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Cambaceres, lector de Potpourri. 1882-1883.

En vida de Eugenio Cambaceres se hicieron tres ediciones de Potpourri. Silbidos de un vago (o cuatro, segun Cymerman 2007: 589); ninguna de ellas aparecio firmada con su nombre. Las dos primeras fueron realizadas en octubre y en noviembre de 1882 por la Imprenta de M. Biedma; la tercera, en diciembre de 1883 por la Libreria Espanola y Americana E. Denne (responsable tambien, segun el autor citado, de una cuarta que no hemos podido ver). Al final de la primera edicion, en la ultima pagina del volumen, la Imprenta Biedma incluyo una "Fe de erratas" con cinco registros. Para la segunda edicion, salvo la correccion de esas erratas, Cambaceres no introdujo ninguna modificacion. Si lo hizo para la publicacion de la tercera; la mas importante: el agregado de un prologo titulado "Dos palabras del autor". En cuanto al resto del texto, quiza desmintiendo la idea de algunos comentaristas de Potpourri--como el redactor de El Diario del 6 de diciembre de 1883--, que conjeturaron que la obra debio de "haber sido escrita a la carrera como se escribe una carta a un amigo intimo, dejando volar la pluma sin plan fijo y sin pulimentos" (Cymerman 2007: 748) (1), Cambaceres trabajo muy detenidamente para esta version de 1883. A favor de esta afirmacion esta el hecho de que realizo numerosas modificaciones (mas de ciento cincuenta), sin que esas variantes hayan significado --a nuestro juicio--un cambio sustancial en la obra. El tipo de intervenciones revela una preocupacion evidente por el detalle, como por ejemplo, la sustitucion de un verbo, un sustantivo, un adjetivo, un pronombre o una preposicion por la misma clase de palabra. Por otra parte, consideramos que vale la pena detenerse en algunas de esas intervenciones para mostrar otros tipos de modificaciones realizadas por el autor, sopesar los efectos que producen y tratar de indagar las razones que las motivaron.

Para empezar, podriamos hablar de una leve reduccion en la cantidad de voces extranjeras, las francesas en primer lugar, que son las predominantes. Por ejemplo, lo que en las primeras dos ediciones es el "dia de la grande affaire" (1882a; 1882b: 122) (2), refiriendose a las elecciones, se transforma en el bochinche (1883: 99) en la tercera; del mismo modo, "las flaquezas d'ici bas" de 1882 (1882a; 1882b: 155) pasaran a ser "las flaquezas de este valle de lagrimas" (1883: 127); Le Cocu (1882a; 1882b: 280), la obra de Paul de Kock mencionada en el capitulo XVI, es traducida como El cornudo (1883: 230); l'homme qui rit et l'homme qui pleure (1882a; 1882b: 338), la figura con que comienza la carta que el vago le escribe a Maria, pasara a ser "el hombre que rie y el hombre que llora" (1883: 279); y un blanc-bec (1882a; 1882b: 342) sera traducido por "tipete" (1883: 282). En este sentido, las modificaciones que resultan mas interesantes son aquellas en que solo se traduce una parte del sintagma. Los criticos contemporaneos de Cambaceres que se ocuparon de describir--para elogiarlo o para condenarlo--el estilo de su prosa destacaron la mezcla de frances y castellano que resultaba representativa de una forma de pensar y de hablar de la elite de Buenos Aires. Hacia 1885, cuando se publica Sin rumbo y Martin Garcia Merou hace un balance de la obra de Cambaceres en las paginas de Sud-America (7 de diciembre de 1885), defiende su estilo por ser "el verdadero slang porteno" (Cymerman 2007: 791). En cambio, Miguel Cane, precisamente porque lo reconoce como "esta jerga grotesca que hablamos todos en la vida ordinaria, que no es espanol ni frances", lo reduce desde las mismas paginas de aquel periodico (Sud-America, 30 de octubre de 1885) a un "argot compadre, absolutamente desprovisto de pintoresco, vulgar e incapaz de suministrar elemento alguno al arte literario" (Cymerman 2007: 780).

Esta mezcla linguistica que se va percibiendo por entonces como una decidida marca de estilo ya habia sido reconocida en los primeros comentarios criticos sobre los escritos de Cambaceres, aun cuando no estuvieran firmados. Ante la critica de la opera Mefistofeles de Arrigo Boito que Cambaceres publica bajo el seudonimo de Thin-Khe en 1881, un redactor de El Nacional repara en que "ese estilo que mousse como una copa de champagne en que se ahogan fresas, chispeante, ligero, incisivo, rapido, es un fermento de esprit gaulois, que hierve y se revela en una vasija criolla" (Cymerman 2007:703). Llama la atencion tambien que surja en esa primera semblanza la imagen de la olla o vasija hirviente para describir un estilo. Mezcla de discursos, generos y estilos, Potpourri tambien experimentara de manera decidida con la mezcla de lenguas. Las variantes registradas entre las dos primeras y la tercera edicion de Potpourri son elocuentes respecto de la busqueda consciente de ese entramado linguistico. Asi, el letrero con el que el narrador anuncia el cierre del estudio de abogado, que en el texto introductorio de 1882 decia "Ferme pour cause d'embetement" (1882a; 1882b: 12), en 1883 dice "Cerrado por causa d' embetement" (1883: 9); y "un succes fou" (1882a; 1882b: 266), el sintagma con que remata el retrato del veterano conquistador, tan temido por los maridos que todos ellos "lo hacen compadre", en la tercera edicion sera "un succes loco" (1883: 219).

En esta serie de modificaciones tambien habria que incluir los casos en que en la tercera edicion, al reves de lo que ocurre en general, se introduce una frase en frances que no figuraba en las dos anteriores. Por ejemplo, en las ediciones del 82, al inicio del capitulo XXII se leia lo siguiente: "Zanjo de un golpe el obstaculo y contesto de una manera resuelta y decidida: si y no; eso pende de lo que pende Judas" (1882a; 1882b: 321). En la tercera edicion Cambaceres modifica- -mediante una construccion sintacticamente equivalente--el comienzo de la frase y la remata en frances: "Suprimo de un reves el estorbo y contesto de una manera resuelta y decidida: si y no; cela depend' (1883: 265). Si las voces francesas son privilegiadas para este trabajo de mezcla, por momentos otras lenguas entran en la olla: el italiano, por ejemplo. En el capitulo VII, que narra el viaje en tren hacia la estancia Los Tres Medanos, en las dos primeras ediciones se leia: "l'idea e bella, e ilpeccato non e grosso" (1882a; 1882b: 186). En la tercera, una ligera variante vuelve a poner en primer plano esa voluntad de mezcla: "l'idea e bella, e il peccato se halla lejos de ser grosso" (1883: 153). Si bien en este caso no se traduce casi nada, entre una y otra version, se trata de buscar una articulacion entre las lenguas en el mismo ritmo de la frase, que pasa fluidamente del italiano al espanol y del espanol al italiano. Mediante todos estos cambios de las dos primeras ediciones a la tercera, pareciera que Cambaceres busca agudizar, o hasta extremar, la hibridez linguistica que empezaba a transformarse en un rasgo estilistico.

En otros casos, las modificaciones responden a la intencion de salvar incongruencias. Entre las cuatro o cinco de este tipo que encontramos, la mas importante es la supresion de unas lineas incluidas en el dialogo que los dos amigos tienen despues de la noche de carnaval en el Club del Progreso. Cuando Juan rechaza la recomendacion de leer a Paul de Kock por considerarlo frivolo e indecente, el narrador defiende al frances y el dialogo avanza de esta manera en las primeras dos ediciones:

--Justamente para que te instruyas deleitandote es que te propongo a Paul de Kock.

--?Me tienes, por ventura, en cuenta de bonne o de grisette?

--En cuenta de marido, lo que te viene a pelo, estuve a punto de replicar bajo la impresion de mis conjeturas y cavilaciones de la noche anterior.

No queriendo, sin embargo, mortificar los sentimientos de este buen muchacho, ni ponerle los puntos sobre las i, contenteme con decir:

--Paul de Kock, mi querido Juan, es un ingenio sutilisimo, un viejo conocedor del corazon humano. (1882a; 1882b: 280-281)

Aunque con breves retoques, en la tercera edicion solo permanecera la ultima intervencion del narrador. La supresion del fragmento inmediatamente anterior parece responder a una preocupacion por la trama: lo que el narrador esta a punto de replicar daba casi por confirmado el papel de marido enganado de Juan, algo que se revelara un poco mas tarde, y las "conjeturas y cavilaciones" a las que se hace referencia solo tendran lugar en el capitulo siguiente, el XVII.

Entre los comentarios condenatorios por parte de la critica contemporanea poco despues de que apareciera la primera edicion, uno de los mas recurrentes esta dirigido al tono obsceno y hasta pornografico de varios pasajes, fundamentalmente a aquellos que narran la relacion entre Juan y Maria. En La Union, por ejemplo, el 11 de noviembre de 1882 Pedro Goyena senala que "la carta que el recien casado escribe al autor del libro, para persuadirlo al matrimonio, es sencillamente grosera" (Cymerman 2007: 732). Y en la critica aparecida en la Nueva Revista de Buenos Aires en noviembre de 1882, se advierte sobre los peligros del naturalismo--escuela literaria "ultra realista" a la que Potpourri perteneceria plenamente--, vaticinando que si el libro de Cambaceres motivara su desarrollo en nuestro pais "podria llegarse a la literatura pornografica" (740).
   Hay un verdadero peligro en fotografiar las personas y vender estas
   fotografias, cuando se va a buscar los personajes en el retiro
   misterioso y muy privado de la alcoba y se les quita el traje
   delante de la multitud, avida siempre de ver lo que a veces es el
   honor de una mujer, la quietud de un hogar! (741)


Quitar el traje, exponer al desnudo: la critica da cuenta alli, de manera condensada, de lo pornografico de un texto que escandaliza a buena parte de sus lectores contemporaneos. No podria afirmarse con certeza que tales criticas muevan a Cambaceres a asumir su exceso y que dicho reconocimiento pueda ser observado en las modificaciones realizadas para la tercera edicion. No obstante, mas alla de cuales hayan sido las razones, vale la pena detenerse en dos momentos de la mencionada carta que Juan le escribe al narrador desde Los Tres Medanos. En la tercera edicion, en la descripcion de los momentos mas amorosos y sensuales experimentados por la pareja en su luna de miel, cuando juntos disfrutan de las soledades de la pampa durante las ultimas horas de la tarde, Juan se expresa en estos terminos: "Su cabeza adorada se apoyaba sobre mis hombros; mi boca se posaba sobre su boca; mis ojos se banaban en sus ojos" (1883: 72). En las dos primeras ediciones, los ojos de Maria, en los que se banan los de Juan, estaban "humedos de voluptuosidad" (1882a; 1882b: 89).

El recien casado tambien cuenta--con mucha ironia--que a pesar de haber intentado mantener separadas las camas en que dormian el y su esposa, como ambos terminaban durmiendo siempre en la misma, se vio obligado a juntarlas "para evitar que el uso degenerara en abuso y la moral se relajara" (1883: 75). Aun asi, esta medida no fue suficiente para mantenerlos apartados del habito. En la primera y en la segunda edicion Juan se "lamentaba" del fracaso de su medida con estas palabras: "!ay, hermano; el hombre propone y el diablo dispone! A pesar de todo, una de las malditas camas enviudaba noche a noche: la mia por lo regular" (1882a; 1882b: 94). Para la tercera, Cambaceres realiza un ajuste muy sutil: "una de las malditas camas amanecia viuda y desamparada: la mia por lo regular" (1883: 76). La narracion ha sido moderada mediante una elipsis: el momento en que uno de los dos se pasa a la cama del otro, el momento en que una de las camas "enviuda". Se le ha cambiado la forma a la misma figura, pero lo que antes era una accion ahora es el resultado de una accion que debe ser inferida. Y si la pornografia tiende a la presentacion directa y literal, en este caso Cambaceres opta por el truco retorico que silencia una parte (algunos "cuadros") de la secuencia.

En la misma carta, en las ediciones del 82, Juan califica al Amor como "el mas baqueano de los dioses" (1882a; 1882b: 100) para treparse al monte Parnaso, mientras que en la del 83 se trata del "mas ladino de los dioses" (1883: 81). Si nos detenemos en el termino que adjetiva en las dos primeras, apartandonos de la definicion que brinda Sarmiento en el Facundo-- donde algunos "baquianos" tienen mucho de ladinos--y acercandonos a una definicion de diccionario (incluido el de la RAE), podriamos afirmar que la modificacion que presenta la tercera pone al Amor mas en sintonia con la concepcion que se desprende del resto de la obra.

Una alteracion menor pero interesante aparece en el capitulo de la farsa republicana. Alli, en el momento de representar teatralmente el discurso del partido politico victorioso en boca de uno de sus artistas, aquel se ve reducido a una enumeracion de terminos inconexos. En las ediciones del 82 leemos lo siguiente:
   !Sufragio popular, libertad, justicia, verdad, derecho,
   constitucion, soberania, antorcha, ley, independencia, epopeya,
   patria, pueblo! (Ruidosos aplausos en el publico, mezclados de
   ruidosos silbos).

   Democracia, honradez, fuego, patriotismo, luz, espada, abnegacion,
   republica, apostolado, gloria, paz, honor, propiedad, vida:
   !nosotros! (1882a; 1882b: 126)


El unico cambio en la tercera edicion es una supresion: desaparece el adjetivo "popular", y la palabra "sufragio" queda sola, sin determinante. La variacion, al parecer nimia, es aun asi significativa y coherente con el procedimiento que regula la exhibicion farsesca de ese discurso politico: se trata de poner en evidencia la vacuidad del uso de los propios conceptos desnudos, sin apelar a la facilidad que acarrearia el aditamento irrelevante del adjetivo. Podriamos agregar que algunas de ellas recuerdan las palabras simbolicas que, en otro tono, se enunciaban en el Dogma socialista (1839); de modo que ideas que fueron fundamentales para el pensamiento politico de la generacion de Echeverria, Alberdi y Sarmiento se presentan huecas y risibles en la farsa politica de 1882. (3)

Al menos dos modificaciones entran en una serie que permite entrever la importancia que para Cambaceres tiene el aspecto grafico de su texto en el momento de corregirlo y revisarlo. En el capitulo XII, que pone en escena de manera teatral un dialogo entre el vago y Maria, en la tercera edicion se introduce una linea de puntos (1883: 187) que no aparecia en las dos primeras. Ese cambio aparentemente anodino es importante porque se situa justo en el momento en que el texto pasa del dialogo entre Maria y el narrador al monologo de este ultimo: la marca grafica senala ese corte e intenta asegurar la legibilidad del pasaje. Lo mismo sucede con los espacios en blanco. En el capitulo XIV el narrador nos introduce en el Club del Progreso y nos presenta, casi como en pasarela, una serie de tipos o caracteres. A pesar de que las tres ediciones separan graficamente el retrato chismoso de esos tipos a traves de sucesivos espacios en blanco, Cambaceres corrige y mejora la legibilidad en la tercera agregando un espacio que debia separar a dos tipos diferentes: el tipo del "prosista y versificador mediocre de la escuela romantica" (1883: 212), que aparecio en la escena publica con la caida de la tirania y se eclipso con la Jornada de Pavon, y el tipo del veterano seductor al que los maridos temen, "nacido en tierra extrana, pero hijo de padres nacionales" (1883: 215). Si bien esos espacios en blanco son fundamentales para la comprension del texto, las sucesivas ediciones que ha tenido Potpourri en el siglo XX han tendido a eliminarlos.

Muy pequena pero interesante es la modificacion que se da en el capitulo III. Interesante porque muestra la economia con la que a veces Cambaceres corrige en detalle su propio texto, asi como el caracter sistematico de algunas de esas variantes, en estrecha relacion con la estructura y los procedimientos constructivos de la obra. Asi, en la escena del baile en que el vago se encuentra con su amiga chismosa y empiezan a murmurar maliciosamente sobre las diversas parejas que pasan frente a ellos, las ediciones del 82 presentaban lo siguiente: "Lo de siempre, mi querido amigo, el medico de la casa se convirtio en el querido de la esposa y de esa union criminal nacieron varios hijos con el apellido de un hombre honrado y la sangre de un canalla" (1882a; 1882b: 69). En la del 83, en cambio, se lee esto otro: "nacieron varios hijos con un apellido honrado y una sangre bastarda" (1883: 54). En la nueva version, mas breve y economica, lo honrado es el apellido (no el hombre) y la sangre es bastarda (no la de un canalla); ademas, la contradiccion entre el nombre honrado y la sangre bastarda coloca en primer plano el problema del espectaculo y del simulacro. Si como propone Jorge Panesi, en las dos primeras novelas de Cambaceres--Potpourri y Musica sentimental--el teatro es "metafora, alegoria arquitectonica y sistema de construccion novelistico privilegiado" (Panesi 1995: 340), en aquella pequena variacion de las dos primeras a la tercera edicion se puede ver, en el nivel microscopico de la frase, algo que estructura la novela: los problemas que implican la representacion y el espectaculo, la tension entre el ser y la apariencia, entre el adentro y el afuera. Es lo que se puede leer, en un plano estructural, en los capitulos mas explicitos y exasperados dedicados a la farsa republicana (en que la politica se representa como teatro) y al baile de carnaval (en que la sociabilidad esta mediada por las mascaras y los disfraces), pero impregna toda la obra. En Potpourri las relaciones sociales y politicas estan veladas y tienen un caracter opaco, poco transparente.

Es interesante, a su vez, que aquello que la novela impugna en la vida--la tension entre el ser y el parecer, entre el adentro y el afuera--pueda volver como valor positivo en la literatura: las obras de Paul de Kock, se dice en el capitulo XVI, pueden ser superficiales y hasta indecentes en la forma pero serias y morales en el fondo. Asimismo, ese doblez entre ser y apariencia retorna en las criticas contemporaneas a la publicacion de la novela, que prestan especial atencion al aspecto material del libro y senalan la contradiccion entre la impresion elegante y la bella tipografia, por un lado, y el contenido amargo, enfermo, y espantable, por otro. La Nueva Revista de Buenos Aires es especialmente incisiva con esta cuestion en noviembre de 1882, reparando en "esas paginas, bellas tipograficamente, pero descarnadas como los esqueletos de un museo de anatomia" (Cymerman 2007: 740).

Una ultima serie de cambios esta vinculada con el campo semantico de la lectura y la escritura. En el comienzo de aquella misma escena posterior a la noche de carnaval, cuando el narrador, para poder seguir durmiendo, invita a Juan a leer El cornudo, su amigo le responde: "cuando me tomo la molestia de abrir un libro, es para aprender algo util y no para perder miserablemente mi tiempo leyendo simplezas e indecencias" (1883: 231). En la primera y la segunda edicion, "la molestia de abrir un libro" era "la molestia de leer" (1882a; 1882b: 280). Esta modificacion da cuenta de cierta voluntad de restringir significados: leer no siempre es "abrir un libro" (para leerlo); de hecho, el narrador es un lector critico de periodicos, segun puede verse en el capitulo VII. En esta misma linea podriamos situar el cambio realizado en la escena en que el protagonista va de visita a la casa de misia Pepa y, despues de un primer episodio bochornoso, el dueno de casa, don Pepe, le propone hablar de "libros y de autores" (1883: 296). En las ediciones del 82, el tema de conversacion era "libros y escritores" (1882a; 1882b: 358). Nuevamente, un movimiento de restriccion: los escritores pueden no ser autores, y si de libros se trata, la palabra adecuada solo seria la segunda. Con esa unica modificacion, la palabra "escritor" queda desterrada del libro, porque el responsable del articulo periodistico severamente criticado durante el viaje en tren es un "redactor" (1883: 138), y porque toda vez que se hace referencia al responsable de la escritura de un libro--incluido el mismo Cambaceres respecto de Potpourri--se usa "autor", aunque la obra en cuestion sea la de un dramaturgo, o un "plagio servil" (1883: 111), como es la del "figuron" al que se alude en el acto III de la farsa politica del capitulo VI (1883: 110).

En relacion con estas opciones de la tercera edicion (libros y autores), habria que recordar al menos dos cuestiones. En primer lugar, el modo en que Cambaceres irrumpe en el campo literario en 1882, configurandose como autor. A diferencia de otros escritores argentinos del siglo XIX, Cambaceres produce y publica libros; con la excepcion de En la sangre, que fue folletin de Sud-America, no escribe textos que pasan antes por la prensa y que solo mas tarde llegan al libro; su obra suele hacer el camino inverso: una vez aparecido el libro, se publican y se comentan fragmentos en la prensa. En segundo lugar, cierto retaceo, a la hora de definir el objeto, de la categoria "libro" por buena parte de la critica contemporanea. Pedro Goyena, por ejemplo (La Union, 11 de noviembre de 1882), pone en primer plano su cercania con la oralidad: el libro no seria sino una "especie de larga conversacion o cuento con digresiones", o le da un lugar entre los impresos mas precarios: se trataria entonces de "unos cuantos folletines hilvanados para formar un volumen" (Cymerman 2007: 730 y 731). Otros, como Belin Sarmiento en La Republica (31 de octubre de 1882) o como el critico de El Nacional (17 de noviembre de 1882), practican ese retaceo ubicando el libro en la tradicion del chisme y la difamacion que se practicaba en los locutorios de los conventos, que luego paso a la prensa periodica escandalosa y que no deberia llegar al libro sino "limitarse al salon privado" (Cymerman 2007: 737).

La ultima de las modificaciones de esta serie pone el acento en el espacio destinado a los libros. En la edicion del 83, el narrador va a la casa de Juan a entregarle la carta a Maria y le pide a su amigo que le de un libro de viajes que le tenia prometido, no con la intencion de leerlo ("!Dios me preserve!"), "sino de que se largara a buscar el libro a su escritorio" (1883: 304), y asi poder realizar la maniobra en secreto. En las primeras dos ediciones, el "escritorio" de Juan era una "biblioteca" (1882a; 1882b: 369). La sustitucion, mas que sugerir la permutabilidad de los terminos, parece establecer una vez mas una distancia que invalida la eventual homologacion entre un ambiente donde haya libros y una biblioteca. Todas estas pequenas variantes dan cuenta de una preocupacion por lotear dicho campo semantico. Junto con las otras, revelan la actitud de un escritor que se lee hasta el menor detalle.

BIBLIOGRAFIA

Cambaceres, Eugenio (1882a). Potpourri. Silbidos de un vago, primera edicion, Buenos Aires, Imprenta de M. Biedma.

Cambaceres, Eugenio (1882b). Potpourri. Silbidos de un vago, segunda edicion, Buenos Aires, Imprenta de M. Biedma.

Cambaceres, Eugenio (1883). Potpourri. Silbidos de un vago, Tercera edicion, Paris, Libreria Espanola y Americana E. Denne.

Cymerman, Claude (2007). La obra politica y literaria de Eugenio Cambaceres (1843-1889): del progresismo al conservadurismo, Buenos Aires, Corregidor.

Panesi, Jorge (1995). "Cambaceres, un narrador chismoso". Revista Interamericana de Bibliografia, XLV, 3: 339-346. Recogido en Jorge Panesi (1998), Criticas, Buenos Aires, Norma.

por Emiliano Sued y Juan Albin

(Universidad de Buenos Aires)

(1) Desde aqui, citaremos las criticas contemporaneas a Potpourri y a otras obras de Cambaceres a partir del valioso trabajo de Claude Cymerman. Ver Cymerman 2007.

(2) A partir de aqui, citaremos estas tres ediciones del texto de Cambaceres de la siguiente manera: 1882a (primera edicion); 1882b (segunda edicion); 1883 (tercera edicion).

(3) Las condiciones de posibilidad para esa farsa estan tal vez en la misma experiencia politica de Cambaceres, que entre 1870 y 1876 integra la Camara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y luego el Congreso Nacional. Sus intervenciones por la reforma de la Constitucion provincial-- proponiendo la separacion de la Iglesia y el Estado en 1871--y su impugnacion por fraude de las elecciones a diputados de 1874 no tienen una respuesta favorable, y esto lo conduce a un progresivo aislamiento y a un total desencanto que culminan en su abandono de la politica en 1876.

Leyenda: Cambaceres y la atencion puesta en el detalle: el agregado de una linea de puntos en la tercera edicion
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Title Annotation:DOSSIER: Cambaceres. Experimentacion y polvareda en las primeras ediciones de Potpourri (1882- 1883)
Author:Sued, Emiliano; Albin, Juan
Publication:Orbis Tertius: Revista de teoria y critica literaria
Date:Jan 1, 2014
Words:4441
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