencia, vols. 180 y 109.

(35) Dubet, A.: La Hacienda real de la Nueva Planta (1713-1726), entre fraude y buen gobierno, Madrid, FCEE, 2015, pp. 84-89. Vid tambien Dubet, A.:"?Tesoreria Mayor o Tesoreria General? El control contable de los anos 1720: una historia conflictiva, De Computis, 13 (2010), pp. 95-132.

(36) Para ello hemos cotejado los datos de "Cuentas del tesorero del ejercito del Principado de Cataluna desde 1 de enero de 1718 hasta fines de agosto por razon de los gastos de Marina de diferente naturaleza causado en la armada para la expedicion de Sicilia" (AGS, Direccion General del Tesoro (DGT), Inventario 7, leg. 2, n. 32) con el referido documento de AGS, TMC, leg.1908, fol. 454 y ss. En cambio si que hemos encontrado 89 registros exactamente iguales entre los dos, lo que indica que una fuente se alimenta de la otra.

(37) Gran parte de estos contratos, asi como informaciones derivadas, las hemos encontrado en varios registros del Archivo General de Simancas. En concreto en Secretaria de Guerra (SGU), suplemento, n. 237 y 252; DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 1,5-14 y 40; leg. 2, n. 26, 27, 30, 32, 36 y 39; leg. 3, n. 10 y 14.

(38) Los registros del Tribunal Mayor de Cuentas (TMC) y muchos de la Direccion General del Tesoro (DGT) constatan solo los pagos, sin diferenciar si son a asentistas generales o a simples contratitas. Otros registros de DGT contienen el coste de los asientos. En cambio, la informacion que nos proporciona la Intendencia catalana hace referencia solo a asientos (ACA, Intendencia, vols. 180 y 109).

(39) Una buena explicacion sobre los asientos de regimientos y lo que comportaba en Andujar, F.: El sonido del dinero. Monarquia, ejercito y venalidad en la Espana del s.XVIII, Madrid, Marcial Pons, 2004, pp. 41-46. Vid. tambien Andujar, F.: "Guerra, venalidad y asientos de soldados en el siglo XVIII", StudiaHistorica, 35 (2013), pp. 235-268.

(40) Torres, R.: "Administracion o asiento. La politica estatal de suministros militares en la monarquiaespanola del siglo XVIII", Studia Historica, 35 (2013), pp. 159-199.

(41) Entre los pocos estudios se debe destacar los trabajos de Guerrero, R.: Las elites vascas en el gobierno de la monarquia borbonica. Redes sociales, carrera y hegemonia en el siglo XVIII (1700-1746), Tesis doctoral, Vitoria, Universidad del Pais Vasco, 2011, pp. 243, 267 y 367-370. Concepcion de Castro tambien ha abordado el tema a traves del estudio de la Real Cabana de Carreteros, Castro, C.: A la sombra de Felipe V Jose Grimaldo, ministro responsable (1703-1726), Madrid, Marcial Pons, 2004, pp. 92-96. Para el caso catalan vid. Muset, A.: Catalunya i el mercat espanol al segle XVIII: els traginers y els negociants de Calaf y Copons, Barcelona, Abat Oliba, 1997.

(42) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.; TMC, leg. 1908, 565 y 553.

(43) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 40. Sobre Pedro Irigoyen, vid. Hernandez Escayola, M. C.: Negocios y servicio: finanzas publicas y hombres de negocios en Navarra en la primera mitad del siglo XVIII, EUNSA, 2004 y Gonzalez Enciso, A.: La renovacion del asiento de transporte de municiones y armas en 1793 y el protagonismo de una familia navarra", Memoria y civilizacion, 15 (2012), pp. 51-69, p. 58 y ss.

(44) AGS, TMC, leg. 1908, fol. 487.

