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Aprovechando que el esgueva ...: gongora (y Quevedo) en la corte vallisoletana (1603).

<<Using the opportunity that the Esgueva.: Gongora (and Quevedo) in the court of Valladolid (1603)>>

I. MENOSPRECIO (ESCATOLOGICO) DE CORTE

El 10 de enero de 1601, Felipe III publica al fin, con gran disgusto de Madrid y plena satisfaccion del duque de Lerma, su ambicioso valido, el decreto de traslado de la corte a Valladolid, ciudad en la que los monarcas entrarian el 9 de febrero y que dos anos despues iba a ser el escenario--y en cierto modo el motivo o la excusa--del (supuesto) primer enfrentamiento poetico entre los dos protagonistas de este trabajo.

Francisco de Quevedo y Villegas, nacido en 1580 en Madrid, se instala ese mismo ano de 1601 en Valladolid, en cuya universidad se matricula al ano siguiente para seguir los estudios superiores de Teologia (tras haber obtenido el grado de bachiller en Artes por la de Alcala), estudios que aun hoy se ignora si culmino con la consecucion de la Licenciatura. Encomendado por su madre (que habia servido en la corte hasta su reciente fallecimiento en diciembre de 1600) a la proteccion de los Lerma (quienes probablemente la ejercerian con el y con sus hermanas) y a la tutela legal de un alto funcionario, el secretario Agustin de Villanueva, Quevedo alterna sus estudios con una incipiente pero sonada actividad literaria difundida en manuscritos (salvo los tipicos poemas preliminares en libros ajenos), como ya seguramente venia haciendo desde los dias universitarios de Alcala; esos ejercicios literarios mereceran, ya por entonces, los elogios del mismisimo Lope de Vega, con quien siempre mantendra una relacion de admiracion y afecto. Va alcanzando, pues, un cierto renombre como poeta y como escritor satirico <<ingenioso y agudo>> (Jauralde, 1999, p. 129).

Luis de Gongora y Argote, nacido en 1561 y casi veinte anos mayor que Quevedo, es en esos momentos dos cosas sobre todo: un diacono, miembro del cabildo de la catedral de Cordoba, y uno de los poetas liricos mas celebres y reputados de su tiempo, aun no habiendose apenas visto impresos sus poemas. Es precisamente su condicion eclesiastica --la de racionero de la citada catedral cordobesa desde que heredara la racion de su tio Francisco de Gongora en 1585--lo que motiva que el poeta recale en la corte vallisoletana en 1603: hallandose en Cuenca encargado de una mision informativa para su cabildo, este le ordena dirigirse a Valladolid para rendir pleitesia a Pedro Laguna, recien nombrado obispo de Cordoba. La estancia del poeta en la nueva capital del reino debio de extenderse <<desde mayo de 1603 hasta mas alla de noviembre>> (Artigas, 1925, pp. 83-85).

Ese ano, y mas concretamente ese medio ano vallisoletano, se cuenta entre los mas prolificos de Gongora desde el punto de vista de su creacion poetica. En la edicion de su poesia completa elaborada por Antonio Carreira para la Biblioteca Castro, que presenta una ordenacion cronologica, se recogen bajo el epigrafe <<1603>> nada menos que veintiun poemas autenticos y dos atribuidos, uno de los cuales es, precisamente, las decimas <<Musa que sopla y no inspira>>, que efectivamente hay que editar, siendo estrictos, como atribuidas, porque no las recogio el manuscrito Chacon, pero que son de autoria gongorina sin lugar a dudas (ver mas adelante). Pues bien, de esas veintiuna composiciones, seis (cinco sonetos y una celebre letrilla) se centran en la burla hacia la ciudad que acababa de acoger la corte, y tres de esas seis (dos sonetos y la letrilla) atacan con hilarante ingenio y sin piedad al rio que, repartido en ramales, la cruzaba por entonces de este a oeste (2). Esos poemas contra el Esgueva (3) tienen todos un elemento comun: Gongora se las arregla para introducir en algun momento la conexion con esa corte que, ante la barahunda de gentes que ha arrastrado consigo a la ciudad, ha hecho aun mas repugnantes los efectos de emplear al pobre rio como una cloaca de superficie.

Pero, antes de tratar sobre esos poemas al menguado Esgueva, tal vez seria conveniente detenerse un tanto en parte de la restante cosecha poetica de Gongora datable en 1603 e inspirada en su primer contacto con la corte (4). De los tipicos y esperables poemas de tema mas o menos aulico, casi obligados por los acontecimientos historicos que le toco vivir en esos meses, dejaremos de lado algunos (5); pero otros si nos interesan para intentar comprender que reacciones y sentimientos pudieron suscitar todas esas composiciones. Asi, por ejemplo, el exquisito soneto dedicado a alguna de las varias fiestas de toros que se celebraron en la flamante nueva corte y que comienza <<La plaza, un jardin fresco; los tablados>>: hasta el penultimo verso, incluido, el poema es una soberbia alabanza al lujo y esplendor con que se celebro la fiesta en cuestion, para, en el decimocuarto, romper sutil, pero completamente, el horizonte de expectativas del lector, que en ese momento se da cuenta, gracias a la consabida metonimia fluvial, de que en realidad lo que esta leyendo es un elogio, por comparacion, de una de las ciudades mas queridas por Gongora: Granada (<<Pisuerga vio lo que Genil mil veces>>) (6). En un verso en el que, todo hay que decirlo, lo sublime no quita lo paleto, el poeta cordobes contrapone la ciudad andaluza, la del elegante palacio de Carlos i en la Alhambra y--no lo olvidemos--sede de la otra Real Chancilleria, a la adusta capital castellana <<epatada>> ante unas justas taurinas, segun el, bastante inusitadas en ella.

La cosa es mucho mas clara aun cuando se lee el soneto dedicado a las damas de palacio (<<Hermosas damas, si la pasion ciega>>), en cuyo segundo cuarteto comprobamos que en esos concurridos festejos taurinos, y tambien en los no taurinos, los mas certeros y valientes justadores resultan ser los caballeros andaluces (7). Aunque la mayor parte del soneto esta construido con interrogaciones retoricas dirigidas a las citadas damas, en realidad lo que se afirma es que esos andaluces son, asi mismo, los mas apuestos y entregados amadores, los mas galanes bailarines y, por ende, los mas seductores de la corte. No en vano,
      A ellos les dan siempre los jueces,
   en la sortija, el premio de la gala,
   en el torneo, de la valentia.


Esas damas <<de buen talle>>, tan melindrosas, tan necias y con tanta aficion a lo andaluz, se andan <<cocheando todo el dia>>, y Gongora no duda en equipararlas nada menos que con puro estiercol en el soneto <<?Vos sois Valladolid? ?Vos sois el valle / de olor?>>, en el que se burla de la supuesta etimologia del nombre de la ciudad a partir de vallis oletum (<<!oh fragrantisima ironia!>>) y que se cierra con las esperables dilogias de ojos y rabos ('anos' y 'culos'). Ello no sin antes habernos dicho que la ciudad huele a rosa, pero de Alejandria, <<que pide al cuerpo mas que puede dalle>> por ser, en realidad, una planta empleada como poderoso purgante.

La citada dilogia con la palabra 'ojo', que sera cansino y asqueroso leit-motiv en las paginas siguientes, conduce a la metafora de las lagrimas, la cual, unida a esa primera parte del nombre de la ciudad, evoca el <<valle de lagrimas>> de la Salve en el comienzo de otro de los sonetos de don Luis, que supone, con el que despues comentaremos, el mas acerbo ataque contra la corte.
      Valladolid, de lagrimas sois valle,
   y no quiero deciros quien las Hora;
   valle de Josafat, sin que en vos hora,
   cuanto mas dia de juicio se halle.


Esa es, pues, la antigua villa, y sucia corte ahora, donde habita el engano (verso 6) y en la que pululan condes cuyos titulos (Buendia, Chinchon, Niebla, Nieva y Lodosa) sirven a Gongora para hacer un tipico, aunque realmente ingenioso, chiste, esta vez con el duro clima vallisoletano. El poeta mismo, tras la expresion <<el andaluz>>, se introduce en el soneto para dar fe de que la entonces ya flamante ciudad no ofrecia al viajero mas que posadas-infierno en las que (como en las de Madrid, la otra corte, seis anos despues) suponemos se veria comido de chinches.

Mas antes de padecer el tormento de la posada, nuestro andaluz ha tenido que cumplir con los arduos y estrictos tramites de registro impuestos por las autoridades a los forasteros para evitar que la nueva ciudad-corte se superpoblara. No dejo Gongora pasar la ocasion de glosar el hecho ensartando otra ristra de improperios en el soneto <<Llegue a Valladolid, registre luego>>; ha tenido la desgracia de llegar a una corte que en realidad no lo es, o que, de serlo, se reduce a desoladora combinacion de hambre, lisonja, falsedad, vanidad, interes ...: una alambicada Babilonia en que podia hallarse todo, o sea nada.

En los dos sonetos citados en los que Gongora habla directamente a Valladolid, se insiste en su suciedad y en el consiguiente mal olor que toda ella exhala. Ambas torturas para los ojos (sin doble sentido aqui) y las narices son efecto, como indicabamos mas arriba, del rio Esgueva, cuyas aguas hediondas se oyen correr por debajo de ambos textos, aunque en ninguno de ellos se lo nombre. Mucho mas explicitos en este sentido son otros dos sonetos, que tienen por asunto directamente al Esgueva. En el primero, este rio comparte protagonismo con el que hoy en dia mas identifica a Valladolid, el Pisuerga, al que Gongora presenta jurando <<a fe de caballero>> que su tono colorado se debe a la verguenza que siente por tener que presentarse ante el Duero en compania del sucio Esgueva (que acaba de desaguar en el en Valladolid). Al final del soneto aparecen los consabidos ojos, que son aqui los muchos y muy estrechos <<puentes>> por los que pasa Esgueva cada dia; lo cual quiere decir que este rio, que <<ha corrido siempre muy trasero>>, nace, en realidad, en los cuerpos de los habitantes de Valladolid y se forma con la suma de las aguas que todos ellos hacen. No obstante, de entre esos moradores, Gongora senala una vez mas a los miembros de la corte y, en concreto, a las damas: <<Es sucio Esgueva para companero / (culpa de la mujer de algun privado)>>.

Del otro soneto (<<!Oh que malquisto con Esgueva quedo!>>) trataremos mas adelante. Solamente senalaremos aqui que en el, salvo quiza lo de los escatologicos <<titulos (8) del miedo>> del cuarto verso, no parece que haya una conexion directa con la corte, aunque si con los habitantes de la ciudad, que quedan reducidos y degradados metonimicamente a sus <<ojos>> en el ultimo verso (<<tiene llenos los margenes de ojos>>). Sin embargo, hay un manuscrito, el b.n 3795 (fol. 77), que transmite una version diferente (exceptuado ese ultimo verso) de los dos tercetos; pues bien, en el duodecimo verso de dicha version (nada desdenable, por cierto, desde el punto de vista literario) se afirma que <<la corte toda su valor aclama [el del Esgueva]>> (Gongora, Sonetos, p. 340).

Pero el poema <<estrella>> contra el pobre rio es, por supuesto, la muy conocida letrilla <<?Que lleva el senor Esgueva?>>, que conviene tener muy presente en toda esta seccion y que tal vez sea la mas lograda de todas las escritas por Gongora: es, sin duda, lo mejor de cuanto bueno le granjeo, poeticamente hablando, su paso por Valladolid en 1603. Obra maestra en el uso del <<concepto>> y acabado modelo de como <<jugar de los vocablos>>, no es, con todo, el poema con el asunto mas puerco de toda la literatura espanola, porque ese puesto de (salvo) honor lo ocupa un romance compuesto por el propio Gongora en el mismo ano, en la misma ciudad y, muy verosimilmente, intentando superarse en la proeza de expresar lo mas asqueroso por medio de la forma literaria mas exquisita (ver mas abajo). Ese puerco asunto de la letrilla no obsta para reconocer la calidad de versos como los de la primera estrofa, con esa aguda alegoria en la que se emplean con sentido escatologico nada menos que seis tecnicismos juridicos (<<via de la camara>>, <<proveido>>, <<leyes>> <<Digesto>> <<jueces>> y <<recibir a prueba>>); o ante la excelente parodia del oropel poetico petrarquista con el que se juega en la segunda:
      Lleva el cristal que le envia
   una dama y otra dama,
   digo el cristal que derrama
   la fuente de mediodia,
   y lo que da la otra via,
   sea pebete o sea topacio,
   que, al fin, damas de palacio
   son angeles hijos de Eva.
   ?Que lleva el senor Esgueva?
   Yo os dire lo que lleva.


Y hete de nuevo aqui a las damas de palacio, a las mujeres de los <<privados>> y <<titulos>>, presentadas como culpables, aunque no unicas, de ensuciar al triste Esgueva (9), el cual, como se nos dira en la quinta estancia del poema, es surcado no por <<patos reales / ni otro pajaro marino>>, sino por <<el noble palomino / nacido en nobles panales>>. Al final del poema, el andaluz osa afirmar que de la fruta <<toda de cuesco>> que lleva consigo el rio se hace conserva en cualquier casa de Castilla.

Pero, como antes indicabamos, don Luis no habia agotado con esta letrilla al Esgueva todos los recursos que era capaz de desplegar a la hora de exponer los temas mas escatologicos sin nombrarlos, aprovechando los dobles sentidos de los que tan rico era el castellano de entonces, mucho mas que el actual. Parece ser, si hemos de creer la informacion aportada en el ms. Chacon--se supone que por el propio Gongora--al romance <<Cuando la rosada aurora>>, que <<el caso que refiere sucedio estando a una ventana con dos caballeros, los cuales, creyendo no hallaria que decir por haber poco que habia hecho la letrilla que comienza "Que lleva el senor Esgueva", le pidieron hiciese un romance>>. Pues bien, la guarreria del asunto que trata ese, por otra parte, agudisimo romance es tal, que sigue salpicando las actuales relaciones entre eruditos gongoristas y quevedistas. En el capitulo de su estimable biografia de Quevedo que Pablo Jauralde dedica al enfrentamiento entre los dos genios (10), este estudioso define el romance como un <<tema con variaciones sobre la mierda>> (1999, p. 903). Esa y otras consideraciones provocaron la sonora respuesta que fue el notable aunque bastante <<sofistico>> articulo publicado en la revista Criticon por Amelia de Paz, en el que presenta ironicamente esa sentencia de Jauralde sobre el romance como una <<perla>> de <<quevedesca inspiracion>>. Lo cierto es que la definicion de Jauralde nos parece absolutamente irreprochable, por mas que su ultima palabra suene un poco fuerte: porque ese y no otro es el asunto y el objetivo del romance. Muchos estudiosos, y en especial muchos gongoristas, al referirse tanto a ese poema como a la letrilla del Esgueva, suelen limitarse a ensalzar--con toda razon, ya lo hemos dicho--la prodigiosa habilidad literaria de Gongora para revestir con un bagaje de ingeniosos conceptos y soberbias imagenes el que siempre sera el tema mas desagradable en cualquier conversacion humana. Pero ?seria capaz alguno de ellos de hacer, ante un respetable auditorio o en un pulcro articulo de revista, una exegesis cabal de todos y cada uno de esos conceptos e imagenes? Porque no son pocos los que, hasta para un lector culto de hoy, requieren glosa y comento ... Hemos de reconocer que nosotros no nos atrevemos a hacer aqui tal exegesis, aunque si una sinopsis sin muchos tapujos. Este es, al fin, el diferido asunto del romance <<Cuando la rosada Aurora>>: el mulo de un medico evacua una boniga; el doctor la pisa e intenta zafarse de ella soltando tainas. Despues, echa mano a una vara y persigue a la bestia tras dejar su capa en el suelo, sin darse cuenta de que la deposita sobre otra boniga. Una vez apresada su cabalgadura, vuelve a por su capa, se envuelve en ella y, ante el mal olor que desprende, mete la mano dentro y <<descubre>> el contenido (ver despues el verso 9 del texto 1). ?Adivina el paciente lector adonde va al final el pobre galeno a deshacerse de la sorpresita y lavar su capa? Pues claro: al cuitado Esgueva, que no podia faltar en un poema tan merdoso.

Este es, pues, el grueso de la produccion poetica generada por Gongora durante y a causa de su estancia en Valladolid en 1603: un conjunto de poemas que alcanzan una muy considerable altura literaria, deslumbrantes de ingenio, modelos para toda satira y prodigos en mala intencion, ademas de estar dotados de una gran coherencia: pintan todos la imagen de una ciudad maloliente y caotica en la que han embutido una corte y de la que solo merecen la pena unos saraos y unas justas que, encima, se salvan solo por la presencia de los andaluces, pues tampoco es que tales festejos sean gran cosa para quien dice haberlos visto mucho mejores. Y esa presencia de la corte, con sus melindrosas damas y sus titulos de postin (gitanos trepadores y gitanas bailongas que roban al descuido, segun el bello romance gongorino de ese mismo ano), no ha hecho sino agravar los efectos de un infimo rio-albanal al que van a parar incesantemente todas las miserias y porquerias. O sea: un rio de mierda para una corte de mierda (11).

Evidentemente, el genio cordobes no gasto tanto caudal de su inigualable estro para esconderlo bajo un celemin. Antes bien, se encargaria de hacerlo circular entre sus muchos amigos y aficionados, comenzando tal vez por el conde de Salinas, en cuya quinta junto al Duero sabemos se recreaba. Por ello, es muy verosimil que todos o buena parte de sus poemas llegaran a oidos, si no a manos, del joven Quevedo, quien tambien es posible que al leerlos sintiera a un tiempo tanta admiracion como enfado: lo primero es perfectamente explicable ante el despliegue de ingenio por parte de Gongora; lo segundo podia obedecer a una mezcla de sentimientos provocados por la muy diferente circunstancia vital en que se hallaba Quevedo: si bien a este--aunque solo fuera por ser madrileno--tambien le disgustarian tanto la mudanza de la corte como los efectos de la insalubridad vallisoletana, vivia esa contingencia historica desde una situacion y una perspectiva radicalmente distintas a las de Gongora, pues su existencia estaba, por situacion personal y de tradicion familiar, absolutamente ligada a la corte, en la que habia servido su madre y servian su tia y su hermana Margarita; ambas serian, pues, damas de esas <<de palacio>> que se <<cocheaban>> por las calles de Valladolid, se embobaban ante los galanes andaluces y juntaban sus aguas, menores y mayores, con las del Esgueva, haciendolo aun mas inmundo. Ya hemos visto que, intimamente unida a esos ataques a la corte y sus miembros, esta la innegable ostentacion de andalucismo por parte de Gongora, que lleva aparejado el menoscabo, por comparacion, de lo castellano, mas alla de lo particularmente vallisoletano. Tambien este asunto se dirimio en el atisbo de polemica entre de Paz y Jauralde senalado mas arriba. Es posible que resulten fuera de lugar por anacronicas las consideraciones romanticas de Jauralde sobre los andaluces <<trasplantados>> de los soles del sur a las nieblas y lodos castellanos, y es asimismo probable que esos ataques gongorinos respondan, <<lejos de afan nacionalista alguno>> (de Paz, 1999, pp. 45-46), nada mas que a <<un secular motivo literario>>: el menosprecio de corte que tan bien expuso en su momento Jammes (1987, pp. 95-119). Pero todas esas consideraciones atanen exclusivamente a las posibles intenciones literarias de Gongora al crear y difundir esos poemas anti-corte, no a las tambien posibles reacciones que pudieron suscitar en uno o mas de sus lectores coetaneos: esto es, su primera y mas directa <<recepcion>>. Tal vez Quevedo, montanes oriundo de los valles de Toranzo, aceptara como una exigencia de la invectiva satirica leer que en Castilla se hacia conserva con los excrementos, pero tambien es muy probable que se <<picara>> mucho por ello, viniendo ademas, como venia, de un andaluz practicamente advenedizo en la corte, por mas que fuera un poeta de tanto prestigio en ese tiempo.

2. PAISAJE DE SATIRA CON PEQUENO Y SUCIO RIO AL FONDO

Asi pues, si es Francisco de Quevedo el autor del texto 1 (<<Ya que coplas componeis>>; vease luego), cuyo objetivo satirico son los escatologicos poemas de Luis de Gongora (12), y en especial las decimas contra el Esgueva, no se puede negar que aquel tenia razones para escribirlo. Con ese deseo de mortificar al ya maduro poeta cordobes que venia con tales infulas anticortesanas y anticastellanas se combinaria el de hacerse notar en el panorama literario de su epoca metiendose con quien pasaba por ser el mayor poeta de Espana (<<mas escrito, mas leido y mas justamente celebrado>>, como se afirma, ironias aparte, en el texto 1c): o sea, el caso del autor joven que quiere abrirse camino a costa de atacar a la estrella de la generacion anterior; algo, en fin, bastante frecuente en la historia de la literatura (13). Desde ese punto de vista, lo que parece indudable es que Quevedo, de haber escrito estos poemas, tenia mucho que ganar y poco que perder en su recien iniciada construccion de si mismo como <<autor>> (Ruiz Perez, 2009).

Para sustentar la autoria quevediana del texto 1 se cuenta solo con las atribuciones de los manuscritos. De los once que hemos logrado reunir y cotejar, seis lo asignan explicitamente al poeta madrileno, si bien es cierto que los tres que hemos encuadrado bajo la sigla b parecen tener una estrecha relacion, por lo que sus epigrafes, muy similares, podrian proceder unos de otros o de algun arquetipo comun. De los restantes cinco manuscritos, dos no presentan atribucion, uno lo atribuye a (Juan de) Jauregui, otro a Lope de Vega (es decir, a dos conocidos <<antigongorinos>>, pero veanse las notas a ambos manuscritos) y otro a <<Musa poeta>>, atribucion que se entiende a partir de las decimas gongorinas del texto 2 (<<Musa que sopla y no inspira>>) (14).

Solamente dos manuscritos ofrecen la version con las nueve decimas, mientras que otros cuatro omiten una, curiosamente la cuarta, en la que se menciona al Esgueva (15), sin variar el orden de las demas, salvo uno de esos cuatro manuscritos; el resto o la omite tambien, ademas de otras, o la sustituye por una version distinta (vease el aparato critico) (16), lo que nos induce a hablar de una familia B (17).
   TEXTO I (ATRIBUIDO A QUEVEDO)

   [I]

      Ya que coplas componeis,
   ved que dicen los poetas
   que, siendo para secretas (18),
   muy publicas las haceis.
   Colica (19) diz que teneis,             5
   pues por la boca purgais.
   Satirico diz que estais.
   A todos nos dais matraca (20):
   descubierto habeis la caca
   con las cacas que cantais (21).         10

   [II]

      De vos dicen por ahi
   Apolo y todo su bando
   que sois poeta nefando (22),
   pues cantais culos asi.
   Por lo cual me han dicho a mi           15
   que desde hoy en adelante
   diga que obras vuestras cante,
   por el mandado de Apolo,
   con el son de un rabel solo
   un rabadan ignorante (23).              20

   [III]

      No hay musica donde esten
   vuestros inmundos trabajos,
   que si suenan bien los bajos,
   los tiples no suenan bien (24);
   y cuando tonos les den 25
   a los que el mundo levanta,
   ?cual hombre o mujer que canta,
   si tiene cabeza cuerda,
   a pies de coplas de mierda
   hara pasos de garganta (25)?            30

   [IV]

      Con Esgueva es vuestro enojo:
   nombre de sucio le dan,
   siendo, de puro galan,
   todos sus males de ojo (26).
   Versos haceis por antojo                35
   que solo los bien nacidos
   celebramos atrevidos;
   que en otra conversacion,
   por ser sucios como son,
   no pueden ser admitidos. 40

   [V]

      Vuestros conceptos alabo,
   pues de puro buena pesca (27)
   los haceis a la gatesca,
   pues los haceis por el rabo (28).
   Teneis un ingenio bravo;                45
   haceis cosas peregrinas;
   vuestras coplas son divinas,
   sino que dice un doctor
   que vuestras letras, senor,
   se han convertido en letrinas.          50

   [VI]

      Que alabe sera muy justo
   vuestros versos mi voz sola,
   pues por ser todos de cola (29)
   se pegan a cualquier gusto.
   Desde el scita al negro adusto (30)     55
   y desde el Tajo dorado
   al Nilo tan celebrado,
   no hay ingenio tan machucho (31)
   ni crecido, mas ?que mucho,
   si crece de estercolado (32)? 60

   [VII]

      Son tan sucias al mirar
   las coplas que dais por ricas,
   que las dan en las boticas
   para hacer vomitar.
   Un nombre os ando a buscar              65
   que os cuadre derechamente,
   y hallo que os llama un valiente (33)
   que de Cordoba os conoce
   poeta de entre once y doce,
   que es cuando vacia la gente (34).      70

   [VIII]

      ?Adonde hallareis excusa
   para lo que vemos todos,
   que fue en verano y sin lodos
   tan rabosa vuestra musa (35)?
   Si acaso Circe o Medusa                 75
  --o juntas ambas a dos--
   os han mudado (36), por Dios
   que olvideis la prelacia (37),
   antes que la pulicia (38)
   venga a conocer de vos.                 80

   [ix]

      Yo por mi no pongo duda
   en que las coplas pasadas,
   segun estan de cagadas,
   las hicisteis con ayuda (39).
   Mas vale que tengais muda (40)          85
   la lengua, que en suciedades.
   Dejad las ventosidades:
   mirad que sois en tal caso
   albanal (41) donde el Parnaso
   purga sus necesidades.                  90


Como se ve, aunque no se renuncia a emplear conceptos y jugar de los vocablos para aludir a realidades escatologicas (secretas, rabel, rabadan, males de ojo, cola, ayuda), lo mas destacado en una primera lectura es que el texto designa dichas realidades tambien por su nombre: asi, ya en la primera estrofa aparece dos veces caca y en la segunda culos. El mensaje a Gongora es evidente: <<yo no me ando con metaforas para afirmar que el asunto de tus poemas, y en concreto de las coplas al Esgueva, es puro excremento; y que lo es tanto por el asunto como por su propia calidad literaria>> (42). El asunto basico de estas decimas es la reconvencion al poeta cordobes por haber atentado contra su propia categoria literaria, y contra el decoro en general, escribiendo semejantes composiciones escatologicas, que pueden admitirse entre gentes bajas, pero no en las de condicion elevada (de ahi el juego de palabras musical con los bajos y los tiples en la estrofa 3). Hay una insistencia en que el cordobes ha defraudado las expectativas de cuantos hasta ese momento lo admiraban por su elegante e ingeniosa poesia, pues ha convertido sus letras en letrinas (vv. 49-50): de ahi que se le recomiende dejar de escribir si lo que pretende es seguir en tan repugnante linea (vv. 85-86). El poema parece indicar que Gongora difundio sus textos, logicamente, de manera privada y entre no muchos lectores, aunque estos fueron los suficientes como para que se hicieran demasiado <<publicos>>, de ahi la dilogia de los versos 3 y 4: son coplas hechas <<para secretas>> (43), esto es, para difundirse supuestamente en secreto, pero tambien con destino a la letrina (secreta), seguramente empleadas como <<papel higienico>> (44), y, por tanto, no merecedoras de hacerse publicas, algo en lo que se insiste en los versos 35 a 40. El texto, de no muy elevada calidad literaria (salvo detalles) por tratarse de una <<broma>>, no presenta grandes dificultades de inteleccion, precisamente porque, como hemos senalado, esa es la intencion primera de su autor: que este poema, salvo algunos chistes, siempre faciles de entender (y mas en aquellos tiempos), se situe en el extremo contrario al de los gongorinos, tan plagados de conceptos.

Si las decimas <<Ya que coplas componeis>> no pueden adscribirse con plena seguridad a Quevedo, todo lo contrario sucede con el texto 1b, el soneto <<Vuestros coplones, cordobes sonado>>, pues es uno de los poemas quevedianos para los que se cuenta con un mayor numero de testimonios: nosotros hemos podido consultar nada menos que 2045, la mayoria de los cuales lo adjudican a Quevedo, bien de manera explicita en el mismo epigrafe, bien de manera implicita en el titulo general del codice o en el de una seccion de este (<<poemas de Quevedo>>). Lo mas llamativo de este soneto es el hecho de que se hayan transmitido dos versiones completamente diferentes de los tercetos, lo que nos induce a separar la tradicion textual en dos familias (46):

A: version transmitida por la gran mayoria de los manuscritos. Los tercetos parecen, evidentemente, puestos en boca del Esgueva y, por tanto, tambien los cuartetos. El cuitado rio, aun reconociendo la porqueria que se ve obligado a llevar, replica al poeta cordobes que el es mas sucio aun por estar siempre mentando, de manera poeticamente tan variada, sus fluviales excrementos. Es posible que este soneto establezca un <<dialogo>> con el de Gongora que comienza <<Oh que malquisto con Esgueva quedo>>: los diversos legajos y manojos del tercer verso podrian responder a los pliegos del verso 9 del soneto gongorino (<<Camine ya con estos pliegos mios>>), asi como los enojos del verso 7 con los que aparecen en el 11 de aquel (ambos son enojos del propio Esgueva).

B: tres manuscritos transmiten una version puesta en boca del autor del poema en primera persona.
   TEXTO IB (ATRIBUIDO A QUEVEDO)

      Vuestros coplones, cordobes sonado,
   satiras de mis prendas y despojos,
   en diversos legajos y manojos (47)
   mil servidores (48) me los han mostrado.

      Buenos deben de ser, pues han pasado             5
   por tantas manos y por tantos ojos,
   aunque solo me espanta en mis enojos
   ver que cosa tan sucia haya limpiado.

      Confieso que son aguas (49) propiamente
   las mias, pues que son las que hacen todos (50),    10
   pero tambien os digo juntamente

      que sois mas sucio vos, pues que mis lodos,
   mi estiercol, mi inmundicia y mi corriente
   en la boca traeis de tantos modos.


Version de los tercetos transmitida por la familia B:
      No los tome, porque temi cortarme (51)
   con lo sucio muy mas que con lo agudo,
   ni los quise leer por no ensuciarme.

      Y asi ya no me espanta el ver que pudo
   entrar en mis mojones (52) a inquietarme
   un papel de limpieza tan desnudo.


La primera version parece mostrar una mayor coherencia entre los cuartetos y los tercetos: el segundo verso, por ejemplo, cuadra perfectamente con el hecho de que sea el rio quien lo dice, pues los <<coplones>> de Gongora se han dedicado a satirizar las prendas y despojos que lleva su corriente. El rio se defiende diciendo que los papeles que contenian dichos coplones han terminado, precisamente, aumentando su propia suciedad, pues sus lectores los han arrojado al orinal tras limpiarse el culo con ellos, un topico tradicional de la satira, ya apuntado en los primeros versos del texto 1 y que se remonta, cuando menos, a la cacata charta del poema 36 de Catulo, escrito contra Volusio. A nuestro juicio, es esa la version primitiva (en lo que coincidimos con la opinion de Blecua). Posteriormente, el propio Quevedo, o quien fuera, compuso la segunda version de los tercetos, lo que obligo a introducir un cambio significativo en el cuarto verso: la lectura <<mil servidores>>, en el sentido de 'bacines' u 'orinales', se adecua perfectamente a la <<voz>> del Esgueva, pues es a el adonde va a parar su contenido, pero no a la de un particular, que dificilmente puede llegar a tener mil servidores (sean orinales, sean sirvientes); de ahi la variante <<mis servidores>> que ofrece la familia B.
   TEXTO IC (ATRIBUIDO A QUEVEDO)

      Dime, Esguevilla (53), ?como fuiste osado
   a subirte a las barbas del que ha sido
   mas escrito en Espana y mas leido (54)
   y con mas justo nombre celebrado?

      Si porque te canto le has mormurado,
   tan solamente que te acuerdes pido
   de que toman tus aguas apellido
   de las que hace un pueblo tan honrado (55).

      Guardales, pues, respeto a versos tales,
   que es muy necio en juzgar cosas tan varias
   el que nunca salio de entre panales (56).

      !Decir que son las coplas ordinarias!
   Sino (57) tan llenas de agudeza y tales,
   que aun son a ojos de todos necesarias.


En este soneto es la voz autorial la que habla con el rio para, aparentemente, reconvenirlo por haberse atrevido a atacar a tan prestigioso poeta, haciendo probable referencia al soneto anterior en su primera version. Con una estructura perfectamente epigramatica, en su modalidad marcialesca, todo el texto va dirigido a la sorpresa que encierra la punta del ultimo verso, donde se burlan las expectativas del lector (que ha venido creyendo que el soneto es solo esa reconvencion al osado Esgueva) y reaparece el tema de la cacata charta; jugando con las consabidas dilogias de ojo y necesarias (58) se crea un muy agudo doble concepto que podriamos denominar <<cruzado>>; hay, evidentemente, un primer sentido recto de ambos terminos ('todos consideran que esas coplas era necesario escribirlas') que, al contraste con el que resulta cuando se capta la broma, provoca la hilaridad; el chiste se basa, como decimos, en un doble juego conceptual: si se toma ojos en su sentido recto, entonces funciona la dilogia de necesarias ('esas coplas son retretes a ojos de todos', 'todos ven que son retretes', pues acumulan tantos excrementos); si se toma necesarias en sentido recto, entonces funciona la dilogia de ojos ('esas coplas son necesarias para los ojos de todos' = 'todos las necesitan para limpiarse con ellas sus respectivos anos'). Es un concepto, pues, que contiene tres mensajes: el aparente, positivo, y dos ocultos, cruzados, llenos de malicia. Asi mismo, la <<agudeza>> del verso 13 puede ponerse en relacion con el 'cortarse' de la version b del texto 1b.

Por otra parte, en el primer cuarteto se reconoce la primacia de Gongora en el panorama poetico de aquella Espana, ademas de su merecida celebridad; sin embargo, conviene reparar en la forma verbal con que se formula: un <<ha sido>>--y no un <<es>>--que tenia, sin duda, que escocer a Gongora, pues ello quiere decir que ha dejado de ser ese princepspoetarum; una maldad que puede entenderse referida al hecho de haber escrito esos poemas tan <<merdosos>> que le han hecho perder tal preeminencia, pero tambien como una especie de aviso de que ha de ir despidiendose de ella pues otros poetas estan ya prestos a ocuparla ...

Solo se ha hallado hasta ahora un manuscrito que lo transmita: B.N. 3795 (337v.). Esta copiado en la misma pagina y justo despues del testimonio B3 del texto 1b (<<Vuestros coplones ...>>), cuyo epigrafe es <<Quevedo contra Gongora>>. El del texto 1c es <<Contra el mesmo>>, lo que supone que, aunque no este explicitamente atribuido a Quevedo, tal atribucion pueda defenderse sin gran problema entendiendolo como un epigrafe eliptico que aprovecha el precedente: <<(El mesmo Quevedo) contra el mesmo>>.

3. UN DIALOGO EN DECIMAS NADA PACIFICO

Asi pues, tenemos tres poemas (uno en decimas y dos sonetos) escritos contra los gongorinos que tenian por asunto la mucha suciedad arrastrada por el pequeno rio que atravesaba la ciudad-corte de Valladolid. La atribucion de al menos uno de ellos, 1b, a Francisco de Quevedo parece indiscutible, lo que supone que pueden adscribirsele de manera bastante segura y legitima los otros dos, o, cuando menos, el texto 1, pues varios de los manuscritos que lo transmiten lo ponen bajo su nombre.

Existe una <<tradicion>> critica (desde, al menos, el aun util estudio de Artigas sobre Gongora de 1925) (59) que defiende e incluso da por segura una secuencia de ataques y contrataques formada por el texto 1 (que habria sido escrito en concreto contra las coplas de Gongora <<?Que lleva el senor Esgueva?>>) y por los que aqui vamos a llamar 2 (<<Musa que sopla y no inspira>>, de Gongora) y 3 (<<En lo sucio que has cantado>>, supuestamente de Quevedo) (60). La unica razon objetiva que hemos hallado para explicar tal idea es el hecho de que hay manuscritos en los que tales poemas se presentan en ese orden (61). Por otra parte, varios de los testimonios del texto 2, de Gongora, no coincidentes entre si (vease mas abajo), insisten en que tal poema esta escrito contra un tal <<Musa poeta>>, quien habria escrito contra Gongora, lo que ha llevado a la hipotesis de que Quevedo empleo tal pseudonimo para escribir alguno de los textos que ya hemos estudiado, o incluso los tres, aunque en general se apunta al texto 1; pero, como hemos comprobado, ningun epigrafe asigna dicho texto al tal Musa (62). No hay, por tanto, ilacion fehacientemente demostrable entre ninguno de los textos anteriores y las decimas que comienzan <<Musa que sopla y no inspira>>. Considerar que ese poema esta escrito contra Quevedo y, ademas, que fue motivado por sus ataques a Gongora por el affaire Esgueva es solo una suposicion, verosimil, pero suposicion.

Pero lo que no lo es en absoluto son las siguientes dos cuestiones:

a) El texto 2, las decimas <<Musa que sopla y no inspira>>, son obra indudable de Luis de Gongora. No solo por la gran cantidad de testimonios que asi lo indican, sino tambien por el hecho de que muchos de ellos formen parte de los tipicos <<Cuadernos de varias poesias de don Luis de Gongora>> (titulo habitual, pero no unico), esos cartapacios que circularon en la epoca y que contenian todos los poemas gongorinos que su colector habia sido capaz de reunir; unos cuadernos que siguen exigiendo un estudio detenido sobre su origen y relaciones mutuas (63), superando de una vez la <<tirania>> del, por otra parte, valiosisimo manuscrito Chacon (que tiene como base, muy probablemente, uno de esos cartapacios); en dicho manuscrito no hallamos el texto 2 por el hecho de que se suprimieron los poemas de ataque mas personal, alguno de los cuales, como el que nos ocupa, se habria <<enfriado>> y habria perdido vigencia, evidentemente, despues de tantos anos (64). Ello no impidio que las decimas se imprimieran en ediciones como las Delicias del Parnaso (1630, primera edicion) y la de Hoces (1633), ni que algunos de sus comentaristas, como Salazar Mardones, se la atribuyeran a Gongora sin dudarlo (ver nota 72). Digamos, ademas, que en los citados <<Cuadernos>> gongorinos la decima aparece recogida casi siempre en el grupo de las <<satiricas>>, siendo en muchos de ellos la primera.

b) el texto 3, las decimas <<En lo sucio que has cantado>>, es una contestacion, casi punto por punto, al texto 2, y son varios los testimonios que lo adscriben a Quevedo, sin que haya ninguno que lo atribuya a otro autor (65).

Ambos textos son un ejemplo magistral de satira, y de satira en dialogo directo. El hecho de que en ellas, sobre todo en la primera, se descienda, con un manejo prodigioso del concepto, a un terreno muy personal hace especialmente dificil su exegesis (la de Gongora, por ejemplo, creemos que aun no se ha explicado correctamente, y es probable que nunca se llegue a explicar del todo) e incluso su misma ecdotica (la supuesta de Quevedo sigue a dia de hoy no ya bien explicada, sino mal editada, precisa y logicamente por haberse fallado en su exegesis) (66).
   TEXTO 2 (DE LUIS DE GONGORA)

      Musa que sopla y no inspira,
   y sabe por lo traidor
   poner los dedos mejor
   en mi bolsa que en su lira,
   no es de Apolo, que es mentira,         5
   hija musa tan bellaca,
   sino del que hurto la vaca
   al pastor: a tal persona
   pongamosle su Helicona
   en las montanas de Jaca.                10

      Musa que en medio de un llano,
   llevando gente consigo,
   tradujo al mayor amigo
   de frances en castellano.
   Musa que a su medio hermano,            15
   hijo del planeta rojo,
   o por trato o por antojo
   sin besarlo lo vendio:
   no estoy muy seguro yo,
   pues me ha besado en el ojo (67).       20
   Remitirele el proceso (68)
   a quien me pusiere dudas
   en darle nombre de Judas
   por el trato o por el beso.
   Y aun acumularle a eso 25
   la mano de Judas quiero,
   pues me juro un caballero
   que en casa de una senora
   la semana pecadora (69)
   mato vela y candelero (70).             30

      Y en delitos tan soeces
   ved que gramaticas usa,
   que ha declinado su musa
   por templum templi mil veces;
   y a pesar de los jueces 35
   y de las leyes, acierta
   con el templo y con la puerta,
   si no es que dicen por yerro
   que entra el gato como el perro
   porque hallo la puerta abierta (71).    40


La primera palabra del poema se interpreta habitualmente como alusion directa al tal Musa que habria osado escribir contra don Luis; este aprovecha el apellido o supuesto pseudonimo para <<jugar del concepto>> tanto en la primera como en la cuarta decima. En aquella, comienza identificando a Musa con la musa de este y afirmando que es de las que soplan, pero no inspiran, con lo que se apunta el que va a ser asunto de la segunda decima: una delacion o <<soplo>> de Musa que conlleva la detencion de alguien muy proximo a el (su <<medio hermano>>). En el segundo verso, se introduce otra acusacion: la de ladron, pero de versos: dado que su soplona musa no le inspira, acude a la bolsa <<poetica>> de Gongora a robarselos en vez de obtenerlos tanendo su lira. Jauralde (1999, pp. 907-908), dando siempre por segura la autoria quevediana, afirma que es <<la acusacion publica de que Quevedo andaba rehaciendo sus versos, y que habia entrado a saco en su obra poetica, como Caco>>, una explicacion aceptable si el poeta madrileno fuera el destinatario de la satira. Sigue despues una magnifica alegoria mitologica que creemos no ha sido aun bien explicada: Gongora afirma que esta musa no es hija de Apolo (72), sino <<del que hurto la vaca al pastor>>; el personaje que se oculta tras esa perifrasis no puede ser sino otro dios, en este caso Hermes-Mercurio, y el episodio al que se alude es el robo de la doncella Io, metamorfoseada en vaca y puesta, a instancias de Hera-Juno, bajo la vigilancia de Argos (el pastor) (73). En el dios Hermes se juntaban, entre otras, precisamente las dos condiciones (que no cualidades) que Gongora atribuye a Musa: era el dios mas astuto y artero del Olimpo, capaz de robarle una vaca a un pastor de cien ojos (Argos) (74), y era ademas el dios correveidile y soplon, el que tenia el encargo de portar mensajes a y de Zeus-Jupiter, que es quien le ordeno robar la citada vaca (75). Tal ambiente de cuatreros, aunque sean olimpicos, conduce a la siguiente andanada satirica: esa / ese musa merece tener su monte Helicon (morada de las Musas) en las montanas de Jaca (notable desproporcion), un territorio asociado en aquellos tiempos, ademas de a extranas y muy rusticas maneras de fablar el <<castellano>>, tanto a la abundancia de ganado (vacuno mayormente) como a la de ladrones que lo robaban (76).

Un musa, pues, hija de dios ladron y soplon, ladrona y soplona ella misma, es la que no ha inspirado al destinatario de esta exquisita satira, que desarrolla el asunto, por mas que veladamente, en las siguientes decimas. La segunda parece aludir, como deciamos, a un episodio de delacion y traicion, jugando con la metafora de la traduccion de un idioma (frances) a otro (castellano); se deduce, ademas, que el delatado es miembro de la milicia (<<hijo del planeta rojo>> = Marte) y pariente proximo del personaje puesto en solfa aqui. Los estudiosos han rastreado, mas que en la vida de Quevedo (que no ofrece datos en ese sentido), en los anales de la epoca en busca de algun episodio que pudiera ponerse en relacion con estas decimas. Ya Artigas apunto a un incidente recogido por Cabrera de Cordoba en sus Relaciones: dos anos antes, en julio de 1601, unos criados del embajador de Francia (77) habian asesinado a cinco hombres, uno de ellos clerigo, a causa de unas pullas que otros espanoles les habian lanzado poco tiempo antes. Al dia siguiente, refugiados los matadores en la residencia del embajador, esta fue sitiada por la muchedumbre y por los alcaldes con gente armada. Al no querer el frances entregar a los asesinos, se allano la casa y varios fueron llevados a prision. A partir de la anotacion marginal de un manuscrito, el de Salva, consultado por Artigas (1925, p. 91)--<<Saco a don Antonio de Villegas de casa del Embajador de Francia para que le prendiesen>>--(78), se ha planteado la hipotesis de que ese tal Villegas seria pariente de Quevedo y estaria como capitan al servicio del embajador frances (79), asi como que el poeta madrileno habria colaborado en su detencion pasando por encima del parentesco. Es, como decimos, mera hipotesis, por mas que sea verosimil.

De lo que no se tiene, que sepamos, dato alguno es del episodio al que se alude en la tercera decima, que parece apuntar que si Musa se merecia el nombre de Judas por la delacion, tambien era acreedor a el por cuestiones pecuniarias, por <<haber puesto la mano>> como el biblico traidor con sus treinta monedas, o, tal vez, por algun asunto relativo a un hurto (pues tambien existia la tradicion de Judas como ladron (80)). Lo mas seguro es que nunca sepamos que sucedio (o que se decia por entonces que sucedio) en casa de la tal senora, cuando el <<acusado>> mato vela y candelero, esto es, los apago (quiza para robar aprovechando la oscuridad); en todo caso, el refran que muy probablemente se aluda en esos versos y que habla del <<vil dinero>> (ver nota 70) refuerza la tesis de que hay una cuestion de corrupcion o robo como trasfondo de estos versos.

La ultima decima fue correctamente explicada por Celma (1982, pp. 40-41):
   La frase es dilogica: por una parte, hay que tener en cuenta que
   para estudiar la primera declinacion latina se utilizaba el modelo
   musa, musae, y para la segunda, genero neutro, templum, templi; y
   asi declinar musa por templum es no saber hacer las cosas, ser 'un
   inculto'. Por otra parte, alude a que Quevedo -Musaha pasado o
   'declinado' muchas veces por el Juzgado, templo de la justicia.


Jauralde (1999, p. 908) da una interpretacion algo diferente--y mas acertada, creemos--del final, apuntando a que Quevedo habia tenido que <<llamarse a Iglesia>> (81) mas de una vez: <<Gongora da lenguas a lo que se murmuraba y sabia de la vida pendenciera de Quevedo: muchas veces se habia tenido que recoger 'a sagrado', huyendo de la justicia>> (82).

Como indicabamos mas arriba, se conserva un poema que responde casi punto por punto, y contratacando, a estas decimas gongorinas: es el que editamos aqui como texto 383. Hemos logrado recabar siete manus critos que lo transmiten, en tres de los cuales va copiado tras el texto 2 (las decimas gongorinas); de los otros cuatro, tres indican en el epigrafe que son respuesta a dicho texto 2. Y tres son, asi mismo, los manuscritos que lo atribuyen a Francisco de Quevedo, sin que haya ninguno que lo adscriba a ningun otro poeta, salvo al <<fantasmal>> Musa.
   TEXTO 3 (ATRIBUIDO A QUEVEDO)

   [I]

      En lo sucio que has cantado
   y en lo largo de narices,
   demas de que tu lo dices (84),
   que no eres limpio has mostrado.
   Eres hombre apasionado (85),           5
   y por saber que es corona
   la pasion en tu persona (86),
   es punto muy necesario
   que este en el monte Calvario
   puesta de hoy mas tu Helicona.         10

   [II]

      Traducir un hombre al rey
   de frances en castellano,
   mandandolo por su mano,
   es justo y por justa ley,
   mas no a la plebeya grey               15
   el rey por dinero o ruego,
   como tu pariente ciego.
   Y no hagas desto donaire,
   que mi culpa es cosa de aire,
   pero la tuya de fuego.                 20

   [III]

      Por muy pequena ocasion
   se que en perseguirme (87) has dado:
   de aquellos lo has heredado
   que inventaron la pasion.
   Satirico no es razon                   25
   ser un hombre principal
   que tiene sangre real:
   yo lo se, que tus pasados
   fueron todos salpicados
   con la de un rey celestial.            30

   [IV]

      Diras: <<Yo soy racionero
   de Cordoba y de su iglesia>>,
   mas no es maravilla efesia (88)
   adquirirlo por dinero.
   Longinos fue caballero                 35
   y Longinos fue judio. (89)
   De tu probanza (90) me rio:
   al cabildo enganado has,
   mas podra volverse atras,
   que no es el cabildo rio.              40

   [V]

      Pues no fueron declinados
   ni por sermo ni por templo
   tus deudos (91), que, para ejemplo,
   del templo fueron echados,
   dejate de esos cuidados,               45
   que decir mal es mal trato;
   no seas a tu vida ingrato:
   guardate tras de esa salva (92),
   no te muerda el perro de Alba
   o te arane el rostro el gato.          50


El autor de estas decimas parece ser la persona que se ha sentido aludida y agraviada directamente en las anteriores gongorinas, por lo que responde con un acido ataque centrado en dos aspectos interrelacionados: uno principal, la condicion judaizante de Gongora, y otro secundario, el pecado de simonia (estrofa cuarta); con ambos replica a dos de las acusaciones lanzadas en las decimas del poeta cordobes: ser un Judas por traidor y por haber <<puesto la mano>> en algun asunto monetario. Si en los primeros versos del texto 2 se concentraba ya la esencia del ataque (<<soplon y ladron>>), lo mismo sucede en este texto: <<lo sucio>> del primer verso alude tanto al hecho de que Gongora ha compuesto tantos poemas escatologicos, como, sobre todo y apuntando directamente al texto 3, a que en ese texto ha <<jugado>> tan sucio como para descender a ventilar asuntos personales del satirizado. El autor decide vengarse haciendo lo mismo, y asi, en el verso 2 se alude ya, con <<lo largo de narices>>, al asunto principal del poema: la acusacion de no ser <<limpio>> de sangre (v. 4). Si segun el texto 2 la musa del atacado debia tener su monte Helicon en las montanas de Jaca, tierra de pastores y cuatreros, segun este poema hay que ubicar dicho monte en el Calvario, donde Cristo fue ajusticiado a instigacion del pueblo judio.

La segunda estrofa creemos que no ha sido bien explicada hasta ahora, por el hecho, entre otras cosas, de que no ha sido correctamente editada, y ello porque su estructura sintactica es tan compleja, que puso en dificultades a los propios copistas: tan es asi, que solo dos manuscritos, el mp 108 y el de la Colombina, que no parecen estar emparentados, coinciden en su version (erronea, por lo demas). Los dos que mas se acercaron a la lectura que juzgamos correcta son BN 3917 (pero introduciendo variantes propias) y, sobre todo, el de la Nacional de Roma, del que solo <<disentimos>> en el articulo con que comienza el verso 16 (el / al) y que no varia el sentido. En esta estrofa, el autor justifica la <<traduccion>> de frances a castellano (se mantiene la alegoria) de un hombre (el que era su mayor amigo y medio hermano en las decimas gongorinas) apelando a la <<obediencia debida>>, pues lo hizo por acatar el supremo mandato del rey. El problema de inteleccion que plantean los versos que siguen es: a) que rey esta empleado con diferente sentido en los vv. 11 y 16 (es decir, que no se alude a un mismo <<rey>>, sino a dos diferentes; b) que tras el <<no>> del v. 15 hay que sobrentender de nuevo el v. 14; y c) que en el v. 16 hay que sobrentender el verbo 'traducir', cuyo complemento directo seria el rey que aparece en dicho verso. Es decir, que 'traducir un hombre al rey (esto es, entregarselo), si es este quien lo ordena (por su mano), es justo y por justa ley, mas no es justo y por justa ley traducir el propio rey (esto es, entregarselo) a la plebeya grey'; este rey y esa grey son, respectivamente, el rey celestial que se menciona luego en el verso 30 (Cristo) (93) y el pueblo judio. Quien hizo entrega de un rey a una grey plebeya por dinero o ruego fue el pariente ciego (pues no supo ver, como <<buen judio>>, a quien entregaba) de Gongora: es decir, el mismo Judas que <<protagonizaba>> su decima. (94) Ambos hechos suponen entregar a alguien a un castigo, pero uno consiste en la entrega de un simple hombre a la legitima justicia real y el otro en la entrega del rey del cielo a una chusma deseosa de afrentarlo: una culpa de aire (sin importancia (95)) frente a un culpa de fuego (la de judaizar, penada con la hoguera), y ante eso no caben donaires ...

La misma acusacion continua en la decima siguiente, que se abre con unos versos que pueden interpretarse como una reconvencion a Gongora por haber dado el salto desde lo que seria una <<broma>>, por mas pesada que fuese, en el plano literario (una <<muy pequena ocasion>>) a una autentica <<persecucion>> (un mal rato, como se dice en el v. 46) en lo personal, aireando detalles que afectan a la vida concreta de un individuo concreto (96). El autor declara, pues, sentirse perseguido, como Cristo y los cristianos, por quienes <<inventaron la pasion (de Cristo)>>, los judios, para seguidamente retomar el juego con rey y real que ayuda a aclarar el mensaje de la segunda decima.

La cuarta decima, respondiendo quiza a la acusacion de venalidad que parece constituir el asunto de la tercera decima gongorina, lanza sobre Gongora la sospecha de haber incurrido en simonia por haber comprado su racion en la catedral cordobesa. Lo que se apunta en la segunda mitad es que ha tenido que adquirirlo por dinero untando al cabildo (97) para que este pasara por encima de la cuestion del linaje no <<limpio>> (la probanza).

Y, por fin, en la quinta y ultima decima se recurre al mismo juego gongorino con las declinaciones latinas, aprovechando la palabra de la segunda (templo) empleada por Gongora e introduciendo una de la tercera (sermo; ver final de la nota 82). Si en Gongora se acusa al interfecto de acogerse al templo para huir de la justicia ordinaria, aqui se afirma que aquel, junto con toda su parentela, fueron echados de la Iglesia y de las iglesias (templos), por lo que no tienen ocasion de escuchar <<sermones>> de sacerdotes (ni tampoco quieren, se supone). En esa linea de aprovechamiento de las figuras y alegorias empleadas por su rival, el perro y el gato del ultimo verso de las decimas gongorinas son <<disociados>> aqui en el perro de Alba y en el gato que puede aranar el rostro del cordobes. Tal perro era el protagonista de una conocida anecdota antisemita, segun la cual el dicho can era capaz de <<detectar>> quienes eran judios, por mas que intentaran ocultarlo; una vez descubiertos, se abalanzaba sobre ellos para morderlos (98). Sobre el gato se afirma que podria volverse contra Gongora y dejarle el rostro marcado con un aranazo, que bien podria ser un chirlo (dicho a la rufianesca), pues en ese verso final, y tambien en el 47 (<<no seas a tu vida ingrato>>), parecen percibirse ecos de una amenaza de expeditiva agresion fisica contra Gongora si este no se guarece, en adelante, tras la <<salva>> de su silencio y de no <<mal tratar>> a persona alguna <<diciendo mal>> de ella (v. 46). Hasta tal punto, nunca mejor dicho (99), se llego ...

CONCLUSIONES

En todo lo hasta aqui escrito creemos habernos cenido escrupulosamente a la realidad ecdotica de los textos analizados, para no incurrir en los errores y abusos que denuncian gongoristas como Amelia de Paz (1999). Ademas de estudiar su tradicion textual y ofrecer una edicion critica, hemos presentado los cuatro poemas contra Gongora desde el estricto ambito de la atribucion, basandonos en los epigrafes de los manuscritos y tambien, aunque mucho menos, en la tradicion filologica que nos ha precedido. En ningun momento se ha <<machacado>> al lector con enconadas guerras literarias ni acidas polemicas entre el poeta cordobes y Francisco de Quevedo, pues todo cuanto no podia aseverarse fehacientemente lo hemos mantenido de manera explicita en el terreno de la hipotesis. Siguiendo tambien las instrucciones de de Paz no hemos realizado juicios de valor, ni hemos establecido <<competicion>> alguna entre ambos genios, sea por lo alto (a ver quien era mas sublime) sea por lo bajo (a ver quien era mas soez) (100), pues tampoco hemos cargado ninguna tinta en presentar a quienes escribieron esos textos como portadores de virtud ni vicio algunos, y menos aun a Quevedo, al que hemos querido siempre dejar semioculto tras un velo de prudencia y honradez intelectual (y tras la <<salva>> de un parentesis en el propio titulo del articulo), intentando respetar la realidad de los datos que se poseen (101). Asi pues, creemos haber cumplido con las tres condiciones impuestas por de Paz (1999, p. 31) a quien se le ocurra asomar la nariz al negro pozo del quevedismo: <<adecuacion a los hechos, ecuanimidad, reserva critica>>, todo ello para tratar de hacer, modestamente, <<filologia y no mero impresionismo>> (1999, p. 38) (102).

Ahora bien, una vez establecido <<lo que no>>, hay que dejar tambien sentado <<lo que si>>, y lo que ha quedado mas o menos claro es que la estancia de Luis de Gongora en la corte vallisoletana, alla por 1603, ni paso desapercibida (en primer lugar, porque no lo quiso el propio poeta) ni resulto del todo apacible, al menos literariamente hablando, pues todos los indicios apuntan a que: a) Gongora vio contestados sus poemas contra el Esgueva y contra la corte por varios otros de alguien (o <<alguienes>>) que lo acusaban de guarro (que no <<marrano>>) en lo literario y, por ende y por mor de la satirica costumbre, como persona; b) es casi seguro (103) que Gongora escribio entonces uno de sus poemas mas acidos, hirientes y magistrales contra alguien (no sabemos si el autor de los poemas mencionados en el punto anterior) al que acusaba de delator, traidor y, probablemente, corrupto y / o ladron (de versos y de bolsas); y c) ese mismo alguien (o quien hablara en su defensa) respondio con un poema no menos acido, hiriente y agudo, haciendose eco de un rumor que quiza perseguia a Gongora desde su propia ciudad de origen: la condicion de <<marrano>>. De los poemas citados en a) y c), hay uno (texto 1b) que la tradicion manuscrita, muy copiosa en testimonios, adscribe con bastante <<insistencia>> a Francisco de Quevedo, mientras que los otros tres tambien son puestos a su nombre por varios manuscritos (salvo el caso particular del texto 1c). Esos son los hechos.

No hubo o, al menos, no han aparecido, que sepamos, mas textos que puedan ponerse en relacion con la aparentemente polemica estancia de Gongora en Valladolid durante 1603, pero es incontestable que seis anos despues el mismo lanzo una andanada en forma de mordaz soneto contra Quevedo por haber <<osado>> presentarse ante el mundo literario como conocedor del griego al elaborar una traduccion de Anacreonte. Del mismo modo que sucede con las decimas <<Musa que sopla y no inspira>>, intentar negarle al poeta cordobes la autoria de <<Anacreonte espanol, no hay quien os tope>> es, por las mismas razones que aducimos para el caso de esas decimas, querer <<quitarle a Hercules la clava>> (aun asi, lo intento de Paz timidamente, 1999, p. 34, n. 13). Lo mismo sucede con el soneto <<Cierto poeta en forma peregrina>> (ca. 1618) y con el segundo cuarteto de <<Con poca luz y menos disciplina>> (ca. 1613). A nosotros no nos interesa evaluar si tres sonetos son pocos o muchos como para sostener que su autor tenia <<algo>> contra el personaje al que maliciosamente los dirige: lo que nos interesa es que tales poemas existen y fueron escritos, sin duda, por Luis de Gongora contra Francisco de Quevedo. Los muy insuficientes esfuerzos de de Paz (1999, p. 37) por minimizar la inquina gongorina, llegando a apuntar que eran <<mero recreo literario>>, nos parece que rozan bastante lo <<impresionista>>, y todo con tal de presentar, si acaso, a un don Luis olimpicamente indiferente en su trono poetico y jugando, cual <<gato maula>>, con el <<misero raton>> Quevedo (104). La clave del asunto es y seguira siendo esa: ?que habia sucedido entre Gongora y Quevedo antes de 1609, fecha del soneto <<Anacreonte espanol.. >>, para que aquel, ademas de tildar a este de borracho y reirse de su cojera, recurra en dicho soneto al topico, ?como no?, de la cacata charta para decir que su <<ojo>>, aun siendo ciego, sabe mas griego que el poeta madrileno y le puede dar lecciones de tal lengua? ?Sera cierto lo que, desde Artigas en 1925, han apuntado varios estudiosos del asunto en el sentido de que el salto de lo literario a lo personal que seis anos antes habia dado Gongora en las decimas <<Musa que sopla y no inspira>> y la respuesta no menos personal de Quevedo con <<En lo sucio que has cantado>> habian abierto entre ambos poetas una insalvable brecha de enemistad ya para los restos? Entre el extremo de afirmar que <<Gongora y Quevedo vinieron al mundo con la unica finalidad de ser enemigos>> (Carreira, 1998, p. 297, ironicamente) y el de presentar su indudable enemistad como un <<fantasma>> filologico heredado y perpetuado por unos cuantos filologos desorientados creemos que hay un termino medio que hemos intentado ayudar a establecer desde el rigor y el desapasionamiento (105). En todo caso, opinamos que la cuestion sigue (y seguira probable y afortunadamente) abierta.

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Pedro Conde Parrado / Javier Garcia Rodriguez

Departamento de Filologia Clasica

Departamento de Literatura Espanola, Teoria de la Literatura y Literatura Comparada

Universidad de Valladolid

Plaza del Campus Universitario s/n 47011 Valladolid

pedro@fyl.uva.es / jgarcia@fyl.uva.es

(1.) Es nuestro deber comenzar agradeciendo la colaboracion prestada, especialmente en la localizacion y obtencion de copias de manuscritos, a Teresa Gomez Trueba, Carmen Moran Rodriguez, Alejandro Garcia Gonzalez, Fernando Calderon Quindos, Patricia Marin Cepeda, Alfredo Saldana, Vicente Cristobal Lopez, Jesus Antonio Cid, Inaki Garcia Pinilla, Antonio Marti Monterde y Rosa Garcia Lafuente, ademas de a los responsables de las bibliotecas que custodian dichos manuscritos, por haber mostrado siempre la mejor disposicion a facilitarnos nuestra tarea.

(2.) Cuenta la Fastiginia: <<Por oriente entra el sucio Esgueva por dos brazos, uno que la cerca por el norte, por fuera del muro, hasta meterse en el Pisuerga, a la puerta del Campo; otro entrando por el Prado de la Magdalena y Huerta Perdida por lo principal de la ciudad, visitando la puente de Esgueva, antigua Plateria, puente de Nuestra Senora del Val, hasta meterse por debajo de San Benito, como Guadiana o Aqueloo, y desde alli en el rio, dejando la ciudad casi toda hecha isla. [...] Tan sucio y hediendo va por la ciudad, sirviendola de limpieza a costa de sus margenes, tan mal arropadas que parece verdaderamente otro fingido Cocyto, Stigio, Flagetonte, Averno o Aqueronte, con el hedor del lago de Sodoma. Con tener Valladolid tantos rios, debe de ser la mas sucia tierra de toda Espana, de mas lodos, peor naturaleza y olor mas pestilente que se puede imaginar, con lo que se hace insufrible y aborrecible. [...] Y porque cuanta suciedad y estiercol y pudricion hay en las casas se echa en las calles, sin castigo, todas las noches, aun alli donde pasa el rio por las puertas>> (Pinheiro da Veiga, pp. 289-290).

(3.) A los que se podria sumar el que comienza <<Cayo enfermo Esguevilla de opilado>>, atribuido a Gongora en algunos manuscritos, como B.N. 3795, fol. 77 (Gongora, Sonetos, p. 579). Al final del romance <<Cuando la rosada aurora>>, sobre el que trataremos mas adelante, hay tambien una referencia al Esgueva.

(4.) De los citados veintitres poemas hay uno, el delicioso romance <<En los pinares de Jucar>>, que se explica por su previa y reciente estancia en tierras de Cuenca, donde pudo escribirse, y hay otros cuatro (<<Si Amor entre las plumas de su nido>>, <<De un monte en los senos, donde>>, <<Una moza de Alcobendas>> y <<En dos lucientes estrellas>>) que, en principio, no ofrecen datos para saber si se escribieron o no en los meses vallisoletanos.

(5.) Asi, el soneto dedicado a la monteria en que participaron los reyes (<<Clavar victorioso y fatigado>>), los dos a la muerte de la duquesa de Lerma (<<Ayer deidad humana, hoy poca tierra>> y <<Lilio siempre real naci en Medina>>) y el poema a la reina por el nacimiento de la infanta (<<Abra dorada llave>>).

(6.) Si bien es verdad que ya el primer terceto, en el que los caballos son Favonios andaluces, nos <<avisa>> del que sera el remate del soneto.

(7.) Los no andaluces debian de ser, por el contrario, bastante torpes: asi, el pobre navarro don Gaspar de Ezpeleta, quien, un par de anos antes de ser asesinado junto a la casa de Cervantes, se pego una ridicula costalada al ser derribado por un toro. Dos decimas burlescas atribuidas por bastantes manuscritos a Gongora (Carreira, 1994, p. 332) y que empiezan <<Cantemos a la jineta / y lloremos a la brida / la vergonzosa caida / de don Gaspar de Aspeleta>> sirvieron, ?como no?, de jocosa cronica del trance por el que paso tal <<majadero>> (Gongora ?dixit?).

(8.) <<Titulo: el renombre que se da a los senores que llamamos titulados o de titulo, como duque, conde, marques>> (Covarrubias, s.v.). Al final del soneto <<Llegue a Valladolid, registre luego>> aparecen tambien los titulos con doble sentido, uno de los cuales es el que indica Covarrubias (el otro es el de <<etiquetas>>); y ya hemos dicho que con esos <<titulos>> (Buendia, Chinchon, Niebla, etc.) hace bromas y juegos literarios Gongora en el ultimo terceto de <<Valladolid, de lagrima sois valle>>.

(9.) Las damas tambien son mencionadas en los vv. 7-8 del soneto atribuido a Gongora <<Cayo enfermo Esguevilla de opilado>> (ver nota 3).

(10.) Publicado previamente como articulo en Voz y Letra, 1997, pp. 119-140.

(11.) Hay que tener en cuenta, por cierto, que la familia lexica de corte y cortar tenia resonancias vulgares a cosa sucia y excrementicia (ver nota 51). Una <<corte>> era tambien un corral de ganado. En cualquier caso, creemos que la apreciacion de Alonso (1984, p. 65) en el sentido de que <<Gongora se habia permitido algunas bromas a Esgueva, nada mas>> se queda bastante corta y es demasiado complaciente con su admirado poeta cordobes: esas bromas sobre el maloliente rio fueron mas un medio (para satirizar a la corte) que un fin en si mismas (puede verse tambien Jammes, 1987, p. 98, quien mantiene una postura muy proxima a la de Alonso: <<critica superficial, pullas de turista exigente, sin mas>>).

(12.) En realidad, no se lo nombra en ningun momento, pero del texto se deduce sin duda que estan escritas contra un poeta que procede de Cordoba (estrofa VII) y que ha escrito contra el rio Esgueva (estrofa IV), datos ambos que coinciden en una sola figura, que sepamos: Gongora.

(13.) Ver las certeras paginas escritas por Gutierrez al respecto (2005, pp. 170-174). Jauralde (1999, p. 900) ha senalado como el joven Quevedo se estaba <<especializando>> por entonces en una literatura <<que ponia en solfa las novedades mas llamativas>>, ensayando constantemente nuevas <<contrafacturas>> literarias; ello ayudaria a explicar, segun indica el mismo Jauralde, los primeros versos del texto 2 (de Gongora), como luego se vera.

(14.) A ellos habria que sumar el ms. Aprosiano 7, de la Biblioteca italiana de Ventimiglia, donde, segun Damonte (1986, p. 441), estaba copiado el poema, pero ha desaparecido el folio que lo contenia. Se sabe por la tabla de titulos que ofrece el manuscrito, en el que tambien se recogian los textos 2 y 3 (folios 79v., texto 1, 81r., texto 2, y 82r., texto 3; tambien es relevante el hecho de que en el folio 78v. aparecia <<?Que lleva el senor Esgueva>>?). La perdida de esos folios impide saber si los poemas llevaban epigrafe y cual era este.

(15.) Sin embargo, tres de ellos senalan que el poema es una respuesta a los poemas de Gongora contra el rio vallisoletano (dos indican que va, en concreto, contra <<?Que lleva el senor Esgueva?>> de Gongora y lo atribuyen a Quevedo).

(16.) Hablamos de <<familias>> cuando una variante de importancia (de una estrofa, al menos) nos induce a ello, pero no nos hemos detenido a profundizar mas en las relaciones entre los manuscritos, pese a que en varios casos se atisban muy probables parentescos. Para ello habria que analizar en su conjunto muchos de los codices que los transmiten, sobre todo aquellos que contienen varias obras satiricas atribuidas a Quevedo. Es una tarea pendiente y urgente con vistas a clarificar y conocer mejor esa parte, siempre tan huidiza, de la produccion poetica quevediana (ver, al respecto, las atinadas consideraciones de Valdes Gazquez, 2009).

(17.) Testimonios manuscritos: Familia A: [A.sub.1] = B.N. 3795 (172v.-173) [Epigrafe: <<Decimas contra el estilo de Gongora. Jaurigui>>, pero <<Jaurigui>> parece anadido a posteriori por otra mano]. Contiene todas las estrofas y en el mismo orden en que las editamos. / [A.sub.2] = B.N. 3917 (184-184v.) [<<Decimas de D. Francisco de Quevedo contra D. Luis de Gongora>>]. Contiene todas las estrofas y en el mismo orden en que las editamos. Siguen los textos 2 y 3 / [A.sub.3] = Bibl. Colombina (Sevilla) 57-4-39 (164-166) [<<Dezimas de don Francisco de Quevedo contra la satyra que hizo Gongora, que dize: que lleva Esgueva? Yo dire que lleva. Lleva este rio etc.>>. La tinta de este codice esta ya muy desvaida, lo que hace bastante dificil su lectura, que en bastantes versos hay casi que <<adivinar>>]. Omite la estrofa IV / [A.sub.4] = Biblioteca de Menendez Pelayo (Santander) 108 (178v.-180v.) [<<Entre las obras de D. Luis de Gongora anda impressa una letrilla a la ciudad de Balladolid, y su Rio que comienza que lleba el Sr. Esgueva. Contra la qual escribio Don Francisco de Quevedo estas Dezimas>>]. Omite la estrofa IV / [A.sub.5] = B.N. 4044 (261v.-263v.) [<<Otras que le dirijio Lope de Vega>>; sin embargo, en este codice todos los textos, de manera explicita o ex silentio, son atribuidos a Quevedo desde el primer folio]. Omite la estrofa IV / [A.sub.6] = Bibl. Univ. Zaragoza 249 (512v.-513) [<<Respuesta por esgueba>> (precede la letrilla <<?Que lleva el senor Esgueva?>>)]. Omite la estrofa IV. En su lugar introduce la VII / [A.sub.7] = B.N. Roma, Ges. 225 (50-50v.) [Coplas de Musa Poeta a D. Luis de Gongora]. Omite la estrofa III y en su lugar incluye la vi. Ofrece varias lecturas particulares y peculiares (ver, por ejemplo, vv. 41-44). Siguen los textos 2 y 3 / [A.sub.8] = B.N. 3985 (246 v.). Solo recoge las estrofas i, II (falta un verso) y III (solo los cinco ultimos versos).

Familia B: B1 = B.N. Paris 511 (1 r.-v.) [<<De Don fran[cis]co de Quevedo contra D. Luis de Gongora por aquella letrilla: que lleba el senor Esguena [sic]>>]. Precede el texto 3 / B2 = B.N. 4067 (69-70v.) [<<Decimas de Quevedo, contra Gongora, por aquella letrilla, que lleva el senor Esgueva>>]/ B3 = B.N. 3922 (338v.-339v.) [<<Decimas de Quevedo contra Gongora por aquella letrilla. Que lleva el Sr. Esgueva>>] Todos omiten las estrofas V y VIII, ademas de ofrecer la importante variante del comienzo de la estrofa IV. Dicha estrofa IV la transmiten, ademas, no en cuarto, sino en quinto lugar (asi pues, estos tres manuscritos las ofrecen en este orden: I, II, III, VI, IV, VII, IX).

Variantes: 1: Vos que B 4: traeis B 5: dicen [A.sub.2, 3] pienso [A.sub.6] 6: pues: y B 7: y que satirico B; andais [A.sub.8] (pero corrigiendo un "estais" anterior) 10: en las cacas [A.sub.1] por las cacas [A.sub.7] en las coplas [A.sub.3, 4, 5] con las cosas [A.sub.6]; tocais [A.sub.6] 11: De vos: ved que Ag 12: los de su bando B [A.sub.8] (pero corrigiendo un "todo su bando" anterior) 14: contais [A.sub.6]; el cu-cu [A.sub.5] 15: por: con [A.sub.8] (pero corrigiendo un "por" anterior); cual: que B 16: que desde: desde B; omite todo el verso [A.sub.8] 17: haga que [A.sub.5] haga de [A.sub.6] a que [A.sub.1]; vuestras obras yo no B 18: aunque me lo mande B 19: en el son [A.sub.8]; que es voz de un rabel tan solo B 20: de un [A.sub.1] B a un [A.sub.6] arrogante [A.sub.7] 23: bien suenan [A.sub.3] suenan mal [A.sub.5]; en bajos [A.sub.1, 3, 4] con bajos [A.sub.5, 6] 24: en tiples [A.sub.3, 6] en tiple [A.sub.1, 4] con tiples [A.sub.5]; suenen [A.sub.6] 25: tono [A.sub.1, 3, 4, 5] tenor [A.sub.6] 26: a los: de los [A.sub.3] B; el vulgo [A.sub.2, 3, 4]; porque aunque el vulgo se espanta [A.sub.8] 27: cual: que [A.sub.8] B; cuando el hombre o mujer canta [A.sub.5] 29: a coplas y pies B a coplas de pies [A.sub.8] al son [A.sub.6] 30: dara [A.sub.1] 31-34: O por gracia o por antojo / el nombre de sucio os dan, / siendo, de puro galan, / vuestros achaques de ojo B 35: haceis versos B; antojo: omitido en [B.sub.3] y anadido por otra mano en [B.sub.2], en el que habia sido omitido; con mucha razon me arrojo [A.sub.2] 36: solos [A.sub.7] B 37: celebramos de [A.sub.7] 41-44: Siempre llevais hasta el cabo / los conceptos que decis / pues que quando los paris / salen todos por el rabo [A.sub.7] 42: pura [A.sub.1, 2, 6]; yesca [A.sub.6] 45: sois poeta por el cabo [A.sub.5] 46-47 = 47-46 [A.sub.1] (pero 46: que las haceis peregrinas) [A.sub.3, 4, 7] 46: cosas: coplas [A.sub.5] 47: coplas: obras [A.sub.5, 7] 51: alabase era [A.sub.4] alabase fuera (omite "muy") [A.sub.5] 52: versos: coplas [A.sub.1 2 6] vuestras coplas maringola 53: porque (pero [B.sub.3]) como son B; pues: mas [A.sub.5]; todas [A.sub.1, 2, 6] quiza (?) que por ser de [A.sub.7] 54: se pegaran a su [A.sub.7] 56: ni 58: tan: mas [A.sub.4, 6] 59: ni: y [A.sub.5]; ni crecido: como el vuestro A mas no es [A.sub.7] 60: se crece [A.sub.6] 61: sucias: ricas [A.sub.4]; al: de [A.sub.2]; tan dulces son al [A.sub.6] 62: dan B 63: dais [A.sub.1] 64: hacernos [A.sub.5] B por solo hacer [A.sub.7] 65: hombre [A.sub.1] (subrayado, y otra mano anota al margen: "nombre") 66: cuadre: venga [A.sub.2, 7] drechamente [A.sub.6] directamente [A.sub.5] 67: llamo [A.sub.1] alla os llamaba [A.sub.5] 68: que dias ha que [A.sub.3, 4]; omite todo el verso [A.sub.6] 71: andando [A.sub.4] en donde [A.sub.3] (corregido sobre una palabra anterior que seguramente fuera "andando") 72: vimos [A.sub.3, 7] 73: que: pues [A.sub.2]; fue: es [A.sub.5]; un verano sin lodos [A.sub.6] en verano sin lodos [A.sub.1] ("en" corregido probablemente sobre un "un" anterior) que fue en invierno y con lodos [A.sub.3, 4] 74: zarposa [A.sub.5]; con rabos a [A.sub.7] con rabos aquesta [A.sub.6] 75: si: om. [A.sub.7] 76: juntas entrambas [A.sub.6, 7] 78: la: tal las prelacias [A.sub.3, 4] mudeis la (de [A.sub.1]) prelacia [A.sub.1, 5, 6] 79: las pulicias [A.sub.3, 4] tal poesia A 80: puedan conocer [A.sub.3, 4] 81: tengo [A.sub.3, 4, 7] y a (?ya?) mi parecer sin duda B 82: en: de A es B 84: cegadas (?) [A.sub.6] 85: valdra [A.sub.2, 7]; tengas [A.sub.4] 86: que en: en las k y con necedades B 87: deja [A.sub.5] limpiad [A.sub.6]; bascosidades B 88: guardaos de ser [A.sub.3, 4] 89: albanar [A.sub.7] donde: por do [A.sub.2, 3, 4, 6, 7]; Pegaso [A.sub.5] 90: sus: las [A.sub.3] bascosidades [A.sub.2, 6]

(18.) <<Las secretas>> era eufemismo por el retrete. El juego de palabras con publicas y secretas aparece tambien en el poema de Quevedo <<Alabanzas ironicas a Valladolid, mudandose la corte de ella>> (Quevedo, Poesia original, pp. 929-933, v. 64).

(19.) <<Es una enfermedad del intestino, que o con ventosidad, o con algun humor colerico, se altera y se tuerce. El intestino en griego se llama [...] cholas, y de alli cholica passio>> (Covarrubias, s.v.).

(20.) <<Dar matraca>> era gastar bromas, habitualmente pesadas y no pocas veces sin gracia ni gusto alguno (en especial, y logicamente, para el que las recibia).

(21.) <<Descubrir la caca>> era frase hecha definida en Autoridades como <<descubrir alguna cosa o falta que no conviene que se sepa>>. Probablemente se apunta que la <<caca>> que descubre Gongora, con esos poemas tan inopinadamente soeces, era precisamente eso: que un poeta tan renombrado era capaz de escribir cosas sobre semejantes asuntos, cosa que permanecia oculta a todo el mundo hasta entonces. Al mismo tiempo, es posible tambien que se lo quiera presentar, jocosamente, como el <<descubridor>>, el primus inventor, por asi decirlo, de algo tan trivial y grosero como el excremento. Hay que recordar, asi mismo, el dicho recogido por Correas <<La kaka, kallarla>>, que es lo que parece recomendarse a Gongora aqui y en todo el poema.

(22.) El sintagma alude, evidentemente, al <<pecado nefando>>, con el que se designaba la homosexualidad masculina.

(23.) Tras el instrumento rustico y <<bajo>> rabel y el rabadan (o mayoral de pastores) late el termino <<rabo>>, forma vulgar-coloquial usada en la epoca para designar el culo con la que volvera a jugarse mas adelante en los verso 44 y 74. El propio Gongora, en uno de sus romances mas conocidos, entonces y hoy, afirmaba que sus composiciones corrian en boca de pastores, ademas de hacer el mismo un juego de palabras con <<rabo>> / <<culo>> (ver nota 25). Como bien senala Jammes (2006, p. 509), <<rabo aparece un sinnumero de veces en obras literarias festivas. Fue tan usado este vocablo, que llego, por derivacion burlesca, a contaminar otros que no tienen nada que ver con el: rabel, rabadan, arrabal, rabanal, rabino, Ravena, Fuenterrabia, etc.>>. Jammes remite en nota al romance <<En Fuenmayor, esa villa>>, de Juan de Salinas (Poesias humanas, pp. 188-194), en el que se reunen muchos terminos y expresiones que designaban el culo, algunos de ellos coincidentes con los que emplean Quevedo y Gongora. Por lo demas, Gongora usa <<rabo>> con esa acepcion en el ultimo verso del soneto <<?Vos sois Valladolid? ...>>.

(24.) Con el juego de palabras musical se introduce el contraste entre lo <<bajo>> y lo <<elevado>> (<<tiple>> es la voz alta, de soprano, en el canto): los poemas gongorinos son para gente baja, pero indignos de un autor de condicion elevada, aunque solo fuera por ser hombre de Iglesia. Hay que recordar que en las Traducciones poeticas de Marcial por Quevedo, ed. Blecua, p. 445, un epigrama dedicado a Luis Velez de Guevara comienza: <<?Deseas, Velez, saber / por que un tiple racionero.>>: sabemos que Gongora fue lo segundo, pero no si era tambien lo primero. De ser asi, podria haber una alusion al respecto en el v. 24.

(25.) A la altura de 1603 bastantes composiciones gongorinas, especialmente romances, se habian hecho muy populares (las habia <<levantado el mundo>>, v. 26) por haberseles <<dado tonos>>: es decir, por haber sido musicadas (tambien se musico la letrilla al Esgueva; ver Jammes, 1987, p. 137). De ello habia alardeado el cordobes, aun desde la ironia, en el romance <<Hanme dicho hermanas>>: <<compone romances / que cantan y estiman / los que cardan panos / y ovejas desquilan; / y hace canciones / para su enemiga, / que de todo el mundo / son bien recibidas, / pues en sus rebatos / todo el mundo limpia / con ellas de ingleses / a Fuenterrabia>>. Lo que plantea el texto 1, combinando lo real y lo metaforico, es como van a cantarse, cuando <<les den tono>>, unas coplas que, sin duda, habran de dejar la boca de los supuestos cantores llena de algo tan desagradable como es el asunto que tratan. <<Paso de garganta>> era termino musical con el que se designaban las distintas modulaciones de la voz al cantar.

(26.) La dilogia es tan soez como evidente. La relacion con lo de <<puro galan>> se explica por el hecho de que las personas bellas y apuestas (galanas) eran especialmente susceptibles de recibir <<mal de ojo>> por parte de envidiosos; por ello se les recomendaba llevar el celebre amuleto de la <<higa>> para rechazar tal aojamiento. Asi lo vemos, por ejemplo, en El desafio de Juan Rana de Calderon (p. 142; vv. 29-32): <<Bernarda: ?Rizos a vos esposo? / No lo habeis menester, que sois hermoso. / !Que cintura teneis! Toma una higa. Juan Rana: Ya se que soy galan, Dios me bendiga>>; y Juan de Salinas (Poesias, p. 192), en el escatologico poema, bastante conocido en la epoca, que citamos en nota 23 dice: <<Sintiose indispuesto y nadie / le entiende la enfermedad, / sospechan que es mal de ojo / por ser hermoso de faz>>. El que todos los <<males>> del Esgueva sean <<de ojo>> (en sentido escatologico) hace de el un verdadero galan, al que todo el mundo quiere echar mal <<de ojo>>. Por otra parte, en el soneto atribuido a Gongora <<Cayo enfermo Esguevilla de opilado>> (ver nota 3) se dice del pobre rio: <<que gusta de las damas y se ofrece / por servidor, y entre ellas le han aojado>> (vv. 7-8). Si en los versos de la decima se alude a estos, ello puede ayudar a establecer la autoria gongorina de ese soneto.

(27.) El Diccionario de la r.a.e. continua indicando que con la expresion <<buena pesca>> se designa coloquialmente a la <<persona de malas costumbres>>; seria expresion equivalente a <<buena pieza>> o <<buena alhaja>>, definida esta ultima en dicho diccionario como <<persona picara, viciosa, o astuta, avisada y traviesa>>.

(28.) Con la expresion <<a la gatesca>> se designaba una postura sexual de acceso a tergo, <<como los gatos>>, que acceden a la hembra por el rabo (culo); dicha postura se asociaba, aunque no exclusivamente, a la sodomia (ver Carrasco, 1986, p. 106). Seria, pues, la segunda alusion al pecado <<nefando>> tras la incluida en el v. 13.

(29.) Nueva dilogia entre cola como sinonimo de 'rabo' (= culo) y 'cola' como sustancia que se emplea para pegar. Es posible tambien que 'cola' este empleado en un tercer sentido: los <<versos de cola>> pueden referirse concretamente a las decimas contra el Esgueva, todas las cuales acaban con la misma <<cola>> (<<?Que lleva el senor Esgueva?>> etc.), lo que las hace muy <<pegadizas>>, idoneas para ser retenidas de memoria y, por ende, muy divulgadas: esto es, <<se pegan a cualquier gusto>>.

(30.) Tengase en cuenta que el adjetivo esta empleado aqui en su sentido originario latino de <<quemado>>, <<tostado>>.

(31.) <<Todo lo que es fuerte llamamos macho, como hombre macho y machucho>> (Covarrubias, s.v.). Ingenio machucho seria el ya bien formado y recio por haber crecido, como se dice en el verso siguiente.

(32.) La expresion <<mas ?que mucho, si ...>> la emplea Gongora en el soneto <<Jura Pisuerga a fe de caballero>>. Ademas, el juego con <<crecer>> y <<estiercol>> aparece en las citadas <<Alabanzas ironicas a Valladolid>> de Quevedo (vv. 39-40: ver nota 18). Por otra parte, el adjetivo-participio crecido aparece en el primer verso de <<?Que lleva el senor Esgueva?>>: el pequeno rio iria <<crecido>> a causa de los excrementos a el arrojados; el ingenio de Gongora ha <<crecido>> gracias a haber sido bien abonado con el propio estiercol que le ha echado el poeta.

(33.) <<Valiente>> o <<valenton>> era sinonimo de 'rufian': reparese en la mala idea al senalar que quien da senas cordobesas sobre Gongora es un personaje de esa catadura.

(34.) <<Vaciar>> es arrojar por la ventana los excrementos acumulados en los orinales; bien estuviera prohibido (que era lo mas habitual) en las ordenanzas municipales de policia y buen gobierno, bien se permitiera a ciertas horas, solia hacerse, en todo caso, en las nocturnas. En los vv. 77 a 80 del poema de Quevedo editado por Blecua con el num. 745 se dice a proposito de la sucia melena del filosofo Diogenes: <<por lo espeso y por lo sucio / cabellera que se vacia, / melena de entre once y doce, / con peligro de ventanas>> y en el Entremes de las Carnestolendas de Calderon (p. 147, vv. 161-164) tras una enumeracion de terminos escatologicos: <<que tan espesas viandas / entre once y doce seran / mejores para vaciadas>>. Hay que recordar que tambien existia la expresion <<vaciar el vientre>>, recogida en Covarrubias (s.v. vaciar).

(35.) Se llamaba tambien <<rabos>> a las <<partes deshilachadas de la extremidad de la ropa, a la que suele pegarse el lodo, porque va arrastrando>> (Autoridades)-., el termino lo usa, por ejemplo, el propio Quevedo en el Buscon (cap. 3) y en otras obras, como el Sueno del Infierno. De ahi lo sorprendente de que la musa de Gongora tuviera tantos <<rabos>> (entendidos en esa acepcion) siendo verano y no habiendo, por tanto, lodos. Recuerdese que la estancia de Gongora en Valladolid fue entre mayo y noviembre de 1603. luego paso el verano en la ciudad-corte.

(36.) Recordemos que ambos personajes mitologicos tenian el poder de <<mudar>> o metamorfosear a otros: Circe en cerdos y Medusa en seres de piedra.

(37.) La prelacia es la dignidad y seguramente se refiera a la eclesiastica que ostentaba Gongora.

(38.) Pulida: <<Termino ciudadano y cortesano. Consejo de policia, el que gobierna las cosas menudas de la ciudad y el adorno della y limpieza>> (Covarrubias, s.v.).

(39.) La dilogia se establece entre ayuda como 'colaboracion' y como 'clister' o 'lavativa': <<los clisteles llaman ayudas porque ayudan a naturaleza cuando ella sola no puede descargar la ocupacion del estomago y vientre>> (Covarrubias, s.v. Ayudar).

(40.) Tal vez no este de mas reparar en el hecho de que si se lee este verso de manera exenta, el adjetivo <<muda>> (que produce un encabalgamiento un tanto brusco con el sustantivo <<la lengua>>) funcionaria como sustantivo en el sentido de 'cambio', 'mudanza', con lo que se seguiria insistiendo en la necesidad de que Gongora se replanteara el giro escatologico que estaba imprimiendo a sus versos. Tengase en cuenta ademas que en la estrofa anterior (v. 77) aparece el verbo <<mudar>>.

(41.) Es el canal o conducto que da salida a las aguas inmundas.

(42.) Bien lo senala Celma (1982, p. 37): <<Quevedo no va a buscar eufemismos--utiliza los terminos caca, cu/o, mierda (v. 9, 14, 29, respectivamente), y sus conceptos se basan frecuentemente en la disemia de los propios cacofonismos>>.

(43.) El verso 3 puede entenderse como reflejo de esa limitada intencion difusora de Gongora, pero tambien como una consideracion del propio autor del texto: son coplas que, dado su asqueroso asunto, <<deberian haberse mantenido en secreto>> y, por tanto, no difundirse.

(44.) El mismo Gongora, por mas que bromeando, habia escrito que utilizaba sus poemas para limpiarse con ellos el culo; asi en el romance <<Que necio que era yo antano>> (1590): <<Cuando ha de echarme la musa / alguna ayuda de Apolo, / desatacase el ingenio / y algunos papeles borro>>. Veanse tambien los vv. 245-248 del romance <<Hanme dicho, hermanas>>. Es el topico de la cacata charta que reaparece con mas claridad en el texto 1b.

(45.) A ellos habria que sumar los de Monino y Crosby que maneja Blecua y que no nos ha sido posible consultar (aunque anotamos las variantes segun su edicion). Uno de ellos pertenece a la familia B, con lo que la formarian cuatro testimonios.

(46.) Testimonios manuscritos:

Familia A: A: = B.N. 7370 (216v.) / [A.sub.2] = B.N. 4044a (269v.) [<<A Don Luis de Gongora. Don Francisco de Quevedo. Soneto>>] / [A.sub.3] = B.N. 4044b (56-57) [<<Otro contra don Luis de Gongora>>; en p. 44 hay una portada que dice: <<Poesias de Don Francisco de Quevedo, y Villegas>>.] / [A.sub.4] = B.N. 11017 (5) [<<Otro contra don Luis de Gongora>>; en el fol. 1: <<Varias poesias de don Francisco de Quevedo i Villegas que no se pueden imprimir>>.] / [A.sub.5] = B.N. 9636 (116v.117) [<<A Don Luys de Gongora = de dicho Don Francisco>>] / [A.sub.6] = B.N. 12717 (103) [<<A Don Luis de Gongora: del dicho Don Francisco de Quevedo>>] / [A.sub.7] = Hispanic Society hc 397-709 (102) [A Dn. Luis de Gongora. Soneto] / [A.sub.8] = Hispanic Society hc 336-1736 (218) [<<A Dn. Luis de Gongora. Soneto>>] / [A.sub.9] = B.N. 1952 (222-222v.) [<<A Don Luys de Gongora. Sonetto>>; en fol. 203 dice: <<Obras satiricas de D. Francisco de Quevedo>>.] / [A.sub.10] = B.N. 3919 (120) [<<A Don Luys de Gongora = del otro Don Francisco de Quevedo>>]/ [A.sub.11] = B.N. 4067 (51v.) [<<A Don Luis de Gongora: del dicho Don Francisco de Quevedo>>] / [A.sub.12] = B.N. 4312 (293v.) [<<Don Francisco de Quevedo a Don Luis de Gongora. Soneto>> / [A.sub.13] = B.N. 10387 (233 v.) / [A.sub.14] = B.N. 18760/40 (fol. 84 v.) [<<A D. Luis de Gongora, del dicho Quebedo>>] / [A.sub.15] = Bibl. Univ. Oviedo 376 (43r.v.) [<<A Dn. Luis de Gongora. Soneto>>] / [A.sub.16] = Bibl. de Castilla-La Mancha (Toledo) 472 (392r.-v.) [<<Del mismo a Dn. Luis de Gongora. Soneto>>] / [A.sub.11] = Bibl. de la Real Academia de Buenas Letras (Barcelona) Res. 834.0 <<16>> [<<A Don Luis de Gongora escribe el Autor este soneto>>; los datos textuales los tomamos de Valdes Gazquez (2009: 424-425)].

Familia B: B1 = B.N. 4117 (285) [<<Otro. Del mismo Quevedo a el mismo Gongora i al mismo intento>>; ese intento, como el del soneto <<Yo te untare mis versos con tocino>>, que precede, seria responder al de Gongora contra Quevedo <<Anacreonte espanol, no hay quien os tope>>] / B2 = Bibl. de Menendez Pelayo (Santander) 108 (174) [<<Replica de Quevedo a D. Luis de Gongora. Soneto>>] / B3 = B.N. 3795 (337v.) [Epigrafe: <<Quevedo contra Gongora>>; en esa misma pagina esta copiado el texto 1c].

Variantes: 1: sonado [A.sub.8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16] 2: satira Bp tus [A.sub.15] 3: son diversos [A.sub.1, 2, 7, 8, 9 12, 13] son de versos (?deversos?) [A.sub.15] 4: mis B; les [A.sub.2, 10, 11, 17] las [A.sub.3, 4] que servidores mios me han mostrado [A.sub.7] 5: buenas [A.sub.1, 2, 3, 4, 6, 9, 10, 11, 14, 15, 17]; que han [A.sub.1, 2, 6, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 17] 6: por tantas manos om. [A.sub.6] (aparece cancelado y otra mano anade: <<por tantas manos, y por tantos ojos>>) 10 11 7: om. Ap aunque mucho AH Bp enfada [B.sub.2, 3]; mil [B.sub.2] 8: de que Bp hayan [A.sub.1, 2, 3 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14, 15, 16] 9: solamente [A.sub.7] 10: las mas [A.sub.13]; como son 11: justamente [A.sub.2, 7] 12: sucios [A.sub.10, 11] (otra mano corrige sucio)-; que son mis [A.sub.7] 14: muchos [A.sub.7] Variantes de la version de los tercetos en familia B: 10: por lo [...] por lo [B.sub.3] 11: no [B.sub.2] 12: y om. [B.sub.3]; el om. [B.sub.3] 13: con papel [B.sub.2].

Segun las notas criticas de Blecua en su edicion (Obrapoetica, pp. 239-240) el ms. de Monino presenta <<satiras>> (v. 2), <<pues que han>> (v. 5), <<aunque solo me espanta>> (v. 7), <<ver que cosa tan>> (v. 8), <<con lo sucio ... con lo agudo>> (v. 10), y el de Crosby <<sonado>> (v. 1), <<satiras>> (v. 2), <<mil>> (v. 4), <<buenas deben>> (v. 5), <<pues que han>> (v. 5), <<aunque solo me espanta>> (v. 7), <<ver que cosa tan>> (v. 8). El primero pertenece a la familia B y el segundo a la A.

(47.) Termino asociado tambien al culo tanto en el propio Quevedo -asi, el soneto que comienza <<Que tiene ojo de culo es evidente / y manojo de llaves tu sol rojo ...>> (Blecua, num. 608) o las Gradas y desgraaas del ojo del culo, donde Quevedo (Obras completas, ed. Azaustre, p. 512) recuerda de nuevo la expresion--, como en Correas, donde se leen refranes como <<!Xentil oxo de kulo, manoxo de llaves!>> o <<Manoxo de llaves, mierda de gato>>.

(48.) Dilogia con orinal: <<Servicio y servidor algunas veces se toman por el vaso en que se purga el vientre, que por otro nombre llamamos bacin>> (Covarrubias, s.v. servir). En Quevedo (Obras completas en prosa, p. 505) pueden verse mas empleos del termino en ese sentido. Lo usa Gongora en el v. 23 de <<?Que lleva el senor Esgueva?>>.

(49.) La dilogia es evidente, pues sigue funcionando hoy en dia (<<Aguas llamamos las orinas: hacer aguas>>, Covarrubias, s.v.).

(50.) Quevedo en las <<alabanzas ironicas a Valladolid>> (ver nota 18): <<Solas las suyas son aguas, / pues si bien se considera, / de las que todos hacemos.>> (vv. 69-71).

(51.) 'Cortarse', como explica Correas, es <<ensuziarse los dedos en mierda, porke hasta lavarse los tiene komo kortados>> (Jammes, 2006, p. 522, recuerda a tal proposito estos versos de Quevedo). El verbo 'cortarse' conlleva la dilogia de agudo en el siguiente verso: <<con filo cortante>> / <<ingenioso>>.

(52.) Como bien explica Arellano (1984, p. 525), la dilogia se establece entre <<la senal que se pone para dividir los terminos, lindes y caminos>> (Autoridades) y <<porcion compacta de excremento humano que se expele de una vez>> (d.r.a.e.). Quevedo, en las <<Alabanzas ironicas a Valladolid>> (ver nota 18), habla tambien de los mojones de Esgueva. Ver tambien las Gracias y desgranas ... (Quevedo, Obras completas ..., p. 513).

(53.) Quevedo, en las <<Alabanzas ironicas.>> (ver nota 18), tambien se refiere al rio con ese diminutivo, en una estrofa que muy probablemente aluda a las composiciones gongorinas (vv. 57-60): <<Pero el misero Esguevilla / se corre y tiene verguenza / de que conviertan las coplas / sus corrientes en correncias (= diarreas)>>.

(54.) En el romance <<A vos digo, senor Tajo>> dice Gongora (y lo senalo ya de Paz, 1999, p. 39) a este rio que es <<famoso entre los poetas, / tan leido como escrito>>. Aunque Carreira (1998, p. 321) propone otra lectura diferente a esa (que es la del ms. Chacon, entre otros), basandose en el Ramillete de Flores, Cuarta [...] parte de Flor de Romances nuevos (Lisboa, 1593): <<tan leido como el Christus>>, o sea, <<la cartilla en que los ninos aprendian a leer>>; y asi aparece en la edicion por la que citamos aqui a Gongora.

(55.) Ver nota 49.

(56.) Se presenta al pequeno rio como un nino, incapaz, por tanto, de juzgar sobre cosas de importancia e insolente si lo hace, pero tambien se apunta a que sus aguas (como ya dijera Gongora en <<?Que lleva el senor Esgueva?>>, vv. 45-46) arrastran panales usados entre otras muchas porquerias que a el se arrojan.

(57.) La lectura es clara en el manuscrito, pero es indudable que la construccion sintactica del terceto resulta algo extrana. Por eso Arellano (1984, p. 523) apunto la posibilidad de que la lectura correcta fuera <<si son>> en vez de <<sino>>. Otras posibilidades serian <<y no>> o <<siendo>>. Sin embargo, hay un paralelo casi del todo exacto en otra obra de Quevedo: concretamente en el Entremes primero de Barbara (Quevedo, Teatro completo, ed. Arellano-Garcia Valdes, p. 292); alli se lee: <<!Pues decir es malo el que yo tengo escogido para marido! Sino que es un mocito que canta y baila que no hay mas que desear ...>>. En el manuscrito el verso 12 esta formulado como una interrogacion, pero nosotros siguiendo a los editores del citado entremes, lo presentamos entre signos de admiracion. Por otra parte, parece claro que la singularidad sintactica de ambas frases es un dato que, como <<marca de estilo>>, puede servir para apoyar la autoria quevedina de este soneto. En cualquier caso, no nos parece en absoluto un terceto <<enrevesado>>, como afirma de Paz (1999, p. 39).

(58.) Covarrubias indica: <<necesarias: las secretas>>, ergo, el retrete (ver nota 18).

(59.) Ver Artigas, 1925, pp. 89-94.

(60.) Entre los estudiosos que asumen tal secuencia puede citarse a Astrana Marin (1945, pp. 76-78), los Mille en su edicion de la poesia de Gongora (notas al poema), Alonso (1984, p. 65), Celma (1982), Jauralde (1999, pp. 901-909) o Gutierrez (2005, pp. 170 y ss.).

(61.) Asi, tenemos B.N. 3917 (fols. 184-185: textos 1, 2, 3); B.N. Roma, Ges. 225 (fols. 50-51: textos 1, 2, 3); Aprosiano 7 (textos 1, 2, 3; ver nota 14). Varios de los manuscritos que transmiten el texto 1 insisten en sus epigrafes en que este es respuesta a <<?Que lleva el senor Esgueva?>> (ver nota 17). Tambien algunos de los mss. que contienen el texto 2 (<<Musa que sopla y no inspira>>) copian seguidamente el texto 3 (<<En lo sucio que has cantado>>).

(62.) Nada en principio permite asociar a Quevedo con Musa. Se ha apuntado como prueba el hecho de que en el ms. B.N. 3700 (fol. 131v.), y solo en el, aparece bajo el epigrafe <<De Miguel de Musa>> el soneto, ciertamente quevedesco, <<Si pretenden gozarte sin bolson>> (editado en Blecua con el num. 614, y, por tanto, atribuido directamente a Quevedo sin mas fundamento), lo cual supone una peticion de principio. Pero tambien se ha apuntado la posibilidad de que Musa no fuera un pseudonimo, sino un nombre real, tal vez de un poeta vallisoletano, por lo demas desconocido (ver Carreira, 1998, pp. 116 y 419).

(63.) Ver Perez Lasheras (1995, pp. 143 y ss.) y Carreira (1998, pp. 75-78).

(64.) Asi se senala en el fol. 8: <<ADVIERTESsE [...] Que se han dejado de poner entre estas obras todas las satiricas, que en materia grave, o ligera con rebozo, o sin el, han ofendido a personas determinadas, o sean de poca, o mucha calidad, por no renovar a la memoria de D. LUIS el justo sentimiento que el tenia de la publicidad con que han andado hasta ahora>>.

(65.) Tambien hay que tener en cuenta, como ya se ha senalado, que algunos de los manuscritos que contienen el texto 2 (<<Musa que sopla y no inspira>>) copian seguidamente el texto 3 (<<En lo sucio que has cantado>>).

(66.) Testimonios manuscritos: Mss. que coinciden en el texto que se propone: Fund. Lazaro Galdiano (Madrid) m 7-3-21--ms. <<Estrada>>--(194-195); Fund. Lazaro Galdiano (Madrid) M 7-3-22--ms. <<Iriarte>>--(125v.-126v.); B.N. 4118 (73-74); B.N. 4130 (125v.126v.); B.N. 4269/2 (133-134); B.N. 8645 (98-99) [salvo una probable errata, que no variante, en el verso 38 (<<que yerro>> por <<por yerro>>)]; B.N. 19003 (89v.-90v.); B.N. 19004 (43v.-44); Bibl. del Palacio Real (Madrid) 2801 (86-87); Bibl. Univ. Barcelona 147 (7v.-8) [al margen, otra mano: <<Contra un fulano Musa indiciado de ladron>>]; Hispanic Society b2362 (130r.-v.); Seminario de San Carlos (Zaragoza) b.3.9 (98v.-99v.) [salvo una evidente errata en el verso 16 (<<hija>> por <<hijo>>)]; Catedral de Palencia (ed. Rubio Gonzalez, Palencia, 1985, pp. 127-128).

Ediciones: Delicias del Parnaso 1634 (pp. 171-171v.). La primera edicion es de 1630 (en Barcelona, por Pedro Lacavalleria); le siguieron otras, como la de 1634 (de la que hay edicion facsimil en Madrid, Espasa-Calpe, 1977, y que es la que hemos podido consultar).

Otros: [A.sub.1] = B.N. 2883 (149-150) / [A.sub.2] = B.N. 2892 (94v.-95) [A.sub.3] = B.N. 3795 (279) [<<Don Luis a Musa>>] / [A.sub.4] = B.N. 3890 (46-46v.) [<<Dezimas de don Luis de Gongora>>] / [A.sub.5] = B.N. 3917 (184v.-185r.) [<<Otras de D. Luis en respuesta>>; va entre el texto 1 y el 3] / [A.sub.6] = B.N. 3985 (80v.) / [A.sub.7] = B.N. 3985 (246v.) [<<Contra Antonio Musa>>] / [A.sub.8] = B.N. 4075 (83-83v.) / [A.sub.9] = B.N. 413(7 (125v.-126v.) / [A.sub.10] = B.N. 22217 (113-113v.) / [A.sub.11] = B.N. 22585 (125v.-126v.) / [A.sub.12] = B.N. 22845 (100-100v.) / [A.sub.13] = Hispanic Society 132360 (180v.181r.) / [A.sub.14] = Hispanic Society B2361 (216r.-v.) [<<Decimas de D. L.>>] / [A.sub.15] = Hispanic Society B2465 (171v.-172r.) / [A.sub.16] = Bibl. Univ. Zaragoza 249 (497r.-v.) [<<Decimas contra musa>>; sigue el texto 3, mientras que el 1 aparece varios folios despues, tras <<?Que lleva el senor Esgueva?>>] / [A.sub.17] = Bibl. B. March (Palma de Mallorca) T160104 (153r.-v.) / [A.sub.18] = Bibl. B. March (Palma de Mallorca) T190109 (122r.-123r.) / [A.sub.19] = Biblioteca de Menendez Pidal (Universidad Complutense) 16-B (264-265) / [A.sub.20] = B.N. Florencia. Magliabechiano VII-353 (236v.-237r. y 258r.-v.; ambas versiones son coincidentes, salvo que la segunda lleva el epigrafe <<Satira del d[etto] don Luys a>> [sic] / [A.sub.21] = B.N. Roma, Ges. 225 (50v.) [<<Respuesta de D. Luys motejando a muca de ladron y de haver sacado un amigo suyo de casa del embajador de francia para entregarlo al Rey>>; va entre el texto 1 y ei 3].

Ediciones: Hoces, 1654, p. 60 ([A.sub.22])

Variantes: 1: aspira [A.sub.14] 2: y que pone [A.sub.7, 21]; con mas primor [A.sub.1, 3, 5] 3: sus [A.sub.6]; sus dedos mucho [A.sub.7] la mano mucho [A.sub.21] 4: que es [A.sub.22] 6: musa es hija [A.sub.4] 7: del de [A.sub.14]; aca [A.sub.5] acca (?) [A.sub.7] 8: del [A.sub.1]; conde [A.sub.7]; y a [A.sub.1, 3, 7, 10, 20, 21] a Ia [A.sub.14] 13: redujo [A.sub.22]; el [A.sub.13, 15]; mejor [A.sub.16, 20] 15: hiya (?) que [A.sub.10]; mesmo [A.sub.7] 16: de [A.sub.14, 15]; poeta [A.sub.21] 17: gusto [A.sub.7]; enojo [A.sub.16] 18: sin darle paz le [A.sub.10, 20] (en [A.sub.12] otra mano anota al margen: <<sin darle paz>>); como Judas [A.sub.6]; besarle le [A.sub.1, 3, 4, 7, 14, 21] 19: mas [A.sub.6, 12] 21: del [A.sub.10] 23: con darle [A.sub.3] de darle [A.sub.7] el nombre [A.sub.10, 21] 24: por la bolsa [A.sub.1, 3, 4] por la paz [A.sub.10] por la gala [A.sub.7] 25: que yo [A.sub.1, 3, 4, 5, 10, 17, 20, 21]; acumularlo [A.sub.19] acomodarle [A.sub.1, 3, 5] acomodarse [A.sub.16]; pero acumular al beso [A.sub.7] 26: el nombre [A.sub.1, 3, 5] lo de la garra prefiero [A.sub.7] 27: dijo [A.sub.7] 28: que: omitido en [A.sub.1, 3, 16]; en cas de cierta [A.sub.3] 29: sumana [A.sub.15]; la su mano [A.sub.8, 19, 21] con su mano [A.sub.5, 6, 16] (en A se escribio en origen <<que su mano>>, pero otra mano corrigio en <<la semana>>; en An otra mano anota al margen <<su mano>>; en B.N. 4118 se escribio en origen <<semana>>, pero otra mano corrigio en <<su mano>>) 31: y entre muertes [A.sub.1, 5] sobre muertes [A.sub.3, 4] entre casos sobre casos [A.sub.21] sobre cosas [A.sub.6] y tras tretas [A.sub.7]; solemnes [A.sub.13] (pero la misma mano que copia corrige al margen: <<soeces>>) 32: gramat!ca se usa [A.sub.2, 3, 4, 6, 7, 13, 16, 20, 21]; se: 0m [A.sub.5] 33: han [A.sub.2, 4, 6, 7, 20, 21]; esta [A.sub.2, 4, 6, 7, 20, 21, 35]: y: omitido en [A.sub.1, 3] 36: y aun [A.sub.4]; de sus [A.sub.7, 21, 37]: en [A.sub.15]; exemplo [A.sub.18]; o [A.sub.3, 20] 38: sino que [A.sub.5] si ya no [A.sub.2, 3, 4, 10]; digan [A.sub.7, 20, 21]; con [A.sub.16] 39: que: omitido en [A.sub.14] 40: halla [A.sub.1, 3, 16, 18]; por hallar [A.sub.7, 20, 21]; iglesia [A.sub.20, 21]

No hemos podido consultar dos codices presentados por Carreira (1998, pp. 103 y 105): el r, custodiado en la Universidad de Pennsylvania (Ms. Span. 37), y el w, que entonces era propiedad de Jose Luis Escudero y que fue subastado por la Casa Fernando Duran el 8 de mayo de 2008, sin que sepamos cual es su actual paradero. Segun Carreira (1998, p. 116), el epigrafe de estas decimas en el ms. R es: <<Son decimas satiricas. Hizola don luis a cierto Poeta de Valladolid, gran ladron de versos ajenos, que dio en oponerse a don lvis, y hacerle satiras>>.

(67.) La cuestion del beso anuncia la referencia a Judas que aparecera en la siguiente decima. El delator ni siquiera beso, como hizo aquel con Cristo, al delatado, a pesar de ser este su pariente. En el ultimo verso, aparte la dilogia escatologica, se juega con la frase hecha <<besar en el ojo>>: <<lastimar a alguien en algo que estima mucho>> (Autoridades). Gongora senala que, dado que un delator tan felon y peligroso la ha tomado con sus versos, ya no se siente seguro.

(68.) El empleo de imagenes procedentes del mundo juridico es un recurso muy querido de Gongora (recuerdese, por ejemplo, la primera estrofa de <<?Que lleva el senor Esgueva?>>; puede verse Jammes, 1987, p. 65). En estas decimas emplea varias; asi, <<remitir la causa>> es <<dejarla a otros jueces>> (Covarrubias, s.v.). En el v. 25: <<Acumular [...] es termino forense, cuando a un delito le acumulan y juntan otros que el delincuente ha cometido>> (Covarrubias, s.v.) Ver tambien nota 82.

(69.) Probable juego de palabras a contrario con 'Semana Santa'. Varios manuscritos ofrecen la variante <<su mano>>, que hay que reconocer que es coherente con la mano del v. 26 (aunque tal vez sea una lectura inducida por aquella). Es, en todo caso, la variante mas compleja del poema.

(70.) Es posible que haya una alusion al refran <<Con vil dinero, tendras vela y candelero; sin dinero vil, ni candil>> (Martinez Kleiser, 1953, p. 202, num. 18405). Parece apuntarse, como luego diremos, a un <<oscuro>> asunto de tipo pecuniario en que se habria visto implicado el personaje al que se refieren estas decimas.

(71.) En este final se alude de nuevo a un refran, este con forma de adivinanza, que recoge Correas y que dice: <<Por ke entra el perro en la iglesia?--Porke la halla abierta>>. Aparece en otras obras de la epoca como Gustos y disgustos son no mas que imaginacion de Calderon (1974, p. 142): <<y se entra en la iglesia el perro / por hallar la puerta abierta>> (vv. 131-132), o La Santa Juana, parte 3.a, de Tirso de Molina (1970, p. 305): <<?Por que entra / si sabe, en la igreja el perro? / Porque halla la puerta abierta>>. Aqui al perro le anade Gongora el gato, que era un nombre habitual en germania para designar al ladron, lo que refuerza la hipotesis de que este poema acusa tambien al rival de haber robado no solo versos, sino dinero (?<<en casa de una senora>>?). Por otra parte, aunque Correas no lo explica, el refran parece aludir a que el perro entra en la iglesia porque ve clara la oportunidad de hacerlo al hallar la puerta abierta, lo que podria aludir a algun tipo de connivencia o proteccion de las que gozara el supuesto Musa a la hora de cometer sus tropelias, para las que tendria <<la puerta (de la Justicia) abierta>> (recuerdese que Quevedo estaba en conexion con las mas altas instancias del poder, los Lerma, y con nobles importantes como el duque de Osuna: ver Jauralde, 1999, p. 908).

(72.) En realidad, ninguna musa es hija de Apolo, sino que todas lo son de Zeus. Sin embargo, parece ser que Gongora mantuvo siempre tal creencia, pues no es el unico lugar en que lo dice: asi, podemos recordar la genial Fabula de Piramo y Tisbe, donde escribe: <<citarista dulce, hija / del Archipoeta rubio>>. Salazar Mardones, en su Ilustracion y defensa de esa fabula (fol. 8v.), cita precisamente el comienzo de <<Musa que sopla ...>> (como decima escrita por Gongora) al comentar esos versos.

(73.) Una de las letrillas atribuidas a Gongora y publicadas por Carreira (1994, p. 122), incluida en los dos manuscritos que presenta y utiliza en esa obra, comienza asi: <<La madre, mas vigilante / que el otro pastor de Juno, / con un cuidado importuno / lleva su hija delante.>>. La impagable Tormiada recogida en el Cancionero de 1628 (1945, p. 467) dice en sus versos 134-135: <<Centoculo pastor (que tras la vaca / la vara mercurial condujo a sueno).>>.

(74.) El poeta griego Hiponacte, del siglo VI a.C., llamaba a Hermes foron hetaire <<compinche de ladrones>>. Hay que tener en cuenta, ademas, que su habilidad como ladron de ganados la demostro, segun el mito, desde el mismo dia de su nacimiento, en el que huyo de su cuna y se fue a robarle ganado a su propio hermano, Apolo.

(75.) Disentimos, pues, de la interpretacion dada por Celma (1982, p. 39), quien lo pone en relacion con el rapto de Europa por Zeus.

(76.) Sobre el topico de las montanas de Jaca en la epoca, ver Perez Lasheras (1988, pp. 70 y ss.). Tambien en los Donaires del Parnaso de Castillo Solorzano (2003, p. 520) hallamos un romance a una mujer buscona en el que se relacionan las montanas de Jaca con bandoleros y salteadores: <<Ninguno se le ha escapado / de su salteador intento, / que hizo montanas de Jaca / cualquier calle, cualquier puesto>>.

(77.) Que era el conde de La Rochepot, quien habia venido a Valladolid como testigo de la jura por parte de Felipe III de la paz de Vervins (firmada en mayo de 1598, entre su padre y Enrique IV de Francia). El ambiente en Valladolid fue bastante hostil al embajador y su sequito, principalmente por las exigencias y dificultades planteadas por aquel (ver Cano de Gardoqui, 1985).

(78.) En la edicion de la poesia de Gongora por los Mille (anotacion al v. 18) se senala que un manuscrito, hoy desaparecido, que pertenecio a Foulche-Delbosc contenia la misma anotacion. Algun otro manuscrito de los que hemos podido consultar presenta un epigrafe que se explaya algo en el asunto: asi, el ms. B.N. Roma, Ges. 225 (50v.): <<Respuesta de D. Luis motejando a Musa de ladron y de haber sacado un amigo suyo de casa del embajador de Francia para entregarlo al Rey>>. Ver tambien mas adelante el ms. de la Biblioteca Colombina que transmite el texto 3.

(79.) Cabrera menciona a cierto capitan que estaba en la residencia del embajador y que se libro; de ello se ha conjeturado que Quevedo pudo denunciar su paradero y fue detenido gracias a ello (Celma, 1982, p. 40). Jauralde (1999, p. 123) propone una identificacion (en absoluta definitiva, por mas que asi lo afirme este estudioso) con un Antonio de Villegas coetaneo.

(80.) Basada en el Evangelio de San Juan, en el que se dice que fur erat (12, 6).

(81.) Expresion que Correas explica asi: <<El ke huie de la lei del Rrei>>.

(82.) Reparese en las variantes del ultimo verso que ofrecen los mss. [A.sub.20] y [A.sub.21] Por otra parte, es bastante probable que el verbo 'declinar' del v. 33 este empleado en un doble sentido, gramatical y juridico. Segun Covarrubias, s.v., <<Declinar jurisdicion>> es <<termino forense, cuando uno se vale de otro tribunal como propio suyo, apartandose del que no le es competente>>: el <<acusado>> en estas decimas se habria acogido con frecuencia al asilo eclesiastico en vez de enfrentarse a los tribunales ordinarios (<<a pesar de los jueces y de las leyes>>). En otro orden, podemos citar <<De cualquiera que laurel / cine, la entrada rehusa, / que declinando su Musa / se hace Dominus el>>, una estrofa anadida por Jammes a la letrilla de 1592 <<Celosa el alma te envia>>, de Luis de Gongora (1980, p. 68). Senala Jammes que la letrilla, con esa estrofa, aunque no esta en el ms. Chacon, se publico en 1604 en la Docena parte del Romancero general. Lope de Vega hace un juego parecido (musa, templum y sermo) en El Gran Duque de Moscovia (parte VII, 1617 = b.a.e. 191, p. 369).

(83.) Testimonios manuscritos: Familia A: A = B.N. 3917 (185-185v.) [Epigrafe: <<Respuesta de D. Francisco>> (a las decimas de Gongora <<Musa que sopla y no inspira>>, que van copiadas antes)] / A = Bibl. Menendez Pelayo (Santander) 108 (181-182) [<<Escribio Quevedo contra Gongora, y defendio Gongora aquellas decimas suias que empiezan: Mussa que sopla y no inspira. Y dice Quevedo>>] / [A.sub.3] = Bibl. Colombina (Sevilla) 57-4-39 (163-164v) [Al final del poema: <<Las Dezimas de Gongora musa que sopla y no ynspira fueron ?hechas? a ?francisco musa? por ?un soplo? que dio, y en ?su nombre? salieron estas passadas que hizo Quevedo>>; la tinta de este codice esta ya muy desvaida, lo que hace bastante dificil su lectura, que en bastantes versos hay casi que <<adivinar>>] / [A.sub.4] = Bibl. Univ. Zaragoza 249 (497v.-498v.) [<<Respuesta a don Luis de Gongora>> (al texto 2, que va copiado antes)] / [A.sub.5] = B.N. Roma, Ges. 225 (50v.-51r.) [<<Respuesta de Musa a D. Luys>> (precede el texto 2 y a este, a su vez, el texto 1). Omite la tercera decima].

Familia B: Bj = B.N. 3922 (339-339v.) [<<Contra el mismo poeta por ciertos versos que hizo contra un tal Musa. Andan entre sus obras. El principio es Musa que sopla y no inspira>>] / B2 = B.N. Paris 511 (1v.-2r.) [<<Contra el mismo Gongora por ciertos versos que hizo contra un tal Musa y andan entre sus obras, el principio es, musa que sopla, y no inspira>> (Sigue el texto 1)]. Ambos textos transmiten una misma lectura particular de los vv. 15-16 y 27-29.

Variantes: 1: En los versos B 2: grande [A.sub.1] [(en origen ponia <<sucio>>, pero una mano distinta lo tacho y escribio <<grande>>).sub.,5] 3: a mas de [A.sub.5] 6: o por [A.sub.2, 3] y por mostrar [A.sub.5] y porque se B 8: y es [A.sub.3]; muy: mas [A.sub.2, 3] 9: que om. [A.sub.1] 10: de hoy mas puesta [A.sub.5] 11: traducir a [A.sub.2, 3] 13: mandandolo el [A.sub.1] mandandolo y [A.sub.4] 14: y om. [A.sub.5]; es justo derecho y ley [A.sub.1] 11-14: de frances en castellano / traducir un hombre al rey / es justo por justa ley / mandandolo por su mano B 15: mas no la [A.sub.2, 3] mas a la [A.sub.4] pero ni al vulgo villano B 16: al [A.sub.5]; con dinero y ruego [A.sub.4] ni al rey por dineros ruego B1 ni al rey por dineros juego [B.sub.2] 17: el ciego [A.sub.4] 18: y om. [A.sub.4] no hagas de aquesto [A.sub.5] 19: que mi culpa es culpa [A.sub.5] B 20: es de [A.sub.5] 21: con muy [A.sub.1] 22: maltratarme [A.sub.1] 27: teniendo [A.sub.1] que aunque no de B 28: que yo se [A.sub.1] que ya se [A.sub.4] tambien se B 29: todos estan [A.sub.4] todos fueron B 30: de la B 31: que eres [A.sub.4] (en [A.sub.4] las dos ultimas estrofas invierten el orden) 32: en Cordoba de [A.sub.1, 2, 3] 33: pues no es [A.sub.2, 3, 5] no es gran [A.sub.4] 34: comprarlo por el [A.sub.2, 3] alcanzarlo B 36: fue Longinos [A.sub.1] 37: su [A.sub.4] 38: al dean [A.sub.1, 2, 3, 5] 39: volver [A.sub.1, 3, 4] 41: Y no B; declarados [A.sub.5] 42: sermon [A.sub.1, 3, 5] musa [A.sub.4] 45: quitate [A.sub.1, 2, 3, 5]; de los [A.sub.4] 46: decir mas el [B.sub.2] rato [A.sub.4] 47: a vida [A.sub.2] a esta vida [A.sub.3] 48: y guarte [A.sub.1, 5] aguarda [A.sub.4]; tras esta [A.sub.1, 2, 3] tras desta [A.sub.5]; selva [B.sub.2] 50: el gato: un gato [A.sub.2, 3]

(84.) En su muy celebre y celebrado romance, entonces como hoy, <<Hanme dicho, hermanas>>, fechado en 1587, afirma Gongora de <<si mismo>>: <<la nariz es corva, / tal, que bien podria / servir de alquitara / en una botica>> (vv. 49-52).

(85.) Se juega aqui y en los vv. 7 y 24 con el doble sentido de 'Pasion' de Cristo y el apasionamiento mostrado por Gongora al haber respondido con unas decimas tan agresivas e insultantes. La <<pasion>>, por cierto, reaparecera en la andanada contra Quevedo que contiene el soneto con el que Gongora defendera sus Soledades (<<Con poca luz y menos disciplina>>): <<pedante gofo que de pasion ciego / la suya calla y reza la divina>> (vv. 7-8).

(86.) Covarrubias indica que 'corona' <<se toma por gloria y triunfo, por ser insignia de honra y gloria>>. La corona de honra personal de Gongora podria aludir aqui a su escudo familiar, pues uno de los que pertenecen al apellido Gongora ostenta como blason una cruz, simbolo de la pasion.

(87.) En la epoca poseia una connotacion especialmente negativa: <<Seguir a uno con fin de hacerle dano>> (Covarrubias, s.v.); recuerdense las <<persecuciones>> y los <<perseguidores>> de los cristianos en la antigua Roma.

(88.) El templo de Diana en Efeso era considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo.

(89.) En realidad, no se conoce el origen etnico (aunque la tradicion lo hacia judio) de Longinos, el soldado que, segun el Evangelio de San Juan, atraveso a Cristo con su lanza y que solia ser representado a caballo en los pasos procesionales de la epoca (de nuevo, asoma aqui la Pasion de Cristo).

(90.) Covarrubias (s.v. probar) senala que es <<el examen que se hace de la cosa que se va averiguando juridicamente>>: en este caso, la limpieza de sangre que tuvo que probar Gongora para poder heredar la racion de su tio en la catedral cordobesa. Sobre el asunto puede verse Artigas (1925, pp. 100-110) y Jammes (1987, pp. 21 y ss.), quien recuerda los rumores que corrian por Cordoba en cuanto a la no <<limpieza>> de sangre de Gongora por parte de su madre, rumores que afectaron, efectivamente, a sus peticiones de prebendas, asi como a las de algunos parientes. Es bastante probable que tales rumores fueran conocidos fuera del entorno cordobes, pues que atanian al que pasaba por ser el mejor poeta espanol de esos tiempos.

(91.) Deudo: <<el pariente; por lo que debemos, primero a nuestros padres, y de alli en orden a todos los conjuntos en sangre>> (Covarrubias, s.v. deuda). Son tambien los pasados del v. 28.

(92.) <<Muy antigua cosa es el recatarse los reyes y principes, y particularmente los tiranos que reinan con injusto titulo, y asi se aperciben de guarda de soldados que cercan su persona>> (eso es la 'salva', segun Covarrubias, s.v.).

(93.) De hecho, tal vez no seria descabellado, para mejor inteleccion del texto, editar el rey del v. 16 con mayuscula para distinguirlo del rey terrenal (Felipe III, se supone.).

(94.) En la decima de Gongora es el supuesto Musa el que ha traicionado y entregado a un pariente, en esta el delator y traidor, nada menos que de Cristo Rey, es un <<pariente>> de Gongora.

(95.) <<Cosa de aire>> es, segun Autoridades, la de <<poca entidad o consideracion>>.

(96.) Lo apuntaba ya Artigas, 1925, p. 93.

(97.) O, segun algunos manuscritos, al dean, que es el canonigo que lo preside.

(98.) Corria un pliego de cordel, atribuido a un Juan de Trasmiera, bachiller residente en Salamanca, con el titulo Pleito de los judios con el perro de Alba (ver Pedrosa, 2000, p. 432). Por otra parte, Gongora (Sonetos, p. 528) menciona tal perro en un soneto que empieza <<Deja las damas, cuyo flaco yerro>>: <<Guardate no se vuelva el perro de Alba, / que ni a copete perdono ni a calva / de cuantos adoraron al becerro>>.

(99.) Pues ahi, que se sepa, terminaria este episodio de guerra literaria y, a la postre, personal en el que se vio envuelto Gongora durante su estancia en la Valladolid de la corte.

(100.) Entre otras cosas, porque creemos que en ambos casos no cabe gradacion, aunque si mixtura: o se es sublime o no se es, o se es soez o no se es, pero, en literatura al menos, se puede perfectamente ser ambas cosas.

(101.) De Paz se queja en su articulo de la imagen de Quevedo que muchos de sus estudiosos han ido creando, entre otras cosas al dar pabulo a la supuesta enemistad casi a muerte entre el y Gongora. Puede ser. Pero tambien convendria caer en la cuenta de que, a lo mejor, tampoco los mas eximios gongoristas (lease, por ejemplo, Robert Jammes, al que tanto admira de Paz, y nosotros con ella) han sido muy cuidadosos a la hora de no proyectar anacronicamente su propia forma de pensar y de ver el mundo sobre la que pudo tener Gongora: de la lectura del magistral y modelico estudio de Jammes (1987) no es dificil extraer la conclusion, por ejemplo, de que si Gongora hubiera vivido en nuestros dias habria sido, sin lugar a dudas, hombre progresista y de izquierdas ..., aunque eso si: como no pocos de los que dicen serlo hoy, probablemente habria vivido, tan epicureo y pagano el, como un autentico canonigo del siglo XVII.

(102.) Tal vez convendria no olvidar que una de las muestras mas claras de impresionismo nada filologico en el estudio de esta (supuesta) polemica literaria es una aseveracion de Robert Jammes, sostenida y alegada por de Paz (1999, p. 38), a proposito de los poemas (supuestamente) quevedianos contra Gongora transmitidos por el ms. de la Bibl. Menendez Pelayo de Santander (mp 108); una aseveracion que ya en otro lugar (Garcia-Conde, 2005, p. 108) calificamos de <<poco donoso escrutinio>>: <<salvo una o dos excepciones [no se dice cuales], son poesias mal escritas [?tienen faltas de ortografia? ?atentan contra la sintaxis?], pesadas [!!] y totalmente desprovistas de gracia [en fin ...]; se diria que el autor trato de disimular su falta de talento detras de un cumulo de groserias y ataques personales>> (Gongora, Soledades, p. 677). Las acotaciones son, evidentemente, nuestras. ?Hay que suponer, entonces, que esas <<una o dos excepciones>> le parecen <<bien escritas, amenas y muy graciosas?>>.

(103.) Cierto es que no conocemos fecha segura para el texto 2 (<<Musa que sopla ...>>), pero hay un testimonio, el de Girolamo da Sommaia, autor del ms. Magliabechiano ([A.sub.20]; ver nota 66), que puede fecharse con una cierta aproximacion: este joven italiano, de noble familia florentina, vino a cursar estudios de Derecho a Salamanca, ciudad en la que vivio de 1599 a 1607. Alli escribio un diario (Haley, 1977), que inicio precisamente en 1603 y en el que compilo una vasta coleccion de poemas espanoles que es la que hoy recogen los mss. Magliabechiano VII 353 y 354 custodiados en la Bibl. Nac. de Florencia; de esos poemas la mayoria estan copiados por su mano, y otros por copistas encargados de la tarea. Esto supone que tenemos un terminus ante quem de la copia de Sommaia fijado en 1607. Pero en las anotaciones correspondientes al 17 de agosto de 1604 (p. 153) puede leerse: <<Copiai unas Coplas de Don Luys de Gongora>>. Consultando el inventario de manuscritos de Cacho (2001, pp. 28 y ss.), comprobamos que, de los varios poemas de Gongora (muchos no atribuidos a el, ni a nadie) que contiene el Magliabechiano VII 353, solamente aparecen bajo el epigrafe Coplas de D. Luis de Gongora precisamente las decimas <<Musa que sopla y no inspira>>. Ello hace bastante verosimil que la <<coplas>> a las que se refiere la anotacion del diario en 17-08-1604 sean las decimas del texto 2, lo que nos dataria este testimonio en una fecha bastante proxima (un ano despues) a la que suponemos para la composicion del poema, 1603 (hay que recordar que, curiosamente, el poema se vuelve a copiar identico, en el fol. 258, pero esta vez bajo el epigrafe Satira deld[etto] D. Luys a [sic]).

(104.) Por cierto, que cabe reparar en que en el articulo de de Paz Gongora es muchas veces <<don Luis>> y Quevedo es, salvo en un par de ocasiones (y una de ellas ironica), eso: <<Quevedo>>.

(105.) Como no somos ni gongoristas ni quevedistas, sino <<apasionados>>, en el plano estrictamente literario, de uno y otro por igual, no hacemos <<bando>> por ninguno de ellos, como hemos percibido claramente en mucha de la bibliografia que hemos rastreado para llevar a cabo este y otros trabajos sobre el asunto. Afirma de Paz (1999, p. 31) que <<Quevedo mueve a alistarse>>; a nosotros nos parece que el genial don Luis de Gongora no mueve ni ha movido menos a ello: algo que su propio articulo, al fin y al cabo, demuestra claramente.
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Title Annotation:Estudios
Author:Parrado, Conde; Garcia Rodriguez, Javier
Publication:La Perinola
Date:Jan 1, 2011
Words:23467
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