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Apuntes del peregrino. La belleza en dos metaforas: la vinotinto y el rancho.

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El presente escrito responde a la invitacion que nos hicieran para pensar, en clave de metafora, la situacion venezolana desde una perspectiva estetica el CIE-ULA. He querido no solo responder a la invitacion, sino realizar un modesto homenaje a quien me ha lanzado un salvavidas en el mar de mi vida cotidiana. Valga un sentido homenaje al amigo Mauricio Navia.

Placer en la Ceguera

Mis pensamientos, dijo el peregrino a su sombra, deben mostrarme donde estoy: pero no deben delatarme hacia donde voy. Amo la ignorancia del futuro y no quiero perecer de impaciencia, ni por saborear anticipadamente cosas prometidas. (Nietzsche, La Gaya Ciencia, 1994: 166)

Compartire algunos apuntes, fragmentos dispersos de mis ideas, intuiciones, metaforas, sentidos, bocetos de conceptos, rastrojos de sensibilidades, que son algunas de las cosas adheridas a mi ser, en la breve experiencia del peregrinar. El peregrinar ha sido un viaje constante para buscar todas mis mascaras y fantasmas, hacia la reconciliacion con todos mis cuerpos, en medio del acontecer. Tarea que hoy les puedo indicar es del todo inutil y sumamente pretenciosa plantearsela en esos terminos, digase: el encuentro con todos los cuerpos que se esconden y manifiestan en mi rostro. Trazarsela como totalidad, es una ilusion. Mas bien, las letanias como lemas serian: Dichosos los que no buscan y se sorprende de encontrarse, disfrutando la aventura de sus mascaras. Dichoso el que se tiene a si mismo como asunto, porque la multiplicidad, lo heterogeneo, lo movil y la nada seran sus motores. Dichoso el que no se detiene, aunque permanezca un tiempo arrojado a la orilla del camino, bienaventurado sea, porque no hay brujula ni puntos cardinales. Todo es un mar dulce de desierto. Dichoso el que no se mira en el lago, mas bien se lanza a nadar en su desnudez al encuentro con el otro. Dichosos los ciegos que aprenden a caminar y contemplar en la tiniebla, bienaventurado sean porque su belleza se palpa, huele, sabe, se escucha.

Sin embargo, de esas bienaventuranzas no hablare aunque encontre algunas en el camino y son parte de los adornos que me recuerdan el viaje. Pero ellas en su conjunto son el resultado del peregrinar hasta el dia de hoy. Prefiero meterlas en la mochila. Ya las mostre y creo que fue suficiente, las introducire envueltas en los harapos que me quedaron de estos viajes. Pero hoy, quiero regalarles, alguna pagina del diario donde fui registrando la aventura. Tratare de presentar una especie de fotografia intervenida con oleos, pasteles, carboncillo, musica, silencios, paginas de libros manchadas de grasa y vino, retazos de diccionarios alimentados por el chillido de los cerdos y el sabor del almendron, como una instalacion para leer o se penetre virtualmente, o, tal vez, incomodamente, se navegue como un artefacto literario, que pueda servir de silueta, de imagen, y estimule a la imaginacion, para dar cuenta de un sentido, aunque sea difuso, de lo que entiendo por belleza. No se extranen. En el fondo mi paisaje siempre tendra un rostro. El boceto que ofrecere es un retrato, un autorretrato, pero sus contornos nada tienen que ver con la pretension radiografica, ni la voluntad fotografica de los inicios del siglo pasado, no se trata antropometria psicoanalitica. El sentido de los dibujos se agrada, es consona, con la explicacion dada por Henri Matisse, en el prefacio a su coleccion de Retratos, afirmaba el artista:

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Se podria decir que el retrato fotografico es suficiente. Para Ia antropometria, si, pero para el artista que esta a la busqueda del caracter profundo de un rostro, el planteamiento es distinto: la consignacion de los rasgos del modelo descubre sentimientos desconocidos a menudos para el mismo mago que los ha dado a luz. (Matisse, 1998: 208)

Lo que presentare es la busqueda y los extravios de mis propios partos, de los nacimientos de mis cuerpos, de mis engendros, la experiencia de los desgarramientos en mis estados de embriaguez. Estado dionisiacamente apolineo, apolineamente dionisiaco, cargados de sudoraciones monasticas en encrucijadas de cuerpos, gimiendo y jadeando, las soledades encontradas. Se trata de narrar la busqueda enloquecida de un ciego por el caracter de un rostro. Un rostro que tiene multiples caras fragmentada donde se percibe un canto heteroclito de aquello que se experimenta como belleza. La belleza como el caracter profundo del rostro. Caracter como marca, sena, rasgo distintivo, huellas del rostro que se manifiesta en el juego permanenente del descubrimiento de aquel que lo indaga. Esas siluetas, lineas y curvas intermitentes que cruzan y marcan el rostro, son los gestos ejecutados en el vivir que conducen a la insatisfaccion permanente de no saber a ciencia cierta por que estan, como se configuraron. Asi lo escribia, desde el encierro, el brillante y lucido esquizofrenico que nos ha iluminado y oscurecido parte de los paisajes del cuerpo, Antonin Artaud, desde Rodez, en una comunicacion a su amigo Robert Beckers:

(...) Ignoro cual es en este momento su existencia, pero la veo como la de un instasfecho que cada dia contempla como ejecuta los gestos de vivir, pero que se pregunta por que lo hace y a que responde su vida en realidad. (Aratud, 1981: 173)

Pero tambien, el caracter es la marca, la huella, el olor y sabor del rostro como victoria de aquello que hemos cincelado en el, como un mago que no sabe bien a ciencia cierta lo que quiere, pero que lo va descubriendo en su lucha con su obra, ella tensiona, busca independizarse y el intenta someterla. Esa danza, ludicamente tragica, que caracteriza la experiencia artistica, es otro horizonte que queremos, aunque sea, mencionarlo. La vivencia del juego se intuye, se huele, en las senas del rostro, en lo que configura su ethos, su caracter.

Desde ya les digo que mi proposito esta perdido, El fracaso de la intencion de tal pintura, de este artefacto, quedara como un balbuceo irremediablemente y con ello prevengo a todo aquel que esperaba de mi una buena noticia o, por lo menos, deseaba una narracion interesante de la aventura de indagarme. Al inicio expresaba que era lo mas cercano que podia comunicar sobre mi idea de la belleza, como la huella donde se manifiesta el caracter del rostro. Pero les digo, preventivamente, que ese ha sido mi deseo y lo tendre como intencion pero se que fracasare. Porque dar cuenta de la belleza es como la revelacion de un secreto que no vale nada para otro. Pero tambien el fracaso es una virtdud, porque es la asuncion de la derrota frente a toda certidumbre, es la alabanza al azar. Bien lo dice, en tono de negacion, el aforismo de Nietzsche: Ningun vencedor cree en el azar. (Nietzsche, 1994:154)

Quizas el fragmento, de ese bellisimo ensayo sobre la vida, expresado en clave de cuento, titulado El Etnografo, escrito por Jorge Luis Borges, nos ilumine, haga traslucida mi proposicion de fracaso. Lo anuncio una vez mas, es fracaso porque aunque intente revelar el secreto sobre la belleza, del rostros y sus marcas, siempre estare acechando a una palabra o a una imagen que no se pronuncia pero que se sabe que contiene el rastro perseguido. No dice, porque lo logrado siempre es un garrapateo de inefabilidad. Lo que la anuncia como una palabra barbara, donde su sonido es solo un balbuceo incomprensible. Ese fracaso del verbo es constitutivo del paisaje que presento. El pensador argentino nos explica los argumentos que sustenta tal afirmacion. Dice asi:

(...) Se encamino al despacho del profesor y, le dijo que sabia el secreto y que habia resuelto no revelarlo.

--?Lo ata su juramento?--pregunto el otro.

--No esa mi razon--dijo Murdock--En esas lejanias aprendi algo que no puedo decir.

--?Acaso el idioma ingles es insufuciente?. Observaria el otro.

--Nada de eso, senor. Ahora que poseo el secreto, podria enunciarlo de cien modo distintos y aun contradictorios. No se muy bien como decirle que el secreto es precioso y que ahora Ia ciencia, nuestra ciencia, me parece una mera frivolidad.

Agrego al cabo de una pausa.

--El secreto, por lo demas, no vale lo que valen los caminos que me condujeron a el. Esos caminos hay que andarlos.

El profesor dijo con frialdad:

--Comunicare su decision al Consejo. ?Usted piensa vivir entre los indios?

Murdock contesto:

--No. Tal vez no vuelva a la pradera. Lo que me ensanaron sus hombres vale para cualquier lugar y para cualquier circunstancia. (Borges, 1974: 990)

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No sere como Murdock, porque soy terco y aunque se de mi fracaso, estoy dispuesto a intentar el paisaje. Esa es una obsesion en la que habito todavia. Se que el secreto no es comunicable ni vale lo que vale el recorrido y ese testimonio aunque se haga como un reality show, no es posible aprehenderlo, porque cada quien hace sus recorridos y tiene sus maneras de caminar, siendo ese peregrinar lo que configura el verdadero valor; aun asi, me aventuro a escribir, porque es una manera de recordarme, es otra forma de indagarme, de extraviarme, en los laberintos de mi sangre y, tal vez, su compartir genere en los interlocutores, aun en el silencio o en el murmullo de los banos, alguna inflexion que los seduzca a presionarse, a lanzarse a la aventura de buscarse y extraviarse en el encuentro con la otredad, experimentando, fragilmente, algun sentido de la belleza como el secreto de lo humano.

El paisaje que intentare dibujar sera tejido con dos vocablos, vinotinto y rancho. Ambas palabras han sido sugeridas, entre otras, por nuestros anfitriones. Nombran dos asuntos, dos tipos de experiencias que podrian banarse de un color local, continental e incluso global desde una perspectiva sociologica. Pero, esas palabras, como todas las que se colocaron para hacer nuestras comidas, pueden ser tratadas como un prisma donde se desprenden multiples longitudes de ondas, cargadas de diversos y fragmentados ambientes, donde se pueden recrear siluetas de nuestra condicion epocal. Sin embargo, mi caja de herramientas sera utilizada para dar cuenta de la fisiologia del ser en cuestion. La condicion material del ser que deviene. Obviamente, hablare desde el unico referente que puedo tener, mi propio cuerpo, mi fisiologia, de alli lo autobiografico expresado como autorretrato. Valga una correccion de inmediato, con la intencion de colocar el castellano, nuestro idioma, como un puente dialogico. Cuerpo, en este contexto, alude no a una unidad, sino a las multitudes que habitan el ser de cada uno. Con Michael Hardt y Toni Negri, sabemos que multitud hace referencia a un complejo de singularidades con practicas autonomas, capaces de autogestionarse. El sentido dado para describir las comunidades en la condicion epocal contemporanea, elaborada por los autores mencionados, lo utilizo con otra intencionalidad, para ilustrar, en esta puesta escena, a las comunidades que habitan el cuerpo de cada ser. Los cuerpos que me habitan, podriamos decir, emulando el titulo de la pelicula de Almodovar, son una multitud.

Para los distraidos y tambien para los acuciosos de los conceptos, expreso desde ya, mi inscripcion en aquella tradicion teorica que entiende la estetica como una fisiologia aplicada, para decirlo con un nombre y apellido, digase: Federico Nietzsche. La escolastica del siglo XX, ha ensenado, siempre con su seno fruncido, que toda mencion de ese pensador aleman, debe estar acompanada del malabarista que lo ordeno, como un buen artesano de los conceptos, para que los pequenos mortales comprendieramos de que trataban los asuntos nietzscheanos, ese gran sacerdote de la filosofia, Martin Heidegger. Y, por supuesto, no sere irreverente con la escolastica filosofica, y, por el contrario, con mi mayor humildad, sutilmente sonriente, lo citare para que toda mi oscuridad sea iluminada con sus palabras o viceversa. Dice, el interprete de los interpretes de Nietzsche, Heidegger:

El preguntar nietzscheano por el arte es estetica ... pero esta estetica tiene que ser fisiologia (...) Cuando Nietzsche dice fisiologia, acentua por cierto la referencia al estado corporal, pero este es en si ya siempre algo animico, con lo que tambien es un asunto de la psicologia (...) La pregunta fundamental de una estetica como fisiologia del arte--y esto quiere decir del artista--tiene que ir dirigida, por lo tanto, a mostrar sobre todo aquellos estados en la esencia de la naturaleza animicocorporal, es decir, viviente, del hombre en los que el hacer y el contemplar artistico se ejercen por asi decirlo, de un modo y una forma natural. (Nietzsche, 1977: 99)

El marco, la montura donde colgare la instalacion, el artefacto literario, lo recreare con una nota musical que puede tomarse como el horizonte de sentido de la intervencion. El verso que leere es tomado de una pieza de una de las filosofas, o tal vez, la filosofa, mas importante de America Latina, su majestad Celia Cruz.
   Todo aquel que piense
   Que la vida es desigual
   Tienes que saber que no es asi
   Que la vida es una hermosura
   Hay que vivirla
   Todo aquel que piense que esta solo
   Y que esta mal
   Tiene que saber que no es asi
   Que en la vida no hay nadie solo
   Siempre hay alguien mas
   Ay, no hay que llorar
   Que la vida es un carnaval
   Es mas bello vivir cantando.


Imagino que Nietzsche compartiria la danza y la metafora con Celia Cruz. La vida es un carnaval, la belleza de vivir ese carnaval es cantando. La metafora expresa profundos cambios teoricos y epistemologicos que sirven de telon de fondo, para abordar los central de nuestro tema. La asuncion de la vida no como castigo, como valle de lagrimas, ni como hechos sociales medidos como cosas, sino como el espacio ludico, donde se danza, sin la idea de un hombre que ha llegado a la edad de la razon, donde no hay robustez del sujeto ni alabanza a capillas, ni a aulas, ni a bancos, ni a comercios, donde las proporciones tienen mas relacion con la armonia musical que con las radiografias sociales. La apuesta, es la celebracion orgiastica en la calle. Se trata de la pulsion infantil impregnando el ambiente, desplazando toda centralidad y unidad. Rumba polisemica, donde se cruzan todas las ambiguedades y certezas. El carnaval como desborde de embriaguez, sexual y voluptuoso.

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Esa comparsa es el borde, porosamente permeable de la instalacion que describire. El titulo del fragmento, enmarcado con la comparsa, del diario de mi peregrinar, lo titule:

Belleza: tension entre dureza del juego y la incertidumbre del rancho.

La imagen que ofrezco es un rancho colgado de la ultima piedra donde florece el abismo, acomplejado por su falta de historia, mientras mira con sorna y de reojo, el baile sistematico de la pelota, mientras disfruta el concierto anomalo de los ecos como la eyaculacion mas acabada de la muchedumbre orgiastica cuyo sabor es de celebracion y derrota, en el devenir de un juego de futbol. Simultaneamente, el juego lanza una sonrisa porque en las multiples gradas rebosadas de espejos se confunde sin cesar el rostro del rancho con las marcas del juego. Se sonrie porque el campo, su seguridad ontologica es una circunstancia y a veces, todo lo que el percibe es el rostro de una mujer, un balon, una carrera, un ladrillo a medio hacer. A veces, se queda sonando con el rancho y son los momentos que las gradas no reflejan sino huelen, a veces todo se disuelve y es el rancho que es penetrado por el campo de futbol y se hace una amalgama de fluidos donde los cuerpos se trasvasan y los espejos danzan para darle vida a la samba y a los entierros.

Ustedes se preguntaran y ?que quiere decir esa imagen? Les contesto enfatico. Yo tambien me hice esa pregunta al releer mi diario. En la aventura de contarme, asi fue como exprese lo que entendia por belleza. Lograba captar, sin embargo, algunos contornos de de algunas multitudes que me habitan, otros asuntos pertenecen al secreto que aunque se de el no lo puedo expresar racionalmente. Cuando me confronte con la imagen supe, rapidamente, de mi fracaso. Pero la arteria pedagogica, inundada, todavia con el virus de la razon, me obligo a dialogar con lo construido e intentar comunicarles algo. Entonces pense que debia echar mano de aquellas tradiciones psicoanaliticas para ver si lograba, por lo menos, dar unas claves interpretativas. Estoy seguro que pierde el asunto toda su gracia y potencia, pero les dije que la obsesion de comunicar, de testimoniar mi presente es una maldicion que no he podido conjurar. De alli que dare por los menos dos claves, a partir de los personajes principales de la narracion, rancho y juego.

Dos claves o terminamos por hoy.

Rancho es una creacion presionada por la utilidad y por la topologia del lugar. El lugar es lo dado. La aventura del creador es asumir lo dado y desde sus formas, crear una arquitectura util, limitada ahora, su ejecucion, por otra contingencia de lo dado, la abstraccion del dinero. Dos contingencias que se configuran en una fuerza a la que el creador se opone. Resiste a lo dado y crea. Lo creado no tiene pretension de permanencia, sino que su ser esta en permanente construccion, en medio de la volatilidad ontologica de dejar de ser, por cualquier contingencia de lo dado. El creador aunque sabe de la fragilidad de su creatura, se hace uno con ella. Se aparea. Y desde alli entiende que tiene una guarida frente a la absoluta intemperie, sabe de su fragilidad y de su convivencia simultanea con la muerte. Por eso su asunto es el dia a dia, la sobrevivencia, del rancho en ese dia.

Ningun ser permanece en la intemperie eternamente, siempre necesita guarida, aun en su condicion de nomadismo. El rancho, para decirlo, en leguaje estrictisimo y cristalino de la filosofia, es la casa del ser.

El futbol es una metafora donde se conjuga la nocion de proyecto, plan, razon, orden geometrico, reglas, normas, comunidad, cooperacion, decisiones, con la contingencia, el polemos, la pasion, los sentimientos, los instintos, la masa, el delirio, la creatividad, el individualismo y el orgasmo.

Tal vez una descripcion somera del juego permita hacer transparente lo opaco. El futbol Tiene un horizonte, un sentido, un planteamiento de lo que se quiere hacer para lograr lo que se propone. Ese plan nunca se lleva a cabo tal como se planifica. El plan da el sentido de como jugar. La destreza del jugador consiste en la creacion de movimientos y jugadas, analizadas in situ, sin perder el sentido general de lo planteado. A veces, la adversidad, dada por la manera como juega el otro equipo, conduce a replantear toda la estrategia y aun asi, en el fragor de los minutos, se mantiene, se varia o se construyen, las tacticas. La creatividad para atacar, defenderse o recrearse en el toque, mientras se estudia al contrario, es lo que configura la belleza del juego. Su belleza no esta solo en la finalidad. El gol es el punto final de una trama de decisiones, unas planificadas y otras contingentes. El resultado puede ser el mismo para dos equipos, pero podemos discernir cual de los dos hizo mejor juego. El mejor juego no solo reside en la fuerza y la resistencia sino y, quizas sobre todo, en la creatividad que se percibe en la estrategia general, en las tacticas y en las acciones de cada jugador.

Un juego vistoso, hermoso, bello, no necesariamente tiene un final feliz. Se puede perder, aun sabiendo que se jugo hermosamente bien, pero que imponderables condujeron a un resultado terrible. Dos pelotas que pegaron en los travesanos de la porteria, un penalti, injustamente cantado por el arbitro, por ejemplo, pueden generar un reves, aun con un juego bellamente llevado. Seria un error para un director tecnico de un equipo de futbol, cambiar todas las estrategias y tacticas, por un resultado adverso. Implicaria que no piensa el juego en su conjunto.

El juego, la jugada, es un arte efimero para el espectador porque dura el tiempo en que se ejecuta la accion, pero para el jugador que esta consciente de lo que hace en el momento de su hacer, se transforma esa creacion en un acervo que podra utilizar en cualquier otra circunstancia, es un arte que permanece en el y se maximiza con su ejercicio, con la reiteracion.

Un jugador se hace en lo que hace. Lo que hace es una manifestacion estetica. Mas aun, si el jugador hace lo que hace, dentro de los limites de las reglas, su juego cobra mayor fuerza, mayor atraccion. Eso no significa que no transgreda las reglas. Su logica no es transgredirlas, pero sabe que hay contingencias que intuitiva o calculadamente puede hacerlo, se atreve hacerlo, aun sabiendo de los castigos y las penalizaciones.

Incluso en la transgresion se puede admirar la estetica del jugador, pero no se aferra a la transgresion como modo de jugar, sino que lo concibe como un accidente dentro de su hacer.

Precisamente, en esas decisiones es donde se cuece su caracter. La jugada es estetica y el creador, el artista, las realiza desde una concepcion del juego, una mirada, donde esta atravesado por la ludica y la etica.

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La belleza es un estado donde se amalgama el rancho y el futbol como manifestaciones del cuerpo.

No se, quizas, despues de dar este par de claves, es posible, no es seguro, pero tampoco es demasiado importante, pero tal vez digo, se puede intuir a que alude la imagen. Valga reiterarla para colocarla como conclusion de mi provocacion.

La belleza es un rancho colgado de la ultima piedra donde florece el abismo, acomplejado por su falta de historia, mientras mira con sorna y de reojo, el baile sistematico de la pelota, mientras disfruta el concierto anomalo de los ecos como la eyaculacion mas acabada de la muchedumbre orgiastica, cuyo sabor es de celebracion y derrota, en el devenir de un juego de futbol. Simultaneamente, el juego lanza una sonrisa porque en las multiples gradas rebosadas de espejos se confunde sin cesar el rostro del rancho con las marcas del juego. Se sonrie porque el campo, su seguridad ontologica es una circunstancia y a veces, todo lo que el percibe es el rostro de una mujer, un balon, una carrera, un ladrillo a medio hacer. A veces, se queda sonando con el rancho y son los momentos que las gradas no reflejan sino huelen, a veces todo se disuelve y es el rancho que es penetrado por el campo de futbol y se hace una amalgama de fluidos donde los cuerpos se trasvasan y los espejos danzan para darle vida a la samba y a los entierros.

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Jonatan Alzuru Aponte--Profesor de Filosofia de la Universidad Central de Venezuela.
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Author:Alzuru Aponte, Jonatan
Publication:Revista Estetica
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2012
Words:4085
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