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Agencias de control social en los margenes del estado decimononico.

INTRODUCCION

Deseo revisar, de una forma un tanto oblicua, esa idea del Estado decimononico chileno como "fuerte y centralizador" (1), sobre las capacidades del control social punitivo que pudo demostrar en un area "marginal", como fue Linares en el ultimo tercio del mencionado siglo. Para ello iniciare con dos hechos, que me parecen ilustran el funcionamiento real de esos principios autoritarios, poniendo atencion --siguiendo a Giovanni Levi--a la debilidad de los sistemas de poder, para tratar de captar el funcionamiento real de esos mecanismos (2), prefiriendo prestar atencion a la fragmentacion, contradiccion y pluralidad de puntos de vistas que hacen de las sociedades sistemas fluidos y abiertos, donde los individuos actuan en los intersticios de los sistemas normativos contradictorios, que solo aparecen si la escala se reduce, mostrando que la coherencia es solo aparente en la medida que esta es vista desde un nivel "macro" (3).

El primer hecho. A mediados de 1876, Pedro Fischer un aleman avecindado en Linares asumio como sargento de la policia de la ciudad. A los pocos dias de iniciados sus servicios se introdujo por la fuerza a la casa de un vecino de la ciudad, y una vez dentro "dio feroces hachazos con la espada (sic) a una mujer i dos hombres", quedando la mujer y uno de los hombres gravemente heridos y con riesgo de perder la vida. Dos dias despues, golpeo con una varilla en la cara a la hija de uno de los alcaldes municipales. El nombramiento de Fischer como sargento habia sido dado por el propio Comandante de policia a pesar de ser un "individuo mui conocido por su vida corrompida i ser un ebrio consuetudinario i que muchas veces habia sido conducido a la carcel por pendenciero i borracho" (4).

El segundo de los ejemplos. En la memoria ministerial del Interior de 1875, el Intendente entrego un informe muy revelador respecto de las condiciones carcelarias. Segun la autoridad, la carcel presentaba inconvenientes numerosos, "como que en pueblos pequenos todos tienen relaciones mas o menos intimas, de suerte que la guardia misma compuesta de artesanos, es la que proporciona a los encarcelados los medios de evasion", y asi podia decirse que no habia semana en que no se diera cuenta de haberse abierto algun forado en un muro, y que los procesos que se instruian para determinar las responsabilidades de la complicidad de la guardia "jamas arrojan luz suficiente" (5).

El concepto de "control social" pertenece a esa categoria que Pedro Olivier Olmo califico de "atrapalotodo", que posee multiples y contradictorias definiciones, tanto en su origen de raiz sociologica, como en su aplicacion acritica en muchos estudios historicos. Por una parte, en su origen, el concepto aludia a la atencion que la sociologia presto a los procesos de desintegracion que las sociedades industriales experimentaron, en un contexto de un Estado que no intervenia mayoritariamente en las relaciones interpersonales. El control social era, para esta sociologia, el reino de las instituciones que la propia sociedad establecia, al margen del Estado, para mantener la cohesion y evitar fenomenos como el delito y el conflicto de clases. Por sobre todo, se trataba de un concepto que aludia a la internalizacion de los individuos de las propias normas de la sociedad, permitiendo el autocontrol. La segunda definicion del control social puso enfasis en los principios coercitivos que el propio Estado organizo para combatir, especialmente el delito, pero tambien las enfermedades, sean del cuerpo o mentales, entre otros. Sin embargo, reducir el concepto de control social a las practicas puramente punitivas, tiende a prestar poca atencion a los analisis de la funcion del sistema estatal y los procesos de estructuracion del orden social (6).

Lo que particularmente me interesa del concepto de control social, para efectos de este trabajo, son aquellos "mecanismos (...) que se ponen en marcha en relacion con los sujetos en el caso de que estos no se conformen a las normas dominantes" (7), en cuanto han sido movilizados por el Estado, para corregir lo que considera ha sido un delito y su castigo. Pero no me interesa el estudio del castigo por el castigo, sino la relacion entre la policia y la carcel en el funcionamiento cotidiano como aparatos represivos del Estado, si se considera que la policia "se situa en el centro de toda lucha por dirigir el Estado" (8). A su vez, las carceles son instituciones que representan el poder y la autoridad del Estado, pero en su seno se desatan conflictos que contemplan la negociacion y la resistencia, simbolos de la modernidad o del fracaso de su proyecto, y espacios que representan las contradicciones de la sociedad donde segmentos de la poblacion subalterna forman su vision de mundo, negociando e interactuando con otros individuos y con autoridades del Estado (9). Este trabajo es por supuesto una aproximacion a las formas cotidianas de la actuacion de las agencias y agentes estatales encargadas del control social punitivo, que excluye la represion desencadenada por la utilizacion del Ejercito como agencia ultima de control. Se analizan asi tres niveles del funcionamiento de estas agencias: los proyectos de control social del Estado; la aplicacion de esos proyectos a nivel de la administracion local; y la accion de los sujetos que los modificaban.

LOS CUERPOS DE POLICIAS URBANOS Y RURALES

Vuelvo al episodio del sargento de policia. La acusacion sobre los actos y reputacion de Pedro Ficher puso en tension las relaciones al interior de la misma Municipalidad, mas aun cuando la responsabilidad por los nombramientos de los cargos correspondia al propio comandante, quien presumiblemente debio estar al tanto de la conducta y (mala) fama del nuevo sargento. La figura del comandante fue puesta en duda al depositar su confianza y funciones policiales en la figura de un hombre que representaba precisamente al tipo de sujeto que era blanco del castigo y a quien se debia perseguir.

A pesar que los dispositivos de control se hubieran modernizado y aumentado a medida que avanzaba el siglo, muchos de ellos permanecian en el papel. Al igual que en toda Latinoamerica del siglo XIX el Estado en Chile era "un gigante con pies de barro" pues bastaba alejarse un poco de los centros que concentraban el poder economico y politico para verificar las precarias condiciones del ejercicio de la administracion publica y el control social. Como bien han senalado Ernesto Bohoslavsky y Milton Godoy Orellana sobre el Estado latinoamericano, "poderoso, intimidante y eficaz en areas metropolitanas, este mismo Estado se puede apreciar en los margenes del territorio nacional bastante mas desnutrido e ineficiente de lo que se le suele considerar" (10).

Pensemos en el numero de policias dedicados a las tareas de vigilancia. En 1870 el cuerpo de policia del departamento de Linares estaba compuesto por un sargento (que hacia de comandante), dos cabos y doce soldados que debian atender a una poblacion de unos 53 mil habitantes, su reducido numero se hacia notar especialmente cuando "se hecha mano de ellos para la persecucion de bandidos en los campos" (11) pues esta policia cumplia preferentemente funciones en los centros poblados y no en las zonas rurales, es decir, quedaban practicamente fuera del area de accion de la policia las zonas donde vivia mas del 85% de la poblacion a inicios del decenio de 1870. La situacion de la policia de Parral era algo distinto a la de Linares, presentando mejores condiciones hacia 1870. Estaba conformada por "un comandante, un sarjento, dos cabos i veinte soldados" siendo considerada "mui suficiente", ademas prestaba su servicio montado de todos sus agentes "recorriendo de esta manera con mas facilidad, espedicion i vigilancia, los puntos sometidos a su custodia". Esta ventaja relativa que mostraba el cuerpo de policia de Parral, por sobre la de Linares, se acentuaba si se considera que la poblacion del departamento era cercana a la mitad de la existente en Linares. Sin embargo, la mayor capacidad que mostraba resultaba onerosa para el presupuesto municipal, reflejado en las palabras del gobernador, quien indico "que para obtener esta ventaja, sufra la Municipalidad un enorme gravamen en sus escasas rentas, siendo como es pagada la policia con sus propios fondos" (12). Pero cuatro anos mas tarde, la opinion del gobernador era otra. Si bien, el numero de soldados era relativamente similar al existente en 1870 (un comandante, un sargento, dos cabos y dieciseis soldados), y que el Supremo Gobierno la subvencionaba con $1.500 mas los recursos aportados por el municipio, "se consideraba deficiente para el servicio que esta llamada a prestar" (13). Con la creacion de la provincia de Linares, a fines de 1873, se origino tambien el departamento de Loncomilla, con su cabecera en la ciudad de San Javier. Este departamento carecia completamente de edificios publicos y de un cuerpo de policia en 1874, existiendo solamente una guardia de "cuatro hombres pagados por los vecinos", pero el gobernador temia "que de un dia a otro puedan retirar [los vecinos] su subvencion, dejando al pueblo i al departamento (...) sujeto a las depredaciones de los malhechores" (14).

El Ministerio del Interior dicto ordenes para la formacion de un cuerpo de policia rural, pero los insuficientes recursos no permitian proveer de armas a los subdelegados e inspectores (15). Esta situacion se mantuvo incluso cuando Linares paso a ser la ciudad cabecera de la provincia a fines de 1873; para ese entonces el cuerpo de policia constaba de 24 soldados, incluyendo al comandante. El nuevo Intendente recomendaba en forma urgente doblar la dotacion de hombres en el departamento de Linares, reconociendo ademas que uno de los principales males eran los exiguos sueldos mensuales que recibian los policias, $25 para el comandante y $8 para los soldados (16). Un ano mas tarde, en 1874, se habia aumentado el cuerpo a 50 soldados, pero a medida que avanzaba el ano los fondos solo alcanzaron a cubrir los sueldos de 31 hombres. Este numero de policias era a todas luces insuficiente para mantener un control ferreo sobre los delincuentes, que en opinion del Intendente "es insuficiente para el servicio (...) ni pueden atender a una poblacion que mide un area de 1.553.750 metros cuadrados aproximadamente, ni hacer cumplir las disposiciones locales, con perjurio para las mismas entradas del municipio" (17). Ese mismo ano la policia de Parral consiguio por primera vez que se le arrendara una casa para servir de cuartel (18), y el gobernador planifico la creacion de un cuerpo de policia rural (19). En San Javier se esperaba la pronta entrada en servicio del cuerpo de policia, aprobado recientemente por el Supremo Gobierno, que debia contar con un comandante, un sargento, dos cabos y diez soldados para prestar sus funciones en el area urbana, sin embargo, el gobernador se lamentaba que "las subdelegaciones rurales, las cuales por su estencion de su territorio i por la distancia a que se encuentra algunas de este pueblo, es imposible poder atenderlas" (20).

A los exiguos recursos economicos destinados a formar un cuerpo de policia habria que sumar la imposibilidad para el Estado de dar forma a un cuerpo disciplinado de policias que pudiese actuar en forma efectiva. Asi, por ejemplo se le acusaba a la policia rural de no controlar el funcionamiento de las chinganas de acuerdo a la ley, pues los subdelegados no las visitaban en las noches y la tropa acudia a ellas en calidad de clientes y no como agentes del orden. Un articulista del periodico La Idea manifestaba de la siguiente manera su disgusto con esta situacion:

"Una persona de respeto i que nos merece mucho credito nos ha informado que en las chinangas o fondas del campo no cesan las diverciones al ponerse el sol como esta ordenado, sino hasta una hora mui abansada de la noche.

Pero esto seria hasta cierto punto tolerable sino se cometiesen los desordenes que tienen lugar muchas veces cuando el licor los ha hecho perder el uso de la razon, se traban pendencias i a esto se siguen desgracias.

I los ajentes de la policia rural, ?Que hacen que no mantienen el orden? vais a saberlo:

Se les ve continuamente tomar parte en las [ilegible] i desprenderse del caracter que imbisten.

?I porque sucede esto? Porque los senores subdelegados no se toman jamas molestia de visitar estos puntos i hacer que cese toda fiesta a la hora que se tiene ordenada; o mas claro porque son mui pocos entre estos caballeros los que cumplen bien con sus obligaciones.

Jeneralmente encargan a sus inspectores que velen por el orden; i estos, tros (sic) condes del campo, tramiten el cargo a comisionados.

!Estos ultimos si que saben bien llenar su cometido! Pronto se les ve bandeja en mano i contribuyendo a que se les pierde todo respeto siendo esta la fuente de donde emanan todas las desgracias que continuamente se lamentan" (21).

A las criticas sobre los soldados, se sumaban las que se realizaban contra la ineficacia de la policia como institucion. Era comun senalar la falta de vigilancia en determinados lugares, aunque conociendo los limitados recursos con que contaba, es logico pensar que la institucion no poseia las capacidades para mantenerla (22). En otras ocasiones los periodicos acusaban a los comandantes de policia o subdelegados de no perseguir a los bandidos: "I el senor Subdelegado Villalobo (sic) que medidas ha tomado? Ha perseguido a los bandidos.? Que ha hecho? Nada, absolutamente nada" (23). Incluso se llego a criticar los impuestos que debian pagar los propietarios para financiar la policia al considerarse insuficiente los resultados que obtenian (24).

La precariedad en los recursos humanos que debian ser los agentes del orden parece haber sido una constante y no una excepcion en las areas perifericas de los estados latinoamericanos sobre la base de un rechazo a la figura policial, la imposibilidad o desinteres en seguir una carrera institucional, la falta de intereses comunes y condiciones materiales inapropiadas parecen haber minado el apego a la funcion policial (25). La dificultades para formar y mantener los cuerpos de policia se vio reflejado, por ejemplo cuando se le critico a la policia rural de Yerbas Buenas el estar admitiendo hombres muy jovenes al servicio, "ninos en la policia en lugar de hombres (...) no existe garantia cuando una policia rural esta servida por nenes incapaces de hacer frente a cualquier bandido" (26).

La carencia de recursos obligo a suspender el servicio de policia rural durante diciembre de 1885 y marzo de 1886 que favorecio la impunidad, que a inicios de 1886, "desarrollo una plaga de bandidos que puso en alarma a todo el departamento, i los vecinos de las subdelegaciones rurales se vieron en la necesidad de sostener por su cuenta uno o mas soldados en cada una de ellas" (27). Aunque es dificil determinar si efectivamente los bandidos aumentaron sus acciones pues carecemos de una estadistica confiable, o se trata del temor ante la imposibilidad de ejercer la represion sobre la accion libre de los bandidos, la cual fue representada como una plaga (28).

Dado el aumento que experimentaba el numero de habitantes de las areas urbanas en la decada de 1880, se hacian insuficientes los recursos que el Estado entregaba a las policias urbanas de la provincia. En 1887 el intendente se lamentaba que "Por mas empeno que las autoridades pongan para resguardar los intereses de los ciudadanos, se hace dificil su atencion eficaz por la escasez de tropa i oficiales de estas policias" (29). Sobre la policia rural, el intendente reconocia que "continuaba presentando importantes servicios en las localidades respectivas", pero que "la gran estension de territorio hace imposible la vigilancia diaria", y que pese a que los hacendados contribuian con su financiamiento "no se alcanza a satisfacer medianamente el servicio que esta debe prestar" (30).

Uno de los graves inconvenientes que debian afrontar las policias era la calidad y cantidad del armamento a su disposicion. En 1889 la dotacion de la policia urbana de Linares era de 36 hombres, que poseian 29 rifles "los que ya se hallan en mal estado a causa del mucho uso", pero el numero efectivo de uso era solo de 14 de ellos dado "que quince de estos rifles sirven desde algun tiempo atras a la guardia especial de carcel, por carecer esta guardia de un armamento propio" (31).

Tras la Guerra civil de 1891, el Intendente nombrado por el nuevo gobierno mostro una evaluacion mas positiva sobre el funcionamiento de los cuerpos de policia en la provincia. De su memoria sobre su gestion en 1892 senala que la dotacion de la policia urbana en el departamento de Linares contaba con 36 hombres, mientras la rural estaba integrada por 18 soldados, 6 cabos y un comandante, adecuando las fuerzas en tres secciones segun las subdelegaciones, actuando en forma eficiente, manteniendo la tranquilidad, "aparte de raras pendencias en los negocios denominados patentes de diversiones publicas, [que] fueron sofocadas inmediatamente", mantenido a raya al bandijade, salvo los hurtos de animales que "ocurrieron, pero con escasa frecuencia, en las lejanas rejiones de la cordillera; siendo esta clase de hechos inevitables en las epocas del transito de animales de i para la Republica Arjentina" (32). De los restantes departamentos, su opinion fue similar, dando a entender, que en el contexto de la postguerra, la situacion del orden publico por motivos politicos se mantuvo en calma. Esta situacion de relativa tranquilidad se conservo durante 1893. La adecuacion del gasto fiscal y municipal en materias de las policias, producto de las disposiciones de la Ley de Comuna Autonoma permitio a las policias urbana y rural de la comuna de Linares aumentar sus sueldos (33). La situacion era diferente en Parral, donde se hizo dificil "el pago mensual de los haberes de la tropa [de la policia urbana], debido a la falta de fondos en la caja municipal", mientras que el servicio de la policia rural "hubo de suspenderse por decreto de la Alcaldia en el mes de agosto (...) hasta octubre inclusive, con motivo tambien de no haber fondos para su sostenimiento" (34).

A la falta de recursos materiales y humanos los cuerpos de policias debian lidiar tambien con una poblacion criminal que muchas veces se mostro poco temerosa ante los agentes del orden. Probablemente la accion mas temeraria que un grupo de bandidos efectuo en la provincia de Linares fueron los dos asaltos seguidos efectuados al cuartel de policia del poblado de Villa Alegre, ocurridos en agosto de 1899. La intencion de los bandidos era apoderarse del armamento existente en el cuartel, que poseia una dotacion de solo ocho individuos, y a la vez quitar la vida de varios de ellos, incluido el comandante. El resultado fue una derrota de los quince o veinte individuos que componian la banda, de los cuales seis fueron capturados (35).

Curiosamente, en mas de alguna oportunidad las policias encontraron trabas a realizacion de sus tareas en uno de los agentes del Estado con quienes debia colaborar regularmente, el juez local. En su Memoria sobre su desempeno en 1886, el Intendente mostraba su descontento con los resultados de la policia rural del departamento de Linares, pues "Las leyes de garantia individuales i la lenidad que por desgracia encuentran los bandidos en los jueces del crimen, hace que esta policia no sirva, como son los deseos de los agricultores, en la aprehension de los malhechores" (36). El Intendente comunico al Ministerio de Justicia la existencia de una querella interpuesta en el juzgado en contra del comandante de policia rural por la vigilancia que mantenia de la casa de un sospechoso, la cual fue ordenada por el mismo. Esta autoridad se quejo del "gravisimo inconveniente que resulta para el buen servicio de la policia de oir los reclamos de jente desordenada que debe estar inmediatamente inspeccionada por ella", que tenian por resultado "El temor de un proceso i las molestias consiguientes [que] hacen dificil a los encargados del orden el cumplimiento de sus deberes" (37). El principal blanco de las criticas del Intendente era contra el juez de letras del departamento, a quien censuraba algunos de sus comportamientos, especialmente con la policia. Segun el:

"Se han seguido varias causas criminales contra los comandantes i empleados de las policias, del departamento, ya por que un reo espreso al senor Juez que habia sido maltratado por la policia, ya por que alguna persona, dueno de taberna o casa de juegos hace presente que fue ofendido de palabras por el empleado de la policia, ya en fin por cualquier otra circunstancia como esta o mas minima cosa.

Se me asegura por personas respetables que ha habido casos en que se ha apercibido con multa de cincuenta pesos a los jefes de policia por la no entrega de un caballo a un bandido conocido que salia de la carcel despues de un sumario infructuoso (...) La verdad es que, al llegar aqui encontre que ni los jefes ni los empleados subalternos de esos cuerpos se atrevian a tomar medida alguna para aprehender un delincuente o para descubrir su paradero.

Habia Senor, si puedo decirlo mas miedo al Juez entre los empleados de la policia que entre los mismos bandidos" (38).

LOS RECINTOS CARCELARIOS DE LA PROVINCIA

Las carceles de la provincia mostraron tantas, o mas dificultades en su funcionamiento como la misma policia (39). La de Linares ocupaba a inicios de la decada de 1870 la seccion interior del mismo edificio en que estaban la sala municipal, oficina del gobernador, escribania publica, juzgado de letras, oficina del telegrafo y el cuerpo de guardias. Su estado era ruinoso "no ofreciendo la carcel seguridad alguna" (40), careciendo de instalaciones para alojar a la poblacion femenina recluida (41), dependencias que solo se construyeron en los primeros anos de la decada siguiente (42). Finalmente en 1893 se termino la construccion un edificio de uso exclusivo para ella (43). La situacion de la carcel de Parral era muy similar a la anteriormente senalada y su precariedad quedo descrita en las siguientes palabras del gobernador del departamento:
   La carcel esta casi en completo estado
   de irregularidad i es por demas incomoda.
   Un calabozo de donde se han
   fugado muchas veces los criminales
   i dos cuartos que miden de cuatro a
   cinco metros cada uno es toda la comodidad.
   El primero esta destinado
   al alojamiento de los presos i los dos
   ultimos a la detencion de los reos que
   deben permanecer aislados antes de
   las declaraciones. De manera que ya
   sea por la escases de calabozos o ya
   por la irregularidad de los actuales,
   no hai donde mantener sin el riezgo
   de fugarse a aquellos reos de delitos
   graves, que no pocas veces los ha
   habido i se han escapado (44).


