Printer Friendly

Alberto Magno y la revision de la teoria hilemorfica de Aristoteles.

Alberto Magno es considerado como uno de los grandes cientificos del medioevo debido a su interes por la observacion minuciosa de los fenomenos naturales, sus conexiones causales y sus clasificaciones, asi como tambien por su preocupacion cosmologica por explicar los principios del cambio, especialmente los cambios sustanciales de generacion y corrupcion. Probablemente la doctrina hilemorfica de la materia como pura potencia y la forma como acto le haya resultado insuficiente a Alberto Magno para explicar la regularidad o teleologia de todo proceso natural. En efecto, el maestro dominico intenta hallar una justificacion en el proceso mismo de cambio que explique verdaderamente por que una determinada forma se une a cierta materia, buscando explicar que el cambio nunca es azarozo o violento. De esta manera, Alberto Magno menciona dos caracteristicas intrinsecas a la materia primera, sin las cuales ella misma no podria ser sujeto del cambio. Estas son: la forma de la corporeidad y la incoacion, dos formalidades que implican que la materia no es meramente potencia.

1. La materia y el cambio

En primer lugar, si la materia fuera pura potencia, sostiene Alberto Magno, seria indivisible y no estaria sujeta a dimensiones cuantitativas. Pero si esto fuera asi, no se podria explicar como es que la materia sea capaz de recibir una forma sustancial, y en definitiva no se podria explicar el cambio sustancial.

Por esta razon, es necesario que exista en la materia primera una forma que la haga divisible y sujeta a dimensiones cuantitativas. Es necesario una forma que le otorgue a la materia cierta cantidad y que la haga susceptible de ser dividida, pues pudiendo poseer una cantidad, podra luego cambiar sustancialmente. Esta forma, denominada por Alberto Magno, forma corporeitatis, es intrinseca a la materia prima en tanto se encuentra presente en ella antes de que sea informada por la forma sustancial.

Asi,

<<como la materia, siendo completamente indivisible, no puede ser dividida en partes cuantitativas ..., es necesario que, en orden a recibir una forma que sea acto del cuerpo, la materia [prima] primero tenga que convertirse en capaz de recibir tres dimensiones ... pero no tiene que tener dimensiones determinadas porque si las tuviera, ella misma se corromperia en cada generacion y corrupcion. Por esta razon, la materia [prima] recibe primero una forma, que es la forma de dimensiones indeterminadas, a traves de la cual la materia se vuelve divisible en partes y es capaz de recibir la forma sustancial. Esta corporeidad es una forma que es comun a todas las formas que recibe la materia. Entonces, la corporeidad de la materia [prima], la cual es como una primera forma antes de todas las otras formas que son perfecciones del cuerpo, permanece en la materia y nunca es separada de ella en ningun cambio corporal>>. (1)

<<La forma corporeitatis de la sustancia nunca abandona a la materia, y esta en ella misma [en la materia] antes de todo cambio y mutacion>>. (2)

<<Las formas de los cuerpos [las formas corporeitatis] son traidas al ser por la potencia de la materia>>. (3)

La forma corporeitatis o, como tambien la denomina Alberto, corporeitas, es una cierta formalidad que le corresponde a la materia primera antes de que esta sea determinada por la forma sustancial. Y esta forma de la corporeidad le otorga a la materia primera ciertas dimensiones, a la vez que le permite ser divisible en partes. Ambas cosas aseguran que, en el futuro cambio sustancial, la materia pueda comportarse efectivamente como receptaculo o soporte de una determinada forma sustancial. Si la materia no poseyera primero ciertas dimensiones y no fuera capaz de dividirse, no podria jamas recibir su forma sustancial. Por esto, en acto, la forma corporeitatis da a la materia cierta cantidad, al mismo tiempo que le da la potencia para continuar modificando su cantidad, la potencia para continuar dividiendose. Y esto, es decir, la division en acto y la divisibilidad en potencia de la materia primera, es lo que asimismo posibilita el futuro cambio sustancial. Las dimensiones adquiridas por la forma de la corporeidad no son dimensiones determinadas, sino indeterminadas, pues de lo contrario la materia seria un compuesto en si mismo, el cual, dice Alberto, se corromperia en cada generacion.

Por otra parte, como se entiende a partir del texto, la forma de la corporeidad es comun al resto de las formas que recibe la materia, lo que significa que guarda una cierta relacion con la forma sustancial del futuro compuesto y con el resto de las formas de esa materia (que veremos mas adelante cuales son). Todas estas formas guardan una relacion entre si, y juntas cooperan en la generacion del compuesto. La forma de la corporeidad permanece siempre en el cuerpo, no perdiendose en ningun tipo de cambio por los que este tuviera que atravesar; la forma de la corporeidad proviene de la propia potencialidad de la materia primera y no de la forma sustancial del compuesto.

Por un lado, entonces, la materia prima no puede ser pura potencialidad puesto que no se podria explicar ni la divisibilidad de la materia, ni su capacidad de soportar la forma sustancial. Ahora bien, tampoco la materia prima puede ser pura potencialidad puesto que, en segundo lugar, no podria explicarse la regularidad de los cambios sustanciales. En efecto, si afirmaramos que la materia prima es pura potencia, no podria explicarse por que recibe una determinada forma sustancial y no otra, o por que luego de determinada corrupcion se genera un cierto nuevo compuesto y no cualquier otro. Observamos en la naturaleza que los cambios sustanciales se producen siempre regularmente, y no casual o azarosamente. De modo que debe existir algo en la materia primera que indique o fundamente la regularidad de los procesos naturales. Debe existir, en la materia primera, una relacion previa con la futura forma sustancial que la ira a determinar. (4)

Esta relacion o habitudo se halla en la potencialidad misma de la materia primera (potentia habitualis), implicando un cierto limite en ella (en la potencia de la materia) para recibir cierta forma sustancial y no otra en la futura generacion. Y estas relaciones existentes en la materia prima son denominadas por Alberto Magno como formas incoadas. (5) De este modo,

<<a esta forma difusa y confusa llaman algunos incoacion de la forma [formae incohationem]. [Y por esto, es decir,] por la incoacion de la forma difundida en la materia, [es que] la misma materia se llama por algunos antiguos el lugar de la forma, en el cual estan latentes las formas ... Y por esto tambien Aristoteles y todos los peripateticos dijeron que todas las formas son educidas de la materia y que estas [las formas] no son dadas por un dador externo ...

La materia no es materia solo por el hecho de que sea sujeto desnudo de la forma ... sino mas bien en la materia hay potencia para la forma por la incoacion de la forma [que esta] en ella misma. Y por esto se dice que la materia desea a la forma, asi como la mujer desea al hombre>>. (6)

<<Si algo del fin y de la forma no estuviera presente en la materia, la materia no apeteceria a la forma y al fin>>. (7)

<<Y esto muy verdaderamente se dice porque nada apetece a otro sino por una similitud parcial [incompleta] que tiene hacia eso mismo. Y por esto desea ser completada por transumtacion [por el cambio sustancial] en aquello que desea. Y por esto, tal apetito que es propio de la materia ... tiene incoacion de la forma hacia la cual desea ser transmutada [modificada]>>. (8)

De alguna manera, pues, pre-existe en la materia primera la futura forma sustancial que la informara, pero existe como forma incoada, es decir como forma sustancial potencial o latente, como forma difusa y confusa. Solo asi, es decir, solo en la medida en que la forma sustancial pre-exista incoadamente en la materia primera, sera posible justificar la regularidad o el caracter no azaroso del cambio sustancial.

La incoacion o disposicion, pues, que se encuentra en la materia prima, no proviene de la forma sustancial, sino de la potencia misma de la materia, determinandola a generarse en este compuesto y no en otro, haciendola ser materia de este compuesto y no de otro. La forma debe pre-existir en la materia para que, en efecto, la materia se incline hacia una forma determinada y no hacia otra, permitiendo que la materia desee transmutarse en este compuesto y no en cualquier otro. Asi, <<la forma esta en la materia como potencia formal y efectiva ... en la materia existen ciertos principios formales y efectivos [quaedam principia formalia et effectiva], que hacen que la materia sea materia de <<esto>> o de <<aquello>>, segun la analogia/proporcion que tenga [la materia] hacia <<esta forma>> o <<hacia aquella>> >>. (9)

