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Authority and authoritarianism in Chile. Reflections on the Portalian ideal-type/Autoridad y autoritarismo en Chile. Reflexiones en torno al ideal-tipo portaliano.

ABSTRACT

Based on the analysis of an extensive corpus of historic and social science contributions, this paper analyzes the thesis of the authoritarian culture in Chile focusing on the portalian ideal-type. After describing its five constitutive elements, the paper discusses the theoretical consequences of this model for the conceptualization of authority as well as its limits as an interpretative tool of Chilean society today.

Keywords: Authority, authoritarism, portalian ideal-type, Chile.

RESUMEN

Sobre la base del analisis de un extenso corpus de textos de interpretacion historica y cientifico social, el articulo analiza la tesis de la cultura del autoritarismo en Chile a partir del ideal-tipo portaliano. Presenta los cinco elementos constituyentes de este ideal-tipo y discute las consecuencias teoricas que un tal modelo tiene para la conceptualizacion sobre autoridad y los limites que revela como herramienta interpretativa de la sociedad chilena en el momento actual.

Palabras clave: Autoridad, autoritarismo, ideal-tipo portaliano, Chile.

I. ESTUDIOS SOBRE AUTORIDAD Y CULTURA DEL AUTORITARISMO

LA AUTORIDAD ES UN TEMA de central importancia en las ciencias sociales. La autoridad resulta nuclear puesto que da cuenta de un tipo de funcionamiento social que al legitimar--autorizar--ciertos tipos de poder permite que estos no se impongan por la mera fuerza bruta, dando asi lugar a manifestaciones de obediencia no directamente forzada (Weber, 1964; Arendt, 1996; Kojeve, 2005). Uno de los autores mas relevantes en el estudio de la autoridad es, sin duda, Max Weber. Desde hace ya casi un siglo, y a pesar de la muy importante y abundante literatura, la tipologia e incluso el diagnostico weberiano siguen siendo de actualidad en la mayor parte de los trabajos filosoficos y sociologicos sobre autoridad (Revault, 2008; Renaut, 2004).

La autoridad es, siguiendo a Weber, una forma de dominio que es considerada legitima. Es decir, un dominio en cuya legitimidad se cree y que define, como contracara, las formas en que la autoridad y la obediencia son ejercidas (Weber, 1964). Teoricamente, Weber ha distinguido, por un lado, entre diferentes ideales-tipo de la autoridad (tradicional, racional-legal, carismatica). Historicamente, ha subrayado, en el marco de su diagnostico sobre la racionalizacion y el desencantamiento del mundo, la tendencia hacia el predominio creciente, en la modernidad, de la autoridad racional-legal. Ha aportado, de manera central, la idea que las modalidades de ejercicio de autoridad y de obediencia asi como las formas de legitimacion de la autoridad resultan nucleares para entender las maneras en que una sociedad aborda el problema del orden social y politico. El merito incontestable del analisis weberiano presenta, sin embargo, una faceta menos satisfactoria si se contrasta con lo que aportan los estudios sociales e historico-politicos en realidades distintas a las de las sociedades centrales de las que se nutrio este pensamiento. Es este el caso de los estudios en America Latina y en Chile en torno a la nocion de cultura del autoritarismo.

La cultura del autoritarismo es una interpretacion de la region cuyos origenes se pueden encontrar, por cierto, ya en los debates novecentistas, pero que atraviesan el tiempo llegando hasta nosotros en producciones tan diferentes como los ensayos de Octavio Paz (1979) y su afirmacion de la incapacidad de los individuos de generar una evaluacion critica de las normas sociales; en los desarrollos de Gino Germani acerca de la existencia en nuestra region de un autoritarismo tradicional con frecuencia populista (Germani, 2003); o, mas recientemente, en un formato que pone el acento en la dimension institucional, y en la debilidad de las instituciones, como lo muestran los trabajos de O'Donnell (por ejemplo, 2009). En cualquier caso, America Latina seria el teatro de practicas autoritarias que se manifestarian en todas las diferentes esferas de la vida social (Nugent, 2010). En el caso de Chile, el ejercicio tanto del poder politico como social ha sido tambien masivamente abordado a partir de las tesis de la cultura del autoritarismo (Brunner, 1981; Portales, 2000, 2004; para una lectura panoramica, Correa 2004).

El proposito de este articulo es discutir las implicancias para los estudios sobre autoridad de la tesis de la cultura del autoritarismo propia a Chile, expresada en los ideales-tipo que se le asocian. De manera especifica, discutiremos los modos en que ella aporta a reevaluar la nocion de autoridad weberiana asi como su vigencia como herramienta interpretativa en la sociedad chilena actual. Para este analisis hemos revisado un corpus de textos historicos, sociologicos y antropologicos que fueron producidos a partir de los anos 80. Se incluyeron, ademas, textos producidos con anterioridad a este momento debido al valor que les era recurrentemente otorgado en los documentos del corpus elegido. Los criterios de seleccion de los textos fueron, ademas del momento de su produccion, el que tuvieran una pretension interpretativa global sobre las formas de ejercicio del poder politico y social en Chile y que sus autores tuvieran una posicion relevante en el debate nacional (medido por las referencias cruzadas entre textos o autores). Nuestros resultados permiten sostener que la cultura del autoritarismo--la tesis de la existencia de patrones culturales cuya vigencia asegura la reproduccion de ciertas formas y estilos de autoridad en el pais--tiene en Chile dos grandes expresiones: el ideal-tipo portaliano y el ideal-tipo hacendal. En este articulo nos detendremos exclusivamente en el primer ideal-tipo (4). Procederemos, entonces, en primer lugar, buscando definir sus perfiles, para luego discutir sus aportes y limites a los estudios sobre autoridad.

II. EL IDEAL-TIPO DE LA AUTORIDAD PORTALIANA

Vale la pena empezar aqui con una aclaracion conceptual. Si bien con respecto a este modelo se trata de precisar sus origenes historicos efectivos y los sistemas de relaciones sociales que le dieron origen, no es la intencion hacer de Portales, y su legado, una suerte de entelequia transhistorica que estructuraria, independientemente de la historia real, las formas de autoridad en el pais. Para sortear esta dificultad trabajaremos con la nocion de ideal-tipo. Lo que nos interesa no es, de este modo, proponer un analisis historico de la obra efectiva de Portales ni muchos menos rastrear las interpretaciones a la que esta ha dado lugar. Se trata aqui, en consonancia con la metodologia weberiana, de decantar lo que denominaremos como el ideal-tipo de la autoridad portaliana de la manera mas logica posible que permita comprender, desde este modelo, su funcion, su vigencia y sus reactualizaciones historicas en la sociedad chilena. Es a partir del conjunto subyacente y relativamente estable de factores relevantes, y sus interrelaciones, propios al ideal-tipo portaliano como analizaremos las modalidades facticas de ejercicio de la autoridad que son asi prescritas, los tipos de legitimacion que le son adscritas, y las modalidades de los sujetos del mando y de la obediencia que se desprenden de ellas. Hecha esta aclaracion procederemos a detallar los perfiles de este ideal-tipo.

La discusion desarrollada al interior de las ciencias sociales a proposito del tipo de autoridad que instauro Diego Portales (5) tras la fundacion del Estado, esta regulada por una idea central: la autoridad portaliana es una autoridad fuerte. Pero, y aqui esta lo especifico, esta autoridad aparece como una mixtura inextricable entre personalismo e institucion. En efecto, en el ideal-tipo portaliano de la autoridad, de manera peculiar, en todo caso en comparacion con los tres grandes ideales-tipos weberianos, los rasgos carismaticos del lider estan al servicio de la instauracion y sostenimiento de un modelo racional-legal.

Ciertamente, el reconocimiento de la ecuacion portaliana entre estas dos formas de autoridad no siempre es equidistante en las interpretaciones. De acuerdo con los enfasis y las perspectivas analiticas privilegiadas por los autores, podemos ver en Portales al artifice de un orden politico autoritario" (Bengoa, 1996; Gongora, 2003; Grez, 2009; Larrain, 1996, 1997; Moulian, 2006; Portales, 2004; Pinto, 2011; PNUD, 2004; Salazar, 2005, 2006); a un "dictador" (Jocelyn-Holt, 1999); a un "despota ilustrado" (Villalobos, 2005); o bien a aquel que fue capaz de introducir, en circunstancias supuestamente anarquicas, el "imperio de la ley" y el respeto por la autoridad (Bravo Lira, 1983, 1996; Edwards, 1945, 1976; Garcia de la Huerta, 1987). Entre estas interpretaciones hay, desde luego, matices que deben tomarse en consideracion. No obstante, todos los grados de diferenciacion que puedan encontrarse se neutralizan, en ultimo termino, por el efecto aglutinador que tiene el reconocimiento que esta matriz se ordena a partir del principio de una autoridad fuerte que, en su nucleo duro, combina el carisma con lo racional-legal.

En efecto, en este primer ideal-tipo, la modalidad de autoridad politica en Chile se habria formado en el entrecruzamiento por un lado, de una personalidad con evidentes rasgos carismaticos, y por el otro, de su aporte en la fundacion del denominado "Estado en forma" (Edwards, 1976). Como una cantidad relevante de trabajos lo reiteran, la genesis de la fundacion del Estado chileno durante la primera parte del siglo XIX esta vinculada con el nombre propio de Diego Portales y, como lo ha subrayado Jocelyn-Holt en su lectura critica, la figura de Portales y su "Estado en forma" constituyen un a priori del pensamiento historiografico: "Chile no tiene otra historia que la de su estado, sea este 'portaliano' o antiportaliano"' (Jocelyn-Holt, 1999: 129).

En terminos analiticos--y no necesariamente historicos--es posible, de este modo, caracterizar el ideal-tipo portaliano por una ecuacion minima. En efecto, a diferencia de modelos cesaristas o bonapartistas, de regimenes de excepcion o totalitarios, de lideres populistas o dictadores, la especificidad del portalismo reside en la intima y peculiar conexion entre un modelo de ejercicio de autoridad personalista, que sin abandonar el recurso a formas de poder de excepcion, apunta sin embargo a la constitucion de un poder republicano e institucional. En el ideal-tipo portaliano la excepcion esta al servicio de la cotidianidad, lo extraordinario en la base de lo ordinario. Sin menoscabo de la institucionalidad es, sin embargo, el exito y la eficacia lo que justifica y en ultima instancia legitima el modo de ejercicio de la autoridad.

Sintetizando diferentes autores, e integrando estas interpretaciones, es posible sostener que son cinco los rasgos que definen el ideal-tipo de la autoridad portaliana:

[1] La entronizacion del orden como valor politico supremo (Stuven, 1997: 267; Pinto, 2008: 3; PNUD, 2004: 73). En el ideal-tipo portaliano el orden en tanto que logro del poder es el fundamento de la legitimidad. Al ser el orden el objetivo final resulta en que su consecucion permite otorgar visos justificadores al ejercicio incluso autoritario (o sea excesivo, excepcional y hasta arbitrario) del poder.

El orden es consustancial al ideal-tipo portaliano y ya en el libro de Alberto Edwards La Fronda Aristocratica, publicado en 1928 y decisivo en la entronizacion del mito portaliano segun Correa (2004), el tema esta claramente presente. Lo subrayable es que el orden, y el sentido del orden, al cual Edwards hace referencia, no concierne a los sectores populares sino a la aristocracia chilena y su relacion problematica con los gobiernos (de alli, justamente, su rasgo de "fronda"--Edwards, 1976: 15). El "genio de Portales", segun Edwards, es de haber sabido neutralizar la indisciplina aristocrata y canalizarla estrategicamente hacia la fundacion del "orden portaliano". Un orden basado en el respeto a "la autoridad tradicional, el gobierno obedecido, fuerte, respetable y respetado, eterno, inmutable, superior a los partidos y a los prestigios personales" (Edwards, 1976: 53).

El reino del orden en contrapartida exige una obediencia incondicional o maquinal (Edwards, 1976: 53), pero uno y otra aparecen justificados en este ideal-tipo por razones propiamente historicas. La autoridad fuerte es una necesidad en aras de un objetivo: el orden. Por este motivo, muchos interpretes han considerado que la accion politica de Diego Portales, y mas alla de ella, el ideal-tipo de autoridad portaliano ha sido hostil a los intentos genuinos por articular una autoridad democratica en Chile. En realidad, desde su origen, se trata de un ideal-tipo que persigue objetivos distintos.

[2] Una concentracion personalista del poder (para la propia experiencia de Portales, cf. Bravo Lira, 1983; Edwards, 1945; Moulian, 2006). "Lo especificamente portaliano", indica Gongora siguiendo a Isidoro Errazuriz (2003: 42-43), "consistio en fundar 'la religion del ejecutivo omnipotente'; su obra fue quebrantar los resortes de la maquina popular representativa y en sustituirle el principio de autoridad, el sometimiento ciego al Jefe del Poder Ejecutivo, a quien rodeo de un prestigio incomparable". Sin embargo, algo que vale mucho la pena subrayar, en el ideal-tipo portaliano el personalismo tiene menos que ver con los rasgos psicologicos o carismaticos per se del gobernante y mas con la creacion de un regimen de gobierno que lo posibilita. En el caso del ideal-tipo portaliano, y en este punto mas cerca de la tradicion republicana que de la tradicion caudillista, la posesion de virtudes personales carismaticas debe encarnar valores publicos.

Las facultades de virtud republicana y de excepcion que Portales, y el ideal-tipo del jefe, que instaura, resultan vertebrantes. En su lectura del Estado en Chile, Mario Gongora ha subrayado este aspecto al observar el desarrollo desde el siglo XIX de un modelo de Estado caracterizado por un modo autoritario de ejercicio de autoridad pero basado en una obediencia sostenida en la legitimidad legal (Gongora, 2003: 40). El personalismo autoritario del ideal-tipo portaliano si bien alimenta lo que Edwards (1976: 53) llamo el sujeto de la obediencia maquinal, lo hace solo en la medida, y en tanto que ideal, en el que es posible "sujetarse" a otro a partir de su consideracion como superior.

[3] Una forma de ejercer el poder que acepta y hace de la excepcionalidad un principio indispensable del gobierno, o sea, la reivindicacion del derecho, del poder, de situarse por sobre el derecho (Bravo Lira, 1993: 54; Portales, 2000). Notemoslo, estamos en efecto en el universo de la soberania tal como Carl Schmitt (2009) o Agamben (1998) han podido teorizarlo: el poder o la facultad de suspender la ley y recurrir al regimen de excepcion. Pero aqui tambien el ideal-portaliano posee su propia especificidad. Si el tipo de autoridad que el modelo anima aparece vinculado con un ejercicio fuerte del poder, y admite, por tanto, la violencia y el forzamiento de excepcion o arbitrario en funcion de los contextos y los intereses involucrados, sin embargo, en el momento mismo de este ejercicio suplementario de autoridad (que es leido y reconocido como autoritario) es preciso, en acuerdo con el ideal-tipo, construir sus propias condiciones de legitimidad.

El ideal-tipo autoritario portaliano es un suplemento que no se despliega, o que en terminos ideales no deberia desplegarse tanto como para comprometer la legitimidad de su propia autoridad medida en funcion del objetivo central que es la produccion del orden. No hay mucho de sorprendente en ello. Si habitual y normativamente la autoridad para ser concebida como legitima requiere la exclusion de la violencia arbitraria (Weber, 1964; Arendt, 1996; Kojeve, 2005), lo cierto es que el trabajo de justificacion y legitimacion de tipos de ejercicio de poder no concordantes con lo normativo, como este, no deja de ser realizado en cada momento historico. En este sentido, el desden por la legitimacion es una acechanza constante, que el modelo, en su ideal-tipo, pretende conjurar. Una nota de Portales citada por Lastarria ejemplifica este talante: "el gobierno juzga que en el estado en que se encontro el pais, era necesario y prudente ver con el mas profundo sentimiento correr alguna sangre chilena, para evitar que despues se derrame a torrentes" (Lastarria, 1861: 39).

Dicho de manera mas explicita, en el ejercicio de Portales mismo se encuentra uno de los grandes principios del ideal-tipo portaliano, la autoridad debe ser lo suficientemente fuerte para centralizar y en caso necesario combatir las fuerzas centrifugas (como las del caudillismo decimononico), pero su amparo debe ser procedimental, debe sustentarse en la legalidad. Es en este sentido que se explica, como Gongora (2003) lo senala, que Portales no entabla una lucha frontal en contra de la democracia, sino que reconoce su inviabilidad en el momento historico en que a el le corresponde la construccion del Estado. Una razon que habria llevado a Portales a conferirle una importancia relativa a la propia Constitucion, la que podia vulnerarse sin mayores contratiempos en caso de que se atentara hacia el orden publico.

[4] Una concepcion "residual del pueblo" (Bravo Lira, 1996; Gongora, 2003: 41). En el ideal-tipo portaliano, y a diferencia de formas de autoridad abiertamente dictatoriales que prescinden radicalmente del pueblo, la legitimidad de su presencia no es jamas completamente abolida. Esta no confiscacion absoluta de la soberania popular se debe probablemente al sentimiento de inconsistencia institucional de las elites, y al mismo tiempo, y por esta misma razon, el pueblo en sus expresiones politicas tiene que ser estrictamente canalizado. La historia politica accidentada del pais, con periodos alternados de exclusion e integracion restringida, pero siempre en medio de un temor latente hacia la presencia de los sectores populares en la vida politica explica, sin duda, el fortalecimiento de este ideal-tipo y la desconfianza, de las elites, hacia todo rol protagonico del pueblo (Bengoa, 1996; Brunner, 1981; Carreton, 1983; Moulian, 2006; Pinto, 2011; Salazar, 2006; Rouquie, 2011).

La funcion politica residual del pueblo (que no implica la abolicion radical de su funcion) se produce en el ideal-tipo portaliano, ciertamente, por factores paternalistas, pero tambien porque el pueblo es representado como carente de las virtudes civicas indispensables, barbarizado y minorizado. Es en funcion de esta imagen que se sostendra la necesidad, en aras del orden, de una obediencia maquinal: una obediencia que se espera se base en el sometimiento indisputado al mando. El ideal-tipo de la autoridad portaliana brilla por su ambiguedad, en parte debido a razones historicas en el momento de su gestacion y que la historia politica del siglo XIX y XX en Chile acentuaron. En este marco historico, y desde este ideal-tipo, la cuestion central no se trata solamente de saber si el pueblo es o no depositario de la soberania sino de la consideracion que el pueblo al que se debe gobernar no posee la virtud adecuada para efectuar historicamente los valores movilizados por el liberalismo politico. El ideal-tipo de autoridad portaliana vendria a compensar, mas o menos provisoriamente, la falta de virtud civica aplazando la instauracion del regimen democratico en aras, una vez mas, del necesario y anhelado orden social.

La fuerza de esta vision de los sectores populares es de tal magnitud, que es posible constatar su vigencia fuera del territorio ideologico de los grupos conservadores como, por ejemplo, en la formacion de lo que Sergio Grez ha llamado "proyecto popular" (Grez, 2004: 4), el que recoge y reimpulsa la nocion de "regeneracion popular", surgida en el seno del ala mas liberal de las elites nacionales, durante la segunda mitad del siglo XIX. Es esta una version en la que es posible rastrear la sombra de la desconfianza portaliana, o, por lo menos, la fuerza de la representacion negativa de los sectores populares (cf. Recabarren, 1985: 52 y 53).

[5] Aunque en apariencia pareciera tratarse de un elemento menos importante, el ideal-tipo portaliano otorga al ejercito y a las fuerzas armadas una funcion dirimente en el tutelaje del orden politico (Garreton, 1983; Moulian, 1994; Portales, 2000; Rouquie, 2011). Aqui tambien se vislumbra la especificidad de este ideal-tipo: a pesar de la subordinacion de los militares al poder civil (tarea efectuada por Portales mismo, cf. Bravo Lira, 1996), el ejercito conserva una funcion decisiva en el mantenimiento del orden social.

La presencia de este quinto y ultimo factor es indispensable porque da la arquitectura final del ideal-tipo de la autoridad portaliana. La llamada al ejercito tempera los riesgos del personalismo, el que, asi, no conspira, sino que coadyuva y se inserta en un proyecto de fortalecimiento de las instituciones. Al mismo tiempo, el recurso al personalismo (el jefe fuerte) y la posibilidad de la cual goza de ejercer la excepcionalidad, circunscriben el "riesgo" de una conduccion politica unicamente asentada en las instituciones. Entre uno y otro se situa la representacion de un pueblo barbaro y al mismo tiempo atavico, cuyo gobierno, y el objetivo final del orden, requieren de una autoridad fuerte.

En este sentido, y desde el ideal-tipo de la autoridad portaliana, la interrupcion efectuada por la dictadura de la institucionalidad legal no debe entenderse como el transito de una estrategia defensiva basada en una contencion integrativa" (Moulian, 2006) hacia una etapa de desencadenamiento desnudo y organizado de la violencia por parte de la Junta Militar, tras el golpe de 1973. Desde el ideal-tipo portaliano, solo se trata de momentos politicos, cuyo dificil equilibrio explica el recurso a una u otra estrategia. En el ideal-tipo portaliano no son los principios sino los momentos los que justifican y legitiman el ejercicio de la autoridad. Si bien ciertos momentos permiten otorgar mayor espacio a la "creatividad reivindicativa" de los actores sociales (Brunner, 1981), e incluso justificar el repliegue del ejercito de la polis, este repliegue no puede sino ser una suspension provisoria de la participacion militar en la vida publica. En este punto, el ideal-tipo de la autoridad portaliana devela su independencia con respecto al ideal democratico.

La presencia de estos cinco rasgos permite dar cuenta, nos parece, siempre en acuerdo con la metodologia weberiana, de la actualizacion o no de este ideal en la historia politica chilena. Mas alla de diferentes posicionamientos y valoraciones ya evocados, y lejos de hacer del portalismo un mito identitario nacional como es el caso en ciertas posiciones, la intencion aqui es afirmar que el ideal-tipo de ejercicio de autoridad especifico al portalismo procede de la articulacion mas o menos acabada de estos elementos.

Es la presencia o ausencia de los elementos de este ideal-tipo lo que habilita a juzgar si las practicas de la autoridad, en el siglo XIX y XX, pueden o no, en que medida y en que grado de diversidad e intensidad, interpretarse en la estela del orden portaliano, como ha sido el caso en la tesis de la vigencia inalterada de la sombra de Portales (especialmente defendida por Salazar, 2005, 2006, 2009), o, como se desprende de interpretaciones mas puntuales que dejan ver su permanencia a pesar de las modificaciones sociales y culturales observables (Garreton, 1983; Brunner, 1981; Moulian, 2006; Tironi, 1990; PNUD, 2004).

III. IDEAL-TIPO PORTALIANO: CONSECUENCIAS TEORICAS Y DIAGNOSTICOS SOCIALES

Al cabo de esta revision interpretativa, ?cuales son las consecuencias que podemos extraer de este recorrido? Principalmente dos. La primera apunta a repensar y redefinir la nocion de autoridad de inspiracion weberiana y las interpretaciones que se han hecho de ella. La segunda senala la necesidad de cambiar los enfoques en el estudio e interpretacion de la autoridad en Chile dadas las transformaciones sociales en curso.

Con respecto a la primera: en el ideal-tipo portaliano, uno de los ideales-tipos asociados a la interpretacion de la cultura del autoritarismo en Chile como hemos intentado discutir, se conjugan a la vez dos tipos-ideales senalados por Weber, los que en principio podrian ser considerados como contradictorias. Por un lado, el ejercicio de poder basado en la autoridad carismatica, fundamentada esta en la sumision a las caracteristicas excepcionales de la persona. Por el otro, un tipo de autoridad abstracta, burocratica legal, la que el autor plantea que se sostiene en fundamentos racionales (Weber, 1964: 328). El debate desarrollado en las ciencias sociales chilenas, y que se centra en definir el caracter personalista o el caracter abstracto del ejercicio del poder en el modelo portaliano (6), puede resolverse en la medida en que se reconozca que precisamente este ideal-tipo no supone una relacion excluyente sino incluyente de estas dimensiones: se trata de una autoridad que es a la vez carismatica y legal. La persona excepcional aparece como sosten del orden abstracto y el orden abstracto actua como fundamento del poder personal.

Pero, ademas, el ideal-tipo aqui estudiado invita a abrir una reflexion sobre el caracter mismo de lo que puede o no entenderse como autoridad. Contra una definicion expandida de la autoridad que excluye la violencia o el uso de la fuerza para postularse legitima, lo que se desprende del caso chileno es que el autoritarismo, que implica uso de la fuerza, puede llegar a ser entendido como una forma de ejercicio de autoridad legitimo. Quizas no deseable desde ciertas definiciones normativas, en particular desde el horizonte de la democracia, pero legitimo en la medida en que otros horizontes normativos prevalezcan, por ejemplo, como en el caso estudiado, el orden. Este caso pone en evidencia un aspecto que una lectura critica del aporte de Weber, y mas alla de las lecturas habituales que se hacen de ella, revela en ultima instancia: el que, como lo ha subrayado Habermas (1973), este impregnado de neutralidad axiologica y se caracterice por una ausencia de reflexion normativa. Esto es que, si se sigue disciplinadamente las consecuencias de esta posicion, ha de reconocerse que los fundamentos de la legitimidad de la autoridad no constituyen en si mismos un horizonte normativo. Las justificaciones refieren siempre a dimensiones concebidas como legitimas, pero esta legitimidad no responde a un horizonte normativo ultimo y necesariamente comun o consensual. Es esto precisamente lo que hace que el ideal-tipo portaliano haya tenido un lugar disputado: su capacidad para aparecer, al mismo tiempo, como una desviacion respecto al ejercicio de la autoridad y como una forma aceptada mas del ejercicio de la misma.

En segundo lugar, el recorrido realizado invita a preguntarse acerca de la pertinencia de este ideal-tipo, y en general de la "cultura del autoritarismo, como herramientas interpretativas de lo que se juega en relacion con la autoridad en la sociedad chilena actual. Las evidencias aportadas en el debate sociologico aunque disimiles y en algunos casos con enfoques divergentes parecen, sin embargo, converger en el diagnostico de un agotamiento o por lo menos atenuacion del ideal-tipo discutido, ya sea por la transformacion de las estrategias de legitimacion u obediencia (Brunner, 1981), por procesos de empoderamiento ciudadano (PNUD, 2004), o por la fuerza de una corriente democratizadora que se situa a nivel de las interacciones mismas y que se expresa en la puesta en cuestion de formas tradicionales de ejercicio de la autoridad (Araujo y Martuccelli, 2012; Araujo, 2009).

La puesta en jaque creciente del poder de irradiacion del ideal-tipo portaliano hacia el ejercicio de la autoridad en otras relaciones sociales, a la que apuntan estos estudios, invita a romper, en el marco de una reflexion de tipo historico, con la idea de una perpetuacion constante del autoritarismo en el pais. Esto implica abordar directamente el problema de la autoridad. ?Que significa lo anterior?, una historizacion de la autoridad, estudiandola, como cualquier otro fenomeno social, en su indispensable contextualizacion social, politica y cultural, pero privilegiando en este ejercicio los sistemas de relaciones sociales por sobre los rasgos culturales. Esto quiere decir que si existe la puesta en jaque del ideal-tipo portaliano, el que justificaba el recurso por momentos excepcional y arbitrario del poder, incluso la fuerza, pero siempre en nombre y con el objetivo de lograr una institucionalidad del orden, es preciso observarlo en las relaciones sociales y en las traducciones ordinarias que este modelo, en sus rasgos propiamente autoritarios, irradia o irradiaba desde lo politico hacia las otras relaciones sociales. Lo anterior trae como corolario indispensable la necesidad de estudiar, por ejemplo, las formas especificas, y por ende las tensiones particulares, que el ejercicio de la autoridad tiene de manera inedita y distinta en la familia, en el trabajo, en la escuela o en la politica. Los procesos de democratizacion del lazo social (y la presion porque ello acontezca) y las fuertes aspiraciones de horizontalidad relacionai que pueden observarse en diferentes ambitos aconsejan abordar la problematica desde un enfoque que privilegia el estudio de la autoridad stricto sensu, abriendo una amplia agenda de investigacion. Una agenda que, sin descuidar lo que los estudios de la autoridad deben recuperar desde la historia pasada, preste atencion a los factores estructurales, y, por cierto, entre ellos a los culturales, que inclinan a pensar hoy en la consolidacion de un ejercicio distinto de la autoridad.

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Recibido: 03.01.13. Aceptado: 18.04.13.

KATHYA AURAJO (2), NELSON BEYER (3)

(1) Este articulo ha sido realizado en el contexto del proyecto de investigacion FONDECYT 1110733 "La autoridad y la democratizacion del lazo social en Chile".

(2) Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Santiago, Chile. E-mail: karaujo@academia.d

(3) Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Santiago, Chile. E-mail: beyer.nelson@yahoo.es

(4) A falta de espacio no abordaremos en este articulo el segundo gran modelo de la cultura del autoritarismo en Chile. Nos limitaremos aqui a afirmar que desde la perspectiva de la cultura del autoritarismo, lo que se subraya en el modelo hacendal es la relacion de "vasallaje", y la paradoja de la reciprocidad en este marco (una version vernacula de la tradicion feudal europea, y una version nacional del tema del encomendado en Leopoldo Zea). Lo que este modelo subraya en su logica de permanencia es la manera como una practica autoritaria "tradicional" logro sobrevivir a la generalizacion del contrato de trabajo, a traves del mantenimiento entre los interactuantes de un modelo de puesta en intercambio de las relaciones sociales basadas en una "reciprocidad asimetrica" bajo la forma de la sumision hacendal (y el "cuidado" no exento de "abuso" consuetudinario que el patron "debe" a su peon). Para este modelo cf., sobre todo, Bengoa (1988, 1996, 2010).

(5) Diego Portales (1793-1837). Comerciante y ministro de Estado durante el gobierno de Joaquin Prieto (1786-1854), encabezo el bloque conservador que enfrento a las fuerzas liberales en la guerra civil librada entre 1829 y 1830. Representa una figura absolutamente gravitante para toda la produccion historiografica del siglo XIX y se le atribuye un rol protagonico en la articulacion politica de la Republica de Chile. Su importancia y valoracion, asi como tambien la significacion efectiva y real de su obra politica, y de su herencia, sigue siendo hasta hoy materia de una interminable discusion. Sin desconocer estos debates, nuestro analisis apunta a una dimension distinta: comprender analiticamente el ideal-tipo de la autoridad portaliana.

(6) Especial importancia tienen para este punto, los contrastes existentes entre el trabajo de Alberto Edwards (1976) y el de Mario Gongora (2003).
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Author:Araujo, Kathya; Beyer, Nelson
Publication:Atenea (Chile)
Date:Sep 22, 2013
Words:5704
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