Printer Friendly

Agresiones al cuerpo en la adolescencia: ?redefinicion de los limites del cuerpo o desafio evolutivo?

BODY MODIFICATION Y AUTOAGRESION

Durante la etapa de la adolescencia la tendencia a actuar (acting-out y acting-in) puede representar una modalidad de la mente para elaborar una realidad interna rica en continuos cambios, inestable y, en algunos casos, inquietante (Cerutti & Manca, 2008). Tales conductas pueden constituir, por un lado, la expresion de una prueba potencial de construccion de identidad y, por el otro, la manifestacion de una profunda vulnerabilidad y conflictividad (Laufer & Laufer, 1986). La tendencia al acting, a la confrontacion, a la rebeldia, a la posibilidad de experimentar y de ponerse a prueba mediante una busqueda de excesos, son todas expresiones funcionales al desarrollo de la autodefinicion (Blos, 1971). La accion puede ayudar a enfrentar los conflictos internos; sin embargo, el recurso a la accion puede significar al mismo tiempo un impulso hacia la activacion de conductas peligrosas tanto para el sujeto como para su entorno (abuso de alcohol, drogas, manejo en estado de ebriedad, etc.).

En particular, en estos ultimos anos, estan cada vez mas difusas las practicas de ataque al propio cuerpo, que son socialmente aceptadas, como el piercing y el tatuaje, y tambien algunas modalidades autodestructivas mas patologicas, como las de body modification (Manca, 2009).

Tales conductas se caracterizan por modificar voluntariamente partes del propio cuerpo, como sucede en el caso del branding, o practica de marcar a fuego la piel con un laser o con un hierro candente. Otras modalidades extremadamente difusas son la aplicacion de insertos de siliconas o de otros objetos con dibujos o formas particulares por debajo de la piel, o el microdermal, que consiste en el implante, por debajo de la piel, de una pieza de titanio en forma de L cuya extremidad puede cambiarse en funcion de necesidades esteticas.

Estas modalidades autodestructivas dejan en la piel marcas y cicatrices indelebles y representan un lenguaje mediante el cual el adolescente puede expresar su independencia afectiva de las figuras paterna y materna o concretar un desafio con respecto a las reglas impuestas por los adultos. Las conductas de ataque al cuerpo pueden tambien cumplir con funciones relativas al ambito personal, interpersonal y social, tales como: la externacion de sentimientos de profundo malestar; la voluntad de reforzar la imagen de uno mismo; la institucion del sentido de pertenencia a un determinado grupo; la manifestacion de sentimientos antisociales y la representacion simbolica o el recuerdo de un evento significativo (Aizenman & Jensen, 2007; Anderson & Sansone, 2003). Otros estudios ponen en evidencia, al contrario, que tales comportamientos cumplen con la funcion de mecanismo de defensa y de estrategia de doping, que adolescentes y jovenes adultos utilizan como accion para enfrentar una situacion de sufrimiento (Derouin, Bravender & Terrill, 2004).

En esta etapa de evolucion es importante distinguir las modalidades de ataque al cuerpo adolescence-limited, relacionadas con tendencias y modas juveniles de apoyo de la fragilidad narcisista (Ladame, 2004) que cumplen con la funcion de "protesis identitaria" (Le Breton, 2002), de otras modalidades, mas patologicas, mas graves a nivel de pronostico medico, que se caracterizan por la voluntad de lastimarse intencionalmente, como en el caso de las autolesiones. Sobre la base de los estudios de Moffitt (1993; 2003), centrados en la transformacion cronica de las conductas agresivas dirigidas hacia el otro, es posible observar algunas formas de agresion auto-dirigida life course persistent que se manifiestan a partir de las primeras fases del desarrollo y que se mantienen y se hacen cronicas con el transcurrir del tiempo hasta desembocar en un malestar declarado (Sindrome de Autolesiones Repetitivas). Tales conductas se expresan con modalidades mas violentas y reiteradas y los sintomas se hacen mas graves en el transcurso del desarrollo, de tal manera que resulta mas larga y compleja tambien la intervencion terapeutica, especialmente porque la conducta autoagresiva repetida se presenta frecuentemente en coexistencia con otras patologias tales como: trastornos de la alimentacion, depresion, PTSD y trastornos de personalidad, en particular de cluster B.

Por autolesiones deliberadas (Deliberate Self-Harm--DSH) se entiende una conducta que origina un dano o una herida al propio cuerpo o a partes del mismo y se caracteriza por intencionalidad, reiteracion y falta de intencion suicida (Kahan & Pattison, 1984; Favazza, 1996; Gratz, 2001; Manca, 2009; Cerutti et al., 2011 a;b). Esta autoagresion no tiene que producirse como respuesta a alucinaciones y en presencia de diagnostico de autismo o retraso mental grave (Favazza & Rosenthal, 1993; Yates, Tracy & Luthar, 2008); se caracteriza por falta de control del impulso, por aumento de la tension y por una sensacion de alivio sucesiva a la puesta en acto de la autoagresion.

El DSH surge en la primera adolescencia (doce-catorce anos) y la forma mas comun es la superficiales/moderadas (Favazza, 1998). Las modalidades autoagresivas utilizadas con mayor frecuencia son la accion de cortarse (cutting), quemarse (burning), las escarificaciones, la interferencia con el proceso de cicatrizacion de heridas, la accion de morderse y de insertar objetos por debajo de la piel y debajo de las unas (Pattison & Kahan, 1983; Favazza 1998). En estos ultimos casos, el cuerpo puede representar un lugar de expresion del sufrimiento psiquico o tambien un instrumento para comunicar necesidades y conflictos evolutivos (Armstrong et al., 2004).

Segun otros autores, estos ataques hacen posible tambien la agresion de lo que perjudica la integridad del mismo individuo (Irwin, 2001; Velliquette & Murray, 2002). El acto por lo tanto se convierte en una expresion de defensa extrema, realizada por un "Si mismo" quien lucha contra la angustia de reconocer su propia fragilidad y sus propias necesidades (Pelanda, 2008). Durante la etapa adolescente el joven debe enfrentar los cambios profundos que las transformaciones psico-fisicas determinan en su propio mundo interno. Al desarrollarse este proceso con regularidad, el adolescente vive y reconoce su propio cuerpo como parte de un Si mismo integrado. Cuando, al contrario, el proceso no es superado de manera regular o se produce una fijacion, el resultado es una representacion del cuerpo no subjetivado, que el adolescente lleva consigo mismo como resultado de una interaccion con el ambiente centrada en la atribucion y en su asuncion como entidad separada por la propia identidad psiquica. Este tipo de adolescente, para apropiarse en terminos psiquicos de su propio cuerpo y para tomar el control sobre este, lo ataca con actos autodestructivos (Albero, Cesari & Pelanda, 2008). El fracaso de las tareas evolutivas y del equilibrio entre la necesidad de continuidad en defensa de su propia identidad (narcisismo), por un lado, y el impulso al cambio (fisiologico en la adolescencia), por el otro, provoca en el adolescente una fuerte sensacion de frustracion. La desconfianza que deriva de ello, junto con la rabia, representan el proceso que lleva al adolescente a hacerse dano. La accion violenta dirigida contra si mismo representa una modalidad destructiva y patologica defensiva de la propia identidad narcisista ("Yo decido sobre mi cuerpo y sobre mi vida").

El adolescente, quien se caracteriza por sentimientos de poder y tal vez de omnipotencia, se golpea contra la impotencia, la confusion y la dependencia. La conducta autoagresiva puede atenuar el conflicto entre la necesidad de alcanzar el objeto y el miedo de experimentar esta dependencia. Los sentimiento de amor, odio y rabia expresan el vinculo con el objeto. Mediante el ataque a si mismo en el cuerpo, el adolescente puede preocupar al objeto y mediante esta preocupacion puede controlarlo y tenerlo atado a el.