Los principios formales y efectivos existentes en la materia primera, el habitudo, la incoacion o relacion, determinan a la materia a recibir esta forma sustancial y no otra en el proceso natural. Por esta razon, segun Alberto Magno, la incohatio formae se comporta como <<privacion>>, en tanto la incoacion dispone a la materia a recibir ciertas formas sustanciales, <<privandola>> de recibir otras. De modo que la <<privacion>> no es considerada por Alberto Magno negativamente, sino mas bien como una positiva disposicion de la materia a ser esto determinado y no otra cosa en la futura generacion. (10)

De todas formas, el maestro dominico sostiene que, en el mundo natural, nunca hallaremos a la materia primera sin su forma sustancial, aunque esto no implica que la materia no pueda ser considerada en si misma. En efecto, es en el analisis propio de la materia prima, en donde Alberto encuentra que esta no es puramente potencia, sino que mas bien se encuentra compuesta por la forma de la corporeidad y por la incoacion de la forma. (11) Y si bien Alberto Magno no se ha encargado de esclarecer cual es propiamente la relacion entre la forma corporeitatis y la incohatio formae, es posible afirmar lo siguiente: la forma de la corporeidad permite a la materia comportarse como <<principio de individuacion>>, en tanto le otorga a la materia la posibilidad de ser dividida y divisible, y en la medida en que sea dividida y divisible, es un individuo distinto de los demas. La incoacion, en cambio, es la encargada, no ya de la individuacion, sino de la <<especificacion>>, en tanto implica la pre-existencia en la materia de las futuras formas sustanciales que la informaran en la generacion del compuesto, determinandola a ser esto especifico y privandola de ser otra cosa. En la materia primera, pues, existe una actualidad o formalidad sin la cual no seria posible la individuacion y la especificacion, en la materia primera esta contenido de modo latente el genero y la especie, gracias a las formas propias de la materia que no son la forma sustancial. (12)

Por ultimo, la formalidad existente en la materia prima no pertenece, propiamente, a la formalidad de tipo sustancial, ni a la de tipo accidental. En efecto, las formas de la corporeidad y las formas incoadas podrian ser definidas como ciertas cuasiformas sustanciales o como formas sustanciales potenciales, que pertenecen a un tercer tipo de entidad intermedio entre el accidental y el sustancial. (13) Asimismo, Alberto Magno sostiene <<las formas que estan en la materia son llamadas imagenes, porque son ecos [resultationes] e imitaciones de las verdadera formas en cuanto las [muchas] materias lo permiten, tal como dice Platon>>. (14)

De algun modo, pues, las formas presentes en la materia primera nos son formas sustanciales ni accidentales, sino mas bien imagenes o imitaciones de las verdaderas formas sustanciales que se encuentran, aun, fuera de la materia.

2. la materia y el esse materiae

En orden, pues, a poder justificar la teleologia de todo proceso natural, Alberto Magno introduce, en la materia primera, la existencia de la forma de la corporeidad y de la incoacion de la forma. Por esta razon, lejos de ser definida como pura potencia, la materia albertina constituye una realidad actualizada o una potencialidad activa. En efecto, en el Comentario a la Fisica, Alberto Magno se pregunta si la materia primera es completamente simple, mientras la consideremos en si misma y sin encontrarse informada por la forma sustancial. Frente a dicho interrogante, el maestro dominico responde que la materia prima no es completamente simple, pues, como dijimos, anticipadamente al cambio, posee en si misma la forma de la corporeidad y las formas incoadas. (15) La forma corporeitatis y la incohatio formae implican una real composicion en la materia primera, una cierta actualidad o formalidad; ambas formas implican en la materia una tendencia cuasi-formal hacia la forma sustancial, una quaedam res formalis en la materia prima: (16) De esta manera,

<<la materia no se limita a ser el sujeto [subiectum] del cambio y del movimiento, sino que mas bien es un ente fundante [fundans ens] e individuante [individuans] y tambien, de esta manera, una entidad subsistente [substans entitati]. Y son todas estas cosas las que vienen antes de que [esta] sea el sujeto del movimiento, porque solamente es sujeto del cambio y del movimiento en tanto que es fundada [fundatum], individual [individuum] y subsistente [substans]>>. (17)

Segun Alberto Magno, entonces, la materia no participa meramente como sustrato del cambio sustancial, como aquello que subyace al cambio; mas bien participa como ente fundante, es decir, como aquel que funda al compuesto; como ente individuante, esto es, como principio de individuacion del compuesto; y como ente subsistente, es decir, como sustancia. Asi, ademas de fundar, individuar y constituir una sustancia del compuesto, en si misma y antes del cambio sustancial, la materia es un ente fundado, un individuo y una sustancia. Y de hecho, puesto que en si misma, la materia es un ente fundado, un individuo y una sustancia, es que luego puede comportarse como sujeto o sustrato del cambio sustancial.

Por esto, <<la forma no le confiere ser [esse materiae] a la materia, porque la materia tiene ser [esse materiae] en si misma, la forma solo confiere ser al compuesto>>. (18)

La materia es, segun el maestro dominico, una entidad existente de por si e independiente de la forma, una entidad que posee un esse materiae en si misma y que no requiere de la forma para existir. La materia primera no es pura potencia ni absolutamente simple, sino mas bien una realidad actualizada, compuesta por distintas formas, por las formas de la corporeidad y por las formas incoadas. La materia no es un co-principio que participa pasivamente del cambio sustancial, sino mas bien una realidad en si misma compuesta y actualizada, acreedora de un elemento formal. La esencia de la materia no es, pues, potencia; mas bien la materia es una entidad existente por si misma que posee potencia pero que no se reduce a ella. (19)

Por ultimo, no solo sostiene el maestro dominico que la materia posee un ser independiente de la forma, sino tambien que la forma es independiente de la materia. Asi, <<se dice forma a la cuasi-foris manens [a lo que permanece afuera], [y] cuanto mas afuera se encuentra de la materia, en la sustancia, en el ser y en la operacion, mas verdaderamente se denomina forma. Y asi, el intelecto [el alma intelectual] es mas verdaderamente forma que los sentidos [que el alma sensitiva]>>. (20)

De modo que, tanto la materia es independiente de la forma, como la forma lo es de la materia. Y cuanto mas la forma se encuentra separada

de la materia, mas verdaderamente es forma, y esto mismo ocurre con la materia. Por esto, segun Alberto Magno, el alma intelectual es mas forma que el alma sensitiva, puesto que se encuentra mas separada del cuerpo que la otra. Forma y materia cuanto mas separadas se encuentren una de la otra, mayor poder y capacidad poseen; son dos realidades existentes de por si e independientes una de la otra, que juntas intentan constituir un unico ente. (21) Por esta razon, Steven Baldner afirma lo siguiente: <<Alberto tiene una doctrina de la forma y de la materia que es dualista: forma y materia vienen a ser en cierto grado cosas separadas, que cooperan en la produccion de una tercera cosa que sera la sustancia como un todo. Alberto, creo, fue llevado a esta conclusion porque hallo que Aristoteles, por si mismo, fue incapaz de resolver ciertos problemas>>. (22)

En la doctrina albertina, entonces, materia y forma no son definidos meramente como co-principios, sino mas bien como realidades existentes en si mismas e independientes una de la otra, lo cual supone una revision radical de la teoria hilemorfica de Aristoteles.

3. Consideraciones finales

La materia primera, pues, en la doctrina de Alberto Magno no es considerada como pura potencia, sino mas bien como potencialidad activa, como una realidad existente por si misma e independiente de la forma sustancial. Gracias a la forma de la corporeidad y a la incoacion de la forma, existe en la materia primera una real aptitudo ad actum, convirtiendo la mera indeterminacion de la <<materia primera>> en la determinacion de la <<materia propia>>, conditio sine qua non para el natural desarrollo del cambio sustancial. (23)

De este modo, Alberto redefine los principios metafisicos fundamentales del aristotelismo, y asimismo expone nuevos principios constitutivos de la realidad, bajo inspiracion de la filosofia neoplatonica y del pensamiento arabe. En efecto, al introducir nociones como forma corporeitatis e incohatio formae, Alberto Magno admite un tercer tipo de formalidad distinto al sustancial y al accidental, redefiniendo asi los terminos de potencia y acto, materia y forma. La capacidad de observacion, asi como la audacia metafisica, hacen de Alberto Magno un pensador tanto original como riguroso, desatado de cualquier compromiso a la autoridad de Aristoteles y afanoso, en cambio, en recrear las nociones filosoficas recibidas para dar cuenta cabal de los fenomenos del mundo.

(1) Alberto Magno, De caelo, Lib. 1, tr. 3, cap. 4 (Cologne t. V/1: 62.59-63.2). Cfr. S. Baldner, <<Sources of St. Thomas' Teaching on Prime Matter or Albert and Thomas on Matter>>, conferencia dictada en Thomistic Institute, Washington, Jornadas del 14 al 21 de julio de 2000 (version online: http://maritain.nd.edu/jmc/ti00/baldner.htm).

(2) Alberto Magno, Metaphys, Lib. 5, tr. 3, cap. 2 (Cologne t. XVI: 259.37-40).

(3) Alberto Magno, De caelo, Lib. 1, tr. 3, cap. 4 (Cologne t. V/1: 63.63-64.8). Cfr. BALDNER, <<Sources of St. Thomas'...>>; BALDNER, <<St. Albert the Great: on form and matter>>, seminario dictado en Blackfriars Hall, Oxford 2006 [texto aun inedito]; y Baldner, <<St. Albert the Great: the matter of the heavens>>, seminario dictado en Blackfriars Hall, Oxford 2006 [texto aun inedito].

(4) Con respecto a la regularidad del cambio, sugiero ver S. SNYDER, <<Albert the Great, Incohatio Formae, and the Pure Potentiality of Matter>>, American Catholic Philosophical Quarterly 70 (1996) 63-82.

(5) Cfr. Alberto Magno, Phys, Lib. 1, tr. 3, cap. 15 (Cologne t. IV: 68.46-70.76). Tambien ver B. Nardi, Studi di filosofia medievale, Editioni di Storia e Letteratura, Roma 1960, pp. 85-89.

(6) Alberto Magno, De praedicab., tr. 5, cap. 4 (Borgnet vol. I: pp. 95-96). Cfr. NARDI, op. cit., pp. 83-84.

(7) Alberto Magno, Phys., Lib. 2, tr. 2, cap. 6 (Cologne t. IV: 106.63-64). Tambien cfr. el cap. 15 (Cologne t. IV: 68.46-70.76). Ademas, consultar Nardi, op. cit., pp. 75-85.

(8) Alberto Magno, Phys., Lib. 1, tr. 3, cap. 16 (Cologne t. IV: 72.92-73.6). Tambien ver Nardi, op. cit., p. 84.

(9) Alberto Magno, Su. Theol, II, tr.1, q. 4, m. 2, a. 1 (Borgnet vol. XXXII: p. 82). Tambien ver Nardi, op. cit., pp. 81-85.

(10) Cfr. Alberto Magno, De natura et origine animae, tr. 1, cap. 2 (Cologne t. XII: 4.47-6.4) y Phys., Lib. 1, tr. 3, cap. 9 (Cologne t. IV: 53.46-55.88) y cap. 15 (Cologne t. IV: 68.46-70.76). Tambien ver H. ANZULEWICZ, <<Albertus Magnus como Mediador entre Aristoteles y Platon>>, Anamnesis. Revista de teologia 21 (2011) 43-44; Baldner, <<St. Albert the Great: the principles of nature>>, seminario dictado en Blackfriars Hall, Oxford 2006 [texto aun inedito]; y Nardi, op. cit., pp. 85-89.

(11) Cfr. Alberto Magno, Phys., Lib. 1, tr. 3, cap. 13 (Cologne t. IV/1: 62.8164.18). Tambien ver Baldner, <<St. Albert the Great: the principles of nature>>.

(12) Cfr., por ejemplo, Alberto Magno, De natura et origine animae, tr. 1, cap. 2 (Cologne t. XII: 4.47-6.4). Tambien ver NARDI, op. cit., p. 99.

(13) Cfr., por ejemplo, Alberto Magno, De quatuor coaequaevis, tr. 1, q. 2, a. 4 (Borgnet vol. XXXIV: pp. 329-330): <<ordo ad formam ... medium est inter ens et non ens>>. Tambien ver L. Dewan, <<St. Albert, Creation, and the Philosophers>>, Laval Theologique et Philosophique 40 (1984) 297; Baldner, <<Sources of St. Thomas ...>>; y Baldner, <<St. Albert the Great: the matter of the heavens>>.

(14) Alberto Magno, Metaphys, Lib. 1, tr. 4, cap. 9 (Cologne t. XVI: 60.24-41). Cfr. Dewan, <<St. Albert, Creation ...>>, p. 304 y BADLNER, <<St. Albert the Great: on form and matter>>.

(15) Cfr. Alberto Magno, Phys, Lib. 1, tr. 3, cap. 13 (Cologne t. IV/1: 62.81-64.18) y De quatuor coaequaevis, tr. 1, q. 2, a. 4 (Borgnet vol. XXXIV: pp. 329-330): <<Utrum materia sit simplex vel composita?... simplex... non habens compositionem penitus ... nisi tantum ordinis ad formam cum substantia materiae: et hic ordo differt ab ipsa, sicut potentia ... ita scilicet quod non habet compositionem in aliquo quod est res simpliciter; ... ordo ad formam ... medium est inter ens et non ens>>. Para esto, ver Baldner, <<St. Albert the Great: the principles of nature>> y Dewan, <<St. Albert, Creation ...>>, p. 297.

(16) Cfr. Alberto Magno, Phys., Lib. 1, tr. 3, cap. 10 (Cologne IV/1: 56.58-66) y Metaphys., Lib. 11, tr. 1, cap. 7 (Cologne t. XVI: 467.80-468.7). Tambien ver BALDNER, <<St. Albert the Great: the principles of nature>>; Baldner, <<St. Albert the Great: on form and matter>>; y Dewan, <<St. Albert, Creation ...>>, pp. 295-307.

(17) Alberto Magno, Metaphys., Lib. 3, tr. 3, cap. 1 (Cologne t. XVI: 139.77 y ss). Cfr. BALDNER, <<St. Albert the Great: on form and matter>> y DEWAN, <<St. Albert, Creation ...>>, p. 303.

(18) Alberto Magno, Metaphys., Lib. 1, tr. 4, cap. 9 (Cologne t. XVI: 60.2441). Tambien ver el cap. 8 (Cologne t. XVI: 56. 90-49). Cfr. BALDNER, <<St. Albert the Great: on form and matter>> y DEWAN, <<St. Albert, Creation ...>>, pp. 304-306.

(19) Cfr. Dewan, <<St. Albert, Creation ...>>, pp. 301-304.

(20) Alberto Magno, Metaphys., Lib. 1, tr. 4, cap. 9 (Cologne t. XVI: 60.24-41). Cfr. BALDNER, <<St. Albert the Great: on form and matter>> y Dewan, <<St. Albert, Creation ...>>, pp. 305-306.

(21) Para la cuestion antropologica, sugiero consultar: BALDNER, <<Is St. Albert the Great a Dualist on Human Nature?>>, American Catholic Philosophical Quarterly 67 (1993) 219-229; Baldner, <<St. Albert the Great on the Union of Human Soul and Body>>, American Catholic Philosophical Quarterly 70 (1996) 103-120; BALDNER, <<St. Albert the Great: the union of soul and body>>, seminario dictado en Blackfriars Hall, Oxford 2006 [texto aun inedito]; R. A. PERETO RIVAS, <<Los argumentos platonicos en el De homine de Alberto Magno>>, Diadokhe. Revista de estudios de filosofia platonica y cristiana 5 (2002) 23-42; PERETO RIVAS, <<Panteismo y origen del alma humana en el De homine de San Alberto Magno>>, Stylos 12 (2003) 83-102; J. A. TELLKAMP, <<Sobre la relacion de alma y cuerpo en Alberto Magno>>, Revista Espanola de Filosofia Medieval 14 (2007) 151-159; y J. P. LIMA, <<Aproximacion a la relacion alma-cuerpo en el pensamiento de Alberto Magno>>, Anamnesis: revista semestral de investigacion teologica 21 (2011) 47-70.

(22) BALDNER, <<St. Albert the Great: on form and matter>>.

(23) Cfr. Nardi, op. cit., pp. 85-93.

Jimena Paz Lima es becaria del CONCIET profesora asistente en la Facultad de Ciencias Sociales, Politicas y de la Comunicacion de la Universidad Catolica Argentina. iimelima@hotmail.com

Recibido: 20 de julio de 2012

Aceptado para su publicacion: 10 de septiembre de 2012.
COPYRIGHT 2012 Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2012 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Lima, Jimena Paz
Publication:Scripta mediaevalia
Date:Jul 1, 2012
Words:4001
Previous Article:El problema del ser de Alberto Magno a Tomas de Aquino.
Next Article:El misterio del ser en Alberto Magno, Super Dionysii Epistulas.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2021 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters |