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Carlos Bustamante, El quebranto de los privilegios. Autonomia, guerra y constitucion gaditana en Tlaxcala, 1780-1824.

Carlos Bustamante, El quebranto de los privilegios. Autonomia, guerra y constitucion gaditana en Tlaxcala, 1780-1824, Mexico, Universidad Autonoma de Tlaxcala/Benemerita Universidad Autonoma de Puebla/Educacion y Cultura, 2013, Coleccion Historia, 181 p.

En los ultimos anos, las investigaciones historicas acerca de Tlaxcala han mostrado un notable incremento, tanto en calidad como en cantidad, merced a la presencia de un grupo de jovenes investigadores interesados en el desarrollo de esta rama del conocimiento en esa entidad. Muestra de ello es el libro El quebranto de los privilegios ..., de Carlos Bustamante, obra en la que el autor analiza, desde el ambito politico, cuales fueron las modificaciones que sufrieron las instituciones tlaxcaltecas en el transito del Antiguo al Nuevo Regimen.

Esta investigacion--cuya primera version se presento como tesis doctoral en la Universidad Autonoma Metropolitana--se situa entre 1780 y 1824, periodo en el que, segun Bustamante, se revelaron una serie de procesos politicos en el interior de la provincia, los cuales fueron desencadenados por las reformas borbonicas, la Constitucion de Cadiz, la proclamacion de la Independencia y la conformacion de un regimen federal que determinaria la autonomia de Tlaxcala. En este contexto, Bustamante busca entender cuales fueron los cambios que implicaron el paso de un regimen politico corporativo a uno de corte liberal, mismos que no estuvieron exentos de conflictos y reivindicaciones, pues los dirigentes tlaxcaltecas buscaron defender los privilegios y la autonomia que sobre su gobierno habian mantenido en el periodo virreinal, el cual se trastoco a raiz de la implementacion de un marco legal que ofrecia nuevas reglas de control de los cuerpos politicos y de sus practicas de gobierno. El libro tiene cuatro capitulos en los que se analiza cada una de las fases de transicion politica en Tlaxcala.

En el primer capitulo se menciona que el gobierno de la provincia de Tlaxcala--encabezado por el Cabildo indigena--tenia como fundamento los privilegios y las ordenanzas del siglo xvi que lo constituian como un regimen autonomo de gobierno. En el transcurso del periodo virreinal, la corporacion tuvo que defender sus privilegios y, en especifico, los referentes a la autonomia de su gobierno, pues ello implicaba cierto grado de independencia respecto a las demas autoridades. Cabe recordar que, a diferencia del resto de las comunidades indigenas que reproducian las leyes espanolas, los privilegios otorgados a los tlaxcaltecas, como consecuencia de su participacion en la conquista de Tenochtitlan, habian permitido que ellos establecieran las finalidades de su gobierno, su constitucion y las reglas administrativas de los bienes que tendrian a su cargo para alcanzar el bien comun; no obstante, debe advertirse que Tlaxcala, al igual que el resto del virreinato, contaba con un alcalde nombrado por las autoridades espanolas, el cual se encargaba de las cuestiones administrativas y de justicia.

Con la implementacion de las reformas borbonicas se cuestionaron los privilegios que estructuraban el sistema colonial, pues se buscaba fortalecer el proceso de centralizacion y de control politico, administrativo y economico de la metropoli. La primera amenaza a los privilegios del Cabildo tlaxcalteca se produjo tras la promulgacion de la ordenanza de intendentes, la cual determino que la provincia quedaria bajo la jurisdiccion de Puebla, situacion impugnada por los cabildos indigena y espanol, los cuales pidieron que la sede de la Intendencia se trasladara a Tlaxcala o que se designara un gobierno independiente. La postura tlaxcalteca encontro el respaldo de la metropoli, de tal suerte que no solo lograron la autonomia, tambien preservaron sus privilegios.

Asimismo, el Cabildo indigena logro defender con exito su prerrogativa relativa a la administracion de los bienes propios, mismos que se arrendaban a los vecinos con la intencion de obtener recursos para la corporacion. Ante la posibilidad de perder este beneficio, el Cabildo presento una serie de argumentos que sustentaban sus privilegios sobre los bienes propios, ademas de enfatizar los problemas que les causaban los labradores espanoles ocupantes de las tierras bajo su jurisdiccion. Aunque no lograron desocupar las haciendas, si consiguieron que no se aplicara el Reglamento de Bienes Propios y Comunales, pues las autoridades metropolitanas reconocieron que el Cabildo era el unico poseedor de los bienes. Si bien en el ambito externo se reconocio la importancia del Cabildo indigena, en su interior surgieron diversos problemas que fueron aprovechados por las autoridades para tratar de minar los privilegios de la corporacion. Ejemplo de lo anterior fueron los conflictos derivados de la eleccion del Cabildo en 1797 y 1806, anos en los que se busco la reeleccion de sus miembros debido a las pugnas existentes entre los caciques, quienes buscaban transgredir los procedimientos establecidos en las ordenanzas de 1545, las cuales estipulaban la rotacion en el gobierno. Otro momento critico se vivio cuando los pueblos cuestionaron los privilegios del Cabildo, entre los que se encontraban los servicios personales, la eleccion de los oficiales de republica y el cobro de un gravamen por su designacion. Tanto en uno como en otro momento, las autoridades virreinales respaldaron los descontentos con la intencion de debilitar los privilegios del Cabildo y, con ello, restarle la legitimidad que sustentaba su autonomia politica.

En el segundo capitulo se analizan las repercusiones de la Constitucion de Cadiz de 1812, la cual impulso la transformacion de la estructura politica y de gobierno de la sociedad novohispana, pues significo el fraccionamiento politico del territorio, asi como la incorporacion de indigenas y mestizos a los gobiernos locales. En el caso tlaxcalteca, el Cabildo solicito su reeleccion, pero su peticion no fue aceptada porque infringia las normas establecidas en la Constitucion. Ante tal situacion, se llevaron a cabo elecciones, en diciembre de 1812, que fueron dominadas por los mestizos y criollos de mayor prestigio y jerarquia social. Asi, la constitucion gaditana contribuyo a desarticular un regimen politico estructurado en un privilegio central, aunque --como advierte Bustamante--esta situacion no prevalecio mucho tiempo, pues en las posteriores elecciones se regreso al antiguo sistema de eleccion. Ante la situacion de guerra que se vivia en territorio novohispano, las autoridades espanolas determinaron que Tlaxcala quedara bajo la jurisdiccion de Puebla en el ambito militar; esta decision mermo la autonomia de gobierno de la provincia en ambitos de competencia local, lo cual derivo en la inestabilidad del ayuntamiento y su posterior sustitucion en 1814. Tal escenario coadyuvo a que se generara una pugna por el ejercicio del gobierno politico y militar, el cual fue reclamado por el recien electo Cabildo con base en lo estipulado por el marco gaditano. La demanda de la corporacion no tuvo exito, pues el contexto prevaleciente otorgaba mayor autoridad a la comandancia militar.

En el tercer capitulo se menciona que entre 1815 y 1820, se presencio el regreso a las estructuras corporativas del Antiguo Regimen como consecuencia de la supresion de la Constitucion de Cadiz. Asi, la reinstalacion del Cabildo represento el retorno de los indigenas, quienes defendieron la autonomia politica y militar de la provincia sustentada en los privilegios otorgados por la Corona. Sin embargo, el virrey Calleja decidio centralizar el mando politico y militar, con la intencion de evitar la fragmentacion politica en los ambitos local y regional. Por este motivo, el Cabildo solicito que se respetaran sus privilegios y terminara la subordinacion que tenian respecto a Puebla, motivo por el cual solicitaron el nombramiento de un comandante general de Tlaxcala. Como la propuesta no fructifico, las autoridades tlaxcaltecas pidieron que se les restituyeran los ramos de Justicia y de Hacienda. Ninguna de sus peticiones fue aprobada, pues se buscaba mantener el control politico de los grupos locales y regionales.

A pesar de que en 1820 las autoridades virreinales se comprometieron a reintegrar el control politico y militar al Cabildo--situacion que, a decir del autor, resulto excepcional debido a que no se querian dejar las decisiones de gobierno en manos de las autoridades locales--, la sujecion politica y militar de la provincia continuo hasta 1823. La denodada lucha de los tlaxcaltecas por recuperar su autonomia no solo respondia a su deseo de no depender de Puebla, sino tambien a la posibilidad de incidir en ciertos aspectos politicos clave que les permitieran minimizar la sujecion y el control de los mandos novohispanos.

En el ultimo capitulo se indica que los cambios politicos ocurridos, en el ambito nacional, entre 1820 y 1824, fueron aprovechados por los tlaxcaltecas para promover la defensa de su autonomia, objetivo compartido por la jefatura politica, la diputacion provincial y el ayuntamiento, instancias promotoras de un proyecto autonomista cuya finalidad era la creacion del estado de Tlaxcala. Cabe destacar que en el nuevo contexto politico se afianzo la presencia de grupos de notables en los cargos de eleccion, tal como ocurrio con los ayuntamientos integrados con individuos carentes de presencia politica anterior y en los cuales ya no se permitio la reeleccion. El establecimiento de estos noveles gobiernos locales ocasiono el fraccionamiento politico del territorio y la consiguiente lucha por el poder en el interior del estado. Asi, el ayuntamiento de Tlaxcala fue acusado de efectuar diversas acciones tendientes a imponer su "tutoria" sobre el resto de los cabildos de la provincia. Sin embargo, Bustamante apunta que, de acuerdo con la Constitucion de Cadiz y ante la ausencia de un jefe politico, el ayuntamiento tlaxcalteca tuvo la potestad de ejercer su autoridad sobre los demas cabildos, posicion que trato de fortalecer cuando propuso erigirse como la sede del gobierno provincial, lo cual implicaba la recuperacion de uno de los fundamentos del Cabildo indigena: la defensa de la autonomia y la integridad territoriales. En este contexto, la peticion de que Tlaxcala se erigiera en un estado de la Federacion se volvio uno de los asuntos centrales para el ayuntamiento de la capital.

Convertir a Tlaxcala en un estado garantizaria su integridad territorial y le otorgaria la autonomia necesaria para gobernarse. La propuesta fue rechazada por un grupo de ayuntamientos, encabezados por Huamantla, los cuales solicitaron la anexion de Tlaxcala a Puebla. Pese a estas pugnas, en noviembre de 1824 se determino el establecimiento del territorio de Tlaxcala y, con ello, se evito su anexion a Puebla. No obstante, las diferencias internas entre los grupos mas prominentes de la esfera politica impidieron la consolidacion de un proyecto unificado en torno a la autonomia de Tlaxcala. Como bien lo senala el autor, el estudio de la provincia de Tlaxcala, entre 1780 y 1824, constituye un excelente espacio para entender los acuerdos y negociaciones de los grupos politicos en torno a la autonomia. Si bien, la defensa de esta se convirtio en un punto central del discurso politico tlaxcalteca, no se puede pasar por alto que las aspiraciones de autonomia no tuvieron repercusion en el modelo politico liberal.

No queda la menor duda de que el libro de Carlos Bustamante se convertira en una referencia obligada para los estudiosos de los fenomenos politicos tlaxcaltecas del siglo xix, pues no solo aporta interesantes pistas de analisis de un momento coyuntural--la transicion del Antiguo al Nuevo Regimen--, sino que tambien evidencia la riqueza de la informacion resguardada en los archivos tlaxcaltecas, misma que puede ser bien aprovechada cuando se cuenta--como es el caso del autor--con una buena formacion academica y con una imaginacion historica que permite unir con maestria aquellos fragmentos que parecen inconexos.

ROGELIO JIMENEZ MARCE *

Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades-Benemerita Universidad Autonoma de Puebla

* rojimarc@yahoo.com.mx
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Author:Jimenez Marce, Rogelio
Publication:Signos Historicos
Date:Jan 1, 2016
Words:2077
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