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Anacronismo y legitimidad de la nocion de intelectual premoderno.

Elisabeth Levy: "La funcion de los intelectuales, es la transmision." Humberto Eco: "Si, pero es la transmision de lo que los otros no dicen."

Cultura y dependencias. TV5, Montreal, 14 de julio de 2002

En la nocion de intelectual(es) (1) tomada sustantivamente, se encuentra la idea oscura de alguna luz recibida, capaz de revelar a todos un sentido ya presente pero que permanecio implicito, desapercibido o indesignable. Se reconoce el intelectual en que muestra a una intelligentsia obstaculos a la verdad o a la justicia: una contradiccion perezosa, un fundamento oculto, una evidencia que amenaza la comodidad de la ideas consensuales. Entonces se podria seguir a Michel Winock cuando ofrece como paradigma la definicion de Jean-Paul Sartre:

"Originalmente, entonces, el conjunto de los intelectuales aparece como una diversidad de hombres que han adquirido alguna notoriedad por trabajos que demuestran inteligencia (ciencia exacta, ciencia aplicada, medicina, literatura, etc.) y que abusan de esta notoriedad para salir de sus campos y criticar la sociedad y los poderes establecidos en nombre de una concepcion global y dogmatica (vaga o precisa, moralista o marxista) del hombre." (2)

Igualmente hay que ver tambien que la palabra del intelectual no es solamente negativa. En su funcion profetica, enuncia/anuncia el potencial de novedad, de subversion, de proyeccion inherente a hipotesis e instrumentos ineditos: universo infinito, armas atomicas, television, o incluso en el pasado, imprenta, calculo sobre cuadro de doble entrada, modelo heliocentrico, perspectiva pictorica geometrica, etc. El lugar donde se opera esta interpelacion, es el tejido complejo de la cultura, en el encuentro de las ideas teoricas y de los valores, de la doctrina y de la virtus, de la scientia y de la sapientia.

Segun si se define el intelectual como separacion diferencial con el trabajador manual, con el copartidario politico, con el artista, con el erudito experto, con el sabio formado en las ciencias naturales, con el tecnico, finalmente, se obtienen areas semanticas de geometria variable, la primera acepcion engloba las siguientes, en un espacio confuso. ?Se trata de nuevo aqui, de las variantes de un mismo nucleo substancial? O encontramos, mas bien aqui, un uso accidental de una misma palabra para designar figuras debilmente analogas? Una mirada hacia el corte del area semantica anglosajona correspondiente muestra que el termino de intellectual(s) ocupa un espacio que no coincide exactamente con la palabra francesa. En efecto, entre arts scholar, academic,thinker, natural scientist, learned mind, publicist, activist,practitioner, empirical, el termino de intellectual(s) conserva aun hoy un matiz de galicismo util para hablar de los "filosofos" del siglo XVIII frances y de aquellos que se consideran sus herederos hasta hoy. (3)

Pero siempre conlleva algo de sesgo peyorativo ironico que, en una cultura centrada en lo empirico, ridiculiza el caracter especulativo (por tanto arbitrario) del mundo de los intellectuals: en suma, aquellos que estan tocados por el mismo descredito que los metafisicos. ?Se puede mostrar que las dos ideas coinciden suficientemente para tener globalmente un referente sincronico comun en el siglo que nos precede? Evidentemente, en los dos contextos, la figura del intelectual conserva una dimension paradojica: aparece ya como el guardian fiel del patrimonio simbolico comun, ya como el creador de utopias singulares que conciernen al destino colectivo. Pero, erudito altivo o visionario racionalista, es siempre a quien se reconoce como habilitado para decir: "El rey esta desnudo". Busca nombrar y cristalizar apuestas tanto cientificas como publicas sin dejarse encerrar en lo ya pensado y en lo ya dicho. Una autonomia intelectual minima lo define: asume ante el saber y la cultura una postura de heredero interrogante. El intelectual es el que cambia mas las preguntas que las respuestas. En efecto, su relacion con el saber no podria ser una replicacion/transmision identica. Puesto que, a semejanza de la relacion de un locutor con su lengua materna, en virtud misma de una cierta concepcion divisoria del saber tan antigua como Socrates (y cuyos vestigios sobreviven aun hoy), el intelectual moderno mas servil no puede dejar de modificar y de transformar la herencia que transmite. Eso puede operarse casi a sus espaldas o, al contrario, segun un proyecto eminentemente personal de apropiacion critica: el abanico de las posiciones esta ampliamente abierto. ?Participan de la misma actividad "reveladora" el intelectual enciclopedista y el pensador critico? Algunos historiadores y sociologos lo piensan y es en ellos donde la nocion de intelectual tiene el mas amplio espectro. Se encuentra alli como comun denominador el hecho de que el intelectual es capaz de confrontar su saber con la coyuntura del presente para medir su pertinencia. En su papel de intelectual, quiere tratar los saberes y las artes como postor o no de las respuestas a las crisis de su tiempo.

El presente estudio quiere ante todo trazar de nuevo la historia y el area semantica de esta palabra intellectuel(s) que no tiene sino un siglo. Se trata enseguida de clasificar los trazos que han caracterizado al intelectual contemporaneo. ?Cuales son las condiciones de posibilidad de esta postura socio-cultural del individuo y de los grupos, condiciones ampliamente erosionadas por el reino univoco del neo-liberalismo desde 1980? La relacion con la autoridad moral del intelectual estara en el centro de nuestro proposito: ?de donde viene esta autoridad especifica que el intelectual reivindica/toma/ recibe/ejerce en su papel publico? ?Sobre quien se ejerce?

Desde el ensayo ampliamente celebrado de Jacques Le Goff sobre los intelectuales en la Edad Media, (4) aparecido hace cuarenta y cinco anos y reeditado en 1985 con un nuevo prefacio que confirma la pertinencia del titulo, la proyeccion retrospectiva del termino de intelectual se ensancho y legitimo en las practicas sapientes. Se lo encuentra liberalmente aplicado a los humanistas de los siglos XV y XVI asi como a los "politicos" de la segunda mitad del siglo XVI frances. (5) Sostendremos que la autoridad moral y civica constituye de nuevo aqui el rasgo que marca al intelectual renacentista. Finalmente, indicaremos que en el principio de esta autoridad, hay un postulado propio de la Europa occidental: la divisibilidad del poder entre la auctoritas del intelectual y la potestas del principe.

