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Buena moneda y mala moneda en los hogares de Burgos en el siglo XVIII.

"... fueron las sociedades hispanicas quienes protagonizaron en la realidad diaria las escenas de la numismatica. Hay que procurar comprender esta cotidianeidad de la moneda con sus disfrutes y con sus sordideces, sin acentos ni conjeturas sobre la supuesta riqueza labrada en la plata y menos aun sobre la presunta pobreza ligada al vellon" (2)

1. Introduccion y fuentes documentales

La confeccion de estas paginas surge tras una lectura pormenorizada, atenta, nutritiva, y una reflexion serena y especulativa de, y sobre, las propuestas y analisis expuestas, de manera proverbial y maravillosa, por Bernat Hernandez en "Monedas regias y mala moneda. El uso cotidiano del monetario en el siglo de oro" (3). Me encontraba en esos momentos ultimando la redaccion de "Una herencia problematica en el Burgos del Setecientos. El reparto de los bienes de Alonso de Vivar (1781)" (4). El acceso al contenido del trabajo de Hernandez me toco profundamente la fibra sensible y estimulo el deseo, irrefrenable, de desarrollar sus sugerencias, hipotesis y tesis para el Burgos del XVIII. Alonso de Vivar, mercader de cacao, era titular y propietario del inventario post-mortem mas cuantioso de cuantos habia recopilado para un pechero en esa ciudad castellana a lo largo y ancho del siglo XVIII, ya fuera en los oceanicos fondos documentales del Archivo Historico Provincial de Burgos o en los hallazgos efectuados otros archivos (5). En el registro, exhaustivo, de "las Papeleras, Navetas y Cofres que se hallaban en [su] Casa" y de su propia vestimenta en la dramatica secuencia de su repentino fallecimiento, se contabilizo "Dinero efectibo" que alcanzo una suculenta masa monetaria, 246.754 1/2 reales, en diferentes tipos de moneda--doblones de a ocho de premio, doblones de a ocho nuevos, coronillas de oro, doblas, escudos de oro, pesos duros, pesetas, reales de plata, columnarios, realillos, reales de vellon y maravedies--(6).

Algunas de las ideas propuestas por Bernat Hernandez me epataron por completo desde el primer momento. Los "desordenes monetarios",--y las patologias psicologicas que determinaban la existencia de autenticas "ansiedades culturales" en las diferentes poblaciones--, caracteristicos del Antiguo Regimen, y de la Edad Moderna, e incluso Media, en general, se traducian en conexiones, enfermizas, entre riqueza y estatus. La fluidez socioeconomica del dinero no alcanzaba a todos por igual. "El panorama resultante de este bosquejo--enfatiza Bernat Hernandez--puede resultar francamente caotico, pero, examinada con detenimiento, la cotidianeidad muestra que las distintas especies monetarias obedecian a ciertas logicas, ya que circulaban y se empleaban coherentemente en relacion con determinados estratos estamentales y sociales. No podia aspirarse a un patron monetario unico, porque la desigualdad era connatural a la sociedad del Antiguo Regimen" (7).

Una segunda idea no es menos sabrosa. "... se percibe con nitidez como el uso y los tipos de moneda acabaron macando el estatus social, con la misma efectividad que lo hacian el traje, los ornamentos o determinados protocolos en los espacios publicos" (8). A la postre, Hernandez sintetiza una proverbial conclusion o modelo historico: "Los tiempos (...) acabaron vinculando a los mas necesitados con la falta de numerario o con el manejo del mas sencillo. Los refranes lo formularon tajantemente: "a pobre gente, moneda menuda" (9). A la postre, a la problematica monetaria se le puede aplicar, con la perspectiva de los siglos XVI al XVIII pero tambien en la microhistoria de la cultura material de los hogares burgaleses del Setecientos, la ley de Gresham, segun la cual "La moneda mala expulsa a la buena" (10). La moneda sobrevalorada se tesaurizaba a traves del "Dinero efectibo", las cuberterias en la mesa, los relojes de faltriquera (11), la joyeria para el adorno personal, la imagineria religiosa, publica y privada, .

Todo ello lo "veia", de manera virtual, reflejado, proyectado, a borbotones, nitidamente, en los inventarios post-mortem recopilados para el Burgos del Setecientos y desde varios supuestos e hipotesis. No se trata unicamente de averiguar que monedas atesoraban cada una de las categorias socioprofesionales y socioeconomicas en una ciudad preindustrial del siglo XVIII (12), sino de concretar cuantos hogares no disponian de moneda alguna y cuanto tenia quienes si manejaban--al hilo de sus obitos, y de sus existencias cotidianas, por supuesto--dinero en efectivo. Mucha de la violencia ocurrida en la historia (13) deviene tanto del cuanto se tiene, en general--es decir, del nivel de rentas y de fortuna--, como de que se puede adquirir con el dinero que se atesora, en particular. Uno de los problemas esenciales, evidentemente, era donde conseguir las rentas que alimentaran el contenido de los talegos que se ansiaban, y codiciaban, sentir llenos, pletoricos. Otra problematica esta directamente imbricada en el tratamiento de la calidad --lease metales--y el tamano de la substancia monetaria--a saber, la cantidad de numerario--a la que se podia acceder, cambiante con el discurso del tiempo, a lo largo de la centuria.

El "yacimiento" documental que fundamenta este trabajo es de caracter notarial y ha sido recopilado, de una manera sistematica y con un procedimiento de "tercer nivel" (14), en varios archivos de la ciudad y de Madrid. Descuellan, en primera instancia, las series de Protocolos Notariales y Justicia Municipal del Archivo Historico Provincial de Burgos (15) y, en segunda instancia, los hallazgos efectuados en el Archivo Capitular de la Catedral de Burgos (16), el Archivo Municipal de Burgos (17), la Archivo General de Palacio (18) y el Archivo Diocesano de Burgos (19).

Es imprescindible, a todas luces, efectuar un analisis critico de las fuentes desde la perspectiva de que monedas el escribano encontro en las estancias de los difuntos. No en todos los IPM se especifican, de forma desglosada, cuantas piezas de oro, plata y vellon poseia el implicado y cual era su traduccion en reales de vellon. Ello obliga a apartar de los computos aquellos inventarios es los que tal certeza no este perfectamente documentada. La duda puede ser injusta pero desecha errores. Nos topamos habitualmente, en especial en los IPM de los mas pauperrimos y menos cualificados, con la expresion "que parecieron en la misma especie" (20) anadida al montante de los reales de vellon. En otras ocasiones, se recurre a un "se encontraron en diferentes monedas de oro y plata" o el mas amplio "en diferentes monedas de oro, plata y vellon" (21) que nos aboca a su rechazo, para evitar elucubraciones irresponsables. Mas difusa es, incluso, la expresion" ... en efectivo, en monedas usuales y corrientes en estos reinos" y mas aun el computo de monedas "en especie de dinero" (22). En los documentos mejor confeccionados, se constata, de una manera exhaustiva, cuanto habia de oro, de plata y de vellon. Algunos IPM dan mas problema, al efectuar una presentacion del dinero de forma global. Asi, por ejemplo, en el inventario de don Fernando de Salamanca se expresa el dinero "... en diferentes Monedas de Doblones de a ocho, Sencillos, Pesos de oro, de Plata, Segovianos, Corttados, Medios pesos, Reales de plata de a dos, medios Reales de Plata y de a Cinco, Reales, Doblas de oro, Vaxado la falta de todo ..." (23). Hilanderas y pobres de solemnidad, jornaleros, labradores y hortelanos y la inmensa mayoria de los maestros y oficiales artesanos unicamente disponian de vellon. En los IPM de comerciantes y tenderos (24), burocratas (25), nobleza rentista, terrateniente y gobernante en el Concejo (26) y bastantes clerigos, guardaban vellon en cantidades insignificantes y atesoraban oro y plata en volumenes autenticamente escalofriantes, como demostraremos.

Comparto con Fayard y con Aragon Mateos (27) el planteamiento de que este capitulo de los bienes materiales es muy enganoso, "al ser fruto mas que ningun otro de la coyuntura, de las decisiones del difunto, de los manejos de sus herederos". A pesar de todo, entiendo que se le debe conceder cierta importancia a la presencia de dinero, aunque, como expresa, de manera acida e hipercritica, Fayard, "... su presencia depende de la fecha del inventario". Su realizacion mucho despues del obito del titular supondria, en muchos casos, perdidas notables de su montante, como consecuencia de los desembolsos precisos para la alimentacion del hogar tras el fallecimiento, el devengo de las mandas funebres, los gastos en burocracia, etcetera (28). Si bien multiples distorsiones pueden perturbar el acceso al dinero efectivamente poseido, a mi juicio, no esta de mas el efectuar un analisis del capitulo pecuniario atesorado por los hogares burgaleses del XVIII, aunque sea como una mera aproximacion, prenada de dubitaciones y matizaciones. Sus parametros esenciales son similares a los analizados para otros aspectos de la cultura material.

Ademas de otras muchas dificultades metodologicas, una de las principales problematicas cientificas que se plantea alrededor de las fuentes de archivo, en especial en el entorno de los IPM, es la fiabilidad y credibilidad de los analisis que se pueden pergenar con sus contenidos. De la Tabla 1 destilan algunas ocurrencias basicas sobre la veracidad de lo que sobre IPM y Catastro se pueden entrever. Un alto grado de fiabilidad emana del tratamiento de la nobleza rentista--con un 100% de inventarios sobre los hogares presentes en el Catastro (1751)--, los tenderos y los abogados--alrededor del 80%--y de las dignidades catedralicias--77.8%--. Una cuota mayor de dubitacion, a la postre de presumibles errores en los diagnosticos, deviene de las reflexiones sobre los comerciantes de panos y sedas--56.2%--, los profesionales de las administraciones eclesiasticas--52.8%--y de Hacienda--36.9%--, los escribanos y procuradores del numero --50.1%--y los hortelanos--32.1%--. La credibilidad de los analisis se reduce bastante al tratar el clero medio y bajo--26.1 y 27.8%, respectivamente--y el acontecer de los profesionales de los servicios publicos--18.2%--y de los labradores--17.9%--. Bajo minimos se encuentran los asertos de aquellas categorias socioprofesionales que acudian poco a los despachos de los escribanos-notarios, es decir, los maestros artesanos--9.1%--, los militares--5.4%--, las viudas e hilanderas--4.7%--, los jornaleros--3.1%--y los oficiales artesanos--2.3%--.

El arduo rastreo efectuado en la documentacion notarial ha posibilitado acceder a un volumen de informacion notable, con el que nos adentramos en la escenografia domestica no solo de las casas-mansion mas opulentas y confortables sino tambien en los cuartos-casa mas modestos y problematicos. Si dispusieramos de IPM para toda la poblacion en su conjunto y en distintos momentos de su ciclo vital, todo seria mucho mas facil. Empero, disponemos unicamente de lo que se ha podido recopilar (29). Con ello hemos de efectuar una caligrafia historica lo mas objetiva y cientifica posible, aunque a veces ronde por las paginas redactadas el temor a urdir diagnosticos dudosos. Las problematicas sobre la credibilidad y la representatividad de los IPM, y otras de distinto calado y trascendencia, han sido objeto de analisis criticos de singular interes y profundidad por parte de multiples investigadores (30).

La documentacion de archivo cuenta con una apoyatura esencial, imprescindible, en el acervo bibliografico disponible--no siempre facilmente accesible--. Sobre la moneda castellana y sus problematicas seculares descuellan, citadas sin un animo exhaustivo--no se pretende, ni por lo mas remoto, efectuar en estas paginas un estado de la cuestion--, las propuestas vertidas en las obras de Hamilton (31), Vilar (32), Ruiz Martin (33), Anes Alvarez (34), Ruiz Trapero (35) Garcia Guerra (36), Alvarez Nogal (37), de Santiago Fernandez (38), Hernandez (39), Bernal (40), Gomez Paz (41), Torres Sanchez (42), Aguado de los Reyes (43), Garcia de Paso (44), Udina Martorell (45) y Aragon Ruano y Alberdi Lonbide (46). Veanse tambien Cipolla (47), Barbagli Bagnoli (48), Nunez (49), Vilches (50), Blanc (51), Sargent y Velde (52) o Cespedes del Castillo (53).

La presencia de dinero en los inventarios post-mortem ha sido analizada, entre otras publicaciones, por las propuestas de Alvarez Santalo y Garcia-Baquero Gonzalez (54), Garcia-Baquero Gonzalez (55), Sanchez Lora (56), Aguado de los Reyes (57), Gonzalez Cruz (58), Gonzalez Sanchez (59), Lara Rodenas (60), Moreno Claverias (61), Aragon Mateos (62), Angulo Morales (63), Franch Benavent (64), Bartolome Bartolome (65), Gomez Buxan (66), Garcia Garcia (67), Faber (68) y Grassby (69).

Este trabajo analiza la disponibilidad de moneda en uno de los vortices de manejo posible en el Antiguo Regimen, y en concreto en el siglo XVIII. Los interiores domesticos. Y lo hace desde la perspectiva de la moneda, de la Edad Moderna, rastreada en los archivos, con un sesgo muy especial, el de la historia social, economica, cultural y material, a la postre tambien de las mentalidades, de lo cotidiano, de la historia de la vida cotidiana (70). La filosofia que subyace a su tratamiento la articulo Agnes Seller al razonar que "la vida cotidiana [y la moneda, anado yo particularmente] no esta "fuera" de la historia, sino en el "centro" del acaecer historico: es la verdadera "esencia" de la sustancia social" (71).

2. "Dinero efectibo" en los hogares burgaleses del XVIII

Los 400 inventarios de bienes recopilados para el Burgos del Setecientos posibilitan conocer (72) quienes disponian de algun cumulo de dinero en efectivo en sus interiores domesticos--y quienes no, por supuesto--. Igualmente es analizable como evoluciona su presencia y su montante a lo largo de la centuria. Y, a la postre, que tipos de monedas atesoraban los distintos hogares urbanos. Y todo ello desde una perspectiva general, la global de la ciudad en su conjunto, pero tambien con una optica mas particular, la propia de las categorias socioprofesionales, socioeconomicas y socioestamentales que poblaban dicho enclave urbano (73).

La primera cuestion esencial a tratar transita por conocer, en efecto, quienes participaban en el fenomeno de disponer o no de dinero en efectivo en el interior de sus hogares --veanse Grafico 1 y Grafico 2--. Que el siglo XVIII supone la reconstruccion de la epidermis del Estado, de la mano de una nueva dinastia reinante, no es ningun secreto. Despues del siglo de hierro, el Setecientos burgales se incorpora, con sus timideces, patologias y titubeos, a la senda de la reconstruccion socioeconomica. Una buena prueba del talante sostenible de dicho aserto deviene de la consideracion del numero de hogares que consiguieron atesorar algo, poco o mucho, de dinero liquido entre sus cuatro paredes, visto con la perspectiva del discurrir del tiempo. Aunque al final de la centuria se trunca ligeramente la trayectoria creciente de los hogares que disponian de dinero en efectivo, la panoramica general es muy satisfactoria. Desde un porcentaje del 75% de hogares sin ninguna ocurrencia de dinero en el primer segmento del siglo (1700-1720) con un volumen promedio de dinero en las viviendas significativamente raquitico, 2.431 -reales--se llega posteriormente, en el periodo 1760-1780, a un momento autenticamente espectacular. En el 62.1% de los hogares, en el momento del obito de los titulares de la vivienda, los escribanos se toparon con dinero en efectivo--el computo de lo atesorado era impresionante, o al menos asi resulta en contraste con lo habido al principio de la centuria--. El promedio de dinero liquido inventariado se elevaba hasta los 24.000 reales, signo inequivoco de la saludable deriva economica de la Castilla de los Borbones--aparte de que sus propietarios lo consideraran un seguro de vida, imprescindible, para sus negocios e inversiones y una formula de defensa ante la incuria de los tiempos (74)--.

En el tramo intermedio (1721-1740), los hogares con y sin dinero en efectivo igualaron, en la practica, sus indices--casi al 50%--, si bien se duplico el promedio de dinero disponible, hasta alcanzar los 4.704 reales. La tendencia se decanto abiertamente por la presencia de mas hogares con dinero en efectivo a partir de la etapa 1741-1760, con un 55.2% de IPM dotados de dinero y un promedio esclarecedor y sintomatico, 14.622 reales. Incluso en el ultimo periodo del siglo (1780-1800), en que el porcentaje de hogares con dinero se retrae timidamente, el promedio de lo acaparado se dispara hasta los 47.991 reales. Las tendencias extremas se agudizaron. Eran menos los hogares con dinero en efectivo pero quienes lo tenian disponian de mayores masas de monedas custodiadas en sus muebles contenedores y bolsillos. Las crisis economicas y climaticas de final del siglo arruinaron a muchos--en especial, a las gentes del campo y a muchos comerciantes y profesionales de las administraciones publicas y privadas, como indicaremos posteriormente--y, sin embargo, hicieron de los acaudalados hogares con mas exito y con mayor capacidad de acaparamiento de metal.

Visto desde la perspectiva de las categorias socio-profesionales--Grafico 3--, a mi juicio existian, en el Setecientos, cuatro situaciones diferenciales, y contrastadas, en lo referente a disponer o no de dinero en el interior de las viviendas. En primera instancia, la devenida de la consideracion de las gentes del mundo agricola, jornaleros, labradores y hortelanos, quienes, de promedio, carecian de monedas por encima del 60% y cuando disponian de algun numerario las cantidades--vease Tabla 1--eran, en general, raquiticas. En segundo termino, aparecen algunas de las categorias socio-profesionales esenciales de la mesocracia urbana, es decir, militares--casi todos de extraccion nobiliar--y burocratas, con el anadido forzoso de las viudas e hilanderas--muchas de ellas pobres de solemnidad y mendicantes y conyuges de profesionales de las administraciones publicas eclesiasticas--. Gana terreno la posesion de dinero pero aun por debajo del promedio global de la ciudad en su conjunto, evaluado en una disponibilidad de dinero en el 44.2%--vease Grafico 3--. Los hogares que atesoraban dinero en estas categorias socio-profesionales, muestran unos parametros dramaticamente extremos--vease Tabla 1--. Los militares con dinero poseian el promedio mas crecido de la ciudad, alrededor de casi el cuarto de millon de reales de vellon. Los burocratas no constituyen un grupo homogeneo, con promedios mas o menos similares para los empleados de las administraciones publicas y las eclesiasticas--alrededor de los 45.000 reales--, muchos mas elevados que los profesionales de la fe publica y el derecho, detentadores de promedios situados entre los 10.000 y los 20.000 reales. Las hilanderas, con un promedio de 350 reales/hogar, rompian con dicho perfil de manera abrupta. Quienes disponian de algo de dinero, tenian cantidades minusculas.

En tercer lugar, nos topamos con los profesionales de los servicios publicos, los eclesiasticos y los artesanos, con promedios cercanos al 42-44% de carencia de dinero. Sus disponibilidades de dinero diferencian, de manera sobrada, a los "pecheros", con promedios caracterizados por cantidades ni demasiado pequenas ni demasiados grandes -con excepcion de los oficiales artesanos--, de los privilegiados clerigos, aunque con matices. Los eclesiasticos burgaleses estaban encuadrados en una taxonomia vertical, fruto de sus carreras profesionales, segun la cual un bajo rango, el propio de los capellanes de conventos y hospitales y de los beneficiados parroquiales, te sumergia en una disponibilidad escasa de dinero--con promedios cercanos a los 3.000 reales de vellon--y un alto rango, es decir, el de los prebendados catedralicios, canonigos y dignidades, elevaba a sus capitulares al gozo de extraordinarios niveles de renta y fortuna y jugosos talegos con dinero.

En ultima instancia, con promedios de posesion de monedas--y con elevados montantes--, por encima del 65%, despuntan los nobles rentistas, terratenientes y dirigentes de la ciudad--muchos de ellos regidores perpetuos en el Concejo--, y, como no podia ser de otra manera, los comerciantes, con un promedio de tenencia de dinero cercano al 80%. No obstante, los mercaderes de panos y sedas, los comerciantes por mayor, arrojan promedios no excesivamente suculentos, con alrededor de 16.500 reales/hogar, algo menores que los habidos para los tenderos, los comerciantes por menor, que frisaban promedios cercanos a los 24.000 reales de vellon. Para la aristocracia rentista y dirigente, sin embargo, computamos promedios bastante mas substanciosos--en el entorno de los 45.500 reales--.

En el Burgos del XVIII, en resumen, hallamos dinero en el 55.7% de los hogares. A la postre, y con las debidas matizaciones, lo socio-profesional se materializa en los sesgos socioeconomicos y en la extraccion estamental. El Grafico 4 ilustra este aserto desde la optica puramente patrimonial y economica. En los hogares con niveles de fortuna inferiores a los 10.000 reales unicamente hallamos dinero, entre sus enseres, en el 37.4%. En los nucleos de habitacion domestica con niveles de fortuna entre los 10.000 y los 50.000 reales, nos topamos con un cierto equilibrio, ligeramente escorado hacia la posesion de dinero (57.3%), que se convierte en manifiesto empequenecimiento de la carencia de monedas en los hogares con patrimonios superiores a los 50.000 reales de vellon--bastante mas abultado en los hogares con niveles de fortuna por encima de los 250.000 reales, en los que era raro no disponer de alguna cantidad de dinero (8%). Si lo contemplamos desde el sesgo de lo puramente sociologico, de lo estamental--vease Grafico 5--, los promedios de disponibilidad y carencia rastreados para la ciudad en su conjunto, 55.8 y 44.2%, respectivamente, segmentan, de manera paradigmatica, a los "pecheros", al estado general, de los estamentos privilegiados, poseedores de dinero, en los interiores domesticos, en el alero del 60%. Una reducida cata en varios estudios sobre cultura material e inventarios post-mortem nos aproxima a los indices de presencia o ausencia de dinero en varias localidades espanolas. En la Sevilla del XVII, Aguado de los Reyes registra un 41% de hogares con dinero y un 59% sin el, cifras mas o menos similares a las del Burgos del XVIII. En El Penedes del Seiscientos, Moreno Claverias nos aproxima a un 75.6% de carencia y un 24.4% de presencia de dinero, guarismos casi identicos a los ofrecidos por Sanchez Lora para el Moron de la Frontera del Setecientos. En Vigo, en el XVIII, Garcia Garcia presenta un 5% de hogares dotados de alguna moneda y un rotundo 95% de IPM carentes de ella. Cifras tambien bastante dispares se contemplan en lo tocante a los comerciantes. Si en el Burgos del XVIII, la proporcion para los comerciantes era 20.5%/79.5%--tener o no tener dinero--, los comerciantes de Vitoria tenian, segun Angulo Morales, mayores volumenes de dinero, con un 68.5% de hogares con dinero, casi a la inversa de lo acontecido Valencia, con un 33.3% de IPM con dinero. Por lo tocante a la nobleza, en el Burgos del Setecientos, la proporcion es 33.3% con dinero--66.7% sin el--, algo menor que la aparecida en Sevilla, 45.2% o en Extremadura. El clero sevillano, sin embargo, era menos tendente a disponer de dinero en efectivo--con un 16% de hogares con dinero--, numero bastante menor que el atribuible a los eclesiasticos burgaleses, con un 58.2% de hogares sin alguna moneda (75).

Otro aspecto significativo es la constatacion de que peso tenia el dinero poseido sobre el total del IPM. La Tabla 2 nos alecciona sobre dicha problematica. La tonica general era que en la inmensa mayoria de los hogares--de promedio, el 76.4%--el dinero no suponia un indice muy elevado--por debajo del 25%--en el conjunto de sus bienes--de promedio, el 7.6%, con la excepcion de los militares--. Los hogares en que el dinero significaba entre un 25.1 y un 50.0% de su patrimonio eran el 16.9%--con un promedio del 34.4%--. Muchos menos eran, obviamente, aquellos en que la moneda tenia un peso enorme o mayusculo. Por lo tocante a los IPM en que dicho peso se decantaba entre el 50.1 y el 75.0%, estos suponian el 4.9% de los interiores domesticos--con un promedio realmente impactante del 63.2%--. A la postre, los hogares en que el dinero atesorado se disparaba por encima del 75% de los bienes del difunto eran unicamente el 1.8% y su promedio era aterrador, con un 76.8% del patrimonio encarnado en forma de monedas, guardadas bajo dos, tres o cuatro llaves. A traves del flujo de la Tabla 2 se perciben los promedios de cuanto dinero atesoraban cada una de las categorias socio-profesionales en los distintos segmentos porcentuales contemplados. Lo usual, salvo algunas excepciones puntuales, era que el volumen pecuniario fuese mayor a medida que se incrementaba su peso sobre el IPM.

Esta problematica, la de que peso tenia el dinero sobre el total del IPM, se patentiza a traves del Grafico 6, con el contraste de fondo de si consideramos la totalidad de los IPM recopilados en cada categoria socio-profesional (TOTAL) o unicamente aquellos que disponian de dinero (CON). La sociedad burgalesa se dividia, funcionalmente, entre quienes estaban por debajo de los promedios de la ciudad, es decir, labradores y hortelanos, jornaleros, viudas e hilanderas, burocratas y profesionales de los servicios publicos, y los hogares de las categorias socio-profesionales que superaban los parametros de la globalidad de la ciudad, a saber, nobleza rentista y dirigente, comerciantes, clerigos, artesanos y militares. Los primeros, en general, vieron como la presencia de monedas era menguante con el devenir del siglo. A los segundos les ocurrio exactamente lo contrario. El Setecientos les aporto, con excepcion de los artesanos, bastante mas confort y capacidad adquisitiva.

A la postre, como corolario a esta vision de conjunto sobre quienes disponian de dinero en los interiores domesticos burgaleses del Setecientos, un breve, pero contundente, apendice sobre cual fue la capacidad de atesoramiento pecuniario en el siglo XVIII en las categorias socio-profesionales, los segmentos socio-economicos y las extracciones estamentales. Con la vista puesta en la Tabla 3, percibimos que los profesionales de los servicios publicos, los nobles rentistas y dirigentes, los eclesiasticos y los militares mejoraron substancialmente su disponibilidad de dinero con el devenir de la centuria. En el extremo contrario, jornaleros, labradores y hortelanos, comerciantes y burocratas sufrieron perdidas mas o menos severas en los promedios de hogares con moneda domestica. Los artesanos y las hilanderas transitaron por la senda de la inestabilidad, con suaves zigzagueos en los promedios de hogares con moneda.

Como ya apreciamos anteriormente, las magnitudes de los niveles de fortuna y la disponibilidad de dinero estaban directamente imbricadas. Si lo vemos desde la perspectiva evolutiva, ello no solo se confirma sino que es radicalmente apuntalado -vease Tabla 3--. A medida que el Setecientos se fue afianzando, la presencia de dinero en los hogares burgaleses de cada uno de los segmentos de los niveles de fortuna fue in crescendo, salvo excepcional muy puntuales. Ademas, como era tambien de esperar, en cada uno de los tercios seculares se aprecia que a medida que ascendemos en la cuantia del montante del patrimonio se mejora en los porcentajes de presencia de dinero en los interiores domesticos de los burgaleses del Setecientos. Similares asertos se constatan si traemos a colacion la extraccion estamental.

3. Mala moneda y buena moneda, nivel de renta y nivel de fortuna

Los hogares en que, al momento del obito o de las segundas nupcias, no habia nada de dinero en efectivo no tenian problemas con la buena o la mala moneda. A lo sumo con la carencia absoluta de liquidez y la incapacidad para el consumo (76). Disponer o no de dinero, y en que cantidad, era una circunstancia dialectica y cambiante, que fluctuaba con el devenir de los tiempos. La mujer de Manuel de Olabarrieta, un maestro herrero de escasos alcances, lo constato, de manera fehaciente, al senalar que, a la muerte de su conyuge, "Dijo, Vajo de Juramento, no ttener en su poder mas que treinta reales en espezie de dinero, pues aunque quando cayo malo dho su marido tenia como quinientos los a gastado en su asistenzia" (77). Empero, los hogares en que los escribanos hubieron de sopesar la existencia de "Dinero efectibo" comprobaron que no era una falacia que a los menos afortunados les era esquiva la buena moneda y unicamente tenian acceso al vellon, a los prosaicos reales y maravedies, mientras que los acaudalados disfrutaban de monedas de plata y de oro en cantidades substanciales, como podemos comprobar reiterada y fehacientemente en la documentacion notarial.

En el acceso a la buena y/o a la mala moneda y su disponibilidad, los hogares burgaleses se alineaban alrededor de cuatro lugares comunes, los cuales resumen, a la postre, las vicisitudes pecuniarias de las diferentes categorias socio-profesionales--vease Grafico 7--. En primera instancia, jornaleros y labradores y hortelanos, que predominantemente poseian vellon. A las gentes del campo les era lejana la buena moneda. En practicamente todos los IPM recopilados se habla, a secas, de "Dinero" en raquiticas cantidades y sin ningun asomo de oro o de plata. Un ejemplo--modelico--lo encontramos en el IPM de Manuel Salinas, un labrador del barrio de San Esteban, del que se dice "Mas se pone por mas aumento de este ymbentario duzientos y veinte rrs Vellon que dha Maria Lopez [su conyuge] declaro haber vendido, despues de la muerte de dho su marido, un macho de diez y seis anos ..." (18). Una expresion usual en estos IPM es la indicacion de la existencia de monedas "en dinero efecttivo" (19). Otros muchos recurren a la constatacion mera, simple y abrupta del "Dinero", como es el caso del inventario de bienes de Andres de la Lastra, hortelano de Santa Dorotea, poseedor de "Cien rrs Vellon en dinero" (80).

En segundo termino, los artesanos, los profesionales de los servicios publicos y las hilanderas, hogares en que nos topamos con un cierto equilibrio entre disponer de vellon junto con monedas de oro y/o plata. En muchos de los documentos recopilados se rastrea la presencia de vellon como unico moneda, aunque algunos otros despliegan situaciones mas diversas. En el inventario de Lesmes Carpintier, un maestro sombrerero de la calle Hospital de los Ciegos, se describen "Dos mill nobezienttos y quarenta Rs de Vellon en Un doblon de a ocho Reales de a quattro Reales de platta y moneda de Vellon que Ymportto dha Cantidad a Como Oy corre" (81). De la volatilidad de la moneda en manos de los menos afortunados nos da cuenta el IPM de Manuel de Olabarrieta, maestro herrero de la calle Cantarranillas, en cuya partida de "Dinero" se nos informa de que su conyuge "Dijo Vajo de juramento, no tener en su poder mas que treinta reales en especie de dinero, pues aunque quando cayo malo dho su marido tenia como quinientos los a gastado en su asistencia" (82). Un ejemplo de equilibrio entre la posesion de oro, plata y vellon lo hallamos en el IPM del zapatero Antonio Garcia, vecino de la Plaza Mayor, del que se dice que "Primeramente se encontro en un arcon Una Cestilla de minbres con setecientos setenta y tres rs, [...] en oro en una bolsita mil trescientos setenta y cinco rs, [...] en plata ciento y nuebe rs, [y] en una Caxa de oxa de lata quinientos sesenta y quatro [reales]" (83). Para los profesionales de los servicios publicos es habitual encontrar la expresion "... en diferentes monedas de oro, plata y vellon" (84).

Un tercer segmento acogia a los comerciantes, los eclesiasticos y los burocratas, es decir, basicamente, la mesocracia urbana. Esas categorias socio-profesionales manejaban buena moneda en el 60%, de promedio, de sus disponibilidades pecuniarias. De entre los muchos ejemplos posibles, descuellan las descripciones efectuadas en los IPM del mercader de panos y sedas don Francisco Sainz de Viniegra y del mercader de cacao Alonso de Vivar. En la alcoba de la vivienda de Sainz de Viniegra se anotaron 48.393 reales en oro y plata, es decir, el 92.7% de sus disponibilidades pecuniarias; en la tienda, 814 % reales de vellon, y en la casa 2.985 reales de vellon (7.3%) (85). Alonso de Vivar dejo al hilo de su repentina y traumatica muerte la friolera de 246.754 reales y 20 maravedies en moneda de plata (28.6%), oro (70.3%) y vellon (1.1%) (86). Entre los burocratas, destaca, por ejemplo, el procurador del numero don Diego Bernal, con 14.562 reales en oro (93.1%), plata (6.6%) y vellon (0.3%) (87), o el mas modesto, tambien procurador, Antonio Ruiz de la Vinuela, con 243 % reales "en diferentes monedas de plata y vellon" (88).

De los clerigos, entresaquemos al beneficiado de la parroquial de San Pedro de la Fuente don Manuel Abajo y Masa, propietario de "quinientos reales Vellon en esta especie" (89); al mas esquivo--desde la perspectiva pecuniaria, obviamente--don Mateo Santos Zubiaur, beneficiado en San Lorenzo, a quien se le anotaron, al hilo de su obito, 3.206 reales "en efectivo, en monedas usuales y corrientes en estos reinos" (90); el muy exhaustivo despliegue monetario del que era dueno el canonigo y capiscol del Cabildo Catedral don Juan Francisco Guzman, 31.840 % reales en monedas de oro y vellon (91), y el significativo tesoro oculto del arzobispo Perea, poseedor de 226.906 reales en monedas de oro y plata (92).

Los nobles rentistas y dirigentes del Concejo y los militares atesoraban en sus muebles contenedores y talegos casi exclusivamente buena moneda. Es mas, se puede sentenciar que, aunque manejaban vellon en sus manejos ordinarios, en lo tocante a sus estrategias "bancarias" domesticas unicamente confiaban en la tenencia de monedas de oro y/o de plata. Estas tendencias eran, a termico, las que emanaban, simultanea y dialecticamente, de sus niveles de fortuna y de su extraccion estamental--vease Tabla 4--. Don Fernando de Salamanca dejo al fallecer 77.967 reales "en diferentes Monedas de Doblones de a ocho, Sencillos, Pesos de oro, de Plata, Segovianos, Corttados, Medios Pesos, Reales de plata de a dos y medios Reales de plata y de a Cinco, Doblas de oro, Vaxado la falta de todo ..." (93). Esta amalgama indiferenciada se compensa con el tratamiento de los dineros de Jose Lazcano, poseedor de 12.477 1/2 reales en 20 doblones de a 8 con premio (6.023 1/2 reales), 1 doblon de a 4 (150 1/2 reales), 18 doblones sencillos (1.355 1/2 reales), 5 doblas (180 reales) y 65 coronillas (1.300 reales), todo en oro (94). Miguel de la Moneda disponia, en diferentes talegos, bolsillos y "volutas", en el interior de sus escritorios y papeleras, de 14.497 reales, el 69.9% en oro, el 28.9% en plata y el 1.2% en vellon (95). Un "parvenu", un "hacendado" hijodalgo, Francisco de la Infanta, era titular de una de las sumas mas exorbitantes de la centuria, 788.703 1/2 reales, distribuidos en multiples talegos. El 98.9% en plata, el 0.9% en oro y el 0.05% en vellon (96). Entre los militares, anotar los 1.880 reales del sargento Antonio Perez (97), los 16.819 reales del coronel don Inigo Ruiz de Brizuela (98) o, a la postre, los 13.032 reales del hogar del brigadier don Juan Manuel Guerra (99).

En la sociedad estamental, en resumidas cuentas--vease Grafico 8--, los "pecheros" tenian acceso, de manera mayoritaria, unicamente al vellon (71.2%), mientras que los privilegiados, casi de forma similar, atesoraban oro y plata en cantidades substanciales--alrededor del 70% de sus monedas eran buena moneda--. Los modos de vida de los mas afortunados, y por ende de los mas acaudalados, estan relacionados, indisolublemente, con estrategias de estimulo y consecucion de atesoramiento de metales preciosos, maxime cuando, con frecuencia, los inventarios se refieren a bolsas de piel y cofres con monedas de oro y plata (100).

Para proximos trabajos queda pendiente el desarrollo de multiples hipotesis, propuestas y sugerencias. En especial, las que tocan de lleno a las problematicas relacionadas con el incremento de la liquidez, de la tenencia de dinero en efectivo, en los hogares a lo largo del XVIII. ?El atesoramiento era fruto de un acopio compulsivo de metal amonedado como capitulo substancial del patrimonio o se trata de estrategias de lucha contra las problematicas de la inflacion de los precios en el devenir de la centuria, con la consiguiente depreciacion del valor de la moneda? ?Existia en el XVIII un evidente enriquecimiento material y una mayor capacidad de consumo en los hogares burgaleses, o en algunos hogares en especial? ?El mayor volumen de moneda atesorado, y guardado en las intimidades de las viviendas, esta en sintonia con la introduccion de mejores y mas modernos muebles u otros pertrechos domesticos? ?La confortabilidad de los interiores domesticos esta ligada, y de que forma, a la posesion de substanciales volumenes de dinero? ?Existian en las casas burgalesas balanzas para pesar monedas, muestra inequivoca de habitos de manejo de cantidades importantes de dinero en distintos metales? ?En el Burgos del Setecientos se detectan substanciales trasiegos de grandes cantidades de moneda entre particulares? Las operaciones pecuniarias, de cambio de moneda, habidas entre el mercader de cacao Alonso Vivar y el mercader de panos Manuel Sainz de Viniegra son la punta del iceberg de un fenomeno que sera preciso detallar mas adelante.

4. A modo de conclusion ...

La hipotesis de partida de este trabajo se planteaba determinar si aquellos hogares en que se disponia de un importante volumen de dinero sus titulares atesoraban en especial monedas de calidad, es decir, de oro y de plata, mientras que los hogares mas pauperrimos y de cierta mediocridad socioeconomica, con escasos niveles de renta y de fortuna, se habian de contentar, cuando disponian de alguna liquidez--que no siempre era asi--, con el usufructo de la moneda de vellon. Ambos efectuaban, empero, en la cotidianeidad urbana, sus pagos en maravedies y reales de la moneda "mala", el vellon. A tenor de lo expuesto en las paginas anteriores, queda, a mi entender, demostrado, de forma manifiesta e indudable, que la unidad de cuenta cotidiana, habitual, usual, funcional, era el vellon, moneda que corria de mano en mano en las transacciones diarias, mientras que el oro y la plata eran guardados bajo cuatro llaves en las interioridades domesticas, a buen recaudo, calibradas con mimo con "balanzas para pesar moneda", sabedores sus duenos de la calidad de sus metales y de la ganancia del "premio" que tal circunstancia generaba. Ademas de en los menajes de mesa y en la riqueza tesaurizada de sus iconografias religiosas, los mas pudientes apartaban, en la medida de lo posible, de la circulacion cotidiana las monedas de oro y plata, y, en la practica, persistian en la ironica chanza del satirico Aristofanes, quien unos 400 anos antes de Cristo ya elucubraba con la certeza de que de las monedas mas bellas, mejor acunadas y mas valiosas, en nada servian en lo habitual mientras que los detestables bronces--o el vellon--, de peor acunacion y valor, eran usados con asiduidad cotidiana.

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Francisco Jose Sanz de la Higuera (1)

sanzdelahiguera@gmail.com

I.E.S. "Torreblanca" Sevilla

fecha de recepcion: 05/02/2013

fecha de aceptacion: 17/01/2014

(1) I.E.S. "Torreblanca", C/Torregrosa, 85, 41016-Sevilla (Espana).

(2) Bernat Hernandez (2012: 254).

(3) Bernat Hernandez (2012: 239-254).

(4) Articulo redactado para el Boletin de la Institucion Fernan Gonzalez. Burgos.

(5) El 94.8% procede del Archivo Historico Provincial de Burgos (AHPB); el 2.5% del Archivo Capitular de la Catedral de Burgos (ACCB); el 1.5% del Archivo Municipal de Burgos (AMB); el 1% del Archivo General de Palacio (Madrid) (AGP) y el 0.2% del Archivo Diocesano de Burgos (ADB).

(6) AHPB. Protocolos Notariales (PN). Feliciano Medel de Prada. Legajo 7258/2 (28 de septiembre de 1781), folios 246-247 (242-306).

(7) Bernat Hernandez (2012: 242). La igualdad no es, a mi juicio, connatural a ninguna epoca de la historia, por primitiva o elaborada que sea su socioeconomia. La desigualdad nace de la avidez depredatoria, delincuencial, amasadora, explotadora y acaparadora de unos, los acaudalados sin escrupulos, y la torpeza, honrada y digna, de otros, los menos afortunados, los pauperrimos y las clases medias. Corrupcion pueda haber en cualquier estrato socio-economico. Empero, la de unos es mas danina, pervertida y brutal que la de otros.

(8) William E. Wilson (1938: 173-178) y Bernat Hernandez (2004: 941-949).

(9) Hernan Nunez (1621). Tomado de Bernat Hernandez (2012: 244).

(10) Veanse Pierre Vilar (1969); "Ley de Gresham" en http://es.wikipedia.org/w/indexphp?title=Ley_de_ Gresham&oldid=62951514 y "Pierre Vilar: Oro y moneda en la Historia (1450-1920)" en personales.ya.com/rpmg/cga/libcomhis/node43.html. Veanse, en especial, Schumpeter, J.A. (1954), Spiegel, H.W. (1991), Blaug, M. (1976), Rothbard, M. (2000) y Barone (1942).

(11) Sobre cuberterias y relojes, veanse Francisco Sanz de la Higuera (2010: 23-49) y (2013: en prensa).

(12) Es decir, un tratamiento numismatico clasico, a saber, con que metales se habian confeccionado las monedas y en que formatos o tipos de piezas.

(13) Vease Steven Pinker (2012).

(14) Pierre Chaunu (1973: 105-125); David Gonzalez (1993: 21-22) y Carlos Alberto Gonzalez Sanchez (2001: 26).

(15) Archivo Historico Provincial de Burgos (AHPB), Protocolos notariales (PN) o Justicia municipal (JM).

(16) Archivo Capitular de la Catedral de Burgos (ACCB).

(17) Archivo Municipal de Burgos (AMB).

(18) Archivo General de Palacio (Madrid). Patronatos: Hospital del Rey (AGP).

(19) Archivo Diocesano de Burgos (ADB).

(20) Vease, por ejemplo, el inventario post-mortem (IPM) de Maria de Mier y Teran, viuda, hilandera y pobre de solemnidad, en AHPB. PN. Diego Fernandez de Cormenzana. Legajo 7081 (23 de mayo de 1749), folios 195-196.

(21) Vease, por ejemplo, el IPM de don Felipe de Salamanca y Moreda, senor de Sojuela, regidor perpetuo, en AHPB. PN. Jose Guadilla. Legajo 7132 (8 de julio de 1782), folios 689-709.

(22) Vease, por ejemplo, el IPM de don Mateo Santos Zubiaur, beneficiado en San Lorenzo (Burgos), en AHPB. PN. Ramon Romero. Legajo 7203 (28 de enero de 1774), folios 348-356.

(23) AHPB. PN. Jacinto del Rio. Legajo 7056/1 (15 de octubre de 1760), folios 124-157.

(24) Comerciantes de panos y sedas, mercaderes al por mayor, de vara y lonja, y tenderos de joyeria y especieria, mercaderes al por menor, al detalle y de tienda.

(25) Se incluyen bajo dicha denominacion a los profesionales de la fe publica y el derecho --escribanos y procuradores del numero y abogados de los Reales Consejos--y a los profesionales de las administraciones publicas--lease Rentas Reales o Hacienda--y eclesiasticas--Audiencia Arzobispal, Santa Cruzada, etcetera--.

(26) Nobles de sangre y hijosdalgo, algunos de ellos titulados, alcaldes mayores y/o regidores perpetuos del Concejo, acaudalados terratenientes y preceptores de rentas urbanas y, sobre todo, agrarias, en Burgos y otras provincias, cercanas o lejanas.

(27) Janine Fayard (1982: 373) y Santiago Aragon Mateos (1990: 335-336).

(28) Francisco Sanz de la Higuera (2006: 251-284).

(29) Veanse las reflexiones de Belen Moreno Claveria (2010).

(30) Algunas de las paginas mas significativas y cualificadas en el tratamiento de los pros y los contras en el uso y abuso de los inventarios post-mortem aparecen, traidas sin un animo exhaustivo, en Leon Carlos Alvarez Santalo y Antonio Garcia-Baquero Gonzalez (1980: 3-6), Hortensio Sobrado Correa (2003: 825-862), Daniel Roche (1981: 59-60), Annik Pardailhe-Galabrun (1988: 26-33), Ricardo Franch Benavent (1989: 21-31), Maximo Garcia Fernandez (1999: 18-24), Fernando Ramos Palencia (2010: 17-22), Carlos Alberto Gonzalez Sanchez (1995: 14-26) o Belen Moreno Claverias (2007: 12-17 y 63).

(31) Earl Hamilton (1983), (1984: 59-102) y (1988: 37-64).

(32) Pierre Vilar (1969).

(33) Felipe Ruiz Martin (1990) y (1997: 97-104)

(34) Gonzalo Anes Alvarez (1983: 263-267.

(35) Maria Ruiz Trapero (2000: 468-478), (2005: 357-377), (2006: 93-120), (2007: 119-142) y (2009: 59-97).

(36) Elena Maria Garcia Guerra (1993: 243-254), (1999), (1999: 633-648), (2000), (2001: 79-98), (2001: 155-172), (2006: 241-257) y (2011: 21-32).

(37) Carlos Alvarez Nogal (2001: 17-36) y (2003).

(38) Javier de Santiago Fernandez (1998: 237-243), (2006: 353-398), (2006: 41-64), (2007: 143-176), (2009: 31-50), (2009: 339-356), (2012: 97-115)

(39) Bernat Hernandez (1999), (2004: 941-949), (2010: 21-34) y (2012: 239-254)

(40) Antonio M. Bernal Rodriguez (2000).

(41) Angel Gomez Paz (2011: 93-123).

(42) Rafael Torres Sanchez (2004: 331-346).

(43) Jesus Aguado de los Reyes (1992: 317-319).

(44) Jose I. Garcia de Paso (2000: 49-77).

(45) Federico Udina Martorell (1978: 593-612).

(46) Alvaro Aragon Ruano y Xavier Alberdi Lonbide (2002: 131-167).

(47) Carlo M. Cipolla (1957) y (1994: 63-95).

(48) Vera Barbagli Bagnoli (1981).

(49) Clara E. Nunez (1998).

(50) Elvira Vilches (2010).

(51) Jerome Blanc (1994: 81-111).

(52) Thomas J. Sargent y Frangois R. Velde (1999: 137-161).

(53) Guillermo Cespedes del Castillo (2005: 1751-1760).

(54) Leon Carlos Alvarez Santalo y Antonio Garcia-Baquero Gonzalez (1980: 1-43), (1980: 101-131), (1996-1997: 10-46) y (2008: 273-308)

(55) Antonio Garcia-Baquero Gonzalez (1976: 516.

(56) Jose Luis Sanchez Lora (1989: 107-124).

(57) Jesus Aguado de los Reyes (1994: 225-229) y (1997: 411-421).

(58) David Gonzalez Cruz (1991: 237-253).

(59) Carlos Alberto Gonzalez Sanchez (1995: 117-120).

(60) Manuel Jose de Lara Rodenas (1995: 345-365).

(61) Belen Moreno Claverias (1996: 41-54) y (2003: 207-245)

(62) Santiago Aragon Mateos (1990: 335-336).

(63) Alberto Angulo Morales (2000: 313-319).

(64) Ricardo Franch Benavent (1989: 246-247).

(65) Juan Manuel Bartolome Bartolome (2004: 145-166) y (2008).

(66) Cesar Gomez Buxan (2001: 117-119).

(67) Maria Magdalena Garcia Garcia (1996: 112).

(68) Johannes Faber (1980: 149-156).

(69) Richard Grassby (1970: 87-107).

(70) Manuel Pena (2012).

(71) Agnes Heller (1972: 42).

(72) De primera mano, pero con las limitaciones anteriormente senaladas y matizadas.

(73) En el siguiente apartado de este trabajo se profundizara en la problematica de que moneda, "mala" o "buena", podian aspirar a manejar, y de hecho manejaban de manera habitual, los hogares menos afortunados, por una parte, y los hogares acaudalados, en mayor o menor cuantia, por otra.

(74) Existia un enorme clamor popular ante las problematicas devenidas de la "Cortedad en el mencionado salario y el precio tan subido que tienen todas las Cosas". ACCB. Actas Capitulares. Cabildo del 18 de mayo de 1767, folio 148. Los empleados del Concejo o de la Catedral remitian continuamente a los responsables de dichas instituciones memoriales con quejosas suplicas solicitando el incremento de sus percepciones, por ser "... tan corto salario que no les subministra ni aun lo preciso para alimentarse particularmente en el tpo presente, que se han encarecido todas las Cosas mas del doble y se ven precisados a que sus familias salgan a mendigar". ACCB. Actas Capitulares. Cabildo del 7 de febrero de 1799, folio 5.

(75) Veanse Aguado de los Reyes (1992: 317-319), Moreno Claverias (1996: 41-54) y (2003: 207-245), Sanchez Lora (1989: 107-124), Garcia Garcia (1996: 112), Angulo Morales (2000: 313-319), Franch Benavent (1989: 246-247) y Alvarez Santalo y Garcia-Baquero Gonzalez (1996-1997: 10-46).

(76) Vease Belen Moreno Claverias (2003: 225-245) y, por supuesto, Fernand Braudel (1984: 238-285).

(77) AHPB. PN. Domingo Hontoria. Legajo 7195/2 (30 de julio de 1760), s/f. Vivian en la calle Cantarranillas, sobre 75.8 [m.sup.2] de suelo habitable. Su IPM arroja un computo cercano a los 15.000 reales de vellon.

(78) AHPB. PN. Jacinto del Rio. Legajo 7053/2 (20 de mayo de 1749), folio 105.

(79) Vease, por ejemplo, entre otros, el IPM de Mateo Gomez, labrador y jornalero, en AHPB. PN. Bernardo Alonso de Illera. Legajo 7193 (12 de noviembre de 1781), folio 113.

(80) AHPB. PN. Diego Fernandez de Cormenzana. Legajo 7080 (20 de diciembre de 1750), folio 231.

(81) AHPB. PN. Jose Fernandez Guilarte. Legajo 6901 (6 de octubre de 1710), folio 533.

(82) AHPB. PN. Domingo Hontoria. Legajo 7195/2 (30 de junio de 1760), s/f. Vease Francisco Sanz de la Higuera (2006: 251-284).

(83) 1.375 reales en oro (48.7%), 109 reales en plata (3.8%) y 1.337 reales en vellon (47.5%). AHPB. PN. Gregorio Padrones. Legajo 7136 (21 de diciembre de 1764), folio 261.

(84) Vease, por ejemplo, el IPM de Agustin de Sevilla, un modesto calesero y cochero, residente en San Cosme, poseedor de 620 % reales de vellon. AHPB. PN. Diego Fernandez de Cormenzana. Legajo 7074 (26 de marzo de 1735), folios 373-388.

(85) AHPB. PN. Francisco de Villafranca. Legajo 7098/1 (16 de diciembre de 1768), folios 1718 y 50.

(86) AHPB. PN. Feliciano Medel de Prada. Legajo 7258/2 (28 de septiembre de 1781), folios 246-247.

(87) AHPB. PN. Juan Antonio Fernandez Guilarte. Legajo 7001 (3 de mayo de 1731), folios 268288.

(88) AHPB. PN. Juan Antonio Fernandez Guilarte. Legajo 7005 (10 de agosto de 1736), folios 396-430.

(89) AHPB. PN. Angel Arnaiz. Legajo 7164 (30 de octubre de 1753), folio 163.

(90) AHPB. PN. Ramon Romero. Legajo 7203 (28 de enero de 1774), folio 358.

(91) AHPB. Justicia Municipal. Alonso de Melo Pena. Legajo 987 (16 de septiembre de 1778), folio 5-6.

(92) AHPB. PN. Santiago Romo. Legajo 6983 (23 de febrero de 1744), folios 159-257.

(93) AHPB. PN. Jacinto de Rio. Legajo 7055/2 (15 de octubre de 1760), folios 124-157.

(94) AHPB. PN. Francisco de Villafranca. Legajo 7096/2 (16 de enero de 1765), folio 78.

(95) AHPB. PN. Santiago Romo. Legajo 6983 (21 de octubre de 1744), folio 136.

(96) AHPB. PN. Fermin de Villafranca. Legajo 7273 (21 de abril de 1797), folios 812-959.

(97) AHPB. PN. Gregorio Padrones. Legajo 72136 (28 de enero de 1766), folios 438-440.

(98) AHPB. PN. Jose Maestre. Legajo 7063 (10 de febrero de 1747), folio 214.

(99) AMB. Jose Sainz de Quintanilla. HI-5178 (15 de noviembre de 1779), folios 1-38.

(100) Vease Leon Carlos Alvarez Santalo y Antonio Garcia-Baquero Gonzalez (2008: 273-308). Estas paginas constituyen, en la practica, un homenaje, sentido y con fundamento, a ambos profesores, por sus siempre excelentes, y certeras, ensenanzas, su afecto y su ameno transitar por la vida del departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla. Muchas gracias por todo. Siempre.
Tabla 1. Representatividad de los inventarios post-mortem.
Burgos (mediados del siglo XVIII)

Profesiones                     IPM             Catastro

                        Hogares    %     Hogares    %     % IPM (2)

Hilanderas                19      4.7      359     12.3      5.3
Jornaleros                 8       2       260     8.9       3.1
Labradores                36      9.2      190     6.5      18.9
Hortelanos                10      2.5      28      0.9      35.7
M/Artesanos               50      12.5     494     16.9     10.1
Of/Artesanos               4       1       172     5.9       2.3
Comerciantes              13      3.3      16      0.5      81.2
Tenderos                  26      6.5      30      1.1      86.7
Escribanos                14      3.5      26      0.9      53.8
Derecho (1)               16      4.1      20      1.1       80
Servicio Publico          49      12.2     252     8.6      19.4
Admon Eclesiastica        20       5       36      1.2      55.5
Admon Hacienda            26      6.5      65      2.2       40
Nobleza rentista          33      8.2      29      0.9       100
Clero (total)             67      16.7     190     6.5      35.3
Clero bajo                 5      1.2      18      0.6      27.8
Clero medio               37      9.2      115     3.9      32.2
Clero alto                18      4.5      47      1.6      38.3
Dignidades Catedral        7      1.7       9      0.3      77.8
Militares (Oficiales)      6      1.5      74      2.5       8.1
Tropa                      3      0.7      677     23.2      0.4
BURGOS                    400     100     2.917    100      13.7

Profesiones             Patrimonio   Dinero
                        medio (3)      (3)

Hilanderas                2.025        350
Jornaleros                1.687        335
Labradores                12.929      3328
Hortelanos                4.594        201
M/Artesanos               16.819      4.793
Of/Artesanos              7.561       1.187
Comerciantes             166.367     16.618
Tenderos                  87.175     23.871
Escribanos                89.869     19.608
Derecho (1)               63.111     10.764
Servicio Publico          29.364      6.896
Admon Eclesiastica       202.081     43.456
Admon Hacienda           120.522     54.049
Nobleza rentista         188.248     45.793
Clero (total)             32.358     11.524
Clero bajo                14.003      2.791
Clero medio               11.442      3.075
Clero alto                48.026      9.167
Dignidades Catedral      115.736     59.458
Militares (Oficiales)    266.609     226.561
Tropa                     2.760       1.880
BURGOS                    66.835     20.003

(1) Abogados, procuradores del numero, etc.

(2) Porcentaje de vecinos, por categorias profesionales, con IPM.

(3) Promedio de computo de los IPM. En reales de vellon.

Fuente. AHPB. Protocolos Notariales. Multiples Legajos.

Tabla 2. Pasa relativo del dinera sobra el nivel
de fortuna. Burgos

Categorias                       0-25%
profesionales

                     % Hogares   ISP (1)   Reales (2)

HILANDERAS              75        10.7        223
JORNALEROS             66.7        2.8         53
LABRADORES             94.4        6.7        1950
ARTESANOS              69.7        9.3       2.973
COMERCIANTES           80.6        7.1      1 0.946
BUROCRATAS             75.7        6.2       13.394
SERVICIOS PUBLICOS     82.2        8.2       4.303
NOBLEZA RENTISTA       77.3        7.2       7.437
ECLESIASTICOS          72.5        7.5       3.117
MILITARES               25        19.9       13.032
TOTAL                  76.4        7.6       6.319

                                 50-75%

                     % Hogares   ISP (1)   Reales (2)

HILANDERAS
JORNALEROS
LABRADORES
ARTESANOS               6.1       60.6       21.672
COMERCIANTES
BUROCRATAS              2.7       55.5      124.372
SERVICIOS PUBLICOS      3.5       61.5       15.755
NOBLEZA RENTISTA        9.1       61.2      139.680
ECLESIASTICOS           10        65.5       75.415
MILITARES               25        72.8       16.819
TOTAL                   4.9       63.2       71.028

Categorias                      25.1-50%
profesionales

                     % Hogares   ISP (1)   Reales (2)

HILANDERAS              25        32.8        730
JORNALEROS             33.3       32.6        900
LABRADORES              5.6       41.5       14.252
ARTESANOS              21.2       31.9       4.604
COMERCIANTES           16.2       31.6       27.960
BUROCRATAS             21.6       37.1       96.364
SERVICIOS PUBLICOS     10.8       35.9       18.895
NOBLEZA RENTISTA       13.6       31.6      200.557
ECLESIASTICOS           15        33.2       9.405
MILITARES               50        43.8      325.856
TOTAL                  16.9       34.4       61.212

                                  >75%

                     % Hogares   ISP (1)   Reales (2)

HILANDERAS
JORNALEROS
LABRADORES
ARTESANOS                3        76.5       3.381
COMERCIANTES            3.2       75.3      246.754
BUROCRATAS
SERVICIOS PUBLICOS      3.5       76.7       21.692
NOBLEZA RENTISTA
ECLESIASTICOS           2.5       78.6       18.801
MILITARES
TOTAL                   1.8       76.8       72.657

(1) ISP: Indice sobre patrimonio. Peso del dinero sobre
el nivel de fortuna (promedios).

(2) Reales: Promedio de reales de vellon.

Fuente documental. Archivo Historico Provincial de
Burgos. PN. Multiples Legajos.

Tabla 3. Hogares can dinero en Burgos (XVIII)

Categorias socio-           1700-1730   1731-1760   1761-1790
profesionales

HILANDERAS                                45.4         50
JORNALEROS                     100                     40
LABRADORES                                51.8        12.5
ARTESANOS                     66.7        62.5        68.2
COMERCIANTES                              93.3        82.3
BUROCRATAS                     50         57.6        41.7
SERVICIO PUBLICO               40         47.4         65
NOBLEZA RENTAS                            35.7        92.8
ECLESIASTICOS                 31.2        64.3        78.9
MILITARES                                  25          75

Nivel de fortuna (Reales)   1700-1730   1731-1760   1761-1790

0-10.000                       30         34.2        42.5
10.001-50.000                 37.5        64.5        54.3
501.001-250.000                40         76.9        87.8
>250.000                                  77.8         100

Extraccion estamental       1700-1730   1731-1760   1761-1790

General o Pechero              30          50         54.7
Nobiliar                      46.1        57.3        62.9
Eclesiastico                  27.8        65.5         80
TOTAL                         34.1        55.7        61.4

Fuente documental. AHPB. Protocolos Notariales.
Multples Legajos.

Tabla 4. Buena/Mala manada

Estamentos                  Solo vellon   Oro y Plata

GENERAL                        71.2          28.8
CIUDAD                         46.1          53.9
CLERICAL                       33.3          66.7
NOBILIAR                       28.8          71.2

Reales (Nivel de Fortuna)   Solo vellon   Oro y Plata

0-10.000                       73.7          26.3
10.001-50.000                  45.8          54.2
50.001-250.000                 21.1          78.9
>250.000                        6.7          93.3

Fuente documental. AHPB. PN. Multiples Legajos

Grafico 1. Promedio de dinero en los hogares (siglo XVIII)

1700-1720   2431
1721-1740   4704
1741-1760   14622
1761-1780   24016
1781-1799   47991

Note: Table made from bar graph.

Grafico 2. Presencia de dinero en los hogares

            CON    SIN

1700-1720   25     75
1721-1740   49,2   50,8
1741-1760   55,2   44,8
1761-1780   62,1   37,9
1781-1799   58,9   41,1

Note: Table made from bar graph.

Grafico 3. Presencia de dinero en
Burgos (siglo XVIII) SIN CON

        SIN    CON

JOR     62,5   37,5
LAB     60,9   39,1
HIL     57,9   42,1
MIL     55,5   44,5
BUR     51,3   48,7
TOTAL   44,2   55,7
SP      42,8   57,2
CLE     41,8   58,2
ART     38,9   61,1
NOB     33,3   66,7
COM     20,5   79,5

Note: Table made from bar graph.

Grafico 4. Presencia de dinero en casa (siglo XVIII)

REALES DE VELLON

               SIN    CON

0-10000        62,6   37,4
10001-50000    42,7   57,3
50001-250000   21,2   78,8
>250000        8      92

Note: Table made from bar graph.

Grafico 5. Presencia de dinero en casa

               SIN    CON
General        49,1   50,9
Burgos         44,2   55,8
Eclesiastico   41,8   58,2
Nobiliar       40,9   59,1

Note: Table made from bar graph.

Grafico 6. El dinero en el nivel de fortuna

         TOTAL   CON

LAB      3,4     8,6
JOR      4,8     12,8
HIL      6,8     16,2
BUR      6,9     14,2
SPU      8,9     15,6
CIUDAD   9       16,1
NOB      10,3    15,4
COM      10,6    13,3
CLE      11,3    18,9
ART      11,8    19,3
MIL      20      45,1

Note: Table made from bar graph.

Grafico 7. Buena moneda/Mala moneda

      Solo vellon   Oro/plata/vellon

JOR   100           0
LAB   93,7          6,3
ART   59            41
SPU   52,2          47,8
HIL   50            50
COM   42,8          57,2
CLE   33,3          66,7
BUR   28,6          71,4
NOB   11,1          88,9
MIL   0             100

Note: Table made from bar graph.

Grafico 8. Buena/Mala moneda en Burgos

           Solo vellon   Oro y Plata

GENERAL    71,2          28,8
CIUDAD     46,1          53,9
CLERICAL   33,3          66,7
NOBILIAR   28,8          71,2

Note: Table made from bar graph.
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Author:de la Higuera, Francisco Jose Sanz
Publication:Pecunia
Date:Jan 1, 2013
Words:11994
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