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Betty Friedan: el trabajo de las mujeres, el liberalismo posterior a la Segunda Guerra Mundial y los origenes de la liberacion femenil en Estados Unidos.

BETTY FRIEDAN: WOMEN'S WORK, POST WWII LIBERALISM, AND THE ORIGINS OF WOMEN'S LIBERATION IN THE UNITED STATES.

INTRODUCCION

La literatura academica contemporanea sobre la historia laboral ha sostenido que mediante el trabajo en casa, en la granja, la cocina, la fabrica, la tienda, el hospital, la escuela o la oficina, las mujeres han estado bien representadas en los procesos economicos de la sociedad. La riqueza, prosperidad y bienestar social que producen con ello han sido fuerzas centrales en cualquier proceso de cambio social, economico y politico. Segun esta misma literatura, el trabajo de las mujeres tambien ha tenido un lugar central en la formacion de valores, creencias, ideologias, discursos y politicas que afectan a la familia, institucion principal que determina las relaciones sexuales, la procreacion, la crianza de los ninos, la socializacion, la supervivencia y la transmision de recursos economicos a sus miembros.

Pese a lo anterior, y a partir de la decada de 1970, gracias al impacto del feminismo de la Segunda Ola y al surgimiento de los estudios de la Mujer como campo academico, se ha vuelto obvio para los historiadores y cientificos sociales que el genero debe tomarse en cuenta al momento de estudiar la cultura, la sociedad, la economia y la politica. De la misma manera, ha ido ganando terreno la evidencia de que cualquier discusion de las relaciones de genero deberia considerar la dimension laboral. Si esta es un factor clave al marcar las diferencias, caracteristicas e inequidades de genero, es imposible discutir la dimension laboral sin permitir que se analicen el ambiente, las condiciones y los resultados del trabajo de las mujeres. (1)

Las primeras interpretaciones acerca de las conexiones entre el genero y la dimension laboral las desarrollaron mujeres marxistas, tanto estadounidenses como britanicas, en la decada de 1970. Sus estudios estan basados en el centro de la critica marxista, en cuanto a la separacion de lo economico y material de la esfera cultural. Esta interpretacion considera las relaciones de genero y el trabajo de las mujeres como formas de una lucha economica de clases. La propiedad de los recursos por parte de las mujeres es limitada y los hombres controlan la mano de obra femenina y sus recompensas economicas. El enriquecimiento, desde esta perspectiva, es un asunto meramente masculino.

Debido a que tanto el marxismo como el liberalismo han sostenido que el capitalismo dividio a la sociedad en el ambito publico--la economia, los negocios y la industria, los cuales estan siempre en desacuerdo con el ambito cultural y privado--, la familia llego a ser entendida como la esfera de las relaciones personales, emocionales, espirituales, psiquicas y sexuales, desligada del entorno publico de la produccion social. (2) De acuerdo con el marxismo feminista el trabajo domestico del ama de casa en el capitalismo patriarcal es "mano de obra socialmente necesaria" consistente en un trabajo individual y privado que crea servicios que se consumen solo dentro de la familia. Esto hace que el ama de casa, como mujer trabajadora, deba ser considerada como parte de la clase trabajadora. Pese a esto, ella queda en una posicion inferior dentro de la estructura laboral: aparte de ser una trabajadora a la

que no se le paga y que depende ademas de su marido, sus servicios no tienen valor en el mercado de produccion, y se encuentra alienada de la privilegiada "labor social" publica de la produccion de las mercancias. (3)

Sin embargo, y pese a que el trabajo ha sido interpretado recurrentemente por los socialistas y los liberales como perteneciente a la esfera material, durante las ultimas decadas los especialistas han expandido nuestra comprension del papel que desempenan los ambitos no material y sociocultural. Mientras que los aspectos culturales y sociales de la vida--como los valores, percepciones, actitudes, emociones y metaforas--son dificiles de cuantificar, todos ellos otorgan significado al mundo material tangible y mensurable. Es decir, estos aspectos confieren significado a los recursos y productos, y a la gente que participa en crearlos. De hecho, la mayoria de los historiadores contemporaneos del trabajo ya no establecen un divorcio entre la cultura y las realidades politicas y economicas, como sucedia antes.

Las historiadoras de genero fueron las primeras en reconocer la importancia de la cultura en las vidas de las mujeres al ofrecer una explicacion y significados especificamente relacionados con el genero en cuanto a sus papeles, relaciones e instituciones asi como al enfatizar que los significados y representaciones culturales atribuidos a las mujeres son cruciales para entender los procesos y los contextos de todos los tipos de labores de la mujer. En el trabajo, pueden demostrar, por una parte, diligencia, emocion y devocion, o, por otra, disimular aburrimiento, resentimiento o verguenza. Su trabajo puede ser efectuado en el dominio privado o publico, al interior o al aire libre, dentro o fuera de casa, con miembros de la familia o extranos, de manera independiente o supervisada, y puede ser percibido con admiracion y respeto, o con humillacion o indiferencia. La integracion de tales aspectos y representaciones culturales ofrece opciones para mirar los lugares y las jerarquias del trabajo femenil y su influencia en la vida de las mujeres, segun las condiciona su sexo. La incorporacion de aspectos de la cultura a nuestras interpretaciones constituye, de hecho, el proceso de ver estas interpretaciones desde la perspectiva de genero, es decir, proporcionarles sentido a traves de las diferencias de genero (gendering).

Este articulo se enfoca en las ideas cambiantes respecto a la labor domestica de las mujeres en el matrimonio y en la familia nuclear en Estados Unidos a partir de los anos de la posguerra: desde finales de la decada de 1940 hasta inicios de la de 1960. Despues de la decada de 1930, durante la cual las mujeres asumieron responsabilidades economicas al trabajar por salario, y en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, cuando las mujeres se desempenaron en la industria militar, el ideal del trabajo femenino cambio conforme se transformaba el ideal de familia. (4) Cuando muchas mujeres regresaron a sus hogares despues de laborar en las fabricas y hospitales, el modelo emergente de familia de la "clase media respetable" se convirtio en familia nuclear, segun el cual se esperaba que tanto hombres como mujeres se casaran jovenes, tuvieran hijos pronto y vivieran en sus propias casas adquiridas por ellos mismos en los nuevos suburbios residenciales.

El marido ideal, un cuello blanco asalariado que trabajaba en la ciudad, era el sosten de la familia. En su mayoria, mujeres de clase media de los suburbios se convirtieron en las personas encargadas y responsables del bienestar de sus esposos, ninos y hogares. A pesar de que las mujeres definidas como de la clase trabajadora laboraban cada vez mas fuera de casa y mas mujeres se graduaban de las universidades, el trabajo en casa emergio repentinamente como el nuevo simbolo cultural de genero para millones de mujeres: (5) "[Esto represento] una extrana discrepancia entre la realidad de nuestras vidas como mujeres y la imagen que se da de nosotras". (6) El ama de casa de la clase media, la esposa y madre cuya labor se enfocaba en el hogar y la familia, capto la atencion de la sociedad como la "feliz ama de casa y heroina". (7)

En 1949, la filosofa francesa Simone de Beauvoir lanzo su manifiesto radical y de orientacion marxista (publicado cuatro anos mas tarde en ingles como The Second Sex). Esta obra pionera se enfoco en el estatus de las mujeres en la economia y denuncio como tortura el trabajo de estas en casa, pues, de esta manera, la mujer quedaba excluida de la produccion. Por ello, de Beauvoir caracterizo esta vida como la "reliquia de formas de vida muertas". Sin embargo, cuando su libro se publico en Estados Unidos, en 1953 (momento cuspide de la Guerra Fria), de Beauvoir era demasiado radical para una sociedad estadounidense que rechazaba, ademas del feminismo, al marxismo y a los grupos de izquierda. De esta manera, la obra de Simone de Beauvoir no pudo alcanzar un publico lector muy amplio, ni impactar a las mujeres que se encontraban en el seno de la corriente prevaleciente de lectoras femeninas. (8)

A inicios de la decada de 1960, en Estados Unidos, Betty Friedan cuestiono a profundidad el estilo de vida, trabajo y familia de la esposa educada de la clase media, desenmascarando dichos fenomenos como injustos, desiguales, absurdos y destructivos. Originalmente, Friedan no admitio, sino hasta anos mas tarde, la influencia indisputable de Simone de Beauvoir en su trabajo. Pero siguiendo el espiritu de la obra The Second Sex, fue Friedan quien critico la cultura y las condiciones del papel domestico de las mujeres casadas en su bestseller publicado en 1963, The Feminine Mystique o La mistica de la feminidad. Al admitir que ella misma se ajustaba a la imagen estereotipada del ama de casa de los suburbios, Friedan animo a las mujeres a transformar sus vidas, y La mistica de la feminidad se convirtio en un exito editorial mayusculo al vender en Estados Unidos, ya en 1966, tres millones de ejemplares en edicion rustica. (9) Posteriormente, junto con The Second Sex, el libro seria reconocido como un "clasico feminista".

Cuando se publico inicialmente, la obra pertenecia a los generos de las ciencias sociales popularizadas y al periodismo critico. Pero, bajo las circunstancias criticas y la atmosfera de la protesta politica de la nueva izquierda emergente, a mediados de la decada de 1960, la obra evoluciono hasta convertirse en una proclama radical que sirvio para revivir el feminismo politico que habia estado en gran medida paralizado por mas de veinte anos.10 Dado su mensaje e influencia entre las mujeres, se cree que el libro tuvo un papel preponderante en ayudar al avance del Movimiento de Liberacion Femenil de las decadas de 1960 y 1970 en Estados Unidos, tambien conocido como el "Feminismo de la Segunda Ola".

