Printer Friendly

Aspectos ideologicos en Cinco horas con Mario de Miguel Delibes.

PALABRAS CLAVE: ideologia, franquismo, novela de tesis, perspectivismo ironico.

KEY WORDS: ideology, Francoism, thesis novel, ironic perspective.

El exito de publico que obtuvo la novela Cinco horas con Mario en su primera edicion a fines de 1966 se explica en gran medida por su fuerte componente ideologico. Se trataba de una obra de plena actualidad, en la que se apreciaba sin necesidad de una competencia lectora especial una apologia de los emblemas politicos del momento: dialogo, reconciliacion, tolerancia y libertad. No fue dificil para los lectores discernir los universos doctrinarios de los dos personajes principales y encontrar en ellos sendas objetivaciones de las tensiones entre inmovilistas y reformadores de todo tipo que caracterizan el ambiente cultural de la epoca. Es muy notorio el desprecio casi caricaturesco que el autor siente por su narradora, a quien hace depositaria de todos los defectos de los reaccionarios. El magistral estudio linguistico desplegado en el soliloquio de Carmen se correspondia fielmente con el habla cotidiana y los cliches mas recurrentes de la pequena burguesia espanola, que aparece aqui retratada por un cerril conformismo, la heteronomia respecto de las consignas recibidas y un lenguaje empobrecedor y empobrecido. A todo ello se sumaba el empeno de Delibes por apuntarse al subjetivismo y superar los presupuestos de la novela realista a traves de la originalidad compositiva. Delibes encontro en el monologo de Carmen una formula para su discurso que determino el cuidadoso manejo del tiempo, el espacio y la particular focalizacion. Del primero destaca el agudo contraste entre el tiempo del discurso (las "cinco horas" indicadas en el titulo) y los treinta anos de historia de este matrimonio fracasado; las continuas analepsis con las que Carmen va alumbrando sucesivamente los rastros que su identidad encuentra en el pasado, calas significativas de su mediocridad y de su catadura moral; y, sobre todo, las reiteradas alusiones a los mismos sucesos que la obsesionan y que, a base de repetirselos han quedado solidificados como la costra de una personalidad formularia y en absoluto espontanea. El espacio escenico de la historia --el despacho de Mario, santuario de su cultura, del que Carmen ha estado desterrada a lo largo de su matrimonio, con el cuerpo del difunto presente-- y el espacio social de esa ciudad de provincias son igualmente fundamentales para el funcionamiento de la novela.

No es de extranar que los primeros criticos se fijaran en la irreductible dualidad de los dos personajes como clave interpretativa de la novela. Para Gonzalo Sobejano, la novela es "el ejemplo del imposible entendimiento entre una mujer necia y simplista y un hombre inteligente y complejo, entre el dogma de fe y el amor de caridad, entre una Espana cerrada y una Espana abierta, entre la autoridad y la libertad, la costumbre inautentica y el esfuerzo autentico" (154).

En efecto, las hondas disimilitudes de ambos personajes invitan a una lectura fuertemente dicotomica de la novela, en la que Mario y Carmen quedan reducidos a poco mas que arquetipos sociales. Delibes habria ensayado una vision microscopica de la tragica dialectica de las dos Espanas mediante su transposicion a un matrimonio de provincias. La novela nos hablaria de dos maneras radicalmente diferentes de enfrentarse con la realidad, que derivan de unas condiciones sociopoliticas en las que la cultura es usada como propaganda, la educacion es fuertemente sexista y han aparecido una serie de necesidades urgidas por la sociedad de consumo del ultimo franquismo. En este contexto, la desbordada subjetividad de Carmen monopoliza el discurso ante su marido muerto y "asi ubicada, esa mujer, al expresarse, se manifiesta como una excrecencia monstruosa, de fisiologia y apariencia humana, pero virtualmente incapacitada para participar de modo activo en cualquier transformacion del mundo" (Montero 113). Frente a ella, esta Mario, su victima, de quien su propio autor dice que "efectivamente, la muerte de Mario se produce por asfixia social. Es decir, Mario estallo antes de tiempo. No se si recordaras que en la novela uno de sus amigos dice en el momento del entierro: 'No es un muerto, es un ahogado'" (Alonso de los Rios y Delibes 171).

