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Actores, procesos y proyectos en la profesionalizacion de la enfermeria universitaria en Cordoba, Argentina, 1956-1968.

Actors, processes and projects in the professionalization of nursing at university level in Cordoba, Argentina, 1956-1968

Introduccion

A partir del contexto abierto con el Golpe de Estado de 1955, la enfermeria experimento trasformaciones radicales en su trayectoria. Como viene planteado la historiografia, la creacion de escuelas universitarias y la difusion de discursos y practicas enfocados en el mejoramiento de la calidad educativa y la modernizacion de las practicas de la enfermeria trajo consigo espacios e instancias de jerarquizacion desconocidos hasta el momento, pero tambien implico la pervivencia de relaciones de poder desiguales dentro de la estructura sanitaria (Ramaciotti y Valobra, 2017; Faccia, 2015).

En efecto, este panorama contradictorio se asocio a las tensiones del proceso de feminizacion de la ocupacion, el que fue definiendo limites en las dinamicas de profesionalizacion que durante la segunda mitad de la decada de 1950 se hallaban en marcha en un conjunto de provincias del interior de la Argentina. Sin soslayar que existieron procesos y factores comunes en los casos de Cordoba (1956), Santa Fe (1958) y Buenos Aires (1960), en cada uno operaron condiciones historicas particulares que definieron las trayectorias de los proyectos y acciones de los actores con influencia en las configuraciones de esa epoca. Esta combinacion de variables fue otorgando una suerte de identidad comun a la enfermeria argentina, pero tambien confirio rasgos distintivos a las experiencias locales.

En el caso de Cordoba, si bien el proceso de profesionalizacion fue permeado por el contexto de la Revolucion Libertadora y la adhesion y apertura de las autoridades provinciales a las recomendaciones y recursos de los organismos internacionales, fue decisiva la influencia de un conjunto de enfermeras especificas, entre las que se destaco la pujante vision y labor de la "Srta. Nydia Gordillo Gomez". Los testimonios consultados asociaron persistentemente la "modernizacion" de la enfermeria en Cordoba con la figura de la "negra" Gordillo, como carinosamente aun la llaman quienes fueran sus colegas y alumnas mas cercanas.

Nuestro articulo reconoce un lugar estrategico a los testimonios recogidos en varias entrevistas realizadas a distintas protagonistas de los procesos en estudio. Nos interesa potenciar esta perspectiva no solo porque un amplio conjunto de referencias documentales senala que Gordillo fue un actor clave en la creacion de Escuela de Enfermeria de la Universidad Nacional de Cordoba (UNC) en 1956 sino tambien porque impulso el perfil que adoptaria la profesion luego de su incorporacion a la educacion superior hasta hoy. Aunque fue evidente que las narrativas de sus pares y alumnas remiten a procesos subjetivos propios de una identidad profesional aun anhelada y en construccion, estos mismos retazos de memoria colectiva no se agotaron en una historia laudatoria. Algunos renglones de la trayectoria profesional de Gordillo Gomez permiten rastrear visiones y proyectos, procesos y estrategias en danza, asi como entramados de relaciones entre actores individuales e instituciones con incidencia y alcance variable en la configuracion de la enfermeria a partir de la segunda mitad de la decada de 1950 y durante la decada del 60, epoca clave en la profesionalizacion de la ocupacion.

Siguiendo esta matriz, en el primer apartado repasamos la aparicion de actores fundamentales y sus vinculaciones con las concreciones institucionales de estos anos. Para ello indagamos en como el contexto de modernizacion conservadora de la Cordoba posperonista y las relaciones de poder que entablo Gordillo conformaron el escenario propicio para la creacion de la Escuela de Enfermeria de la UNC y el arribo de los acuerdos y lineamientos de la OPS, hitos fundamentales en la historia de la profesionalizacion local. En la segunda seccion ingresamos a considerar la puesta en funcionamiento de la Escuela universitaria, deteniendonos especialmente en los rasgos que caracterizaron la feminizacion de la ocupacion y el perfil que fue adquiriendo la enfermeria universitaria cordobesa. Finalmente, en la ultima separata del trabajo tensionamos los logros de los proyectos de profesionalizacion con las condiciones de feminizacion en el marco de un modelo de enfermera moderna que, bajo el influjo del modelo Nightingale, estaba orientado a responder a las necesidades del sistema sanitario provincial. Desde una mirada atenta a lo clivajes de genero, analizamos los entramados de autonomia y subordinacion, interrogandonos por las tensiones que atravesaron las relaciones entre enfermeras profesionales y medicos y explorando algunas de las dinamicas de segregacion que atravesaria el personal auxiliar dedicado a actividades de baja complejidad.

Nydia Gordillo Gomez y la creacion de la Escuela de Enfermeria

El ingreso de la enfermeria cordobesa al formato universitario fue uno de los efectos de un timing politico optico en el confluyeron actores e intereses, proyectos y recursos de alcance local, nacional e internacional. La participacion de Gordillo Gomez fue decisiva y extraordinariamente prolifera. Para comenzar a desandar esa historia conviene destacar que luego de su egreso en 1943, a sus 23 aos y como enfermera de la Escuela de Enfermeria de la Cruz Roja Argentina-Cordoba, comenzo un recorrido que la llevo a convertirse en la primera directora de la Escuela de la UNC, permaneciendo ininterrumpidamente en ese puesto hasta 1973. (1) Frente a estos nuevos tiempos que devenian en la Argentina posperonista, Nydia conjugo una excepcional performance profesional con su vocacion de dirigir la transformacion de una ocupacion que para entonces se hallaba estructurada por carriles predominantemente empiricos, completados con una pletora de institutos de formacion privados y estatales que hoy identificariamos como de nivel educativo terciario.