BETTY FRIEDAN

Friedan nacio en 1921 en el seno de una familia judia en Peoria, Illinois. Estudio en Smith College, una de las universidades estadounidenses de mas prestigio, la cual forma parte del grupo de universidades de mujeres conocido como las "Siete Hermanas". Ahi fue editora del periodico universitario, actividad que rapidamente revelo sus opiniones politicas progresistas. Despues de recibirse en 1942 con una licenciatura en psicologia, paso un ano como estudiante de posgrado en la Universidad de California, en Berkeley, pero lo abandono para comenzar su trabajo en UE News, el organo del sindicato United Electrical, Radio and Machine Workers Union afiliado al Partido Comunista estadounidense. Friedan escribio sobre huelgas y disputas laborales al tiempo que expresaba opiniones extremas acerca de la discriminacion y explotacion de las mujeres. (11) Se caso en 1945, fue despedida del periodico en 1949 y se mudo con su familia a un suburbio de Nueva York, en donde se convirtio primordialmente en ama de casa. Sin embargo, continuo su trabajo periodistico y publicaba en revistas de consumo popular como Redbook, Ladies' Home Journal, Good Housekeeping, Cosmopolitan y Reader's Digest. (12) En estas revistas--culturalmente definidas como de gusto convencional (middlebrow)--Friedan transmitio posturas subversivas y tambien permanecio activa mediante la organizacion comunal suburbana. (13)

En 1956, Friedan comenzo su investigacion para lo que se convertiria en La mistica de la feminidad con un cuestionario en el que pregunto a sus companeras egresadas de Smith College acerca de ciertos aspectos de sus vidas desde que habian concluido su educacion superior. Tambien utilizo encuestas a egresadas de otras universidades, asi como estadisticas y estudios sobre mujeres realizados en varias disciplinas de las ciencias sociales, especialmente psicologia y sociologia. Ademas, condujo entrevistas periodisticas con quienes ella denomino expertos: psicologos, profesionales de la salud mental, pedagogos, trabajadores de la publicidad, editores de revistas y especialistas en los medios. Tras extraer una impresionante cantidad de informacion, opiniones e historias de vida, describio el problema fundamental de las mujeres blancas de la clase media que vivian en los suburbios con la etiqueta de "la mistica de la feminidad".

Con este termino, califico la ideologia de genero prevaleciente durante el periodo posbelico. El problema que el libro presento fue lo que Friedan creia que eran casi todas las limitaciones impuestas por la esfera domestica sobre las mujeres casadas y madres: una realidad que les causaba un sentimiento de culpa profundo cuando se atrevian a hacer o sentir algo no relacionado con su hogar, hijos o marido. Ellas estaban restringidas a un solo papel, al cual los politicos "expertos"--es decir, los lideres de las tendencias sociales del momento--les advirtieron que debian ajustarse: el de esposa, madre y ama de casa, como si nada mas que esto pudiera caber en la definicion sexual de una mujer. Friedan presento la "imagen bonita de un cuadro" de las amas de casa que trataban de enaltecerse mientras "enceraban el piso de la cocina [...], horneaban su propio pan, cosian su ropa y la de los ninos, y mantenian sus nuevas lavadoras y secadoras en funcionamiento todo el dia". (14)

Mientras la tendencia era pensar en los padres como proveedores, mas que como participantes en las responsabilidades hogarenas y en la crianza de los ninos, las actividades domesticas eran consideradas como fundamentales para la verdadera realizacion del ideal femenino. Muchas mujeres jovenes abandonaron la universidad y los trabajos que tomaron como solteras para convertirse en esposas, madres y amas de casa dedicadas a la labor domestica. (15) Desprovistas de un empleo y de una carrera fuera de la casa y de la familia, las amas de casa en matrimonio se convirtieron asi en mujeres que ya no podian realizarse como individuos. Se les admiraba como femeninas, adaptables y maduras precisamente porque habian dejado atras sus ambiciones personales. A ellas no se les permitia desarrollar una identidad en terminos de creatividad, intelecto y responsabilidad fuera de la esfera domestica.

El mensaje de Friedan era que toda la estructura de la vida del ama de casa, basada en la ideologia de la mistica de la feminidad, era en realidad un mito. De hecho, de acuerdo con Friedan, las mujeres vivian una mentira; la sociedad las habia convencido de que ellas eran la personificacion de la felicidad. En realidad, las mujeres de los suburbios eran infelices, se sentian frustradas e incluso sufrian de varias enfermedades reales y psicosomaticas porque estaban forzadas a vivir un ideal que la sociedad les imponia. Peor aun, los intentos de la sociedad por imponer la mistica de la feminidad de manera colectiva en las mujeres de la clase media hacia que la propia sociedad enfermara. Friedan advirtio que "la voz dentro de las mujeres que dice: 'quiero algo mas que mi marido y mis hijos y mi hogar'" ya no podia ser ignorada. Como un problema amplio para la sociedad, la mistica de la feminidad "puede bien ser la clave para nuestro futuro como una nacion y una cultura". (16)

Cuando Friedan se refirio en su obra al tema "ocupacion: ama de casa", ella quiso decir que el ama de casa se convirtio en un "tipo de personalidad", semejante al "tipo ideal" de Max Weber, segun la sociologia de la epoca. Tal caracterizacion implico la sintesis de muchos fenomenos concretos e individuales dentro de una experiencia grupal, como hizo Friedan al analizar las numerosas entrevistas que condujo para su investigacion. Esto le permitio construir un tipo ideal sintetico y, sin embargo, representativo y basado en la realidad del ama de casa de los suburbios para, una vez enfocada en ella, analizar la sociedad en su totalidad. Asi, la conclusion de la investigacion de Friedan la llevo a tratar a las mujeres como grupo y, como tal, a instarlas a que se rebelaran en contra del papel que les asignaba la sociedad. Mas aun, su acercamiento al estudio de las subjetividades de las mujeres y su detallado analisis de lo que consideraba un alto nivel de opresion, convirtio a Friedan mas que en una comentarista, en una activista: los relatos contenidos en las entrevistas le proporcionaron materiales para un discurso contra-hegemonico que intentaba desestabilizar el discurso dominante de genero. (17)

El estudio de Friedan en torno al trabajo de las amas de casa se baso en una mezcla de sus opiniones politicas progresistas de la vieja izquierda marxista y la influencia creciente sobre ella por parte de la corriente dominante del liberalismo antirradical de la posguerra, segun lo articulaban academicos y comentaristas sociales contemporaneos. El enfoque de Friedan consistia en subvertir y validar simultaneamente las ideologias rivales del marxismo y el liberalismo, las cuales se discutian de manera amplia en esos momentos. Friedan participo en estos debates.

En terminos de su metodo de investigacion y estilo critico, la escritora fue categorizada como miembro de un grupo que Daniel Horowitz llamo "los criticos sociales", e incluia a renombrados escritores del momento, como Vance Packard, William H. Whyte y Max Lerner. (18) La orientacion de estos autores era liberal o de izquierda liberal, pero caracterizada por su desaprobacion de ciertos valores y normas prevalecientes. No eran academicos, sin embargo, utilizaban materiales y metodos de las ciencias sociales para llegar a conclusiones criticas mas amplias acerca de la sociedad y cultura estadounidenses. Estos autores evidenciaban hechos tras la escena de los fenomenos sociales para alimentar una indignacion moral en contra de las cuestiones que criticaban. (19)

Friedan tambien recurrio a la obra de sociologos academicos liberales como David Riesman, Daniel Bell, y C. Wright Mills. (20) Sin embargo, mientras que todos estos academicos y comentaristas escribian universalmente acerca de hombres, prestandole poca atencion a las mujeres, la innovacion de Friedan fue utilizar sus conceptos y teorias de las ciencias sociales, pero aplicandolas a la condicion de las mujeres y, de esta manera, imbuyendo estos conceptos y teorias con una dimension de genero.

Al reflexionar en torno a su historia personal vinculada con la vieja izquierda estadounidense y la cultura del movimiento obrero, Friedan percibio la situacion de las mujeres por medio del tipo de trabajo que realizaban. Tomando ideas prestadas del marxismo, desarrollo su idea sobre la centralidad del trabajo como el factor que daba forma a la vida y el destino de la gente. Creia que la solucion tanto para la transformacion individual como la colectiva yacia en transformar las actividades laborales. Mas aun, si el trabajo determinaba la clase del individuo, el conflicto de clases tambien incluia el trabajo como potencial para el progreso.

El argumento principal de La mistica de la feminidad era que quienes se encargaban de la casa e hijos y provenian de la clase media podian revolucionar positivamente sus vidas al alterar la naturaleza de su labor. Friedan reforzo esta afirmacion al analizar el trabajo dentro del contexto del pensamiento social liberal contemporaneo. Mills, Riesman, Bell, Whyte y Packard se preocupaban por los nuevos patrones y problemas de la era relacionados con el trabajo: la automatizacion, el ocio, la recreacion y el significado psicologico del trabajo para la gente de la clase trabajadora y de la clase media. El aspecto psicologico resulto especificamente aplicable a la clase media suburbana que Friedan y otros describieron, y que no se aplica solo a los miembros de la clase trabajadora, quienes usualmente habian sido el centro de atencion de los socialistas de la vieja izquierda.

Los marxistas argumentaron que las modificaciones radicales en la afiliacion de clase de los individuos dependian de cambios drasticos en su relacion con los modos de produccion. Por su parte, la sociologia liberal de la estratificacion en boga durante los anos de la posguerra, juzgaba a la clase media como una "no-clase", mediante los indicadores weberianos de estatus, estilo de vida, asi como el sitio del individuo en la jerarquia ocupacional. La sociologia liberal, entonces, enfatizaba estos indicadores en vez de la lucha de clases del analisis politico marxista.

Las amas de casa de la clase media de Friedan constituian un grupo cuyos miembros se encontraban conectados mediante la dominacion, identidad y patrones sociales. Se trataba de una especie de "clase social en el nivel micro" que potencialmente poseia cierto poder "revolucionario". (21) No obstante, su analisis tambien dependia de la nocion liberal de la clase media. Incluso si las amas de casa como grupo se libraban del trabajo domestico y se mudaban a sus carreras profesionales, permanecerian, segun Friedan, como miembros de la misma clase media liberal weberiana.

Las familias de la clase trabajadora--y todavia mas las familias de la clase alta--se encontraban en gran medida al margen de los discursos liberales de la posguerra. El liberalismo admiraba a la prospera clase media y sus logros como la realizacion plena de la sociedad estadounidense. Asimismo, Friedan se enfoco casi exclusivamente en la clase media blanca, mucho mas que en la clase trabajadora, en las minorias o en las mujeres pobres, y redujo sus comentarios en el numero creciente de mujeres casadas quienes, pese al mito del ama de casa, entraban a la fuerza laboral en la decada de 1950, ya fuera para acrecentar el ingreso familiar para consumo de estatus o para satisfacer el deseo de una carrera profesional. (22)

Las referencias de Friedan en su obra en torno a las mujeres que se atrevieron a convertirse en asalariadas como "revolucionarias" implicaba que, para ella, la esperanza de un cambio radical vendria ironicamente de la clase media: la "clase exitosa" de los liberales. La transformacion no partiria de mujeres de la clase trabajadora, aunque ellas fueran asalariadas y participaran de forma activa en la lucha de los sindicatos en favor del bienestar social y de la equidad laboral entre los sexos. Friedan acepto que el trabajo remunerado en si no definia tanto la afiliacion de una persona en una clase, como la educacion y la carrera definian a la clase media.

Los marxistas tradicionales enfrentaron dificultades cuando les correspondio responder al problema del trabajo domestico y familiar, porque no lo percibian como trabajo para la produccion. La opinion de Frederick Engels en su obra, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), era que la esposa burguesa en la "familia monogama" se habia convertido en sirvienta domestica a la que no se le permitia participar en la produccion social. En Women and Economics (Las mujeres y la economia), un libro que la socialista y reformadora feminista estadounidense, Charlotte Perkins Gilman, publico en 1898--y que de igual manera influyo en la obra de Simone de Beauvoir--, tambien se reconoce que para los hombres el matrimonio significaba que una mujer se convertia "en la sirvienta de la casa, o al menos en el ama de llaves del hombre [...] Ellas [las mujeres] se encuentran, economicamente, en planos sociales enteramente diferentes". (23) Esta condicion fue el resultado de cambios historicos a finales del siglo XIX en Estados Unidos y Europa occidental: las mujeres comenzaron a ser consideradas como privilegiadas precisamente por no tener que trabajar, como si se hubieran beneficiado con la emancipacion burguesa, cuyo resultado fue que la casa se convirtiera en el dominio femenino. De acuerdo con la sociedad victoriana, la clase media debia evitar que sus mujeres participaran en el trabajo fisico y las protegio poniendolas bajo techo en un espacio limpio y seguro.

Friedan observo que, en medio de la nueva realidad historica tras la Segunda Guerra Mundial, despues de que las mujeres habian ganado derechos y estatus gracias a su participacion en la fuerza laboral en el transcuro de la decada de 1930 y durante la guerra, los valores prevalecientes volvieron de manera sorpresiva a los viejos valores burgueses de la esposa privilegiada que se queda en el hogar. La sociedad habia vuelto a idealizar su permanencia aislada en casa y su responsabilidad por la inviolabilidad, intimidad y seguridad del hogar, especialmente contra un temido ataque nuclear sovietico durante la Guerra Fria. (24) Los suburbios en expansion tambien se convirtieron en la metafora fisica para protegerse y distanciarse de las amenazas urbanas, como las de "las clases peligrosas" y la delincuencia. Por encima de todo, el hogar servia como simbolo de oportunidad y movilidad economica para la clase media. Su embellecimiento constante, sus articulos adquiridos y especialmente los obligatorios electrodomesticos modernos de la cocina--de los que se encargaba la esposa--eran simbolos de estatus, exito economico, armonia y bienestar familiar. (25)

Los medios de comunicacion, las agencias de publicidad y los observadores sociales promovian el ideal del modo de vida suburbano, representando al ama de casa en su hogar como a una mujer feliz y elegante. Friedan, en cambio, se mostraba hostil hacia la percepcion glorificada del hogar y del efecto del capitalismo consumista; en especial se oponia al mito de los electrodomesticos eficientes y del ama de casa como administradora del hogar. Sarcasticamente, Friedan llamo a las esposas amas de casa "equilibradas", pues ellas eran las que "aceptan facilmente la ayuda que les pueden prestar los modernos aparatos" para convertirse en "amas de casa modernas". (26)

Friedan hubiera rechazado a los historiadores de genero actuales, quienes argumentan que el consumo de las mujeres es benefico para que se integren en el mundo publico y para que obtengan cierta individualidad, creatividad, autoridad y conocimiento social. De acuerdo con Friedan, la nocion de logro de las amas de casa a traves de la adquisicion y utilizacion de electrodomesticos era una mera ilusion. Ellas "podian elegir libremente sus automoviles, sus trajes, sus aparatos electrodomesticos, sus supermercados; tenian todo lo que la mujer habia sonado siempre", escribio de manera sardonica en La mistica de la feminidad. (27)

Poco convencida por el enfasis de los liberales en el consumo como solucion progresista a la inequidad economica sin la necesidad de redistribuir la abundancia existente, recalco como el consumismo y el ir de compras se habian convertido en una parte destructiva de la mistica de la feminidad. Aunque los suburbios ofrecian a las amas de casa una promesa con las comodidades materiales de la mistica de la feminidad, no eran enteramente independientes en sus elecciones de compras ni eran capaces de pagar con dinero que ellas mismas hubieran ganado. (28) Al representar la "personalidad sumisa" en su propia casa y al adoptar las pautas de consumo de un nino, el ama de casa se infantilizaba. (29) Asi, la realidad del ama de casa era algo totalmente diferente de la supuesta esposa emancipada. Con compras y servicios que se creia volverian feliz a la responsable de la casa, el hogar se convirtio en el ambito de su desdicha, representando su peor sitio de encierro: un "comodo campo de concentracion". (30)

Decadas antes de Friedan y de Simone de Beauvoir, Gilman ya habia discutido la explotacion en el hogar y como las mujeres se encontraban atrapadas en una ideologia domestica danina para ellas y para la sociedad. Friedan tampoco veia el trabajo en el hogar como produccion, y, por lo tanto, se burlaba de dicho trabajo, especialmente en lo que se referia a las mujeres de clase media y con estudios universitarios a quienes analizo. Sin embargo, reconocio que el desempeno en casa era trabajo, aunque buena parte de la labor del ama de casa no fuera productiva en el sentido industrial capitalista y se percibiera--principalmente por comentaristas--como un trabajo social para los miembros de la familia: un "producto de labor social", en la terminologia de Riesman. (31) Debido a que la sociedad opto por otorgar a la mujer un estatus especial de clase media, el trabajo del ama de casa no fue reconocido como labor; asi mismo, el hecho de que se le negaran oportunidades al permanecer en la esfera privada no fue definido como un problema social. (32)

De esta manera, ya en el periodo de la posguerra, la mision de Friedan de arrojar luz sobre el ama de casa de la clase media como trabajadora autentica fue innovadora: el verdadero problema del trabajo en el hogar no era tanto su falta de produccion material, sino que era una labor ardua, y sin embargo subestimado, pero al mismo tiempo idealizado por los mitos sociales prevalecientes. La cruzada de Friedan consistia en reintegrar a las mujeres al mercado laboral a traves de la emancipacion economica, y liberarlas de su enfoque exclusivo en el hogar y su familia. Respecto a la dependencia y explotacion del ama de casa, segun Friedan, el sistema salarial moderno para el trabajo era superior a las promesas falsas del matrimonio burgues. Friedan, de Beauvoir y Gilman creian en el potencial revolucionario de las mujeres, que podia ser realizado concretamente solo a traves de un proceso mediante el cual ellas pudieran sumarse a la fuerza laboral.

Friedan buscaba elevar la posicion de las mujeres en la sociedad, pero tambien imbuirlas con la verdadera importancia politica que la clase media habia alcanzado en el periodo de la posguerra. Pese a su solidaridad con la clase trabajadora desde la epoca en que milito en la vieja izquierda, entendio que, en gran medida, era el enfoque exclusivo social e intelectual del liberalismo en la clase media el que mostraba el camino para el cambio politico positivo. Al mismo tiempo, ponia en evidencia la debilidad del liberalismo al idealizar los valores de la mistica de la feminidad como virtudes civicas y al criticar a la madre y al ama de casa. Ella afirmo que era mas bien la culpa de la sociedad si la encargada del hogar fracasaba, porque esa misma sociedad colocaba a la mujer en el espacio familiar sin cuestionar lo suficientemente lo que esta era capaz de entregar como una mera ama de casa. (33) Las expectativas excesivas de la sociedad, segun las expresaba la mistica de la feminidad, resultaban ser tan daninas, desde el punto de vista de Friedan, como para representar un problema social general.

UNA CRISIS GENERALIZADA

Friedan entendio que en su analisis necesitaba considerar aspectos de las esferas publica y privada, percibiendo que el problema de la mistica de la feminidad no era una cuestion de mujeres individuales, sino que mas bien se trataba de una crisis generalizada de la cultura publica americana. Por lo tanto, asocio el trabajo domestico y la existencia del ama de casa con los componentes personales, psicologicos, culturales y materiales de su identidad. Puesto que trabajo y escribio en un periodo que comunmente utilizaba discursos psicologicos, y debido a que ella misma habia estudiado psicologia y psicoanalisis, consideraba que estas disciplinas podian explicar los problemas sociales. (34) Sin embargo, tenia sus dudas acerca de la validez de estas explicaciones para las mujeres. Critica, como era de los "expertos", encontro incluso que las aplicaciones del psicoanalisis de Sigmund Freud, la psicologia femenina de Helene Deutsch, la sociologia funcional de Talcott Parsons, la antropologia de genero de Margaret Mead, y de otras voces prominentes que discutian la sexualidad e inferioridad femeninas, eran insuficientes para interpretar los problemas reales de las mujeres contemporaneas. En vez de alentar un cambio hacia la equidad, tales teorias suprimian a las mujeres, desestimaban sus reclamos legitimos y peligrosamente otorgaban a la mistica su autoridad cientifica. (35)

Ademas, Friedan encontro deficiente la preferencia general por parte de los cientificos sociales de la posguerra de aplicar la psicologia para explicar y curar los problemas emocionales del individuo. La importancia mas grande de la psicologia al interpretar y resolver problemas sociales y politicos mas amplios pasaba desapercibida. Como cuestiones de preocupacion publica, el pensamiento liberal dictaba que estas tenian que ser atendidas a traves de medios politicos. Interpretaciones y acciones que mezclaban cuestiones individuales-psicologicas de la esfera privada con cuestiones de la esfera publica-politica eran consideradas, por parte del pensamiento liberal, como una politizacion del dominio privado-cultural y, por lo tanto, como una amenaza a la integridad y funciones de cada esfera separada.

El pensamiento liberal reconocia las cuestiones emocionales como inquietudes privadas, y no como parte de un problema estructural mas amplio para el cual la sociedad tenia que ofrecer soluciones. La sociedad abandonaba las inquietudes individuales para que cada persona las manejara por su cuenta. A diferencia de la tendencia liberal, Friedan creia que las inquietudes privadas de cada ama de casa equivalian a un problema para todas ellas, y, asi, representaban un problema colectivo social mas amplio. El logro de La mistica de la feminidad fue poner al descubierto el problema individual privado, ese que "permanecio latente" y perduro como una cuestion callada. Se trataba de "El problema que no tiene nombre". (36) Pero este tenia que ser designado, y una vez que le puso un nombre--lo llamo la "mistica de la feminidad"--, Friedan no solo identifico el problema sino que lo publicito y lo politizo. Su designacion como una cuestion publica fue relevante: mientras que las asalariadas en la esfera publica de la fuerza de trabajo eran tema de atencion politica como parte del espacio publico y de la ciudadania, las amas de casa se encontraban silenciadas y escondidas en su privacidad, como "desviadas", y nadie se atrevia a hablar de su verdad.

?Como sucedio que el individuo en la democracia liberal estadounidense quedara desprovisto de su libertad? Para el ama de casa, era casi como si estuviera sujeta a un sistema de servidumbre sin paga y carente de libertad. Aunque la opresion no era abiertamente politica, en contraste con las criticas marxistas feministas, Friedan rechazo la nocion de que el marido era mas opresivo con su mujer que el sistema social, e invito a sus lectoras y lectores a reconocer que, justo como en el totalitarismo, al llegar a las esquinas ocultas del espacio privado del ama de casa, el sistema podia ser calificado como psicologicamente totalitario.37

La relevancia del analisis de Friedan fue su aseveracion de que lo psicologico, como personal y privado, era esencialmente politico. No solo se trataba de la afliccion emocional de una mujer--avivada por las cargas domesticas individuales y privadas--sino que esta afliccion era un fenomeno generalizado y comun. El problema de la mistica de la feminidad, por lo tanto, era politico, creado por la ideologia cultural de genero dominante, reforzada a traves de una "conspiracion callada". El ama de casa "temia plantear incluso la pregunta silenciosa: '?es esto todo?"'.38 La mistica abarcaba psicologicamente a todas las amas de casa suburbanas: "las cadenas que la atan en trampa son cadenas en su propia mente y espiritu. Son cadenas conformadas por ideas erroneas", escribio Friedan. (39) Esta metafora del deseo de ser liberada de su problematica transmitio el espiritu radical de la vieja izquierda; pero la nocion de las cadenas tambien comunico una imagen reconocida en las artes visuales socialistas, ligadas a la revolucion como movimiento masculino. Sin embargo, Friedan feminizo esta imagen al "masculinizar" a las mujeres, equiparandolas a hombres rebeldes.

Las cadenas domesticas de la opresion del ama de casa y las falsas ideas condenadas por los marxistas del "privatismo" y del "estar juntos"--esto es, la idealizacion de la familia armoniosa en su espacio privado, su indiferencia hacia la politica y su rechazo a esta por considerarla invasiva de su esfera privada--requerian ser puestas al descubierto frente al mundo y desmanteladas para liberar a la mujer. (40) La gran dificultad para lograr su liberacion era que las fuerzas manipuladoras que romantizaban la condicion del ama de casa funcionaban para racionalizar su aceptacion inconsciente del poder que la sociedad ejercia en su vida. En cierta forma, este poder era similar al mecanismo psicologico que, en la epoca de la posguerra, se entendia que habia afectado en el pasado a los esclavos en el sur de Estados Unidos, a los prisioneros en los campos de concentracion nazis y, en la actualidad, a los ciudadanos en regimenes comunistas totalitarios. Como en todos estos casos en los que las fuerzas del poder psicologico e ideologico "aligeraban" entre los individuos afectados la "carga" de la eleccion individual en sus vidas, la mistica de la feminidad hacia otro tanto para el ama de casa. (41) De hecho, la libertad se volvio problematica para las mujeres en una democracia, cuya base parecia ser un autoritarismo hegemonico "silencioso". Como Friedan lo explico, el ama de casa ya no respondia tanto a una autoridad poderosa visible; en vez de esto, respondia a las expectativas sutiles creadas por la ideologia social que propagaba la cultura. Esta ultima constrenia la vida del ama de casa sin que ella estuviera consciente de su entrega y colaboracion voluntaria. (42)

David Riesman habia discutido esta cuestion unos anos antes en su analisis del caracter conformista de la persona "heterodirigida", cuyos pensamientos y acciones prevalecen por normas externas--mas que por su escala de valores propios--y a quien otros dirigen por su fuerte necesidad psicologica de aceptacion. Este tipo de personalidad considera la libertad simplemente como el hecho de tener alternativas y autonomia, aunque en realidad la persona heterodirigida limita las opciones que tiene disponibles, evitando tomarlas. De manera similar, en su famoso libro de 1956, The Organization Man, William H. Whyte se refirio a la generacion actual de hombres corporativos que voluntariamente se sometian a su organizacion de pertenencia, limitando asi su propia libertad: la "tranquilidad" que la organizacion ofrece al hombre corporativo significa en realidad su "capitulacion", aunque esta haya sido concedida de forma benevola. Basado en el poder de lo que Whyte llamo "etica social", el discurso presionaba al individuo para que se adaptara a un supuesto "sistema libre".

La elaboracion de Friedan del sindrome hegemonico de la mistica de la feminidad obviamente se derivo de la idea de Whyte. (43) El ama de casa de los suburbios estaba aprisionada dentro de una etica perturbada que la sociedad misma habia creado y que la coaccionaba de manera silenciosa e invisible. Mientras que los resultados de dicha etica eran inadvertidos para la mayoria de las personas, Friedan concluyo que "el nuevo modelo que esta mistica ofrece a las mujeres es el mismo viejo modelo: 'Profesion, ama de casa'". Y el gran problema era que, como el tipo social del hombre heterodirigido, la mujer que permanecia en la casa cargaba con todo un sindrome hegemonico mitico que afectaba los cimientos de la sociedad. (44)

El analisis de Friedan del hogar suburbano y del trabajo domestico de la mujer puede ser interpretado como el equivalente femenino del hombre corporativo de la clase media de Whyte, quien pasaba gran parte de su tiempo en la oficina. La organizacion corporativa para la que este hombre trabajaba era intercambiable con el suburbio, no solo por la similitud de las casas como una estructura de clase unitaria que caracterizaba a los suburbios estadounidenses, sino, por encima de esto por su libertad, igualitarismo, utopia y armonia, todos ilusorios. La etica social que describio Whyte, que requeria trabajo en equipo para los hombres, creaba un espacio masculino en donde el individuo dejo de tener sentido, al igual que sucedia con la esposa en su espacio femenino. Mas aun, los procesos de la colaboracion en equipo de los varones y su obediencia a una autoridad mas elevada parecia haberlos feminizado. Por lo tanto, Whyte describio a la corporacion como el dormitorio para la nueva generacion masculina de la clase media antiheroica y domesticada. Los dos sexos se encontraban en dos diferentes espacios laborales especificos para cada genero, sin embargo, se asemejaban en cuanto a las restricciones ideologicas impuestas sobre ellos. Las metaforas de la organizacion y del estar obligatoriamente juntos en equipo las aplico Friedan al describir a la unidad de la familia, a la familia como organizacion y a la esposa como un individuo dentro de esta.

Si el papel del ama de casa en la familia era tan admirado por la sociedad, ?por que ciertos expertos responsabilizaron a madres y esposas por crear lo que ellos veian como familias disfuncionales y patologicas con ninos neuroticos, jovenes delincuentes y hombres feminizados? Estos ultimos eran especialmente significativos dentro del contexto de la ansiedad del periodo acerca de la feminizacion de la sociedad, incluyendo la feminizacion de los hombres en la nueva edad posindustrial, en donde se reducia la mano de obra fisica para los varones. La debilidad y suavidad percibida de los hombres parecia indicar la posible vulnerabilidad de la nacion misma. Durante la atmosfera beligerante de la Guerra Fria se buscaba la fortaleza masculina; de esta manera, la idea de cerrar la brecha de genero al contaminar a los hombres con la fragilidad femenina se percibia peligrosa. (45) Pero Friedan argumento en contra de aquellos que acusaban al ama de casa. Ella alerto que el fenomeno de la mujer confinada al hogar--el cual pudo haber influido en los hombres de su familia en la direccion equivocada por su frustracion o incapacidad de defensa--era en realidad mas destructivo para la sociedad que los posibles rasgos femeninos de los hombres. Para evitar a los hombres afeminados, a quienes Friedan misma resentia, tuvo la idea de ecualizar a los sexos, aunque era mas bien para que las mujeres se "desfeminizaran" y siguieran el modelo masculino de participacion en la fuerza de trabajo productiva. (46) La equidad de genero a traves de la integracion de las mujeres al trabajo asalariado fue el significado que Friedan adscribio al retrato de la mujer--ella esperaba--romperia sus cadenas restrictivas.

La mistica de la feminidad mostraba el absurdo que hubiera tantas mujeres confinadas al hogar en un momento en el que "nadie discutia si la mujer era superior o inferior al hombre", (47) y en el que todas las funciones sociales y economicas significativas--junto con la vida laboral--ocurrian fuera del hogar: "Es algo mas que una rara paradoja el hecho de que ahora que, finalmente, estan todas las profesiones al alcance de las mujeres, la expresion 'mujer de carrera' se haya convertido en algo nefando"; en una locucion "extrana y embarazosa". (48) Friedan refirio el problema al senalar que el trabajo exclusivo en casa, como ideal, presentaba un reves en la historia; no obstante, pedia reconocer que la ocupacion de las amas de casa como trabajadoras del hogar no era una actividad ociosa o privilegiada. Ella misma habia devaluado el trabajo en el hogar, lo deprecio por los objetivos falsos y desorientadores que la labor en casa tenia para las mujeres, "sin saber que ya tienen los deseos y las capacidades que esa mistica les prohibe". (49)

Friedan entendio "la significacion humana del trabajo", (50) pero para ella el trabajo en el hogar era inferior, pues no implicaba una produccion genuina material, intelectual o creativa: "una patata asada no es tan importante como el mundo y el pasar la aspiradora por la sala de estar [...] no es un trabajo que precise de tanta reflexion y energia como para poner a prueba la capacidad total de ninguna mujer". (51) Una de las mujeres que Friedan entrevisto le dijo que "las tareas domesticas son interminables y que su aburrida repeticion no daba esa satisfaccion necesaria, no precisaba ninguno de esos cacareados conocimientos especiales". (52)

