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Between parents and siblings. Blood ties and politics of the people familiar with the deads in context of violence (Cordoba, Argentina)/Entre padres y hermanos. Lazos de sangre y practicas politicas de los allegados a muertos en contextos de violencia (Ciudad de Cordoba, Argentina).

La muerte mata mas los muertos no mueren

(Da Matta, 1997, trad. propia).

Introduccion

Tradicionalmente, las ciencias sociales se han ocupado de estudiar los simbolismos de las muertes violentas en distintos contextos y geografias, ya sea vinculadas a masacres, <<depuraciones etnicas>>, genocidios, desapariciones, mutilaciones y torturas, en torno a un uso politico de la crueldad (Nahoum-Grappe, 1996; Uribe Alarcon, 1990 y 2004), a la teatralizacion del exceso (Blair, 2007), como deshumanizacion y animalizacion (Burgat, 1996; Heriter, 2006), entre tantos otros. Las formas de morir y dar muerte articulan reciprocidades, distinciones, luchas de poder, limites y fronteras simbolicas, sociales y/o espaciales, inscribiendose en los cuerpos, en las memorias colectivas y en las formas de demarcar y significar territorios.

Ahora bien, tal como lo advierte Flores Martos, <<en los ultimos diez anos, hemos asistido a un cada vez mayor protagonismo y visibilidad en las ciudades, campos y cementerios de America Latina de diversas figuras que condensan y encarnan en modo vario a la muerte como agente con poderes para intervenir en la realidad cotidiana de los vivos>> (2014: 117). Algunos autores coinciden en reconocer ademas cierta correlacion entre esos procesos de patrimonializacion popular de la muerte con la agudizacion de los contextos de violencias en los que se inscriben (entre otros, Birman y Pereira Leite, 2004; Blair, 2007; Carozzi, 2006; Flores Martos, 2014; Miguez, 2006 y 2008).

Especialmente en Argentina, el morir siendo joven atraviesa por una etapa de progresiva normalizacion en los sectores populares urbanos, en la cual intervienen un conjunto multiple de entramados, entre los que se encuentran la escasez de recursos materiales y sociales, la criminalizacion de la pobreza, el consumo de drogas, represion policial abusiva, encarcelamiento y conflictos entre grupos locales (Epele, 2007 y 2010). La convivencia cotidiana de las personas provenientes de sectores economicamente empobrecidos con cierto tipo de muertes, va produciendo fuertes transformaciones sobre las concepciones de los jovenes en torno a la vida y a la muerte, con significativas implicancias sobre sus trayectorias (1).

En este marco, y a tono con la literatura que se viene desarrollando en las sociedades latinoamericanas, pueden encontrarse en Argentina algunos abordajes que tratan sobre la construccion social de santos o muertos milagrosos. Los trabajos de Carozzi (2005 y 2006) se dedican especialmente a analizar la santificacion de aquellas figuras que encarnan reclamos sociales no necesariamente organizados de manera explicita por la via de la protesta, tales como mujeres muertas por maridos violentos, muertas despues de ser violadas, o como la de los varones muertos por la policia, por la espalda o cuando se hallaban desarmados. Siguiendo esa linea, Miguez explora en Buenos Aires el caso de Victor <<el Frente>> Vital, un joven delincuente que fuera transformado en el <<santito de los pibes chorros (2) >> tras su asesinato en manos de la policia, representando de esta forma a la nueva delincuencia juvenil. Tanto Miguez (2008) como Carozzi (2006) concuerdan en que la emergencia de estos procesos de santificacion producidos en especial desde los anos 90, probablemente se deban a la potencialidad que tienen algunas figuras de expresar universos morales particulares.

Como parte de una investigacion etnografica y comparativa mas amplia que llevo a cabo desde 2007, y que aborda redes de relaciones familiares, sociales y politicas vinculadas a muertes en contextos de violencia en barrios populares y medios de la ciudad de Cordoba (3) (Argentina), me he dedicado a analizar las demostraciones de obligaciones sociales y de parentesco hacia los jovenes muertos--y hacia los que quedan vivos--segun las reputaciones individuales y colectivas involucradas y las afrentas morales que las muertes violentas despiertan.

En efecto, y tal como lo han demostrado la mayoria de los trabajos clasicos vinculados a la muerte (Aries, 1989 y 2000; Hertz, 1990), es usual que exista en diferentes culturas un conjunto de obligaciones morales de los allegados para con los muertos, en orden a purificar el cuerpo, ocultar la verguenza de las circunstancias de la muerte, evitar que nuevos males se esparzan hacia el resto de la sociedad, honrar su memoria para no ser castigados por ellos (Turner, 1996), y estas obligaciones pueden profundizarse mas aun cuando se trata de cierto tipo de muertes (Rodrigues, 1983).

Si bien los aportes que he referenciado resultan fundamentales para comprender la proliferacion de iconografias en los barrios populares de Cordoba en las ultimas decadas, segun vengo indagando no se tratarian esencialmente de muertos milagrosos, sino mas bien de muertos vivientes integrados a la dinamica familiar cotidiana.

Las marcas territoriales de las muertes de los jovenes y las practicas de sus allegados en torno a ellas, que abarcan tanto los tatuajes en el cuerpo, grafitis en las paredes y los altares ubicados en los espacios mas publicos de la viviendas, asi como aquellas grutas construidas en las calles de los barrios, operan para visibilizar la muerte y colectivizar la memoria, o en palabras de Louis-Vicent Thomas, para evitar <<la muerte social>> (1993). De modo que en las calles de los barrios se reinventan esteticas conmemorativas para no dejar anonima una muerte a traves de la disposicion de dispositivos seculares y religiosos que permiten recordarla, resignificarla, homenajearla y denunciarla de modo creativo.

Se trata de muertos que fueron estigmatizados en vida, y cuyas muertes vuelve a colocar a los jovenes bajo esta misma condicion si consideramos las versiones oficiales. Ciertamente deslegitimada en las clasificaciones sociales hegemonicas, el ajuste de cuentas resulta la nominacion mas convocada por los medios de comunicacion masiva y por la Justicia oficial para dar cuenta de las muertes violentas ocurridas en los barrios populares. Clasificacion que imputa cierto merecimiento en la medida en que hace referencia a las actividades ilegales de sus protagonistas, como la delincuencia y/o la venta y consumo de drogas. Quien mal anda, mal acaba, suele ser un dicho popular que se reproduce frecuentemente en casos como estos.

Propongo especificamente en este articulo reflexionar sobre la compleja y problematica articulacion entre politica y familia a traves del analisis de las algidas tensiones que desato la organizacion de una marcha para reclamar justicia en torno a la muerte violenta de un joven, en uno de los barrios populares mas habitados de la ciudad de Cordoba. La marcha resultara un camino fecundo para analizar los conflictos politicos locales y los modos que asumen las redes familiares, vecinales y asociativas en tales conflictos.

Muerte y politica

Buena parte de las investigaciones de las ciencias sociales han priorizado el estudio de las muertes violentas, en especial vinculadas a la violencia policial e institucional--tanto del pasado reciente como posteriores al retorno a la vida democratica--desde la perspectiva de la accion colectiva y los movimientos sociales (4), fuertemente influidas por la consagracion de la lucha de los organismos de derechos humanos en Argentina.

En principio puede considerarse que estos enfoques tienden a privilegiar una concepcion especifica de <<la politica>> que la circunscribe a ambitos relativamente formales o institucionalizados, como partidos y movimientos sociales. En algunos trabajos previos he senalado ya algunos de los obstaculos analiticos que devienen de circunscribir lo politico casi exclusivamente al activismo, insistiendo en la importancia de revalorizar las etnografias clasicas de la antropologia politica (5). Al final de este trabajo me centrare en senalar dos reverberaciones que podemos rastrear en este tipo de perspectivas y que refieren a cierta homogeneizacion, por un lado, de los actores que demandan justicia, y por otro, de sus repertorios politicos.

La primera repercusion resulta, a mi entender, de la tendencia a subsumir bajo la categoria <<familiares de victimas>> a un conjunto de actores, precisamente porque la mirada se concentra en aquellos que, desde ese enfoque, se conciben como mas <<politizados>>. Especialmente en Argentina y el Brasil, los referentes empiricos suelen conformarse consecuentemente en torno a madres y padres de victimas (6) que se nuclean en asociaciones especializadas, solapando a otros familiares y allegados (7), especialmente a los hermanos y hermanas, vecinos y amigos, que parecen no formar parte de estas organizaciones, pero que resultan fundamentales para regular los conflictos y tensiones familiares, barriales e institucionales que una muerte violenta suscita, con fuertes implicancias politicas. Como tratare de demostrar en este articulo, considero que la academia tiende a reproducir acriticamente las jerarquizaciones nativas de los lazos de parentesco--en especial entre madres, padres y hermanos (8)--y, por tanto, las formas diferenciales en que unos y otros se vinculan con el Estado, la Justicia y demas organizaciones especializadas--y hasta con el propio investigador--.

Una segunda derivacion ha sido senalada por otros autores (entre otros, Auyero, 2004; Quiros, 2008 y 2011) respecto de las miradas utilitaristas de la politica, especialmente cuando de sectores populares se trata. Si discurrimos mas especificamente en aquellos estudios concentrados en los actores que demandan justicia, podremos acertar ademas con cierto enfoque normativo, en la medida en que se senala al Estado y a la Justicia oficial como focos casi exclusivos de esas demandas y, por ende, como el unico modo posible de lidiar y resolver conflictos. Sin embargo, la actuacion de la Justicia oficial no necesariamente sutura la reparacion moral ante un dano sufrido--tal como ha sido senalado ya por numerosos antropologos, entre ellos especialmente Julian Pitt-Rivers (1977)--, ni anula las percepciones de las personas sobre las formas en que son o deberian ser efectivamente negociados esos conflictos.

A la luz de la propuesta de Flores Martos (2014), sugiero entonces advertir que la patrimonializacion de las muertes violentas permite confrontar las significaciones hegemonicas que las estigmatizan, posibilitando narrarlas <<desde abajo>> y dotandolas de las propias emociones, versiones y experiencias que sus familiares, amigos y vecinos movilizan en torno a ellas.

Ni el muerto se salva ... Distribucion de acusaciones tras una muerte

De unos cincuenta anos, Rosa habia quedado viuda hacia mas de una decada y desde entonces trabajaba como empleada domestica en casas de familias de la clase media alta cordobesa. La relativa continuidad laboral, junto a la conformacion de su familia con varias hijas mujeres que se hacian cargo de las actividades cotidianas de la casa y del cuidado de hijos y nietos mas pequenos, le permitian contar con ciertos recursos economicos y disponibilidad de tiempo para participar de La Asociacion, como tanto le gustaba, despues de haber perdido a dos de sus diez hijos. Gustavo murio en abril de 2006 de un disparo en un barrio aledano, y el Pelado, al ano siguiente, asesinado a unas cuadras de su casa por una banda de jovenes. La Asociacion, compuesta en su mayoria por vecinos del mismo barrio de Rosa, se fue consolidando como una de las mas conocidas de la provincia de Cordoba, al igual que otras existentes en el pais--como Asociacion Madres del Dolor, las Madres contra el Paco (9) y por la Vida, Comision de Familiares de Victimas de la Violencia Institucional (COFAVI), entre otras--.

Ya he analizado en textos anteriores los sistemas de inclusion y membresia que se fueron legitimando en esta asociacion en torno a las muertes injustas por inseguridad, que implicaron la delimitacion de una serie de fronteras reales y simbolicas. Quedaron excluidas de este proceso aquellas muertes en las que la reputacion del muerto fuera cuestionable --no solo en el momento mismo de la muerte, sino en relacion a su trayectoria de vida--.

Ahora bien, dada la proximidad de la fecha de conmemoracion de la muerte del primero de sus hijos fallecidos, y especialmente debido a que aun no habian sido encontrados los culpables del asesinato, Rosa y su familia deciden organizar una marcha.

Apenas ocurrida una muerte, los familiares del muerto suelen convertirse en especie de detectives para recabar indicios (10), de modo que terminan por acudir a cuanto vecino, conocido, vivienda o comercio encuentren a su paso. De hecho, un padre llego a trabajar hasta de remissero (taxista) en el barrio para poder averiguar lo que habia pasado con su hijo. Las detectivescas actividades terminan siendo alentadas por funcionarios judiciales, quienes requieren datos de todo tipo, tanto del muerto como del posible homicida (cuales eran los vinculos, con quienes andaban, trayectorias educativas y laborales, donde vive el sospechoso, por donde se mueve, etc.). El mecanismo mas sutil--pero de mayor repercusion--para estimular este tipo de roles se cristaliza asi en la inaccion de la propia justicia.

De todas maneras, los datos que consiguen los allegados resultan muchas veces circunstanciales y pueden incluir tantas variadas versiones como personas consultadas--gran parte de las cuales ademas se muestran remisas a declarar en ambitos formales--, por lo cual la justicia oficial no logra absorber adecuadamente asuntos como estos.

De no mediar estas averiguaciones, parece inevitable de todos modos que las familias vayan accediendo a conocer las diferentes versiones que circulan sobre lo sucedido, condimentando asi las versiones extraoficiales de secretarios y fiscales y tambien los puterias que pretenden ensuciar al muerto. Sin embargo, nada se sabia de la muerte de Gustavo. Esta circunstancia era la que sin duda agravaba la posicion de su primo, quien lo acompanaba en el momento de la muerte, por lo que caian sobre el sospechas y acusaciones par na querer cantar.

Me parece medular en este punto desmitificar aquello que aparece opacado en los analisis centrados unicamente en las normas y modelos juridicos, reduciendo la complejidad del mundo social (Sigaud, 2004). Las acusaciones post-mortem suelen extenderse a toda la red de parentesco y allegadas del muerto. Sin embargo, no asignan el mismo grado de culpabilidad, sino que se encuentran asociadas a diferentes responsabilidades sociales, segun los roles y obligaciones que cada uno deberia cumplir. A los hermanas varones--especialmente a los mayores--y al padre se le adjudica la culpa de no haberlo sabido proteger o aconsejar, a las hermanas mujeres y sobre todo a la madre les cabe la responsabilidad de no haberlo criado bien. <<Ni el misma muerta se salva>>, decia una senora del barrio, para dar cuenta de como tambien al muerto lo alcanza cierto grado de responsabilidad por no haber sabido defenderse o evitar situaciones de peligro.

Por su parte, los hermanas y amigas suelen resultar directa o indirectamente vinculados a la muerte, en especial quienes pertenecen a un mismo <<grupo de edad>>--si pudieramos pensarlo con Evans-Pritchard, (1987) [1940]--, en la medida en que compartieron alianzas, saberes, espacios y redes de sociabilidad con el joven muerto, y que los adultos tienden a desconocer. Conforme esta logica, siempre parecia estar latente la sospecha de que los hermanos y amigos pudieran acultar a saber alga mas ... Este recelo era frecuentemente adjudicado entonces a los hermanos, o en todo caso a los padres, pero nunca observe que estas sospechas pudieran socavar el dolor de una madre.

La premura por condenar a los culpables deviene entonces del temor de que el asesino siga en el barrio, ensucie al muerta--y por ende a su familia--, pero sobre todo, exponga a los hermanas y hermanas a la venganza. Son estos ultimos los que resultan alentados y desalentados de diversos modos a hacerlo. La liberacion provisoria del supuesto culpable por falta de pruebas o bien mediante el pago de la fianza, refuerza la posibilidad de que algun hijo o padre se desgracie por vengar una muerte. Cuando conviven en el mismo barrio tanto victimas como matadores, la frecuencia de potenciales encuentros logicamente aumenta, y si bien en algunos casos los contactos con el posible asesino y su familia tratan de sortearse por medio de la redefinicion de los recorridos y redes de sociabilidad, las tecnicas de evitacion no siempre resultan exitosas. Las represalias constituyen entonces formas de enfrentamiento--muchas veces latentes--para vengar una muerte, que se actualizan en contextos y situaciones especificas. Si quien ha cometido algun dano, reconoce de alguna forma la afrenta cometida, mudandose a otro barrio o <<privandose la libertad>> por algun tiempo, las disputas pueden menguar. Pero cuando parece ausente esta especie de reconocimiento implicito del acto cometido, o incluso por el contrario, nuevas afrentas se suceden provocativamente, caben entonces violentas resoluciones, mas aun cuando se comparte el mismo espacio de convivencia cotidiano.

La senal de la cruz: los preparativos de la marcha

Estas consideraciones sobre las circunstancias que atraviesan los allegados tras una muerte, simultaneas y de un gran impacto sobre la vida de las personas, me irian orientando para dimensionar por que Rosa no estaba interesada en organizar la marcha en las escalinatas de tribunales, ni en las calles o plazas del centro de la ciudad de Cordoba, sino en el barrio. Recuerdo que en otras movilizaciones organizadas por La Asociacion, los reclamos siempre rondaban la causa judicial: mover la causa, hablar con el juez, y especialmente reclamar que el sospechoso no salga en libertad.

Pero esta vez parecia diferente, y quizas por ello vino mi pregunta en ocasion de la realizacion del folleto para publicitar la marcha. Unos dias antes, Rosa y Andrea, una de sus hijas mayores, me piden que lo disene en computadora. Entonces les pregunto que querian poner ... Ellas se miran incomodas: <<no se, pone que reclamamos justicia, que basta de injusticias, que queremos que se esclarezca la muerte de Gustavo, no se, lo que se pone en todas las marchas>>.

Lo que los padres me estaban ensenando en varias situaciones era la importancia de repetir los estereotipos del activismo, ya probados en su eficacia, sin que por ello se alteren los propositos de cada evento particular. En efecto, la demanda de justicia fue uno de los elementos presentes en la marcha encabezada por Rosa. Para quien mirara desde afuera y se detuviera a observar solo los folletos, carteles y pancartas, esta seria la conclusion sobresaliente. Sin embargo, las motivaciones que se pusieron en escena no solo cuestionan las <<politicamente correctas>> grillas del investigador, sino que ademas se fueron definiendo--o redefiniendo--en el desarrollo mismo de la marcha. <<Limpiar el nombre del muerto>>, o bien, <<tratar de saber lo que paso, conmemorar la muerte, mostrar quienes son los vecinitos que tenemos, no dejarse callar>>, formaban parte de aquello que parecia motorizar la marcha.

El circuito habia sido planificado entonces por Rosa y su familia con refinado detalle. Se iniciaria en el barrio vecino donde fuera asesinado Gustavo, desde el mismo lugar de su muerte donde sus tias habian hecho colocar una cruz blanca, rodeada de arabescos con un corazon en el centro. La muchedumbre se dirigiria posteriormente hasta la plaza central del barrio de Rosa, y el evento culminaria con una misa en la parroquia ubicada frente a la plaza.

Este recorrido nos permite comprender como las muertes que se han producido en el mismo barrio o en zonas aledanas a la residencia del muerto y de su familia, parecen mas facilmente evocables en la medida en que alli se inscriben los sistemas simbolicos para componer el dolor --como el lugar de la muerte, la vivienda del agresor y del muerto--, asi como para instituir distancias sociales, espaciales y simbolicas entre vecinos, entre victimas y victimarios, entre muertos y matadores; pudiendo otorgarle asi mayor eficacia y radicalizacion a la distribucion de acusaciones y distinciones entre unos y otros. Cruces, flores en los postes de luz, folletos o grafitis se han convertido en los ultimos anos en las demarcaciones privilegiadas para denunciar a matadores u homenajear a los muertos. Las escrituras en las paredes, anonimas o firmadas colectivamente en representacion de la banda del barrio, del grupo de baile o de la hinchada de futbol, resultan productivos modos de escrachar, <<dejen vivir, dediquense a trabajar>>, <<muerte a la yuta>>, o <<asesinos>> --como plasmaron las hijas de Rosa sobre las viviendas de los acusados en el barrio por matar a su otro hermano--. Pero tambien de construir la memoria colectiva, <<Gustavo y Pelado, nunca los olvidaremos>>, <<Pelado, no te olvidaremos, los chicos de la [calle] Timon>>, fueron algunas de las pintadas que se observaban proximas a la vivienda.

Los folletos fueron a parar la noche anterior sobre los postes de la avenida principal del barrio, gracias a la pegatina que encabezaron Andrea y algunos de sus hermanos. Rosa se comunico ademas con sus propios hermanos--varios de los cuales eran ademas vecinos--, algunos sobrinos, nietos y nueras, y tambien vecinos y amigos. Tanto ella como Andrea han ido acumulado experiencia en los preparativos de las marchas a lo largo de sus trayectorias dentro de La Asociacion. Por eso es que dedicaron meticulosas explicaciones sobre los pormenores de la marcha en una de las reuniones previas, de tal manera que garantizaran la mayor concurrencia posible. Sus formidables esfuerzos para especificar la ubicacion de la cruz como senal de partida, apelando a las mas variadas referencias espaciales y opciones de transporte, no tuvieron de todos modos demasiada eficacia. Para evitar confusiones los integrantes del grupo acordaron dirigirse entonces a la casa de Rosa para recien trasladarse hasta el punto de inicio.

Como podra verse, Rosa y Andrea abarcaron todas las especificidades organizativas que asegurarian el exito de una marcha. Exito medido entre los integrantes de La Asociacion por la capacidad de convocatoria y la repercusion en los medios de comunicacion masivos, en tanto suponen devendria en un posterior apoyo estatal y social. Considerando la numerosa familia podriamos decir que la marcha tendria asegurada ya una buena cantidad de concurrentes. Segun las apreciaciones de Rosa, sin embargo, esto no parecia ser suficiente. La relevancia de esta marcha tambien se vinculaba con las retribuciones de apoyo y compromiso hacia su persona que tanto la preocupaban (11). Preocupacion que era en parte explicable por el espacio simbolico que ocupaba entre los miembros de La Asociacion, ciertamente sustentado sobre cimientos ambivalentes. Por un lado, aparecia su compromiso, o en sus propias palabras, su acompanamiento hacia las actividades encabezadas por los padres del grupo. El <<saber judicial>> cosechado por Rosa, ademas era valorado, en tanto basado en su propio esfuerzo personal, <<por andar en tribunales casi diariamente, por insistir, no aflojar>>. Pero al igual que la mayoria de las madres, Rosa tambien debia lidiar con los juicios morales negativos respecto a lo sucedido no solo con un hijo, sino con dos de ellos. Considero que su preocupacion tambien devenia de lo que la asistencia y acompanamiento a la marcha podrian estar develando, esto es, la capacidad de transformar o no su caso particular en uno de interes colectivo. O, en palabras de Boltanski (12), <<para conducir un caso y someterlo al veredicto de la opinion, es necesario comprobar las capacidades de generalizacion que encierra un incidente>> (2000: 238). Y que evento sino la marcha para poner a prueba un caso.

Hermanas y hermanos en marcha

Cuando llego a casa de Rosa aquel dia, unas horas antes de la marcha, la encuentro angustiada:
   Hay un problema, vos sabes que me llamaron esta manana para decirme
   que no hiciera la marcha desde la cruz. ?Viste que nosotros con La
   Asociacion estamos haciendo reuniones en salon del gobierno, y que
   a muchos no les gusta eso porque dicen que hacemos politica? Bueno,
   me llamaron todos de ahi, me llamo Roberto, me llamo Pablo [se
   refiere a funcionarios que mantienen contactos con Jose, el
   presidente de la organizacion y que han sido concejales]. Me llamo
   el comisario, y hasta el cura que parece que tiene que ir al acto
   [...]


A media cuadra de donde se ubicaba la cruz, precisamente ese dia y a esa hora, el gobernador se haria presente en un acto de la escuela de la zona para entregar materiales a los alumnos. Rosa continuo su relato indignada:
   No quieren que estemos los padres ahi porque habra periodistas, no
   quieren que le gritemos cosas. Pero no va a pasar nada, ?que se
   cree que somos nosotros?, y Pablo me contesta que no era por mi,
   pero que quizas otros padres si iban a querer gritarle. Que voy a
   hacer ... porque aca en mi casa quieren salir desde alla.


Con mi casa Rosa hacia referencia a sus hijos, hijas y su nuera que permanecian en silencio en el interior de la vivienda, con evidentes gestos de malestar. Ese mi casa, sin embargo, no solo estaba remitiendo a su familia, sino tambien a las obligaciones y expectativas de intercambios y demostraciones hacia el muerto implicadas en esa relaciones.

Conforme iban arribando las personas, la mayoria de ellos vecinos e integrantes de La Asociacion, Rosa y sus hijas colocaban unas cuantas sillas en el patio delantero de la casa y ofrecian gaseosa y agua en silencio, exponiendo cierta educada pero medida predisposicion como anfitrionas.

--?Que paso?--pregunto una madre y amiga de Rosa.

--Me llamaron desde esa manana, me dijeron que no puedo, que no hiciera la marcha ... porque a una cuadra iba a producirse un acto del gobernador.

Jose aclaraba:
   O sea ... vos podes hacer la marcha igual, lo que pasa es que ellos
   no quieren porque van a estar los medios, todos ahi y entonces
   sugirieron que salgamos de aca, porque la mayoria igual iba a venir
   a tu casa porque no sabian a donde quedaba la cruz, entonces bueno
   ...


En el medio de la discusion provocada por esa <<casualidad>>, recuerdo como todos apelaban a las marchas organizadas por Jose en el barrio para limpiar el nombre de su hijo--se habia dicho en los medios que su hijo habia muerto por un ajuste de cuentas--para marcar el inicio de La Asociacion.

--Claro Jose--contesto Rosa--pero lo que pasa es que vos no tenes quien te reclame, pero yo tengo a mis hijos que quieren que salgamos desde alla, entonces yo estoy mal porque no se que hacer ...

De nuevo Rosa alude a sus hijos ubicandolos como demandantes. De modificar el recorrido de la marcha, Rosa tendria que dejar subordinadas las obligaciones como madre a las de integrante de la organizacion (13). Seguimos en el patio de Rosa, con la sugerente pregunta de Jose:

--?Y te llamo Pablo?--explicitando a la vez los vinculos de confianza que los unen desde hace varios anos.

--Me llamo a ultimo momento, que el dice que el lunes vamos a ir a primera hora a Tribunales a hablar con el fiscal general, para ver que pasa con mi caso, que el no sabia nada de lo que habia pasado con mis hijos, me pregunto y dijo que ibamos a ir a hablar. Despues me dijo que le pasara los datos de mis hijas, que les iba a conseguir trabajo.

Jose.--Claro, !bueno mira vos sin querer todo lo que lograste! ... Porque te va acompanar el lunes ... Sin querer todo lo que conseguiste ... Yo no se, dicen que yo hago politica, yo no hago politica, vos podes hacer lo que vos quieras ... Pero es lo mismo si al final todos van a venir aca ... No sabiamos que iba a ser hoy esto justo, si no lo hubieramos cambiado para que no haya problemas.

Rosa insistio:--pero yo le dije que que se creen ?... que nosotros vamos a hacer lio?, !que podemos hacer nosotros! Y me contesto que a lo mejor nosotros no, pero que puede haber otras familias que estan en contra del gobernador, y que entonces pueden gritar o hacer algo.

--No, si yo te entiendo--dijo Jose--no se, como quieras ... Me parece que es lo mismo. Yo como madre te entiendo, pero como nosotros estamos en ese lugar haciendo las reuniones, por eso, no se.

Jose dijo entender a Rosa como madre, en tanto padre. Pero si el presidente coloca en el centro del debate a la sede de reunion del grupo, fue para <<recordarle>> su posicion dentro de una red de intercambios con los funcionarios--via la pertenencia de Rosa a La Asociacion--. Como en otras oportunidades en las que habia estado presente, el espacio fisico toma la modalidad de un prestamo, volviendo tangible y asible un favor que requeriria devolucion. Como padre y vecino de la familia intenta marcar su posicion intermedia, desligandose de hacer politica por las connotaciones negativas que esta practica conllevaba dentro del grupo en tanto reforzarian su posicion <<interesada>> en el asunto, en especial considerando sus relaciones preexistentes con algunos de estos funcionarios. Asi exalta los logros de Rosa--al parecer ya consumados--: trabajo para sus hijas y la aceleracion de la causa judicial. Dos ofrecimientos que Jose englobo como <<mira todo lo que conseguiste>>. Y un solo pedido: modificar el recorrido previsto.

Ante las palabras de Jose, muchos balbuceaban entre si con variadas muecas. Una vez acallados los murmullos, algunos expresaron: <<seria mejor no crear problemas>>. A Rosa se le caen las lagrimas, algunas madres intentan consolarla extendiendoles las manos. El reconocimiento colectivo de estas retribuciones solicitadas y explicitadas por Jose se sustentaron en la manera en que son concebidas por mis interlocutores, tanto La Asociacion como las interdependencias que unen a sus integrantes, en referencia a quien es su fundador y presidente. No necesariamente parece preciso acordar con su posicion respecto de la realizacion de la marcha para reconocer su prevalencia.

Tras ese aparente consenso, Jose se pone de pie, y anuncia que va <<a dar una vuelta en su auto por la cruz, para avisarle a la gente que este alla, que salimos desde tu casa>>.

--Yo no se que hacer, la verdad, yo me siento mal, porque mis hijos me dicen que al final por estar en La Asociacion, al final te hacen callar ...--decia Rosa.

La comunicacion que los funcionarios provinciales encauzan con anterioridad a la marcha, presentaba ciertamente una anticipacion al considerar de antemano los reclamos que la misma marcha vendria--supuestamente--a declamar. ?Para que hacer la marcha entonces si ya parecian cubiertas las demandas--o al menos las que supuso el funcionario provincial--?

Tal llanto de Rosa expresaba la confluencia de una serie de dilemas en torno a las obligaciones e intercambios que se deberian estar poniendo en juego a traves de la marcha, en funcion de sus propias expectativas. Los conflictos que se suscitan en ciertas situaciones <<se desarrollan fundamentalmente a partir de la necesidad de reconciliar lazos sociales en conflicto dentro de la misma comunidad y dentro de los mismos individuos>> (Pitt-Rivers, 1971: 25). En tanto madre debia cumplir con las obligaciones hacia su hijo muerto, rendirle homenaje el dia de conmemoracion de su muerte y reclamar justicia. Si partia hacia la cruz probablemente seria sancionada por sus companeros y pondria en peligro La Asociacion misma--o al menos asi concebida--, desestimando con esta opcion todo el esfuerzo realizado por ella en estos anos y el prestigio obtenido a traves de su acompanamiento a todos los padres. Los conflictos suscitados y los nuevos alcances que podria adquirir la realizacion de la marcha estrechaban gravemente las demostraciones que le podrian efectuar los padres de la organizacion. Al recibirlos en su propia casa, Rosa se veia obligada ademas a desplegar una serie de atenciones como anfitriona ante sus vecinos y companeros, que ha perfeccionado a lo largo de su trayectoria como empleada domestica y buena vecina. Mas alla de las tensiones grupales y politicas que se pusieron en escena, Rosa no podria abandonar alli a sus--hasta ahora--<<visitas>>, ni dejarlos esperando mientras la marcha era iniciada desde la cruz. Pero al haber decidido permanecer en el patio con los padres, estaba siendo cuestionada, en cambio, por sus propios hijos y familiares.

Reforzando las connotaciones sacrificiales de su posicion al retomar la postura de sus hijos, <<ellos dicen que al final me hacen callar>> y exponiendo los reclamos que estos le efectuarian en su casa, Rosa mostraba publicamente la encrucijada en la que se encontraba y los costos que acarrearia su decision de quedarse. Al mismo tiempo y tal vez a largo plazo, quedarse podria desembocar en la reactualizacion de su pertenencia, acompanamiento y dedicacion a La Asociacion.

Mientras estas discusiones se libraban en el patio, dentro de la vivienda las hijas e hijos de Rosa preparaban los elementos para partir hacia la cruz. Tambien la hijita de Gustavo y la nuera de Rosa. Remeras, imagenes, banderas, palos y flores. Al llegar Andrea a la casa con otro ramo en la mano, la tension aumento. Tras pronunciar un hola general --cuando en ocasiones habituales los saludos son mucho mas profusos dado que Andrea forma parte tambien de La Asociacion--, entro a la vivienda. Los hermanos iban y venian adentro, mudos, serios, nerviosos. Andrea me anticipo: <<nosotros vamos a salir desde alla ... A mi nadie me va a decir de donde tenemos que salir ... ?Vamos, no?>>, luego toma los carteles replegados en la mano y sale decidida, algunos de sus hermanas y hermanos detras. Incluso la mejor amiga del barrio de Rosa que se encontraba en el patio sentada dispersamente entre los padres de La Asociacion, se puso de pie disponiendose a caminar.

Andrea me repitio: <<?Vamos?>>. Ante esta doble interpelacion y mi promesa de tomar fotografias de la cruz, le consulte a Rosa con la mirada. Rosa cabecea, por lo que supuse que me estaba otorgando una especie de aprobacion. Mientras tanto, Andrea vocifera: <<Nosotros vamos para alla>>. A Rosa se le llenaron los ojos de lagrimas. Se tomo la cara. Una de las presentes le dijo a Rosa: <<No te pongas mal, por lo menos es decidida>>.

Emprendimos entonces la caminata hacia la cruz, mientras lamentaba perderme las discusiones en el patio. Me intrigaba saber especialmente como seria evaluada por los padres de la organizacion mi lealtad hacia la familia de Rosa. Las interpretaciones sobre la decision de Andrea, en cambio, estaban garantizadas de antemano. El vinculo como hermana del muerto se encontraba claramente deslegitimado en La Asociacion respecto del de las propias madres: <<No entiendo que hacen algunas hermanas en la organizacion; ellas no saben lo que nosotras sentimos, no es lo mismo; deberiamos ser solo madre y padres>>--repetian algunas madres en referencia a Andrea y a otra hermana que oficiaba de secretaria. Por lo mismo, su posicion aparecia supeditada a la de Rosa--y no viceversa--. Y Rosa habia decidido quedarse.

Durante las primeras cuadras, los carteles seguian cerrados, el ramo en la mano de Andrea, y los demas chicos cortaban flores por el camino. Una vez que llegamos a la calle principal, decidieron repartir la carga, cada uno tomo alguna foto. A los mas chiquitos les colocaron remeras con las fotografias impresas de Gustavo y el Pelado. Una pancarta negra que ya habia visto en otras marchas, fue cuidadosamente desplegada. Seguimos caminando casi en silencio. Eran mas de quince largas cuadras, y el paso era marcado por Andrea y su andar ligero y vehemente, guiado mas por enojo que por apuro.

Antes de llegar empezaron a sumarse a las filas otros familiares, hermanos de Rosa, algunos vecinos y parejas de los hijos. En un costado de la calle, estaba el cura parroco del barrio. Cuando nos acercamos hacia la ultima esquina, algunos policias con handies en la mano nos miraron y dijeron que se habia suspendido la marcha, que era en otro lado. Todos seguimos caminando, un cunado de Rosa les anuncio: <<nosotros vamos igual, es un rato nomas>>. Los uniformados no dicen nada. Nosotros seguimos. Se escucha que le comunican esta nueva informacion a alguien.

Llegamos a la cruz, los chicos acomodan los carteles en silencio, Andrea coloco agua en un envase de vidrio para ubicar alli las flores. Permanecimos de pie alrededor de la cruz. Algunos se saludaron en un respetuoso tono susurrante, y ante las interrogaciones sobre la inexplicable ausencia de Rosa, obtuvieron una corta y directa respuesta que remarcaba la condicion de obligatoriedad: <<se tuvo que quedar en casa con los padres de La Asociacion>>. Desde alli los hijos trataban de mirar el movimiento del acto del gobernador, solo se distinguian policias, algunos autos, pocas personas caminando. El gobernador al parecer ya estaba dentro de la escuela.

Luego de los preparativos el cura anuncio: << vamos a rezar por Gustavo para que descanse en paz y para que su familia tenga muchas fuerzas, rezamos un padrenuestro, un avemaria y un gloria>>. Unos veinte minutos despues decidieron volverse, ya eramos unas treinta personas. La vuelta enarbola los carteles.

Al pasar por un taller mecanico, la gente que nos miraba pasar grita: <<Tienen que ir a reclamar ahi [senalando donde era el acto], ahi esta el gobernador>>. Andrea susurra un insulto. Despues de unos minutos dijo: <<Ahora se quieren hacer los interesados, ellos no me van a decir que hacer, estoy muy enojada, nunca hicieron nada, y esta marcha estaba avisada desde hace mucho, por que vamos a cambiar a ultimo momento, no es asi, y yo se lo voy a decir a Jose ...>>.

A unas cuadras de la casa de Rosa, los hermanos detuvieron la marcha. Veronica corrio apresurada hacia su casa para avisarles. Esperamos unos minutos y aparecieron los integrantes de La Asociacion con la pancarta tipica--que reza <<Queremos Justicia>>--encabezada por algunas madres, entre ellas Rosa con cara de angustia.

Detras de la cartelera negra se ubicaron los familiares y amigos que venian desde la cruz. Una vez que dimos la vuelta a la plaza, entramos a la parroquia, Rosa acomodo la foto en el altar, los otros familiares la imitaron, y comenzo la misa.

Conclusiones: reconfiguraciones <<sobre la marcha>>

Si lo que ha caracterizado a la movilizacion politica en torno al parentesco, especialmente en Argentina, es, como senala Vecchioli (2005), la relativizacion de la dicotomia moderna que lo asocia a un conjunto de relaciones del ambito domestico, intimo o privado, en oposicion a la esfera publica y al espacio de la politica, nuestro caso no viene a demostrar lo contrario. No pretendo sugerir que la particularidad de esta marcha --respecto del repliegue de las madres y padres de La Asociacion--implique cierta reclusion de las demandas en el espacio mas privado. Lo que me interesa mas bien destacar resulta de los modos que asumieron las redes familiares, vecinales y asociativas en las disputas locales para visibilizar una muerte violenta.

Aunque la categoria <<familiares>> suele extenderse a todos aquellos que enuncian un compromiso publico basado en la familia de sangre, en el instinto o en el dolor (entre otros, da Silva Catela, 2007; Schillagi, 2009; Vecchioli, 2005; Vianna y Farias, 2011), convirtiendose incluso en un tipo particular de activistas (Pita, 2004 y 2010), especialmente en Argentina quedan reducidas a las mas legitimadas como madres o en todo caso padres de victimas. Como hemos visto, las exclusiones de otros familiares de los estudios, no necesariamente se explicarian por la ausencia de estas figuras en el escenario de las repercusiones y conflictos que las muertes violentas suscitan.

Tal reduccionismo en la literatura academica puede producirse, a mi entender, por la naturalizacion de lazos primordiales (14), como ya ha senalado Vecchioli, toda vez que se <<utiliza los mismos terminos nativos al intentar dar cuenta de esta politizacion de las relaciones de familiaridad, haciendo de las relaciones de sangre un principio de explicacion sociologica>> (Vecchioli, 2005: 3). Es decir, que algunos trabajos terminan por reproducir aquellas jerarquizaciones de los lazos que los propios interlocutores exteriorizan en distintos contextos, incluso anteponiendolas como habilitantes o limitadores de la comprension: <<solo otra madre puede entender, son las madres las que mas sufren, las madres son las madres>> --y por eso mismo, aquello me inquirian una y otra vez durante el trabajo de campo--: <<?vos sos mama?>>. Todas ellas resultan preguntas y afirmaciones que se traducen en la legitimacion de esas figuras por sobre otras para reclamar en el espacio publico (15).

Ahora bien, fueron precisamente esas jerarquizaciones las que hicieron posible el desarrollo de la marcha tal como fuera planeada, es decir, desde la cruz como el lugar demarcado por la familia, como una especie de tumba fuera de lugar ubicada donde habia sido asesinado el joven. Mas que actos episodicos de contestacion a la politica tradicional, podemos comprender la consecucion de la marcha si consideramos que los lazos de los hermanos se hallan subordinados a los de la madre--y no viceversa--. Asi, la division situacional y ficcional entre lo <<familiar>> y lo <<politico>> (16), es lo que habilito el desarrollo de la marcha, en torno a cierta flexibilidad de los realineamientos sociales y los recursos que movilizan las personas para anteponer ciertos vinculos, obligaciones e intercambios por encima de otros. De modo que la homogeneizacion de la categoria <<familiares>> pierde de vista por veces las apelaciones contextuales del parentesco y logran reducir ademas a eventos, las practicas politicas cotidianas.

Por lo mismo, si las banderas y los reclamos de mis interlocutores privilegiaron enunciativamente la busqueda de justicia, esto no implico de modo alguno una referencia mecanica o univoca a la justicia oficial. Otras complejas cuestiones se dirimieron en la marcha, que parecen haber prevalecido y hasta supeditado esa demanda--si la entendemos en terminos meramente normativos--. En todo caso, la Justicia es solo un punto--culminante quizas--, del conjunto de solicitudes, conflictos, enfrentamientos y actividades que los allegados deben afrontar.

El proceso vinculado a la distribucion de acusaciones y a la demarcacion de distancias contiene un fuerte componente territorial, tal como esta marcha vino a mostrarnos. Las demarcaciones de distancias sociales, espaciales y simbolicas se efectuan cotidianamente en los barrios, construyendo relaciones de reciprocidad--tanto positivas como negativas--, definiendo sus alcances, contextos y circuitos. No obstante, a partir de una muerte, tales demarcaciones adquieren un caracter aun mas radicalizado, especialmente si se comparte el mismo barrio como lugar de residencia. Los jovenes, hermanas y hermanos del muerto, mantienen un rol protagonico en la defensa de la reputacion y del honor familiar en el barrio. Y es en este sentido entonces que bajo esas condiciones de participacion cotidianas, hermanos y hermanas tomaron las banderas y se movilizaron. Aquellos forman parte insoldable del trabajo social y simbolico para averiguar quienes fueron los matadores, acusar a los supuestos victimarios, aportar datos a la justicia, manipular informacion sobre la reputacion del muerto, promover venganzas, movilizar emociones, entre otros.

Si bien la mayoria de las muertes se tornan publicas, se requiere para esto de cierto trabajo social extendido en el tiempo por parte de los allegados al muerto, dirigido a resignificar los sentidos hegemonicos asociados a las muertes violentas e inscribiendolas, tal como he intentado develar, como un problema y un drama colectivo.

Natalia Veronica Bermudez

idacor-conicet

Enviado: 03.05.2014

Aceptado: 10.10.2014

DOI: 10.11156/aibr.100305

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(1.) Para un abordaje sobre estos procesos, ver Zaluar (1997).

(2.) El en lunfardo argentino, pibe significa joven. La categoria chorro refiere a un ladron.

(3.) La provincia de Cordoba se encuentra en el centro de Argentina, cuenta con mas de tres millones de habitantes y es apodada <<la Docta>>. Ese calificativo se vincula con la existencia de la Universidad Nacional de Cordoba, creada a principios del siglo XVII por los jesuitas, siendo la mas antigua del pais. La ciudad es conocida por ser icono para America Latina de la Reforma Universitaria de 1918, movimiento que impulso la modernizacion cientifica, la gratuidad, el cogobierno, la autonomia universitaria, entre otros. Posteriormente se extendio a Buenos Aires y otros paises.

(4.) Incluso en los ultimos anos se han incluido otros trabajos vinculados a familiares de victimas por delitos comunes.

(5.) Por ejemplo, los clasicos de Evans-Pritchard (1987 [1940], entre otros) o de Edmund Leach (1976 [1964], entre otros). Vale la pena tambien detenerse en las discusiones al respecto del NuAP (1998).

(6.) Estos trabajos coinciden en senalar la creciente legitimidad de aquellos principios que apelan al parentesco para la intervencion y el reconocimiento publicos (entre otros, da Silva Catela, 2005; Pita, 2004 y 2010; Zenobi, 2009; y para Brasil: Vianna y Farias, 2011).

(7.) La categoria analitica de <<allegados>>, propuesta por Ricoeur (2008), introduce un aspecto esencial para lo que se trata aqui. Una figura intermedia, entre los intercambios de la memoria de las personas individuales, y la memoria publica de las comunidades de pertenencia. Son quienes, en definitiva, se veran afectados por la situacion de muerte, y quienes estan obligados a recordar. El uso de esta categoria podria permitir tensionar la naturalizacion de la categoria <<familiares>> que se ha venido legitimando en la academia argentina y que pretendo problematizar en este texto.

(8.) No pretendo desconocer las perspectivas de genero que nos llevan a tomar ciertos recaudos teorico-metodologicos, especialmente en el uso de ciertas categorias. A riesgo de aplanar algunas de esas discusiones, utilizare los terminos nativos <<hermanos>> o <<padres>> para englobar tanto a hermanos y hermanas, como a madres y padres respectivamente, conforme resultan enunciados por mis interlocutores. Los distinguire cuando los contextos y situaciones lo requieran.

(9.) Asi llamado en algunos paises, el Paco refiere a una pasta base de bajo costo debido a que se elabora con los residuos de cocaina. Si bien se procesa con queroseno y acido sulfurico, tambien se le suelen mezclar distintos elementos como eter y carbonato de potasio, entre otros.

(10.) En cierta forma, esta tarea me recuerda el papel de los adivinos que describe Turner (1999) en su ultimo capitulo de la Selva de los Simbolos. Los adivinos realizan una especie de analisis social sobre los conflictos, sacando a la luz luchas o disputas entre individuos y facciones.

(11.) Julieta Quiros analiza mas detalladamente como algo similar sucede con algunos piqueteros respecto del sumar gente. El vinculo familiar--y la incondicionalidad que conlleva--hace que la participacion de parientes no sea tan valorada como la de aquellos vecinos que van por compromiso, lo que en definitiva hace a la <<autentica politica>> (2001: 152).

(12.) Boltanski ha analizado en que casos las protestas publicas tienen posibilidades de ser reconocidas como validas y en que casos no. El ensayo se basa en el analisis de un conjunto de cartas recibidas por el servicio de informaciones generales del periodico Le Monde, entre 1979 y 1981, con vistas a publicacion (Boltanski, 2000).

(13.) Los antropologos ingleses, como Edmund Leach (1976 [1964]) y Gluckman (2003 [1958]), aunque especialmente Victor Turner (1996) [1957], han puesto enfasis en el tema de la ambivalencia en la coexistencia de sentimientos opuestos dentro de un vinculo social.

(14.) Ver tambien Jelin (2005 y 2010).

(15.) He analizado en un texto anterior la mistificacion de las madres para la adhesion politica en tension con los principios vinculados al problema de la inseguridad.

(16.) Diego Zenobi da cuenta de como la distancia nativa entre familia y politica debe ser entendida a partir de actores socialmente situados (2009: 14).

Caption: FOTO 1. Adornando la cruz.

Caption: FOTO 2. La marcha de La Asociacion.
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Author:Bermudez, Natalia Veronica
Publication:Revista de Antropologia Iberoamericana
Article Type:Ensayo
Date:Sep 1, 2015
Words:8631
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