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Antecedentes del patrimonio estable (C. 1291 DEL CIC DE 1983).

SUMARIO

I * DESDE LA CONSTITUCION AMBITIOSAE HASTA LA PROMULGACIoN DEL CIC DE 1917. II * LA PRIMERA CODIFICACION, LA ENAJENACION Y EL PATRIMONIO ESTABLE. 1. El proceso de codificacion del Codigo de Derecho Canonico de 1917.2. El regimen de la enajenacion en los canones 1530 y 1533 del CIC de 1917. III * LA DOCTRINA POSTERIOR AL CIC DE 1917 SOBRE LA ENAJENACION Y EL OBJETO DE SU REGIMEN PROTEGIDO. IV * CONCLUSION.

RESUMEN

El patrimonio estable, al menos desde el punto de vista formal, es una novedad introducida en el CIC de 1983. Sus antecedentes estan relacionados con el regimen de proteccion del patrimonio eclesiastico frente a determinadas enajenaciones. El autor ha estudiado fundamentalmente el periodo que va desde la Constitucion Apostolica Ambitiosae de 1468 hasta el CIC de 1917, centrando su trabajo en la primera codificacion. Los documentos del Archivo Secreto Vaticano han arrojado mucha luz sobre el proceso de codificacion de los canones relativos a la materia. El autor tambien ha estudiado la doctrina, tanto anterior como posterior al CIC de 1917, que ha sido una de las protagonistas en la introduccion de la figura en el derecho canonico. El dinero y su papel dentro del patrimonio eclesiastico constituyen una de las principales vias de renovacion del regimen de la enajenacion.

Palabras clave: Patrimonio estable, CIC de 1917, Enajenacion.

ABSTRACT

Stable Patrimony, at least from the formal point of view, is a newness introduced in the 1983 CIC. Its antecedents are related to the regime of protection of the ecclesiastical patrimony from certain alienations. The author has studied fundamentally the period that goes from the Apostolic Constitution Ambitiosae of 1468 to the Code of 1917, centering his work in the first codification. The documents of the Vatican Secret Archives have thrown much light on the process of codification of the canons related to the subject. The author has also studied the doctrine, both previous and subsequent to the 1917 CIC, that has been one of the protagonists in the introduction of the figure in canon law. Money and its role within the ecclesiastical patrimony constitute one of the main routes of renovation of the regime of alienation.

Keywords: Stable Patrimony, 1917 CIC, Alienation.

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Entre las novedades que incorporo el Codigo de Derecho Canonico de 1983 en materia patrimonial destaca la figura del patrimonio estable: un instrumento de control para proteger los bienes eclesiasticos frente a enajenaciones arbitrarias. Se trata de una figura que ya habia aparecido en la doctrina precedente al Codigo.

Sin embargo, por una razon u otra, tras la promulgacion del CIC de 1983, han sido pocos los estudios que han abordado esta tematica, hasta el punto de que puede afirmarse que se trata de una <<institucion olvidada>> por la doctrina canonica de los ultimos anos (1).

Podria pensarse que esta falta de interes de la doctrina se debe a la escasa importancia de la figura para el derecho patrimonial canonico. Sin embargo, nosotros pensamos que se debe, mas bien, a su aparente novedad, asi como a su caracter tecnico y especifico que la han hecho pasar a un segundo plano, frente a cuestiones como el regimen aplicable a los bienes de las personas juridicas privadas, la administracion y la enajenacion, o la supresion del sistema beneficial.

La nueva coyuntura economico-financiera mundial invita a profundizar en la figura y en sus posibilidades, para adecuarlas a la realidad patrimonial de las personas juridicas publicas y esto es lo que hemos procurado hacer en nuestra investigacion.

Estas razones aconsejan una investigacion profunda sobre el patrimonio estable, sus antecedentes y su recepcion por la practica administrativa de las diferentes personas juridicas implicadas. Nuestro trabajo lo dedicaremos a estudiar los antecedentes de la figura, tanto en la doctrina como en la legislacion. Nos hemos detenido con mayor profundidad en la legislacion del Codigo de Derecho Canonico de 1917 y en la doctrina posterior en la que aparece por primera vez el concepto de patrimonio estable. Comprender el modo en que se fragua en el derecho canonico la existencia de un control sobre un tipo especifico de bienes tiene mucho valor para estudiar la posible congruencia de la norma actual con la vida real de la Iglesia. El nuevo orden economico mundial estaba ya en cierto sentido desarrollandose cuando se promulgo el CIC de 1917 (2) y el legislador se vio en la necesidad de adecuar la materia a las nuevas circunstancias (3): el crecimiento de la inversion financiera privada, el abandono de la tierra como principal inversion y los nuevos sistemas monetarios y bancarios son algunos de los factores que determinaran el trafico financiero y de capitales (4).

El estudio del patrimonio estable esta intimamente relacionado con el regimen de la enajenacion. Precisamente los bienes del patrimonio estable constituyen una parte del objeto de la enajenacion (5) regulada por el CIC de 1983 (6). Esto nos obliga a atender a la reflexion doctrinal y a la produccion legislativa sobre este tema mas amplio (7).

I. DESDE LA CONSTITUCION AMBITIOSAE HASTA LA PROMULGACION DEL CIC DE 1917

La Constitucion Apostolica Ambitiosae, promulgada por el Papa Paulo II en 1468, supone un punto de llegada y un punto de partida (8). Marca el punto de inflexion de una epoca. La incluimos como comienzo de nuestro estudio porque la legislacion posterior hasta el CIC de 1917 tiene como referencia esta constitucion y su aplicacion.

Esta norma prohibe las enajenaciones, y toda una serie de operaciones equiparadas, sobre los bienes de la Iglesia, salvo en algunos casos permitidos por el derecho, o en el supuesto de que no se puedan conservar. Ademas establece todo un sistema de sanciones contra los que la incumplan.

La legislacion sobre la enajenacion se hace mas clara y precisa con esta nueva norma. Para nuestro estudio es relevante lo que se considera como objeto del regimen protegido de la enajenacion: los bienes inmuebles y los muebles preciosos dedicados a Dios (immobilia et pretiosa mobilia Deo dicata). La constitucion Ambitiosae pretende por un lado, evitar los abusos que venia sufriendo el patrimonio eclesiastico. A su vez, hay determinados bienes que por su singular valor (artistico, historico, etc.) deben ser especialmente protegidos.

Otra de las cualidades de este texto es la de aclarar lo que debe entenderse por enajenacion. Esta figura es calificada como el traspaso de dominio, y a ella se equiparan otros actos que privan a la persona juridica del pleno ejercicio de sus derechos, aunque esta mantenga el dominio. Es lo que algunos autores han llamado el concepto canonico de enajenacion. Ademas confirma los requisitos y solemnidades y racionaliza la intervencion del Romano Pontifice (9). Por ultimo, establece un sistema penal de proteccion (sententiam excommunicationis incurrat) y la sancion de nulidad para el acto realizado sin los requisitos exigidos (nullius omnino sint roboris vel momenti).

Los bienes que quedan excluidos del regimen de la enajenacion son los pactos enfiteuticos excepcionalmente permitidos por el derecho (... contractum emphyteuticum, praeterquam in casibus a iure permissis, ac de rebus et bonis in emphyteusim ab antiquo concedi solitis); los pactos estipulados por evidente utilidad de la Iglesia (... et tunc ecclesiarum evidenti utilitate); y por ultimo, los frutos y los bienes que no se pueden conservar (... ac de fructibus et bonis, quae servando servari non possunt, pro instantis temporis exigentia) (10).

Esta concepcion del objeto de la enajenacion protegida se mantiene hasta el CIC de 1917 y podemos decir que queda incorporada con leves matices a la primera codificacion (11).

Sin embargo, la recepcion de esta norma no fue sencilla y la razon esta en las dos primeras palabras del texto (ambitiosae cupiditati). A pesar de la contundencia de su expresion los canonistas entendieron que no se derogaban algunas normas anteriores, entre ellas el canon Terrulas (C. 12, q. 2, c. 53). Sin duda puede incluirse en lo que la constitucion Ambitiosae califica como evidente utilidad para la Iglesia. Otras interpretaciones que no caben en el texto propiciaron numerosos pronunciamientos de la autoridad eclesiastica.

El Concilio de Trento no modifica el regimen de la enajenacion, pero prohibe los arrendamientos con anticipo de pago, hechos en perjuicio de los sucesores. Tambien amplia su prohibicion a la cesion de otros derechos (12).

Los privilegios y la falta de recepcion de la Constitucion Ambitiosae obligan a Urbano VIIIa pronunciarse sobre su vigencia. El Decreto de la Sagrada Congregacion del Concilio de 7 de septiembre de 1624 fue el medio para cumplir los deseos del Papa (13). Pero los abusos continuaron y, algo mas de dos siglos despues, el Papa Pio IX volvio a pronunciarse sobre esta cuestion. En 1869 promulgo la Constitucion Apostolicae Sedis (14). Es el paso anterior al Codigo y actualiza en parte la norma dada por Paulo II, aunque se mantiene integra su regulacion en la mayoria de los aspectos. Precisamente uno de sus objetivos es senalar la validez de la norma dada por su predecesor en 1468 (15). Unos anos despues, la Sagrada Congregacion del Santo Oficio insiste en la misma idea el 22 de diciembre de 1880. Se reafirma en ella el valor de la Ambitiosae y se derogan las costumbres contrarias a ella.

El periodo que nos ocupa supone un momento decisivo en la configuracion del regimen de la enajenacion (16). Los numerosos pronunciamientos de las diferentes congregaciones romanas implicadas en la administracion de los bienes eclesiasticos, nos confirman la existencia de un grupo de bienes especialmente protegidos y su funcion decisiva para la continuidad en la mision y los fines encomendados a la persona juridica (17).

La constitucion Ambitiosae ejerce un influjo determinante en la doctrina previa al CIC de 1917 (18). A ella acuden los canonistas para explicar el regimen de la enajenacion. Por supuesto, la legislacion contenida en el Decreto de Graciano es tambien punto de referencia obligado. La doctrina en este momento es bastante unanime y las diferencias entre autores no son notables. Coinciden plenamente en lo que constituye el objeto del regimen protegido de la enajenacion (19): los bienes inmuebles y los bienes muebles preciosos, dedicados a Dios. Esta clasificacion de los bienes proviene del Derecho Romano. Ferraris ofrece un elenco en el que amplia los conceptos de inmueble y de bien mueble precioso. Con ello nos acerca a la futura figura del patrimonio estable pues los define en funcion de su capacidad de conservar el valor del patrimonio al que pertenecen (20). En el fondo, recoge lo establecido por la constitucion Ambitiosae, cuando situa, entre los bienes enajenables, aquellos que servando servari non possunt (21).

II. LA PRIMERA CODIFICACION, LA ENAJENACION Y EL PATRIMONIO ESTABLE

La primera codificacion regula en sus canones 1530-1543 el regimen de la enajenacion. Retoma casi de forma literal algunas formulas de la Constitucion Ambitiosae. Por otro lado, la enajenacion no cuenta en el Codigo pio-benedictino con un titulo a se. La materia esta situada en el contexto mas amplio de los contratos.

No encontraremos en el texto una definicion de la enajenacion, sino que el legislador se limita a regular determinados aspectos. Sin embargo, tanto la doctrina como la legislacion en su conjunto, ofrecen un material copioso para elaborar la nocion de la enajenacion. Por ello, nos ha parecido conveniente profundizar, antes que nada, en el proceso de elaboracion de la primera codificacion (22).

1. El proceso de codificacion del Codigo de Derecho Canonico de 1917

El primer paso lo constituye la elaboracion del <<Index materiarum>> y su envio a los obispos y, mas tarde, a las Universidades Catolicas. El resultado de esta consulta lo constituyen, en parte, los <<Postulata Episcoporum>>. Si algo llama la atencion en este documento (23) es la continua peticion, por parte de numerosos obispos, de reducir el papel del beneplacito apostolico como requisito para la validez en la nueva normativa sobre la enajenacion (24). Se pretende la adecuacion a los nuevos tiempos de la constitucion apostolica <<Ambitiosae>> (25). Las razones que se aducen para este cambio son multiples y oscilan desde la utilidad de la Iglesia, hasta la proteccion frente a las expropiaciones por parte del poder civil (26). Queda claro, en cualquier caso, el deseo de que se establezcan normas precisas sobre la materia para clarificar la situacion actual (27).

Los votos que se refieren a la parte VI del Libro III del indice de materias fueron asignados a Burrotti, Ferreres y Lampert (28).

El que mayor atencion recibio por los consultores que formaron la comision encargada del estudio de la parte VI fue el de Ferreres (29). Para nuestro proposito de estudiar la evolucion del objeto del regimen de la enajenacion es de interes la definicion que Ferreres hace en el canon 4 de los bienes inmuebles y muebles:
   <<Immobilia autem sunt quae loco moveri non possunt, sive
   naturaliter ut domus, fodinae etc., sive civiliter, ut fenestrae,
   portae, statuae ad ornatum domus permanenter destinatae etc.
   Mobilia vero sunt quae de loco moveri possunt, sive fungibiles
   sint, quae scilicet primo uso consummuntur atque servanclo servari
   non possunt, ultra triennium ut arborum fructus, sive non
   fungibiles, seu quae servando servari possunt>> (30).


Nos encontramos, en primer lugar, ante una definicion de bien mueble que nos remite claramente a la Const. Ap. Ambitiosae de Paulo II. No se puede pasar por alto el hecho de que algunos bienes puedan ser considerados inmuebles por su naturaleza o civilmente, es decir, por su finalidad.

El siguiente canon, el 5 define la categoria de cosa preciosa:
   <<Illa quae valorem excedunt quingentarum libellarum seu francorum,
   pretiosa sive magni valoris sunt. Non pretiosa aut exigui valoris
   sunt quae talem non superant valorem>> (31).


Ferreres considera que este canon innova el ordenamiento juridico de la Iglesia y asi lo advierte a los consultores (32). En cierto sentido introduce un criterio estatico, el del valor de un bien, como determinante para el regimen de su enajenacion. Esta definicion sera uno de los aspectos que mas comentarios originaran por parte de los consultores. Al criterio dinamico, de posibilidad de conservacion de los bienes (incoado por el c. 4), se une esta determinacion del objeto de la enajenacion mediante la fijacion de un valor.

Al regimen de la enajenacion dedica el autor los canones 45 a 61 bajo el Titulo <<De alienatione bonorum ecclesiasticorum>>. Sin embargo nos parece oportuno hacer referencia primero al c. 31 que Ferreres dedica al dinero. La reflexion doctrinal acerca de la conservacion del patrimonio esta muy relacionada con el uso del dinero.
   <<Quod si bona ecclesiastica pecunia constet, ex cuius foenore
   expensae sint solvendae, ipsa pecunia, et quaecumque alia ex
   alienatione proveniens, tuto ac cum necessariis cautionibus in
   bonis stabilibus tutis et frugiferis de licentia Episcopi
   investiatur>> (33).


Se trata de la colocacion segura del dinero. La consideracion de estas materias por la legislacion canonica, como un intento de respuesta a las nuevas circunstancias financieras, supone uno de los meritos del CIC de 1917.

Al entrar de lleno en la materia que nos interesa, Ferreres dedica el canon 45 a la definicion de la enajenacion. El 47 y el 48 tratan sobre la justa causa que posibilita la enajenacion. En ellos se destaca como la inutilidad o incomodidad, derivada de la conservacion de un determinado bien, constituyen una justa causa para enajenarlo. Sin embargo, son decisivos los canones siguientes. El c. 49 mantiene la necesidad del beneplacito apostolico entre los requisitos para la validez de la enajenacion. El criterio para permitir o no la enajenacion se determina en este canon por el valor de la cosa que se pretende enajenar. Sin embargo, el c. 50, cuando determina que bienes son enajenables sin el beneplacito apostolico, sujeta su fijacion al criterio dinamico de la conservacion, aunque sin neutralizar el criterio estatico del valor:
   <<Alienari tamen poterunt sine beneplacito apostolico a) res
   mobiles sive non pretiosae, sive quae servando servari nequeunt, ut
   fructus; b) res etiam pretiosae, quamvis immobiles sint, quae
   alienari debent sive ex iuris necessitate, v. gr., si praedium
   Capuccinis relinquatur; sive ex magna necessitate ita urgente ut
   sine gravi Ecclesiae damno consensum Superioris expectari nequeat;
   c) res immobiles non pretiosae et ecclesiae inutiles, quae partem
   non constituant maioris praedii. Ad huiusmodi alienationes Justa
   interveniente causa faciendas, sufficit et requiritur ordinarii
   licentia et consensus eorum quorum interest; at si Ordinarius
   aliter non statuerit, ipse administrator res mobiles, quae servando
   servari non possunt, distrahendi habeat potestatem>> (34).


Resulta muy clarificador observar el proceso de armonizacion de ambos criterios desde los primeros votos y proyectos hasta el texto definitivo. Solo cabe, segun Ferreres, la enajenacion sin beneplacito aposto lico de <<res pretiosae>> cuando no hay mas remedio, por fuerza del derecho o por una necesidad tan urgente que no puede esperarse a tener el consentimiento de los Superiores sin que se derive de ello un gran dano para la Iglesia. Cabe tambien pensar que es posible la enajenacion sin beneplacito cuando tratandose de bienes muebles, no se pueden conservar (35). Se puede concluir que el principal modo de proteger el patrimonio eclesiastico en la propuesta de Ferreres es a traves de la fijacion de una cantidad que define la <<preciosidad>> de un bien.

Burrotti es mas escueto que Ferreres en su propuesta, lo cual no significa que su proyecto haya dejado poca huella en el futuro codigo. En los canones de su propuesta, Burrotti manifiesta una cierta aceptacion de lo que algunos de los obispos han solicitado: la supresion del beneplacito apostolico como requisito de validez de las enajenaciones. El canon 7 de esta parte es el que lo corrobora y su nota (3) explica las razones que movieron al autor del voto a hacerlo (36). Este autor no considera necesario el beneplacito apostolico, siempre que se cumplan las cautelas que se ponian para otorgarlo. En cambio piensa que la facilidad de acceso al Ordinario posibilita un descenso de la cantidad minima para la que se exige el beneplacito (centum francorum). Alude el autor del voto al problema de los bienes de mano muerta para justificar este cambio por la rapidez que proporcionaria un regimen mas flexible. El resto de canones que propone no hacen sino corroborar esta tendencia hacia una flexibilizacion de la materia y una disminucion del control sobre la enajenacion de los bienes eclesiasticos (37). De especial relevancia para el objeto de la enajenacion son los canones 12 y 13 del voto de Burrotti:

<<Can. 12. Bona centum francorum non excedentia, Justa de causa et auditis interesse habentibus ac particularibus statutis vel legibus synodalibus servatis, alienari non prohibentur.

Can. 13. Quae servari non possunt, nulla etiam adhibita solemnitate, a quo de iure distrahi non vetatur>> (38).

Nos encontramos ante la tipica definicion del objeto de la enajenacion protegida por dos criterios: uno estatico (aquellos bienes cuyo valor supere los cien francos) y otro de caracter mas dinamico (aquellos bienes que no se pueden conservar). El primero (c. 12) no depende para nada de la situacion en que se encuentre la persona juridica y el segundo (c. 13) esta relacionado con diversas circunstancias de ella, aunque no deja de ser un criterio objetivo. Sin embargo, para aquellos bienes que no se pueden conservar, el control es todavia menor. Ademas parece ser una condicion previa, independiente del valor: es logico que lo que no se puede conservar se enajene cuanto antes para evitar un dano a la persona juridica que es propietaria. No queremos dejar de mencionar que el dinero recibido como fruto de una enajenacion o fruto de determinadas operaciones debe ser invertido, segun Burrotti, con la maxima celeridad (39).

Por ultimo, el Prof. Lampert fija el objeto del regimen de la enajenacion en el c. 13 de su proyecto (40). Tres aspectos parecen destacables de esta propuesta de Lampert: el primero, la continuidad con la tradicion en exigir el beneplacito apostolico cuando el valor de lo enajenado supere una determinada cantidad; el segundo, la utilizacion de un unico criterio estatico (el de un valor preciso) para delimitar el objeto de la enajenacion (41); por ultimo, la introduccion de una concepcion amplia del negocio con el cual se enajena un bien, dado que admite cualquier operacion que pueda deteriorar la situacion patrimonial de la persona juridica (<<quibus conditio Ecclesiae deterior fieri potest>>). Como en los votos anteriormente estudiados, Lampert propone una inversion rapida y segura para el dinero en poder de las personas juridicas eclesiasticas (42). Nos parece interesante comparar las diferentes propuestas en esta materia por la relacion descubierta en la legislacion previa entre los conceptos de estabilidad del patrimonio y uso del dinero.

La conclusion que podemos obtener del examen de los tres votos presentados sobre la Parte VI del Libro III del CIC de 1917 es que encontramos en ellos todos los elementos que configuraran en el futuro el regimen y sobre todo su objeto. Si bien las propuestas difieren en algunos de ellos, el trabajo de la comision que los estudiara, consistira fundamentalmente en armonizar estas propuestas y excluir lo que resulte incompatible con la direccion elegida. Se mantiene la tradicional identificacion del objeto de la regulacion de la enajenacion mediante los dos criterios (estatico y dinamico). Sin embargo, no deja de sorprender la necesidad de una flexibilidad mayor, manifestada por los obispos, y por Burrotti.

En este estado de cosas comienzan las consultas de la Comision encargada de estudiar estos votos. Los verbales de estas reuniones abarcan del 3 de noviembre de 1907 al 29 de diciembre del mismo ano, con una cadencia semanal (43). En ellos se discute, en primer lugar, sobre los 542 canones del voto de Ferreres (44). A continuacion se estudia parcialmente el de Lampert y a partir de entonces los consultores dirigen su atencion hacia una serie de proyectos impresos que son el resultado de los mismos verbales (45).

La consulta del 3 de noviembre de 1907 comienza con el examen del voto de Ferreres. Respecto al canon 4, que establecia las definiciones de lo que debe entenderse por bien mueble e inmueble (46), coinciden en afirmar que las distinciones no determinadas en el futuro texto se entenderan segun las legislaciones civiles (47). El canon 5, que definia las cosas preciosas (48), se aprueba (49). Queda, por lo tanto, establecido el criterio estatico, la cantidad de <<quingentarum libellarum seu francorum>>, para definir parcialmente el objeto de la enajenacion protegida. La estrecha relacion entre la reflexion acerca de la estabilidad del patrimonio y el uso del dinero, provoca que la discusion sobre el canon 31 represente un punto culminante (50). En ella se decide prescindir de la obligacion, tradicional, de invertir en bienes estables. Parece que la propuesta es que se establezca la obligacion de hacerlo <<caute et utiliter>> (51). Por ultimo, esta reunion desarrolla una reflexion contundente sobre el proyecto del canon 49. Como ya habia anunciado el propio Ferreres en este punto se trataba de innovar la legislacion precedente. Aqui se ve una vez mas la tension entre la necesidad de asegurar un control sobre las enajenaciones de bienes eclesiasticos y la flexibilidad que permite evitar muchas dificultades derivadas de las circunstancias propias de cada momento (52).

La consulta del 10 de noviembre de 1907 continua con el examen del canon 49 (53). Hasta la consulta del 15 de diciembre de 1907 no encon. tramos nada relativo al objeto del regimen de la enajenacion. En ella se esta trabajando sobre la denominada II Lettura. Se trata de un proyecto elaborado sobre las discusiones de la misma comision y que incorpora algunas de las apreciaciones ya realizadas por los consuhores (54). Por lo tanto, esta consulta se refiere a lo que denominamos Schema II-1907. En el se recogen algunas de las cuestiones ya estudiadas por los votos y los verbales precedentes. En concreto, sobre el tema de la inversion del dinero encontramos el canon 44 (55):
   <<Pecuniam Ecclesiae, caute et utiliter de consensu Ordinarii,
   investiant favore eiusdem Ecclesiae et investitam in tabulis debiti

   publici aut in actionibus vel obligationibus alicuius societatis
   caute servent>> (56).


En los canones 50 a 53 se determina el regimen de la enajenacion. Podemos decir que se han aglutinado los diversos elementos que aparecian en los votos y se han integrado de forma armonica. El c. 50 excluye de los controles de la autoridad legitima aquellos bienes que no se pueden conservar:
   <<Res mobiles quae servando servari nequeunt, ipse administrator,
   absque ullius praevia licentia, alienare potest>> (57).


Sin solucion de continuidad, el c. 52 determina quien es la autoridad legitima para otorgar la licencia de la que habla el canon anterior, ademas de establecer las consecuencias penales de la enajenacion invalidamente realizada (58).

Por ultimo, el c. 53 [seccion] 1 extiende el concepto de enajenacion a aquellos actos que deterioran la condicion patrimonial de la Iglesia:

<<[seccion] 1. Beneplacitum apostolicum, ad norman can. praec., requiritur non solum pro alienatione proprie dicta, qua dominium totaliter transfertur, sed etiam pro alienatione improprie dicta, qua dominium transfertur partialiter aut conditio Ecclesiae fit deterior>> (59).

Una vez presentado el texto sobre el que discutiran los consulto. res en las sesiones del 1 al 15 de diciembre de 1907 (60), nos adentramos en los comentarios realizados por ellos sobre los canones relativos al objeto de la enajenacion. Sin embargo, no queremos pasar por alto un hecho: la propuesta de este proyecto sigue, en la determinacion del objeto de la enajenacion protegida, a Burrotti. Todos estos comentarios se concentran en la consulta del 15 de diciembre de 1907. En ella se trata de delimitar el canon relativo a la inversion del dinero, que es el 44 del Schema II-1907 (61).

Respecto al Capitulo III, que era donde se encuadraban los canones mas directamente relacionados con el objeto de nuestra investigacion, Giustini propone incluirlo con la administracion (62). A continuacion admiten los canones 50 y 51 (63). Los dos ultimos canones tratados contemplan una gran discusion con intervenciones de varios consultores. En la referida al c. 52, dos son los temas tratados: la definicion de bien precioso, y la necesidad del beneplacito apostolico (64).

Sin embargo, el comentario sobre el c. 53 [seccion] 1, aunque apenas suscito discusion entre los consultores, anade dos reformas aparentemente inocentes pero de gran precision juridica (65).

En la siguiente consulta, la del 22 de diciembre de 1907, los consultores pasan a examinar la III Lettura. Es un proyecto posterior al Schema II-1907, y que contiene 82 canones. Nos referiremos a el como Schema III-1907.

Los canones que nos interesan son el 31, relativo al dinero y su inversion, y sobre todo el 49, que introduce una nota a la que hace referencia el verbal del 22 de diciembre de 1907 (66).

La consulta del 22 de diciembre aprueba la nota, aunque propone algunos cambios relativos a la autoridad que intervendra en la deliberacion y a la necesidad de la pericia (67).

De toda la discusion colegial sobre el Libro III, Parte VI, se elabora un proyecto definitivo. Nos referiremos a el con el nombre de Schema IV-1908.

El canon 31 incorpora los cambios anunciados en el trabajo de la Comision:
   <<Pecuniam Ecclesiae, caute ac utiliter de consensu Ordinarii, favore
   eiusdem Ecclesiae collocent ac servent>> (68).


Respecto al lugar que ocupan los canones referidos a la enajenacion, estos se ubican en el Capitulo III <<De Contractibus>> a partir del canon 49, que dice:

<<[seccion] 1. Pro alienatione rerum ecclesiasticarum immobilium aut mobilium quae servando servari possunt, requiritur:

1 Iusta causa, idest necessitas vel utilitas Ecclesiae aut pietas.

2 Licentia legitimi superioris, sine qua alienatio invalida est.

[seccion] 2. Aliae quoque opportunae cautelae, ab ipsomet superiore pro diversitate circumstantiarum praecribendae, ne omittantur, ut Ecclesiae damnum vitetur>> (69).

En el canon 50 ha quedado la nota explicativa sobre la novedad que proponen algunos consultores, aunque un poco mas desarrollada (70).

Por lo tanto, el criterio para determinar a que bienes afecta el regimen de la enajenacion ha quedado definitivamente clarificado e individualizado: el Schema IV-1908 opta por el criterio dinamico de la conservacion de los bienes. El criterio estatico de una cantidad determinada pasa a regular quien sera la autoridad competente para emitir la licencia. Sin embargo, podemos decir que indirectamente afecta tambien al objeto del regimen de la enajenacion. Cualquier bien que no supere una cantidad determinada, no necesita licencia para ser enajenado y por lo tanto no entra dentro del regimen de la enajenacion en derecho canonico.

Por ultimo, el c. 51 [seccion] 1 amplia, en continuidad con sus precedentes, el regimen de la enajenacion a los negocios que no signifiquen una enajenacion propiamente dicha (71).

El siguiente paso en el iter de nuestra materia lo supone un proyecto denominado Schema I-De rebus, post 1909. Es el primer proyecto de todo el Libro III. Nuestros canones de referencia son del 828 al 831. No se observan grandes diferencias salvo la inclusion en el primer paragrafo del 828 (como numero 1) de un requisito mas para la enajenacion:

<<Aestimatio rei a probis peritis facienda>> (72).

En el Schema II-De rebus, 1913 si que podemos encontrar algunos cambios, aunque no trascendentales. Se trata de una excepcion introducida en el texto, que pervivira hasta el final, y de una nueva redaccion (formal) del canon (en este caso es el c. 810):

<<[seccion] 1. Salvo praescripto can. 558, ad alienandas res ecclesiasticas immobiles aut mobiles, quae servando servari possunt requiritur:

1 Aestimatio rei a probis peritis facienda;

2 Iusta causa, idest necessitas vel utilitas Ecclesiae aut pietas;

3 Licentia legitimi superioris, sine qua alienatio invalida erit.

[seccion] 2. Aliae quoque opportunae cautelae, ab ipsomet superiore pro diversis adiunctis praescribendae, ne omittantur, ut Ecclesiae damnum vitetur>> (73).

En estos momentos la redaccion es practicamente identica a la definitiva del c. 1530 del CIC de 1917 (74). Sin embargo resulta util estudiar algunas notas manuscritas que se encuentran en este ejemplar del Schema II-De rebus, 1913 que hemos utilizado. Se anade que la pericia debe ser por escrito, lo cual lo encontramos incorporado en el canon definitivo (75). En el canon que trata de la extension de las condiciones para enajenar a otros negocios que pueden danar el patrimonio de la Iglesia, la referencia no se hace al beneplacito apostolico (76) sino al regimen de la enajenacion en general contenido en los canones anteriores.

Por ultimo, a pesar de que el canon no variara sustancialmente, queremos referimos a las Animadversiones (77) enviadas por los Obispos despues de recibir el Schema II-De rebus 1913 (78). Respecto al c. 810, que regula, entre otras cosas, el objeto de la enajenacion, algunos de los consultados, pretenden limitar la licencia a las cosas preciosas, aunque no piden eliminar el criterio de la conservacion (79). De esta manera vuelven a pedir que se introduzca la determinacion estatica del objeto de la enajenacion protegida, de forma explicita. Pensamos que no es necesario porque ya se encuentra esta limitacion en el c. 812.

Precisamente, la mayor discusion y numero de propuestas versan sobre el c. 812 de dicho proyecto. Es el que determina quien es la autoridad competente para otorgar la licencia. A pesar de ello, la verdadera discusion gira en tomo al objeto del regimen de la enajenacion. Al regular quien es el encargado de otorgar la licencia, indirectamente se establece lo que constituye el objeto de la enajenacion en derecho canonico, porque aquellas enajenaciones que se pueden realizar sin licencia no constituyen, en sentido pleno, objeto del regimen de la enajenacion protegida. Las observaciones son similares a las contenidas en los <<Postulata Episcoporum>>. Se pide, sobre todo, mas autonomia para los Ordinarios del lugar y se comprueba como una misma cantidad es inadecuada para las diversas regiones donde debe aplicarse la normativa codicial.

2. El regimen de la enajenacion en los canones 1530 y 1533 del CIC de 1917

Para definir el objeto del regimen protegido de la enajenacion, resulta particularmente decisivo el c. 1530:
   <<Quedando a salvo lo que ordena el canon 1281, [seccion] 1, para
   enajenar bienes eclesiasticos inmuebles o muebles, que se puedan
   conservar, se requiere: ...>>.


Observese que se pasa en primer lugar de un regimen de prohibicion de la enajenacion a un regimen positivo (80). En este canon se indica que debe hacerse en el caso de que se quiera enajenar un bien que pertenece al patrimonio eclesiastico. No se trata, creemos, de un regimen de inalienabilidad, sino de un sistema de controles para asegurar al patrimonio eclesiastico la posibilidad de cumplir la funcion que le es propia. En el regimen anterior la regla general era la inalienabilidad y las enajenaciones de determinados objetos, excepciones a dicha regla (81). Sin embargo, por lo que se refiere a los efectos de la regulacion, podemos situamos en un estadio bastante similar al anterior. Parte de la doctrina lo ha calificado de un cambio de perspectiva (82). Parece necesario explicar que el cambio de la inalienabilidad a un sistema positivo, gravita fuertemente sobre la administracion y la figura del administrador.

El regimen de la enajenacion se aplica a los bienes inmuebles o a los muebles <<quae servando servari possunt>>. No pensamos que el c. 1533 suponga algun cambio en el objeto de la enajenacion protegida:
   <<Las solemnidades senaladas en los canones 1530-1532 se requieren
   no solo en la enajenacion propiamente dicha, sino tambien en
   cualquier contrato del cual puede quedar la Iglesia en peor
   condicion>>.


La ampliacion se refiere a los actos mediante los cuales se puede alterar dicho patrimonio, pero no al objeto de dichos actos (83).

Respecto a los bienes que se encuentran sometidos al regimen de la enajenacion en el Codigo de 1917, pensamos que no conviene detenerse demasiado en su condicion de muebles o inmuebles como hacia la doctrina precedente. Mas bien se trata de comprobar en cada caso que se puedan conservar. Grazian ha considerado dos funciones del concepto de enajenacion protegida: excluir a determinados bienes de la aplicacion del regimen de la enajenacion; y proteger especialmente algunos bienes, que constituyen la garantia de la existencia de la persona juridica y del cumplimiento del fin para el que fue erigida (84.)

La incapacidad de conservacion no debe entenderse unicamente en sentido fisico sino que tambien cabe una incapacidad juridica de conservacion (la de aquellas Ordenes religiosas que no pueden adquirir bienes inmuebles o la de aquellos bienes que son donados para ser vendidos, entre otras). Resulta clarificador a estos efectos el acceso a las fuentes de estos canones, especialmente en el caso del c. 1530 (85).

Tambien hay que tener en cuenta el c. 1539 [seccion] 2:
   <<Con el consentimiento del Ordinario, del Consejo diocesano de
   administracion y de los demas a quienes interese, pueden los
   administradores cambiar los denominados titulos al portador por
   otros mas, o por lo menos, tan productivos y seguros, excluida
   toda clase de negociacion o de mercantilismo>>.


El examen de la respuesta de la Sagrada Congregacion del Concilio, que constituye la fuente de este canon (86), nos conduce a la persuasion de que la enajenacion de los bienes incorporales, como son los creditos, y por asimilacion los titulos al portador, tambien caen dentro del regimen de la enajenacion.

Ademas de los bienes muebles e inmuebles <<quae servando servari non possunt>>, el propio Codigo establece algunos bienes que no estan sujetos al regimen de la enajenacion. Lo recoge, en primer lugar, el c. 1535:
   <<No osen los Prelados y rectores hacer regalos a costa de los
   bienes muebles de sus iglesias, fuera de pequenas cantidades y
   conforme a la costumbre legitima del lugar, a no ser que medie
   una causa justa de remuneracion o de piedad o de caridad
   cristiana; de lo contrario, podran los sucesores revocar el
   donativo>>.


Las causas que permiten este tipo de enajenaciones no son cuestionables (<<causa remunerationis, aut pietatis, aut christianae caritatis>>) y de ello dan razon las fuentes utilizadas por el legislador para este canon (87). Sin embargo, no hay que olvidar que estas necesidades no justifican una enajenacion sin los requisitos previstos para otras. Solo ocurre esto en el caso de que se trate de donaciones de poco valor (<<parvas et modicas>>).

Finalmente, es el canon 1531 [seccion] 3 el encargado de explicar el uso que debe darse a lo obtenido por la enajenacion de los bienes protegidos:
   <<El dinero procedente de la enajenacion se ha de colocar en
   beneficio de la Iglesia con cautela y en forma segura y productiva>>.


La evolucion de los proyectos durante el proceso de codificacion revela aspectos determinantes en lo que se refiere al objeto de las enajenaciones protegidas. Ademas, los elementos estudiados sirven para explicar adecuadamente la regulacion final promulgada en 1917. Se mantienen los dos criterios: de forma directa, se determina el objeto del regimen de la enajenacion por un criterio dinamico, es decir, la conservacion de los bienes; indirectamente, se configura este objeto por medio de un criterio estatico, una cantidad, por debajo de la cual no es necesaria la licencia para enajenar esos bienes de escaso valor. La discusion durante dicho proceso acerca de la definicion de las cosas preciosas se situa en este contexto.

Los elementos explicados aparecen ya en los primeros votos, aunque deslavazados y no en la armonica sistematizacion alcanzada por el texto definitivo. El proceso duro, al menos, seis anos, sin contar los que pasaron hasta la promulgacion: los primeros votos son de 1907 y el Schema II-De rebus, 1913 presenta sustancialmente la regulacion definitiva. Esta rapidez sorprende tratandose de materia tan delicada y en la que los organos consultados emitieron numerosas observaciones. Sin embargo, pensamos que se debe a que muchas de las animadversiones enviadas a la Comision, en realidad, formaban ya parte del proyecto del cuerpo legal (al menos en el fondo del asunto). Por otro lado, la mayoria de los miembros de la Comision no eran partidarios de rebajar el control que la Santa Sede venia ejerciendo desde hace muchos siglos sobre la enajenacion de los bienes eclesiasticos. Si tomamos como termino de comparacion la Constitucion Apostolica <<Ambitiosae>> de Paulo II, podemos observar como el criterio dinamico va tomando fuerza para convertirse en el criterio clave de la regulacion de la enajenacion. El criterio estatico, se convierte en un limite posterior para evitar que la norma impida una gestion eficaz de algunos bienes.

III. La DOCTRINA POSTERIOR AL CIC DE 1917 SOBRE LA ENAJENACION Y EL OBJETO DE SU REGIMEN PROTEGIDO

La doctrina que siguio al CIC de 1917 (88) fue muy consciente de hallarse ante una nueva legislacion que aclaraba algunos terminos, pero que en lineas generales era heredera de la legislacion precodicial. La reflexion sobre el valor y papel del dinero en el conjunto del patrimonio eclesiastico ocupara gran parte de las discusiones; esto se debe a la evolucion del sistema financiero en la mayoria de los paises. Creemos que la aparicion de conceptos como patrimonio estable y capital estable esta intimamente relacionada con la reflexion sobre el dinero circulante o capitalizado (89). Se trata de una cuestion principalmente juridica, surgida y planteada antes del CIC, pero que alcanza un grado superior de elaboracion tecnica posteriormente.

Respecto al nuevo regimen, la doctrina coincide al afirmar que la inalienabilidad no es el unico medio de proteger los bienes para que se cumplan los fines que justifican su posesion por parte de la Iglesia (90). Navarro-Valls senala la novacion del regimen hacia una concepcion positiva, aunque protegida, de la enajenacion (91) y Falco sostiene que no es posible encontrar una disposicion general en el Codigo sobre la inalienabilidad de los bienes de la Iglesia (92). Sin embargo, Violardo considera que el principio general es la prohibicion de la enajenacion. Defiende una concepcion inmovilista del patrimonio eclesiastico, al menos en las formas. Entiende que no se puede enajenar sin determinadas cautelas cualquier bien inmueble. Por lo tanto, para el, la clausula <<quae servando servari possunt>> solo afecta a los muebles. Conjuga el criterio de la preciosidad de los bienes con el de la conservacion. De todas formas, cuando enumera las enajenaciones que no necesitan cumplir las solemnidades el criterio que utiliza es el de la conservacion en todo tipo de bienes (93). En este sentido, Couly llega a afirmar que la distincion entre mueble e inmueble ha dejado de ser relevante en el regimen de la enajenacion. Ahora lo que interesa es la capacidad de conservacion del valor de un determinado bien en el tiempo (94). Ademas, en los casos excepcionales, entiende que hay una delegacion tacita de la Iglesia para que el Administrador pueda enajenar (95). Con la nueva regulacion, entiende que el canon Terrulas se encuentra definitivamente derogado, porque su contenido ha sido asumido por la nueva legislacion (96). Estas excepciones no hacen variar el rigor que caracteriza a este regimen. Fuera de ellas, cualquier enajenacion esta prohibida si no se recurre al procedimiento establecido por el CIC. La forma de enunciar el regimen puede ser positiva o negativa, pero la doctrina coincide mayoritariamente en la definicion del objeto de la regulacion protegida de la enajenacion.

Cabreros de Anta recoge los criterios antiguos para la configuracion del patrimonio que debe protegerse especialmente por el regimen de la enajenacion. Como bienes consumibles y, por lo tanto, no sujetos a dichas restricciones, se encuentra el dinero libre o circulante. Analogamente se entiende que todos aquellos bienes que tengan la funcion del dinero circulante participan de su regimen libre respecto a la enajenacion (97). Como ya lo habian hecho autores anteriores, insiste en que la conservacion a que se refiere el Codigo puede ser tanto fisica como juridica (98). Del mismo parecer es Faltin, que afirma explicitamente que el dinero no puede conservarse y por lo tanto no le es aplicable el regimen de control para las enajenaciones (99). De la misma opinion es Holbock (100). No puede excluirse de este regimen, en cambio, el dinero estable o capitalizado (101). Para Wernz-Vidal a las categorias anteriormente descritas por los autores deben anadirse los titulos que tienen razon de capital (102). No obstante, se advierte la excepcion prevista por el c. 1539 [seccion] 2, por la cual los administradores pueden permutar determinados titulos por otros igualmente fructiferos. Vromant se detiene con profundidad en la cuestion del dinero y es, en este contexto, donde empiezan a aparecer las primeras referencias a la estabilidad del capital como medio para asegurar la continuidad de la persona juridica (103). Anade un criterio adicional en este sentido. Los bienes podran conservarse, no solo por su naturaleza sino tambien por su destino. Es lo que otros autores llaman la capacidad de conservacion juridica (104).

Aunque se refieren a la regulacion de la enajenacion en el ambito religioso, las aportaciones de Tabera, Martinez de Antonana y Escudero pueden ser muy utiles. Se refieren al objeto del regimen de la enajenacion como aquellos bienes estables que se constituyen como un capital fijo. A continuacion detallan hasta cinco categorias de bienes que no pueden enajenarse sin las debidas solemnidades y se detienen en el ultimo, el dinero. Entienden que el dinero es capital estable cuando se emplea en adquirir de manera permanente bienes inmuebles, cuando se convierte en titulos fructiferos o cuando se anade legitimamente a un capital estable (105). La asignacion legitima a este capital debe hacerse por quien goce de la capacidad para ello (106).

Especialmente clara es en este tema la aportacion de Heston. Si ademas tenemos en cuenta que es de 1941, aumenta nuestro interes por ella, por ser todavia una fecha cercana a la promulgacion del CIC de 1917. Define el objeto de la enajenacion protegida por la ley vigente como el campo limitado del capital estable. Mas adelante equipara el patrimonio estable a dicho capital estable. Llega a afirmar que solo se produce realmente una enajenacion cuando dicha porcion del patrimonio global se vea afectada o disminuida. Se refiere con gran claridad tambien a la asignacion por parte de la autoridad como medio para incluir determinados bienes en el grupo protegido. Es muy llamativo como este autor cita a toda la doctrina, incluso la anterior al CIC de 1917, para avalar sus tesis, sin pretender innovar alguna disposicion en esta materia (107).

Cercano en el tiempo y en la claridad de su exposicion es Doheny, otro autor norteamericano. Mientras profundiza en la naturaleza del dinero y su capacidad para formar parte o no del capital estable nos ofrece reflexiones muy adelantadas y sintetizadas para la fecha en que escribe su obra. El dinero se convierte en estable, invertido o capital fijo, cuando es designado asi por un acto de la competente autoridad eclesiastica. Pensamos que esta forma de diferenciar el dinero que forma parte del capital estable de aquel que se convierte en patrimonio fluctuante, terminara extendiendose al resto de las propiedades de la Iglesia. Primero nace como una consecuencia de la vida misma, ya que la autoridad debia autorizar la inversion del dinero sobrante. Esta autorizacion termina convirtiendose, como veremos, en la legitima asignacion de bienes al patrimonio estable (108). Por ultimo, nos ofrece este autor toda una reflexion sobre el capital inestable, libre o fluctuante (109). De manera similar a Heston, Doheny ofrece numerosas citas de la doctrina anterior y de decisiones de Congregaciones de la Curia Romana que avalan sus posturas sin reflejar la menor intencion de proponer una doctrina nueva o que cambie la legislacion vigente.

Bride dedica gran espacio a definir negativamente el objeto de la enajenacion protegida. Lo hace mezclando el concepto de enajenacion y su objeto, pero de esta aportacion podemos obtener algunas conclusiones. Aparece varias veces la expresion capital estable. Sin embargo, mantiene todavia una vision demasiado inmobiliaria del patrimonio. Todavia es mas claro cuando no considera como enajenacion esta operacion, a pesar de que dicho dinero estuviera capitalizado (110). Por lo tanto, resulta decisiva para la consideracion del regimen vinculante la aplicacion del resultado de la enajenacion. Ademas, este autor recoge varias disposiciones posteriores al CIC de 1917 sobre la aplicacion de dicho resultado (111).

Huot entiende que cualquier modificacion, incluso del patrimonio estable es posible y opta asi por un regimen esencialmente positivo (112). Identifica explicitamente el objeto del regimen de la enajenacion, tal como viene recogido en el CIC (<<res ecclesiasticas immobiles aut mobiles, quae servando servari possunt>>), con el patrimonio estable. Las operaciones de bienes que no pertenecen a dicho patrimonio no se encuentran sometidas al regimen de la enajenacion previsto por los canones 1530-1534. Es una de las obras que mas claramente habla del concepto de patrimonio estable, sin referirse al dinero, sino a toda clase de bienes (113). Conte a Coronata incluye el termino de <<legitima constitucion>>, pero continua refiriendose al dinero cuando habla del capital estable (114). Byrne, al referirse a la inversion, profundiza en la figura del patrimonio estable y defiende que la incorporacion a este conjunto de bienes debe hacerse por la autoridad competente (115).

Eichmann habla tambien del patrimonio estable (Stammvermogen) en la edicion de 1967 de una de sus principales obras y lo entiende en concordancia con el derecho anterior (116). El comentario del Codigo editado por la Biblioteca de Autores Cristianos (Alonso Moran, O.P. y Cabreros de Anta, C.M.F.) incluye, como la mayor parte de la doctrina, la posibilidad de que los inmuebles sean dificilmente conservables y por lo tanto puedan ser enajenados sin mayores requisitos. Hemos de senalar que solo considera sometido al regimen de la enajenacion el dinero convertido en capital estable (117). Del mismo parecer son Vermeersch y Creusen. Respecto al modo de determinar la capacidad de conservacion, un criterio decisivo es el primer uso y su consecuencia (118). Tambien lo es para Cappello que, sin embargo, detalla hasta cinco categorias de bienes que pueden enajenarse sin las solemnidades previstas por el c. 1530 (119). Cuando Naz debe resumir las actuaciones que no considera enajenaciones y que no estan sometidas al regimen mas estricto acude a un concepto finalista. Se refiere a la situacion en que la Iglesia no sufre un empobrecimiento (120). Prummer senala que si la operacion que estudiamos tiene como objeto bienes que no se pueden conservar, no se requieren mas solemnidades que las previstas para la administracion de los bienes eclesiasticos (121). Badii es de su misma opinion (122).

Cocchi, en su comentario al CIC de 1917, ofrece un elenco de bienes que pueden ser enajenados e incluye el dinero entre ellos. Para los bienes muebles considera que deben ser preciosos para someterse al regimen de la enajenacion (123). Estima que lo son las pinturas insignes, las esculturas y algunos otros bienes (124).

Sipos se refiere directamente al objeto de la prohibicion y lo define con precision. Entre los bienes no sujetos a dicho control de la enajenacion, situa el dinero. Hemos de entender que el dinero al que se refiere es el no capitalizado o invertido, puesto que en otra parte de su exposicion se refiere a ello (125). Fanfani explicita que los bienes no conservables, aunque sean de gran valor no requieren licencia para su enajenacion (126). Para el los bienes preciosos no hace falta que superen el limite fijado por el c. 1532 [seccion] 1, 2 para encontrarse sometidos a dichos controles (127). Ferreres, autor de uno de los votos para la elaboracion del Codigo, expone claramente en una de sus obras las condiciones para que un bien este sometido al control previsto en el CIC (128).

Blat separa acertadamente el objeto de la enajenacion protegida de los criterios que establecen quien es la autoridad competente para otorgar la licencia (129). Postius, en una obra referida a la situacion espanola, puntualiza que deben someterse al regimen de la enajenacion los bienes que puedan guardarse. Este autor sistematiza el material ofrecido por el CIC y, en concreto, las diferentes cantidades que determinan las autoridades competentes (130). Da Casola insiste en su reflexion sobre el objeto del regimen de la enajenacion en el criterio estatico. De hecho despliega varias tablas para explicar las cantidades que las determinan segun los paises. Cuando piensa en el dinero parece considerarlo como patrimonio de libre disposicion pero esta afirmacion es matizada cuando se refiere a la inversion de lo obtenido en la enajenacion (131). Comenta algunos decretos de la Sagrada Congregacion Consistorial y de la Sagrada Congregacion del Concilio que hacen referencia a las cantidades que determinan la autoridad competente (132). Esto demuestra que el interes practico se desplaza hacia el criterio estatico, de manera que en muchos casos es lo que primeramente se tiene en cuenta para determinar si hace falta la licencia o no.

Quiza uno de los autores mas claros a la hora de exponer el regimen de la enajenacion sea el P. Larraona. Cuando comenta los canones 534 y 1530 del CIC de 1917 desarrolla de forma completa el objeto del regimen de la enajenacion. Los bienes inmuebles que constituyen un capital fijo (<<capitale fixum>>) forman el primer grupo de bienes protegidos (133). Sin embargo, senala toda una serie de excepciones a esta regla principal por la equiparacion que en ocasiones debe hacerse de dichos bienes a los muebles (134). Cobra fuerza en su exposicion la explicacion y determinacion finalista del patrimonio, por la cual la proteccion o no de unos determinados bienes se establece en funcion de la finalidad que se les de (de su asignacion o no al capital fijo o estable) y no de su entidad objetiva de bienes muebles o inmuebles (135). El dinero goza de la cualidad de bien enajenable sin solemnidades especiales, salvo cuando se convierte en un bien inmueble o se coloca en titulos; en el fondo, cuando se capitaliza (136). Regatillo coincide con estas reflexiones y explicita la referencia al capital estable (137). Tambien Mothon coincide en esta vision del dinero capitalizado (138).

En general, la doctrina considera el regimen de forma positiva, es decir, la enajenacion esta permitida, pero en determinados casos deben observarse algunas solemnidades. El grupo protegido lo forman tanto los bienes inmuebles como muebles que se pueden conservar. De hecho la distincion entre mueble o inmueble aparece cada vez mas difuminada. La discusion en tomo al dinero colabora a una caracterizacion finalista del patrimonio protegido. Es en este contexto donde aparecen conceptos como capital fijo, capital estable, bienes estables y, por ultimo, patrimonio estable. No hemos encontrado grandes polemicas entre los autores sino que una nota llamativa de este ambito de la doctrina es la practica unanimidad en los postulados. A la vez, es llamativo el esfuerzo por encuadrar en la legislacion vigente los nuevos fenomenos financieros y monetarios.

IV. CONCLUSION

La novedad que supone la primera codificacion provoca una elaboracion sistematica del legislador y de ella se beneficia especialmente la materia patrimonial (139). En nuestro caso comprobamos que muchos de los elementos que constituyen el regimen de la enajenacion aparecian ya en numerosas actuaciones de la Curia Romana. La sistematizacion llevada a cabo por el legislador organiza de tal manera las normas que elimina posibles malentendidos y lagunas. La figura del capital estable constituye el paso previo hacia una nueva concepcion de la viabilidad de las personas juridicas. Podemos afirmar que se debe a una evolucion en dos aspectos: la inalienabilidad no constituye el unico medio para asegurar la viabilidad de las personas juridicas y el cumplimiento de sus fines, y en ocasiones supone mas bien un obstaculo; por otro lado, las circunstancias financieras del momento desplazan el centro de interes desde los inmuebles hacia los capitales estables. Pensamos que el destino del dinero juega un papel decisivo en su caracterizacion como estable o fluctuante. La determinacion del destino puede darse de dos formas principalmente: la legitima asignacion realizada por la autoridad competente, o la indicacion del donante sobre el destino que deben correr determinados bienes. Por lo tanto, para comprobar si ante una determinada enajenacion nos encontramos ante la necesidad de cumplir lo prescrito por los cc. 1530-1532, deberemos acudir a la naturaleza juridica de los bienes o al destino que tengan, ya sea el otorgado por el donante o por la legitima autoridad.

(1.) La expresion <<institucion olvidada>> la tomamos del titulo de uno de los pocos articulos sobre el tema: cfr. F. GRAZIAN, <<Patrimonio stabile: istituto dimenticato?>>, en Quaderni di diritto ecclesiale 16 (2003), pp. 282-296.

(2.) Cfr. R. CAMERON, Historia Economica Mundial. Desde el Paleolitico hasta el presente, Madrid 1998 (2), pp. 248-254, para lo referente al marco institucional, tanto juridico como economico, que actua como factor determinante basico del desarrollo economico del siglo XIX. Cfr. tambien las pp. 356-366 de la obra citada para el desarrollo de los sistemas bancarios y financieros de las principales potencias mundiales; cfr. asimismo: V. VAZQUEZ DE PRADA, Historia Economica Mundial, II, De la Revolucion Industrial a la actualidad, Pamplona 1999, pp. 277-291. Sobre el papel de la tierra como inversion, cfr. Ch. P. KINDLEBERGER, Historia Financiera de Europa, tr. por A. MENDUINA-J. TUGORES, Barcelona 1988, pp. 240-244. El cambio decisivo que afecta a nuestro estudio es el aumento de inversion financiera privada. A ella se refiere el autor citado en las pp. 253-254 para el periodo de 1860 a 1910. Otro factor que caracteriza la nueva situacion es la constitucion generalizada de sociedades anonimas en los principales paises europeos a partir de mediados del s. XIX. Kindleberger ofrece numerosas referencias a este proceso en las pp. 274-288 de la obra citada.

(3.) Seguiremos principalmente en esta parte de nuestro estudio, el trabajo realizado por Grazian en: F. GRAZlAN, La nozione di amministrazione e di alienazione nel Codice di diritto canonico, Roma 2002, pp. 45-114. Tambien nos ha servido de guia la obra de J. F. CLEARY, Canonical limitations on the alienation of Church property. An historical synopsis and commentary, Washington D.C. 1936, pp. 23-57.

(4.) Cfr., para la nueva situacion economica y financiera en relacion con la normativa canonica, C. J. RITTY, J.C.L., <<Changing economy and the New Code of Canon Law>>, en The Jurist 26 (1966), pp. 469-484.

(5.) Con esta expresion nos referimos a aquellas enajenaciones que estan sometidas a un regimen especial de control y que requieren ciertas solemnidades para llevarse a cabo. De forma abreviada nos referiremos al objeto de la enajenacion, aunque seria mas propio referirse siempre al objeto del regimen protegido de la enajenacion.

(6.) No debemos olvidar los bienes preciosos, las reliquias insignes y otros bienes protegidos por el regimen de la enajenacion desde sus primeros momentos.

(7.) El patrimonio estable es parte del objeto de la enajenacion y, por lo tanto, un concepto clave para entender el regimen de esta institucion. Como el regimen de la enajenacion es tan antiguo como el derecho patrimonial canonico, se puede decir que su estudio debe abarcar desde los origenes mismos de la disciplina. Cfr. I. SARABIA, La enajenacion en el c. 1295 CIC 1983. Observaciones para su interpretacion, Tesis doctoral, Facultad de Derecho Canonico, Universidad de Navarra, Pamplona 2002 (pro manuscrito), pp. 19-79. Estas paginas comprenden el primer capitulo de dicha tesis y llevan por titulo <<Sentido y fin de la legislacion sobre la enajenacion del patrimonio eclesiastico>>.

(8.) <<Ambitiosae cupiditati, illorum praecipue, qui divinis et humanis affectati, damnatione postposita, immobilia et pretiosa mobilia Deo dicata, ex quibus ecclesiae, monasteria et pia loca reguntur illustranturque, et eorum ministri sibi alimoniam vindicant, profanis usibus applicare, aut cum maximo illorum ac divini cultus detrimento exquisitis mediis usurpare praesumunt, occurrere cupientes, omnium rerum et bonorum ecclesiasticorum alienationem, omneque pactum, per quod ipsorum dominium trasfertur, concessionem, hypothecam, locationem et conductionem ultra triennium, nec non infeudationem vel contractum emphyteuticum, praeterquam in casibus a iure permissis, ac de rebus et bonis in emphyteusim ab antiquo concedi solitis, et tunc ecclesiarum evidenti utilitate, ac de fructibus et bonis, quae servando servari non possunt, pro instantis temporis exigentia, hac perpetuo valitura constitutione praesenti fieri prohibemus, praedecessorum nostrorum constitutionibus, prohibitionibus et decretis aliis super hoc editis, quae tenore praesentium innovamus, in suo nihilominus robore permansuris. Si quis autem contra huius nostrae prohibitionis seriem de bonis et rebus eisdem quicquam alienare praesumpserit: alienatio, hypotheca, concessio, locatio, conductio, et infeudatio huiusmodi, nullius omnino sint roboris vel momenti, et tam qui alienat, quam is, qui alienatas res et bona praedicta receperit, sententiam excommunicationis incurrat. (...) Datum Romae apud sanctum Marcum, anno Dom. incarn. MCCCCLXVIII. Kal. Mart. Pont. nostri Ao. IV>> (Extrav.Com.3.4.1).

(9.) Cfr. F. GRAZIAN, La nozione di amministrazione, o.c., p. 64.

(10.) Cfr. J. F. CLEARY, Canonical limitations, o.c., pp. 51-52.

(11.) Cfr. M. CABREROS DE ANTA, C.M.F., <<La enajenacion de bienes eclesiasticos>>, en El Patrimonio Eclesiastico. Estudios de la Tercera Semana de Derecho Canonico, Salamanca 1950, p. 161.

(12.) Concilio de Trento, Sesion XXV, cap. XI, de reform.

(13.) Cfr. P. GASPARRI (ed.), Codicis iuris canonici fontes, V, Romae 1926, pp. 230-231.

(14.) Cfr. ibidem, III, Romae 1925, pp. 24-31.

(15.) Cfr. un resumen de su contenido en F. R. AZNAR GIL, La administracion de los bienes temporales de la Iglesia, Salamanca 19932, p. 403.

(16.) Para la influencia de la Constitucion Apostolica <<Ambitiosae>> y su recepcion posterior, cfr. J. F. CLEARY, Canonical limitations, o.c., pp. 53-57.

(17.) S. C. Ep. et Reg., Ariminen, 7 ian. 1579; S. C. C., Nullius Sublacen., 11 maii, 13 iul. 1782; Ausculana, 7 et 21 iun.1788, ad I; S. de Prop. Fide (C. P. pro Sin.-Cochinchin.), 27 aug. 1832. Todas estas referencias, junto con otras, constituyen las fuentes del c. 1530 del CIC de 1917.

(18.) Un ejemplo de ello lo constituye la obra de Brabandere, por su cercania a la promulgacion del codigo pio-benedictino: cfr. P. BRABANDERE, Iuris Canonici et Iuris canonico-civilis compendium, II, Brugis 19037, Pars II, Sectio Posterior, Caput III, punctum primum, nn. 949956 (pp. 250-254). En este sentido, pero en el otro extremo del periodo que estudiamos, tambien la obra de G. Redoano, muy cercana a la promulgacion de la Const. Ap. <<Ambitiosae>>, es util para conocer su primera recepcion. Recientemente A. Bucci ha publicado una serie de articulos con la transliteracion de algunas partes de esta obra a la que nos referimos. Aunque no hemos tenido acceso a los escritos de Redoano, el indice transcrito por Bucci, nos da una idea del contenido de su reflexion sobre el objeto de la enajenacion. Cfr. A. BUCCI, <<De alienationibus Rerum Ecclesiarum. A proposito di un testo del XVI secolo>>, en Apollinaris LXX (1997), 1-2, pp. 353-366; LXX (1997), 3-4, pp. 789-823; LXXVI (2003), 12, pp. 299-340. Especialmente, el segundo articulo, en las pp. 790-791, recoge la sesta quaestio <<De alienatione illorum rerum, quae servando servari non possunt>>. Tambien pueden ser utiles las siguientes cuestiones: cuarta, novena, decima, undecima, duodecima (dedicada a los inmuebles), decimotercera (inmuebles de exiguo valor) y la decimosexta (que contiene la reflexion de Redoano sobre el dinero y su enajenacion).

(19.) Cfr. R. P. F. SCHMALZGRUEBER, S.I., Ius canonicum universum, V, Romae 1844, Lib. III, Pars I, Titulus XIII, [seccion] 1, nn. 1-3; A. REIFFENSTUEL, Ius canonicum universum, IV, Parisiis 1867, Lib. III, Titulus XIII, [seccion] 1, nn. 7-16; S. M. VECCHIOTTI, Institutiones canonicae ex operibus Iannis Card. Soglia excerptae, II.I, Taurini 1868, Lib. III, Caput III, [seccion] 42 (pp. 163-164); L. RIVET, S.I., Institutiones iuris ecclesiastici privati, II, Romae, Pars I, Sectio I, Art. III, n. 19 (p. 28); D. BOUIX, Tractatus de Capitulis, Institutiones Iuris Canonici in varios tractatus divisae, Parisiis 1882, Pars IV, Caput III, [seccion] 2 (p. 353).

(20.) Cfr. F. L. FERRARIS, Prompta bibliotheca, canonica, juridica, moralis, theologica, nec non ascetica, polemica, rubricistica, historica, Lutetiae Parisiorum 1852-1857, col. 367-368.

(21.) Nos ha resultado muy util la recoleccion de resoluciones de la Sagrada Congregacion del Concilio. En ella se recogen bajo la voz <<Alienatio>> innumerables pronunciamientos. La brevedad de esta parte historica hace que no nos detengamos en su contenido. Cfr. S. PALLOTTINI, Collectio omnium conclusionum et resolutionum quae in causis propositis apud Sacram Congregationem Cardinalium S. Concilii tridentini, I, Alienatio, Romae 1868. Nos parece interesante la reflexion de Vecchiotti sobre los bienes estables, aunque no la situe en su definicion del objeto de la enajenacion. Cfr. S. M. VECCHIOTTI, Institutiones canonicae, o.c., II.I, Lib. III, Caput I, [seccion] 1. Muchos autores incluyen sendas listas de bienes que se pueden enajenar sin mas requisitos y bienes sometidos al regimen de proteccion especial de la enajenacion. Cfr. F. GOMEZ-SALAZAR, Institutiones de Derecho Canonico, III, Leon 1891, Libro III, Tit. V, cap. II, Art. III (pp. 136-148).

(22.) Para ello hemos podido investigar en el Archivo Secreto Vaticano (en adelante, ASV). En el se encuentra el Fondo del que puede obtenerse diferente informacion sobre el proceso de codificacion que dio lugar al Codigo de 1917. Seguimos en esta parte el trabajo realizado por J. LLOBELL-E. DE LEON-J. NAVARRETE, II libro <<De Processibus>> nella Codificazione del 1917. Studi e documenti, vol. I, Milano 1999. El Fondo que interesa a nuestra materia es el Fondo Commissione (Pontificia) per la codificazione del Diritto Canonico (en adelante, Fondo Commissione cod. Diritto Canonico). En este mismo Fondo se encuentran tres divisiones: la primera y mas numerosa ha sido denominada por los autores citados como ASV Fondo CIC. Esta compuesta por 97 cajas de las que se posee un indice, y que contienen los documentos de la codificacion de 1917; la segunda division contiene una serie de cajas (33) con documentos repetidos. El nombre asignado a esta division ha sido Fondo CIC-Doppioni. Ademas se han identificado un conjunto de documentos que los mismos autores han denominado Fondo CIC-Roberti porque esta constituido por 8 carpetas utilizadas por Roberti para preparar los proyectos que publico en 1940 o para otros posteriores que pensaba publicar. Para conocer los contenidos de cada una de las partes de este Fondo Commissione cod. Diritto Canonico, cfr. J. LLOBELL-E. DE LEON-J. NAVARRETE, Il libro <<De Processibus>>, o.c., pp. 23-25 y 235-259. Resulta tambien de gran interes un articulo del Prof. Francesco Falchi. En el expone sinteticamente el contenido del Archivo Secreto Vaticano referido a la parte V (beneficios eclesiasticos) y la parte VI (bienes temporales) del Libro III del CIC de 1917. Se ha convertido en un instrumento de trabajo muy valioso para nuestra investigacion. Cfr. F. FALCHI, <<Benefici ecclesiastici e beni temporali della Chiesa nel Processo di formazione del Codice del 1917: Brevi considerazioni sui materiali conservati nell'Archivio Segreto Vaticano>>, en Archivio storico e giuridico sardo di Sassari, nuova serie, vol. 7 (2000), pp. 29-60. Hemos tenido acceso a este articulo gracias a la pagina web del Archivo storico e giuridico sardo di Sassari, que recoge numerosos articulos de dicha publicacion en formato Adobe Reader (pdf). Senalamos a continuacion donde puede consultarse: (http://www.dirittoestoria.it/archiviogiuridico/ Archivio_7/Francesco%20Falchi.pdf). Lo citaremos con la paginacion que aparece en el archivo citado que posiblemente responde a la de la edicion impresa. Para los documentos contenidos en el Archivo Secreto Vaticano usaremos la siguiente forma de citar, por ejemplo para la caja 1 del Fondo CIC: ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 1. De manera que cumplimos asi lo prescrito por el mismo ASV para la citacion de los documentos y a la vez damos noticia de la parte de dicho fondo en que se encuentran los documentos utilizados. En cualquier caso todo el material utilizado en esta investigacion puede encontrarse en el Fondo CIC, salvo en un caso en que se halla en el Fondo CIC-Doppioni.

(23.) Cfr. Codex luris Canonici, Postulata Episcoporum in ordinem digesta a R.mo P. Bernardino Klumper O.P.M., consultore, Typis Vaticanis, Romae 1905, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 4 (en adelante, Postulata Episcoporum). En la caja 6 del ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, puede consultarse un Appendix ad Postulata Episcoporum editado en 1908 por Klumper. Cfr. (Sub secreto pontificio) Codex Iuris Canonici, Appendix ad Postulata Episcoporum, Votum R.P. Bernardini Klumper O.F.M., Typis Vaticanis, Romae 1908, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 6 (en adelante, Appendix ad Postulata).

(24.) <<Augeatur episcopi facultas alienandi bona ecclesiastica (redimendi census, emphyteusis, etc.).

(Postulant Episcopi regionis Aemiliae; Episcopi Liguriae; regionis Aprutiorum; Patres Prov. De Montreal; Prov. Lugdunensis; Episcopus Atrebatensis; patres Prov. Turonensis)>> (Postulata Episcoporum, Lib. III, Pars. VI, Tit. XXXVI, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 4).

(25.) <<Valeat Episcopus bona ecclesiastica maioris valoris quam nunc alienari, et constitutio Ambitiosae aptetur modernis temporibus.

(Postulant Archiepiscopus Bambergensis; Episcopus Montalbanensis; Archiepiscopus Tolosanus; Archiepiscopus Quebecensis)>>. Ibidem, caja 4.

<<Modus alienationis determinetur in forma legitima Jure particulari. (Postulant Episcopi Bohemiae)>>. Appendix ad Postulata, Lib. III, Pars. VI, Tit. XXXVI, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 6.

(26.) <<Amplior sit episcopi facultas alienandi, quotiescumque id exigit evidens Ecclesiae utilitas vel imminens ex parte gubernii civilis expropiatio fundi.

(Postulant Patres Prov. Posnaniensis; Episcopi regionis Subalpinae)>> (B. KLUMPER, O.F.M., Postulata Episcoporum, o.c., Lib. III, Pars. VI, Tit. XXXVI, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 4).

(27.) <<Dentur regulae faciles et practicae pro conservatione bonorum ecclesiasticorum; determinentur modus ea administrandi et forma ea alienandi, nam antiquae leges vix observari possunt ob iniustas leges civiles.

(Postulant Patres Prov. Michoancanae)>> (B. KLUMPER, O.F.M., Postulata Episcoporum, o.c., Lib. III, Pars. VI, Tit. XXXVI, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 4).

(28.) Cfr. F. FALCHI, Benefici ecclesiastici, o.c., pp. 40-42, nn. 44-46. Falchi desarrolla en estas notas el esquema de cada uno de los votos. Cfr. en cualquier caso: (Sub Secreto pontificio) Codex Iuris Canonici, Lib. tertius, De rebus, Pars VI, De bonis temporalibus, Tit. XXXVI-XXXVIII. Votum Rmi. P. Dominici Burrotti, Typis Vaticanis, Romae 1907, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42 (en adelante, D. BURROTTI, Votum); (Sub secreto pontificio) Codex Iuris Canonici, Lib. tertius, De rebus, Pars VI, De bonis temporalibus, Tit. XXXVI-XXXVIII. Votum Ioannes B. Ferreres, S.I., Typis Vaticanis, Romae 1907, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42 (en adelante, I. B. FERRERES, Votum); (Sub Secreto Pontificio) Codex Iuris Canonici, Lib. tertius, De rebus, Pars VI, De bonis temporalibus, Tit. XXXVI-XXXVIII. Votum R. P. Udalrici Lampert Professoris Iuris Canonicis in Facultate Iuridica et p. t. Rectoris Universitatis Friburgensis Helvetiorum, Typis Vaticanis, Romae 1907, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42 (en adelante, U. LAMPERT, Votum).

(29.) Cfr. F. FALCHI, Benefici ecclesiastici, o.c., p. 40, nota 44 y tambien p. 59.

(30.) Ibidem, c. 4, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(31.) Ibidem, c. 5+, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(32.) Cuando en el voto de Ferreres aparece el simbolo + detras del numero del canon, significa que dicho proyecto de canon supone una innovacion del ordenamiento juridico vigente.

(33.) Ibidem, c. 31, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(34.) Ibidem, c. 50, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(35.) Nos detenemos sobre la enajenacion que se puede llevar a cabo sin beneplacito apostolico o sin control de los superiores porque pretendemos de esta forma delimitar el control de la autoridad sobre las enajenaciones y por lo tanto el concepto de enajenacion especialmente protegida.

(36.) Cfr. D. BURROTTI, Votum, Tit. XXXVIII, c. 7, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(37.) Cfr., por ejemplo, ibidem, Tit. XXXVIII, cc. 8-11, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(38.) Ibidem, Tit. XXXVIII, cc. 12 y 13, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(39.) Cfr. ibidem, cc. 9 [seccion] 3, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(40.) Cfr. U. LAMPERT, Votum, Tit. XXXVI, c. 13, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(41.) De todas formas, no se puede descartar que este autor haya querido introducir indirectamente un criterio dinamico. Cuando explica las condiciones en que se permite la enajenacion habla de la dificultad para una fructuosa administracion, lo cual es muy parecido a decir que no es util su conservacion. Sin embargo, tambien en ese caso requiere el beneplacito del Ordinario y, por lo tanto, no incluye este criterio directamente en la determinacion del objeto de la enajenacion. Cfr. ibidem, c. 13, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(42.) Cfr. ibidem, Tit. XXXVI, c. 5 [seccion] 6, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 42.

(43.) Cfr. Verbales desde el 3 de noviembre al 29 de diciembre de 1907, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(44.) Cfr. F. FALCHI, Benefici ecclesiastici, o.c., p. 40, n. 44.

(45.) Cfr. ibidem, pp. 48-51.

(46.) Vid. supra nota 30.

(47.) Cfr. Verbal del 3 de noviembre de 1907, c. 4, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

(48.) Vid. supra nota 31.

(49.) <<C. 5. Si approva in genere>> (Verbal del 3 de noviembre de 1907, c. 5, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

(50.) Vid. supra nota 33.

(51.) <<C. 31. Via l'obbligo antico di rinvertire in beni stabili! Esca a la capacita degli usurpatori civili. Caute et utiliter. Mgr. Presidente propone una dicitura piu comprensiva,, (Verbal del 3 de noviembre de 1907, c. 31, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

(52.) <<C. 49+. Cambiarebbe interamente qui la legislazione, per ragione storica, per esperienza, per il danno sociale e civile, per le circonstanze di persecuzione in cui trovasi la Chiesa. (Giustini) Lasciarebbe tutto ai Vescovi, soppresso il beneplacito apostolico.

Lombardi non sopprimerebbe il Beneplacito Apostolico del tutto>> (ibidem, c. 49+, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

(53.) <<C. 49. Melata taglierebbe la parte riguardante il Papa e le pene, transferendole.

Lombardi conviene. Si semplifichi l'enumerazione.

P. Eustasi per i titoli al portatore lasciarebbe piu liberta e speditezza di operazione. Inoltre lo ridurrebbe come sopra.

Giustini insiste nel togliere la necessita del beneplacito Apostolico, pur esigendo che concorrano tutte le condizioni che sogliono ora richiedersi dalia S. Sede per l'autorizzazione ad alienare. Quando taluna di tale condizione mancasse, allora dovrebbe esigersi la dispensa della S. Sede. Si riserva di esporre con esattezza il suo pensiero in scritto. Lucidi, nonostante la ragione storica, escluderebbe la necessit** del consenso del capitolo>> (ibidem, c. 49+, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

(54.) Para simplificar nuestra exposicion, ofrecemos a continuacion una relacion de los diversos proyectos de la Parte VI durante el proceso de codificacion. Hemos seguido la nomenclatura preparada por F. Falchi. Cfr. F. FALCHI, Benefici ecclesiastici, o.c., pp. 29-60, especialmente en las paginas 49-58. En cualquier caso, junto a la explicacion de cada proyecto acompanaremos entre parentesis la pagina y la nota de dicho trabajo donde viene desarrollado, asi como el lugar del ASV donde se ha consultado.

El Schema I-1907 consiste en un legajo de 12 paginas que contiene 33 canones. A nosotros no nos ha interesado a la hora de determinar el objeto de la enajenacion (p. 49, n. 75/ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

El Schema II-1907, supone un avance respecto al anterior, no solo por el numero de canones (1-57) sino porque alcanza a nuestra materia y supone una evolucion importante respecto a lo contenido en los votos. Segun nuestro parecer es lo que en los verbales ha sido llamado II Lettura. Sin embargo, en los verbales se llega incluso a discutir hasta el c. 82 de esta segunda lectura, lo que nos hace pensar que no disponemos del texto completo del proyecto sobre el que los miembros de la comision se pronuncian (p. 49, n. 77/ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

El ultimo proyecto de este ano, el Schema III-1907, es sin duda el mas desarrollado. Con 82 canones supone el sustrato de las ultimas discusiones en la comision de consultores. Pensamos que se refiere a lo que en los verbales aparece como III Lettura (p. 50, n. 81/ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

Aunque no aparece una fecha impresa, Falchi data el siguiente paso en la evolucion de los proyectos en 1908. El Schema IV-1908 tiene 83 canones y en su portada aparece una anotacion para que sean enviadas las animadversiones antes del dia 20 de abril. Ello hace pensar en que se trata de una version definitiva posterior a las reuniones de la comision de noviembre y diciembre de 1907 (p. 51, n. 86/ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

Con posterioridad se redacto un proyecto con el contenido de todo el Libro III, aunque se refieran a el como Libro II. Contiene 850 canones. Los canones relacionados con la materia de nuestra investigacion ocupan los ultimos lugares. Falchi lo data como posterior a 1909 y lo llama Schema I-De rebus, post 1909 (p. 52, nn. 89-90/ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC-Doppioni, caja 15).

El Schema II-De rebus 1913 sera el enviado al episcopado mundial para que haga sus animadversiones. Contiene 831 canones. Hemos podido acceder a una copia de este proyecto donde se han introducido correcciones a mano, posiblemente obra de Gasparri (p. 53, n. 92/(Schema Codicis Iuris Canonici), (Sub secreto pontificio), Sanctissimi Domini Nostri Pii PP. X, Codex Iuris Canonici cura notis, Petri Card. Gasparri, Romae, Typis Polyglottis Vaticanis, MDCCCCXIII, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 86).

En estos momentos la redaccion de los canones referidos a nuestra materia es muy similar a la definitiva y los cambios no son sustanciales sino formales. Una version posterior de este mismo proyecto, tambien impresa pero con numeracion correlativa al proyecto completo, es denominada por Falchi como Schema III-De rebus, 1913 (p. 57, n. 109/ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC-Doppioni, caja 15).

El ultimo paso de esta evolucion lo representa el Schema IV-De rebus, 1916. Se trata de un proyecto impreso en el cual todavia se encuentran algunas modificaciones manuscritas que seran incorporadas a la version definitiva del Codigo promulgada el ano siguiente (p. 58, n. 113/ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 87).

(55.) Cfr. F. FALCHI, Benefici ecclesiastici, o.c., p. 49, nota 77.

(56.) Schema II-1907, c. 44, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(57.) Ibidem, c. 50, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(58.) Cfr. ibidem, c. 52, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(59.) Ibidem, c. 53 [seccion] 1, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(60.) Cfr. F. FALCHI, Benefici ecclesiastici, o.c., pp. 49-50.

(61.) Cfr. Verbal del 15 de diciembre de 1907, c. 44, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(62.) Cfr. ibidem, Capitulo III, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(63.) Cfr. ibidem, cc. 50 y 51, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(64.) Cfr. ibidem, c. 52, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(65.) <<[seccion] 1. Giustini: Far punto dopo improprie dicta. Bucceroni: pro quavis alia alienationis specie. Tutti concordano>> (ibidem, c. 53 [seccion] 1, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

(66.) <<Cosi nel diritto vigente. Alcuni considerano che il beneplacito apostolico si da sempre agli Ordinari sotto certe condizioni, vorrebero modificato il diritto vigente, dando nel codice agli Ordinarii la facolta, sotto le stesse condizioni che soglionsi prescrivere e che sono le seguenti:

1 che si faccia la perizia della cosa alienanda; 2 non si possa alienare al disotto; 3 si faccia l'asta pubblica; 4 si abbia ii consenso degli interessati; 5 si rinvesta caute et tuto il denaro favore Ecclesiae. Ammesa questa modificazione del diritto vigente, dovrebbe modificarsi il can. 49 e modificarsi il can. 50>> (Schema III-1907, nota al c. 49, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59). Ya habia anunciado Gasparri que las apreciaciones de Giustini se incluirian en una nota.

(67.) <<Si acetta la nota. Lucidi vuole l'intervento del Consiglio di amministrazione, e la perizia giurata; direbbe poi res sacrae, magni valoris, pretiosae (artistiche).

Melata vuol, nel caso, il voto deliberativo per Consiglierb>> (Verbal del 22 de diciembre de 1907, nota al c. 49, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59). En el unicamente se hace referencia, entre los canones importantes para nuestro estudio, al c. 49 (a su nota). El c. 50 del Schema III-1907, es el que amplia el regimen de la enajenacion. En la consulta del 22 de diciembre de 1907 hay una pequena referencia a su paragrafo 3. A continuacion se aprueban los canones 51 a 53.

(68.) Schema IV-1908, c. 31, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(69.) Ibidem, c. 49, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(70.) <<[seccion] 1. Si agatur de rebus parvi valoris et non pretiosis quae sunt personae moralis suum superiorem aut rectorem actu habentis, legitimis superior, de quo in can. Praec. N. 2, est Ordinarius, audito dioecesano administrationis Consilio; si de aliis rebus, est Romanus Pontifex.

[seccion] 2. Si quis contra dispositionem paragraphi praecedentis res ecclesiasticas absque beneplacito apostolico alienaverit vel receperit, incidit ipso facto, etiamsi episcopus sit, in excommunicationem neminem reservatam (1).

(1) Cosi nel diritto vigente. La Consulta considerando che ii beneplacito apostolico, a causa delle mutate circonstanze, si da sempre agli Ordinarii sotto certe condizioni, anche per somme molte maggiori, vorrebbe modificato il diritto nel modo seguente. --Si fissi nel codice una somma massima, oltre la quale il beneplacito apostolico e sempre necessario, per esempio di L. 20,000. --Per una somma inferiore si dia facolta de alienare agli Ordinarii sotto le stesse condizioni che soglionsi prescrivere, cioe: 1 si abbia consenso del Capitolo o dei Consultori diocesani che lo rimpiazano, previo ii voto consultivo del Consiglio diocesano di amministrazione e salvo il diritto della minoranza di ricorrere alla Santa Sede; 2 si abbia il consenso delle parti interessate; 3 si faccia la perizia della cosa alienanda da persona conscienziosa e competente; 5 si renda pubblica la vendita da farsi, ameno che le circostanze non consiglino altrimenti; 6 col dinero ricavato si paghino i debiti legittimamente contratti ed il resto si rinvesta caute et tuto favore Ecclesiae. --Finalmente l'Ordinario col consenso del Capitolo ecc. (come sopra) determini la piccola somma alla quale i parrochi possono giungere senza il consenso toties quoties dell'Ordinario; questa somma in Inghilterra e di L. 1250, in Austria di L. 125, ecc. Norme analoghe dovrebbero valere anche per gli Instituti Religiosi. Ammessa questa importante modificazione del diritto vigente, dovrebbero modificarsi diversi canoni>> (Schema IV-1908, c. 50, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59).

(71.) Cfr. ibidem, c. 51, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59.

(72.) Schema I-De rebus, post 1909, c. 828, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC-Doppioni, caja 15.

(73.) Schema II-De rebus 1913, c. 810, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 86.

(74.) CIC 1917, can. 1530: <<[seccion] 1. Quedando a salvo lo que ordena el canon 1281, [seccion] 1, para enajenar bienes eclesiasticos inmuebles o muebles, que se pueden conservar, se requiere:

1. Tasacion de la cosa por peritos honrados hecha por escrito;

2. Causa justa, es decir, necesidad urgente, o utilidad manifiesta de la Iglesia, o piedad;

3. Licencia del Superior legitimo, sin la cual es invalida la enajenacion.

[seccion] 2. Tampoco se omitiran otras diligencias oportunas que dicho Superior habra de prescribir, segun las diversas circunstancias, para evitar danos a la Iglesia.>>

(75.) Algunos de los cambios escritos a mano sobre este proyecto no aparecen corregidos en el Schema III-De rebus, 1913 (en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC-Doppioni, caja 15) aunque apareceran en la version definitiva.

(76.) Asi se hacia en el c. 51 del Schema IV-1908 (en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 59). No sabemos si este paso se da en el Schema I-De rebus, post 1909 en el que este canon lleva el n. 831, o en este Schema II-De rebus, 1913 que estamos comentando.

(77.) Riassunto delle Osservazioni dei Vescovi e Superiori Regolari al Libro III del Codice, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 60. Cfr. F. FALCHI, Benefici ecclesiastici, o.c., pp. 56-57, n. 106. El mismo Falchi defiende que las anotaciones a mano en el Schema II-De rebus 1913, a las cuales nos hemos referido, son fruto de estas animadversiones enviadas por el episcopado mundial.

(78.) Este Schema les fue enviado el dia 1 de abril de 1913. Cfr. J. LLOBELL-E. DE LEON-J. NAVARRETE, Il libro <<De Processibus>>, o.c., p. 82.

(79.) <<Provincia Auxitan. voci "mobiles" in [seccion] 1 suniungeret "aliquatenus pretiosas". (...). Abbas generalis Canonicorum Regul. Later. subiiceret "non vero si agatur de re parvi momenti". Provincia Cameracen. in [seccion] 1 termino "res" adiungeret "pretiosas">>. (Riassunto delle Osservazioni dei Vescovi e Superiori Regolari al Libro III del Codice, c. 810, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Fondo CIC, caja 60).

(80.) Es muy clarificador el trabajo de F. GRAZIAN, La nozione di amministrazione, o.c., pp. 160-163. La labor del Codigo pio-benedictino sobre la enajenacion ha sido resumida por este autor: <<Il Codice soprattutto ordina tutta la numerosa legislazione, razionalizando la norma e rendendola pio chiara>>.

(81.) Cfr. ibidem, p. 112. Notese ademas que el titulo en el que se introduce el regimen de la enajenacion es el de los contratos.

(82.) Cfr. ibidem, p. 120.

(83.) Asi lo entiende tambien E. L. HESTON, The Alienation of Church Property in the United States. An Historical Synopsis and Commentary, Washington D.C. 1941, pp. 124-131.

(84.) Cfr. F. GRAZIAN, La nozione di amministrazione, o.c., p. 161.

(85.) Cfr. P. GASPARRI, Fontes in c. 1530: C. X. q. 2; 13-16, 18-20, 32, 35, 41, 51, 52, 70, C. XII, q. 2; c. 1, 5, C. XVII, q. 4; c. 7, X, de constitutionibus, I, 2; c. 1, 3, 8, 9, X, de his, quae fiunt a praelato sine consensu capituli, III, 10; c. 1, 5, 6, 8, 10, 12, X, de rebus ecclesiae alienandis vel non, III, 13; c. 6, X, de rerum permutatione, III, 19; c. 17, X, de decimis, primitiis et oblationibus, III, 30; c. 1, de rebus ecclesiae non alienandis, III, 9, in VI; c. 1, de rebus ecclesiae non alienandis, III, 4, in Clem.; c. Un., de rebus ecclesiae non alienandis, III, 4, in Extravag. Com.; S. C. S. Off. (Sutchuen.), 20 aug. 1778; (Ratisbonen.), 22 dec. 1880, ad V.; S. C. Ep. et Reg., Ariminen., 7 ian. 1579; S. C. C., Mediolanen., 14 mart. 1682; Nullius Sublacen., 16 iun., 7 iul., 18 aug. 1781, 11 maii, 13 iul. 1782; Ausculana, 7 et 21 iun. 1788, ad I; Anconitana, 21 apr. 1792; Civitatis Castelli, 15 iun., 20 iul., 17 aug. 1793, ad I; S. C. de Prop. Fide (C. P. pro Sin.-Cochinchin.), 27 aug. 1832; litt. (Ad Vic. Ap. Cochinchin.), 31 mart. 1836; instr. (ad Patriarch. Armen.), 30 iul. 1867, n.1; instr. (ad Praef. Ap. Norvegiae), 27 maii 1881.

(86.) S. C. C., Romana et aliarum, 17 febr. 1906, ad. 2.

(87.) Cfr. P. GASPARRI, Fontes in c. 1535: C. 7, C. X, q. 2; c. 23, 24, C. XII, q. 1; c. 19, C. XII, q. 2; c. 2, 7, 9, X, de donationibus, III, 24; c. 8, X, de testamentis et ultimis voluntatibus, III, 26; Reg. 76, R. J., in VI.

(88.) Para la exposicion de esta parte seguimos un criterio mas sistematico que cronologico, agrupando las observaciones de la doctrina en funcion de los temas tratados y resaltando los aspectos en que cada autor presenta una aportacion mayor al objeto de nuestro estudio.

(89.) Asi se ve de manera patente en la obra de E. L. HESTON, The Alienation, o.c., pp. 72-79.

(90.) Cfr. V. DE REINA, El sistema beneficial, Pamplona 1965, pp. 71-72.

(91.) Cfr. R. NAVARRO-VALLS, <<La licencia en la enajenacion canonica y en el derecho espanob>>, en Ius Canonicum, 10 (1970), p. 344.

(92.) Cfr. M. FALCO, Introduzione allo Studio del <<Codex Iuris Canonici>>, Torino 1925, p. 238. En la misma linea, cfr. D. FALTIN, O.F.M. CONV., De iure patrimoniali Ecclesiae, Roma 1973, p. 228.

(93.) Cfr. De bonis Ecclesiae temporalibus, Notae e praelectionibus Ill.mi ac Rev.mi Prof. Violardo a quibusdam auditoribus concinnatae, Romae 1940, pp. 245-246. Por las caracteristicas de este texto no podemos atribuir directamente a su autor todo lo que en el se dice, aunque es posible que revisara estas notas antes de su impresion por el Pontificium Institutum Utriusque Iuris. Este documento no ha podido ser datado con exactitud, y hemos optado por la fecha mas reciente de las posibles.

(94.) Cfr. A. COULY, <<Alienation>>, en Dictionnaire de Droit Canonique, I, Paris 1935, col. 406.

(95.) Cfr. ibidem, col. 406.

(96.) Cfr. ibidem, col. 407.

(97.) Cfr. M. CABREROS DE ANTA, C.M.F., <<La enajenacion>>, o.c., p. 187.

(98.) Cfr. ibidem, pp. 187-188.

(99.) Cfr. D. FALTIN, O.F.M. CONV., De iure patrimoniali, o.c., p. 228.

(100.) Cfr. C. HOLBOCK, Handbuch des Kirchenrechtes, II, Innsbruck-Wien 1951, p. 920. De todas formas tanto Holbock como Faltin y otros autores que realizan este tipo de afirmaciones sobre el dinero, cuando se refieren a la inversion de lo obtenido en la enajenacion, no hacen el mismo discurso sobre el dinero y su capacidad de conservacion. Por lo tanto, podemos pensar que cuando lo consideran como no sometido al regimen de la enajenacion, se refieren al dinero circulante o no capitalizado.

(101.) M. Cabreros de Anta explica hasta tres formas de capitalizar el dinero: la transformacion del dinero en bienes inmuebles o en muebles que pueden conservarse, la conversion en titulos bancarios o cedulas de credito, y la transformacion en capital fijo o patrimonio estable, destinado juridicamente a un fin determinado, en: M. CABREROS DE ANTA, C.M.F., <<La enajenacion>>, o.c., p. 176.

(102.) <<Quibus rebus iam ab antiquis canonistis enumeratis certe nostra aetate addendi sunt tituli, qui fundationem vel dotationem beneficii vel instituti ecclesiastici constituunt ideoque habent rationem capitalis>> (F. X. WERNZ-P. VIDAL, Ius canonicum IV, 2: De Rebus, Romae 1935, pars altera, Tit. VII, cap. III, III, n. 759).

(103.) Cfr. G. VROMANT, De bonis Ecclesiae temporalibus, Paris 1953, pp. 247-251.

(104.) Cfr. ibidem, p. 249.

(105.) Cfr. A. TABERA ARAOZ, C.M.F.-G. MARTINEZ DE ANTONANA-G. ESCUDERO, Derecho de los religiosos. Manual teorico practico, Madrid 19686, pp. 183-185.

(106.) Cfr. G. VROMANT, De bonis, o.c., pp. 249-250; M. CABREROS DE ANTA, C.M.E, <<La enajenacion>>, o.c., pp. 180-181.

(107.) Cfr. E. L. HESTON, The Alienation, o.c., pp. 72-79.

(108.) Cfr. W. J. DOHENY, Practical Problems in Church Finance. A Study of the alienation of Church Resources and of the canonical restrictions on Church Debt, Milwaukee 1941, pp. 42-45.

(109.) Cfr. ibidem, pp. 45-50.

(110.) Cfr. A. BRIDE, De bonis Ecclesiae temporalibus, Romae 1969, p. 126.

(111.) Cfr. ibidem, pp. 126-127.

(112.) Cfr. D.-M. HUOT, S.M.M., Bonorum temporalium apud religiones administratio ordinaria et extraordinaria, Romae 1956, p. 65.

(113.) Cfr. ibidem, p. 66.

(114.) Cfr. M. CONTE A CORONATA, O.F.M. CAP., Institutiones Iuris Canonici ad usum utriusque cleri et scholarum, II: De rebus, Taurini-Romae 19514, p. 495 (n. 1071).

(115.) Cfr. H. J. BYRNE, Investment of Church Funds. A study in administrative law, The Catholic University of America Canon Law Studies 309, Washington D.C. 1951, pp. 26-30.

(116.) Cfr. E. EICHMANN-K. MORSDORF, Lehrbuch des Kirchenrechts auf Grund des Codex Iuris Canonici, II: Sachenrecht, Paderborn 196711, pp. 525-526.

(117.) Cfr. S. ALONSO MORAN, O.P.-M. CABREROS DE ANTA, C.M.F., Comentarios al Codigo de Derecho Canonico, III, canones 1322-1998, Madrid 1964, pp. 174-175. El comentario de los canones que nos interesan esta firmado por Alonso Moran, que comenta desde el c. 1322 al 1551.

(118.) Cfr. A. VERMEERSCH, S.I.-I. CREUSEN, S.I., Epitome Iuris Canonici cum commentariis ad scholas et ad usum privatum, II, Mechiliniae-Romae 19547, Tit. XXIX, n. 852.

(119.) <<Res mobiles non pretiosae, res immobiles minimi momenti, res inutiles et a fortiori damnosae, res immobiles quae donatae aut legatae sunt personis moralibus, quibus immobilia possidere non licet, res quae ecclesiae seu personae morali donata vel legata fuerunt ea expressa conditione ut vendantur, et pecunia inde percepta tuto et utiliter collocetur>> (F. M. CAPPELLO, S.I., Summa Iuris Canonici in usum scholarum concinnata, II, Romae 19626, p. 646).

(120.) Cfr. R. NAZ, Traite de droit canonique, III, Paris 1954, p. 253.

(121.) Cfr. M. PRUMMER, O.PR., Manual Iuris Canonici, Friburgi Brisgoviae 1927, Lib. III, Pars VI, Q. 452.

(122.) Cfr. C. BADII, Institutiones Iuris Canonici, II: De Rebus, Florentiae 1922, Lib. III, Pars VI, Tit. III, pp. 258-260 (nn. 656-658).

(123.) De la misma opinion es Palazzini. Cfr. P. PALAZZINI, <<Alienationes>>, en Dictionarium Morale et Canonicum, I, Romae 1962, pp. 172-177.

(124.) Cfr. G. COCCHI, Commentarium in Codicem Iuris Canonici ad usura scholarum, Lib. III. De Rebus, Pars VI, Taurini-Romae 1924, Titulus XXIX, III, n. 214.

(125.) Cfr. S. SIPOS, Enchiridion Iuris Canonici ad usum scholarum et privatorum concinnavit, Romae 1954, pp. 697-698 ([seccion] 183).

(126.) Cfr. L. I. FANFANI, O.P., De iure religiosorum ad normam Codicis Iuris Canonici, Rhodigii 1949, p. 235.

(127.) En el fondo, el criterio antiguo de la preciosidad del bien, que nosotros hemos llamado el criterio estatico, se ha desdoblado en la regulacion final del CIC de 1917: por un lado se ha establecido una cantidad limite y por otro lado se han protegido los bienes preciosos, que son valiosos no en terminos monetarios sino de otra clase.

(128.) Cfr. J. B. FERRERES, S.J., Instituciones Canonicas, II, Barcelona 1926, Libro III, Pars VI, Tit. XXIX, n. 501.

(129.) Cfr. A. BLAT, O.P., Commentarium textus Codicis Iuris Canonici, Lib. III, De Rebus, Partes II-VI, Romae 1934, pp. 612-621 (Pars VI, nn. 454 y 456).

(130.) Cfr. J. POSTIUS Y SALA, El Codigo Canonico aplicado a Espana en forma de Instituciones, Madrid 1926, Libro III, Tit. XXIX, p. 917.

(131.) Cfr. M. DA CASOLA, O.F.M. CAP., Compendio di diritto canonico, Roma 1967, pp. 962-967.

(132.) Cfr. Acta Apostolicae Sedis. Commentarium officiale. Annus XXXXIII-Series II-vol. XVIII, Romae 1951, p. 602; Acta Apostolicae Sedis. Commentarium officiale. Annus XXXXIV-Series II-vol. XIX, Romae 1952, p. 44; Monitur Ecclesiasticus, Annus LXXVII, Series VII, Annus 1953, I, Romae 1953, pp. 109-110.

(133.) Hace referencia a la calificacion tanto fisica como juridica de un bien inmueble. Cfr. A. LARRAONA, C.M.E, Commentarium Codicis. Can. 534, en Commentarium por Religiosis, vol. XIII, Romae 1932, p. 190, nota 629.

(134.) Cfr. ibidem, pp. 190-191.

(135.) <<Quid veniat nomine rei immobilis et rei mobilis quae servando servari potest supra explicavimus. Animadvertas, amabo, hoc canone comprehendi quaslibet res immobiles, etsi parvi momenti, et quaslibet res mobiles, quae servando servari possunt, etsi non pretiosas,, (ibidem, pp. 190-191 y especialmente en la p. 355).

(136.) Explica este autor como en el derecho antiguo cualquier operacion con estos titulos tenia la consideracion de enajenacion. Sin embargo el Codigo y la doctrina han relajado esta disciplina. Cfr. ibidem, p. 192.

(137.) Cfr. E. F. REGATILLO, S.I., Institutiones Iuris Canonici, II, Santander 1949, n. 303. Este autor recoge buena parte de lo explicado por Larraona pero hace mas explicita la designacion del capital como estable, utilizando varias veces este termino.

(138.) Cfr. J. P. MOTHON, O.P., Institutiones Canoniques, II, Lille-Bruges 1924, Livre X, Capitre V, art. 2648, nota 1 (pp. 519-521). Llama la atencion, por la cercania con el CIC de 1917, su referencia al <<avoir fixe et stable>>. Cfr. asimismo los formularios que ofrece este autor en el tercer volumen de su obra, para la autorizacion de una enajenacion por su Superior religioso, por el Obispo, ordinario del lugar, o por la Santa Sede, respectivamente: ibidem, III, Lille-Bruges 1924, XLII, A.B y XLIII (pp. 140-144).

(139.) Cfr. F. GRAZIAN, La nozione di amministrazione, o.c., pp. 162-163.
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Title Annotation:1 Estudios
Author:Zalbidea Gonzalez, Diego
Publication:Ius Canonicum
Date:Jan 1, 2007
Words:16710
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