Asi, el manifiesto de La mistica de la feminidad alentaba a las mujeres a involucrarse no solo en el trabajo asalariado, sino en los puestos comprometidos y con proposito, los cuales requerian que las mujeres contaran con un entrenamiento: "La unica manera para una mujer, como para un hombre, de encontrarse a si mismos, es por medio de su propio trabajo creador". (53) La mujer "solo puede encontrarse identificada en un trabajo que sea de verdadera utilidad para la sociedad",54 es decir, aquel que prohibia "la mistica de la feminidad". (55) "La mujer debe decir 'no' a la mistica de la feminidad para [.] soportar la disciplina y el esfuerzo que requiere cualquier cometido profesional". (56) En contraste con la cultura de masas de los medios, la cual recomendaba pasatiempos, el aprendizaje para enriquecer el conocimiento, tratamientos medicos o incluso sexo extramarital como una valvula de escape para el ama de casa aquejada de problemas, un significativo trabajo remunerado la sacaria del hogar y la curaria de los supuestos padecimientos mentales que los expertos le atribuian. (57)

Friedan reconocio que el ama de casa de la clase media no sufria economicamente; a ella se le hacia creer erroneamente en "la felicidad por medio de las cosas". (58) A diferencia del enfasis marxista tradicional en las condiciones materiales --de Beauvoir creia que las mujeres debian gozar de una autonomia economica--, Friedan enfatizo que el problema de la mujer no podia ser entendido en terminos del milenario problema material de la humanidad: "pobreza, enfermedad, hambre, frio", pues "la mujer que padece este problema tiene un hambre que el alimento material no puede satisfacer". (59) De aqui que la suplica de Friedan a las mujeres con alto grado de entrenamiento para que desarrollaran una carrera fuera menos por ganancias monetarias que por obtener una genuina independencia, una realizacion espiritual personal, asi como por alcanzar una creatividad y autoidentidad recuperada. El aliento a las amas de casa para que tomaran un puesto en el contexto publico del trabajo, al igual que los hombres, se basaba en la creencia de Friedan de que tal desempeno estimularia el uso completo del potencial de las mujeres y convertiria su desempeno en algo significativo para ellas y para la sociedad.

La mistica de la feminidad elevaba a la mujer de carrera asalariada al nivel de heroina, al tiempo que los "expertos" hablaban del "demonio interior de la propia heroina" (60) y advertian sobre "el sindrome de culpabilidad de la mujer de carrera". (61) Ciertamente, a Friedan le sorprendia la contradiccion entre la expansion de la educacion superior y profesional de las mujeres y la presion persistente sobre las mujeres jovenes para que se casaran--utilizando la universidad como "escuela de matrimonio"--a cambio de poco mas que prestigio social. Habia cierto escepticismo y ambivalencia entre las mujeres jovenes acerca de combinar carrera y familia, por ello Friedan critico con fuerza el mensaje mezclado que proporcionaban las universidades y la desaprobacion de la sociedad al trabajar por salario y mostrar a la carrera como una opcion que promovia la solteria. En vez de esto, La mistica de la feminidad proponia un ideal integral para las mujeres: "la sensacion de ser una parte netamente determinada del mundo [.] no provenia solo de su trabajo, sino de la totalidad de sus vidas: su matrimonio, el hogar, los hijos, el trabajo". (62) Y anadia que las mujeres "deben ser educadas para una nueva integracion en sus papeles". (63)

En ultima instancia, el mensaje de La mistica de la feminidad era que el trabajo liberaria a las mujeres de esa misma mistica. Friedan llamo a esta mision "un nuevo plan de vida". (64) Mediante la busqueda de una mejor capacitacion y trabajo fuera del hogar--junto con la opcion positiva de retener el matrimonio y la familia--las mujeres se convertirian en sus propios "agentes activos". Esto seria una verdadera revolucion social y cultural: las mujeres moldearian su potencial y destino y la sociedad se adaptaria a las nuevas condiciones. (65)

Al momento de realizar su investigacion, Friedan se sorprendio al enterarse de que "la proporcion de las mujeres que trabajan fuera de sus casas aumentaba de una a tres"; (66) sin embargo, al exhortar a las mujeres a que buscaran una carrera, no considero que las ocupaciones profesionales en las que ella pensaba eran puestos de relevancia solo para mujeres con grados universitarios. Estos empleos tambien estaban limitados para las mujeres debido a la discriminacion en contra de ellas en la admision a instituciones de educacion superior, en oportunidades equitativas de trabajo y en la equidad salarial. (67) La realidad era que millones de empleadas que no trabajaban en las fabricas ingresaban al area de oficinas y servicio laboral como trabajadoras de cuellos rosas. Esto era cierto especialmente entre las mujeres de la clase media, a pesar de su educacion: ellas se unian a la fuerza laboral como a una "cuarta dimension" en sus vidas, mas alla de hijos, marido y hogar, y esto despues de que sus hijos crecieran.

La contribucion economica del trabajo de las mujeres la reconocia el gobierno, pero sin promover sueldos iguales por el mismo trabajo. La Comision sobre el Estatus de las Mujeres (o Commission on the Status of Women o PCSW, por sus siglas en ingles), del presidente democrata liberal John F. Kennedy, reunida en 1961, dio fe a la creciente importancia y reconocimiento del trabajo femenil. El reporte de esta comision, publicado en 1963 con el titulo de American Women (Mujeres americanas), senalo la discriminacion en contra de las mujeres empleadas. La Ley de Paga Equitativa (Equal Pay Act), de 1963, surgio a partir de las recomendaciones de dicha comision. (68) Por otra parte, muchos de los trabajos estaban todavia controlados y supervisados por jefes hombres, eran rutinarios, poco estimulantes y carecian de apreciacion social. Asi, y aunque estos trabajos formaban parte de la revolucion postindustrial contemporanea, la estructura jerarquica de genero y trabajo no cambio considerablemente. (69) Pese a esto, la originalidad de Friedan era el plan--ella confiaba--promoveria una transformacion fundamental en los patrones de trabajo de las mujeres: ellas recobrarian los logros que habian alcanzado durante las decadas anteriores, gracias a una contrarrevolucion dirigida en oposicion a la mistica familiar de la posguerra y de la "revolucion" del hogar.

CONCLUSIONES

En cuanto se publico la obra de Friedan fue evidente que la escritora se habia acercado a una definicion innovadora y radical del concepto de genero, una nocion que aun no existia a inicios de la decada de 1960. Si bien ella no alcanzo a desarrollar nuevos paradigmas de la identidad social colectiva de genero, patriarcado y relaciones de poder en cuanto a genero, (70) su logro en La mistica de la feminidad fue la capacidad de cruzar las fronteras ideologicas entre el radicalismo de izquierda y el liberalismo. Replanteo algunas ideas marxistas y de la vieja izquierda al colocarlas en el contexto de los discursos contemporaneos del liberalismo, al tiempo de criticar simultaneamente la corriente liberal dominante, utilizando herramientas intelectuales de la izquierda radical. Esta aproximacion puede calificarse de liberalismo subversivo, termino que no implico una critica comprensiva del sistema del capitalismo liberal ni requirio transformaciones de gran alcance en la sociedad, salvo por los cambios en las pautas laborales para las mujeres; la expectativa era que el giro en sus vidas transformaria a la sociedad, aunque Friedan no detallo otras caracteristicas de esa sociedad reformada. Ella queria ver principios progresivos genuinos de equidad e individualismo materializados, y que se redujera la conformidad y alienacion de las personas. Friedan vivio con la esperanza de un liberalismo autentico, no de uno asediado por mitos y contradicciones internas.

Dentro de la corriente dominante del liberalismo, la busqueda de Friedan por transformar las vidas de las mujeres fue drastica en cuanto a su fuerza critica. Al mismo tiempo, esta busqueda fue moderada, ya que su "plan nuevo de vida" para emancipar a las mujeres a traves del trabajo y sus carreras, lo derivo en esencia de la agenda liberal, la cual enfatizaba la equidad formal con los hombres y la cooperacion de las mujeres con ellos, asi como el uso del proceso politico y las instituciones politicas existentes para lograr reformas sociales. A traves de su vocabulario, Friedan--quien a veces era radical, pero sobre todo reconocia la realidad y el predominio de la ideologia de la clase media, incluido el consumismo y la popularidad de la psicologia, entre otros--se convirtio en una lider del nuevo feminismo liberal moderado.

En 1960, como resultado del exito del libro y las aspiraciones politicas de su autora, Friedan encabezo la fundacion de la Organizacion Nacional para las Mujeres (NOW, por sus siglas en ingles) y fungio como su primera presidenta hasta 1970. El documento constituyente de NOW, que Friedan escribio en coautoria, se baso en las conclusiones de La mistica de la feminidad. (71) Como el mas importante grupo feminista progresista con inclinaciones liberales en Estados Unidos, NOW se centraba en elementos que eran fundamentales en La mistica de la feminidad: la educacion y el trabajo de las mujeres como las claves para emanciparlas, y su compromiso con las carreras como el potencial para alcanzar el avance y los derechos igualitarios absolutos en el lugar del trabajo y en la sociedad. A finales de la decada de 1960, jovenes feministas--muchas de ellas marxistas radicales y en gran medida tambien bajo el influjo de Friedan--articularon todavia mas una teoria de genero que incluia el problema del trabajo del ama de casa. (72) Junto con sus nuevos escritos y discursos, estas feministas jovenes contribuyeron a una interpretacion mas profunda de la "cuestion de la mujer".

Muchas academicas han asegurado que La mistica de la feminidad desempeno un papel importante en promover el feminismo de la decada de 1960 y el Movimiento de la Liberacion de las Mujeres que origino en la nueva izquierda. Friedan opero como un "puente transicional" entre la generacion de la Gran Depresion, a la cual ella pertenecia, y la de mujeres mas jovenes--la "generacion temprana de los sesenta"--nacidas alrededor de 1940. La poco definida coalicion progresista de los sindicatos de mujeres, de las mujeres de la vieja izquierda, mujeres en el Movimiento de Derechos Civiles negro y las organizaciones civicas femeninas durante las decadas de 1940 y 1950 tambien fungieron como un puente para el feminismo de la siguiente decada, aunque la mayor parte de los grupos burgueses permanecio leal a la etica maternal femenina y al activismo civico liberal. (73) Esa generacion-puente permitio que los jovenes nacidos en el boom de la natalidad se unieran a la vieja izquierda durante la decada de 1960 para formar lo que posteriormente se convertiria en el movimiento radical feminista.

El hecho de que el discurso de Friedan se inclinara mas hacia el lado liberal que al radical, le permitio tocar una cuerda sensible y despertar a un buen numero de mujeres de su propia generacion. La mistica de la feminidad ilumino a todas las mujeres a inicios de la decada de 1960 sobre su propia situacion. En particular, su discurso ilumino las vidas de muchas de las mujeres atrapadas en la mistica de la feminidad y que pertenecian a la "generacion perdida" para el feminismo. (74) Por otra parte, y durante los primeros anos de la decada de 1960, incluso antes de que se publicara la obra de Friedan, mas mujeres necesitaban inspiracion para ayudarles a lidiar con el conflicto interno por su sentimiento de abnegacion, creado por un deseo creciente de independencia. Mas aun, quienes se habian convertido en asalariadas necesitaban de la motivacion para ayudarlas a enfrentar su nuevo papel.

Ciertamente, segun un sondeo Gallop realizado en 1962, una decima parte de las madres habia expresado el deseo de que sus hijas evitaran terminar en vidas como las de ellas, mientras que un numero creciente de mujeres jovenes recibieron un grado universitario. A partir de 1957, la tasa de nacimientos decrecio y, cada vez mas, las parejas limitaban los nacimientos a dos y no tres hijos. En general, a mediados de la decada de 1960 la dinamica familiar cambio y las hijas comenzaron a admirar a las madres trabajadoras como un ejemplo a seguir. La nocion del trabajo de las mujeres fuera del hogar se convirtio en algo habitual, sin que tal desempeno negara el valor de la familia como pilar de la sociedad. (75)

Asi, en 1963, el momento estaba listo para atraer a mujeres jovenes hacia el espiritu regenerador del libro de Friedan. (76) La nueva izquierda radical habia surgido ya y su organizacion mas grande--Estudiantes por una Sociedad Democratica, SDS, por sus siglas en ingles--anuncio en 1962 la Declaracion de Port Huron. Antes de que el radicalismo se volviera militante hacia mediados de la decada, esta declaracion convoco a los liberales a que resolvieran las paradojas del liberalismo y se inclinaran hacia orientaciones mas progresistas. (77) De la misma manera en que la declaracion de la SDS impelio el nacimiento de un movimiento militante, las propuestas de La mistica de la feminidad--junto con la nocion de legitimidad creciente de los derechos igualitarios por parte de liberales, hombres y mujeres jovenes radicales, y activistas de los derechos civiles--motivaron el surgimiento del feminismo radical de la Segunda Ola, justo en el momento en que sus hijas radicalizadas comenzaron a criticar de manera todavia mas aspera la mistica del hogar. Mas que el mensaje liberal, el contenido radical en La mistica de la feminidad fue el que nutrio la nueva identidad de las jovenes como activistas del feminismo.

Las mujeres liberacionistas criticaron la maternidad y la familia como instituciones burguesas y patriarcales-opresivas. No estaban en contra de la maternidad en principio, pero en su mayoria deseaban reconstruirla. Puesto que las feministas objetaron una division del trabajo basada en diferencias de sexo, creian que la maternidad ya no deberia ser exclusivamente un papel del genero femenino, sino manejada a traves de la equidad de genero. (78) Asimismo, sostuvieron que las instituciones del matrimonio y de la familia destruian la individualidad, la comunicacion interpersonal y la sexualidad libre. Ademas, en su opinion, estas instituciones tambien representaban la esfera privada aislada, tal como Friedan la habia interpretado para el ama de casa. Asi, el movimiento de las mujeres desarrollo esta idea que habria de convertirse en el principio fundamental del feminismo: "lo personal es politico". Para concluir, Friedan engendro tendencias intelectuales e ideologicas sobre las cuales los grupos feministas--liberales, radicales y academicos--de la siguiente generacion habrian de teorizar y politizar todavia mas.

TRADUCCION DEL INGLES POR SERVANDO ORTOLL (79)

Recepcion: 19/03/2013 * Aceptacion: 16/07/2013

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(1) Alice Kessler-Harris, Women Have Always Worked: A Historical Overview, Nueva York, Feminist Press, 1981; Out of Work: A History of Wage Earning Women in the United States, Nueva York, Oxford University Press, 1982; "A new agenda for American Labor History: A gendered analysis and the question of class", en J. Carrol Moody y Alice Kessler-Harris (coords.), Perspectives on LaborHistory, Illinois, Northern Illinois Press, 1990, pp. 217-234; Mari Jo Buhle, "Gender and labor History", en J. Carroll Moody y Alice Kessler-Harris (coords.), Perspectives on LaborHistory: The Problem of Synthiesis, DeKalb, Northern Illinois University Press, 1989, pp. 55-79; Eileen Boris y Cynthia R. Daniels (coords.), Homework: Historical and Contemporary Perspectives on Paid Labor at Home, Urbana, University of Illinois Press, 1989; Ruth Milkman (coord.), Women, Work and Protest A Century of US Women's LaborHistory, Londres, Routledge, 1991; Eileen Boris y S. J. Kleinberg, "Mothers and other workers: (Re)conceiving labor, maternalism, and the state", en Journal of Women's History, num. 15, otono, 2003, pp. 90-117.

(2) Sobre el matrimonio y la familia definidos como parte de la esfera privada tambien por el Estado, vease Nancy F. Cott, "Giving character to our whole civic policy: marriage and the public order in the late Nineteenth Century", en Linda K. Kerber et al. (coord.), U.S. HistoryAs Women's History: New Feminist Essays, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1995, pp. 107-121.

(3) Sobre el marximo y las mujeres, vease Lisa Vogel, Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory, New Brunswick, Rutgers University Press, 1983; Zillah Eisenstein (coord.), Capitalist Patriarchy and the Case for Socialist Feminism, Nueva York, Monthly Review Press, 1979; Ann Foreman, Femininity as Alienation Women and the Family in Marxism and Psychoanalysis, Londres, Pluto, 1977; Annette Kuhn y Ann Marie Wolpe (coords.), Feminism and Materialism: Women and Modes of Production, Londres, Routledge and Kegan Paul, 1978; Catharine A. MacKinnon, "Desire and power: a feminist perspective", en Cary Nelson y Lawrence Grossberg (coords.), Marxism and the Interpretation of Culture, Urbana, University of Illinois Press, 1988, pp. 106-107 y 114-115; Nona Y. Glazer, "Servants to capital: unpaid domestic labor and paid work", en Naomi Gerstel y Harriet Engel Gross (coords.), Families and Work, Filadelfia, Temple University Press, 1987, pp. 241248; Ruth Schwartz Cowan, 'Women's work, housework and history: the historical roots of inequality in work-force participation", en Naomi Gerstel y Harriet Engel Gross (coords.), op. cit., 1987, pp. 164-177; Jacquilyn Weeks, "Un-/re-productive maternal labor: Marxist feminism and chapter fifteen of Marx's Capital' ', en Rethinking Marxism, num. 23, 2011, pp. 31-40; Wally Seccombe, "The housewife and her labor under Capitalism", en New Left Review, num. 83, enero-febrero, 1974, pp. 3-24; Jean Gardiner, "Women's domestic labor", en New Left Review, num. 89, enero-febrero, 1975, pp. 47-58; Mariarosa Dalla Costa y Selma James, The PowerofWomen and the Subversion of Community, Bristol, Falling Wall Press, 1975; Margaret Coulson et al., "The housewife and her labor under Capitalism'-a critique", en New Left Review, num. 89, enero-febrero, 1975, pp. 59-71.

(4) Acerca del trabajo de las mujeres durante la guerra, vease Susan M. Hartman, The Home Front and Beyond: American Women in the 1940s, Boston, Twayne, 1982. Respecto a como se les expulso de las fabricas despues de la guerra, vease Ruth Milkman, Gender at Work: The Dynamics of Job Segregation by Sex during World War II, Urbana, University of Illinois Press, 1987.

(5) Acerca del trabajo femenino fuera del hogar, vease Elaine Tyler May, Homeward Bound: American Families in the Cold War Era, Nueva York, Basic Books, 1988; Wendy Brown, States of Injury: Power and Freedom in Late Modernity, Princeton, Princeton University Press, 1995, pp. 135-165; Susan M. Hartmann, "Women's employment and the domestic ideal in the early Cold War years", en Joanne Meyerowitz (coord.), Not June Cleaver: Women and Gender in Postwar America, 1945-1960, Filadelfia, Temple University Press, 1994, pp. 84-127; Naomi Gerstel y Harriet Engel Gross, "Gender and families in the United States: the reality of economic dependence", en Jo Freeman (coord.), Women: A Feminist perspective, Mountain View, Mayfield, 1995, pp. 92-102; Jessica Weiss, To Have and To Hold: Marriage, the Baby Boom and Social Change, Chicago, University of Chicago Press, 2000, pp. 21-30; Michael B. Katz etal., "Women and the paradox of inequality in the Twentieth Century", en Journal of Social History, num. 39, 2005, pp. 65-88. Respecto al activismo de las mujeres trabajadoras, vease Nancy Gabin, "Women and the United Automobile Workers' Union in the 1950s", en Ruth Milkman (coord.), op. cit., 1991, pp. 259-279; Dennis A. Deslippe, "Rights, not Roses": Unions and the Rise of Working-Class Feminism, 1945-80, Urbana, University of Illinois Press, 2000; Dorothy Sue Cobble, The Other Women's Movement Workplace Justice and Social Rights in Modern America, Princeton, Princeton University Press, 2004.

(6) Betty Friedan, The Feminine Mystique, Nueva York, Dell, 1963, p. 11. Para las citas textuales, el traductor utilizo la version espanola de Carlos R. de Dampierre, Betty Friedan, La mistica de la feminidad, Barcelona, Sagitario, 1965, p. 23; para las citas no textuales, el traductor uso la version original inglesa (N. del T.).

(7) Betty Friedan, op. cit., 1965, p. 47.

(8) Simone de Beauvoir, The Second Sex Nueva York, Penguin Books, 1953; Sandra Dijkstra, "Simone de Beauvoir and Betty Friedan: The politics of omission", en Feminist Studies, vol. 6, num. 2, verano, 1980, pp. 290-303; Charles Lemert, "Slow thoughts for fast times: Betty Friedan & Simone de Beauvoir", en Fast Capitalism, vol. 2, num. 1, 2006 [http://www.uta.edu/ huma/agger/fastcapitalism/2_1/lemert06.html], consultado el 2 de julio de 2013.

(9) A Daniel Horowitz, biografo de Friedan, le preocupa que la autora pretendiera considerarse como una mera ama de casa cuando en realidad era escritora, y habia escondido su pasado radical al concentrarse en mujeres de la clase media, mas que en las de la clase trabajadora. Daniel Horowitz, "Rethinking Betty Friedan and The Feminine Mystique labor union radicalism and feminism in Cold War American", en American Quarterly, num. 48, marzo, 1996, pp. 1-42. Vease tambien David Horowitz, "Betty Friedan's secret communist past", en Salon, 18 de enero, 1999 [http://www1.salon.com/col/horo/1999/01/ nc_18horo2.html], consultado el 10 de enero de 2012.

(10) Sobre el debilitamiento del feminismo en las decadas de 1940 y 1950, vease Leila Rupp y Verta Taylor, Survival in the Doldums: The American Women's Rights Movement, 1945 to the 1960s, Nueva York, Oxford University Press, 1987.

(11) Daniel Horowitz, Betty Friedan and the Making of the Feminine IMystique: The American Left, the Cold War, and Modern Feminism, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1998, pp. 121-152.

(12) Sobre revistas de mujeres de consumo popular, vease Nancy A. Walker, Shaping our Mothers' World: American Women's Magazines, Jackson, University Press of Mississippi, 2000. Sobre los expertos, vease Elaine Tyler May, "Explosive issues: sex, women, and the bomb", en Larry May (coord.), Recasting America: Culture and Politics in the Age of the Cold War, Chicago, University of Chicago Press, 1989, pp. 155-156; Wini Breines, Young, White, and Miserable: Growing up Female in the Fifties, Chicago, University of Chicago Press, 1992, pp. 27-59.

(13) El concepto de middlebrow, o midcult, se referia al nivel intermedio entre las revistas de distribucion en masa y las de cultura "elevada" de la elite. Para las clasificaciones basicas del concepto de cultura, vease Herbert J. Gans, Popular Culture and High Culture: An Analysis and Evaluation of Taste, Nueva York, Basic Books, 1974, pp. 67-93. Las biografias mas importantes de Friedan son la de Daniel Horowitz, op. cit, 1998, y la de Stephanie Coontz, A Strange Stirring: The Feminine Mystique and American Woman at the Dawn of the 1960s, Nueva York, Basic Books, 2011; Judith Hennessee, Her Life, Nueva York, Viking Books, 1999; Milton Meltzer y Stephen Marchesi, BettyFriedan: A Voice for Women's Rights, Nueva York, Viking Juvenile, 1985. Para una resena del libro de Daniel Horowitz, vease Judith Shulevitz, "A review of two Betty Friedan biographies", en New York Times, 9 de mayo de 1999. Para una resena de la obra de Coontz, vease Rebecca Traister, "Mad women", en New York Times, 20 de enero de 2011. Sobre los anos posteriores de Friedan, vease Betty Friedan, Life So Far, Nueva York, Simon & Schuster, 2000. Los archivos personales de Betty Friedan se encuentran en Cambridge, Radcliffe Institute for Advanced Study, Massachusetts, Schlesinger Library.

(14) Betty Friedan, op. cit., 1965, p. 32.

(15) Sobre maridos y padres, veanse Robert O. Blood y Donald M. Wolfe, Husbands and Wives, Nueva York, Free Press, 1960; Ralph LaRossa, "The culture of fatherhood in the fifties: a closer look", en Journal of Family History, num. 29, enero, 2004, pp. 4770; Fred Matthews, "The utopia of human relations: The conflict-free family in American social thought, 1930-1960", en Journal of the History of Behavioral Sciences, num. 24, 1988, pp. 343-362; Rachel Devlin, Relative Intimacy: Fathers, Adolescent Daughters, and Postwar American Culture, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 2005. Sobre una afirmacion de que las relaciones marido-mujer eran mas equitativas que lo que Friedan habia descrito, especialmente en matrimonios jovenes, vease Jessica Weiss, op. cit., 2000, pp. 1-30 y 60. Weiss asegura que Friedan se referia principalmente a las amas de casa de la mediana edad.

(16) Betty Friedan, op. cit., 1965, p. 46.

(17) Susan Hekman, "Truth and method: feminist standpoint theory revisited", en Signs, num. 22, invierno, 1997, pp. 341- 366; Patricia Hill Collins, "Comments on Hekman's 'truth and method: feminist standpoint revisited': where's the power?", en Signs, num. 22, invierno, 1997, pp. 375-381.

(18) Vance Packard, The Hidden Persuaders, Nueva York, D. McKay, 1957; The Status Seekers, Nueva York, D. McKay, 1959; The Waste Makers, Nueva York, D. McKay, 1960, y The Pyramid Climbers, Nueva York, McGraw-Hill, 1962; Daniel Horowitz, Vance Packard and American Social Criticism, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1994; William H. Whyte, The Organization Man, Filadelfia, University of Pennsylvania Press, 2002; Max Lerner, America as a Civilization Life and Thought in the United States Today, Nueva York, Simon & Schuster, 1957.

(19) Daniel Horowitz, op. cit., 1998, pp. 205-209.

(20) David Riesman, The Lonely Crowd:A Study of the Changing American Character, New Haven, Yale University Press, 1955; Daniel Bell, The End of Ideology: On the Exhaustion of Political Ideas in the Fifties, Nueva York, Free Press, 1962; Charles Wright Mills, White Collar: The american middle classes, Nueva York, Oxford University Press, 1956; sobre Riesman, vease David Barboza, "An interview with David Riesman", en Partisan Review, num. 4, 1994, pp. 574-575 y 586; James Gilbert, Men in the Middle: Searching for Masculinity in the 1950s, Chicago, University of Chicago Press, 2005, pp. 34-61.

(21) Mike Hout et al., "The persistence of classes in post-industrial societies", en International Sociology, num. 8, septiembre, 1993, pp. 259-277; Jan Pakulski y Malcolm Waters, "The reshaping of social class in advanced society", en Theory and Society, num. 25, octubre, 1996, pp. 667-669; Erik Olin Wright, "The continuing relevance of class analysis-comments", en Theory and Society, num. 25, 1996, pp. 693-716; Sonja Szelenyi y Jacqueline Olvera, "The declining 'significance of class': Does gender complicate the story?-comments", en Theory and Society, num. 25, 1996, pp. 725-730.

(22) Stephanie Coontz, op. cit., 2011, pp. 101-138.

(23) Charlotte Perkins Gilman, Women and Economics.A Study of the Economic Relation Between Men and Women as a Factor in Social Evolution, Boston, Small, Maynard, 1898 [http://digital.library.upenn.edu/women/gilman/economics/ economics.htm]; Judith A. Allen, The Feminism of Charlotte Perkins Gilman: Sexualities, Histories, Progressivism, Chicago, University of Chicago Press, 2009, pp. 5-6, 141; Mark W. Van Wienen, "A rose by any other name: Charlotte Perkins Stetson (Gilman) and the case for American Reform Socialism", en American Quarterly, num. 55, diciembre, 2003, pp. 603-634.

(24) Elaine Tyler May, "Security against democracy: the legacy of the Cold War at home", en Journal of American History, vol. 97, num. 4, marzo, 2011, pp. 940-943; Laura McEnaney, Civil Defense Begins at Home: Militarization Meets EverydayLife in the Fifties, Princeton, Princeton University Press, 2000; Ruth Feldstein, Motherhood in Black and White: Race and Sex in American Liberalism, 1930-1965, Ithaca, Cornell University Press, 2000, pp. 62-85.

(25) Clifford E. Clark Jr., "Ranch-house suburbia: ideas and realities", en Larry May (coord.), op. cit., 1989, pp. 171- 191; Steven M. Gelber, "Do-it-yourself: constructing, repairing and maintaining domestic masculinity", en American Quarterly, vol. 49, num. 1, marzo, 1997, pp. 66-112.

(26) Betty Friedan, op. cit., 1965, p. 237.

(27) Ibid., p. 32.

(28) Sobre el consumo y el ir de compras de las mujeres, veanse Lizabeth Cohen, A Consumption Republic: The Politics of Mass Consumption in Postwar America, Nueva York, Knopf, 2003;"From Town Center to Shopping Center: the reconfiguration of community marketplace in Postwar America", en American Historical Review, num. 101, octubre, 1996, pp. 1050-1081; "The New Deal State and the making of citizen consumers", en Susan Strasser et al. (coords.), Getting and Spending: European and American Consumer Societies in the Twentieth Century, Cambridge, Cambridge University Press, 1998, pp. 111-126; Mary Louise Roberts, "Gender, consumption, and commodity culture", en American Historical Review, num. 103, junio, 1998, pp. 817-844; Tracey Deutsch, Building a Housewife's Paradise: Gender, Politics, and American Grocery Stores in the Twentieth Century, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 2010; Victoria de Grazia, The Sex of Things: Gender and Consumption in Historical Perspective, Berkeley, University of California Press, 1996. Para una resena del libro de Lizabeth Cohen, vease Alan Wolfe, "Buying alone", en New Republic, 17 de marzo de 2003 [http://www.tnr.com/article/ buying-alone], consultado el 10 de enero de 2012.

(29) David Riesman, op. cit,, 1955, pp. 79-80.

(30) Betty Friedan, op. cit., 1963, p. 308. Sobre el uso de la personalidad sumisa en el analisis posbelico de la esclavitud y campos de concentracion nazi, vease Stanley M. Elkins, Slavery: A Problem in American Institutional and Intellectual Life, Chicago, University of Chicago Press, 1959. Acerca del sometimiento al sistema cultural y politico, vease Hannah Arendt, Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil, Nueva York, Viking Books, 1963.

(31) David Riesman, op. cit., 1955, p. 262.

(32) Betty Friedan, op. cit., 1963, pp. 219-232; Elizabeth E. Baker, Technology and Woman's Work, Nueva York, Columbia University Press, 1964.

(33) Rebecca Jo Plant, Mom: The Transformation of Motherhood in Modern America, Chicago, University of Chicago Press, 2010; Lynn Y. Weiner, "Reconstructing motherhood: The La Leche League in postwar America", en Journal of American History, num. 80, marzo, 1994, pp. 1357-1381. Sobre liberales que acusaban a las madres, vease Ruth Feldstein, op. cit., 2000; Laura Curran, "Feminine women, hard workers: Foster motherhood in midcentury America (1946-1963)", en Journal of Family History, num. 31, octubre, 2006, pp. 386-412.

(34) Sobre la popularidad de la psicologia y el psicoanalisis en el periodo de la posguerra, veanse Ely Zaretsky, "Charisma or rationalization? Domesticity and psychoanalysis in the United States in the 1950s", en Critical Inquiry, num. 26, invierno, 2000, pp. 328-354; Mari Jo Buhle, Feminism and its Discontents: A Century of Struggle with Psychoanalysis, Cambridge, Harvard University Press, 1998; Ruth Feldstein, op. cit., 2000, pp. 80-82, 103-125 y 197-200; Deborah F. Weinstein, "Culture at work: family therapy and the culture concept in Post-World War II America", en Journal of the History of Behavioral Sciences, num. 40, invierno, 2004, pp. 23-46; Nathan W. Ackerman, The Psychodynamics of Family Life: Diagnosis and Treatment of Family Relationships, Nueva York, Basic Books, 1958.

(35) Elisabeth Young-Bruehl (coord.), Freud on Women: A Reader, Nueva York, W.W. Norton, 1990, pp. 3-47; Helen Deutsch, The Psychology of Women-a Psychoanalytical Interpretation, Nueva York, Grune & Stratton, 1944; Marynia Furnham y Ferdinand Lundberg, Modern Women: The Lost Sex, Nueva York, 1947; Margaret Mead, Male and Female: A Study of the Sexes in a Changing World, Nueva York, William Morrow, 1949; Joanne Meyerowitz, "'How common culture shapes the separate lives': sexuality, race, and mid-Twentieth-Century social constructionist thought", en Journal of American History, num. 96, marzo, 2010, pp. 1057-1084; Betty Friedan, op. cit., 1963, pp. 103-149 y 197-200.

(36) Betty Friedan, op. cit., 1965, p. 29.

(37) Para un analisis del concepto de totalitarismo, que influyo en la teoria y en las ciencias politicas durante la decada de 1950,

(38) Betty Friedan, op. cit., 1965, p. 29.

(39) Ibid., p. 45.

(40) David Riesman, op. cit., 1955, p. 171; Betty Friedan, op. cit., 1963, pp. 48-52.

(41) Erich Fromm, Escape from Freedom, Nueva York, Farrar & Rinehard, 1941.

(42) En torno a la preocupacion sobre los efectos de la cultura popular, veanse Daniel Bell, op. cit., 1962, pp. 21-38; Hannah Arendt, "The crisis in culture: its social and its political significance", en Between Past and Present: Eight Exercises in Political Thought, Nueva York, Penguin Books, 1968, pp. 197-226; Paul R. Gorman, Left Intellectuals and Popular Culture in Twentieth- Century America, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1996, pp. 137-185. Para un acercamiento positivo a la cultura de masas en relacion con las mujeres, vease Joanne Meyerowitz, "Beyond the Feminine Mystique: a reassessment of postwar mass culture, 1946-1958", en Journal of American History, num. 79, marzo, 1993, pp. 1455-1482.

(43) David Riesman, op. cit., 1955, pp. 19-24. Sobre las mujeres con conciencia de la gente, segun Riesman, vease David Barboza, op. cit., 1994, pp. 574-575; Erich Fromm, op. cit., 1941. Sobre el desarrollo de la personalidad y el analisis de tipo de caracter, vease Joanne Meyerowitz, op. cit., 2010; William H. Whyte, op. cit., 2002, pp. 6-9, y 404.

(44) Betty Friedan, op. cit., 1963, p. 43.

(45) Sobre el problema de la juventud, veanse James Gilbert, A Cycle of Outrage: America's Reaction to the Juvenile Delinquent in the 1950s, Nueva York, Oxford University Press, 1988; Deborah F. Weinstein, op. cit, 2004, pp. 23-28. Sobre la ansiedad acerca de la homosexualidad masculina y hombres feminizados, vease K. A. Cuordileone, "'Politics in an age of anxiety': Cold War political culture and the crisis in American masculinity, 1949-1960", en Journal of American History, num. 87, septiembre, 2000, pp. 515-545; John D'Emilio, "The homosexual menace: the politics of sexuality in Cold War America", en Kathy Preiss y Christina Simmons (coords.), Passion and Power-Sexuality in History, Filadelfia, Temple University Press, 1989, pp. 226240; Barbara Ehrenreich, The Hearts of Men: American Dreams and the Flight from Commitment, Nueva York, Anchor, 1983, pp. 14-51.

(46) Betty Friedan, op. cit., 1963, pp. 274-276 y 278.

(47) Betty Friedan, op. cit., 1965, p. 33.

(48) Ibid., pp. 33 y 83.

(49) Ibid., p. 48.

(50) Ibid., p. 370.

(51) Ibid., p. 83.

(52) Ibid., p. 245.

(53) Ibid., p. 382.

(54) Ibid., p. 384.

(55) Ibid., p. 386.

(56) Ibid., p. 389.

(57) Sobre supuestos desordenes psiquiatricos y el uso de tranquilizantes, vease Jonathan M. Metzl, "'Mother's little helper': The crisis of psychoanalysis and the Miltown resolution", en Gender & History, vol. 15, num. 2, agosto, 2003, pp. 228-255.

(58) Betty Friedan, op. cit,, 1965, p. 247.

(59) Ibid., p. 40.

(60) Ibid., p. 60.

(61) Ibid., p. 391.

(62) Ibid., p. 394.

(63) Ibid., p. 407.

(64) Ibid., p. 375.

(65) Betty Friedan, op. cit., 1963, pp. 333-337.

(66) Betty Friedan, op. cit., 1965, p. 68.

(67) Sobre la educacion y carrera de las mujeres, veanse Cynthia Epstein, Women's Place: Options and Limits in Professional Careers, Berkeley, University of California Press, 1970; Debra Renee Kautfman, "Professional women: how real are the recent gains?", en Jo Freeman (coord.), op. cit., 1995, pp. 287-305; Joyce Antler, "Culture, service, and work: changing ideas of higher education for women", en Pamela Perun (coord.), The Undergraduate Woman, Lexington, Lexington Books, 1982, pp. 1541; Pamela Perun y Janet Giele, "Life after college: historical links between women's work and women's education", en Pamela Perun (coord.), op. cit., 1982, pp. 375-398; Deborah M. Olsen, "Remaking the image: promotional literature of Mount Holyoke, Smith, and Wellesley Colleges in the mid-to-late 1940s", en History of Education Quarterly, num. 40, invierno, 2000, pp. 418-459.

(68) Vease [http://womenshistory.about.com/od/laws/a/status_women.htm], consultado el 2 de julio de 2013.

(69) Nancy M. Thornborrow y Marianne B. Sheldon, "Women in the labor force", en Jo Freeman (coord.), op. cit, 1995, pp. 197206; Velyn Nakano Glenn y Roslyn L. Feldberg, "Clerical work: the female occupation", en Jo Freeman (coord.), op. cit., 1995, pp. 262-273; Margery W. Davies, "Woman's place is at the typewriter: The feminization of the clerical labor force", en Zillah Eisenstein (coord.), op. cit., 1979, pp. 258-269; R. Coser y G. Rokoff, "Women in the occupational world: social disruptions and conflict", en Social Problems, num. 18, 1971, pp. 535-552. Entre 1959 y 1965, hubo un incremento del 25 al 30 por ciento de todas las familias pobres encabezadas por mujeres. Vease Alice Abel Demp, "Poverty and welfare for women", en Jo Freeman (coord.), op. cit., 1995, pp. 462-463; Rebecca Jo Plant, op. cit., 2010, pp. 146-178; Jessica Weiss, op. cit., 2000, pp. 63-70.

(70) Lucy Freeman, "'The Feminine Mystique'", en New York Times, 7 de abril de 1963 [http://www.nytimes.com/1963/04/07/book/ friedan.feminine.html], consultado el 7 de septiembre de 2012.

(71) El 29 de octubre de 1966, Friedan escribio, con el doctor Pauli Murray, la declaracion fundacional de la NOW. Sobre los comienzos de la organizacion, veanse Ruth Rosen, The World Split Open: How the Modern Women's Movement Changed America, Nueva York, Penguin Books, 2000, pp. 74-93; "The female generation gap: daughters of the fifties and origins of contemporary American feminism", en Linda K. Kerber, etal. (coord.), op. cit., 2005, pp. 313-334.

(72) Sobre el trabajo del ama de casa, vease, por ejemplo, Mariarosa Dalla Costa y Selma James, op. cit., 1975, pp. 21- 56.

(73) Susan Lynn, Progressive Women in Conservative Times: Racial Justice, Peace, and Feminism, 1945to the 1960s, New Brunswick, Rutgers University Press, 1992, pp. 1-13; Sara M. Evans, Personal Politics: The Roots of Women's Liberation in the Civil Rights Movement and the NewLeft, Nueva York, Vintage Books, 1980; Kathleen A. Laughlin y Jacqueline L. Castledine (coords.), Breaking the Wave: Women, their Organizations, and Feminism, 1945-1985, Nueva York, Routledge, 2011; Kate Weigand, Red Feminism: American Communism and the Making of Women's Liberation, Baltimore, Johns Hopkins University Press, 2001.

(74) Sobre la respuesta al libro de Friedan, por parte de su generacion, vease Stephanie Coontz, op. cit., 2011, pp. 139-165.

(75) Respecto al hecho de que se le pagara a las mujeres por su trabajo, como una nueva norma a partir de la decada de 1960, vease Eileen Boris, "The great society between home and work", en Sidney M. Milkis y Jerome L. Mileur (coords.), The Great Society and the High Tide of Liberalism, Amherst, University of Massachusetts Press, 2005, pp. 115-144.

(76) Sara M. Evans, op. cit., 1980, passim. Para una critica a Friedan por ser incapaz de aceptar a las feministas radicales y "la politica sexual", vease Christine Stansell, "Girlie, interrupted: the generational progress of feminism", en New Republic, 15 de enero de 2001 [http://www.tnr.com/article/books-and-arts/95778/girlie-interrupted], consultado el 10 de enero de 2012. Acerca de la promocion de las ideas de Friedan entre mujeres jovenes, vease Stepanie Coontz, "Femenine mystique revisited", en The Guardian, 24 de agosto de 2008 [http://www.theguardian.com/commentisfree/2008/aug/24/equality.gender], consultado el 7 de septiembre de 2012. Sobre Friedan como puente ideologico, vease Marilyn French, "The emancipation of Betty Friedan", en Janann Sherman (coord.), Interviews with Betty Friedan, Jackson, University Press of Mississippi, 2002.

(77) Tom Hayden, "The port Huron statement", en Paul Jacobs y Saul Landau (coords.), The New Radicals: A Report with Documents, Nueva York, Vintage Books, 1966, pp. 149-162.

(78) Lauri Umansky, Motherhood Reconsidered: Feminism and the Legacies of the Sixties, Nueva York, New York University Press, 1996.

(79) Revision tecnica por Maria Antonieta Mendivil.

AVITAL H. BLOCH *

Centro Universitario de Investigaciones Sociales-Universidad de Colima

* avital_b@yahoo.com
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Author:Bloch, Avital H.
Publication:Signos Historicos
Date:Jul 1, 2013
Words:17498
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