De acuerdo con estas lecturas, la historia narrada seria --entre otras cosas, tambien la historia de un adulterio, un retrato social de la pequena burguesia espanola de provincias ...-- una parabola del eterno holocausto de la Espana laica, liberal y progresista que representa Mario, elevado en no pocos momentos a lo largo de la novela a una categoria mesianica. Al igual que Cristo, Mario padecio y perecio por "tenertelas tiesas con los que mandan y ceder con los desarrapados" (Delibes, Cinco horas 171) y se convierte en victima del fariseismo de la sociedad --y, en particular, de su esposa-- por no ceder a las tentaciones que, en este caso, adquieren la forma de promesas de puestos politicos, sobornos de alumnos y colaboraciones fijas en la poderosa prensa adepta al poder.

En la dilucidacion de esta cuestion exegetica se juega una buena parte de la valoracion critica de Cinco horas con Mario. Porque si estuvieramos de acuerdo con aquellos criticos primerizos, como Isaac Montero y Gonzalo Sobejano, pero tambien otros, los personajes de la novela estarian concebidos segun un criterio estrictamente maniqueo y Mario se habria hecho depositario de todas las virtudes que la novela queria promover a traves del perspectivismo ironico que distanciaba al autor de la narradora.

Para salvar a la novela de esta ingenua simplificacion, interpretaciones posteriores han querido poner en cuestionamiento los roles de victima y verdugo escenificados por Carmen y Mario, respectivamente. Carmen Martin Gaite, por ejemplo, opuso algunos matices a las bondades del esposo. El espacio del discurso, el despacho de Mario, es ese "recinto de excepcion donde [Carmen] nunca reino ni fue invitada a participar en nada, donde siempre se sintio como una intrusa" (391). Tirando de este hilo, Ann Davies ha destacado de Cinco horas con Mario
   Carmen's own capacity to expose an ideology that attempts to
   marginalize her. While her readings are at times inaccurate [...]
   she does what Eco posits here as the 'unmasking' of an underlying
   code that Mario and his cronies have used to deny Carmen access to
   their world of thought, debate and leaming, by using a coded
   language to which she does not have the key (1005).


Por tanto, esa excrecencia del sistema que es Carmen ha ido tornandose en un ser mucho mas complejo, hasta aparecer no solo como un engendro de las estructuras de pensamiento del nacionalcatolicismo, sino tambien como una damnificada de la puritana e inexorable intelectualidad liberal progresista que representa su esposo. Este inusitado interes hacia la narradora de Cinco horas con Mario ha despojado definitivamente a su difunto esposo de todo protagonismo en la novela que lleva su nombre al tiempo que la critica le arrebataba la inmaculada heroicidad que en un principio habia aparentado tener.

Se ha producido, pues, un cambio en el horizonte de expectativas de los lectores de Cinco horas con Mario, los cuales han ido enriqueciendo con el paso de los anos la comprension de la novela. Mientras los primeros receptores efectivamente se complacian en ver reflejadas las insalvables diferencias entre las dos Espanas en toda su radicalidad y arisca simplicidad, los lectores del presente prefieren --preferimos-- una mayor problematizacion de las relaciones sociales de aquellos anos. Asi, con una habilidosa utilizacion de las estructuras narrativas, el novelista habria sido capaz de trascender aquel tiempo de consignas y posicionamientos claros y distintos. Mario ha dejado, de este modo, de resultamos simpatico:

este paladin de la modernidad, tal como lo presenta Delibes, resulta un tanto ridiculo. Es un hombre de gestos mas que de acciones. [...] Como padre de familia, Mario deja bastante que desear. [...] En sus relaciones con su mujer, Mario tiene ademas problemas de indole sexual (Alberich 219-220).

Es decir, que el hipotetico distanciamiento ironico respecto de Carmen y la identificacion sin reservas con Mario que la novela parece buscar resultan mas dificiles de compartir por el lector actual. Claro que Carmen es mezquina, hipocrita, inculta y clasista, y Mario es tolerante, desprendido, culto y filantropico. ?Pero no es tambien pedante, inepto, incapaz de hacer feliz a su mujer, estupido en sus elecciones, pusilanime, radical e incapaz de adaptarse al medio para transformarlo? Por el contrario, como ha resumido Jose Maria Alberich respecto del conato de adulterio cometido por Carmen,
   esa aventurilla, si se hubiese consumado, no bastaria a destruir la
   imagen que se forma el lector de una Carmen fiel esposa y madre,
   trabajadora, abnegada, frente a un Mario distraido en sus musaranas
   de justicia social, pero poco atento a su familia y en el fondo,
   mucho mas egoista que su mujer. Malgre Delibes, Carmen resulta
   simpatica y su difunto marido poco amable (220).


De ahi que la historia de la recepcion de Cinco horas con Mario haya frustrado la tesis principal del libro (si aceptamos que, en realidad, la haya), porque los personajes se han emancipado de su autor. La historia los ha colocado a cada uno en su sitio. En definitiva, como ha venido a concluir Dario Villanueva,
   se trata de 'una gran novela de amor', en la que --y esto es algo
   muy importante que me interesa subrayar-- la figura de Mario no es
   arquetipica e intachable, sino ambigua. Si Carmen es como es se
   debe en gran medida a los condicionamientos que la sociedad y una
   educacion determinada imponen a su sexo y ella, mecanicamente,
   empieza ya a proyectar sobre su hija, alter ego suyo como Mario de
   su padre (307).


Incluso ocurre que asertos morales con los que la obra parece estar de acuerdo a traves de la voz de Mario rechinan en la sensibilidad moral contemporanea. Tal es el caso, por ejemplo, de su aversion hacia toda tecnica de planificacion familiar, que a un lector actual --probablemente, mucho mas laico que ese catolico progresista que es el difunto personaje de la novela, posicion intelectual que hoy ha desaparecido casi por completo del panorama politico espanol-- bien nos puede parecer muestra de irresponsabilidad. Por no hablar de su renuncia a hacerse cargo de las cuestiones materiales y aun de sus deberes conyugales. En definitiva, podria decirse que en las sucesivas lecturas generacionales de Cinco horas con Mario, la hermeneutica del texto ha ido enriqueciendola mucho mas alla de lo que la novela parecia que podia dar de si. Se han encontrado ambiguedades y espacios de indeterminacion donde los primeros lectores unicamente vieron una obra cerrada. La cuestion que planteamos en estas paginas es hasta que punto esta lectura que rehabilita a Carmen y hace crecer una sombra de sospecha cada vez mas tupida sobre Mario es legitima y no viola el significado denotativo del texto. Con otras palabras: ?es posible abrir los sentidos de un discurso cuyo autor ha querido clausurar?

Para tratar de responder a este interrogante, hay que comenzar por senalar que los argumentos que Carmen repite una y otra vez se corresponden con un universo ideologico muy cerrado en el que se percibe con claridad la apropiacion de los mensajes propagandisticos emanados de las estructuras de poder en la Espana de la posguerra. Se trata de una vision de la realidad uniforme y articulada, reflejo modelico del adiestramiento mediante el cual se busco someter a los ciudadanos y anular su autonomia de criterio. En el caso de las mujeres, parece decimos la novela, esta instruccion fue particularmente exitosa. Carmen reproduce aquellos lugares comunes como axiomas incontrovertibles y los reproches que dirige a su marido se basan, precisamente, en que este ha sido incapaz de percibir la perfecta armonia y el orden de las convenciones aprendidas de la autoridad. Varios criticos han descrito ya uno de los elementos psicologicos que articulan la historia de esta mujer: la esquizofrenia entre un mundo que cambia vertiginosamente y que parece arruinar las indisputables verdades en las que habia sido adiestrada (Diverno 74).

El credo social de Carmen se caracteriza, principalmente, por dos certezas: una rigida conviccion de las bondades del sistema de clases y la aceptacion de las funciones tradicionales asignadas a los generos. Por eso, uno de los recuerdos de Mario que mas enfurece a Carmen es "que con la gente baja te achicaras, con lo sencillo que es darles cuatro voces y, en cambio, con la gente bien, inclusive con las autoridades, se te soltase la lengua y a desbarrar" (Delibes, Cinco horas 225). Por el contrario, para ella, prima la moral del servilismo con los de arriba y la arrogancia hacia los de abajo. En cuanto al sexismo de Carmen, es recurrente y ha sido ya suficientemente explicado por la critica. El ideal de feminidad se reduce, a su juicio, a "saber pisar, saber mirar y saber sonreir" (76); una mujer es un "ser indefenso, [...] necesita que la dirijan" (175); y en cuanto a la formacion de las mujeres, reproduce el dicho de que "mujer que sabe latin no puede tener buen fin" (81) con el que se previene ante los deseos de Mario de que su hija prosiguiera sus estudios. Sin embargo, con el cumplimiento de los XXV anos de paz franquista, Carmen percibe atonita como un paleto como Paco se ha convertido en un senor. El mito de la cultura como clave diferenciadora entre clases pudientes y clases "bajas" ("artesanas", las denomina ella) se desbarata. El desarrollismo de los anos cincuenta ha abierto las oportunidades de medro social a aquellos a quienes las convicciones clasistas de Carmen habian excluido de su propio ambito. De ahi el conato de adulterio: en los meses anteriores a la guerra civil, ella habia rechazado a Paco y se habia casado con Mario. Aunque aquel era mas atractivo, Mario era mejor partido (no el partido ideal, pero despues de ver los riesgos de la solteria reflejados en el ominoso embarazo de su hermana Julia, Carmen y su familia lo habian aceptado como un mal menor). Pasados los anos, con la irrupcion de repentinos enriquecimientos a traves de la especulacion inmobiliaria y de la consecuente liberacion de capitales, las clases sociales han desdibujado sus limites, abriendose orificios por los que la posicion relativa de Paco en el campo social ha experimentado un ascenso imprevisible, mientras Mario y ella misma, por el contrario, se han estancado o incluso han descendido. Si las relaciones con Paco estuvieron vetadas de jovenes por prejuicios sociales, ahora los reparos morales no son suficientes para impedir la relacion extramatrimonial, pues el atractivo que ejerce la posicion de poder (economico, social ...) de Paco lo legitima como amante. Sin embargo, a Carmen le enfurece que Mario no haya sido capaz de beneficiarse tambien de esa porosidad social y no haya querido adiestrarse en sus metodos de funcionamiento: el arribismo, el chantaje, la adulacion y el mercadeo de favores. En este sentido, Cinco horas con Mario refleja perfectamente los mecanismos de una sociedad cuya armonia se basa en la aceptacion comun de la corrupcion.

Este mismo cambio se percibe en el aspecto puramente politico del espectro axiologico de Carmen. En este apartado hay cinco axiomas que Carmen repite en varias ocasiones: la preferencia por un gobierno autoritario; su nacionalismo patriotero; su concepcion del ciudadano-subdito que debe acatar la discrecionalidad de las fuerzas del orden; su inclinacion por el sistema monarquico; y el mito de la guerra civil como cruzada o guerra de liberacion. Aunque no se manifiesta de manera explicita sobre los gobernantes de Espana ni sobre la realidad politica --pues su desinteres hacia todo aquello que vaya mas alla de lo cotidiano y proximo la aparta de cualquier otra cuestion-- su entendimiento es un reflejo acendrado de las consignas y motivos difundidos por la propaganda oficial. Cabe percibir en Cinco horas con Mario la disyuntiva que se abrio a la intelectualidad entre "comprensivos" (aquellos que abogaban por tender una mano al heterodoxo, al vencido, al proscrito, para integrarlo y reforzar asi el sistema) e "intransigentes" (los inmovilistas que temian que esta integracion acabara corrompiendo el sistema) (1). Cinco horas con Mario refleja en que medida esta dialectica nunca resuelta por el Regimen no llego a plantearse como un problema teorico en la ciudadania. En cierta manera, Carmen representaria la intransigencia y Mario la comprension. Pero la inestabilidad ideologica de la praxis politica del franquismo afecto las creencias de ambos conyuges. El ideal de dialogo que propugnaba Mario choco con la realidad. Pese a todo, insistia en una tibia neutralidad con la que creia --sospechamos que igual que su autor-- contribuir a acabar con el letal enfrentamiento de las dos Espanas apostando por un repartimiento equitativo de culpas entre ambos bandos. Probablemente, nada haya mas explicativo en este sentido que el hecho --escandaloso para Carmen-- de que, a juicio de Mario, sus dos hermanos --el nacionalista y el republicano-- "pensaban lo mismo" y que era igualmente posible encontrar "heroes de los dos lados" (Delibes, Cinco horas 143). Pero tambien a Carmen le causan estupor las mutaciones en los fundamentos politicos aprendidos, los cuales se tambalean a medida que evoluciona el franquismo. La retorica de los anos sesenta, a menudo incluso asumida y corrompida por el Regimen, habla de valores nuevos como la tolerancia, el dialogo, la reconciliacion nacional ... que en realidad nunca excedieron un nivel puramente nominal.

En lo que respecta a las creencias religiosas de Carmen, un fanatismo integrista la hace intransigente con cualquier veleidad renovadora. La dimension religiosa es una de las mas presentes en el libro, cuyos elementos paratextuales, hay que recordarlo, nos indican que esta escrito por un intelectual catolico y dedicado a Jose Jimenez Lozano, otro intelectual conocido por su catolicismo aggiornato. Delibes comienza cada capitulo del monologo con un breve texto de la Biblia que ha sido subrayado por Mario y que encauza los disparates mentales de Carmen. Esta ha sido tambien permeable a las consignas del modelo de religion impuesto en Espana por el nacionalcatolicismo. Pero incluso el ministerio de lo trascendente e intocable ha mudado en aquel revolucionario ultimo decenio. La tolerancia, el compromiso social, el ecumenismo ... son conceptos asumidos por el catolicismo postconciliar que profanan los preceptos religiosos aprendidos por Carmen.

La cultura es otra de las categorias prominentes en la escala de valores de Carmen, aunque en este caso, el acervo de textos alusivos que Delibes despliega en Cinco horas con Mario es mucho menos explicito. Hay dos concepciones del mundo de la cultura claramente confrontadas: la de su padre, intelectual monarquico y catolico, cuya firma es recurrente en el ABC; y la de su marido, escritor de novelas sociales y columnista en un periodico liberal. La cultura de su padre es un signo de jerarquia social. En virtud de este estatuto heredado, Carmen desprecia al Paco de los anos treinta porque comete risibles barbarismos linguisticos. Al mismo tiempo, admira las facultades intelectuales de su padre, que mide de acuerdo con el reconocimiento publico que con ellas ha alcanzado. Caso contrario es el de Mario, que ha malogrado sus aptitudes, poniendolas al servicio de lo que ella considera reparos o prevenciones morales y politicas. A causa de esta debilidad intelectual, Mario se vio en la necesidad de recurrir a su suegro para que le redactara la Memoria con la que alcanzo la catedra del Instituto en que trabaja. Sin embargo, en los anos sesenta tambien la cultura aparece trastornada. La dignidad de Mario como escritor e intelectual, por ejemplo, esta lastrada a los ojos de Carmen por dos pesadas remoras que, en cierta manera, se oponen entre si: por un lado, el experimentalismo literario al que somete a su escritura, el cual la hace opaca a sus ojos y a sus entendederas, tanto como su predileccion exclusivista por temas graves que invariablemente caen en lo metafisico, moral y social; por el otro, su renuncia a las prebendas sociales que su posicion de intelectual merece ante los demas, sobre todo, ante los subalternos. Carmen se siente excluida del primer rasgo de la cultura de Mario por su propia poquedad intelectual; y del segundo, por un acto de voluntarismo que le impide renunciar a la superioridad que su marido podria haber disfrutado como catedratico de instituto, periodista, conferenciante y escritor.

Finalmente, el retrato de Carmen se complementa con un discurso de caracter moral. Para ella, el decalogo parece reducirse a un solo imperativo, que es el de la castidad. Pero no se trata de una castidad militante, como la que Mario demostro durante su noviazgo, su noche de bodas y aun durante su vida conyugal --negandose a ninguna practica anticonceptiva, ni siquiera el permitido metodo Ogino--, sino de reiteradas pruebas de mojigateria. Sus juicios acerca de las mujeres de ideas avanzadas durante los anos treinta y cuarenta estan llenos de alusiones despectivas, sobre todo, si se trata de Transi y de su hermana Julia. Sin embargo, tambien en este sentido su concepcion del mundo se ve atropellada por el paso del tiempo. La decada de los sesenta ha traido una liberalizacion de las costumbres, con el turismo, etcetera. Y aunque ella se aferra a los dogmas morales aprendidos en su juventud, se ve arrastrada por los nuevos tiempos hasta alcanzar los umbrales del adulterio.

Carmen representa la esquizofrenia generalizada que pudieron experimentar los miembros de su generacion al ver como las piezas del edificio argumental en el que habian sido educados se desmoronaban lentamente y su enunciacion quedaba en una mera formula. Mucho mas, teniendo en cuenta que los patrones no habian pretendido formar ciudadanos autonomos, sino subditos programados para la asimilacion de dogmas unicos. Cuando los organos de poder en Espana se vieron obligados a traicionar aquellos dogmas para sobrevivir, las estructuras de pensamiento de los hombres y mujeres que no habian sometido a critica aquellos principios eran tan rigidas que terminaron quebrandose. Carmen no comprende que la Iglesia catolica acepte con normalidad otras creencias, que un don Nadie detente signos de prestigio social que a ella se le niegan, que la cultura no la proteja, sino que la excluya, que alguien ose promover el dialogo con heterodoxos sobre los que un dia solo se dictaba la muerte o el destierro ... El dictum que prescribia que todo cambie para que todo siga igual le permitio subsistir al estado franquista pero creo patologias en la sociedad e incoherencias en su modo de ver la realidad. La posicion en el mundo de Carmen --como ajustado resultado del franquismo sociologico-- se ha visto seriamente perjudicada por estos cambios.

