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Building an American Empire. The Era of Territorial and Political Expansion.

Paul Frymer, Building an American Empire. The Era of Territorial and Political Expansion, Princeton University Press, Princeton, New Jersey, 2017. 295 paginas. ISBN: 9781400885350.

La Constitucion de Estados Unidos de 1789 dio poder al gobierno federal para poder recaudar impuestos, legislar y, ademas, determinar que territorios podian formar parte de los Estados Unidos, o de algun estado ya miembro (p. 56) (1). Tambien permitia al gobierno federal establecer fuertes, puestos militares y un ejercito que protegiese al pais, que tras el Tratado de Paris (1783) y la firma de la paz entre Estados Unidos y Gran Bretana, se referia sobre todo a la amenaza de los diversos pueblos nativos que estaban en pie de guerra por la usurpacion de su tradicion milenaria de caza y vida itinerante. El gobierno federal controlaria las nuevas tierras a incorporar al pais y las relaciones con los pueblos vecinos, incluyendo los nativos. Durante los siguientes cien anos y mas, hubo tension casi constante entre los nativos, que iban siendo apartados de sus tierras para que colonos blancos se fuesen instalando en un territorio que el gobierno federal veia como virgen y agreste, sin ley ni propietario, ignorando las costumbres de los pueblos que ahi habitaban. Para ello, y debido a la debilidad del gobierno federal, su falta de recursos economicos o militares, su poco control administrativo sobre la frontera, y su necesidad de una colonizacion gradual que permitiese vender u ofrecer tierras a los colonos solo cuando el ejercito tuviese la capacidad de ejercer control sobre las grandes extensiones del oeste, la practica habitual fue de evitar enfrentamientos con nativos hasta que el Estado controlase cada zona del pais. De esto y mas versa el presente volumen. El proposito del autor es el de trazar el afan de construir un imperio, un deseo que reinaba en ciertos circulos politicos de Estados Unidos, y como esto se relaciona hoy en dia con politicas expansionistas y nacionalistas tanto en Washington como en algunas otras capitales. Para ello, se centra en el control de la propiedad, como piedra angular de una vision nacional construida etnicamente.

La cuestion de la colonizacion de las tierras tenia que ver tanto con "civilizarlas" como con conseguir que fuesen los habitantes blancos los que constituyesen la mayoria (pp. 60-61). Para el padre fundador de la nacion, Benjamin Franklin (1706-1790), los anglosajones eran los verdaderos blancos; todos los demas europeos serian de otra raza, aunque admiraba a los franceses (p. 61). Otros padres fundadores fueron mas tolerantes con las razas europeas, pero su tolerancia no se extendia a los nativos americanos, ni en general a los africanos. Thomas Jefferson (1743-1826) pensaba que los espanoles que emigrasen al nuevo mundo contribuirian a la prosperidad de Estados Unidos (p. 62), aunque Espana fuese un rival que controlaba el rio Misisipi y las tierras aledanas.

El gobierno federal iria tomando control de la frontera como una forma de conseguir recursos, dada la debilidad impositiva del Estado. Los colonos estadounidenses actuaban como defensores del Estado, legitimo a sus ojos, ante nativos que se comportaban como si la soberania ejercida desde Washington no fuera de especial interes para sus vidas en Kentucky, Ohio, Tennessee y mas alla (p. 71).

Paulatinamente los pueblos indios se fueron organizando para intentar frenar esta expansion hacia el oeste, pero siempre llevaban todas las de perder, pues aunque no les faltara organizacion militar y valentia, no podian competir con la marea humana que se extendia por el pais. Asi, la compra de Luisiana (Louisiana Purchase) en 1803 ignoraba por completo la presencia de nativos y suponia que el control de las tierras pasaria de Francia a Estados Unidos gracias a un tratado entre Napoleon Bonaparte (1769-1821) y el presidente Jefferson. Este vasto territorio que incluye partes de lo que hoy en dia son quince de los estados de Estados Unidos, y parte de Canada, paso de unas manos a otras sin considerar a los habitantes, lo cual no era inusual en aquellos tiempos. El pais doblaba asi su tamano, por lo menos sobre el papel, y seria necesario hacer un ejercicio efectivo de esa soberania, invitando a colonos a ocupar este territorio de forma gradual para que cada zona se incorporase como un estado de la Union en su debido momento. Pero de ello surgirian tambien problemas importantes, pues quitar a los nativos de sus tierras resulto ser costoso, brutal y escandaloso (p. 77). Por otra parte, creaba mas situaciones de tension, pues al desplazar a unos indios a tierras de otros, daba lugar a una situacion belica de indios en pie de guerra por haber perdido sus tierras ancestrales y que llevaria a alianzas entre los pueblos indigenas que veian como el hombre blanco les iba cercando. Ademas, la nueva nacion tenia tambien su conciencia, y un grupo de activistas en el norte del pais fue desarrollando una defensa de los derechos de los pueblos oprimidos. Asi personas como Harriet Beecher Stowe (1811-1896) formarian parte de un movimiento para protestar por los excesos cometidos en algunos estados, lo cual llevaria mas adelante a la guerra civil, en parte por la cuestion de la esclavitud (p. 72).

El Indian Removal Act o Ley de Traslado de los Indios de 1830 mostro la creciente fortaleza de un Estado nacional capaz de forzar a 100.000 personas a dejar sus tierras, consiguiendo asi el objetivo que ya venian expresando algunos politicos y colonos de que las tierras hasta el rio Misisipi fuesen colonizadas por "americanos", no "indios" (p. 77). Esto llevo a la guerra en varias ocasiones. La derrota del jefe de los Shawnee, Tecumseh (1768-1813), que hizo todo lo posible por unificar los pueblos indios y por defender las tradiciones y tierras de los nativos del afan por empujarles hacia los grandes lagos, completo el ciclo de ocupacion de la frontera hasta el Misisipi (p. 85). Segun indico el primer gobernador del Territorio de Orleans, para ocupar la zona de la compra de Luisiana hacia falta poblar el territorio con mas blancos que negros, indios u otros (p. 100). Pero las plantaciones, los granjeros y el sector manufacturero solicitaban la importacion de mas esclavos para cultivar las tierras y asi aumentar su produccion. Al final la solucion al dilema racial seria la de reforzar la jerarquia racial, fortalecer a los blancos y evitar que negros libres emigrasen a Luisiana (p. 102).

Ya desde tiempos del Chief Justice o Juez Presidente del Tribunal Supremo, John Marshall (1755-1835), se habia establecido el derecho de los conquistadores a ocupar las tierras de las Americas. Marshall siguio el principio ya establecido por los conquistadores europeos de apropiarse de tierras que se usaban solo para la caza, lo cual en la legislacion inglesa no constituia razon suficiente para excluir al "descubridor" de estas (p. 111). Las tierras de los indios estaban "vacantes", ya que los indios no poseian las tierras de una manera que los paises europeos y el gobierno federal concibiesen como legal. Ademas, "la conquista otorga un titulo que los Tribunales del conquistador no pueden negar" (p. 111) (2). Asi, el Tribunal Supremo en torno a 1819 consideraba que los Estados Unidos tenian la superioridad por su derecho a la conquista y los derrotados no podian cuestionar esta ley suprema de la fuerza (p. 112). Marshall intento tambien que todo trato con los indios pasase exclusivamente por el gobierno federal, pero este principio nunca llego a ser aplicado como tal y cada Estado de la Union trato con los nativos de la manera mas expeditiva a sus intereses (p. 113). En todo caso, el gobierno federal se aliaba con los Estados de la Union en los conflictos con los indios, y en general no reconocio los derechos de los nativos, incluso cuando los Cherokee adoptaron una constitucion propia a la imagen y semejanza de la de EE. UU. Cualquier soberania por parte de los nativos seria un inconveniente a la hora de proceder con subastas de tierras, pues los Estados y el gobierno federal necesitaban el dinero que provenia de la venta de tierras (p. 117).

En Oregon se procedio a una politica de ocupacion del territorio que luego se aplicaria tambien a territorios colindantes: se aseguraba que fuesen blancos los que ocupasen aquellas tierras, aunque no fuesen ciudadanos estadounidenses. Lo importante era evitar que indios y negros intentasen tomar el control de estas ricas zonas del pais (pp. 138-140). No es sorprendente que se llegase a enfrentamientos, como con el conocido jefe de los indios modoc, "Captain Jack", finalmente ejecutado por rebelion. El Homestead Act de 1862 y otras leyes de colonizacion permitian que cualquier blanco que ocupase y cultivase una cierta extension de tierras llegase a ser propietario de estas, con tal de mostrar capacidad de defenderlas (p. 151). Y aunque a mediados del siglo diecinueve ya se habia apartado a muchas tribus indias, reubicadas en reservas o donde no estorbasen a los colonos, surgio el problema entonces del derecho de paso de trenes que cruzarian las tierras indias. Una vez mas se encontraron argumentos para asegurar que el futuro del pais estaria en manos del desarrollo industrial y comercial, no de los nativos. En esta ocasion se argumento que la posesion en comun de las tierras por parte de las tribus resultaba injusta, y que por ello demostraban falta de respeto hacia sus propios miembros y al gobierno federal, por lo que se debian dividir las tierras (p. 159-160). Asi se consiguio una vez mas hacer retroceder a los nativos de tierras que serian utiles para el desarrollo comercial de Estados Unidos.

El capitulo 5 "The Limits of Manifest Destiny" (pp. 172-219) detalla como el Congreso de Estados Unidos considero la posibilidad de expansion por las Americas. La doctrina de Manifest Destiny o destino manifiesto proponia que todo el continente formaba parte del plan de la providencia de dar el control de las tierras de America a un pueblo libre, cristiano, anglosajon. Se sucedieron los intentos por colonizar Cuba, Mexico, la Republica Dominicana y America Central, junto con la vision de una gran civilizacion norteamericana que se extendiese hacia el sur, en gran medida debido al control militar. Esto propicio de nuevo el debate en aquellos anos entre los esclavistas, que querian ocupar tierras con sus esclavos y cultivar grandes extensiones, y aquellos que preferian potenciar unicamente a los colonos blancos sin mezclar razas (pp. 209-210).

El capitulo 6 "A Second Removal? The Rise and Defeat of Black Colonization" (pp. 220-262) trata sobre la politica de colonizacion de negros, es decir, el plan para enviar a los afroamericanos a otro pais, fuera Liberia, Panama o alguna isla del Caribe. La idea en boga en aquellos anos era la de que nunca podrian coexistir las dos razas, y por ello se debia buscar un sitio para los negros que fuesen liberados durante la Guerra Civil (1861-1865) y los anos posteriores a este gran conflicto estadounidense. Dado que una de las premisas de la guerra era la emancipacion de esclavos, habria que buscarles un sitio ya que el pais se encontraria pronto con un gran numero de afroamericanos libres. Los esfuerzos por buscarles otro destino no fueron especialmente exitosos, pero mostraron un afan constante por separar las razas. Al final esta cuestion se resolvio de manera muy pragmatica: el beneficio economico de tener una clase racial inferior y trabajadora dentro del pais junto con el coste que supondria transportarles a otro pais hizo que cualquier intento por buscarles otro hogar acabara perdiendo fuerza (p. 257).

La captura en 1886 del jefe apache Geronimo (1829-1909) represento el final de la frontera salvaje (p. 264). Estaba claro que el pais habia conseguido su objetivo de control del Lejano Oeste. Curiosamente, esta fase coincidio con la guerra contra Espana de 1898 y la expansion en otra direccion, hacia el sur (p. 267). Ahora los horizontes que se abririan para el pais serian globales, incluyendo restos del imperio espanol de ultramar, Cuba, Filipinas, Guam, Puerto Rico, junto con la colonizacion de Hawai. El autor argumenta que Estados Unidos propicio una politica mas compacta, racial y controladora que el Imperio espanol, y que al final la norteamericana fue la mas exitosa, aunque violenta en terminos raciales (p. 219).

La conclusion que nos ofrece este libro es que la idea de imperio venia ya dada desde los origenes del pais y que la expansion global que vino a posteriori estaba ya en la narrativa nacional. Este imperio seria blanco y masculino; las otras razas y las mujeres constituirian algo asi como herramientas o eslabones en la evolucion del pais hacia una superioridad militar a costa de las vidas de muchos (pp. 278-279). El autor ha detallado los esfuerzos de los abolicionistas por defender los derechos de los afroamericanos, pero tambien las formas en que fueron superados por intereses politicos y comerciales. Es interesante notar que los colonos pensaban que operaban como individuos libres que ocupaban tierras casi sin presencia alguna del gobierno. Sin embargo, sus acciones fueron sujetas a una logica federal que les consideraba como individuos armados que protegian los intereses de los Estados Unidos ante las incursiones de los salvajes. No cuesta mucho trasladar esta mentalidad a hoy en dia, y oirla en boca de aquellos que ofrecen argumentos contra la inmigracion de personas de otras culturas (p. 280).

El aspecto menos desarrollado del libro seria el de la debilidad del gobierno federal, aunque supuestamente ejercio un gran control sobre las politicas de expansion. Es dificil entender como un gobierno central endeble pudo mantener control de la narrativa y fronteras nacionales, en contraste con la descentralizacion del Imperio espanol, plasmado aqui como un fracaso ante el "exito" de EE. UU. (p. 281). En todo caso, la formacion historica de los Estados Unidos muestra las contradicciones entre unos ideales liberales abiertos a la inmigracion y una politica opuesta a ciertas razas y culturas.

Daniel Blanch

Saint Louis University, Madrid (Espana)

Daniel.Blanch@slu.edu

(1) El autor de este libro, Paul Frymer, es Profesor de Ciencia Politica y Director del Programa de Derecho y Asuntos Publicos de la Universidad de Princeton. Ha sido galardonado en numerosas ocasiones tanto por sus publicaciones como por su docencia. Sus libros han tenido un gran impacto en el ambito academico, como se deriva de la presentacion de este libro en: https://www.youtube.com/watch?v=ZyiSlRjBLNw.

(2) "[C]onquest gives a title which the Courts of the conqueror cannot deny".

http://dx.doi.org/10.5209/FOIN.61517
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Author:Blanch, Daniel
Publication:Foro Interno
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2018
Words:2628
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