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Between time and historicity: reflections on W. G. Sebald's austerlitz/ entre el tiempo y la historicidad: reflexiones sobre austerlitz, de W. G. Sebald.

"Atrincherarse en lo empirico no aumenta el conocimiento, sino la ignorancia"

Juan Jose Saer, El rio sin orillas

"Los relojes miden comparativamente otros relojes; no tienen nada que ver con el tiempo"

Juan Jose Saer, La grande

Como insinuan los epigrafes, el tema principal que abordaremos en el presente trabajo esta intimamente relacionado con el conocimiento, el tiempo y las formas de acercarse a ellos, construirlos y escribirlos; es decir, nos detendremos sobre la posibilidad de que "lo empirico", "los relojes", lo mensurable, no sean el unico modo de generar conocimiento, no sean la unica manera de entender el tiempo, no sean la unica forma de historizar la experiencia humana. Estudiaremos, a partir de esa posibilidad, las relaciones entre tiempo e historicidad que pueden expresar distintas formas de escritura.

?Cual es, entonces, el tipo de escritura que tiene el conocimiento entendido empiricamente y el tiempo, medido y medible, clasificado y clasificable, como tema y objeto? ?De que trinchera tendriamos que salir, que relojes deberiamos apagar, para conocer las distintas formas de la experiencia humana y de su relacion con el tiempo si quisieramos, de otros modos, historizarla?

Pensamos en la historiografia moderna (cientifico-academica), en como entiende el tiempo, el conocimiento y de que modo los aborda, construye y representa. Pensamos, tambien, en aquellas otras formas que nos brinda el abordaje de la literatura en general y ciertas formas de su escritura en particular.

Por otro lado, partimos de la base de que toda idea es tributaria de una forma. Nos preguntaremos principalmente sobre el modo en que una forma esta indisociablemente relacionada con la idea que crea. Nuestro analisis se focalizara en la ultima novela de W. G. Sebald, Austerlitz, editada por primera vez en el ano de 2001, que trata de la busqueda y construccion del origen de un hombre, Jacques Austerlitz, que, siendo un nino judio, es exiliado por la ocupacion nazi de Praga, y pierde, por ese motivo, su identidad. Reflexionaremos en torno a los modos en que Austerlitz, como obra literaria, nos permite pensar la historicidad de la experiencia humana. Trabajaremos esa cuestion a partir del relato de Jacques Austerlitz, personaje principal de la novela, y de su forma de entender, vivir y contar la historia, de como cuenta su propia historia. ?Que experiencia temporal de la historia nos brinda Austerlitz? ?De que modo estan puestas en relacion las dimensiones temporales del pasado y del futuro en cada presente? ?Cuales y como son cada una de esas dimensiones?

La escritura de Sebald y esta novela en particular, creemos, nos permitiran estudiar las formas en que nuestra idea de tiempo afecta nuestra idea de historia, como esas ideas condicionan, a su vez, nuestras escrituras (historiograficas o literarias) y con que amplitudes una narracion puede expresar temporalidad, teniendo en cuenta las complejidades de definir cuando empieza y cuando termina un acontecimiento.

Utilizaremos, de manera analitica y dialogada, ideas y conceptos de distintos autores que han estudiado profundamente los temas mencionados, tales como Hayden White, Reinhart Koselleck, Francois Hartog y Michel de Certeau, que nos brindaran una guia critica en torno a los distintos problemas que abordaremos. Finalmente, estudiaremos que aportes nos puede brindar la novela estudiada, teniendo en cuenta los analisis realizados, sobre las formas de abordaje y construccion de conocimiento sobre los eventos extremos propios del siglo XX, como la "solucion final" y el Holocausto, que han sido conceptualizados por White como "acontecimientos modernistas". Adoptaremos esa categoria para analizar el modo en que en la novela son entendidos y representados esos acontecimientos, que dejaron su impronta en Austerlitz en tanto protagonista. Pondremos en juego tambien otras nociones whiteanas, las de "pasado practico" y "pasado historico", con el objetivo de vincularlas, especialmente, con las de "presentismo" y "tiempo imprescriptible" de Hartog, en torno al problema de la representacion historiografica y literaria de los eventos modernistas.

Sobre la forma del tiempo, de la historicidad y de su escritura literaria

Austerlitz es una novela que, como casi toda la narrativa de Sebald, se basa en la experiencia de un narrador que comienza siendo el protagonista para luego volverse difuso en la peripecias de los personajes. En esta ocasion, se encuentra con Jacques Austerlitz, que, en distintas charlas a lo largo de una amistad duradera pero basada en citas ocasionales, narra la historia de la reconstruccion de su propia identidad, llena de agujeros, datos inciertos, sensaciones ambivalentes.

Austerlitz esta buscando "su tiempo", el de su familia, el de su historia. Y esa "vuelta" al pasado no es motivada por la idea de la historia magistra, sino por su necesidad (siempre presente) de comprender mejor "su presente", su molestia permanente, su sensacion de no lugar, su falta de identidad. Y ese tiempo (y el de esa busqueda) no puede ser lineal. Eso esta claro, para Austerlitz y para nosotros, desde el inicio de la novela, porque desde el inicio de su vida, segun le cuenta al narrador, no hay punto de partida ni de llegada. No hay origen. No hay una figura previa para consumar, para cumplir. (1) Dice Austerlitz: "toda mi infancia y juventud [...] no supe quien era en realidad" (SEBALD 2013, p. 48). Necesita, desde sus primeros anos, datos para poder construirla, sembrar raices y poder desplegarlas. Necesita datos para armar su historia, ordenar su tiempo, darle sentido a su existencia. Por eso, Austerlitz cuenta con un gran acervo de otros datos. Austerlitz es un erudito, un historiador del arte; pero son el desconocimiento y la necesidad de aprehender su verdadera identidad los que desencadenan el inicio de esa busqueda (y de ese, su tiempo). Y todos aquellos conocimientos, que son parte de su modo de sobrevivir en un mundo sin rostro, en un mundo enajenado de recuerdos, se vuelven, a partir de entonces, parte de su equipaje, estan en el y en su mochila, la que lo acompana desde poco antes de iniciar sus estudios, de la que le afirma al narrador que es "la unica cosa realmente fiable en su vida" (SEBALD 2013, p. 44). La mochila, metafora de aquel que no tiene mas que ese lugar para guardar(se) y que, a su vez, es un peso elegido e ineludible en ese viaje incierto que es siempre su vida. Y, aunque erudito, Austerlitz no es un historiador tradicional. Su guia y su investigacion van mas alla de los metodos cientificos convencionales. Su busqueda esta motivada por algo que ni siquiera puede enunciar, hasta que ese malestar luego es acompanado por un nombre, su nombre. Asi como no hay figura, tampoco hay hipotesis de trabajo inicial. Es ese malestar el que, desde pequeno, lo expulsa de cada lugar del que intenta hacer su lugar. Austerlitz no tiene nunca un espacio-tiempo propio desde donde "contar". Nunca ha tenido, ni querido, un reloj. De sus primeros encuentros con el, el narrador dice: "nuestras conversaciones de Amberes, como a veces las llamo mas tarde, giraron ante todo, de acuerdo con sus asombrosos conocimientos especializados, sobre cuestiones de historia de la arquitectura" (SEBALD 2013, p. 12). Esos "encuentros belgas" se dan en Amberes, Lieja y Zeebrugge, en la segunda mitad de la decada de 1960 (SEBALD 2013, p. 12-35). A esos encuentros siguen las visitas del narrador al lugar de trabajo de Austerlitz, en Londres (SEBALD 2013, p. 36-38). Hasta que, a finales de 1975, el narrador nos cuenta que decide volver a Alemania, su pais natal, y que escribe a Austerlitz un par de veces desde Munich sin nunca obtener respuesta, "ya fuera porque, como pense entonces, Austerlitz estaba de viaje en algun lado, o porque, asi pienso ahora, evitaba escribir a Alemania" (SEBALD 2013, p. 38, subrayado nuestro). Ese "ahora" esta situado luego de 20 anos de esos eventos. En diciembre de 1996, Austerlitz y el narrador vuelven a encontrarse, como siempre fortuitamente, en el Salon Bar del Great Eastern Hotel, en Liverpool Street, pero todo ha cambiado. Ninguno de los dos es el mismo, aunque, segun el narrador, Austerlitz este igual que siempre y acompanado por la misma mochila, la cual dispara en el narrador la idea de que hay cierto parecido entre Austerlitz y el filosofo Ludwig Wittgenstein, quien llevaba tambien a todos lados consigo su mochila. Fue en ese nuevo reencuentro cuando, por primera vez, Austerlitz incorpora el relato de su historia personal, ordenando los hechos y anecdotas de manera cronologica y estableciendo distintas etapas en ella que se suceden (SEBALD 2013, p. 39-47). Primero su infancia, en Gales, durante los anos 1940, en la casa de sus padres sustitutos (SEBALD 2013, p. 48-61). Luego, la adolescencia y sus vivencias en la escuela, su amistad con el profesor de historia europea, Hilary (SEBALD 2013, p. 62-77). Momento clave de su historia: al comienzo del trimestre del verano de 1949, el director de la escuela lo llama a su despacho y le comunica que no debe firmar mas sus examenes escritos como Dafydd Elias, sino como Jacques Austerlitz. Se da asi el descubrimiento de su verdadero nombre, el verdadero punto de (su) partida (SEBALD 2013, p. 70-77). Dice Austerlitz:

cuantas mas veces pronunciaba Hilary [cuya obra maestra era, segun Austerlitz, justamente sobre la batalla que lleva su mismo apellido] ante la clase la palabra Austerlitz, tanto mas se convertia en mi nombre, y tanto mas claramente creia reconocer que lo que al principio habia sentido como una mancha vergonzosa, se habia transformado en un punto luminoso que flotaba continuamente ante mi, tan prometedor como el sol del propio Austerlitz al levantarse sobre la niebla de diciembre (SEBALD 2013, p. 76).

Su apellido, Austerlitz, es el nombre de una ciudad y de una reconocida batalla historica. Es un lugar y un evento del pasado. Es un espacio y un tiempo. Es un punto de partida desde donde comenzar a contar. Luego, continua Austerlitz relatando al narrador su amistad con Gerald Fitzpatrick, la cual, como el apoyo de Hilary, lo ayudo especialmente durante su estadia en el colegio (SEBALD 2013, p. 78-99). Austerlitz y el narrador, esa noche del reencuentro en el bar del Great Eastern Hotel, pautan una cita para el dia siguiente. Se encuentran, salen a caminar por la orilla del rio hasta llegar al observatorio real, el cual visitan durante varias horas y en el que Austerlitz, mientras saca fotos, comienza una larga disquisicion sobre el tiempo; salen de ahi y bajan hacia el Parque de Greenwich, visitan una casa abandonada, Iver Grove, que se alza en medio de la espesura. En la chimenea de la casa, una acuarela, inspirada en la View from Greenwich Park, de Turner, le recuerda su ultimo paseo con Gerald a principios del verano de 1966, por lo que le cuenta al narrador que habia sido un mal dia cuando se habia enterado de que Gerald se habia estrellado en los Alpes de Saboya y que quizas ese habia sido el comienzo de su propia decadencia, de aquel encerrarse en si mismo cada vez mas enfermizo con el transcurso del tiempo (SEBALD 2013, p. 100-119). Despues de casi un trimestre, el narrador vuelve a visitar a Austerlitz en su casa de Alderney Street en Londres. Austerlitz retoma la historia de sus investigaciones y habla del padecimiento de su escritura, de su insomnio y vagabundeo nocturno por Londres, del recuerdo de su amiga Marie de Verneuil y de otros recuerdos fragmentarios, cuya emergencia le advierte el gran esfuerzo que ha realizado, a lo largo de su vida, por no recordar nada y evitar todo lo que se refiriese a su desconocido origen, aunque, dice Austerlitz, "toda la historia de la arquitectura y la civilizacion de la edad burguesa que yo investigaba se orientaba hacia la catastrofe que ya se perfilaba entonces" (SEBALD 2013, p. 142). Esa autocensura, le cuenta Austerlitz al narrador, lo habia llevado, en el verano de 1992, a su derrumbamiento nervioso, del que habia logrado salir la primavera siguiente, momento en el que habia emprendido la investigacion sobre sus origenes, hasta llegar al descubrimiento de su exilio forzoso en tren a Inglaterra desde Praga, por ser un nino de familia judia, en pleno proceso de ocupacion nazi. A partir de ese dato, Austerlitz comienza la busqueda de los destinos de sus padres, que lo lleva, primero, al barrio de su infancia, donde se reencuentra con su ninera Vera, quien le cuenta lo que sabe de sus padres, Agata y Maximilian; luego, a repetir ese viaje en tren, cruzando Alemania; a visitar el gueto de Terezin, donde habia estado su madre antes de su deportacion al Este y perecimiento (SEBALD 2013, p. 119-254); y, finalmente, a mudarse a un barrio de Paris, donde su padre habia tenido su ultima direccion, para buscar sus huellas e investigarlas en la nueva Biblioteca Nacional (SEBALD 2013, p. 254-287). Esta tambien es la ciudad del ultimo encuentro entre Austerlitz y el narrador, de su despedida y de su nueva (y abierta) bifurcacion de caminos: Austerlitz va tras una pista sobre su padre en el campo de Gurs y el narrador viaja para visitar nuevamente la fortaleza de Breendonk (Willebroek), donde termina de leer, junto al foso de agua, el decimoquinto capitulo de Heshel's Kingdom, un libro del filologo londinense Dan Jacobson que Austerlitz le habia regalado en su primer encuentro en Paris y que trataba de la busqueda, por parte del autor, de su abuelo, el rabino Yisrael Yehoshua Melamed, llamado Heshel. De alli, el narrador vuelve a Mechelen, Belgica (SEBALD 2013, p. 287-296).

Para Hayden White, Austerlitz, si bien se presenta como un Roman, es decir, como una novela, lo es pero de un modo diferente. Es una novela "en la que no pasa nada, que carece de cualquier cosa remotamente parecida a una trama o a una estructura de trama" (WHITE 2012, p. 20-21, subrayado nuestro). Asi, ese "no pasa nada" que senala White puede ser leido como una alusion temporal, un indicio formal de como el narrador y el personaje principal conciben el tiempo. La superposicion de voces, de narradores, de historias, de datos, expresa tambien la superposicion de tiempos o la existencia de una temporalidad que es multiple, si se quiere, y paralela a la vez. Seria una especie de sistema de cajas chinas o una gran mamushka cuyo inicio es la materia misma, inaccesible a nuestros ojos, y cuyo fin tambien lo es. No tiene borde, es un punto inubicable e imperceptible. Para White, entonces, "el significado de este Roman surge de los intersticios de las sucesivas descripciones de lugares y edificios que evidencian que la civilizacion ha sido construida sobre una estructura de maldad, encarcelacion, exclusion, destruccion" (WHITE 2012, p. 21). El significado surge de los intersticios, creemos, porque surge de la forma. No surge de una trama, no surge de los datos, no surge de la informacion historica, de los monumentos o de los documentos. El significado surge del tiempo y la historicidad que expresa su forma de escritura, que podriamos vincular con el estilo literario modernista. (2)

Asi, los "dispositivos" literarios de Sebald "sirven para producir un lente ficcional a traves del cual se justifica una opinion (etica o moral) en un mundo real de hechos historicos" (WHITE 2012, p. 21). Se quiere construir una historia, se buscan datos, pero no hay narracion continua ni causal de hechos. Cada dato compone un fragmento de la "historia", que no es en si la del protagonista, sino la de este inmerso en un mundo y una epoca que no tienen borde. El mismo es esa historia, su enajenacion y su reconstruccion identitaria. En el se condensa la historia toda, porque no tiene origen, porque no la comprende y porque no tiene fin. Asi, tambien vemos con White como, "tanto en el caso del protagonista como del narrador, la nocion misma de personaje explota y asume la forma fragmentaria propia de los hombres sin atributos. (3) Y, aun asi, el libro esta lleno de informacion historica, de leyendas y de datos" (WHITE 2012, p. 21).

La novela esta estructurada en bloques de parrafos llamativamente extensos. Podemos encontrar muy pocos puntos y aparte con un renglon de por medio separando esas grandes unidades tematicas y temporales, que, a su vez, contienen diversos eventos, anecdotas y tiempos. De hecho, podemos encontrar esos puntos solamente en las paginas 31 (1-31: primer encuentro), 36 (31-36: segundo bloque de encuentros, los "encuentros belgas"), 119 (36119: tercer bloque de encuentros, en Londres, el descubrimiento de su nombre), 254 (119-254: cuarto bloque de encuentros, en casa de Austerlitz en Londres, el descubrimiento de su origen y del destino de su madre), 287 (254-287: quinto bloque de encuentros, en la casa de Austerlitz en Paris, la busqueda del destino de su padre); y el punto final, en la pagina 296 (287-296: ultimo encuentro entre Austerlitz y el narrador en Paris y su despedida). Esas son las marcas de los encuentros de Austerlitz y el narrador y de los momentos entre dichos encuentros. Y esos quiebres "sintacticos", creemos, son las marcas de aquellos "intersticios" que mencionabamos. Su significado temporal se expresa, entonces, por medio de esas marcas sintacticas que indican esos quiebres, esos "pasajes" temporales. Tomando el analisis de White,

si hay algun argumento que extraer del libro, solo puede inferirse del modo en que los acontecimientos que se relatan a lo largo de la (no) accion estan cifrados de forma figurada. Asi, todas las narraciones o todos los relatos de series de acontecimientos que aparecen presentados narrativamente, es decir, con la forma de un cuento, pueden ser traducidos como dispositivos puramente conceptuales (WHITE 2012, p. 21-22).

?Que experiencia temporal nos habilitan esos dispositivos? ?Que idea de tiempo, de historia y de historicidad nos sugiere Austerlitz mediante su forma literaria?

Sobre el tiempo y las temporalidades en Austerlitz

El tiempo (nuestro tiempo reloj), para Austerlitz, es imaginario:

El tiempo, eso dijo Austerlitz en el observatorio de Greenwich, era con gran diferencia la mas artificial de todas nuestras invenciones y, al estar vinculada a planetas que giran sobre su eje, no menos arbitraria de lo que seria, por ejemplo, un calculo que partiera del crecimiento de los arboles o de lo que tarda en desintegrarse una piedra caliza, prescindiendo de que el dia solar por el que nos regimos no es una medida exacta, por lo que, para calcular el tiempo, tuvimos que idear un sol semiimaginario, cuya velocidad de movimiento no varia y que en su orbita no se inclina hacia el Ecuador. [...] si Newton creia realmente que el tiempo era un rio como el Tamesis, ?donde estaba el nacimiento y en que mar desembocaba finalmente? Todo rio, como sabemos, esta necesariamente limitado a ambos lados. Visto asi, ?cuales serian las orillas del tiempo? ?Como serian sus cualidades especificas, parecidas por ejemplo a las del agua, que es fluida, bastante pesada y transparente? ?De que forma se diferenciaban las cosas sumergidas en el tiempo de las que el tiempo no rozaba? ?Por que se indicaban en un mismo circulo las horas de luz y las de oscuridad? ?Por que estaba el tiempo eternamente inmovil en un lugar y se disipaba y precipitaba en otro? ?No se podria decir, dijo Austerlitz, que el tiempo, a traves de los siglos y milenios, no ha estado sincronizado consigo mismo? Al fin y al cabo, no hace tanto tiempo que comenzo a extenderse por todas partes (SEBALD 2013, p. 103).

El narrador de Austerlitz nos dice como el protagonista entiende el tiempo. La forma en que nos lo cuenta es lo que nos interesa describir y analizar. Forma y contenido, indistinguibles en la praxis de lectura pero aislables en el analisis, se imbrican en una escritura que establece una temporalidad particular.

Asi, sobre el tiempo y su "actualidad", dice Austerlitz:

?Y no se rige hasta hoy la vida humana en muchos lugares de la Tierra no tanto por el tiempo como por las condiciones atmosfericas, y de esa forma, por una magnitud no cuantificable, que no conoce la regularidad lineal, no progresa constantemente sino que se mueve en remolino, esta determinada por estancamientos e irrupciones, vuelve continuamente en distintas formas y se desarrolla en no se sabe que direccion? Estar fuera del tiempo, dijo Austerlitz, que para las zonas atrasadas y olvidadas de nuestro propio pais era posible hasta hace poco, casi lo mismo que en los continentes por descubrir de ultramar, sigue siendo hoy posible como antes, incluso en una metropolis regida por el tiempo como es Londres. [...] bastaba cierto grado de infortunio personal para cortarnos de todo pasado y futuro. Realmente, dijo Austerlitz, nunca he tenido reloj, ni un pendulo, ni un despertador, ni un reloj de bolsillo, ni, mucho menos, un reloj de pulsera. Un reloj me ha parecido siempre algo ridiculo, algo esencialmente falaz, quiza porque, por un impulso interior que nunca he comprendido, me he opuesto siempre al poder del tiempo, excluyendome de la llamada actualidad, con la esperanza, como hoy pienso, dijo Austerlitz, de que el tiempo no pasara, no haya pasado, de forma que podria correr tras el, de que todo fuera como antes o, mejor dicho, de que todos los momentos de tiempo coexistieran simultaneamente, o mas bien de que nada de lo que la historia cuenta fuera cierto, lo sucedido no hubiera sucedido aun, sino que sucedera solo en el momento en que pensemos en ello, lo que, naturalmente, abre por otra parte la desoladora perspectiva de una miseria continua y un dolor que nunca cese ... (SEBALD 2013, p. 103-104, subrayados nuestros).

En estas extensas citas, en tanto contenido-forma, y como eslabones de la cadena de aquellos intersticios que componen el relato todo, experimentamos la temporalidad que emerge en Austerlitz mediante la idea de tiempo que expresan. Idea-tiempo que Austerlitz desarrolla en su digresion en aquel paseo por el observatorio real junto al narrador y que nos transmite la posibilidad de multiples, variadas y coexistentes formas de temporalizacion: presente eterno, presentizacion de la historia, historizacion del presente. Pasado presente. Presente futuro. Futuro pasado. Pasado futuro.

El historiador frances Francois Hartog elaboro una herramienta conceptual de gran utilidad para abordar esas inquietudes e interrogantes, el "regimen de historicidad". Queremos destacar tres de sus caracterizaciones generales: a) un regimen de historicidad "solo es una manera de engranar pasado, presente y futuro o de componer una mixtura de tres categorias, [...] uno de los tres compuestos es de hecho el dominante" (HARTOG 2007, p. 15); b) el regimen de historicidad intenta brindar "una herramienta heuristica, que contribuya a aprehender mejor no el tiempo, ni todos los tiempos ni el todo del tiempo sino, principalmente, momentos de crisis del tiempo, aqui y alla, justo cuando las articulaciones entre el pasado, el presente y el futuro dejan de parecer obvias" (HARTOG 2007, p. 38); y c) el regimen de historicidad "pone a nuestro alcance una de las condiciones de posibilidad de la produccion de historias: segun las relaciones respectivas del presente, del pasado y del futuro, ciertos tipos de historias son factibles y otros no" (HARTOG 2007, p. 39). Hartog establece, asi, por un lado, dos grandes regimenes de historicidad: el regimen antiguo, en el que la categoria del pasado prevalece sobre el presente y el futuro y "esta al alcance de la mano como reservorio de ejemplos"; y el moderno, en el que el futuro predomina, el progreso es el objetivo y motor y "el tiempo se ha convertido en actor y lo cortejan las nociones de anacronismo, de supervivencia, de aceleracion, de evolucion, de precursor, las de avance y retroceso, de vanguardia, de anunciador" (HARTOG 2011, p. 15), es decir, el regimen de los relojes que mencionabamos en la introduccion. Y, por otro lado, senala la hipotesis de la emergencia de uno nuevo, o sintoma de la crisis del regimen moderno: el presentismo, experiencia contemporanea del tiempo, cuyo diagnostico es "el de la fuerza y la imposicion de la categoria del presente" (HARTOG 2007, p. 15).

Con la nocion de regimen de historicidad, Hartog se propone retomar y "arrojar nuevas luces" sobre la tension a partir de la cual, segun Reinhart Koselleck, se engendraria el "tiempo historico", es decir, "en la determinacion de la diferencia entre el pasado y el futuro o, dicho antropologicamente, entre experiencia y expectativa" (KOSELLECK 1993, p. 15). El tiempo historico es producido asi por la distancia y las tensiones entre el "espacio de experiencia" y el "horizonte de expectativas". Esas categorias tambien son claves para nuestra indagacion y funcionan como punto de partida porque nos advierten que

no existe ninguna historia que no haya sido constituida mediante las experiencias y esperanzas de las personas que actuan o sufren. [...] No hay expectativa sin experiencia, no hay experiencia sin expectativa. [...] Por lo tanto, nuestras dos categorias indican la condicion humana universal; [...] remiten a la temporalidad del hombre y, si se quiere, metahistoricamente a la temporalidad de la historia" (KOSELLECK 1993, p. 335-337).

Todas esas categorias nos ayudan a pensar en los modos en que se relacionan tanto la literatura como la historiografia con la experiencia humana del tiempo, en la relacion entre la historicidad de esa experiencia y los modos posibles de su expresion y representacion. Literatura e historiografia representan, expresan y permiten distintas experiencias humanas del tiempo y por eso habilitan distintas historias e ideas en torno a este.

En Austeriitz, podemos discernir, en lineas generales, tres grandes temporalidades que se yuxtaponen de modos diversos. Por un lado, esta la temporalidad del narrador-personaje de la novela. Por otro lado, la del protagonista, Jacques Austerlitz. Y, finalmente, la temporalidad de cada historia, de cada uno de sus personajes, de cada anecdota que cuenta Austerlitz. Las anecdotas, a su vez, pueden diferenciarse, distinguirse, en tres tipos: 1) las que tienen a Austerlitz como protagonista; 2) las que tienen a otros (cercanos a el) como protagonistas; 3) las que tienen a "la historia/anecdota" en si misma como protagonista, es decir, la narracion de eventos del pasado que no parecen tener una cara precisa pero que de algun modo u otro empapan a Austerlitz mas alla de su declarada sensacion de no pertenencia a ningun lugar (o tiempo). Claro que ese no lugar es un lugar, finalmente. Ese no lugar, asimismo, manifiesta un malestar que va a atravesar toda la narracion, todas las temporalidades de la novela, todos sus protagonistas y personajes.

La diversidad y fragmentacion temporal se expresa, escrituralmente, en la pluralidad y superposicion de los narradores. Y, tambien, en los encuentros fortuitos y esporadicos entre el narrador y Austerlitz, que son, a su vez, los que estructuran la novela. Todo sucede en ellos y entre ellos. Esos son tambien, como dijimos, sus "intersticios". Podriamos hacer, entonces, una "arqueologia" que exprese la mixtura de las temporalidades en la novela en vez de intentar elaborar un relato cronologico o una cronologia reductivista basada en el orden de sus eventos, ya que, siguiendo a Koselleck (y al propio Austerlitz),

no hay una experiencia cronologicamente mensurable--aunque si fechable segun su motivo--porque en cualquier momento se compone de todo lo que se puede evocar del recuerdo de la propia vida o del saber de otra vida. Cronologicamente, toda experiencia salta por encima de los tiempos, no crea continuidad en el sentido de una elaboracion aditiva del pasado (KOSELLECK 1993, p. 339).

Creemos que, para ilustrar todas estas ideas, basta con dar un ejemplo de uno de los encuentros entre Austerlitz y el narrador, que expresa, como senalamos, un sistema temporal de cajas chinas: la velada de finales del invierno del ano 1997. Austerlitz le relata al narrador lo acontecido entre 1992 y 1993 (p. 166); lo invita a quedarse en su casa y le cuenta sobre el dia en el que Vera, su ninera, le hablo detalladamente de sus padres (p. 167-187); sobre su experiencia cuando visito el gueto de Terezin (p. 188-205); y que se reencontro con Vera y ella continuo contandole sobre su madre, sobre cuando supo que, en septiembre de 1944, Agata habia sido deportada al Este con otros mil quinientos internados de Terezin (p. 205-206); que en el momento de su despedida, Vera le conto como Agata, el dia de su partida de la estacion Wilson, le habia dicho: "el ano pasado fuimos de aqui a Marienbad. (4) Y, ahora, ?donde iremos?"; y que, en el verano de 1938, habian ido todos juntos a Marienbad (p. 207). Austerlitz le dice al narrador que no tiene ningun recuerdo de aquel viaje familiar, y que, quizas por eso, cuando estuvo alli con Marie, a finales de agosto de 1972, no sintio "mas que un terror ciego ante el mejor giro que queria entonces tomar mi vida" (p. 208-211). Marie le conto a Austerlitz la historia del balneario de Marienbad en el siglo XIX y en 1873 en particular (p. 211-212). Austerlitz sigue contando al narrador sobre su estadia en Marienbad con Marie, quien le habia preguntado una de esas noches "por que estaba tan abstraido, tan encerrado en mi mismo", y a quien, al poco tiempo, segun el, habia perdido por completo solo por su culpa (p. 212-218).

Ahora bien, esa idea de tiempo y esa forma de temporalidad que expresa Austerlitz ?con que regimen de historicidad se vinculan?

Como deciamos, Hartog denomino "presentismo" a la experiencia contemporanea del tiempo, en la que se ha impuesto una configuracion que se caracteriza

por la maxima distancia entre el campo [espacio] de la experiencia y el horizonte de espera [expectativa], distancia que linda la ruptura. De modo que el engendramiento del tiempo historico pareciera suspendido. De alli, quiza, la experiencia contemporanea de un presente perpetuo, huidizo y casi inmovil, que intenta a pesar de todo producir por si mismo su propio tiempo historico. Todo sucede como si ya no hubiera mas que presente, una especie de vasta extension de agua agitada por un incesante chapoteo (HARTOG 2007, p. 40).

Esa categoria nos remite, por su similitud, a la vivencia y descripcion de la relacion con el tiempo que experimenta y le relata Austerlitz al narrador de la novela. El "presentismo" se manifiesta, aqui tambien, como la expresion de una crisis del tiempo, de un tiempo de detencion "en el que la mirada hacia atras se volvio legitima: para abarcar el camino recorrido, para tratar de comprender en donde se estaba hoy en dia y por que" (HARTOG 2007, p. 167). De ese modo, el regimen de historicidad en el que era el futuro el que esclarecia el pasado, ideologia del progreso mediante, el regimen moderno, empieza a perder su evidencia. Y todo eso, esta crisis/detencion del tiempo, ese "no pasa nada" que senala White, esta muy presente en la novela, en general, y en el personaje Austerlitz en particular.

Austerlitz y los acontecimientos modernistas: sobre la historicidad, la historiografia y la literatura

En la novela se muestran muchos modos de hacer, escribir e interpretar la historia. Pero esta, ?es presentada como la "historia en si misma"? ?Entiende Austerlitz la historia de los eventos del pasado como la entiende la historiografia? ?Entiende la historiografia el tiempo y la historicidad del mismo modo en el que se expresan en Austerlitz?

La historiografia tambien construye su relacion con el tiempo. De hecho, podemos ver de que manera el modo en el que entiende la historiografia el tiempo condiciona el rol y el caracter que le atribuye al pasado. Michel de Certeau lo senala muy claramente:

la objetivacion del pasado, desde hace tres siglos, hizo del tiempo lo impensado de una disciplina que no cesa de utilizarlo como un instrumento taxonomico. En la epistemologia nacida con las Luces, la diferencia entre el sujeto del saber y su objeto funda aquello que separa del presente el pasado (DE CERTEAU 2011, p. 17).

Asi, la historiografia considera la relacion del pasado con el presente "bajo el modo de la sucesion (uno despues de otro), de la correlacion (proximidades mas o menos grandes), del efecto (uno sigue al otro) y de la disyuncion (o uno o el otro, pero nunca los dos a la vez)" (DE CERTEAU 2011, p. 24). El modo de esa relacion que describe de Certeau nos habilita a ampliar el analisis sobre la relacion de la historiografia con el tiempo y de como, retomando a Hartog, "segun las relaciones respectivas del presente, del pasado y del futuro, ciertos tipos de historias son factibles y otros no" (HARTOG 2007, p. 39). Podriamos decir entonces que a las historias que construye esa historiografia las "cortejan" aquellas mismas nociones que, como dijimos, Hartog le adjudica al regimen moderno de historicidad.

Para desarrollar esas ideas, White nos da una herramienta mas. Tomando a Michael Oakeshott, senala que podemos distinguir entre dos concepciones de "pasado", el "pasado practico" y el "pasado historico", cuya diferencia principal reside en el tipo de intencion que motiva las preguntas sobre ellos. Basicamente, la primera nocion nos sirve para responder a la pregunta "practica" kantiana (y por tanto etica) "?que es lo que deberia (o deberiamos) hacer?"; en cambio, la segunda nocion, no. Eso porque, para White, la distincion entre esas dos concepciones es util para diferenciar entre el estudio del pasado de los historiadores profesionales y "las formas en que el comun de las personas y los profesionales de otras disciplinas evocan, recuerdan o intentan utilizar 'el pasado' como un 'espacio de experiencia' (Koselleck) que sirva de base para producir juicios y tomar decisiones en la vida cotidiana" (WHITE 2012, p. 31). El pasado practico incluye aspectos de la vida humana que son muy poco dociles para su abordaje mediante las tecnicas propias de la disciplina historica profesional y tambien poco atendidos, ya que esta hecho de "esos recuerdos, ilusiones, fragmentos de informacion vaga, actitudes y valores que el individuo o el grupo reunen como mejor pueden para justificar, magnificar, excusar, encubrir o explicar las acciones a tomar en el proceso de un proyecto de vida" (WHITE 2012, p. 31). Por el contrario, la profesionalizacion de los estudios historicos requirio que el pasado se estudiara por si mismo, como una cosa en si misma que se opusiera a la literatura y que, para ello, sostuviera fervientemente la creencia de que "la imaginacion no tiene lugar en la labor de investigacion, pensamiento o escritura que la historia realiza" (WHITE 2012, p. 28). Aun asi, existe un margen, una brecha no controlada por los hacedores de ese "pasado historico", que es la que, segun White, abre el uso del lenguaje natural y la narracion para realizar sus representaciones "cientificas" de los acontecimientos historicos, dado que, "al seleccionar actores para los relatos que, en forma de cuento, hace del pasado, la historia nos imparte lecciones morales, queramos escucharlas o no" (WHITE 2012, p. 38-39).

Austerlitz conoce profundamente aquello que White denomina el "pasado historico". Lo estudia, lo trabaja incansablemente en toda su vida estudiantil e intelectual. Y no solo obtiene ese conocimiento. Austerlitz, en cada una de sus anecdotas y disquisiciones, le deja en evidencia al narrador (y este nos cuenta a nosotros) la magnifica coleccion de saberes que tiene. Son saberes de todo tipo: geograficos, matematicos, zoologicos, biologicos, literarios, ademas del que sustenta por su profesion de historiador de la arquitectura. Austerlitz tiene y usa (y parece valorar) documentos, fuentes de todo tipo, fotografias, mapas, recortes de diario, etc. A su vez, cada historia, cada anecdota, esta acompanada y representada en el libro por imagenes: mapas, fotos, dibujos, graficos, pinturas, cuadros, planos.

Esto dice Austerlitz sobre su experiencia como estudiante de historia europea, la cual podemos relacionar con su mirada acerca del pasado, y sobre las posibilidades de su conocimiento:

tratamos de presentar la realidad, pero, cuanto mas nos esforzamos, tanto mas se nos impone lo que siempre se ha visto en el teatro historico: el tambor caido, el soldado de infanteria que apunala a otro, el ojo desorbitado de un caballo, el invulnerable emperador, rodeado de sus generales, en medio del fragor congelado de la batalla. Nuestra dedicacion a la historia, segun la tesis de Hilary, era una dedicacion a imagenes prefabricadas, grabadas ya en el interior de nuestras mentes, a las que no hacemos mas que mirar mientras la verdad se encuentra en otra parte, en algun lugar apartado todavia no descubierto por nadie (SEBALD 2013, p. 75, subrayado nuestro).

Creemos que es en ese sentido que, para White,

la historia de las investigaciones de Jacques Austerlitz acerca del pasado reciente de Europa parece revelar solo que las personas que han hecho historia estaban, como los nazis, tan interesadas en esconder la evidencia de sus actos como en celebrar y monumentalizar sus intenciones (WHITE 2012, p. 22).

Sebald, como podemos inferir tambien de sus ensayos, (5) apuesta por la generacion de conocimiento a partir de la investigacion, del trabajo con documentos, lo que no le impide elegir la forma literaria o ensayistica para construir y presentar esos conocimientos. No habria una contradiccion entre la busqueda del pasado "real" y la forma ficcional de sus relatos acerca de ese pasado.

En Austerlitz, lo real parecen ser los datos historicos, las ciudades, las instituciones, etc., el "entorno", y lo ficcional, el protagonista y los personajes que, en cada historia, lo acompanan. Lo real, creemos, esta representado por (y expresa) la idea del pasado historico. Pero Austerlitz, en su busqueda ficcional, nos ensena a utilizar ese mismo pasado a nuestro favor, nos ensena que hay una diferencia radical entre ese pasado y el que el se construye. Nos muestra, como White, que hay modos diferentes de entender y de construir "el pasado". La construccion de su historia familiar, de su identidad, esta basada en un uso y entendimiento distinto de este que podemos vincular con la nocion de "pasado practico". Y ese vinculo se da tanto en la forma de esa historia como en el modo de su construccion: fragmentaria, vacilante, sensible, afectiva, sentimental, sensitiva. En Austerlitz podemos ver el pasaje del "pasado historico" al "pasado practico". Austerlitz parece construir su pasado a la manera de los historiadores profesionales cuando elabora una genealogia con los datos obtenidos en cada paso de su investigacion, pero el usufructo de su "espacio de experiencia" lo acerca cada vez mas a la concepcion del pasado practico. Austerlitz, creemos entonces, construye su pasado (su origen) de manera practica y utiliza el pasado historico como marco de referencia, no como horizonte.

Austerlitz, como deciamos, es una novela cuya escritura-forma tiene rasgos modernistas. Y es necesario destacar ahora que esos rasgos no son fortuitos. Nos hacen experimentar una temporalidad que esta vinculada con el tipo de eventos historicos que, de diversos modos, representa o refiere mas o menos explicitamente. Ellos son, en terminos whiteanos, los "acontecimientos modernistas": eventos extremos, de un nuevo tipo, que sucedieron solo en el siglo XX, tales como la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, y que pusieron en cuestionamiento los modos decimononicos (modernos-positivistas) de entender, estudiar y representar el pasado, porque

no se prestan a explicacion en terminos de las categorias suscritas por la historiografia humanista tradicional, que exhibe la actividad de los agentes humanos como si estos fuesen de algun modo completamente conscientes de sus acciones, y como si fuesen moralmente responsables de ellas, y capaces de discriminar claramente entre las causas de los acontecimientos historicos y sus efectos tanto a lo largo como a corto plazo en formas de sentido relativamente comun. [...] se supone que los agentes comprenden la historia en la misma forma que los historiadores profesionales lo hacen (WHITE 2003, p. 226-227).

El "acontecimiento modernista" remite a un discurso que capta un tipo de acontecimiento. Es el acontecimiento y el discurso sobre el acontecimiento. Entonces, el evento modernista no existe por fuera de su "escritura" modernista. Y Austerlitz es, como dijimos, una novela cuya forma tiene rasgos modernistas, que nos transmiten que Austerlitz, su protagonista, ha vivido de manera directa las consecuencias de ese tipo particular de eventos.

Sebald, en Guerra aerea y literatura, ensayo publicado por primera vez en el ano de 1999, nos dice sobre la literatura alemana de posguerra:

el ideal de lo verdadero, decidido en su objetividad al menos durante largos trechos totalmente carente de pretensiones, se muestra, ante la destruccion total, como el ultimo motivo legitimo para proseguir la labor literaria. A la inversa, la fabricacion de efectos esteticos o seudoesteticos con las ruinas de un mundo aniquilado es un proceso en el que la literatura pierde su justificacion (SEBALD 2010b, p. 55).

Sebald se pregunta alli tambien: "?puede la teoria del conocimiento materialista o cualquier otra teoria del conocimiento mantenerse ante esa destruccion?" (SEBALD 2010b p. 67-68). Como vemos, para el no es de cualquier modo que se debe proseguir esa labor literaria: "es con lo documental, [...] con lo que la literatura alemana de la posguerra se encuentra realmente a si misma e inicia el estudio serio de un material inconmensurable para la estetica tradicional" (SEBALD 2010a, p. 60). Y Austerlitz, creemos, es parte fundamental de ese encuentro y de ese estudio.

Sobre su visita al museo del gueto de Terezin, dice Austerlitz:

supe de la creacion de una economia de la esclavitud en toda Europa central, del premeditado desgaste de las fuerzas de trabajo, de los origenes y lugares de fallecimiento de las victimas, por que trayectos habian sido transportadas y adonde, que nombres llevaron durante su vida y que aspecto tenian ellas y sus guardianes. Todo eso lo comprendi y, sin embargo, no lo comprendi, porque cada detalle que se me revelaba en mi recorrido por el museo, a mi, que habia permanecido ignorante, como temia, por mi propia culpa, yendo y volviendo de una sala a otra, superaba con mucho mi capacidad de comprension (SEBALD 2013, p. 200-201).

Y supo, tambien, Austerlitz que, "a mediados de diciembre de 1942, es decir, en la epoca en que Agata llego a Terezin, se habia encerrado en el gueto, una superficie edificada de un kilometro cuadrado como maximo, a unas sesenta mil personas" (SEBALD 2013, p. 202). Conmocionado por todos esos descubrimientos, Austerlitz empieza a estudiar la obra de H. G. Adler, quien habia escrito entre 1945 y 1947, en las mas dificiles condiciones, acerca del establecimiento, desarrollo y organizacion interna del gueto de Terezin. Dice Austerlitz que esa lectura, si bien le permitio,

linea a linea, conocer lo que en mi visita a la ciudad fortificada no habia podido imaginarme, por mi ignorancia casi completa, se desarrollo, a causa de mis deficientes conocimientos de aleman, de forma interminablemente larga. [...] Tenia que desentranar silaba a silaba las palabras compuestas muchas veces formadas que no figuraban en mi diccionario, las cuales, evidentemente, eran producidas sin cesar por el lenguaje especializado y administrativo de los alemanes que imperaba por todas partes en Theresienstadt (SEBALD 2013, p. 236).

La sensacion de esa experiencia de lectura y traduccion interminablemente larga y densa se expresa en la oracion de casi ocho paginas (p. 237 a 245) en la que Austerlitz realiza, paradojicamente, una sintesis de lo que pudo conocer "de ese lugar extraterritorial" a partir de la lectura "interminable" del libro de Adler, en la que, ademas de su dificil traduccion, dice Austerlitz, tenia que intentar, con el mismo esfuerzo, encajar el significado que yo presumia en la frase de que se tratara y en el contexto ulterior, lo que amenazaba escaparseme una y otra vez, por un lado, porque no pocas veces necesitaba para una sola pagina hasta medianoche y, en ese largo proceso, se perdian muchas cosas, y por otro porque el sistema del gueto, con su deformacion en cierto modo futurista de la vida social, conservaba para mi el caracter de lo irreal, a pesar de que Adler lo describe hasta el ultimo detalle en toda su realidad (SEBALD 2013, p. 237, subrayado nuestro).

No alcanza "lo factico" para comprender esos acontecimientos, para asir su "realidad". Ni el estudio erudito pormenorizado de Adler le alcanza a Austerlitz para comprender "el sistema del gueto". Quizas, por medio de aquella extensa oracion, se presenta algo mas que la mera acumulacion de datos. Esa oracion de casi ocho paginas expresa un continuum que nos lleva, nos introduce en ese sistema de encastre "organico" que era el gueto, en el que cada cosa, cada persona, estaba previa y maquinalmente situada en una clasificacion y una funcion segun los objetivos del sistema. La forma de escritura de esa oracion expresa un ahogamiento, una falta de aire, que genera una sensacion de asfixia que acompana al constrenimiento de las palabras que parecen estar tan hacinadas, tal cual dice Austerlitz al inicio de esa interminable oracion, como esas "sesenta mil personas metidas a la fuerza en una superficie de apenas algo mas de un kilometro cuadrado" (SEBALD 2013, p. 237), entre las cuales pudo haber estado Agata, su madre. Como lo senalo Saul Friedlander acerca del problema de la representacion de esos eventos extremos y que nos transmite Austerlitz, aunque de un modo diferente, aqui tambien podriamos decir que "la profunda dinamica de los fenomenos se nos escapa" (WHITE 2007, p. 86-87).

Los eventos modernistas, como la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, expresan y producen a la vez la crisis del regimen moderno de historicidad. Inauguran un "tiempo imprescriptible" por el cual esos eventos tienen una existencia contemporanea a nosotros mismos, porque no prescriben. Dice Hartog:

La imprescriptibilidad "por naturaleza" del crimen contra la humanidad funda una "atemporalidad juridica" que puede ser percibida como una forma del pasado en el presente, de pasado presente, o mas bien, de extension del presente [...]. Hacia el futuro: por los dispositivos de la precaucion y de la responsabilidad, a traves de la consideracion de lo irreparable y de lo irreversible, por el recurso a la nocion de patrimonio y a la de deuda, que reune y da sentido al conjunto. Hacia el pasado: por la movilizacion de dispositivos analogos. La responsabilidad y el deber de memoria, la patrimonializacion, lo imprescriptible, en tanto que deuda. Formulado a partir del presente y gravitando sobre el, este doble endeudamiento, tanto en direccion del pasado como del futuro, marca la experiencia contemporanea del presente (HARTOG 2007, p. 234).

?Que podemos hacer cuando el espacio de experiencia no es suficiente para vaticinar una realidad como la que nos han dejado los eventos modernistas? En Austerlitz, esa experiencia contemporanea, presentista, del tiempo, esa doble deuda, se expresa y es posibilitada, entendemos, en y por su acercamiento "practico" al pasado. La nocion de pasado practico nos permite, entonces, vislumbrar y acercarnos a ese espacio de experiencia en el que el pasado aparece en este presente extendido, hacia atras y hacia adelante, como un cumulo inmensurable, sin orden, inclasificable, de experiencia y tambien de expectativa.

Conclusiones

Austeriitz nos permite pensar e indagar en los modos de historicidad de la experiencia humana, en la historicidad que transmite la forma de la escritura, en como experimentamos el tiempo por medio de la literatura; formas para las cuales es necesario abandonar esas trincheras, desactivar esos relojes, revolver esos calendarios; metaforas con las que hicimos referencia, en la introduccion, a los modos de entender y representar el tiempo de la historiografia moderna.

Como vimos, la experiencia del tiempo es distinta en la escritura historica moderna y en la escritura literaria modernista. Y esa diferencia, a su vez, esta relacionada con el tipo de escritura que revivio en el marco de las discusiones que empezaron luego de la Segunda Guerra Mundial por la emergencia y proliferacion de esos nuevos tipos de acontecimientos que White denomino "modernistas", eventos que encontramos representados modernistamente en Austeriitz mediante la forma de su escritura. Se trata de una novela en la que "no pasa nada", que nos transmite una idea, una imagen del tiempo. Alli, el pasado es parte constitutiva de la vida de los personajes, lo sepan ellos o no, mas o menos claramente. Tiene un uso practico, los/nos puede ayudar a entender como individuos y como parte de una sociedad/comunidad. El pasado no importa por si mismo, no se lo investiga para conocerlo como un objeto aislado de estudio. La investigacion del pasado asume, en la novela, la generacion de sensaciones, imagenes, sentimientos, inquietudes. Los eventos extremos que Austerlitz va descubriendo como fundacionales de su propia historia son eventos que nos interpelan para estudiar, representar y entender el pasado, la historia, de otra manera. El pasado historico de los historiadores profesionales no nos ayuda a pensar en que deberiamos hacer ante esos eventos, ante la crisis y el malestar que nos han dejado. Entender el pasado de otro modo nos permite abordarlo de otro modo, utilizarlo en un sentido practico, y tambien representarlo de otras formas, como, por ejemplo, mediante la escritura literaria modernista (o posmoderna). En Austeriitz, coexisten y dialogan esas dos concepciones de pasado y encontramos un modo de darle un uso relevante al pasado historico como un elemento mas que podemos tomar para construir nuestra propia historia. Es por eso que decimos que vemos, en la novela, un pasaje posible entre esas dos concepciones, a partir del cual el pasado, el presente y el futuro ya no tienen por que estar escindidos.

Recibido el: 25/8/2014

Aprobado el: 7/10/2014

doi: 10.15848/hh.voi16.840

Referencias bibliograficas

DE CERTEAU, Michel. Historia y Psicoanalisis. Mexico: Universidad Iberoamericana,

2011.

HARTOG, Francois. La temporalizacion del tiempo. Un largo recorrido. In: ANDRE, Jacques (dir.) ; DREYFUS-ASSEO, Sylvie ; HARTOG, Francois. Los relatos del tiempo. Buenos Aires: Nueva vision, 2011, p. 13-33.

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KOSELLECK, Reinhart. Futuro pasado: para una semantica de los tiempos historicos. Barcelona: Ediciones Paidos, 1993.

MUSIL, Robert. El hombre sin atributos. Barcelona: Seix Barral, 2010 [1930; 1933; 1943].

SAER, Juan Jose. Una literatura sin atributos. In:--. El concepto de ficcion. Buenos Aires: Seix Barral, 2010, p. 264-267.

SEBALD, Winfried Georg. Austerlitz. Buenos Aires: Anagrama, 2013.

--. Campo Santo. Barcelona: Anagrama, 2010a.

--. Sobre la historia natural de la destruccion. Buenos Aires: Editorial La Pagina, 2010b [1999].

WHITE, Hayden. El entramado historico y el problema de la verdad. In: FRIEDLANDER, Saul (comp.). En torno a los limites de la representacion: el nazismo y la solucion final. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes, 2007, p. 69-91.

--. El pasado practico. In: TOZZI, Veronica; LAVAGNINO, Nicolas (comps.). Hayden White, la escritura del pasado y el futuro de la historiografia. Buenos Aires: EDUNTREF, 2012, p. 19-39.

--. El texto historico como artefacto literario. Buenos Aires: Paidos, 2003.

--. Ficcion historica, historia ficcional y realidad historica. Buenos Aires: Prometeo, 2010.

Gilda Bevilacqua

gildasbevilacqua@gmail.com

Profesora

Universidad de Buenos Aires

Moreno 1607, piso 1, dpto. B, CABA

1093--Buenos Aires

Argentina

(1) Aqui hacemos uso de la nocion de causalidad figural de White, segun la cual "la concepcion estetica de la relacion [entre acontecimientos anteriores y posteriores] situa el significado preponderantemente en el acto retrospectivo de apropiacion de un acontecimiento previo, por medio del procedimiento de considerarlo una figura relativa a un evento posterior. No es un asunto relativo a la facticidad; los hechos del acontecimiento previo son los mismos aun despues de la apropiacion. Lo que ha cambiado es la relacion que agentes de un tiempo posterior establecen retrospectivamente con el evento previo como un elemento en su propio pasado --un pasado sobre la base del cual un presente especifico es definido" (WHITE 2010, p. 38).

(2) Tomando a White, sus principales rasgos formales son: la desaparicion del autor en tanto que narrador; la disolucion de todo punto de vista exterior a la novela; el predominio de un tono vacilante, interrogador e inquisitivo; el empleo de tecnicas tales como "discurso vivido", "flujo de conciencia", "monologo interno", capaces de hacer desaparecer la impresion de una realidad objetiva; la disolucion de la trama; y el uso de nuevas tecnicas para la representacion de la experiencia del tiempo y la temporalidad (WHITE 2003; 2007; 2010).

(3) Es interesante senalar que El hombre sin atributos (2010) es la novela mas reconocida de Robert Musil, un escritor austriaco de los mas trascendentes del siglo XX. La historia describe la decadencia de la sociedad del Imperio austrohungaro antes de la Primera Guerra y, por medio del personaje principal, Musil expone las complejidades de la modernidad y el racionalismo en la busqueda de un hombre desembarazado de las convenciones sociales. Juan Jose Saer, autor de nuestros epigrafes, a su vez, titula uno de sus ensayos "Una literatura sin atributos" (2010) para criticar el concepto de "literatura latinoamericana", que, segun su perspectiva, ancla la experiencia literaria en un origen espacio-temporal falseado por pretensiones realistas y costumbristas.

(4) Aqui encontramos una primera e interesante referencia implicita (o guino hacia el) a quien tambien trabajo extensamente el tema del tiempo, el pasado y sus formas de representacion, el cineasta frances Alain Resnais, y a su pelicula El ano pasado en Marienbad (1961). Esa referencia, creemos, no es casual. Como tampoco es casual que la indagacion en esas ideas generadas por esta forma particular de escritura nos lleve a pensar en como podemos encontrar ideas similares que puedan ser construidas por otros medios, por ejemplo, el cine. La segunda referencia a Resnais, ahora explicita, se da cuando Austerlitz analiza su documental Toda la memoria del mundo (1956) y lo relaciona con su propio relato sobre la Biblioteca de Paris y sobre la construccion de su propia historia. Dada su complejidad manifiesta, dejaremos abierto este aspecto para desarrollarlo en futuros trabajos.

(5) Ver Campo Santo (2010a) y Sobre la historia natural de la destruccion (2010b).
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Author:Bevilacqua, Gilda
Publication:Historia da Historiografia
Article Type:Ensayo
Date:Dec 1, 2014
Words:8839
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