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Artifices negros, mulatos y pardos en Santiago de Chile: siglos XVI Y XVII.

RESUMEN: Este articulo trata sobre las condiciones en las que se dio la vida economica, social y laboral de los artifices negros o mulatos durante la llamada Alta Colonia en Chile, es decir, fines del siglo XVI y principios del XVII. A traves de su desarrollo podemos constatar que la situacion de los artesanos afrodescendientes durante ese periodo era muy variada. Si bien todos tenian una situacion social subordinada a los grupos elitarios y muchos de ellos no pasaron mas alla de ser considerados mera mano de obra calificada, no obstante algunos de ellos pudieron establecer situaciones laborales y economicas relativamente estables, mantener clientelas y relaciones economicas estrechas con los grupos de poder y, en general, desarrollar una vida equivalente a la de otros artesanos blancos que se desempenaban en los mismos circulos durante aquel periodo.

PALABRAS CLAVE: Artesanos. Negros. Movilidad social. Historia de Chile colonial. Esclavitud negra en Chile. Historia del trabajo

ABSTRACT: This article discusses the economic, social and labor conditions of black and mulatto artisans during the so-called High Colonial era in Chile, that is, from the end of the sixteenth to the beginning of the seventeenth century. It finds that the situations facing artisans of African descent were quite varied during this period. If indeed all of them held a social position subordinate to that of the elite groups, and many of them were never considered more than mere skilled laborers, some were nonetheless able to establish fairly stable economic and work situations, maintain close economic and client relationships with more powerful groups and, in general, lead lives equivalent to those of while artisans.

KEYWORDS: Artisans. Blacks. Social mobility. History of colonial Chile. Black slavery in Chile. Labor history

Introduccion

En el mundo colonial no todos los negros ni todos los mulatos eran iguales. Si bien la sociedad hispanoamericana constituia una estructura relativamente cerrada, jerarquizada, estamental y determinada por mecanismos relacionados con la dependencia y la subordinacion de las castas a los grupos de poder, algunos de sus miembros desposeidos de toda ventaja --como aquellos que por su origen etnico africano quedaban al margen de los privilegios--, podian llegar a adquirir una situacion economica medianamente estable y, desde luego, superior a aquella a que podian acceder practicamente todos sus hermanos de raza. Privados de la libertad y explotados, resulta muy interesante cuestionar el tema de las diferentes situaciones sociales y economicas que alcanzaron algunos hombres de origen africano en el reino de Chile durante los ultimos anos del siglo XVI y los primeros del siguiente (1). Al mismo tiempo, conviene examinar y cuestionar algunos aspectos de los procesos de integracion y desintegracion social que afectaron a los negros, mulatos y pardos en Santiago de Chile durante la temprana Colonia.

Los artesanos esclavos

En su gran mayoria, los negros o mulatos que se mencionan en los protocolos de escribanos eran esclavos transados en el mercado local o aprendices de algun oficio puestos al servicio de un maestro por sus propietarios. Asi, por ejemplo, en 1565, Jorge de Rodas, residente en Santiago, declaro que debia a Andres Perez 850 pesos de oro como resultado de la compra de dos negros esclavos. El primero, un negro herrador llamado Diego y otro sin oficio declarado, llamado Gaspar (2). En ese mismo ano, Juanes de Mortedo compro al albacea del maestro carpintero Antonio Bobadilla, el escribano Juan Hurtado, "un negro llamado Alonso, oficial de albanileria" en un total de 300 pesos de oro pagaderos en un lapso de 8 meses (3).

En general, los negros oficiales --es decir, los negros esclavos profesionales--, tenian una valoracion mayor que los esclavos no capacitados (4). Tal como hemos visto, podemos citar el caso de la venta que hizo Martin Garcia, un maestro sastre convertido en mercader, al capitan Pedro de Miranda, de "un negro esclavo llamado Sebastian, oficial de zapatero". El monto de la transaccion fue de 500 pesos de plata (5). Algunos anos despues, el mismo mercader vendio al general Miguel de Silva, alguacil mayor de la ciudad, "dos esclavos mios, habidos en buena guerra, el uno llamado Pablo, maestro de hacer jabon de edad de 28 anos, poco mas o menos, natural de tierra de Angola con Maria, su mujer, de la dicha edad, natural de la tierra de Congo". El precio de venta de ambos fue de 1500 pesos de plata (6). Tambien fue alto el precio en que Martin Garcia vendio al capitan Tomas de Toro "un negro esclavo mio llamado Sebastian, natural de Congo, de 32 anos poco mas o menos, oficial de curtidor y zurrador". Esta vez el precio fue de 650 pesos de plata (7).

Los negros capacitados tenian mayor valor de venta por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque desarrollaban labores complejas que, de no ser realizadas por ellos, debian contratarse o construian objetos que, si no, debian adquirirse. En segundo lugar, porque podian ser alquilados por buenos precios en el mercado local. Asi, muchas veces los propietarios de esclavos invertian en su formacion o adquirian un esclavo ya capacitado porque, en un medio siempre necesitado de mano de obra, rapidamente recuperarian el valor de lo invertido. Respecto a este tema, existen numerosas alusiones en los protocolos de escribanos. En uno de ellos, datado en 1599, Jeronimo Vasquez, cura beneficiado de la catedral de Santiago, a nombre de don Alonso de Aguilera, chantre de la catedral de Imperial, provisor y vicario general de ese obispado, dio en alquiler a un negro llamado "Francisco herrero y a Andres su companero a Manuel Gonzalez Chaparro..., con la fragua y adherentes de ella por tiempo de un ano cumplido" (8). El precio del alquiler fue de 200 pesos de oro al ano y, ademas, el contrato incluia diversas clausulas que Gonzalez debia cumplir y que gravaban mas aun el precio pagado. En primer lugar, no se descontarian dias de trabajo por enfermedad, salvo que estos excedieran los quince dias en el ano y, en ese caso, se pagarian con trabajo al finalizar el contrato. En segundo lugar, debian realizar diversas piezas, entre ellas "calzar seis reglas o hacerlas de nuevo y calzar seis hachas y hacer hasta doce llaves y aderezar algunas cerraduras y otras menudencias como sea para casa de dona Catalina de Navia o por orden del dicho Jeronimo Vasquez". Por ultimo, debia "dar a los dichos negros un bestido de jerga entero a cada uno al fin del ano y antes si quisiere". El documento concluye con la licencia de parte de Vasquez para que Gonzalez "pueda castigar los dichos negros mereciendolo con castigo moderado y echarles prisiones pareciendole convenir" (9).

Los artesanos libres

En caso de ser libres, las dificultades de adaptacion al sistema social dominante de los africanos y sus descendientes en el reino de Chile queda claramente expresado en diversas escrituras notariales del mas variado tipo, las cuales parecen dar cuenta de una tendencia del grupo a vivir en situaciones calificadas por las autoridades como de desorden social o, lisa y llanamente, de criminalidad.

Citaremos tres casos que afirman esta tendencia. El primero de ellos es el de Cristobal de Simas, un negro horro, oficial de sastre, quien "anda vagabundo por cuya ocasion lo mas de este tiempo esta borracho y de lio"; en otras palabras, como no tenia un trabajo estable, base ideologica del orden social establecido, bebia en exceso y se involucraba en grescas y desordenes. Por tanto, dice el documento, "resulta del servicio de Dios Nuestro Senor y de la Republica y para obviar lo susodicho [el Corregidor] le mando siente a servir y le asento con Pedro Lopez, sastre por tiempo y espacio de 6 anos, primeros siguientes; en el cual dicho tiempo se ha de servir del dicho negro en el oficio de sastre y en otras cosas o en las que le mandare servir". Simas estaba obligado a trabajar para Lopez, tanto asi que el maestro le podia "cobrar de donde estuviere y traerlo a su casa y ponerle unos grillos en los pies y tenerle ellos todo el tiempo que le pareciere hasta tanto este satisfecho del"; en caso que el maestro sastre no pudiera capturar o retener al oficial, el propio Corregidor daria la orden de detenerlo; de manera que le "manda al dicho negro Cristobal de Simas no se huya ni ausente so pena que por cada vez que se ausentare le mandara dar 200 azotes".

El trabajo, aunque obligatorio, era remunerado: Lopez debia darle anualmente "un vestido de saya y un capote y unos greguescos y una ropilla y mas dos camisas y un sombrero y 40 pesos en ropa de Castilla de una tienda" para vestir a los hijos y mujer de Simas. El maestro debia, ademas, darle "de comer y curarle en sus enfermedades y doctrinarle y darle vida honesta y trabajo moderado" (10).

Es tambien muy claro en cuanto a la situacion social marginal respecto al sistema social dominante del afrodescendiente, el caso de un mulato sillero llamado Jeronimo Alberto, hijo de otro sillero homonimo quien residio en Santiago durante la decada de 1580 (11). Emigrados a La Serena en busca de mejores oportunidades, el hijo retorno a la cabeza de gobernacion terminando sus dias en un lamentable estado: "en la carcel publica de esta ciudad en el calabozo de ella y preso en un cepo un mulato en traje de indio", condenado a morir en la horca. No sabemos cual fue el delito de Alberto, pues el escribano no lo menciono; pero podemos suponer que se trato de alguna causa criminal, es decir, el homicidio de alguna persona de su propia situacion social o algun atentado grave contra una persona de estrato superior. Seguramente ese crimen se dio en el marco del consumo de alcohol y las pendencias que generalmente se le asocian.

A pesar de que habitualmente morian en la horca diversos criminales, pocas veces acudia el escribano, en este caso el propio Juan Rosa de Narvaez, a tomarles alguna declaracion. Pero el sillero era soltero, es decir, no tenia herederos forzosos, y poseia bienes que legar. Por tanto "declaro que en la ciudad de la Serena en Coquimbo tiene 50 pesos de oro en poder de Francisca Lucena, viuda, los cuales dichos 50 pesos de oro se los dejo y mando Jeronimo Alberto, sillero, su padre y que habra tiempo de siete u ocho anos que los tiene en su poder y sabe de esto Maria Mallorquina y Pedro de Toro Morales y por el testamento del dicho su padre que dira como y de que manera y tiempo que se lo mando" (12). En otras palabras, el padre del sillero le habia legado la no despreciable suma de 50 pesos de oro por su testamento, recursos que el hijo pudo haber invertido en desarrollar su propia empresa, es decir, un taller para ejercer su oficio y que, al parecer, prefirio guardar esperando una ocasion propicia para invertir ese capital. Cabe destacar que por la situacion de reo rematado del mulato y, probablemente, por su condicion racial, situaciones que lo hacian sospechoso de fraude, debio entregar al escribano las pruebas de la legitimidad en la posesion de ese dinero y de alli la mencion de testigos y la referencia al testamento de su padre.

Como dijimos, Alberto era soltero y, por tanto, pudo legarse todos sus bienes a si mismo. "De estos 50 pesos de oro los manda en esta forma: los veinte entrega a Nuestra Senora de Gracia del convento de Las Mercedes de esta ciudad porque ruegue a su Hijo Precioso por su alma y que los frailes del dicho convento los cobren y los otros 30 pesos los manda a la cofradia de Nuestra Senora de Guadalupe que esta fundada en el dicho convento de Nuestra Senora de las Mercedes" (13). La ocasion para invertir el capital fue, finalmente, el perdon de sus pecados, la salvacion y el eterno descanso de su alma, circunstancia que, para aquella epoca, constituia un proposito aun mas relevante que el bienestar en la vida terrenal.

A estos dos personajes --Simas y Alberto--, que se nos aparecen en conflicto con la institucionalidad vigente, podemos agregar un tercero, cuya vida --al menos una parte de ella--, manifiesta interesantes similitudes con los dos casos antedichos y, a la vez, nos entrega informacion mucho mas detallada sobre la situacion de los negros profesionales. Luis Botero de Alfaro, curtidor, de color moreno, natural de la ciudad de Toledo, en los reinos de Espana, quien estando enfermo pero en uso de sus facultades mentales, dicto su testamento (14).

Botero de Alfaro desarrollo como pardo libre una larga carrera profesional en calidad de curtidor en la region de Santiago de Chile, zona que desarrollaria su economia basandose en el beneficio de la ganaderia y la exportacion de subproductos del ganado. Comenzo su trabajo sirviendo al mercader Pedro de Bustamante, quien en 1586 traspaso su contrato con el moreno a Agustin Briseno, un rico encomendero y hacendado santiaguino, al que debio servir durante varios anos (15). No sabemos con certeza que ocurrio entre el maestro curtidor y su antiguo senor, pero en 1591 Juan de Adrada, curador de Botero, aparece dando poder a Pedro Lisperguer para representar al curtidor ante la Audiencia de Lima en la apelacion de la sentencia otorgada en Santiago por la demanda que le habia interpuesto Bustamante. Segun expresa dicho poder, Botero se habia comprometido a servir durante diez anos a Bustamante como pago de cierta cantidad de dinero que este le habia entregado (16). Aunque los documentos no dan mayor informacion sobre el conflicto, el hecho de que Juan de Adrada haya sido su curador implica que Botero habia sido declarado interdicto. La razon mas comun para establecer la interdiccion era entonces y lo es hasta el dia de hoy, la prodigalidad, es decir, que el interdicto sea incapaz de administrar sus posesiones por ser jugador, dilapidador, alcoholico o, en general, irresponsable con sus obligaciones. Tal como le habia ocurrido a Simas, seguramente Botero fue puesto a servir, mas por obligacion que por voluntad, en vista de la deuda que tenia con Bustamante, y se le nombro un curador que controlara todos sus intereses.

No podemos saber el destino de aquel pleito, pero si sabemos que en 1593 Gregorio Sanchez, alcalde de la ciudad y Juan Munoz, cirujano, avalaron al curtidor para obtener su libertad anticipada respecto del contrato con Bustamante que fuera traspasado a Briseno (17). A partir de ese momento, Alfaro aparece mencionado en las escrituras solo a raiz de su oficio. En marzo de 1600 acepto asentar como aprendiz a un mulato llamado Juan, hijo de Juan de Toro, por espacio de tres anos, y en abril de ese mismo ano 1600 aparece concertandose con el capitan Juan Godinez de Benavides, para ir a su hacienda a curtir cordobanes "con tres aprendices mulatos que tiene", uno de los cuales debio ser el recien mencionado hijo de Juan de Toro (18). A pesar de que el contrato duraba dos anos, en abril del ano 1601 encontramos al maestro efectuando un nuevo concierto, esta vez con uno de sus antiguos protectores, Juan de Niza, quien aparece habitualmente firmando por el en otras escrituras. Ante Melchor Hernandez, se presentaron "Jorge Griego y Juan de Niza de la una parte y de la otra Luis de Alfaro de color moreno y dijeron... que el dicho Luis Botero de Alfaro se obliga de asistir en la vina de los dichos Jorge Griego y Juan de Niza [que] tienen arrendada de dona Maria Pardo y alli a una curtiduria para labrar cordobanes y badanas con el dicho su oficio se obliga de servir al dicho Jorge Griego por tiempo y espacio de dos anos", a contar del 1 de mayo. El maestro recibiria como pago por su trabajo "130 pesos de buen oro en sebo, ropa y vino" y para su sustento "un carnero cada semana, media fanega de harina cada dos semanas y cada mes una botija de vino". Griego y Niza pondrian a disposicion de Botero una cantidad no determinada de indios para el trabajo de la teneria, mientras este pondria "tablero y las herramientas necesarias y dos mulatos oficiales a su costa". No se estipulaba una cantidad minima de trabajo, sino que solo se comprometia a "curtir los cordobanes y badanas y suelas que pudiere cada dia" (19). Es posible que los contratos sobrepuestos no implicaran necesariamente que Botero abandonara a uno de sus empleadores para irse con el siguiente. Lo mas probable es que Botero dejara a parte de sus oficiales sirviendo el contrato, mientras el realizaria labores de supervision, funciones que habitualmente realizaban los maestros.

A este segundo contrato se agrego un tercero. A fines de 1602, Botero dicto su testamento e indico: "he tenido a mi cargo la teneria de Su Majestad", trabajo en el que fue incorporado por mediacion del capitan Juan Perez de Caceres. Segun Botero, "desde 2 de mayo de este presente ano [1602], [Perez de Caceres] me metio en la teneria de Su Majestad a que la sirviese y concerto conmigo de me dar 80 pesos por un ano y de comer... y asi me ha dado libranza de 40 [pesos]; la cual esta en poder del Factor de Su Majestad para que me pague y mas 6 patacones de suerte que se me debe esta libranza mas la comida y carneros que se me habian de dar que esto esta a cargo del capitan Juan Perez de Caceres y me ha dado por cuenta de esto 30 carneros y 16 fanegas de trigo y mas a cuenta de todo remito al dicho al dicho capitan Juan Perez que lo sabe a razon de tres carneros cada semana y 2 almudes de comida a cada indio" (20).

El monto pagado por la teneria del Rey era, como se ve, sustancialmente menor que el pagado por Niza y Griego. Por tanto, resulta logico pensar que, por una parte, mantenia otros contratos que servian sus oficiales y, por otra, que servir esa teneria le otorgaria otras ventajas, aparte de la importancia de su empleador. En este caso, el detalle de las existencias y trabajo desarrollado por Botero nos indica que la teneria de rey lo colocaba en una posicion de privilegio respecto del negocio de curtiembres, teniendo en cuenta el marco productivo que predominaba en la region.

Al momento de testar, Botero senalo que tenia en existencia los cueros indicados en el siguiente cuadro:

En sintesis, entre mayo y octubre, es decir, en cinco o seis meses de trabajo, el maestro, apoyado por sus ayudantes indios y aprendices, habia curtido 1935 cueros de todo tipo. A este numero habria que agregar aquellos cuyo numero no recordaba de Segura y Pozo, y una cantidad indeterminada de cordobanes a Juan Perez de Caceres y haber "aderezado" otra cantidad de cueros para vino para alguien que no recuerda.

Finalmente, los bienes de Botero eran fundamentalmente sus herramientas, que habia adquirido gracias al apoyo de Bartolome de Escobar. Segun su testamento, poseia dos cuchillos agudos; dos cuchillos cortos, tres estilas, una teja, un tablero, tres tinajones nuevos, tres bancos de descarnar de Paraguay, las que pide se devuelvan a Escobar. Declara ademas que es suya toda la madera y horcones que esta por el galpon donde labran: una silla jineta, un freno, unas espuelas, un caballo potro castrado, una caja encorada, unas tijeras de trasquilar, cueros de vino, un cuero de ternero y cuatro cueros de vaca y dos carretadas de Pangue. Tenia tambien "un caballo overo de camino que me hurto Pedro de Cervantes" y que estaba en poder del ladron y la hechura de algunos trabajos particulares al gobernador, a Juan Daniel y a Juan Perez de Caceres. El maestro tambien tenia algunas deudas: debia "a Beatriz, morena de Sebastian de Basaez, dos varas de pano de Rancagua"... "a Bartolome de Escobar lo que pareciere por la cuenta de su libro"... "a Juan de Astorga lo que dijere"... y que una india del Padre Tobar le tenia en prenda por "un cantaro de vino... mas de 3 varas de jerga blanca" (22).

Ni bienes ni deudas: sin aspavientos, Botero debio ser enterrado como pobre muy lejos de su patria, en la capilla de la Cofradia de los Morenos, que pertenecia a la iglesia de Santo Domingo, confundiendose sus restos con los de otros negros y mulatos, esclavos o libertos que como el, no merecieron mas homenajes y recuerdos de la sociedad que habia ayudado a sustentar. En su testamento nombro como albacea de los escasos intereses dejados en este mundo a Bartolome de Escobar.

Artesanos, mercaderes y prestamistas

No hemos encontrado muchos casos diferentes a los de Botero de Alfaro, Simas y Alberto durante el periodo en los protocolos de escribanos de Santiago. Solo dos casos se destacan en el grupo: el primero es Anton Guzman, un sillero, quien, en su testamento, no expreso su lugar de nacimiento ni el nombre de sus padres; el segundo es el de Pedro Gonzalez, un espadero pardo, de origen portugues. De todos los casos encontrados, Guzman y Gonzalez son los unicos afrodescendientes que muestran una situacion social y juridica totalmente independiente --si es que esta palabra puede aplicarse a alguna persona durante el periodo-- con un taller propio que, en el contexto de la epoca, era todo lo prospero que este tipo de empresas podian llegar a ser. En otras palabras, de todo este periodo, los unicos mulatos que pueden compararse plenamente con cualquiera de sus colegas artifices peninsulares o criollos.

Como dijimos, Anton Guzman era un sillero, es decir, un fabricante de sillas de montar, cuya unica aparicion en los protocolos notariales fue su testamento. A pesar de la escasez de informacion respecto a su vida, su ultima voluntad contiene mucha informacion, la cual nos permite imaginar como seria su vida cotidiana. Guzman declaro ser "de color mulato, libre" y sillero. Como no indico el nombre de sus padres ni su lugar de nacimiento, podemos presumir que habia nacido como hijo natural de alguna esclava y que se le habia concedido la libertad siendo nino. Al momento de dictar su testamento, en julio de 1587, habia estado enfermo durante varios dias. A pesar de la gravedad de la enfermedad, sobrevivio todavia algunos dias, lo que le permitio agregar algunas clausulas a su testamento por via de codicilo, los cuales permiten realizar un analisis en detalle de los intereses economicos y algunos aspectos de la vida familiar y social del oficial (23).

Para guardar el orden con que se estructuraban estos documentos testamentarios, comenzaremos analizando sus intereses espirituales o, diremos mejor, los medios de que se valio en vida para alcanzar la trascendencia y bienestar de su alma. Guzman pidio ser enterrado, con ceremonia de cruz alta y misa cantada con vigilia de cuerpo presente, en la iglesia del convento de Nuestra Senora de La Merced. En el codicilo, agrego diez misas por su alma y diez por las animas del purgatorio, una de ellas cantada con su vigilia, en el mismo convento, oficios que debian realizarse cerca de su tumba. Pidio ademas otras diez misas en el altar del obispo Medellin, situado en la Catedral y dedicado a San Jose, advocacion dedicada especialmente a los hombres de trabajo, preferentemente artifices. Fuera de las limosnas acostumbradas, lego pequenas cantidades al Hospital de Pobres, a las monjas, que por entonces correspondian al unico convento existente en Santiago, el de las Agustinas --llamado de la Limpia Concepcion de Nuestra Senora-- a la cofradia de la Limpia Concepcion y Soledad de Nuestra Senora que se situaba en la iglesia de San Francisco, a la cofradia del Santisimo Sacramento, situada en la Catedral y a la fabrica --es decir, a la construccion-- de la iglesia y el convento de la Merced. Asimismo, dejo legados en forma de limosnas al padre fray Mateo de Morales, vicario de la orden de los mercedarios "porque le encomiende la Guzman] a Dios y porque se lo debe" y a fray Martin de Aparicio "porque le quiere bien".

De esta manera, repartiendo pequenos montos de limosnas entre diversos personajes celestes y terrenales, todos ellos considerados por el testador como eficaces mediadores para la salvacion del alma, Guzman esperaba gozar de un bienestar eterno. Entre los personajes celestiales, el sillero gestiono --para decirlo en terminos contemporaneos-- la ayuda de la madre de Dios, a traves de la advocacion de Nuestra Senora de la Merced, la Inmaculada Concepcion, la Soledad de Nuestra Senora y la de San Jose, el carpintero padrastro de Jesus, cuya devocion promovia y era encabezada por el propio obispo fray Diego de Medellin --por entonces en plena actividad pastoral-- como modelo de vida personal, marital y familiar para los recien convertidos negros, mulatos, mestizos e indigenas. En otras palabras, encomendo su alma a los padres terrenales de Cristo, modelos de rectitud de vida y resignacion frente a los designios del Senor. Finalmente, a las Animas del Purgatorio, cuyas filas seguramente esperaba engrosar a la espera de la expiacion y perdon de sus pecados.

Los personajes terrenales que Anton Guzman esperaba pudieran ayudarle a hacer mas breves sus padecimientos en el Mas Alla y permitieran ablandar la severidad del Juez Universal hacia su conducta eran, por una parte, las monjas agustinas, quienes por la limosna concedida lo tendrian presente en sus oraciones, y los religiosos mercedarios en general y, en particular, los frailes Morales y Aparicio, bajo cuya proteccion se puso y a quienes encargo directamente varias misas.

Nuestro sillero no dijo mucho sobre su vida familiar. No indico si tenia una casa en la que viviese o si se habia casado alguna vez y quien habria sido su esposa. Simplemente dijo que habia tenido una hija legitima llamada Francisca, fallecida antes de 1571, quien le dejo tres nietos (24). Sobre el primero de ellos sabemos solo su nombre, Francisco Bernal de Guzman, por lo que suponemos habia realizado su vida lejos de su abuelo y, por el legado que este le hizo, podremos aventurar que tambien era sillero. La segunda nieta era Francisca, quien en ese momento se encontraba bajo el servicio de dona Maria de Madariaga, mujer del capitan Francisco Jufre, en la ciudad de Chillan. Finalmente, al parecer, la unica que vivia con el era Luisa, que lo acompanaba y cuidaba en sus enfermedades y por quien el maestro expreso una abierta predileccion y carino. Por eso, la dejo mejorada "en tercio y quinto de mis bienes... porque se lo debo por lo mucho que me ha servido y para que mejor pueda criar una hija que tiene, mi bisnieta".

Anton Guzman tenia una gran cantidad de deudores, pero no debia o, diremos mejor, no recordaba deberle nada a nadie. Asi, al comenzar su testamento dijo que si despues de su muerte alguien juraba que le debia menos de cuatro pesos, se le pagara.

A pesar de su humilde condicion de mulato y artifice, entre sus deudores se encontraba una gran cantidad de personas de cierta importancia politica, social y economica, es decir, miembros de la burguesia local. En primer lugar, dos altos funcionarios; Bernardino Morales de Albornoz, factor de la Real Hacienda, Jeronimo de Agurto, clerigo, dean de la Catedral, cargo entre cuyas funciones estaba el reemplazar al obispo en sus funciones durante las vacancias. Alonso de Riberos, Alonso de Cordoba y Tomas de Pasten correspondian a benemeritos de Indias. Ellos o sus padres eran o habian sido encomenderos y en ese momento formaban parte de la elite social de la ciudad. Algunos funcionarios de rango medio, como Alonso del Castillo y Gines de Toro, escribanos, y Francisco Velez de Lara, por entonces un joven letrado, procurador de causas quien ejercia y ejercio diversos cargos de cierta importancia como protector de menores, de bienes de difuntos y de indios. Luego, una gran cantidad de mercaderes, todos ellos de notabilidad en el mercado santiaguino, como Miguel Hurtado de Vera, Pedro de Armenta, Juan Migueles de Quiroz, Rui Diaz de Vargas, Sebastian Cortes, Francisco Manara, Pedro de Bustamante, Geronimo Bermudez y Diego Munoz en Mendoza. Finalmente, algunos personajes de menor presencia social, como Martin Romero, Juan Nunez y Agustin de Velasco, el sedero sordo. Todos los mencionados acumulaban una deuda de 432 pesos de oro, la que se desglosaba en deudas, unas al parecer directas, es decir, por prestamos de dinero que habia hecho a algunas personas --por ejemplo, habia pagado por el factor de la Real Hacienda, Bernardino Morales de Albornoz, dos pesos a Julian de Landa, mercader--, y otras por obras de su oficio que habia fiado contra la palabra, cedula o contra empenos de cosas que, como veremos, era una practica habitual de los profesionales. Lo interesante en este caso es que casi la mitad de ese monto lo debian Alonso de Cordoba y Francisco de Pasten, cada uno cien pesos, y las dos terceras partes eran debidas por ellos, por Alonso de Riberos y Juan Migueles de Quiroz. De este grupo, tres corresponden a encomenderos y uno a un mercader de gran nombre en el ambiente comercial de la epoca. El resto de las deudas se desglosaba en montos pequenos y medianos.

Los objetos empenados son tan interesantes como sus deudores. Se encontraban joyas, muchas cadenas de oro, corales, medallas, platos y tazas de plata, espuelas, ropa y un lienzo pintado con una alegoria sobre el tema de la Templanza, motivo que tuvo gran demanda durante la epoca.

Finalmente, tenia algunos bienes: fuera de los poco mas de 400 pesos de oro que le debian, tenia en su casa hasta 200 pesos, tambien de oro. Ademas, tenia sillas de montar viejas y nuevas, herramientas y materiales de su oficio, que dejo en legado postumo a su nieto, los muebles de su casa, es decir, su cama, sillas de sentar, una mesa y otros objetos menores, "algunas alhajas y preceas de mi vestir". Todas estas posesiones sumarian entre 700 y 800 pesos de oro que, aunque no era una gran cantidad, sin embargo era una suma respetable, lo cual nos indica que el sillero habia logrado tener una situacion economica de cierta estabilidad

No menciono otras propiedades y, como dijimos, no hizo referencia alguna a su vivienda, por lo que podemos suponer que no la poseia. Segun hemos visto, muchos de estos profesionales arrendaban alguna propiedad, una tienda que les servia de habitacion, o si no, se allegaban en casa de algun conocido que pudiera albergarios a modo de inquilinos o deudos.

El otro mulato artesano era Pedro Gonzalez quien, al momento de morir, extendio un largo y completo testamento que permite reconstruir su vida comercial y profesional, como pudimos hacerlo con el sillero. Pedro Gonzalez declaro ser natural de Sacabem en Portugal, hijo legitimo de Hernan Gonzalez y Maria Hernandez. Como todo recien llegado a la ciudad, procuro casarse con una mujer de su propia condicion, cuyo padre y cunados le permitieran insertarse en el estrecho ambiente profesional y comercial. Eligio a Juana Alfonsa, hija de Andres Diaz y Mariana de Mesina, hermana de Marco Antonio de Mesina, espadero, y de Alonso Gonzalez, pulpero (25).

Segun su testamento, la tienda del moreno era una combinacion de taller de hechura y reparacion de espadas y vainas, venta de espadas nuevas y usadas y lugar de transaccion de otras mercancias, especialmente relacionadas con el servicio de la guerra. La gran mayoria de estas cosas no se vendia, en el sentido actual de la venta, es decir, el cambio del objeto por dinero, sino que se optaba por alguna de dos alternativas: primeramente, se fiaba, es decir, habitualmente se cambiaba por un objeto que quedaba empenado con el mercader por un tiempo indefinido, de acuerdo a la estimacion de un valor nominal que se expresaba en pesos o, mas habitualmente, en patacones, existia tambien la posibilidad de que el fiado se realizara sin empeno, por mera confianza entre las partes o a traves de una escritura notarial o "cedula", en la que el comprador reconocia la deuda. La segunda alternativa eran los llamados "tratos de dares y tomares", habitual entre artesanos y mercaderes, transaccion que consistia en el cambio de un objeto por otro o por algun servicio, de acuerdo al valor nominal que se establecia en pesos segun la tasacion que hacian ellos mismos o algun tercero, del valor de las cosas o servicios permutados. En otras palabras, una operacion muy semejante al trueque, con la diferencia de que el intercambio se realizaba a partir de cuantificaciones de valor monetario.

Lo interesante del caso era que un artesano de relieve como fue el caso de Gonzalez, llegaba a reunir una enorme cantidad de cosas que correspondia aproximadamente al valor de las transacciones realizadas durante los anos de ejercicio. En el cuadro siguiente, podremos apreciar la cantidad y complejidad de intereses de Pedro Gonzalez durante los primeros trece anos del siglo XVII, aproximadamente.

Como se observa, la lista era tan larga como compleja; el libro de cuentas --porque en la practica el listado de deudores del espadero es su libro de cuentas--, incluye una inmensa variedad de clientes, cuyos niveles de consumo fueron muy diversos, por un total de 615 o 616 pesos de plata de a ocho reales, sin contar los articulos que se le debian, como los carneros o el vino que no estan valorizados en el documento. Desde los 220 patacones que debia don Roque de Ahumada y que habia quedado de pagar su madre, Dona Catalina, y que, seguramente, correspondian a armamento para la guerra, hasta las pequenas deudas como la enigmatica dona Juana o aquel Hernando indio, sastre. En resumen, todo tipo de personas debia a titulo de prestamo o por adquisiciones de espadas u otros objetos para la guerra a este espadero, cuya tienda debio parecer una bodega repleta de los mas variados objetos --desde antifaces hasta pinceles y herramientas de carpintero-- los cuales debia custodiar a la espera del pago "en plata" de los compromisos adquiridos por sus deudores o el cambio de estas deudas por algun tipo de compromiso no monetario, como la confeccion de alguna prenda o la realizacion de algun servicio o prestamo a cambio.

Aparte de la suma que debia Ahumada, la cual es muchas veces mayor a cualquiera de las otras, las deudas eran relativamente parejas y la mayoria de ellas fluctuaban entre los 10 y los 20 pesos, aproximadamente. Sin embargo, vistas estas mismas deudas por grupos sociales, podemos apreciar que eran hombres de la elite social los que gastaban mayores sumas en la tienda de Gonzalez, pues el 80% de los ingresos del espadero provenian de ese grupo. Si bien este hecho era presumible, dadas las obligaciones militares que tenian este tipo de personas hacia el rey, no obstante, las cifras del libro de Gonzalez indican que mas que una tendencia, este grupo, casi exclusivamente, era el de sus clientes, a diferencia de la clientela de Guzman que congregaba a un grupo mucho mas heterogeneo. Llama la atencion, por ejemplo, la poca importancia del consumo por parte del grupo de mercaderes, profesionales de alta categoria y hombres de negocios en general, que apenas aportan al presupuesto del maestro y, finalmente, la irrelevante participacion de artesanos y mujeres.

Al igual como ocurria con Guzman, las cuentas de Pedro Gonzalez nos indican que su actividad estaba marcada por el estancamiento de parte importante de su capital: a pesar de que no podemos precisar el lapso durante el cual se mantuvieron esas deudas, debemos considerar que estas corresponden solamente a aquellos bienes o servicios que se habian hecho bajo la modalidad del fiado y cuyos deudores aun no habian "desempenado" la especie dejada bajo custodia del espadero. Por ende, podemos presumir que sus ventas anuales eran mayores que estos seiscientos y tantos pesos que se le adeudaban y que, periodicamente, algunos de los deudores cancelarian su cuenta y recuperarian el bien dejado en empeno: de no ser asi, no podriamos explicar la supervivencia del taller del maestro.

Aun asi, resulta evidente que un sistema de intercambio tan complejo, en que los bienes y servicios se transaban en varias monedas paralelas --pesos, patacones, reales, botijas de vino, carneros, telas, articulos extraordinarios, etc.-- debia frenar la capacidad de capitalizacion e inversion del maestro. En efecto, deudas que se mantenian lapsos indefinidos de tiempo y cuyo sistema de cambio variaba, impedian el desarrollo fluido de las actividades del maestro, limitandolo a mantenerse en niveles muy rudimentarios de desarrollo tecnico e industrial. En otras palabras, era dificil que en estos terminos, un artesano exitoso, como lo era sin duda Gonzalez, pudiera incrementar sus actividades, ampliar o diversificar su taller o mejorar las condiciones tecnicas de la produccion. Es probable que a esta situacion de escasez de circulante se deba su estrecha relacion comercial con Alonso Gonzalez, su cunado, quien, desde 1608 instalo una pulperia (26). Segun el testamento del espadero, su cunado tenia algunas de las cosas empenadas, vueltas a empenar por cosas que Pedro habia necesitado, o simplemente en custodia. Es probable que estos traspasos de cosas depositadas hayan obedecido al excesivo tiempo de retencion de pagos por via de empenos, lo cual obligaba a estos a echar a circulacion cosas, en vez de dinero. La forma de proceder descrita era propia de una economia natural, con escasa moneda y, por tanto, restringida en la circulacion y en la posibilidad de desenvolvimiento.

Conclusiones

Como hemos visto, la situacion social de los africanos y afrodescendientes en la region estaba marcada por la variedad de sus condiciones sociales y economicas. Si bien la mayoria estaba sometida a la explotacion de su fuerza de trabajo por via de la esclavitud, el estatus juridico con que contaban los negros en la legislacion hispanica y el recurso de la liberacion por compra o donacion, los situaba, tanto a ellos como a sus descendientes, en una posicion ventajosa respecto a los negros esclavos de otras latitudes. Es importante senalar que los casos de desarrollo profesional y economico de negros son muy ocasionales; sin embargo, las caracteristicas en las que se dio su actividad nos obligan a relativizar el juicio respecto a las condiciones de desmedro general de los afrodescendientes en la region. De manera tal que podemos afirmar que dadas ciertas condiciones especiales, algunos negros, mulatos y pardos podian acceder al nivel social y de desarrollo economico que detentaban el resto de los maestros artifices en la ciudad.

Aunque la situacion de Guzman y Gonzalez era mejor que la de sus hermanos de raza, no puede calificarse como de prospera, ni mucho menos. Como hemos dicho, ambos mantenian un capital con escasa liquidez, que les impedia hacer crecer a su empresa. Justo es decir que esta situacion no les ocurria solo a ellos. La gran mayoria de los artifices que desarrollaban su trabajo en Santiago debia conformarse con recibir objetos en pago, de manera que ninguno de ellos podia explotar su negocio mucho mas alla del simple taller, al que asistian a trabajar unos pocos oficiales o aprendices, los cuales carecian de estabilidad laboral y de oportunidades de desarrollo profesional. De hecho, aquellos artifices que lograron amasar fortunas cuantiosas --como fue el caso de Martin Garcia, sastre, o de Andres Enriquez Yanez, platero,-- lo hicieron por el expediente de abandonar la actividad mecanica e incorporarse de lleno a la actividad comercial de los mercaderes.

En todos los casos estudiados hasta aqui, los artifices que lograban cierto desarrollo profesional debian hacerlo en condiciones de desmedro que bien podrian derivar de su condicion racial. Ninguno de los artesanos estudiados sabia escribir su nombre, lo que implica que tampoco eran capaces de comprender el alcance juridico de los contratos que suscribian --probablemente esto incidia en su poca o nula aparicion en los protocolos notariales--, ni de manejar mas alla de su capacidad de memoria las deudas y movimientos productivos y comerciales de su taller. En este simple hecho radica parte de las causas que determinaban la existencia de limitaciones especiales para los artifices negros en el desarrollo de sus empresas. Su condicion de analfabetos los obligaba a mantenerse en niveles comerciales de menudeo.

Lo descrito da cuenta tambien de una situacion que parece ser cada vez mas evidente. Tal como lo expresa Villalobos y lo reiteran otros historiadores, los negros, mulatos, indios y mestizos, estuvieran o no sometidos a un regimen de dependencia juridica, se encontraban plenamente incorporados --tal vez desde una posicion deprimida, pero incorporados al fin-- a los sistemas de produccion, comercializacion, creditos, negocios, costumbres, religion, idioma, instituciones, etc., establecidas por la cultura dominante (27). Como se ha observado, los estratos inferiores de la sociedad vivian una situacion muy compleja caracterizada por su incorporacion, a traves de diversos medios, a las condiciones culturales, sociales, economicas y politicas ofrecidas por el sistema. Dentro de esta logica, algunos de ellos lograban sobresalir dentro de su colectividad y es posible que a la larga, sus descendientes se colocaran en una situacion social aventajada, mientras que otros permanecian por toda su vida en condiciones de gran pobreza y postergacion. En consecuencia, la hipotesis del fraccionamiento de la sociedad colonial en dos grupos antagonicos de dominados y dominadores y la perpetua pugna entre ambos merece ser revisada y enriquecida teniendo en cuenta estos antecedentes.

(Recibido: agosto 2005 Aceptado: octubre 2005)

Emma de Ramon, Doctora en Historia de la Pontificia Universidad Catolica de Chile; Archivo Nacional de Chile. Correo electronico: emma.deramon@dibam.cl

(1) No existe una bibliografia amplia respecto al tema que tratamos aqui. El trabajo mas completo y aun no superado sobre la situacion de los negros durante este periodo es el de Rolando Mellafe, La introduccion de la esclavitud negra en Chile: trafico y rutas, Santiago de Chile, Universidad de Chile, 1959. Por otra parte, existe una serie de libros y articulos que tratan sobre la esclavitud negra en otras regiones de America. Entre ellos, R. Douglas Cope, The limits of racial domination: plebeian society in colonial Mexico city, 1660-1720, Wisconsin: The University of Wisconsin Press, 1994. Frederick P. Browser, The african slave in colonial Peru: 1524-1650, Stanford, California: Stanford University Press, 1974. Lyman L. Johnson, "The role of apprenticeship in colonial Buenos Aires", Revista Historia de America No 103, enero-junio 1987, pp. 7-30

(2) Fondo Escribanos de Santiago del Archivo Nacional (en adelante EES.), 26 de febrero de 1565.

(3) EES., 13 de noviembre de 1565.

(4) Esta es una conclusion a la que tambien llega Mellafe, 1959, op. cit., p. 203.

(5) EES., 20 de abril de 1608. Segun Mellafe, el precio promedio de un negro durante el periodo que estudiamos fluctua entre los 265 y los 300 pesos de oro. Ibidem, p. 204.

(6) EES., 7 de abril de 1614.

(7) EES., 15 abril 1617.

(8) EES., 26 de octubre 1599.

(9) Ibid.

(10) EES., 9 de enero de 1588.

(11) EES., 9 de noviembre de 1588.

(12) EES., 9 septiembre 1610.

(13) Ibid.

(14) EES., 22 octubre de 1602.

(15) EES., 12 de noviembre de 1586.

(16) EES., 20 de junio 1591.

(17) EES., 15 de mayo de 1593.

(18) EES., 26 de marzo y 9 de abril de 1600.

(19) EES., 12 de abril de 1601.

(20) EES., 20 de octubre de 1602.

(21) EES., ibid.

(22) Ibid.

(23) EES., 9 de julio de 1587 y 17 de julio de 1587.

(24) Thayer Ojeda, Tomas, Formacion de la sociedad chilena y censo de la poblacion de Chile en los anos de 1540 a 1565:con datos estadisticos, biograficos, etnicos y demograficos, Santiago: Prensas de la Universidad de Chile, 1939-1941, 3 v. V. 2, p. 120.

(25) EES., 2 de mayo de 1608.

(26) EES., 2 de mayo de 1608; documento incompleto.

(27) Cfr. Villalobos, Sergio, Historia del pueblo chileno, Tomo IV, p. 292. Esta misma situacion es refrendada a traves de Retamal Avila, Julio, Testamentos de Indios en Chile colonial:1564-1801, Santiago, Universidad Andres Bello, 2000. Aunque para epocas mas tardias, conclusiones similares se contienen en el trabajo de Ponce de Leon, Macarena, "La vida de los esclavos en Chile, 1750-1800". En Retamal Avila, Julio (coord.), Estudios Coloniales III, Santiago, Universidad Andres Bello, 2004, p. 245-265. La misma situacion se refleja fuera de Chile para fines del periodo colonial, en los trabajos de Aguirre, Carlos, Agentes de su propia libertad: los esclavos en Lima y la desintegracion de la esclavitud, 1821-1854. Lima, Pontificia Universidad Catolica del Peru, 1995. Otro tanto concluye Chaves, Maria Eugenia, Honor y libertad: discursos y recursos en la estrategia de libertad de una mujer esclava, Guayaquil a fines del periodo colonial, Goteborg, Departamento de Historia e Instituto Iberoamericano de la Universidad de Gotemburgo, 2001.
Cuadro No 1
Cueros curtidos en la teneria del Rey segun
Luis Botero de Alfaro (21)

No de
cueros   Tipo de cueros       Propietario          Observaciones

683      Cordobanes, cueros   El rey
         de cabra y capados
         chicos y grandes

250      Badanas              El rey               Se perdieron 150
                                                   por venir podridas
                                                   y mal
                                                   acondicionadas

200      Cueros de suelas                          Estan en pelambrera
                                                   y afrecho y de
                                                   ellos venian 50
                                                   danados que no se
                                                   labraron

60       Cueros mortecinos    Santiago de Uriona

260      Cordobanes           Santiago de Uriona   2 tms. c/u. En
                                                   pago ha dado un
                                                   indio y 30
                                                   carneros.

30       Badanas              Santiago de Uriona

68       Badanas              El rey               Prestadas a Santos
                                                   Diaz quien dijo que
                                                   las pagaria en
                                                   plata

42       Cordobanes           Francisco Saez
                              de Mena

2        Cueros mortecinos    Francisco Saez de
                              Mena

33       Cueros mortecinos    Juan de Azocar       Pagado, mas tres
                                                   viajes de carretas
                                                   que han traido de
                                                   Pangue y recibido
                                                   cuatro cueros
                                                   aderezados por esos
                                                   viajes

15       Cueros secadiles     Capitan Luis Monte   8 tomines cada uno
                              de Sotomayor         y al propio precio
                                                   la libra,
                                                   pendientes de pago

56       Cueros               Juan Lopez,          Se han de pagar a 2
                              pulpero              tomines

7        Cordobanes           Pe. Juan Alvarez
         secadiles            de Tobar

6        Badanas              Pe. Juan Alvarez
                              de Tobar

2        Bayetas              Pe. Juan Alvarez     Debe la hechura a 2
                              de Tobar             tms. Ha dado a
                                                   cuenta un carnero

10       Cordobanes           Melchor Hernandez    Debe la hechura de
                                                   4

190      Cueros               Capitan Juan
                              Godinez

4        Cordobanes tenidos   El rey               Prestados a
         y escogidos                               Santiago de
                                                   Urriona; deben
                                                   cobrarse

12       Cordobanes           El rey               Prestados a dona
                                                   Maria de Mendoza;
                                                   deben cobrarse

1        Cordoban             El rey               Lo llevo el capitan
                                                   Recio

4        Cordobanes           El rey               Los llevo el
                                                   Capitan Juan Perez
                                                   de Caceres

         Cordobanes           Gaspar Jorge         No recuerda el no
                                                   de cordobanes
                                                   labrados. Se pague
                                                   lo que diga su
                                                   conciencia

         Cordobanes           Alonso del Pozo      No recuerda el no
                                                   de cordobanes
                                                   labrados. Se pague
                                                   lo que diga su
                                                   conciencia

Cuadro No 2
Deudas y deudores de Anton Guzman

                         Objeto
                         vendido,        Cosa empenada
                         servicio        o forma de
Monto    Deudor          realizado       pago            Observaciones

100 ps   Alonso de                       8 platillos
oro      Cordoba                         de plata y
                                         una
                                         fuentecilla

100      Tomas de                        Collar de
ps.      Pasten                          oro, espuelas
oro                                      guarnecidas
                                         de plata y
                                         medalla de
                                         oro

32 ps    Pedro de                        Joyel de oro
oro      Armenta                         con su cadena
                                         y una taza de
                                         plata

41 ps.   Juan Migueles                   ??, un          Le dieron 10
oro      de Quiroz                       cubilete de     tomines en
                                         plata viejo,    una libranza
                                         unas cruces y   de su tienda,
                                         corales         tramite
                                                         realizado por
                                                         Jimeno de
                                                         Berio

10 ps    Jeronimo de     Una vihuela y
oro      Bermudez        una cabezada
                         para caballo

45 ps    Alonso de                       Una cadena de
oro      Riberos                         oro

8 ps.    Jeronimo de                     Una cadena de
oro      Agurto                          oro

1 ps.    Rui Diaz de                                     Resto de 3
Oro      Vargas                                          pesos de oro
3 ts.                                                    que se le
                                                         habian
                                                         librado

12 ps.   Pedro de                        Medalla de      Debe ademas 3
oro      Bustamante                      oro y un        cordobanes y
                                         cubilete        2 badanas

22 ps.   Diego Munoz                                     Tiene una
oro                                                      cedula

6 ps.                                    Capa azul
Y
medio
de oro

12 ps    Sebastian       2 sillas que                    Le dio a
y 1      Cortes          hizo y un                       cuenta una
ducado                   fierro que le                   carretada de
                         vendio                          lena

17 ps.   Agustin de      Una cobija,                     El monto lo
         Velasco, el     un bufete y                     pago por
         sedero sordo    un cofre                        Velasco a
                                                         Lope de
                                                         Duarte

2 ps.    Factor                                          El monto lo
         Bernardino de                                   pago por
         Albornoz                                        Albornoz a
                                                         Julian de
                                                         Landa

2 ps.    Francisco de    Una silla                       Resto de una
         Manara                                          suma mayor

2 ps.    Tesorero        Aderezo de
         Miguel          una silla
         Hurtado de
         Vera, difunto

1 ps.    Alonso del                                      Un sello de
         Castillo,                                       oro
         escribano

4 ps.    Gines de Toro   Ropa                            Guzman le
         Mazote,                                         debe 2 pesos
         escribano                                       al escribano
                                                         por el
                                                         testamento
                                                         actual y otro
                                                         que revoco

1 ps.    Juan Nunez                                      Retablo

Cuadro No 3
Deudas de la tienda de Pedro Gonzalez, espadero

                                                          Observaciones
                          Objeto                          o Re empeno
                          vendido,        Cosa empenada   del objeto
                          servicio        o forma de      por Pedro
Monto     Deudor          realizado       pago            Gonzalez

42 ps.    Pedro                           100 botijas     No le ha
          Delgadillo                      de vino         pagado

20 rs.    Pedro           Aderezo de      1 botija de
          Delgadillo      una espada      vino por
                                          valor de 20
                                          rs.

20 ps.    Juan de Jijon   Prestamo en     No indica       Por cedula
                          plata                           ante Rutal

1 ps.     Capitan         Velas           No indica
          Vicente
          Carrion

30 pt.    Capitan         No indica       un libro de
          Melchor de                      dibujo y una
          Saravia                         canastilla
                                          llena de
                                          pinceles y
                                          una barrena y
                                          una piedra de
                                          brunir

16 pt.    Capitan         Una daga de     No indica       Si no
6 rs,     Andres de       mardamano de                    quisiera la
          Fuenzalida      nudo de                         vaina, se
                          cerezo                          venda en
                          aderezada con                   almoneda
                          su vaina y
                          acicalares

7 pt.     Melchor         Una daga        Un vale suyo
          Hernandez de    plateada que
          la Serna        llevo de mi
                          tienda v
                          otras cosas

14 pt.    Gaspar
          Hernandez

9 pt.     Gaspar          Un plato de
          Hernandez       plata en dos
                          piezas

25 pt.    Dona Ana                        Dos platos de
          Farra Berris                    plata
          de Gambo                        quintados

12 pt.    Isabel                          Un plato de
          Hernandez                       plata

4 pt.     Rodrigo de                      Un plato de
          Araya                           plata

7 pt.     Don Jeronimo                    Un Cristo de
          de Caceres                      oro

3,5 pt.   Antonio                         Un Agnus Dei
          Gutierrez                       de alquimia
          Caballero, el                   dorado
          moz

9 pt.     Don Juan                        Una sortija
          Jufre                           grande

1,5 pt.   Juan Perez de                   Un antifaz de
          Caceres                         tafetan con
                                          sus anteojos

7 pt.     Capitan Juan                    Una tunica de
          Ortiz de                        raso blanco
          Cardenas

20 pt.    Don Melchor                     Un jarro de
          Jufre del                       plata
          Aguila

28 pt.    Don Juan de                     Una taza de
          Quiroga                         pie de plata

2 pt.     El canonigo                     Una cuchara
          Diego Lopez                     de plata
          de Azocar

2 rs.     Dona Catalina                   Una cuchara
          Navia

2 rs.     Dona Juana                      Una cuchara

220 pt.   Dona Catalina                                   Deuda de don
          de Ahumada                                      Roque de
                                                          Ahumada, su
                                                          hijo, difunto

6 pt.     Marcos                          Una botija de
          Hernandez                       vino anejo de
                                          dos anos

8 pt.     Francisco       Cordobanes
          Doncel          mortecinos
                          secos

2 pt.     Diego Gomez     Una espada
                          dorada que
                          esta en la
                          tienda por
                          aderezar

2 pt.     Diego Gomez     Por cortar un
                          estoque largo
                          que asi lo
                          concertamos

6 pt. O   Diego Gomez                                     Por cedula
una
botija
de vino

12 pt.    Domingo         Prestamo en
          Millan          plata

3,5 pt.   Herrando                        Un cubilete
          Munoz                           de plata

12 pt.    Isidro Soto                     Una cadenilla
Y 32                                      de oro con un
cameros                                   Cristo

10 pt.    Juan Migueles   Prestamo en                     Ademas, le
          de Quiroz       plata                           debe dos
                                                          panos de
                                                          manos cuyo
                                                          precio no
                                                          recuerda

6 pt.     Pedro de                        Una capa de
          Rivas                           jergueta
                                          parda

2 pt.     Pedro de                        Mangas          El precio
          Arana                           menudas y una   actual puede
                                          botija de       ser diferente
                                          vino

1 pt.     Garcia                          Unas tenazas
          Hernandez

2 pt.     Esquivel                        Una ropilla
4 rs.                                     de pano azul

2 pt.     Diego                                           Tiene recaudo
          Hernandez

12 rs.    Juan Rodrigo
          Guzman

6 pt. 2   Gonzalo de      Una espada      Una espada
rs. Y 6   Santander       que le vendi    suya con su
varas     [tintorero]     y una vaina     vaina. Esta
de lienzo                 que le lije     guarnicion en
de los                                    casa del
juries                                    pavonador

5 pt.     Jusepe Gomez
Y un      [zapatero]
par de
zapatos

4 pt.     Diego Casado                    Un pano de
          [cantero]                       manos de
                                          puntas

5 pt.     Manuel                          Unas
          Gonzalez                        basquinas de
          Guimaraez                       raso carmesi
          [cuchillero]

16 pt.    Juan Guerra                     Una cota
          Bravo
          [carpintero]

6 pt.     Agustin                         Una escopeta
          Vicenci                         de caja
          [platero]                       labrada

28 pt.    Francisco                       Una basquina    Hay que
          Quijada                         de raso         descontar la
          [sastre]                        amarillo con    hechura de un
                                          guarnicion de   vestido que
                                          oro             le hizo a su
                                                          mujer

2 pt.     Juan Lorenzo                    Dos hierros
2 rs.     [carpintero]                    de su oficio

12 rs.    Juan Chico de                   Una pretina
          Penaloza                        de plata con
          [sastre]                        sus tiros

6 rs.     Pascual,                        Una cuchara y
          indio                           una daga
          [herrero]

3,5 pt.   Tomas de
          Robles
          [zurrador]

4 rs.     Tomas de                        Unas mangas
          Robles                          viejas
          [zurrador]

7 rs.     Hernando                        Una vara de
          indio                           tafetan
          [sastre]                        morado
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Title Annotation:ESTUDIOS
Author:de Ramon, Emma
Publication:Cuadernos de Historia
Date:Mar 1, 2006
Words:9497
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Topics:

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