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Aproximacion a la nocion de philosophia en la obra de Alberto Nagno.

Resumen: Alberto Magno designa una division tripartita para la filosofia, en la cual la "filosofia real" se encuentra compuesta por la fisica, la matematica y la metafisica, dispuestas de este modo secundum ordinem doctrinae. El saber metafisico constituye el saber mas excelso y es denominado scientia divina, que se articula con la teologia a modo de una gradacion de distintos estadios de inteligibilidad, y pone de manifiesto el problema dialectico fe-razon.

Palabras clave: metafisica, razon, fe, teologia.

An approach to the concept of philosophia in Albert the Great's work

Abstract: Albert the Great establishes a tripartite division for philosophy, in which "real philosophy" is comprised of physics, mathematics and metaphysics, organized secundum ordinem doctrinae. Metaphysics constitutes the most sublime knowledge, and is called scientia divina. It articulates with theology in the manner of a grading of different levels of intelligibility, and which reveals the dialectic problem between faith and reason.

Keywords: metaphysics, reason, faith, theology.

En el conjunto de obras del maestro dominico se resalta, en primer lugar, el gran interes del autor por asimilar y comentar el corpus aristotelicum, de modo de introducirlo al auditorio medieval que, hasta ese momento, se presenta fundamentalmente en clave platonica. En segundo lugar, sin embargo, se resalta la intencion albertina por desarrollar el pensamiento neoplatonico-cristiano presente principalmente en el pseudo-aristotelico Liber de causis y en las obras del Pseudo-Dionisio. De modo que confluye, en la obra de Alberto Magno, diversidad de lenguajes, como tambien distintos modos simultaneos de tratar una misma cuestion. "En este sentido --afirma Pablo Sicouly-- se ha hablado de una 'combinacion productiva' o de una 'integracion en tension' de ambas tradiciones doctrinales en su obra" (1). Por otra parte, se pone de manifiesto su intencion de dar a conocer a los letrados medievales la totalidad de los conocimientos en filosofia y ciencias, ya sea sus propios pensamientos y conjeturas, como tambien la enciclopedia de conocimientos que el conjunto humano habria adquirido hasta el siglo XIII (2).

Intentaremos realizar, en el siguiente trabajo, una aproximacion a la nocion de philosophia que se encuentra presente en el pensamiento del maestro dominico, para lo cual deberemos analizar fundamentalmente las obras de la Physica, la Metaphysica, la Summa Theologiae y el Super Dyonysium De divinis nominibus. Hemos seleccionado estos textos pues consideramos que son los mas pertinentes en lo que concierne a la presente tematica de estudio, habiendo desechado otros, tales como el De causis et processu universitatis a prima causa, que esperamos poder estudiarlos en futuros trabajos.

A continuacion, abordaremos la tematica en dos momentos: uno primero en donde desarrollaremos la division tripartita de la filosofia y las caracteristicas principales del saber metafisico; y uno segundo en donde nos ocuparemos de analizar cual es el real alcance de la metafisica, como tambien de que modo se articula el saber filosofico conel teologico, problema que estara sujeto a la cuestion dialectica fe-razon. Asimismo, a lo largo de este articulo, se hara patente la tension mencionada entre ambos sistemas: el sistema aristotelico y el sistema neoplatonico-cristiano.

1. DIVISION TRIPARTITA DE LA FILOSOFIA

Alberto Magno establece una division triadica para la filosofia (3). Por un lado, se encuentra la filosofia racional entendida como el area de la logica y del ente de razon; por otro lado, se encuentra la filosofia real subdividida, a su vez, entisica, matematica y metafisica; y por ultimo, se encuentra la filosofia moral que comprende el area de la etica y del comportamiento humano.

"La 'filosofia real' --sostiene el maestro dominico-- [...] no es causada en nosotros por obra nuestra, como si es causada la 'ciencia moral' [filosofia moral], sino mas bien es causada en nosotros por obra de la naturaleza" (4). La distincion albertina entre filosofia real y filosofia moral respecto al origen de una y otra disciplina revela la signiente cuestion: mientras la etica surge a partir de la moralidad misma de los actos humanos, la triada de la filosofia real surge a partir de la naturaleza misma que se muestra, una veces con forma de ente movil, otras veces con forma de figura geometrica, y otras con forma de huella divina, que sera tarea del filosofo encargarse de rastrearla y hallarla.

a) Los tres grados del saber

La filosofia real, o tambien denominada scientia theorica, lejos de ocuparse de las intentiones secundas (5) o de los actos humanos, se encarga de estudiar el ser in rerum natura (6). La fisica, la matematica y la metafisica constituyen tres niveles de inteligibilidad y de ascenso al ser en cuanto ser. La fisica se encarga del estudio del mundo natural y del ente movil en tanto que abstrae de los entes su materia particular y se queda con su materia sensible. La matematica, en cambio, se encarga del estudio del ente natural, abstrayendo de este, tanto su materia particular, como su materia sensible, y quedandose tan solo en la consideracion de la materia inteligible, es decir, en la extension como tal. La matematica, ademas, se encuentra compuesta por las cuatro ciencias del quadriviurn: la aritmetica, la geometria, la astronomia y la musica (7). La metafisica, por ultimo, constituye la autentica filosofia real, o si se prefiere constituye la filosofia maximamente real, la cual siendo filosofia primera, ya separada de toda materia, es denominada scientia divina.

Ahora bien, con respecto a la ordenacion de estos tres niveles de abstraccion, Alberto Magno propone lo signiente (8): secundurn ordinem rei, en primer lugar hallamos al saber metafisico puesto que se encarga de estudiar la substantia separata (9) que, en si misma, es de naturaleza inmaterial e inmovil, e implica que el modo de concebirla responda a esta doble naturaleza. En segundo lugar, se encuentra el saber matematico cuyo objeto, en si mismo, posee materialidad y movimiento, pero el modo de concebirlo se logra abandonando ambas dimensiones, y quedandose tan solo con la materia inteligible. Por ultimo, el tercer lugar corresponde al saber fisico, cuyo objeto tambien posee en si mismo materialidad y movimiento, pero el modo de concebirlo se produce abstrayendo del ente su materia particular. Ademas, sostiene Alberto Magno, secundum ordinem scibilis, el ultimo lugar tambien corresponde a la ciencia fisica puesto que su objeto se constituye por aquella realidad que es menos cognoscible en si misma (10).

Sin embargo, secundum ordinem doctrinae, en el primer lugar se encuentra la disciplina fisica por cuanto su objeto constituye aquella realidad que es mas facil de conocer para nosotros. Comenzamos desde lo que nos es mas facil de conocer hacia lo que nos es mas dificil de conocer, y en este sentido nos encontramos primero con la fisica, luego con la matematica y finalmente con la metafisica. Pero lo mas facil de conocer para nosotros es lo menos cognoscible en si mismo, y de la misma manera lo mas dificil de conocer para nosotros es lo mas cognoscible en si mismo (11).

Por otra parte, los tres grados de abstraccion, segtin Alberto Magno, no son mas que la realizacion de los sentidos, la imaginacion y el intelecto. La fisica, por ejemplo, se construye a partir de la utilizacion de los sentidos, la imaginacion y el intelecto; la matematica a partir de la imaginacion y el intelecto; y la metafisica a partir de la sola inteligencia (12). Y de esta manera, nuevamente, partimos de lo mas facil y basico para nosotros para llegar a lo mas dificil y complejo. "Y por esto, tambien, nosotros nos estamos ocupando de las partes de la filosofia: en primer lugar, con la ayuda de Dios, completaremos la ciencia natural; despues, hablaremos de toda la matematica; y finalizaremos nuestra intencion con la ciencia divina" (13).

De esta maneta, entre las partes de la filosofia real, Alberto Magno sostiene que la metafisica o filosofia primera goza de una significativa superioridad con respecto a la fisica y la matematica. Mientras la fisica, por ejemplo, se ocupa de la naturaleza en tanto estudia "el movil en cuanto al lugar, el movil en cuanto a la forma y al lugar, o el cuerpo simple o mixto" (14); la metafisica se ocupa mas bien de la naturaleza en tanto busca en ella a aquel que es universali subiectum (15). La metafisica, o tambien denominada transphysica, que "se fundamenta en los principios del ser, y trasciende el ser llamado 'fisico'" (16), es accesible para el conocimiento humano gracias al saber de la fisica y la matematica, en tanto estos le permiten al filosofo ascender por los distintos niveles de inteligibilidad. Mas aun, "estas especulaciones y directivas son grados para la contemplacion de Dios" (17), es decir, las especulaciones fisicas y matematicas constituyen estadios por medio de los cuales el hombre finalmente es capaz de alcanzar el saber metafisico y teologico, y asi es capaz de contemplar a Dios.

Asimismo, la metafisica es denominada scientia divina puesto que "todas esas cosas [de las que esta ciencia se ocupa] son divinas, mejores y primeras" (18). "Pues el ser que esta ciencia considera [...] se percibe como la primera emanacion de Dios y como lo creado primero, ante lo que no es creada otra cosa. Entonces, estas [la fisica, la matematica y la metafisica] son tres ciencias especulativas y, entre estas teoricas, la mas excelsa es esta divina" (19). De modo que el objeto de la metafisica corresponde al ente en cuanto ente, como tambien al esse en cuanto constituye lo que es creado en primer lugar, o en cuanto constituye la primera emanacion divina. Esta primera consideracion es tomada por Alberto de Avicena, mientras que la segunda es tomada del Liber de causis. La cuestion sobre el esse constituye una tematica fundamental en la obra albertina en tanto este es concebido como actus essentiae (20). Aqui se hace patente la coexistencia de las dos tradiciones de pensamiento que confluyen en la doctrina albertina: la tradicion neoplatonica y la tradicion aristotelica (21).

La metafisica, por otra parte, es la encargada de probar su objeto de estudio a partir de la busqueda de los principios del ente, en cambio la fisica y la matematica simplemente suponen su objeto como ya existente. Ademas, el saber metafisico no solo se encarga de conocer los principios del ser, sino tambien de determinar los objetos y principios de las demas ciencias (22). De modo que mientras la fisica supone el ser del cuerpo movil y la matematica supone el ser de la cantidad continua y discreta, la filosofia primera es la que da prueba de los principios del ser, y asi sostiene a las otras ciencias, siendo su sujeto y principio (23). La ciencia divina o metafisica, entonces, se caracteriza por fundar el sujeto, las propiedades y principios de rodas las otras ciencias, sin ser ella misma fundada por otras (24).

La especulacion de la metafisica se encuentra dirigida a la realidad divina, a diferencia de la especulacion de las otras ciencias que se refieren a lo que es continuo y temporal. Por esta razon, "[las especulaciones metafisicas] son admirables por su altura, y nobles por su dignidad y divinidad" (25). Y por esto, ademas, el objeto de la metafisica solo puede ser conocido por el intelecto humano en la medida que es tambien un intelecto divino, o en la medida que lo divino existe en el (26). "La metafisica es una ciencia universal que especula sobre el ente en cuanto ente. Pero las otras dos [la fisica y la matematica] son ciencias particulares, que no especulan sobre el ente en cuanto ente, sino sobre algunas partes del ente: del sujeto cuantitativo y del sujeto cuantitativo y movil" (27). La metafisica, pues, ciencia universal, constituye el conocimiento mas excelso y es, al mismo tiempo, sosten de las demas ciencias, las cuales a ella se ordenan (28).

b) El proceder de la filosofia

Segtin Alberto Magno, "es propio del filosofo que lo que dice, lo diga con la razon" (29), y decir con la razon no es otra cosa que especular, accion propia de la filosofia. El saber filosofico no se ocupa de investigar sobre cosas concretas, que son fundamentadas en la experiencia mediante una demostracion empirica. Por el contrario, el saber filosofico recurre a la utilizacion de silogismos y demostraciones racionales, que se abstraen de las naturalezas concretas. De esta manera, afirma Alberto Magno, "la filosofia no puede tratar de cosas concretas [...] No se pueden hacer silogismos sobre naturalezas concretas, de las que solo la experiencia da certeza" (30). Y, sin embargo, el conocimiento filosofico encuentra su fundamento ultimo en las cosas mismas creadas. Por ello, la filosofia se constituye saber teorico en tanto se encarga de buscar la verdad que se encuentra presente en las cosas (31).

La disciplina filosofica procede en forma analitica, afirma Alberto Magno, por cuanto parte de lo causado para llegar a la primera causa del ser, parte de lo que es compuesto para acceder a lo que es simple (32). Asimismo, para poder realizar cualquier conocimiento, el filosofo debe aplicar los primeros principios evidentes, tales como el principio de no contradiccion y el principio del tercero excluido.

Pablo Sicouly sostiene que, en el pensamiento albertino,

"[...] la filosofia tiene la funcion de descubrir en los seres los rastros del pensamiento creador de Dios y de remontarse a traves de los diversos grados de inteligibilidad, hacia El, Causa primera de todo ser y de toda inteligibilidad. Por otro lado, se pone de manifiesto el limite de la Filosofia primera respecto de las verdades divinas que superan la capacidad del intelecto humano y que son objeto de una nueva luz noetica de orden superior" (33).

Como vemos, el maestro dominico recurre a la tematica de la luz presente en el neoplatonismo, en Agustin de Hipona, y en el Pseudo-Dionisio para explicar el conocimiento y sus grados, al mismo tiempo que utiliza un lenguaje propiamente aristotelico. Si bien mas adelante volveremos a la cuestion sobre la iluminacion para analizarla con mayor detenimiento, basta decir, por ahora, que es tarea de la filosofia descubrir las huellas de Dios en la creacion, de modo de poder ascender hacia el ultimo grado de conocimiento, que es la contemplacion divina (34).

Por ultimo, tal como mencionamos al inicio de este trabajo, el maestro dominico sostiene que una autentica filosofia "solo puede hacerse a partir de ambas ciencias filosoficas, la de Aristoteles y la de Platon" (35). De modo que una filosofia que unicamente defienda y adopte el platonismo, tal como ocurrio en los primeros siglos del medioevo, sera una filosofia de caracter incompleto, pues carecera de multiples consideraciones verdaderas sobre el ser, de un modo distinto y adecuado para filosofar, y de un lenguaje significativo que permita nombrar los distintos aspectos de lo real. Y esto mismo vale para todo aquel que desee construir una filosofia que unicamente defienda y adopte el aristotelismo. No obstante, en In IV libros Sententiarum, Alberto Magno considera al aristotelismo como autentica autoridad en lo que respecta a temas filosoficos, al mismo tiempo que considera al agustinismo como autoridad en temas teologicos (36).

2. ALCANCE DE LA METAFISICA Y SU RELACION CON LA TEOLOGIA

Habiendo examinado la concepcion albertina de philosophia y habiendo mencionado, asimismo, algunas de las principales caracteristicas del saber metafisico, nos encargaremos ahora de investigar cual es el real alcance de la metafisica, y de que modo esta se relaciona con la teologia. Ante esta cuestion, habremos de ocuparnos del ya conocido problema de la dialectica fe-razon.

En primer lugar:

"Hay dos modos de Revelacion, un modo es por la luz connatural que existe en nosotros, y este modo de revelacion es para los filosofos. Pero esta luz existe [en nosotros] gracias a la primera luz de Dios, como dice Agusun en el libro De Magistro, y como tambien se demuestra en el Liber de causis. La otra luz se encuentra dirigida hacia lo supramundano y se eleva sobre nosotros. Y a traves de esta luz se revela esta ciencia [la teologia]" (37).

De esta manera, segun Alberto Magno, razon y fe constituyen dos estadios de luz referidos a dos clases distintas de conocimiento. El primer estadio es natural al hombre, y es a traves de cual el filosofo es capaz de conocer. Esta luz se identifica con la razon o con el saber natural, y participa de la luz divina en tanto ha sido creada por esta. El segundo estadio corresponde a la fe, a traves de la cual Dios le revela al hombre el saber de la teologia y todo lo que atafie a las cuestiones divinas. Esta luz no se identifica con un saber natural, sino con un saber sobrenatural que se encuentra por encima de la razon.

a) El intelecto divino como fuente y meta de toda inteleccion

En primer lugar, Alberto Magno sostiene:

"Nada a no ser intelectual es el intelecto divino, en la medida que el mismo es luz y causa de todas las cosas inteligibles, y por el poseemos la ciencia divina. Y esto es lo que afirma el Salmo (XXXV, 10): 'En tu luz veremos la luz'. [...] Y por esto, Averroes afirma que aquello cognoscible, lo que todos los hombres desean conocer por naturaleza, es el intelecto divino, segun tiene una primera influencia sobre todas los seres inteligentes y sobre todas las cosas inteligibles, confiriendo a los dotados de inteligencia una virtud, por la cual pudieran inteligir, e iluminando las cosas inteligibles, por la cual estas pudieran dirigir el intelecto hacia el acto de conocer. Y esto es lo que afirma Dionisio en el libro De divinis nominibus (cap. IV), que 'el intelecto divino se difunde a traves de todos los ordenes intelectuales'" (38).

El intelecto divino, entonces, posee una naturaleza puramente intelectual, y no hay nada que sea ni mas inteligente ni mas inteligible que el. Por ello, la famosa sentencia aristotelica es interpretada por Alberto Magno en el sentido de que aquello que todo hombre desea naturalmente conocer es el intelecto divino. Pues este, siendo maximamente luz, es lo mas cognoscible en si mismo, aunque constituye lo mas dificil de conocer para el hombre, como mencionamos en la primera seccion del trabajo. De modo que, en la contemplacion del intelecto divino, culmina y descansa todo deseo de conocer del hombre puesto que alli se enfrenta con lo primero y maximamente cognoscible. El intelecto divino, por tanto, es el lugar de reposo del entendimiento humano.

Por otra parte, en el texto que hemos citado, Alberto Magno sosuene que la luz del intelecto divino, con su iluminacion, causa la inteligibilidad de las cosas, como tambien causa la inteleccion en los seres dotados de razon; inteleccion que es, al mismo tiempo, impulsada por la propia luz que existe en las cosas inteligibles. Y si Dios ha conferido luz, tanto a los seres inteligentes, como a las cosas inteligibles, en verdad Dios se encuentra presente y se expande (expandir) a traves de toda condicion intelectual, ya sea a traves de los seres inteligentes, como de las cosas inteligibles: Dios se presenta, pues, como fuente de todo conocimiento. De esta manera, entonces, interpreta el maestro dominico el Salmo XXXV, 10: Dios ilumina la totalidad de su creacion, de modo que en su luz, y a traves de su luz, vemos toda otra luz.

b) Los grados del saber: de la oscuridad bacia la luz

La vision albertina del conocimiento bajo la dimension de la luz, asimismo, encierra una consecuente gradacion en niveles del saber, tal como hemos explicado anteriormente. De esta manera, Alberto Magno sostiene:

"El intelecto humano [...] esta unido a la imaginacion y a la sensibilidad. Y por esto, comienza [a conocer] a partir de la luz que esta mezclada con las tinieblas, y por separacion [...] llega a lo claro inteligible, y esto es como la vision de la lechuza en su inspeccion. Pero gracias a que el conocimiento de lo preexistente robustece mucho a su propia luz, y gracias al empeno, [el intelecto humano] conoce aquello que la vision del ave nocturna no puede conocer: llega, pues, desde el intelecto oscuro a la luz clara, y desde la luz clara llega por la vista conjunta a la luz mas pura, y ascendiendo por grados finalmente [alcanza] la fuente de la luz, tal como el aguila que contempla la luz en la rotacion del sol. Y esto es la maxima felicidad, y aqui finaliza el deseo por el cual todos los hombres por naturaleza desean saber. Pues estas cosas contemplables son de naturaleza muy evidente [...] y por si mismas son causa de la evidencia de todas otras cosas" (39).

El fragmento citado manifiesta la gradacion del conocimiento bajo la caracterizacion de la luz: el intelecto humano comienza a construir el castillo de sus conocimientos a partir de la inteleccion de aquellas cosas que encierran un haz de luz y de oscuridad. Luego, el intelecto humano comienza a ascender por los distintos estadios de luminosidad, separandose (separatio) de la oscuridad lentamente y quedandose con lo puramente inteligible. Finalmente, el camino de ascenso del intelecto culmina en la contemplacion de Dios, maxima luz y fuente de toda inteligibilidad; maxima evidencia y fuente de toda otra evidencia. Esta contemplacion esta dada gracias a la luz sobrenatural de la fe, por medio de la cual Dios le revela al hombre el saber de la teologia.

La lechuza, animal incapaz de ver a la luz del sol, logra finalmente transformarse en un aguila, que puede alcanzar un vuelo de gran altura, y que lejos de enceguecerse por la brillantez del dia, es capaz de mirar directamente al sol en todo su esplendor. El deseo de todo hombre por conocer descansa en el estrato final de esta gradacion, es decir, en la mismisima contemplacion del intelecto divino, lo que constituye la verdadera felicidad para el hombre.

La tarea del filosofo es lograr transitar este ascenso que se configura en nueve estadios. Y para ello, debe partir de las huellas divinas que se encuentran presentes en el universo creado, para elevarse por encima del saber natural, y alcanzar asi el conocimiento de la realidad sobrenatural. Los distintos grados de inteligibilidad, tal como ya hemos explicado, no se inician en lo mas cognoscible en si mismo, sino en lo mas facil de conocer para el hombre; la gradacion comienza en lo mas oscuro y culmina en lo mas luminoso. De rodas formas, el conocimiento de la realidad divina es propio del intelecto humano que, afirma Alberto en clave aristotelica, posee una cierta naturaleza divina. Y, sin embargo, le significa una gran dificultad y esfuerzo conocer aquella realidad, en tanto debe avanzar por un camino que, en clave platonica, podriamos denominar camino escarpado.

Con respecto a la cuestion sobre la felicidad, se podria entender que, en la consideracion albertina, la contemplacion de Dios, o mas bien la "bienaventuranza intelectual" (40), implica una suerte de "deificacion" (41) para el hombre. El escarpado ascenso por el que el hombre debe transitar culmina, de alguna manera, con una especie de divinizacion del intelecto humano, por medio de la cual logra establecer una infima union con Dios a traves de la gracia. La "bienaventuranza intelectual", por tanto, implica el reposo de la inteligencia en el intellectus divinus, reposo que le significa una "transformacion mistica de la razon" (42).

Una vez mas, pues, se hacen patentes las influencias aristotelicas y neoplatonicas que confluyen en el pensamiento de Alberto Magno. Por un lado, el maestro dominico recoge las palabras iniciales del primer libro de la Metafisica y considera que el deseo del hombre por conocer culmina en el acto contemplativo de Dios, y que en esta contemplacion radica su felicidad. Por otro lado, la imagen del sol que con sus rayos ilumina a la totalidad de las cosas y causa la inteligibilidad en ellas es claramente heredada del neoplatonismo. Y, por ultimo, la cuestion gnoseologica sobre el ascenso por distintos grados de inteligibilidad y luminosidad es tambien tomada de las doctrinas agnstinianas y del Pseudo-Dionisio.

c) Articulacion entre filosofia y teologia

Si bien la metafisica es denominada scientia divina en tanto constituye el conocimiento mas alto correspondiente a la luz de la razon o al saber natural, y si bien el intelecto humano es en cierta medida de caracter divino, el conocimiento de Dios es posible gracias a una luz sobrenatural que permite un "contacto noetico con la Verdad primera y la beatitud increada" (43); contacto que implica para el hombre su "transformacion mistica de la razon", como recien mencionamos. Esto es: el intelecto humano, que de por si posee una suerte de dimension divina, es capaz de alcanzar el conocimiento de la divinidad gracias a su luminosidad natural, gracias al empeno y ascenso por los distintos grados de inteligibilidad, como tambien gracias a la indefectible luz de la fe, que eleva a la razon y le permite comprender aquello que sele escapa naturalmente. De modo que el conocimiento de la realidad divina no se alcanza unicamente por medio de la luz de la razon, ni tampoco unicamente por medio de la luz de la fe, sino que es necesario el ejercicio de ambas formas de conocimiento.

El saber filosofico, por tanto, se encuentra limitado en el conocimiento de las verdades divinas pues parte de ciertas pruebas naturales y afirma del ente en cuanto ente que es causa primera de todo lo existente, como tambien causa primera del conocimiento; ademas enumera las diversas propiedades del ente. Mas aqui la filosofia concluye definitivamente su indagacion. El modo analogico de la inteligencia especulativa acaba su reflexion cuando alcanza el conocimiento de ciertas propiedades del primer ente, pues las singularidades propias de Dios no se reducen a las propiedades alcanzadas por la sola luz de la razon natural. Por ello, es necesaria la existencia de la luz sobrenatural de la fe, a traves de la cual sele revela al hombre la ciencia teologica, que ilumina a la inteligencia para alcanzar el conocimiento de las verdades divinas. Mas aun, Alberto Magno califica de "insegnro" (44) al conocimiento filosofico de Dios en tanto el intelecto humano no es capaz de comprender el atributo o propiedad que le adjudica a la realidad divina.

Por esta razon, es importante que la filosofia se encuentre "anclada" (ancillatur) (45) en la teologia, es decir, es necesario que la razon se encuentre iluminada por la luz de la fe, si pretende referirse a las verdades divinas. De lo contrario, caminara insegura por tierra desconocida. No obstante, si bien el verbo ancillor denota una cierta relacion de absoluta subordinacion (esclavitud) de la filosofia respecto a la teologia, Alberto Magno destaca que tanto un saber como el otro poseen una dignidad que les es propia dada por lo intransferible de sus objetos y metodos (46).

Asi, el maestro dominico rechaza aquella tesis de la doble verdad que, por lo demas, fue atribuida incorrectamente a Averroes. Esta tesis ponia de manifiesto que:

"[...] la verdad teologica, la verdad de la fe, estaria completamente inmunizada contra cualquier examen racional; el filosofo como tal podria dejarse inducir con toda tranquilidad a conclusiones hereticas, mientras su razon este de acuerdo con las mismas y mientras como cristiano creyente siga las ensenanzas de su Iglesia" (47).

Por el contrario, el maestro dominico sostiene que la filosofia puede alcanzar verdades acerca de la realidad divina en la medida en que esta se encuentra iluminada por la teologia. De todas formas, es imposible que haya contradiccion entre fe y razon, afirma Alberto Magno (48). Si Dios ba creado al mundo para que sea conocido mediante la ciencia y la razon del hombre, como tambien nos ha revelado la verdad sobre todas las cosas para que sea conocida mediante la teologia y la fe, luego es imposible que haya contradiccion alguna entre fe y razon, teologia y ciencia, pues todas estas provienen de Dios mismo. Por tanto solo existe una verdad posible, que conocemos por medio de la luz de la fe y por la luz de la razon iluminada por aquella. Teologia y filosofia, pues, tal como explica Alain de Libera (49), se articulan al modo de una teologia cristiana y una teologia filosofica, o mas bien al modo de una sapientia christiana y una sapientia mundana.

d) La teologia como scientia affectiva

Una de las caracteristicas del saber teologico es la instancia negativa en lo que respecta al conocimiento de Dios (50). La via negativa, tomada por Alberto del Pseudo-Dionisio, implica la posibilidad de atribuir a Dios determinadas propiedades a partir de la negacion de las propiedades de las creaturas. Por esto, por ejemplo, podemos decir de Dios que es incorporeo por comparacion con las criaturas corporeas, mas no podemos explicar de que modo es incorporeo. No obstante, si bien el saber teologico incluye una instancia negativa que es desarrollada principalmente a partir de los datos aportados por el saber metafisico, tambien incluye la confirmacion y transfiguracion de rales datos, a traves de la cual los ubica en una unidad de conocimiento superior, sostiene Edouard Weber (51).

Ademas, la teologia es concebida por Alberto Magno como scientia affectiva por cuanto responde a la verdad y el bien que el hombre busca y que se encuentran presentes en la realidad divina. A diferencia del caracter especulativo del saber metafisico, la teologia se caracteriza por poseer una dimension de indole prictica, pues ensena al hombre que camino debe seguir para conducirse a Dios. No obstante, segtim el maestro dominico, la disciplina teologica trasciende la division aristotelica entre ciencia teorica y practica puesto que, en verdad, el objeto de la teologia propiamente recoge tanto las consideraciones sobre la verdad como las consideraciones sobre el bien, y reconoce que unas son inseparables de las otras. A partir de la luz noetica de la fe se realiza y constituye el saber teologico, que se concibe como un saber superior al metafisico (52), y que responde al affectus propio del hombre.

Lejos de ser concebida como una especie de creencia irracional, Alberto Magno le adjudica a la fe una dimension intelectual por la cual es capaz de elevar e iluminar al entendimiento humano y de lograr, asi, su deificacion o transformacion mistica, que no es otra cosa que la autentica contemplacion de Dios o reposo del intelecto humano en el intelecto divino. En este sentido, Pablo Sicouly afirma:

"La fe, entonces, juega el papel de una luz noetica infusa, procedente de la Verdad primera, a modo de principio epistemologico que trasciende el nivel racional, aunque sigue siendo de orden intelectivo. El intelecto del creyente y del teologo se hace capaz, a traves de la luz de la fe y del estudio, de contemplar la verdad primera como con la mirada del aguila, permaneciendo y 'hallando su reposo' frente al sol" (53).

El affectus, por tanto, no debe entenderse como pura volicion o afectividad irracional, ni tampoco debe considerarse que la scientia affectiva no constituye una autentica ciencia por responder a un orden affectivo, como podria desprenderse de una doctrina voluntarista, o bien de la escuela franciscana (54). Por el contrario, la luz sobrenatural de la fe posee una dimension intelectual superior a la razon. Y la scientia affectiva "apunta a subrayar el caracter 'integral' y escatologico de la Teologia como ciencia, ordenada a la union con Dios de todo el hombre (intellectus y affectus), como meta escatologica (in patria) y aun ya in via como incoacion de la vision bienaventurada" (55).

La teologia, por tanto, procura integrar tanto el affectus del hombre como su intellectus, se constituye autentica ciencia y conduce al hombre a Dios, en todas sus dimensiones. Y por ello, sostiene Alberto Magno, el fin de la teologia

"[...] es reunir el intelecto, el afecto y todo el ser, con el fin, en la medida en que es fin beatificante. Y, por esto, esta ciencia propiamente es afectiva, esto es, [es una ciencia] de la verdad que no se separa del contenido del bien, y por esto colma no solo al intelecto sino tambien al afecto" (56).

3. CONCLUSIONES

A lo largo de este trabajo, hemos intentado aproximamos a la nocion albertina de philosophia, analizando, en primer lugar, su division tripartita en filosofia moral, filosofia racional y filosofia real.

Hemos senalado, por otra parte, que la llamada filosofia real se encuentra constituida por la fisica, la matematica y la metafisica. Este orden corresponde a tres grados de abstraccion que se inician en lo mas cognoscible para el hombre y concluyen en lo menos cognoscible para el.

La metafisica constituye el saber mas alto que la razon natural es capaz de alcanzar, y se la denomina scientia transphysica o scientia divina. Su objeto de estudio es diverso: se ocupa tanto del analisis del ente en cuanto ente y sus principios, y del ente en tanto causa primera de todo lo real y de todo conocimiento, como tambien del ente como substantia separata, y del esse como una primera emanacion de Dios.

De esta misma manera, hemos desarrollado la cuestion sobre la dialectica fe-razon: mientras la razon constituye una luz connatural al hombre a traves de la cual le es revelada la filosofia, la fe es una luz sobrenatural y superior por medio de la cual sele revela al hombre la ciencia teologica. Ambas luces existen en el hombre gracias a la participacion de este en el intelecto divino, que es la luz por excelencia. La luz divina, pues, que ilumina a la totalidad de las cosas y a los seres inteligentes, hace posible la inteligibilidad de las cosas como tambien la capacidad de conocer para aquellos seres dotados de razon.

El hombre debe transitar y ascender por los distintos niveles de inteligibilidad, comenzando por aquel que sele presenta mayormente luminoso, para alcanzar aquello que sele presenta mayormente oscuro. La tarea del filosofo consiste en emprender dicho asenso, partiendo de las huellas divinas que se encuentran presentes en el universo creado.

A partir de la conocida tesis aristotelica de Metafisica I, Alberto Magno sostiene que el deseo de todo hombre por conocer culmina finalmente en la contemplacion de la inagotable fuente de luz. La ciencia teologica, que colma tanto el intellectus como el affectus del hombre, permite el conocimiento de Dios por medio de una luz noetica infusa. Esta ultima posee una dimension intelectiva que le permite al hombre recoger las verdades filosoficas y asimismo ubicarlas en una dimension de conocimiento superior. Esto se logra, primero a partir de una via negativa, y luego a partir de la transfiguracion de aquellas verdades, logrando finalmente una definitiva "transformacion mistica de la razon".

La felicidad, o tambien llamada "bienaventuranza intelectual", consiste en que, abandonada la mirada de la lechuza o del filosofo, la renovada mirada del aguila es capaz de impactar directamente en el sol brillante. El camino de ascenso por los distintos grados de luminosidad manifiesta, finalmente, la superioridad del saber teologico por sobre el filosofico, como tambien la necesidad de este ultimo por encontrarse iluminado y anclado en el primero.

Por ultimo, a traves de los diversos elementos senalados, se ba hecho patente en este trabajo el interes del maestro dominico por hallar una real unidad entre el sistema aristotelico y el sistema neoplatonico-cristiano. Asimismo, Alberto Magno ha pretendido entablar una relacion articulada entre la ciencia filosofica y la teologica. Sin embargo, los medievalistas discuten acerca de si se ha planteado a lo largo de la obra albertina una relacion armonica o, por el contrario, una relacion tensa entre ambos saberes.

Por mi parte, concuerdo con el planteo de Edouard Weber (57), quien entiende que la relacion tensa planteada en In IV libros Sententiarum es presentada de un modo mas armonico en las posteriores obras, produciendose una verdadera integracion entre ambos saberes en los comentarios al Corpus Dionysiacum. De esta manera, tal como sostiene Main de Libera, "la filosofia segun Mberto es una teiologia (theiologie) solidaria del universo de la cosmologia grecoarabe, su teologia una teologia de Dios revelado, creador y unico fruible" (58).

RECIBIDO: JULIO DE 2010/ACEPTADO: MARZO 2011

(1.) P. SICOULY, O.P., Filosofia y teologia en San Alberto Magno, comentador del Corpus Dionysiacum. Nuevas perspectivas a la luz de algunos estudios recientes, "Studium. Filosofia y Teologia" 5 (2002) 23.

(2.) Cfr. P. MANDONNET, Albert le Grand, en A. VACANT (ed.), Dictionnaire de Theologie Catholique contenant l'expose des doctrines de la theologie catholique, leurs preuves et leur histoire (Librairie Letouzey et Ane, Paris, 1909). Tambien ver J. A. WEISHEIPL, The Life and Works of St. Albert the Great, en J. A. WEISHEIPL (ed.), Albertus Magnus and the Sciences: Commemorative Essays 1980 (Pontifical Institute of Medieval Studies, Toronto, 1980) 13-51. Sugiero ver, ademas, S. BALDNER, "St. Albert the Great: Life and Work", conferencias dictadas en Blackfriars Hall, Oxford, Trinity Term 2006 (Undergraduate Course) 1-10.

(3.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Physica. Opera Omnia IV,, 2 vols. Ed. E Hossfeld (Aschendorff, Munster, 1987-93). Libro I, tratado I, cap. 1. Tambien se puede consultar Philosopbia Pauperum, Primera parte, cap. 1.

(4.) ALBERTUS MAGNUS, Physica, Libro I, tratado I, cap. 1.

(5.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica. Opera Omnia XVI, ed. B. Geyer (Aschendorff, Munster, 1960). Libro I, tratado I, cap. 1: "Scientiae logicae non considerant ens et partem entis aliquam, sed intentiones secundas circa res per sermonem positas".

(6.) Ibidem.

(7.) Ibidem.

(8.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Physica, Libro I, tratado I, cap. 1: "Inter vero partes filas prima quidem secundum ordinem rei est quae est universalis de ente secundum quod est, quod non concipitur cum motu et materia sensibili secundum se et secundum sua principia, nec secundum esse, nec secundum rationem, et haec est philosophia prima quae dicitur metaphysica vel theologia. Secunda autem in eodem ordine rei est mathematica, quae quidem concipitur curo motu et materia sensibili secundum esse, sed non secundum rationem. Ultima autem est physica, quae tota secundum esse et rationem concipitur cum motu et materia sensibili".

(9.) Ibidem.

(10.) Ibidem: "Est enim ipsa (physica) ordine sui quaesiti et scibilis ultima; sed tamen ordine doctrinae est prima. Doctrina enim non semper incipit a priori secundum rem et naturam, sed ab eo quo facilior est doctrina. Constar autem quod humanus intellectus propter reflexionem quam habet ad sensum, a sensu colligit scientiam: et ideo facilior est doctrina ut incipiatur ab eo quod possumus accipere sensu et imaginatione et intellectu quam ab eo quod possumus accipere imaginatione et intellectu, vel ab eo quod accipimus intellectu solo".

(11.) Ibidem.

(12.) Ibidem. Tambien ver, por ejemplo: "Nihil ergo cadit in ratione mathematicorum de materia sensibili, sed potius de materia intelligibili quae est quantitas imaginabilis" (Ibidem).

(13.) Ibidem.

(14.) Ibidem.

(15.) Ibidem.

(16.) ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado I, cap. I: "Namralibus et doctrinalibus iam, quantum licuit, scientiis elucidatis, iam ad veram philosophiae sapientiam accedamns, quae sic perficit intellectum secundum quod divinum quoddam existir in nobis, sicut scientia naturalis perficit eumdem prout est in tempore, et quemadmodum perfectus esta doctrinalibus in quantum ad continuum inclinamr. Omnino enim necesse est perfici intellectum speculativum secundum omnem rationem formae speculativae secundum quam circa verum speculatur. [...] Speculationes istae gradus sunt et manuductiones ad speculationem divinam.[...] Ista scientia transphysica vocatur: quoniam [...] fundatur per principia esse simpliciter, quae transcendut esse sic vocatum physicum. Vocatur antem et divina, quia talia divina sunt, et optima et prima omnibus aliis in esse praebentia complementum. Esse enim quod haec scientia considerat, non accipitur contractum ad hoc vel ad illud, sed potius prout est prima effluxio Dei et creamm primum ante quod non est aliud creatum. [...] Istae igitur sunt tres scientiae speculativae. [...] Inter theoricas autem excellit haec divina".

(17.) Ibidem.

(18.) Ibidem.

(19.) Ibidem.

(20.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado II, cap. 1.

(21.) Cfr. P. SICOULY, op. cit., 25-26.

(22.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Physica, Libro I, tratado I, cap. 1: "Cum ergo ens universale dividatur in principium, et de principio esse, competit primo philosopho quaerere de principiis: et mathematico et naturali competit hoc: quia non haberent viam ad probandum, nisi per ens et differentias enus in quantum est ens: et hoc non considerat nisi primus Philosophus". Tambien ver ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado I, cap. 1. Ademas, puede consultarse I. CRAEMER-RUEGENBERG, Alberto Magno (Herder, Barcelona, 1985) 50-51.

(23.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Metapbysica, Libro I, tratado I, cap. 1: "[...] quod physicus supponit esse corpus mobile: et cum mathematicus supponit esse continuum quantum et discretum, ideo ponit esse, quia ex propriis principiis esse ipsum probare non potest. Sed oportet quod esse probetur ex principiis esse simpliciter: et ideo ista scientia stabilire habet et subjecta et principia omnium aliarum scientiarum".

(24.) Ibidem.

(25.) Ibidem.

(26.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado II, cap. 1. Tambien ver ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado I, cap. 1: "Haec enim speculatio intellectus nostri non existit in eo quod est humanus, sed in eo quod ut divinum quoddam existit in nobis".

(27.) ALBERTUS MAGNUS, Physica, Libro I, tratado I, cap. 1.

(28.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado I, cap. 1: "[...] quod tres sunt scientiae theoricae: et quod ista (metaphysica) inter tres est principalis et stabiliens alias scientias". Tambien ver ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado II, cap. 1: "[...] dicimus illam scientiam esse veram sapientiam, quae per se est scientia".

(29.) ALBERTUS MAGNUS, De mineralibus, Libro II, tratado II, cap. 1.

(30.) ALBERTUS MAGNUS, De Vegetabilibus et Plantis, Libro VI.

(31.) Cfr. I. CRAEMER-RUEGENBERG, op. cit., 42 y 43.

(32.) Cfr. I. CRAEMER-RUEGENBERG, op. cit., 40 y 41.

(33.) P. SICOULY, op. cit., 26.

(34.) Cfr. I. CRAEMER-RUEGENBERG, op. cit., 49.

(35.) ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado V, cap. 15.

(36.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, In II Sententiarum, Distincion XIII, aruculo II, solucion a objecion 5.

(37.) ALBERTUS MAGNUS, Summa Theologiae, Opera Omnia L 34, ed. DSiedler (Aschendorff, Munster, 1978) Libro I, tratado I, q. 4 ad 3 y ad 6.

(38.) ALBERTUS MAGNUS, Summa Theologiae, Prologus. Tambien ver ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro I, tratado 2, cap. 4: "[...] cum omnes homines natura scire desiderent, desiderium sciendi, sicut in tine non stat nisi scientia ista, nec in tota ista stabit aequaliter ad omnia quaesita in ea, sed stabit et omnino quiescet ad universitatis et entis principium et causam primam, quae est intellectus divinus ex se producens universum, cuius totum bonum est in ipso, sicut totum bonum victoriae est in duce exercitus".

(39.) ALBERTUS MAGNUS, Metaphysica, Libro II, cap. 2. Tambien ver Summa Theologiae, Prologus: "Haec etiam scientia [scienua divina] intellectui nostro maxime est applicabilis, et ideo in ipsa rnaxime quiescit anima. [...] Cuius ratio est, quod in nullo scibili quiescit animus, nisi deducat illud ad scibilie primum. [...] Curo igitur iam constet, quod haec scientia est de scibili primo, prout lux luminum est in seipso et relucens in omnibus aliis, constar, quod in ipsa maxime quiescit animus hominis. Et si obiicitur, quod dicit PHILOSOPHUS [in II Metaphysicae], quod dispositio nostri intellectus ad manifestissima naturae est sicut dispositio oculorum vespertilionum ad lumen solis, oculus autem vespertilionis nihil videt in lumine solis, sed fugir ipsum, ergo et intellectus noster manifestissima et prima fugiet et non quiescet in eis: dicimus, quod accidit oculis vespertilionis, inquantum sunt vespertilionis, non inquantum sunt oculi. Oculi quippe herodii aplicantur lumini solis in rota et quiescunt in ipso. Et sic accidit intellectui, inquantum noster est, hoc est curo continuo et tempore, reverberari a naturae manifestissimis et primis. Inquantum autem intellectus est et quaedam natura divina, ut dicit PHILOSOPHUS in X ETHICORUM, nihil adeo convenit ei sicut quiescere in primis [...] AUGUSTINUS in II CONFESSIONUM: 'Fecisti nos, domine, ad te, et inquietum est cor nostrum, donec perveniat ad te'". Por ultimo, sugerimos ver ALBERTUS MAGNUS, Super Dionysium caelesti de Hierarchia. Opera Omnia rol. 36, ed. P. Simon y W. Kubel (Aschendorff, Munster, 1993); y Super Dionysii theologiam Mysticam. Opera Omnia vol. 37, ed. E Simon (Aschendorff, Munster, 1975).

(40.) A. DE LIBERA, Albert le Grand et la Philosophie (Vrin, Paris, 1990) 267-285. Tambien ver P. SICOULY, op. cit., 28.

(41.) ALBERTUS MAGNUS, Summa Theologiae, Libro II, tratado XVI, q. 98, m. 1.

(42.) E. WEBER, L'interpretation par Albert le Grand de la Theologie Mystique de Denys le Ps-Areopagite, en G. MEYER Y A. ZIMMERMANN (eds.), Albertus Magnus. Doctor universalis: 1280/1980 (Walberberger Studien, Philosophische Reihe, Mainz, 1980) 409-419. Tambien ver P. SICOULY, op. cit., 28-29.

(43.) P. SICOULY, op. cit., 34, quien a su vez sugiere E. WEBER, La relation de la Philosophie et de la Theologie selon Albert le Grand, "Archives de Philosophie" 43 (1980) 576-588.

(44.) Cfr. I. CRAEMER-RUEGENBERG, op. cit., 41, quien a su vez sugiere ver ALBERTUS MAGNUS, In II Sententiarum.

(45.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, Summa Theologiae, Libro I, tratado I, q. 6: "Haec autem est theologia, ut dicit Philosophus; omnes ergo [scientiae] ancillantur ad istam, et nulla perfecta ratione libertatis libera est, nisi ista sola, quae ad nihil aliud refertur quod sit extra ipsam".

(46.) Cfr. ALBERTUS MAGNUS, De generatione et corruptione, Libro II, tratado I, cap. 22: "Nihil ad me de Dei miraculis, cum ego de naturalibus disseram". Tambien ver ALBERTUS MAGNUS, Ethica, Libro I, tratado VII, cap. 5: "Si quis nobis obiiciat de virtutibus infusis a Deo, quas theologi praedicant et laudant, dicimus quod nihil ad nos, quia iam non de theologicis, sed de physicis disputamus". Ademas, sugiero ver A. DE LIBERA, op. cit., 37-78.

(47.) I. CRAEMER-RUEGENBERG, op. cit., 44.

(48.) Cfr. S. BALDNER, "St. Albert the Great: Time and Creation", op. cit., 1-2.

(49.) Cfr. A. DE LIBERA, op. cit., pp. 44-47.

(50.) Cfr. I. CRAEMER-RUEGENBERG, op. cit., 45 y P. SICOULY, op. cit., 32.

(51.) Cfr. E. WEBER, La relation cit., 587-588. Tambien ver P. SICOULY, op. cit., 34.

(52.) Cri. ALBERTUS MAGNUS, Summa Theologiae, Libro I, tratado I, q. 5, m. 2 ad 4: "In theologia locus ab auctoritate est ab inspiratione Spiritus veritatis ... In aliis autem scientiis locus ab auctoritate infirmus est et infirmior caeteris: quia perspicacitati humani ingenii, quae fallibilis est, innititur". Tambien ver ALBERTUS MAGNUS, In Evangelium secundum Matthaeum. Opera Omnia vol. 21, ed. B. Sschidt (Aschendorff, Munster, 1987), Parte 5: "Theologia stat intra limites fidei, nec luxuriatur per phantasias sicut scenicae meretriculae aliarum scientiarum".

(53.) P. SICOULY, op. cit., 30.

(54.) Cfr. P. SICOULY, op. cit., 27 y 34.

(55.) P. SICOULY, op. cit., 26-27. Tambien sugiero ver I. CRAEMER-RUEGENBERG, op. cit., 37-39.

(56.) ALBERTUS MAGNUS, In I Sevztentiarum, Distincion I, articulo IV,, solucion. Tambien ver ALBERTUS MAGNUS, Summa Theologiae, Libro I, tratado I, q. 4: "Utrum theologia sit scientia ab aliis scientiis separata? [...] quod concedendum est et dicendum quod haec scientia separatur ab aliis subiecto, passione et principiis confirmantibus ratiocinationem".

(57.) Cfr. E. WEBER, La relation cit., 561. Tambien ver P. SICOULY, op. cit., 32-37.

(58.) A. DE LIBERA, op. cit., 47.

JIMENA PAZ LIMA

CONICET-UCA

Departamento de Filosofia

Facultad de Filosofia y Letras

1640 Buenos Aires (Argentina)

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Title Annotation:ESTUDIOS
Author:Paz Lima, Jimena
Publication:Anuario Filosofico
Date:Dec 1, 2011
Words:8358
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