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Belgica y la Guerra Civil: el impacto del conflicto espanol en la politica y la diplomacia de una pequena potencia.

Belgium and the Civil War: The Impact of Spanish Conflict on the Politics and Diplomacy of a Small Power

Belgica, el pequeno estado atlantico en cuyo territorio se han dirimido durante siglos los principales conflictos armados entre las grandes potencias europeas, ofrece un elocuente testimonio de como el inicio de la Guerra Civil espanola incidio en la vida interna de los estados parlamentarios de la epoca, llegando incluso a determinar algunos aspectos nada desdenables de la misma. Si bien la politica de Belgica poseia una escasa capacidad de influencia en la dinamica de la politica espanola, los acontecimientos que se produjeron en Espana a partir de 1936 tuvieron un notable impacto en diversas facetas de la vida en el Estado belga: en materia diplomatica, condicionaron el regreso hacia una politica de mayor neutralidad propiciado por los gobiernos del momento; en la rutina parlamentaria, generaron numerosas cuestiones que en varias ocasiones desembocaron en tormenta politica; y en lo que se refiere a la sociedad, incidieron en la opinion publica del pais hasta unos niveles sin precedentes, de forma analoga a como acaecio en la vecina Francia.

A todo ello hay que anadir que desde mediados del siglo XIX los intereses economicos belgas en Espana eran de largo alcance. En 1914, previamente al comienzo de la Ia Guerra Mundial, el 7'7% de los capitales belgas destinados al extranjero, equivalentes a unos 154 millones de francos, correspondia a Espana, donde dichas inversiones se destinaban a la mineria, metalurgia, industria quimica, construccion de ferrocarriles o tranvias e incluso a la hosteleria (1). Despues de la contienda mundial, estas inversiones se vieron sustancialmente incrementadas debido al desmantelamiento de los intereses belgas en Francia, Austria y Alemania, de modo tal que los grandes holdings del pais se hicieron con buena parte de las acciones de empresas espanolas como la Compania Real Asturiana de Minas, la Sociedad Madrilena de Tranvias, Regadios y Energia de Valencia, Luz y Transporte de Levante o la Compania Hispano-Americana de Electricidad (CHADE). Asimismo, los belgas controlaban la explotacion de las minas de potasio de Suria y de las fabricas de sal de Torrelavega (2). El estallido de la Guerra en Espana supuso, como era de esperar, una reduccion de los valores previos, que no se volverian a alcanzar hasta 1945: si en 1929, la Union Belgo-luxemburguesa (3) facturo unas 314.500 toneladas de productos importados de Espana, el movimiento de 1937 se saldo con 259.225'4 toneladas de importaciones espanolas, pagadas a 119,079.000 francos belgas (4). Por eso, no es de extranar que buena parte de los esfuerzos diplomaticos belgas en Espana se concentraran no tanto en la representacion oficial a traves de la embajada de Madrid, sino en el buen cumplimiento de las actividades consulares, garantes del derecho privado y de los intereses de los ciudadanos de su pais presentes en Espana; en 1936, los consules en Barcelona, Jules Simon, y en Madrid, Hubert Chabot, desempenarian un importante papel en las tensiones entre el reino de Belgica y la Republica espanola derivadas de la Guerra.

La postura oficial del gobierno belga pronto se decanto por la politica de no intervencion propuesta por Francia, con la connivencia del gobierno britanico de Stanley Baldwin y tras haber sido el gobierno del Frente Popular de Leon Blum sometido a fuertes presiones no solo externas, sino tambien internas. La oferta francesa llego a Belgica el 4 de agosto de 1936 y fue recibida por el secretario general del ministerio de Asuntos Exteriores, Fernand Van Langenhove; en ella, el gobierno frances advertia a sus vecinos de que Belgica era el unico pais exportador de armas que aun no habia regulado el comercio de estas y de que esperaba que su gobierno no contrariaria la iniciativa. La respuesta del gobierno belga no se hizo esperar: el mismo 4 de agosto aprobo el primer decreto real que sometia la exportacion de armas a un permiso oficial (5) y en los dias siguientes respondio afirmativamente a Paris (6). El 19 del mismo mes, la prescripcion del dia 4 fue sustituida por un nuevo decreto mas amplio, que igualmente regulaba el transito de material belico por suelo belga (7).

Como es bien sabido, la politica de no intervencion fue suscrita, con mayores o menores dosis de cinismo, por todos los estados europeos a excepcion de Suiza (8). Por inadecuada que pueda parecer ante los ojos del presente, la no intervencion se impuso en las cancillerias europeas por diversas razones. En primer lugar, formo parte de la politica de pacificacion a toda costa por la que las democracias europeas trataron de evitar una confrontacion directa con las potencias que a finales de los treinta integrarian el Eje, mediante una actitud de laissez faire ante todas las agresiones al orden internacional que estas acometieron y que resto toda operatividad real a la Sociedad de Naciones ya desde principios de la decada (9): la creacion del Manchukuo por parte de Japon (1931), la anexion del Sarre y la remilitarizacion de Renania perpetradas por Alemania (1935-36), la invasion italiana de Abisinia (1935-36), la invasion japonesa del este de China (1937), el Anschluss austriaco (1938), la crisis de Checoslovaquia (1938-39) y la invasion italiana de Albania (1939). En este sentido, Belgica debia aliarse casi incondicionalmente con las directrices establecidas por Gran Bretana y Francia, ya que su deficiente capacidad militar y el hecho de compartir frontera con el Tercer Reich la exponian a una posible nueva invasion por parte de Alemania, como ya habia ocurrido en 1914.

Por otro lado, como apunta Eric David, la no intervencion entendida como la obligacion asumida por los estados de evitar que personas residentes en su territorio no provocaran actos de violencia en el extranjero o se comprometieran en una guerra civil, era una regla consuetudinaria adoptada por las relaciones internacionales desde el siglo XIX (10). Tampoco hay que perder de vista el contexto del periodo de Entreguerras, en el que las grandes potencias, bajo la batuta de Estados Unidos y Gran Bretana, optaron por una politica exterior escasamente intervencionista, que pretendia armonizar el orden internacional a traves del mantenimiento del statu quo a practicamente cualquier precio y a traves de la no injerencia en conflictos ajenos (11). El respeto a la soberania era, pues, principio juridico fundamental, el cual se llevaba a menudo hasta sus ultimas consecuencias (12).

