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Andre Pierre Ledru. 2013. Viaje a la Isla de Puerto Rico en el ano 1797. Nueva traduccion basada en la de Julio de Vizcarrondo de 1863.

Andre Pierre Ledru. 2013. Viaje a la Isla de Puerto Rico en el ano 1797. Nueva traduccion basada en la de Julio de Vizcarrondo de 1863. Edicion a cargo de Manuel A. Domenech Ball. San Juan: Oficina del Historiador Oficial de Puerto Rico. 561 pp. ISBN: 978-1-61790-038-9.

La sexta edicion de la obra de Andre Pierre Ledru, titulada Viaje a la Isla de Puerto Rico, reviste un significado especial para la comunidad academica y para todas aquellas personas interesadas en el devenir politico, social y economico de Puerto Rico. Esta nueva edicion a cargo de Manuel Domenech, investigador del Centro de Investigaciones Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales, se enriquece con sus propias anotaciones, las cuales se suman a las ya conocidas que hace Julio Vizcarrondo en el siglo 19. Cuenta tambien con un estimulante ensayo introductorio de la Dra. Libia Gonzalez--profesora del Departamento de Humanidades de la Facultad de Estudios Generales--que provee el contexto historico-cultural de la obra. Como si fuera poco, a iniciativa de Domenech, se incluye ademas la obra original en frances que se encuentra en la Coleccion Josefina del Toro Fulladosa, conocida como Sala de Libros Raros de la Biblioteca Jose Manuel Lazaro del Recinto de Rio Piedras. La publicacion recibio el apoyo de la Oficina del Historiador Oficial de Puerto Rico, cuyo director, el profesor Luis Gonzalez Vales, ha sido un puntal en la reimpresion de obras clasicas de la historiografia puertorriquena que estan agotadas o que por diversas razones fueron relegadas al olvido. Tambien destaca la generosa colaboracion de los estudiantes del Programa de Traduccion, Hery Gadiel Rivera Flores y Luis Armando Flores, que con entusiasmo y dedicacion prestaron su ayuda al proyecto en la labor de contrastar la traduccion al espanol con el original en frances. A los fines de aquilatar la importancia de esta obra, es preciso enmarcarla en los contextos historico-culturales en que se publico en el siglo 19.

La primera edicion data de 1810, comprende dos tomos y fue publicada en Paris con un largo y explicativo titulo, a la usanza del siglo 18: Viaje a las islas de Tenerife, Trinidad, San Tomas, Santa Cruz y Puerto Rico, ejecutado por orden del gobierno frances desde el 30 de septiembre hasta el 7 de junio de 1798, bajo la direccion del capitan Baudin para hacer las investigaciones y reunir las colecciones relativas a la historia natural. La obra contiene las observaciones sobre el clima, la poblacion, la agricultura, la produccion, el caracter, las costumbres y el comercio de los habitantes de estas islas. A renglon seguido, se destaca que el autor de tales observaciones es Andre Pierre Ledru, a quien se identifica como uno de los naturalistas de la expedicion, miembro de la Sociedad de las Artes de Mans, de la Academia Celtica de Paris, del Museo de Tours y ex profesor de legislacion de la Escuela Central de la Sarthe. El viaje se enmarca dentro del espiritu cientifico que caracterizo el siglo 18, el siglo de las luces o de la Ilustracion.

Durante este periodo se llevaron a cabo numerosas expediciones procedentes, en su mayoria, de Europa occidental las cuales obedecieron a la curiosidad individual y al gusto por la aventura, lo exotico, lo extraordinario. Prevalecio el interes por desarrollar aquellas ciencias que comenzaban a despuntar--la botanica, la zoologia, la antropologia--que las exploraciones de regiones poco conocidas o virgenes prometian enriquecerlas. Por otra parte, las monarquias europeas respaldaron y apoyaron misiones cientificas, con el proposito de conocer con mayor precision y detalles los contornos geograficos de sus dominios, descubrir nuevas riquezas que fuesen utiles para el comercio, la mineria, la industria textil y la medicina, de manera que este cumulo de conocimientos contribuyera a racionalizar la administracion de los territorios coloniales. Como parte del proyecto, se hacia necesario conocer el caracter, las costumbres de los habitantes, sus relaciones politicas, sociales y economicas. Se desato la pasion por coleccionar plantas y animales que serian objeto de estudio en los museos de historia natural y los jardines botanicos que comenzaban a proliferar en Europa. Entre los viajes de exploracion mas conocidos cabe mencionar, a manera de ejemplo, los del ingles James Cook, los de los espanoles Celestino Mutis, quien encabezo la Real Expedicion Botanica al Reino de Nueva Espana, y el de Alejandro Malaspina y Jose Bustamante, alrededor del Mundo, sin olvidar al insigne aleman Alejandro Humboldt, quien intento infructuosamente de unirse al que realizaba el ya famoso capitan frances Nicolas Baudin a America. El relato de la etapa final de este viaje es el que recoge la obra que resenamos.

Carecemos de informacion sobre el impacto de la misma cuando se publico en 1810, como ya mencionamos, en Francia. Dos anos mas tarde se imprimio en aleman, en la ciudad de Weimer, en Alemania. No fue hasta el 1840 cuando el puertorriqueno Jose Julian Acosta, quien para esa fecha estudiaba en Paris, la descubrio en los puestos de libros viejos, ubicados a orillas del rio Sena. Su amigo y discipulo, Julio Vizcarrondo, se dio a la tarea de traducirla al espanol y anotarla, lo que hizo posible que en 1863 se publicase en Puerto Rico. Aparte de la amistad personal que compartian Vizcarrondo y Acosta, existian entre ellos otros lazos que los unia fuertemente: en el terreno politico defendian la ideologia liberal y condenaban el sistema esclavista, lo que les valio la persecucion feroz del gobierno colonial. Vizcarrondo fue desterrado de la Isla, pero en lugar de ir a Madrid se dirigio a Estados Unidos donde se involucro aun mas en los movimientos abolicionistas, llegando a ocupar el cargo de Secretario en el Comite Permanente de la Conferencia Internacional de Paris contra la esclavitud. No fue hasta el 1857 cuando regresa a Puerto Rico y el gobierno, bajo estricta supervision, le permitio publicar el periodico El Mercurio.

Mientras tanto, a partir de la decada de 1840, otros jovenes criollos--entre los que se encontraban Roman Baldorioty de Castro, Segundo Ruiz Belvis, Ramon Emeterio Betances--tambien marcharon fuera del pais a cursar estudios en las capitales europeas--Madrid, Paris, Berlin. A ellos se sumo Alejandro Tapia y Rivera, quien fue desterrado a Espana debido a un conflicto con un Capitan de artilleria. Este grupo, segun narra Tapia, se reunia todos los domingos para estudiar las "necesidades de nuestro querido pais, tan olvidado y poco conocido en la Metropoli". Como resultado de esta inquietud, surgio la idea de crear un archivo propio, y con ese proposito, a iniciativa de Baldorioty de Castro, fundaron, en 1851, la Sociedad Recolectora de Documentos Historicos de San Juan Bautista de Puerto Rico. El fruto de esta importante tarea fue la publicacion de la Biblioteca Historica, bajo la direccion de Tapia, la primera coleccion de fuentes documentales sobre Puerto Rico. Con la aparicion de esta obra, Isabel Gutierrez del Arroyo, en su ensayo Historiografia puertorriquena, senala que la historiografia puertorriquena experimenta un cambio: "Se proyecta entonces la mirada al pasado tratando de encontrar en el los elementos constitutivos, las raices acusadoras de la naciente personalidad nacional" (p. 18). Hasta ese momento las obras que se conocian pertenecian al genero de la memoria o de la relacion y respondian a una motivacion externa. Su rasgo predominante era el pragmatismo, ya que el movil fue informar a la metropoli sobre diversos aspectos de la colonia. En palabras de Gutierrez del Arroyo: "no nacen de una iniciativa espontanea, de un interes en la historia por la historia misma; tampoco provienen de una incoercible voluntad de conocer nuestro pasado, de esclarecerlo, de entenderlo y perpetuarlo en la obra historica" (4). La nueva etapa que iniciaba la Biblioteca Historica de Tapia se caracterizaria por su caracter cientifico, por el rigor metodologico de la fundamentacion documental y la comprobacion critica de la misma. Otra caracteristica que destaca es el criticismo erudito que los lleva a la consulta exhaustiva de autoridades con la voluntad de esclarecer la verdad historica. Se concibe la historia como un proceso dotado de unidad, de continuidad y de complejidad .

Pero poner en practica esta nueva vision confrontaba el escollo casi insalvable de la censura de las autoridades coloniales. En el Puerto Rico del siglo 19 se dificultaba escribir una historia del pais que se conformara con los criterios trazados por esta nueva generacion de intelectuales criollos. Mas el ingenio y la audaz imaginacion tanto de Vizcarrondo como de Acosta lograron, en parte, superar y burlar la censura mediante el empleo de "inocentes" anotaciones de obras escritas por autores de la oficialidad. A Vizcarrondo le correspondio el merito de ser el primero en ensayar esta treta con sus anotaciones al viaje de Ledru a la Isla y tres anos mas tarde (1866) Acosta seguiria su ejemplo al tambien anotar la Historia, geografica, civil y natural de la isla de Puerto Rico, de fray Inigo Abbad y Lasierra.

Volvamos la mirada al relato de Ledru. Desde 1786, el capitan Baudin habia realizado una serie de viajes alrededor del mundo, cuyo itinerario comprendio los mares del sur, China, Indonesia y la India, el Cabo de Buena Esperanza hasta llegar en 1796 al Caribe. En estos lugares logro reunir una valiosa coleccion de plantas, aves, frutas que se vio precisado a depositar en la isla de Trinidad debido a un huracan tropical que ocasiono destrozos a la nave en la cual viajaba, lo que indica los riesgos y peligros que ponian a prueba el intrepido espiritu de los expedicionarios. Un ano mas tarde, decidio regresar a Trinidad para recoger los restos de la coleccion. En esta ocasion, por encomienda del director del Museo de Historia Nacional de Paris, le acompanaban cuatro naturalistas, un medico, un geologo y un botanico (Pierre Ledru), quienes recibieron instrucciones detalladas del profesor Jussieu, director del Museo de Historia Natural de Paris, en las cuales se asignaban los deberes y funciones de cada uno, confirmandose asi el caracter cientifico y oficial del viaje. La carta que recibe Ledru le instruye especificamente que se ocupara de reunir objetos de botanica e historia natural con el proposito de formar colecciones que enriquecieran el Museo Nacional. Se le ordena disecar los ejemplares de plantas que le parezcan nuevas, consignar el nombre vulgar que se les daba a cada una, el suelo en que crecian, su altura, propiedad y uso.

La memoria de Ledru sobre el viaje captura rapidamente el interes del lector, que puede acercarse a ella de varias maneras: con interes cientifico, con interes historico, con interes literario y tambien, por que no, como un relato de aventuras ya que el autor comienza narrando los percances sufridos durante la larga travesia a America. Revela, pues, los peligros y sinsabores, como ya hemos senalado, que confrontaban los expedicionarios en este tipo de viaje. Partieron del puerto de Le Havre el 30 de septiembre de 1796 rumbo a las Azores, donde los sorprendio un huracan que los obligo a refugiarse en Tenerife. Luego de varias peripecias y cambiar tres veces de embarcaciones, llegaron a la isla de Trinidad para encontrar que los ingleses la habian tomado por lo que se les nego el permiso para recuperar la coleccion que el capitan Baudin habia dejado. Decidieron entonces recalar sucesivamente en las islas danesas y en la de Puerto Rico. Llegaron a Santo Tomas el 29 de abril de 1797. No bien arribaron se enteraron que desde hacia doce dias los ingleses sitiaban la isleta de San Juan. Tres meses mas tarde por fin enfilaron hacia Puerto Rico. En la ruta fueron perseguidos por un barco corsario armado con 12 canones. Llegaron a Puerto Rico el 17 de julio. Concluido el relato de las peripecias en las aguas caribenas, Ledru comienza su exposicion sobre Puerto Rico.

Esta memoria consta de una introduccion y 11 capitulos. Una somera mirada a los titulos de los mismos revela que el autor fue mucho mas alla de la encomienda que en su calidad de botanico se le asigno. Aparte de hacer un recuento detallado de la flora y la fauna de la Isla, como hijo de la Ilustracion, le interesa conocer la vida de los criollos en todas sus manifestaciones. Por consiguiente, en varios de los capitulos se afana por describir los usos y costumbres y el caracter de los puertorriquenos, la mezcla racial de la poblacion, la educacion, la arquitectura, la administracion politica y civil, el regimen eclesiastico, el comercio, las enfermedades y la gastronomia criolla. En fin, ofrece una mirada amplia del Puerto Rico de fines del siglo 18 por lo que constituye una fuente de consulta indispensable para acercarnos a ese periodo. Su escritura tiene una gran fuerza descriptiva. Tomemos como ejemplo la que hace de las carreras de caballo en la ciudad de San Juan:
   Hacia dos dias que este ultimo espectaculo ocupaba la ciudad
   entera, que me parecio convertida en un vasto picadero. Una
   multitud de campesinos habia concurrido para disfrutar de esta
   actividad. Imaginense de trescientos a cuatrocientos jinetes
   enmascarados o con trajes extranos corriendo por las calles ya sea
   solos o en numerosa compania. Por un lado, muchos petimetres,
   disfrazados de mendigos, divertian a los espectadores con el
   contraste de los harapos que los cubrian y el rico arnes de los
   corceles que oprimian. Por otro, un grupo de jovenes oficiales
   levantaba una polvareda. Se podia conocer a mucho franceses
   mezclados con ellos por su talante vivaracho y despreocupado. Su
   amable locura, variada bajo mil formas diferentes, esparcia a su
   paso risas y alegrias. (60)


Debido a ese poder descriptivo Ledru mantiene vivo el interes del lector aun cuando despliega su conocimiento de la botanica al ir clasificando la flora y la fauna que encuentra a su paso durante el recorrido que lleva a cabo por varios pueblos y regiones de la Isla. Lo que pudiera resultar paginas aridas para quienes esa rama de la ciencia les es desconocida, quizas hasta ininteligible, Ledru le imparte un sabor especial. La descripcion que nos ofrece cuando se interna en lo que el llama los bosques de Aibonito y descubre la higuera de hojas de laurel (ficus laurifolia) es hermosa:
   El sendero que seguiamos estaba bordeado de arboles de una altura y
   volumen extraordinario, entre los que distingui la higuera de hojas
   de laurel. Sus raices poco profundas pero horizontales y como
   acostadas en la tierra, sostienen un enorme tronco piramidal de
   siete a nueve metros de altura. Su copa coronada de hojas laureadas
   y del mas hermoso verde, domina casi todos los arboles que la
   rodean. De la axila de sus ramas salen renuevos verticales, de
   color amarillo tostado que acaban por plantarse en la tierra. La
   higuera apoyada asi en sus brazos que se asemejan a los brandales
   del mastil de una nave, desafia impune las tempestades. (75)


Ledru dedica el capitulo V a la historia de Puerto Rico, abarcando desde el descubrimiento de la Isla hasta el sitio de los ingleses a la ciudad de San Juan. Guiado por el cientificismo empirico de su epoca aplica a la historia el metodo de las ciencias naturales. Se preocupa por mencionar las fuentes de aquellos datos sobre la Isla que no fueron resultado de su propia observacion. Asi, por ejemplo, indica que los hechos relacionados a la conquista de la Isla por los espanoles los ha tomado de los cronistas de Indias (entre estos, menciona a Herrera, Oviedo, Juan de Castellanos) y de la historia de fray Inigo Abbad a quien sigue muy de cerca en otras partes de su relato. La historia de Abad y la memoria de Ledru, como testimonios del siglo 18, estan estrechamente vinculadas en su contenido, dialogan entre si, sobre todo si consideramos las afinidades que, como ya hemos senalado, existian entre los anotadores de ambas obras, Vizcarrondo y Acosta. Ledru, en su celo por la exactitud cientifica y por alcanzar el ideal de la verdad insiste en que se debe guardar objetividad ante los hechos. Tambien como hijo de su tiempo es participe del optimismo en el progreso continuo de los pueblos. Expresa, pues, lo siguiente: "... he tenido especial cuidado de evitar manchar mi pluma, como se han permitido a si mismos no pocos escritores con sarcasmos y epigramas contra el caracter de los espanoles, los ministros y las ceremonias de su culto" (54). A continuacion observa:
   El historiador imparcial no debe emplear jamas en los cuadros
   generales de un pueblo, colores que tan solo convienen a algunos
   individuos: me consta que las colonias que fundaron los europeos no
   se hallan todas a la misma altura respecto a la ilustracion,
   industrias e ideas liberales. Las causas de estas diferencias
   dependen de la historia general de los progresos del espiritu
   humano y de la duracion de ciertas instituciones daninas al
   desarrollo de la razon. Sin embargo, en todos los pueblos
   civilizados, la mayoria de los ciudadanos es necesariamente
   virtuosa; si asi no fuese, su organizacion habria de disolverse
   rapidamente. Por eso, las imputaciones injuriosas que tienden a
   mancillar la masa de una nacion, caen entonces en falsedad y solo
   prueban la maldad del critico.


Pero, a lo largo de su relato, no siempre le fue posible guardar esa propuesta imparcialidad, como veremos.

En esta nueva edicion la lectura se convierte en un contrapunteo de voces--la de Ledru, la de Vizcarrondo y la de Domenech--quienes desde la perspectiva de sus respectivos tiempos historicos narran, debaten y corrigen los hechos que en ella se consignan. Sin lugar a dudas, tenemos ante nosotros una obra que conjuga saberes de distintas disciplinas y de una remarcable erudicion critica. El texto de Ledru y las notas de Vizcarrondo y de Domenech--indispensables estas ultimas para valorar el desarrollo de nuestra historiografia a lo largo del tiempo--se entrelazan para ofrecernos una historia compleja, rica, pero no por eso exenta de discrepancia, lo que nos remite a Anthony Grafton cuando en su libro The Footnote. A Curious History expresa: "Only the use of footnotes enable historians to make their texts not monologues but conversations, in which modern scholars, their predecessors and their subjects all take part" (234).

La primera publicacion de la obra en espanol coincidio con la implacable persecucion politica en la Isla contra destacados liberales abolicionistas, por ejemplo, Betances y Luis Padial Vizcarrondo son condenados al destierro, Segundo Ruiz Belvis es destituido de su cargo de Sindico del ayuntamiento de Mayaguez debido a sus ideas abolicionistas. Asimismo imperaba una fuerte censura sobre toda publicacion por lo que los intelectuales criollos se valieron de las anotaciones para burlar la vigilancia de las autoridades. Sobre la importancia de este recurso, Gervasio Garcia, en su estudio introductorio a la cuarta edicion anotada de la historia de Abad, comenta lo siguiente: "la nota al calce se impuso como necesidad. Servia como vehiculo para enderezar inexactitudes, colar el mensaje abolicionista y criticar al gobierno o dejar que el texto ajeno hablara por el" (17). Asi, pues, Vizcarrondo emprende su proyecto de anotar el texto de Ledru. Ofreceremos algunos ejemplos de su perspicaz labor. Corrige errores o inexactitudes del botanico como, por ejemplo, las que se refieren a la geografia del pais. Ledru senala que la Isla esta banada por cincuenta arroyos o rios, a lo que Vizcarrondo riposta que el autor manifiesta poco conocimiento del pais, pues Puerto Rico es uno de los paises mas favorecidos de corrientes de agua y sorprende que en sus estrechos limites puedan alimentarse mas de mil doscientos arroyos y rios. De igual modo, Vizcarrondo entra en controversia con el frances cuando este se aparta de su propuesta imparcialidad, dejando entrever prejuicios al afirmar que el puertorriqueno es pobre y perezoso. El criollo protesta vehementemente contra esta afirmacion, calificandola como injusta y vulgar. No solo la refuta sino que en su argumentacion aprovecha, conforme a sus ideas abolicionistas, para destacar la importancia del trabajo libre en Puerto Rico. Anota lo siguiente: "... nuestros campos estan cultivados por brazos libres que atienden con abundancia a su propio sustento, y que los nueve mil esclavos, que escasamente estan dedicados a las faenas agricolas en las haciendas de cana, no pueden ser los que produzcan los 6 millones de pesos que aproximadamente produce el pais en azucar, ron y mieles" (110). Otro pasaje digno de mencion es el papel protagonico que Ledru atribuye a los 300 franceses presentes en la Isla cuando ocurrio el ataque de los ingleses a Puerto Rico. Vizcarrondo consistentemente omite las notas de Ledru que exaltaban la participacion francesa en los sucesos y en una suya subraya con ironia que es de admirar la sangre fria con la que Ledru atribuye al punado de franceses que se encontraba en el pais todo el merito de la defensa de la capital (141). Cada vez que Ledru utilizaba las palabras "habitantes de Puerto Rico", el, con sentido de identidad, las sustituia por las de "puertorriquenos" o "borinquenos".