(45) Torres, R.: "Los navarros en la provision de viveres a la Armada espanola durante el siglo XVIII", en Torres, R. (ed.): Volver a la hora navarra. La contribucion navarra a la construccion de la monarquia espanola en el siglo XVIII, Pamplona, Eunsa, 2010, p. 228.

(46) Guerrero, op. cit. (nota 41), p. 267.

(47) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(48) AGS, TMC, leg. 1908, fol. 559.

(49) Al botero Josep Valldejuli se le encargaban 2.000 cubas de agua y vino (ACA, Manual de Intendencia, vol.180, 580r.-582v.,) y el confitero Ramon Besora percibia 64rv. por 3 botas. (AGS, TMC, leg. 1908, fol. 564).

(50) AGS, TMC leg. 1908, fols. 475 y 506

(51) AGS, DTG, Inventario 7, leg. 1, n. 40, 6-2.

(52) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(53) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(54) AGS, TMC, leg. 1908, fol. 559.

(55) Torres, R.: "Cuando las reglas del juego cambian. Mercadeos y privilegio en el abastecimiento del ejercito espanol en el siglo XVIII", Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, 20 (2002), p. 30.

(56) Goodman, D.: Spanish naval power, 1589-1665 Reconstruction and defeat, Cambridge, Cambridge university press, 2003, pp. 151-152.

(57) Sobre el tema de los viveres en la corona espanola una buena sintesis en Torres, R.: "Alimentando a Marte:la politica de suministros militares al ejercito espanol en el siglo XVIII", Cuadernos de historia Moderna, 41, vol. 2 (2006), pp. 376-377.

(58) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 40.

(59) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 615r.-618v., 574r.-576r. y AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(60) Sobre este tema vid. Torres, op. cit. (nota 45), p. 223 y ss.

(61) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 35v.-37v.; 591v.-592r.; 305r.-396v.; AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(62) AGS, DGT, Inventario7, leg. 1, n.1. Sobre Prieto de Aedo, vid. Andujar, F.: "Negocios privados, cargos publicos: el recurso a testaferros en la etapa del cambio dinastico", Tiempos Modernos, 30-1 (2015).

(63) AGS, TMC, leg. 1908, fols. 540 y 519. Las cifras podian ser incluso menores. A Juan Caudier se le pago 586rv. por 13 quintales y 4 libras de arroz. AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(64) AGS, TMC, leg. 1908, fols. 442, 516, 528, 552, 557 y 577.

(65) Torres, op. cit. (nota 57), p. 377.

(66) Andujar, F.: "Guerra, venalidad y asientos de soldados en el siglo XVIII", StudiaHistorica, 35 (2013), pp. 235268, p. 249.

(67) Se tenian que entregar a finales de abril. ACA, Manual de intendencia, vol. 180, fol. 102r.-106r.

(68) AGS, SGU, leg. 823, s/n

(69) Sobre esta fabrica vid. entre otros, Alcala Zamora, J.: Historia de una empresa siderurgica espanola.: Los Altos Hornos de Lierganes y La Cavada, 1622-1834, Santander, Consejeria de Cultura, 2004; Gonzalez Enciso, A.: "La provision de artilleria en el Imperio espanol en la primera mitad del siglo XVIII", en Caspistegui, F.J. y Peiro, I.(eds.): Jesus Longares Alonso, el maestro que sabia escuchar, Pamplona, Eunsa, 2016, pp. 127-144.

(70) "Artilleria, municiones y demas pertrechos de guerra que se remitieron a Sicilia en el ano 1718", 15 dejunio de 1718, AGS, SGU, leg. 283.

(71) En concreto participaron en este negocio las companias de los siguientes armeros: Josep Navarro, Francisco Canals, Pere Esteve, Pedro Aguilar, Josep Bornio, Joan Quintana, Ventura Carbonell, Jaume Solu, Pedro Daumon, Antonio Robinat y Sebastian Sarrahima. Cfr. ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 63r.-65v., 576r.-580v., 626v.-631r., AGS, TMC, leg. 1908, fols. 465, 467,477, 478, 491, 493 y 494.

(72) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 83r.-85r.

(73) AGS, TMC leg. 1908, fol. 498.

(74) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 81v.-83r.; 85r.-86r. AGS; TMC, leg. 1908, fols. 469, 476, 459,491, 480 y 485.

(75) AGS, DGT, Inventario, 7, leg. 1, n. 40, 3-6.

(76) Sobre los Aldecoa vid. Andueza, M.P.; "La casa, la familia y los negocios en el siglo XVIII: los Borda de Maya (Baztan)", Principe de Viana, 235 (2005), pp. 353-392, p. 368; Dubet, op. cit. (nota 35), p. 153.

(77) AGS, DGT, Inventario, 7, leg. 1, n. 40 y 3.

(78) ACA, Manual de Intendencia, vol. 109, fol. 178 y ss.

(79) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fol. 86v.-88v.

(80) AGS, SGU, leg. 191.

(81) AGS, TMC leg. 1908, fol. 585.

(82) "Lugar de donde ha de proceder la artilleria", op. cit. (nota 33).

(83) Sobre este tema la obra de referencia es Diaz Ordonez, M: Amarrados al negocio. Reformismo borbonico y suministro de Jarcia para la Armada Real (1675-1751), Madrid, Ministerio de Defensa, 2010.

(84) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 27.

(85) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 29.

(86) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 39.

(87) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 37v.-40v.

(88) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(89) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 27. Sobre las maderas vid. Aranda y Anton, G.: La carpinteria y la industria naval en el siglo XVIII, Madrid, Instituto de Historia y cultura naval, 1999.

(90) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 36.

(91) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(92) De la Pinera, op. cit. (nota. 30); Delgado, J. M.: "La construccio i la industria navals a Catalunya (1750-1820)", Recerques, 13 (1983), pp. 45-64; Delgado Ribas, J.M.: "Auge y decadencia de la marina colonial catalana (1720-1821)", Boletin Americanista, 29 (1979), pp. 31-74.

(93) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(94) Entre otros lugares donde se encuentran este tipo de contratos vid. ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 58v.-61v.; 79v.-82v.; AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(95) Para el caso catalan el mas conocidos es Arranz op. cit. (nota. 7). Vid. tambien Arranz, M.: Mestres d'obres i fusters. La construccio a Barcelona en el segle XVIII, Barcelona, Col-legi d'Aparelladors de Barcelona, 1991.

(96) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 75r.-79v., 88v.-98r. Tenemos constatado tambien la construccion de otros almacenes de paja encargados a Antoni Reyt. Vid. Arranz, op. cit. (nota. 95), p. 386.

(97) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 618v.-620r.; DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(98) Mina, op. cit. (nota 5), fol. 80v.

(99) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(100) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 14. Sobre los asientos de camas vid. Hernandez, op. cit. (nota 43), p.263.

(101) AGS, SGU, supl. leg. 2375; DGT, Inventario 7, leg. 3, n. 14; leg. 2, n. 32.

(102) AGS, TMC, leg. 1908, 557 y 569. DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(103) AGS, TMC, leg. 1908, fol. 579.

(104) Entre otros vid. Solbes, S.: "La demanda de vestuario para el ejercito espanol en el siglo XVIII", Perez, M.J. y Martin, P. (eds.): Campo y campesinos en la Espana moderna, Salamanca, Fundacion Espanola de Historia Moderna, 2012, pp. 1759-1770.

(105) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 40, 5.

(106) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 23.

(107) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.; ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 307r.-310v. y 595v.-598ry 98v.-99v.

(108) AGS, TMC, leg. 1908, fol. 486.

(109) Torres R.: Military Entrepreneurs and the Spanish Contractor State in the Eighteenth Century, Oxford, Oxford university press, 2016, p. 16.

(110) Torres op. cit. (nota 40), pp. 172 y 178.