Inicialmente, su recorrido puede rastrearse alrededor de las fructiferas relaciones personales, familiares y profesionales, las que Nydia cultivo en los hospitales "Espanol", "Cordoba" y "Nacional de Clinicas" de la ciudad de Cordoba. Uno de los primeros pasos decisivos para la creacion de la Escuela universitaria fue dado cuando nuestra enfermera, trabajando como instrumentadora del reconocido medico Juan Martin de Allende, entro en contacto con un pequeno grupo de enfermeras que, para 1956, venian buscando organizar los servicios de enfermeria en los distintos nosocomios de la ciudad de Cordoba en los que cada una de ellas trabajaba.

Estas mujeres, entre las que se encontraba Olga Filippini, Julia Widdington y Julia Bazan, se sumaron rapidamente al proyecto que encabezaba Gordillo. Ellas coprotagonizaron casi inmediatamente la creacion de lo que fuera la primera version institucional de la Escuela de Enfermeria de la UNC que comenzo a funcionar el 23 de abril de 1956 en un reducido local del centro de la ciudad de Cordoba como curso dependiente de la "Escuela de Capacitacion de Profesionales Auxiliares de la Medicina", institucion creada durante el peronismo. A los pocos meses, para fines de junio de 1957, con la intermediacion de autoridades universitarias y el Ministerio de Salud Publica y Bienestar Social de la Nacion, la Escuela paso a formar parte de la Facultad de Ciencias Medicas. Un ano mas tarde, el Rector Dr. Pedro Leon y el Decano de la Facultad de Medicina (FM)--que en ese entonces era el mismo Juan Martin Allende--, entregaron el edificio en el que hasta hoy se halla emplazada la Escuela en la "Ciudad Universitaria" de la ciudad de Cordoba (Courtis, et al, 1977, p. 115).

Huelga decir que estas cristalizaciones no solo respondieron a intereses vernaculos. La configuracion que comenzaba a atravesar la enfermeria de Cordoba estaba ligada tempranamente al influjo de discursos y practicas provenientes de organismos internacionales, los que se reconocen enfocados en el mejoramiento de la calidad educativa y en la modernizacion de la ocupacion (Ramacciotti & Valobra, 2017, p. 373; Faccia, 2015, p. 316). La influencia de la OPS fue permanente y profunda a lo largo de toda la historia de la enfermeria y sus cristalizaciones. Una anecdota senala que cuando Gordillo presento en el mes de marzo de 1956 su peticion al rectorado de la UNC para crear la Escuela de Enfermeria, Agnes Chagas se hallaba "visitando" Cordoba y esta circunstancia habria facilitado una entrevista de la enfermera de la OPS con las autoridades universitarias. Desconocemos la veracidad del relato, pero desde sus origenes, la Escuela recibio la asesoria estable de la Consultora Regional de Enfermeria para las Americas, incorporandose luego a su planta la ex teniente, Lorraine Schnebly, en su calidad de Consultora en Educacion en Enfermeria de la OPS, cargo que ocupo por casi diez anos (Courtis et al, 1977, p. 4). A partir de un convenio firmado en 1957, la OPS fijo responsabilidades comprometiendose a brindar asesoramiento tecnico, material y equipo de ensenanza, mientras la UNC dotaria tambien de recursos fisicos y materiales a la Escuela y conformaria su primer plantel de docentes. (2) En la figura 1, observamos el primer vehiculo institucional que poseyo la Escuela, donado por la OPS en 1958.

Siguiendo esa proyeccion, Gordillo Gomez supo lograr un espacio protagonico en distintas instancias para la organizacion de la enfermeria cordobesa y argentina, participando en la creacion de la asociacion de Enfermeria de Cordoba (1959) e integrando el grupo de fundadoras de la Federacion Argentina de Enfermeria,--FAE (1965)--y de la Asociacion de Escuelas Universitarias de la Republica Argentina (1966). Tambien es de destacar su participacion en la promocion de la Enfermeria Latinoamericana, contandose en el grupo de las precursoras de la Federacion Panamericana de Profesionales de Enfermeria,--FFEPPEN, 1960, Panama--. (3)

La trama politica abierta con el golpe de estado de 1955 no fue un dato contextual en este desarrollo. Este horizonte marco un cambio de rumbo para la enfermeria argentina (Faccia, 2015, p. 315). Entre las novedades que pueden asociarse con los tiempos inaugurados por la "Revolucion Libertadora" pueden contarse los impulsos hacia la "desperonizacion" en la formacion de la enfermeria y la concrecion de las propuestas de la OPS encaminadas a trasformar la educacion de las "profesiones ligadas a la medicina" (Faccia, 2015, p. 316). Es que la novedad de estos anos fue que estos hilos desarrollistas y modernizadoras se bordaron en un telar autoritario, definido por la inestabilidad institucional, la tutela militar y la proscripcion y persecucion del peronismo. Para hacernos una idea de este cuadro, basta senalar que la realidad sociopolitica cordobesa (Tcach, 2012, p. 29) estuvo atravesada entre 1956 y 1968 por continuas intervenciones federales (exceptuadas por los breves interregnos democraticos de los gobernadores radicales Zanichelli (1960-1962) y Justo Paez de Molina (1963-1966). Surgidos desde este marco, el papel que tuvieron viejos y nuevos actores sobre la configuracion de la enfermeria cordobesa en esa nueva etapa politica e ideologica es una historia menos conocida, la que nos remite a poner en evidencia hasta que punto las dinamicas de modernizacion fueron dependientes y complementarias con fenomenos de autoritarismo propios del nuevo mapa de poder.

Si bien la Universidad Nacional de estos anos atravesaba un periodo reconocido por la recuperacion de su autonomia y por la modernizacion de sus claustros (Vera de Flachs, 2013), estos mismos cambios y lineamientos modernizadores fueron facilitados por la llegada al poder de actores militares y pertenecientes al partido radical (UCR).Las especificidades se asociaron al protagonismo que alcanzaron en Cordoba influyentes sectores sociales que, en su hora, acicatearon la caida del peronismo, adquiriendo--o mas bien recuperando luego de 1955--destacados espacios de poder y decision a nivel de las instancias estatales provinciales y en el gobierno universitario en particular. De hecho, las autoridades de la UNC que secundaron la creacion de la Escuela de Enfermeria eran funcionarios de intervenciones normalizadoras afines a los idearios de los gobiernos nacionales y las intervenciones de turno. Las gestiones de Gordillo Gomez se vincularon a sus estrechas relaciones con un conjunto de destacadas figuras del medio universitario cordobes, entre los que se cuentan los rectores Dr. Agustin Caeiro y Jorge Nunez y los sucesivos decanos de la Facultad de Medicina, Calixto Nunez, Villafane Lastra y Juan Martin Allende, todos ellos declarados y activos radicales antiperonistas.

La trayectoria personal y profesional de Gordillo permite distinguir varias esferas de entrelazamientos de intereses, impulsos y recursos. No hay duda que las filiaciones de Gordillo con destacados sectores de poder de la epoca se amalgamaron a partir de la acomodada posicion de su familia. Entre sus miembros se encontraban algunos reconocidos lideres radicales tanto cordobeses como oriundos de la provincia de la Rioja, de donde procedia su linea paterna. Asimismo, esta acreditada la insercion de su hermano mayor en puesto de gobierno durante los gobiernos militares. Su hermano mayor y continuo colaborador en los proyectos profesionales de Nydia, Alberto Gordillo Gomez, se desempeno primero como Gobernador Interventor de Tucuman entre 1962 y 1963 y luego como Subsecretario General del Ministro de Bienestar Social a cargo de la Subsecretaria de Salud Publica en la III Reunion Especial de Ministros de Salud de las Americas de 1972. (4) Posiblemente, el peso de una tradicion politica profundamente ligada a la UCR explique la determinacion de Gordillo de involucrarse junto a su hermano menor como enfermeros en la Cruz Roja de los heridos entre los que se encontraban los "revolucionarios" de septiembre de 1955.

En Cordoba, aquellos ideales y las practicas democraticas que habian cincelado toda una epoca comenzaban a tolerar y hasta ser complacientes con las proscripciones (Tcach, 2017, p. 10). A pesar que no parece que en la Escuela de Enfermeria se incorporaran algun tipo de filtro en la seleccion del profesorado de la Escuela de acuerdo con criterios de afinidad politico partidaria, en otros ambitos de la Universidad de Cordoba y en la propia Facultad de Medicina, de donde procedian varios docentes de nuestra carrera, se venian produciendo persecuciones por una pasada o presente asociacion con el peronismo.

Este panorama de conflictividad convivia con una politica provincial altamente permeable a las influencias internacionales y sus recomendaciones y exigencias en materia de desarrollo economico. La apertura se viabilizaba en los proyectos internacionales de formacion y capacitacion de recursos humanos en enfermeria (Faccia, 2015, p. 316). En ese escenario, las recomendaciones de la OPS que apuntaban a capacitar profesionales apoyandose fuertemente en la formacion de personal auxiliar para las actividades de baja complejidad (Veronelli & Testa, 2002 en Faccia, 2015, p. 316) daban respuestas a las necesidades de autoridades politicas y sanitarias.

En Cordoba estas nociones internacionales fueron retomadas por las autoridades provinciales, insistiendo en la idea de una moderna administracion hospitalaria donde eran necesarias condiciones vocacionales, pero tambien imprescindible que el personal de enfermeria poseyera titulo y capacidad tecnica. (5) Si bien estos objetivos se sustentaban en discursos de eficiencia y desarrollo, eran sostenidos en argumentaciones de tinte politico dirigidas a resaltar las deficiencias heredadas de los gobiernos peronistas en la provincia. (6) Estos habrian legado unos servicios de enfermeria virtualmente inexistentes donde el cuidado venia siendo realizado tanto por algunas profesionales, una mayoria de empiricas, mujeres religiosas, mucamas y eventualmente hasta los propios familiares del paciente (Courtis et al, 1977, p. 30). Estas metas respondian al anudamiento de procesos concretos desarrollados desde fines de la decada de 1950 y durante los anos 60. Por una parte, los organismos internacionales iban ganando influencia debido a su reconocimiento como expertos y su disposicion de recursos para el financiamiento de los programas y planes que proyectaban. Por otra, dichas ideas eran tomadas como recetas a las necesidades de una epoca en que el paisaje urbano de la ciudad de Cordoba estaba en plena trasformacion social y demografica como consecuencia de un fuerte proceso de industrializacion motorizado por las automotrices Fiat e IKA (Industrias Kaiser Argentina) que movilizaban un gran numero de empresas subsidiarias dedicadas a la produccion de repuestos y autopartes (Tcach, 2017, p. 292).

Apenas creada la Escuela, la descentralizacion ejecutiva provincial facilito que las autoridades del Ministerio de Asistencia Social y Salud Publica delimitaran un area ministerial, vehiculizando la participacion de las enfermeras en la organizacion y administracion de los servicios del area y la puesta en funcionamiento de las instancias educativas de capacitacion en cierne. Si bien las caras visibles a cargo de la creacion de un organismo central de Enfermeria dependiente de las instancias provinciales fueron Gordillo Gomez y la Consultora de la OPS, Schnebly, fue determinante la estrecha y temprana colaboracion entre la OPS, la Universidad de Cordoba y las instituciones de salud publica. La propia Escuela de la UNC fue la que elaboro el Anteproyecto del Departamento Provincial, habilitando espacios institucionales que la enfermeria no habia logrado hasta el momento en ninguna latitud del pais en materia de politicas de capacitacion y definicion de estructuras ocupacionales. Al frente del Departamento organizado en tres areas de trabajo (hospitales, salud publica y educacion), el Ministro designo como Directora-- mediando la recomendacion de Gordillo--a Olga Filippini, agente fundamental de los cambios de la etapa, secundada por las enfermeras Luisa Ordonez, Rosario Ceballos de Ceballos y Alice Mac Nutt (Courtis et al, 1977, p. 4). No es un dato menor que esta enfermera fuera becada por la OPS en 1959-60 para especializarse en administracion sanitaria en la Escuela de Salud Publica de Santiago de Chile.

Alrededor de estos ambitos y de estas mujeres se definieron las actividades de la enfermeria durante todo nuestro periodo de estudio. Algunos de los desarrollos emprendidos por el Departamento indican las orientaciones y alcances de los cambios en marcha. Entre los anos 1957 y mediados de la decada del 60 se reorganizaron los Servicios de Enfermeria de los hospitales de ciudad de Cordoba dependientes de la Subsecretaria de Salud Publica provincial y los Cursos de Auxiliares, inaugurandose en 1956 el primero en el Hospital Cordoba. A partir de estas experiencias se comenzaron a perfilar el mismo tipo de dinamicas en ciertos hospitales ubicados en las principales ciudades del interior de la provincia (Courtis et al, 1977, p.6).

El perfil de la enfermeria universitaria cordobesa

La creacion y puesta en funcionamiento de la Escuela de Enfermeria de la UNC genero una serie de anudamientos especificos en la conformacion de un perfil para la enfermeria local. Dado que el campo de estudio sobre la profesionalizacion de ocupaciones feminizadas es apenas incipiente en Cordoba, es dificil identificar un posible momento en que la enfermeria comenzo a ser un "asunto de las mujeres" (7). Las referencias disponibles indican que la presencia de las mujeres en la enfermeria cordobesa fue parte de un proceso de larga data que se sostuvo al menos desde fines del siglo XIX. Los pocos datos disponibles al respecto sealan que para 1957, a nivel nacional, las mujeres ocupaban el 80% de la rama sanitaria (Stabile, 1961 en Ramaciotti y Valobra, 2017, p. 372)

Por mucho tiempo, en Cordoba, dicha feminizacion no involucro un proceso sociocultural ligado al incremento de las mujeres en ese segmento del mercado laboral. Sin soslayar que probablemente coexistieron enfermeras educadas en otros espacios provinciales o del extranjero y ayudantes empiricos (varones y mujeres), la ocupacion estaba compuesta predominantemente por religiosas catolicas. La aparicion a partir de la decada de 1930 de los primeros centros dedicados a formar enfermeras profesionales en Cordoba no constituyo un quiebre en el sentido senalado. Nos referimos a la creacion en 1932 de la Escuela de Enfermeria de la Cruz Roja, filial Cordoba, de la Escuela de Enfermeras Catolicas (1938), de la escuela Nacional de Puericultura (1942), de la Escuela Superior de Profesionales de la Medicina (1950) y de la Escuela de Nurses del Hospital de Ninos en 1950 (Courtis et al., 1977, p. 89). Este protagonismo indiscutido de las monjas en el cuidado del enfermo era el emergente de un sistema sanitario mixto que caracterizo la vida de la ciudad y la provincia de Cordoba hasta entrada la segunda mitad del siglo XX. A pesar que durante el peronismo se produjo un significativo avance del Estado provincial sobre las Sociedades de Beneficencia (Rodriguez, 2012), la presencia de las religiosas en los nosocomios provinciales y municipales constituyo un rasgo perdurable en varios servicios de enfermeria provinciales hasta avanzada la decada de 1970.

La necesidad de transformar este contexto eminentemente empirico de la ocupacion fue uno de los argumentos centrales entre las aspiraciones de las enfermeras involucradas en la organizacion de la escuela universitaria. No fue casual que aquel grupo inicial de enfermeras al frente del proyecto de profesionalizacion fueran mujeres que poseian una experiencia previa ligada a trayectorias de formacion universitaria en enfermeria y particularmente a los lineamientos del modelo anglosajon. Efectivamente, el primer cuerpo docente de la Casa estuvo integrado por Visitadoras de Salud Publica de la Universidad Nacional de Tucuman, de la Escuela de Enfermeria del Campamento Central de Estandar Oil (Esso) de Taratagal, Salta y de la Escuela Helen Larroque de Roffo de la Universidad Nacional de Buenos Aires (Coutis, et. al, 1977). Asimismo, entre aquellas "pioneras" de 1956, se encontraba la britanica Julia Widdington, ex enfermera del Hospital Britanico de la ciudad de Buenos Aires, unico nosocomio que habria cumplido para comienzos del siglo XX con los lineamientos y exigencias proyectadas por el modelo de Nightingale (Martin, 2015, p. 263). En el caso particular de Nydia Gordillo, si bien ella era egresada de la Cruz Roja local, sus nociones sobre la enfermeria moderna se asociaban a su estancia de beca de 1948 en la administracion y supervision de enfermeria en el "New England Deaconess Hospital", Boston Massachusset, EE. UU. (8)

Muchas de las novedades introducidas a partir de la creacion de la Escuela de la UNC concretaban aspiraciones de larga data en la enfermeria internacional y de la argentina en particular. La capacitacion y el rigor profesional fueron asuntos vertebrales, pero tambien las busquedas de potenciar una feminizacion a traves de la seleccion estricta de las aspirantes. Estas intenciones habian sido proyectadas a principios del siglo XX por Cecilia Grierson, como ideales a alcanzar por la primera escuela profesional del pais como lo era la Escuela de Enfermeros, Enfermeras y Masajistas, dependiente del municipio de la ciudad de Buenos Aires (Martin, 2015, p. 264). Si bien el genero no formo parte de los requisitos de ingreso, la pertenencia de la carrera a la Universidad Nacional llevo a que la composicion total de mujeres fuera una constante durante todos los anos analizados. Veremos mas adelante como la complejidad involucrada en el avance de la mujer en las ocupaciones del cuidado definio los limites y posibilidades de la profesionalizacion de estos anos y de los rasgos que caracterizan la ocupacion aun hasta la actualidad.

La presencia de las mujeres en la enfermeria se replicaba en los cargos de directivos y de docentes de la Escuela y, aunque las materias especializadas en cuestiones medicas estuvieron a cargo de docentes varones, las enfermeras tuvieron una significativa autoridad sobre la formacion de las aspirantes. En este contexto, la ascendencia de la entonces Directora de la Escuela sobre la educacion de sus alumnas y las relaciones sociales con las que contaba no fueron circunstanciales. Una parte considerable de la composicion de la primera cohorte de alumnas en 1956 fueron escogidas por Gordillo entre un reducido grupo de mujeres pertenecientes a la clase alta y media de la sociedad cordobesa, muchas de las que, segun informantes clave, eran hijas y esposas de medicos y funcionarios encumbrados de la epoca. La figura 2 nos muestra la fotografia de las diez mujeres que formaron el primer grupo que ingreso a la Escuela, entre ellas se destacamos reconocidos apellidos de elite como Felicitas Acuna, Martha Maldonado, Paz Maria Maldonado, Josefina Nunez o Marta Ferreyra.

Aunque en terminos formales el unico requisito que parecia existir para ingresar en la carrera era poseer estudios secundarios completos, los testimonios recogidos reafirman que Gordillo procuro definir un perfil sociocultural fundado en ciertos rasgos propios de una representacion ideal de la enfermera que ella entendia podia ser moldeado en determinadas mujeres. Es decir, en aquellas que por su extraccion de clase serian particularmente receptivas a las busquedas de forjar estudiantes y egresadas que se distinguieran por su preparacion academica pero tambien por su disciplina y por una presentacion sumamente cuidada en los que concierne a su imagen personal, sus modales y el trato hacia pares, superiores y pacientes. La experiencia analizada puede asociarse a una relectura y redefinicion estrategica del modelo Nigthtingale "(...) como un paradigma etico, moral y de comportamiento capaz de atraer [a] jovenes probas y decentes a una actividad que aun no lograba obtener amplio interes entre las mujeres que pretendia convocar" (Martin, 2015, p. 265).

Del lado de Gordillo y las primeras docentes en enfermeria se puso en marcha una estrategia de persuasion dirigida a canalizar para la enfermeria un proceso de cambio cultural propio del avance de la mujer en la universidad que llegaron a representar entre 1961 y 1965 el 33,70% de la matricula de la UNC (Vera de Flachs, 2013, p. 194). En los primeros tiempos de la carrera, la apuesta de las enfermeras "pioneras" no parecia estar dirigida a ampliar la base del alumnado en terminos cuantitativos sino mas bien a potenciar dinamicas de formacion diferencial que convertirian a estas enfermeras en un cuerpo profesional titulado, distinguido y moderno.

Efectivamente, la carrera de enfermeria se conformo inicialmente sobre una suerte de una matriz elitista. No obstante, la selectividad apuntada tambien estuvo dirigida hacia mujeres de sectores sociales medios que por distintas circunstancias fueron atraidos hacia la formacion en enfermeria. Casos individualizados nos muestran que para muchas de esas aspirantes de familias no acomodadas pero con una situacion economica relativamente solida no estaba en juego una suerte de inclinacion vocacional hacia la enfermeria sino una salida optima que les permitia seguir estudios universitarios con el beneplacito de sus familias, las que veian en la propuesta de la Escuela un ambito seguro para la educacion de sus hijas.

Por otra parte, el hecho de que las ingresantes tuvieran estudios secundarios completos y gozaran de una situacion economica expectante genero una considerable tasa de desercion en una carrera que gozaba de un exiguo prestigio social. De hecho, para el periodo 1961-1965 la UNC otorgo 740 titulos de abogacia a mujeres (Gomez Molla, 2018), mientras en los primeros diez anos de la Escuela se contaron apenas 289 aspirantes de las cuales resultaron enfermeras tituladas 97 (Courtis et al, 1977, p. 121).

No obstante, como ya hemos resaltado, hasta bien avanzada la decada de 1960, la escasa atraccion que ejercia la enfermeria universitaria no aparecio como un escollo a superar. A lo largo de muchos anos, las directrices propuestas por la Escuela estuvieron direccionadas a potenciar un perfil centrado en el liderazgo profesional de las alumnas. De este modo, la profesionalizacion universitaria, apuntalada por el Departamento provincial de Enfermeria, venia a constituir en un engranaje para la cristalizacion de un modelo de enfermeria dirigido a preparar profesionales especializados en la supervision y docencia, las que a su vez capacitarian al personal auxiliar para la atencion directa de baja complejidad (Faccia, 2015, p. 316). Este proyecto recuperaba gran parte de la agenda que circulaba en los acuerdos y discusiones introducidos en las Conferencias Regionales de Enfermeria realizadas de 1953, 1956 y 1959, todas instancias apoyadas por la Oficina Sanitaria Panamericana (OSP). En ese marco, fue evidente que, tal como se venia dirimiendo en los planes internacionales de 1938 y en 1949 (Pinheiro, 1952, p. 319), imperaba una necesidad de formar personal auxiliar en enfermeria, diferenciando la educacion ampliada y "profesional" de aquella preparacion basica. Nuestras fuentes orales senalan que el profesorado de esos anos insistia constantemente por definir el rol de las egresadas profesionales como administradoras y supervisoras, las debian internalizar una "mision" y hacer las veces de "lideres" a cargo de conducir modernizacion de la profesion y del sistema sanitario. Segun estos mismos relatos, el internado con el que conto la Escuela hasta el ano 1969, estaba dirigido estrategicamente a "captar chicas" del interior de la provincia y del pais, educarlas para el trabajo en el area y socializarlas en las visiones y valores de esta nueva enfermeria profesional, como matrices que desarrollarian en su regreso a sus lugares de origen.

Las reformas introducidas en 1962 en el Plan de Estudios de la Escuela-- realizado luego de la evaluacion de la OPS--aparecian como reforzando estas metas. La modificacion puso sobre el tapete una concepcion de jerarquizacion de la enfermeria ligada a profundizar la calidad formativa e incrementar la carga horaria de la carrera. Al reformarse el programa inicial de 1956, esta paso de tener una duracion de tres anos a una de cuatro, (9) sin generase por muchos anos ofertas academicas intermedias como via para aumentar el numero de enfermeras universitarias.

La estructura en dos ciclos, tradicionalmente identificada con los dos anos y medio dedicados a obtener el Titulo de Profesional Tecnico en Enfermeria, al que se le podia sumar un ano y medio de cursada y la presentacion de una tesis para el titulo de licenciatura, se instauro recien como resultado de una nueva reforma del Plan en 1968, cuyo proposito explicito fue incrementar el universo de enfermeras con graduacion superior. Los resultados de este cambio fueron notorios. Siguiendo los datos estadisticos disponibles, observamos que, a partir de 1968/69, comenzaron a duplicarse e inclusive triplicarse el numero de ingresos y egresos en comparacion con la etapa previa (Coutis, et. al, 1977).

No contamos con referencias sobre la influencia directa del criterio de la OPS en los cambios resenados en el Plan de Estudios pero la posibilidad de incrementar las horas en la formacion fue una directriz habilitada explicitamente por Agnes Chagas, quien para 1952 habia recalcado que: "Las directoras de las escuelas de enfermeria deben hacer un estudio de la situacion educacional en lo que respecta a la mujer en sus propios paises y elevar los requisitos educacionales en la medida que justifique tal estudio". Las alumnas y docentes que vivieron sus experiencias antes y despues de 1962 senalaron que el nivel de exigencia era muy alto y la dedicacion era full time. No era extrano que se pasaran en la Escuela ocho horas por dia, donde las mananas eran para las practicas y la tarde para la formacion teorica. En los hechos, estas rutinas que a la postre resultaron restrictivas, se sostuvieron en el tiempo, lo que facilito que se sostuviera por varias decadas el caracter selectivo que habia caracterizado a la escuela desde sus origenes (10).

Profesionalizacion y feminizacion

La estrecha y temprana colaboracion entre la OPS, la Universidad de Cordoba y las instituciones de salud publica provinciales fueron el engranaje para que el sistema sanitario se convirtiera en un patron a seguir en la trasformacion de la enfermeria. La misma Escuela de la UNC se proponia preparar a las enfermeras profesionales para "liderar" la modernizacion del sistema de salud publico y conducir instancias de capacitacion que se reconocian como indispensables. Los objetivos fundantes de esta institucion educativa corroboran esta lectura, ya que buscaban "(...) preparar jovenes para el ejercicio de la profesion de enfermeria a traves de un programa Universitario moderno" [y, a la vez se proponia] "colaborar en el mejoramiento de los Servicios de Enfermeria en hospitales y servicios de Salud Pblica" (Courtis, et al, 1977, p. 11).

Son multiples las evidencias que respaldan la interpretacion sobre que estas mujeres, tanto profesionales como auxiliares y aun cuando realizaban sus practicas como alumnas, fueron mano de obra barata que permitio sustentar la expansion de las politicas sociales (Guy, 2008 en Ramacciotti y Valobra, 2017, p. 382). Sin embargo, tambien la oferta academica y de salida laboral que ofrecia la Escuela creaba formas desconocidas de movilidad social y profesional. Muchas de estas enfermeras universitarias se integraron en puestos clave dentro de lo servicios hospitalarios, se articularon a las intervenciones del Departamento provincial de Enfermeria y algunas de ellas se incorporaron como docentes de la Escuela de la UNC. En cuanto a los espacios de insercion laboral aun es preciso determinar por que en 1972 las instituciones sanitarias dependientes del Ministerio provincial tenian apenas un 1,34% de enfermeras universitarias (Courtis, et al, p. 20). Posiblemente estos magros valores pueden asociarse a aquel perfil restrictivo que identificabamos en el apartado anterior y mas probablemente a la escasa atraccion que suscitaba la enfermeria y el trabajo hospitalario para muchas de estas mujeres con posibilidades concretas de casarse y dedicarse al hogar u optar por formas de insercion en el mercado.

En otros terminos, el influjo local del sistema Nightingale propicio dinamicas contradictorias para las enfermeras. Mientras proponia profesionalizarlas y las senalaba como las unicas capacitadas para la trasformacion moderna de la enfermeria, se generaban condiciones que perpetuaban su falta de autonomia, las cuales estaban enmarcadas en relaciones de dominacion de genero que venian ejerciendo los medicos historicamente. Inclusive, mujeres que ocuparon puestos de poder integradas al aparato estatal, como Olga Filipipni, dejaron en evidencia que los puestos en que se ubicaban las enfermeras eran de naturaleza administrativa dentro de una organizacion jerarquica dirigida por hombres. El avance de la mujer en la enfermeria cordobesa si bien las llevo a ocupar algunos puestos directivos, sus atribuciones parecian estar profundamente condicionadas por las decisiones de los varones. De hecho, algunas enfermeras que presentaron su tesis de Licenciatura a fines de los anos 70 sostuvieron abiertamente que las autoridades sanitarias durante la decada del 1960 habian convertido "la problematica de la enfermeria" en un tema marginal, imbricado tangencialmente en los problemas de planificacion y ejecucion de los Programas de Salud (Courtis et al, 1977).

En efecto, desde 1956, las enfermeras profesionales estuvieron a cargo de introducir mejoras en las condiciones del quehacer de la practica de la enfermeria hospitalaria, estableciendo una estructura formal en los servicios de enfermeria de los nosocomios provinciales de Cordoba, los que, de acuerdo a los discursos de epoca, venian funcionando de una manera totalmente anarquica (Courtis et al, 1977, p. 42). A nivel de los hospitales provinciales, desde 1960 se ubico a una enfermera profesional en cada servicio clinico con funciones de jefe de unidad, generandose una estructura jerarquica que, con el tiempo, incorporo personal para cumplir la funcion de supervisora (Courtis et al, 1977, p. 30). A partir de 1965, las supervisoras fueron las encargadas de la incorporacion y distribucion del personal asi como de la capacitacion del numeroso personal empirico, por medio de lo que se denomino educacion en servicio (Courtis et al, 1977, p. 9).

Como era de esperar, estos cambios generaron resistencias y fueron ampliamente rechazados por las monjas y las practicantes empiricas que se veian desplazas en el manejo de los servicios hospitalarios. Contrariamente, las entrevistadas sostienen que en muy pocas ocasiones los medicos pusieron trabas a las trasformaciones que ellas disponian. Segun ellas recordaban, usualmente los medicos y directores de los hospitales de Cordoba conocian y valoraban la modernizacion que venia dandose en la enfermeria internacional y asi auguraban que los desarrollos locales serian positivos al convertir a las enfermeras en eficientes auxiliares de la labor de los profesionales.

Las miradas de estos medicos no reparaban en el hecho de que las experiencias que protagonizaron estas mujeres supusieron poner en practica conceptos y lineamientos en administracion sanitaria y hospitalaria que implicaban contenidos y condiciones de formacion particulares. El proceso de la profesionalizacion se apoyo fuertemente en los recursos que brindaba la OPS y el UNICEF. Si bien la titulacion universitaria corria a cargo de la UNC, la cooperacion de los organismos internacionales facilitaba la adquisicion de atributos fundamentales en la creacion de profesionales, ya fuera asesorando en los lineamientos de la enfermeria moderna, otorgando recursos tecnologicos especificos para la formacion y ofreciendo becas para la realizacion de cursos de postgraduacion en el extranjero. Desde los primeros anos de existencia de la carrera, la OPS concedio dos becas por ano para que las recien tituladas se perfeccionan en especialidades como Administracion Sanitaria y de Hospitales o Higiene materno infantil, en lugares como Chile, Brasil y Puerto Rico.

El caso del itinerario de Irene Dura, aspirante de la primera cohorte de la Escuela, revela el funcionamiento concreto que tuvieron esos mecanismos de formacion e insercion laboral durante los anos en estudio. Como otras aspirantes, Irene termino la secundaria como maestra en una escuela Normal Superior y quiso continuar sus estudios, aun sin contar con el apoyo de su padre, un inmigrante espanol que trabajaba como contador de libros, ni de su madre ama de casa. Aparentemente, fue esta renuencia, la que llevo a considerar la posibilidad de postularse a una beca para el internado de la Escuela de Enfermeria de Tartagal de la Esso, la que habia conocido por folletos. Por ese entonces, una amiga de la familia que estudiaba instrumentacion quirurgica le sugirio ir a la Escuela de Auxiliares de la Medicina, donde para 1956 ya funcionaba la primera cede de la Escuela de Enfermeria de UNC bajo la direccion de Gordillo. Sobre este momento, Dura rememora una entrevista con Nydia que consistio esencialmente en presentarle la enfermeria como una carrera que por sus distintas especialidades le abriria amplias posibilidades laborales. Finalmente, la trayectoria de esta enfermera no se inclino hacia la instrumentacion sino a la Enfermeria en Salud Publica e inclusive llego a incorporarse como profesora titular de esa catedra en 1963.

Las formas en que Irene fue formada en Enfermeria en Salud Publica y finalmente se convirtio en docente de esta catedra, facilita acceder a dinamicas significativas que revelan las trasformaciones de estos anos. Si miramos hacia los anos iniciales de la Escuela, las clases que la tuvieron a Irene como alumna estuvieron a cargo de docentes visitadoras de salud publica de la Universidad de Tucuman y contaron con el aporte de recursos especificos para la formacion otorgados por la OPS. Entre ellos se destacaron, como vemos en la figura 3, un uniforme que distinguia la enfermeria en salud publica y un maletin que contenia la tecnologia --tensiometro, balanza para ninos, fichas y cuestionarios, etc.--usual en la epoca para realizar las practicas domiciliarias preventivas enfocadas en el area materno infantil y de enfermedades trasmisibles.

Si bien los contendidos academicos de los planes de estudio vigentes en estos anos tenian un fuerte componente biomedico, el egreso de Irene coincidio con una etapa de progresiva afirmacion de la practica de la medicina preventiva, la que fue acompanada de cambios en la preparacion requerida para las enfermeras cordobesas. Durante la etapa en analisis, los cambios referidos se manifestaron en la reforma del plan de estudios de 1962, en el cual la enfermeria en salud publica vio incrementada su carga horaria teorica y practica. Desde un plano complementario, esta impronta profundizo la colaboracion de los organismos internacionales que se concreto en el nombramiento de una asesora especial en enfermeria comunitaria de la OPS para la Escuela y en el otorgamiento de una beca entre 1962-63, con compromiso de regreso para que Dura estudiara en Puerto Rico los lineamientos que en el area se venian realizando en ese pais.

La insistencia de Gordillo para que Irene se especializara tomando la beca internacional y para que al volver a Cordoba asumiera la catedra en cuestion, visibiliza un proyecto de profesionalizacion articulado con los organismos internacionales y personalmente vigilado celosamente por la Directora de la Escuela. No obstante, si bien resulta indudable el interes de Gordillo por favorecer la preparacion de las aspirantes y graduadas, la educacion y la titulacion era solo uno de los atributos que conformaban su vision de lo que debia ser la enfermeria profesional. A todas luces el compromiso de Gordillo no cuestionaba los roles tradicionalmente asignados a las mujeres y a los hombres.

Fueron las instancias estatales las que revalidaron estas ideas con la sancion de la Ley 17.132 de Ongania, por la que la enfermeria paso a ser una actividad auxiliar del medico o del odontologo (Balzano, 2018). No obstante, la construccion de rituales que reforzaban estereotipos sexuados en la division del trabajo sanitario y en las representaciones de las enfermeras tiene una larga historia en la enfermeria. La Escuela universitaria de Cordoba no marco ninguna excepcion. Por muchas decadas, los actos de entrega del titulo (figura 4) fueron convertidos en una instancia para la construccion de una "tradicion", sostenida en la Escuela de la UNC hasta los anos 9. Aqui se instauro en las graduaciones universitarias la entrega de la conocida lampara de Florence Nighthingale y la imposicion de la cofia, simbolos vinculados a "la luz del conocimiento", pero aunados a la idea de un saber entendido para el cuidado y la proteccion de los pacientes.

La naturalizacion de este tipo distribucion desigual del poder y de la autonomia fue estructural en la configuracion local. Algunas profesionales que ocuparon lugares destacados en la historia de la Escuela de la UNC promovieron a lo largo de sus carreras la necesidad de que las enfermeras mantengan distancia con el medico, argumentando que estos profesionales solo procuraban "curar" y proteger sus intereses economicos, mientras ellas, eran mas bien hacedoras de una practica solidaria en la que realizan sus anhelos de cuidado y proteccion, propios de una "tradicion materna".

El regreso de Dura de Puerto Rico no escapo a estos entramados de poder al participar en la experiencia piloto de Enfermeria Comunitaria, que derivo en la creacion en 1965 del primer Dispensario Municipal dedicado a la medicina preventiva y la promocion de la salud materno-infantil radicado en el populoso y vulnerable Barrio Comercial (Gonzalez, 2006). Sobre el trabajo de esos anos, los medicos que participaron de aquel equipo de salud municipal destacaron que fueron las alumnas de enfermeria, por ese entonces estudiantes en la catedra que por entonces dirigia Dura, las que marcaron la diferencia en los primeros tiempos del dispensario, realizando las primeras visitas para definir perfiles de riesgo social que fueron las guias iniciales para la atencion medica y epidemiologica de los profesionales clinicos y pediatras (Bella, 2006). Por demas significativa de las brechas que existian entre medicos y enfermeras resulta la impresion que tenia el pediatra Bella de esos anos iniciales del Dispensario. Mientras las enfermeras establecian los primeros contactos con la comunidad, el Dr. Bella recuerda que a los pediatras les "(..) impacto ver al nino en 'su' realidad social, distinto al que estabamos acostumbrados de ver en la sala de hospital" (Bella, 2006, p. 277).

No cabe duda que la formacion de las enfermeras estuvo atravesada por la idea de que las mujeres tienen condiciones naturales para la actividad del cuidado y que ello explica la precarizacion de su ejercicio y las dificultades que ha tenido historicamente la ocupacion para ser reconocida como una profesion moderna. Sin embrago, el proceso de feminizacion de la enfermeria implico dinamias de segregacion aun mas visibles cuando a las variables de genero se le sumaron las condiciones de clase historicamente ligadas a la fragmentacion de ocupacion.

En Cordoba, como sucedia en otros espacios del pais desde los anos 50 (Ramaciotti y Valobra, 2018, p. 372) la capacitacion de las auxiliares fue la estrategia central para incrementar la cantidad de enfermeras en las plantas hospitalarias. Entre los impulsos locales podemos mencionar desde 1956 el curso de auxiliar de enfermeria identificado como "Escuela de Nurses, organizado por el area educacional del Departamento provincial de Enfermeria y demas cursos de educacion continua para auxiliares de enfermeria desarrollados el marco del Convenio Tripartito del Programa "Argentina 25"", firmado a fines de 1960 entre el Gobierno de la Nacion la OPS y UNICEF (Courtis et al, 1977, p. 5). En cuanto a los contenidos definidos para la capacitacion, las enfermeras responsables fijaron una preparacion de nueve meses que enfatizaba en una formacion con un claro sesgo prac
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Author:Rodriguez, Maria Laura; Aizenberg, Lila
Publication:Trabajos y Comunicaciones
Date:Jan 1, 2019
Words:7905
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