En otro orden de cosas, los gobiernos democraticos europeos no hicieron suyo el discurso de empatia por el gobierno legitimo del Frente Popular espanol, al que numerosos politicos de la epoca, entre ellos Azana (13) o Alvarez del Vayo (14), apelaron en sus escritos. A ello debio de contribuir poderosamente tanto la opinion publica de sus respectivos paises, en aquellos de mayoria catolica fuertemente influida por la Iglesia, como la desconfianza con la que los principales informadores de cada gobierno, es decir, sus agentes diplomaticos, y los medios de comunicacion se referian a los gobernantes de la Republica espanola y a la situacion de la sociedad del pais en guerra. En el caso de Belgica, cualquier apoyo institucional al gobierno republicano espanol se habria tenido que enfrentar con la hostilidad de una poblacion mayoritariamente catolica, condicionada por un clero que, con el primado Josef Ernest Van Roey a la cabeza, se habia identificado sin ambages con la postura de la jerarquia espanola. De hecho, la Iglesia belga patrocino la edicion de una recopilacion de cartas pastorales espanolas en febrero de 1937 que llevaba el elocuente nombre de Los obispos han hablado. Los catolicos deben apoyar la causa de Franco (15), publicada en respuesta a un articulo firmado por el embajador espanol Angel Ossorio y Gallardo, catolico abanderado de la causa republicana, que con el titulo de "?Donde estan los catolicos de Espana?" aparecio en el periodico Le Soir el dia de navidad de 1936 (16). De la edicion de Les eveques ont parle (...), se hizo cargo el abad Vincent De Moor y el prologo fue redactado por el propio primado espanol, Isidro Goma (17). No fue esta la unica oposicion con la que tropezo Ossorio, que habia sido propuesto como embajador en Belgica en septiembre de 1936 despues de que Juan Moles retirara su candidatura por su delicado estado de salud (18): sin ir mas lejos, el rey Leopoldo III puso trabas a su presentacion de credenciales en noviembre de 1936 (19), pensando que Madrid estaba a punto de caer en manos de los rebeldes; en palabras del propio afectado, "(...) se me queria hacer ir en tranvia" (20). Tampoco el gobierno belga le dispenso un trato mejor, por lo que el balance definitivo de su estancia en el pais termino siendo muy negativo: "Todo lo demas fue [sic] para mi triste, desolado, brumoso, como lo es el pais mismo. Quisiera no haber sido nunca embajador en Bruselas" (21).

Por su parte, los circulos liberales belgas, tradicionalmente anticlericales, tampoco brindaron su apoyo a la causa republicana, sino mas bien lo contrario (22). Tan solo un sector del socialismo belga, integrado por los lideres historicos del partido (Parti ouvrier de Belgique, P.O.B.), ejercio una contundente oposicion a la linea oficial de no intervencion. No fue asi, sin embargo, el caso del propio ministro socialista de Asuntos Exteriores, el celebre Paul-Henri Spaak, precisamente maximo responsable de dicha linea, ni tampoco del influyente ministro de Finanzas Henri De Man. La maxima autoridad que se opuso en el pais a la posicion gubernamental fue el presidente del P.O.B., Emile Vandervelde, quien en sus escritos (23) defenderia la Guerra Civil espanola como "un episodio de la lucha sin piedad que se sigue en el mundo entero entre la democracia y el fascismo", en la cual debian involucrarse los paises occidentales para garantizar que de ella saliera invicta la democracia y para "reforzar y acentuar la accion de los trabajadores socialistas" (24). Esta postura, sumada a sus continuos elogios a las Brigadas Internacionales, las cuales el gobierno no solo desaprobaba, sino que ademas prohibia, produjo un serio conflicto en el interior del gabinete presidido por Paul Van Zeeland, del que el mismo Vandervelde formaba parte en calidad de ministro de Sanidad. El 24 de octubre de 1936, el primer ministro le transmitio una llamada de atencion por carta (25). La situacion llego a su paroxismo en el Consejo de ministros del 25 de enero de 1937, cuando De Man acuso a Vandervelde de querer inmiscuirse en los Asuntos Exteriores, a cuya cartera habia aspirado tras las elecciones de mayo de aquel ano (26); Vandervelde solicito a Van Zeeland que se discutiera el incidente, pero este, en su lugar, le pidio que dimitiera por no ser posible "asegurar una colaboracion eficaz, util, concebida en un verdadero espiritu de equipo". Vandervelde presento su dimision al rey Leopoldo III y esta fue aceptada el 28 de enero de 1937 (27).

Un planteamiento consonante con el de Vandervelde era el que defendia su companero de filas e igualmente historico del P.O.B. Louis De Brouckere, presidente de la IIa Internacional entre 1937 y 1939. Este tambien concebia que en la Guerra Civil espanola se dirimia el futuro de la democracia en Europa de cara al fascismo. Viajo al frente de batalla en Espana en las primeras semanas de la Guerra y fruto de esta experiencia escribio unas palabras que con el tiempo se revelarian profeticas:
   Supongamos que guardamos la misma <<prudencia>> cuando, recomenzando
   su operacion, el fascismo aleman organice la revuelta en las
   provincias de los Sudetes y exija de nosotros la <<neutralidad>>
   entre estos insurgentes y el gobierno checo. ?Habriamos ganado la
   paz? (28).


Por ultimo, una tercera personalidad de la politica belga que se opuso a la linea de la no intervencion fue Isabelle Blume, segunda diputada en la historia del pais, tambien lider historica del P.O.B. y en ocasiones llamada la Pasionaria belga (29),la cual acudio en varias ocasiones a la Espana en guerra y alojo a Juan Negrin en Londres durante los anos de la IIa Guerra Mundial (30).

En todo caso, dicha tendencia dentro del socialismo belga se enfrento con los jovenes dirigentes del partido, los cuales acabaron por imponerse. El golpe de gracia seria asestado el 15 de enero de 1939, cuando el gobierno entonces presidido por Spaak reconocio oficialmente el regimen de Burgos tras acalorados debates en las Camaras y en el interior del P.O.B. (31) El 10 de febrero de 1939, presento sus credenciales el nuevo embajador franquista en Bruselas, Eduardo de Zulueta (32), quien habia sido encargado de negocios de la Republica en Bruselas hasta su dimision el 26 de julio de 1936 (33) y quien se habia destacado durante la Guerra como activo propagandista en Belgica en favor de los militares rebeldes.

En cuanto se refiere a los informes de los representantes diplomaticos belgas, estos no ocultaron su poco aprecio por el gobierno de Frente Popular espanol, si bien se expresaban con terminos menos rotundos que los de sus homologos de otros paises. El embajador y por ende maxima autoridad diplomatica belga en Espana era entonces Robert Everts, quien habia iniciado su carrera en Mexico, donde recopilo una curiosa coleccion de tejidos que hoy se expone en el Museo Franz Mayer del D.F. (34), asi como en Rumania y China. Ejercio como embajador en Espana desde diciembre de 1931 hasta abril de 1939 (35), si bien tras el golpe militar de julio de 1936 se refugio en San Juan de Luz, en Francia, y fue reemplazado en sus funciones en Madrid por el encargado de negocios, el vizconde Joseph Berryer (36). Como era habitual, los dos procedian de las altas esferas sociales del pais: Everts pertenecia a la burguesia financiera y Berryer provenia de una familia que ostentaba un titulo nobiliario. Ambos contemplaron con recelo el gobierno de izquierdas de la Republica espanola; ya antes de su formacion, Everts se dirigio a Bruselas para advertir de que, en su opinion, una victoria en las urnas del Frente Popular podria acabar convirtiendo el pais en el "segundo estado sovietico de Europa" (37). Tal consideracion no esta lejos de las de los delegados britanicos, quienes, expresandose en terminos similares, acusaban al Frente Popular espanol de ser el "Caballo de Troya" de los intereses revolucionarios y aludian a Azana como el "Kerenski espanol" (38). De igual manera, las embajadas de Belgica y del Reino Unido coincidian en trasmitir un balance negativo de la situacion social en el pais: "Espana esta otra vez al borde del caos, si no ya en el ..." escribia el consul britanico en Barcelona el 12 de junio de 1936 (39); "El estado de anarquia no hace mas que aumentar; las medidas de rigor tomadas por el Gobierno no producen ningun resultado" eran las palabras que Everts dirigia a su ministro desde San Sebastian el 16 de julio de 1936 (40). Sus testimonios hubieron de repercutir sin duda en sus respectivos gobiernos, por lo menos a la hora de tomar una actitud de cautela con respecto a lo que acontecia en Espana.

Una vez comenzada la contienda, los agentes diplomaticos belgas trataron de influir sobre el gobierno de Bruselas en favor de la no intervencion describiendo el panorama de desorden y de vacio de poder que se vivia en ciudades como Madrid, Barcelona o San Sebastian, y que los grupos revolucionarios aprovechaban para extender su autoridad: se lamentaban con frecuencia, como otros agentes diplomaticos, de recibir informaciones contradictorias de parte de las autoridades locales, de sufrir a diario incautaciones de correspondencia y de tener que atender a requisiciones de bienes y de capitales de los ciudadanos a los que representaban. Paralelamente, concedian asilo politico tanto a belgas que se hallaban en el pais como a espanoles, lo cual suscitaba las iras de los representantes institucionales de la Republica y de los militantes de los grupos revolucionarios. Berryer alegaba razones humanitarias para justificar su actitud:
   Al igual que la presencia de una parte del Cuerpo Diplomatico en
   Bruselas durante la Guerra [la Ia Guerra Mundial] pudo atenuar
   nuestras miserias, creo que nuestra presencia aqui impide un
   desencadenamiento aun mas feroz. Por mi parte, ademas de la
   proteccion de belgas refugiados (religiosas sobre todo) asi como de
   intereses belgas, estimo poder atenuar las pruebas y salvar vidas
   humanas de espanoles (hombres o mujeres o ninos) no beligerantes,
   quedandome aqui. Es, pues, un deber humanitario (41).


A tenor de la documentacion, parece que el propio ministro Spaak autorizo estas actividades el 19 de agosto de 1936 (42). En cualquier caso, se trato de una practica frecuente de todas las delegaciones presentes en Espana, independientemente del tipo de relaciones, mas tensas o mas fluidas, que mantuvieran con el gobierno republicano (43).

La practica del asilo politico dio lugar al mas grave contencioso entre Belgica y la Republica espanola durante la Guerra, cuando el agregado (attache) de la embajada belga en Madrid, el baron Jacques De Borchgrave, hijo del embajador ante la Santa Sede, aparecio muerto en una cuneta de la carretera de Fuencarral; se descubrio que habia sido asesinado el 21 de diciembre de 1936 probablemente a manos de milicianos o de brigadistas. De Borchgrave habia acudido en diversas ocasiones al frente de batalla, donde se sospechaba que habia alentado a voluntarios de su misma nacionalidad a desertar y a obtener asilo en la embajada (44), razon por la cual habria sido matado. Su cuerpo sin vida fue hallado el 29 de diciembre de 1936 gracias a que en la sede de la administracion provincial de Madrid, sita en un antiguo hospicio de la calle O'Donnell, habia aparecido la ficha judicial redactada el dia 23 tras el levantamiento del cadaver en el kilometro 5 de la susodicha carretera. En ella, se atestiguaba el hallazgo de lo siguiente:
   UN CADAVER SIN IDENTIFICAR. Un hombre de 40-45 anos, muy alto, de
   pelo castano claro, viste traje gris, la americana algo mas oscura
   que los pantalones, camisa chocolate claro, tiene cortado un trozo,
   chaqueta y pantalon estan confeccionados por el sastre E.
   Villaseca, a nombre de Baron de Borchgrave el primero y los
   pantalones Sr. Borchgrave (45).


Ante la gravedad de los hechos, los representantes diplomaticos belgas en Madrid se entrevistaron con el general Miaja, quien exculpo a su Servicio Especial de toda implicacion en el asesinato (46) y quien apunto confidencialmente a las Brigadas Internacionales como responsables del mismo (47). El cadaver fue sometido a una autopsia el 8 de enero de 1937 en presencia del encargado de negocios Berryer y del consul en Madrid Hubert Chabot, y de un juez delegado del ayuntamiento de Madrid (48).

La muerte de De Borchgrave desato una tormenta politica en Belgica, en la cual se insertaria la dimision de Vandervelde, dado que en el Consejo de ministros del 25 de enero de 1937 se discutia en torno al contencioso. Ese mismo dia, llego a Madrid una delegacion parlamentaria encabezada por el propio presidente de la Camara de Representantes, el socialista Camille Huysmans, de la cual tambien formaba parte Isabelle Blume y que tenia como proposito recabar informaciones que pudieran aclarar la muerte de De Borchgrave. Huysmans decidio que el caso seria sometido al arbitraje del Tribunal Permanente de Justicia Internacional de La Haya (49), a la par que el gobierno belga interpuso una demanda de indemnizacion al gobierno republicano espanol por valor de un millon de francos, cantidad esta que fue enviada a Bruselas en febrero de 1937 (50). El 29 de enero de 1937, Spaak se entrevisto en Saint-Quentin (Francia) con el ministro de Estado espanol, Julio Alvarez del Vayo, para discutir sobre el contencioso (51); tal entrevista debio de desarrollarse en terminos muy asperos, segun se desprende de una comunicacion enviada por Vayo a Azana:
   La no solucion del asunto Borchgrave --vino a decirme-- implica la
   crisis total del Gobierno belga, la salida de los socialistas y una
   franca desviacion a la derecha. Le dije que el y De Man seguian la
   misma trayectoria de capitulaciones socialistas que habia conducido
   al triunfo del fascismo en Alemania y Austria (52).


Poco despues, Vayo acordo con el encargado de negocios Berryer el desalojo de refugiados de la embajada belga en condiciones de seguridad, lo cual se hizo efectivo en los ultimos dias de marzo de 1937 (53). Finalmente, el asunto llego a la Corte de La Haya tambien en marzo de 1937; en ella la Republica espanola estuvo representada por su delegado Jose Maria Semprun Gurrea, padre de Jorge Semprun, y defendida por el abogado y profesor de derecho civil de la Universidad Central de Madrid Felipe Sanchez Roman (54). En el juicio, lo que se debatia era si el gobierno de la Republica espanola tenia responsabilidades juridicas por la muerte del Baron. El gobierno belga decidio no participar en las investigaciones, dejandolas en manos de la Corte, lo cual suscito la protesta del de la Republica. Finalmente, ambos paises acordaron renunciar a proseguir con el proceso y decidieron concluir el contencioso en terminos amistosos (55).

El caso nunca llego a ser esclarecido del todo, si bien los indicios apuntan a que los causantes fueran brigadistas o milicianos, con una hipotetica colaboracion de algun miembro del personal de la embajada. Hugh Thomas dice que es posible que el asesinato hubiera sido cometido por la brigada de servicios especiales del ministerio de la Guerra, dirigida a la sazon por el anarquista Manuel Salgado, con el movil de que la victima habia sido agente de la empresa automovilistica Mercedes en Madrid antes del estallido de la contienda (56). Sin embargo, las investigaciones de la subdireccion general de Seguridad del Estado Mayor y del ministerio de Gobernacion, transmitidas a Sanchez Roman a La Haya antes del inicio del juicio, apuntan al movil de una accion punitiva en razon de las actividades de De Borchgrave en el frente de batalla:
   El baron (...) era un hombre caido [sic] en el vicio y en la
   deshonestidad. Vivia de expedientes nada probos. Habia sido
   denunciado por cobro fraudulento de letras de cambio importantes
   10.000 pesetas. Era sodomita y frecuentaba los medios en que este
   vicio tiene su lonja. Estaba casado con la viuda del espanol
   Pedraza, cuyos hijos, ya hombres, eran significados fascistas.
   (...) Borchgrave y uno de sus hijastros se refugiaron en la
   Embajada belga, juntamente con otro ciudadano belga, hombre no
   menos turbio, Marcos Spacy [Spaey], al amparo del Encargado de
   Negocios Vizconde Berryer, filofascista asimismo. Borchgrave llevo
   consigo a uno de sus amantes, Jose Martinez, agente de espionaje de
   Falange Espanola, y lo coloco como conductor del automovil del
   Embajador. (...) en el primer periodo del ataque a Madrid, se
   dedicaban a sonsacar a los voluntarios flamencos de la Brigada
   Internacional, arrancandoles informaciones y fomentando su
   desercion. La Brigada Internacional tenia un servicio de
   contraespionaje que hubo de localizar la accion de estos tres
   sujetos (...). Este servicio les tendio una celada. Spacy y
   Martinez, recelosos, no cayeron en ella, pero dejaron que se
   arriesgara Borchgrave. (...) Van den Bossch [Bosch], comandante de
   la Brigada Internacional, belga tambien y actualmente preso, sabe
   seguramente quien ejecuto a Borchgrave (57).


Los debates en torno al asilo politico y a la desercion iban de la mano de aquellos que tenian por objeto la salida de voluntarios desde suelo belga con destino a la guerre d'Espagne, que a partir de septiembre de 1936 canalizaron fundamentalmente las Brigadas Internacionales. La cifra estimada de brigadistas procedentes de Belgica ha variado a traves de los anos: en 1980, Van Doorslaer identifico en diversos archivos los nombres de unos 1.100 belgas (58). Siete anos despues, el mismo autor estimo la cifra de estos en torno a los 2.100 personas (59). El estudio mas reciente de Skoutelsky, basado en un cuadro sin firma hallado en los archivos de la KOMINTERN, ofrece un total de 1.722 belgas de entre 32.256 brigadistas que participaron en la guerra; la cifra no es nada desdenable, ya que supone un 5'34 % del numero total senalado en dicho cuadro, porcentaje muy proximo al que corresponderia a los participantes britanicos (5'71%) y alemanes (6'87%) (60). En terminos genericos, los 1.722 brigadistas belgas supondrian aproximadamente un 0'0213% de la poblacion total del pais (61), porcentaje este que solo seria superado por Francia, que, con unos 10.577 voluntarios (62), fue el estado que contribuyo con un mayor numero de contingentes a las Brigadas y aquel que conto con un porcentaje mas alto de poblacion implicada en las mismas: un aproximado 0'0256% (63). En cualquier caso, ante la imposibilidad de establecer cifras absolutas de participantes en las Brigadas Internacionales, habria que estimar el numero de voluntarios belgas entre los 1.700 y los 2.000.

Tales indicativos explican porque el gobierno belga fue uno de los que mas se apresuraron a establecer, como sugeria el Comite de No Intervencion, un marco juridico que inhibiera el envio de voluntarios desde territorio belga: el 31 de diciembre de 1936 se promulgo, previa aprobacion por el Parlamento, una reforma de la legislacion sobre la milicia, el reclutamiento y el servicio militar obligatorio que prohibio esta practica (64). Dicha legislacion se completo con la disposicion del propio Comite de No Intervencion de proscribir el alistamiento y transito de ciudadanos no espanoles que se dirigieran a Espana con el proposito de combatir en la Guerra (votacion del 16 de febrero de 1937) (65) y con una ley belga del 11 de junio de 1937, que hacia mencion especifica al conflicto espanol, la cual seria derogada tras la finalizacion del mismo (66).

Los primeros voluntarios belgas habian llegado a Espana antes incluso del estallido de la Guerra en calidad de participantes en la Olimpiada Popular de Barcelona que tendria que haberse celebrado a partir del 19 de julio de 1936; estas personas permanecieron en la ciudad tras el alzamiento militar y acabaron formando unidades de combate junto a otros deportistas extranjeros, tal como afirmaba The New York Times en su edicion del 13 de agosto de aquel ano (67). A comienzos de septiembre de 1936, esta atestiguada la presencia en Espana de un pequeno grupo de jovenes trostkistas belgas vinculados al Parti Socialiste Revolutionnaire, que habian llegado hasta alli atravesando Francia en autostop (68). Los reclutamientos se producian generalmente en Paris y no en Belgica, y, al parecer, la mayoria de ellos tuvo lugar en el otono de 1936 (69). Por aquellas fechas, el embajador de Belgica en Francia, el conde de Kerchove de Denterghem, se lamentaba de que los voluntarios alistados en Paris no eran ni jovenes ni desempleados, sino que casi siempre eran obreros cualificados o dirigentes sindicales (70).

Una vez organizadas las Brigadas Internacionales, los belgas se integrarian, en la mayoria de los casos, en los batallones franceses: el Comuna de Paris, dirigido por Jules Dumont Kodak, de la 11a Brigada; el Andre Marty de la 12a; las companias Franco-Belga y 6 de Febrero de la 14a Marsellesa, etc. En la 14a, se encontraria el unico batallon compuesto exclusivamente por ciudadanos belgas: el Pierre Brachet (71). No obstante, entre los aproximadamente 1.700 o 2.000 voluntarios que partieron desde Belgica, unos 800 contaban con origenes en otros paises, dado que alli habian emigrado en los anos precedentes o bien porque procedian de familias de inmigrantes (72). De este fenomeno, da testimonio Luigi Longo Gallo, uno de los fundadores de las Brigadas Internacionales, quien dice lo siguiente:
   Los primeros que han respondido <<presente>> han sido naturalmente
   los trabajadores y los democratas de Francia y de Belgica y los
   emigrantes politicos y sociales de cada nacionalidad que, en estos
   dos paises, han encontrado una tierra de asilo y un trabajo:
   italianos, polacos, alemanes, yugoslavos, hungaros, checoslovacos,
   bulgaros y rumanos (73).


De ellos, se estima que unos 245 eran inmigrantes polacos, los cuales una vez en Espana se unieron a las companias integradas por sus compatriotas (74); otros tantos cientos, de los que se han identificado 163, eran italianos (75); y mas de 200 eran judios originarios de paises del este de Europa, como Polonia, Rumania, Hungria, Checoslovaquia, Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria o el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, con muy poca presencia de judios alemanes (76). A finales de la Guerra, cuando Juan Negrin ordeno la disolucion de las Brigadas Internacionales, la comision de la Sociedad de Naciones que entonces se organizo para facilitar la evacuacion de combatientes identifico a 411 belgas entre el total de 12.688 voluntarios que contabilizo como que habian abandonado Espana entre el 16 de octubre de 1938 y el 16 de febrero de 1939 (77).

En el apartado que se refiere a la propaganda llevada a cabo en Belgica a favor de uno u otro bando en la lid, cabe mencionar el caso de algunos ciudadanos espanoles presentes en el pais que se esforzaron en intensificar los cauces por los que esta era transmitida. Aparte del caso ya mencionado de Ossorio, otro ejemplo interesante es el de Ceferino Gonzalez: este era un destacado miembro de la masoneria espanola, en la que habia ingresado en 1915, y el representante de la misma ante el Gran Oriente de Francia debido a su dominio de la lengua francesa, si bien en su vida cotidiana era negociante de fertilizantes. Al parecer, tambien tenia lazos con el PSOE (78). En octubre de 1936, Gonzalez publico en Bruselas una obra en frances con fines propagandisticos en favor de la Republica, la cual llevaba por titulo La rebelion militar en Espana y la incomprension de las democracias europeas ante un problema tan grave. En ella, defendia la tesis de que la Republica habia sido demasiado generosa con los militares sublevados, siendo el golpe de Estado perpetrado por estos la triste consecuencia de tal hecho. Asimismo, justificaba los estallidos de anticlericalismo producidos en el bando republicano como algo inevitable, dado que las iglesias, en sus palabras, en lugar de centros de refugio espiritual, se habian transformado en nucleos de conspiracion contra el poder legitimo. De igual modo, denunciaba la politica de no intervencion apadrinada por los gobiernos de los paises a los que pertenecian sus lectores potenciales, en cuyas conciencias pretendia actuar como revulsivo (79).

Meses despues, Ceferino Gonzalez escribio un folleto propagandistico, de nuevo en frances, con el titulo de La Francmasoneria universal de cara a la gran tragedia de Espana. A comienzos de 1939, un apologo jesuita de la antimasoneria, el padre Juan Tusquets, publico un libro en respuesta a este segundo texto de Gonzalez con el nombre de Masones y Pacifistas y prologado por Serrano Suner, entonces ministro de la Gobernacion de Franco. En el, Tusquets definia a Gonzalez como "un hombre gris", que recibia en su domicilio de Bruselas "importantes visitas de rojos, rojillos y secretos protectores de los rojos", y anadia que sus escritos excitaban "la ira y la compasion de los masones extranjeros, con parrafos vulgarisimos" y que "Los tecnicos en estas cosas, al conocer el folleto de Gonzalez, se dijeron inmediatamente: El Comite de Valencia se ve perdido y acude al supremo recurso de las tres palabras magicas" (80).

Ceferino Gonzalez fue condenado por la justicia franquista en 1940 a treinta anos de prision; sin embargo, se sabe, gracias a una documentacion del Archivo Historico Nacional, que murio en Colombia hacia 1949 (81).

Un ultimo aspecto que, en el caso especifico de Belgica, condiciono la configuracion de la politica gubernamental con respecto a la Guerra Civil espanola fue el hecho de que en 1936 el pais atravesaba una dificil situacion social y politica, cuyo cenit se alcanzo en la primavera. El 24 de mayo, se celebraron elecciones legislativas en un clima de alta tension social, con una oleada de huelgas en los principales sectores industriales (mineria, metalurgia, electricidad, servicios publicos, etc.). El partido mas votado fue entonces el socialista (P.O.B.), pero se quedo lejos de la mayoria absoluta con 70 diputados sobre un total de 202 escanos. Por eso se decidio revalidar la coalicion de gobierno vigente entre los tres principales partidos (socialista, catolico y liberal), con un catolico independiente, Paul Van Zeeland, a la cabeza. Estas elecciones confirmaron ademas el avance de los partidos situados en los extremos del abanico politico: a la izquierda, el Partido Comunista Belga, que sumo 6 escanos a los 3 que ya poseia, y a la derecha, el nuevo partido clerical y fascistizante dirigido por Leon Degrelle, Rex, que paso de no tener representacion parlamentaria a contar con 21 diputados (82). Este hecho propicio una intensificacion de la entente entre los partidos legalistas en contra de Rex y de Degrelle, cuya figura, contra todo pronostico, se veria pronto eclipsada. No obstante, Degrelle regresaria a la actualidad politica en un contexto mucho mas siniestro: el de la ocupacion alemana, durante la cual se destacaria como un incondicional colaborador de los nazis83. En ese panorama de agitacion en el interior, el gobierno belga decidio decantarse por una politica de cautela y de no injerencia en los asuntos exteriores.

En definitiva, Belgica de cara a la Guerra Civil espanola hubo de adecuarse, dadas sus carencias defensivas, su delicada situacion estrategica y su tradicion neutralista, a las disposiciones militares de Gran Bretana y de Francia. Con todo, al ser al mismo tiempo una potencia industrial y un importante foco de inmigracion, podria haber favorecido o encauzado aspectos que, como el trafico de material belico o la circulacion de voluntarios con destino al frente espanol, habrian beneficiado especialmente al bando republicano. Sin embargo, el gobierno de union nacional de la epoca considero que no solo no debia hacerlo, sino que ademas era necesario impedirlo y acatar rigurosamente los dictados de la no intervencion, debido a la conjuncion de varios factores que a su entender presentaban esta opcion si no como la mas acertada, al menos si como la mas indicada. Entre tales factores se encuadran la presion de los gobiernos britanico y frances, el contexto de agitacion sociopolitica en el interior, el peso de la mayor parte de la opinion publica, especialmente el de la catolica y el de la liberal, o las recomendaciones de los agentes diplomaticos presentes en el pais en guerra. La ayuda a la Republica choco con el pragmatismo de Estado concebido segun los parametros de aquellos momentos.

Recibido: 12 de marzo de 2007

Aceptado: 10 de julio de 2007

Victor FERNANDEZ SORIANO

Universite Libre de Bruxelles

doriphoros@gmail.com

* Abreviaturas: Archives du Ministere des Affaires etrangeres de Belgique, en Bruselas (A.M.A.E.B.); Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Espana, en Madrid (A.M.AE.E.)

(1) Sin ir mas lejos, los hoteles Ritz y Palace de Madrid, apadrinados por el propio monarca, fueron el fruto de sendas inversiones del magnate belga Georges Marquet realizadas, respectivamente, en 1910 y en 1912.

(2) OLAYA, Francisco: La intervencion extranjera en la Guerra Civil, Mostoles, Ed. Madre Tierra, 1990, p. 309; PUISSANT BAEYENS, Francoise: Les interets economiques belges et la guerre civile espagnole (1936-1939), memoire de licence, Bruselas, Universite Libre de Bruxelles, 2006.

(3) Mercado comun entre Belgica y Luxemburgo creado en 1922, precedente del Benelux establecido en 1944 con la incorporacion de los Paises Bajos.

(4) Problemes des Relations internationales: l'Espagne, par un groupe d'etude de l'Institut des Relations internationales, Bruselas, Institut des Relations internationales, 1948, pp. 98-99.

(5) Moniteur belge. Journal official. Annee 1936 (3), no 218, miercoles 5 de agosto de 1936, p. 5240.

(6) DENUIT-SOMERHAUSEN, Christine: "La Belgique au Comite de Non-Intervention en Espagne", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique et la guerre civile d'Espagne, numero especial de Revue belge d'Histoire contemporaine, Tomo XVIII, nos 1-4. Bruselas, (1987), p. 16.

(7) VINCINEAU, Michel: "La Guerre civile espagnole. Les exportations belges d'armes", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 81-83; Moniteur belge, no 233, jueves 20 de agosto de 1936, pp. 5456-5457.

(8) Suiza, pese a que, debido a su tradicional neutralidad, no se adhirio al Comite de No Intervencion, acepto implicitamente las bases de dicha politica. La actitud ante la Guerra Civil espanola motivo igualmente la oposicion de una parte de la sociedad y suscito un debate acerca de las implicaciones de la neutralidad. BONJOUR, Edgar, OFFLER, Hillary Seton y POTTER, George Richard: A Short History of Switzerland, Oxford, Clarendon Press, 1952, pp. 363-364.

(9) QUINTANA NAVARRO, Francisco: Espana en Europa, 1931-1936. Del compromiso por la paz a la huida de la guerra, Madrid, Ed. Nerea, 1993.

(10) DAVID, Eric: "La condition juridique des volontaires belges pendant la guerre d'Espagne (1936-1939)", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., p. 43.

(11) En esta tendencia, podria enmarcarse la teoria de la "armonia de intereses" criticada por E. H. Carr, la cual identificaria el interes de cada miembro individual de la comunidad de naciones con el interes general de toda ella por un mismo principio moral: la paz. CARR, Edward Hallett: The Twenty Years' Crisis, 1919-1939. An Introduction to the Study of International Relations [1939], Londres, MacMillan Press, 1981, pp. 42-61.

(12) Esta es la concepcion que trasmite Alcala-Zamora en sus escritos realizados en Pau entre el 23 de febrero y el 9 de marzo de 1939, en los que condena el Comite de No Intervencion desde el rasero del jurista: ALCALA-ZAMORA y TORRES, Niceto: "La Guerra Civil ante el Derecho Internacional" [1939], en Obra Completa. Obras de caracter politico, Priego de Cordoba, Patronato Niceto Alcala-Zamora y Torres, 2000.

(13) AZANA, Manuel: Causas de la Guerra de Espana [1939], edicion de Gabriel JACKSON, Barcelona, Ed. Critica, 2002.

(14) ALVAREZ del VAYO, Julio: Memorie di mezzo secolo, Roma, Editori Riuniti, 1963.

(15) DE MOOR, Vincent (Ed.): Les eveques ont parle. Les Catholiques doivent soutenir la cause de Franco, Bruselas, B.U.P., 1937.

(16) OSSORIO y GALLARDO, Angel: "Oo sont les catholiques d'Espagne?", Le Soir, Bruselas, 25-12-1936, pp. 1-2: "Se dice que en Espana se han cometido violencias contra las iglesias y contra el clero. Es cierto. Negarlo seria hipocrita. Pero estas violencias son respuestas a las que el clero ha cometido contra el pueblo", p. 2.

(17) BALACE, Francis: "La Droite belge et l'aide a Franco", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 532-533.

(18) A.M.A.E.E., Madrid: Archivo de Barcelona, Ministerio de Estado. RE. 152, carp. 8, doc. cif. 62. Madrid, 7 sept. 1936.

(19) CASANOVA, Marina: La diplomacia espanola durante la Guerra Civil, Madrid, Biblioteca Diplomatica Espanola, M.A.E., 1996, p. 62.

(20) OSSORIO y GALLARDO, Angel: Mis Memorias, Buenos Aires, Ed. Losada, 1946, p. 235.

(21) Ibidem, p. 237.

(22) D'HOORE, Marc: "Les liberaux belges face a la guerre civile espagnole", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 447-464.

(23) POLASKY, Janet: "The Insider as Outsider: Emile Vandervelde and the Spanish Civil War", GOTO VITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 349-353.

(24) VANDERVELDE, Emile: "La guerre civile en Espagne", Le Soir. Bruselas, 31-7-1936, pp. 1-2.

(25) DUJARDIN, Vincent y DUMOULIN, Michel: Paul Van Zeeland, 1893-1973, Bruselas, Ed. Racine, 1997, p. 67.

(26) POLASKY, Janet : Emile Vandervelde, le Patron, Bruselas, Ed. Labor, 1995, p. 199.

(27) DUJARDIN, Vincent y DUMOULIN, Michel: Paul Van Zeeland ..., p. 68.

(28) DE BROUCKERE, Louis: "Voyage en Espagne", en OEuvres choisies, Tomo IV, Le Journaliste, Bruselas, Fondation Louis De Brouckere, 1962, pp. 267-272.

(29) VAN ROKEGHEM, Suzanne, VERCHEVAL-VERVOORT, Jeanne y AUBENAS, Jacqueline: Des femmes dans l'Histoire de Belgique, depuis 1830, Bruxelles, Ed. Luc Pire, 2006, pp. 137-138.

(30) GERARD-LIBOIS, Jules y GOTOVITCH, Jose: L'an 40; La Belgique occupee, Bruxelles, Ed. CRISP, 1971, p. 250.

(31) SAELENS, Christian: "Le P.O.B. et la reconnaissance de Burgos: rupture ou continuite?", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 291-313.

(32) CASANOVA, Marina: La diplomacia espanola ..., p. 67.

(33) A.M.A.E.E., Madrid: Archivo de Barcelona, Ministerio Estado. RE. 152, carp. 8, doc. cifr. s/n. Madrid, 26 jul. 1936.

(34) LOGAN, Irene (et al.): Rebozos de la coleccion Robert Everts, Mexico D.F., Museo Franz Mayer, Artes de Mexico, 1997: Irene Logan es la hija de Everts.

(35) A.M.A.E.B., Bruselas. Curricula Vitae, Robert Gerard Everts; Expedients diplomatiques, Pers. Ext. 417, Everts, Robert (1896-1942).

(36) A.M.A.E.B., Bruselas: Curricula Vitae, M. Joseph BERRYER (Vicomte).

(37) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1936, doc. 389. Madrid, 18 ene. 1936.

(38) MORADIELLOS, Enrique: La Perfidia de Albion. El Gobierno britanico y la Guerra Civil espanola, Madrid, Ed. Siglo XXI, 1996, pp. 33-34.

(39) MORADIELLOS, Enrique: Neutralidad benevola. El Gobierno britanico y la insurreccion militar espanola de 1936, Oviedo, Ed. Pentalfa, 1990, p. 126.

(40) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1936, doc. 4813. San Sebastian, 16 julio 1936.

(41) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1936, doc. 5480. Madrid, 27 agosto 1936.

(42) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1937, doc. 181. San Juan de Luz, 7 enero 1937.

(43) El 19 de octubre de 1936, el decano del cuerpo diplomatico en Espana, el embajador chileno Aurelio Nunez Morgado, dirigio una carta apoyada por las otras delegaciones al ministro de Estado, a la sazon Julio Alvarez del Vayo, en la que se discutia sobre la seguridad de las sedes diplomaticas que alojaban asilados: A.M.A.E.B.: Bruselas. Leg. 11059/1936, doc. 7048. 24 oct. 1936.

(44) "De donde se desprende que el baron daba asilo a los faciosos perseguidos por la justicia republicana, desorganizaba las filas de los voluntarios belgas y se ocupaba de relaciones extra-diplomaticas que no podia conocer el Gobierno espanol, es decir, indudablemente de espionaje": La Correspondencia de Valencia,3 03-1937, p. 3.

(45) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1936, doc. s/n y s/f.

(46) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1937, doc. 1924. Madrid, 2 enero 1937.

(47) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1937, doc. cifr. 74. Madrid, 5 enero 1937.

(48) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1937, doc. 472. Madrid, 9 enero 1937; A.M.A.E.E., Madrid: Archivo de Barcelona, Ministerio de Estado. RE. 113, carp. 1, doc. 10a. 8 enero 1937.

(49) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1937, doc. 942. Madrid, 27 enero 1937.

(50) A.M.A.E.E., Madrid: Archivo de Barcelona, Ministerio de Estado. RE. 113, carp. 2, doc. 29[bis] y 29a. Bruselas, 23 febrero 1937.

(51) Le Soir, 1-02-1937, p. 2.

(52) A.M.A.E.E., Madrid: Archivo de Barcelona, Ministerio de Estado. RE. 113, carp. 2, doc. 24. Valencia, 30 enero 1937.

(53) A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1937, doc. cifr. 1094. Valencia, 16 febrero 1937; BALACE, Francis: "La Droite ...", pp. 648-649.

(54) A.M.A.E.E., Madrid: Archivo de Barcelona, Ministerio de Estado. RE. 113,carp. 2, doc. 29. Valencia, 20 febrero 1937; A.M.A.E.B., Bruselas: Leg. 11059/1937, doc. 2288. Barcelona, 27 marzo 1937.

(55) A.M.A.E.E., Madrid: Archivo de Barcelona, Ministerio de Estado. RE. 114, carp. 17, doc. 58. Lopez Olivan, La Haya, 4 enero 1938; GOTOVITCH, Jose: "La Belgique et la guerre civile espagnole: un etat des questions", Revue belge d'Histoire contemporaine, tomo XIV, nos 3-4. Bruselas, (1983), p. 510.

(56) THOMAS, Hugh: Historia de la Guerra Civil Espanola, Vol. 1, Barcelona, Ed. Grijalbo, 1974, p. 534.

(57) A.M.A.E.E., Madrid: Archivo de Barcelona, Ministerio de Estado. RE. 113, carp. 3, doc. 42.

(58) VAN DOORSLAER, Rudi: "Les volontaires gantois pour les Brigades Internationales en Espagne", Cahiers d'Histoire de la Seconde Guerre Mondiale, Vol. 6, Archives Generales du Royaume, (octubre de 1980), pp. 146-147.

(59) VAN DOORSLAER, Rudi: "De Internationale Brigaden: De Vrijwilligers uit Belgie. Een status quaestionis", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., p. 159.

(60) SKOUTELSKY, Remi: L'Espoir guidait leurs pas. Les volontaires francais dans les Brigades Internationales, 1936-1939, Paris, Bernard Grasset, 1998, p. 331; y SKOUTELSKY, Remi: Novedad en el Frente: Las Brigadas Internacionales y la Guerra Civil, Madrid, Temas de Hoy, 2006, p. 169.

(61) Para este calculo, tomo como referencia la cifra aproximada de 8,276.000 como numero total de la poblacion belga en 1.935, propuesta en BARDET, Jean-Pierre y DUPAQUIER, Jacques (Dirs.): Histoire des Populations de l'Europe, Vol. III, Les Temps incertains, 1914-1998, Poitiers, Librairie Artheme Fayard, 1999, p. 336. Si se eleva el numero de brigadistas belgas a 2.100, el porcentaje ascenderia a 0'0253%. El unico censo belga de los anos 30, con fecha de 31 de diciembre de 1930, ofrece una poblacion de 8,092.004 habitantes, segun las informaciones proporcionadas por ROTHENBACHER, Franz: The Societies of Europe. The European Population 1850-1945, Nueva York, Palgrave MacMillan, 2002, p. 129.

(62) SKOUTELSKY, Remi: L'Espoir ..., p. 331.

(63) Tomo como referencia el censo de 8 de marzo de 1936, en el que se calculo la poblacion total de Francia en 41,183.193 personas, segun consta en ROTHENBACHER, Franz: The Societies ..., p. 244.

(64) Moniteur belge. Journal official. Annee 1937 (1), n[degrees] 1, viernes 1 enero 1937, pp. 2-3.

(65) AVILES FARRES, Juan: Pasion y Farsa. Franceses y britanicos ante la Guerra Civil espanola, Madrid, Ed. Eudema, 1994, p. 76.

(66) DAVID, Eric: "La condition ...", p. 69.

(67) JACKSON, Michael: Fallen Sparrows: The International Brigades in the Spanish Civil War, Filadelfia, The American Philosophical Society, 1994, p. 43.

(68) DE BEULE, Nadia: "Met de loupe op zoek naar de Belgische trostkisten in de Spaanse arena", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 401-406.

(69) SKOUTELSKY, Remi: Novedad ..., p. 137

(70) VAN DOORSLAER, Rudi: "Les volontaires gantois ...", p. 155; SKOUTELSKY, Remi: Novedad ..., p. 189.

(71) LEFEBVRE, Michel y SKOUTELSKY, Remi: Les Brigades Internationales. Images retrouvees, Paris, Editions du Seuil, 2003, p. 17.

(72) VAN DOORSLAER, Rudi: "De Internationale Brigaden ...", p. 159.

(73) LONGO, Luigi: Le Brigate Internazionali in Spagna, Roma, Ed. Reuniti, 1956, p. 34.

(74) CAESTECKER, Frank y VAN DOORSLAER, Rudi: "Poolse vrijwilligers uit Belgie in de Internationale Brigaden", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 215-241.

(75) MORELLI, Anne: "Les Italiens de Belgique face a la guerre d'Espagne", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 187-214.

(76) VAN DOORSLAER, Rudi: "Joodse vrijwilligers uit Belgie in de Internationale Brigaden. Een portret van een vergeten generatie?", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., pp. 159-163.

(77) DAVID, Eric: "La condition ...", p. 41.

(78) MIROIR, Andre: "La Franc-Maconnerie et la guerre d'Espagne (1936-1939)", GOTOVITCH, Jose y WITTE, Els (Dirs.): La Belgique ..., p. 483.

(79) GONZALEZ, Ceferino: La Rebellion militaire en Espagne et l'incomprehension des democraties europeennes devant un aussi grand probleme, Bruselas, 1936.

(80) TUSQUETS, Juan: Masones y Pacifistas, Burgos, Ed. Antisectarias, 1939, pp. 118-120 y 129.

(81) MIROIR, Andre: "La Franc-Maconnerie ...", p. 484.

(82) VANWELKENHUYZEN, Jean: 1936. Leopold III, Degrelle, van Zeeland et les autres ..., Bruselas, Ed. Racine, 2004; DI MURO, Giovanni F.: Leon Degrelle et l'aventure rexiste, Bruselas, Ed. Luc Pire, 2005, p. 99.

(83) En la confusion del final de la IF Guerra Mundial y tras haber participado en la batalla de Berlin, Degrelle viajo precisamente a Espana a bordo del avion de Albert Speer; alli aterrizo en una maniobra forzosa que lo dejo malherido y ahi se instalo. Durante anos, Belgica reclamo su extradicion a las autoridades franquistas, pero Degrelle permaneceria toda su vida en Espana, donde se nacionalizo con el nombre de Leon Jose de Ramirez Reina. La justicia espanola nunca atendio las peticiones belgas y Degrelle moriria en Malaga en 1994 a la edad de 88 anos.
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Author:Fernandez Soriano, Victor
Publication:Cuadernos de Historia Contemporanea
Date:Jan 1, 2007
Words:8647
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