Las funciones de carceleros las cumplia la guardia civica compuesta por artesanos, que dificultaba un efectivo control y que en alguna ocasion habria permitido la sublevacion de los reos (45). A esto se sumaba que muchos artesanos y jornaleros preferian huir de la ciudad para evitar la conscripcion y la desagradable tarea de celadores (46). Pero posiblemente el mayor problema que el Estado debia resolver era que los propios guardias facilitaban las condiciones para la huida de los detenidos y reos. Asi, por ejemplo, durante la noche del 6 al 7 de febrero de 1872 se fugaron 18 reos desde la carcel de Linares, quienes "armados varios de ellos con las barras de los mismos grillos" atacaron al alcaide y los guardias que efectuaban la ronda de inspeccion nocturna, "quitandoles los fusiles i dejandolos heridos de gravedad". El gobernador del departamento hacia hincapie en que la causa de las constantes fugas "tienen por mismo origen el que la tropa civica sea la que cubre la importante guardia de carcel donde ordinariamente hai de setenta a ochenta criminales", solicitando "al Gobierno supremo la cantidad indispensable para organizar una fuerza de policia con el objeto de que cubra diariamente la espresada guardia" (47), situacion que se veria medianamente solucionada solo diez anos mas tarde. Pese a las quejas que intendentes y gobernadores expresaron sobre la complicidad de los guardias civicos en la fuga de los reos, los expedientes judiciales no parecen indicar esta situacion y aunque las fugas fueron una constante, el numero de expedientes iniciados para indagar las responsabilidades en ello, fueron relativamente poco numerosos (48). El propio juez de letras se lamentaba que las fugas se debian a que la guardia de policia "se forma de individuos que no han recibido ni reciben ninguna clase de instruccion militar" (49).

La poca eficiencia de la Guardia Civica para realizar las funciones de celadores a veces era suplida por soldados de la policia de seguridad, mermando con esto la capacidad represiva de ella, al distraer parte de sus efectivos en dichas tareas. La municipalidad de Linares acordo en 1883 establecer una guardia especial para la carcel publica, completamente independiente de la policia, pero carecia de armas, debiendo recurrir a las de esta ultima, privandola de su uso. A pesar de que el Intendente solicito la compra de 30 fusiles "de sistema moderno" (de retrocarga) que le permitiera contar con un armamento que supliera en calidad y poder de fuego el reducido numero de guardias, no existio respuesta alguna por parte del Ministerio de Justicia para tal efecto (50). Esta aparente indolencia del Ministerio para dotar de armamento a los guardias parece haber sido una constante, situacion que se repetia en la carcel de Parral, la que estaba dotada con "armamento antiguo de fulminante, inutil para la defensa en un caso dado", pero que no fue reemplazado por uno mas moderno, pese a la solicitud hecha por el gobernador (51).

La alimentacion de los reos tambien fue constantemente amenazada por la irregularidad de la entrega de los recursos por parte del Ministerio de Justicia. Esto parece haber afectado principalmente al recinto ubicado en Parral, cuyo gobernador constantemente solicitaba subvenciones extraordinarias al gobierno central, dado los limitados ingresos que tenia la municipalidad. En 1871 este municipio solo podia costear "los gastos indispensables ni en las tres cuartas partes" de la alimentacion de los reos y detenidos (52). En este caso, el Ministerio de Justicia autorizo una subvencion de $100, la cual fue asumida por el gobernador como regular. Cuando esta no fue entregada al ano siguiente, escribio al ministro a inicios de 1873 solicitando la reposicion de esos $100, mas una nueva partida para el ano en curso, senalando que

"Como esta municipalidad no cuenta con ninguna escistencia i sus entradas estan equilibradas con los gastos, de manera que no puede haber sobrante, la negacion de los doscientos pesos que se reclaman seria para ella un conflicto que no podria remediar para cubrir la deuda contratada por el ano pasado i la que contraeria en el presente en el negocio de los presos" (53),

siendo autorizados los recursos. Una decada mas tarde, a fines de julio de 1884 y producto del establecimiento de un Juzgado de Letras en el departamento que incremento fuertemente el numero de reos en la carcel, se debio requerir una subvencion extraordinaria de $300 para alimentacion (54). Como el Ministerio no respondio a la solicitud, unos mese mas tardes el gobernador volvio a reclamar que el "Supremo Gobierno consulte el presupuesto Jeneral para el ano proximo la suma de ochocientos pesos para atender a la alimentacion de los reos de que he hecho referencia, pues las escasas rentas municipales no permiten aumentar la partida que consulta dicho gasto" (55), pero al igual que en la oportunidad anterior, no hubo respuesta.

No solo los recursos destinados a la alimentacion de los reos sufrio retrasos en su financiamiento, en varias oportunidades los municipios de los tres departamentos manifestaron dificultades para cancelar los gastos originados en el funcionamientos de los recintos carcelarios, siendo comun que las autoridades locales comunicaran al ministro de justicia "que los gastos de carcel no podran en esta provincia [ser cancelados] por no haber fondos para ello" (56). Durante 1888 a 1890 fue constante el retraso en el pago de los gastos que originaban los recintos carcelarios de la provincia, adeudandose en ocasiones hasta cuatro meses, situacion originada en el celo que el Tribunal de Cuentas puso para autorizar los recursos para ello, situacion acentuada por una aparente desidia de parte del Ministerio de Justicia para autorizar a tiempo, mediante Decreto Supremo, la cancelacion de los gastos (57).

La situacion carcelaria del departamento de Linares encontro su momento de modernizacion hacia 1893 con la construccion de una nueva carcel, que si bien no habia sido erigida bajo el modelo penitenciario propiamente tal, fue objeto de la influencia de las ideas que estaban en la base de ese sistema. El intendente recomendaba en 1895 establecer dos o mas talleres de oficios manuales para que los reos pudieran desde la carcel trabajar y con esto cubrir sus necesidades y las de sus familias, lo que permitiria la "rejeneracion moral del individuo" que estaria acostumbrado al trabajo y una vez puesto en libertad "podria poner en practica los conocimientos adquiridos durante su prision, para ganarse honradamente la vida" (58). En conformidad a estas ideas se instalaron en la carcel de Linares un taller de cesteria y otro de zapateria que mantenian trabajos permanentes (59). Tambien se recomendaba la instalacion de una escuela en la carcel que prepararia al "presidario para salir convertido en un individuo util a la familia i a la sociedad" (60). Para este periodo la evasion de los reos desde el recinto penal se hizo dificultosa dadas las condiciones de seguridad implementadas (61).

Finalizando el siglo, el alcaide de la carcel de Linares se quejaba que "los reos procesados y condenados (...) hacen bulla, e insultan al guardian y dicen palabras obsenas a este; diciendo que el alcaide no puede castigarlos sin orden del Senor Juez". A esto se sumaba que los guardias temian ser atacados y que se produjera una sublevacion y amenazaban con renunciar "por ser vejados por los reos". El propio alcaide no sabia si lo que indicaban los prisioneros sobre la autorizacion judicial para ser castigados era cierto o no, por lo cual solicitaba al juez como debia proceder y "si puedo castigar o hacer lo que yo como alcaide puedo ejercer en el interior de esta carcel sin consultar a Us. y poder detener una sublevacion" (62). Uno de los guardias declaro "que desde unos quince dias a esta parte mas o menos [los reos] han metido mucha bulla gritando fuertemente, balando como toro, dentro de las celdas respectivas" (63). En otro expediente judicial un guardia declaro que "En la noche y en el dia los reos procesados gritan, hacen bulla, golpean las puertas e insultan a los guardianes, diciendo que nada se les puede hacer sin orden del senor Juez" (64). El juez ordeno "que el alcaide mantenga intacta toda la esfera de las atribuciones que le confieren los reglamentos respectivos" sin comunicar la juez los castigos (65). Lo destacable en este caso es la utilizacion por parte de los reos de una supuesta norma que puso en entredicho la efectividad e la autoridad del alcaide, al poner en tension los limites de sus competencias.

CONCLUSIONES: LOS MARGENES DEL ESTADO DECIMONONICO

Marco Antonio Leon sugirio que el estudio de las carceles y las concepciones de lo delictivo permiten estudiar las mentalidades populares sobre el orden social, pero que estas tambien son instituciones "donde puede[n] caracterizarse la[s] estructura[s] de poder de un Estado" (66). Pero si consideramos las condiciones carcelarias y policiales en el Chile del siglo XIX entonces se nos presenta una imagen de absoluta precariedad para ejercer ese control (67), que finalmente deberia obligar a la historiografia a repensar los limites del Estado oligarca y revisar como este ha sido representado incluso en terminos geograficos, si consideramos que ha sido principalmente sobre el espacio de la ciudad de Santiago.

Si bien una posible mirada a los limites del Estado en relacion al control social podria ser el representarlo como una forma administrativa que tiende a diluirse o desaparecer en sus espacios marginales, me parece mucho mas sugerente la idea planteada por las antropologas Veena Das y Deborah Poole de pensar los limites del Estado atendiendo a "como las practicas y politicas de vida en esas areas moldean las practicas politicas de regulacion y disciplinamiento que constituyen aquello que llamamos <<el estado>>" (68), que ayuden a pensar estos margenes no como espacios malogrados en la formacion del Estado, sino que una invitacion "a repensar los limites entre el centro y la periferia, lo publico y lo privado, lo legal y lo ilegal", no para rescatar "practicas exoticas", que en este caso podran ser la indisciplina de policias y guardias carcelarios, o las fallidas peticiones de un funcionario de la administracion que reclamaba mas recursos, sino porque estas practicas sugieren "que dichos margenes son supuestos necesarios del estado, de la misma forma que la excepcion es a la regla" (69).

Recientemente Mauricio Rojas Gomez ha publicado un articulo sobre la policia en la ciudad de Concepcion en la segunda mitad del siglo XIX (70). Segun este autor la ideologia liberal y su busqueda por establecer un orden social favorable a trasformar a la poblacion subalterna (las clases peligrosas) en trabajadores disciplinados tuvo como un aliado privilegiado al cuerpo de policia de la ciudad que jugo un papel crucial en este proyecto, al instalar un discurso uniformista de la elite en los sectores subalternos quienes se apropiaron de ellos y ayudaron al establecimiento de una hegemonia liberal, es decir la construccion de una vision en comun de la sociedad originada en ideas emanadas "desde arriba". Para esto, las conductas de la sociedad civil fueron disciplinadas, permitiendose algunas de ellas, y proscribiendose otras, de ahi que la policia adquiriera un afan moralizador, especialmente sobre los espacios de sociabilidad popular. En el periodo analizado por el autor existiria un momento de cambio en el funcionamiento de la policia, situado en la decada de 1860, cuando la policia paso de actuar preferentemente por coercion para dar paso a un periodo "caracterizado por el consenso que se logro entre los comportamientos que intentaban inculcar las elites y lo que estuvo dispuesta a asimilar la sociedad civil", momento en que "los editoriales de los periodicos y los reclamos sociales evidenciados en las opiniones vertidas por los partidarios de los sectores subalternos daban cuenta de que la poblacion fue adoptando los patrones de comportamiento esperados por la autoridad" (71).

Debo reconocer mi desacuerdo con lo planteado por Mauricio Rojas. En primer lugar se hace dificil precisar en terminos historicos lo que el autor esta describiendo por hegemonia. Si bien senala una nocion de ella (como un consenso o vision comun sobre la sociedad compartida por todas las clases sociales, sobre la base de las ideas que la elite impuso), existe una preocupante falta de evidencia que sustente las opiniones expresadas en su articulo, especialmente en lo referido a los comportamientos de los grupos subalternos que reflejen la construccion de esa hegemonia entendida solo en terminos de una vision compartida de la sociedad. A lo sumo, muestra las opiniones expresadas por la opinion publica sobre el orden, y que podria incluir (por suposicion, ya que tampoco se encuentra explicitado de esa forma) a sectores medios o de artesanos ilustrados, que en palabras de Rojas serian "los partidarios de los sectores subalternos". Pero aun cuando los propios individuos subalternos utilicen las instituciones o reglas que los grupos dominantes hayan establecido para la mantencion del orden social no significa por si mismo el establecimiento de una hegemonia completa, sin intersticios o ambiguedades, incluidas la de los propios grupos dominantes (72).

Los ejemplos presentados en este trabajo sobre la policia y la carcel en la provincia de Linares son una ventana para ingresar de un modo oblicuo (que no es ni una historia desde arriba, ni desde abajo) a la experiencia del Estado decimononico chileno, y la supuesta representacion de una temprana hegemonia lograda en su formacion. Los problemas derivados de la indisciplina de los policias y celadores no son solo formas de resistencia a la dominacion (ni meras anecdotas), sino que muestran los limites del Estado para lograr un marco de relaciones simbolicas y materiales que los agentes debian mantener con al aparato del Estado. Segun William Roseberry, la hegemonia es precisa entenderla no como consenso, sino para entender la lucha, las maneras que el propio proceso de dominacion modelas los discursos y acciones utilizados por los subalternos para hablar de la dominacion. Lo que la hegemonia constituye, no es una ideologia compartida, sino un marco comun material y significativo para vivir a traves de los ordenes sociales caracterizados por la dominacion, hablar de ellos y actuar sobre ellos. El merito de entender la hegemonia como ese marco material y significativo es que sirve para dibujar un mapa mas complejo de un campo de fuerza. Al concentrar la atencion en los puntos de ruptura, es decir, en aquellas areas donde no puede lograrse un marco discursivo comun, sirve como punto de entrada en el analisis de unos procesos de dominacion que dan forma tanto al Estado como a la cultura popular (73). Al poner en tension el proyecto de control social punitivo, estos policias y guardias muestran que las pretensiones de una construccion estatal hegemonica no pueden ser descrita en terminos de la finalizacion de un proyecto, sino como parte de un proceso inacabado, que segun Florencia Mallon, corresponderia a un conjunto de procesos que son debatidos, legitimados y redefinidos en todos los niveles de la sociedad. El desastroso informe del Intendente sobre las fugas constantes de los prisioneros, es sumamente revelador acerca del lugar que las relaciones de parentesco, compadrazgo o de amistad existian en Linares, por sobre las lealtades civicas que los individuos debian mostrar con el Estado moderno. Asi mismo, que los subdelegados y policias subvirtieran las propias normas de las cuales supuestamente eran sus guardianes, planteo serias dificultades para la formacion de ese marco de relaciones hegemonicas. En ultima instancia, las preguntas que he planteado aqui, forman parte de una revision de esa representacion del Estado oligarca en forma, la supuesta temprana y exitosa formacion del Estado-nacional chileno y los procesos de construccion de hegemonia, mas alla de la celebracion acritica de las resistencias populares.

Recibido: 20 de marzo de 2012

Aprobado: 28 de junio de 2012

(1) Mario Gongora, Ensayo Historico sobre la Nocion de Estado en Chile en los Siglos XIX y XX (Santiago: Ediciones de la Ciudad, 1981), 13.

(2) Giovanni Levi, "Un problema de escala", en Relaciones 24/95 (2003): 282-283.

(3) Giovanni Levi, "Sobre microhistoria", en Peter Burke, (ed.), Formas de Hacer Historia (Madrid: Alianza, 2003), 135- 136.

(4) La Voz de Linares, Linares, 2 de septiembre de 1876.

(5) "Memoria del Intendente de Linares", en, Memoria del Interior Presentada al Congreso Nacional por el Ministro del Ramo en 1875 (Santiago: Imprenta Nacional, 1875), 336.

(6) Pedro Olivier Olmo, "El concepto de control social en la historia social: estructuracion del orden y respuestas al desorden", en Historia Social 51 (2005). Estas definiciones de control social se asemejan mucho a las de disciplinamiento y autodisciplinamiento, cuando han sido utilizadas para referirse a proyectos que tienen por objeto la modificacion de las conductas de los sujetos de sociedades en transito a la modernidad, ver Tomas Mantecon Movellan, "Formas de disciplinamiento social. Perspectivas historicas", en Revista de Historia Social y de las Mentalidades 14/2 (2010): 263-295.

(7) Norberto Bobbio, (ed), Diccionario de Politica (Mexico: Siglo XXI Editores, 1997), 368.

(8) R. Casens y Amadeu Brunet, "Enfoques historicos-ideologicos sobre el concepto de aparato policial", en Alejandra Rodenas, et al., Criminologia Critica y Control Social. Volumen 1, El Poder Punitivo del Estado (Rosario: Editorial Juris, 2000), 113.

(9) Carlos Aguirre, "Carcel y sociedad en America Latina: 1800-1940", en Eduardo Kingman Garces, (comp.), Historia Social Urbana. Espacios y Flujos (Quito: FLACSO, 2009), 209.

(10) Ernesto Bohoslavsky, y Milton Godoy Orellana, "Ideas para la historiografia de la politica y el Estado en Argentina y Chile, 1840-1930", en Polis 19 (2008): 25.

(11) "Memoria del Intendente de Maule", en Memoria que el Ministro de Estado del Departamento del Interior Presenta al Congreso Nacional de 1870 (Santiago: Imprenta Nacional, 1870), 123-124.

(12) Ibid..., 124.

(13) "Memoria del Gobernador del Parral", en Memoria del Interior Presentada al Congreso Nacional de 1874 (Santiago: Imprenta Nacional, 1874), 169.

(14) "Memoria del Gobernador de San Javier de Loncomilla", en Memoria del Interior Presentada al Congreso Nacional de 1874 (Santiago: Imprenta Nacional, 1874), 177.

(15) "Memoria del Intendente de Maule", en Memoria que el Ministro de Estado del Departamento del Interior Presenta al Congreso Nacional de 1872 (Santiago: Imprenta Nacional, 1872), 88.

(16) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Interior Presentada al Congreso Nacional de 1874 (Santiago: Imprenta Nacional, 1874), 162.

(17) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Interior Presentada al Congreso Nacional por el Ministro del Ramo en 1875 (Santiago: Imprenta Nacional, 1875), 336.

(18) "Memoria del Gobernador del Parral", en Memoria del Interior Presentada al Congreso Nacional por el Ministro del Ramo en 1875 (Santiago: Imprenta Nacional, 1875), 361.

(19) Ibid ..., 362-363.

(20) "Memoria del Gobernador de San Javier de Loncomilla", en Memoria del Interior Presentada al Congreso Nacional por el Ministro del Ramo en 1875, (Santiago: Imprenta Nacional, 1875), 368.

(21) La Idea, Linares, 11 de enero de 1872.

(22) La Union Liberal, Linares, 20 de julio de 1893; El Artesano, Linares, 18 de agosto de 1898.

(23) El Conservador, Linares, 2 de julio de 1876.

(24) El Aviso, Linares, 9 de marzo de 1878. En muchos casos la policia actuaba solo en forma reactiva ante un crimen, cuando una de las victimas denunciaba a la justicia un hecho delictivo, siendo la propia victima quien se encargaba de ubicar a su victimario (ya sea en contra de su persona o sus bienes), y de dar cuenta de su paradero. Si bien en algunas tradiciones legales tenian un sistema de prosecucion privado, como en Francia e Inglaterra del siglo XVIII, donde se limitaban la intervencion estatal y era el propio demandante quien debia iniciar el juicio y cubrir los costos de las demandas criminales, en el caso de la justicia criminal chilena y la actuacion de la policia, en teoria eran las propias agencias quienes debian actuar, pero en la practica distaban de esto. Esta situacion tambien era compartida en otros sistemas punitivos de America Latina, ver por ejemplo Melina Yangilevich, y Eduardo Minguez, "Justicia criminal y Estado en la frontera de Buenos Aires, 1852-1880", en Boletin del Instituto de Historia Argentina y Americana "Dr. Emilio Ravignani", Tercera Serie, 32 (2010): 109-137.

(25) Ernesto Bohoslavsky, "Sobre los limites del control social. Estado, historia y politica en la periferia argentina (1890-1930)", en Maria Silvia Di Liscia y Ernesto Bohoslavsky, (eds.), Instituciones y Formas de Control Social en America Latina 1840-1940: Una Revision (Buenos Aires: Prometeo Libros, 2005), 62-63.

(26) El Artesano, Linares, 12 de febrero de 1899.

(27) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Ministerio del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1886 (Santiago: Imprenta Nacional, 1886), 512. Sobre la plaga de bandidos que asolo los campos del Chile central y la Araucania en las tres ultimas decadas del siglo XIX ver Daniel Palma Alvarado, Ladrones. Historia Social y Cultura del Robo en Chile, 1870-1920 (Santiago: Lom, 2011), 30-44.

(28) Una sugerente refleccion sobre el problema del cambio en las costumbres y la percepcion de "relajamiento social" que las elites realizaban sobre la sociedad, en el contexto de aumento de los dispositivos de control colonial novohispano puede verse en Juan Pedro Viqueira Alban, ?Relajados o Reprimidos? Diversiones publicas y Vida Social en la ciudad de Mexico durante el Siglo de las Luces (Mexico: Fondo de Cultura Economica, 2001.

(29) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1887 (Santiago: Imprenta Nacional, 1887), 489-490.

(30) Ibid ..., 490.

(31) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1890 (Santiago: Imprenta Nacional, 1890), 305. Otro ejemplo es el que experimentaba la policia del departamento de Loncomilla, que no disponia de carabinas para el servicio de caballeria, debiendo utilizar rifles que no podian ser manejados desde la montura, ver "Memoria del Gobernador de Loncomilla", en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1894. Tomo III (Santiago: Imprenta Nacional, 1894), 496.

(32) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1893. Tomo III (Santiago: Imprenta Nacional, 1883), 502-504.

(33) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1894. Tomo III (Santiago: Imprenta Nacional, 1894), 474-476.

(34) "Memoria del Gobernador del Parral", en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1894. Tomo III (Santiago: Imprenta Nacional, 1894), 491.

(35) Julio Aguilera Ferreira, "El rostro de los bandidos. Prensa, juicios y representacion simbolica en el Maule", ponencia presentada XVIII Jornadas de Historia de Chile, Valdivia, Universidad Austral de Chile, 20 de octubre de 2009.

(36) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1887 (Santiago: Imprenta Nacional, 1887), 490.

(37) Comunicacion del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, enero 11 de 1887, en Archivo Nacional Ministerio de Justicia (en adelante ANMJ), vol. 717.

(38) Comunicacion del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, febrero 11 de 1887, ANMJ, vol. 717, fs. 2v y 3, el destacado en el original.

(39) Las carceles de la provincia bien pueden caracterizarse segun la definicion de "carcel rural" que utilizo Marcos Fernandez Labbe para referirse a la carcel de Rancagua. Rurales en tanto son localidades ubicadas en zonas definidas por la ruralidad, que si bien experimenta procesos de modernizacion, el grupo social que es recluido en ellas proviene principalmente de las subdelegaciones distantes: "Son gananes pobres, campesinos analfabetos y peones errabundos, definidos por conductas y caracteres rurales, tradicionales, ajenos al devenir del centro comercial y burocratico (...) Por ello la carcel es rural, por ello la definimos como un mundo precario, pobre y aislado". Marcos Fernandez Labbe, "Relatos de precariedad y encierro. La carcel rural en el Chile de la Segunda mitad del siglo XIX", en Contribuciones Cientificas y Tecnologicas 118(1998):54.

(40) "Memoria del Intendente de Maule", en Memoria que el Ministro de Estado del Departamento del Interior Presenta al Congreso Nacional de 1870 (Santiago: Imprenta Nacional, 1870), 124.

(41) "Memoria del Intendente de Maule", en Memoria que el Ministro de Estado del Departamento del Interior Presenta al Congreso Nacional de 1873 (Santiago: Imprenta Nacional, 1873), 115.

(42) Memoria del Ministro de Justicia, Culto e Instruccion Publica Presentada al Congreso Nacional en 1883 (Santiago: Imprenta Nacional, 1883), 27.

(43) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso Nacional en 1894. Intendencias i Gobernaciones. Tomo III (Santiago: Imprenta Nacional, 1894), 483.

(44) Comunicacion del Intendente de Maule al Ministro de Justicia, Cauquenes, 3 de febrero de 1870, ANMJ, vol. 394.

(45) "Memoria del Intendente de Maule", en Memoria que el Ministro de Estado del Departamento del Interior Presenta al Congreso Nacional de 1872 (Santiago: Imprenta Nacional, 1872), 88.

(46) "Memoria del Intendente de Linares", en Memoria del Interior Presentada al Congreso Nacional de 1874 (Santiago: Imprenta Nacional, 1874), 166.

(47) Comunicacion del Intendente de Maule al Ministro de Justicia, Cauquenes, 8 de febrero de 1872, ANMJ, vol. 394.

(48) El Archivo Judicial Criminal de Linares registra solo 13 expedientes por fuga de reos entre 1870 a 1900. En muchos casos, estos expedientes registraron fugas que no se produjeron desde la carcel, sino en instancias en que los reos se encontraban fuera de ella realizando trabajos forzados, estaban en el hospital, gozaban de beneficios de salida o eran trasladados a los juzgados de otras ciudades, aprovechando los descuidos de los guardias. Otras tantas fugas de quienes escaparon de la carcel las hicieron mientras se les sometia a juicio quedaron someramente indicado en sus expedientes, sin mayor investigacion.

(49) Causa iniciada en 28 de diciembre de 1878 contra Luis Poblete y Angel Berrios por fuga de reo. Archivo Nacional Judicial Criminal de Linares (en adelante ANJCL), leg. 18, pieza 17. fs. 11-11v. En este caso, el guardia Poblete descuido la vigilancia sobre el reo Berrios que estaba con el mientras consumia licor junto a otros guardias en una fonda en las cercanias de la carcel.

(50) Comunicacion del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, 15 de enero de 1884, ANMJ, vol. 624.

(51) Comunicacion del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, 31 de julio de 1884, ANMJ, vol. 624. En 1890 se logro la creacion, a nivel nacional, de guardias especiales para las carceles, algunas de las cuales comenzaron a operar iniciado el ano mientras se esperaba la organizacion de las restantes, "a fin de liberar por completo al ejercito de este servicio, hasta cierto punto incompatible con su institucion". Con el tiempo se le dieron funciones policiales a estos guardias de las prisiones, al presentarse dificultades en muchos departamentos para financiar las policias dependientes de las municipalidades, producto del descalabro financiero en que se encontraron los municipios mas pequenos tras la nueva organizacion originada en la ley de Comuna Autonoma de 1891, que obligo al Ministerio de Justicia a aumentar los fondos destinados a los guardias de prisiones para que prestaran ayuda a los jueces de letras "con la mira de que pudieran ellos servir de ajentes de los jueces en la investigacion de los delitos i en la captura de los delincuentes", aunque los fondos nunca alcanzaron a dar forma y organizacion completa a estas nuevas funciones, ver Memoria del Ministro de Justicia e Instruccion Publica Presentada al Congreso Nacional en 1896. Tomo I (Santiago: Imprenta Nacional, 1896), VII-VIII.

(52) Comunicacion del Intendente de Maule al Ministro de Justicia, Cauquenes, 23 agosto de 1871, ANMJ, vol. 394. Probablemente la alimentacion de los reos estuviera dada sobre la base de una sola racion diaria de frijoles y galleta, y alguna forma de provision de alimentos gestionada por los propios internos, ver Fernandez Labbe, "Relatos de precariedad ..." 60-61.

(53) Comunicacion del Intendente de Maule al Ministro de Justicia, Cauquenes, 3 de marzo de 1873, ANMJ, vol. 394.

(54) Comunicacion del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, 12 de julio de 1884, ANMJ, vol. 624.

(55) Comunicacion del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, noviembre 21 de 1884, ANMJ, vol. 624.

(56) Telegrama del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, octubre 5 de 1888, ANMJ, vol. 717. Ver tambien Comunicacion del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, diciembre 7 de 1888, ANMJ, vol 717.

(57) Ver por ejemplo las comunicaciones del Intendente de Linares al Ministro de Justicia, Linares, 25 de mayo, 16 de agosto de 1889, 30 de octubre de 1890 y Comunicacion del Gobernador de Loncomilla al Ministro de Justicia, San Javier, 20 de septiembre de 1889, ANMJ, vol. 816.

(58) Memoria del Intendente de Linares, en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso. Tomo IV (Santiago: Imprenta Nacional, 1895), 665.

(59) Memoria del Ministro de Justicia e Instruccion Publica Presentada al Congreso Nacional (Santiago: Imprenta Nacional, 1895), XVI. Hasta antes el establecimiento de los talleres, los reos si efectuaban trabajos, pero estos se desarrollaban principalmente en las afueras del recinto, instancias que servian entre otras cosas para la fuga de estos, como quedo indicado mas arriba. Esta situacion era compartida con otros recintos penales del pais, ver Fernandez Labbe, "Relatos de precariedad...", 62-63.

(60) Memoria del Intendente de Linares, en Memoria del Ministro del Interior Presentada al Congreso. Tomo IV (Santiago: Imprenta Nacional, 1895), 665.

(61) Sumario por un disparo de rifle en la carcel de esta ciudad, junio 30 de 1897. Declaracion de Juan Bobadilla, ANJCL, leg. 70, pieza 13. fs. 5-6.

(62) Sumario por esclarecer una denuncia hecha por el Alcaide de la Carcel. ANJCL, leg, 70, pieza 8, junio 21 de 1897, fs. 1-1v.

(63) Ibid ..., f. 2.

(64) ANJCL, leg. 70, pieza 13, f. 2v.

(65) ANJCL, leg, 70, pieza 8, f. 5.

(66) Marco Antonio Leon Leon, "Entre el espectaculo y el escarmiento: el Presidio Ambulante en Chile", en Mapocho 43 (1998): 9.

(67) Alfredo Jocelyn-Holt ha sostenido durante toda su obra la precaria condicion del orden en la historia de Chile. Un orden que resulta sostenido casi por la suerte que pudo derrumbarse ante cualquier inconveniente, pero que gracias a la unidad de la elite tradicional que coopto e integro aquellas ideas e individuos que podian suponer una alteracion al orden, este pudo sobrevivir. De acuerdo a este autor, tras la independencia, el estado portaliano no constituyo un Estado propiamente tal, mas bien a lo unico que la elite pudo aspirar fue a la formacion de gobiernos y que solo con la riqueza obtenida por la explotacion del salitre comenzo a emerger un Estado independiente de la elite, que habria sido truncado por esta en 1891, para formarse finalmente con Alessandri e Ibanez y la formacion de la CORFO en las decadas de 1920 y 1930. Alfredo Jocelyn-Holt, El Peso de la Noche. Nuestra Fragil Fortaleza Historica (Santiago: Planeta/Ariel, 1999), 166.

(68) Veena Das y Deborah Poole, "El estado y sus margenes. Etnografias comparadas". en Cuadernos de Antropologia Social 27 (ANO): 19-20.

(69) Mauricio F. Rojas Gomez, "La ciudad como agente moralizador: La policia y la ciudad de Concepcion (Chile), 1850-1880", en Historia 44/2 (2011): 443-465.

(70) Ibid ..., 459-460.

(71) Sobre los conflictos y ambiguedades en el ejercicio de los proyectos modernizadores de final de siglo en Linares entre la autoridad local, los grupos medios y los sectores populares ver Julio Aguilera Ferreira, "Estado, opinion publica y grupos subalternos en el Valle Central. Linares en transito a la modernidad a fines del siglo XIX", Tesis para optar al grado academico de Licenciado en Historia, Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Santiago, 2010, pp. 71-105.

(72) William Roseberry, "Hegemonia y lenguaje contencioso", en Gilbert Joseph, y Daniel Nuggent (eds.), Aspectos Cotidianos de la Formacion del Estado. La Revolucion y la Negociacion del Mando en el Mexico Moderno (Mexico: Era, 2002), 220 y 226.

(73) Florencia Mallon, "Reflexiones sobre las ruinas: Formas cotidianas de formacion del Estado en el Mexico decimononico", en Joseph, y Nuggent (eds.), Aspectos Cotidianos de la Formacion del ...,105-106.

Julio Aguilera Ferreira, Programa de Magister en Historia, USACH. E-mail: julioaguileraf@gmail.com Parte de esta investigacion fue financiada por el proyecto "Estado y Region en Chile. Un gigante con pies de barro. 1840-1930", Nucleo de Estudios Historicos Regionales Comparados, UAHC, del cual el autor fue coinvestigador.
Tabla 1. Policias urbanos y poblacion en la provincia
de Linares, 1874.

Departamento    Numero de    Poblacion     Policias
               policias de   urbana en   por cada mil
                seguridad      1875       habitantes
                 en 1874

Linares            31          7.347         4,2
Parral             18          5.448         3,3
Loncomilla          4          6.755         0,6

Fuente: Memoria del Ministerio del Interior y Censo
de Poblacion de los anos respectivos.

Tabla 2. Policias urbanos y poblacion en la provincia
de Linares, 1887.

Departamento    Numero de    Poblacion   Policias por
               policias de    urbana       cada mil
                seguridad     en 1885     habitantes
                 en 1887

Linares            21          8.591         2,4
Parral             34          6.466         5,3
Loncomilla         24          4.647         5,2

Fuente: Memoria del Ministerio del Interior y Censo
de Poblacion de los anos respectivos. Elaboracion
propia

Tabla 3. Policias rurales y poblacion en el
departamento de Linares, 1882-1893.

Ano    Policias   Poblacion   Policias por
       Rurales      Rural       cada mil
                               habitantes

1882      21      36.416 *        0.6
1889      24      36.416 *        0.7
1892      25      38.581 **       0.6
1893      25      38.581 **       0.6

Fuente: Memorias del Ministerio del Interior,
Censos de Poblacion y Actas de la Municipalidad
de Linares de los anos respectivos.
Elaboracion propia.

* Segun Censo de 1885.

** Segun Censo de 1895.

Tabla 4. Presupuesto de la
carcel del departamento de
Linares, 1870-1894 *.

Ano    Presupuesto $

1870     1.640,00
1871     1.270,00
1873     1.652,87
1874     1.073,61
1879     4.299,00
1880     4.432,00
1882     4.864,00
1883     5.076,00
1884     3.980,00
1885     14.334,00
1892     7.698,00
1893     8.560,00
1894     8.055,00

Fuente: Memorias del Ministerio del
Interior y Actas de la Municipalidad
de Linares de los anos respectivos.
Elaboracion propia.

* Desde 1879 se incluye una subvencion
regular financiada por el gobierno
central.
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Author:Aguilera Ferreira, Julio
Publication:Tiempo historico
Date:Jun 1, 2012
Words:10098
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