Printer Friendly

Antonio Garcia y Garcia (dir.); Bernardo Alonso Rodriguez, Francisco Cantelar Rodriguez, Antonio Garcia y Garcia, Jaime Justo Fernandez, Enrique de Leon Rey, Francisco Juan Martinez Rojas (eds.), Synodicon Hispanum, IX. Alcala la Real(abadia).

Antonio GARCIA Y GARCIA (dir.); Bernardo ALONSO RODRIGUEZ, Francisco CANTELAR RODRIGUEZ, Antonio GARCIA Y GARCIA, Jaime JUSTO FERNANDEZ, Enrique DE LEON REY, Francisco Juan MARTINEZ ROJAS (eds.), Synodicon Hispanum, IX. Alcala la Real(abadia), Guadix y Jaen, BAC, Madrid 2010, xix + 934 PP. Antonio GARCiA Y GARCiA (dir.); Francisco CANTELAR RODRiGUEZ, Antonio GARCiA Y GARCiA, Jose GARCiA ORO, Jaime JUSTO FERNANDEZ (eds.), Synodicon Hispanurn, X. Cuenca y Toledo, BAC, Madrid 2011, xxiii + 931 pp.

En 1976, durante la celebracion en Salamanca del <<Fifth International Congress of Medieval Canon Lavo>>, Antonio Garcia y Garcia expuso a un grupo de estudiosos --entre los que se encontraban Cristhopher R. Cheney, Peter Linehan y Joseph Avril-- el plan de edicion de los sinodos espanoles medievales desde el Concilio IV

Lateranense hasta el Concilio de Trento. El proyecto fue recibido con entusiasmo, en una epoca en que este tema no interesaba a la canonistica espanola, con la excepcion de Lamberto de Echeverria y el grupo que ya se habia constituido baio el nombre de Synodicon Hispanum. En 1981 aparecio el primer volumen con los sinodos de Galicia, y la serie ha ido creciendo regularmente --con los inevitables avatares propios en cada uno de los diversos proyectos- hasta la fecha, en que se ha publicado el decimo volumen.

Como se ha dicho, el punto de partida de la recopilacion lo constituye el Concilio IV de Letran, considerado, por muchos conceptos, como el concilio ecumenico mas importante de toda la Edad Media. En efecto, ningun otro concilio ecumenico medieval refleja en sus constituciones un cuerpo legal de disciplina de reforma de tan largo alcance. En este sentido, representa la cuspide de los movimientos de reforma del s. XII y principios del XIII. Pese al incumplimiento de muchas de sus disposiciones, su inclusion casi total en la IV Compilatio Antiqua y en las Decretales de Gregorio IXle aseguro un influjo muy duradero en la vida de la Iglesia.

En lo que se refiere a nuestro tema, el c. 6 de este concilio establecia que las decisiones de los concilios provinciales, que habian de celebrarse cada ano, se publicasen y urgiesen en los sinodos diocesanos. Esta constitucion lateranense estimulo en toda la cristiandad la celebracion de numerosos concilios provinciales y sinodos diocesanos que trataban, con mas o menos fortuna, de llevar a la practica el contenido de las disposiciones del gran concilio.

A pesar de las indicaciones conciliares, segun los estudios de Linehan, entre 1215 y 1228 apenas se celebro ningun concilio en Espana. Para remediar la situacion, Gregorio IX envio a Juan de Abbeville como legado pontificio, quien entre 1228 y 1230 recorrio las principales iglesias de las provincias eclesiasticas de Santiago, Braga, Toledo y Tarragona, tratando de poner en practica las disposiciones del concilio lateranense en relacion con la celebracion de concilios y sinodos, asi como sobre los cabildos de canonigos, la pluralidad de beneficios eclesiasticos, la instruccion del clero, el concubinato clerical, etc.

La decada que siguio a esta visita no registro grandes mejoras, pero la influencia del gran concilio se dejo sentir con mas peso en los siglos XIV-XVI que en el siglo anterior. La celebracion de numerosos concilios particulares y sinodos diocesanos durante esta epoca (con un periodo de sequia entre 1357 y 1418 debido a la crisis conciliarista y al cisma de occidente) supuso el intento mas eficaz de puesta en practica de los ideales lateranenses.

Este es el contexto en que se enmarcan los dos volumenes que presentamos. El primero, el numero 9 de la serie de Synodicon Hispanum, esta dedicado a la abadia nullius de Alcala la Real (es la primera vez que se incluye en la serie los sinodos celebrados en una abadia) y a las diocesis de Guadix y de Jaen. En el volumen se hace alusion a 9 sinodos, aunque solo se conserva el texto de cinco de ellos. Se trata ademas de sinodos tardios, pues no se conoce en estos lugares la celebracion de ninguno durante el s. XIII. Si que consta la celebracion de un sinodo en Jaen en el siglo XIV,, pero no se conserva el texto, por lo que todos los demas textos recogidos corresponden a sinodos de finales del s. XV o del siglo XVI.

La jurisdiccion de la abadia de Alcala la Real se formo a raiz de la reconquista de esta ciudad por Alfonso XI en 1341, en un territorio situado entre el sur del obispado de Jaen y el reino nazari de Granada, englobando diversas localidades jienenses. Vinculada a la diocesis de Jaen, entre los siglos XVI-XVIII logro sus mayores cotas de autonomia, llegando a independizarse de Jaen hasta que finalmente, tras un periodo de administracion apostolica, en 1873 su territorio se dividio entre las diocesis de Cordoba y Jaen. El unico sinodo recogido de esta circunscripcion es el celebrado en 1542, donde se encuentran referencias a las anUguas constituciones dadas por los abades Pedro Gomez de Padilla y Valeriano Ordonez de Villaquiran: en este sentido, la bibliografia especializada alude en ocasiones a los sinodos de Alcala la Real de 1480 y 1500. Sin embargo, no quedan restos documentales de tales sinodos y subsiste la duda de si tales constituciones fueron o no sinodales. Es posible tambien, que dichas constituciones procedieran de los sinodos de Jaen de 1478 y 1492 respectivamente; pues al primero asistio el abad mayor y ai segundo su vicario. El sinodo de 1542, presidido por el abad Juan de Avila, se enmarca en el contexto de la lucha de la abadia por conseguir autonomia propia frente a otras demarcaciones eclesiasticas, especialmente del obispado de Jaen. Consta de ocho titulos y en parte de sus contenidos hay una fuerte dependencia del sinodo de Jaen de 1511, del que copia parrafos enteros sin citarlo expresamente.

La ilustre diocesis de Guadix, con origenes al menos de finales del siglo III, fue restaurada, tras la invasion musulmana, en el ano 1492. Se conocen tambien los nombres de los obispos de la <<prerrestauracion>>, es decir, desde el ano 1401 hasta la toma de Granada en 1492, pero es muy dificil que en esos anos de dominio musulman se dieran las circunstancias para la celebracion de algun sinodo diocesano. En efecto, los editores de este volumen desmienten la existencia del supuesto sinodo de 1474 bajo el obispo Pedro de Ocana. Las noticias dadas por Conrad Eubel y Jose Vives se refieren en realidad a unos estatutos episcopales de 1474-1484 dados por Pedro Fernandez Solis, obispo de Cadiz. Se edita, sin embargo, el sinodo presidido por Martin Perez de Ayala del 22 de enero al 10 de febrero de 1554. Se trata de una importante reunion sinodal, no solo por su amplitud, sino tambien por la abundante regulacion referida a los moriscos, es decir, los moros bautizados.

Trasladandonos a otra localidad, tras la conquista de Baeza en 1227 por Fernando III el Santo, se restauro la sede episcopal que databa de tiempos visigoticos y, en 1249, fue trasladada a Jaen por Inocencio IV. Entre los concilios cuarto de Letran y Trento se celebraron en esta diocesis cuatro sinodos. Del primero de ellos, celebrado por Alonso Pecha en 1368, solo han quedado noticias, pues ese mismo anos los musulmanes granadinos, aliados de Pedro I, realizaron una razia como castigo a la ciudad, que se habia rebelado contra el rey. De resultas de la misma quedaron destruidos la documentacion del sinodo y el archivo capitular. El segundo, presidido por Inigo Manrique de Lara el 13 de junio de 1478, se reduce a un breve texto sin division en titulos. La gran mayoria de sus constituciones pasaron casi al pie de la letra al sinodo de Luis Osorio en 1492, del que solo se conoce un testigo manuscrito. Mas importancia adquiere el sinodo celebrado por Alonso Suarez de la Fuente del Sauce el 12 de marzo de 1511. Se divide en once titulos y llama la atencion que gran mimero de textos se encuentran a la letra en sinodos castellanos, sobre todo en Segovia y en el de Avila de 1481. Sobresale la defensa que este sinodo hace de la libertas Ecclesiae y el contenido mas importante se refiere a la sistematizacion de la economia diocesana, que refleja un conocimiento profundo de la produccion agricola, ganadera y artesana de la diocesis.

El volumen numero 10 de Synodicon Hispanum esta dedicado a las diocesis de Toledo y, su sufraganea, Cuenca. Esta ultima fue erigida en 1182, a raiz de su reconquista por Alfonso VIII de Castilla en 1177. El primer sinodo diocesano que se conserva es muy tardio, de 11 de febrero de 1364, presidido por Bernal Zafon. Sin embargo, hay noticias de la celebracion de numerosos sinodos en fechas anteriores y posteriores, lo que contrasta con las pocas fuentes que se han conservado. Concretamente se editan 17 sinodos conquenses, cinco de ellos de Juan Cabeza de Vaca, obispo desde el afio 1396 hasta el 1407, en que fue trasladado a Burgos. EI sinodo mas importante celebrado por este obispo fue el de los dias 7 y 8 de abril de 1399, que constituyo el texto basico para la celebracion de los siguientes. El sinodo celebrado por Lope de Barrientos el 19 de junio de 1446 es bastante extenso y completo, ocupando los diezmos una parte importante de su contenido. En ese mismo sinodo ordeno el uso de <<su>> libro sinodal, es decir, de la obra que contiene las verdades fundamentales sobre los aruculos de la fe, los sacramentos y los mandamientos, las virtudes y pecados capitales que los clerigos debian aprender y ensefiar. Sin embargo, ese libro sinodal ya habia sido publicado por el obispo Gonzalo de Alba treinta anos antes en el sinodo de Salamanca de 1410.

Pasando a la archidiocesis de Toledo, la ciudad fue reconquistada por Alfonso VI en mayo de 1085. Pocos anos despues, el 15 de octubre de 1088, Urbano II concedio a su arzobispo el privilegio --que fue confirmado por sucesivos pontifices-- de la primacia eclesiastica sobre todos los obispos de Espana, lo que supuso diversos conflictos principalmente con Tarragona, Braga y Santiago de Compostela. Sin embargo, Toledo vivio en continuas guerras hasta la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, tres anos antes de la celebracion del IV Concilio de Letran. A partir de esta fecha la archidiocesis conto con eminentes prelados, como Rodrigo Jimenez de Rada; no obstante, el primer sinodo que conocemos de esta epoca es bastante tardio, de 1291. Incluso durante el pontificado de Cisneros son escasos los sinodos, quizas debido a su ingente actividad politica. No se descarta, todo lo contrario, que hayan existido mas reuniones sinodales de las que tenemos noticia.

La edicion recoge 21 sinodos de Toledo, todos ellos muy breves, la gran mayoria sin conexion entre si, de modo que no pueden ser considerados como sinodos de reforma y mas bien parecen un intento poco elaborado de cumplir con el precepto lateranense. Es el caso, por ejemplo, de los cinco sinodos conocidos de Gil Alvarez de Albornoz --uno de los mas destacados arzobispos de Toledo de todos los tiempos---, que no reflejan un verdadero plan pastoral. Alfonso Carrillo de Acufia celebro en Alcala de Henares uno de los sinodos toledanos mas importantes, el 10 de junio de 1480. Es el primero que organizo desde su llegada a la sede arzobispal en 1446 y en el se recoge la legislacion del concilio provincial ceiebrado por el mismo jerarca en Manda de Duero en diciembre de 1473. En el sinodo celebrado por su vicario, el 12 de mayo de 1481, destaca el problema de la relacion entre cristianos viejos y cristianos nuevos, conversos del judaismo.

Francisco Jimenez de Cisneros fue arzobispo de Toledo desde el 20 de febrero de 1495 hasta el 8 de noviembre de 1517, fecha de su muerte. Su primer sinodo celebrado, el 4 de noviembre de 1497 en A1cala de Henares, contiene dos partes claramente diferenciadas: la primera con constituciones para la reforma de la vida y las costumbres, que se repiten en el sinodo de 1498 en Talavera de la Reina; la segunda, mas extensa, contiene las constituciones sobre las rentas. Como detalle interesante, en estos dos sinodos de Cisneros emerge la devocion a san Jose (pp. 686 y 750). Por ultimo, haremos referen cia a la reunion sinodal celebrada por Juan Tavera, arzobispo de 1534 a 1545, el 10 de abril de 1536. Es el sinodo toledano que contiene un programa pastoral mas completo, y es tambien el mas extenso de los sinodos de Toledo editados en este volumen.

En ambos volumenes destacan los cuatro indices finales --onomastico, toponimico, tematico y sistematico--, muy trabajados y detallistas, que son de gran ayuda para la consulta del investigador o lector interesado en los mas variados campos en relacion con la vida de la Iglesia: sacramentos, devociones, catequesis y ensefianza, finanzas, convivencia entre las tres culturas o religiones, etc.
COPYRIGHT 2012 Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2012 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Sedano, Joaquin
Publication:Ius Canonicum
Date:Jan 1, 2012
Words:2384
Previous Article:Florian Ganslmeier, Kirchliche Interessenvertretung im pluralistischen Staatswesen. Die <> als Verbindungsstellen zwischen Staat...
Next Article:Wojciech Goralski, Dobro malzonkow a istotne obowiazki malzenskie. Istotne obowiazki malzenskie wynikajace ze skierowania malzenstwa ku dobru...
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2021 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters |