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Cadaver a solas.

La historia de un hombre que, abrumado por la impotencia emocional y enfrentado a la imposibilidad de consumar un amor desesperado y enfermizo, recurre, casi sin querer, al asesinato en una remota playa mexicana, en un vano intento de aniquilar a sus fantasmas interiores.

Esa alegria paralitica de despreciar a sus propios padres, esa satisfaccion mala de mirarlos despectivamente desde la perspectiva del hijo prodigo que vuelve cargado de talentos; ese gusto de escuchar preguntas en una lengua y contestarla en otra, como quien ha establecido ya la frontera definitiva entre el pasado muerto y el presente luminoso donde habitan los seres nuevos; todo eso pesaba en las maletas de Jason como una imagen de piedra; el iris amarillo de su padre enfermo; los cabellos sucios de su madre; la tierra suelta y llena de alimanas a la cual su infancia estaba oscuramente vinculada. El avion daba tumbos sobre las nubes que cruzaban el cielo del Pacifico y Jason, dormido, volvio a sentir en su nariz ese olor picante del aceite de los pobres que hierve en un comal durante horas.

En la sala de llegada lo esperaba una muchacha norteamericana con un letrero que decia:

"WELCOME TO PLAYA PROMESA".

--?Sandy? --le pregunto.

--Si... Jason --le contesto ella en ingles, sonriendo, y bajo el letrero. Tenia el pelo rojo oscuro y los ojos azules; la piel bronceada.

Entre los 2 llevaron las maletas al estacionamiento. Colocaron el equipaje en la parte de atras de una camioneta tipo militar y Sandy se puso al volante.

--?Que tal el viaje?

--Excelente

La camioneta salio de la ciudad y enfilo por una carretera sinuosa y solitaria que se abria paso a traves de la selva.

--?Que significan esas letras sobre las rocas? ?Propaganda de los partidos? --pregunto Jason.

--Si.

--?Cuantos partidos hay?

--Cuatro. Pero siempre gana el mismo. Es como si solo hubiera un partido.

--Pero entonces, ?que ganan los otros pintando rocas?

--Algo han de ganar, ?no crees?

Jason no respondio. No le importaba. "Vine a pasear, a encontrarme con mis amigos, a divertirme." En realidad queria olvidar a Ryan, su ex esposa. El acuerdo celebrado hacia 5 anos con sus companeros del College, de reunirse ahora en Mexico, le habia servido como pretexto para salir de ese espacio donde ella seguia siendo la mas fuerte. El habia decidido adelantarse una semana a todos los demas.

--?Cuando llegan los otros? --interrogo a Sandy.

--Llegan en diferentes fechas. En mi choza tengo la relacion.

--Sandy, ?como se llama aqui?

--Los Limones...

Las casas eran nuevas, pero de mala calidad, y la mayoria de las calles estaban sin pavimentar.

En unos minutos salieron del pueblo y tomaron por un camino de terraceria en mal estado. El vehiculo avanzaba bruscamente a traves de la selva.

Llegaron a Playa Promesa cuando el sol ya se habia metido. La casa --un edificio de 2 plantas-- era la unica construccion grande e iluminada de los alrededores. Sandy lo condujo a una terraza de estilo mexicano de la costa, disenada con lujosa y estudiada sencillez. Al fondo, la parte posterior estaba ocupada por una enorme hamaca negra que miraba directamente al mar. Y en el centro se extendia una mesa de madera tosca como para 10 personas a juzgar por la longitud de las bancas. Dos lamparas de artesania local daban al espacio una luz dorada y remotamente alegre.

Estaban esperandolos. Sandy hizo las presentaciones. Laura, la directora de Playa Promesa; Susana, una vieja trabajadora social de origen ruso; Andrea y Jeff, recien casados en luna de miel; Olga, la cocinera; Cecy, la camarera, y don Juan, quien solo habia venido a ofrecer en alquiler unos caballos por si los visitantes querian ir a explorar la selva.

Mientras Jason cenaba Sandy le dio informacion sobre los lugares que habia para visitar, las actividades y las reglas de Playa Promesa.

El viaje en avion lo habia agotado. Deseaba estar solo, instalarse, hacerse a la idea de que iba a pasar 2 meses en este sitio, lejos del espacio que le era propio. Veria a Michelle, quien fuera tan amiga de su ex esposa y que solo ocasionalmente tratara con el. Era la mujer mas atractiva cuando estaban en el College. Atractiva y facil. Se emborrachaba en las fiestas y luego se iba a acostar casi con cualquiera. ?Como seria ahora?

La choza donde Sandy lo condujo era una vivienda de pescadores, con techo de palapa y paredes de adobe. Casi no habia muebles: un palo para colgar la ropa, un escritorio rustico; una silla, un librero de varas... Todo era muy sencillo. La ventana, que daba al mar, tenia una persiana hecha de varas.

Jason jalo el escritorio, de modo que quedara pegado a la ventana, y se imagino a si mismo escribiendo mientras miraba como el sol se hundia en el oceano. Se acosto pensando en que al dia siguiente le preguntaria a Sandy donde podia comprar una libreta y plumas para escribir y unas sandalias de nativo.

A las 5 de la manana un sonido de campanillas tibetanas, un chapoteo acuatico y tan sutil entro en sus suenos sin turbarlos, suavemente. Asi, Jason primero sono que oia una musica lejana. Cuando desperto seguia escuchandola y no supo si se trataba de un ultimo rastro de sueno. Solo al ver la hora comprendio que alguien trataba de despertarlo.

El bano se hallaba afuera, a unos 20 pasos. Era una construccion mas grande que cualquiera de las chozas individuales. Estaba seccionada en varios cubiculos formados con divisiones de bambu, atravesados todos ellos por una corriente de agua que corria en lo alto como una cascada. No habia agua caliente, pero no era necesaria; la que caia de arriba era tibia y fresca al mismo tiempo.

Por ser sabado, las actividades de Playa Promesa no estaban programadas. Cada quien podia hacer lo que quisiera. Saliendo del bano, Jason fue a mirar el mar. Se sento a la orilla de la playa y desde ahi se dio a contemplarlo, a olerlo, a sentirlo. Era una bahia pequena, sin hoteles ni restaurantes, sin turistas.

--Sandy, ?donde puedo comprar unas sandalias de las que se usan aqui? --pregunto Jason.

--?Unos huaraches?

--Si. Y tambien necesito una libreta, papel para escribir, plumas y lapices.

--Aqui no hay nada de eso y apenas el lunes voy a ir a Los Limones por las compras de la semana. Pero si te urge mucho, yo tengo papel blanco.

--No. Esta bien. Es que ademas queria hablar por telefono a larga distancia.

--Tampoco hay telefonos aqui, Jason. Tendras que esperar hasta el lunes.

Texas es una tierra muy grande donde las cosas se ven siempre de lejos. El espacio que hay de un pueblo a otro, de una casa a otra, de una persona a otra es muy grande. A Jason lo habia marcado esto. Veia a Ryan por alla. Lejana. Metida en la madereria de su padre en Lemnos, un pueblo perdido que alguna vez tuvo un gran molino de harina. Ahora mucha gente habia abandonado el pueblo. La parte cercana al molino se murio, pero en cambio empezo a crecer otra, a la orilla de la carretera que iba a Oklahoma.

Empezaron a salir juntos desde que eran estudiantes y cada uno intuyo en el otro una sed como la suya. Ryan vivia prendida a la espalda de el, esperando que el la ayudara a cruzar a otra orilla.

--No me dejes caer, Jay, Ayudame.

El comenzo a sentirse necesario en su vida. Ella lo necesitaba. Lo necesito desde la primera noche que pasaron juntos, desde aquella fiesta de la escuela cuando ella se puso a beber y a buscarlo entre todos y luego, de un momento a otro, lo hizo apoyar la cabeza en su regazo y empezo a acariciarle los cabellos.

Asi empezo todo. Se hicieron novios. En las fiestas o encerrada en su cuarto del campus, sola, Ryan bebia. Bebia para temerle al alcohol y entonces beber mas y tener mas miedo. Esperaba que el amor la salvaria. Jason tambien lo creyo asi, se sintio orgulloso, elegido para cumplir una mision, y algo logro por un tiempo.

Las cosas cambiaron cuando el dejo de tomarse en serio el alcoholismo de su amante y paro de prohibirle que bebiera, como estaba acordado, o comenzo a hacerlo sin conviccion.

--Ahi hay mas, si quieres emborracharte.

La relacion habia alcanzado tal estabilidad en estas circunstancias, que decidieron casarse. El entro a trabajar como reportero en el periodico del condado.

Volvio a preocuparse porque su esposa no bebiera y ella, sintiendose mimada y tratada como nina, volvio al juego de las copas y los martinis.

La casa parecia desierta. Sandy se habia ido desde temprano, seguramente a pasear en la lancha con Ramiro y los pescadores. Laura se habia encerrado en la biblioteca y los recien casados continuaban absortos en su luna de miel: ahora mismo nadaban. Solo Cecy andaba cerca, tendiendo sobre las piedras unas sabanas.

Iba a acercarsele pero prefirio ir a ver si Susana se encontraba en su choza.

--?Se puede? --pregunto desde la puerta.

Susana se incorporo en la cama, donde se hallaba acostada con unas cartas en la mano.

--Pasa --dijo. Era una mujer silenciosa, introspectiva, y sin embargo con los nativos se mostraba alegre.

--?Estas ocupada?

--Releyendo cartas de mis hijos, de Colorado.

--No queria interrumpirte. Lo que pasa es que hoy es domingo y no hay nadie.

--Si. Todos se van a pasear a Promesilla o a las Cuevas. Promesilla es una playa como esta pero mas bonita. No hay gente y el agua es tan limpia que vas caminando metido hasta la cintura y alcanzas a ver los pececillos.

--?Donde esta?

--Al otro lado del cerro. Es facil llegar y, si no estas muy hecho a las caminatas, puedes pedirle a don Juan que te alquile un caballo.

Desde la ventana se veia la parte posterior del terreno comunitario. Alla, rodeado de arbustos llenos de flores, Jason distinguio una especie de iglu.

--?Que es eso, Susana?

--Es una especie de sauna prehispanico. Le llaman temascal. Ya tendras oportunidad de probarlo. Es maravilloso para el alma.

--Bueno --parecio no importarle la recomendacion de Susana--. Ya me voy.

Y la dejo sola otra vez, con sus cartas regadas en la cama.

En la cocina, Jason tomo algunas frutas mas una botella de agua y salio hacia la playa. Decidio caminar, para irse acostumbrando.

A medida que subia la cuesta volvio a pensar en Ryan. ?Donde estaria ahora? No habia empezado una nueva relacion, de eso estaba seguro. Manana le enviaria una postal y quiza le escribiera; tenia que contarle como era este lugar, como hubieran sido felices aqui los 2 juntos.

Poco despues de que se casaron, Ryan entro a trabajar en el negocio de su padre, una madereria. Llevaba las cuentas del negocio y se encargaba de algunos aspectos legales. Esto le llevaba toda la manana y unas horas de la tarde. El resto del tiempo no sabia que hacer, se sentia sola. Por eso opto por refugiarse en una manera infantil de ser. La mujer seria y hasta hosca que solo de vez en cuando respondia al saludo de los trabajadores de su padre, al llegar a casa se vestia como una nina y con una taza de Beauty and the Beast llena de ginebra, se disponia a esperar el regreso de su esposo.

Ella empezo a insistir en que la acompanara a beber:

--Tomale tantito, ?si?

--No quiero, baby. No me gusta. Y tu ya no tomes, ya tomaste mucho.

Jason le tenia miedo al alcohol porque una vez se emborracho y luego hizo algo que no queria. Pero empezo a sentir que toda esa irrealidad, los juegos de Ryan, la atmosfera de intoxicacion en que ella vivia, lo penetraban por dentro, embriagandolo. De pronto, Ryan decidia faltar a la madereria. Telefoneaba a su padre para avisarle y se disponia a pasar las jornadas con su camison de franela.

--No te levantes ahora, Jay. Estas enfermo. Aunque digas que no, yo se que estas enfermo. No vayas a trabajar.

Lo que deseaba era que el se quedara con ella en la casa, que no la dejara sola. No le gustaba estar sola. Algunas veces, el le hizo caso y no fue a trabajar. Su empleo le permitia ciertas libertades de horario. Entonces Ryan le daba de comer en la cama. Lo atendia sin aburrirse hasta en la noche. Luego le hacia el amor sin que el moviera un solo dedo. No lo dejaba.

Despues ya no volvieron a darse esos dias. Jason se aburrio de que lo quisieran y lo necesitaran y busco otras actividades. Ya no solo trabajaba en el periodico. Tambien se ocupaba --sin ganar ni un dolar-- de un trabajo social que habia emprendido por su cuenta. El mismo oficio de reportero lo habia llevado a eso. Resultaba que siempre habia mexicanos --legales o ilegales-- inmiscuidos en problemas con la policia del condado.

El les servia como interprete en las estaciones de policia, trataba de explicar su situacion, les ayudaba a salir si era posible y, si no, se encargaba de ponerlos en comunicacion con sus familiares en Mexico. Muchas veces no lograba nada, en parte porque no tenia paciencia para conocer la inmensa variedad de acentos locales que hablaban. Se desesperaba porque no los comprendia ni ellos comprendian lo que trataba de explicar. Los cursos de espanol no le habian ayudado. Estaba convencido de que solo pasando unos meses en Mexico aprenderia a hablar bien. Mientras tanto, una sensacion de derrota iba paralizando la poca capacidad de accion que habia tenido.

Comenzo a encerrarse en si mismo, a refugiarse de su fracaso en el fracaso de su esposa. Solo que a ella esto no le gusto; Ryan queria sentirse apoyada y atendida, no tener que apoyar y atender. No pudieron negociarlo: para ninguno de los 2 habia ya salida. El, inconscientemente, se dio a la tarea de provocarla para que ella tomara la decision de separarse, porque no queria sentirse responsable. No era resistente a eso. Y ella igual: empezo a hacer lo posible para tener un accidente y asi poder encerrarse en su casa por algo ajeno a su voluntad. Lo logro por fin. Durante un choque en la carretera, sin consecuencias mayores, se fracturo el cuello y durante varias semanas debio andar con el collarin. Dejo la madereria, dejo de vestirse como nina, sin esperar ya que Jason corriera en su auxilio, y se dedico a beber alcohol. Eso fue el principio del final.

--Hagan un viaje juntos --les decian sus pocos amigos--. Vayan a Mexico, Jason, a aprender espanol como tu querias.

--Ryan no quiere salir del pueblo. Dice que su padre podria necesitarla de un momento a otro en la madereria, y no quiere estar lejos de el.

Pero Ryan dejo de preocuparse por su padre y por su negocio y tampoco entonces quiso salir a ningun lado.

Los Limones era un pueblo casi fantasma. Poca gente andaba por las calles, y eso a la orilla de la carretera, que era donde se encontraba el banco, el edificio de correos y algunas tiendas de diversa indole, y donde los ultimos pobladores habian instalado puestos de cocos y cerveza para los turistas que iban a las playas grandes.

Sandy acepto bajar de la camioneta y recorrer las calles a pie. Le conto a Jason la historia de Los Limones. Ella llego hacia menos de un ano y entonces el pueblo todavia estaba vivo.

--Estaba de moda la lambada. ?Te acuerdas?

Las notas de ese ritmo brotaban por las ventanas de La Cama de Piedra toda la noche. Al filo del alba, los borrachos se salian con algunas mujeres a seguir celebrando por las calles. No celebraban nada especial: solo que habia dinero en el pueblo. Habia mucho. Los jefes traian carros llenos de dinero. Ellos hicieron el pueblo, y despues de hacerlo, lo levantaron. Construyeron la iglesia, la escuela y un hospital para la gente pobre. Trajeron medicos, enfermeras y equipo... A la gente no le cobraban ni un centavo por atenderla. En la escuela regalaban desayunos. La gente queria a los jefes. Las mujeres se acostaban con ellos por gusto y por gratitud y, si quedaban embarazadas, ya tenian el futuro asegurado. Las fiestas del pueblo, al menos las que Sandy recordaba, eran bonitas y habia derroche de todo: de cohetes, de baile, de alcohol; por todas partes se cruzaban apuestas y los hombres que trabajaban para los grandes jefes, desde los campesinos menos afortunados hasta los pistoleros de confianza, todos llegaban vestidos con ropa fina: botas tejanas de 3 mil dolares, chamarras caras... Hasta que el gobierno mando a los soldados y la hierba cambio de dueno. A los jefes los mataron o se los llevaron a la carcel. Con ellos se acabo Los Limones. Se fue el dinero, la gente ya no quiso quedarse. Solidaridad construyo una escuela donde la mitad del ano no hay clases. Cerraron el hospital y despues, como iba a pasar por aqui en su gira el candidato ese que mataron, construyeron el Centro de Salud para la Mujer y el Nino. Era para que el candidato lo inaugurara, pero como lo mataron y el que le siguio ya no quiso pasar por aqui, nunca lo abrieron. Nunca se ha parado un medico alli.

Llegaron a Playa Promesa a la hora de la comida. Luego el se encerro en su choza a escribir y, como a las 3 de la tarde Sandy llamo a su puerta.

--Vengo a preguntarte si quieres ir conmigo al aeropuerto. Hoy llegan 2 de tus amigos.

--?Quienes?

--Te lo guardo de sorpresa. Saldremos en una hora. ?Me acompanas?

--Me encantaria.

No pudo seguir escribiendo. Comenzo a pensar en sus companeros y le causo alegria la expectativa del encuentro. ?Quienes eran? Ni siquiera eso importaba; iban a reunirse despues de 5 anos, a cumplir una promesa que hicieron cuando muchas cosas no habian pasado y todos eran jovenes. ?Como estarian? ?Como lo verian a el? Probablemente ya estarian enterados de su divorcio. Le pedirian detalles y le ofrecerian consejos. Pero tambien tendrian que reparar en su nueva personalidad: ya no era un hispano opacado y aprehensivo.

Habia pasado mas de una semana desde que Michelle y Billie Jean llegaron a Playa Promesa y los acontecimientos parecian ingresar rapidamente en una nueva modalidad rutinaria. Pasados los primeros dias de exploracion e intercambio de opiniones, la existencia de cada quien fluia con un ritmo propio que apenas se desprendia del silencioso vaiven de la vida comunitaria.

Billie Jean habia traido una computadora portatil y pasaba largas horas escribiendo en su choza. Las conveniencias de Playa Promesa habian superado sus expectativas. Le parecia el sitio ideal para un escritor. Solo a veces pensaba en Jason. Habia sido un buen amigo suyo y lo recordaba mas alegre. Le preocupaba lo que habia sabido de su historia: que se caso con esa loca de Ryan y luego se divorcio de ella, abandonandola alcoholica. Era capaz de eso: Jason podia llegar a ser generoso en la superficie, pero era muy mezquino en el fondo. Y le gustaba enganarse a si mismo, por cobardia y por pasividad. Bien podia hacer infeliz a alguien, siendo infeliz el mismo y sin saber por que. No era que Billie Jean le estuviera echando toda la culpa a el; Ryan tambien la tendria y bastante grande, pero a Billie le importaba Jason, como amigo, no Ryan. Sin embargo, no permitiria que los problemas de los demas le quitaran el tiempo.

Michelle, por su parte, se acostumbraba poco a poco a las incomodidades. Era moderna, partidaria del turismo organizado y eficiente. Para ella el paraiso habria sido un hotel con todos los lujos. No le gustaba que no hubiera sillones de playa, ni la ausencia de telefono, ni que en las noches no hubiera a donde ir. Sin embargo, reconocia que las circunstancias de Playa Promesa le ofrecian 2 ventajas: una, que como no habia telefono, su marido no podia estarla molestando a toda hora; intentaba olvidarse que existia. La otra ventaja era que realmente podia dedicarse un poco a si misma, examinar las decisiones de su vida, apapacharse por lo perdido y felicitarse por lo ganado, y reencontrarse con sus viejos amigos. Por eso decidio quedarse y aceptar de buen grado lo que Playa Promesa le ofrecia.

El dia que aparecio Duncan, el tiempo habia cambiado y lo que antes se antojaba un paraiso era un mar de soledad. Se sentia demasiada soledad. Llovia todo el dia. El mar era una llanura desolada y blanca.

Duncan era un ingles barbirrubio y asado por el sol, que llego por la playa. A Laura le explico que pensaba pasar el resto del invierno en Playa Promesa; ya habia instalado en algun sitio su tienda de campana y no necesitaba nada. Solo queria conocer a los vecinos y ofrecerles sus servicios como instructor de kayak. Habia traido en su remolque 2 canoas individuales y una embarcacion doble. Se las ofrecia en renta a 10 dolares la hora. Duncan ejercio de inmediato una influencia misteriosa sobre los habitantes de las casas, quienes lo invitaron a sentarse y a compartir con ellos la cena. La perspectiva de contratar sus servicios parecio interesarles.

Estuvieron conversando hasta muy tarde. Habia enfriado y la noche zumbaba llena de mosquitos y jejenes. Jason observo que Michelle habia empezado a ponerse chapeada por el sol y luego cambio su mirada a Billie Jean. Busco sus ojos lilas y los encontro calidos, amables. Se pregunto si no seria demasiado tarde para empezar una nueva relacion, aunque fuera temporal, con alguna de ellas. Todavia faltaba que vinieran otras, entre los companeros que estaban por llegar.

--Ya me voy --se despidio Jason melancolicamente. Se sentia triste y sin sueno. En lugar de dirigirse a su choza fue a caminar por la playa. Se sintio en paz con el. Playa Promesa habia empezado a ejercer su efecto transformador. Ya no se sentia igual a cuando llego. Quiza seguia siendo el mismo, pero no se sentia igual.

Michelle habia desaparecido con frecuencia de Playa Promesa. Salia con Duncan en los kayaks y regresaba al caer la noche, solo para cenar y volver a perderse. Sandy penso que la naturaleza de este lugar se divertia con los extranjeros haciendolos cada vez mas semejantes a sus propios nativos: los mismos juegos amorosos, las mismas irracionales pasiones, la misma forma de cortejarse. Esto a Sandy le producia una sensacion de libertad y lo vivia con tanta intensidad como le era posible, pero otras personas solo podian abandonarse a ello con el argumento de que no tenia nada de malo: era parte de la diversion por la cual habian pagado tantos dolares. De regreso a casa todo volveria a la normalidad. El unico huesped que no parecia aprovechar esas oportunidades, quiza por timidez o porque trataba de tomarse la vida mas en serio, era Jason.

No se acercaba realmente a nadie, aunque parecia implorar que los demas se acercaran a el; o, mejor dicho, las demas. Jason se les quedaba viendo a las mujeres con una especie de inefable nostalgia. Le caia bien. Le hubiera gustado quererlo de otro modo, hacerle ver que ella si lo habia reconocido. Pero no era asi. Ella era la mujer del rey de los pescadores, la reina de Playa Promesa.

A la hora de la comida, Sandy se acerco a Jason y le hizo una invitacion: --Voy a ir al aeropuerto por una nueva huesped. ?Quieres ir conmigo?

--Claro que si. ?Quien es?

--Guadalupe Granados.

--?Guadalupe Granados? ?Va a venir sola?

--Asi parece. ?No la habian invitado?

--Si, pero... como es casada.

--Pues que bueno que venga sola, ?no? Digo, es otra posibilidad. Paso por ti a las 3.

En el aeropuerto estuvieron mucho rato esperando el avion que no llegaba. Guadalupe... ese nombre removio en el muchos recuerdos. La recordaba como una joven inteligente, introspectiva y a veces brusca. Hasta donde el estaba enterado, se habia casado con Jerome, su novio del College. Tenia algo de atractiva.

Despues de mucho esperar, llego Guadalupe. Pero no era la Guadalupe que el recordaba; era una muy diferente --si la hubiera visto sin esperarla no la habria reconocido--; su cara reflejaba una tristeza apacible, aunque viva, y sus ojos sonreian como si no fueran parte de ella, remotamente brillantes.

El camino de regreso le gusto a Guadalupe.

Cuando llegaron a Playa Promesa, ya todos habian terminado de cenar y estaba oscuro. Se habia cortado la luz electrica. Un quinque iluminaba la terraza, y los que andaban por la choza usaban lamparas de pilas. Seguramente se dormirian temprano. No parecia una buena bienvenida para Guadalupe, y Sandy se sintio apenada. De verdad le habia caido bien. Por eso se le ocurrio lo del temascal.

--Esperenme aqui --dijo--. No me tardo. Mientras tanto, Jason puede llevarte a tu choza para que dejes alli las maletas. Yo voy a prepararles una sorpresa.

Despues de un rato, Sandy llego a buscarlos con un hombre hermoso y ligero, aterciopelado en la oscuridad como un animal de la selva.

--El es Sergio --les dijo en espanol--. Nos va a preparar el temascal. ?Ya se han metido en uno?

--No --respondieron los 2.

--Les va a encantar --dijo Sandy. Tomo a Sergio de la mano--. Nosotros les avisamos cuando este listo.

Jason escucho que partian lena y despues alcanzo a ver un resplandor de fuego. Oyo la voz de Billie Jean, quien salio a averiguar que estaban haciendo.

Guadalupe recordaria durante mucho tiempo la experiencia del temascal. Parecia una cueva oscura, humeda y caliente, a la cual se llegaba a traves de un estrecho tunel. Para ella fue como volver al origen, al utero. Por un instante, todos los que estaban ahi --ella, Sandy, Sergio, Jason, y Billie Jean-- eran hermanos. Pasaban las jicaras de mano en mano mientras las voces resonaban en el interior de la vieja madre. Vaciaron sobre sus cuerpos --?por que nadie propuso desnudarse completamente?-- el agua tibia de la memoria prenatal.

Cuando se acabo la luz que iluminaba y mantenia caliente ese mundo, los humanos debieron convertirse de nuevo en recien nacidos. Salieron al frio, al tiempo, al devenir, a una oscuridad que carecia de fronteras tactiles.

Por la manana, Sandy fue a dejar al aeropuerto a los recien casados, pero esta vez tuvo que irse sola porque Jason habia quedado de llevar a Guadalupe a conocer los alrededores. La nueva huesped se veia contenta en el desayuno, no paro de conversar, especialmente con Michelle, a quien le unian cuestiones profesionales.

Despues de desayunar, Jason y Guadalupe se fueron a Promesilla. Amarraron los caballos a una palmera y se quitaron la ropa para quedar en traje de bano. Pero solo Guadalupe entro en el agua. Jason se quedo en la orilla. Miraba su cuerpo de leche quemada bajo el traje de bano negro, sus pechos gravidos, sus piernas solidas. Esa misma tarde, sentada a la orilla de la playa, ya sola, Guadalupe extranaba a sus 3 hijos pequenos, pero estaba contenta de haber venido sola. No era que nunca tuviese la oportunidad. Jerome vivia muy ocupado y ella podia escaparse con alguna frecuencia. No se preguntaba si su esposo la extranaria. No le parecia una contradiccion. Asi era ella: capaz de amar con todas sus fuerzas, pero sola, en su interior, sin que le importara lo que la otra persona pudiera darle o desear de ella. Eso no tenia que ver con el amor: venia junto con todas las demas obligaciones. Ella lo aceptaba, pero asi: como parte de lo que hacia una buena esposa.

Jason se levanto antes de que amaneciera. Se sento en un viejo tronco y se quedo mirando hacia el horizonte oscuro. No pensaba en nada. Le parecio que un animal hermoso y fiero se revolvia dentro de su cuerpo. Aun no sabia si dejado vivir por su belleza o matarlo antes que su energia lo hiciera sangrar. Lo sintio arrastrarse, negro, lustroso, con ojos amarillos y helados: Guadalupe.

Estuvieron juntos todo el dia; solos, la mayor parte. Jason la llevaba de un lado a otro como si hubiera pertenecido desde siempre a aquella tierra. Como la primera vez que salieron juntos, no hablaron. Nunca hablaban, ni siquiera del pasado comun en Texas. Era como si acabaran de conocerse o como si sus vidas fuera de ese momento no tuvieran importancia. Al menos asi actuaba ella. Para Jason era un poco distinto: el si hubiera querido preguntarle cosas, saber si se sentia atraida hacia el o si se habia dado cuenta de que el lo estaba; saber si Playa Promesa habia conseguido alejarla de su vida norteamericana en la misma medida en que a el lo habia apartado de la suya y de todo lo que se relacionaba con ella, incluyendo a Ryan. Guadalupe estaba casada; su esposo iria a esperarla al aeropuerto de Dallas dentro de unos dias. Tendria que volver al mundo al cual pertenecia: sus hijos, sus obligaciones de esposa, su vida profesional... No parecia que fuese feliz en Estados Unidos.

Jerome no era el tipo de hombre que puede hacer feliz a una mujer. Jason lo conocio en el College; era un individuo egocentrista, mezquino... y con eso de que los hombres sentimos que la negligencia de un marido nos da el derecho de acostarnos con su mujer... Pero Guadalupe no queria hablar de eso, no con Jason. En cambio Billie seguro olio una historia interesante y se apresuro a averiguarla. Jason las habia visto juntas caminando por la playa, conversando. Ya le preguntaria a Billie Jean; ella siempre le habia contado todo: era su confidente.

Regresaron a Playa Promesa para la comida y, despues, Jason le propuso a Michelle ir en busca de Duncan y organizar una excursion en kayak. Lo habia hecho varias veces y se sentia seguro; podia continuar hechizando a Guadalupe. Sin embargo, cuando Michelle se levanto de la mesa y los invito a ir al remolque, Jason sintio celos; tuvo miedo de que ese hombre le gustara a Guadalupe.

Al ingles si parecio atraerle ella. Se porto amable, como protector, sabiendo que ella no poseia ninguna experiencia en ese deporte. Hablaba con tanto conocimiento de las cosas, con un rostro tan de hombre de mundo, que Guadalupe no pudo mas que entregarse docilmente a su guia.

Duncan propuso que Jason y Michelle, que ya tenian practica, tomaran las embarcaciones individuales mientras el se iba con Guadalupe en el kayak doble. Jason se sintio irritado pero guardo silencio, y Guadalupe penso que Duncan tenia razon. Solo Michelle intento protestar, sin exito. Jason se dio cuenta de lo que venia.

La estrategia de Duncan fue desde el principio navegar mar adentro y a la velocidad creciente, sacandole buena ventaja a las otras naves. Seguramente calculaba perderseles de vista y luego dirigirse con su presa a alguna playa solitaria. Alli sacaria el kayak de la arena y se dispondria a hincarle el diente a esa carne mansa que habia puesto a su merced. Pero no contaba con una cosa: Jason y Michelle eran mas jovenes que el y estaban decididos a no dejarse ganar. A pesar de la gran ventaja que le daba su experiencia, Duncan no pudo dejarlos atras.

Duncan aparento que no habia existido ninguna competencia, que no habia ocurrido nada. Se puso a bromear y a hablar de cosas sin importancia. Los 4 se quedaron tendidos sobre la arena. Cuando terminaron de descansar, fue un acuerdo tacito que Michelle recuperaria su sitio en el kayak doble. Ella y Jason habian ganado y ninguno de los 2 se molesto en preguntarse en que posicion quedaba Guadalupe; si tambien ella se sentia victoriosa o si habia perdido. Lo cierto fue que de regreso a Playa Promesa se fueron remando despacio y el paseo, por fin, comenzo a ser grato para todos.

A pesar de ser sabado, Jason desperto antes que amaneciera, tal vez por la sensacion de que no habia dormido en su cama. Guadalupe se encontraba a su lado, respirando llena de paz. La dejo dormir. Busco su ropa, se vistio y bajo a la playa. No pensaba en nada. En su mente solo habia imagenes, sensaciones, olores, voces. La noche anterior Sergio habia encendido una fogata. Se sentaron a asar pescados y luego se pusieron a cantar. De repente Guadalupe dijo:

--Estoy cansada.

Y Jason se coloco a su espalda, y empezo a darle masaje. Guadalupe cerro los ojos y se abandono por completo a sus otros sentidos. Sentia como las manos del hombre iban moldeando su cuerpo, haciendo de la materia fria una carne sensible y lubrica. Queria que Jason la viera sin ropa, pero no dijo nada y el siguio recorriendola sin prisa, sin deseo aparente.

Cuando abrio los ojos, Sandy y Sergio tenian rato de haber desaparecido, la marea estaba subiendo y el fuego estaba a punto de apagarse. Guadalupe tuvo que sostenerse de Jason para no caer al levantarse.

?Quieres ir a mi choza? --le dijo Guadalupe.

Ninguno de los 2 menciono nada durante el desayuno. Jason contemplaba a Guadalupe como si la vision de su cuerpo y de su rostro hubiera sido un alimento invisible e inagotable que el consumia con avidez. Ni siquiera sintio celos cuando ella se fue de paseo y no lo invito. Al contrario, cuando vio que la lancha ya venia de regreso, fue en busca de Ramiro para comprar unos cocos frescos recien partidos. Despues del desayuno, Sandy fue al aeropuerto a esperar a Jackie y Clint Manley, los ultimos de los ex alumnos que iban a reunirse ese ano en Playa Promesa. Ya nadie recordaba que vendrian, especialmente cuando Michelle iba a marcharse al dia siguiente y Guadalupe una semana despues, al igual que Jason, y esto era verdadera coincidencia.

Solo Billie Jean habia decidido prolongar su estancia, por lo menos hasta que terminara su novela. Sucedia que Clint no pudo tomar antes sus vacaciones. Sabia que casi no iba a poder estar con sus amigos, pero el viaje valia la pena para verlos aunque fuera unos dias y porque acababa de casarse con Jackie y andaba de luna de miel. Playa Promesa seria un lugar esplendido para el y su esposa.

Solo cuando vio a Sandy subiendo a la camioneta en compania de Susana y Guadalupe --iba a darles un aventon a Los Limones--, Jason se dio cuenta de que el tiempo no se habia detenido. En una semana a partir de ahora, Playa Promesa seria un recuerdo. Y junto con ella, Guadalupe, sus misterios, su alma insondable, su cuerpo insalvablemente remoto y al mismo tiempo absoluto. El final de todo aquello llegaba ahora, justo cuando Jason habia comenzado a vivirlo con mas intensidad, cuando ya no recordaba que tenia vida en otro lado.

?Como podria volver? Quiza no debio involucrarse tanto con este sitio; habia actuado como si estuviera integrandose a una realidad que seria suya indefinidamente. Quiso olvidar que tendria que volver a Texas, a la realidad real, y lo logro. Logro enganarse con una mentira sublime: prepararse para una vida que no era la suya. Quiso llorar o echarse a correr detras de la camioneta y detenerla. Sintio que amaba a Guadalupe, pero sin darse cuenta tambien se habia ido enamorando de todo lo demas: la casa, el mar azul y bullente, Sandy, la vieja Susana, Billie Jean, Laura, Sergio... Ni siquiera de el deseaba separarse. Pero nada de eso era suyo; todo era prestado y el lo supo desde el principio; incluso el amor de Guadalupe era prestado, puesto que ella tambien tenia su vida en otro lado, junto a otro hombre.

Jason, quien llego a Playa Promesa teniendole tanto miedo a la muerte, deseo llamarla ahora; que lo salvara de la vida; que les llegara aqui junto a el y a Guadalupe, o que los sorprendiera en el camino al aeropuerto dentro de 7 dias, cuando ya hubiera bebido la copa hasta el fondo.

Se dirigio a su choza y se acosto en la cama para llorar. Lloro inconteniblemente, como ni siquiera lo habia hecho cuando tuvo que separarse de Ryan. Lloro porque habia sido afortunado, porque recibio de la vida esa oportunidad y supo aprovecharla; por primera vez habia jugado limpio y bien.

Se levanto y fue a la choza de Guadalupe. No pudo evitar abrir la puerta, aunque al hacerlo se sintio un ladron. Ahi estaba su presencia, su olor, su vida. Miro la cama donde se habian amado y sintio que la deseaba. Sobre la mesa estaba una libreta --su diario, penso-- y junto a ella un vaso de barro con flores marchitas. Eso le dio una idea a Jason. Salio inmediatamente, paso a su choza por un coco partido ala mitad que usaba para guardar monedas, lo vacio y marcho a la selva a recolectar flores. Lleno todo el coco y de regreso le puso agua y lo acomodo entre las ramas de la bugambilia que crecia junto a la choza de Guadalupe.

Pronto sonaria la campana para comer. Jason aspiro con fuerza. No habia nadie en la playa, pero el recuerdo puso ahi a su nueva mujer, a la unica que habia tenido verdaderamente.

La tarde anterior despues que bebieron juntos el agua de los cocos que el habia comprado, ella se metio al mar. Llego hasta casi el final de la bahia y desde alla vio como el sol acababa de sumergirse en el oceano. Ella se hundio tambien y entonces el agua se volvio sangre. Solo despues de un rato, la mujer volvio a salir, ya cerca de la orilla, caminando. Jason la abrazo, la tumbo sobre la arena y comenzo a besarla. Desprendio con los labios la arena que ella traia en los parpados. Entonces Guadalupe abrio la boca y dijo unas palabras feroces: --Quiero vivir tomo yo quiero, no como los demas necesitan que viva.

La noche habia caido sobre la playa y los pajaros ya no se escuchaban. Cuando Sandy llego acompanada del matrimonio Manley --Guadalupe y Susana venian en la parte de atras cubiertas de polvo-- las olas parecian mas altas y deliciosas que nunca y el aire de la playa era tangible, transparente.

Guadalupe y Susana fueron a banarse, contentas, mientras Sandy les ayudaba a Clint y a Jackie a disponer sus cosas. La comida estaba lista; habian llegado a tiempo.

Clint se veia feliz de reencontrar a sus amigos, y en el rostro de Jackie no se advertian los estragos que su adiccion a las drogas le habia causado. Sin pensar que podia incomodar a Jason, Clint le pregunto a Guadalupe por su marido.

--?Por que no vino Jerry? Juntos hubieramos armado la diversion, ?eh? Nadie como el para preparar un buen martini y bailar country como debe ser.

--Estaba muy ocupado. Ademas..., necesitabamos separarnos un poco... Refrescar la relacion.

--Ya luego me contaras. Y tu, Jason, ?como vas con Ryan?

--Se acaba de fallar nuestro divorcio.

No quiso decir mas; se sentia incomodo. Busco la mirada de Guadalupe. En sus ojos oscuros se movian resplandores suaves y brillantes, el cielo lleno de destellos, el salvaje perfil de la costa a lo lejos. Despues de la comida, los nuevos huespedes se fueron a la playa. Guadalupe se retiro a su choza porque habia comido algo en Los Limones y le hizo dano; se sentia mal. Jason fue a verla.

--No quisiera irme de aqui-- le dijo en cuanto lo vio entrar. Estaba en su cama, desnuda. Jason penso que lo decia por el y sintio que el corazon le latia mas de prisa. Se sento en la cama, a su lado.

--Quisiera quedarme aqui y hacer mi vida entre esta gente, Jason. No sabes como me conmueve todo lo que veo.

Era verdad. Justamente venia de Los Limones, de acompanar a Susana en una visita. Eso era.

--Jason, escuchame. Fuimos a visitar a una mujer muy pobre y muy hermosa. Es una anciana que tiene hipertension arterial, un problema grave. Puede morirse en cualquier momento y no lo sabe, y Susana y yo no creemos que sea conveniente decirselo. Esta sola. Vive de tejer gancho y de trabajar en las plantaciones de chile. Y encima de esto y a pesar de esto, tiene una profunda fe religiosa.

Guadalupe empezo a decirlo con voz rota y de pronto empezo a llorar.

--?Por que yo no puedo creer asi, yo que tengo supuestamente tantas cosas? ?Por que me siento tan desdichada?

Jason la abrazo pero ella estaba inconsolable.

--?Por que no puedo quedarme a vivir aqui? ?Por que no soy capaz de renunciar a mis mezquinas satisfacciones a cambio de esto?

Jason hubiera querido proponerle que se quedaran en Playa Promesa, que se divorciara ella tambien y compraran una casa aqui. Pero sabia que no era posible y no tuvo la conviccion necesaria para dar palabras de consuelo. Guadalupe le dio la espalda y se quedo llorando. Jason prefirio dejarla sola; se retiro sin decir nada.

Guadalupe ya no salio esa noche. Aun sin ella, la vida continuo vertiginosa y estallante, incontenible. En la playa, Sergio volvio a encender fuego, esta vez con la ayuda de Jason y de los demas, y Jackie se puso a tocar la guitarra --Clint acompanandola con la armonica-- las canciones que le gustaban cuando eran estudiantes.

Laura se acerco a Jason y le hizo una caricia en la espalda.

--?Se sigue sintiendo mal?

--Parece que si. Pero ella sabe cuidarse: es medico.

--Lo que tiene no lo cura la ciencia. Tu has sido su medico, Jason.

El no contesto, a pesar de que se sintio muy cerca de aquella mujer con quien apenas habia cruzado algunas palabras en todo este tiempo. Tampoco a ella tendria tiempo de conocerla. Miro su cara, iluminada por el reflejo de las llamas, y sintio afecto. Penso en sus palabras. ?Que sabia ella de Guadalupe? ?Cual era el mal que estaba curando? Todos parecian saber algo excepto el. Dejo de pensar y se puso a cantar con los otros.

Desperto tumbado en la playa, de cara a la selva. Las olas le azotaban los pies. Estaba amaneciendo. Su ultima semana en Playa Promesa comenzaba lentamente. Guadalupe nadaba en algun lado, quiza al final de la bahia, infinitamente pequena e indefensa. Habia sido una noche de caricias que parecian no tener fin ni sosiego, una noche larga, endemoniada. Ya no era el amor recien nacido y tierno de la primera vez, sino una cosa homicida, barbara, sin que al final aparecieran el cansancio y el sueno, ese don de los amantes felices. Ella se levanto desnuda y asi salio de la choza y bajo a la playa. Jason la siguio sin sentir el suelo que pisaba, ebrio todavia.

Se metio con ella al mar, pero no pudo seguirla y una ola inmensa lo devolvio a tierra. Entonces llego el sueno. Se dirigio a la choza de ella en busca de sus trajes de bano. No queria que los vieran salir desnudos, aunque ya no tenia importancia. Al llegar vio el diario sobre la mesa. Penso que no soportaria mirarlo ahora; lo haria despues del almuerzo, cuando Guadalupe se hubiera ido con Sandy y Susana a despedirse de la gente. Se puso su traje de bano y volvio a la playa con el de su amante. Se sento a esperar en el viejo tronco.

Muchas cosas estaban yendose. Michelle se iria dentro de 4 dias; en una semana, el y Guadalupe. No queria viajar con ella. Sospechaba que, una vez abordado el avion, ya no seria la misma; ya no estaria aqui. Por eso cambio sus planes. Y porque queria ver algo de Mexico antes de irse, separarse lo mas gradualmente posible de Playa Promesa. Viajaria en tren hasta la frontera.

Despues del desayuno, se fue con Susana y Sandy, queria visitar a las personas que habia conocido. Estaba contenta, reia mucho y hablaba todo el tiempo en espanol. Contra su voluntad, contra las ideas que normalmente defendia, Jason deseo que esto fuera para siempre. Guadalupe, Guadalupe... Cuando la tocaba, sus dedos eran como dedos de sangre: calientes y suaves. Si en algun momento le dijera que no sentia nada por el y, despues de eso, le tocara el cuerpo, el la perdonaria por no quererlo. Seria bueno que lo amara, pero quiza no importaba tanto.

Lo que Jason si no soportaria es que ella le diera a otro lo que no le daba a el. Que a otro si lo quisiera. ?Por que no lo utilizaba mas, de una vez? Jason estaba dispuesto a dejarse utilizar siempre. Para siempre. Aunque hubiera otros, pero que el no necesitara temer el abandono. ?Era demasiado pedir?

De repente tuvo el vislumbre --habria sido mas que un vislumbre, pero el, convenientemente, lo ahogo al nacer-- de que le habria gustado que Guadalupe muriera y que muriese quemada. Si no le hubiera tenido miedo a la ambiguedad de su pasion por ella, si se hubiera permitido imaginar la escena, Jason habria visto a su amante retorciendose entre las llamas. Pero no quiso ver. Guadalupe estaba ahi, frente a el, entera e inalcanzable.

--No quiero que te vayas de mi vida. !No voy a dejar que te vayas! --le habia dicho Jason en la noche, despues de hacerle el amor. No pudo evitarlo. Sabia que a Guadalupe no le iban a gustar esas palabras, pero las sintio correr a su boca.

--!No te vayas!

Ella se le quedo viendo en silencio, duramente, como si nunca hubiera tenido placer a su lado, y no respondio nada. Se volvio dandole la espalda. Pero no se durmio. Jason velo toda la noche, como quien cuida un enfermo grave. Era verdad lo que habia dicho: no queria que se fuera. Por primera vez, se sentia capaz de abandonar su pasividad y luchar por ella, seguirla hasta su casa en Estados Unidos, buscar con ella la manera de seguir siendo su amante. La reaccion de Guadalupe comenzo esa misma madrugada. Como a las 4 de la manana, se volvio hacia el y lo movio con urgencia.

--Ya vete, Jason. No quiero que, te vean salir de mi choza.

El iba a protestar. ?Cuando les habia importado lo que dijeran? Pero la voz de Guadalupe era tan fria y tan imperativa que se quedo callado. Se vistio y se fue.

Durante el desayuno se trataron igual que siempre, es decir, como si solo fueran amigos. Guadalupe se puso a hacer planes para todo el dia con Sandy y Susana. No le interesaba conocer a mas gente, puesto que no tendria tiempo para tratarlos, pero deseaba seguir visitando a los que ya eran sus amigos. Nadie noto ninguna diferencia en su animo, excepto Jason. Por eso, en un intento desesperado por recuperar algo del terreno perdido, busco la oportunidad de hablarle a solas y le pregunto, torpemente:

--?Puedo ir con ustedes?

--Si quieres, pero si no cabemos en la camioneta, te vas a atras.

Seguro de que lograba un formidable golpe de timon, Jason respondio:

--No me importa hacerlo, pero mejor vete tu sola. Quiero que cuando no estemos juntos te diviertas intensamente, sin extranarme ni recordarme, sin pensar en que te gustaria compartir nada conmigo. No quiero ser importante para ti.

Se lo dijo con miedo, para adelantarsele: penso que ella sentia eso que el, hipocritamente, le estaba pidiendo que sintiera. Pero Guadalupe seguia siendo la unica que podia sorprender:

--No digas eso. Estos dias han sido muy importantes en mi vida, gracias a ti.

Jason tuvo la sensacion de que estaba viviendo para ella, por ella.

--En cuanto estemos de regreso ire a buscarte a tu choza.

Terribles, imprudentes palabras las de esa mujer.

Cuando la camioneta se alejo, Jason se dirigio a la choza de su amante. El diario ya no estaba encima de la mesa; ella lo habria guardado, quien sabe donde. Fue a su propia choza y se acosto a dormir, cansado.

Aferrado a la ventana de la cocina, con el reloj en la mano, Jason vigilaba el camino que venia de Los Limones. Guadalupe se fue a las 6 y media de la manana; ya eran las 12: habia pasado casi 4 horas haciendo sus visitas. Ya tenian que estar aqui, puesto que pronto seria la hora de comer. ?Y si no llegaba a comer? Sandy tenia amigos en el pueblo; era capaz de querer quedarse alla hasta tarde.

La agonia en que Jason se habia precipitado empezo desde el instante mismo en que ellas se fueron; desde antes, desde que le dijo a Guadalupe que se fuera sola. Como pudo ser tan imbecil. ?Por que la dejo ir sola? Andaba confundida y se estaba alejando de el, quiza ya se estaba preparando mentalmente para volver a Estados Unidos, no era buen momento para dejar que la relacion se enfriara. Casi 4 horas habia estado paralizado, sin moverse de esa ventana en la cocina, haciendose la imagen de que, cuando viera a Guadalupe bajando de la camioneta, saldria corriendo a abrazarla como si no se hubiera tardado ni hubiera ocurrido nada. Pero el tiempo seguia pasando y no se oia el ruido de la camioneta. Jason sintio que iba a estallar de angustia. Entonces oyo a su espalda la voz de Olga, la cocinera:

--Ya no ha de tardar. No te desesperes.

El salio huyendo y sin decir nada, sin volverse siquiera a mirar a Olga, como si le hubiera hablado un demonio. Se fue a la selva, corto un manojo de flores amarillas y las llevo a la choza de Guadalupe; las puso en el coco que habia dejado a la entrada, colgando de la bugambilia. Ni siquiera se asomo.

--Voy a buscarla --se dijo de repente, con voz vacia, y marcho a pie por el camino de Los Limones. Despues de unos minutos, el ejercicio comenzo a relajarlo. Sintio sed. El calor era intenso. A pesar de los huaraches, sintio que llevaba los pies desprotegidos, que algo le lastimaba cada vez mas. Ya eran las 2 de la tarde. Finalmente, despues de un tiempo muy largo, oyo el rumor de un vehiculo. Se hizo a un lado del camino y espero. Era la camioneta de Playa Promesa. Jason empezo a hacerle senas. La camioneta se detuvo y la portezuela se abrio para que subiera.

--?Y Guadalupe? --pregunto con espanto cuando vio a bordo solo a Sandy y Susana. Estaba a punto de echar a correr otra vez por el camino.

--Va a llegar mas tarde, con Duncan --le explico Sandy--. Lo encontramos en la tienda. Habia ido a comprar sus comestibles.

Susana le ofrecio un trago de agua, de una botellita que llevaba. Se la acabo y cayo dormido.

El dia anterior, cuando llego en la camioneta con Sandy y Susana, apenas sabia donde estaba. Cubierto de polvo hasta los cabellos, y con los pies ampollados, caminaba como un enfermo mental en un asilo. No quiso comer. Bajo de la camioneta y se fue directamente a su cuarto. Estaba tan cansado por la falta de sueno de las ultimas noches, que se dejo caer en la cama y se quedo dormido. Mucho rato despues --ya habia oscurecido--, Guadalupe entro a verlo. Se sento en la orilla de la cama y le acaricio los cabellos.

--?No quieres ir a cenar conmigo? --le pregunto.

El desperto con solo oir su voz. Se volvio hacia ella.

--No, gracias. Ve tu.

--?Quieres que te traiga algo entonces? --ella hablaba en voz baja, sin dejar de acariciarlo. Era tan dulce--. ?Una manzana?

--Tan dulce...

Jason nego con la cabeza.

--?Estuviste con Duncan?

Guadalupe lo miro a los ojos con dureza.

--Comprendeme, Jason. Quiero estar con todos, no nada mas contigo.

Se inclino y le dio un beso en los labios, inmenso. Luego abandono la habitacion. La cama olia a sexo. Toda la cama: las sabanas, la almohada, el mosquitero. Hasta los adobes de la pared tenian una cosa muy fuerte de mujer. Era el olor, pero no nada mas eso; era mucho mas. La choza entera se hallaba impregnada, respiraba.

La manana en que Michelle se fue de Playa Promesa, Jason debio despertar antes de las 5 de la manana porque Sergio los habia invitado, a el y a Guadalupe, a levantar el chinchorro. Sergio nunca invitaba a nadie; le gustaba hacer solo su trabajo, pero les habia cobrado afecto a los 2 y quiso hacerles un regalo antes de que se fueran.

Aun no amanecia cuando salieron de las chozas. Nadie los vio salir y nadie supo que habian salido. Como a las 5 y media aparecio Sergio. Salto, agil como un mono, el arroyo que separaba su casa del camino del embarcadero.

Vieron desde el pequeno muelle la salida del sol. Los pescadores iban llegando al trabajo. En un momento estuvo todo listo. Navegaron hacia el norte, hacia Promesilla. Cerca estaba el chinchorro. Lo sacaron entre Sergio y Jason, cuajado de peces. Guadalupe miraba con ojos oscuros y sonrientes, de nina curiosa. Dijo:

--Ya eres pescador, Jason. Y el le respondio:

--Creo que podria llevar la comida a la mesa de mi familia.

Era una promesa y una insinuacion, pero Guadalupe no quiso escucharla. El mar se veia gris e hirviendo de vida, y las olas se abrian con mansedumbre al paso de la lancha.

Al regresar tomaron cafe en casa de Sergio y luego Ramiro les enseno una choza en un arbol, que habia hecho el.

Estaba muy alto y se ascendia por una escalera de cuerda. Jason subio primero y despues Guadalupe. Ramiro se quedo abajo, esperandolos, porque no queria arriesgarse a causar un sobrepeso. Cuando llego arriba, Guadalupe le dijo:

--Tengo miedo.

Jason pudo ver que estaba temblando. Se quedaron mucho tiempo en silencio, sentados sobre una estera, observando por la ventana como los pelicanos llegaban y partian de un penon. A lo lejos, una vela blanca se deslizaba sobre el agua. Jason se pregunto si el tripulante sospecharia que en ese mismo momento, era parte de la escena que por lo menos uno --de 2 amantes para el invisibles-- habia empezado a atesorar. Tuvo la certeza de que, en gran medida, se hallaba fuera de ese instante que queria desesperadamente hacer suyo. La posibilidad de hacerle el amor a Guadalupe en esa misma choza se insinuo de pronto. Pero ella parecia haber deshabitado su cuerpo. Jason la tomo de la mano y comprendio. Ella lo estrujo sin decir nada, sin volverse siquiera a mirarlo.

La bajada fue mas facil. Volvieron a la cocina y tomaron cafe. No querian volver a la casa grande, pero finalmente tuvieron que hacerlo. Sergio regalo a Jason --le pago-- 7 pescados por su trabajo.

Llegaron por la playa cuando ya todos estaban desayunando, maliciosamente preocupados por su ausencia. Jason se sentia orgulloso con sus pescados en la mano y Olga le dio una sonrisa llena de afecto cuando se los entrego para la comida.

--Pero yo ya no voy a estar aqui a la hora de la comida-- protesto Michelle. Debia salir con Sandy a las 11 y media.

Susana saco su mejor cafe de Nueva Orleans, para despedirla. Mientras lo tomaban, Guadalupe, impulsivamente, cogio las manos de Jason y se las llevo a los labios. Las beso, se toco los ojos con ellas. El tuvo miedo por eso, porque no sabia lo que significaba.

--Voy a dar una vuelta por la playa --dijo ella cuando terminaron--. Sola.

Jason asintio, le dio las gracias por el cafe a Susana y se fue a su choza. Ya iba a entrar cuando cambio de parecer y prefirio dirigirse a la de Guadalupe. Entro sin hacer ruido. El diario se hallaba sobre la mesa. Jason estuvo a punto de abrirlo, pero entonces tuvo una sospecha como un vuelco. Abandono el cuaderno y salio corriendo hacia la playa, en direccion al remolque de Duncan.

No podria acercarse mucho sin que lo vieran. Y si lo intentaba, y Guadalupe estaba adentro y lo descubria espiandola, todo se habria acabado. Asi que se agazapo detras de unas rocas. Aguzo el oido inutilmente. Mientras esperaba, Jason comenzo a sentir una urgencia feroz de acostarse con Guadalupe. La imaginaba dandole su cuerpo a Duncan. Y luego se vio a si mismo insultandola, golpeandola, arrancandole la ropa.

Despues de mucho rato, tal como lo habia supuesto, Guadalupe salio del remolque, sola. Jason se fue detras de ella, siguiendola sin ser visto hasta que sintio que ya estaban suficientemente lejos. Entonces le dio alcance.

--!Guadalupe! --no queria delatarse; no iba a preguntarle ni a decirle nada, pero estaba palido y sentia que le temblaban las manos. Ella sospecho.

--?Donde estabas? --era casi una acusacion.

Jason no respondio.

--?Me estabas espiando?

Jason sonrio y dijo una mentira.

--Estaba viendo la casa de Ramiro. Queria ver como la habia hecho --dijo--.

Guadalupe no insistio: no estaba segura. Pero el si gano seguridad con lo dicho.

--Ven --le dijo.

Ella comenzo a sentir miedo.

?Adonde?

--A la casa de Ramiro.

--No me gusto ese lugar. No me gustan los lugares altos.

--Entonces vamos a tu choza. Guadalupe le obedecio. Se fue tras el docilmente, con los ojos llenos de horror. Algo muy fuerte y destructivo que venia de ella misma, no de Jason, habia empezado a conducirla. Entrando en la choza, Jason la llevo directamente a la cama y alli se quito el traje de bano. Ella empezo a llorar. Se puso a llorar sorda y rabiosamente.

--Perdoname, Guadalupe.

Jason apenas recordaba fragmentos de lo que habia sucedido despues de las ultimas palabras que cruzo con Guadalupe, cuando le pidio a gritos que no lo abandonara, alla en la choza de ella. Ni siquiera podia decir que paso despues, que hicieron en la cama, cuanto tiempo estuvieron alli, encerrados. Era como si se hubiera hundido en una larga y tremenda borrachera. Una manana iba caminando por la orilla del mar, bajo el sol muy fuerte, y de pronto tuvo la sensacion de que la selva a su espalda lo observaba. La selva tenia una respiracion vaporosa.

No sabia si esto fue antes o despues del accidente. Solo recordaba que habia hecho el amor con Guadalupe. Luego estuvieron llorando y besandose. Volvieron a hacer el amor todavia llorando. Finalmente se quedo dormido. Desperto solo. Se levanto y se fue a la playa. Hasta ahi se escuchaban los gritos de placer de Guadalupe, quien estaba ahora en el remolque de Duncan. Pero Jason ya no era el mismo de antes. Lucharia por la mujer que deseaba. Lucharia por ella a ganarla o destruirla. Estuvo esperando. Vio como el dia hacia explotar el crepusculo.

Antes que fuera totalmente de noche ella abandono el remolque. Jason fue a su encuentro.

--!Guadalupe! --empezo a gritar.

La aferro del brazo y la condujo por la orilla, hasta donde termino la arena y comenzaron las rocas. Entonces siguieron hacia arriba. El agua se arrastraba sobre el abismo vestido de blanco luto. No estaba muy alto: unos metros apenas. Pero el agua golpeaba con tanta fuerza entre esas rocas... Jason tuvo la impresion que ella sabia. Sin embargo no mostraba miedo ni rencor, ni siquiera incredulidad. Se dejo ofrendar con absoluta mansedumbre, mirandolo, perdonandolo mientras se hundia.

--!Guadalupe! --en cuanto comprendio lo que habia pasado, Jason se apresuro a descender, buscando un punto desde el cual fuera posible intentar salvarla. Tuvo que hacer un gran rodeo y, aun cuando entro en el agua, le resulto muy dificil acercarse. Se golpeo contra las rocas, se cubrio el cuerpo de raspones y no logro ni siquiera verla. La corriente se la habia llevado lejos. Entonces fue a buscar ayuda.

La sacaron ya sin vida. Ya no era posible que viera nada. Sin embargo, Jason sintio que lo miraba con sus ojos de antes, que eran peores que sus ojos batidos ahora.

Dos dias despues, Jason recordaba la explosion del agua en las rocas y sus propios gritos. Guadalupe estaba ahora lejos de ahi, en algun sitio ente las nubes plateadas, volando, cayendo interminablemente hacia el agua.

Los demas no dudaban que hubiera sido un accidente --eran tan civilizados que no podian considerar otra posibilidad-- y el, comprensiblemente, no dijo que habia mentido. No habia mentido: el no podia haber hecho una cosa asi. Tenian razon sus companeros: estaba perturbado por lo ocurrido.

--Te vas a poner bien, hombre --Clint se hallaba al lado de el y lo tomo del brazo--. Jackie ya cambio tu boleto de avion para que te vayas con nosotros.

--Tengo miedo --respondio Jason. La sensacion de que algo tenebroso y salvaje deseaba castigarlo desaparecio de pronto--. No quiero estar solo. Quiero que Ryan y yo volvamos a vivir juntos, que regrese a la casa.

Vio en su memoria la imagen de ella, su cara sencilla, dulce, de muchacha que sabe poco de lo malo que hay en la tierra. Que felicidad, en medio de este horror, pensar que existia alguien como Ryan.

--Claro que si. Nosotros vamos a ayudarte.

Dieron un rodeo para llegar a la casa, porque Jason no queria pasar por donde se encontraba el remolque de Duncan.

--No lo culpes a el --le dijo Clint, tratando de interpretar su actitud--. Yo se que a veces necesitamos responsabilizar a alguien por algo que sucede, pero estas confundido...

Cuando llegaron a la terraza, Jason parecio alarmarse repentinamente, como si hubiera olvidado algo y de pronto lo recordara.

--?Y si viene Jerome?

--No quiere saber absolutamente nada de este sitio ni de este pais --dijo Clint--. El tambien piensa que alguien pudo haberlo evitado.

--?Yo, quieres decir? --sudo frio.

--Alguien, hermano, quien fuera.

--Nadie sabra la verdad --le aseguro de golpe Billie Jean.

Jason sintio vertigo. Le parecio que Billie Jean habia traido su computadora a la terraza y estaba tomando notas, copiando algo del diario de Guadalupe. La imagen se esfumo. Billie Jean se habia ido a Francia inmediatamente despues del accidente. Ya no quiso quedarse: le parecia macabro. En la silla donde el la vio sentada no habia mas que polvo, un polvo fino que la brisa del mar humedecio. Lo demas eran fantasmas.
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Title Annotation:TA: short story; includes related article about the author; TT: A Corps By Itself; cuento corto; incluye articulo relacionado sobre el autor
Author:Cadena, Agustin
Publication:Contenido
Date:Aug 1, 1997
Words:11162
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