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Arthur Schopenhauer: Sobre la vision y los colores.

Arthur Schopenhauer: Sobre la vision y los colores. Madrid: Trotta, 2013. 978-84-9879-350-5

Si hay algun texto que evidencie el encomiable interes de Schopenhauer por temas que excedian la filosofia pura para adentrarse en los fueros de la ciencia, ese es su tratado de optica Sobre la vision y los colores (Uber das Sehenund die Farben, 1816). En el, Schopenhauer viene a corregir y completar, siempre desde una actitud entusiastica y constructiva, la teoria de los colores elaborada por su tan admirado Goethe en Teoria de los colores (ZurFarbenlehre, 1810), asi como a desmarcarse por completo de los planteamientos y conclusiones newtonianas sobre el fenomeno fisico de los colores refractados por un prisma al incidir la luz sobre el. Pero no seria hasta 1854 cuando apareceria la edicion revisada, cuya traduccion aqui resenamos, donde se incluyen las grandes tesis del tratado latino Teoria colorumphysiologica, eademqueprimaria, extraida en 1830 de la magna obra de optica Scriptoresophtalmologici minores que escribiera JustusRadius. El propio Prologo a la Segunda Edicion, firmado, pues, por Schopenhauer treinta y ocho anos despues de publicar la obra original, patentiza la profunda conviccion que nuestro autor tenia en la verdad de su teoria y, por tanto, en los supuestos fundamentales sobre los que ella se asentaba, y que tanto adeudaban a las tesis goethianas.

La excelente introduccion que precede la obra, a cargo de la propia traductora, nos coloca en la situacion historica de la problematica intelectual sobre la que versa el tratado. Para ello, la profesora Lopez de Santa Maria, tras resaltar la significacion que entranan la luz y los colores incluso a nivel practico y simbolico, nos brinda una util explanacion sobre los progresos de la optica como ciencia de la vision en los siglos XVII y XVIII, donde se dan cita, entre otras, la ambigua vision de la luz en Descartes, a caballo entre corpuscular y ondulatoria; la vision estrictamente ondulatoria de Huygens, con el eter como medio elastico por el que se propaga la luz; o la ya consolidada de Newton, cuyo experimentum crucis le sirvio para demostrar sus hipotesis al respecto y valerle la honrosa reputacion de gran optico del siglo XVII. A ello le sigue un apartado sobre las "Acciones y pasiones de la luz", en el que Lopez de Santa Maria aventura la confutacion goethiana a la optica de Newton; mientras que en "Acciones y pasiones del ojo" llama la atencion sobre el hilo conductor que seguia Schopenhauer frente a la teoria de Goethe, como perfecta adjudicacion del fenomeno cromatico a la actividad ocular y, mas concretamente, a la retiniana.

Grosso modo, lo que al fin y al cabo Schopenhauer efectua con su peculiar Farbenlehre consiste en una ejemplificacion de su teoria general de la representacion (Vorstellung): los colores no son mas que afecciones del ojo que proyectamos sobre nuestros perceptos. Si vemos el mundo coloreado, es por como actua y reacciona nuestra retina ante los estimulos que impactan sobre ella. Los colores no atanenni a los objetos percibidos ni a un mundo externo, sino a las operaciones internas de nuestra retina. No en vano, el Capitulo I ("Sobre la vision") lo dedica Schopenhauer a una gnoseologia sobre la vision que se enmarcaria a grandes rasgos dentro de su planteamiento general sobre la intuicion empirica, puesto que por vision entenderia principalmente lo que Kant habia entendido por intuicion visual de los fenomenos externos o intuicion del objeto en el espacio y el tiempo a traves de nuestros ojos, con la salvedad de que para Schopenhauer intervendria el entendimiento (Verstand) y, por tanto, gozaria de una intelectualidad que el regiomontano no habia alcanzado a vislumbrar. Gracias al entendimiento, atribuimos una causa (Ursache) a las impresiones sensoriales que inmediatamente afectan a nuestro cuerpo, y entonces la tomamos como representacion espacializada (y por supuesto temporalizada) "efectiva" (wirkend) y "real" (wirklich), al igual que nuestro cuerpo (p. 47). Evidentemente, sin un sistema nervioso apenas cabria suponer una facultad sensible (Sinnlichkeit). Pero no compete realmente al sistema nervioso el que varie la sensibilidad en sus multiples formas, sino a la manera como se disponen los organos sensoriales respecto de aquel en el conjunto del cuerpo: pues, como bien afirma el de Danzig, "tambien el nervio auditivo podria ver y el visual oir si los aparatos externos intercambiaran sus puestos" (p. 49). Asi pues, la intuicion agrega a la sensacion esa ley de la causalidad por la que conocemos los cuerpos como objetos en cuanto tales; y ello lo comparten sin resto tanto seres humanos como animales, puesto que el conocimiento primario engarzaria con la intuicion mas que con la razon.

El capitulo II, titulado "De los colores", presenta toda la teoria schopenhauerianasobre el fenomeno cromatico, desde la idea de que el color no es mas que el producto de la actividad retiniana hasta las adiciones a la teoria goethiana de los colores fisicos. Schopenhauer toma como idee-force que, en cuanto afeccion visual, el color tiene naturaleza subjetiva (asi lo ilustraban sin ir mas lejos los daguerrotipos, que elimina el color del objeto fotografiado) y que, lejos de actuar pasivamente, como se ha llegado a creer en ocasiones, reacciona activamente a los estimulos que le llegan. Cuando la luz impacta sobre el ojo y lo estimula completamente, la retina muestra su plena actividad, mientras que si estamos a oscuras, el ojo estaria inoperante. Segun lo intensa que sea la actividad retiniana a la hora de captar la luz, podria percibirse el blanco (cuando la intensidad es maxima), el gris (cuando la intensidad es parcial) o el negro (cuando desaparece cualquier intensidad). Igualmente, dicha actividad podria dividirse extensivamente, como bien lo atestigua el ejemplo de que, si visualizamos una cruz negra sobre fondo blanco y luego se nos ofrece la impresion de un fondo claroscuro (o gris), nuestra retina interpreta la informacion devolviendonos la imagen invertida de una cruz blanca sobre fondo negro.