La palabra

En frances, el sustantivo intellectuel(s) (6) aparece en un momento crucial del siglo XX, en las controversias del Caso Dreyfus que ocuparon en Francia la prensa de opinion entre 1894 y 1906. (7) Georges Clemenceau, rapidamente comprometido en la defensa de Dreyfus, era entonces director del periodico L'aurore (La Aurora) que habia acogido el famoso manifiesto de Emile Zola "Yo acuso ... " en sus paginas del 13 de enero de 1898. Entre aquellos que llamaban todavia dreyfusistas, se distinguian, por una parte, los profesionales de las tribunas publicas --diputados y periodistas, principalmente-- y, por otra parte, individuos sin lazos precisos con los partidos politicos pero que habian adquirido un renombre personal cada uno en un campo de la vida del espiritu --escritores, artistas y universitarios-, que venian a tomar la palabra y se "metian en lo que no les incumbia". (8)

Como otros en esta fecha, Clemenceau pone en la palabra intellectuel(s) un fuerte coeficiente peyorativo: primero, deficit de capacidad politica; segundo, perdida de autoridad. El intelectual se improvisa, juzga y da una opinion no solicitada, aparentemente arbitraria. Ahora bien, el impacto del "Yo acuso ... " despierta a todos los medios instruidos de Francia y de Navarre. Dos dias mas tarde, treinta universitarios, medicos, gentes de letras, abogados y estudiantes firman una peticion (pronto seguida de muchas otras) para exigir la revision del proceso de Dreyfus (9) y la absolucion de Esterhazy. Estas gentes influyentes pero discordantes se agrupan puntualmente para trascender lo que se muestra como chanchullo de politicos y corrupcion de magistrados. Intervienen en la plaza publica para condenar la primacia absoluta de la razon de Estado. Su "virginidad politica" es invocada y percibida por la opinion publica como un argumento mas a su favor, agregandose a los valores universales de justicia, de dignidad y de libertad (10) que invocan recordando la Declaracion universal de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789 y singularmente, los derechos naturales e imprescindibles que ella garantiza.

En su detallado cuadro historico, Michel Winock muestra una polarizacion totalmente consciente. Por un lado, se afirma la figura del intelectual investido de una noble mision y que defiende la moralidad publica: tiende a operar como una "funcion sacerdotal" republicana. A medida que se afirma la secularizacion del Estado y de la cultura, el intelectual tiende a convertirse en una figura cada vez mas sagrada. Por el otro lado, esta auto-institucion de los intelectuales en defensores de la verdad exaspera a los conservadores que denuncian la impostura y la manipulacion, (11) entre ellos Ferdinand Brumetiere, director de la Revue des deux mondes:

"Y esta peticion que se hace circular entre los Intelectuales, el solo hecho de que se haya creado recientemente esta palabra de Intelectuales para designar, como una especie de casta nobiliaria, a las personas que viven en los laboratorios y las bibliotecas, este solo hecho denuncia uno de los defectos mas ridiculos de nuestra epoca, me refiero a la pretension de elevar a los escritores, los sabios, los profesores, los filologos, al rango de superhombres." (12)

Escarnio, entonces, que desaparece veinte anos mas tarde, despues del tratado de Versalles. La percepcion que se tiene del intelectual se convierte entonces en aquella de un espiritu serio y cultivado que, ademas de su labor profesional, se consagra al servicio de toda la sociedad de una manera desinteresada, es decir, no partidista. (13) Puesto que esta conminacion a guardar distancias entre las facciones y los partidos se supone que debe garantizar la objetividad. Marca la dimension profetica de la palabra, reconocida como superior en los discursos instrumentales. Pero siempre la definicion de esta palabra reciente distingue la vertiente de los saberes y la vertiente de los valores. Todo sabio no es necesariamente un intelectual: la competencia sapiente no es la competencia ciudadana. (14) Sin embargo, el que pretende ejercer el liderazgo en moral publica, que es el propio intelectual, asi fuese en una optica maquiavelica o hobbesiana, es el que debe ser reconocido primero como eminencia en un campo de la cultura sapiente considerada en la perspectiva de las artes liberales (y no como una especializacion tecnica.) Sale de alli una primera autoridad profesional que le basta en las circunstancias ordinarias de la vida. Son las crisis que lo llaman a tomar la palabra en el foro ciudadano, con los riesgos que ello conlleva: riesgos de equivocarse, riesgos de perder amigos, en fin riesgo de sufrir la represion de los poderes. Puesto que todo enfoque del intelectual resalta divisiones: de argumento, de doctrinas, de alineamientos. Entonces, en el momento crucial del siglo XX, en una crisis mayor donde se han visto extraviarse y envilecerse las elites del ejercito y de los partidos, el intelectual es puesto en escena, recibio su nombre y su empleo en el escenario de la dramaturgia socio-cultural que recoge el siglo XX en un todo narrativo.

Hay que notar que Winock (como la mayoria de los ensayistas franceses) sigue a Sartre en otro uso y sin explicarselo: ni su retrato-tipo, ni su estudio cronologico detallado otorgan un puesto especifico a las mujeres. Es que, en el espacio europeo, el intelectual es el que interviene prioritariamente en la arena politica (en el sentido de preocupacion de lo politico.) Ahora bien, salvo raras excepciones, las mujeres preocupadas por la suerte politica y civica de las sociedades no habian podido adquirir esta competencia teorica certificada por las instituciones que estan en la base de la autoridad del intelectual y que permite su reconocimiento publico. Parecieron estar mayoritariamente comprometidas con la literatura (como vector de accion) o, despues de 1945, a la edicion universitaria que explica y comenta la vida politica. Sobre todo antes de que obtuvieran el derecho al voto, las mujeres debieron contar con su influencia personal pero indirecta o incluso con el antiguo poder de poseer un salon ... (15)

La cosa

Esta palabra intelectual(es) que no tiene sino cien anos, ?debe ser confinada rigurosamente a la caracterizacion del siglo XX? Si se transfiere esta designacion hacia el pasado por reconocer alli intelectuales anticipadamente, ?se cae en un anacronismo vulgar que aumenta aun mas la confusion de los generos? (16) ?Se peca por proyeccion historicista? Tal vez. Sin embargo, si se le quiere ubicar antes del siglo XX, y sobre todo antes del siglo XVII, desde el punto de vista metodologico, hay que asegurarse que se sabe exactamente lo que se transfiere y lo que se quiere desatascar en esta operacion retrospectiva. Por principio, hay que esperar que, en formaciones sociales diferentes, las tareas del pensamiento, tanto como su reparticion, sean igualmente diferentes, el espectro de las funciones da un lugar variable a aquellos que cogitant, laborant, orant, etc. La regla historica hace ver que cuanto mas se retrocede hacia la epoca carolingia y cuanto mas precisa se revela la base del compromiso de los letrados, su funcion social es fluctuante.

Partamos de la figura del intelectual contemporaneo y de sus condiciones de posibilidad. Aqui, entonces, se postula una relacion liberal al saber que humaniza y engrandece al hombre, afina su conciencia comunitaria, lo prepara para las responsabilidades civicas, para los deberes (para los officiis del tratado de Ciceron). Sin duda se pueden ver ahi los vestigios de la concepcion platonica de las relaciones entre lo verdadero y el bien donde el saber de las verdades necesarias salva al hombre de la contingencia insignificante. El intelectual frances presenta las condiciones de la virtud porque se inscribe en el mundo teorico y no practico, en el universo del otium y no en el de negotium. Se dice comprometido, en verdad, pero en nombre de principios superiores, directamente opuestos a las pasiones politicas o mercantiles, tales como la justicia en si, el Hombre de todas partes y de todo tiempo, etc. (17)

