Printer Friendly

Canciones mexicanas.

[ILUSTRACION OMITIR]

EL HOMBRE FELIZ

Quieres encontrar al hombre mas feliz del mundo y estas en Mexico, en el Zocalo, la plaza central, viendo como la catedral se entierra poco a poco, milimetro a milimetro, ano tras ano se entierra como un ser vivo que se hunde mientras camina. Cada ano poco a poco nosotros nos enterramos unos milimetros, solo que no lo notamos porque es en el tiempo, no en el espacio. En la catedral es mas facil verlo porque hay un centro que cae, en esta, la mas bella catedral en la que el Senor de los venenos nos protege de las envidias mientras le roban la maquina fotografica a ese turista aleman que grita en un lugar en el que no se puede gritar; si gritas te cortan la cabeza, al Senor del veneno no le gusta el ruido; y asi son las cosas: aqui estoy yo, Lisboa es linda, pero aqui, en Mexico, Jesucristo es negro. Dicen que se volvio asi, negro, porque se tomo el veneno que estaba destinado a la garganta del sacerdote, asi se sacrifico Cristo en el centro del Mexico, y por eso se volvio negro, envenenado; salgo a la calle y, al igual que el cristo de la catedral, todos los negros que veo eran blancos pero se sacrificaron, todos ellos (?por quien?), y ahora son negros y aunque quieran volver atras no pueden porque estan envenenados. ? Lo entiendes? Que absurdo, no lo entiendo, me respondo a mi mismo. Que veneno es ese, pregunto, y mi guia finge que no oye y apunta hacia un lugar de la ciudad donde esta escondido el hombre mas feliz del mundo. Donde es, pregunto. Alli, al fondo, un paso antes de que comience el infierno. Esta alli. ?Si? Si, por eso se rie tanto. Es el hombre mas feliz del mundo, dice la guia y suelta una carcajada. ?Y por que se esconde?, pregunto, ?por que no esta en el centro? Y ella me responde que soy estupido; y al salir de la catedral me registran, no entiendo por que al salir.

Un hombre en la plaza principal habla de las bicicletas que el estupido gobierno les regala, dice que los chinos comenzaron en el ciclismo decadas antes que los mexicanos y por eso los mexicanos estan muy retrasados; y esto no es una carrera, porque al final morimos todos, unos con la bala precisa en la cabeza; otros, como la catedral, poco a poco, cada dia unos milimetros de caida, solo que no lo notas. ?Hacia que lado cae la catedral?, hacia la derecha, me responden; y el mexicano pobre tambien habla de los Deputaderos que no hacen nada por el pueblo y a mi me gusta la palabra deputaderos y me gusta mi guia. Asi son las cosas, por ejemplo, hay un estudio que dice una brutalidad: los enfermos de Parkinson son capaces de montar en bicicleta, y explica por que. Es una investigacion importante, pero en Mexico, dice mi guia, mandamos a mierda las investigaciones importantes. Por ejemplo, el articulo dice que un raton delante de una rueda que ve a lo lejos se queda parado sin saber que hacer, pero, si lo colocamos encima de una bicicleta adaptada, sus queridas patitas comienzan a pedalear sin parar, y lo mismo sucede, dice alguien, con los enfermos de Parkinson que tiemblan mucho; no es por lo tanto una cuestion de memoria, no es una cuestion de olvidar como se monta en bicicleta, es mas una cuestion de equilibrio y de automatismo. El enfermo de Parkinson, dice el articulo, consigue hacer movimientos automaticos: no se sube a la bicicleta, no consigue coordinarse, pero encima de la bicicleta es capaz de pedalear hasta el infinito y eso me deja muy tranquilo, a mi y a la senora muerte, porque un momento antes de que el infinito le haga dano a los buenos surge el penasco y los enfermos mueren por la caida, pedaleando, lo que es bien bonito, entrar asi en el infierno, !pedaleando!, como un nino. Viva la ciencia, digo. !Viva Mexico!, grita el presidente en el balcon del palacio en el gran dia del pais, y yo pienso lo siguiente: que diferente seria este pais, que distinto, si en lugar de viva Mexico el senor presidente gritara, encima del balcon, el dia de la revolucion, viva la ciencia, si, viva la ciencia que ayuda a los enfermos de Parkinson a subirse encima de una bicicleta y despues los deja ir adonde quieran. Viva Mexico y la revolucion, dice el presidente, y yo cuento siete bicicletas aparcadas y preparadas, y pienso que las siete bicicletas podrian hacer felices a siete enfermos de Parkinson en el caso de que existieran siete precipicios intactos en la ciudad de Mexico, pero me dicen que no, que el recuento de las posibilidades de una caida tragica va ya en muchos miles y que cuando se puede morir y caer en muchos lados nos sentimos confusos y no caemos en ninguno. Ese es el problema de la ciudad de Mexico, aparte de eso, ha salido el sol y me gusta mucho.

NO ENTIENDO POR QUE

Un juego en el que uno cuenta una historia y el otro solo dispara en direccion a quien no cuenta historias. Cuento que en Lisboa un hombre viejo estaba esperando en una camilla, en un pasillo de hospital, y se cayo y murio y ahora la familia quiere vengarse del hospital; utilizo esa palabra: vengarse y el pregunta, mi amigo el muchacho mezcal-Maelstrom, ?y que hicieron para vengarse? Yo digo, riendome, que escribieron una carta. ?Una carta para vengarse?, exclama el muchacho mexicano que no entiende nada de Lisboa; si, una carta. Amigo mio, me dice el, una bala, amigo, una bala. Yo me rio a carcajadas, si, una bala, claro, pero el Maelstrom-mezcal aun no ha hecho efecto, hablo de Stalin que lleva detras de el a doce apostoles, Pol Pot y sus doce apostoles, Gengis Khan y sus doce apostoles. Si, dice el muchacho Maelstrom, muy bien, me parece muy bien. Doce es un buen numero, dice.

Salgo a la calle y que calle: no hay calle, todo es gente, como cuando llegue a Roma, estupido e imberbe, y pregunte mientras conducia el coche, ?donde esta el centro? Que centro, me respondio un romano, todo es el centro, todo es el centro. Si, todo es el centro, ya tengo edad para entenderlo, no necesito ir a Roma, pero ahora estoy aqui en las calles del centro de la ciudad de Mexico y aqui todo es gente, no hay calle, no se ve el suelo, si miras hacia abajo te empujan, si miras hacia arriba te empujan; estas en Mexico, querido, aqui hay veinte millones de personas, ochenta personas a tu alrededor, ?que quieres hacer?, ?bailar?

Avanzo como avanzan los demas, el asunto tiene reglas, pero nadie te las explica, aprendes porque te empujan, aqui estoy yo: "una manada llamada lobo", digo. ? De quien? De D., un pensador, digo. Si, un pensador ..., aqui en Mexico no, no quieren eso. Tienes que andar. Y si, yo ando. Si paras te mueres, me dice el muchacho. Es como el mezcal, esta multitud es como el mezcal, si superas los limites comienzan los circulos, y el hace de nuevo el gesto con el dedo indice de la mano derecha por encima de su cabeza, ocho horas, digo si, "una manada llamada lobo", eso es la multitud en Mexico. Mira en tus bolsillos, ?tienes dinero? Respondo que poco, si, pero el problema principal no es ese, nunca fue ese, dice el muchacho Maelstrom. ?Alguna vez has visto que los lobos se paren porque les tiras una cartera?, respondo que no y el me ensena con la mano derecha sobre la palma de la mano izquierda a hacer circunferencias cada vez mas pequenas; es tan buenecito el muchacho Maelstrom que finjo que no me esta robando la cartera, miro al cielo, miro hacia abajo, miro hacia todos los lados menos hacia el. ?Ves?, dice el. Al final, dice el, te quedas con un punto en la mano y la circunferencia desaparece. Pierdes la memoria, dice el muchacho. ?De que esta hablando?, pienso, ?de la manada o del mezcal? Necesito orinar, dice el muchacho, levanto el brazo, paro, me empujan, hacia un lado, despues hacia el otro, nadie para; el muchacho me pregunta si me gusta Mexico, yo digo que si; entonces corre, me dice, y si, comienzo a correr y no entiendo por que--pero soy obediente--, entonces corre, dice el, !corre, no pares, corre!

!QUE FUERZA, NINO!, COMO TE ADMIRO

Una miniatura de la piramide en la que se hacian sacrificios. No es nada pesada, es de material barato. ? De que esta hecho esto?, de huesos, algo leve, solo una pelicula. Tienes la historia de Mexico, parte de ella, ahi, en miniatura; puedes pasarte la historia de Mexico de la mano derecha a la mano izquierda como hace un lanzador de beisbol con una pelota pequenita. Viva Mexico, ?no? Si.

?Cuanto pesa la historia de Mexico?, menos de cien gramos, digo. No, rectifico: quinientos gramos, tal vez. Es la piramide de los Nichos, una miniatura. Tiene un nicho por dia, un agujero en el que puedes poner un regalo, 365 nichos, como los dias; tienes un ano (de los antiguos) en la mano, amigo, ?estas contento? Digo que si y pago cien pesos.

?Hasta cuanto sabes contar?, me pregunta un nino. Yo le digo que se contar hasta muchos.

?Hasta cuanto?, insiste el nino. Yo respondo que no lo se. Si no sabes hasta cuanto, ?como puedes decir que es mucho?

Yo comienzo a contar: 1, 2, 3, 4, 5, o Y continuo; y el nino no sale de mi lado; esta esperando que acabe, que vaya hasta el final, pero yo paro.

1657, ?basta? Es todo, digo, para cerrar la conversacion.

No sabes contar mas, dice el.

Se contar mas, pero estoy cansado, digo.

No sabes contar mas, me dice el nino; no tienes fuerza para contar mas, dice el nino y me escupe a la cara, asi, aqui mismo, en la bella ciudad de Mexico.

?Que hago?, le pregunto al muchacho mezcal-Maelstrom, mi amigo, que esta a mi lado. Ese nino me ha escupido y se ha quedado exactamente en el mismo lugar, mirandome, desafiandome.

Debe tener hermanos mayores, amigos que te matan en dos segundos, me susurra mi amigo Mezcalito en mi mas bella oreja. Yo me limpio el escupitajo del nino, y continuo. Estaba en el 1657 y se que aun estoy en Mexico y por eso digo 1658 y continuo hasta que el nino se cansa de humillarme --porque yo no, ahora ya no me canso, estare alli hasta que sea necesario--, finalmente he aprendido a contar, sin parar, hasta los numeros grandes.

Eres muy fuerte, me dice el nino, mientras me tira de la oreja derecha hacia abajo, obligando a mi cuello a doblarse de tal manera que yo no llegue a tener miedo, ni siquiera tenia tiempo porque me dolia mucho.

?Que comen aqui los ninos?, pregunto, ya despues a solas con mi amigo el muchacho. Odio, responde el.

Al dia siguiente, paso de nuevo delante del nino, el me apunta con el dedo y dice: 3300, ?no? Yo asiento con la cabeza. El pequeno ahora es mi amigo, y yo siempre he sabido que a veces nos hace bien que nos humillen, no necesitaba ir a la ciudad de Mexico para saberlo. Ser humillado cura enfermedades, me dice mi amigo Maelstrom. ?Si? Si, me asegura el. Si.

LO MAS SEGURO

Puedes desaparecer de repente en el paisaje como si existiera un agujero en la calle, hay muchos agujeros en las calles de Mexico, principalmente en las aceras por donde andan las personas, hay muchos mas agujeros en las aceras que en la carretera, lo mas seguro es que te atropellen, es mas seguro que te atropellen a que andes por los lugares destinados a los transeuntes: hay agujeros por todos lados, te caes y desapareces, pero nadie te ve, desapareces y vas a dar a la alcantarilla, te cortan el cuello, mandan venir a los ratones mexicanos, que son gorditos pero que tienen mucha hatobre, tienen las dos cosas, son gordos y estan hambrientos, y es ahi donde caes, es un banquete, un europeo blanquito, te cortan el cuello, te venden en piezas, tienen tiendas de automoviles y, por cada pieza de coche que roban, roban una parte de tu cuerpo y despues la venden; nunca entres en un taller de automoviles, porque te venderan a pedazos, les gustan los europeos, venden a los europeos por piezas, ?como te llamas?, ?de donde has venido?, nunca digas que no eres de aqui, eres muy blanco, pero di que has nacido en Mexico D. E y que crees en el Jesus negro, pero es asi, amigo, es mas seguro que te atropellen, mucho mas seguro.

Traduccion de Ana Maria Iglesias

Estos cuentos pertenecen al libro Canciones mexicanas que circulara bajo d sello de Almadia a partir de noviembre.
COPYRIGHT 2013 Editorial Vuelta, S.A. de C.V.
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2013 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Title Annotation:cuentos
Author:Tavares, Goncalo M.
Publication:Letras Libres
Article Type:Cuento corto
Date:Sep 1, 2013
Words:2358
Previous Article:Todo en silencio.
Next Article:Veinticinco centavos, por el amor de Dios.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters