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Analizando los regimenes de violacion en la interseccion entre la guerra y la paz en el Peru.

Introduccion

La practica extendida de la violacion de mujeres en contextos de guerra ha sido analizada --con toda razon--como un elemento dentro de estrategias de guerra mas amplias. La violacion de mujeres identificadas como pertenecientes al campo enemigo puede ser una dimension del intento general de derrotar al enemigo. Varios estudiosos han identificado tales practicas en lugares como Yugoslavia, Ruanda, Guatemala, Peru y Mozambique (Nordstrom, 1994; Hague, 1997; Yuval-Davis, 1997; Nelson, 1999; Henriquez y Mantilla, 2003; Henriquez, 2006). Reflexionando sobre esa bibliografia, Jean Franco ha explorado recientemente los casos de Guatemala y Peru, resaltando la atrocidad y la injusticia de la violacion masiva como estrategia de guerra (Franco, 2007). Franco enfatiza la violencia espantosa de estos actos de violacion, el caracter 'colectivo' de la perpetracion, y el fundamento racista de la violacion como arma de guerra. Este ultimo ha sido un aspecto particularmente relevante para dichos paises. Tanto en Guatemala como en el Peru, la violacion es facilitada por la idea de la otredad racial, es decir, por la creencia arraigada de que las mujeres indigenas son seres humanos <<inferiores>>. Es mas, en el caso de Guatemala, algunos activistas han sostenido que la guerra debe ser denunciada como un acto de limpieza etnica y un intento de genocidio.

La guerra entre los insurgentes de Sendero Luminoso--grupo radical de Izquierda--y el Estado en el Peru (1980-2000), conflicto que se percibe generalmente como uno de los mas violentos de America Latina y que resulto en un estimado de 70 000 muertos y desaparecidos (Comision de la Verdad y Reconciliacion [CVR], 2003), no fue un conflicto etnico; es decir, la violencia no tenia un objetivo etnico explicito, como si lo tuvieron, por ejemplo, las guerras de la ex Yugoslavia y de Ruanda. Como es bien sabido, Sendero Luminoso privilegio un analisis clasista de los males de la sociedad peruana. No obstante, dado que en el Peru la categoria de clase esta estrechamente vinculada con percepciones de raza, la violencia que siguio tuvo una fuerte dimension etnica y racista (CVR, 2003; Kruijt, 1999). Durante la guerra, esto se vio reflejado claramente en la violencia sexual perpetrada y en la posterior respuesta institucional a ella.

La insistencia de Franco--y de otros como ella--en esta interpretacion de la violacion como arma de guerra, y en algunos casos como arma de guerra etnica, nos ayuda a mantenernos enfocados en el uso estrategico de la violacion en cualquier guerra, y en los efectos continuados que tienen las experiencias de violacion sobre las victimas, sus familias y comunidades. La violacion como arma de guerra parece ser una estrategia efectiva debido, en parte, a la persistencia del estigma (y del silencio resultante (1)) que se atribuye al ser violado. Esto es, en gran medida, causa y consecuencia de la incapacidad o reticencia de las instituciones para dar un significado politico a una amplia gama de violencias sexuales, por ejemplo en el caso de las solicitudes de asilo (Hastings, 2002). Como academicos o activistas, podemos al menos ayudar a socavar el estigma y politizar la violacion al hablar sobre estos temas (2).

Analizar la violacion como arma de guerra pone al descubierto la dimension politica de muchos de estos actos, y en ultima instancia, ha tenido como resultado que la violencia sexual se vuelva un asunto prioritario para aquellas instituciones que se dedican a la reconstruccion de posconflicto y a la justicia transicional. No obstante, paradojicamente, la tesis de la violacion como arma de guerra tambien puede ocultar practicas de violencia sexual durante conflictos politicos--practicas que no encajan en la definicion de la violacion como arma de guerra--, y al hacer esto tambien puede excluir de los procesos de reconciliacion, reconstruccion y busqueda de la verdad a muchos actos de violencia basada en el genero que ocurren durante la guerra y despues de ella. Estas practicas incluyen la violacion oportunista, la explotacion y el 'entretenimiento' sexual, la violacion perpetrada por vecinos--o incluso miembros de la familia--y la violacion en el periodo posterior a la guerra; es decir, todos aquellos actos de violencia sexual que no encajan en el discurso que describe la violacion, en el que la victima y el violador acatan la logica de dos campos enfrentados en una guerra y las necesidades estrategicas de cada uno (Hastings, 2002).

Fiona Ross ha demostrado, por ejemplo, que el enfasis que ha puesto la Comision de la Verdad de Sudafrica en un discurso esencialista y limitado sobre la violacion oculta la opresion sistematica de las mujeres, tanto por el regimen del apartheid como dentro del movimiento de resistencia, limitando el testimonio de las mujeres a una narrativa de <<victima perfecta>> (Ross, 2003). Estudios de caso de Yugoslavia, Israel, Ruanda, y en particular de Sudafrica, muestran que la violencia sexual durante el conflicto va mas alla de una estrategia de guerra, y en general va mas alla del conflicto politico en si (Nikolic-Ristanovic, 1999; Turshen, 2001b; Rehn y Johnson, 2002; Adelman, 2003; Cheywa, Levy y Connor, 2004; Pankhurst, 2007).

Si asumimos que los procesos de justicia transicional recuerdan los conflictos con el objetivo de transformar a las sociedades y lograr una paz sostenible, es de vital importancia politizar la violencia con la que se amenaza y subordina constantemente a las mujeres, tanto en la guerra como en la paz (3). Es mas, para entender el genero como factor de la guerra, es necesario escuchar las complejas experiencias de las mujeres, mas alla de cualquier suposicion o discurso preescrito, asi como examinar el factor del genero en el comportamiento de los perpetradores de la violencia. Pensado como un aporte al marco interpretativo desarrollado por Theidon (2007), este ensayo tiene la intencion de contribuir a desentranar la complejidad de las experiencias de las mujeres en el conflicto peruano e ir mas alla de las suposiciones hegemoneizadoras de los roles y experiencias de las mujeres en torno a la violencia contra sus cuerpos. Como Theidon resalta, una perspectiva de genero mas compleja tambien es importante en la construccion de la memoria y de la historia, pues estos tienen un impacto sobre las politicas de posconflicto.

La bibliografia creciente que examina la violacion en contexto de guerra deja, por lo tanto, varias preguntas sin contestar. ?La violacion en tiempo de guerra tiene las mismas 'raices' que la violacion en tiempo de paz? ?La violacion en el periodo posterior a la guerra es una consecuencia de esta? En ese caso, ?como se debe explicar? ?La violacion es siempre algo extraordinario? Si es asi, ?quien decide su extraordinariedad y segun que criterio? O, sabiendo que la violacion en tiempo de guerra es una manera muy violenta de atacar cuerpos individuales y comunales, y que por lo tanto es extraordinaria, ?significa que la violacion en tiempo de paz es <<ordinaria>>?

Academicas feministas de varias disciplinas han formulado preguntas como estas, desde las relaciones internacionales (Enloe, Cockburn), la psicologia (Chodorow, Sideris), la politica (Pankhurst, Turshen), y la antropologia y sociologia (Nordstrom, Zarkov). Algunos de estos academicos prefieren hablar de continuums de violencia, para resaltar la continuidad de la violencia basada en genero durante la guerra y la paz. Observar un continuum--es decir, una continuidad y una afinidad en el uso de la violencia--en lugar de analizar la ruptura y la excepcionalidad obliga a examinar los valores, las normas y las estructuras institucionales de base que normalizan ciertas violencias y excepcionalizan a otras. Observar la violencia sexual contra la mujer durante la guerra y la paz en el Peru demuestra que los vinculos entre estas dos violencias--normalizada y percibida como legitima por un lado, y excepcional y percibida como recriminable por el otro (4)--son mas fuertes de lo que se cree por lo general. Mientras que se puede advertir, a raiz de esto, un continuum de violencia, a la vez es necesario distinguir cuidadosamente entre diferentes violencias con el fin de entender mejor--y retar--violencias de diferentes contextos y desentranar sus significados distintivos (Stanko, 2003).

Sugiero que estos debates sobre los vinculos entre la violacion dentro de situaciones de guerra y mas alla de estas estan motivados por los siguientes cinco argumentos principales: (i) la violencia contra la mujer es comun y difundida durante tiempo de paz, y por lo tanto la paz no es necesariamente el concepto correcto para el estado en el que viven muchas mujeres (Pankhurst, 2003); (ii) si nos dejamos convencer por el argumento que se ofrece muchas veces de que la guerra exacerba violencias existentes, entonces la violencia contra mujeres en tiempo de guerra solo refleja una desigualdad de genero estructural. Existe un continuum de violencia (Cockburn, 2004); (iii) la continuidad tambien se encuentra en la violencia domestica perpetrada por soldados/combatientes contra sus propias esposas, lo cual hace menos clara la distincion entre la guerra y la paz, y entre lo publico y lo privado; y en la misma linea, la violencia domestica crece en el periodo posterior a las guerras (Nikolic-Ristanovic, 1999; Adelman, 2003; Pankhurst, 2007); (iv) se reconoce cada vez mas que el periodo posterior a la guerra se vive de maneras distintas segun el genero (Meintjes, Pillay y Turshen, 2001; Pankhurst, 2007; Jacobs, Jacobson y Marchbank, 2000). La manera en la que sociedades de posconflicto afrontan la violencia de genero, y en particular la violacion y las victimas de violacion, tiene un efecto sobre los regimenes de genero que se (re)establecen en la sociedad de posconflicto (Pankhurst, 2003), y (v) El evento fisico de la violacion puede ser el mismo (por ejemplo, la penetracion bajo coercion violenta), pero las circunstancias (por ejemplo, la motivacion, el contexto, la edad, el estado marital de la victima) hacen que su interpretacion, su legitimacion y su significado puedan ser muy distintos (Stanko, 2003).

Por consiguiente, necesitamos examinar y comparar estas circunstancias y como influyen en el significado. Entender los diferentes significados dados a la violacion por individuos, comunidades e instituciones es importante para resaltar y problematizar las muchas formas ocultadas, invisibilizadas y normalizadas de violencia sexual que tienen lugar tanto durante la guerra como despues de ella. La violencia sexual nunca debe ser <<ordinaria>> para las victimas y sobrevivientes de tales actos, y siempre debe entenderse como una lucha por la dominacion y como una perpetuacion de desigualdades. Las instituciones y los actores implicados en la justicia transicional deben ser conscientes de esto si tales procesos van a tener exito en transformar las sociedades de posconflicto en sociedades pacificas.

En este ensayo, examino el uso que se dio a la violacion durante la guerra en el Peru (1980-2000). Esta exploracion teorica aborda las siguientes preguntas: si podemos--y como podriamos--(i) diferenciar entre los contextos motivacionales de la violacion, es decir, cuales son los objetivos de los violadores que forman parte de estructuras sociales o motivos politicos mas amplios; (ii) saber como diferentes contextos motivacionales resultan en interpretaciones distintas de la relacion entre violador y victima, y (iii) comprender como el entendimiento social e institucional de la relacion entre victima y violador determina la respuesta de todos los actores involucrados, incluyendo las instituciones que deberian proteger a la poblacion. Al hacer esto, pongo enfasis en que muchas violaciones son invisibilizadas por el entendimiento social e institucional que se aplica a gran parte de la violencia perpetrada contra los cuerpos de las mujeres. Como resultado, una mayoria de victimas no son tomadas en cuenta por la sociedad en general, incluyendo la Comision de la Verdad y Reconciliacion, que investigaba los eventos de la guerra entre Sendero Luminoso y el Estado (5). Los testimonios de los sobrevivientes, por supuesto, muestran que no olvidan y que su sufrimiento es continuo.

Ademas, niveles altos de violencia domestica y de lo que se reconoce cada vez mas como feminicidio (6) muestran que la sociedad peruana no ha afrontado adecuadamente la violencia contra la mujer como una violacion de derechos humanos. Por lo tanto, en este trabajo desentrano los regimenes de violacion durante la guerra con el fin de entender mejor como se distingue, explica y legitima a la violacion en la vida social e institucional. Utilizo el concepto de <<regimen de violacion>> para subrayar que, a pesar de la naturaleza fundamentalmente sistematica y politica de todas estas formas de abuso, los cuerpos sociales e institucionales pueden interpretar --y de hecho interpretan--ciertas violaciones como domesticas o por lo demas irrelevantes a la esfera publica. Muchas veces ciertos regimenes de violacion se despolitizan completamente, por ejemplo, la violacion en el matrimonio, o la violacion cometida durante una cita, que es particularmente tema de debate en la Inglaterra contemporanea.

Demostrare que, a pesar de la naturaleza politica de la violacion durante la guerra, hay muchas formas de violacion que se despolitizan e invisibilizan. Asi, al desentranar los regimenes de violacion en el Peru en tiempo de guerra, tambien abordo explicitamente la relacion entre la violencia sexual en tiempo de guerra y la que se da en tiempo de paz, no para socavar la tesis de la violacion como estrategia de guerra, sino para ahondar un poco mas en los fundamentos sociales e institucionales de tal violencia.

Datos

Tomar el Peru como estudio de caso es particularmente relevante para la consideracion de estas preguntas por varios motivos. El Peru tiene una alta incidencia de violencia fisica y sexual perpetrada por parejas intimas. Varios investigadores demostraron, durante las decadas de 1980 y 1990, que tal violencia basada en el genero representaba un problema tanto en el Peru urbano como en el rural, y un estudio comparativo de la Organizacion Mundial de la Salud en 2005 incluso afirmo que el Peru tiene un alto nivel de violencia en comparacion con otros paises, como Etiopia, Tanzania y Bangladesh (Organizacion Munial de la Salud [OMS], 2005). Ademas del alto indice de violencia intima en contra de la mujer, la CVR destaco el uso generalizado de la violacion como arma de guerra. La mayoria de victimas de violacion tenia menos de treinta anos de edad, poca o ninguna educacion formal, hablaba una lengua indigena como lengua materna y vivian en areas rurales, especialmente en el departamento de Ayacucho (CVR, 2003).

Estas caracteristicas coinciden con la imagen general que presento la CVR de la mayor parte de las victimas de la violencia politica, y confirma la naturaleza de las divisiones etnicas en el Peru. La mayoria de los perpetradores de violacion fueron policias o militares, es decir, representantes del Estado. Otros agresores tambien se hallaron responsables de actos de violencia sexual, incluyendo los miembros de los Comites de Autodefensa (CAD) (un hecho que requiere mas investigacion) (7). En el caso de Sendero Luminoso, la CVR concluyo que su uso de la violencia, incluyendo la violencia de genero, estuvo basado en una ideologia distinta de aquella perpetrada por las Fuerzas Armadas y la Policia. Mientras que se podria decir que la violencia sexual de los ultimos es una magnificacion de la violencia contra la mujer institucionalizada y la normativa existente, la violencia de Sendero Luminoso tenia como objetivo actuar en contra de estos patrones existentes. Especialmente durante los primeros anos, Sendero Luminoso impuso reglas morales estrictas por las cuales los adulteros y los violadores, por ejemplo, eran castigados de manera publica y violenta. No obstante, aunque Sendero Luminoso prohibia que sus cuadros perpetrasen violacion y abuso sexual, hay suficiente evidencia para mostrar que la actividad de Sendero Luminoso llevo a uniones forzadas, embarazos, tortura sexualizada y esclavitud sexual (Asociacion Pro Derechos Humanos [APRODEH], 2005). Sin embargo, la diferencia entre los resultados de los regimenes de violacion perpetrados por las Fuerzas Armadas del Estado y por Sendero Luminoso es interesante, pues indica que la violacion en tiempo de guerra a menudo reproduce y refuerza jerarquias de genero existentes, reflejando un racismo y un sexismo antiguos. Por lo tanto, en este trabajo uso datos que existen con respecto a la violencia sexual en tiempo de guerra perpetrada por las Fuerzas Armadas y la Policia.

Este trabajo se basa en datos recogidos por la CVR en el Peru, establecida en 2001 y cuyos resultados fueron publicados en setiembre de 2003. La CVR abarca el periodo desde 1980, cuando Sendero Luminoso ataco por primera vez una mesa de votacion en los Andes, hasta 2000, cuando el presidente de entonces, Alberto Fujimori, huyo al Japon luego de que surgieron acusaciones (y pruebas) de corrupcion y abusos a los derechos humanos. Lo que revelo la CVR respecto de la violencia de genero y sexual durante esta guerra se basa en una variedad de fuentes, incluyendo entrevistas con antiguos soldados. Un estudio de caso realizado en dos pueblos donde se ubicaba una base militar, en la provincia de Huancavelica, es una fuente central en la investigacion del uso de la violacion durante el conflicto (CVR, 2003).

Otras victimas y testigos dieron su version de los hechos en audiencias publicas. La sociologa Narda Henriquez y la abogada Julissa Mantilla llevaron a cabo un analisis inicial y un ordenamiento de la informacion recolectada, e investigadoras de la ONG DEMUS han ejecutado varios estudios importantes sobre las violaciones en Manta y Vilca (CVR, 2003). Para el presente trabajo, se usaron las transcripciones existentes (y algunas publicadas) de entrevistas y testimonios, ademas de una serie de entrevistas grabadas con perpetradores y sobrevivientes, algunas de las cuales fueron transcritas para la realizacion de este trabajo.

Todo el material fue recolectado por los investigadores de la CVR y puede encontrarse en sus archivos. He interpretado las entrevistas como narrativas de experiencias personales dentro de las estructuras sociales e institucionales mas amplias en las que se encontraba el orador. Ademas, he utilizado el libro del periodista Ricardo Uceda, Muerte en el pentagonito: los cementerios secretos del Ejercito Peruano, publicado en 2004, que provee una fuente adicional de entrevistas con miembros involucrados de las Fuerzas Armadas. Estas versiones de los hechos reflejan, a su vez, las conclusiones de la CVR. En suma, he usado una serie de fuentes disponibles que permiten analizar los regimenes de violacion utilizados por soldados en la guerra peruana. Obviamente estas fuentes, de facil acceso, no cubren todos los casos de violacion, pero proporcionan informacion importante sobre la violacion sexual y permiten desarrollar nuevas interpretaciones.

Los regimenes de violacion en la guerra peruana

Distinguir entre regimenes de violacion durante la guerra peruana puede anadir a nuestro entendimiento de la violacion y resaltar en mas detalle los vinculos entre las estructuras sociales de genero y etnia con respecto a la violacion y la tolerancia de esta en tiempos de guerra y de paz. Esbozar estas diferencias tambien revela que la busqueda de una explicacion unica de la ocurrencia de violencia sexual durante la guerra y/o la paz--un ejercicio que muchos han emprendido desde la publicacion de Against Our Will de Brownmiller en 1975--es una tarea imposible. Desentranar los distintos regimenes de violacion podria mostrarnos la necesidad de analizar la violacion en tiempo de guerra, y sus vinculos con regimenes de violencia sexual contra la mujer en tiempo de paz, dentro de un analisis interdisciplinario de multiples niveles.

He distinguido tres categorias, cada una de las cuales esta ilustrada por ejemplos especificos mas adelante. Estas categorias son (i) la violacion como arma de guerra; (ii) la violacion como consumo, y (iii) la violencia sexual invisible. Claro esta que estas categorias no son mutuamente excluyentes sino que coinciden en parte; en este sentido esta categorizacion es un ejercicio heuristico que podria ayudarnos a visualizar lo invisible, revelar lo que esta normalizado, y cuestionar la linea divisoria entre la coercion y el consentimiento.

La violacion como arma de guerra

Como mencione lineas arriba, actualmente por lo general se reconoce que la violacion sirve como arma durante las guerras. La informacion que tenemos del Peru confirma que la violacion, y la violencia sexual en general, en efecto se utilizo como tal (CVR, 2003). Esto significa que la violacion fue sancionada desde arriba, aunque no fuera por orden escrito, y que la violacion se utilizo junto con otras formas de violencia e intimidaciones. Durante el proceso de la investigacion y recoleccion de testimonios de la CVR, pocas mujeres testificaron abiertamente sobre sus experiencias de violencia sexual, pero hombres y mujeres se refirieron a la presencia extendida de la violacion utilizando la tercera persona.

Testigos, incluyendo soldados, hablan de violencia publica masiva como parte de las incursiones en los pueblos y la imposicion de poder en aquellas comunidades. Tambien hay evidencia que la violacion y otras formas de violencia sexual fueron parte de la tortura y el castigo de mujeres presas (Henriquez y Mantilla, 2003; Henriquez, 2006; CVR, 2003). Segun los testimonios de los ex soldados, los superiores a menudo alentaban estos actos. De modo similar, los soldados hablan de ritos de iniciacion en los que la matanza o la mutilacion de prisioneros era obligatoria, y formas de violencia sexual bien podrian haber formado parte de estos <<ritos>> (Henriquez y Mantilla, 2003, p. 89). La discriminacion etnica formo parte de la jerarquizacion de mujeres violadas, como sugiere el lenguaje usado por los soldados. En sus testimonios, los soldados hablan de <<chicas blancas>> que eran <<guapas>>, <<indias>> y <<cholas>> que estaban <<disponibles>> para ser violadas por todos, y mujeres mestizas educadas que eran reservadas para los <<capitanes>> (Henriquez y Mantilla, 2003).

Como muestran los testimonios, como acto de iniciacion los soldados tuvieron que cometer actos de violencia que seguramente fueron traumaticos pero que llevaron a un comportamiento cruel y violento. Tales ritos de iniciacion violenta tambien garantizaron la lealtad de los soldados a la iniciativa militar y su complicidad en esta. La fuerza ejercida sobre los soldados no absuelve a los perpetradores de haber cometido asesinato, tortura y violacion. Mas bien se podria argumentar que la violacion es el maximo acto de complicidad en la subordinacion y ultraje de un pueblo. En casos de mutilacion, tortura y asesinato, un perpetrador podria asegurar que fue obligado a hacerlo por el temor a perder su propia vida. Sin embargo, en el caso de violacion, ?como se reemplaza el temor a perder la vida por excitacion sexual? Si es posible reemplazar temor por excitacion sexual, aun si las circunstancias amenazantes no se han aplacado, entonces la complicidad del perpetrador esta completa. Como afirma Theidon (2007), siguiendo a Diken y Lausten (2005), la violacion colectiva fomenta la culpa colectiva y la verguenza individual. No parece ser posible una complicidad mayor en las campanas de terror. Quizas este es el motivo por el que la violacion colectiva es tan eficaz para el proposito de crear lazos de union masculinas y lealtad al grupo, y quizas esta tambien es la razon por la que son tan pocos perpetradores, y tan pocas victimas, que hablan de la violacion en primera persona, al menos no con la CVR.

