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Alberto Valencia Gutierrez, La invencion de la desmemoria: eljuicio politico contra el general Gustavo Rojas Pinilla en el Congreso de Colombia (1958-1959).

Alberto Valencia Gutierrez, La invencion de la desmemoria: eljuicio politico contra el general Gustavo Rojas Pinilla en el Congreso de Colombia (1958-1959) (Cali: Programa Editorial de la Universidad del Valle, 2015), 361 p.

Por: Luis Eduardo Bustamante Coral. Asistente del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Region Pacifico Colombiana (CIER) de la Universidad Autonoma de Occidente (Cali, Colombia). Comunicador Social y Periodista egresado de la Universidad Autonoma de Occidente (Cali, Colombia). Estudiante de la Maestria en Historia de la Universidad del Valle (Cali, Colombia). Correo: lebustamantecoral@gmail.com

Rios de tinta han servido para que muchos autores interesados en el siglo XX colombiano reflexionaran sobre la especificidad del periodo etiquetado desde las ciencias sociales como la epoca de la Violencia. Esto hace que a veces parezca inutil buscar algo nuevo sobre lo dicho o rastrear alguna propuesta inedita que no produzca un efecto deja vu y que, a la vez, sea un aporte academico en estos tiempos en donde el posconflicto apabulla y a los nuevos trabajos relacionados historicamente con este problema se les exige un reto de adecuada imaginacion.

Alberto Valencia Gutierrez, profesor del Departamento de Ciencias Sociales y Economicas de la Universidad del Valle, levanta la mano con su mas reciente libro titulado La invencion de la desmemoria: el juicio politico contra el general Gustavo Rojas Pinilla en el Congreso de Colombia (1958-1959), resultado de su tesis de Doctorado en Sociologia de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de Paris (Francia).

Al usar el acontecimiento de dicho litigio como objeto de su analisis, el profesor Valencia Gutierrez defiende desde las primeras paginas el valor de su contribucion, con la que busca remediar lo que el considera una actitud negligente de la historiografia colombiana con este juicio, al que califica de "farsa sin sentido", "teatralizacion inocua", "perteneciente al reino del sainete y la comedia" (p. 17). El autor se queja de que ni siquiera los trabajos de reconocidos historiadores como James Henderson y David Bushnell abordan este juicio con alguna extension y cataloga a la literatura relacionada, salvo contadas excepciones, de polarizada.

El sociologo Alberto Valencia sostiene que la coalicion del Frente Nacional, en el marco de este juicio, pretendio llevar a cabo un proceso de "invencion de la desmemoria" con respecto a los crimenes de liberales y conservadores en la epoca de la Violencia, incluyendo "amnistia implicita" y "perdon y olvido" frente a sus responsabilidades para dar lugar a un nuevo pacto de concordia bipartidista. Para que esto fuera posible, fue indispensable la "invencion de una representacion que permitiera dar cuenta de la epoca, pero sin hacer referencia a hechos o personajes incomodos que pudiera perturbar la convivencia entre los partidos" (p. 18).

El presidente militar Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) amenazo la tradicion del regimen colombiano cuando quiso emanciparse de su tutela civil y, por ello, fue el elegido para condensar en su figura la representacion de todo lo malo de esa epoca y configurar lo que Alberto Valencia llama, echando mano de su conocimiento en el psicoanalisis, un "recuerdo encubridor". De este modo, para las elites politicas ya no era la Violencia, sino la dictadura de Rojas la peor tragedia nacional del siglo XX y, con ello, lograron no sentirse tan mal consigo mismos y mirar con un poco mas de esperanza el nuevo pacto del Frente Nacional.

Sin embargo, estos sectores se equivocaron al promover el juzgamiento y condena de Rojas Pinilla porque provoco unos "efectos inesperados": de acusado paso a ser acusador, luego martir con la condena y, posteriormente, el principal proyecto populista opositor del Frente Nacional para las elecciones presidenciales de 1970. Si bien a esta altura se podria interpretar este planteamiento como coincidente con la generalizacion conocida desde la izquierda colombiana segun la cual se defiende la memoria de Rojas Pinilla al tomarsele como victima de las elites politicas civiles, seria un error cerrar el libro y conservar esa apreciacion.

Mas adelante se entiende el punto desarrollado por el autor, cuando destaca la importancia de este juicio para describir, en un evento inedito, los siguientes aspectos: la discusion y el conflicto entre los imaginarios relacionados con la Violencia politica liberal y conservadora; la dictadura Rojas y su propuesta de unidad nacional sobre la base del binomio Fuerzas Armadas-Pueblo y el nuevo pacto de concordia bipartidista del Frente Nacional. Estos elementos se entrecruzan y disputan por la forma como se debia rememorar toda una epoca, no solo en el Congreso de la Republica, sino tambien en las calles y, especialmente, en el discurso de los principales periodicos nacionales y regionales del momento, que el 13 de junio de 1953 veneraron la llegada de Rojas y el 10 de mayo de 1957 celebraron su autoexilio. Para Valencia, lo mas importante es romper la tendencia de poner en blanco y negro la definicion del gobierno de Rojas, sin antecedentes ni continuidades, integrandolo en la secuencia de la vida politica colombiana.

Entre los argumentos mas contundentes, Valencia sostiene que Rojas Pinilla no fue juzgado por lo que se debio juzgar, entre otras tantas razones, como por ejemplo haberse tomado el poder, lo cual a todas luces esta en contravia de la tradicion constitucional del pais. Y no fue querellado por esto porque hubiera implicado revisar la situacion antes de el, indagar la responsabilidad del gobierno de Laureano Gomez Castro, ahora fungiendo como uno de los principales soportes del Frente. De igual manera, el autor aclara que la dictadura no comenzo con Rojas Pinilla sino con el presidente Mariano Ospina Perez, otra de las piezas sustanciales del nuevo pacto, cuando cerro el Congreso el 9 de noviembre de 1949 ante la iniciativa de los liberales de promoverle un juicio a el por la Violencia, y se sostuvo en las administraciones siguientes hasta la Junta Militar. Valencia tambien menciona que el dictador Rojas Pinilla no uso la fuerza para ser presidente; fueron las mismas elites, que en ese momento lo juzgaban, quienes, para controlar la grave situacion social producto de la Violencia, le pidieron tomarse el poder bautizandose esta maniobra no como un golpe de Estado sino "un golpe de opinion", tras ser el mismo el primero en negarse y proponer otras alternativas como la de ofrecer el apoyo de la Fuerzas Armadas para darle continuidad al mandato del presidente designado Roberto Urdaneta Arbelaez.

En cambio, los cargos levantados fueron inocuos para los estandartes de la tambien llamada tenaza, y revelaron tanto desequilibrio en el juicio como tambien la ulterior falta de credibilidad en el con el retiro deliberado de quienes fueron sus principales impulsores, los dirigentes Laureano Gomez, Guillermo Leon Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Belisario Betancur, desnudandose asi una accion colectiva aparatosa y las grietas mismas de un Frente Nacional que estaba aun en ciernes. Los tres cargos que le imputo el Congreso fueron contrabando de ganado, la libertad de algunos presos y unos actos de concusion que repercutieron en un incremento de la fortuna personal del entonces presidente en nombre de las Fuerzas Armadas, siendo condenado por mala conducta y declarado "indigno", determinandose por esto la perdida perpetua de sus derechos politicos.

El libro esta compuesto de tres grandes bloques y diez capitulos, siendo el Preambulo, el Capitulo I y las Conclusiones los acapites de indispensable lectura para hacerse a una idea integral de la investigacion. El primer gran bloque se concentra en el relato del marco historico del juicio y sobresale el proposito del autor de querer encontrar en el gobierno de Rojas Pinilla lo que denomina como las "demandas contradictorias", tal como lo hizo el historiador Daniel Pecaut, sin duda el faro de este trabajo (a el esta dedicado), con el caudillo Jorge Eliecer Gaitan Ayala en la obra Orden y violencia: Colombia 1930-1953.

Entre estas demandas aparece que el gobierno Rojas, al pretender una nueva forma de representacion colectiva nacional por encima del bipartidismo con intentos que a la postre resultaron efimeros como el Movimiento de Accion Nacional (MAN), el binomio Pueblo-Fuerzas Armadas y la Tercera Fuerza, termino generando nuevas formas de division en la nacion, en buena parte explicadas por el arraigo de los partidos Liberal y Conservador en la mentalidad popular, comprobado en la amplia acogida electoral del plebiscito del 1. de diciembre de 1957 que establecio el Frente Nacional.

La segunda parte esta dedicada a la cronica del juicio desde tres escenarios: el Congreso como lugar del litigio, la opinion publica bajo el liderazgo de lo que el autor llama la Gran Prensa (integracion de los principales periodicos nacionales y regionales de la epoca, encabezados por El Tiempo, El Espectador y El Siglo) y las manifestaciones publicas de adversarios y partidarios de Rojas. Para Valencia, el estudio del juicio politico debe tener en cuenta lo que ocurre en estos tres escenarios para hacer comprensible lo sucedido.

El ultimo segmento da lugar a una reflexion sobre el sentido de la epoca. Se da por sentado que el juicio, si bien no fue imparcial, se constituyo en uno de los pocos espacios donde se discutio la Violencia de mediados del siglo XX. Sobre esta base, el libro del profesor Valencia se puede tomar como ejemplo de la pertinencia del uso de fuentes como la prensa y los expedientes judiciales para indagar el conflicto de los imaginarios politicos y entender sus repercusiones en terminos de accion colectiva desde el estudio juicioso de un acontecimiento, en el cual no se acusa, ni se defiende a su protagonista. De hecho, queda claro que Rojas Pinilla fue un torpe en la politica y tambien un clientelista, pero en su gobierno militar no se registraron tantos excesos como en el de Laureano Gomez, cuyos seguidores fueron los mayores promotores y responsables de un juicio fracasado y movido por la sed de venganza contra quien derroco a su maximo lider.

Quizas para el lector no especializado este puede ser un libro extenso; el autor es prolijo en la descripcion y un tanto reiterativo en sus ideas. El diseno y la forma misma de la obra, aderezada con caricaturas alusivas a la coyuntura, organizadas en orden cronologico, en las que se destacan los trazos de Chapete como los mas incisivos, resulta muy agradable a la vista. Mas en el fondo, sin discutir la validez del uso de la prensa como insumo para reconocer los cambios estructurales de la sociedad, puede surgir la inquietud de que tanto los investigadores podemos atrevernos a decir, o endilgarle a las fuentes lo que decimos, sin exagerar las realidades pasadas: ?de verdad podemos pensar que en la mentalidad nacional se reemplazo el imaginario de la Violencia por la dictadura de Rojas Pinilla?, ?tanto poder tenian el Congreso y la Gran Prensa sobre la nacion y la forma como se debia recordar la historia? En el juicio, como concluye el autor, estas elites jugaron con candela porque terminaron convirtiendo a Rojas en un salvador. Pero esto no sorprende: nada mas corriente en la historia de la politica que estos salvadores.

DOI: 10.25100/hye.v13i49.5856
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Author:Bustamante Coral, Luis Eduardo
Publication:Historia y espacio
Article Type:Resena de libro
Date:Aug 1, 2017
Words:1956
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