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Aqui "canta un guaso": entre la postulacion de una comunidad rioplatense y el primer poema gauchesco.

HERE "CANTA UN GUASO": BETWEEN THE POSTULATION OF A RIOPLATENSE COMMUNITY AND THE FIRST GAUCHESQUE POEM

Leer poesia gauchesca vinculada al espacio y la temporalidad coloniales ha presentado, por parte de la critica, posturas diversas a pesar de que los primeros textos escritos bajo el artificio que define al genero ocurren en ese periodo. Lecturas que hoy podemos considerar canonicas, como las de Angel Rama o Josefina Ludmer, han sostenido un anclaje de los inicios de esta literatura en relacion con los discursos y practicas de la Emancipacion, colocando la figura de Bartolome Hidalgo en el origen. Esta perspectiva ha delineado ciertos ejes que hoy aparecen como ineludibles a la hora de aproximarse a la lectura de los poemas: el gaucho en relacion con la ley, con la Revolucion de Mayo, las guerras facciosas y sus respectivas ideologias, unitaria y federal, asi como las vicisitudes de esos sujetos rurales de la ficcion dentro de la constitucion de la cultura y la literatura nacionales. Sin dudas, todos estos topicos resultan validos, dado que surgen de los propios textos, y han sido de una enorme productividad critica. Otras modalidades de lectura han abierto en las ultimas dos decadas espacios no transitados con anterioridad. Cabe destacar, en este sentido, los trabajos de Julio Schvartzman (Microcritica; Letras gauchas) trazando limites y posibilidades a las relaciones entre oralidad y escritura gaucha (incluso en la colonia), asi como otros que se han enfocado en el periodismo gauchesco (Lucero), o desde el analisis que la prensa periodica y/o la satira han trabajado esta poesia (Roman; Pas; Romano). Sin embargo, los cortes temporales y los ejes de lectura (en muchos casos derivados de aquellos) han constituido, a lo largo de decadas de estudio y analisis detallados, un horizonte de lectura que se asume desde la decada de 1810 hacia el futuro. Es decir: si bien la genealogia del genero nos remonta a la colonia, este periodo ha recibido poca atencion o ha sido desestimado por precursor o primitivo, como si el analisis de la escritura literaria fuera apto solo en los casos de formas definidas bajo modalidades claras y reconocibles.

Se propone aqui partir de otra perspectiva con base en la cual internarse en el periodo colonial puede abrir lineas de lectura para la gauchesca obturadas en el presente. Por cuestiones de espacio, el analisis se centra en el texto mas emblematico del periodo y que es, al mismo tiempo, el primer poema que se escribe bajo el artificio que define al genero: "Canta un guaso en estilo campestre los triunfos del Exmo. Dn. Pedro Ceballos" (1), de Juan Baltasar Maziel (1727-1788). El mismo presenta un objetivo puntual: la aclamacion del virrey Don Pedro de Cevallos por su victoria frente a los portugueses por la Colonia del Sacramento. Incluso en aquellos criticos que mayor atencion le prestaron y brindaron valiosas lecturas, como el mencionado caso de Schvartzman, pero tambien el casi centenario aporte de Ricardo Rojas (Los gauchescos I y II), el poema ha sido estudiado, si bien con diferencias ostensibles de enfoque, en su condicion de acontecimiento singular.

El punto central, no obstante, es que el poema no ocurre como un hecho literario aislado. Por el contrario, lo acompanan otras veinte composiciones aclamatorias al virrey Cevallos en torno al triunfo belico referido. No se trata de que las mismas no hayan sido reconocidas por la critica. Tanto Rojas como Schvartzman senalan ese acompanamiento, pero no otorgan relevancia a su presencia compartida en el archivo. La lectura del conjunto parece haber sido obliterada con base en la importancia de la novedad estetica que propone "Canta un guaso ..." como antecedente de la gauchesca. Sin embargo, se trata de una operacion critica que aisla al poema del lugar que le es propio. Este trabajo propone evitar esa lectura optando por otra que ubique al texto en su especifico contexto de produccion para, de esa manera, proponer hipotesis que piensen logicas en torno a la gauchesca que puedan haber quedado sesgadas.