De esta forma, la escala cromatica oscilante entre el blanco y el negro manifiesta como se divide cualitativamente la actividad retiniana. A cada color se le asignaria una fraccion relativa a dicha actividad; asi, el rojo y el verde representan sendas mitades de la actividad (1/2 y 1/2), y por tanto son perfectamente homogeneas; el naranja 2/3 y su complementario, el azul, 1/3; y finalmente 3/4 el amarillo, cuyo complementario violeta computaria 1/4 restante. El negro y el blanco no se considerarian colores propiamente dichos, sino los limites del color; asi como el blanco se cuantificaria con el 1, al negro le designariamos el 0, en funcion de la completa accion o inaccion retiniana. Dado que contamos tres tonalidades mas propensas a la luz y tres mas propensas a la oscuridad, Schopenhauer advierte aqui la polaridad de la actividad retiniana.

Schopenhauer coincide tambien con Goethe en caracterizar al color como "umbroso" (to skieron), o sea, en concebirlo como un juego de luces y sombras. Aunque Newton habia atisbado este punto, no habria terminadode comprender segun Schopenhauer su dimension subjetiva, desplazando todo su estudio hacia el modo como se refractan los rayos solares sobre una pared al interponerse un prisma. Por ello, como buen portaestandarte de la Naturphilosophie alemana, a Goethe no le habia persuadido tampoco el modelo netamente fisico y mecanico propuesto por Newton para justificar el espectro cromatico; muy al contrario, aposto con rotundidad por una concepcion tambien estetica y romantica del Urphanomencromatico, convirtiendo su Farbenlehreen algo asi como una psicologia de los colores: los que ostentan una mayor actividad luminica (amarillo, naranja y purpura) tienden a representar temperamentos energicos, alegres o pasionales, en contraposicion con los mas sombrios (verde, violeta, azul), que personifican mas bien la tranquilidad, la esperanzay la prudencia. Pero mas que semejante caracteriologia, Schopenhauer aplaude el gran acierto que supuso la admision de los colores fisiologicos por parte de Goethe y que, antes que el, ya habian descubierto otros autores como Buffon, Waring Darwin y Himly.

Asi pues, tras unos apuntes sobre la formacion del blanco a partir de la suma de los pares cromaticos, el acromatismo y la refraccion por medio de prisma, Schopenhauer se lanza a emprender algunos analisis de cuestiones tangenciales, como por ejemplo hace en "Los tres tipos de division de la actividad de la retina en union", donde ejemplifica como se efectua a un mismo tiempo la division cualitativa, extensiva e intensiva de la retina. En "Sobre algunas lesiones y un estado anomalo del ojo" diserta sobre los "espectros patologicos" originados por lesiones oculares, la sobreabundancia de estimulos que colapsan la actividad retiniana, las alteraciones provocadas por la iluminacion artificial, la "acromatoblepsia", etc. En "De los estimulos exteriores que provocan la division cualitativa de la retina" se detiene a indagar como ocurren y a traves de que medios se producen las emisiones de luz cuando nuestros ojos captan los colores, esto es, sus causas externas, lo que inmediatamente nos invita a considerar los colores fisicos y quimicos ya entrevistos por Goethe. Y por ultimo, cierra Schopenhauer su tratado con el epigrafe "Algunas adiciones a la teoria de Goethe sobre el origen de los colores fisicos", debatiendo en el algunos asuntos como la luz electrica, la elasticidad del cristal, las pompas de jabon, la termocrosis, las lineas de Frauenhofer, etc., todos ellos en obvia relacion con los colores fisicos, poniendo el broche final con la reflexion sobre la birrefringencia del espato islandes.

En calidad de apendice, al tratado resenado se adjunta unas paginas especiales, la Correspondencia con Johann Wolfgang Goethe, que recoge las misivas que fueron intercambiandose Schopenhauer y Goethe entre el 8 de enero de 1814 y el 9 de agosto de 1818,y a cuyo traves se traslucen los puntos discrepantes entre ambos: las fricciones intelectuales sobre los colores prismaticos, la composicion del blanco, la polaridad en los colores fisicos y los fisiologicos, los colores entopticos y, en general, sobre la veracidad y autenticidad del sistema teorico que soporta el estudio de la vision y los colores, con respecto al que Schopenhauer mantiene su superioridad.

Concluyendo, la presente edicion de Trotta viene puntualmente ilustrada por algunos diagramas que ayudan al lector a comprender la distribucion escalar cromatica, y con una atractiva cubierta donde figuran las dos famosas esferas cromaticas ingeniadas por Runge (1810). Aplaudimos por tanto la traduccion al castellano de una obra que, aunque secundaria en el conjunto de la produccion schopenhaueriana, contribuye a ofrecernos un perfil del de Danzig mas rico e interdisciplinar, preocupado por temas tan empiricos y cotidianos como son los colores que percibimos a diario. Destaca la precisa labor emprendida por Lopez de Santa Maria en su afan de claridad y en la util introduccion a la obra, que sin ninguna duda viene a revalidar una vez mas su veterania como traductora y especialista del pensador aleman en Espana.

Jose Antonio Cabrera Rodriguez

Universidad de Sevilla (Espana)
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Author:Cabrera Rodriguez, Jose Antonio
Publication:Themata. Revista de Filosofia
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2015
Words:2004
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