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Apolo y los seleucidas o la construccion de una identidad dinastica.

Apollo and the Seleucids: the construction of a Dinastic Identity

1. INTRODUCCION

La imagen del poder, independientemente del momento historico al que nos refiramos, ha suscitado siempre el interes de los historiadores, pues se ha visto como una herramienta clave para entender como se consolidan los diferentes regimenes, como se legitiman y como se mantienen y expanden. Obviamente, el mundo helenistico no es ajeno a esta linea de investigacion. En nuestro caso, vamos a centrarnos en los Seleucidas, una de las dinastias helenisticas surgidas tras la muerte de Alejandro en un territorio muy complejo, que impone y exige a sus reyes unas caracteristicas particulares.

El primero de sus reyes, Seleuco I, se enfrento a la tarea de consolidar su reino mediante varios aspectos: la conquista de diferentes territorios entre Asia Menor y las satrapias orientales; la legitimacion de la nueva casa real; y la creacion de una identidad dinastica (2). De estos multiples aspectos, nuestro interes recae en el ultimo de ellos. A lo largo de este articulo intentaremos exponer como Seleuco I y sus sucesores, hasta Antioco IV, construyeron y transformaron esa nueva identidad dentro del ambito de la religion, en torno a la figura de Apolo como divinidad dinastica.

A pesar de haber sido motivo de estudio por parte de multiples historiadores, son varios los problemas a los que nos enfrentamos. El principal de ellos son las fuentes (3), pues si bien conservamos tanto fuentes literarias como epigraficas y numismaticas, su numero y sus caracteristicas hacen realmente complejo su estudio. A nivel cuantitativo, las epigraficas y las numismaticas son las mas numerosas, y nos ofrecen una variada informacion de tipo politico-administrativo e iconografico-propagandistico. Gracias a la epigrafia se han conservado documentos de la administracion seleucida, asi como una buena cantidad de cartas enviadas por Roma y sus generales a las ciudades de Asia Menor bajo dominio seleucida. La numismatica, mediante el estudio de los tipos, nos permite conocer la propaganda dinastica que se queria transmitir, y aqui cabe ser destacada la eleccion de Apolo como divinidad asociada a la monarquia.

Las fuentes literarias conservadas que nos puedan aportar informacion sobre los Seleucidas son mas escasas y merecen que hagamos un comentario al respecto. Las obras de los diferentes autores que conservamos fueron escritas en periodos posteriores al de los Seleucidas y en ninguno de los casos se dedican en concreto a esta dinastia o a su reino. Ya sean Livio, Apiano o cualquier otro, su interes por los Seleucidas es secundario, supeditado siempre al relato de la historia de Roma y su presencia en el Oriente helenistico. Los autores clasicos, especialmente al desarrollar el enfrentamiento entre Antioco III y Roma, seran favorables a Roma y, a pesar de escribir en fechas muy posteriores a los acontecimientos que desarrollan, todavia se aprecia como se hacen eco de la propaganda antiseleucida elaborada por Roma (4). Por tanto, debemos mostrarnos cautos a la hora de manejar este tipo de fuentes.

2. SELEUCO I: ENTRE ALEJANDRO Y APOLO

Para poder comprender el papel que jugo Apolo dentro de su politica dinastica, es necesario que nos remontemos en el tiempo hasta finales del siglo iv y principios del iii a. C., momento en el cual la dinastia se consolida tras la muerte de Alejandro Magno y la guerra entre los Diadocos.

Tras la muerte de Alejandro, Seleuco tenia el control de Babilonia. No obstante, su situacion se vera seriamente amenazada en fechas proximas al 318-317 a. C., cuando Eumenes se situe con su ejercito en las cercanias de dicha ciudad. Para poder hacer frente a esta situacion, Seleuco opto por una alianza con Antigono, el general que mas favorecido resulto tras el acuerdo de Triparadiso, gracias a la cual Eumenes fue vencido.

Desde este momento, Antigono acapara el poder y Seleuco pasa a ser considerado una amenaza. A pesar de que en Triparadiso se le habia otorgado el control de Babilonia a Seleuco (5), Antigono lograra forzar su huida de Babilonia. Seleuco busco asi refugio en Egipto, en la corte de Ptolomeo. Estos sucesos suponen un cambio en la vida politica y militar de Seleuco. Su objetivo pasa de defender un territorio a intentar reconquistarlo. En su intento de recuperar Babilonia contara con el apoyo inicial de Ptolomeo, Casandro y Lisimaco. Entre el 315 y el 312 a. C. es considerado por las fuentes un subordinado de Ptolomeo (6).

El ano 312 a. C. es un punto de inflexion en la historia de Seleuco. A partir de este momento es cuando va a recuperar su propio poder. Comienza derrotando a Demetrio, lo que conllevo para Antigono la perdida de Siria. Derrotado Demetrio, el siguiente paso fue encaminarse a Babilonia para recuperarla. La consecucion de tal objetivo se vio favorecida por el apoyo de otros Diadocos, interesados tambien en poner fin al poder de Antigono, como Lisimaco, Casandro y Ptolomeo. De hecho, en la paz firmada en el 311, seran ellos y no Seleuco los que establezcan la nueva distribucion territorial (7).

Ya en el ano 312 a. C., Seleuco comenzaria la construccion de su relacion con Apolo a traves de su santuario oracular de Didima, dependiente de la ciudad de Mileto. Las fuentes, todas ellas muy posteriores al periodo que estudiamos, recogen un total de tres oraculos que vinculan a Seleuco con Didima y con el culto a Apolo. El primero de ellos, recogido por Diodoro Siculo, esta expresado de forma indirecta a traves de un discurso en el que Seleuco arenga a sus tropas durante la campana del 312 para retomar Babilonia. El segundo de ellos, que conocemos a traves de Apiano, muestra la respuesta dada por el oraculo de forma directa. Este oraculo recomendaria a Seleuco asentar su poder en Asia y no en Europa, pues ahi encontrara mayores exitos. El tercero y ultimo, tambien conservado en Apiano, informaba a Seleuco de su muerte al senalarle que esta tendria lugar en Europa, donde efectivamente murio. A continuacion analizaremos con detalle cada uno de ellos, pues presentan varios problemas que deben ser analizados, como su datacion, su fiabilidad y su interpretacion dentro del contexto en el que fueron producidos.

El primero de ellos, el que conocemos a traves de Diodoro Siculo (8), ha dado pie a una amplia polemica, pues el oraculo emplea el termino <<rey>> ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.]). Diodoro Siculo no presenta el texto del oraculo, sino una referencia a su contenido cuando explica como Seleuco arenga a sus tropas, a las que senala que el oraculo de Didima se habia referido a el como rey. Segun la datacion que tradicionalmente se le ha dado, la consulta de Seleuco se fecharia en el 334 a. C., antes de la muerte de Alejandro, siendo incomprensible que en este momento Didima se atreviera a concederle el titulo de rey. Por tanto, compartimos la opinion de Bearzot y Fontenrose, quienes niegan la posibilidad de que la fecha del oraculo sea el 334, debiendo acercarse a fechas mas proximas al 312 a. C., antes de la entrada de Seleuco en Babilonia (9).

La teoria de Bearzot, mucho mas detallada y amplia que la de Fontenrose, considera que este oraculo se trata de una reelaboracion del que conocemos a traves de Apiano:
      Se dice que, cuando todavia era soldado de Alejandro y lo seguia a
   la guerra contra los persas, consulto el oraculo de Didima sobre su
   regreso a Macedonia y obtuvo la siguiente respuesta: <<No te afanes
   por volver a Europa, Asia sera mucho mejor para ti>> (10).


Bearzot lo fecha entre el 333 y el 331 a. C., admitiendo la posibilidad de que sea una consulta veridica (11). El manejo que de el se pudiera hacer en fechas posteriores es lo que debe centrar nuestra atencion. El interes de Seleuco seria, ademas de justificar su poder en Asia a traves de ese primer oraculo didimeo, hacerse con el titulo de rey en el contexto de lucha contra Antigono y Demetrio. Y es en este contexto donde tiene sentido la transformacion y reelaboracion del primer oraculo para conseguir de Apolo la sancion divina para sus aspiraciones (12).

La eleccion de Seleuco no es el unico factor que debemos tener en consideracion. Igualmente es necesario que nos cuestionemos que llevo a Didima a aceptar ser el centro de la politica propagandistica de Seleuco. Durante el periodo aquemenida, el santuario fue destruido y este no volvio a estar activo hasta los tiempos de Alejandro Magno. Segun Parke, la restauracion del oraculo en el 334 a. C. fue una labor de la democracia milesia (Mileto era la ciudad que controlaba el santuario), suponiendo el paso de una administracion por parte de una familia, los Branquidas, a una forma democratizada que exigia la renovacion anual del prophetes (13). Al deber restaurarse el santuario por completo y tener que dotarle de prestigio y difusion, se hacia necesaria la ayuda de alguien que detentara el poder.

El contexto belico va a favorecer el acercamiento entre Seleuco y el santuario, pues aquel tratara de atraerse a Mileto, ciudad que de facto controlaba el santuario, a su bando. Mediante una gran donacion de oro, plata y otros articulos valiosos a Apolo Didimeo, Seleuco estaria recompensando a Mileto por dejar de apoyar a Lisimaco (14). Como es evidente, el apoyo que ambos decidieran darse no seria gratuito. Didima ofrecia los oraculos que sancionaban la politica de Seleuco, y Seleuco ofrecia el apoyo economico y politico que Didima necesitaba para recuperar su prestigio como gran oraculo de Apolo en Asia Menor.

Las fuentes nos dan mas informacion sobre los contactos que mantuvieron Seleuco y Didima en fechas posteriores a los oraculos. Un ejemplo fundamental es la cita de Pausanias en la que dice que Seleuco devolvio a Didima la estatua de Apolo que Jerjes habria robado a su paso por el santuario (15). Esta estatua seria la que habria realizado el escultor Kanachos.

Asimismo, no podemos dejar de hacer una mencion de un personaje en particular al que los investigadores contemporaneos han concedido importancia en sus estudios sobre las relaciones entre Didima y los Seleucidas. El milesio Demodamas parece haber jugado un papel decisivo en la consolidacion de las relaciones entre el santuario, Seleuco y su sucesor, Antioco I (habria sido general de ambos), en un momento en el que la dinastia todavia necesitaba consolidarse dentro del marco politico de la epoca. Y para ello seguia siendo necesaria la sancion que podia obtenerse en Didima. La relacion entre Demodamas y Antioco se atestigua a traves de la epigrafia. En OGIS, 213 encontramos una inscripcion en la que Mileto concede honores a Antioco a propuesta de Demodamas. Una cita mas curiosa es la que nos ofrece Plinio el Viejo, hasta quien debio llegar la importancia desempanada por Demodamas. En su cita, Plinio menciona la devocion que este general debia sentir por el Apolo Didimeo, en cuyo honor habria dedicado altares en las zonas mas orientales del reino seleucida (16).

Los aspectos hasta ahora presentados se relacionan en general con la actitud de Seleuco hacia Apolo basada en la busqueda de apoyo en el santuario didimeo. No obstante, la construccion de la identidad dinastica en torno a Apolo se basa en otro tipo de propaganda y en otras fuentes, siendo la principal el mito segun el cual en Apolo esta el origen de la dinastia, al ser el quien engendro a Seleuco. La fecha en la que esta construccion mitica toma cuerpo no podemos saberla con certeza a partir de las fuentes. Pero, tal y como senala Newell, el hecho de que en las acunaciones de Seleuco aparezca Apolo puede ser muestra de que el mito ya estaba en circulacion durante su reinado (17). Y esta idea no queda tampoco exenta de polemica, pues recientemente Erickson ha planteado que la relacion con Apolo sera fruto del sucesor de Seleuco, Antioco I, en un esfuerzo por legitimar su propio ascenso al trono (18). Ciertamente, la iconografia empleada en las acunaciones de Seleuco no es tan elaborada como la de sus sucesores, los cuales si que recurren a la imagen de Apolo de forma clara para expresar la identidad entre el dios y la dinastia. Estas primeras acunaciones de Seleuco, ademas de circunscritas a Seleucia del Tigris, pueden marcar simplemente el inicio de la relacion entre Apolo y el monarca, siempre en la linea de consolidacion de los lazos establecidos ya a traves de los oraculos explicados y como imagen del gobernante macedonico frente a su reino oriental.

El mito de la concepcion divina de Seleuco lo conocemos por un fragmento de Justino:
   Tambien su valor era conocido y su origen admirable, pues su madre
   Laodice, cuando se habia casado con Antioco, hombre ilustre entre
   los generales de Filipo, en su sueno creyo haberlo concebido de su
   union carnal con Apolo y, tras quedar embarazada, habia recibido
   del dios como regalo por sus favores un anillo, en cuya gema habia
   esculpida un ancla; y se le habia ordenado regalarselo al hijo que
   diera a luz. Hicieron maravilloso este sueno el anillo que al dia
   siguiente se encontro en el lecho con el mismo grabado y la figura
   del ancla que aparecio en el muslo de Seleuco cuando la critarura
   nacio (19).


Justino senala explicitamente que Apolo es el que engendra a Seleuco junto con Laodicea, de quien dice estaba casada con Antioco. Otro punto fundamental es la referencia al ancla, simbolo que ha dado pie a mucho debate entre los investigadores. Este simbolo, segun podemos entender a partir de Justino, relaciona a Seleuco con Apolo. Si leemos a otros autores, como Apiano, la historia del ancla es diferente. Apiano explica que su madre le habria dado un anillo con un ancla, indicandole que se convertiria en rey del lugar donde lo perdiera, pues asi lo habia sonado (20). En el relato de Apiano no hay ninguna mencion a Apolo. El anillo lo perderia junto al Eufrates, cumpliendose la profecia.

Si hay una vinculacion entre el ancla y Apolo es muy dificil saberlo. Lo que si sabemos es que ambos fueron simbolos fundamentales de la dinastia y ambos comenzaron a emplearse en el reinado de su fundador. Lo que podemos deducir es que hay un interes por parte de Seleuco por hacerse descendiente de Apolo y asi convertirlo en su divinidad dinastica. Si aceptamos la relacion entre Apolo y el ancla, esto supondria que ambos simbolos iban encaminados al mismo fin, al de la sancion religiosa del poder de la dinastia. Si no hubiera relacion entre ellos y el mito de Apiano fuera el correcto, de igual modo se vendria a confirmar la idea de que son simbolos divinos que vienen a sancionar la politica y el poder de Seleuco. Por una parte a traves de Apolo y los oraculos didimeos y, por otra, a traves del sueno de la madre, que hace legitima la aspiracion de Seleuco a mantenerse en el trono de su reino oriental.

Si observamos la figura 1, un obolo acunado en Seleucia del Tigris que emplea un tripode-lebes rodeado por un circulo de puntos en el anverso y el motivo del ancla en el reverso, vemos como tripode y ancla comparten espacio en una misma moneda, pudiendo interpretarse como manifestacion de la union de Apolo y el ancla. Sin embargo, es una idea muy arriesgada, pues la temprana datacion, segun Newell de c. 293-292 a. C., y el tipo de moneda, un divisor en bronce, hacen poco probable que pueda responder a una verdadera consolidacion del mito del origen divino de Seleuco. Tal vez seria mas razonable considerarla un instrumento propagandistico menor en el que el ancla hacia de emblema real y el tripode-lebes simplemente senalaba objetos rituales. En acunaciones posteriores el tripode seguira apareciendo, pudiendo en los reinados sucesivos poder ser entendido como un simbolo apolineo.

[FIGURA 1 OMITIR]

Del oraculo que nos presentaba Diodoro, pero a traves de Libanio (21), se desprende que la devocion de Seleuco I por Apolo debia ser realmente elevada, o al menos esto es lo que las fuentes querrian transmitirnos. Esta devocion justificaria que tras la fundacion de Antioquia, nombre dado en honor de su padre, decidiera crear un santuario dedicado a Apolo en las proximidades de la nueva ciudad, conocido como Dafne.

Dafne acogio un santuario de Apolo, pero era tambien una ciudad. Se situaba a una corta distancia de Antioquia y tenemos la suerte de que Libanio, natural de Antioquia, incluyera en sus Discursos descripciones y una muy variada informacion sobre las propias Antioquia y Dafne (22). Downey, en su monografia sobre Antioquia, tambien estudia a Dafne. En ella nos explica como Seleuco fundo el templo de Apolo, manejando como fuente fundamental el discurso de Libanio. El mito fundacional de Dafne es muy interesante, pues senala a Apolo como la divinidad que otorgo la sacralidad al lugar donde mas tarde se construiria su templo. La forma en que lo hizo fue enviando una senal a Seleuco, una flecha con su nombre inscrito, ademas de la aparicion de una serpiente. El lugar, a partir de la construccion de este mito fundacional que lo vinculaba con Apolo, se ira envolviendo cada vez mas con otros mitos. Uno de ellos es el que afirmaba que en el templo podia apreciarse el laurel en que la ninfa Dafne se habia transformado en su huida de Apolo (23).

Nos queda solamente un ultimo oraculo por examinar. El autor que nos lo proporciona vuelve a ser Apiano al explicar como murio Seleuco I (24). Por la forma en la que Apiano recoge el oraculo, no nos es posible saber que pregunta pudo haber hecho Seleuco al Apolo Didimeo para obtener por respuesta una advertencia sobre su muerte. En la respuesta oracular se previene a Seleuco de ir a Argos, pues alli encontraria su muerte. Independientemente de la localizacion de Argos, y aunque consideremos el oraculo falso, sigue siendo una muestra de la vinculacion que hubo entre el monarca y Didima. Si se trata de una construccion hecha tras su muerte, habria de ser porque resultaba util para sus sucesores a la hora de mantener o reforzar la vinculacion de la dinastia con Didima y viceversa. Seleuco hallo la muerte cerca de Lisimaquia de mano de Ptolomeo Keraunos.

Toda esta propaganda tan elaborada exigia un medio de difusion para ser efectiva. Del mito del origen divino tenemos la suerte de conservar epigrafes en los que se narra la historia, sirvanos el OGIS, 746 de ejemplo (25), aunque no pertenezca al reinado de Seleuco sino al de Antioco. Seria este un eficaz medio de dar difusion al mito a lo largo de su reino, pues se pondria asi en conocimiento de los subditos de las diferentes partes del reino.

Uno de los metodos mas eficaces para conseguir una mayor difusion de dicha propaganda, asi como para hacerla presente en lugares que resultaran de especial interes para la corona, era el de la iconografia a traves de la numismatica. Es en las monedas donde encontramos la plasmacion de los simbolos que hemos comentado. Apolo y el ancla pueden verse en acunaciones sin interrupcion desde el reinado de Seleuco I hasta Antioco III, con escasas transformaciones. Esto se debe a que la difusion de la iconografia apolinea era un elemento mas de la politica filohelena llevada a cabo por esta dinastia (26). Los monarcas seleucidas mostraron siempre un fuerte interes por mantener su conexion con Grecia o, mas bien, con lo griego. De ahi la profusion de fundaciones siguiendo siempre el modelo urbanistico griego y emulando a Alejandro Magno. Estas ciudades funcionaban como autenticos centros de la helenizacion del territorio. En ellas se empleaba el griego como lengua de la administracion, la iconografia monetal tenia en este contexto su difusion y mediante los edificios publicos se daba a conocer el modo de vida griego (27).

3. DE ANTIOCO I A ANTIOCO III: LA CONSOLIDACION DE APOLO EN LA PROPAGANDA DINASTICA

Si bien hemos senalado que sera durante el reinado de los sucesores de Seleuco I cuando se consolide la figura de Apolo como divinidad dinastica, la informacion de que disponemos es reducida, limitandose practicamente a la numismatica y a la epigrafia. Afortunadamente, las acunaciones seleucidas fueron continuadas y repartidas en una amplia variedad de cecas que van desde los territorios mas occidentales hasta los mas orientales, aunque en estos ultimos iran perdiendo importancia al escindirse del reino seleucida. La aparicion de los tipos vinculados con Apolo en las diferentes cecas nos permite estudiar la consolidacion y difusion del mito del origen apolineo de la dinastia.

La figura 2 es un tetradracma que muestra importantes cambios con las monedas anteriores. Pertenece ya a Antioco I, el sucesor de Seleuco I, y fue acunada en Seleucia del Tigris entre c. 274-270 a. C. En el anverso aparece el busto del rey diademado y en el reverso Apolo desnudo sentado sobre el omphalos sujetando en su mano derecha una flecha y apoyando la izquierda en un arco. Tratandose en este caso de un tetradracma, la difusion seria mucho mayor que la de los divisores de bronce como el visto para el reinado de Seleuco I, pues este tipo de acunaciones estaba pensada para todo el reino, y encaminada a hacer llegar su mensaje a los demas reinos helenisticos con los que habia relaciones comerciales.

Antioco I marca asi una nueva linea de propaganda a traves de la iconografia empleada en los tipos numismaticos. A grandes rasgos, caben ser destacados dos aspectos fundamentales que cambian con respecto a su predecesor: el primero es la aparicion del busto del monarca siguiendo las caracteristicas del retrato de los monarcas helenisticos en la numismatica. El segundo es la introduccion de un nuevo tipo: el Apolo sentado en el omphalos. Este tipo, es importante recordar que fue introducido por Antioco I, va a tener una larga pervivencia en la numismatica seleucida. Antioco I lo elige de forma consciente, pues quiere hacer especial enfasis en su vinculacion con el mito del origen divino de la dinastia. Si durante el reinado de su padre se habia gestado el mito, sera durante su propio reinado cuando este adquiera solidez y sea elegido por los diferentes sucesores para hacer valer su acceso al trono (28).

[FIGURA 2 OMITIR]

En relacion con esta idea queremos comentar el interes, aunque pueda resultar anecdotico, que ha suscitado uno de los atributos iconograficos que porta el dios en estas acunaciones. En algunas otras acunaciones aparece Apolo portando dos, e incluso tres flechas, en lugar de una. Newell recoge la interpretacion de Six, a la que no da mucho credito, que lo explica afirmando que cada flecha representaria a cada uno de los miembros de la familia real que podian tener acceso al trono. Apolo con dos flechas representaria a Antioco I y a su hijo, el futuro Seleuco II, y el de tres podria indicarnos que Antioco tuvo algun otro hijo que no sobrevivio (29). Es esta una interpretacion que no podemos corroborar.

La figura 3 nos muestra un cambio en la iconografia y asi pone en evidencia la existencia de diversidad atendiendo a las diferentes cecas. Esta figura pertenece ya al reinado de Seleuco II, que subio al trono tras la inesperada muerte de Antioco II, y fue acunada en Antioquia del Orontes (c. 240-232). Es un tetradracma que mantiene en el anverso el busto diademado del rey, en este caso Seleuco II, y en el reverso Apolo desnudo de pie apoyandose con su brazo izquierdo en un tripode y sujetando en su mano derecha una flecha. El nuevo tipo de Apolo va a ser caracteristico de este rey y practicamente no va a ser empleado por ninguno de los demas reyes de la dinastia Seleucida. No se muestra asi como un continuador de la politica de sus predecesores al introducir un nuevo tipo. Mas alla de una diferencia puramente tipologica, es muy dificil obtener alguna interpretacion consistente para este cambio.

[FIGURA 3 OMITIR]

Existe un documento del reinado de Seleuco II que consideramos de especial interes: se trata de una inscripcion que recoge una carta enviada por este rey a Mileto en relacion el santuario de Didima (30):

[TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.]

5 [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.]

10 [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.]

15 [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.]

La importancia del texto radica en que el propio Seleuco hace una mencion explicita del papel de su dinastia como evergeta de la ciudad. Seleuco les recuerda asi los favores que sus antepasados han concedido a Mileto y al santuario de Apolo Didimeo en recompensa por los oraculos. Con este documento se podria decir que se corroboraria el interes por ambas partes, de mantener una relacion de cordialidad y de mutua cooperacion (31).

Asimismo, Seleuco no duda en poner de manifiesto el origen apolineo de su dinastia, dejando fuera de toda duda el uso que del mito hicieron los herederos de Seleuco I. La referencia al origen divino, al ser un documento dirigido a Mileto, mas que un efecto de propaganda buscaria reforzar el vinculo de la dinastia con el santuario de Apolo y, por extension, con Mileto, ciudad de la que dependia el santuario. Para enfatizar esta idea, Seleuco hace mencion de las coronas sagradas que los milesios debieron enviar a la corte para coronarlo, acto que supone la legitimacion del monarca en el poder por parte del santuario didimeo.

Debido a que la inscripcion no se conserva integramente, pues tan solo nos ha llegado el inicio, desconocemos la razon que suscito que Seleuco se tuviera que dirigir a Mileto. Menciona en las lineas finales que aprueba la politica que Mileto quiere llevar a cabo, pero no se especifica de que se trata. A pesar de su estado fragmentario, la informacion que nos aporta es de gran importancia en tanto en cuanto que viene a confirmar la idea de que los sucesores de Seleuco I seguiran un patron comun de propaganda dinastica en lo que a Apolo y sus santuarios respecta.

Durante el reinado de Antioco III, al que pertenece la figura 4, se retoma la acunacion de tetradracmas con el tipo de Apolo sentado en el omphalos. Procedente de Selucia del Tigris (c. 220-187/6), en el anverso presenta el busto diademado de Antioco III y Apolo sentado en el omphalos portando una flecha en la mano derecha y el arco en la izquierda. Las acunaciones de Antioco III son una muestra de la pervivencia del tipo impuesto por Antioco I, que perdurara mas alla del reinado de Antioco III, aunque ya de forma mas intermitente.

[FIGURA 4 OMITIR]

La epigrafia tambien confirma el interes que mostro el rey Antioco por la figura de Apolo, de ahi que se le realizara una ofrenda en su honor, fechada entre el 205 y 192 a. C., en el santuario del dios en la isla de Delos (32). La horquilla temporal es muy amplia, sobre todo para el contexto en el que nos movemos, pues en muy poco tiempo se desencadenaban acontecimientos de gran relevancia y trascendencia. Esto nos hace prestar atencion al 192 a. C., pues implica que la ofrenda es anterior a guerra declarada con Roma. Tristemente, el texto de la inscripcion es de poca relevancia.

El enfrentamiento entre Antioco III y Roma va a marcar un hito de especial trascendencia en la consolidacion de Apolo como imagen de la dinastia: Antioco va a centrarse en la politica ya iniciada por Seleuco de buenas relaciones con los santuarios oraculares del dios, incluidos aquellos que quedaban mas alejados del dominio seleucida, siendo Delfos el de mayor relevancia. Las causas que motivaron esta aproximacion a los santuarios son de tipo politico y economico, estableciendose un sistema de intercambios de favores. Los reyes helenisticos, pues no fue una actitud exclusiva de los Seleucidas, buscaron atraerse el control de los santuarios mediante la concesion de privilegios nuevos y el mantenimiento de los ya adquiridos (33). Esta actitud va a marcar el periodo comprendido entre el 196 y el 192 a. C., que estara marcado por un clima de tension que desarrolla al maximo la propaganda y que intenta evitar el enfrentamiento en el campo de batalla. Llamada por algunos autores <<guerra fria>>, el conflicto se desenvuelve mediante la concesion privilegios a los santuarios y a las diferentes poleis de Asia Menor para mermar los apoyos del enemigo (34).

Las acciones de Antioco en este sentido debieron de tener un cierto exito, pues el propio oraculo de Delfos, el mas importante todavia para todo el mundo helenistico, se pronuncio en contra de los romanos. Plutarco recoge un oraculo emanado por la Pitia en el que se senala que los descendientes de los troyanos, los romanos, traeran la devastacion (35). El problema fundamental que presenta un oraculo de estas caracteristicas es el de su autenticidad, y en este sentido nos es imposible saber con certeza si fue realmente emitido o si tan siquiera fue un producto de la propaganda antirromana en el contexto de la guerra entre Roma y Antioco III. A pesar de ello, consideramos que es gran importancia el hecho de que las fuentes recojan, todavia en epocas tan alejadas de los acontecimientos, un oraculo de marcado caracter opositor a la presencia romana en el mundo helenistico.

4. EPILOGO: ANTIOCO IV Y LA SUPREMACIA DE ZEUS

Los reyes que hemos analizado mantuvieron un patron propagandistico e iconografico bastante estable, con cambios reducidos. Sin embargo, al llegar al reinado de Antioco IV, se producira una transformacion que supone un cierto cambio en la concepcion dinastica de Apolo y queremos esbozarlo a modo de epilogo. Durante su reinado, del 175 al 163 a. C., la figura de Apolo sera sustituida por la de Zeus Nikeforo entronizado en las acunaciones de las principales cecas, aunque Apolo no dejara de ser un tipo empleado durante su reinado (36). Segun Zahle, la eleccion de Zeus por parte de Antioco IV responderia a un interes por recuperar la politica de sincretismo de Alejandro al identificarse Zeus con la divinidad celestial tanto por los griegos como por los subditos orientales (37).

Los cambios que se manifiestan en las emisiones de Antioco IV son un reflejo del cambio en la concepcion ideologica y religiosa del monarca. Siguiendo a M0rkholm, Antioco plasmaria en la numismatica su nueva concepcion del rey, que pasa ahora a tener un estatus divino. Esta nueva concepcion se aprecia en dos elementos fundamentalmente: el retrato del monarca se idealiza, se equipara al de un heroe o dios, y se emplean epitetos que no dejan lugar a duda del nuevo estatus, como [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.] (38).

[FIGURA 5 y 6 OMITIR]

Esta nueva ideologia dinastica puede llevarnos a pensar que hubo una identificacion entre Antioco y Zeus, sin embargo, compartimos las reversas de Morkholm, quien, con las fuentes de que disponemos, considera demasiado arriesgado afirmarlo (39).

Al margen de la numismatica, las fuentes literarias recogen dos ejemplos del interes que mostro Antioco por Zeus que consideramos de gran importancia: el primero es su contribucion para la construccion del templo de Zeus Olimpico en Atenas; el segundo, el inicio de la construccion de un templo a Jupiter Capitolino en Antioqui (a40). Podemos afirmar que la evergesia y la numismatica fueron las formas de propaganda ideologica mas empleadas en la epoca helenistica, pues eran las que tenian una mayor difusion y garantizaban la efectividad del mensaje que se pretendia transmitir. Tal es asi que incluso sobrepasaron esos ambitos para acabar siendo recogidos en las fuentes literarias, muchas de las cuales son de fechas muy posteriores.

La adopcion de una divinidad diferente como principal por parte de Antioco IV abrira a sus sucesores el camino para la introduccion de un amplio abanico de dioses en los tipos numismaticos (41).

5. CONCLUSIONES

Para terminar, queremos recapitular algunas de las ideas fundamentales que hemos defendido en el articulo. En primer lugar, consideramos que las fuentes, independientemente de su naturaleza, apuntan todas ellas a una clara relacion entre la dinastia de los Seleucidas y el dios Apolo. Dicha divinidad habria estado presente en la propaganda politica de Seleuco I, como atestiguan los oraculos emitidos por Didima y la relacion estrecha que tuvo con este santuario y Mileto. No obstante, algunos de los aspectos que se atribuyen al reinado de Seleuco, como su origen divino, parecen ser una elaboracion posterior, de sus sucesores. Antioco I habria sido el encargado de dar forma a esta identidad dinastica en la cual se presenta a Seleuco I como hijo de Apolo, obteniendo asi una legitimacion para su ascenso al trono y para sus aspiraciones territoriales en un periodo y en unos territorios bastante convulsos.

Los reyes que siguieron a Antioco I mantendran esa misma propaganda e intentaran dar muestra de ello mediante la continuidad de los tipos numismaticos y las buenas relaciones con el santuario de Didima. Un caso especial sera el de Antioco III, quien por sus aspiraciones expansionistas se vera forzado a llevar mas alla su propaganda, extendiendo las relaciones hacia Delfos y Delos, dos de los santuarios de Apolo mas importantes del mundo griego. Pero sera su enfrentamiento con Roma, saldado en una importante derrota que ponia fin a las posibilidades de construccion de un gran imperio, lo que hara que las fuentes literarias se hagan eco de la propaganda anti-seleucida al ser escritas todas las conservadas en fechas posteriores al reinado de Antioco III. En este punto, hemos considerado remarcable el papel jugado por Delfos y la emision de un oraculo opuesto a la politica imperialista romana, pues, a pesar de los problemas que como fuente puede plantear, es una muestra de como funcionaba la guerra propagandistica en torno a los santuarios oraculares.

Delfos y Didima son los santuarios de Apolo que mostraron una mayor relacion con la dinastia de los Seleucidas. Didima, a cambio de importantes privilegios, habria suministrado una serie de oraculos que legitimaban el acceso al poder de la nueva monarquia, e igualmente sancionaba la llegada al trono de cada nuevo monarca reconociendo su dignidad real, como muestra la carta de Seleuco II a Mileto. Delfos, por su parte, tendra una relacion menos estrecha y se limitara al periodo de conflicto entre Antioco III y Roma, pues en ese contexto sera cuando, al menos en teoria, el oraculo se muestre contrario a Roma.

6. BIBLIOGRAFIA

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Jose Manuel ALDEA CELADA

Universidad de Salamanca

jmaldea@usal.es

Fecha de recepcion: 29-VII-2013; aceptacion definitiva: 7-X-2013 BIBLID [0213-2052(2013)31;13-34

(1.) El presente articulo se enmarca en el proyecto de investigacion <<Comunidades civicas en la Hispania central de Augusto a Diocleciano (30 a.C.-284 d.C.)>> (HAR2011-27719).

(2.) Nuestro articulo se centra en el ultimo de estos aspectos. Para los dos anteriores ver Musti, D.: <<Lo Stato dei Seleucidi>>, Studi classici ed orientali, 15, 1966, pp. 62-197; Sherwin-White, S. y Kuhrt, A.: From Samarkhand to Sardis. A new approach to the Seleucid empire. Londres: Duckworth, 1993 y Will, E.: <<Rome et les Seleucides>>, ANRW I. 1, pp. 590-632.

(3.) Edson, C.: <<ImperiumMacedonicum: the Seleucid Empire and the Literary Evidence>>, Classical Philology, 53, 1958, p. 153.

(4.) Una obra que sintetiza muy bien todos los problemas en torno a la propaganda y su pervivencia en las fuentes es Mastrocinque, A.: Manipolazione della storia in eta ellenistica: i Seleucidi e Roma. Roma: L'Erma di Bretschneider, 1983.

(5.) Diod., 19. 55. 3.

(6.) Bevan, E. R.: The House of Seleucus. Londres: Routledge & Kegan Paul, 1966, p. 52.

(7.) Musti, D.: op. cit., pp. 82-83.

(8.) Diod., 19. 90. 3-4: [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.].

(9.) Bearzot, C.: <<Il santuario di Apollo Didimeo e la spedizione di Seleuco I a Babilonia (312 a.C.)>> en Sordi, M. (ed.): I santuari e la guerra nel mondo classico. Milan: Vita e Pensiero, 1984, p. 64 y Fontenrose, J.: Didyma: Apollo's oracle, cult, and companions. Berkeley: University of California Press, 1988, p. 94.

(10.) Apian., Syr, 56: [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.].

(11.) Bearzot, C.: loc. cit., p. 61. Anterior a Bearzot esta la teoria de Parke, quien afirma que el oraculo de Apiano es falso y el de Diodoro lo fecha en el 312, ver Parke, H. W.: The Oracles of Apollo in Asia Minor. Londres: Croom Helm, 1985, pp. 44 y ss.

(12.) La busqueda de la sancion divina por parte de los sucesores de Alejandro fue algo comun, pueden verse algunos ejemplos en el articulo de Hadley, en concreto los de Demetrio, Seleuco y Lisimaco, ver Hadley, R. A.: <<Royal Propaganda of Seleucus I and Lysimachus>>. Journal of Hellenic Studies, 94, 1974, pp. 50-65.

(13.) Parke, H. W.: op. cit., p. 41.

(14.) Welles, C. B. y Gigon, O.: Grecia. El mundo helenistico. Vol. 2. Madrid: EspasaCalpe, 1988, p. 493.

(15.) Paus., 1. 16. 3 y 8. 46. 3.

(16.) Plin., N. H, 6. 18: ultra Sogdiani, oppidum Panda et in ultimis eorum finibus Alexandria, ab Alexandra Magno conditum. arae ibi sunt ab Hercule ac Libero Patre constitutae, item Cyro et Samiramide atque Alexandro, finis omnium eorum ductus ab illa parte terrarum, includente flumine laxarte, quod Scythae Silim vocant, Alexander militesque eius Tanain putavere esse. transcendit eum amnem Demodamas, Seleuci et Antiochi regum dux, quem maxime sequimur in his, arasque Apollini Didymaeo statuit. Vcr tambien ROBERT, L.: <<Pline VI 49, Demodamas de Milet et la reine Apamee>>. Bulletin de Correspondence Hellenique, 108, 1984, pp. 467-472.

(17.) Newell, E. T.: The Coinage of the Eastern SeleucidMints from Seleucus I to Antiochus III. Nueva York: The American Numismatic Society, 1938, pp. 44-46. Las acunaciones a las que se refiere son las de Seleucia del Trigis, serie II, grupo O, c. 286-285. La idea de que este mito circulara ya durante el reinado de Seleuco la comparte Bearzot, en Bearzot, C.: loc. cit., p. 71.

(18.) Erickson, K.: The Early Seleucids, their Gods and their Coins. Tesis doctoral. Universidad de Exeter, 2010, p. 39. Considera que ni las dedicaciones hechas en Didima ni la imagen de Apolo de sus acunaciones pueden verse como encaminadas a mostrar el origen divino de Seleuco.

(19.) Justino, 15. 4. 2-6: Huius quoque virtus clara et origo admirabilis fuit; siquidem mater eius Laodice, cum nupta esset Antiocho, claro inter Philippi duces viro, visa sibi est per quietem ex concubitu Apollinis concepisse, gravidamque factam munus concubitus a deo anulum accepisse, in cuius gemma anchora sculpta esset; iussaque donum filio, quem peperisset, dare. Admirabilem fecit hunc visum et anulus, quipostera die eiusdem sculpturae in lecto inventus est, et figura anchorae, quae in femore Seleuci nata cum ipso parvulo fuit. Quamobrem Laodice anulum Seleuco eunti cum Alexandra Magno ad Persicam militiam, edocto de origine sua, dedit.

(20.) Apian., Syr, 56: [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.].

(21.) En Fontenrose, J.: op. cit., pp. 216-217 estan tanto el oraculo de Diodoro como el Libanio, en formato bilingue. Ver tambien Norman, A. F.: Antioch as a Centre of Hellenic Culture as Observed by Libanius. Liverpool: Liverpool University Press, 2000, pp. 24-25 para el texto en traduccion inglesa y en especial la n. 50, donde hace referencia al oraculo y a su presencia en las fuentes que hemos analizado.

(22.) Dentro de los discursos, el que se centra en Antioquia es el XI, tambien conocido como Antiochikos.

(23.) Downey, G.: AncientAntioch. Princeton: Princeton University Press, 1963, pp. 19 y 42 y ss.

(24.) Apian., Syr., 63: [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.].

(25.) OGIS, 746: [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.].

(26.) En este articulo nos centramos en el papel de Apolo en particular, pero las otras divinidades ocuparon tambien un lugar importante en la propaganda de corte helenistico de la dinastia. No debemos olvidar que Seleuco I, en sus acunaciones, utilizo la imagen de Alejandro Magno y de Zeus por encima de la de Apolo (ver Erickson, K.: <<Seleucus I, Zeus and Alexander>> en Mitchell, L. y Melville, C.: Every Inch a King. Comparative Studies on Kings and Kingship in the Ancient and Medieval Worlds. Leiden: Brill, 2013, pp. 109-127), que tendra su auge en los reinados de sus sucesores, como ya hemos apuntado.

(27.) Igualmente debemos senalar que tambien mostraron estos reyes un interes por vincularse con los cultos y tradiciones de sus territorios orientales, como se puede apreciar en los registros conservados en las tablillas procedentes de Babilonia. En ellos se explica como algunos de los reyes participaban en las celabraciones realizadas en Babilonia, como en el ano 187, cuando se realizan ofrendas en el Esangil por los hijos de Antioco III y la reina y tras varios sacrificios y celebraciones la familia real retorna a Seleucia del Tigris. Ver Sachs, A. J. y Hunger, H.: Astronomical Diaries and Related Texts from Babilonia. Vol. 2: Diaries from 261 B.C. to 165 B.C. Viena: Verlag der Osterreichischen Akademie der Wissenschaften, 1989, ano de 187 a. C.

(28.) Aunque aqui nos centramos en el tipo mas caracteristico, es obvio que presenta variantes dependiendo del monarca y de la ceca que se encarga de la acunacion. Como bien explica Morkholm, el propio Antioco I empieza su reinado con el tipo de Alejandro, para pronto pasar a emplear el mencionado de Apolo, al mismo tiempo que en las cecas occidentales se sustituira su propio retrato por el de su padre (ver Morkholm, O.: Early Hellenistic Coinage. From the Accession of Alexander to the Peace of Apamea (336-188 B. C). Cambridge: Cambridge University Press, 1991, pp. 113 y 122).

(29.) Newell, E. T.: op. cit, 1938, p. 59.

(30.) El texto de la inscripcion puede consultarse en Welles, C. B.: Royal correspondence in the Hellenistic period: a study in Greek epigraphy. Chicago: Ares, 1974, pp. 106-107.

(31.) Boffo, L.: I re ellenistici e i centri religiosi dell'Asia Minore. Florencia: La Nuova Italia Editrice, 1985, p. 181.

(32.) Durrbach, F.: Choix d'inscription de Delos: avec traduction et commentaire. Hildesheim: Georg Olms, 1976, pp. 75-76 (n.o 59): [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.].

(33.) La aportacion economica siempre fue una de las mas recurrentes. Los reyes la realizaban mediante la llamada phiale, destinada al mantenimiento de la ateleia o a financiar un nuevo templo. La concedian los reyes junto con donaciones y el reconocimiento de los privilegios. Para el papel economico de los santuarios, ver Dignas, B.: Economy of the Sacred in Hellenistic and Roman Asia Minor. Oxford: Oxford University Press, 2002.

(34.) En esta guerra propagandistica y diplomatica, la concesion de la libertas, la eleutheria, la autonomia o la inmunitas es fundamental, ver Mastrocinque, A.: Manipolazione della storia in eta ellenistica: i Seleucidi e Roma. Roma: L'Erma di Bretschneider, 1983, p. 80.

(35.) Plut., Dephyt. orac., 11 (399 C-E).

(36.) Ver la figura 5 para el nuevo tipo de Zeus y la 6 para el tradicional tipo de Apolo sentado en onfalo.

(37.) Zahle, J.: <<Religious motifs on Seleucid coins>> en Bilde, P.; Engberg-Pedersen, T.; Hannestad, L. y Zahle, J. (eds.): Religion and Religious Practice in the Seleucid Kingdom. Aarhus: Aarhus University Press, 1996, pp. 130 y 134.

(38.) Morkholm, O.: Antiochus IV of Syria. Kobenhavn: Gyldendalske Boghandel-Nordisk Forlag, 1966, p. 58.

(39.) Idem, p. 59.

(40.) Es Livio quien nos proporciona ambas referencias, contextualizadas en una enumeracion de las actividades evergeticas de Antioco IV. El fragmento corresponde a Liv., 41. 20. 8-9: Magnificentiae vero in deos velIovis Olympii templum Athenis, unum in terris incohatum pro magnitudine dei, potest testis esse; sed et Delum aris insignibus statuarumque copia exornavit, et Antiochiae Iovis Capitolini magnificum templum, non laqueatum auro tantum, sedparietibus totis lammina inauratum, et alia multa in aliis locispollicitus, quia perbreve tempus regni eius fuit, non perfecit.

(41.) Una breve sintesis sobre los cambios introducidos por los reyes posteriores a Antioco IV, en el periodo de debilitamiento de la dinastia, se puede leer en Zahle, Jan, loc. cit., pp. 131 y ss. No nos detenemos en su comentario porque romperian el hilo cronologico y porque la figura de Apolo ya no tiene especial importancia, aunque no desaparece.
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Author:Aldea Celada, Jose Manuel
Publication:Studia Historica. Historia Antigua
Date:Jan 1, 2013
Words:8898
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