Con todo ello, ?es posible descubrir una tesis en la novela? Primero debemos definir que entendemos por "novela de tesis". Para poder calificar como tal a una obra narrativa, deberiamos encontrar los siguientes rasgos: personajes arquetipicos que encarnen con suficiente nitidez principios contrapuestos; una trama ejemplarizante, que no siempre debe terminar felizmente, pero de la que se pueda obtener una conclusion moral que se sigue del repertorio de acontecimientos; lectores implicitos que penetren en los significados e identifiquen su codigo moral con el de uno o varios personajes; maxima reduccion del lenguaje connotativo; y una estructura compositiva en la que queden suprimidos los atisbos de ambiguedad.

En el caso de Cinco horas con Mario, los elementos discursivos parecen prevenir ante la novela de tesis. El perspectivismo ironico que urde la estructura de la novela deja amplios espacios para la indeterminacion y para la complejidad (2). Y aunque Carmen se nos hace depositaria de vicios poco aceptables, tal vez al lector de hoy en dia tampoco Mario le resulte arquetipo de bondades morales y politicas, como hemos establecido mas arriba. Todas estas dudas se desvanecen junto con la ironia, el perspectivismo y todo atisbo de ambiguedad, en el epilogo que sigue a la meditacion de Carmen. En estas ultimas paginas, un prepotente Mario hijo se dirige a su madre, pero tambien al lector con un tono de sermon petulante. Por si no habia quedado suficientemente explicada la tesis del libro y por si el lector no habia sido capaz de discernir los significados ideologicos que pretendia demostrar Delibes, se introduce la figura de este joven que perora acerca de los comportamientos sanos y los patologicos que pueden seguir los ciudadanos. H. L. Boudreau describio bien este viraje en el tono narrativo de la novela: "such an overt statement, following upon the heels of the subtly constructed ironic monologue of the novel proper, is grossly anti-aesthetic and seems to represent on Delibes' part a lack of faith in his own ironic art or a disbelief in his readers' ability" (15).

Convengo con esta cita en que la intervencion de Mario es un desacierto nada trivial que, definitivamente, convierte Cinco horas con Mario en una novela de tesis. El lector siente en estas paginas finales que el discurso novelesco ha desistido de apelar a su inteligencia y que han asido su mano para llevarlo a una moraleja inequivoca. El mismo Delibes lo explico con meridiana claridad:

Junto a la contraposicion de caracteres de Mario y Menchu, Altes vio en la figura del hijo la esperanza. Y esto es lo que yo pretendi. El chico habla a su madre, en las ultimas paginas del libro, en un tono afectuoso y trata de hacerle comprender que los buenos no son los de la derecha ni los malos los de la izquierda, sino que todos, a la derecha y a la izquierda, somos buenos y malos, que lo que hay que hacer es tratar de hablar y comprenderse, abrir las ventanas en un pais que no las abre desde siglos. En fin, esta actitud del chico, de reconciliacion, opuesta a nuestro tradicional maniqueismo, comporta un rayo de esperanza. Si los jovenes fueran asi, es evidente que pasado manana dejarian de existir Menchus en el pais (Alonso de los Rios y Delibes 78).

Hay pues una intencion clara en el libro: promover que existan muchos Marios y desaparezcan todas las Menchus. Es suficientemente llamativo el hecho de que en esta entrevista Delibes emplease el mismo lenguaje con que habia hecho hablar a Mario hijo, lo que demuestra hasta que punto llego la dependencia de los personajes respecto de su autor en el caso de Cinco horas con Mario. El autor de esta novela ha utilizado los instrumentos de la novela para asumir una actitud mesianica, un papel de predicador contra los vicios que impiden la normalizacion de la sociedad espanola de su tiempo. Al margen del acuerdo o desacuerdo con sus tesis, tal actitud resulta ajena al arte de la novela tanto hoy como en los anos en que se publico por primera vez la historia de Carmen y Mario.

Cabe una interpretacion que salve la novela segun la cual Cinco horas con Mario trataria de la contradictoria situacion en que se ve el intelectual que decide no claudicar ante un sistema social y politico opresivo. La dialectica entre el posibilismo (hacer concesiones parciales ante un sistema totalitario para poder transformarlo gradualmente) y el imposibilismo (negarse a cualquier claudicacion y apostar por una subversion radical del sistema patologico) estaba en el origen de las discusiones en un momento en que las bases intelectuales del franquismo se habian tambaleado y muchos franquistas de primera hora se preguntaban como oponerse al sistema que ellos mismos habian ayudado a configurar. El debate se haria publico anos despues, en la famosa polemica que mantuvieron Alfonso Sastre y Antonio Buero Vallejo (3). Mario representaria bien uno de los dos polos, el que auna la mas incorruptible honradez con la incapacidad mas recalcitrante. Este espiritu contradictorio es el que, a traves de las increpaciones de Carmen, quiso tal vez reflejar Delibes en su novela. Mario, como todo aquel que lleva sus posturas intelectuales a la honestidad mas extremada, es a un tiempo admirable y ridiculo, leal y testarudo, idealista y debil, atractivo y tedioso. Sus libros serian revolucionarios si alguien los leyera. Pero es incapaz de asumir cuales son las reglas del juego que rigen para quienes quieren verdaderamente reequilibrar un estado de cosas anomalo. Sin embargo, parece decimos Delibes, la alternativa a este intelectual imposibilista que es Mario estaria unicamente en la alienacion de Carmen, entregada por entero a unos codigos impuestos.

Otra interpretacion redentora de la novela es la que propone, por ejemplo, Miguel Garcia-Posada, segun la cual, "el proposito basico de Delibes no fue politico, [sino] que su intencion de fondo residio en mostrar el discurrir contradictorio de dos vidas en el marco de la Espana de posguerra" (115). Segun esta vision, la novela de Delibes habria estado lastrada por una lectura unilateral ocasionada por el contexto social en que se publico, que llevo a la progresia espanola a reducir Cinco horas con Mario a "su condicion de texto de combate" (120). Mas alla de estos reduccionismos, la novela trascenderia el tiempo historico en que fue publicada como la historia tragica de un matrimonio, condenado por la incomunicacion entre dos existencias irreductibles a causa de la exhibicion de sendos lenguajes que los mantienen en esferas irreconciliables. Sin embargo, Carmen es un personaje demasiado arquetipico de la sociedad franquista para encarnar un buen personaje novelesco. Su frustracion, como hemos querido mostrar en las paginas precedentes, procede de una doctrina nacional que la habia alienado, animalizado y empequenecido. Esta es precisamente la fuerza del discurso de Delibes: su critica politica en el mas amplio sentido del termino. Pero tambien su debilidad como novela: Carmen no sobrepasa la categoria de caricatura en manos de un escritor moralista que en 1966 tenia ideas demasiado inconcusas en lo tocante a moral, sociedad, politica, religion y aun literatura. Y lo que es peor: que lejos de plantear dudas y asombros no dejo pasar la oportunidad de ostentar sus certidumbres a los lectores de su novela.

Con ello volvemos a las primeras paginas de este trabajo: ?que queda de esta novela sin su fondo ideologico? ?Podemos conformamos con el brillante ejercicio de sociolinguistica y dialectologia encarnado en Carmen Collado? ?O con la mera descripcion costumbrista de las frustraciones de un matrimonio de provincias? La respuesta es para mi aun mas clara si la situamos en el contexto literario de su epoca. Como Tiempo de silencio, Si te dicen que cai, Volveras a Region o Senas de identidad, la novela de Delibes se alimenta de la perplejidad existencial inducida por un pensamiento unico que, sin embargo, no muestra sino flagrantes incoherencias. Pero, a diferencia de tan ilustres coetaneas, los atributos estilisticos del texto no bastan para dotarlo de la complejidad que podria haber hecho de Cinco horas con Mario un hito en nuestra historia literaria.

(3) Alfonso Sastre puso de actualidad el termino en su articulo "Teatro imposible y pacto social" (1960), en donde se definian claramente ambas posturas, adaptandolas a las circunstancias particulares del teatro espanol de la epoca y anadiendo a las condiciones politicas las restricciones del mercado. Al texto de Sastre siguieron, en el numero siguiente de Primer Acto, la respuesta de Antonio Buero Vallejo, a quien se habia senalado como prototipo de autor de un teatro posibilista, y, en el siguiente, la contrarreplica de Sastre.

BIBLIOGRAFIA

Alberich, Jose Maria. "Cinco horas con Mario o el tiro por la culata". Minervae Baeticae. Boletin de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 32 (2004): 215-221.

Alonso de los Rios, Cesar y Miguel Delibes. Conversaciones con Miguel Delibes. Barcelona: Destino, 1993.

Boudreau, Harold L. "Cinco horas con Mario and the Dynamics of Irony". Anales de la Novela de Posguerra 2 (1977): 7-17.

Davies, Ann. "Who is the Model Reader of Delibes's Cinco horas con Mario?". The Modern Language Review 94 (1999): 1000-1008.

Delibes, Miguel. Cinco horas con Mario. Barcelona: Destino, 1966.

--Espana 1936-1950. Muerte y resurreccion de la novela. Barcelona: Destino, 2004.

Diverno, Melissa. "Dictating Fictions: Power, Resistance and the Construction of Identity in Cinco horas con Mario". Bulletin of Spanish Studies 81 (2004): 49-76.

Garcia-Posada, Miguel. "Cinco horas con Mario: una revision". Miguel Delibes. El escritor, la obra y el lector. Coord. Cristobal Cuevas Garcia. Barcelona: Anthropos, 1992. 115-129.

Martin Gaite, Carmen. Agua pasada. Barcelona: Anagrama, 1993.

Montero, Isaac. "El lenguaje del limbo". Revista de Occidente 61 (1968): 101-117.

Ridruejo, Dionisio. "Excluyentes y comprensivos". Revista (17 de abril de 1952): 8-9.

--"Meditacion para el 1. de abril". Arriba (1 de abril de 1953): 1-2.

Sobejano, Gonzalo. Novela espanola de nuestro tiempo. Madrid: Prensa Espanola, 1970.

Villanueva, Dario. Estructura y tiempo reducido de la novela. Barcelona: Anthropos, 1994.

Fernando Larraz

GEXEL/Universidad Autonoma de Barcelona

fernando.larraz@uab.cat

(1) Ver, entre otros documentos al respecto, los articulos de Dionisio Ridruejo "Excluyentes y comprensivos" (Revista, 17 de abril de 1952, pp. 8-9) y "Meditacion para el 1. de abril" (Arriba, 1 de abril de 1953, pp. 1-2).

(2) El recurso a este monologo ironico no oculta a cualquier lector las intenciones de la novela, pero, sin embargo, a Delibes le valio para sortear la censura, como el mismo ha explicado en varias ocasiones (por ejemplo, en Alonso de los Rios y Delibes 104). Como moraleja de esta feliz solucion discursiva, Delibes se apunto a la tesis pro domo sua y de todos los narradores peninsulares bien vistos por el Regimen de que la censura habia sido incluso beneficiosa para la creacion literaria pues "acaba por ser un estimulo de la imaginacion del escritor que le lleva a esquivar el toro y a buscar soluciones inteligentes para decir lo que pretende decir sin ofenderla ni encabritarla" (Delibes, Espana 161). No puedo evitar hacer un comentario negativo a este juicio --por otra parte tan recurrente-- que quiere hacer pasar el vicio por virtud. Si un autor precisa de estas cortapisas para "estimular" su talento, sospecho que tal talento es demasiado limitado y solo puede manifestarse en tiempos de miseria cultural. Por tanto, hacer pasar esa grave patologia de la literatura espanola del siglo XX --de la que solo se libraron quienes escribieron sin hacer calculos de oportunidad, como Luis Martin Santos o Juan Benet, o quienes prefirieron escribir en libertad y publicar sus novelas en el extranjero, como los exiliados, Juan Marse o Juan Goytisolo-- como un "estimulo", me parece una impostura ante los lectores. En cualquier caso, es cierto que gracias al mecanismo del monologo pudo sortear el juicio de un censor que, sospecho, estaba bien predispuesto hacia Delibes y quiso ver que en el monologo de Carmen "predomina el humorismo critico en labios de una mujer espanola corriente, que tiene buen sentido y que no es o no sabe ser corrosiva" (Archivo General de la Administracion, Alcala de Henares).
COPYRIGHT 2009 Universidad de Chile, Facultad de Filosofia y Humanidades
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2009 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Title Annotation:II. NOTAS
Author:Larraz, Fernando
Publication:Revista Chilena de Literatura
Date:Apr 1, 2009
Words:6172
Previous Article:El rostro mas negro. La travesia literaria de un bandido-cimarron en Chile.
Next Article:A proposito de la "diferencia": poesia de mujeres mapuche.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters