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Car les talles son dificils de fer e pijors de exigir. A proposito del discurso fiscal en las ciudades catalanas durante la epoca bajomedieval.

RESUMEN: Gracias a los estudios realizados durante las ultimas decadas, conocemos bastante bien cuales fueron las estrategias fiscales y financieras adoptadas por los municipios catalanes durante la epoca bajomedieval. Sin embargo, mas alli de algunas consideraciones generales realizadas por los historiadores del Derecho, poca cosa sabemos todavia sobre la retorica que, coetaneamente, acompano (y reforzo) la politica municipal en este ambito. Para contribuir a paliar esta carencia, el presente estudio se plantea como una primera aproximacion al discurso fiscal que se documenta en las ciudades y villas catalanas entre los siglos xIn y xv. Concretamente, se analizan los argumentos utilizados tanto por las autoridades locales como por sus oponentes en el marco de una serie de conflictos que, planteados en distintos terminos, parecen haber estado siempre presentes en la historia de la fiscalidad: la legitimidad del impuesto, la exencion de determinados grupos sociales, la equidad de la contribucion y la repercusion economica de las distintas formas de fiscalidad municipal.

Palabras clave: Fiscalidad. Discurso. Municipio. Cataluna. Baja Edad Media (siglos XIII-XV).

ABSTRACT: Thanks to the studies carried out in recent decades, we now have fairly good knowledge of the fiscal and financial strategies adopted by the Catalan municipalities during the later Middle Ages. Nonetheless, beyond certain considerations carried out by legal historians, we still know little about the rhetoric which, contemporaneously, accompanied (and reinforced) municipal politics in this area. To help bridge this gap, the present study will consider, in the first instance, the fiscal discourse documented in the Catalan cities and towns between the thirteenth and fifteenth centuries. More specifically, it will analyse the arguments brought forward both by the local authorities and by their opponents within the framework of a series of conflicts which, albeit expressed in different terms, appear to have been present throughout the history of fiscality: the legitimacy of taxes, the exemption of specific social groups, the equity of the contribution and the economic repercussions of the diffeAEent types of municipal fiscality.

Keywords: Fiscality. Discourse. Municipality. Catalonia. Later Middle Ages (13th-15th Centuries).

SUMARIO: 0 Introduccion. 1 La legitimidad del impuesto. 2 La exencion fiscal. 3 La equidad de la contribucion. 4 La racionalidad del tributo. 5 Consideraciones finales.

Car les talles son dificils de fer e pijors de exigir. About the Fiscal Discourse in the Catalan Cities during the Late Middle Ages

0 INTRODUCCION
   E tenim admiracio que no comprengau quant menys greuge seria e es a
   tots vosaltres contribuyr en aco a per via dels dits drets
   [imposiciones] que no serie per tacha [talla], car les taches son
   dificils de ffer y pijors de exigir y porten grans congoxes e
   despeses als qui les han de pagar e la contribucio dels drets cada
   hu la limite ab si mateix com vol, sens violencia (2).


De esta forma se expresaba el rey Fernando II, el ano 1489, cuando se dirigia a los canonigos de la catedral de Barcelona para solicitarles que contribuyeran - de forma extraordinaria- al impuesto indirecto recaudado por el municipio barcelones. El monarca reproducia en su carta los argumentos que le habian expuesto, un mes antes, los consellers de la capital catalana, ante la propuesta de los clerigos de colaborar en el redrec de las finanzas locales pagando una talla, en vez de las imposiciones. Algo totalmente ilogico segun las autoridades municipales, "convencidas" de que el impuesto directo era desigual y poco rentable; todo lo contrario que el indirecto, equitativo y sin apenas gastos de gestion (3).

No cabe duda de que nos hallamos ante una verdadera declaracion de principios por parte de los consellers de Barcelona, cuyos argumentos dejan entrever el nivel alcanzado, a finales del siglo XV, tanto por la politica fiscal del municipio como, sobre todo, por el discurso utilizado para justificarla (4). Gracias a los estudios realizados durante las ultimas decadas, conocemos bastante bien cuales fueron las estrategias fiscales y financieras adoptadas por el Consell barcelones y otros consistorios catalanes (5). Sin embargo, poca cosa sabemos todavia sobre la retorica que acompano (y reforzo) esta politica municipal durante la epoca bajomedieval (6).

Para contribuir a paliar esta carencia, el presente estudio se plantea como una aproximacion al discurso o, para ser mas precisos, a las controversias fiscales que se documentan en las ciudades y villas catalanas entre los siglos XII-XV. Durante este periodo, el Principado fue el escenario de encendidas discusiones en torno a los impuestos recaudados por los regidores municipales entre sus conciudadanos. Unas discusiones habituales tambien en otras latitudes, pero que en el caso catalan fueron especialmente intensas debido a la creciente presion fiscal a que fueron sometidos los habitantes de los nucleos urbanos, fruto de la enorme deuda a largo plazo contraida por los consistorios asi como de la ausencia de recursos hacendisticos alternativos a la fiscalidad (7).

Fruto de esta dinamica, en los archivos catalanes pueden hallarse innumerables referencias, directas e indirectas, a los debates mantenidos a proposito de distintos aspectos relacionados con el impuesto municipal. Estas noticias documentales o, para ser mas exacto, los estudios realizados a partir de dicha documentacion constituyen el germen de mi trabajo, cuyo contenido gira alrededor de una serie de cuestiones que, planteadas en distintos terminos, parecen haber estado siempre presentes en la historia de la fiscalidad.

Concretamente, cuatro son los principales temas que pretendo abordar en las paginas que siguen: 1) el derecho a imponer o las controversias suscitadas en torno a la legitimidad de las distintas iniciativas fiscales municipales; 2) la igualdad ante el impuesto o los problemas planteados por la exencion de determinados grupos sociales; 3) la equidad de la contribucion o los conflictos provocados por la reparticion de las cargas fiscales; y 4) la racionalidad del impuesto o los debates a proposito tanto de la eficiencia como de la repercusion economica de las distintas formas de fiscalidad municipal.

1 LA LEGITIMIDAD DEL IMPUESTO

Como es sabido, dos fueron basicamente los recursos fiscales con que contaron las autoridades municipales en Cataluna a finales de la epoca medieval: las tallas y las imposiciones. Ahora bien, estas exacciones no siempre pudieron ser establecidas libremente por los regidores, que tampoco dispusieron de una potestad absoluta para determinar su forma, ni su destino, ni tampoco su magnitud. De hecho, en ultima instancia, el derecho a imponer correspondia al senor de la poblacion y/o al rey que, mediante privilegios u otras disposiciones, determinaban el regimen fiscal propio y caracteristico de cada ciudad, villa o lugar del Principado. Resulta logico, por tanto, que algunas de las principales controversias documentadas girasen en torno a la legitimidad de las tallas e imposiciones recaudadas por el gobierno municipal.

Las polemicas mas precoces que se documentan en los municipios catalanes estuvieron relacionadas, evidentemente, con el establecimiento de su recurso fiscal mas primitivo, las derramas o tallas (8). Durante el siglo XIII, las autoridades de muchas localidades ya disponian de amplias prerrogativas a la hora de recaudar este tipo de impuestos y, aunque todavia no se ha estudiado suficientemente su origen, cabe preguntarse hasta que punto no se trato de una exaccion inherente a la propia organizacion municipal (9).

Sea como sea, lo cierto es que nadie discutio nunca el derecho de los regidores a recaudar estos impuestos. Ahora bien, como veremos mas adelante, lo que si se puso en tela de juicio fue la forma de repartir la carga fiscal. Desde finales del siglo xII esta cuestion provoco conflictos en el interior de muchas poblaciones y, en este contexto, la potestad fiscal de los regidores municipales en ocasiones tambien fue puesta en entredicho. Para ello, en algunos casos, se acuso a los magistrados de recaudar tallas injustificadas o desmesuradas y, por consiguiente, de malversar el producto del impuesto (10). Y, en otros casos, se cuestiono la capacidad de los regidores a la hora de determinar sobre las dudas planteadas por la exaccion, de constrenir a quienes debian el impuesto o de determinar quien podia disfrutar (o no) de exencion (11). Logicamente, todos estos conflictos aumentaron a medida que tambien lo hacian las necesidades comunitarias, motivando la intervencion del senor jurisdiccional y la progresiva elaboracion, durante los siglos xlv y xv, de una legislacion fiscal propia de cada ciudad o villa, estructurada en torno a privilegios y disposiciones senoriales diversas (12).

No menos importantes fueron las controversias relacionadas con el derecho a establecer impuestos indirectos, esto es, las imposiciones (sisas, ayudas...) o similares. Como veremos, igual que sucedio con las tallas, las autoridades municipales tambien fueron acusadas por sus conciudadanos de desmesura y/o de malversar el producto de las imposiciones, cuestionandose asimismo algunas de sus disposiciones en este ambito. Pero lo que ahora me interesa destacar son las polemicas documentadas entre los magistrados y el rey, especialmente interesado en mediatizar la potestad municipal para recaudar este tipo de exacciones (13).

Hasta finales del siglo XIII, los municipios catalanes no dispusieron de este recurso fiscal, que inicialmente tuvo un caracter extraordinario y se recaudo unicamente tras la preceptiva autorizacion real o senorial. Sin embargo, desde mediados del siglo XIV, la asignacion de su producto al pago de la deuda a largo plazo convirtio las imposiciones en una fuente de ingresos ordinaria para los principales municipios del realengo, cuyas autoridades obtuvieron, ademas, una potestad practicamente absoluta a la hora de determinar las caracteristicas de dicho recurso (14).

Inicialmente, satisfecho con los donativos conseguidos en Cortes, en Parlamentos y/o de forma particular, el monarca no cuestiono el proceso de municipalizacion de las imposiciones, apoyandolo incluso ante las reiteradas pretensiones de los brazos nobiliario y eclesiastico para que fueran abolidas (15). No obstante, la disminucion de los donativos realizados por las endeudadas ciudades y villas reales, asi como la resistencia a contribuir de los otros dos brazos, el nobiliario y el eclesiastico, provoco una reaccion de la monarquia, que inicio una ofensiva legal encaminada, teoricamente, a recuperar el pleno control sobre el citado impuesto.

En efecto, durante la decada de 1360, tomo fuerza en Cataluna una idea segun la cual el establecimiento de nuevos impuestos (o vectigales) sobre el consumo, las transacciones o el transito de mercancias constituia una prerrogativa exclusiva del rey (16). Y las primeras victimas de la ofensiva real por recuperarla fueron las poblaciones del dominio senorial, que vieron como la Corona iniciaba acciones legales contra todos aquellos lugares que recaudaban sisas sin la pertinente autorizacion del monarca. Al principio, los senores de estas localidades opusieron resistencia ante tal pretension, pero pronto transigieron y, el ano 1370, los principales magnates del Principado firmaron la llamada Convinenca de Sant Joan Despi, donde se reconocia la regalia del establecimiento de imposiciones y barras (17). Cierto es que este acuerdo no supuso una victoria absoluta ni exenta de conflictos para la monarquia (18). Sin embargo, resulta innegable que, con el reconocimiento de la citada regalia, el poder fiscal del monarca aumento considerablemente y, lo que quizas sea mas importante, tambien lo hicieron los ingresos de las arcas reales (19).

Por lo que respecta a los lugares de realengo, el monarca siguio una estrategia similar y busco todo tipo de pretextos para cuestionar la potestad de aquellos municipios que --como he dicho- controlaban las imposiciones gracias a la asignacion de su producto a la financiacion de la deuda. Durante la decada de 1370, ya empiezan a documentarse verdaderas campanas de inquisicion, destinadas a encontrar todas aquellas poblaciones que hubieran recaudado sisas sin un permiso real explicito o bien que hubieran hecho un uso indebido de su producto. Y estas campanas se repitieron periodicamente hasta bien avanzada la epoca moderna (20). En principio, la pretension real tenia escasa base juridica, ya que las concesiones otorgadas, de forma general en los sucesivos Parlamentos o de forma particular a cada uno de los municipios reales, autorizaban libremente su recaudacion en aquellas localidades hasta la total amortizacion de la deuda (21). No obstante, los conflictos provocados por el establecimiento del citado impuesto fueron constantes y las autoridades municipales tuvieron que elaborar un trabado discurso para resistir a los envites de la poderosa maquinaria legal de la Corona. No en vano, tal como manifestaron los representantes del brazo real en las Cortes de Monzon de 1470, las imposiciones eran la anima de las ciutats, vilas e lochs en los dit principat de Cathalunya ne sens aquellas se puga suplir als carrecs, las quals ab privilegis los poblats en lo dit principat ... dels gloriosos reys de inmortal memoria ... han hagut e obtes (22).

2 LA EXENCION FISCAL

Otro de los grandes motivos de controversia fiscal documentados fue la exencion. Como es sabido, por distintas razones, no todo el mundo debia contribuir y, dependiendo de las circunstancias, las autoridades locales pudieron exigir, o no, una u otra exaccion a determinados individuos o grupos sociales. Tal como veremos a continuacion, en el caso catalan dichas circunstancias fueron muy diversas, aunque parecen observarse dos grandes polemicas de fondo: por un lado, los conflictos en torno a la exencion de clerigos y nobles; y, por otro, las cuestiones relacionadas con la contribucion de judios, mudejares y forasteros. En principio, todos estos grupos sociales escapaban, total o parcialmente, a la fiscalidad municipal, ya fuese porque disfrutaban de privilegios personales (los primeros) o porque estaban sometidos a un regimen fiscal propio y no se admitia una doble contribucion por la misma causa (los segundos). No obstante, las crecientes necesidades economicas de los municipios favorecieron la elaboracion, tambien en este caso, de un particular discurso fiscal encaminado a erosionar los limites de dicha exencion, pues digna cosa es que qui sent proflt deu sentir dany (23).

Por lo que respecta al impuesto directo, ya desde el siglo xIII documentamos los esfuerzos de las autoridades municipales catalanas encaminados a conseguir que contribuyera el maximo numero de personas y bienes, sobre todo en la derrama recaudada anualmente y de forma ordinaria por los municipios: la (talla de la) questia. Para ello, los regidores reivindicaron el doble caracter del impuesto, real y personal, segun su conveniencia, aunque se observa una clara tendencia a la progresiva afirmacion del elemento real con el fin de poder reclamar el pago del tributo a los grupos sociales exentos. Dicho en otras palabras, todo el mundo, sin excepcion, debia contribuir por aquellos bienes que se beneficiaban de una determinada accion del gobierno municipal o que estaban obligados como garantia de las deudas contraidas por la comunidad. Y, de acuerdo con este principio o vinculo, en muchas poblaciones se documenta el establecimiento de onerosos impuestos sobre el traspaso de bienes a personas exentas (24).

Como es logico, esta politica municipal choco frontalmente con las tradicionales exenciones fiscales y, entre todos los conflictos que se produjeron, sin duda cabe destacar el protagonizado por los eclesiasticos. Los clerigos siempre reivindicaron la exencion fiscal que les reconocia tanto el derecho canonico como las Constituciones de Cataluna, admitiendo tan solo la contribucion voluntaria cuando ello se hacia en pro del <<bien comun>> (25). No obstante, desde finales del siglo XIII, los religiosos de numerosas poblaciones accedieron a pagar cantidades variables en compensacion por los muchos bienes que habian recibido de antiguos contribuyentes de la questia ordinaria. Y mas adelante, durante el siglo xv, tambien hallamos personas o instituciones eclesiasticas en algunos padrones de riqueza y/o en libros de tallas, declarando y contribuyendo por determinados bienes que no habian satisfecho el derecho de traspaso (26).

Lo mismo sucedio en el caso de los otros grupos sociales exentos. La reaccion inicial del municipio ante la exencion nobiliaria fue la negacion del derecho de ciudadania a este grupo social, asi como el consiguiente acceso a la institucion de gobierno municipal (27). Pese a todo, desde finales del siglo XIII, tambien tenemos constancia de la contribucion nobiliaria por bienes de antiguos contribuyentes (28). Los judios, por su parte, no estaban sometidos a la questia del municipio porque ya pagaban sus propios impuestos (29). Esto no fue obstaculo, sin embargo, para que los regidores de numerosas localidades obligaran a esta minoria a pagar por los bienes de contribucion (30). Finalmente, por lo que respecta a la tributacion de los inmuebles situados en el territorio de una determinada localidad, pero que pertenecian a una persona residente en otra, habitualmente tambien acabo prevaleciendo el caracter real del impuesto (31).

Mas alla de la questia ordinaria, las autoridades municipales tenian escasos argumentos para solicitar la contribucion de personas e instituciones exentas. Solo en aquellos casos en que estaba claramente en juego el <<bien comun>>, los regidores catalanes tuvieron la oportunidad de erosionar los limites de la exencion. Y, al igual que sucedio en otros territorios, hubo un supuesto que se presto especialmente a este argumento: las obras publicas y, mas concretamente, la construccion y el mantenimiento de las fortificaciones urbanas.

En este caso, la tradicion juridica jugaba claramente a favor de los municipios: la proteccion general de bienes y personas proporcionada por las murallas urbanas justificaba que todo el mundo participara en su financiacion (32). Esto explica por que, pese a la existencia de conflictos, habitualmente los religiosos acabaron contribuyendo- voluntariamente-- de una u otra manera en las tallas que se recaudaban para la construccion o mantenimiento de las fortificaciones. Especialmente ilustrativo resulta, para entender este hecho, el texto de una carta enviada, el ano 1369, por el infante Juan al abad de Sant Benet de Bages para solicitarle que el y otros prelados de la ciudad de Manresa contribuyeran a la construccion de los muros de dicha localidad: Be entenem que sabets e no ignorats com, segons dret comu e usanfa del principat de Cathalunya, totes persones de qualque estament e condicio sien, han apagar e contribuir en les obres dels murs e valls de les ciutats, viles e loehs on estan e en temps de necessitat s'an a restaurar, tot privilegi e dignitat foragitat (33).

Tambien los nobles plantearon polemicas en este ambito, pero finalmente se vieron obligados a pagar el impuesto. Asi lo establecia, por ejemplo, el interesante texto de una sentencia dictada, el ano 1366, por el arzobispo de Tarragona a proposito de la contribucion de la pequena nobleza residente en la villa de Valls. En este dictamen se ordenaba, entre otras cosas, que los nobles contribuyeran en las obras de la iglesia, de los muros y de otras infraestructuras, haciendo especial hincapie en el interes general de dichas empresas, que comuniter sunt ad comunes usum et servitium tam militum et personarum generosum quam aliarum dicte ville et eius termini (34).

Mutatis mutandis, lo mismo sucedio con otros grupos sociales que, en muchos casos, eludian la contribucion municipal, como, por ejemplo, los judios y los mudejares35. Y otro tanto puede decirse de los forasteros que disponian de propiedades en una determinada ciudad o villa, porque tambien ellos se beneficiaban de la proteccion general que ofrecia la fortificacion (36).

A grandes rasgos, este fue el discurso utilizado por las autoridades municipales con el fin de erosionar los limites de la exencion en el impuesto directo. Por lo que respecta a los impuestos de caracter indirecto, tanto la dinamica como la retorica fueron practicamente identicas, aunque se documentan algunas particularidades relacionadas sobre todo con la recaudacion de las imposiciones sobre el consumo (37).

Asi, por ejemplo, los clerigos tampoco estaban obligados a satisfacer ninguno de los impuestos indirectos municipales, salvo que comerciaran (38). Ahora bien, existen referencias a acuerdos para que pagaran, en determinadas circunstancias, algunas imposiciones sobre el consumo de productos basicos, sobre todo cuando el endeudamiento municipal era extremo y/o estaba en juego la supervivencia de la comunidad. Que menos podia esperarse, segun las autoridades municipales, de un colectivo que habitualmente se beneficiaba de innumerables donaciones de los contribuyentes, que incluian ademas muchas de las rentas perpetuas emitidas por la hacienda local. De todos modos, las noticias sobre estas concordias son mas bien excepcionales y, por lo general, lo que se documenta mas a menudo son los interminables conflictos que provocaron tanto los fraudes de los eclesiasticos como las tentativas municipales para conseguir que estos contribuyeran de alguna manera. En el primer caso, documentamos las denuncias de contrabando de distintos productos propiciado por la exencion, asi como las medidas adoptadas por las autoridades municipales para erradicado. En el segundo caso, las polemicas estuvieron motivadas, entre otras cosas, por el caracter supuestamente <<indivisible>> de los impuestos que gravaban el consumo de productos basicos adquiridos por los clerigos y/o por la creacion de monopolios que encarecian el precio final de dichos productos (39).

En cuanto a los nobles, si que estaban obligados a contribuir en las imposiciones cobradas en las poblaciones del realengo, tal como lo establecian las autorizaciones del monarca para recaudar dicho impuesto. Y, aunque las polemicas variaron considerablemente dependiendo del lugar y de la epoca, este colectivo casi nunca consiguio eludir el pago de las sisas (40).

Los judios, por su parte, escapaban a las imposiciones municipales porque--como ya he apuntado- en las aljamas se pagaban impuestos equivalentes (41). Pese a todo, al igual que sucedia en el caso de los clerigos, este grupo a menudo fue acusado de aprovechar su particular situacion para practicar el contrabando y, por esta razon, la autoridades locales pugnaron para conseguir que los judios tambien contribuyeran de alguna manera al impuesto municipal. Especialmente importantes fueron los conflictos ocasionados por la introduccion de carne o vino kasher (42), razon por la cual, en algunas localidades, tenemos constancia de pactos entre las aljamas y el municipio para que las primeras pagaran una determinada cantidad anual en concepto de imposicion (43).

Las controversias relacionadas con la contribucion de los forasteros giran fundamentalmente en torno a dos cuestiones principales: por un lado, los problemas planteados por la concurrencia de distintas fiscalidades municipales; y, por otro lado, las dificultades provocadas por la contribucion de los habitantes residentes en el territorio urbano (44). En el primer caso, habitualmente, acabo imponiendose el caracter real del impuesto (45) y, en el segundo, las dificultades que planteaba el control de las transacciones, mas alla de las murallas, obligaron a los regidores a recurrir al pacto o a sistemas extraordinarios de contribucion (46).

Finalmente, entre otras polemicas mas puntuales, cabe destacar los conflictos que motivo la contribucion de la monarquia a las imposiciones municipales. En principio, tanto el rey como su entorno tambien estaban obligados a satisfacer dicho impuesto en los lugares de realengo, ya que asi se establecia en las concesiones reales (47) Sin embargo, pese a estas disposiciones, son muchas las controversias provocadas por la resistencia del monarca o de su entorno a contribuir, hasta el punto de convertirse en el argumento del mitico enfrentamiento entre el rey Fernando I y el conseller barcelones Jaume Fivaller, <<defensor a ultranza de las libertades municipales ante la arbitrariedad del monarca>> (48).

3 LA EQUIDAD DE LA CONTRIBUCION

El tercer gran motivo de discordia documentado en los municipios catalanes fue, como he dicho, la distribucion equitativa de la carga fiscal entre los contribuyentes urbanos. Probablemente esta sea la polemica mas precoz e importante que se documenta en el Principado y afecto, fundamentalmente, al impuesto directo. Como puede suponerse, ello no significa que las imposiciones y otras formas de fiscalidad indirecta fueran consideradas como formas equitativas de contribucion. Sin embargo, las controversias en torno a estas exacciones--durante los siglos bajomedievales--fueron menores y]o estuvieron localizadas en aquellos lugares donde las imposiciones eran el principal, si no el unico, recurso fiscal.

Desde principios del siglo XIII, tenemos constancia de conflictos en torno a la proporcionalidad de las tallas y, mas concretamente, de la questia que anualmente se recaudaba en muchas poblaciones para hacer frente a la demanda senorial homonima y a otras necesidades de la comunidad. Fruto de estos debates fue la generalizacion del principio de contribucion proporcional a la riqueza. Este principio habitualmente era conocido como per solidum et librara, ya que se establecia un determinado impuesto por cada sueldo y libra del valor de los bienes muebles e inmuebles del contribuyente (49). Y, obviamente, para hacerlo efectivo era necesario contar con la declaracion y la valoracion de dichos bienes, lo que supuso la aparicion de registros dedicados especificamente a tal fin, tambien conocidos como libros de valies, estimes o manifests. (50)

Ahora bien, la consolidacion del principio de contribucion per salidum et libram y el uso de los padrones de riqueza no significo, ni mucho menos, el final de los conflictos provocados por la iniquidad de la questia, siendo especialmente importante el debate generado en torno a la regresividad del impuesto. Durante la primera mitad del siglo XIV ya documentamos denuncias contra la forma de la exaccion, considerada como una contribucion en teoria proporcional pero en la practica regresiva (51); y tres fueron las principales cuestiones que se discutieron en el marco de dicha polemica: el umbral de la pobreza fiscal, los limites maximos de la contribucion y el sistema de valoracion de la riqueza.

Qui molt ha, que pach molt; qui poch, poch pach; e qui na ha res, que no pach res. Asi se expresaron los regidores de Cervera, el ano 1332, cuando se les pregunto como debian contribuir aquellos vecinos que declaraban no poseer ningun bien (52). Sin embargo, tenemos constancia de que, en aquella y en otras poblaciones catalanas, existian mecanismos que permitian gravar--de forma razonable--a las personas que decian no tener nada; los nichil que aparecian en los padrones de riqueza (53).

Asimismo, tambien documentamos la existencia--como minimo, en algunas localidades-- de limites maximos de contribucion. Dicho en otras palabras, el impuesto era proporcional hasta un cierto nivel de riqueza, superado el cual dejaba de serlo o aumentaba en menor proporcion. En este sentido, resulta especialmente interesante la justificacion que de ello se hacia, a principios del siglo XIV, en Barcelona: concretamente, en un documento de 1312 que regulaba la forma de los padrones de riqueza, se establecia que debia tenerse sguart a la taxatio dels mylors per so com fan gran messio e no saben guanyar com que despenen lo que han e encara que tenen la ciutat honrada e defesa e mantenguda e son continuament en Conseyl (54).

Finalmente, respecto a la estimacion o valoracion de la riqueza, puede afirmarse con seguridad que esta no era, ni mucho menos, precisa y objetiva. Cierto es que este tipo de valoracion resulta practicamente imposible, pero constituye un principio teorico hacia el cual debe tender toda contribucion que se pretenda equitativa (55). Resulta comprensible, por tanto, que a ritmo de conflicto se crearan mecanismos para garantizar una correcta declaracion y estimacion de los bienes muebles e inmuebles, de las rentas, de las deudas y de otros elementos indicativos de la riqueza de cada contribuyente (56).

Un problema de fondo, sin embargo, persistio a lo largo del tiempo: la estimacion y la contribucion de la renta (57). Como es sabido, pese a todos los esfuerzos realizados a lo largo de la historia para determinar de la forma mas precisa posible la riqueza del contribuyente, la valoracion de los bienes muebles y, sobre todo, de la renta siempre ha sido muy dificil. Conscientes ya de ello, a finales de la Edad Media, los regidores de muchas ciudades catalanas aplicaron un gravamen superior a los bienes muebles - habitualmente, el doble del que afectaba a los inmuebles- para compensar las dificultades a la hora de evaluar dicho capitulo (58).

Pero esta medida no fue suficiente para acallar las protestas de muchos contribuyentes, dando lugar en algunos lugares de Cataluna a exacciones alternativas o complementarias al impuesto directo tradicional. Me refiero a los impuestos sobre la produccion o la renta que aparecen fundamentalmente durante la segunda mitad del siglo XIV y que reciben el nombre de rediezmos, oncenos, docenos.... segun la porcion de renta detraida al contribuyente. En muchos casos, las caracteristicas de esta exaccion fueron practicamente identicas a las de los diezmos tradicionales, a los cuales se superponian, pero tambien podemos documentar ambiciosas iniciativas destinadas a gravar todo tipo de rentas (produccion agropecuaria, beneficios comerciales, salarios, alquileres, inversiones crediticias, capitales ...) mediante sistemas de estimacion mas o menos aproximados (59).

Mes valria pagar C sous com Deus ne done que en altra manera L. Esta era, por ejemplo, la filosofia de los partidarios del nuevo impuesto sobre la renta a mediados del siglo XV en Cervera, cuyos regidores intentaron establecer dicha exaccion como una alternativa a las derramas que, como he dicho, gravaban fundamentalmente los bienes inmuebles y tenian un caracter regresivo (60).

Ahora bien, esta y otras iniciativas fiscales similares no fructificaron o solo lo hicieron como rediezmos extraordinarios durante la epoca moderna. Como veremos mas adelante, una de las razones de este hecho fue la evidente complejidad administrativa de la nueva exaccion, aunque lo que ahora me interesa poner de relieve es la ferrea oposicion de ciertos grupos sociales a la iniciativa, asi como los argumentos utilizados para justificar abiertamente la regresividad del impuesto directo.

Frente a las demandas de tallas per solidum et libram, a las denuncias contra la violacion de los principios de proporcionalidad o a la reclamacion de impuestos sobre la renta, tambien se documentan referencias a un discurso totalmente opuesto (61). Y en el origen de este discurso se encuentran los argumentos de la conocida doctrina de la causa impositionis (62). Concretamente, se afirmaba que dependiendo de la <<causa material>> del tributo, este tenia un caracter real o personal y, por tanto, no siempre estaba justificada la contribucion proporcional a la riqueza. Asi, por ejemplo, constituian <<actos personales>> muchos tributos o prestaciones debidos por cada vasallo a su senor, y tambien lo eran los servicios laborales o militares realizados por los vecinos en beneficio de la comunidad. Los <<actos reales>> incluian todos los demas gastos de caracter general de la universidad (pleitos, embajadas, privilegios ...), contemplandose tambien la existencia de <<actos mixtos>>, cuando el destino de un determinado desembolso era doble, real y personal (63).

Obviamente, la aplicacion de estos principios siempre estuvo sujeta a interpretaciones interesadas, variando en funcion de las circunstancias y de los equilibrios de poder existentes en el interior de cada institucion municipal (64). De todas formas, lo que debemos retener es que, fruto de la presion ejercida desde determinados sectores sociales, junto a las disposiciones encaminadas a garantizar la proporcionalidad del impuesto directo tambien aparecen privilegios senoriales que reconocian la potestad de los regidores de recaudar tallas <<segun su arbitrio,, en determinadas circunstancias (65). Como hemos visto, esto sirvio para justificar una contribucion minima y maxima en la questia, y tambien permitio el establecimiento de derramas (explicitamente) no proporcionales. Me refiero a las tallas recaudadas en funcion de distintos tramos de riqueza o manos (2, 3, 4, 5, 7, 8, 9, 12 ...) y a las capitaciones bajo sus distintas formas (66).

Ante este panorama, no es extrano que los conflictos generados en torno a la equidad de los impuestos indirectos, en muchos casos extraordinarios, fueran secundarios. Aunque, como he dicho, esto tampoco significa que no existieran ni que los enfrentamientos, en algunos casos, no fueran especialmente virulentos. Y es que este recurso constituye una forma de fiscalidad claramente regresiva, sobre todo cuando afecta el consumo de productos de primera necesidad.

Este hecho explicaria por que, en aquellos municipios donde las imposiciones se convirtieron en un recurso ordinario plenamente controlado por los regidores, los incrementos de las tarifas sobre los productos basicos de consumo (cereal, carne, vino y pescado) no pasaron inadvertidos y, en ocasiones, generaron importantes protestas (67). Como he apuntado, especialmente destacadas fueron las polemicas documentadas en las ciudades y villas donde las imposiciones constituian, con diferencia, el principal recurso municipal, si no el unico; y una particular intensidad alcanzaron los conflictos en el transito del siglo XIV al XV, despues de mas de medio siglo de incremento ininterrumpido del impuesto (68). Posteriormente, estas polemicas se reprodujeron, siendo especialmente conocidas las que enfrentaron en Barcelona a los partidos de la Biga y la Busca, cuyo representante afirmaba en 1453 que lo stament popular ... no's pot reposar sentint e vahent e prevahent los dampnatges de la cosa publica, dels quals la major part redunda en ells, axi com aquells qui son mes que tots los altres staments e qui porten sobre lurs spatles lo fret e la calor, qui de lurs arts e exercici personal vahents en passat ells viure oppulents, no distrets de llurs arts axi com vuy son per pobretat extrema (69).

Una mencion aparte merecen aquellos casos en que las exacciones sobre determinados alimentos (fundamentalmente, sobre la harina y el vino) se transformaron en capitaciones, ya que, si bien se trataba de procedimientos que facilitaban la percepcion del impuesto, su iniquidad era extrema (70). Asi se puso de manifiesto, por ejemplo, en la ciudad de Lleida, donde la iniciativa genero un completo rechazo entre los sectores mas humildes de la poblacion que, entre otras cosas, afirmaban que un hombre pobre de la ciudad pagaba por todos y cada uno de los habitantes de su casa, mientras que los vecinos que poseian castillos tan solo contribuian por 4 o 5 personas, cuando, en realidad, vivian con veinte o treinta (71).

Pero insisto en que, pese a todos estos conflictos, el rechazo hacia el impuesto directo acabaria superando ampliamente cualquiera de las reservas que pudiera despertar el indirecto. Y es que el caracter indoloro de la fiscalidad indirecta jugaba claramente a su favor, tal como se desprende--por ejemplo--de una explicita referencia del ano 1466, segun la cual las autoridades de la villa de Cervera desestimaron la posibilidad de recaudar una talla y acordaron establecer un impuesto indirecto, argumentando que en aquestes coses participara e pagara tothom e la gent no se'n sentira (72). Probablemente sea esta la razon de la proliferacion, a partir del siglo XV, de monopolios fiscales sobre las carnicerias, las panaderias, las pescaderias o las tabernas, que funcionaban como verdaderos impuestos encubiertos sobre el consumo (73).

4 LA RACIONALIDAD DEL TRIBUTO

No cabe duda de que gran parte del exito de la fiscalidad indirecta municipal en Cataluna tuvo tambien mucho que ver con la tercera y ultima cuestion que pretendo abordar en el presente estudio: las polemicas y los argumentos relacionados con la vertiente economica del impuesto. En este caso, dos fueron los principales motivos de debate que pueden detectarse tras la mayor parte de conflictos: por un lado, la mayor o menor eficiencia/rentabilidad del impuesto y, por otro, sus repercusiones positivas o negativas sobre el tejido economico urbano.

Desde mediados del siglo XIV, a medida que las necesidades comunitarias y el peso de la deuda aumentaban, empezamos a documentar discusiones entre los partidarios y los detractores de una u otra exaccion, de una u otra forma de gestion o, incluso, de uno u otro programa fiscal por considerarlos mas o menos convenientes para la hacienda local o para el desarrollo economico de la poblacion. Cierto es que, en muchos casos, estos debates estuvieron intimamente relacionados con las ya citadas controversias sobre la equidad del impuesto, y tambien es verdad que en estos momentos todavia no cabe hablar propiamente de doctrinas economicas. Sin embargo, no es menos cierto que, fruto de la experiencia fiscal acumulada durante los siglos XIV-XV, las polemicas documentadas en las ciudades y villas catalanas constituyen algo mas que simples debates morales o juridicos. Solo asi puede entenderse, por ejemplo, que se cuestionase tal o cual impuesto porque su recaudacion resultaba demasiado compleja o costosa para las arcas locales; que se discutiese sobre la posibilidad de incrementar los ingresos optando por uno u otro tipo de exaccion o metodo de gestion; que se advirtiese de los perjuicios que podia causar tal o cual tributo a un determinado sector economico; y, en los casos mas extremos, que se denunciasen determinadas formas de contribucion porque desgastaban la capacidad productiva de la poblacion (74).

Para ilustrar lo que acabo de decir, nuevamente empezare refiriendome a las controversias en torno a las tallas y, mas concretamente, a los conflictos originados por la questia ordinaria. Ademas de denunciar su <<desmesura>> e <<iniquidad>>, los detractores de este impuesto se quejaban asimismo de que los procedimientos recaudatorios utilizados para cobrarlo eran a menudo perniciosos para la economia de la poblacion. Y no me refiero tan solo a las consecuencias que podia tener el desembolso puntual de una suma importante de dinero, sino que tambien se arguia que los plazos de contribucion no eran los mas adecuados o que la estricta actuacion de los recaudadores minaba la capacidad economica de los contribuyentes, llevandolos incluso a la ruina (75).

Efectivamente, la necesidad de hacer frente a importantes gastos, periodicamente, desde los primeros dias de cada legislatura o ejercicio contable, especialmente a los intereses de la deuda, obligaba a las autoridades municipales a establecer estrictos plazos para la satisfaccion del impuesto. Para moderar su impacto, los regidores intentaron adaptar, en la medida de lo posible, estos plazos al ritmo de ingresos de los contribuyentes --a las cosechas, por ejemplo--mediante el recurso a distintas formas de credito (76). Y, con el paso del tiempo, las acciones emprendidas contra los morosos disminuyeron, dando lugar a la aparicion, desde finales del siglo XIV, de importantes bolsas de deudores (77). Sin embargo, los persistentes problemas financieros que afectaron a muchos municipios catalanes no permitieron reducir la elevada presion fiscal, lo que acabo pasando factura a las economias de dichas poblaciones. Cabria pensar que las protestas podian responder, hasta cierto punto, a la estrategia de los contribuyentes o de un determinado partido fiscal. Pero solo hasta cierto punto, ya que paralelamente documentamos indicios inequivocos de un progresivo deterioro de la situacion economica de amplios sectores de la sociedad (78).

Asi, por ejemplo, se documentan protestas contra la rapacidad de los recaudadores y, significativamente, se promulgan disposiciones protegiendo de la confiscacion determinados bienes, entre los cuales destacan los instrumentos de trabajo (79). Paralelamente, junto a la ocultacion o a la transmision de propiedades a personas exentas, tambien tenemos constancia de numerosos traslados de residencia a lugares donde la presion fiscal era menor (80). Todo ello sin olvidar los problemas provocados en algunas localidades, durante el siglo XV, por la acumulacion de <<bienes vacantes>>, esto es, de bienes inmuebles abandonados por sus propietarios cuando eran incapaces de satisfacer la questia (81).

Como hemos visto, para algunos la alternativa a esta situacion era el establecimiento de rediezmos o similares que, ademas de ser mas equitativos, se adaptaban mucho mejor al ritmo de ingresos de los contribuyentes. Sin embargo, tal como sucederia en otros lugares y epocas, las tentativas de imponer un impuesto sobre todo tipo de rentas resulto un completo fracaso, per les (moltes) despeses [que] se fan e lo poch profit que se'n segueix (82). Asi lo denunciaron sus detractores, probablemente los mismos que apostaban por las derramas no proporcionales o las capitaciones, argumentando que su rentabilidad era optima para la hacienda municipal, ya que los gastos de gestion eran minimos y su percepcion inmediata (83).

Por lo que se refiere a las imposiciones, tambien se documentan numerosas polemicas, sobre todo, en torno a los efectos economicos que acompanaba a su recaudacion. Recuerdense, por ejemplo, algunas de las protestas documentadas desde mediados del siglo XIV contra el establecimiento o el incremento de los distintos impuestos sobre las transacciones; especialmente importantes en aquellas localidades cuya actividad comercial corria el riesgo de desplazarse hacia mercados vecinos, donde la presion fiscal era menor (84). En este sentido, cabe mencionar asimismo los conflictos provocados por las estrictas medidas de control que se arbitraron con el objetivo de evitar el fraude cometido por aquellos mercaderes que comerciaban en lugares donde no se cobraban imposiciones o estas eran inferiores (85). Finalmente, la actividad manufacturera tambien fue especialmente sensible a cualquier iniciativa fiscal que interfiriera en su trabajo, asi como a los incrementos de tasas que comprometieran sus beneficios o su competitividad (86).

En otro orden de cosas, tampoco podemos olvidar los debates relacionados con la gestion de las imposiciones. Habitualmente, el tributo era arrendado al mejor postor, obligandose al arrendatario a satisfacer mensual, trimestral o anualmente la tercia del arriendo. Este procedimiento era, sin duda, el que mejor se adaptaba a la hacienda local, siempre necesitada de liquidez y reticente a asumir los costes de la recaudacion (87). Sin embargo, las crecientes necesidades economicas, el amano de las subastas y la disminucion del producto de determinados impuestos obligaron a los responsables de algunos municipios a cuestionarse, durante el siglo XV, el metodo tradicional de recaudacion y a crear mecanismos de gestion directa, no exentos tampoco de polemica (88).

Ahora bien, ninguna de estas polemicas resulta comparable a las provocadas por el impuesto directo. Este hecho resulta de vital importancia para acabar de entender por que, despues de vencer las tipicas reticencias iniciales a cualquier nueva exaccion, en muchas poblaciones se aposto decididamente por las imposiciones y por que en algunas grandes ciudades se opto incluso por sistemas fiscales basados exclusivamente en el impuesto indirecto.

Y es que, pese a los conflictos provocados--como hemos visto--por el incremento progresivo de los impuestos sobre el consumo, las ventajas que ofrecian las imposiciones eran muy superiores a sus inconvenientes, especialmente si pensamos en la costosa e impopular alternativa del impuesto directo. Unas ventajas entre las cuales se encontraba, tal como se deja entrever a menudo en la documentacion de la epoca, la posibilidad de desviar una buena parte de dicha presion fiscal hacia el exterior de la poblacion (89). Asi se consideraba, por ejemplo, en una carta enviada el ano 1391 por el rey Juan I a Girona, advirtiendo a la mano menor de los negativos efectos que podia tener el intento de suprimir las imposiciones y afirmando, entre otras cosas, que en les dites imposicions paguen e contribuexen moltes e diverses persones extranyes declinants de la dita ciutat e no domiciliades en aquella, les quals hi ajuden en gran partida si per vosaltres es considerat (90).

Reforzarian este argumento las protestas de los arrendatarios de las imposiciones ante ciertas medidas (prohibicion del juego o de la prostitucion, intervenciones municipales del mercado, cuarentenas, etc.) que comprometian o limitaban la presencia de forasteros en la poblacion (91). Y en la misma direccion apuntan los intentos de capitalizar algunos acontecimientos multitudinarios, tales como Cortes y Parlamentos, para aumentar el rendimiento del impuesto (92).

5 CONSIDERACIONES FINALES

Llegados a este punto, creo que estamos en condiciones de entender mucho mejor como llegaron a plantearse los argumentos de los consellers de Barcelona, expuestos al principio de este trabajo. No quiero que parezca, sin embargo, que ingenuamente justifico la politica fiscal de las autoridades barcelonesas de finales del siglo XV, basada fundamentalmente en las imposiciones y contraria a cualquier forma de fiscalidad directa. Lo unico que pretendo es constatar el desarrollo en Cataluna de una hacienda local con unas determinadas caracteristicas, que variaron dependiendo de las circunstancias, pero que presentan comunes denominadores. Y no solo eso: quiero poner sobre todo de manifiesto la progresiva articulacion de un calculado discurso fiscal, que respondia a unos determinados intereses socioeconomicos y que, precisamente, se planteaba--como hemos tenido la oportunidad de ver--para reforzar la politica municipal ante las crecientes protestas de la poblacion.

En este sentido, y para acabar, tan solo recordare que a principios del siglo XVI, coincidiendo con la rebelion de las Germanias, el Principado tambien fue escenario de agitaciones sociales con un claro trasfondo financiero y fiscal. En Barcelona, por ejemplo, se documenta un estado de latente revuelta a partir de 1520, cuando el estamento popular se movilizo para reclamar que se explicara com ni per que.s paguen los drets e impositions de la ciutat ni les peccunies proeehint de aquelles en quins usos se convertexen (93). Estas protestas se extendieron a muchas otras poblaciones catalanas, entre las cuales destaca Girona, donde se produjo una rebelion anti-fiscal en toda regla, encabezada por Rafel Querol, quien en determinado momento recrimino a algunos artesanos qualpodia esser lo traydor d'ells qui podia pagar les imposicions de la ciutat com fossen mal imposades, e los censals de aquella [recordemoslo, origen del impuesto] luyts, y los ciutedans lus arrencaven la carn dels ossos (94).

(1) Este trabajo se inscribe en el proyecto de investigacion <<Financieros al servicio del poder en la Corona de Aragon (siglos XIV-XV): metodos, agentes, redes>> (rei. HAR2011-24839), y se ha realizado tambien bajo el auspicio del Grupo de Investigacion Consolidado <<Renda feudal i fiscalitat a la Catalunya baixmedievab>>, financiado por el Comisionado para Universidades e Investigacion de la Generalitat de Cataluna (ref. 2005 SGR 00353).

(2) Transcripcion (acentuada para facilitar su comprension) procedente de VICENS Vives, Jaume. Ferran II i la ciutat de Barcelona (1479-1516). Barcelona: Universitat de Catalunya, 1936, Apendixs, doc. 116, pp. 214-215.

(3) Pero be ruminat [la contribucion mediante una talla] lo negoci no satisfa en res, ans procuraria major perdicio ... car los mes conexem que les taches son dificultoses de fer, e.s fan desaguals y sempre ha violencia en la exequcio, e a les vegades pugen mes les despeses que la sort principal, e la contribucio de drets [imposiciones] es egual e sens despeses per cada hu, pague en aquells segons se rol limitar en lo despendre (Ibidem, doc. 115, pp. 212-213).

(4) Cabe senalar que la idea no era totalmente nueva. A finales del s. XIV, en el capitulo 146 del Dotze del Crestia (1385), Francesc Eiximenis ya apostaba claramente por lo que hoy definiriamos como impuestos indirectos frente a las exacciones de caracter directo (VERDES PIJUAN, Pere. <<Fiscalidad urbana y discurso franciscano en la Corona de Aragon (s. XIV-XV)>>. En GIANNINI, Massimo Carlo. Fiscalita e religione nell'Europa cattolica: teorie, linguaggi e pratiche (secoli XLV-XIX). Roma: Vialli, en prensa).

(5) Vease la sintesis mas reciente sobre Cataluna, contenida en SANCHEZ, Manuel; FURIO, Antoni y SESMA, J. Angel. <<Old and new forros of taxation in the Crown of Aragon (13th-14th centuries)>>. En CAVACIOCCHI, Simonetta (a cura di). Fiscal systems in the European economy from the 13th to the 18th centuries. Firenze: Firenze Universty Press, 2008, pp. 99-130.

(6) De lo poco que sabemos, sin duda cabe destacar lo que nos cuentan los estudios realizados por los historiadores del derecho Max Turull y Tomas de Montagut, que prestan una especial atencion a la influencia de distintos aspectos del derecho comun en las practicas tributarias catalanas. Vease, por ejemplo, las reflexiones contenidas en alguno de sus trabajos mas recientes: TURULL, Max. <<Un juriste du XVIIe siele: Andreu Bosch et le droit d'imposer en Caralogne au Moyen Age>>. En MENJOT, Denis; RIGAUDIERE, Albert y SANCHEZ, Manuel (dirs.). L'impot dans les villes de l'Occident mediterraneen (XIIIe-XVe siecle). Paris: Comite pour l'Histoire Economique et Financiere de la France, 2005, pp. 511-525; MONTAGUT, Tomas de. <<De Aestimo. La doctrina de ius commune sobre la causa formal de los tributos>>. Revista Chilena de Historia del Derecho, 2010, vol. 22/1, pp. 261-273.

(7) Sobre el endeudamiento municipal en Cataluna, veanse las contribuciones mas recientes contenidas en SANCHEZ MARTINEZ, Manuel (ed.). La deuda publica en la Cataluna bajomedieval. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 2009.

(8) No enumerare los muchos estudios que de forma mas o menos extensa han tratado el impuesto directo municipal en Cataluna, sino solamente las sintesis generales al respecto: TURULL, Max. <<El impuesto directo en los municipios catalanes medievales>>. En Finanzas y fiscalidad municipal. V Congreso de Estudios Medievales. Leon: Fundacion Sanchez Albornoz, 1997, pp. 73-133; IDEM. <<L'assiette de l'impot direct dans les villes catalanes au Moyen Age>>. En MENJOT, Denis y SANCHEZ, Manuel (coords.). La fiscalite des villes au Moyen Age (Occident mediterraneen). 2. Les systemes fiscaux. Toulouse: Ed. Privat, 1999, pp. 201-221; TURULL, Max y MORELLo, Jordi. <<Estructura y tipologia de las estimes-manifests en Cataluna (siglos XIV-XV)>>. Anuario de Estudios Medievales, 2005, vol. 35/1, pp. 271-326

(9) Sobre la cuestion de los origenes del impuesto directo municipal (especialmente para los casos de las ciudades de Lleida y Tortosa), veanse los trabajos de los historiadores del derecho ya citados: TURULL, Max. <<El naixement de la fiscalitat municipal a Lleida (1149-1289)>>. En SANCHEZ, Manuel y FURiO, Antoni (eds.). Acres del Colloqui <<Corona, municipis i fiscalitat a la Baixa Edat Mitjana>>. Lleida: Institut d'Estudis llerdencs, 1997, pp. 219-232; MONTAGUT, Tomas de. <<La doctrina medieval sobre el munus y los comuns de Tortosa>>. En Homenaje in memoriam Carlos Diaz Rementeria. Huelva: Universidad de Huelva, 1998, pp. 475-489.

(10) Veanse, por ejemplo, los conflictos que tuvieron lugar en las villas de Cervera y Tarrega durante la primera mitad del siglo XIV (TURULL, Max y VERDES, Pere. <<Gobierno municipal y fiscalidad en Cataluna durante la Baja Edad Media>>. Anuario de Historia del Derecho Espanol, 2006, vol. 76, pp. 507-530).

(11) Vease el caso de Manresa, utilizado como ejemplo por TURULL, <<El impuesto directo>>, pp. 81-87 (esp. pp. 86-87) y 101 (esp. notas 93-94).

(12) Esta circunstancia puede observarse claramente a traves de los libros de privilegios, colecciones de pergaminos o cartas reales que se conservan en los archivos locales catalanes. Sirva, otra vez, de ejemplo la ciudad de Manresa, cuyo libro de privilegios contiene un indice tematico donde aparecen 26 documentos bajo el epigrafe tallas; y todavia faltan algunas disposiciones incluidas enfiscalidad, murallas, oficiales reales... (TORRAS, Marc. El Llibre Verd de Manresa (1218-1902). Barcelona: Fundacio Noguera, 1996, p. 668).

(13) Sobre las imposiciones en Cataluna, vease, por ejemplo: VERDES, Pere. <<Les imposicions a Cervera durant la segona meitat del s. XIV>>. En SANCHEZ y FURIO, Acres del Col.loqui <<Corona, municipis i fiscalitat a la baixa Edat Mitjana>>, pp. 383-422; GUILLERE, Christian. <<Un exemple de fiscalite urbaine indirecte: les imposicions geronaises aux XIVe e XVe siecles>>. En MENJOT y SANCHEZ, La fiscalite des villes au Moyen Age (Occident mediterraneen). 2. Les systemes fiscaux, pp. 399- 422; ORTI, Pere. Renda i fiscalitat en una ciutat Medieval: Barcelona, segles XII-XIV. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 2000, pp. 529-569; MORELLO, Jordi. Fiscalitat i deute public en dues viles del Camp de Tarragona. Reus i Valls, segles XIV-XV. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 2001, pp. 445-584.

(14) Vid. nota supra.

(15) VERDES, Pere. <<A proposit del privilegi general per recaptar imposicions atorgat per Pere el Cerimonios (1363)>> Miscel.latnia de Textos Medievals, 1996, vol. 8, pp. 231-248 (esp. pp. 234-236).

(16) TURULL, Max y VERDES, Pere. <<Sobre la hisenda municipal a Constitucions y altres drets de Cathalunya (1704)>>. En SANCHEZ, Manuel (ed.). Fiscalidad real y finanzas urbanas en la Cataluna Medieval. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1999, pp. 121-154 (esp. pp. 126-127); MORAGUT, Tomas de. <<La recepcio del dret tributari comu a la Corona d'Arago>>. En SERRANO, Josep (coord.). El territori i les seves institucions historiques. Barcelona: Fundacio Noguera, 1999, vol. I, pp. 361-383; TURULL, Max. <<La recepcion de vectigalia en la Cataluna medieval. De la tradicion romana a las recopilaciones de epoca moderna>>. Initium, 2002, vol. 7, pp. 181-216.

(17) VERDES, Pere. <<Sobre la regalia d'establir imposicions i barres a Catalunya: la convinenca de Sant Joan Despi (1370)>>. Initium, 2005, vol. 10, pp. 545-578.

(18) En este sentido, especialmente ilustrativos resultan los conflictos entre el monarca y la mitra tarraconense, estudiados por MORELLO, Jordi. <<Fiscalitat i poder jurisdiccional: el cas de l'esglesia de Tarragona (segles XIV-XV)>>. Butlleti de la Societat Catalana d'Estudis Histbrics, 2003, vol. XIV, pp. 43-67 (esp. pp. 58-67).

(19) Sobre todas las contraprestaciones economicas obtenidas por la monarquia a cambio de la concesion de imposiciones, vease por ejemplo: GIORGIO, Vanesa. <<Villes, imposicions et privileges royaux (1387-1405)>>. En SANCHEZ, Fiscalidad real y finanzas urbanas, pp. 281-299 (esp. pp. 286-289).

(20) Recuerdese que, precisamente, las demandas injustificadas del <<derecho del quinto, de las imposiciones a los municipios catalanes fue una de las causas de la Revolta dels Segadors en 1640 (HERNANDEZ, Bernardo. <<Assaig de reforma del sistema fisco-financer de la monarquia a Catalunya: l'impost del quint sobre les imposicions locals, 1580-1640>>. Manuscrits. Revista d'Historia Moderna, 1996, vol. 14, pp. 297-319).

(21) TURULL y VERDES, <<Sobre la hisenda municipal>> pp. 126-140.

(22) Ibidem, p. 132 (n. 29).

(23) VERDES, Pere. <<Administrar les pecunies e bens de la universitat>>. La politica fiscal i les estrategies financeres d'un municipi catala a la baixa Edat Mitjana (Cerrera, 1387-1516). Tesis doctoral inedita, Universidad de Barcelona, 2004, p. 960.

(24) Las primeras disposiciones en este sentido se remontan a finales del siglo XIII, aunque la creacion de los derechos de traspaso no parece generalizarse hasta la segunda mitad del siglo XIV, coincidiendo con la escalada del endeudamiento municipal. Los derechos de traspaso en Cataluna -que en ocasiones suponian un gravamen de mas del 30%--han sido especialmente estudiados para los casos de Reus, Valls y Cervera: MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 377-382; VERDES, Pere. <<Politiques fiscales et strategies financieres dans les villes catalanes aux XIVe et XVe siecles>>. En MENJOT, RIGAUDIERE y SANCHEZ, L'impot dans les villes de l'Occident mediterraneen, pp. 153-171 y 162. Aunque tambien se tiene constancia de su existencia, por ejemplo, en Lleida, Tarragona y Barcelona (FERRER, M.a Teresa. <<Un memorial de greuges de la ma menor de Lleida contra la mil major (s. xv)>>. En Miscellania homenatge a Josep Lladonosa. Lleida: Institut d'Estudis Ilerdencs, 1992, pp. 293-314 (esp. pp. 307 y 311); CORTIELLA, Francesc. Una ciutat catalana a darreries de la Baixa Edat Mitjana: Tarragona. Tarragona: Institut d'Estudis Tarraconenses Ramon Berenguer IV-Diputacio Provincial de Tarragona, 1984, pp. 212-213; VERDES, Administrar les pecunies, pp. 948-952).

(25) TURULL, <<El impuesto directo>>, p. 99, notas 82-82. Sobre esta cuestion, veanse tambien las reflexiones y la bibliografia contenidas en MORELLo, Jordi. <<De contributionibus fiscalibus: els conflictes entre el municipi de Valls i la comunitat de preveres durant el segle XIV>>. Anuario de Estudios Medievales, 1999, vol. 29, pp. 689-729 (esp. pp. 689-692).

(26) Como ya he apuntado en la nota anterior, esta cuestion ha sido especialmente estudiada por J. Morello para el caso de Valls y este mismo historiador tambien ha dedicado su atencion a la vecina localidad de Reus: MORELLO, Jordi. <<La Comunitat de Preveres de Reus i el seu encaix dins la fiscalitat municipal>>. Anuario de Estudios Medievales, 2005, vol. 3512, pp. 863-906. Veanse tambien los datos que proporcionan sobre otras localidades del Principado: TURULL, <<El impuesto directo>>, pp. 99- 100; MORELLO, <<Resistances a l'impot,), p. 404; TURULL y MoRELLO, <<Estructura y tipologia>>, p. 299.

(27) FERRO, Victor. El Dret Public Catala. Les Institueions a Catalunya fins al Deeret de Nova Planta. Vic: Eumo, 1987, pp. 151-152 y 325-330. Un interesante ejemplo de este hecho lo hallamos en el texto de una carta enviada el ano 1332 por los consellers de Barcelona a los jurats de Girona, explicandoles que los nobles residentes en la ciudad no debian contribuir porque no eran considerados ciudadanos ni participaban en el Consell (GUILLEVI, Christian. Girona al segle XLV. Barcelona: Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 1993, p. 244).

(28) Sobre la contribucion nobiliaria, especialmente ilustrauvo resulta otro estudio de MORELLO, Jordi. <<La incidencia de la fiscalitat municipal sobre la noblesa de baix rang: l'exemple de Valls (s. XIV-XV)>>. En XVII Congres d'Historia de la Corona dArago. El mon urba a la Corona d'Arago del 1137 als decrets de Nova Planta. Barcelona: Universitat de BarceLona, 2003, vol. III, pp. 613-627. Veanse tambien los datos disponibles para otras poblaciones catalanas en TURULL, <<El impuesto directo>>, pp. 100- 101; MORELLO, <<Resistances a l'impot>>, pp. 403-404; TURULL y MORELLO, <<Estructura y tipologia>>, pp. 299- 300.

(29) Aunque su importancia en el Principado fue menor que en otros territorios de la Corona, una situacion similar a la de los judios fue la de los mudejares, tal como puede observarse, por ejemplo, en los estudios de MUTGE, Josefina. L'aljama sarrai'na de Lleida a l'Edat Mitjana. Aproximacio a la seva historia. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1992, pp. 121-151; ORTEGA, Pascual. Musulmanes en Cataluna. Las comunidades musulmanas de las encomiendas templarias y hospitalarias de Asco y Miravet (siglos XII-XIV). Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 2000, pp. 69-111; FERRER, M.a Teresa. <<L'aljama islamica de Tortosa a la Baixa Edat Mitjana>>. Recerca, 2003, vol. 7, pp. 179-230 (esp. pp. 200-217).

(30) Sobre la fiscalidad judia en Cataluna, veanse de nuevo los datos y la bibliografia que proporciona J. Morello para el caso de Tarragona: MORELLO, Jordi. <<En torno a la presion fiscal sobre las aljamas de judios de Tarragona. Del pago de subsidios a la contribucion en coronatges y maridatges>>. Sefarad, 2011, vol. 71/2, pp. 293-348. Veanse, ademas, las informaciones disponibles para otras poblaciones en TURULL y MORELLO <<Estructura y tipologia>>, p. 301.

(31) A mediados del siglo XIII, ya tenemos constancia de un interesante conflicto entre las localidades de Tarrega y Vilagrasa, que Jaime I resolvio aplicando el mismo criterio; y posteriormente tambien se documenta la existencia de disposiciones al respecto en lugares como Torrosa, Barcelona, Manresa o Castello d'Empuries, obligando a los forasteros que poseian inmuebles en dichas ciudades a contribuir por ellos en las derramas locales (TURULL, <<El impuesto directo>>, pp. 91-94).

(32) En este sentido, cabe recordar las palabras de S. Ramon de Penafort, cuando afirmaba que todos los tributos debian responder al <<bien comun>> y que, entre las causas justas para su establecimiento, estaba <<la defensa de la patria, y especialmente de sus ciudades, villas y castillos>> (MONTAGUT, <<La recepcio del dret>>, p. 363).

(33) TURULL, <<El impuesto directo>>, pp. 99-100. Entre las innumerables noticias sobre los conflictos y la contribucion eclesiastica a las obras de fortificacion urbana, cabe recordar los datos sobre Barcelona, Tarragona, Balaguer, Tarrega, Valls, Reus o la Selva del Camp, recopilados en el estudio de MORELLO, <<Resistances a l'impot>>, pp. 405-406.

(34) MORELLO, <<La incidencia de la fiscalitat>>, pp. 618-619. Veanse las referencias a otras poblaciones contenidas en IDEM, <<Resistances 5. i'impot>>, pp. 405-406.

(35) Sobre la contribucion de los judios a las obras de las murallas, veanse los ejemplos de Tarrega y de Lleida, ambos de 1366, en que se documenta el pago de derramas y la prestacion de servicios laborales respectivamente (SALAS, Manel. <<Les obres d'emmurallament de la vila de Tarrega (1366-1370)>>. Urtx, 1996, vol. 9, pp. 81-96 (esp. p. 86); CAUnEP.AS CANDI, Francesc. <<Idea de l'avenc urba de Catalunya al s. XIV>>. En III Congres d'Histbria de la Corona d'Arago. Valencia: Impr. Fill F. Vives Mora, 1923, vol. I, p. 197). Por lo que se refiere a los mudejares, resulta especialmente ilustrativa una disposicion del rey Pedro el Ceremonioso en que establecia que los miembros de la aljama de Tortosa no estaban obligados a contribuir en ninguna de las exacciones cristianas, salvo en aquellas que se hicieran para las obras de las murallas y para la defensa de la poblacion (FERRER, <<L'aljama islamica de Tortosa>>, p. 211).

(36) Sobre la contribucion de estos propietarios foraneos a las fortificaciones urbanas, veanse por ejemplo los numerosos datos que proporciona J. Mordio para los casos de Tarragona, Reus y Valls (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 402-409; IDEM, <<La contribucio dels homes del Campa les muralles de Tarragona. Els terratinens de Reus i la sentencia de 1390>>. Initium, 2006, vol. 11, pp. 915-934 (esp. pp. 924-929). Veanse tambien otras noticias interesantes sobre Barcelona (1359), Girona (1370) y Tarrega (1370): MUTGE, Josefina. <<Noticies i documents sobre les muralles de Barcelona a l'epoca de Pere el Cerimonios>>. Universitas Tarraconemis, 1991, vol. X, pp. 151-161; SALAS, <<Les obres d'emmurallament>>, p. 86.

(37) No podemos olvidar tampoco las reacciones ante algunas iniciativas municipales, conto por ejemplo, los intentos de enmascarar impuestos sobre el consumo tras determinados monopolios que funcionaron como tales: pastos, carnicerias, tahonas, pescaderias o tabernas. En Cataluna, el origen medieval de estos monopolios municipales, asi como su naturaleza, apenas han sido estudiados y, mas alla de las simples referencias puntuales, este recurso fiscal solo ha merecido la atencion de VERDES, Administrar les pecunies, pp. 1045-1076; y de MORELLO, Jordi. Reus en el transit a la modernitat: fiscalitat i finances d'ona vila en vies de creixement. Reus: Asociacio d'Estudis Reusencs, 2003, pp. 137-190.

(38) Sobre la exencion general de los clerigos, vease la nota 25. Por lo que respecta concretamente a las imposiciones o sisas, tambien cabe destacar algunas disposiciones contenidas en las Constituciones de Cataluna, especialmente una pragmatica de Jaime II del ano 1316 (TURULl y VERDES, <<Sobre la hisenda Municipal>>, pp. 136-137); asi como las normas que, fruto de los importantes conflictos que tuvieron lugar durante aquellos anos, fueron arbitradas en los capitulos de los donativos otorgados al rey Pedro el Ceremonioso para las campanas contra Jaime II de Mallorca en los Parlamentos de 1342 y 1344 (SANCHEZ, Manuel y GASSIOT, Silvia. <<La Cort General de Barcelona (1340) y la contribucion catalana a la guerra del Estrecho>>. En Les Corts a Catalunya: Acres del Congres d'Historia Institucional (28, 29 i 30 d'abril de 1988). Barcelona: Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya, 1991, pp. 237-238; SaNCHEZ, Manuel y ORTI, Pere. Corts, parlaments i fiscalitat a Catalunya: els capitols del donatiu (1288-1384). Barcelona: Departament de Justicia de la Generalitat de Catalunya, 1997, p. 84).

(39) Aunque se encuentran muy dispersos, para ilustrar esta cuestion resultan sumamente interesantes los numerosos datos disponibles para el caso de Barcelona en BROUSSOLLE, Jean. <<Les impositions municipales de Barcelone de 1328 a 1462>>. Estudios de Historia Moderna, 1955, vol. 5, pp. 185-209, concretamente pp. 140-143; SANCHEZ y GASSIOT, <<La Cort General de Barcelona (1340)>>, pp. 237-238; VICENS Vives, Ferran II, vol. I, pp. 239-252, 259, 264 y 283-285; vol. II, pp. 39-41, 46-54, 124, 158-161 y 243-248. Recuerdese tambien la detallada informacion sobre Reus y Valls que ofrecen los estudios de MORELLO, <<De Contributionibus fiscalibus>>, pp. 689-729; IDEM, <<La Comunitat de Preveres>>, pp. 888-890.

(40) Entre los pocos lugares donde se documenta una mayor resistencia, cabe destacar las poblaciones del Campo de Tarragona, incluida su capital, donde los conflictos fueron mucho mas importantes y, en algunos casos, los nobles consiguieron hacer efectiva su exencion (MORELLO, <<La incidencia de la fiscalitat>>, pp. 613-627; IDEM, <<Resistances a l'impot>>, pp. 413-415).

(41) MORELLO, <<En torno a la presion fiscal sobre las aljamas>>, pp. 293-348.

(42) El fraude y los conflictos se originaron fundamentalmente en torno a las practicas alimentarlos de esta minoria, tal como puede observarse, por ejemplo, en el estudio de RIERA, Jaume. <<La conflictivitat de l'alimentacio dels jueus medievals (segles XII-XV)>>. En Alimentacio i societat a la Catalunya medieval. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1988, pp. 295-311.

(43) Veanse, por ejemplo, los conflictos y pactos documentados por razon de distintas sisas en los casos de Lleida (MI3v, Enrique. La vida economica de Lerida de 1150 a 1500. Lerida: Instituto de Estudios Ilerdenses, 1953, pp. 51-57), de Tarragona (SABATE, Flocel. <<L'augment de l'exigencia fiscal en els municipis catalans al segle XIV: elements de pressio i resposta>>. En SANCHEZ, Manuel y FURIO, Antoni (eds.). Acres del Colloqui <<Corona, municipis i fiscalitat a la Baixa Edat Miqana>>. Lleida: Institut d'Estudis Ilerdencs, 1997, p. 458, no. 154) o de Castello d'Empuries (SANCHEZ, Manuel. <<Fiscalidad y finanzas de una villa senorial catalana: Castello d'Empuries, 1381-1382>>. En SANCHEZ, Manuel (ed.). Fiscalidad real y finanzas urbanos en la Cataluna medieval. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1999, pp. 316-317). Algo similar sucedio en el caso de los mudejares, tal como puede observarse, por ejemplo, en el caso de Tortosa: en esta ciudad los conflictos en torno a la contribucion de dicha minoria fueron frecuentes y tambien se documentan pactos entre los regidores cristianos y la aljama (FERRER <<L'aljama islamica de Tortosa>>, pp. 210-212; SABATE, <<L'augment de l'exigencia>>, p. 458, no. 157 y 158).

(44) Ambas cuestiones ya aparecen reguladas en los capitulos de las imposiciones o sisas contenidos en los donativos otorgados a los reyes Alfonso el Benigno y Pedro el Ceremonioso en los Parlamentos de 1333 y 1340, respectivamente. Concretamente, se establecia el pago de imposiciones por parte de los mercaderes forasteros antes de abandonar las ciudades y villas del dominio real donde se cobraba el impuesto; y tambien se preveia que la poblacion dispersa del territorio de aquellos lugares donde se pagaba el impuesto debia acudir cada domingo a la iglesia parroquial para declarar y pagar la exaccion semanal (SANCHEZ y ORTi, Corts, parlaments i fiscalitat, pp. 56, 58-59, 67 y 68-69; veanse tambien los capitulos de los Parlamentos de Vilafranca del Penedes (1353) y Barcelona (1354), pp. 115 y 150).

(45) Veanse, por ejemplo, los conflictos provocados, en distintos lugares del Principado, por el establecimiento de las imposiciones de 1340 (SANCHEZ y GASSIOT, <<La Cort General de Barcelona (1340)>>, pp. 237-238).

(46) Especialmente interesantes resultan los conflictos documentados, durante el siglo XV, en grandes ciudades como Barcelona 0?ICENS VIVES, Ferran II, vol. I, pp. 246, 251,256-257 y 264; vol. II, pp. 54-56; 73-76, 107-108 y 161); Girona (CASTELLS, Narcis. <<El districte de la mitja llegua entorn les muralles de la ciutat de Girona>>. Annals de l'Institut d'Estudis Gironins, 1985-1986, vol. 28, pp. 299-325); Lleida (FERRER, <<Un memorial de greuges>>, pp. 295 y 299-300); o Tarragona (CORTIELLA, Una ciutat catalana, pp. 191-195).

(47) En las Cortes de Perpinya (1350) ya se establecia dicha obligatoriedad y en el Parlamento de Vilafranca del Penedes (1353) se confirmo definitivamente que vos, senyor, e la senyora regina e tots los de casa vostra e de la senyora regina e totes altres persones, de qualque estament o condicio sien, paguen e hajen a pagar en les dites imposicions (SANCHEZ y ORTI, Corts, parlaments i fiscalitat, pp. 89 y 114). Sobre esta cuestion, veanse tambien las disposiciones contenidas en las Constituciones de Cataluna (TURULL y VERDES, <<Sobre la hisenda>>, pp. 139-140).

(48) Sobre este conocido mito, vease GRAU, Ramon. <<Joan Fiveller, Ferran I i les imposicions municipals de Barcelona. Repas a un mite historic>>. Barcelona. Quaderns d'Historia, 1996, rol. 2/3, pp. 53-99. Otras noticias relacionadas con la contribucion real a las imposiciones de la ciudad de Barcelona: RAUFAST, Miguel. <<La entrada real del rey Martin el Joven, rey de Sicilia, en Barcelona (1405): solemnidad, economia y Conflicto>>. Acta Historica et Archaeologica Medievalia, 2006-2007, vol. 27-28, pp. 89-119 (esp. pp. 114-118); IDEM. <<?mismo ceremonial para dos dinastias? Las entradas reales de Martin el Humano (1397) y Fernando I (1412) en Barcelona>>. En la Espana Medieval, 2007, vol. 30, pp. 91- 130 (esp. pp. 113 y 116). Tambien puede documentarse dicha problematica en Lleida (LLADONOSA, Historia de Lleida, vol. I, pp. 607-608); en Tarragona (CORTIELLA, Una ciutat catalana, p. 204); en Cerrera (VERDES, Administrar les pecunies, pp. 805-807); y en Valls (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 535-537).

(49) Lleida es la primera ciudad donde se documenta la contribucion proporcional, a finales del siglo XII y principios del XIII (TURULL, <<El naixement de la fiscalitat>>, pp. 219- 232). Posteriormente, el ano 1226, Jaime I disponia que las tallas deberian pagarse per solidum et per librara, para acabar con las discordias que ocasionaba su percepcion en la ciudad de Barcelona (TURULL, <<El impuesto directo>>, pp. 79-80). Aunque no siempre aparezca la expresion concreta <<por sueldo y libra>>, la utilizacion de este criterio tambien puede inferirse de los conflictos existentes en torno a los mecanismos de declaracion y valoracion de bienes sometidos a contribucion, asi como de la promulgacion de disposiciones al respecto en los casos de Perpina. (1263), Puigcerda (1269), Cervera (1272), Tortosa (1272/1277), Tarragona (1272-1289), Montblanc (1283), Girona (1284) o Tfirrega (1294). CE VERDES, Pere y TURULL, Max. <<Els municipis catalans a l'?poca de Jaume I>>. En FERRER, M.a Teresa (cur.). Jaume L Commemoracio del VIII centenari del naixement de Jaume I. Volum I: El poder reial i les institucions. La politica internacional. La familia reial i la politica successoria. La figura de Jaume I. El mon cultural i artistic. Barcelona: Institut d'Estudis Catalans, 2011, pp. 193-208 (n. 59).

(50) Para el origen, caracteristicas y evolucion de estos padrones de riqueza, vease la sintesis ya citada de TURULL y MORELLO, <<Estructura y tipologia>>, pp. 271-326.

(51) El ano 1312, por ejemplo, se documenta la detallada sentencia arbitral dictada por el juez Guillem de Vallseca en un pleito que enfrentaba a diversos vecinos de la ciudad de Manresa a proposito de la forma en que se repartian las tallas (TORRAS, Marc. <<El sistema de redaccio dels manifests a Barcelona i Manresa a inicis del s. XIV>>. Acta Historica et Archaeologica Medievalia, 2001, vol. 22/2, pp. 339-350). Tambien en la villa de Cerrera, el ano 1311, se tiene constancia de graves conflictos en torno al establecimiento del impuesto directo municipal, los cuales se reprodujeron entre 1329 y 1333. Una cronologia que, asimismo, se repite en la vecina villa de Tarrega, donde las primeras polemicas fiscales datan del ano 1313 y se reproducen en 1342 (TURULL y VERDES, <<Gobierno municipal y fiscalidad>>, pp. 507-530).

(52) TURULL, La configuracion juridica, p. 498.

(53) En las Costumbres de Tortosa (1272-1277), por ejemplo, se establecia que la gent pobre deupagar segons que.1 s ciutadans ordenen o volen ordenar sens tot contrast ... axi pero que.s face ab rao (MONTAGUT, <<La doctrina medieval>>, p. 488). A principios del siglo XIV, en Barcelona, se seguia un criterio similar, que tambien fue adoptado por los regidores de la ciudad de Manresa el ano 1312 (ORTI, Renda i fiscalitat, pp. 595-596; TORRAS, <<El sistema de redaccio>>, pp. 347-348). Y, para el caso ya mencionado de Cervera, el ano 1377, las autoridades locales acordaban quant es dels singulars que no han renda ne moble, son persones qui deuen e poden de alguna cosa ajudar a la universitat ... que es raho que tothom ajut als cglrrechs de la vila apagar (TURULL, La configuracion juridica, p. 498).

(54) ORTI, Renda i fiscalitat, p. 596; TORRAS, <<El sistema de redaccio>>, p. 348. No se conoce exactamente como se aplicaban los criterios regresivos, salvo en el caso de la villa de Valls durante la segunda mitad del siglo XIV, donde se establecia un gravamen inferior a las fortunas que superaban los 3.000 sueldos (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 364-365). En el caso de Cervera, el ano 1422, tambien documentamos la protesta de un contribuyente, que afirmaba que sie pervertida la forma de les tales, com almenys les tales fahedores deguen esser segons forma de privilegi de C a I tots, com lo maior es cent sous en quistia, lo menor deu esser hun sou. Segun esta referencia, cabria pensar que los regidores no respetaban la proporcion (regresiva) de 100 a uno, ya que muchos contribuyentes pagaban mas de 500 sueldos anuales, mientras que otros pagaban menos de cinco (VERDES, Administrar les pecunies, p. 900).

(55) Como acabamos de ver, en Barcelona o Manresa se justificaba la aplicacion de gravamenes regresivos. Ello no era obice, sin embargo, para que se regulara estrechamente el procedimiento de estimacion y se crearan comisiones paritarias entre las distintas manos, cuyos miembros debian jurar que els be e lealment faran la tayla e que, per amor ne per desamor, els no faran en la dita tayla sino co que just sera (TORRAS, <<El sistema de redaccio>>, p. 347).

(56) Recuerdense, en este sentido, las disposiciones reales documentadas desde finales del siglo XIII en la villa de Tarrega, pese a las cuales, el ano 1342, el rey Pedro el Ceremonioso todavia establecia quod de cetero questie, tallie seu comunia dicte ville tallientur equaliter per solidum atque libram (TURULI, Max y RIBALTA, Jaume. <<De voluntate universitatis: la formacio i l'expressio de la voluntat del municipi (T'arrega, 1214-1520)>>. Anuario de Estudios Medievales, 1992, vol. 21, pp. 143-231 y 163-176). Otro episodio ilustrativo es el ya citado de la villa de Valls, donde el arzobispo de Tarragona, senor del lugar, tambien intervino en una disputa entre las distintas manos y, el ano 1369, promulgo unas ordenanzas que, entre otras cosas, regulaban la composicion de las comisiones de estimadors de bens (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 313- 314 y 321-322). Finalmente, tambien cabe mencionar la polemica que tuvo lugar a principios del siglo XV en la ciudad de Lleida, cuando los miembros de la mano menor protestaron repetidamente contra la arbitrariedad de sus conciudadanos de la mano mayor a la hora de valorar la riqueza de algunos contribuyentes acaudalados (GRAS DE ESTEVA, Rafael. Historia de la Paeria. Lleida: La Paeria, reed. 1988 (1909), pp. 165-166; FERRER, <<Un memorial de greuges>>, pp. 308-310).

(57) El ano 1366, el infante Juan ya escribia a los regidores de la villa de Cervera para poner remedio a este problema, quare sepe contigit quod mercatores et alii qui bona seu facultates suas habent in peccunia vel mercibus aut aliis rebus mobilibus leverit et deffacili possent decapi in extimando eorum peccunias aut merces seu res mobiles. Posteriormente, los conflictos en torno a la cuestion son frecuentes y resulta especialmente significativo el hecho de que una de las principales tareas de las comisiones encargadas de revisar las declaraciones de los contribuyentes fuera posar moble als singulars de la vila (VERDES, Administrar les pecunies, pp. 891-892). Sobre esta cuestion, recuerdese tambien la polemica que tuvo lugar a principios del siglo XV en la ciudad de Lleida y las redamaciones para que, entre otras cosas, fuera observada la norma que regia la declaracion de los bienes muebles y de las rentas (GRAS, Historia de la Paeria, pp. 165-166; FERRER, <<Un memorial de greuges>>, pp. 308-310). Otra referencia interesante al respecto se documenta en la villa de Valls a mediados del siglo XV, cuando se denuncian los fraudes que se cometian a la hora de valorar los bienes muebles de determinados prohombres de la villa (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 325-326).

(58) Sobre esta y otras medidas arbitradas por las autoridades municipales catalanas para valorar la riqueza mueble e inmueble, vease TURULL y MORELLO, <<Estructura y tipologia>>, pp. 293-295,306-310 y 315-318.

(59) Jordi Morello ha recopilado un importante numero de referencias bibliograficas y documentales que dan fe tanto de la recaudacion como de las caracteristicas de estos impuestos sobre la renta en muchas poblaciones catalanas: MORELLO, Jordi. <<Els impostos sobre la renda a Catalunya: redelmes, onzens i similars>>. Anuario de Estudios Medievales, 1997, vol. 27/2, pp. 903-968.

(60) VERDES, <<Politiques fiscales et strategies financieres>>, p. 164, no. 30. Sobre las caracteristicas de esta nueva exaccion, asi como sobre los debates que provoco su establecimiento, vease: VERDES, Pere. <<Ates que la utilitat de la universitat deuprecehir lo singular discurso fiscal e identidad politica en Cervera durante el s. XV>>. Hispania, 2011, vol. LXXI/238, pp. 409-436 (esp. pp. 418-425).

(61) El ano 1368, por ejemplo, ya documentamos una interesante y precoz polemica que tuvo lugar en la villa de Vilafranca del Penedes entre los partidarios de financiar los gastos de una hueste mediante una talla por sueldo y libra, y los partidarios de hacerlo mediante una talla por manos (SABATE, <<L'augment de l'exigenci>>, p. 453, no. 133).

(62) MONTAGUT, Tomas de. <<El sistema del derecho tributario comun en la Corona de Aragon. Notas para su estudios>>. EN CONDORELLI, Orzio (a cura di), <<Panta rei>>. Studi dedicati a Manlio Bellomo. Roma: Il Cigno Edizioni, 2004, vol. IV, pp. 49-68.

(63) Para ilustrar de forma practica el principio teorico, me remito a la sentencia dictada en Lleida, a principios del siglo XV, por el comisario real encargado de poner fin a las disputas fiscales que afectaban a aquella ciudad. Entre otras cosas, este documento establecia la recaudacion habitual de tallas proporcionales, pero anadia que de centso pero exceptam e declaram esser exceptats qualsevol dons que.s faran al senyor rey en Corts o fbra Corts per deffessio de la terra o per recuperacio de terra perduda ocupada per enemichs. Item, he exceptam e declarara toro moneda que.s pach d'aci avantper remissio de host o de cavalcada, en los quals casos.., que tot lo que se haura pagar sie pagar per caps e no per sou e per lliura (G RAS, Historia de la Paeria, p p. 164-165).

(64) En Cervera, por ejemplo, los regidores del ano 1440 decidieron que la contribucion a la obra de reparacion de las murallas no fuese realizada mediante servicios personales, sino que fuera encomendada a un profesional y financiada mediante una talla proporcional, com no es cosa convinent que tant hage a pagar o tant hi sie una persona pobra e miserable com los rics e puxents. En cambio, los regidores del ano 1462 consideraron que la misma operacion debia ser costeada mediante una talla no proporcional y, attes que aco es acte personal, tant deu pagar lo major com lo menor (VERDES, Administrar les pecunies, p. 957). Una polemica similar puede documentarse en Valls, el ano 1464, con motivo del establecimiento de una talla para sufragar gastos militares (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 318-319).

(65) Vease, por ejemplo: VERDES, <<Politiques fiscales et strategies financieres>>, p. 161, no. 23.

(66) Nuevamente, los casos mas estudiados y que mejor pueden ilustrarnos sobre esta cuestion son los de Cervera, Reus y Valls (VERDES, Administrar lespecunies, pp. 952-966; MORELLO, Fiscalitat i dente, pp. 309-327, 362-363 y 371-375). Y tambien contamos con numerosas referencias a la percepcion de tallas por manos o tramos de riqueza en la ciudad de Tarragona (MORELLO, Fiscalitat i deute, p. 371; SABATE, <<L'augment de l'exigencia>>, p. 451, no. 123).

(67) El ano 1384, por ejemplo, en la villa de Cervera ya se documenta un acuerdo municipal segun el cual, para hacer frente a las deudas del municipio, finalmente tuvo que establecerse una talla extraordinaria per tant com alguns singulars de la vila qui no han axi grans facultats e han mas infants o companyes que no han alguns richs homens ... paguen molt mfs sens tota comparacio en les dites imposicions que no aquells qui porien mylls suportar (VERDES, <<Les imposicions a Cervera,>> p. 421).

(68) Recuerdese, en este sentido, la revuelta popular que acompano el asalto al barrio judio de la ciudad de Barcelona, el ano 1391, y la demanda por parte de los amotinados para que se redujeran las imposiciones, alegando que los grossos destrueran los menuts (BATLLE, Carmen. La crisis social y economica de Barcelona a mediados delsiglo XV. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1973, vol. I, pp. 111-122). Precisamente, coincidiendo con el celebre episodio antisemita, tambien se documenta una carta del rey Juan I a los regidores de la ciudad de Girona reprochandoles que vosaltres o alguns de vosaltres del braf manor d'aquexa ciutat vos esforsats per via de concitacio e imult fer remoure del tot les imposicions de la dita ciutat e que.s faca talla persou eperlliura en aquella sin su permiso (GUILLERE, <<Un exemple de fiscalite urbaine>>, p. 442). Pocos anos despues, durante los importantes conflictos fiscales que afectaron la ciudad de Lleida, la mano menor intento asimismo (y sin mucho exito) que las sisas cedieran terreno ante las tallas proporcionales. En este caso, se denunciaba tanto la regresividad como la corrupcion en la gestion de las imposiciones, y se argumentaba que los impuestos indirectos solo gravaban a los habitantes mas pobres de la ciudad, provocando su despoblacion y la huida de vecinos hacia los lugares de senorio cercanos (GRAS, Historia de la Paeria, pp. 99 y 162; FERRER, <<Un memorial de greuges>>, pp. 293-314, esp. pp. 309-313).

(69) BATLLE, Carmen. <<La ideologia de la Busca. La crisis nmnicipal de Barcelona en el siglo XV>>. Estudios de Historia Moderna, 1955, vol. 5, pp. 167-195 (esp. p. 181).

(70) En Cataluna, este procedimiento se documenta, por ejemplo, en Lleida (GRAS, Historia de la Paeria, pp. 100 y 166-168; FERRER, <<Un memorial de greuges>>, pp. 300-301,310 y 313); en Cervera (VERDES, Pere. <<La gestion de los impuestos indirectos municipales en las ciudades y villas de Cataluna: el caso de Cervera (s. XIV-XV)>>. En MENJOT, Denis y SANCHEZ, Manuel (coords.). Lafiscalite des villes au Moyen Age (Occident medtiraneen). 4. La gestion de l'impot, Toulouse: Ed. Privat, 2004, pp. 173-189, esp. pp. 174-175); en Valls (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 502, 505-506 y 582); y en Baga (SERRa VILARO, Joan. Baronies de Pinos i Mataplana. Barcelona: Biblioteca Balmes, 1947, p. 98).

(71) FERRER, <<Un memorifl de greuges>>, pp. 300 y 308-309.

(72) VERDES, <<Ates que la utilitat de la universtat>>, p. 423, no. 37.

(73) En este sentido, especiahnente interesante resulta otra referencia a las protestas de los acreedores de la villa de Cervera. El ano 1458, el representante de dichos acreedores protestaba ante los regidores de la ciudad y denunciaba los perjuicios que provocaba en el arriendo de las imposiciones (a ellos asignadas) la creacion de monopolios sobre la camiceria y la panaderia, afirmando queja es notori alpresent consellcom les irnposicions son molt diminuhides e specialment la imposicio de la carn e la imposicio de la molilla, e aco per raho de certs nom e vocables que han mudats, mas no resta que la imposicio no isque al for antich (VERDES, <<Politiques fiscales et strategies financieres>>, p. 167, no. 36).

(74) Paradigmatica resulta la retorica utilizada en Barcelona a mediados del siglo XV: BAVLLE, <<La ideologia de la Busca>>, pp. 167-195.

(75) Recuerdese la carta enviada, el ano 1391, por el rey Juan I a los regidores de Girona, donde se abogaba por la continuidad de las imposiciones y se afirmaba que, si se hubieran tenido que pagar los intereses de la deuda mediante tallas, la ciudad ya se habria despoblado (GUILLERE, <<Les imposicions geronaises>>, p. 442). En el caso de Girona, documentamos otras dos referencias al caracter pernicioso de las tallas que los menuts pretendian establecer en 1452 y 1457 (BATLLE, La crisis social, vol. I, p. 218; SOBREQUES I VIDAL, Santiago. Societat i estructura politica de la Girona medieval. Barcelona: Curial, 1975, pp. 111-112). Otra noticia ilustrativa corresponde a la villa de Vilafranca del Penedes, donde, a mediados del siglo XV, se decidio suprimir las tallas pensants que axi, com lo sovint questejar e tallar es estat flns aci gran destruccio, ruhina e despoblacio de la dita universitat, cessants les dites questes e talls, per lo contrari, serie gran augmentacio, benefici e poblacio de la dita vila, e per conseguent de les imposicions de aquella (VALLES, Jordi; VIDAL, Jordi; COLL, Ma Carme y BOSCH, Josep Ma. EL libre Verd de Vilafranca. Barcelona: Fundacio Noguera, 1992, vol. I, p. 182).

(76) Sobre las caracteristicas y la evolucion de los sistemas de recaudacion de las tallas en las ciudades catalanas, veanse los detallados estudios dedicados a los casos de Cervera, Reus y Valls: VERDES, Administrar les pecunies, pp. 909-934; MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 423-435.

(77) Sobre el progresivo incremento de la morosidad y la aparicion de importantes bolsas de deudores, desde finales del siglo XIV, sirvan nuevamente de ejemplo los estudios dedicados a Cervera, Reus y Valls: VERDES, Administrar les pecunies, pp. 916-917, 924 y 1080; MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 432-435.

(78) Aunque los primeros sintomas de la creciente pauperizacion de la poblacion urbana ya se constatan a finales del siglo XRV (SABATE, <<L'augment de l'exigencia fiscal>>, pp. 446- 447 y 448-455), no sera hasta bien entrado el siglo XV cuando pueda observarse realmente la verdadera magnitud de la crisis que afecto a muchas localidades catalanas. Entre otros casos, resultan especialmente ilustrativos los datos relativos a la ciudad de Manresa o a la villa de Cervera (TORRAS, Marc. La crisi del segle XV a Manresa. Manresa: Fundacio Caixa de Manresa, pp. 37-125; VERDES, Administrar les pecunies, pp. 43-53 y 1161- 1194).

(79) Nuevamente, el caso de Cervera puede ilustramos sobre esta cuestion. En esta villa, desde finales del siglo XIV, se documentan numerosas protestas contra la actuacion de los recaudadores, asi como la promulgacion de disposiciones que regulaban estrechamente los procedimientos de pignoracion, prohibiendo la confiscacion de instrumentos de trabajo, de ropa de cama, de toneles y de bienes <<valiosos>> por pequenas deudas. Como ya he apuntado, esta rigurosa actuacion de los recaudadores fue duramente criticada por los partidarios del rediezmo y detractores del impuesto directo tradicional, argumentando que conve als plegadors de les dites quisties e talles fer penyorar e vendre diverses e quasi tots los bens mobles de les cases e alberchs dels singulars, les quals persones strangeres han compratse portats fbra la vila, en tant que ja no hich trobaran que penyorar (VERDES, Administrar lespecunies, pp. 916-917, 1359-1362; IDEM, <<Polinques fiscales et strategies financieres>>, p. 164, no. 30; IDEM, <<Ates que la utilitat de la universitat>>, pp. 420-421).

(80) Sobre la huida de contribuyentes, veanse las referencias a los derechos que gravaban el traspaso de bienes o el abandono de la poblacion, contenidas en la nota 24.

(81) Una vez mas, para ilustrar esta problematica he de remitir al lector al caso que, hasta el momento, ha sido mejor estudiado, la villa de Cervera (VERDES, Administrar les pecunies, pp. 926-927).

(82) VERDES, Administrar les pecunies, pp. 970-973 y 987; IDEM, <<Ates que la utilitat de la universitat>>, pp. 422-423.

(83) En efecto, ademas de los argumentos en torno a la causa (material, personal o mixta) del impuesto, otra de las razones alegadas a la hora de establecer derramas no proporcionales era su eficiencia. En el caso de la villa de Cervera, por ejemplo, unas ordenanzas de 1430 reconocian que no siempre era util, expedient e necessari hacer tallas por sueldo y libra, razon por la cual el rey dio permiso a los regidores para establecer otro tipo de derramas con su permiso (VERDES, Administrar les pecunies, pp. 954- 955; IDEM, <<Politiques fiscales et strategies financieres>>, p. 161, no. 23). Tambien en Reus documentamos una expresion en el mismo sentido, cuando, el ano 1454, las autoridades municipales descartaban la posibilidad de recaudar una talla proporcional, porque era cosa tan grossa que mas valia pensarlo dos veces antes de poner en marcha la pesada maquinaria fiscal (MORELLO, Fiscalitat i deute, p. 367).

(84) Especialmente ilustrativos resultan algunos episodios que tuvieron lugar a raiz del establecimiento, en el dominio real, de las imposiciones para financiar el donativo hecho al monarca en la Corte General de 1340. Asi, por ejemplo, pueden mencionarse los problemas provocados por la mayor o menor presion fiscal ejercida en las vecinas localidades de Manresa y Santpedor; y tambien resultan interesantes las quejas de algunos pequenos lugares, como Cubelles, cuando afirmaban que el establecimiento de las sisas habia provocado la huida de los mercaderes que acostumbraban a negociar en el mercado o en el territorio castral hacia lugares vecinos, donde el impuesto no se cobraba (SANCHEZ y GASSIOT, <<La Cort General de Barcelona (1340)>>, pp. 236-237).

(85) Recuerdese, por ejemplo, una protesta de los mercaderes de la villa de Cerrera, documentada a mediados del siglo XV, quejandose porque, en ocasiones, se les hacia pagar dos veces el impuesto; a lo que respondieron los regidores que attes que les imposicions son total restauracio de la vila e de la cosa publica de aquella e mes pague lo interes publich que no lo singular, que les imposicions se stiguen e.s venen axi com es acustumat (VERDES, <<Ates que la utilitat de la universitat>>, p. 423, no. 40). Sobre la recaudacion efectiva de las sisas y las medidas de control establecidas para evitar el fraude, veanse tambien los detaUados estudios dedicados a Reus, Valls y Cervera (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 539-544; VERDES, <<La gestion de los impuestos indirectos>>, pp. 178-187).

(86) Especialmente ilustrativos resultan, de nuevo, algunos episodios que tuvieron lugar a mediados del siglo XV en Cerrera, coincidiendo con un aumento general de las medidas de control. Asi, en una ocasion, se documentan protestas contra la ordenanza que obligaba a los comerciantes forasteros a declarar diariamente sus transacciones, entre la salida y la puesta del sol, alegando que obstaculizaba la actividad comercial y encarecia los productos que llegaban a la villa. En otra ocasion, la polemica fue planteada por algunos artesanos que-decian--eran obligados a pagar la imposicion cuando compraban y vendian determinadas materias primas o productos manufacturados, lo que suponia una doble imposicion. Por ultimo, tambien cabe destacar el conflicto provocado por un intento de los regidores de eliminar el clasico sistema de impuesto a forfait sobre los beneficios anuales, con las consiguientes protestas de los artesanos porque--segun ellos--se interferia en su ritmo de trabajo (VERDES, Administrar lespecunies, pp. 828-831; IDEM, <<Ates que la utilitat de la universitat>>, p. 424, no. 44).

(87) Sobre la gestion de las imposiciones, veanse los estudios ya mencionados sobre Barcelona (BROUSSOLLE, <<Les impositions municipales>>, pp. 102-117; ORTI, Renda i fiscalitat, pp. 557-562); Cervera (TURULL, La configuracio juridica, pp. 447-451; VERDES, <<La gestion de los impuestos indirectos>>, pp. 174-183); Reus y Valls (MORELLO, Fiscalitat i deute, pp. 544-566).

(88) Un magnifico testimonio de los problemas provocados por d amano de las subastas puede documentarse, el ano 1405, en Barcelona (BRouSSOLLE, <<Les impositions municipales>>, pp. 110-112), donde tambien se documenta una interesante disputa entre los partidarios del arriendo y sus contrarios a finales del siglo XV (VICENS VIVES, Ferran II, vol. II, pp. 113-125 y 248-253). Como hemos visto, a principios del siglo XV, la corrupcion en el arriendo de las sisas fue una de las principales denuncias realizadas por la mano menor de Lleida, y otro de los motivos de protesta mas importantes era la conversion de algunas imposiciones sobre alimentos basicos en capitaciones (FERRER, <<Un memorial de greuges>>, pp. 307 y 313). Tambien hemos documentado intentos de establecer capitaciones en la villa de Cerrera, donde la disminucion del rendimiento de los impuestos indirectos quiso compensarse, asimismo, con la implantacion de otros mecanismos de administracion, entre los cuales destaco el butlleti, creado a imagen del sistema de gestion directa que ya se utilizaba en Barcelona, Vic y Manresa (VERDES, <<La gestion de los impuestos indirectos>>, pp. 174-183).

(89) A proposito de esta cuestion, resultan fundamentales las reflexiones que realiza, para el caso de Barcelona, ORTI, Renda i fiscalitat, pp. 547-557.

(90) GUILLERE, <<Un exemple de fiscalite urbaine>>, p. 442. Identico argumento fue utilizado por las autoridades municipales de Tarragona--en una fecha indeterminada--a la hora de preferir las imposiciones a la talla y, en esta misma ciudad, tambien documentamos un acuerdo municipal del ano 1393 para compensar, mediante un aumento de las sisas, el peso excesivo de una derrama (MORELLO, <<Resistances a l'impot>>, p. 412; CORTIELLA, Una ciutat catalana, pp. 183 y 205).

(91) Veanse los variados ejemplos que, sobre estas protestas, proporcionan los estudios sobre la villa de Cervera: TURULL, La configuracio juridica, p. 450; VERDES, Administrar les pecunies, pp. 819-821 y 826.

(92) Asi se ponia de manifiesto, por ejemplo, el ano 1404 en Barcelona. Concretamente, el rey Martin I intentaba convencer a los consellers de la ciudad para que aceptasen su propuesta de ampliar la plaza anexa al Palacio Real, relacionando claramente las ventajas de su estancia en la ciudad con el impulso economico del municipio, al considerar que, habitant lo dit senyor en la dita ciutat, les imposicions prenen creximent per la concurrencia de les persones que la cort del dit senyor seguexen. Posteriormente, el ano 1458, era uno de los consellers el que se expresaba en el mismo sentido, cuando afirmaba que la estancia del rey Juan II en la ciudad redundaria en gran util dels habitants en aquella e augmentacio de les imposicions (RAUFAST, <<?Un mismo ceremonial para dos dinastias?>>, p. 113).

(93) DURAN, Eulalia. Les Germanies als Paisos Catalans. Barcelona: Curial, 1982, pp. 212-234 (esp. pp. 214-215).

(94) Ibidem, pp. 226 y 451-462.

Pere VERDES PIJUAN

Depto. de Ciencias Historicas: Estudios Medievales. Institucion Mila i Fontanals, CSIC. C/ Egipciaques, 15. E-08001 BARCELONA. C. e.: pverdes@imfcsic.es

Recibido: 2012-04-26

Revisado: 2012-06-21

Aceptado: 2012-07-04

BIBLID [0213-2060(2012)30;129-153]
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Author:Verdes Pijuan, Pere
Publication:Studia Historica. Historia Medieval
Date:Jan 1, 2012
Words:16310
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