(111) Dubet, op. cit. (nota 35). Para Cataluna vid. Escartin, E.: La intendencia de Cataluna en el siglo XVIII, Barcelona, Santandreu editors, 1995, pp. 79-82.

(112) Torres, op. cit. (nota 40).

(113) ACA, Manual de Intendencia, vol.180, fol. 81v.-83r.

(114) AGS, SGU, leg. 823, s/f.

(115) "Lugar de donde ha de proceder la artilleria", op. cit. (nota 33).

(116) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 83r.-85r.

(117) AGS, TMC, leg. 1908, fol. 478.

(118) En este estudio hemos unificado todos los asientos a reales de vellon. Por otro lado, en el caso de los asientos generales calculamos el coste solo de un ano.

(119) En el caso de Irigoyen para transporte (99.896rv) es el del primer pago, que se hizo en febrero de 1718,pero seguramente debia ser mayor. Las medias de un ano las hemos aplicado al asiento de vestuario de Jose Garcia Asarta, al de jarcia y viveres de Juan Goyeneche, al de Juan Pungem de arboles y al de galeras de la compania Prieto de Aedo. Los costes totales de estos asientos en AGS, DGT, Inventario 7, leg. 1, n.1, 10 y 40, y leg. 2, n. 27 y 36.

(120) Para ello habria que determinar el coste de cada uno de los regimientos, lo cual no resulta facil de saber por la variedad de su reclutamiento.

(121) En concreto.: 22.204.428 rv. Cfr. Jurado Sanchez, J.: El gasto de la hacienda espanola durante el siglo XVIII. Cuantia y estructura de los pagos del estado (1703-1800), Madrid, Instituto de Estudios fiscales, 2006, pp. 7879. Para contabilizar la cifra de la logistica hemos sumado los mismos tipos de asientos que utiliza Jurado Sanchez: viveres, vestuario, construccion y transporte.

(122) Jurado Sanchez, op. cit. (nota 121), p. 84.

(123) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 1.

(124) Decimos esto porque cuando analizamos los estados de los fondos y cargas de los Tesoreros mayores para otros anos, las cifras no acaban de cuadrar con los datos de Jurado Sanchez. Asi, por poner un ejemplo, todos los viveres del ano 1724 ascendian a 16.520.200 reales, cifra muy alejada a la media de 2.500.000 de Jurado Sanchez, y mas cercana a nuestros 12 millones. Cfr. "Haber de provision de general de viveres por administracion", AGS, Secretaria y Superintendencia de Hacienda (SSH), leg.213. Quisiera agradecer a Anne Dubet que me facilitara el acceso a este documento. Sobre lo que sucedio en las cuentas ese ano Dubet, op. cit. (nota 35). pp. 411 y ss.

(125) Vid., entre otros, Dedieu. J. P.: "Grupos financieros al servicio del rey de Espana. Fines del siglo XVII principios del XVIII", en Dubet, A. y Luis, J.P: Les financiers et la construction de l'Etat. France Espagne (XVIIe-XIXe siecles), Rennes, Presses Universitaires de Rennes, 2011; Aquerreta, S.: Negocios y finanzas en el siglo XVIII: La familia Goyeneche, Pamplona, Eunsa, 2001.

(126) Torres, op. cit. (nota 40), pp. 168 y 163.

(127) Andujar, op. cit. (nota 66), p. 251.

(128) Solbes, op. cit. (nota 104), p. 1765.

(129) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32

(130) En el vestuario destacan los 14 pares de Alpargatas de Juan Vidal; en armas los 4 cuchillos y las 4 tijerasque se pagaban a Josep Sala y en viveres las 45 arrobas de paja contratados a Bartolome Campderos. Cfr. AGS, TMC, leg. 1908, fol. 486 y AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(131) Hernandez, op. cit. (nota 43), p. 136.

(132) Sobre estos fiadores, vid Marti, E.: "El efecto de la politica de asientos militares de Felipe V sobre la economia catalana (1715-1725)", en Albareda J. (coord.): La politica exterior de Felipe V, Madrid, Casa Velazquez, 2019, en prensa.

(133) Guerrero, op. cit. (nota 41), p.376 y ss. Hernandez, op. cit. (nota 43), p. 236 y ss. Para el caso de losviveres es muy ilustrativa la explicacion que hace Castro, op. cit. (nota 41), p. 106 y ss. y Torres, op. cit. (nota 57), p. 375. Vid. tambien Gordon, G.: "The impact of war: New business networks and small-scale contractors in Britain, 1739-1770", Business History, 60 (2018), pp. 23-40.

(134) ACA. Manual de Intendencia, vol. 108, fol. 301.

(135) Entre otros casos podemos ver que Francisco Canals figura el 25 de enero como encajador pero cinco meses despues, el 31 de mayo, es armero (ACA, Manual de Intendencia, 180, fols. 603r.-607v. y fols. 626v.-631r.). Por su parte, Sebastian Rigo el 2 de febrero 1718 aparece como cerrajero pero en 1717 era herrero (ACA, Manual de Intendencia, 108, fols. 102r.-106r. y 266v.-269r.).

(136) La agrupacion ha sido como sigue. Carpinteros: mestres d'aixa, cedaceros y calafateros; caldereros:cobreros y faroleros; albaniles: mestre de cases y arquitectos; sastres: tenderos y bordadores; muleros: galereros y carreteros; confiteros: carniceros y pasteleros; patrones: marineros y capitanes de navio. Dentro de la categoria de nobles incluimos a todos los privilegiados: ciudadanos honrados, caballeros, hidalgos, regidores de ciudades, nobles, etc. Los mercaderes abrazan otras referencias semejantes: negociantes, empresarios, etc.

(137) DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(138) AGS, TMC, leg. 1908, fol. 540; DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 23.; ACA, Manual de Intendencia, vol. 180,fols. 589r.-591r.

(139) Sobre la evolucion de algunas de estas familias austriacistas Oliva i Ricos, B.: La generacio de Feliu de la Penya, Lleida, Edicions Universitat de Lleida, 2001, pp. 184-212. Del mismo autor "Els proveidors catalans de l'exercti borbonic durant el setge de 1713-1714", EHDAP, XXXII (2014), pp. 205-248.

(140) Sobre Pablo Gozani vid. Gonzalez Enciso, A.: "Buying cannons outside: when, why, how many? The supplying of foreign iron cannons for the Spanish Navy in the eighteenth century", en Harding, op cit. (nota 13), pp. 130152, pp. 135 y ss.

(141) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32; TMC, leg. 1908, fol. 574; ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 65v.-67r. y 605v.-607v.

(142) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fol. 662r.-664r., vol. 108, fol. 253r.-255v., vol. 110, fol., 58r.-72r.; vol. 113, fol. 9r-11r. Otros datos sobre Josep Rubio en Arranz, op. cit. (nota 95), p. 1613.

(143) Sobre estas figuras, vid. Marti, R.: Cataluna: armeria de los borbones. Las armas y los armeros de Ripoll, Barcelona, Manresa, Igualada de 1714 a 1794, Barcelona, Salvatella, 2004, pp. 111 y ss.

(144) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fol. 60v. y ss.; y 102r. y ss.; AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(145) Diaz, op. cit. (nota 83), p. 326 y ss.

(146) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32, ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 99 y ss y 580r. y ss.

(147) Marcos Martin, A.: Espana en los siglosXVI, XVIIyXVIII, Barcelona, Critica, 2000, p. 277.

(148) AGS, TMC, leg. 1908, fols. 469, 476, 483 y 559-562,

(149) Garcia Espuche, A.: Barcelona entre dues guerres: economia i vida quotidiana 1652-1714, Vic, Eumo, 2004, pp. 305-306.

(150) AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32; TMC, leg. 1908, fol. 539.

(151) AGS, TMC, leg. 1908, fol. 519.

(152) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols., 307r.-314v.; 595v.-598r. AGS, TMC, leg. 1908, fols. 485, 500 y 501.

(153) A los cuchilleros se les encargaban 2.000 bayonetas, a los cordeleros 3.400 jabegones, a los esparteros 3.602 lias de esparto para atar fajinas y a los pescadores el embarque de materiales. Cfr. ACA, Manual de Intendencia, vol. 109, 81 y ss., AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32, TMC, leg. 1908, fols. 576 y 534.

(154) Brandon, P.: "Global power, local connections: The Dutch admiralties and their supply networks", en Harding, op cit. (nota 13), pp. 57-80, p. 70.

(155) Parrot, D.: The business of war. Military Entrepreneurship and Military Revolution in Early Modern Europe, Cambridge, Cambridge University Press, 2012, p. 203.

(156) En concreto fueron Juan Goyeneche y el marques de Valdeomos, Jose Garcia Asarta, Francisco Aldecoa, Norberto Arizcun, Pedro Irigoyen y Jose Querezaju.

(157) Un estado de la cuestion sobre este tema en Torres, op. cit. (nota 45).

(158) DGT, Inventario 7, leg. 1, n. 1.

(159) Sobre este asiento vid. "Asiento de hospitales, camas y utensilios de Aragon", 1 de febrero 1736, AGS, SGU, leg. 2375.

(160) ACA. Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 614-620.

(161) Diaz, op. cit. (nota 83), p. 326 y ss.

(162) AGS, TMC, leg. 3222.

(163) DGT, Inventario 7, leg.3, n. 9; AGS, TMC, leg. 3218. Sobre los Duran, vid. Garcia Fuentes, G.: "De laconspiracion austriacista a la integracion a la Nueva Planta: La familia Duran, maximo exponente de la burguesia mercantil barcelonesa en el siglo XVIII", en Martinez Shaw, C. (ed.): Historia Moderna en construccion, Lleida, Milenio, 1999, pp. 513-527. Oliva, B.: "De la revolta a la integracio. La continuitat de la burgesia mercantil austriacista" en Albareda J. y Serra, E. (coord.), Actes del 2 Congres de Recerques, Lerida, Pages, 2002, pp. 85-102, p. 97 y ss.

(164) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 664r.-667r.

(165) ACA, Manual de Intendencia, vol. 114, fols. 144-154.

(166) ACA. Manual de Intendencia, vol. 113, fols. 9-11 y 229-235.

(167) Francisco Canals estaba en la compania de Ventura Carbonell que obtuvo un contrato para la fabrica defusiles el 31 de mayo de 1718. Ademas habia participado en la compania de Pere Esteve que en enero de 1718 se encargo de la fabrica de 400 fusiles (Cfr. ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 626v.-631r. y 603r.-607v.)

(168) Marti, op. cit., (nota 143), p. 111.

(169) Decimos mas de 200 contratos porque los apellidos de muchos de los contratistas de nacionalidad desconocida parecen catalanes.

(170) AGS, TMC, leg. 3218, s.f.

(171) Castellvi, op. cit. (nota 4), pp. 633 y 640.

(172) Torres, op. cit. (nota 40).

(173) Torres, op. cit. (nota 17).

(174) Es lo que sucedio con Antonio Puche. Cfr. AGS, DGT, Inventario 7, leg. 2, n. 32.

(175) ACA, Manual de Intendencia, vol. 180, fols. 75r.-79v.

(176) Delgado, op, cit., (nota 20), p. 150.

(177) Mina, op. cit. (nota 5), fol. 81v.

(178) Marti, op. cit. (nota 143).

(179) Solbes, op. cit. (nota 104), pp. 1765-1768. Cfr. tambien Solbes S.: "Campillo y Ensenada: el suministro de vestuario para el Ejercito durante las campanas de Italia (1741-1748)", Studia Historica, 35 (2013), pp. 201-234.

(180) Caresmar, op. cit. (nota 3), p. 199.

Leyenda: Grafico 1. Tipologia de asientos y contratas hechas para la expedicion de 1718.

Leyenda: Grafico 2. Coste de los asientos de la expedicion de 1718 por tipologias en r.v.

Leyenda: Grafico 3. Categoria social de los asentistas.
Cuadro 1. Numero de asientos segun monto economico en r.v.

Concepto                    Cantidad     %

Menos de 1.000                   115    32
Entre 1.000 y 10.000             125    35
Entre 10.000 y 50.000             62    17
Entre 50.000 y 100.000            26     7
Entre 100.000 y 1 millon          28     8
Mas de 1 millon                    5     1

Fuente: los mismos que el grafico 1

Cuadro 2. Coste total de los asientos por tipos de monto
economico en r.v.

Concepto                        Coste        %

Menos de 1.000                   20.742     0,1
Entre 1.000 y 10.000            205.369     0,7
Entre 10.000 y 50.000           898.588     3,0
Entre 50.000 y 100.000        1.997.622     6,7
Entre 100.000 y 1 millon      8.448.517    28,3
Mas de 1 millon              18.069.017    60,5

Fuente: los mismos que el grafico 1.

Cuadro 3. Ingresos de los asentistas segun la nacionalidad.

                             Personas                Ingresos

Nacionalidad             Total      %       Reales de vellon      %

Navarra                      7     3,03           13.260.988    45,0
Cataluna                   200    86,58            8.633.877    29,3
Castilla                     2     0,87            5.319.560    18,0
Pais Vasco/Cantabria         5     2,01            1.726.616     5,9
Francia                      6     2,60              465.202     1,6
Genova                       6     2,60               39.004     0,1
Inglaterra                   2     0,87               21.309     0,1
Venecia                      1     0,43                7.972     0,0
Mallorca                     1     0,43                3.656     0,0
Irlanda                      1     0,43                1.464     0,0

Fuente: los mismos que el grafico 3.

Cuadro 4. Principales catalanes beneficiados de la expedicion de 1718.

                                                              Coste
                                                              total
Asentista     Profesion    Nacion    Asiento                (en r.v.)

Bellvitge,    Bordador     Catalan   Camas para las         1.061.173
Antonio                              tropas
                                     expedicionarias

                                     Asentista de mulas
                                     del Principado

Besora,       Soguero      Catalan   16.000 sacos de         696.524
Josep                                bizcocho

                                     Cordajes para
                                     Sicilia

                                     7.000 sacos de
                                     canamo

                                     Cordaje, sacos,
                                     jarcia, velas y
                                     otros generos

Duran,        Mercader     Catalan   1.504 @ de vaca         623.428
Josep y                              salada 2000 raciones
Jaime                                de marina completas
                                     y otros generos

                                     200.000 raciones de
                                     armada

                                     Generos pendientes
                                     de las

                                     50.000 raciones de
                                     armada

                                     60.000 raciones de
                                     armada

Costa,        Carpintero   Catalan   Construir               237.150
Pedro                                caballeriza en las
                                     embarcaciones

Valldejuli,   Botero       Catalan   Aros y botas de         214.852
Antonio                              diferentes calidades

                                     2.000 cubas de agua
                                     y vino

Canals,       Armero       Catalan   300 fusiles para la     208.754
Francisco                            armada

                                     Recomponer 661
                                     fusiles, 435 pares
                                     de pistolas, 300
                                     canteras y completar
                                     12.000 fusiles
                                     llegados de Cadiz

                                     3.000 fusiles

Fuente: los mismos que el grafico 3.
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Title Annotation:ESTUDIOS
Author:Marti Fraga, Eduard
Publication:Cuadernos de Historia Moderna
Date:Jan 1, 2019
Words:17011
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