El cutting cumple con la funcion de manejar estados emocionales particularmente intensos como la rabia, la frustracion, la verguenza y el vacio (Suyemoto & MacDonald, 1995; Connors, 1996) y de autorregular la afectividad (Figueroa, 1998). En efecto, el acting dirigido hacia el propio cuerpo anula toda posible insensibilidad y, en terminos mas generales, el sufrimiento psiquico con esta relacionado, mientras, al mismo tiempo, se convierte en un mecanismo de manejo de la tension, de la disforia, de la ansiedad y de toda situacion de estres (Simeon, 1992; Strong, 1998; Smith et al., 1999; Wells, 1999).

REDEFINIR LOS CONFINES DEL CUERPO: ?POR QUE LA PIEL?

Las partes del cuerpo mas frecuentemente atacadas son los brazos, las piernas, el torax y otras zonas de la parte frontal del cuerpo siendo esta, por un lado, la mas accesible y, por el otro, mas facil de ocultar, con el fin de poder mantener completamente en secreto tales conductas.

La piel representa el elemento de separacion, de limite entre el mundo interno y el mundo externo, de comunicacion y de interaccion entre ambos mundos y de discriminacion entre el adentro y el afuera; "el cuerpo, y sobre todo su superficie, es el lugar donde pueden producirse contemporaneamente percepciones externas e internas" (Freud, 1922). La piel es el lugar donde se supera de manera muy clara la diferenciacion entre cuerpo y mente, porque es el lugar donde entran en contacto el aparato psiquico y el aparato fisico ya indiferenciados (Anzieu, 1985). Con respecto a la comprension de la integracion psiquis-soma, Winnicott (1975) ofrecio un aporte relevante, en particular acerca del proceso de personalizacion caracterizado por el progresivo acomodamiento del cuerpo en la psiquis favorecido por la presencia de una madre devota capaz de criar, cuidar y preocuparse por su propio hijo. Este, al comienzo, se encuentra en un estado primario de falta de integracion, donde la comunicacion es mediada, en primer lugar, por la regulacion de las necesidades fisiologicas que a la vez vehiculizan emociones basicas con respecto a las primeras huellas primarias, constitutivas de la memoria biologica. El factor biologico de la necesidad basica es amplificado por los afectos, asociados con diferentes estados, que resultan modulados por la persona quien cuida del nino; la realidad de un estado del Si mismo, por lo tanto, se originaria en la combinacion de una percepcion y de una confirmacion que consiste en una respuesta y en un reconocimiento externo de tipo empatico. La repeticion de la necesidad fisiologica y de su satisfaccion crean para el nino un sentido de familiaridad de estado que le permiten diferenciar su propio Si mismo emergente (Lichtenberg, 1995). En los primeros meses de vida los objetos son experimentados en funcion de los cambios que suscitan en el cuerpo del nino. Las sensaciones corporales y las modificaciones fisiologicas inducidas por la presencia del otro pueden por lo tanto constituir una forma primitiva que pretende recuperar la presencia de la madre (presencia somatica) cuando todavia su ausencia no puede ser representada a nivel simbolico.

Las capacidades de holding, handling y object presenting maternas son fundamentales para un sano desarrollo del nino. El holding es el apoyo, no solo fisico, ofrecido al nino que todavia no puede sostenerse autonomamente; se entiende como la capacidad materna de mantener-sostener-educar y provee al recien nacido de la experiencia de "estar en brazos". El handling incluye aquel conjunto de manipulaciones corporales maternas: los cuidados y el aseo asi como los juegos corporales y los actos afectivos; provee al recien nacido de la experiencia de "estar sostenido junto con". El object presenting se refiere a la capacidad materna de hacer disponible para el nino el objeto en el exacto momento en que lo necesita.

Tales capacidades permiten la evolucion de las primitivas modalidades autocalmantes que dan consuelo en las experiencias transicionales y el desarrollo de las capacidades simbolicas fruto de situaciones relacionales en donde el nino experimenta experiencias del tipo "el (el caregiver) piensa que yo pienso, por lo tanto existo" (Winnicott, 1958; Fonagy & Target, 2001). La experiencia transicional se configura como un ambito protegido donde es posible mantener el contacto con la experiencia infantil de omnipotencia y donde el si creativo puede jugar y actuar, donde se puede alcanzar el equilibrio entre la libre expresion de si mismo y la vida en el mundo real. Si el entorno no sostiene adecuadamente tales procesos favoreciendo la transformacion de las necesidades del cuerpo en necesidades del Yo, se observara una escision entre mente y cuerpo, la formacion de un falso Si (Winnicott, 1975).

Winnicott sostiene, por lo tanto, que el desarrollo del Si esta basado inicialmente en experiencias fisicas en donde la psiquis y el cuerpo del nino, mediante adecuados cuidados maternos, se integran en una unidad psiquis-soma. El reflejo empatico y la manipulacion de la madre con respecto al recien nacido ayudan a definir los confines del cuerpo y, sucesivamente, a ofrecer la posibilidad de distinguir el cuerpo propio del cuerpo de la madre. El autor evidencia que la calidad de los cuidados maternos, concretos y diarios, determina la continuidad o la discontinuidad del desarrollo emocional del nino; a partir de esta disyuntiva pueden provocarse una inadaptacion y una dependencia absoluta que no favorecen el crecimiento; por consecuencia, los procesos intelectuales de cada individuo deberan sucesivamente compensar tales carencias.

Ogden (1999) evidencia como, en caso de que el entorno no haya sido facilitador, el nino experimenta la prematura separacion corporal de la madre de la misma forma que la perdida de una parte de su propio cuerpo. Este tipo de experiencia pre-verbal y pre-conceptual es vivida como un profundo ataque a la propia integridad; el nino trata de defenderse mediante un uso patologico, rigido de los objetos "autista", de los objetos " sensacion" (Tustin, 1980), al fin de poder recuperar las perdidas sensaciones de consuelo y de poder negar la separacion. El uso de tales objetos deriva del reemplazo de la madre con sus propios sentidos, experiencia que permite el retraimiento del individuo en una matriz de sensaciones autogeneradas y lo sustrae de la imprevisibilidad de las relaciones humanas, aislandolo del mundo de las sensaciones que provienen de la realidad interpersonal. El uso persistente no permite su evolucion en objetos transicionales y sucesivamente en objetos del proceso de separacion sana; no consiente el desarrollo de la capacidad de pensar, sentir,jugar e imaginar.

Tambien Anzieu (1985) profundiza el estudio de esta transicion desde el estado de no integracion al estado de integracion a traves de las modalidades de la contencion maternal. Considera que la piel es un "envoltorio psiquico (enveloppe)" que le permite a la psiquis desarrollarse en formas mas complejas.

Anzieu (1985) define al Yo-Piel como "una representacion que utiliza el Yo del nino, durante las etapas precoces del desarrollo, para representarse a si mismo como Yo que incluye los contenidos psiquicos, a partir de su propia experiencia de la superficie del cuerpo. El Yo-Piel encuentra su propio apoyo en las diversas funciones de la piel. La primera es la funcion propia de una bolsa que contiene y retiene en su interior todo lo bueno acumulado por la lactancia y los cuidados. La segunda funcion es aquella de una superficie de separacion (interfaz) que marca el limite con el afuera y lo mantiene en su exterior, en calidad de barrera que protege de la penetracion de la avidez y de la agresion ajenas. La piel, en fin, es, al mismo tiempo que la boca, un lugar y un medio de comunicacion primaria con los demas, con quienes se establecen relaciones significativas; esta es, ademas, una superficie de inscripcion de las huellas que estas relaciones dejaron". El Yo-Piel es, por lo tanto, un "envoltorio psiquico", un contenedor somato-psiquico de lo que el nino pudo experimentar en el contacto con la madre (Anzieu et al., 1993). En esta superficie se colocan las experiencias de ser tocado, protegido, escuchado y alimentado y, al mismo tiempo, los sentimientos de seguridad, estabilidad y proteccion relacionados con tales experiencias. El Yo, en otros terminos, no manifiesta la conducta "propia de la piel" por simple analogia, sino se radica en la piel, tiene un origen epidermico y "propioceptivo", nace y se desarrolla en el contacto de un cuerpo con otro.

La funcion interna de contener las partes del Si depende, principalmente, de la introyeccion de un objeto externo, vivido como capaz de desarrollar esta funcion. Este objeto se constituye, normalmente, durante el acto de amamantar gracias a la doble experiencia que hace el nino del pezon maternal contenido en su boca y de su propia piel contenida por la piel de la madre, quien lo abraza, lo ampara, le habla y emana un determinado olor, con el que el nino esta familiarizado. El objeto contenedor es vivido concretamente como una piel. Si la funcion de contencion es introyectada, el nino puede apropiarse de la nocion de interior y exterior, diferenciando por lo tanto el Si y el Objeto. Si, al contrario, la funcion de contencion no se desarrolla de manera adecuada, tanto por una carencia del objeto real como por ataques fantaseados en contra de este, la introyeccion no se produce. Una normal introyeccion es reemplazada por una continua confusion de identidad. De tal manera el nino buscara freneticamente un objeto, una luz, una voz o un olor que pueda mantener la atencion sobre su cuerpo y le permita, de manera temporaria, mantener unidas las partes de su cuerpo. El nino, por lo tanto, se mantiene unido a si mismo mediante la relacion con estos objetos y, especialmente, la "adhesion", el "apego" a la madre (identificacion adhesiva) (Bick, 1968).

Gaddini (1981), por otro lado, insiste en identificar el desarrollo de la mente como un proceso que se origina desde el cuerpo e implica una gradual adquisicion mental del Si corporal. El aprendizaje mental es primariamente un aprendizaje del funcionamiento fisiologico. El concepto de Yo-Somatico o Yo-Piel, retomado por Gaddini (1987), representa la primerisima organizacion del Si experimentada a traves de las sensaciones corporales, sobre todo las sensaciones tactiles. El nino, si no recibe los estimulos apropiados a nivel sensitivo, no lograra percibir la sensacion de ser una unica entidad, protegida y contenida por la piel. Esto podria determinar una incapacidad de saber diferenciar el Si de los demas, adentro y afuera, fantasia y realidad. El acto de autolastimarse intervendria en la resolucion de estos conflictos mediante el uso primitivo del cuerpo (Gaddini, 1987).

"El acto de automutilacion redefine los limites del cuerpo, diferenciando el Si de los demas. La sangre derramada desde las heridas prueba que adentro del cuerpo hay vida. La estimulacion de la piel por medio de la automutilacion ayuda a reconstruir la despedazada percepcion del Si, reactivando el Yo-Somatico y tal vez recreando una experiencia tactil que, por lo menos para aquel que se lastima, produce placer y consuelo" (Raine, 1982). Semejante conducta puede estar, en efecto, relacionada con la falta de cuidados maternales durante la infancia, especialmente en relacion con la falta de contacto corporal o con el caregiver (Pao, 1969).

Algunos autores elaboraron la hipotesis que la preferencia de los brazos como partes para herir el propio cuerpo pueda tambien tener un latente significado de castigo hacia la madre mas que a si mismo, porque los brazos representarian los brazos de la madre que no acunaron y protegieron correctamente al nino. Actualmente estudios con orientacion psicodinamica analizan como el contacto cutaneo entre la madre y el hijo recien nacido es un factor determinante en funcion del desarrollo psiquico del nino y por lo tanto en funcion de las dinamicas afectivo-emocionales, cognitivas y de la construccion del esquema y de la imagen corporal (Orlandelli, Garcovich & Satta, 2002). En esta perspectiva es importante destacar la importancia del rol de la piel. El self-injurer siente la necesidad de atacar su propio limite, de manera que el dolor callado podria encontrar un desahogo con el fin de ser regulado y calmado. El dolor y la herida autoinflingida son pensados como una forma ritualizada que le permite al individuo reconfigurar a su gusto los confines entre si mismo y el mundo que lo rodea.

En la perspectiva de quien actua mediante una conducta autolesiva, la incision de su propia piel seria un acto de reivindicacion de su propia existencia. El hecho de autoagredirse se convertiria, si bien a nivel inconsciente, en una forma de autoayuda, en un acto extremo porque extrema es la condicion en donde el cutter se encuentra: una condicion de alienacion total, no solo con respecto al mundo que lo rodea, sino directamente con respecto a su misma corporalidad (Ladame, 2004).

BIBLIOGRAFIA

Aizenman, M.; Jensen, M. A. C. (2007) Speaking through the body: the incidence of self-injury, piercing, and tattooing among college student. Journal of College Counseling, 10, 27-42.

Albero, D.; Freddi, C.; Pelanda, E. Il corpo come se. Il corpo come se. Trasformazione della societa e agitiauto lesiviin a adolescenza. Milano, Franco Angeli, 2008.

Anzieu, D. Le Moi-peau. Bordas, Paris, 1985.

-- Le contenats de pensee. Paris, Dunod, Paris, 1993.

Armstrong, M. L.; Roberts, A. E.; Owen, D. C.; Koch, J. R. (2004) Contemporary college students and body piercing. Journal of Adolescent Health, 35, 58-61.

Bick, E. (1968) The experience of skin in the early object relation. International Journal of Psychological Annals, 49, 484-486.

Blos, P. (1971) L'adolescenza: una interpretazionepsicoanalitica. Milano, Franco Angeli.

Cerutti, R.; Manca, M. (2008) Icomportamentiaggressivi. Percorsi evolutivi e rischio psicopatologico. Nuova edizione, Roma, Kappa, 2008.

Cerutti, R.; Presaghi, F.; Manca, M.; Gratz, K. L. Deliberate self-harm behavior among italian young adults: Correlations with clinical and nonclinical dimensions of personality. American Journal of Orthopsychiatry, 2011a, Accepted for Publication.

Cerutti, R.; Manca, M.; Presaghi, F.; Gratz, K. L., Prevalence and clinical correlates of deliberate self-harm among a community sample of Italian adolescents, 2011b. Journal of Adolescence, 34, 2: 337-347.

Connors, R. (1996) Self-injury in trauma survivors: I. Functions and meanings. American Journal of Orthopsychiatry, 66, 2, 197-206.

Derouin, A.; Bravender, R. N.; Terrill, N. P. (2004) Living on the Edge: the current of phenomenon of self-mutilation in adolescents. American Journal of Maternal Child Nursing, 29, 1, 12-18.

Favazza, A. (1996) Bodies under siege: self-mutilation and body modification in culture and psychiatry. Baltimore, The Johns Hopkins University Press.

-- (1998) The coming of age of self-mutilation. Journal of Nervous and Mental Disease, 186, 259-268.

Favazza, A.; Rosenthal, R. (1993) Diagnostic issue in self-mutilation. Hospital and Community Psychiatry, 44, 134-139.

Figueroa, M. D. (1998) A dynamic taxonomy of self-destructive behavior. Psychotherapy: Theory, Research, Practice, Training, 25, 2, 280-287.

Fonagy, P.; Target, M. (2001) Attaccamento e funzione riflessiva. Milano, Raffaello Cortina.

Freud, S. (1922) L'Io e l'Es. In Opere IX, Torino, Bollati Boringhiri.

Gaddini, E. (1953-85) Fantasie difensive precocie processo psicoanalitico. Scritti, Milano, Raffaello Cortina, tr. it. 1989, 1981.

-- (1987) Notes on the Mind-Body Question. The International Journal of Psychoanalysis, 68, 315-329.

Gratz, K. L. (2001) Measurement of deliberate self-harm: preliminary data on the Deliberate Self-Harm Inventory. Journal of Psychopathology and Behavioural Assessment, 23, 253-263.

Irwin, K. (2001) Legitimating the first tattoo: Moral passage through informal interaction. Symbolic Interaction, 24, 1, 49-73.

Jacobson, C. M.; Gould, M. (2007) The epidemiology and phenomenology of non-suicidal self-injurious behavior among adolescents: A critical review of the literature. Archives of Suicide Research, 11, 2, 129147.

Kahan, J.; Pattison, E. (1984) Proposal for a distinctive diagnosis: The Deliberate Self Harm Syndrome (DSH). Suicide & Life-Threatening Behavior, 14, 1, 17-35.

Ladame, F. (2004) Attacchi al Corpo ed il Se in pericolo. In: Adolescenza, Childhood and Adolescent Psychosis, 10, 77-81.

Laufer, M.; Laufer, M. E. (1986) Il breakdown evolutivo. In: M. Laufer, M. E.

Laufer (eds) Adolescenza e breakdown evolutivo, Torino, Bollati Boringhieri.

Le Breton, D. (2002) Signes d'identite. Tatouages, piercings et autres marques corporelles. Paris, Editions Metaile.

Lichtenberg, J. (1995) Psicoanalisi e sistemi motivazionali. Milano Raffaello Cortina, tr. it.

Manca, M. (2009) Condotte autolesive in adolescenza. Tesi di dottorato, Roma e Firenze.

Moffitt, T. E. (1993) Adolescence-limited and life-course-persistent antisocial behavior: A developmental taxonomy. Psychological Review, 100, 4, 674-701.

-- (2003) Life-course persistent and adolescent-limited antisocial behavior: a 10-year research review and research agenda. In: Lahey, B. B.; Moffitt, T. E.; Caspi, A. Causes of conduct disorders and juvenile delinquency, New York, Guilfort Press.

Ogden, T. H. (1999) Reverie e interpretazione. Roma, Astrolabio, tr. it. Orlandelli, E.; Garcovich, A.; Satta, M. A. (eds.) (2002) Malattie Cutanee e Psicogenesi. Societa Editrice Universo.

Pao, P. N. (1969) The syndrome of delicate self-cutting. British Journal of Medical Psychology, 42, 3, 195-206.

Pattison, E. M.; Kahan, J. (1983) The deliberate self-harm syndrome. American Journal of Psychiatry, 140, 867-872.

Pelanda, E. (2008) Agiti, azione, intervento clinic. In: Albero, D.; Freddi, C.;

Pelanda, E. (eds), Il corpo come se. Il corpo come se. Trasformazione della societa e agiti auto lesivi ina adolescenza, Milano, Franco Angeli, 124-141.

Raine, W. J. (1982) Self mutilation. Journal of adolescence, 5. 1, 1-13.

Simeon, D.; Stanley, B.; Frances, A.; Mann, J. J.; Winchel, R.; Stanley, M. (1992) Self-mutilation in personality disorders: psychological and biological correlates. American Journal of Psychiatry, 149, 221-226.

Smith, G.; Cox, D.; Saradjian, J. (1999) Self-harm: understanding, coping, and healing from self-mutilation. Routledge.

Suyemoto, K.; MacDonald, M. (1995) Self-cutting in female adolescents. Psychotherapy, 32, 162-171.

Tustin, F. (1980) Autistic objects. International Review of Psychoanalysis, 7, 27-39.

Winnicott, D. W. (1975) Dalla pediatria alla psicoanalisi. Firenze, Psycho Martinelli, tr. it.

-- (1970) Il bambino deprivato. Milano, Raffaello Cortina, tr. it.

Yates, T. M.; Tracy, A. J.; Luthar, S. S. (2008) Nonsuicidal self-injury among "Privileged" youth: Longitudinal an cross-section approaches to developmental process. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 76, 1, 52-62.

Trabajo presentado: 1-2-2011

Trabajo aceptado: 2-3-2011

Maura Manca **

* Traducido por la Dra. Luciana Zollo.

** Ph.D. y Psicoterapeuta, Scuola Internazionale di Ricerca e Formazione in Psicologia Clinica e Psicoterapia Psicoanalitica--SIRPIDI de Roma (Italia). Profesor-Universidad de L'Aquila. Departamento de Psicologia de los Procesos de Desarrollo y Socializacion, Universidad de Roma "La Sapienza".

Maura Manca

Via di Santa maria Mediatrice 22/6

00165, Roma

Italia

E-mail: maura.manca@uniroma1.it
COPYRIGHT 2011 Asociacion Psicoanalitica de Buenos Aires
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2011 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Manca, Maura
Publication:Psicoanalisis
Date:Jan 1, 2011
Words:4467
Previous Article:Tollere liberum. Sobre el deseo de ser padre.
Next Article:El trauma en el nacimiento: caidos del nido.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters