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Actuales expresiones canonicas de sinodalidad.

Resumen: Las palabras del papa Francisco, pronunciadas el 17 de octubre de 2015, con motivo del 50 aniversario de la institucion del Sinodo de los Obispos, sirven para iniciar un recorrido por los organismos diocesanos y parroquiales que mejor expresan la sinodalidad de la Iglesia. Sobre todo estudiamos a aquellos donde la participacion laical es mas notoria: sinodo diocesano, consejo diocesano de asuntos economicos, consejo diocesano de pastoral, consejo pastoral parroquial y consejo parroquial de asuntos economicos. Despues del gran avance que supuso el Vaticano II respecto a la participacion de los laicos en la vida de la Iglesia, no pocos autores expresan su preocupacion por un posible estancamiento en esta dinamica.

Palabras clave: Sinodalidad, Consejos, Laicos.

Abstract: Pope Francis' words, pronounced on October 17, 2015 on the occasion of the fiftieth anniversary of the institution of the Synod of Bishops, constitute a good starting point to consider the diocesan and parochial organisms that best express the Church's synodal ity. This paper will especially study the organisms in which lay participation takes place in a particular way: the diocesan synod, the diocesan finance committee, the diocesan pastoral council, the parochial pastoral council, and the parochial finance committee. After the significant advance brought about by Vatican II with regards to laymen's participation in the life of the Church, many authors expressed their concerns about the possible deadlock of this dynamic.

Keywords: Synodality, Councils, Laymen.

Current Canonical Expression of Synodality

Introduccion

La genesis de este trabajo se encuentra en la intervencion del papa Francisco con motivo del 50 aniversario de la institucion del Sinodo de los Obispos. Dicha intervencion tuvo lugar dentro de la XIV Asamblea General Ordinaria, dedicada a la mision de la familia en la Iglesia y en el mundo. (1)

Comienza el Papa haciendo una valoracion muy positiva del camino sinodal recorrido hasta ahora, y habla de <<la alegria, la alabanza y el agradecimiento" que sienten todos en este quincuagesimo aniversario de la institucion del Sinodo. Despues de dar gracias por la realidad sinodal, el papa Francisco invita a <<proseguir por este camino>>, pues <<el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia en este tercer milenio>> (2). En parecidos terminos se habia expresado el papa Benedicto XVI anos atras: <<La dimension sinodal forma parte constitutiva de la Iglesia: consiste en converger todo pueblo y cultura para convertirse en una sola cosa en Cristo y caminar juntos tras aquel que dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6). De hecho, la palabra griega synodos, compuesta por la preposicion syn--"con"--y el sustantivo odos--"camino"--sugiere la idea de "hacer camino juntos", y es precisamente esta la experiencia del pueblo de Dios en la historia de la salvacion>>. (3)

El ejercicio de la sinodalidad--continua el papa Francisco--se da a distintos niveles:

1. El primer nivel se da en las Iglesias particulares: sinodo diocesano, consejo presbiteral, colegio de consultores, consejo de asuntos economicos y consejo pastoral. El Papa, ademas, recomienda a estos organismos una escucha atenta de los problemas diarios de la gente para comenzar a hablar de <<Iglesia sinodal>> (4).

2. El segundo nivel en el ejercicio de la sinodalidad estaria relacionado con las provincias y regiones eclesiasticas, y de modo especial con las Conferencias Episcopales. En una Iglesia sinodal, el Papa no debe reemplazar a los episcopados locales en la resolucion de los problemas que se planteen: es necesario avanzar en una saludable <<descentralizacion>> (5). Y anade el Santo Padre: <<Debemos reflexionar para conseguir, a traves de estos organismos--Concilios particulares, Conferencias Episcopales--, una mayor realizacion de las instancias intermedias de la colegialidad, quizas integrando y actualizando algunos aspectos del antiguo orden eclesiastico>> (6).

3. El ultimo nivel de sinodalidad que menciona el Papa seria el de la Iglesia universal, que se expresa sobre todo en el Sinodo de los Obispos, el cual, al representar al episcopado catolico, se transforma en expresion de la colegialidad episcopal dentro de una <<Iglesia toda ella sinodal>> (7).

Despues de presentar el discurso del papa Francisco, y de detenernos especialmente en los distintos niveles de sinodalidad mencionados, nos llama la atencion los cambios que este introduce respecto al Codigo de Derecho Canonico. Pues no solamente invierte el orden de presentacion de las distintas instituciones eclesiales que menciona, sino que en algun caso--nos referimos al segundo nivel--ofrece un horizonte nuevo de actuacion (8). En cuando al orden de presentacion, debemos decir que en el Codigo se habla, en primer lugar, De la suprema autoridad de la Iglesia (cc. 330-367), con mencion explicita al Sinodo de los Obispos, entre otros organismos al servicio de la mision desempenada por el Romano Pontifice; despues, se estudian Las Iglesias particulares y su autoridad (cc. 368-430); y, por ultimo, se menciona Las agrupaciones de Iglesias particulares (cc. 431-459), donde encontramos los Concilios particulares y las Conferencias Episcopales. Por otra parte, debe mos recordar que este orden codicial esta inspirado en el esquema desarrollado por el Decreto conciliar sobre la funcion pastoral de los obispos en la Iglesia. (9) En este Decreto, al igual que sucedia en el Codigo, se distinguen tres partes: I. Los obispos y la Iglesia universal (nn. 4-10), con el estudio del Colegio Episcopal, Sinodo de los Obispos y Curia Romana; II. Los obispos y las Iglesias particulares (nn. 11-35), incluyendo las tareas propias de los obispos diocesanos, coadjutores y auxiliares; y III. La cooperacion de los obispos en el bien comun de varias Iglesias (nn. 36-38), donde aparecen los Sinodos, Concilios, Conferencias, Provincias y Regiones eclesiasticas. Vemos, por tanto, que el Santo Padre ha querido dar una orientacion nueva a la forma elegida por el Concilio y, despues, continuada por el Codigo (10).

Pero la novedad de este discurso no esta solamente en el orden de presentacion de los distintos niveles de sinodalidad, sino tambien en algunas expresiones contenidas en el mismo, especialmente al presentar el segundo nivel de sinodalidad. Pues aqui el Papa invita a una reflexion en profundidad para conseguir que las Conferencias Episcopales realicen mejor su tarea en cuanto <<instancias intermedias de la colegialidad>> (11). Esta expresion--<<instancias intermedias>>-- recuerda el gran debate posconciliar sobre el lugar que debian ocupar las Conferencias tanto en su relacion con el Romano Pontifice como con las Iglesias particulares; y al hablar de esta relacion, claro esta, tambien surgia la pregunta por su base teologica y juridica, asi como por el alcance de sus declaraciones doctrinales--es decir, si pueden considerarse magisterio autentico o no--sin olvidar la famosa cuestion de si las Conferencias tienen un fundamento de derecho divino o meramente eclesiastico (12). Con el fin de dar respuesta a las cuestiones planteadas, el papa san Juan Pablo II publicara una Carta en la que, ademas de concretar el procedimiento a seguir para que las declaraciones de las Conferencias puedan ser consideradas magisterio autentico--munus docendi--, hace una distincion muy importante a la hora de hablar del afecto colegial, pues--considera el Pontifice--es distinto que este sea expresion de los obispos de un territorio determinado o por el contrario de todos los obispos <<en cuanto sujetos de la suprema potestad de la Iglesia. (13) Pocos anos despues el mismo Pontifice, al reflexionar sobre la tarea de los obispos, servidores del Evangelio de Jesucristo y esperanza para el mundo, advertia de los peligros que acechan a las Conferencias: como la burocratizacion de los oficios y la multiplicacion de las comisiones que en ellas actuan; estas comisiones y oficios existen para ayudar a los obispos, no para sustituirlos, y <<menos aun, para constituir una estructura intermedia entre la Sede Apostolica y cada uno de los obispos>>. (14)

Junto a la famosa cuestion de las Conferencias como <<instancias intermedias>>, quedaria por ultimo otra expresion introducida por el papa Francisco en su mencionado discurso, cuando invita a volver al <<orden eclesiastico antiguo>> (15), expresion un poco indeterminada en el contexto que se menciona y que seguramente se ira desvelando en otras intervenciones posteriores.

1. EL EJERCICIO DE LA SINODALIDAD EN LAS DIOCESIS Y EN LAS PARROQUIAS

Teniendo en cuenta el primer nivel de sinodalidad expresado por el papa Francisco en su discurso conmemorativo de la institucion del Sinodo--el nivel que, segun hemos visto, afecta a las Iglesias particulares--y los medios de participacion en la vida diocesana que propone el Papa en la Exhortacion Evangelii gaudium (16) llegamos a una lista de organismos fundamentales para conocer el ejercicio de la sinodalidad en las diocesis y en las parroquias: el sinodo diocesano (cc. 460-468); el consejo de asuntos economicos (cc. 492-494); el consejo presbiteral (cc. 495-501); el colegio de consultores (c. 502); los cabildos de canonigos (cc. 503-510); el consejo diocesano de pastoral (cc. 511-514); el consejo pastoral parroquial (c. 536); y el consejo economico parroquial (c. 537). Aunque todos estos organismos reflejan, cada uno a su modo, la sinodalidad eclesial, nosotros vamos a destacar a aquellos que cuentan con una mayor presencia del laicado (17).

1.1. Sinodo diocesano (cc. 460-468)

Segun una norma de actividad pastoral transmitida a traves de los siglos y despues codificada por el Concilio de Trento, retomada por el Concilio Vaticano II (CD 36) y prevista por el Codigo de Derecho Canonico (cc. 460468), el sinodo diocesano, vertice de las estructuras de participacion de la diocesis, ocupa un lugar privilegiado en el gobierno pastoral del obispol (8). O como dice G. Ghirlanda, <<es la manifestacion de la sinodalidad de la Iglesia particular en todas sus expresiones de comunion organica>> (19). Esta realidad sinodal se presenta, por tanto, como un acto de gobierno episcopal y como un evento de la comunion que pertenece a la naturaleza de la Iglesia. Asi lo pone de relieve la Exhortacion apostolica Pastores gregis-. <<La comunion eclesial en su organicidad requiere la responsabilidad personal del obispo, pero supone tambien la participacion de todas las categorias de fieles, en cuanto corresponsables del bien de la Iglesia particular, de la cual ellos mismos forman parte>> (20).

El sinodo diocesano es una reunion o asamblea <<con voto consultivo>> (c. 466), convocada y dirigida por el obispo (cfr. c. 462), a la que son llamados, segun las prescripciones canonicas, sacerdotes, consagrados y otros fieles de la Iglesia particular, para ayudarlo en su funcion de guia de la comunidad diocesana (cfr. c. 460) (21).

El sinodo diocesano es el organo de participacion mas solemne en la diocesis por la amplia representacion diocesana de que goza: obispos, sacerdotes, consagrados y fieles en general. (22) La corresponsabilidad general por el bien de la diocesis, para todos los fieles que participan en el sinodo diocesano tiene su fundamento en el bautismo, para los presbiteros tambien en el sacerdocio ministerial que comparten con el obispo, para los miembros de los institutos de vida consagrada tambien en la misma consagracion; la responsabilidad personal del obispo en la consagracion y en el oficio episcopal. (23) Teniendo en cuenta la enumeracion que hace el canon 463, en cuanto a los miembros que componen la asamblea sinodal, es necesario actuar de modo que la composicion de la misma refleje la diversidad de vocaciones, de tareas apostolicas, de origen social y geografico que caracteriza la diocesis.

Al no estar determinados los momentos en los que debe convocarse un sinodo diocesano ni estar obligado el obispo a ninguna periodicidad--<<cuando lo aconsejen las circunstancias>>, afirma el canon 461 [seccion] 1--, el criterio que le debe guiar en tal decision son las necesidades de la diocesis. Entre los motivos, el obispo tambien tendra en cuenta la necesidad de promover una pastoral de conjunto, de aplicar normas u orientaciones superiores en el ambito diocesano, los problemas particulares de la diocesis que necesiten de una solucion compartida y la necesidad de una mayor comunion eclesial.

Desde el inicio del camino sinodal, el obispo debera aclarar que <<el es el unico legislador en el sinodo diocesano, y los demas miembros tienen solo voto consultivo>> (c. 466). La forma consultiva del voto indica que el obispo, aun reconociendo su importancia, es libre de aceptar o no las opiniones de los sinodales; aunque no se alejara de las opiniones o votos expresados por la gran mayoria, sino solo por motivos graves de caracter doctrinal, disciplinar o liturgico (cfr. c. 127 [seccion] 2, 2[grados]). En este sentido afirma el Directorio Apostolorum successores: <<El obispo clarifique rapidamente, si fuera necesario, que nunca se puede contraponer el sinodo al obispo en virtud de una pretendida representacion del pueblo de Dios>> (24).

1.2. Consejo diocesano de asuntos economicos (cc. 492-494)

En razon del lugar que ocupa en el gobierno de la Iglesia particular, le corresponde al obispo la organizacion de todo lo relacionado con la administracion de los bienes eclesiasticos, mediante oportunas normas e indicaciones. Asi lo pone de manifiesto el canon 1276: <<Corresponde al ordinario vigilar diligentemente la administracion de todos los bienes pertenecientes a las personas juridicas publicas que le estan sujetas, quedando a salvo otros titulos legitimos que le confieran mas amplios derechos>> (c. 1276 [seccion] 1). Ademas el canon 1280 anade: <<Toda persona juridica ha de tener su consejo de asuntos economicos, o al menos dos consejeros, que, conforme a los estatutos, ayuden al administrador en el cumplimiento de su funcion>>.

Aunque el obispo es el administrador unico en la diocesis, el Codigo solicita con caracter obligatorio la creacion de un consejo de asuntos economicos y un economo (cc. 492-494) (25). Este consejo debera estar presidido por el obispo diocesano o un delegado suyo, y estara compuesto por al menos tres fieles, designados por el obispo, <<que seran verdaderamente expertos en materia economica y en derecho civil, y de probada integridad>> (c. 492 [seccion] l) (26). Estos miembros se nombraran por un periodo de cinco anos (cfr. c. 492 [seccion] 2), y quedan excluidos del mismo <<los parientes del obispo hasta el cuarto grado de consanguinidad o afinidad>> (c. 492 [seccion] 3).

Ademas de todas las funciones que se les encomiendan en el Libro V del Codigo de Derecho Canonico, compete al consejo de asuntos economicos, de acuerdo con las indicaciones recibidas del obispo, <<hacer cada ano el presupuesto de ingresos y gastos para todo el regimen de la diocesis en el ano entrante, asi como aprobar las cuentas de ingresos y gastos a fin de ano>> (c. 493). Ademas el Codigo reserva otra mision importante al consejo de asuntos economicos. Nos referimos a la obligacion que tiene el obispo de escuchar al colegio de consultores y al consejo de asuntos economicos en los actos de administracion que, teniendo en cuenta la situacion economica de la diocesis, son de <<mayor importancia>> (c. 1277); asi como el consentimiento de ambos organismos para los actos de <<administracion extraordinaria>> (c. 1277); para fijar los limites minimo y maximo de esta administracion extraordinaria se tendran en cuenta los criterios de <<cada Conferencia Episcopal para su respectiva region>> (c. 1292 [seccion] 2).

La diocesis debe tener tambien un economo, que debe ser nombrado por el obispo para un quinquenio, renovable, despues de haber escuchado al colegio de consultores y al de asuntos economicos (cfr. c. 494 [seccion] 1) (27). El economo puede ser tambien un diacono permanente o un laico; y debe poseer gran experiencia en el campo economico-administrativo y conocer la legislacion canonica y civil sobre los bienes temporales, asi como los eventuales acuerdos o leyes civiles referentes a los bienes eclesiasticos. El economo diocesano debe administrar los bienes de la diocesis, bajo la autoridad del obispo, segun las modalidades aprobadas por el consejo de asuntos economicos y segun el presupuesto aprobado. Al final de cada ano, <<el economo debera dar cuenta de los ingresos y gastos al consejo de asuntos economicos>> (c. 494 [seccion] 4).

Los consejos de asuntos economicos estructurados en sus diferentes manifestaciones organizativas son muy convenientes. Ya que la Iglesia debe manifestar, reflejar, su mediacion historico-salvifica tambien a traves de sus bienes temporales, de su administracion y gestion. Como hemos indicado a lo largo de este trabajo, es obvio que el consejo diocesano de asuntos economicos, y los restantes consejos economicos previstos, no tienen como mision <<administrar>> los bienes temporales sino <<ayudar>> al administrador en el cumplimiento de su funcion, no estando excluido que el derecho particular, en algunas circunstancias, pueda atribuirle unas facultades mas extensas (28).

1.3. Consejo diocesano de pastoral (cc. 511-514)

Siguiendo el deseo expresado por Christus Dominas, numero 27, el Codigo regula la realidad del consejo diocesano de pastoral en el capitulo V, dentro del Titulo dedicado a la ordenacion interna de las Iglesias particulares, canones 511-514. Dicho consejo--como el resto de organismos conciliares de participacion--constituye la manifestacion estructural de la eclesiologia conciliar, que posee en las expresiones <<comunion>> y <<pueblo de Dios>> dos categorias de interpretacion globales y dos puntos de apoyo. De ahi la viva recomendacion que, desde la Exhortacion Christifideles laid, se hace de los mismos: <<En este sentido, el reciente Sinodo de Obispos [1985] ha solicitado que se favorezca la creacion de los consejos diocesanos de pastoral, a los que se pueda recurrir segun las ocasiones. Ellos son la principal forma de colaboracion y de dialogo, como tambien de discernimiento, a nivel diocesano. La participacion de los fieles laicos en estos consejos podra ampliar el recurso a la consulta, y hara que el principio de colaboracion--que en determinados casos es tambien de decision--sea aplicado de un modo mas fuerte y extenso>> (29).

Aun respetando la libertad que la disciplina canonica deja a la diocesis --<<en la medida que lo aconsejen las circunstancias pastorales>>, afirma el canon 511--es muy conveniente que en cada diocesis se constituya un consejo diocesano de pastoral, como forma adecuada de expresar la participacion de todos los fieles, independientemente de su estado, en la mision de la Iglesia. El cual estara compuesto por clerigos, consagrados y laicos--<<sobre todo laicos>>, canon 512 [seccion][seccion] 1--(30). A este consejo le corresponde, <<bajo la autoridad del obispo, estudiar y valorar todo lo que se refiere a las actividades pastorales en la diocesis, y sugerir conclusiones practicas sobre ellas>> (c. 511). El obispo sera tambien el responsable de facilitar unos estatutos para el buen funcionamiento de dicha institucion (cfr. c. 513 [seccion] 1); en los cuales, entre otras indicaciones, constara la modalidad para la designacion de sus miembros (31).

Si bien, hablando con propiedad, el consejo no representa a los fieles, si debe ser imagen fiel de la porcion del pueblo de Dios correspondiente, y sus miembros deben ser escogidos <<teniendo en cuenta sus distintas regiones, condiciones sociales y profesionales, asi como tambien su intervencion en el apostolado, tanto personalmente como asociados con otros>> (c. 512 [seccion] 2). Todos los miembros del consejo pastoral deben estar en plena comunion con la Iglesia catolica y destacar por su fe segura, buenas costumbres y prudencia (c. 512 [seccion] 1 y 3) (32).

Segun afirma el canon 514 [seccion] 2, el obispo debe convocar el consejo al menos una vez al ano. Es tambien al obispo a quien corresponde proponer las cuestiones que hay que examinar, presidir las reuniones, decidir la conveniencia o no de hacer publico lo tratado en el consejo y determinar el modo de ejecucion de las conclusiones (cfr. c. 514 [seccion] 1). Aunque el trabajo del consejo es de naturaleza consultiva (cfr. c. 514 [seccion] 1), y hay que mantener siempre un delicado respeto por la jurisdiccion episcopal y la autonomia de los fieles, sin pretensiones de direccion extranas a su naturaleza, sin embargo, el obispo debe tener en la debida consideracion el parecer de los miembros del consejo, en cuanto colaboracion responsable de la comunidad eclesial en su oficio apostolico.

El obispo puede proponer a la discusion del consejo temas relacionados con <<la actividad pastoral de la diocesis>> (c. 511): como el plan pastoral, las diversas iniciativas misioneras, catequeticas y apostolicas de la diocesis, los medios para mejorar la formacion doctrinal y la vida sacramental de los fieles, el modo de facilitar el ministerio pastoral de los clerigos, etc. (33)

El consejo pastoral cesa en su actividad durante la sede vacante de la diocesis y puede ser disuelto por el obispo cuando no cumpla las funciones que le han sido asignadas (cfr. c. 513).

Tras la celebracion del Concilio Vaticano II, los consejos pastorales generaron grandes expectativas. En la actualidad, tanto su papel como su significado se han visto revisados en parte, y no solo debido al nuevo clima cultural. En realidad, la Iglesia particular ve como se han activado otras realidades de participacion y corresponsabilidad (consejo episcopal, consejo presbiteral, colegio de consultores, consejo diocesano de asuntos economicos), que delimitan de forma natural la relevancia y atribuciones del consejo pastoral diocesano. (34)

1.4. Consejo pastoral parroquial (c. 536)

El consejo pastoral parroquial representa una significativa respuesta a las ensenanzas del Concilio Vaticano II sobre la comun responsabilidad de todos los fieles en la vida y en la mision de la Iglesia, y sobre la mutua cooperacion que debe existir entre los laicos y los pastores de la Iglesia, es decir, un autentico ejemplo de sinodalidad a nivel capilar. Asi lo destaca el Concilio: <<La parroquia ofrece un modelo preclaro de apostolado comunitario al congregar en una unica realidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran, insertandolas en la universidad de la Iglesia>>. (35)

El canon 536 habla de la facultad del obispo de constituir consejos pastorales en las parroquias de su diocesis siempre que lo considere <<oportuno", y despues de oir al consejo presbiteral. No es, por tanto, una institucion obligatoria. (36) El legislador presupone que en las diversas Iglesias particulares haya situaciones diferenciadas en las cuales puede ser oportuno o no el consejo pastoral parroquial.

Por lo que respecta a la naturaleza y eficacia juridica de los actos del consejo parroquial, el Codigo se limita a senalar que este <<tiene voto meramente consultivo>> (c. 536 [seccion] 2), dejando a la normativa particular la tarea de elaborar reglamentos o estatutos que regulen su funcionamiento. Al ser un <<organo consultivo>>, constituido para que los fieles colaboren y presten su ayuda al parroco mediante su asesoramiento en materia pastoral y apostolica, parece natural que su esfera de actuacion trascienda de modo habitual el ambito de lo juridico, entendido en terminos de competencia o de intervencion en el gobierno de la parroquia--y que el derecho atribuye al parroco, bajo la autoridad del obispo diocesano (cfr. cc. 515 y 519)--, y se situe mas bien en el ambito de las relaciones de comunion y de mutuo servicio que deben existir entre el parroco y los demas fieles que componen la comunidad parroquial. Por lo que no tendria sentido, tambien desde un punto de vista juridico, considerar al consejo pastoral parroquial, en terminos dialecticos, como un organo que sustituye al parroco en la direccion de la parroquia. (37)

El consejo pastoral parroquial es una sede particularmente adecuada para que los fieles, cada uno a su modo, <<en razon de su propio conocimiento, competencia y prestigio>>, puedan ejercer el derecho y el deber de manifestar al parroco y a los demas fieles sus opiniones sobre las necesidades pastorales de la parroquia y sus posibles soluciones y, mas en general, <<sobre todo aquello que pertenece al bien de la Iglesia>> (c. 212 [seccion] 2). (38)

Nada se dice sobre el procedimiento para la determinacion de sus componentes, por lo que la normativa particular puede establecer modalidades muy variadas, en funcion de lo que aconsejen las circunstancias de cada lugar. Como puntos de referencia pueden considerarse, por analogia, los criterios senalados en el canon 512 para los componentes del consejo pastoral diocesano: <<plena comunion con la Iglesia catolica>> ([seccion] 1); <<que a traves de ellos quede verdaderamente reflejada la porcion del pueblo de Dios que constituye la diocesis [la parroquia], teniendo en cuenta sus distintas condiciones sociales y profesionales, asi como tambien su intervencion en el apostolado, tanto personalmente como asociados con otros>> ([seccion] 2); <<fieles que destaquen por su fe segura, buenas costumbres y prudencia>> ([seccion] 3). A tenor del texto del canon 536, en el consejo pastoral parroquial encontraremos tres clases de miembros: <<el parroco>>, <<los que participan en la cura pastoral de la parroquia por su oficio>> y <<los fieles>>. Corresponde al parroco la presidencia del consejo pastoral, con todo lo que esta funcion lleva consigo (39). En cuanto al resto de sus componentes, laicos en su mayoria, parece oportuno que gocen tambien de una cierta estabilidad, con el fin de facilitar la continuidad de su actuacion (40).

Por tratarse de un organismo parroquial de reciente implantacion en la vida de la Iglesia, resulta necesario que tanto el parroco como los fieles se convenzan de su utilidad y de la exacta dimension de su naturaleza y cometidos. En este sentido, anade san Juan Pablo II: <<Tan necesaria es la participacion de los laicos en la vida de la parroquia que sin su accion el mismo apostolado de los pastores no podria alcanzar, la mayor parte de las veces, su plena eficacia>> (41). Y en el mismo numero anade: <<La indicacion conciliar respecto al examen y solucion de los problemas pastorales con la colaboracion de todos, debe encontrar un desarrollo adecuado y estructurado en la valoracion mas convencida, amplia y decidida de los consejos pastorales parroquiales, en los que han insistido, con justa razon, los padres sinodales>> (42). Solo mediante la conjuncion del esfuerzo de todos, con espiritu de servicio y sin afan de protagonismo, el consejo pastoral parroquial sera un verdadero instrumento <<para que los fieles vivan la comunion parroquial y se sientan a la vez miembros de la diocesis y de la Iglesia universal, y tomen parte en las iniciativas que miran a fomentar esa comunion y la consoliden>> (c. 529 [seccion] 2).

1.5. Consejo parroquial de asuntos economicos (c. 537)

El parroco, que segun el canon 532 es <<el representante de la parroquia en todos los negocios juridicos>>, debe contar con la ayuda de un consejo de asuntos economicos (cfr. c. 537) (43), pues asi lo reclama el canon 1280--como hemos recordado a la hora de hablar del consejo diocesano de asuntos economicos--: <<Toda persona juridica ha de tener su consejo de asuntos economicos, o al menos dos consejeros, que, conforme a los estatutos, ayuden al administrador en el cumplimiento de su funcion>>.

El consejo economico parroquial se rige, en primer termino, por las normas establecidas por el derecho universal: las disposiciones del Codigo sobre la administracion de bienes eclesiasticos en general (cfr. cc. 1273-1289) y, por analogia, las que se ocupan del consejo economico diocesano (cfr. cc. 492-493). En segundo termino, por la normativa dada por el obispo diocesano en materia economica y por el reglamento o estatuto aprobado para su funcionamiento. Sera, por tanto, este reglamento el que determinara, de acuerdo con su naturaleza y finalidad, todo lo que se refiere a la composicion del consejo economico, a su organizacion interna y a las tareas que debe desarrollar.

En cuanto a su composicion, interesa senalar que la mayor parte de la legislacion particular vigente en las diocesis espanolas considera un numero de componentes relativamente reducido (entre tres y seis) que puede variar en funcion de las necesidades de cada parroquia. Asi parece exigirlo, ademas, una materia que, como la economica, exige una cierta preparacion tecnica. Tambien por esto, resulta logico que la mayor parte de sus componentes sean laicos con suficiente formacion juridica y economica; aunque, por tratarse de un organo de caracter eclesial, y no meramente tecnico, parece conveniente que sus miembros <<se distingan no solo por su ciencia sino tambien por su integridad y prudencia>> (c. 228 [seccion] 2). (44)

Respecto a las tareas que debe desarrollar, en cuanto organo concebido para que los fieles presten su ayuda al parroco en la administracion de los bienes de la parroquia, una buena parte de los estatutos de los consejos parroquiales de asuntos economicos distinguen diversos tipos de actuaciones: asesorar al parroco en materia de elaboracion de presupuestos, y en todo lo que se refiere a la planificacion de los ingresos y gastos de la parroquia; e informar tanto al parroco como a la comunidad parroquial sobre la situacion economica de la parroquia, estimulando la colaboracion de los fieles en la financiacion de sus necesidades. Pues, tal como el canon 222 [seccion] 1 establece: <<Los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras de apostolado y de caridad y el conveniente sustento de sus ministros>>. (45)

En definitiva, el consejo parroquial de asuntos economicos no es un organo que sustituye al parroco en la administracion de los bienes de la parroquia, ni puede ser considerado como un verdadero y propio consejo de administracion de la parroquia. Su funcion es <<ayudar>> al parroco en las cuestiones economicas, tan delicadas como necesarias para el normal desarrollo de la tarea pastoral y apostolica de la comunidad parroquial. Debemos, por tanto, concluir con E Coccopalmerio afirmando: <<El consejo esta compuesto unicamente por los fieles y da consejos al parroco, el cual decide por si solo los actos administrativos; el consejo es, por tanto, una comision de expertos y el parroco es el unico administrador>> (46).

2. EL VOTO CONSULTIVO

Inspirandose en el capitulo IV de la Constitucion sobre la Iglesia, De bids --especialmente en sus numeros 33 y 37--, el Codigo afirma lo siguiente: <<[Los fieles] tiene el derecho, y a veces incluso el deber, en razon de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los pastores sagrados y a los demas fieles su opinion sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia, salvando siempre la integridad de la fe y las costumbres, la reverencia hacia los pastores y habia cuenta de la utilidad comun y la dignidad de las personas>> (c. 212 [seccion] 3). Y unos canones mas adelante, y refiriendose esta vez solo a los laicos, encontramos palabras parecidas: <<Los laicos que se distinguen por su ciencia, prudencia e integridad tienen capacidad para ayudar como peritos y consejeros a los pastores de la Iglesia, tambien formando parte de consejos, conforme a la norma del derecho>> (c. 228 [seccion] 2). El fundamento de esta participacion de los laicos en las tareas de la Iglesia lo ofrece el canon 204, cuando afirma que <<los fieles han sido incorporados a Cristo por el bautismo>>, que han sido hechos <<participes de la triple funcion de Cristo>> o que han sido <<llamados a desempenar la mision de la Iglesia en el mundo>>.

Tanto lo expuesto por la Constitucion Lumen gentium como las afirmaciones del Codigo corroboran que los fieles cristianos y, por tanto, los laicos tienen el derecho-deber de ofrecer consejos a los pastores, y tal realidad es ontologica (47). Lo que significa--segun F. Coccopalmerio--que los laicos cooperan eficazmente en el gobierno de la Iglesia. No con actos de decision, sino con el ofrecimiento de consejos. De aqui la gran importancia reconocida por el Concilio y por el Codigo a los laicos y a su actividad (48). En los consejos se hace efectivo el derecho de los laicos a manifestar su opinion a los pastores (cfr. c. 212 [seccion] 3); sociologicamente hablando, no ofrece las mismas garantias la opinion de un solo individuo que la emitida por un grupo; y desde un punto de vista teologico, podriamos recordar el acontecimiento que supone dos o tres reunidos en nombre de Cristo (cfr. Mt 18,20) (49).

Los laicos participan en los sinodos y en los consejos a traves del voto consultivo de sus miembros. Asi, los que participan en el sinodo diocesano <<tienen solo voto consultivo>> (c. 466); los miembros del consejo de asuntos economicos obran <<de acuerdo a las indicaciones recibidas del obispo>> (c. 493); el obispo diocesano preside el consejo diocesano de pastoral, y este <<solo tiene voto consultivo>> (c. 514); <<el consejo pastoral [parroquial] tiene voto meramente consultivo>> (c. 536); o el consejo de asuntos economicos <<presta su ayuda al parroco en la administracion de los bienes parroquiales>> (c. 537).

Cuando hablamos de <<voto consultivo>> estamos diciendo que el obispo diocesano o el parroco son libres de aceptar o no los consejos ofrecidos. Sin embargo, debemos recordar, en primer lugar, que, al menos en el ambito canonico--quizas en lo civil es posible otra interpretacion--el caracter consultivo de una intervencion conlleva la obligatoriedad de esta consulta y la imposibilidad de ser excluida, pues lo contrario significaria no reconocer la habilitacion de la que gozan los laicos en razon del bautismo y la confirmacion. En segundo lugar, no es suficiente para rechazar un consejo que el superior lo considere peor que el suyo, es necesario tener la seguridad que delante de Dios no puede aceptar este consejo, por algunas de las causas antes enumeradas: "la integridad de la fe y las costumbres, la reverencia hacia los pastores, y la utilidad comun y la dignidad de las personas>> (c. 212 [seccion] 3). Todo lo cual viene admirablemente sintetizado en uno de los paragrafos del canon 127: <<Si se exige el consejo, es invalido el acto del superior en caso de que no escuche a esas personas; el superior, aunque no tenga ninguna obligacion de seguir ese parecer, aun unanime, no debe sin embargo apartarse del dictamen, sobre todo si es concorde, sin una razon que, a su juicio, sea mas poderosa>> (c. 127 [seccion] 2, 2[grados]) (50).

Por otra parte, los organos con voto consultivo expresan y sirven a la vida de la comunion eclesial. No provienen de una simple dinamica asociativa, ni dependen en primer lugar de la perfeccion de su organizacion o de sus <<tecnicas" de relaciones humanas; pues la organizacion no genera por si misma la vida de la comunion, sino que, al reves, la presupone, se deriva de ella en sus formas propias de trabajo comun y existe a su servicio (51).

La naturaleza consultiva de los consejos es la expresion juridica de la dinamica propia del testimonio de los fieles laicos. En efecto, el testimonio del creyente no pretende definir desde si mismo la verdad de la fe y de la comunion eclesial; al contrario, espera encontrar en la unidad de la Iglesia acogida, correccion fraterna y un camino de crecimiento en la verdad. De hecho, el testimonio cristiano no es una contribucion destinada a ninguna lucha de poder, no quiere ni puede someterse o imponerse a la opinion de otros, sino que busca encontrarse con el testimonio de los demas, de modo que emerja de nuevo aquella comunion en Cristo en la que la palabra y la mision de cada uno tiene su origen hondo y su promesa de plenitud. Seria un error interpretar el voto consultivo en una logica de poder, como un recorte de los propios derechos de decision o una exclusion del ambito de la potestad eclesial. Ello falsearia la presencia de los miembros y la vida de los consejos, que, en todas sus actuaciones, sirven a la manifestacion y al crecimiento de la comunion eclesial (52).

CONCLUSIONES

Al terminar nuestra reflexion volvemos nuestra mirada, como al inicio, a las palabras del papa Francisco en la Exhortacion Evangelii gaudium, cuando este, al hablar de la <<impostergable renovacion eclesial>>, menciona el papel insustituible del obispo, quien, siguiendo el ideal de las primeras comunidades cristianas--donde los creyentes tenian un solo corazon y una sola alma, cfr. Hch 4,32--debe buscar con ahinco <<la comunion misionera en su Iglesia particular>> (53). Para lo cual unas veces tendra que indicar el camino a seguir, otras caminara en medio del pueblo con sencillez y otras ira detras con los rezagados, cumpliendo las palabras del Apostol: <<Me he hecho todo a todos, para ganar sea como sea a algunos>> (1 Cor 9,22) (54). Una ayuda importante en esta tarea de fomentar una comunion dinamica y misionera vendra con el servicio de los mecanismos de participacion que el Codigo propone a este respecto--y que han sido objeto de nuestro estudio--unidos a otras formas de dialogo pastoral que favorezcan el deseo de llegar a todos. No podemos pensar que el objetivo de estos organismos de participacion y corresponsabilidad sea una organizacion mas perfecta, sino una contribucion sencilla y humilde a la mision de la Iglesia.

Un poco mas adelante, y estrechamente unido al camino recorrido en este estudio, el papa Francisco habla del laicado (55). Es indudable que ha crecido la conciencia de la identidad y la mision del laico en la Iglesia; pero la toma de conciencia de esta responsabilidad laical que nace del bautismo y de la confirmacion no se manifiesta de la misma manera en todas partes. El Papa esta preocupado por la falta de formacion de los laicos y por <<el excesivo clericalismo que los mantiene al margen de las decisiones importantes>>. La formacion de los laicos puede ser tambien una fuente importante de renovacion para la Iglesia y estimulo para impregnar de valores cristianos el mundo social, politico y economico.

DOI 10.15581/006.48.3.707-730

RECIBIDO: 20 DE SEPTIEMBRE DE 2016 / ACEPTADO: 22 DE OCTUBRE DE 2016

Antonio Ciudad Albertos

Universidadf Eclesiastica San Damaso. Facultad de Derecho Canonico

Madrid. Espana

aca1873@gmail.com

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(1) Esta Asamblea General Ordinaria tuvo lugar en Roma, del 4 al 25 de octubre de 2015. Durante el desarrollo de la misma, en concreto el 17 de octubre, el papa Francisco ofrecio la reflexion sobre la vida y mision del Sinodo de los Obispos que hemos mencionado y que lleva por titulo Conmemoracion del 50 Aniversario de la institucion del Sinodo de los Obispos.

(2) FRANCISCO, Conmemoracion del 50 Aniversario de la institucion del Sinodo de los Obispos (17-X-2015).

(3) BENEDICTO XVI, Angelus (5-X-2008). Entre la abundante bibliografia que se ocupa de la sinodalidad, podemos destacar algunos titulos: La synodalite: la participation au gouvemement dans l'Eglise, I-II, Paris: Letouzey et Ane, 1992; Aymans, W., <<Sinodalita: forma di governo ordinaria o straordinaria nella Chiesa?>>, en IDEM, Diritto canonica e comunione ecclesiae, 31-59; Bueno DE LA Fuente, E., <<Sinodalidad>>, en Diccionario de Eclesiologia, 1.393-1.401; CORECCO, E., <<Sinodalita>>, en Ius et Communio, II, 39-81; IDEM, <<Ontologia della sinodalita>>, en las et Communio, II, 82108; Routhier, G., <<La synodalite de l'Eglise locale>>, Studia Canonica 26 (1992) 111- 161; SANTOS, M. A., <<Sinodalidad>>, en DGDC, VII, 341-345.

(4) FRANCISCO, Conmemoracion del 50 Aniversario de la institucion del Sinodo de los Obispos (17-X-2015).

(5) Ibid. Cfr. tambien FRANCISCO, Exhort, ap. Evangeliigaudium (24-X3-2013) nn. 16 y 32.

(6) FRANCISCO, Conmemoracion del SO Aniversario de la institucion del Sinodo de los Obispos (17-X-2015).

(7) Ibid. Ademas de los canones correspondientes del Codigo (cc. 342-348), en la web de la Santa Sede podemos encontrar los documentos oficiales mas importantes en relacion al Sinodo de los Obispos: M. p. Apostolica sollicitudo (1965); Ordo Synodi Episcoporum (2006); Normas para los circulos menores (2006): http://www.vatican.va/roman_curia/synod/index_sp.thm [visitada: 15-IX2016], Un bibliografia bastante completa sobre el tema la podemos encontrar en Bravi, M. C., Il Sinodo dei Vescovi: istituzione, fini e natura, Roma: PUG, 1995. Para un mejor conocimiento de lo que han sido estos cincuenta anos, vease ETEROVIC, N., II Sinodo dei Vescovi: 40 anni di storia (1965-2005), Citta del Vaticano: LEV, 2005.

(8) Sobre toda la cuestion que desarrollamos a continuacion, vease ROUCO VARELA, A. Ma, <<Iglesia universal--Iglesia particular>>, en IDEM, Teologia y Derecho, 452-470; VlANA, A., Organizacion del gobierno en la Iglesia, Pamplona: Eunsa, 183-186.

(9) Decreto Christus Dominus (28-X-1965).

(10) Debemos recordar, ademas, que dar prioridad a la relacion Iglesia universal--Iglesias particulares, como hace el Concilio y el Codigo, ha estado muy presente en el magisterio reciente de la Iglesia: CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA Fe, Carta Communionis notio (28-V- 1992), nn. 7-10; San Juan PABLO II, Exhort, ap. Pastores gregis (16-X-2003), n. 56. Para un planteamiento mas global de la relacion Iglesia universal--Iglesias particulares, vease tambien VILLAR, J. R., El Colegio Episcopal: estructura teologica y pastoral, Madrid: Rialp, 2004, especialmente pp. 171-202; IDEM (ed.), Iglesia, ministerio episcopal y ministerio petrino, Madrid: Rialp, 2004.

(11) Francisco, Conmemoracion del 50 Aniversario de la institucion del Sinodo delos Obispos (17-X-2015).

(12) Este debate estuvo muy presente en congresos y publicaciones. A este respecto podemos recordar: Legrand, H. ET Alii (eds.), Naturaleza y futuro de las Conferencias Episcopales, Salamanca: Universidad Pontificia de Salamanca, 1988; Anton, A., Conferencias Episcopales, ?instancias intermedias?: el estado teologico de la cuestion, Salamanca: Sigueme, 1989. Una sintesis de las diferentes respuestas dadas por la doctrina a las cuestiones que hemos planteado la podemos encontrar en PIE-NINOT, S., Eclesiologia. La sacramentalidad de la comunidad cristiana, Salamanca: Sigueme, 404-413.

(13) SAN JUAN Pablo II, M. p. Apostolos suos (21-V-1998) n. 12. Para un mejor conocimiento de esta intervencion del Santo Padre, vease Erdo, P., <<Osservazioni giuridico-canoniche sulla Lettera apostolica Apostolos suos>>, Periodica 89 (2000) 249-266; Ghirlanda, G., <<II M. p. Apostolos suos sulle Conferenze Episcopali dei Vescovi>>, Periodica 88 (1999) 609-657; VILLAR, J. R., <<La naturaleza de las Conferencias Episcopales y la Carta Apostolos suos>>, Scripta Theologica 31 (1999) 115-137. Gran parte de la doctrina ha considerado tambien la influencia que, sobre la elaboracion de este Motu proprio, pudieron tener las declaraciones del Cardenal Ratzinger sobre las Conferencias Episcopales, recogidas despues en un libro que aparecio en 1985 y que llevo por titulo Informe sobre la fe.

(14) SAN JUAN Pablo II, Exhort, ap. Pastores gregis (16-X-2003), n. 63. Para profundizar en este numero de la Exhortacion, vease: Cattaneo, A. (ed.), L'esercizio dell'autorit'a nella Chiesa. Riflessioni a partire dali'esortazione apostolica <<Pastores gregis>>, Venezia: Marcianum Press, 2005.

(15) FRANCISCO, Conmemoracion del 50 Aniversario dela institucion del Sinodo de los Obispos (17-X-2015).

(16) Cfr. Francisco, Exhort, ap. Evangelii gaudium, n. 31, nt. 34. Tambien san Juan Pablo II, al hablar de los espacios de comunion que han de ser cultivados dia a dia en el entramado de la vida de la Iglesia, invitaba a <<valorar cada vez mas los organismos de participacion previstos por el derecho canonico, como los consejos presbiterales y pastorales>> (Carta Novo millennio ineunte, n. 45).

(17) Seguimos, por tanto, las sugerencias del papa Francisco a la hora de presentar el ejercicio de la sinodalidad en las Iglesias particulares, aunque habria otros caminos para llegar a la misma meta. Entre otros estaria el que sigue la Instruccion Ecclesiae de mysterio (15-VIII- 1997), que partiendo de la distincion entre sacerdocio ministerial--sacerdocio comun va presentando las distintas posibilidades de participacion de los fieles laicos en los tria munera Christi. Es este el camino seguido en algunos trabajos: BONI, G., <<Corresponsabilidad eclesial>>, en DGDC, III, 778- 785; GHIRLANDA, G., <<Participacion y corresponsabilidad en el gobierno de la Iglesia particular>>, 6194; GIDDC (ed.), I laid nella ministerialith della Chiesa, Milano: Glossa, 2000; Rivella, M. (ed.), Partedpazione e corresponsabilita nella Chiesa, Milano: Ancora, 2000.

(18) Algunos trabajos sobre el sinodo diocesano: ARZOBISPADO DE Madrid, Transmitir la fe en la comunion de la Iglesia, Madrid, 2007; CONGREGACION PARA LOS Obispos ET Alii, Instr. In constitutions apostolica (19-III-1997); Idem, Dir. Apostolomm successores (22-11-2004); Geiirlanda, G., <<II sinodo diocesano>>, en CONSEJO P. PARA LOS TEXTOS LEGISLATIVOS, lus in vita et in missione Ecclesiae, 577-592; Viana, A., <<La Instruccion de la Curia Romana sobre los sinodos diocesanos>>, Ius Canonicum 38 (1998) 727-748; Idem, <<Sinodo diocesano>>, 350-354.

(19) GUIRLANDA, G., <<Participacion y corresponsabilidad>>, 89.

(20) San Juan Pablo II, Exhort, ap. Pastores gregis (16-III-2003), n. 44.

(21) Y en este mismo sentido se expresa la Instruccion de la Congregacion para los Obispos: <<Los sinodales "prestan su ayuda al obispo de la diocesis" formulando su parecer o <<voto>> acerca de las cuestiones por el propuestas; este voto es denominado <<consultivo>> para significar que el obispo es libre de acoger o no las opiniones manifestadas por los sinodales>> (Instr. In constitutione apostolica, 19-III-1997).

(22) Para toda la cuestion de la <<composicion del sinodo>>, vease canones 460 y 463; CONGREGACION PARA LOS OBISPOS ET Alii, Instr. In constitutione apostolica, II, 1-6.

(23) Cfr. Ghirlanda, G., <<Participacion y corresponsabilidad>>, 89-90.

(24) Congregacion para los Obispos, Dir. Apostolorum successores (22-11-2004), n. 172. Cfr. el apartado <<El voto consultivo>> de este mismo trabajo.

(25) De la amplia bibliografia sobre esta cuestion destacamos algunos titulos: Aznar, F. R., <<El consejo diocesano de asuntos economicos>>, en SanJosE Prisco, J. (ed.), La curia diocesana: la funcion consultiva, 183-209; MorrAS-Etayo, J. L., <<El consejo diocesano de asuntos economicos en las diocesis espanolas>>, 231-258; IDEM, <<Consejo diocesano de asuntos economicos>>, DGDC, II, 581-583; PERLASCA, A., <<II consiglio diocesano per gli affari economici>>, en RlVELLA, M. (ed.), Partecipazione e corresponsabilita nella Chiesa, 163-189; Redaelli, C., <<I regolamenti del collegio dei consultori e del consiglio per gli affari economici della diocesi>>, Quademi di Diritto Ecclesiae 9 (1996) 109-130; VlANA, A. <<Los consejos diocesanos de pastoral y de asuntos economicos. Anotaciones desde el derecho particular>>, en SERRES, R. (ed.), Iglesia y Derecho, 115-146.

(26) Teniendo el eco social que tiene todas las cuestiones relacionadas con la Iglesia, se hace necesario el asesoramiento y participacion directa de laicos competentes y generosos en la administracion de los bienes de la Iglesia. Cfr. Aznar, F. R., <<El consejo diocesano de asuntos economicos>>, 205.

(27) Sobre la figura del economo diocesano, cfr. Aznar, F. R., <<El economo diocesano>>, 299-323; Campo, M., <<Economo>>, 512-516; Schouppe, J.-R, Derecho patrimonial canonico, Pamplona: Eunsa, 197-198. Si bien la administracion de los bienes eclesiasticos corresponde a quien de manera inmediata rige la persona juridica a quien pertenecen esos bienes (cfr. c. 1279 [seccion] 1), el Codigo, sin embargo, establece una serie de determinaciones especificas para algunos casos en los que el legislador ha optado por atribuir la administracion inmediata de los bienes de la persona juridica a una persona distinta del representante legal de la misma (cfr. c. 118). Expresamente el Codigo dispone la existencia de un economo, distinto del superior, para el seminario diocesano (cfr. c. 239 [seccion] 1), para los institutos religiosos en el conjunto del instituto y las provincias regidas por un superior mayor (cfr. c. 636 [seccion] 1) y en las diocesis (cfr. c. 494).

(28) Cfr. Aznar, F. R., <<El consejo diocesano de asuntos economicos>>, 192.

(29) San JUAN Pablo II, Exhort, ap. Christifideles laid (30-XII-1988), n. 25. Sobre el consejo diocesano de pastoral, cfr. MlRAGOLI, E., <<Consejo pastoral diocesano>>, DGDC, II, 590-593; Idem, <<Il consiglio pastorale diocesano nei testi del Vaticano II>>, 212-223; SAN JOSE PRISCO, J., <<El consejo diocesano de pastoral>>, 163-181; VlANA, A. <<Los consejos diocesanos de pastoral y de asuntos economicos. Anotaciones desde el derecho particular>>, 115-146.

(30) Buscando dinamizar el trabajo comun entre todos los miembros de la Iglesia, afirmaba san Juan Pablo II: <<Los espacios de comunion han de ser cultivados y ampliados dia a dia, a todos los niveles, en el entramado de la vida de cada Iglesia. En ella, la comunion ha de ser patente en las relaciones entre obispos, presbiteros y diaconos, entre pastores y todo el pueblo de Dios, entre clero y religiosos, entre asociaciones y movimientos eclesiales. Para ello se deben valorar cada vez mas los organismos de participacion previstos por el derecho canonico, como los consejos presbiterales y pastorales>> (Carta Novo millennio ineunte, 45).

(31) En cuanto a los estatutos, afirma J. San Jose Prisco: <<Seria prudente que, a traves de los estatutos pertinentes, se recojan detalladamente las competencias del consejo con el fin de evitar, bien el intrusismo del consejo en temas que no son de su competencia o en ambitos ya asignados por el derecho a otros oficios o consejos, bien la ineficacia practica en la vida real de la diocesis por una indeterminacion de sus competencias>> (<<El consejo diocesano de pastoral>>, 181).

(32) Sobre el tema de los miembros que forman parte del consejo diocesano de pastoral, cfir. San JOSE PRISCO, J., <<El consejo diocesano de pastoral>>, en IDEM (ed.), La curia diocesana: la funcion consultiva, 176-177.

(33) Cfr. Congregacion para los Obispos, Dir. Apostolorum successores, n. 184.

(34) Cfr. MlRAGOLI, E., <<Consejo pastoral diocesano>>, 590.

(35) Decr. Apostolicam actaositatem (18-XI-1965), n. 10. Sobre la parroquia

y, por tanto, sobre el consejo pastoral parroquial, vease: AA.W, La parrocchia, Citta del Vaticano: LEV, 1997; BerlingO, S., <<II consiglio pastorale parrocchiale>>, 249-266; COCCOPALMERIO, E, La parroquia, Madrid: BAC, 2015; Idem, <<Consejo pastoral>>, 220-227; GIDDC (ed.), La parrocchia, Milano: Glossa, 2005; Manzanares, J. ET Alii, Nuevo derecho parroquial, Madrid: BAC, 2004; Marcuzzi, P. G., <<Il consiglio pastorale parrocchiale>>, 437-463; Rouco VARELA, A., <<La parroquia en la Iglesia>>, 488-500; SanJosE PRISCO, J., Derecho parroquial: guia canonica y pastoral, Salamanca: UPSA, 2008.

(36) Sobre la discutida cuestion de si es necesaria la consulta al consejo presbiteral en cada caso o es suficiente con una consulta para todos los consejos pastorales de una diocesis, parece lo mas logico lo segundo. Asi lo pone de relieve el <<Decreto sobre constitucion de consejos pastorales parroquiales (1-II-1986)>> de la archidiocesis de Madrid: <<Por estos motivos y habiendo oido al consejo presbiteral cuyo parecer favorable ha guiado esta decision, en virtud del presente Decreto: 1 [grados]Instituyo en nuestra diocesis los consejos pastorales parroquiales>> (BODPEM 100, 1986, 85).

(37) Cfr. Suquia, A., <<Decreto sobre constitucion de consejos pastorales parroquiales (1--II-1986)>>. Para una mejor aproximacion a las competencias de los consejos y del parroco, vease Carrasco ROUCO, A., <<Como vivir la comunion de la Iglesia>>, en ARZOBISPADO DF. Madrid, Transmitir la fe en la comunion de la Iglesia, 491-553.

(38) Con parecidos terminos se regula la creacion de los consejos pastorales madrilenos: <<La creacion de los consejos pastorales parroquiales nos viene a recordar los derechos de los fieles--sin olvidar sus responsabilidades--en la promocion personal y asociativa de iniciativas apostolicas>> (SuQUIA, A., <<Decreto sobre constitucion de consejos pastorales parroquiales [1- 11-1986]>>).

(39) Ante la pregunta: ?que significa ser presidente del consejo pastoral parroquial?, ?forma parte el parroco de los miembros del consejo o esta fuera?, F. Coccopalmerio responde: <<Es claro que tanto en el caso del consentimiento como en el del consejo, si estos se dan a su presidente, el consejo debe ser concebido como un sujeto distinto del presidente mismo, para que este no pueda determinar la orientacion del consejo y, por ello, no puede votar>> (La parroquia, 176).

(40) Lo normal es que la reglamentacion para la constitucion de los consejos pastorales venga acompanada de un anexo, en el que se incluyen unas normas basicas para la composicion, puesto en marcha y funcionamiento de los consejos pastorales. Vease, SUQUIA, A., <<Decreto sobre constitucion de consejos pastorales parroquiales (1-II-1986)>>, BODPEM 100 (1986) 83-88.

(41) San Juan Pablo II, Exhort, ap. Christifideles laid (30-XII-1988), n. 27.

(42) Ibid.

(43) La bibliografia que hemos citado hasta ahora para hablar de las parroquias puede servirnos tambien para el consejo parroquial de asuntos economicos, mas algun otro trabajo: De Paolis, V, <<Il consiglio parrocchiale per gli affari economici e i beni patrimoniali della parrocchia>>, 267-288; MORRAS-ETAYO, J. L., <<Consejo parroquial de asuntos economicos>>, DGDC, II, 589- 590.

(44) Juntos a estas normas basicas, parece que tambien podemos aplicarles los presupuestos que regulan el consejo de asuntos economicos de la diocesis, ya sea en cuanto a la duracion del servicio (cfr. c. 492 [seccion] 2), ya en cuanto a excluir a parientes del administrador en cuestion (cfr. c. 492 [seccion] 3). Asi lo expresa J. L. Morras-Etayo: <<Los fieles cristianos (hombres y mujeres) que formen parte del consejo parroquial de asuntos economicos, por analogia con el consejo diocesano de asuntos economicos, tendran que tener conocimiento de economia, derecho civil y otros campos del saber humano. Evidentemente las exigencias estaran mas mitigadas que en el consejo diocesano de asuntos economicos. Todos ellos seran de probada integridad>> (<<Consejo parroquial de asuntos economicos>>, 589).

(45) Para todo lo que tienen que ver con los actos de administracion extraordinaria, vease canon 1281.

(46) Coccopalmerio, F., La parroquia, Madrid: BAC, 209.

(47) Para analizar con mas precision el significado de <<votum>> en derecho canonico, cfr. Aymans, W., <<Sinodalita: forma di governo ordinaria o straordinaria nella Chiesa?>>, 31- 59; VlANA, A., <<Voto consultivo>>, en DGDC, VII, 974-977.

(48) Cff. Coccopalmerio, F., <<Consejo pastoral>>, 222.

(49) Ibid., 222-223.

(50) Y comentando este canon G. Ghirlanda afirma: <<Los organos de gobierno, tanto de corresponsabilidad como de participacion, en la Iglesia no se pueden reducir simplemente a un asunto de gestion y ejercicio del poder, ya que, en su organicidad, son manifestacion de la comunion eclesial, y la disciplina canonica que les afecta, como la contenida en el 127, refleja esta realidad mas profunda>> (<<Participacion y corresponsabilidad>>, 94).

(51) Cfr. Carrasco Rouco, A., <<Como vivir la comunion de la Iglesia>>, 528. Sobre el caracter consultivo de los consejos afirmaba san Juan Pablo II: <<Estos, como es sabido, no se inspiran en los criterios de la democracia parlamentaria, puesto que actuan de manera consultiva y no deliberativa, sin embargo, no pierden por ello su significado e importancia>> (Carta Novo millennio ineunte, 45).

(52) Ibid., 529. Y G. Ghirlanda afirma: <<En la Iglesia la finalidad de cualquier consejo o accion sinodal no es conseguir la mayoria de votos, de modo que una faccion se imponga a la otra, sino buscar la verdad y el bien de la Iglesia, y por tanto llegar a un consensus, el cual no viene dado de por si por el computo de los votos, sino del converger, por la accion del Espiritu, hacia una unidad de pareceres y de intenciones>> (<<Participacion y corresponsabilidad>>, 94). Sobre el testimonio cristiano puede consultarse un estudio reciente: Prades LOPEZ, J. Ma, Dar testi?nonio. La presencia de los cristianos en la sociedad plural, Madrid: BAC, 2015.

(53) Cfr. FRANCISCO, Exhort, ap. Evangdii gaudium., n. 31. De cara al nuevo milenio que comenzaba, tambien el papa san Juan Pablo II animaba a hacer de la Iglesia <<casa y escuela de comunion", como el gran desafio que los cristianos tienen delante, si quieren ser fieles al designio de Dios y al anhelo de esperanza del mundo (cfr. Carta Millennia ineunte, 45).

(54) Siguiendo con esta atencion exquisita a todos, afirma san Benito: <<Ideo autem otnnes ad consilium vocari diximus, quia saepe iuniori Dominus revelat quod melius est>> (Regla, III, 3).

(55) Cfr. FRANCISCO, Exhort, ap. Evangeliigaudium, n. 102.
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Author:Ciudad Albertos, Antonio
Publication:Scripta Theologica
Article Type:Ensayo
Date:Dec 1, 2016
Words:11049
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