La figura del intelectual contemporaneo es la de una especie de oraculo con luces privilegiadas que se arroga un magisterio moral a veces altivo y elitista, a veces mas populista e ironico. Pero el intelectual no puede dar pie a las acusaciones de demagogia sin perder su estatus puesto que una gran parte de su credito depende de su integridad y de su preocupacion por el bien comun por el cual se le considera animado. Por una parte, tomando la palabra sin mandato explicito, el intelectual manifiesta la creencia democratica segun la cual todo lo que esta en juego de una sociedad concierne a todos los ciudadanos que, entonces, no tienen que justificar con que derecho expresan una opinion. Retengamos este axioma: es necesario que haya un espacio de debate publico (aunque limitado, incluso modificado por la censura) para que una sociedad genere intelectuales. Pero, por otra parte, este mismo intelectual debe ser considerado, para ejercer su funcion, como el pensador providencial: el que desencadena una identificacion colectiva sin recurso a la coercion, aquel cuya influencia da/retira autoridad y legitimidad (a falta de legalidad) a tal pregunta, a tal tesis, a tal aspiracion colectiva. El intelectual pone su peso en la balanza, exhorta, denuncia, amonesta. Valida y acredita una vision del mundo: siempre hay, a traves del analisis, una dimension ideologica en su discurso y es precisamente en ello que se distingue del sabio y del tecnico. Todo intelectual es un pensador "comprometido" aunque en distintos grados segun la epoca y segun el individuo. Desde luego, entre Raymond Aron y Jean-Paul Sartre, la diferencia de caracteres cambiaba el estilo de intervencion publica. Pero, en las sociedades en que vivimos hoy y que no reconocen sino las fuerzas tecnologicas y economicas, los discursos cambiaron. Los representantes de las empresas multinacionales y de los corros de bolsas, expresandose profesionalmente, no pueden jugar el papel de los intelectuales, lo que muestra claramente la componente etico-civica de la nocion moderna de intelectual. En efecto hay que convenir colectivamente que la pura eficacia no es jamas la ultima palabra de la cultura, en pocas palabras, que Socrates tiene razon contra los sofistas (tales como Platon los presento.) Entonces es necesario suponer un medio "letrado" de donde emane el intelectual, al cual se dirige y que toma como testigo de la verdad: no hay intelectual sin opinion publica minima, asi fuese clandestina.

Para proseguir en la logica tipologica, podemos senalar las lineas principales:

--El intelectual no es el producto de una institucion ni de un aparato que ofreceria alguna proteccion. Fragil y vulnerable, avanza solo y habla en primera persona, alegando el derecho y el deber de disidencia. En apariencia disfuncional, llama de alguna manera la acusacion de anarquismo o de sedicion que con frecuencia pago caro. Como no recibe su autoridad del poder politico, debe encontrarla afuera, en un pasado originario y fundador del sentido, sea en el mismo, en su enfoque de reflexion critica totalmente intima y personal. Esta subjetividad privada no puede verse investida de autoridad civica a menos que no trascienda lo arbitrario individual y la idiosincrasia. Por definicion, el intelectual interviene de manera individualista para defender cosas universalizables en juego. Para ello le es necesario una base epistemologica y etica de sujeto libre en su pensamiento asi como en su sentimiento moral.

--Ahora bien, antes de Descartes y Kant, no existe teoria articulada capaz de fundar en razon la universalidad de las posiciones de un individuo. Por universalidad se entiende aqui el hecho de que el intelectual se ancla en una racionalidad publica, impersonal y abstracta donde la voz del principe (o la del papa) no vale mas que la logica de su argumentacion. Ante los juegos politicos, en efecto, el intelectual cambia el registro de formulacion de las peguntas y de las respuestas: en una temporalidad mas amplia, llevando una discusion sobre las definiciones, los fundamentos y las finalidades de la vida en sociedad, devolviendo sus derechos a una argumentacion teorica clara y tajante, el intelectual no puede dejar de resaltar las contradicciones durmientes y de desestabilizar el credito de los gobernantes. Esta auctoritas que ejerce, no reivindica el merito, ni el provecho para si mismo. El intelectual, contrariamente al sabio, juega un papel esencialmente relacional. En efecto, la autoridad normativa del sujeto racional se debe a su imagen de juicio inquietante para todo poder: cristaliza los malestares y las objeciones en una opinion publica que se convierte, entonces, en un actor politico potencialmente peligroso. La universalidad de la razon invocada permite la identificacion de la elite informada con las tesis de los intelectuales criticos. Se ve entonces que el intelectual, en apariencia profeta desarmado y distante de los intereses politicos inmediatos, goza aun asi de un contra-poder significativo. Se descubre una noble vocacion para enmendar la republica en nombre de una etica publica superior y de un saber distanciado. Ahora bien, el saber mas abstracto sigue siendo una especie de poder, en este caso, un poder "limpio", que uno quiere creer transparente, compartido y benefico. Como Maquiavelo lo demuestra muchisimas veces, es a menudo necesario que este poder permanezca oculto. Se deduce que, en el ejercicio de su deber de reprimenda, el intelectual occidental se ve atribuir por la opinion publica moderna una especie de potencia tribunicia asi como la inviolabilidad que implica. (18) El contra poder que ejerce se revela a la larga necesario para la salud y para la supervivencia de la cultura misma. Se lo acepta entonces (o se lo tolera) porque se le reconoce la funcion de guardian del honor publico. Es por ello que parecio legitimo pedir cuentas a los intelectuales de sus responsabilidades ante las desviaciones fascistas y estalinistas del siglo XX. El poder que reprime y censura a los intelectuales se desacredita y se vuelve sospechoso de abuso. Esta conviccion de la legitimidad esencial del papel del intelectual ?aparecio con la modernidad tardia? En todo caso, no se la encuentra por fuera de Occidente.

En resumen, esta figura que es el intelectual occidental moderno no es posible sino bajo esta doble condicion: 1. Que tome la postura de lo justo, invistiendo asi un "sitio" preexistente a su discurso; invoca abruptamente una autoridad no recusable porque, en la interseccion de lo racional y de lo razonable, representa mas que el mismo defendiendo una herencia de valores comunes, y 2. Que este "sitio" virtual vaya a la par con una concepcion porosa del poder politico (que no se practica en las sociedades tradicionales arcaicas ni en Oriente). Una especie de analogo al teorema de la incompletud de Godel, por donde, desde el proceso de Socrates, camina la idea de que el poder no puede dar razon de el mismo en la inmanencia. Encontramos una conviccion reconocida y discutida desde el Defensor Pacis [1324] de Marsilo de Padua segun la cual el poder es intrinsecamente divisible. La racionalidad politica no puede pretender jamas coincidir con la totalidad de la razon. Hay un exterioridad del poder y el intelectual se mantiene en esta exterioridad dialectica irreductible. (19) Prohibir, aterrorizar, eliminar a los intelectuales es como practicar una negacion de lo real y de la conciencia civica. Ahora bien, en el principe, esta negacion puede revelarse suicida en la historia. Hay que pensar y actuar en la dualidad puesto que, por una parte, nadie puede gobernar unicamente bajo las luces de la razon, pues el ejercicio efectivo del poder exige la sombra, la aproximacion y lo equivoco, pero, por otra parte, nadie puede pensar en el bien comun encerrandose en la sola esfera politica. El intelectual es, entonces, necesariamente un pensador sustancial y critico que conoce el peligro, la fuerza y los limites de su propia autonomia.

Desde el punto de vista que nos interesa aqui, el de las condiciones de posibilidad y de emergencia del intelectual, hay que constatar una doble division. Ante todo, entre la Europa oriental (en dos palabras: la cuenca griega del Mediterraneo antiguo que sobrevivio a las invasiones barbaras y paso a la ortodoxia religiosa por el Cisma de Oriente de 1054) y la Europa occidental. Luego entre el mundo antiguo (incluida su integracion del cristianismo) y esta misma Europa occidental iletrada y cristiana del siglo IX donde Carlomagno hizo triunfar a los violentos francos sobre los violentos sajones. Ni en el este, ni en el pasado antiguo, se constata esta definicion de una potestas intrinsecamente dual que no puede pensar en regularse ella misma desde el interior. La vida intelectual (ni tampoco la esfera religiosa) es pensada alli como heterogenea, como posible de oponer a la logica politica.

Se podria decir, para permanecer en la tipologia, que la pareja Alcuin d'York/Carlomagno ilustra el momento fundador de esta nueva figura en que se convertira el intelectual. Estos intercambios sobrevienen entre 781 y 804. Carlomagno es solicitante: es el quien ruega a Alcuin agregar el peso del saber al de las armas. Entonces, si Alcuin goza de una auctoritas reconocida, la va a usar para construir un mundo simbolico que opera como una fuente de legitimacion autonoma y condicional, de la cual el intelectual es juez. En su De arte rhetorica dialogus, (20) Alcuin se dirige en latin, en nombre del saber universal, al emperador iletrado y le habla en discurso directo, ensenandole el verdadero discurso sobre las virtudes (que resume de la tradicion aristotelica): si y solo si el emperador habla de Cesar y de Agustin, segun la necesidad, pero en una estructura nueva. Como se le ve de nuevo en el prefacio De fide Sanctae Trinitatis, (21) Alcuin actua por propia iniciativa: selecciona, orienta, delimita la tradicion agustiniana instrumentalizandola para reinterpretarla. Practica una hermeneutica que persigue fines en el orden de la verdad teorica, luego interroga esas doctrinas para dar sentido a un presente inedito y urgente. Se trata de pasar de un mundo confuso a un mundo definido (22) apropiandose el discurso teorico. En ningun momento Alcuin se deja someter o esclavizar del poder politico de Carlomagno. El ve que para salir del ciclo ataque violento/respuesta armada, el emperador necesita no de el personalmente sino de un "intelectual". Se trata de comprender que ahora hay que concentrar a los Sajones en una aventura comun de civilizacion. Carlomagno encuentra su poder efectivo en la paz. Pero debe primero inclinarse ante el prestigio del libro y de la herencia racional pagana que transmite. Que esta dualidad no fue tematizada en el siglo IX, es una evidencia. Pero se puede constatar como opera en la cultura.

El intelectual en las lecturas del Renacimiento

Puesto que toda definicion es convencional mas que referencial, se puede muy bien decidir cerrar la del intelectual en el espacio temporal donde el termino fue empleado en su plena acepcion, o sea 1899-1980 aproximadamente. Se tendria entonces el "modelo fuerte": el intelectual comprometido del siglo XX, responsable de la cultura ante el juicio de la historia. (23) Y en ese caso, toda nocion de intelectual premoderno o incluso precontemporaneo seria anacronica y constituiria una category mistake. Posicion extrema que no refleja la practica historiografica.

Consideremos el caso del Renacimiento europeo con sus dos vertientes distintas, italiana y neerlandesa en los siglos XIV y XV extendiendose luego a la Europa del norte en el siglo XVI. ?Que uso de la nocion de intelectual(es)/ intellectual(s) se hace en los trabajos de historia de las ideas, de historia social y politica (24) asi como de historia del arte? Consideremos, a titulo indicativo, una lista de dieciocho obras introductorias sobre el Renacimiento (cisalpino y transalpino) que hayan hecho o hagan autoridad entre 1873 y 2000. (25) Ante todo hay que registrar el hecho bien conocido que el horizonte analitico se encontraba, entonces, obstaculizado por los dos paradigmas heroicos y romanticos que instituyeron el Renacimiento en periodo distinto en la periodizacion historica: por una parte, Renacimiento y Reforma (26) (1855) de Jules Michelet que incluye el siglo XVI en Europa del norte y por otro parte, La civilizacion del Renacimiento en Italia (1860) de Jacob Burckhardt. Aunque anteriores a la creacion de la palabra, las figuras del revolucionario y del uomo universale hiper-individualistas cabalgan, ciertamente, sobre el area semantica del intelectual contemporaneo, tal como es delimitado en el presente estudio. Sin embargo, la proyeccion subjetiva y las connotaciones liricas que los sostienen causaron obstaculos epistemologicos a las empresas de historia cientifica subsecuentes.

Es por eso que, de Pierre Mesnard (1936) a Paul Oskar Kristeller (1961), lo que esta en juego es el devolver al espiritu renacentista sus justas proporciones. Mas bien minimalista y estricto en su ensayo-manifiesto Renaissance Thought que retoma y completa las Martin Classical Lectures de 1954, Kristeller se dedica a mostrar que los humanistas italianos como los del norte no son "verdaderos" filosofos, ni grandes teoricos, que hay que verlos como pequenos maestros, (27) retoricos y filologos aferrados a la letra de los textos, al estilo mas bien que a la sustancia intelectual, sin doctrina clara o sistematica que les sea propia. Kristeller no emplea el termino intelectuales para designar estos pensadores de los cuales muestra todos los limites justamente intelectuales. Es entonces mas que una cuestion de palabras. Si se le sigue sobre este terreno, el estatuto profesional de los humanistas (profesores de colegio o preceptores, archivistas, secretarios de chancilleria, etc.), los excluye del libre pensamiento de los intelectuales, puesto que la tradicion retorica de la cual se reclaman se funda sobre la universalidad del lenguaje, mientras que la tradicion filosofica se funda sobre la universalidad del pensamiento. (28) Realidad contra signo, ser contra apariencia. El filosofo Kristeller parece reiterar la eleccion de Jean Pic de la Mirandole contra Ermolao Barbaro en la controversia De genere dicendi philosophorum de abril-junio de 1485. (29) ?No equivale esto a rechazar globalmente la perspectiva mas original de todo el Renacimiento?

Viendolo de cerca, los historiadores de la cultura respondieron, en la mayor parte, a las calificaciones de Kristeller (desarrolladas en sus otros trabajos) durante dos decenios e incluso mas, como habian respondido al ensayo de Le Goff. Y puesto que parece imposible rendir a los humanistas algun credito intelectual serio sin obstaculos, se observa que muchos comienzan por rendir homenaje a Kristeller antes de minar sus miras con una estrategia tan oblicua como las de los renacentistas mismos. Es lo que hacen, entre otros, Eugenio Garin (1990) (30) y el duo Copenhaver/Schmitt (1992) (31) que usan deliberadamente la palabra y la realidad del intelectual para comprender el movimiento de los humanistas, de los juristas y de los "politicos" del Renacimiento extendido al siglo XVI, en analisis que fueron retomados por la comunidad sabia.

Esta polarizacion gobierna la distribucion del uso o el rechazo de la palabra intelectual(es) en los textos que recordamos. Para medirlo, la introduccion/ prefacio y el primer capitulo de presentacion de los pensadores del Renacimiento son los que retuvieron su atencion. Se buscaron alli las ocurrencias de intelectual(es)/intellectual(s) como sustantivo. (Ver cuadro anexo). Un primer tercio de nuestros autores hace un uso explicito. En un segundo tercio, el sustantivo esta ausente pero se encuentra el epiteto para calificar el medio, las corrientes, las actitudes, los metodos, los debates. (32) En cuanto al ultimo tercio de los autores, no emplea ni el uno ni el otro. Los "agentes culturales" son designados con diversas etiquetas: escritores, sabios, clase de letrados, pensadores, filosofos, retoricos, filologos, eruditos, literate people, thinkers, scholars, political theorists, oratorial elite, etc.

Anacronismo de esta nocion de intelectual en el Renacimiento

Tratandose de comparar la figura del intelectual del siglo XX que ya tratamos como tipo y la del sabio critico renacentista, los contrastes son evidentes. No se puede dejar de tomar nota de la precariedad del estatuto de "pensador civico" entre el fin de la Edad Media y la primera modernidad que se inaugura con el cardenal de Richelieu, Galileo, Descartes y Hobbes, en el tercer decenio del siglo XVII. En efecto, los marcos juridicos, capaces de proteger la disidencia contra lo arbitrario del principe o el de los cuerpos constituidos, (33) no existen. El sabio no goza de una libertad de expresion reconocida; no se encuentra una doctrina explicita de la inviolabilidad de su persona.

Todo lo contrario, la organizacion de la censura y de la represion fisica se fija a partir de 1480. La Iglesia y los Estados controlan el derecho de imprimir y el primer Index des livres interdits (Indice de los libros prohibidos) romano es promulgado en 1559, dentro de las sesiones del Concilio de Trento.

No solamente, como bien se sabe, los Estados no fundan su legitimidad politica sobre una teoria democratica sino que los sabios (universitarios o independientes) no pretenden hablar tampoco en nombre del pueblo cuando debaten publicamente la suerte de la cultura. Por otra parte, se ve que ellos no se dirigen en absoluto al pueblo puesto que la mayor parte se expresa en neo-latin y que escriben en sociedades donde la alfabetizacion varia entre el 10 y el 20%. No se trata de iluminar al pueblo sobre su suerte. Los sabios se hablan entre ellos, o se dirigen al principe, o incluso toman como testigo la clase dirigente (34) y buscan apoyo entre los espiritus ilustrados de la nueva cultura a escala europea. No se ve alli, entonces, lealtad definida que uniera este discurso intelectual a un cuerpo nacional (todas las clases reunidas) puesto que la nacion moderna todavia no existe. Ciertamente, Erasmo se siente mas cerca del aleman Reuchlin, del ingles Thomas More y del frances Guillaume Bude cuando se trata de buscar el establecimiento de colegios trilingues o de denunciar los abusos de los teologos; no se preocupa casi nada por la suerte de los Batavios (originarios de los Paises Bajos) de los cuales, despues de su regreso de Italia, dice no hablar ya su lengua que, no obstante, es su lengua "materna". A menudo sin diploma, sin empleo fijo, el pensador escritor u orador no tiene para el sino su carisma que es la virto. L'auctoritas que se le concede no esta codificada, no mas que esta correlacion que es el derecho de autor. Sera necesario esperar el cogito cartesiano para fundar en razon el sujeto libre y legislador de lo verdadero absoluto.

En un mundo donde la funcion de pensamiento teorico no esta investida de autoridad primera e indudable, donde el sujeto del principe no es percibido como un ciudadano dotado de libertad natural, ?como construir una analogia valida con la nocion de intelectual propia del siglo XX? Su papel esencialmente mediador se inscribe entre dos polos aparentemente demasiado diferentes. En efecto, el intelectual de cuello enrollado o de camisa abierta que trabaja en las pantallas de television hasta que eso se convierta en su competencia primera (el mismo del cual se burla Chomsky) no existe en el Renacimiento, como uno se lo figura.

Lo que falta hasta los alrededores de 1550, es una opinion publica capaz de arbitrar las discusiones y de frenar los abusos de los poderes vigentes. Se encuentran con anterioridad embriones regionales en los jardines florentinos de los Rucellai, en la corte de los papas, en los secretos del Concilio de Trento, en fin en algunos parlamentos de Francia. Lo que falta aun, son las nociones juridicas encarnadas en leyes. Hasta los Six livres de la Republique [1576] (Seis libros de la Republica) de Jean Bodin, no se tiene un concepto operatorio de la soberania politica; la reflexion del pensador critico no puede invocar su propia soberania tampoco. Esta reflexion debe, entonces, buscar el mejor argumento de autoridad para validar su causa: heteronomia radical que la majestad antigua del paradigma greco-romano debe asegurar y enmascarar. Al final del Renacimiento y hasta Grotius, falta todavia una definicion de la ciudadania que el intelectual necesitaria concretar para anclar su discurso en el bien comun terrestre. La libertad del intelectual, su capacidad de agrupamiento en un medio critico actuante, supone el fundamento de las relaciones formales entre los ciudadanos y el Estado, las cuales no son formuladas sino en los siglos XVII y XVIII.

En consecuencia, los discursos criticos que tienen por objetivo enmendar la vida civica suscitan colera, prohibiciones, represion, violencia. Por haber querido discutir publicamente, en 1487, novecientas tesis de filosofia y de teologia pagana y cristianas de merito, Jean Pic de la Mirandole es censurado y debe exilarse voluntariamente en Francia. Despues de la caida de Soderini en Florencia, el secretario Niccolo Machiavel es detenido y torturado, luego exilado de la ciudad en 1513. (35) Despues de 1520, Desire Erasme teme ser detenido en la ciudad ortodoxa de Lovaina despues de la primera condena y excomunion de Lutero. Juzga mas prudente irse a instalar en Bale, cerca de su editor Froben. Cuando el peligro surge, el pensador critico ve su propia desnudez. Busca generalmente una alianza con un poder. Enrique VIII no aprecia la amonestacion de Thomas More y lo hace decapitar en 1535. Etienne Dolet, que ejerce el subversivo oficio de librero, es ahorcado en 1546. El papa de Genova, Jean Calvin, tiene sus propias hogueras donde, en 1553, muere el antitrinitario Michel Servet. Pierre de La Ramee es el primer profesor al que se le prohibe, por una carta real, ensenar y publicar de 1543 a 1547. (36) La potestas del principe parece verse como ilimitada. Robert Estienne se exilia por si mismo hacia Genova por temor a la represion. Giordano Bruno es quemado por sus ideas subversivas al final del Renacimiento, en 1600. Estos no son fantasmas pero si muy bien reacciones autoritarias que van amplificandose: se cuentan muchas mas condenas de ideas en el siglo XVI que en el siglo XV, y mas aun en el XVII que en el XVI, considerando el peso del espiritu jerarquico tridentino. La afirmacion de la divisibilidad de principio del poder no es lineal en la duracion.

El espacio critico donde los pensadores criticos vienen a decir sus inquietudes sobre la suerte de la cultura de la cual ellos se sienten responsables no hace aun parte de la representacion comun de la vida publica durante el Renacimiento. No hay normalidad bien identificada, por tanto la pertinencia y el sentido de la intervencion publica deben ser reconstruidos y repetidos en cada toma de la palabra. La respuesta varia segun la inteligencia de las elites. ?Hay que hablar entonces de proto o cripto-intelectuales? No parece que sea apropiado si se considera la amplitud de los cambios con respecto al paradigma feudal precedente, a pesar de lo que piense Le Goff.

Legitimidad de la nocion de intelectual en el Renacimiento

Tomemos tres influyentes "intelectuales" medievales del siglo XII totalmente contemporaneos: Pedro Abelardo, Bernardo de Clairvaux y Pedro el Venerable. Son ciertamente sabios y respetados. Se les consultan en sus conventos; sostienen discusiones seguidas por una parte del medio monastico sabio. Aun asi, no son intelectuales en el sentido que nombramos aqui puesto que todas sus intervenciones estan subordinadas al primado de lo religioso. No son alumnos sobresalientes en matematicas ni tampoco individualistas. No desarrollaron, a partir de su scientia, alguna sapientia (37) carismatica capaz de alertar a los ciudadanos sobre los problemas de la ciudad terrestre y de desviar las voluntades en una direccion indicada hacia su libertad.

Ciertamente, a partir de la mitad del siglo XIV italiano, los conocimientos universitarios entran en crisis bajo la critica de una primera oleada de espiritus cuyas intervenciones se articulan unas con otras. Estos van a promulgar sucesivamente tres programas de reformas que van a ser puestas en obra fuera de la universidad, en las ciudades y por clerigos o laicos versados en las necesidades de la vida civica: se trata de deshacerse de las formas agotadas y de producir una humanitas tanto urbana como individual. Por lo pronto, las criticas deben descalificar la escogencia y la distribucion de las disciplinas en las universidades dominadas por la metafisica y por logicas regionales sofisticadas. Si estas antiguas "ciencias" ya no parecen capaces de tener un asidero en la realidad, es ante todo porque lo real es, en adelante, sentido y percibido de otra manera. Para eso se requiere una estrategia capaz de garantizar la independencia relativa de la nueva cultura (dominada por la retorica) con respecto a las convenciones sociales, intelectuales y eclesiasticas. Eso exige una conciencia de los hechos, una interrogacion, un compromiso que se declare responsable, una respuesta cultural para promover la salvacion del Occidente: el tema comun de los Antibarbari.

A principios del siglo XV, el segundo programa aparta y ridiculiza la barbarie de la lengua escolastica, vector co-extensivo a todos los conocimientos medievales. He ahi una escogencia muy habil para contaminar de un golpe toda la intelectualidad precedente. No solamente los criticos humanistas quieren remplazar ese latin tecnico por un neo-latin ciceroniano purgado de todo neologismo, sino que tambien quieren instituciones que formen los estudiantes en griego y en hebreo igualmente. Formas nuevas historicamente autentificadas. Un abarcamiento muy diferente del ser metafisico, es decir, el lenguaje da asidero a una antropologia nueva: el lenguaje constrine el pensamiento y el alumno a la cultura autentica.

El tercer programa de reformas viene a llenar estas nuevas formas con doctrinas antiguas paganas restauradas o encontradas en una busqueda de fuentes totalmente orientada hacia las disciplinas que se juzgan capaces de responder a las urgencias del presente: la retorica, la historia, la poetica, la etica publica, la politica y la estetica. Por lo que concierne al Renacimiento italiano, de Petrarca a Savonarole, el neo-paganismo sacude e invade no solamente la cultura sabia sino tambien las instituciones civiles y la corte pontifical (la de Nicolas V Parentucelli, principalmente.)

Es en el dialogo energico donde se cumple el "cambio de las mentalidades" que demuestra que los lideres entre los humanistas ya son intelectuales. En efecto, si como en ello insisten los historiadores como Mandrou, (38) los intelectuales son siempre el producto de su tiempo y de su mundo, ellos lo trascienden tambien en alguna dimension que les permite modificarlo en momentos decisivos, y el Renacimiento de los humanistas es uno de ellos. Una vieja cultura, es decir, un sistema institucional que agoto sus intuiciones de lo interior y que cae en los manierismos caricaturales (salvo en ciertos lugares aun creadores.) Un espacio se abre para desplazar los valores, los intereses y los conocimientos. Y una vez se debilitan los determinismos socioculturales, aquellos que disolvieron redes de la antigua autoridad, la enganchan al nuevo paradigma que se avejenta apropiandose, de paso, de una parte. En la desorganizacion del intermedio, el desorden entre un orden y el otro, la Republica de las letras hizo contrapeso y se ve que tres de sus mas eminentes consules --Leon Battista Alberti, Leonardo de Vinci y Erasmo de Rotterdam-- son bastardos de nacimiento que se hacen rogar por los principes de tener a bien el jugar un papel en la vida publica. Su ascenso se debe a su virtu, es decir al carisma de una ciencia aliada al talento del orador. Su auctoritas personal hace que se les considere como guias y arbitros. El modelo que impusieron triunfo: alli ganaron un ascendiente y una influencia irreversibles. Despues del exito del erasmismo en la Europa del norte, las guerras de religion exigiran a partir de 1562 para Francia, un abandono de las tesis ecumenicas y de dialogo como soluciones a las violencias crecientes. Una generacion de monarcomacos luego de pragmaticos llamados "politicos" van a hacer en el Estado lo que la Iglesia hizo con las constituciones tridentinas (39): imponer el silencio y la paz por autoridad, tomar el monopolio de la discusion, decretar la ortodoxia, prohibir la critica (40) y censurar los escritos. Es el "filosofo", el intelectual del siglo XVIII frances quien, despues de la muerte de Luis XIV en 1715, restablecera los pensadores criticos del siglo XVI, reconociendoles una funcion de intelectuales (sin tener todavia la palabra a su disposicion, y sin la palabra, es claro que no se piensa precisamente la cosa.) Desde el punto de vista de la auctoritas, seguramente los pensadores criticos del Renacimiento hicieron --muy innegablemente-- oficio de intelectuales, se les otorgue o no el titulo retroactiva.

En conclusion, si uno se extiende para excluir de la definicion de intelectual tanto los simples portadores de saber (41) como los especialistas de un problema cerrado, tratado por el mismo, (42) se tendra razon en pensar que, entre el De ipsius et multorum ignorantia (1367) de Petrarca y la controversia Direk Coornhert/Just Lipse (1582-1590) (43) sobre la libertad de religion, existieron en cada generacion sabios para intervenir en la plaza publica y defender su concepto personal de la verdad y de la libertad de todos contra las autoridades establecidas. (44) Que sus tesis se hayan revelado a veces mas oscuras que las ideas dominantes de su tiempo no les quita ese estatus de intelectuales.

?Se estira demasiado la figura del intelectual del lado de la filosofia considerando a Socrates (el Socrates de Platon) como el origen absoluto y aun imponente de esta posicion, en resumidas cuentas tan sorprendente que nadie haya reconocido primero el sentido de servicio a la colectividad?

"Ironia destructiva y tambien trabajo de definicion para rehacer paso a paso y podria decirse, punto a punto el tejido de la ciudad. Si, trabajo siempre de estremecimiento, de cuestionamiento, de duda, la ironia socratica, la terrible ironia socratica que se sumerge en la incomodidad y el desespero, frente a frente, siempre para desembocar en construir alguna cosa y en elaborar en la probidad y en la claridad mejores razones de vivir." (45)

Se encuentra de nuevo en estas lineas de Paul Ricoeur el caracter relacional del intelectual: ni jefe de la oposicion politica, ni guru inspirado por alguna potencia sobrenatural, el piensa lo verdadero en la temporalidad larga que hace el destino historico de las ciudades, de las republicas y de las naciones y por otra parte, mide el bien comun en una racionalidad amplia que confronta las decisiones corrientes a los principes y a las finalidades de la cultura globalizante. Pero, igualmente, Ricoeur hace valer que el intelectual introduce la diferencia de lo heterogeneo: Socrates no pertenece solamente a la ciudad. Invoca otro orden, que por otra parte, sin ser aun sobrenatural, sirve para medir a Atenas. De alli la inconformidad.

Del platonismo ferviente de las primeras generaciones de humanistas italianos a la admiracion confesa de Montaigne, al final del recorrido, Socrates sirvio de modelo para la invencion del intelectual renacentista.

ANEXO

Ocurrencias de la palabra intelectual/intelectuales tomada substantivamente para designar los pensadores del Renacimiento europeo.
Autores               Fecha      Ocurrencia     Paginas

Pater                 1873       NO
Roeder                1933       NO
Mesnard               1936       NO
Huizinga              1948       NO
Le Goff               1957       SI             pp. I a X
Kristeller            1961       NO
Mandrou               1973       SI             pp. 9-13 pas
Huppert               1977       NO
Skinner               1978       NO
Garrison              1980       NO
Garin, ed.            1990       SI             pp. 13, 198, 210
Copenhaver et al      1992       SI             pp. 24, 31, pas
McConica et al        1993       NO
Nauert                1995       SI             pp. 20, 24, pas
Rebhorn               1995       NO
Jardine               1996       SI             p. 154
Kraye, ed             1996       NO
Lestringant et al     2000       NO


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* Traduccion: Bartelemy Marchi S.

(1) Como en el discurso juridico, el masculino incluye aqui el femenino.

(2) Cf. Jean-Paul Sartre. Plaidoyer pour les intellectuels. Paris, Gallimard, 1972. pag. 13. citado por Michel Winock (1999), pag. 763.

(3) Una prueba interesante es provista por el discurso comprometido de Noam Chomsky en el capitulo III de Understanding Power, (New York, The New Press, 2002): "So if by "intellectual" you mean people who are using their mind, then it's all over the society. If by "intellectual" you mean people who are a special class who are in the business of imposing thoughts, and framing ideas for people in power, and telling everyone what they should believe, and so on, well, yeah, that's different. Those people are called "intellectuals" --but they're really more a kind of secular priesthood, whose task is to uphold the doctrinal truths of the society. And the population should be anti-intellectual in that respect, I think that's a healthy reaction.

In fact, if you compare the United States with France --or with most of Europe, for that matter-- I think one of the healthy things about the United States is precisely this: there's very little respect for Intellectuals as such. And there shouldn't be. What's there to respect? I mean, in France if you're part of the intellectual elite and you cough, there's a front-page story in Le Monde. That's one of the reasons why French intellectual culture is so farcical, it's like Hollywood". Seminario de los dias 15 y 16 de abril de 1989.

(4) Cf. Le Goff (1985). pags. I a X, nuevo "Prefacio": "Me parece, al contrario, que el punto de vista central de ese ensayo desde 1957 no ha dejado de ser confirmado y enriquecido. Se expresa primero por la palabra <<intelectual>> cuyo interes es el de desplazar la atencion de las instituciones hacia los hombres, de las ideas hacia las estructuras sociales, las practicas y las mentalidades (...)., Desde la aparicion de este libro, la ola de estudios sobre <<el intelectual>> o <<los intelectuales>> no es solamente, ni debe ser solamente, una moda. (...) el empleo del termino <<intelectual>> es justificado y util". P. I.

(5) Es el mismo Jacques Le Goff quien estima que los humanistas italianos ya no llenan las condiciones que hacen al intelectual medieval y al intelectual en general: la insercion en la ciudad, la racionalidad abstracta, el contacto con los estudiantes y con la masa (Cf. ibid. Pags. 172 a 188). Asi, el movimiento humanista seria anti-intelectualista.

(6) El diccionario Litre de 1876 no conoce este empleo.

(7) Sea la condena del capitan Alfred Dreyfus por un Consejo de guerra hasta su rehabilitacion.

(8) El diccionario Robert historique de la langue francaise (1992), articulo "intellectuel". Es Charles Peguy quien rehabilita el uso del plural en 1913, para designar una categoria social (ibid). La correlacion de estas dos acepciones, el termino intelligentsia (calcado del ruso), entra en uso en 1901 para designar el conjunto de los intelectuales de una nacion, herederos de un pasado y de una lengua comun. Cf. Le petit Robert, 1968, articulo "intelligentsia". The Compact Oxford English Dictioary (1991): cf. articulo "Intellectual" que senala la primera ocurrencia del plural en Ruskin en 1847.

(9) Que obtienen en septiembre de 1899: el veredicto de culpabilidad se ve confirmado y la lucha ideologica se reinicia.

(10) Cf. Winock (1999). Pags. 28-31. Para un sobrevuelo de las posturas del intelectual en el siglo XX, ver el epilogo "?El fin de los intelectuales?" pags. 755-773.

(11) Maurice Bares denuncia de ellos su jactancia y su arrogancia: "Todos estos aristocratas del pensamiento estan obligados a mostrar que no piensan como la vil masa." Cf. Scenes et Doctrines du nationalisme, Paris, Plon, 1925, t. I. pag. 49, citado por Winock (1999), pag. 31.

(12) Citado en Winock (1999) pags. 29-30.

(13) Es Julien Benda quien se hace el teorico de esta figura en el panfleto La trahison des clercs (La traicion de los clerigos), aparecido en 1927. Sin duda se puede ver alli un arrepentimiento por el desprecio insolente con el cual se habian tratado las voces pacifistas de Jean Jaures o de Romain Rolland, antes de la gran guerra.

(14) "Ciencia sin conciencia ... "

(15) En Winock (1999) que trata sobre los intelectuales franceses del siglo XX, se constata que, en las veintitres paginas del Indice nominum, una sola mujer, Simone de Beauvoir, es objeto de una exposicion narrativa de por lo menos diez paginas (sobre las 773 del texto principal). Francoise Giroud y Maria Antonieta Macciocchi tienen derecho a algunas paginas cada una. Solo otras ocho mujeres merecen mas de cinco llamadas en este texto completamente investigado. Por orden decreciente, son: Annie Kriegel, Elsa Triolet, Nicole Racine-Turlaud, Simone Weil, Edith Thomas, Elisabeth van Rysselberghe, Mme de Loynes et Andree Viollis.

(16) Para poner en jaque las tesis de Burckhardt (1860), Paul Oskar Kristeller nos ponia al tanto, hace cuarenta anos, de las trampas que coloca el empleo de categorias (Renacimiento) y de nociones (Humanismo) que no tenian curso en una epoca de la cual se quiere rendir informe: "This seems to me a bad example of that widespread tendency among historians to impose the terms and labels of our modern time upon the thought of the past." 1961, pag. 8. Emplea, sin embargo, estos terminos asi como "neo-platonismo", todos neologismos del siglo XIX aleman.

(17) El ultimo manifiesto de estos valores metafisicos puede leerse en el cap. I "El relevo de los humanistas" de la obra de Pierre-Henri Simon (1949). El hombre en proceso. Las responsabilidades del intelectual estan alli definidas. Ese mismo Simon jugo su papel de intelectual denunciando desde 1957 la tortura ejercida por el ejercito frances en Argelia en un panfleto: Contra la tortura. En el otro extremo, Paul Nizan ataca a Julien Benda y a Leon Brunschvicg precisamente sobre esta distancia y sobre la ilusion del desplome que ella da. A los 27 anos de edad, en Los perros de guardia [1932], aparecido en Rieder, Nizan denuncia al intelectual burgues que posa en lo contemplativo: "Asi, el Senor Benda se podria dispensar de una cierta hipocresia. Mas retorcido que sus colegas, no niega como ellos que dejo de interesarse en los hombres, sino que ensena que es desertandolos como el los sirve mejor." (1960), pag. 62.

(18) Es asi como Jean Huss (Jan Hus) no fue percibido como un intelectual, a principios del siglo XV: a pesar del salvoconducto emitido por el emperador, es agarrado y quemado durante el Concilio de Constancio en 1415. Un siglo mas tarde, Lutero ya goza de una auctoritas relativa que lo protege, por fuera de la dimension sagrada.

(19) La doctrina del intelectual organico en Antonio Gramsci ya no reconoce esta conviccion.

(20) En Rhetores latini minores, Leipzig, C. Halm, 1863. libro 1.

(21) Hacia 802; cf. Epistola nuncupatoria, PL 101, 11D a 12a.

(22) Cf. Kurt Flasch, Introduction a la philosophie medievale, 1987, pags. 4 a 13.

(23) De los cuales son testigos los procesos reales o ideologicos contra Drieu La Rochelle, Heidegger, o antes de ellos, Mounier.

(24) Incluyendo los estudios tipologicos sobre el hombre del Renacimiento, el hombre protestante, etc.

(25) Esta muestra agrupa diez obras escritas en ingles, cinco en frances y una en aleman, neerlandes e italiano respectivamente. El termino original intelctual se translitera directamente en frances o en ingles sin ocasionar problema para los fines de referencia que son los nuestros aqui. Cf. Intellektuell, Intellectuele groepen, Intellecttuale.

(26) Septimo de los dieciocho volumenes de la gran Historia de Francia publicada entre 1833 y 1867, donde el autor coloca al justiciero buscando en los ideologos premodernos signos anunciadores de la Revolucion Francesa.

(27) Pierce que, para Kristeller (1961), es el filosofo quien cumple con la figura del intelectual serio. Y puesto que los Studia humanitatis del Renacimiento italiano no tienen nada de

sistema filosofico sino que se reducen mas bien a un programa cultural y pedagogico (pag.10), entonces las obras de los humanistas manifiestan el talento de "consumate writers and scholars" y permanecen "amateurish" con respecto a la altura de la tradicion griega (pag. 17).

(28) Cf. Kristeller (1961), pag. 11-12.

(29) Cf. Giovanni Pico della Mirandola (1969), carta a Ermolao Barbaro del 3 de junio de 1485, vol. 1, pp. 351-358; para la traduccion francesa, Olivier Boulnois y Giuseppe Tognon (1993), pags. 255-266.

(30) En su introduccion, abre la categoria de los intelectuales hasta las personas de accion: notarios, retoricos, cancilleres, oradores y secretarios diplomaticos, en fin impresores y editores, tecnico del arte de la guerra y arquitectos (pags. 12-14). Los intelectuales son los agentes que exploran las bibliotecas conventuales, organizan las nuevas academias, abren centros de pedagogia, hacen circular manifiestos a favor de la nueva cultura (pags. 16-17). Y en su capitulo sobre el filosofo renacentista que le abre un sitio al mago, al medico asi como al astrologo, Garin da primero razon a Jacques Le Goff por haber proyectado la nocion de intelectual en la Edad Media (pag. 177); prolonga la pertinencia en el Renacimiento, hasta el encuentro del mismo Le Goff.

(31) Despues de la muerte de Schmitt, Copenhaver (quien termino solo la obra) fue muy cuidadoso en obtener una carta blanca bastante neutra de Kristeller antes de tomar la posicion siguiente: Kristeller tiene razon cuando afirma no haber encontrado grandes

pensadores sistematicos como los filosofos griegos (lease: como la gran tradicion filosofica alemana ...) entre los humanistas del Renacimiento (early Modern); para evaluar correctamente estos ultimos, hay que encontrarlos "on their own terms" (pag.21), es decir, juzgandolos segun la verdad retorica. Forman una elite intelectual (pag.31) que introdujo una profunda renovacion intelectual (pag.4) y desarrollo "a pan-European network of scholars and intellectuals" (pag.154). Henos aqui entonces en lo opuesto de las tesis de Kristeller, pero bajo su patrocinio.

(32) Se trata aqui de nuevo de la presentacion y del primer capitulo de obras de sobrevuelo, de sintesis de tipologia o de introduccion tematica.

(33) La represion ejercida por las Iglesias no esta en nuestro proposito.

(34) La sanior pars que incluye segmentos variables segun las sociedades. Asi en las ciudades italianas, desde el siglo XIV, el comerciante poderoso hace parte de la clase de los letrados y puede adquirir influencia politica, lo que el comerciante frances no puede hacer todavia dos siglos mas tarde.

(35) Como otros, el estima cosa normal que se le quiera destruir y no se queja, dado que es perdedor.

(36) Muere asesinado con ocasion de la masacre de San Bartolome en agosto de 1572. Pero no por su calidad de intelectual.

(37) Esta extrana union no objetiva permanece misteriosa aun en nuestros dias.

(38) Cf. Mandrou (1973), pag. 42.

(39) Que ofrecen el primer modelo de la monarquia absoluta.

(40) Como si la potestas pudiera ocupar todo el espacio.

(41) Como lo fueron la mayoria de los universitarios, sobre todo mas alla de los Alpes.

(42) Como el canonigo Mikolaj Copernic (Copernicus) en el De revolutionibus orbium coelestium de 1543, cuyo autor del prefacio, Rheticus, se muestra mas socialmente clarividente y culturalmente comprometido.

(43) Cf. el Sinodo sobre la libertad de conciencia del primero y el De una religione del segundo, comparandolos con las otras publicaciones.

(44) Incluyendo las instituciones intelectuales mismas.

(45) Cf. Paul Ricoeur, "Interrogation philosophique et engagement", conferencia del 22 de octubre de 1965, en: Pourquoi la philosophie, Montreal, Ed. de Sainte-Marie, 1968. pag. 10.
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Author:Letocha, Daniele
Publication:Praxis Filosofica
Date:Jan 1, 2003
Words:10755
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