Otra forma de violencia sexual que conduce a la violacion y que fue perpetrada por el Ejercito Peruano explicitamente como arma de guerra fue la captura de mujeres, quienes posteriormente se <<regalaban>> a otros como botin de guerra. Las mujeres no fueron dadas solo a soldados de infanteria: tambien fueron entregadas a miembros de los CAD, como observa graficamente el artista y antropologo ayacuchano e investigador de la CVR, Edilberto Jimenez. Como parte de sus reflexiones a partir de los testimonios que escucho de la poblacion, Jimenez dibujo sus historias en imagenes espeluznantes. Una de estas imagenes muestra como una victima huyo de su lugar de refugio cuando fue atacada por los comites de autodefensa campesina, como perdio a su madre, esposo e hijo durante su huida, y como permanecio durante semanas en una base militar, donde fue abusada por soldados. Luego de varias semanas en cautiverio, ella--junto con otras mujeres--fue entregada a un CAD. Los hombres, aliados civiles del Ejercito, podian escoger una esposa de entre las cautivas. La testimoniante, en el momento de la entrevista con Jimenez, todavia estaba casada con el hombre a quien fue entregada en 1985 (Jimenez y Comision de Derechos Humanos [COMISEDH], 2005).

Tal estrategia de <<botin de guerra>> es una manera efectiva de dividir aun mas a las comunidades; las mujeres eran quiza miembros de comunidades vecinas a la del CAD. Participar en la violencia sexual contra las mujeres perpetrada por los soldados hace de estos hombres, como se discutio arriba, explicitamente complices en la subordinacion de la poblacion civil. Esta complicidad, a su vez, impone lealtad al Ejercito y favorece la destruccion del tejido social existente de la poblacion. Cualquier confusion respecto de los roles de genero dentro de la poblacion campesina surgida a raiz de los enfrentamientos es socavada por la extrema violencia de esta subordinacion sexual de las mujeres. Las mujeres fueron destinadas a roles <<femeninos>>, como reproductores de la comunidad, al proveer alimento y sexo. Como tal, esta estrategia de <<divide y venceras>> no solo debilito a las comunidades, sino que tambien reforzo explicitamente las jerarquias de genero dentro de estas. La practica de compartir a las mujeres como botin de guerra sugiere que el infame comportamiento abusivo de los comites de autodefensa campesinos, al que se hace referencia en varios testimonios (CVR, 2003; Henriquez, 2006), fue alentado explicitamente por el Ejercito.

Todos estos regimenes de violacion--la violacion masiva publica, la violencia sexual como parte de la tortura, y la violacion como botin de guerra--tienen la caracteristica distintiva de ser usados como arma de guerra. Algunos de los que perpetran violacion por primera vez fueron obligados a cometer esta violencia, pero luego se acostumbraron a ello y a otras crueldades. Narda Henriquez cita a un soldado quien dice que ellos <<ya no>> necesitaban ordenes desde arriba, pues estaban acostumbrados a <<detener a las personas, golpearlas y matarlas>> (Henriquez, 2006, p. 67). Los testimonios sugieren que los soldados tampoco tenian ya que esperar una orden (si es que la tuvieron que esperar alguna vez) para violar a una mujer. Como han observado autores como Cynthia Enloe, los lazos de union masculinos son importantes en estos actos de violencia colectivos (Enloe, 1983, 1990, 1993, 2000; Turshen, 2001b; Cockburn, 1998), y esta es una caracteristica reconocible en las narraciones de soldados peruanos sobre la violacion (Henriquez y Mantilla, 2003, pp. 88-90; Theidon, 2004; Uceda, 2004), pero sin duda no es la unica manera de explicar su ocurrencia.

Las narraciones sobre la violacion en el conflicto peruano muestran que la dinamica de grupo en estos actos es muy importante, pues podia asegurar la lealtad y la confidencialidad a traves de la complicidad, y servia para establecer o reforzar jerarquias entre el personal militar (Boesten, 2009). Como afirma Theidon, los aspectos rituales de la violacion colectiva sugiere la fomentacion de una fraternidad letal que tiene sus raices en los uteros ensangrentados de cuerpos violados (Theidon, 2007, p. 471). Sin embargo, la dinamica de grupo parece tener una funcion adicional que puede observarse en las narraciones sobre la violacion en el contexto peruano, asi como en otros contextos: la violencia sexual parece tener un factor de entretenimiento, en cuanto los perpetradores individuales utilizan los cuerpos de las mujeres para satisfacer su deseo sexual. De ahi, la violacion no se trata solo de una estrategia y ni siquiera de violencia como motivo; tambien puede tratarse de un consumo sexual.

La violacion como consumo

Las narraciones de violacion, tanto de las victimas como de sus perpetradores, sugieren que la violacion a menudo se consumia, es decir, se realizaba como un evento sexual deseable y perseguido, aunque inmerso en violencia y dominio fisico. Aunque esto podria parecer a la vez evidente y espantoso, creo que es importante separar la violacion como consumo de la violacion como estrategia de guerra porque esta sostenida por una logica distinta; una logica firmemente arraigada en la ideologia de genero 'normal' de tiempo de paz. En los regimenes de violacion discutidos lineas arriba, la violacion se convierte en una de las violencias que sirven a los objetivos del terror, la subordinacion y la complicidad. El objetivo final es ganar una guerra, aun si la guerra es contra personas inocentes, un enemigo malinterpretado, o si tal guerra se esta llevando a cabo de otra manera igualmente <<injusta>>. No obstante, hay muchos regimenes de violacion de tiempo de guerra que no sirven a ese proposito.

El consumo de cuerpos femeninos se justifica a menudo con un discurso que afirma que los hombres (!soldados trabajadores!) necesitan sexo, y que las mujeres son comodidades que pueden (y deben) utilizar. Esta argumentacion parece ser aceptable para organizaciones militares masculinos en todo el mundo. Naturalmente, no todas las Fuerzas Armadas permiten la violacion y no todos los soldados la cometen, pero los ejercitos sin duda autorizan y muchas veces facilitan la disponibilidad de <<prostitutas locales>>, como sucede a menudo en las inmediaciones de bases militares en todo el mundo (Enloe, 1990). La <<disponibilidad>> de mujeres para sexo comercial a menudo es facilitada por la desigualdad politica y, en particular, economica entre los militares y la poblacion local (8). Una guerra contra la poblacion local, es decir, contra las comunidades en las que se encuentran las bases, lleva a que las mujeres sean disponibles mas alla del sexo comercial, es decir, mas alla de la oferta voluntaria de sexo a cambio de pago.

En el Peru, no hay evidencia que indique que haya existido prostitucion organizada y voluntaria que proveia servicios sexuales a los soldados durante la guerra. Sin embargo, muchas mujeres fueron obligadas a prostituirse (Henriquez y Mantilla, 2003; Henriquez, 2006; Uceda, 2004, p. 147) (9). La prostitucion forzada a menudo incluia la provision de una variedad de servicios asociados con los roles asignados a las mujeres, tales como suministrar comida. Segun algunos testimonios de mujeres a la CVR, se guardaban mujeres en cautiverio por semanas enteras, a veces junto con sus hijos, y se les obligaba a ser la 'esposa' de un oficial militar. Dentro de las bases militares, mujeres apresadas a menudo tenian que cocinar para sus violadores, como atestiguo una mujer entrevistada por la CVR:

'Asi senorita yo servido de su mujer senorita [...] al teniente Duro yo he servido de su mujer [por una semana] nunca me voy a olvidar senorita [...] en el patio de Vilca, preso, sin salida, preso estoy teniendo.

E: ?Como ha servido de su mujer?

S: Me ha, estabamos casi conviviendo senorita. Si

E: ?Te ha violado? ?Has tenido relaciones con el?

S: Si he tenido. Por eso yo me lloro bastante porque he perdido mi dignidad en esa base senorita [...] No me ha golpeado pero si me ha violado. Como mi marido he tenido

E: ?Que mas le hacias? ?Le cocinabas? ?Le lavabas su ropa?

S: Si, he cocinado. Todo he hecho

(CVR, 2002, testimonio 300556, anexo 33)

Sus cinco hijos estuvieron en cautiverio con ella durante el periodo entero. Otras mujeres cuentan de fiestas en las cuales se les obligaba participar, en las que se proporcionaba comida y bebida a cambio de sexo. Un padre relata como las chicas de la comunidad, incluso su hija, <<no denunciaban porque ya se habia habituado de vivir con la tropa>>, y sugirio que las mujeres jovenes de su comunidad fueron atraidas con comida, alcohol y videos pornograficos (CVR, 2002, Testimonio 314025, anexo 7). Testimonios de mujeres jovenes obligadas a atender a estas fiestas sugieren que el escenario era bastante mas violento y aterrador. Por ejemplo, en 1984, a la edad de quince anos, Sonia retorno a su pueblo, Manta, luego de haber pasado un tiempo en Lima. En su testimonio a la CVR, recuerda que, como todos los recien llegados, tuvo que registrarse en la base y mientras estuvo alli fue intimidada (CVR, 2002, anexo 52). Luego, era convocada quizas una o dos veces al mes, junto con varias otras jovenes mujeres, para atender a los lideres militares en la base. Las jovenes eran encerradas en un cuarto en la base donde habia musica y alcohol. A menudo, sus madres esperaban afuera. Cuando los soldados habian tomado lo suficiente, empezaban a meter mano a las mujeres. En la version de los eventos de Sonia, algunas de las jovenes se escapaban cuando los soldados empezaban a tocarlas, pero otras, en sus palabras, <<las [que] eran mas humildes las del pueblo eran mas sumisas>>, se quedaban y eran agredidas. Debido al consumo de alcohol y a la demanda repetida de tales servicios, los miembros de la comunidad, e incluso los padres, podian afirmar que las jovenes <<se habituaron a las tropas>>, aunque todo indica que mujeres como Sonia resultaron profundamente traumatizadas a raiz de la experiencia (Boesten, 2007).

Algunas veces jovenes mujeres o sus familias denunciaban este tipo de violacion al comandante militar. Eso podia conducir a una oferta de matrimonio. Hasta el ano 1997, la ley estipulaba que los violadores serian eximidos de accion judicial si se casaban con su victima, para que la victima y su familia mantengan su <<honor>>. Mientras que pocos matrimonios de este tipo se llegaban a realizar, se dieron muchas de tales promesas, creando una situacion en la cual mujeres violadas se veian obligadas a tener relaciones sexuales con su prometido hasta que ellos dejaban la base (Boesten, 2007). En otros casos de violacion reportados, los soldados podrian ser reprendidos por su conducta, como explico este coronel, apostado en Manta en 1985: <<Entonces algunos, quien sabe por el licor o por la tentacion que presentaban las mujeres, o la tentacion de tantas cosas [...] a veces habia errores menores y yo les daria [a los soldados] castigos simples>> (10). Segun este coronel, la violacion y el abuso eran <<errores menores>> que en realidad no requerian castigo. Mas bien, la <<tentacion de las mujeres>> desplaza la culpa de cualquier desman a las supuestas capacidades seductoras de las mujeres.

Aunque la comunidad o los militares podrian haber sido capaces de descartar estos eventos como <<errores menores>> que en realidad no era preciso tomar en cuenta, este tipo de consumo de sexo como resultado de los <<impulsos sexuales naturales>> de hombres militarizados revela mucho con respecto a la relacion entre los regimenes de violacion en tiempo de guerra y en tiempo de paz. La idea de que los hombres no pueden controlar su impulso sexual natural y <<merecen>> satisfacer sus deseos no es, por supuesto, una idea exclusiva de tiempo de guerra. No obstante, las oportunidades que surgen en tiempo de guerra, en combinacion con la magnificacion de las masculinidades, exacerba el consumo 'natural' de sexo forzado de parte de los soldados.

Como indica el adjetivo <<forzado>>, este tipo de regimen de violacion no se trata solo de sexo, ni de masculinidad. La politica y la violencia desempenan tambien un papel, aun si se trata de la disponibilidad de la oportunidad. Sin embargo, si solo tomamos en cuenta la tesis del arma de guerra, ?como podriamos entender la violacion continua de una mujer que ya ha sido torturada hasta causar su muerte? (CVR, 2002, testimonio 100168; Henriquez y Mantilla, 2003, p. 91). ?O la violacion de mujeres que estaban casi muertas, literalmente al borde de sus tumbas? (Uceda, 2004). ?Que les ocurre a los grupos de hombres que torturan y matan juntos, y que, cuando el objeto de la intimidacion ha fallecido, siguen violando? Algunos testimonios de soldados sugieren que hubo muchos casos en los cuales grupos de soldados alegremente observaban mientras otros violaban a mujeres que estaban muertas o que sin duda iban a morir. Estas violaciones no estaban sustentadas por una <<necesidad>> de tortura o intimidacion, sino que se realizaban como entretenimiento, espectaculo, y sin duda promovian los lazos de union masculinos. Los hombres se miraban entre si, creando imagenes de tortura sexual y repitiendo estas acciones unos frente a otros, y al hacer esto creaban y consumian colectivamente una pornografia extremadamente violenta.

Esta realizacion de violencia sexual no es exclusiva del Peru: varios autores reflexionaron en la misma linea sobre la aparicion de imagenes de tortura en la carcel iraqui llamada Abu Ghraib (11). Feitz y Nagel (2008) sugieren que las imagenes indican la presencia de un importante factor de entretenimiento en la tortura sexual de prisioneros iraquies que siguen codigos preestablecidos (o un <<guion>> existente y conocido) de superioridad racial, jerarquia militar y misoginia. Joanna Bourke (2004), al igual que Jean Baudrillard (2005, pp. 23-26), interpreta las imagenes como glorificaciones de la violencia, como carnavalescas y como un poder-fuera-de-control pornografico (Boesten, 2009). Mientras que hasta donde nosotros sabemos estos excesos peruanos no fueron documentados de manera alguna, los testimonios que recuentan estos eventos senalan una dinamica similar a los de Abu Ghraib en cuanto la presion de grupo, la violencia y el poder completo sobre los demas se convierte en una excitacion sexual que se experimenta en un plano colectivo, y se vuelve entretenimiento, espectaculo. Es necesario formular la pregunta de como la relacion entre la violencia y el sexo se convierte en un consumo colectivo de pornografia de tortura, tanto en la guerra como en la paz.

Naturalmente, aun si la pornografia violenta o el consumo de sexo son facilitados por la guerra sin ser un objetivo explicito de ella, tienen consecuencias politicas. El consumo frecuente de sexo forzado y violencia no solo refuerza una subordinacion de las comunidades afectadas en terminos de genero y de raza, sino que tambien sirve para establecer y reforzar jerarquias entre soldados. Por ejemplo, los capitanes podian elegir primero, y escogian las <<mejores>> mujeres, que a menudo eran las mas blancas o las que contaban con mas educacion (Henriquez, 2006; Boesten, 2008); los oficiales y capitanes mantenian a las mujeres en sus residencias por varias semanas, enamorandolas, cortejandolas, como ha mitificado Alonso Cueto en su novela del 2005, La hora azul.

Los soldados de infanteria no podian reproducir tales practicas, pero, como contaron varios soldados a la CVR, solian violar <<cholitas>> que encontraban cuando estaban patrullando (Boesten, 2008). Aunque las oportunidades para estos eventos fueron productos de la guerra, los objetivos de muchos actos de violencia sexual no estaban dirigidos a la subordinacion estrategica de un pueblo, sino a un consumo individual y colectivo de pornografia de tortura. La medida en la que tal consumo esta vinculado con un deseo racista de dominio sexual, es decir, un deseo de una <<conspiracion>> masculina contra mujeres racialmente distintas, es entonces una pregunta que es relevante tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz.

Violencia sexual invisible

Basandose en un trabajo de campo extenso, Kimberly Theidon muestra de modo convincente que la relacion entre victima y perpetrador a menudo es mucho mas borrosa de lo que implica este concepto binario (Theidon, 2000, 2006, 2007; Coxshall, 2004; Yezer, 2007). En la mayor parte de las guerras estas relaciones no estan claramente definidas, y en muchas guerras la desintegracion del orden social existente abre el camino para una variedad de actividades sombrias (Nordstrom, 2004). Los datos del Peru sugieren que tensiones, conflictos, e incluso problemas domesticos existentes pueden intensificarse hasta convertirse en violencia fisica. Narda Henriquez y Julissa Mantilla muestran que la violencia de genero, tanto en el hogar como en la comunidad, a menudo se intensificaba en areas afectadas por la guerra (Henriquez y Mantilla, 2003; Henriquez, 2006). Se acrecentaban las disputas existentes, surgian nuevos conflictos, y a veces cambiaban las etiquetas y lealtades. Formas de manipulacion y tortura basadas en el genero no fueron utilizadas unicamente por los combatientes <<formales>>, sino que tambien fueron usadas por comunidades para definir lealtades. Los cuerpos de las mujeres a menudo se empleaban como campos de guerra en los cuales se re-definian estas lealtades. No obstante, al ser batallas que existian en la comunidad o en la familia, pocos de tales actos son visibles como elementos o dimensiones de conflictos politicos. La violacion --que ya es una forma de violencia que es tratada de manera ambigua en las Guerras--, al ser perpetrada en la comunidad o familia por vecinos, conocidos y esposos, es apenas visible.

Otra forma de violencia sexual invisible se encuentra en aquellos contextos que dan lugar a una redefinicion de la violacion como algo mas <<benigno>>, o hasta participativo. Un ejemplo de esto se da en los casos en los que las mujeres usan su sexualidad como un recurso para intercambiar por proteccion y/o informacion (Theidon, 2007), o en los que consienten violaciones multiples debido a una falta de otras estrategias de supervivencia o para limitar el dano infligido en ellas o en sus comunidades. Por ejemplo, un soldado recuerda como el y sus companeros <<convencieron>> a una prisionera nueva a tener relaciones sexuales con todos ellos, y dice que <<ella acepto>>. Ellos incluso fueron a comprar cerveza para organizar una fiesta, hasta que su superior dijo que no podian tenerla, pues ella iba a ser formalmente interrogada (Henriquez y Mantilla, 2003, p. 91; Henriquez, 2006, p. 68). Aun si el soldado esta diciendo la verdad, ?el consentimiento dado en tales circunstancias hace que la violacion sea menos coercitiva? ?Es posible discernir si una mujer voluntariamente entrego su cuerpo a un combatiente a cambio de informacion, esperanza o proteccion, o si lo hizo por coercion? ?Debemos desenredar tales instancias? ?Estas preguntas tratan de la violacion invisible, o mas bien de la agencia femenina invisible? No se si es necesario determinar la medida en que las mujeres <<usaban>> su sexualidad, en que casos recibieron algo a cambio luego de ser violadas, o cuando daban su consentimiento a pesar de estar en circunstancias extremadamente violentas.

Si creo que es importante notar, sin embargo, que aparte de ser victimas, las mujeres podian usar--y de hecho usaban--una gama de estrategias, incluyendo sus cuerpos sexuales, si esto fuera necesario para ellas y para la sobrevivencia de sus familias (Theidon, 2007). Aunque tal agencia existe en circunstancias extremadamente limitadas y opresivas, y no puede ni pudo impedir la violacion masiva de cuerpos femeninos, si posibilito que se desdibujara la linea divisoria entre la coercion y el consentimiento, y complica seriamente la idea de la mujer como victima. Despues de todo, dentro del marco sociocultural normativo existente respecto del genero y la sexualidad en el Peru, la participacion trivial de una mujer violada en la determinacion de las circunstancias en las que fue violada podia ser prueba de su complicidad para los perpetradores, posiblemente tambien para la comunidad, y probablemente incluso para la victima (12).

En la misma linea, algunas mujeres se entregaban a un soldado con la esperanza de impedir una violacion colectiva, lo cual es una estrategia que describe la escritora de un famoso diario anonimo luego de que los rusos entraran a Berlin en 1945 (13). Los testimonios peruanos tambien muestran que a algunas jovenes mujeres violadas se les prometio que sus violadores se iban a casar con ellas, pues eso evitaria mas abusos de los soldados--y posiblemente de la comunidad--por el hecho de haber sido violadas (lo que podria interpretarse como haberse prostituido, o haber traicionado a la comunidad) (Boesten, 2007). Cualquier feminista estaria de acuerdo con que todos los casos de este tipo aun corresponden a la definicion de violacion, e incluso la legislacion internacional ha mejorado mucho su definicion de violacion al plantearla ahora como <<cualquier invasion fisica de naturaleza sexual, perpetrada sobre una persona bajo circunstancias que son coercitivas>> (International Criminal Tribunal for Ruanda, caso Akayesu, ICTR 96-4), dejando asi mucho espacio para definir la coercion de manera amplia.

No obstante, en el Peru y en otros lugares--incluso en el Reino Unido o en los Estados Unidos de hoy en dia--, frecuentemente se somete a las victimas de violacion a un interrogatorio en el cual se cuestiona la distincion tenue entre la coercion y el consentimiento y entre la inocencia y la complicidad. Tal interrogatorio no se limita a la violacion en tiempo de paz, sino que se llevaba a cabo de manera similar para muchas jovenes mujeres andinas durante las decadas de 1980 y 1990. Como resultado de la sospecha, siempre presente, de que como mujer debes haber actuado en complicidad con tu propio abuso, pocas mujeres hablan sobre sus experiencias.

Las mujeres que dieron sus testimonios ante la CVR a veces hablaron del abuso que sufrieron de sus esposos (Boesten, 2006). Las mujeres contaron de palizas domesticas <<normales>>, por ejemplo cuando no se conformaban al esperado comportamiento femenino (Crisostomo, 2003). No sabemos si la violencia domestica incluia violencia sexual--especialmente porque la violacion dentro del matrimonio muchas veces se considera imposible--, pero el estudio sobre la violencia de pareja llevado a cabo por Guezmes, Palomino y Ramos sugiere que la violencia sexual perpetrada por parejas por lo general alcanza niveles altos (14). A veces el conflicto domestico violento se vinculaba con una tortura sexual previa, tal como una senora conto a la CVR: 'Mi esposo abuso de mi, dijo <<como fue ... que te hicieron>>, y cuando se emborrachaba me insultaba: <<Ah ... estuvieron mejores que yo>> (Crisostomo, 2003, p. 135). En tales circunstancias, no sorprende que muchas mujeres nunca contaran a sus esposos las experiencias por las que pasaron durante la guerra.

Una ultima forma de violencia sexual invisible en este contexto es la alta incidencia de violencia familiar y de pareja en el periodo posterior a la guerra. De nuevo, esto no se trata de una anomalia peruana cuando se compara con otras regiones y guerras. Sin embargo, el Peru constituye un estudio de caso valioso. Hay varias explicaciones para el incremento de violencia de genero en el periodo posterior a la guerra. El retorno de ex combatientes--quienes no podian dejar de lado facilmente sus <<masculinidades exageradas>>--a las comunidades o su permanencia en ellas podria haber causado tal incremento (Cheywa, Levy y Conner, 2004; Turshen, 2001a). El trauma y el alcoholismo pueden contribuir a incrementar la violencia contra la mujer (Centro de Promocion y Desarrollo Poblacional [CEPRODEP], 1997). La violencia contra las mujeres en ese periodo posterior tambien se relaciona bastante con la situacion de incertidumbre y cambio social, la cual incrementa la inseguridad de los hombres con respecto a su posicion. Como observa un comentarista, la amenaza que la mujer <<debe representar para el hombre economicamente, socialmente, politicamente>> puede ser el unico motivo para la omnipresencia de la violencia contra las mujeres (Pillay, citado en Pankhurst, 2007, p. 33).

En los Andes, mujeres y hombres ofrecen explicaciones de este fenomeno que son algo diferentes entre si, aunque no distan mucho de las mencionadas anteriormente. Un grupo de mujeres en San Miguel, en La Mar, Ayacucho, es de la opinion que la violencia incrementada en las familias resulta de un trauma comun y, en algunos casos, del alcoholismo generalizado que a menudo resulta de tales experiencias. Segun este grupo de mujeres, que se organiza bajo el nombre de Defensoria y Promocion de la Mujer, el Nino y Adolescente (DEPROMUNA), las esposas y madres pueden ser tan violentas como los esposos y padres, y los hijos generalmente son los mas afectados. Junto con las ONG provinciales, la organizacion provee terapia de grupo a parejas. DEPROMUNA tambien observa que los hijos nacidos como resultado de una violacion crecen en contextos de mucha violencia, ya que sus madres a menudo tienen dificultades con estos hijos, y ademas las nuevas parejas de las madres pueden culpar a sus esposas de la violacion que llevo al parto (15).

Varias mujeres del pueblo de Llusita, una zona profundamente afectada por la violencia politica y un lugar en el cual era predominante el uso de la violacion por soldados y miembros de los CAD, ahora estan enfrentandose a la violencia intima continua perpetrada contra ellas. En un documental hecho por la Comision de Derechos Humanos, estas mujeres relatan la violacion en tiempo de guerra, <<tanto de solteras como de casadas>>, y dicen que la violencia sexual esta aun presente entre ellas. Los miembros de los CAD, antes bienvenidos y deseados por las comunidades, <<tambien aprendieron a violar>>. Estos testigos afirman que, como resultado, mujeres y ninas siguieron sufriendo abusos (16). Las mujeres sostienen que hoy en dia, los hombres de nuevo estan al mando de las instituciones de justicia recien creadas, y que no les importa la violencia perpetrada contra la mujer: <<no nos prestan atencion>>.

Antes de la guerra, sostienen las mujeres de Llusita, no hubo violencia contra la mujer, pues el varayoc (jefe de comunidad indigena) no lo hubiera permitido. Aunque tal anhelo de un pasado pacifico no esta basado necesariamente en la realidad del periodo anterior a la guerra, sus afirmaciones si remiten a una realidad contemporanea en la que hay poco apoyo institucional en casos de violencia familiar. Las afirmaciones de estas mujeres tambien sugieren que la violencia que sufren hoy, en el periodo posterior a la guerra, es una secuela de esa guerra. La investigacion llevada a cabo por el Centro de Promocion y Desarrollo Poblacional, en zonas rurales en Ayacucho, sugiere que las estructuras sociales existentes han desaparecido mientras que nuevas estructuras aun estan en una etapa de desarrollo, lo cual a veces genera mas conflicto o mantiene las tensiones existentes (CEPRODEP, 2004).

Aunque estos documentales son un pequeno paso hacia una mayor visibilidad (aunque la audiencia alcanzada probablemente sea pequena), aun la mayor parte de la violencia sexual es considerada como algo que afecta a grupos anonimos de mujeres. En uno de los videos del CEPRODEP, dos adolescentes jovenes hablan de haber sido violadas en la epoca contemporanea y <<pacifica>>. Una joven fue violada por un amigo, un caso de <<violacion cometida durante una cita>> (17), otra fue violada frecuentemente por su padre hasta que dio a luz a su hijo. Las voces y los rostros de las mujeres son ocultados en la pelicula, pues demasiada visibilidad las pondria en mayor peligro. Para la mayor parte de victimas, es mejor no contar las violaciones.

Conclusiones

Nuestra comprension de la violencia sexual durante la guerra se ha beneficiado mucho del analisis de la violacion como arma de guerra. Esta conceptualizacion ha puesto de relieve el uso estrategico de la violencia sexual, la complicidad desde arriba y la importancia de los cuerpos de las mujeres y de la jerarquia de genero en la imaginacion del yo y del enemigo. No obstante, la tesis de arma de guerra tambien sugiere una distincion clara entre perpetrador y victima, un proposito instrumentalista dirigida a ganar una guerra, y, por consiguiente, una estrategia para combatir tales practicas. La violacion en la guerra se ha vuelto un asunto unico a ser abordado en las comisiones de la verdad, los tribunales de crimenes de guerra, en la sociedad civil y en las campanas de la Organizacion de las Naciones Unidas. Mientras que todo esto ha ayudado a resaltar un fenomeno omnipresente e importante que necesita erradicarse, tambien refuerza la idea de un discurso preestablecido sobre la violacion al que los sobrevivientes deberian recurrir, que limita nuestra comprension de la dimension de genero de la guerra. Ha creado situaciones incomodas en las que las interpretaciones reducidas, de la victimizacion por violacion, han llevado a que solo se reconozca un numero limitado de casos, excluyendo a muchos otros u obligando a las mujeres a <<encajar con el guion existente>> (18). El vinculo entre tal victimizacion y las reparaciones potenciales, el posible reconocimiento o el estatus de asilo hacen que esto se trate potencialmente de un negocio muy sucio.

La discusion de los regimenes de violacion aqui presentada no intenta imponer una nueva categorizacion de la violacion en la guerra, sino que intenta poner de relieve la complejidad de la violencia sexual tanto en la guerra como en la paz. Esta complejidad podria llevar a dos conclusiones: en primer lugar, la violencia sexual en tiempo de guerra no es una aberracion o una excepcionalidad, sino una exacerbacion de violencias y de desigualdades de genero y raza existentes. La invisibilidad de la violencia sexual esta basada en los modos de entender las relaciones sociales de genero en tiempo de paz: en la imposicion social de verguenza y de nociones de culpabilidad y de complicidad, tanto del perpetrador como de la victima, y en la idea de la naturaleza del deseo masculino y del poder de seduccion femenino. Esto lo demuestra no solo la ubicuidad de la violencia sexual, mas alla de la oposicion binaria clara entre perpetrador y victima. Esta conclusion tambien esta sustentada en el consumo de sexo violento en tiempo de guerra, ya sea a traves de la prostitucion forzada o de la pornografia de la tortura para el entretenimiento de un grupo de companeros.

En segundo lugar, la guerra tiene una dimension de genero fundamental, y la violencia sexual a menudo se usa como una herramienta en las multiples y superpuestas luchas de poder entre hombres. La violencia sexual se utiliza para imponer el dominio. La respuesta a la pregunta necesaria de como algunos soldados individuales se vuelven capaces de llevar a cabo practicas de violencia sexual--y encontrar placer en estas-tiene que buscarse en el cultivo social de masculinidades militarizadas basadas en ideas heteronormativas y binarias de roles de genero que, a su vez, estan fundamentadas inherentemente en una nocion de la dominacion de un genero sobre otro. La investigacion feminista en el campo de las relaciones internacionales muestra claramente como las guerras estan basadas en ideas sobre la masculinidad, y por ende tambien sobre la femineidad (19). Es aqui donde las dos conclusiones se unen: solo podemos combatir la violacion en la guerra si se aborda el caracter de genero que tiene la guerra, y solo podemos abordar la relacion entre guerra y genero si reconocemos sus raices en las desigualdades y practicas de los tiempos de paz.

Las consecuencias de esto no son que debemos descartar la tesis del arma de guerra, sino que los procesos de posconflicto de la justicia transicional tienen que incorporar un entendimiento mucho mas complejo de la violencia sexual. Necesitamos examinar la violencia sexual desde dos puntos de vista aparentemente contradictorios: por un lado, para ser justos con los sobrevivientes y entender las raices sociales de tales violencias, los actos de violencia sexual tienen que diferenciarse entre si y entenderse segun sus circunstancias, la relacion entre perpetrador y victima, la motivacion del perpetrador (o de los perpetradores), y la agencia de la victimizada. Por otro lado, necesitamos generalizar y re-politizar todos estos actos de violencia y reconocer que forman parte de la perpetuacion de las desigualdades, en lugar de establecer discursos mas rigidos sobre la violencia sexual en la guerra. Toda violencia sexual, tanto en la guerra como en la paz, debe ser tomada como un suceso unico y excepcional.

Esta tension entre la especificidad y la generalizacion refleja la tension entre el sufrimiento individual y la subordinacion colectiva, es decir, la tension irresuelta entre lo personal y lo politico. De alli que es necesario que los procesos de justicia transicional cuenten con un analisis de genero mas profundo. Incorporar en las instituciones de justicia transicional una <<comision de genero>> que documente las atrocidades cometidas contra mujeres no es suficiente para abordar las mencionadas tensiones: la militarizacion y la desmilitarizacion tambien tienen que ser examinadas desde una perspectiva de genero; la violencia domestica y la violencia sexual tienen que ser abordadas como parte de la construccion de la paz, y las reparaciones, los sistemas de justicia, los regimenes de seguridad y los servicios sociales (incluyendo la educacion) tienen que ser examinados desde una perspectiva que incluye un analisis de desigualdades fundamentales, racismo y sexismo. Mientras que este es a menudo el caso sobre el papel--la palabra <<genero>> se esta volviendo dominante en el discurso de la consolidacion de la paz--se ha demostrado que en la practica aun el tema del genero dentro de procesos de consolidacion de la paz es, mas que nada, una aspiracion (Pankhurst, 2007; Rehn y Sirleaf, 2002).

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Jelke BOESTEN

Universidad de Leeds

j.boesten@leeds.ac.uk

(1) 'Hablar de la violacion es hablar del silencio' es una frase que describe la experiencia de Theidon en el Peru (Theidon, 2007). Ver tambien, sobre el silencio de las viudas de guerra en Guatemala en Zur (1996).

(2) Sobre la naturaleza ambigua de hablar sobre la violencia sexual y su potencial para volverse pornografia, ver Kaplan (2002) y en el contexto peruano Theidon (2007).

(3) Utilizo el concepto de violacion para referirme a la penetracion del cuerpo bajo coercion. Utilizo <<violencia sexual>> para referirme a una gama mas amplia de actos y mutilaciones sexuales. Asi, la violacion es una violencia sexual, mientras que la violencia sexual no es necesariamente una violacion. Ademas, utilizo el termino <<violencia basada en el genero>> (gendered violence en ingles) para referir a la violencia contra la mujer, perpetrada contra su cuerpo, por el hecho de ser mujer. Aparte de la violencia sexual, la violencia basada en el genero tambien incluye el maltrato a la esposa u otras formas de abuso fisico y psicologico.

(4) Para un analisis de la normalizacion de violencias que dentro de otros contextos se perciben como extremas, ver Hume (2008). Para la normalizacion activa de la violencia de la guerra dentro de los entendimientos de la paz, ver Boesten (2007).

(5) La CVR se topo con multiples dificultades a la hora de definir la violencia sexual y de aplicar tal definicion; ver Henriquez (2006). En la practica, los entrevistadores de la CVR muchas veces aplicaron las reglas de modo rigido, como en el caso de una mujer a quien se le prometio que se iba a casar con su violador y tuvo un hijo como resultado. El entrevistador juzgo esto como un caso de 'relaciones sexuales consentidas', no violacion. Ver Archivo CVR, investigaciones individuales, 'Violacion Sexual en Huancavelica', Las bases de Manta y Vilca. Declaracion testimonial, Anexo 56 (CVR, 2002). Este testimonio se analiza en mas detalle en Boesten (2007).

(6) El 'feminicidio' es un concepto que se esta usando de manera creciente en America Latina y en otros lugares para senalar niveles altos de mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres, la mayoria por sus (ex) parejas intimos. Ver Radford y Russell (Eds.) (1992). En el Peru, durante enero del 2009 se registraron 23 casos de mujeres asesinadas, mientras que en el 2008 la tasa mensual registrada fue de 15 mujeres. Ver Aguilar y Reynoso (2009).

(7) Habian dos tipos de fuerzas de defensa campesinas en el Peru: las rondas campesinas y los comites de defensa civil. El primero era organizado por los campesinos mismos en las provincias del norte, que en gran medida iban desarmados y principalmente se defendian contra del robo de animales; el segundo era formado por hombres armados y organizados en contra de Sendero Luminoso. Estos fueron reconocidos y apoyados por el gobierno de Fujimori en 1991 como los CAD. En las palabras de la CVR, <<En ningun otro actor de la guerra, la linea divisoria entre perpetrador y victima, entre heroe y villano es tan delgada y tan porosa>> (CVR, 2003, p. 437).

(8) Por ejemplo, la prostitucion florece en la mayor parte de las areas de pacificacion, siendo la desigualdad socioeconomica uno de los facilitadores principales de la industria. Ver Higate (2003, 2007).

(9) Ver tambien los testimonios de Manta y Vilca, Huancavelica. En CVR (2002) Manta y Vilca, anexo 52; discutidos en mas detalle en Boesten 2007. La prostitucion se entiende aqui como proveer sexo a cambio de dinero, bienes, o incluso seguridad fisica. La linea entre la coercion y el consentimiento, por supuesto, es bastante dudosa.

(10) Entrevista con el coronel Raul Pinto Ramos, quien estuvo en Manta en 1985. Archivo CVR Manta y Vilca (2002), anexo 44.

(11) El hecho que el protagonista principal del escandalo fue una mujer, Lynndie England, no socava el analisis de la violencia sexual publica como masculinista y misogina. Como han observado varios autores, el comportamiento de England--asi como las reacciones subsiguientes a su protagonismo--acato el 'guion' pre-existente de las masculinidades militares, exageradas y heteronormativas y el del 'estatus de poder estadounidense', o de 'la masculinidad imperial nueva'. Ver Mirzoeff (2006, pp. 21-44, nota 57).

(12) Un buen ejemplo de esto es la promesa de matrimonio con el violador, lo cual sugiere que ser culpable es una identidad tan movil como ser victima (Boesten, 2007).

(13) A Woman in Berlin. Anonimo [1954].

(14) 47% de mujeres rurales que han experimentado alguna vez violencia sexual perpetrado por una pareja intima, frente a 69% que sufrieron violencia fisica no-sexual. Ver Guezmes, Palomino y Ramos (2002) y OMS (2005).

(15) Entrevista a Nelly Mejia, DEPROMUNA, San Miguel, La Mar, Ayacucho, 10/04/2006.

(16) <<No es solo mi problema, es de todo mi pueblo>>. Mujeres victimas de violacion sexual durante el conflicto armado interno. El caso de la comunidad de Llusita. Video, COMISEDH, Ayacucho, 2003.

(17) Date rape en ingles.

(18) Ver Hastings (2002) sobre refugiados guatemaltecas en los EEUU, y Ross (2003) sobre la Comision de la Verdad Sudafricana.

(19) Por ejemplo, Cohn (1992), Zalewski y Parpart (Eds.) (2008), Enloe (1983).
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Author:Boesten, Jelke
Publication:Debates en Sociologia
Date:Jan 1, 2010
Words:12621
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