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Activacion automatica de las dimensiones de competencia y sociabilidad en el caso de los estereotipos de genero.

Se realizo un estudio experimental, en el que participaron 43 estudiantes de Psicologia voluntarios, con el fin de medir la activacion de las dimensiones estereotipicas de genero, mediante un paradigma de priming como medida indirecta de la estereotipia de genero, y bajo condiciones experimentales que limitaban los recursos cognitivos disponibles, maximizando el procesamiento automatico. Se utilizaron como dimensiones estereotipicas respecto al genero la sociabilidad o expresividad (propia de las mujeres) y la competencia o instrumentalidad (propia de los hombres). Se utilizo una tarea de priming en la que los rasgos de competencia y sociabilidad, que los participantes debian categorizar como positivos o negativos, eran precedidos de fotografias de hombres y mujeres. Los resultados mostraron efectos de facilitacion para la informacion estereotipica, apoyando asi la hipotesis acerca de la activacion automatica de las dimensiones estereotipicas (competencia y sociabilidad) y demostrando la relevancia de la evaluacion de las personas en una determinada dimension u otra en funcion de su grupo de genero.

ABSTRACT

Automatic activation of competence and warmth dimensions in the case of gender stereotyping. An experimental study was conducted with a sample of 43 Psychology students who volunteered for it. The main goal was to measure gender stereotypical dimensions activation using a priming paradigm as an indirect measure, and under highly restrictive experimental conditions that reduce the availability of cognitive resources to maximize the use of automatic processing. Two gender stereotypical dimensions were used: warmth or expressiveness (more related to women) and competence or agency (mostly related to men). We used a priming task in which competence and warmth traits were primed with pictures of men and women. Participants were asked to categorize the traits as positive or negative. Results showed priming effects for the stereotypical information, supporting the hypothesis about automatic activation of stereotypic dimensions (competence and warmth) and emphasizing the relevance of the person's evaluation in differential dimensions depending on their gender group.

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Los estereotipos de genero son un conjunto estructurado de creencias, compartidas dentro de una cultura, acerca de los atributos o caracteristicas que poseen hombres y mujeres. Dichas caracteristicas pueden referirse tanto a rasgos psicologicos como a roles o actividades considerados como mas propios de los hombres o de las mujeres (William y Best, 1990). En cuanto a la estereotipia de rasgo, en el caso del genero, la literatura propone que los estereotipos diferencian entre hombres y mujeres mediante dos dimensiones: expresividad (emocional, carinosa, comprensiva, cotilla, intolerante) mas asociada a las mujeres, e instrumentalidad (racional, inteligente, eficaz, inconstante, incapaz) mas asociada a los hombres (Spence y Helmreich, 1978). Estas dimensiones coinciden con la propuesta de Glick y Fiske (1999), quienes consideran que los estereotipos clasifican a cualquier grupo a lo largo de dos dimensiones: competencia, entendida como capacidad para alcanzar metas prestigiosas, y sociabilidad, entendida como simpatia interpersonal (Glick y Fiske, 1999; Fiske, Cuddy, Glick y Xu, 2002).

Los estereotipos que tenemos acerca de determinadas categorias sociales influyen en nuestra percepcion e interpretacion de la realidad, y en nuestra conducta (Moya, 2003). En este sentido, proporcionan ademas un claro indicador social sobre la situacion de la mujer en la sociedad (Morales y Lopez, 1993). Estos estereotipos (al igual que las demas representaciones mentales que poseemos) solo van a influir en los demas procesos psicologicos cuando se encuentran activados. Por este motivo es interesante conocer cuales son esos estereotipos y bajo que condiciones se activan con mayor o menor facilidad ya que esto puede tener importantes repercusiones de cara a la intervencion en prevencion del prejuicio y la discriminacion.

La activacion de estas representaciones mentales dependera de su accesibilidad, aplicabilidad y saliencia (Higgins, 1996). La accesibilidad de los estereotipos (que consiste en la probabilidad de activacion del conocimiento disponible) se ve incrementada cuando estos han sido recientemente activados (priming), son frecuentemente utilizados o presentan caracteristicas llamativas que facilitan su recuperacion en memoria. Sin embargo, aunque un determinado conocimiento sea facilmente accesible, no se aplicara a menos que el perceptor lo considere adecuado a la situacion que esta percibiendo. Ademas, las condiciones de la situacion que se esta percibiendo pueden incrementar o disminuir la saliencia del conocimiento estereotipico. Asi, las caracteristicas visibles (el atractivo o la edad) o la diferencia de un estimulo en alguna caracteristica fundamental respecto al resto de estimulos presentes (por ejemplo, cuando en un entorno laboral hay una o pocas mujeres en una plantilla formada mayoritariamente por hombres) pueden favorecer la activacion de unos u otros estereotipos (Moya y Rodriguez-Bailon, 2005).

Desde finales de los 80 de siglo pasado (Blair y Banaji, 1996; Devine, 1989; Fazio, 1990) se viene estudiando el proceso de estereotipia considerando que en el pueden estar participando dos tipos de procesos, uno automatico y otro controlado (Chaiken y Trope, 1999). El automatico supuestamente se activaria inmediatamente ante la presencia de una clave categorica (i.e., que hiciera referencia a un grupo social determinado), sin que participara el razonamiento controlado del individuo. Por otro lado, actuaria el proceso controlado cuando la persona dispone de recursos (cognitivos, tiempo y motivacion), de forma que en ciertas situaciones logre impedir que esa activacion automatica inicial se manifieste finalmente en su respuesta (o module su aparicion), tratando asi de adecuar su comportamiento a sus intereses y motivaciones (deseabilidad social, expectativas, etc.). Concretamente, el principal marco teorico que ejercio y continua ejerciendo mayor influencia en el estudio de los procesos de estereotipia y prejuicio es el modelo de disociacion de Patricia Devine (1989). Segun este modelo, los estereotipos conforman el componente automatico, mientras que las creencias personales dan lugar al componente controlado de las actitudes. Hay que diferenciar por tanto entre conocimiento de un estereotipo cultural y su aceptacion, es decir, Devine defiende que los estereotipos existen al margen de los individuos y son culturalmente adquiridos. La mera pertenencia de una persona objetivo a un grupo, facilita la activacion del estereotipo en la memoria del perceptor; sin embargo, para que se pueda producir la inhibicion de respuestas automaticamente activadas es necesario tiempo y capacidad cognitiva.

No obstante, estos desarrollos teoricos dentro de la Psicologia Social se han visto supeditados en gran parte al desarrollo de medidas que permitieran estudiar tanto los procesos controlados como los automaticos. Tras decadas de estudio centradas en el uso de procedimientos directos (i.e., en los que se pregunta explicitamente a las personas acerca de sus opiniones sobre una determinada categoria social), y ante la aparicion de formas de prejuicio mas sutiles, como el racismo moderno (McConahay, Hardee y Batts, 1981), o el neosexismo (Tougas, Brown, Beaton y Joly, 1995; Moya y Exposito, 2001), era necesario desarrollar nuevas medidas alternativas que no se vieran tan afectadas por los factores de respuesta (e.g., deseabilidad social o control de impresiones) ni por los problemas de autoconciencia, debidos a la existencia de diferencias interpersonales en cuanto a capacidad para "darse cuenta" de las propias opiniones y estados internos (Nisbett y Wilson, 1977).

El desarrollo de procedimientos de medicion mas indirectos (i.e., en los que no es necesaria la introspeccion de los individuos sobre los constructos o asociaciones que se pretenden medir), ha posibilitado el estudio de los procesos subyacentes al prejuicio y la estereotipia de manera empirica. Se han desarrollado paradigmas que permiten controlar la cantidad de recursos cognitivos que las personas pueden utilizar al emitir una respuesta ante un estimulo para verificar la automaticidad de dichos procesos; o bien paradigmas en los que se manipulan diversas variables, de manera explicita o implicita, para comprobar de que manera afectan tanto a la activacion como a la aplicacion de esas creencias estereotipicas (Brauer, Wasel y Niedenthal, 2000). Por ejemplo, la medicion implicita de los estereotipos de genero ha demostrado ser un importante predictor de las metas academico-profesionales de las mujeres (Kiefer y Sekaquaptewa, 2007). Kiefer y Sekaquaptewa encontraron que las mujeres que mostraban un menor estereotipo implicito de genero a mitad de un curso de matematicas, cuando terminaban el curso sacaban mejor nota y tenian una mayor intencion de continuar sus estudios y de dedicar su carrera profesional a las matematicas. En este caso, el procedimiento utilizado para medir los estereotipos fue el Implicit Association Test (IAT; Greenwald, McGhee y Schwartz, 1998).

Otro de los procedimientos indirectos ampliamente utilizado en la literatura sobre el prejuicio y la estereotipia es el paradigma de priming (Fazio, Jackson, Dunton y William, 1995), cuya validez ha sido ampliamente demostrada en relacion con la prediccion de comportamientos posteriores de los participantes (Fazio et al., 1995; Dovidio, Kawakami, Johnson, Johnson y Howard, 1997; Dovidio, Kawakami y Gaertner, 2002; Dijksterhuis, Aarts, Bargh y van Knippenberg, 2000). En el ambito de la Psicologia Social, el estudio de Higgins, Rholes y Jones (1977) es pionero en este contexto al utilizar un procedimiento de priming para facilitar el procesamiento de rasgos de personalidad (i.e., aventurero o imprudente) y posteriormente comprobar que impresiones se formaban los participantes acerca de una persona que se comportaba de manera ambigua en relacion con los rasgos primados (por ejemplo, decidia hacer un viaje en solitario por el oceano). En funcion de que los rasgos primados fueran positivos o negativos, los participantes se formaban una mejor o peor impresion del protagonista del relato.

En el estudio de los estereotipos de genero, Banaji, Hardin y Rothman (1993) aplicaron esta misma metodologia y encontraron que la preactivacion del concepto "dependiente" (congruente con el estereotipo femenino), influia en la formacion posterior de impresiones sobre una persona objetivo (en ingles, target) cuando se trataba de una mujer que se comportaba de manera ambigua en cuanto a su dependencia, mientras que cuando se trataba de un hombre comportandose de igual modo, la activacion previa del rasgo "dependiente" no afectaba a la formacion de impresiones posterior. Banaji y colaboradores concluyeron de este estudio que para que se produzca el efecto de facilitacion son necesarias no solo la accesibilidad y la aplicabilidad interpretativa del concepto primado, sino tambien el ajuste (en ingles, "match") entre el concepto primado y los estereotipos del grupo al cual pertenece el estimulo objetivo. A este tercer criterio lo denominaron aplicabilidad social.

En otros casos, el paradigma de priming ha sido empleado para analizar el caracter automatico de los estereotipos de genero y las condiciones especificas en las cuales su activacion puede verse moderada (Blair y Banaji; 1996). Estos autores utilizaron un paradigma en el cual activaron en primer lugar un contenido asociado al estereotipo (i.e., rasgo de personalidad, rol social, atributos fisicos u objetos) y a continuacion aparecian nombres de hombre o de mujer como estimulo objetivo. La tarea de los participantes era clasificar los nombres como masculinos o femeninos. Estos autores encontraron evidencias de facilitacion de los estereotipos de genero bajo condiciones con restricciones cognitivas moderadas, ya que para sus experimentos emplearon un SOA (1) de 350 o 250 ms. Sin embargo, cuando instruyeron a los participantes para que tuvieran expectativas contra-estereotipicas (e.g., se les decia que cuando el estimulo previo -prime, en terminologia inglesa- fuera estereotipico masculino debian esperar que apareciera un nombre femenino como estimulo objetivo) el efecto de facilitacion disminuia significativamente bajo las mismas restricciones cognitivas, o se revertia completamente cuando las restricciones dejaban de ser tan estrictas (SOA = 2000 ms). Blair y Banaji concluyeron que sus estudios son una prueba de la activacion automatica de los estereotipos de genero y de como los perceptores pueden controlar o incluso eliminar dicha influencia.

No obstante, es importante matizar que en el estudio de Blair y Banaji, al utilizar el estereotipo como estimulo previo, y el genero como estimulo objetivo, no se puede concluir que el genero influya en la activacion de los estereotipos, sino mas bien en procesos mas tardios de atribucion. Es decir, que dicho paradigma no refleja que al ser percibida una persona, su pertenencia grupal influya en la activacion de caracteristicas estereotipicas que se le asocian. Lo que si parecen mostrar es que las categorizaciones sociales que realizamos despues de percibir una informacion, se ven determinadas por el ajuste estereotipico de dicha informacion con una categoria de genero en particular. Ademas, al tener los participantes que realizar una tarea de categorizacion de genero (clasificar los nombres como femeninos o masculinos), la propia predisposicion mental de la tarea podria estar influyendo en la activacion del estereotipo, y su uso para la realizacion de la misma. Por tanto, una cuestion que permanece como objeto importante de estudio es determinar si el genero de las personas percibidas activa automaticamente los estereotipos asociados a dicho genero.

Por otro lado, numerosas investigaciones con medidas explicitas han demostrado que los estereotipos de genero no son estandares rigidos segun los cuales se evalua a las personas de manera homogenea en relacion con una dimension determinada (e.g., competencia o sociabilidad). Una de las aportaciones mas relevantes en la literatura de la ultima decada propone que los estandares segun los cuales evaluamos a las personas en una dimension dada varian en funcion del genero de esa persona (Biernat, 1995; Biernat, Manis, y Nelson, 1991), o bien que existe un "doble estandar" para evaluar a distintas personas en funcion de su genero (Foddy y Smithson, 1989; Pugh y Wahrman, 1983; Ridgeway, 1982). Asi, por ejemplo, si la competencia se asocia mas fuertemente al genero masculino, el nivel de competencia minimo exigido a una mujer para ser considerada como competente puede ser inferior al que es exigido a un hombre en su misma situacion (Biernat y Kobrynowicz, 1997). Una posible explicacion de porque se establece distintos estandares para las dimensiones estereotipicas, en funcion del genero de la persona que se esta evaluando, puede ser que una dimension dada sea mas relevante para evaluar a los miembros del grupo de genero que se asocia a dicha dimension estereotipica. Es decir, cuando percibimos a un hombre puede ser mas importante determinar su grado de competencia que su grado de sociabilidad, mientras que cuando percibimos a una mujer priorizamos el evaluarla en la dimension de sociabilidad antes que en la de competencia. Por ello, es importante estudiar si al percibir a una persona (e.g., hombre) tendemos a evaluarla de manera automatica en la dimension estereotipicamente asociada a su grupo de genero (e.g., competencia) y necesitamos mas tiempo para evaluarla en la dimension contraestereotipica (e.g., sociabilidad).

Sabemos por tanto que la dimension de competencia suele asociarse de manera estereotipica a los hombres, mientras que la dimension de sociabilidad se asocia mas a las mujeres. Ademas, sabemos que cuando se evalua a hombres y mujeres de forma general, el patron resultante de estereotipia muestra un contenido mixto para las dos dimensiones, es decir, los hombres tienden a ser vistos como altos en competencia y bajos en sociabilidad, mientras que a las mujeres se las ve como altas en sociabilidad y bajas en competencia (Glick y Fiske, 1999; Fiske, Cuddy, Glick y Xu, 2002). Sin embargo, no conocemos como operan estos procesos cognitivos a un nivel implicito: ?Activamos directamente de manera automatica el patron especifico de estereotipia propuesto por Fiske y sus colaboradores (2002), o activamos en primer lugar la dimension estereotipica en la que es mas relevante evaluar a la persona objetivo antes de hacer una evaluacion especifica de ella?

El principal objetivo de nuestra investigacion es comprobar si la activacion automatica de los estereotipos de genero hace referencia a la activacion de las dimensiones en general, o se produce una activacion automatica especifica de los estereotipos de alta competencia-baja sociabilidad para los hombres, y alta sociabilidad-baja competencia para las mujeres (Glick y Fiske, 1999; Fiske, Cuddy, Glick y Xu, 2002).

En la investigacion que presentamos hemos medido la activacion automatica de las dimensiones estereotipicas de genero (i.e., competencia y sociabilidad), mediante un paradigma de priming como medida indirecta, y bajo condiciones experimentales que limitan los recursos cognitivos disponibles de manera que no pueda ser aplicado el procesamiento controlado. Por tanto, a diferencia de Blair y Banaji (1996) quienes investigaron, como se menciona anteriormente, si un rasgo estereotipico es asignado con mayor probabilidad a uno u otro grupo de genero, nuestro principal objeto de interes es investigar si el genero activa automaticamente la dimension estereotipica. Para ello, hemos desarrollado un paradigma en el cual se activa una categoria de genero mediante imagenes de hombres y mujeres, y a continuacion se presentaban rasgos estereotipicos de genero para ser evaluados.

Para poner a prueba estas hipotesis, utilizamos una tarea en la que se presentaban rasgos de competencia o sociabilidad, precedidos por imagenes de hombres o de mujeres. Los participantes debian categorizar los rasgos como positivos o negativos. Es importante destacar que se trata por tanto de una medida totalmente indirecta de la relevancia de las dimensiones estereotipicas, siendo la respuesta que debian emitir los participantes (valencia) ortogonal a la dimension estudiada (genero / competencia-sociabilidad). Lo mas importante, el uso de palabras positivas y negativas, nos permite poner a prueba la hipotesis acerca de la activacion especifica de los estereotipos de genero basada en la propuesta de Glick y Fiske (1999), ya que las palabras positivas se corresponden con las categorias de alta competencia y alta sociabilidad, mientras que las palabras negativas corresponden a las categorias baja competencia y baja sociabilidad (ver Anexo 1).

Si, tal como predecimos, nuestra representacion de "hombre" y "mujer" esta relacionada con unas dimensiones especificas mas que con otras (dimensiones estereotipicas de genero), al presentar imagenes de hombre facilitaremos la categorizacion de palabras relacionadas con competencia, mas que cuando presentamos imagenes de mujer. Mientras que cuando se presenta en primer lugar una imagen de mujer facilitaremos la categorizacion de palabras relacionadas con sociabilidad, mas que cuando se presenta una imagen de hombre. Por tanto, para demostrar que se produce una activacion de los estereotipos en nuestros participantes cuando se les hace saliente la variable genero, esperamos encontrar un efecto de priming tal que los TR para los ensayos congruentes con el estereotipo (hombre-competencia; mujer-sociabilidad) sean menores que para los ensayos incongruentes (hombre-sociabilidad; mujer-competencia). Es decir, esperamos que el genero facilite el uso del esquema perceptivo congruente con el estereotipo, mas que la percepcion de contenidos especificos referentes a rasgos concretos.

No obstante, si las representaciones de "hombre" y "mujer" estan fuertemente relacionadas, mas que con unas dimensiones categoricas estereotipicas, con unos contenidos especificos dentro de cada una de dichas dimensiones (competencia y sociabilidad, altas o bajas), debieramos encontrar una interaccion entre la congruencia y la valencia, de forma que los efectos de congruencia fuesen opuestos para la valencia negativa. Asi, al presentar imagenes de hombre facilitaremos la categorizacion de palabras positivas de competencia (i.e., alta competencia) y negativas de sociabilidad (i.e., baja sociabilidad), mas que cuando presentamos imagenes de mujer. Mientras que cuando se presenta en primer lugar una imagen de mujer facilitaremos la categorizacion de palabras positivas de sociabilidad (i.e., alta sociabilidad) y negativas de competencia (i.e., baja competencia), mas que cuando se presenta una imagen de hombre.

METODO

Participantes. En este experimento participaron 43 estudiantes de Psicologia (37 mujeres y 6 hombres) que participaron en el voluntariamente para la obtencion de creditos.

Aparatos y estimulos. Para la programacion de la tarea de priming, la presentacion de los estimulos y el registro de las respuestas se utilizo el programa E-prime 1.1 (Schneider, Eschman, Zuccolotto, 2002). Los participantes completaban la tarea en un laboratorio con la luz apagada, sentados a unos 50 cms del monitor (17 pulgadas).

Las imagenes que se utilizaron en el experimento como estimulos previos, eran fotografias de caras de 3 hombres y 3 mujeres con gesto neutro. La seleccion de los rasgos tipicos de competencia y sociabilidad que se iban a emplear como estimulos objetivo, se hizo a partir de los datos obtenidos en un estudio previo realizado con 149 estudiantes de primer curso de la Facultad de Psicologia de la Universidad de Granada (Puertas, 2003). Se utilizaron 8 rasgos de competencia, 4 con valencia positiva (Capaz, Inteligente, Exigente, Racional) y 4 con valencia negativa (Ineficaz, Inconstante, Incapaz, Intransigente), y 8 de sociabilidad, 4 con valencia positiva (Amable, Agradable, Sensible, Sentimental) y 4 con valencia negativa (Cotilla, Intolerante, Hostil, Superficial). Se emplearon adjetivos neutros en cuanto al genero con el objetivo de que no afectase este factor a su evaluacion, dado que la variable que se pretende medir en nuestro estudio es precisamente la estereotipia de genero.

Procedimiento. Los participantes debian realizar una tarea evaluativa consistente en categorizar la palabra objetivo como positiva o negativa lo mas rapidamente posible e intentando no cometer errores.

Al comienzo de cada ensayo aparecia un punto de fijacion ("+") de color negro de 4 mm de alto y ancho, en el centro de la pantalla. Tras 1000 ms se presentaba en la misma posicion, la imagen (estimulo previo) durante 28 ms. Transcurrido un intervalo de 70 ms durante el cual la pantalla permanecia en blanco, se presentaba la palabra objetivo o target. El estimulo objetivo permanecia en la pantalla durante 100 ms, y a continuacion aparecia una pantalla en blanco hasta que el participante diera una respuesta, o en su defecto, hasta un maximo de 1900 ms.

Diseno. El diseno experimental fue 2 x 2 x 2, siendo las variables independientes Genero (2; Hombre vs. Mujer), Tipo (2; Competencia vs. Sociabilidad) y Valencia (2; Positivos vs. Negativos) todas ellas manipuladas intraparticipantes. Las variables Tipo y Valencia hacen referencia a la naturaleza de los rasgos. Los participantes realizaron 4 bloques de 48 ensayos, en los que se presentaba 6 veces cada una de las 16 palabras, precedidas tanto de una foto de hombre como de mujer. Por tanto, habia un total de 24 observaciones para cada condicion experimental.

Como variable dependiente se registro tanto el TR como el porcentaje de errores.

RESULTADOS

El porcentaje de errores y ensayos de no respuesta (en ingles, misses) fue tan solo de 7.6%, siendo estos ensayos eliminados de los analisis de TR. Los ensayos con respuesta correcta con latencia menor de 200 ms o mayor de 1500 ms fueron igualmente excluidos del analisis de TR, considerados en el primer caso anticipaciones y en el segundo perdidas de concentracion, lo que dejaba fuera un 1% del total de los ensayos.

Dado nuestro interes en la modulacion del procesamiento de los rasgos por el priming de genero, y para evitar diferencias entre las diferentes palabras debidas a variables no controladas (frecuencia de uso, etc), se computaron indices de facilitacion para cada palabra y participante. Para ello, para cada participante y para cada palabra, se resto la media del TR en cada condicion de congruencia al TR medio de esa palabra para ese participante. El mismo proceso se realizo con los porcentajes de errores. De esta forma, un indice negativo indica un menor TR y un indice positivo significa una mayor TR para esa condicion experimental. Con posterioridad se computaron los indices de facilitacion promedio para cada participante y condicion experimental. Los indices de facilitacion de TR y errores se introdujeron para su analisis en sendos ANOVAs de medidas repetidas con los tres factores del diseno intrasujeto 2 (Genero; hombre vs. mujer) x 2 (Valencia; positivos vs. negativos) x 2 (Tipo; competencia vs. sociabilidad). En la tabla 1 se muestra el promedio de estos indices para cada condicion experimental.

En el analisis del TR se vio confirmada nuestra hipotesis al encontrar que la interaccion entre las variables Genero y Tipo es significativa, F(1, 42)=5.5257, p=.0235, mostrando un efecto de facilitacion en la activacion de las dimensiones estereotipicas de genero (hombre-competencia, mujer-sociabilidad). Mientras que, en contra de la hipotesis alternativa de activacion especifica, esta interaccion no se veia modulada por la Valencia, F<I. Ningun otro efecto fue significativo para el analisis de los TR. Por su parte, el analisis de los errores no mostro efectos significativos.

Para facilitar la comprobacion de nuestra hipotesis y la presentacion de los datos de manera que se pueda apreciar mas claramente el efecto de priming, se creo una nueva variable Congruencia (2; Congruente vs. Incongruente) a partir de la combinacion del genero de la persona que aparecia en la imagen usada como estimulo previo (hombre vs. mujer) y la variable Tipo (competencia vs. sociabilidad). Se consideran "congruentes" los ensayos con palabras objetivo de sociabilidad precedidos de una foto de mujer, o con palabras objetivo de competencia precedidos de una foto de hombre, e "incongruentes" los ensayos con palabras objetivo de competencia precedidos de una foto de mujer, o con palabras objetivo de sociabilidad precedidos de una foto de hombre. De esta manera, nuestra hipotesis se veria confirmada al encontrar un efecto principal de Congruencia, en lugar de una interaccion entre Genero y Tipo. Se volvio a repetir el analisis, en este caso mediante un ANOVA de medidas repetidas 2 (Congruencia; congruente vs. incongruente con el estereotipo) 2 (Valencia; positivos vs. negativos) x 2 (Tipo; competencia vs. sociabilidad). Los resultados muestran que el efecto principal de Congruencia era estadisticamente significativo, F(1, 42) = 5.5257, p=.0235, [M.sub.congruentes] = 3.1953, [M.sub.Incongruentes] = 3.1953, el cual indica que se da un efecto de priming tal que cuando las palabras objetivo de competencia o sociabilidad son congruentes con el estereotipo del genero primado por la foto previa, los participantes son mas rapidos en responder que cuando la relacion entre la imagen y la palabra es incongruente con el estereotipo. Como se observa en la Figura 1, este efecto de congruencia no estaba moderado por la Valencia (F < 1). El efecto de congruencia no se ve moderado tampoco por la variable Tipo, F<I, siendo por tanto equivalente para ambas dimensiones estereotipicas.

[FIGURA 1 OMITIR]

DISCUSION

Nuestro objetivo principal en esta investigacion era aportar evidencia clarificadora sobre los procesos cognitivos subyacentes a la activacion de los estereotipos de genero. Concretamente, se pretendia dilucidar si se produce una activacion inicial de la dimension estereotipica a nivel implicito, o por el contrario, se activa de manera automatica el contenido especifico de los estereotipos. Nuestros resultados aportan evidencia sobre la activacion automatica de las dimensiones estereotipicas de genero, es decir, competencia y sociabilidad, cuando nos encontramos, respectivamente, con un hombre o con una mujer, independientemente de la valencia. Observamos un efecto de priming de estereotipia tal que los participantes son mas rapidos en responder ante ensayos en los que la relacion estimulo previo-estimulo objetivo va acorde con el estereotipo de genero que cuando la relacion es contra-estereotipica. Ademas, dicho efecto no esta modulado por la valencia de las palabras tal y como proponia la hipotesis de la activacion especifica de los estereotipos (Fiske, Cuddy, Glick y Xu, 2002). Se confirma que los estereotipos de genero se manifiestan de manera significativa incluso cuando son medidos de forma tan indirecta, al realizar los participantes una tarea completamente ortogonal a la dimension de estereotipia manipulada.

Nuestros resultados muestran que la dimension de competencia esta mas asociada con los hombres que con las mujeres, dado que cuando se presenta una imagen de hombre antes de la palabra, los participantes son mas rapidos para categorizar dicha palabra ya sea positiva o negativa, de alta o de baja competencia. Por la misma logica, la sociabilidad se asocia mas a mujeres que a hombres al facilitar la imagen de mujer la clasificacion de las palabras asociadas a dicha dimension. En este sentido, nuestros datos sugieren claramente que la competencia en general es una dimension mas relevante para la evaluacion de los hombres y la sociabilidad en general para la evaluacion de las mujeres.

Tanto la literatura sobre aplicabilidad social (Banaji et al., 1993) como la literatura sobre la variabilidad de los estandares en los procesos de estereotipia (Biernat, 1995; Biernat et al., 1991; 1994; 1997) parecen poner de manifiesto la relevancia de las categorias o dimensiones congruentes con los estereotipos de genero y al mismo tiempo, la flexibilidad de su influencia en los procesos evaluativos y de percepcion social, tanto de manera explicita como implicita. Puede que uno de los mecanismos cognitivos subyacentes, relacionado con dichos cambios en los criterios evaluativos que empleamos para los estereotipos de genero, sea el priorizar la evaluacion de las personas que percibimos en la dimension que es congruente con el grupo de genero al cual pertenecen. En definitiva, que en un estadio muy temprano del procesamiento de la percepcion de personas, nos resulta mas importante evaluar la competencia de los hombres y la sociabilidad de las mujeres mas que la sociabilidad de los hombres y la competencia de las mujeres.

El efecto de relevancia diferencial de las dimensiones estereotipicas que hemos encontrado, ayuda a perpetuar los estereotipos de genero, en tanto que este mecanismo establece una distincion en el procesamiento de estimulos sociales en funcion de su pertenencia grupal. El procesamiento mas rapido de una dimension sobre otra puede tener implicaciones en la formacion de impresiones, por ejemplo debidas a los efectos de orden. Segun Hamilton y Sherman (1996), la impresion que nos formamos al percibir a una persona, cuando es percibida como miembro de un grupo entitativo (i.e., un grupo unitario y consistente), se basa mas en la primera informacion que procesamos acerca de esa persona (efecto de primacia) que en la informacion que se procesa con posterioridad (efecto de recencia). Por tanto, en los casos en que se percibe a una mujer desde una perspectiva generalizada sobre su grupo de genero (e.g., "todas las mujeres son iguales"), se va a generar una impresion de ella basada fundamentalmente en su grado de sociabilidad, mientras que se va a infravalorar la importancia de su grado de competencia, incluso cuando este sea alto.

Nuestros resultados no confirman que a nivel implicito se cumpla la propuesta de Glick y Fiske (1999), segun la cual los hombres son percibidos como altos en competencia y bajos en sociabilidad, mientras que las mujeres son percibidas como altas en sociabilidad y bajas en competencia. No obstante, reflejan la relevancia de dichas dimensiones para realizar juicios acerca de hombres y mujeres. Recuerdese que segun el modelo de estereotipia de estos autores, la competencia suele estar asociada a los grupos de alto estatus y la sociabilidad a los de bajo estatus, sirviendo esta asociacion para el mantenimiento y la justificacion del statu quo, los roles sociales tradicionales y las desigualdades de genero (Eagly, 1987; Glick y Fiske, 1999; Jost y Banaji, 1994; Sidanius y Pratto, 1999; Tajfel y Turner, 1979). Ademas, podemos utilizar estos estereotipos para dar una explicacion psicologica a hechos sociales como por ejemplo, considerar que no hay mas mujeres en puestos de poder porque no tienen las caracteristicas de competencia necesarias para ser lideres (Exposito y Moya, 2005; Huici, 1984).

Asimismo, es un resultado especialmente relevante la constatacion de que dicha activacion de las dimensiones estereotipicas de competencia y sociabilidad ocurre de manera automatica ya que este patron de resultados se produjo en nuestro experimento bajo condiciones cognitivamente muy restrictivas (SOA de 98 ms) en las que es muy dificil que acontezca algun tipo de procesamiento controlado. Concretamente, hemos empleado un SOA con una duracion menor a 100 ms, muy inferior a la utilizada en la literatura previa en la cual se empleaban SOA de 250-350 ms para demostrar la automaticidad de la activacion de los estereotipos (Blair y Banaji, 1996). En otro estudio diferente (de Lemus, Moya y Lupianez, 2007) hemos encontrado que este efecto de priming observado con 100 ms no solo no se ve incrementado en un SOA de 630 ms, sino que tiende a desaparecer. Todo ello incidiria en su caracter automatico, ya que si tuviera algun componente mas controlado el efecto debiera verse incrementado con un SOA mas largo, en el que es mas facil la implicacion del procesamiento controlado.

Por tanto, aplicando los presupuestos de la teoria de las redes asociativas (Anderson y Bower, 1973), parece que existen conexiones permanentes entre dos representaciones de la memoria (pertenencia a un grupo de genero y dimensiones estereotipicas) entre las cuales la activacion se expande automaticamente; de manera que ante la presencia de una clave grupal (por ejemplo, un miembro del grupo de genero) se produce un procesamiento informativo automatico en funcion de las creencias estereotipicas que la persona mantenga acerca del genero como objeto de actitud. La concepcion que se tiene desde la Psicologia Social acerca del componente cognitivo de las actitudes (los estereotipos) como pensamientos y creencias sobre el objeto de actitud que reflejan asociaciones entre dicho objeto y diferentes caracteristicas o atributos, se comprende facilmente como una concrecion de esta teoria de las redes asociativas.

Desde el marco de la Psicologia Social, el modelo MODE (Fazio, 1990; Fazio y Olson, 2003) aporta un buen marco teorico para interpretar la posible influencia de los procesos automaticos y controlados en estos resultados. Este modelo postula que para evitar la activacion automatica de los estereotipos es necesario por un lado tener las "oportunidades" para hacerlo y por otro, estar motivado para ello. Esta propuesta teorica va en consonancia con argumentos ampliamente desarrollados desde la Psicologia Cognitiva los cuales proponen que si hay capacidad atencional y tiempo suficiente, podemos desarrollar estrategias para inhibir o modificar la activacion automatica (Posner y Snyder, 1975; Shallice, 1972).

Dado que los estereotipos son con frecuencia automaticos y por tanto de dificil control, sobre todo en aquellas situaciones en que nos comportamos sin prestar atencion a nuestra conducta, y que la mayoria de las investigaciones muestran la resistencia al cambio de las actitudes implicitas mediante procedimientos explicitos (Bargh, 1999; Fazio, Sanbonmatsu, Powell y Kardes, 1986), quizas una forma mas eficaz a corto plazo de modificar los estereotipos seria mediante procedimientos implicitos, para cambiar las asociaciones existentes en memoria.

REFERENCIAS

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(1) SOA son las siglas para "Stimulus Onset Asynchrony", un termino acunado por Neely (1977) que hace referencia a la distancia temporal entre el inicio de la presentacion del estimulo prime y el inicio de la presentacion del estimulo objetivo. La manipulacion del SOA se utiliza normalmente para distinguir entre procesos cognitivos mas automaticos (SOA cortos) y procesamiento mas controlado (SOA largos).

Soledad de Lemus *, Miguel Moya *, Marcin Bukowski ** y Juan Lupianez *

* Universidad de Granada; ** Universidad Jaguelonica de Cracovia

* Agradecimientos: Esta investigacion ha sido avalada por el Proyecto No. SEJ200402817/PSIC del Ministerio de Educacion y Ciencia y por el Programa de FPU del Ministerio de Educacion y Ciencia. Correspondencia: Soledad de Lemus Martin. Departamento de Psicologia Social y Metodologia de las Ciencias del Comportamiento. Facultad de Psicologia, Campus de Cartuja, s/n, Granada 18011. Correo-e: slemus@ugr.es
ANEXO 1
Palabras empleadas como estimulos objetivo.

COMPETENCIA                       SOCIABILIDAD

POSITIVAS        NEGATIVAS        POSITIVAS        NEGATIVAS

Capaz            Ineficaz         Amable           Cotilla
Inteligente      Incapaz          Agradable        Intolerante
Exigente         Inconstante      Sensible         Hostil
Racional         Intransigente    Sentimental      Superficial

Tabla 1. indices de facilitacion medios y desviaciones
tipicas para cada condicion experimental.

                           Negativos      Positivos

             Tipo          M      S.D.     M       S.D.

HOMBRE   Competencia    -3.21    18.47   -1.65    26.98
         Sociabilidad    3.64    21.13    4.28    18.67

MUJER    Competencia     3.21    18.47    1.65    26.98
         Sociabilidad   -3.64    21.13   -4.28    18.67
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Title Annotation:SECCION EXPERIMENTAL
Author:de Lemus, Soledad; Moya, Miguel; Bukowski, Marcin; Lupianez, Juan
Publication:Psicologica
Date:Jul 1, 2008
Words:7558
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