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Campesinas construyendo la utopia: mujeres, organizaciones y agroindustrias rurales.

PEASANT WOMEN BUILDING UTOPIA: RURAL WOMEN, ORGANIZATIONS, AND AGRO-INDUSTRY

DES PAYSANNES QUI CONSTRUISENT DES UTOPIES: FEMMES, ORGANISATIONS ET AGRO-INDUSTRIES RURALES

Introduccion

Uno de los principales problemas que enfrenta Colombia es la pobreza. Aunque se trata de un fenomeno evidentemente proliferado, se concentra de manera mucho mas intensa en las areas rurales. Durante el 2009 el 64,3% de la poblacion estaba en condicion de pobreza y el 29,1% vivia en la indigencia (DANE y DNP, 2010). Estos indicadores demuestran que el modelo economico implantado por los ultimos gobiernos ha sido infructuoso para solucionar una situacion que persiste en niveles verdaderamente indignantes.

De acuerdo con Amartya Sen, la pobreza, mas alla de un problema de ingreso economico o de necesidades basicas insatisfechas, se encuentra determinada por la falta de capacidades que impide a los individuos insertarse en la sociedad de manera libre. Para Sen, la pobreza es la incapacidad de conseguir bienestar, precisamente por la ausencia de medios que imposibilita a las personas alcanzar el nivel de vida que desean para si mismas y sus familias (Sen, 2000). Este fenomeno, ademas de las ingentes privaciones materiales que su abigarrada complejidad representa, se acompana de un estado de impotencia para transformar las condiciones en las que se vive y de multiples efectos psicologicos como la angustia, la humillacion y la desesperanza (Narayan, 2000).

Sin embargo, sus secuelas atosigan con mayor severidad a las mujeres, como resultado de la discriminacion ejercida por las estructuras patriarcales. Los datos disponibles indican que el 60,1% de las campesinas e indigenas colombianas carecen de ingresos propios en comparacion con el 18,6% de los hombres rurales (CEPAL, 2007); unicamente el 28% de los predios rurales estan titulados a nombre de las mujeres (FAO, 2007) y durante el periodo de 2002 a 2003, tan solo un 25% del total del credito a campesino se presto a las mujeres (Gutierrez, 2003). Pero mas alla de estos indicadores, el hecho de describir el escenario de la pobreza rural con un enfoque de genero, significa revelar la injusta diferenciacion sexual y de clase historicamente construida; entrever la iniquidad pero a traves de la desventajosa posicion de las oprimidas.

Conjuntamente con la critica al orden establecido y el convencimiento que la pobreza y la inequidad constituyen, sobre todas las cosas, un problema de orden etico y una insoslayable cuestion de dignidad humana, es necesario visibilizar la propuesta alternativa: las multiples estrategias que las campesinas adoptan frente a un contexto adverso y los diversos mecanismos de organizacion que las mujeres acogen para construir la utopia y emanciparse de la pobreza.

La agroindustria rural es, justamente, una de las alternativas en la que muchas mujeres participan con este objetivo. Tambien simboliza una manera de armonizar y redistribuir equitativamente el trabajo productivo y reproductivo. El camino siempre es dificil: muchas iniciativas zozobran en su intento de enfrentar un entorno decididamente hostil. Sin embargo, como respuesta esperanzadora existen otras experiencias que, en los intersticios del actual modelo economico, han logrado constituirse como casos exitosos de pequenas organizaciones agroindustriales.

Ciertamente, en el presente articulo buscamos determinar cuales son los factores que inciden en el exito de las organizaciones agroindustriales de mujeres. Si bien, tal categorizacion presenta criterios debatibles, la propuesta explicativa que exponemos invita a reflexionar en torno a la multifuncionalidad de las agroindustrias de mujeres rurales. El "exito" lo hemos definido no solo como un medio para alcanzar progreso economico, sino como una manera integral de "estar bien" en el "aqui y el ahora", lo que incluye consideraciones individuales, familiares, sociales y culturales mas complejas. Pensamos que la dinamica de las relaciones sociales que se entretejen en las organizaciones podria entenderse mas profundamente si, ademas de los diversos asuntos empresariales inherentes a la organizacion productiva, incluimos tambien otros criterios que trascienden la vision unidimensional del bienestar anclado en la ideologia economicista contemporanea.

Asi, pretendimos conocer si existen elementos comunes, a nivel interno o contextual, que contribuyeran al exito de la accion colectiva emprendida por estas agroindustrias y responder si las mujeres organizadas asumen roles que las identifican y posicionan, dadas las multiples condiciones de vulnerabilidad en que se hallan insertas. Tambien nos dimos a la tarea de encontrar las externalidades positivas que han propiciado la participacion en estas organizaciones, como el empoderamiento que incentivan la equidad de genero y las actividades que contribuyen al bienestar comunitario.

1. Metodologia

Hemos optado por escoger el departamento de Cundinamarca en Colombia como area de estudio, dada la importancia de la articulacion entre la agricultura y la industria campesina como modo de vida en sus areas rurales, representada principalmente por la elaboracion de panela, (1) derivados lacteos y el procesamiento hortofruticola (CCI, 2008; Agrocadenas, 2006; Rodriguez y Requier-Desjardins, 2005). En el mismo sentido, la presencia de una profusa red de organizaciones mancomunadas en la Federacion de Mujeres Rurales de Cundinamarca (FEDEMUCC), fue un aspecto determinante para la eleccion geografica.

En cuanto a las caracteristicas de delimitacion de la poblacion objetivo, distinguimos organizaciones con una experiencia mayor a tres anos, conformadas mayoritariamente por campesinas, lideradas por una mujer, en proceso de comercializacion y dedicadas principalmente a labores agroindustriales. Luego de la consulta en diversas bases de datos, las agroindustrias que cumplieron las condiciones de seleccion fueron: Asocanabraval, Asomcala, Amurabi, Asomural, Malavar, Rosalita, Asmucicot, Natali, y Artesguavio, las cuales estan ubicadas en los municipios de Caparrapi, Guaduas, Bituima, La Mesa, Pandi, El Rosal, Cota, Ubate y Gacheta, respectivamente (ver Figura 1). Dichas microempresas estan organizadas bajo las figuras de asociaciones y de cooperativas, asocian en total a 160 mujeres, con una media de 17 socias y tienen un promedio de antiguedad de 8 anos. Cinco grupos desarrollan principalmente actividades de transformacion agricola, dos elaboran productos pecuarios y tres artesanias y textiles derivados de fibras naturales.

[FIGURA 1 OMITIR]

Los instrumentos de recoleccion de informacion estuvieron representados por una encuesta y una entrevista semiestructurada, las cuales contestaron las lideresas de las organizaciones. Asimismo, realizamos nueve grupos focales de discusion con 65 socias, y una encuesta individual dirigida a las mismas. Para el procesamiento de los datos cuantitativos usamos el programa estadistico SPSS y la informacion cualitativa la analizamos con el software Atlas Ti.

2. Construyendo capacidades organizacionales

El proyecto alternativo generalmente se finca en supuestos solidarios; mecanismos generosos de trabajo comunitario por objetivos compartidos. En el caso que nos ocupa, el ideal de romper diversas enajenaciones que con gran fuerza se arraigan sobre las campesinas, constituyo la principal motivacion de emprender la organizacion del mujerio. En todas las experiencias estudiadas existio una lideresa que interpreto las premuras de sus vecinas y que, con laudable tesitura, ha animado, dirigido y guiado el proceso organizativo.

Las coordinadoras de siete de las nueve agroindustrias contaron con una red social preexistente con cercanos vinculos de proximidad y reciprocidad, situacion que redujo los costos transaccionales de emprender la accion colectiva. Estos lazos amistosos han sido fundamentales para la cohesion asociativa y han permitido una particular identidad hacia al grupo mucho mas fuerte, a diferencia de lo que hubiese ocurrido si el interes organizativo se enraizara exclusivamente en el interes economico. En efecto, tales organizaciones realizan labores extraproductivas como el establecimiento de huertas caseras, la cria de animales para el autoconsumo de sus familias y reuniones en las que hacen diversas actividades recreativas.

Pero ademas de una lideresa perseverante y un tejido humano consistente como soporte, otro elemento significativo que catalizo la activacion de las redes horizontales fue la ampliacion de las oportunidades politicas (Tarrow, 1997), y las consecuentes sinergias verticales con diversos actores en el plano local (Woolcock y Narayan, 2000; Moyano, 2005). En efecto, todas las experiencias contaron con apoyo de alguna institucion (2) durante diferentes etapas de su agrupacion. Estas entidades cooperaron erigiendo diversas capacidades en conjunto con las beneficiarias de los proyectos, lo que se convirtio en parte del proceso historico de las agroindustrias. Las donaciones en especie materializaron el objeto productivo y, cuando se ofrecieron parcialmente, ayudaron a impulsar la accion colectiva, dado que el grupo vio la necesidad de conseguir los recursos faltantes por sus propios medios. Este es el caso de Amurabi, Asocanabraval, Rosalita y Asomural, grupos que cofinanciaron sus propios proyectos a traves de la realizacion de bazares, rifas y mediante la elaboracion y venta de alimentos, y cria de especies menores. Asimismo, seis agroindustrias tuvieron una primera accion exitosa como asociacion, lo que constituyo un factor decisivo para tener un primer acercamiento al trabajo socialmente dividido, reducir la incertidumbre del actuar como colectivo, incentivar la permanencia en la agrupacion y consolidar el esfuerzo organizativo.

Sin embargo, el proceso en ningun caso ha sido facil. Como se dijo, las organizaciones luchan a contrapelo en un entorno incompatible. Como ejemplo, Asomcala y Asocanabraval, tuvieron que afrontar la salida de algunas de sus socias, quienes abandonaron la vereda por motivos del exodo violento que ha provocado el conflicto armado colombiano. Pero quiza, el mayor adversario lo constituye el patriarcado: la mayoria de las campesinas deben trasgredir las tradicionales relaciones dominantes en sus hogares para participar en las organizaciones y conquistar minimos espacios coartados por el machismo secular.
   Al principio habia dificultades con el esposo, decian que las
   mujeres se iban a perder el tiempo. Muchas socias se fueron por
   esto y porque no se veian ingresos, sostuvo una entrevistada (e.
   2009).


Internamente el proceso tambien es conflictivo, dado que muchas asociadas sobreponen el interes individual sobre el colectivo. En este sentido una lideresa de Asomcala relata los problemas que ha enfrentado su asociacion de la siguiente manera:
   En esos 11 anos, muchas socias se habian retirado, porque querian
   que las cosas fueran inmediatas y que los recursos salieran rapido.
   Y cuando se instalo la tienda habia 15 mujeres en la organizacion.
   ... Se les explico que no se podian repartir los excedentes, a no
   ser que fuera anualmente y que fuera a beneficiar a todas las
   mujeres de la organizacion. Y hubo gente que no estuvo de acuerdo e
   inmediatamente se retiro. el caso es que en este momento somos 8
   mujeres, despues de haber sido 27 o 28 (e. 2009)


Mancur Olson (1992) dice que siempre existe una fraccion considerable de personas para las que el esfuerzo de la accion colectiva es superior al beneficio individual que les puede reportar. Efectivamente, la clave del razonamiento es que el beneficio esperado de la accion es publico, mientras que los costos son siempre individuales (Paramio, 2000) y, en consecuencia, algunos individuos abandonan el proceso organizativo. Creemos que estas dificultades, lejos de ser un lastre para las agrupaciones, por el contrario son fenomenos que, si se superan, pueden fortalecerlas.

Externamente muchas instituciones intentan promover la organizacion femenina rural (Heller, 2010) pero la mayoria de los grupos, luego de un copioso entusiasmo inicial, se desintegran. Suele observarse que muchas mujeres se organizan para recibir beneficios individuales, pero no para trabajar reciprocamente por un objetivo comun. Asi, estas asociaciones trabajan durante la permanencia de un determinado proyecto, pero se disuelven una vez satisfechos los requerimientos personales de sus miembros. Como afirman Elionor Ostrom (2000) y Milton Esman y Norman Uphoff (1984), las experiencias mas exitosas nacen a partir de la propia comunidad y no de iniciativas de los gobiernos. Sin embargo, nosotros aseguramos que es posible hacer intervenciones externas ayudando a construir capacidades para desencadenar la organizacion, teniendo claro que el agrupamiento es el punto de llegada y no el de partida.

Ahora bien, todas las agroindustrias del estudio indican que las decisiones se intentan tomar por consenso y que solo en el caso de no encontrar unanimidad se recurre a la votacion. Las asambleas, las cuales se realizan cada dos o tres meses en promedio, son el espacio en el que se encuentran todas las asociadas para discutir los temas inherentes a la microempresa. Las mujeres valoran ampliamente el proceso participativo como un logro que ha permitido mantener unido al grupo. De la misma manera, el reto de que todas las socias participen en las actividades y que las responsabilidades no recaigan exclusivamente en sus lideresas, ha sido afrontado mediante el establecimiento de algunos sistemas participativos como la delegacion de responsabilidades, la division del grupo en comites y la especializacion productiva.

Las anteriores estrategias de accion colectiva, como lo insinuan los trabajos de Robert Putnam (1994) y Ostrom (2003), cuentan con una determinada escala de valores como elemento mediador entre los actores; un asunto etico que constituye el principio fundamental para la construccion de redes solidarias. Particularmente, las mujeres asociadas distinguen el respeto como un elemento clave para mantener la armonia y el equilibrio de su asociacion. La responsabilidad y la honestidad representan factores sin los cuales es imposible mantener la confianza entre ellas. La tolerancia es ampliamente nombrada, en especial en el momento de hacer comparaciones con otros grupos semejantes que han visto desaparecer por peleas internas y por la imposibilidad de dirimir sus propios conflictos. La solidaridad, por su parte, es un criterio que ha contribuido a mantener la union del conjunto. Por ultimo, el sentido de pertenencia a la agroindustria ha sido un mecanismo que refuerza la identidad y el apego para sacar al grupo avante. Este conjunto de valores y significados son normas tacitas que determinan la supervivencia de las organizaciones (Vergara, 1993).

Algunos supuestos culturales compartidos por las socias, como parte de los criterios esenciales de su union asociativa, son: el sentido de trabajo y de superacion; compartir los mismos ideales y el convencimiento de la necesidad de buscar apoyo en otras personas para alcanzar metas individuales; la perseverancia; el arraigo al grupo y al trabajo; la amistad y la valoracion entre si; la identidad de genero, territorial, y sociocultural, de hecho, estas caracteristicas son aspectos de los cuales toman sus nombres. Tales significados, en suma, representan codigos desarrollados por las participantes que han devenido en la agrupacion solidaria. Asi, los grupos son el resultado de un proceso historico que ha finalizado en la institucionalizacion de un agregado de simbolos, creencias, valores y reglas compartidas entre el colectivo.

3. La multifuncionalidad de las agroindustrias

Las organizaciones de mujeres rurales del estudio son, con un especial acento, multifuncionales. Y son asi, no solo por el origen del mundo campesino del que hacen parte, sino por la intrinseca vision femenina que les imprime especial complejidad y pluralidad a sus actividades. Ademas constituyen una contundente herramienta para armonizar la asimetria en las relaciones de poder impuesta por la hegemonia patriarcal.

Las socias aseguran que, gracias a su participacion en las agroindustrias, han transgredido algunas relaciones de dominacion en sus hogares, han hecho respetar sus espacios, asumiendo un control sobre sus propias vidas y definiendo limites entre la vida personal y familiar. Asimismo, las mujeres indican que ahora cuentan con el apoyo de la familia, dado que las responsabilidades domesticas ya no recaen exclusivamente en sus manos, como en el pasado, sino que los esposos y los hijos ahora colaboran mas activamente en dichas labores. Una lideresa de Amurabi describe la situacion asi:
   (...) -lograr que- los esposos dejaran el machismo, fue una gran
   experiencia para nosotras... Los senores les decian a las senoras,
   vayase mija, vayase para Amurabi, vaya trabaje, haga lo que tiene
   que hacer y no se preocupe, yo me quedo aca con los ninos;
   inclusive con obreros y todo. Decian que se fueran y ellos se
   quedaban cocinando para los obreros. Eso no se habia visto... fue
   un logro en poco tiempo (e. 2009).


Es necesario recordar que las mujeres rurales realizan dobles y triples jornadas de trabajo debido a la escasa contribucion de los hombres en los quehaceres domesticos (Cepal, 2007). En dicho escenario, las campesinas hacen uso de sus estructuras grupales como mecanismo de rechazo ante la opresion; una forma de resistencia como respuesta especifica en contra de la esfera privada a la que han sido sometidas por casi siete milenios de dominio patriarcal.

En el plano personal, consideran que su participacion ha mejorado notablemente su autoestima, puesto que les ha permitido sentirse capaces de salir adelante, han cambiado la rutina del hogar y aumentado sus relaciones interpersonales. El hecho de hacer parte de un grupo, conseguir nuevas amistades, compartir sus vidas por fuera del nucleo del hogar y establecer redes con diversas entidades, las hace sentirse importantes y son elementos de su autorrealizacion personal. Asimismo, las mujeres dan una alta valoracion al hecho de mejorar sus capacidades comunicativas, disminuir su timidez, expresarse mejor, ser mas sociables y perder el miedo a hablar en publico.

Pero, ademas de la subordinacion que han padecido en su condicion de genero, las campesinas son discriminadas en su posicion de clase (Facio y Fries, 1999) y sufren con particular intensidad las penurias de la pobreza. Como se senalo, esta no es la carencia de bienes frente a las necesidades fundamentales, sino la privacion de medios que impiden liberarse de ella. Dentro de tal contexto, las socias de las agroindustrias han adquirido diversas capacidades gracias a multiples actividades educativas, ya sea en las tareas propias de la produccion agroindustrial -transformacion de alimentos o tecnificacion de manufacturas-, como tambien en el campo de la gestion administrativa, contable y financiera. El 96,4% de las socias ha asistido a talleres agropecuarios, relacionados con temas de buenas practicas agricolas, crianza de animales domesticos y piscicultura, y ha asistido a cursos de empoderamiento, liderazgo y emprendimiento empresarial, entre muchos otros, situacion que se manifiesta en las capacidades economicas que han adquirido durante el proceso asociativo. Al respecto una integrante de Asocanabraval asegura: "Las mujeres necesitan sus propios recursos para no estar dependiendo de sus esposos. Aca, en esta vereda, la mayoria maneja su propio dinero, ellas tienen sus propias gallinas, engordan marranos, su vaca de leche, y hasta un credito hicieron" (e. 2009).

Los procesos llevados a cabo por estas organizaciones rurales se han reflejado en un marcado empoderamiento de las mujeres, no solo en el plano personal y familiar, como se ha descrito, sino tambien en el entorno comunitario. Asi, algunas socias de las agroindustrias han buscado ocupar cargos de eleccion popular para los concejos municipales, como en los casos de Artesguavio, Asmucicot, Asocanabraval y Rosalita, con el objetivo de representar a las mujeres rurales en sus respectivos territorios. Sin embargo, ninguna de estas personas ha logrado, hasta la fecha, acceder a dichos escanos. No obstante, la experiencia organizativa ha impulsado el liderazgo comunitario en muchas de estas mujeres. Es comun que las socias sean, a su vez, lideresas en sus propias veredas, ocupando la presidencia y otros cargos directivos en las Juntas de Accion Comunal, (3) y sean tambien representantes de diversas organizaciones campesinas.

Tal vez la evidencia mas categorica de la multifuncionalidad de las agroindustrias de mujeres rurales esta representada en la gestion de proyectos sociales para sus comunidades. En efecto, Asocanabraval impulso un proyecto de mejoramiento de vivienda -adecuacion de saneamiento basico- junto con Fedemucc, con el cual se beneficiaron 250 familias del municipio de Caparrapi. La misma organizacion tramito la construccion de un polideportivo veredal y una caseta comunal, que tambien funciona como sede de la agroindustria. Malavar hizo un bingo para la construccion de una escuela en la vereda y se consiguio un lote para un puesto de salud realizando bazares. Rosalita gestiono, ante la Gobernacion del departamento de Cundinamarca, recursos economicos para la construccion y equipamiento de un jardin infantil en el pueblo. Amurabi construyo un kiosco con el proposito de que alli se capaciten ninos y ninas de la comunidad. En otros casos, las agroindustrias ejecutan obras de trabajo social. Un ejemplo es el caso de Asomural, que maneja los recursos del adulto mayor del municipio y realiza actividades de recreacion para esta poblacion. Igualmente, varias microempresas del estudio han ayudado a formar otros grupos de mujeres, y colaboran consiguiendo charlas educativas para sus vecinos. Sin duda, estas organizaciones campesinas son fuente inspiradora de formas solidarias de convivencia.

Reconociendo todas estas plausibles externalidades que virtuosamente producen bienestar en las areas rurales, los grupos fueron creados primordialmente para enfrentar la inequidad economica de sus miembros. En este aspecto las organizaciones han aumentado los ingresos del 74,1% de sus socias -en comparacion con el 39,9% del promedio nacional rural segun los datos de Cepal, 2007-. Esto es digno de resaltarse si se tiene en cuenta que el 44,4% de ellas no contaba con ningun tipo de entrada economica antes de conformar la agroindustria. No obstante, la cantidad de dinero obtenida por las socias es aun insuficiente, ya que la media de ingresos es de US $54 mensuales, derivados del trabajo efectuado en 58 horas mensuales en promedio, cantidad que aumentara de acuerdo con el proceso de crecimiento de las ventas. Creemos que lo mas interesante, hasta el momento, radica en las capacidades humanas, sociales, economicas y politicas que las mujeres han adquirido durante su participacion en las organizaciones como elementos ineluctables para escapar de la pobreza.

4. La produccion agroindustrial

En contraste con un modelo economico uniformador, que pretende la homogenizacion y la monotonia de la produccion, las campesinas a traves de sus organizaciones productivas le apuestan a la diversidad entreverada. Asi, las socias de Asocanabraval elaboran quesos y yogures; engordan pollos, crian cerdos, mantienen estanques piscicolas y una tienda comunitaria en la misma vereda. Las mujeres de Amurabi, procesan aperitivo y arequipe (4) de cafe, ademas de preparar almuerzos y refrigerios contratados por diferentes entidades. Los miembros de Asomcala fabrican panela pulverizada, concentrado organico para animales y mantienen una tienda comunitaria. El grupo de Asomural hace manjar blanco, (5) salsa agridulce, pulpa y almibar de fruta, ademas de la administracion de un restaurante; Malavar procesa yogurt y cria gallinas campesinas para una reconocida marca comercial y Asmucicot, ademas de productos artesanales de fique, (6) elabora alimentos a base de soya. De esta manera, las mujeres asociadas recogen una de las principales ensenanzas de la economia campesina que consiste en "no meter todos los huevos en la misma canasta", sino apostar por la pluralidad, la multidiversidad, la poliactividad entrelazada.

Como se ve, la denominacion de agroindustrias no corresponde en totalidad a su esencia, pero se ha optado por esta denominacion sin desconocer la variedad polifonica de sus actividades. Puntualemnte, nos hemos concentrado en la transformacion agropecuaria, por su capacidad de retener mayor valor agregado en las economias campesinas (Boucher, 1998; Requier-Desjardins y Boucher, 2005) y por la bondad que representa el hecho que pueda realizarse en ausencia del recurso tierra: privacion con la que sobreviven cientos de miles de familias defenestradas y desposeidas en Colombia. En estas circustancias lejos de ser un sofisticado y virtuoso tejido entre agricultura, industria y cultura, la agroindustria constituye un reducto para resistir a la pobreza.

Antes se menciono que, gracias al proceso organizativo, muchas mujeres han accedido a diversas actividades de capacitacion y recursos economicos, hecho que ha tenido notable incidencia en los productos. Asi, ocho organizaciones se encuentran realizando politicas de control de calidad y han estandarizado los procesos para favorecer la inocuidad de los alimentos. Ademas, cuatro de ellas cuentan con maquinaria e instrumentos adecuados para la transformacion.

Las socias han incorporado distintas innovaciones a sus productos: Amurabi empaca las botellas del aperitivo de cafe en recipientes fabricados con bambu; Asomural agrega diversas frutas a su manjar blanco; Malavar diferencia su yogurt a traves de la incorporacion de frutas silvestres y la utilizacion de leche entera; Rosalita tiene un paquete para sus papas fritas con caracteristicas similares al elaborado por las grandes industrias nacionales, competidores directos de su producto; Artesguavio, cuenta con un empaque para el cafe a base de cabuya; Asmucicot incorpora telas, cueros, forros, hilazas y ha inventado una marca y un logo para sus artesanias; y Asomcala elabora panela pulverizada organica como sustituto del azucar refinado.

En lo relativo a la estrategia de distribucion, Amurabi y Rosalita son los grupos mas exitosos en este aspecto, debido a que han ubicado sus productos en mercados formales. Cinco agroindustrias asisten a ferias donde exhiben sus productos; cuatro venden a traves de la estrategia puerta a puerta; cinco han logrado tener contratos para comercializar; y las agroindustrias artesanales tienen o han tenido puntos de venta, donde se muestran sus productos. Si bien este es el punto mas debil en todas las asociaciones y una limitante decisiva que detiene su crecimiento, las organizaciones han encontrado algunas estrategias individuales para vender sus productos.

Seis organizaciones senalan la ventaja de usar los recursos naturales presentes en el territorio como un elemento que les ha permitido disminuir costos. Amurabi produce su propio cafe en las fincas de las socias; Artesguavio utiliza el fique de los predios de las artesanas o lo consiguen a nivel local; Asocanabraval y Malavar compra la leche en su propia vereda; Asomcala usa panela originaria de la cana de los miembros del colectivo; Asomural y Malavar emplean frutas cosechadas en la tierra de las mismas mujeres; y Natali y Rosalita compran el vellon de oveja y papa, respectivamente, a precios favorables en las cabeceras municipales.

De hecho las organizaciones, pese a su modesta estructura productiva, demuestran su capacidad de beneficiar a otros campesinos de la comunidad al articularlos dentro de la cadena productiva. Entre los casos con mayor impacto esta Amurabi, agroindustria que compra el cafe de cincuenta caficultores del municipio de Bituima, y Artesguavio que adquiere la cabuya de 28 fiqueros de la Region del Guavio. Asimismo, siete organizaciones han conseguido que mas de la mitad de sus socias procesen la materia prima de sus propias parcelas. A nivel horizontal, cuatro organizaciones han establecido relaciones con otras empresas en el mismo territorio. Y el eslabonamiento hacia adelante, como se ha descrito, ha estado representado por las sinergias que han construido con los actores presentes en el territorio.

Este ultimo aspecto ha sido definitivo para desarrollar diversas capacidades humanas manifestadas en la tecnificacion de los procesos, el establecimiento de politicas de control de calidad, en las innovaciones en empaque y en la diferenciacion de los productos.

Conclusiones

De acuerdo con el analisis expuesto, aseveramos que la organizacion exitosa de los grupos estudiados es el resultado de un proceso en el que mujeres proximas entre si institucionalizaron algunos supuestos culturales compartidos, como la identidad de genero, territorial y socioeconomica, ademas de fines comunes entre los cuales estan la necesidad de adquirir ingresos economicos propios, salir de la rutina del hogar y trabajar conjuntamente para acceder a beneficios que individualmente seria muy dificil conseguir. Para ello existieron condiciones que, en nuestro concepto, fueron determinantes para desencadenar dicha accion colectiva.

Asi, se hizo evidente la importancia de redes sociales con estrechos vinculos de proximidad y la necesidad de una lideresa colaboradora y persistente, con capacidad de convocar a otras mujeres para el trabajo asociativo. Las organizaciones fueron creadas a partir de un proceso autonomo originado por iniciativa de la misma comunidad o como respuesta ante la intervencion de diversos proyectos de desarrollo. En todo caso, ningun actor externo agrupo a las mujeres sino que la organizacion fue la consecuencia de una previa construccion de capacidades por parte del tejido social.

Indudablemente fue necesaria la ampliacion de las oportunidades politicas como elemento para catalizar las redes preexistentes. Las instituciones cooperaron con herramientas educativas y recursos economicos, aspecto que se convirtio en parte del proceso historico de las agroindustrias. Lo anterior confirma que la organizacion debe partir de los mismos involucrados y que solo es posible incentivarse externamente hilvanando con las mismas comunidades los medios para favorecer la agrupacion.

Las mujeres tuvieron que transgredir primero las relaciones patriarcales en sus hogares al hacer entender a sus maridos el derecho que tienen de realizar actividades productivas remuneradas y de contar con espacios por fuera del hogar. Este ultimo aspecto es crucial, dado que muchas mujeres desertaron como resultado de problemas familiares ocasionados por el cumplimiento de sus responsabilidades con la asociacion, situacion que sugiere la necesidad de que las intervenciones sociales incluyan la perspectiva de genero en todas sus actividades, para hombres y mujeres: ambos sexos victimas del machismo expoliador de la equidad.

Por su parte, el mantenimiento de la actividad colectiva ha sido amparado por valores como el respeto, la responsabilidad y la tolerancia. Es comun que muchos grupos similares se fragmenten por la incapacidad de edificar una determinada escala de valores. Del mismo modo, la proximidad entre las mujeres se encuentra mediada por la confianza, solidaridad y reciprocidad, lo que ha sido concluyente para el exito organizacional. Relaciones interpersonales armonicas entretejidas por estos principios morales, en la practica colectiva, conllevan a la participacion democratica, a la legitimidad en la toma de decisiones y la efectiva distribucion de los compromisos adquiridos.

Ademas de la importancia de encontrar mecanismos exitosos de autoorganizacion social, tambien es necesario constituir un buen negocio que permita a las agroindustrias cumplir con el objetivo de crear una fuente de ingresos para sus socias. Destacamos la preocupacion que los grupos han tenido respecto a la calidad y la diferenciacion del producto, lo que se ha logrado gracias a la adquisicion de conocimientos adquiridos por medio de multiples actividades formativas. El resultado final ha sido la estandarizacion de los procesos productivos, la diversificacion, la innovacion y el aprovechamiento de los recursos naturales presentes en el territorio.

En sintesis, hemos encontrado que la solidez de los lazos sociales constituye la caracteristica mas importante para el exito organizacional y que otros elementos tecnicos y gerenciales pueden ser transferidos con relativa facilidad por agentes externos, solo si existe un tejido humano consistente que le sirva de soporte.

Finalmente, estos grupos nos demuestran que, desde el punto de vista femenino, es posible construir marcos de convivencia mas solidarios, retornar a las estrategias del "buen vivir" y repensar otras formas de forjar el bienestar. Las mujeres, con sus pequenas organizaciones, nos manifiestan que, a diferencia del individualismo producido por el actual modelo economico, es posible concebir el "cuidado de si mismo" -como en la cultura griega- y al mismo tiempo preocuparse por el bienestar de otros en la comunidad. Las agrupaciones nos expresan, con arraigada vehemencia, que las mujeres rurales ven el mundo con un especial holismo y que, de una vez por todas, debemos restaurar equitativamente el trabajo productivo y reproductivo, y edificar un nuevo horizonte epistemico que incluya la complejidad de su vision panoptica como criterio ineludible para salir de la pobreza.

Recibido: 2010- 06-08

Evaluado: 2010-08-01

Aceptado: 2010-08-10

Publicado: 2010-12-30

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Omar Felipe Giraldo **

* Este articulo hace parte del proyecto "Factores de exito en agroindustrias de mujeres rurales. Experiencias en Mexico, Honduras, Peru y Colombia". Investigacion realizada en la Maestria en Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Costa Rica.

** Doctorante en Ciencias Agrarias, Departamento de Sociologia Rural, Universidad Autonoma Chapingo, Mexico. Correo electronico: omarfgiraldo@hotmail.com.

Como citar este articulo: Giraldo, O. F. (2010). Campesinas construyendo la utopia: mujeres, organizaciones y agroindustrias rurales. Cuadernos de Desarrollo Rural 7, (65): 43-61

(1) Producto alimenticio del jugo de la cana de azucar Saccharum officinarum

(2) Hacemos referencia a una diversidad de instituciones que cooperaron con las organizaciones. Entre ellas estan las alcaldias municipales, la Gobernacion de Cundinamarca, y varias organizaciones sociales, entidades publicas, universidades, ONG, agencias de cooperacion internacional, embajadas, gremios productivos y empresas privadas.

(3) Organizaciones vecinales en Colombia

(4) Dulce de leche.

(5) Dulce de leche.

(6) Furcraea macrophy.
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Author:Giraldo, Omar Felipe
Publication:Cuadernos de Desarrollo Rural
Date:Jul 1, 2010
Words:5669
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