Antes, para esto, resulta necesario desplegar dos cuestiones. En primer lugar, senalar el hecho de que uno de los aspectos que dificulta la lectura del poema es que el mismo no tuvo circulacion. Como casi toda la obra de Maziel, se mantuvo alejado de las imprentas durante mucho tiempo y resguardado en polvorientos archivos a pesar de la centralidad que el clerigo ocupo dentro del escenario colonial del Rio de la Plata. O, estrictamente hablando, no disponemos de registros sobre lecturas en torno al poema en su contemporaneidad y el siglo XIX lo ignora hasta su hallazgo por parte de Juan de la C. Puig a comienzos del XX. La unica referencia sobre una potencial circulacion la brinda una indicacion del biografo de Maziel, Juan Probst, que senala que "frente a esa composicion, sus contemporaneos prefirieron otras de un tema de menor importancia que la guerra contra los portugueses" (132). Por otra parte, solo disponemos de una copia manuscrita, no de originales. Se agrega a la falta de circulacion otro problema para la lectura critica: ?Fue Maziel el autor de todo el conjunto de textos, incluyendo "Canta un guaso"? La atribucion de una autoria libre de dudas quedaria en suspenso. No obstante, existen criterios para aunar en torno a una unica pluma la totalidad del corpus. Por un lado, y aunque no resulte un aspecto determinante cabe mencionarlo, el conjunto dispone de una constancia en cuanto al asunto tratado y a ciertas recurrencias topicas y lexicas en referencia al mismo que le brindan homogeneidad (2). Al mismo tiempo, la coleccion esta catalogada como produccion de la pluma de Maziel, senalada de ese modo en el indice del tomo en el que se guarda y copiada en su totalidad con la misma letra. Si hubo falsificacion, entonces habria que investigar al propio Saturnino Segurola. Probst, en su biografia, no duda de la autoria de las mismas e incluso afirma la mencionada idea, dificil de comprobar ya que no explicito la fuente, de que "Canta un guaso" recibio lecturas en su epoca. Esto es posible especular, no carece de fundamento: en la casa de Maziel, y en torno a su biblioteca (la mas importante dela Buenos Aires virreinal), se reunia una tertulia (Chiaramonte 49) que pudo haber sido el lugar de tal lectura. Quien manifesto vacilaciones fue Ricardo Rojas pero, como senala Schvartzman (Letras gauchas 26), las mismas son ocasionales. Es posible pensar, a partir de estos problemas y de los matices que los rodean, en unafigura de autor Maziel que reuniria los textos. Como senala Julio Premat, "ser autor es desplegar una identidad fantasmatica que agrupa una serie de condicionantes y posibilidades que se encuentran en una cultura en un momento dado" (26). Esta figura se enlaza con el nombre Maziel, dado que no hay argumentos solidos para sostener lo contrario, pero ademas porque se agencia, y esto resulta central, con una posicion de sujeto que el clerigo vendria a encarnar y con una logica literaria que compete y reune al conjunto.

1. EL CORPUS DESPLEGADO

Obviar estos poemas y al acto performativo de la aclamacion que lleva a cabo ese corpus implica dejar de lado aspectos centrales del contexto de produccion. Si bien, a primera vista, el guaso logra notoriedad dada su irrupcion estetica en una poesia colonial que, como senalo Rojas, tenia una musa "perezosa" (Los gauchescos II 371), ni el resto de los textos ni la accion aclamatoria que realizan deben ser minimizados. Un punto resulta fundamental para el marco de lectura que aqui se propone: escribir poesia de homenaje era comun en la epoca para celebrar acontecimientos publicos que sucedian en las colonias. Asi, la lectura del conjunto cobra relevancia por una logica literaria particular, por el habito de escritura, por parte de sujetos letrados, de bloques de textos poeticos de alabanza para ser incluidos en celebraciones coloniales (Rojas, Los Coloniales II), en este caso para celebrar el triunfo del virrey y la jurisdiccion recientemente creada y que, como senala Juan C. Garavaglia (Construir el estado 62), las mas de la veces eran leidos en voz alta o pegados en espacios publicos, disponibles a la mirada idonea, capaz de decodificarlos. En efecto, "la alabanza de la nobleza local por parte del sector criollo" (Lasarte 49) resulta una posicion muy propia de la ideologia virreinal. Asi, el corpus aparece como una manera de intervenir, mediante la literatura, en el orden del discurso en un contexto especifico, bajo modalidades poeticas (relativamente) convencionales y en determinada temporalidad que la referencia a la guerra contra los portugueses y el efimero cargo de Cevallos como virrey permiten ubicar en torno a 1777. Por lo tanto, el poema no acontece como un hecho literario aislado y facilmente individualizable. El acto critico de dislocar al poema de su lugar propio implica un gesto de descontextualizacion.

El conjunto de textos que acompana al primer poema gauchesco resalta por la variedad tanto de las voces poeticas que alli se despliegan como por las elecciones formales que el letrado opto para su ejecucion. Desde las voces elegidas, cabe destacar a "todo el clero de Buenos Ayres", "El M. Ilustre Cabildo de Buen. Ayres", "el pueblo de Buen Ayres", "la ciudad de Buen Ayres", un "combite (anonimo) a las Musas de Buen. Ayres", el propio guaso, "un andaluz", el "Dean de Buen Ayres"; una serie de textos, desde una voz poetica identifiable con el tono del neoclasicismo, alaban, uno, la nobleza y el valor, otro, la sabiduria, y un tercero la justificacion y rectitud de Cevallos; al mismo tiempo, algunas composiciones, como las seguidillas, de marcado corte popular, brindan un matiz de inclusion del vulgo a partir de una voz libre de retorica. Respecto de las formas poeticas encontramos: sonetos, decimas, redondillas que terminan en par dobles, un romance endecasilabo, el romance del guaso, octavas, liras, las mencionadas seguidillas, endechas endecasilabas, un laberinto endecasilabo, un soneto acrostico y un llamativo texto en prosa que descubre, en su primer parrafo, el verdadero anagrama de "Ceballos": "Salbe sol"--y lo interesante es que el anagrama solo se cumple en la oralidad. Tal heterogeneidad formal y social, que se reune por el acto performativo de la aclamacion, propicia preguntas: ?Que imaginario condujo a esta figura de las altas jerarquias eclesiasticas hacia la posibilidad, o la necesidad, de que las "gazanas", como dice el guaso del poema, de Cevallos fueran cantadas en composiciones por esa pluralidad de voces poeticas y formas literarias ? ?No era suficiente rendir tributo mediante un corpus de sonetos o alguna otra forma poetica mayor del repertorio disponible en la epoca?

2. LO CRIOLLO, EL TERRITORIO, LA SOBERANIA, UN GUASO Y UNA COMUNIDAD POSIBLE

Aqui me pongo a cantar abajo de aquestas talas, del maior guaina del mundo los triunfos y las gazanas

(Juan Baltasar Maziel)

Los sujetos rurales, gauderios, camiluchos o guasos que habian sido registrados en un tono entre displicente y curioso en El Lazarillo de los ciegos caminantes (1773), se singularizan mediante la pluma de Maziel en la figura de un guaso que canta. Entre el texto de Carrio de la Vandera, que afirma que con una guitarra mal encordada los gauderios "estropean" (esto es: citan) coplas e inventan otras "que regularmente ruedan sobre amores" (33), y el guaso de Maziel, se observa una perspectiva diversa en la mirada letrada para aproximarse a la situacion enunciativa del canto. El guaso de Maziel se dirige al soberano, a sus triunfos y "gazanas", y lo hace desde la subordinacion linguistica: "Perdone Sr. Ceballos / mi vana [vena] silbestre y guasa / pero las germanas de apolo / no abitan en la campana". Asi, entre el registro despectivo y los temas de amor y la enunciacion que senala la propia carencia lirica y la obediencia al soberano, se instala una diferencia.

A los gauderios del Lazarillo se los senala por las particularidades de la forma de vida que llevan adelante dentro del territorio que se transita en el viaje de Buenos Aires a Lima a partir de un objetivo de utilidad, esto es, para que los comerciantes que tratan con mulas puedan conocer, luego de leer el libro, que les espera en el recorrido. El guaso de Maziel, en cambio, enuncia en primera persona (si bien enmarcado por la voz letrada a partir del titulo), asume una falta de vuelo poetico y se disculpa por ello al mismo tiempo que es incluido como parte del coro multiple de la comunidad que aclama y festeja a su virrey en la serie que conforma junto a los poemas que lo acompanan.

Si pudieramos suponer que el conjunto de textos que escribe Maziel en torno a la figura de Cevallos es pensable como una foto, una instantanea del momento sobre las voces que pueden ser audibles (y legibles) en los espacios comunes de la sociedad virreinal rioplatense, entonces hay alguna necesidad, cierta obligacion, que podra ser mas o menos contingente o impuesta por el contexto y que lleva a incluir al guaso en una constelacion de voces. Se lo incluye, ademas, desde su "estilo campestre", desde la falta que lo marca en su voz por la diferencia del parametro lirico con que se (lo) mide. Se diferencia por su voz y ya no es mera informacion util para comerciantes, sino integrante de una comunidad que se reconoce en su soberano. Para la comprension de este cambio hay un hecho del que no es posible prescindir: "Canta un guaso ..." es contemporaneo a la fundacion del virreinato del Rio de la Plata y al triunfo belico que afianzo (temporalmente) el poder espanol en la region; y alli, en este contexto especifico, un letrado y funcionario de la corona (una figura de autor) decide intervenir (o lo imagina, lo reflexiona, lo ejecuta en la escritura y tal vez lo comparte en una tertulia o en uno de sus tantos sermones cotidianos) mediante una diversidad de voces, una de las cuales es la de un guaso. El corpus postula, de este modo, una comunidad rioplatense implicada en la diversidad de formas y voces poeticas propuestas.

Para comprender esta intervencion, ademas de las cuestiones de logica literaria que participan de la constitucion del corpus y la situacion contextual del Rio de la Plata, resulta central tener en cuenta otros aspectos que colaboran en la busqueda de respuestas a las preguntas formuladas en el apartado anterior. Asistimos a una epoca de fuertes cambios en cuanto al lugar de la soberania en el pensamiento politico occidental (Palti, "Joaquin de Finestrad", "Los origenes intelectuales") que se encabalga con "el ciclo de formacion de la conciencia criolla ... [que] funcionara como base o fermento de las identidades protonacionales (1700-1810)" (Vitulli y Solodkow 16) (3) en los espacios coloniales de la corona espanola. La consideracion del corpus en relacion a los puntos mencionados promueve, asi, una reflexion en torno al estatuto de lo comunitario en esta region del Imperio y su relacion con el imaginario de esta figura (criolla) de autor, Maziel.

3. VOCES POPULARES Y COMUNIDAD

En el conjunto de poemas, el guaso no destaca por ser la unica forma popular expuesta. Si bien es cierto que sobresale por su individualizacion (un guaso), convive con otras voces reconocibles, desde lo literario, en relacion al vulgo. La mas destacable es la composicion que recupera las seguidillas. Y esto no solo por ser una forma poetica popular, sino porque el poema se titula "Rinde gracias el Pueblo de Buenos Ayres al Exmo. Sr. Don Pedro de Ceballos por la Ruina de la Colonia del Sacramento". No puede existir arbitrariedad en la eleccion de la forma poetica teniendo en cuenta el emisor al que se le atribuye la enunciacion. El termino 'pueblo' en este contexto colonial puede comprenderse, de acuerdo a Fatima Sa e Melo Ferreira y a Noemi Goldman y Gabriel Di Meglio, al mismo tiempo como el territorio de un poblado y la totalidad de habitantes, pero haciendo foco en la gente comun y ordinaria, por distincion de los nobles. Dado que ese pueblo rioplatense se expresa mediante seguidillas, y que las seguidillas eran una forma popular destacada (4), es posible pensar que en ese texto habla ficcionalmente el pueblo bajo de la poblacion rioplatense.

El poema comienza con un llamado, una interjeccion: "Hala que mis miembros / y artejos todos / combertidos en leguas / fuesen sonoros". Esta primera estrofa (que respeta, salvo por el segundo verso, la estructura 7-5-7-5 de la seguidilla) invita a expresar mediante los miembros y nudillos la celebracion. Podriamos decir: a alzar el puno y moverse (la seguidilla, cabe recordar, tiene una forma literaria escrita pero tambien una forma danzada) para el festejo y "Para que tu nombre / resonara Ceballos / por todo el orbe". Continua con exclamaciones referidas a las bondades de haberse librado del yugo portugues y lo beneficioso que eso resulta para el comercio. Y culmina con el siguiente llamamiento: "Y todos digan / que viva el Gran Ceballos / que viva viva". Al pueblo de Buenos Aires el corpus le atribuye el movimiento corporal para colmar al heroe de vivas, ubicandolo en un lugar destacado y excepcional: el cuerpo aclamante del pueblo en movimiento.

Dentro de la comunidad imaginada se cumple ese rol porque si el pueblo de Buenos Aires se expresa mediante seguidillas, el "Muy Ilustre Cabildo de Buenos Aires" hablando "en nombre de la Ciudad" lo hace mediante un soneto. Resulta menester recordar que los vecinos de la ciudad tienen un estatus propio dentro de la sociedad colonial (Goldman, Pasino "Opinion publica"). Es decir: el crisol de voces propone una estratificacion interna para la comunidad. La poesia, que se organiza tradicionalmente entre formas altas y bajas, o cultas e incultas, en este corpus clasifica en su particularidad formal la altitud o minoridad, de acuerdo a cada caso, de los estratos que conforman esta comunidad rioplatense. De este modo, al colocar al poema en su serie se observa que la inclusion del guaso no responde, como sostiene Schvartzman (Letrasgauchas 34), a un gesto de desafio cultural, sino estetico, mas alla de sus usos posteriores y mas alla, incluso, de su voz misma. Se trataria, en lo formal, de un intento de inclusion de la voz del guaso, al igual que mediante las seguidillas se incluye a todo el vulgo, como parte de la poblacion--tomando el concepto de Foucault (Seguridad, territorio y poblacion)--, que al mismo tiempo lo coloca en una posicion de visibilidad o disponibilidad en torno a las politicas de ese virreinato. Inclusion que, en la politica de la lengua que el corpus expone, se observa jerarquizada mediante un orden social. Tanto la eleccion del objeto de la alabanza como la alabanza en si misma no resultan datos menores, sino por el contrario los nucleos que permiten comprender un aspecto central del conjunto y de "Canta un guaso ..." en particular.

La serie de textos propone un imaginario que funciona de trasfondo al corpus y que se sustenta en una especie de aclamacion total, esto es, proveniente de todos (5) (o casi todos: no hay indios, negros ni mulatos individualizados) los sectores de la sociedad rioplatense en torno al flamante virrey y no solo de aquellos considerados vecinos, es decir, del publico tradicionalmente colonial. Esa aclamacion debe leerse vinculada a la busqueda de legitimidad del nuevo virreinato y de su autoridad a partir de una necesidad de afianzamiento de su poder desde la palabra de la mayor parte de sectores de la poblacion, es decir, una comunidad que se ha transformado, ampliandose. Maziel, mas alla de ciertas controversias de las que participo como consultado en torno a diversos temas, se mantuvo como un fiel defensor de la soberania del rey y sus representantes coloniales (Teran 20). Asi lo demuestra en sus Reflexiones, escritas a pedido del superintendente de la Real Hacienda, Francisco de Paula Sanz, en relacion al panegirico, conocido como El Elogio de Jauregui, que leyo en la Universidad de San Marcos el doctor Jose Baquijano y Carrillo.

Senala Probst al respecto que "nunca se habian escuchado en el anfiteatro de la vetusta universidad tan vehementes palabras de critica contra las autoridades peninsulares" (203).

El panegirico estuvo acompanado de diversas notas que referian a textos de Maquiavelo y Montesquieu, entre otros autores impios. Alli, reivindicaba el derecho de los americanos a gobernarse, tomando como eje las ideas pactistas. Como senala Palti, es en ese marco en el que se desarrollan esas ideas ("Joaquin de Finestrad"). Maziel emprende sus Reflexiones para senalar que el odio y la aversion que Baquijano y Carrillo atribuyo al ministro Jose de Galvez y Gallardo y, en consecuencia, al propio monarca para con los americanos era una malicia dado que el amor del soberano hacia los subditos es inquebrantable y funciona como soporte de la relacion con su pueblo, resguardando al rey la posibilidad de juzgar los actos de gobierno al afirmar que "solo aquel que, autorizado por Dios para el regimen de sus pueblos recibe sus soberanas luces, puede ser juez del merito de cada uno" (410). Atribuye la reaccion de Baquijano al "ruido mismo que metio la Ciudad de Lima desde que, con la ereccion de este nuevo virreinato, se le arrancaron de las manos de su dominacion las mas ricas provincias del Peru" (404). Se trata, por lo tanto, de un conflicto geocolonial que se interpela a traves del guaso y las demas voces poeticas que lo acompanan. Conflicto que el guaso afirma en la locacion que senala con su "aqui" y en la sombra del arbol que lo cobija, un tala, arbol propio de America pero central en la fitografia de la zona pampeana.

La intervencion discursiva que el conjunto de poemas constituye piensa este conflicto en una composicion particular de la serie que se titula "Habla la ciudad de Buen Ayres a la de Lima sobre la dha de verse libre de su tirania". La misma se descarga en un combate linguistico: Lima se burlaba de "Buenos Ayres" por pronunciar la h como g, y ahora esta, en la pluma de Maziel, se burla de aquella porque pronuncia la ll como y. Surge, de ese debate, una voluntad de diferenciacion en una identidad propia, englobada institucionalmente por el nuevo virreinato. Pero esa identidad debia afirmarse para que, como hiciera Baquijano, las nuevas ideas no pusieran en conflicto la relacion de los americanos con la figura del monarca y su representante en estos territorios, el virrey. La comunidad rioplatense que Maziel instaura ficcionalmente ancla su logica sobre estos ejes. Mas alla de su "vana [vena] silvestre", el guaso entona: dice, en efecto, gazanas; habla como Lima espera y asi la desafia, desde el lenguaje, como parte de este espacio virreinal porque, como el mismo senala, "aqui" es donde se pone a cantar.

4. LA SOBERANIA EN JAQUE

?Que significa, bajo un criterio de la circulacion de los discursos y de sus efectos, una aclamacion? ?Que hace un texto que aclama en torno al objeto aclamado ? Giorgio Agamben senala al respecto que "tal como las doxologias producen y refuerzan la gloria de Dios, las aclamaciones profanas no son un ornamento del poder politico, sino que lo fundan y lo justifican" (402). No resulta vano hacer hincapie en este punto porque en la tradicion occidental, desde Homero a la escritura de los himnos nacionales y mas alla, son los poetas los que atribuyen la gloria. La genealogia teologica del gobierno que lleva a cabo el filosofo italiano resulta mas que relevante para el caso trabajado, ademas, porque dentro de la figura de autoria que se ha propuesto para Maziel resulta indispensable considerar su formacion en Teologia y Derecho (tanto profano como sagrado). Al mismo tiempo, se trata de un sujeto que, a la hora de escribir sobre la soberania, sostiene que "la fuerza de una orden o ley del soberano legislador no consiste, formalmente, en la justicia, sino en la autoridad del que manda" (Reflexiones 424). De este modo, puede decir sin ambages que la imagen del soberano es "digna de nuestros mas profundos respetos por el caracter mismo de su representacion" (390). Lafundacion y justificacion que realiza esta aclamacion literaria se comprende en la performatividad discursiva que la anima: postula una imagen de sociedad reconciliada; unidad que se reconoce en el heroe guerrero y se diferencia de Lima con base en sus particularidades foneticas, pero tambien a la singularidad de su pueblo ya que el guaso, tal como se habia senalado en el Lazarillo de los ciegos caminantes, pertenece a esta region geografica y virreinal del viaje que va de Buenos Aires a Lima.

Esa necesidad de afianzamiento en la figura soberana en relacion al conflicto geocolonial descripto encuentra asiento conceptual en un problema de epoca. Tal como senala Elias Palti, en los siglos previos al XVIII surge la idea de soberania, termino propio de las lenguas romances. El pasaje del Imperium a la soberania implica, como su consecuencia mas determinante, la separacion entre el reino y la persona real que ejerce la corona (Palti). La soberania queda confinada a un espacio de trascendencia separada del cuerpo real, al mismo tiempo que aparece como condicion para la existencia misma de una comunidad que se funda en el pacto de sujecion que la une, en ultima instancia por medio de Dios, al soberano. Como senala Francisco Suarez, a quien Maziel estudio en sus anos de formacion (Probst 1946), "no puede haber en verdad un cuerpo sin cabeza, a no ser mutilado y monstruo" (citado por Palti "Joaquin de Finestrad"). Segun se desprende de las Reflexiones, para Maziel rige lo que Palti afirma de Suarez: que los "principios de los cuales el soberano toma su legitimidad siguen obedeciendo a un mandato sobrenatural" ("Los origenes intelectuales" 16). El gobierno, la praxis concreta, quedara como el espacio del artificio, de la ejecucion de politicas especificas (por eso toma a cargo a la poblacion). Esto es consecuencia, en gran parte, del advenimiento de las monarquias absolutas. De alli, senala Palti, el grito de la rebelion comunera en el Nuevo Reino de Granada en 1781: "!Viva el rey [soberano], muera el mal gobierno [politicas concretas]!". Pero lo mas interesante del planteo reside en que esta logica es la que funciona como condicion de posibilidad a la apertura politico-revolucionaria de la decada de 1810, porque la vacancia del poder monarquico de 1808 ya se habia realizado antes de la ausencia del cuerpo real del rey dada la trascendencia propia de la soberania. Desplazado el rey, se debieron buscar nuevas formas de legitimacion soberana y de gobierno. En este caso, las mismas vieron su asiento en esa identidad protonacional a la que aluden Vitulli y Solodkow, que se venia perfilando en sus matices durante el siglo XVIII. Estos autores senalan, en efecto, que se "trata de un periodo en que las comunidades comienzan a imaginarse" (43).

En efecto, Maziel habla de "nacion americana" (Reflexiones 402) como territorialidad regida por el monarca pero diversa de la peninsula. Como senala Palti ("Joaquin de Finestrad y el problema"), si bien no es posible afirmar que alli se encuentra un impulso independentista o un criterio de nacion autonoma, no menos cierto es que algun tipo de idea de nacion esta funcionando. Indiscernible de este contexto, la gauchesca debe su primer ensayo a una logica de pensamiento que hunde sus raices en la colonia. Logica que la Revolucion, espacio de afirmacion del genero en la pluma de Hidalgo, hereda y debera asumir.

5. UN UMBRAL: ENTRE EL GUASO COLONIAL Y EL GAUCHO REVOLUCIONARIO

Hacia 1814 los cielitos patrioticos circulan y se producen de manera anonima, al mismo tiempo que Hidalgo toma esa vena popular y la plasma en textos de su factura. Uno de ellos, "Cielos de la patria", senala que los espanoles "Hallandose ya oprimidos / sin poder alivio hallar, / suplican a nuestro jefe / que es el coronel Alviar"; y luego continua: "Viva nuestro general, / y vivan todas sus tropas, / que concibieron rendir / toda la fuerza de Europa" (Becco 28). El guaso, por su parte, casi cuarenta anos antes cantaba (los cielitos, como se sabe, tambien son un genero a ser cantado) sobre Cevallos y los portugueses: "Como a obejas los ha arriado / y repartido en las pampas / donde con guampaz y lazo / sean de nra. la chigada". Interesa destacar que, al igual que en la cita de la seguidilla que se realizo en un apartado anterior (y las seguidillas, al igual que los cielitos, se pueden bailar, ponen en movimiento el cuerpo del pueblo), se viva a una figura jerarquica y que eso se produce en un momento en el que se esta poniendo en cuestion la formacion de una nueva forma de soberania y la postulacion de un gobierno, la busqueda de una legitimidad: en el que la irrupcion del movimiento independentista se mide con su herencia politica. Los cielitos iran mutando la figura aclamada. Asi, el "Cielito de Maipo" (1818) ese lugar lo ocupara San Martin e, incluso, en el "Cielito de la Independencia" (1816) el significante portador de la gloria no sera el nombre de un sujeto sino la libertad de ese pueblo/nacion que se asume como soberano (6).

Si esa produccion gauchesca de la decada de 1810 pone en discusion la situacion contextual, la misma se refiere a la necesidad de sostener un enlace entre soberania y gobierno y, revolucion mediante, a la postulacion de una comunidad a gobernar(se): "Jurando la independencia / tenemos obligacion / de ser buenos ciudadanos / y consolidar la Union" (Becco 36) (7). La union de los pueblos centraliza la portacion de la soberania, que antes se confiaba al representante de la corona. En este sentido, existe una relacion epistemica, de logica literaria (homenaje y celebracion) y performatividad del lenguaje (aclamacion) muy cercana al corpus y al guaso de Maziel.

Soberania y gobierno, ser y praxis, debieron ser suturados para instaurar legitimidades. En el imaginario del corpus de Maziel, la gloria le pertenece al rey; en los cielitos, al pueblo y la nacion soberanos. La poesia gauchesca tuvo, de este modo, formas ficcionales de proponer ese enlace y de intervenir en el orden del discurso a traves de su circulacion, ligada a la oralidad. En este sentido, el analisis genealogico en la consideracion de lo colonial permite observar que para los momentos historicos analizados la gauchesca, mas alla, incluso, de sus relaciones con la legalidad (Ludmer) o con el mensaje que se construye para lograr adhesion a la causa revolucionaria (Rama), se encuentra atravesada por una pulsion ficcional que se inclina hacia la postulacion de comunidades, a su afianzamiento desde la letra.

El debate en torno a este panorama que propicia la relectura del poema de Maziel en su contexto podria ser ampliado. En efecto: ?Que lugar le cabe a la aclamacion en una obra como la del rosista Luis Perez? ?Que transformaciones literarias surgen alli que permiten leer logicas poeticas teniendo en cuenta que el periodo gauchipolitico, de acuerdo a la denominacion que instauro el Padre Castaneda, despliega su escritura en torno a una conflictividad sobre las formas de gobierno y las identificaciones pasionales que los bandos en pugna propiciaron? No es voluntad de este trabajo, en este cierre, brindar respuestas sino, al contrario, dejar abiertas las preguntas a partir de aquello que el archivo propuso a la lectura (8). Una hipotesis, que puede ser enunciada como conclusion, ha guiado a este texto: el corpus leido abre el desafio de otorgarle un lugar de mayor relevancia a la colonia en este genero tan, pero tan patrio.

BIBLIOGRAFIA

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JUAN IGNACIO PISANO *

Universidad de Buenos Aires, Argentina

Fecha de recepcion: 13 de junio de 2016

Fecha de aceptacion: 21 de septiembre de 2016

Fecha de modificacion: 7 de octubre de 2016

* pisano.juan@gmail.com. Doctorando en Literatura. Universidad de Buenos Aires.

(1.) El poema y el resto del corpus se encuentran en la Coleccion Segurola de la Biblioteca Nacional (desde 1950 en el Archivo General de la Nacion) t. X, No. 3361. Las referencias a los textos se haran remitiendo a las copias del archivo, respetando la grafia en cada caso.

(2.) Entre ellas, las referencias griegas y romanas propias del neoclasicismo, que permean Incluso el poema del guaso cuando dice "que las germanas de apolo / no abitan en las campanas". Tambien, desde ya, la recurrencia a la guerra con los portugueses y la centralidad de Cevallos. Desde lo formal, como se vera mas adelante, se incluyen una gran cantidad de variantes poeticas disponibles en el periodo.

(3.) Este trabajo se entronca con y renueva las hipotesis que B. Lavalle desarrolla en Las promesas ambiguas.

(4.) Existe, en efecto, una obra teatral llamada El deseo de seguidillas, de Ramon de la Cruz, del ano 1769, que precisamente identifica a las seguidillas como un elemento tipico de la plebe madrilena.

(5.) Foucault ha senalado que el poder que se Instaura con la primacia del gobierno por sobre la funcion soberana toma un modelo del pastorado cristiano que tiene la particularidad de ser individualizante y totalizador a la vez (Seguridad, territorio y poblacion). Resulta pertinente pensar una relacion entre esta logica y la que se esta desarrollando en relacion al corpus de Maziel: todo el pueblo, toda la ciudad, y un guaso.

(6.) El lugar de la soberania en el pensamiento politico, bajo la forma que asume en este contexto, resulta tan relevante que Roberto Esposito lo toma como centro del paradigma inmunitario que, junto al comunitario, conforman los ejes de su modelo blopolitlco. Y define, en efecto, a la soberania como una "trascendencia inmanente, fuera del control de aquellos que, sin embargo, la produjeron" (96) (bastardillas en el original).

(7.) Resulta interesante contrastar la atribucion de "ciudadania" en este cielito frente a la logica colonial: ha cambiado el imaginario de comunidad que se asienta, ahora, en la soberania popular. La institucion del pacto de la nueva soberania requiere de iguales: quien baila un cielito ahora puede llamarse ciudadano.

(8.) Dado que este articulo se incluye dentro de un proyecto de doctorado, quedara para futuros textos el despliegue de potenciales respuestas y sus debates.
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Author:Ignacio Pisano, Juan
Publication:Perifrasis. Revista de Literatura, Teoria y Critica
Article Type:Ensayo literario
Date:Jan 1, 2017
Words:6800
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