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Carrillo, German--Cuno, Justo. Historia agraria y politicas agrarias en Espana y America Latina desde el siglo XIX y hasta nuestros dias.

Carrillo, German--Cuno, Justo. Historia agraria y politicas agrarias en Espana y America Latina desde el siglo XIX y hasta nuestros dias. Madrid: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentacion y Medio Ambiente, 2018. 509 pp.

Historia agraria y politicas agrarias en Espana y America Latina desde el siglo XIX hasta nuestros dias, satisface un vacio existente en los estudios sobre cuestiones y reformas agrarias de los dos ultimos siglos en ambos lados del Atlantico. Dos miradas y dos escalas geograficas que, transversalmente, se integran de manera armonica a lo largo del libro, dando buena cuenta de las semejanzas y diferencias en cada caso, respecto a como se orientaron las luchas agrarias y las reformas derivadas de estas.

En el capitulo que abre el libro, autoria de Justo Cuno, ya se plantea de que modo la identidad de las nacientes sociedades americanas, al albor de las independencias de inicios del siglo XIX, surgen de una suerte de acumulacion criolla sobre la desposesion indigena. El indigena es presentado como el desposeido en beneficio de blancos, mestizos y nuevos indios ricos que fungen de vanguardia de la "nueva" construccion nacional. Y es que, en una suerte gatopardiana de cambiar para que nada cambie, Cuno sostiene que las practicas de dominacion y las relaciones hegemonicas sobre las categorias subalternas, erigidas en torno al indio, ademas de estables, son incuestionables por insertarse como parte indisoluble de la nocion de progreso con la que America Latina quedaba inscrita en el sistema-mundo. Una impronta en la que el continente, como queda evidente a lo largo del libro, termina relegado al rol de suministrador de materias primas para las potencias hegemonicas (y coloniales), acelerado por un proceso predatorio que transcurre desde Mexico al Cono Sur, y que aun hoy demanda de luchas irresolutas por una tierra configuradora de la identidad cultural indigena todavia desposeida.

Tanto el segundo capitulo, escrito por Antonino Vidal, como el tercero, de Hector Grenni, aceptan, como Cuno, que la desposesion indigena se acompano de una razon justificadora de progreso y acomodacion de la estructura economica latinoamericana a las demandas del mercado mundial, especialmente, de Estados Unidos y Europa. Una interpretacion que ademas del positivismo, deriva de la acomodacion del Estado bajo los pilares del blanqueamiento, la mono-lengua, la mono-cultura y la mono-religion, hegemonicas en la construccion nacional del Estado en America Latina. Esta incorporacion del continente como telar y despensa del mundo es particularmente abordada por Vidal, mostrando como, entre 1850 y 1914, a la vez de este proceso economico, las instituciones politicas y las elites emergen como actores moduladores de un nuevo esquema de dominacion cuyo cimiento subalterno es el mismo: el indigena. De este modo, las explotaciones de ciertos productos en el siglo XIX conectan directamente con nuevos propietarios y fortunas derivadas del modelo agroexportador imperante y que tambien atrajo capitales extranjeros.

Sin embargo, yendo mas alla, se destaca una hipotesis sugerente: el capital financiero y su relacion con el capital agrario desde 1870, es imprescindible para comprender el crecimiento de los mercados de comercio de las metropolis regionales y/o extemas, transformando, como nunca antes, la dimension rural y los espacios de consumo distantes de las areas de produccion (p. 76). Lo anterior, con el apoyo de procesos de colonizacion y usurpacion de tierras de buena parte de las estructuras oligarquicas de casi todo el continente.

En ese mismo escenario, Hector Grenni propone especificamente como el Estado, la identidad nacional y el progreso surgen como trinomio heredero de la administracion colonial con respecto a las nuevas elites criollas. Elites que adaptan la estructura de poder y riqueza a partir de disponer de los instrumentos normativos y juridicos desde los que se termina cimentando la idea de Estado, su alcance y significado; y, con ello, la exclusion que sobre el mismo experimentan los indigenas. A todo se suma un modelo agroexportador que soporta el nuevo orden territorial naciente y el modo en el que se legisla la propiedad de la tierra, pues literatura y derecho seran los motores desde los que acomodar el paso de lo viejo a lo nuevo, sin olvidar que, en el fondo, se mantenian inalterables mucho de las viejas formas de dominacion y explotacion.

En esta primera parte, de analisis regional, cobra especial relevancia el trabajo del tambien coautor del libro, German Carrillo. A diferencia de los anteriores, su estudio se centra exclusivamente en el siglo XX, analizando el binomio indisociable revolucion/reforma agraria en los diferentes sucesos de confrontacion transcurridos en el continente entre la revolucion mexicana de 1910 y la nicaraguense de 1978. Quiza, a diferencia del enfoque e interpretacion de los otros capitulos, en este se muestra con mayor claridad como las revoluciones contribuyeron a sepultar el regimen cuasi-esclavista anterior, lo cual no es obice para entender que de ello desembocase, per se, un proceso de ruptura pues "al mismo tiempo que el viejo orden sucumbia, la intelligentsia revolucionaria tenia que lidiar con las fuerzas de la intransigencia reaccionaria que provenia de las elites usurpadas del poder, de los intereses politicos y economicos estadounidenses, y por supuesto, de las aguas subterraneas de la economia mundial" (p. 147).

El trabajo, que es muy completo, aborda en sus 70 paginas aproximaciones casuisticas a la reforma agraria mexicana tras 1910, la experiencia guatemalteca, boliviana y cubana de los cincuenta, el transito del socialismo de Allende hacia el pinochetismo, y la revolucion nicaraguense y su reforma sandinista. Tambien se analiza la experiencia de las reformas agrarias acontecidas en Peru, bajo las presidencias de Perez Godoy (1963), Belaunde (1964) y Velasco (1968), frente a las que se levantara el grupo armado de Sendero Luminoso. No obstante, y al respecto, el libro--en algo que no se termina de entender muy bien por la estructura de capitulos de la obra--le dedica uno de sus capitulos, en exclusiva, a la experiencia peruana. Asi, el texto de Heraclio Bonilla ilustra como desde la llegada de Alberto Fujimori se producen procesos de contrarreforma en favor de la concentracion de riqueza. Algo, igualmente presente en Ecuador o, sobre todo Colombia--en donde las reformas fueron testimoniales--y que junto a Peru convierten en paradigma de las politicas aperturistas y desreguladoras que han contribuido sobremanera a empobrecer su poblacion campesina y a ser bastiones de una lucha insurgente, aun vigente tras 1989, en su abrazo al Consenso de Washington.

La segunda parte del libro trata la cuestion agraria espanola, iniciando con un trabajo de Rosa Congost titulado "La cuestion agraria en la Espana del siglo XIX". En el y en los que le suceden, existe un importante valor agregado frente a la indudable perdida de vigor de la historia agraria en el debate historiografico, aun cuando fue clave en las discusiones sobre la idea de Espana de todo el siglo XIX y primeros decenios del siglo XX. A tal efecto, el trabajo supera las visiones fragmentadas, casi localistas, de la historia agraria espanola de los ultimos anos y, lo mas importante, incorpora de manera casi provocadora una nueva forma de entender el problema de la tierra y su distribucion.

Lo anterior, por desmarcarse de la vision acritica que realiza el historiador sobre el lenguaje de los legisladores. Un lenguaje que es un pilar nuclear del alcance y los medios de dominacion del Estado y su estructura de la tierra, como tambien senalaba Grenni. Sin el lenguaje legislativo no se entiende el nuevo Estado liberal que emerge en el siglo XIX, y que incorpora un nuevo vocabulario que obliga a repensar la cuestion agraria como algo mas amplio y complejo que la mera reforma agraria. Esto se hace, originalmente, atendiendo a dos procesos historicos inscritos en el orden liberal: la transformacion juridica de la propiedad y las condiciones de mercantilizacion de la tierra. Dos procesos insertos en lo que la autora define como "propietarizacion" y "despropietarizacion" y que son clave en la relacion conflictiva entre acumuladores y desposeidos, relacionados tanto por formas legales como alegales. De hecho, en casi siglo y medio, solo sera a partir de 1931 que la reforma y la cuestion agraria se integran en una agenda publica convencida de la necesidad de intervenir sobre la injusticia y la ausencia de redistribucion de la propiedad de la tierra.

El trabajo de Sergio Riesco abraza casi el mismo periodo historico, 1808-1936, aunque atendiendo a la cuestion de los denominados como bienes comunales y su particular dimension conflictiva en una cuestion agraria fruto de "los desequilibrios entre la oferta y la demanda de la tierra y mano de obra, muy especialmente en las areas latifundistas de la peninsula, pero tambien, con otras peculiaridades, en todo el tercio norte peninsular" (p. 295). Entendiendo los bienes comunales, desde una definicion de minimos, como aquellos que pertenecen a un municipio u entidad local y se destinan al aprovechamiento vecinal, se acepta su complejidad intrinseca y semantica respecto de un tipo de bienes que superaba los 12 millones de hectareas a inicios del siglo XIX, pero de las que mas de un 40% resulto privatizada entre 1850 y 1930. Precisamente, es esto lo que desembocaria en una conflictividad irresoluta, manifestada con fuerza en los anos treinta del siglo XX.

Se contrastan asi dos experiencias reformistas de lo comun como la reforma agraria liberal, tambien abordada por Congost, y la republicana, aunque esta en un sentido mucho mas amplio. Una, de propietarizacion en la etapa liberal del siglo XIX, en la que lo comunal se entiende como antitesis del desarrollo modernizador; y otra, antitetica, como la de la Segunda Republica, cuya Ley de Rescate de Bienes Comunales de 1936, retrotrae la legislacion vigente a 1808, inicio del proceso de privatizacion irregular que amparara los latifundios y la agricultura extensiva en todo el siglo XIX.

El tercero de los capitulos que conforman la segunda parte del libro es el de Carlos Barciela, que complementa los dos anteriores con un analisis de la agricultura espanola desde la Guerra Civil hasta nuestros dias, partiendo de una reforma agraria republicana desdibujada por la contrarrevolucion fascista iniciada en 1936. Una contrarrevolucion que devolvera la propiedad de la tierra a los poderes establecidos favorecidos por la acumulacion y el orden legal instaurado durante 130 anos, y que incautara las propiedades de todas las personas "no afectas al Movimiento Nacional".

Tras "los anos del hambre" que comprenden toda la decada de los cuarenta, llega la recuperacion de la agricultura tradicional, auspiciada por la "Nueva Politica Agraria" de 1951. Ello, como paso previo a una relativa senda liberalizadora y de tecnificacion que impulsa el ministerio de Rafael Cavestany. Empero, a pesar de que entre 1960 y 1973, Espana entra en una nueva fase de financiacion--se triplica la inversion publica, de 5.098 millones de pesetas en 1958 a 12.667 en 1965 (p. 349)-, para la modernizacion de los latifundios, expandir el regadio, limitar el minifundismo y colonizar los territorios baldios, el pesimismo se mantiene imperante, a tenor de los informes publicados por la FAO y el Banco Mundial en 1966. Sin embargo, instaurada la situacion democratica, acontece un sector agrario integrado en el proceso industrializador y que convive con la crisis petrolifera y el cuestionamiento de los fundamentos energeticos de la Revolucion Verde para, finalmente, readaptarse hacia un modelo de internacionalizacion de la agricultura y desnacionalizacion de la politica agraria que llega hasta nuestros dias, y que no se entiende sin la posicion de Espana en el proceso integrador de la Union Europea.

La ultima de las tres partes del libro la conforman los trabajos de Ernst Clar y Elisa Botella. El primero es un ejercicio comparativo entre la evolucion del sector agrario espanol y el latinoamericano a lo largo de las tres ultimas decadas, mostrando como es posible vislumbrar rasgos comunes, como el aumento de la produccion, toda vez que se aprecian importantes diferencias. Si en Espana la modernizacion supuso automaticamente asumir un proceso de superacion de las estructuras familiares, la priorizacion sobre los enclaves urbanas y la desnacionalizacion de una competencia protegida y subsidiada, America Latina ha sido destino mordaz de las medidas liberalizadoras y desreguladoras impuestas desde el FMI.

El segundo cerraria el libro reflexionando sobre la relacion entre la agricultura y los modelos de desarrollo agrario en el actual contexto global. Contexto en el que, como sugiere la autora, resulta clave reivindicar la importancia del pequeno productor en terminos de eficiencia, equidad, sostenibilidad y seguridad alimentaria. Un modelo con importantes resistencias y dificultades que, empero, a traves de la contrastacion con modelos exitosos, reivindican su centro en un debate agrario, necesitado de revision.

En conclusion, nos hallamos con un soplo de aire fresco en los estudios que la historiografia espanola ha dedicado a las luchas y politicas agrarias. Fresco por lo dinamico de su estructura, lo bien hilvanado de sus contenidos y la perfecta complementariedad de los mismos. Luchas, reformas, revoluciones y contrarrevoluciones se imbrican en una mirada latinoamericana, espanola, comparada y a su vez inserta en la economia-mundo global. Todo ello se resuelve en un crisol de enfoques que conectan a la perfeccion y que hacen de esta una obra sugerente, estimulante y sobradamente enriquecedora.

http://dx.doi.org/10.5209/RCHA.61099

Jeronimo Rios

Universidad EAN de Colombia (Colombia)

jriossie@universidadean.edu.co
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Author:Rios, Jeronimo
Publication:Revista Complutense de Historia de America
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2018
Words:2416
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