En las primeras paginas de su traduccion al espanol, Vizcarrondo, atento al rigor de la censura, le advierte con sutileza al lector que:
   Nada hay indiferente en la historia de los pueblos: sus datos al
   parecer de menos importancia, pueden ser antorchas luminosas que
   aparten las tinieblas de una tradicion mal conservada, o hagan
   visible un hecho envuelto en la oscuridad de los tiempos: su
   revelacion puede poner en nuestras manos el roto hilo de la
   historia y guiarnos con pie seguro por la extraviada senda. Por
   eso, aparte del merito cientifico de la obra que me propongo verter
   a nuestra hermosa lengua castellana, he creido de no escaso interes
   los sucesos y cuadros que en ella se bosquejan y que son para
   nosotros una pagina hermosa de la ultima decada del siglo diez y
   ocho. La obra de Monsieur Ledru sera otra mas de esos datos que,
   esparcidos hoy, caeran un dia bajo el dominio de un habil colector
   que se proponga encadenarlos y dar vida y movimiento a sus figuras
   historicas.


Creo que este es el papel que le ha correspondido a Manuel Domenech, quien se dio a la paciente y minuciosa tarea de contrastar pagina por pagina el manuscrito en frances con la traduccion al espanol hecha por Vizcarrondo. De esa manera, con la ayuda de sus colaboradores, se percato de errores cometidos por este ultimo en la traduccion y, mas aun, ciertas omisiones que hizo de palabras, frases y oraciones del original, como las que ya hemos mencionado acerca de la participacion de los franceses en el ataque ingles. En otra parte del texto original, Ledru se regocija de haberse encontrado con el danes Hans West, a quien elogia e identifica como su amigo. La omision de este pasaje por Vizcarrondo la aclara la investigacion que hace Domenech del personaje: era un esclavista que en un escrito se habia expresado en forma denigrante sobre los negros (67). Pero, lo mas significativo del trabajo son las notas de Domenech al texto, (que aparecen como notas del editor) en las cuales anade, amplia, aclara y corrige informacion tanto del texto original de Ledru como de las notas de Vizcarrondo sobre personajes, hechos, incluso incursiona en el campo de la historia natural, apoyandose en estudios cientificos clasicos y contemporaneos. En este proceso utiliza fuentes tradicionales, pero tambien recurre a las del mundo cibernetico, brindandonos asi una renovada bibliografia sobre esos temas.

Esta sexta edicion del viaje de Ledru a Puerto Rico reitero que es un ejemplo de erudicion critica y de lo que se puede lograr en la academia cuando se conforma un excelente equipo de trabajo.

Maria Dolores Luque

Departamento de Historia

Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras
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Author:Luque, Maria Dolores
Publication:Caribbean Studies
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2014
Words:3899
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