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Acoso sexual entre iguales: incidencia y reaccion emocional en una muestra de estudiantes de 4 [grados] de educacion secundaria obligatoria.

Introduccion

Durante la adolescencia, los chicos y chicas tienen que redefinir las relaciones con sus iguales (Furman y Shaffer, 2003), y durante esta etapa del desarrollo aumenta el contacto de los adolescentes con sus iguales de distinto sexo (Pellegrini, 2001). Estos cambios evolutivos, a menudo tienen como consecuencia el inicio de las relaciones amorosas, de pareja y sexuales (Steinberg y Morris, 2001), pero tambien de las relaciones de victimizacion, como el acoso sexual entre iguales.

El estudio del acoso sexual entre iguales en el entorno escolar ha despertado un gran interes en los ultimos veinte anos en paises como EE.UU., Canada, Australia o Suecia. Las diferentes investigaciones llevadas a cabo coinciden en senalar que el acoso sexual es un fenomeno menospreciado y generalizado que interfiere en el proyecto educativo de los centros y los alumnos (American Association University Women [AAUW], 1993, 2001; Witkowska y Kjellberg, 2005), y que tiene un impacto negativo, no solo en las victimas, sino tambien en los demas companeros del centro escolar (Ormerod, Collinsworth y Perry, 2008). En nuestro pais, apenas se han llevado a cabo estudios acerca de este fenomeno, aunque algunas investigaciones (p. ej., Informe del Defensor del Pueblo 2000, 2006; Ortega, Ortega y Sanchez, 2008) ya han comenzado a interesarse por la intimidacion y el acoso sexual entre iguales.

Una de las primeras dificultades a las que se enfrenta el estudio del acoso sexual, es que las definiciones utilizadas varian de unas investigaciones a otras (Murnen y Smolak, 2000), y no existe acuerdo entre los investigadores y profesionales acerca de que es el acoso sexual en el entorno escolar. La definicion utilizada para llevar a cabo este trabajo se basa, fundamentalmente, en la propuesta de Witkowska (Witkowska y Kjellberg, 2005; Witkowska y Menckel, 2005), que senala que el acoso sexual entre iguales es una conducta no deseada o inapropiada, de naturaleza sexual, cometida por algun companero del centro y que interfiere en el derecho de los alumnos a estar en un entorno escolar seguro y respetuoso. El acoso sexual incluye conductas verbales, como insultos, nombres, rumores o comentarios sexuales, propuestas insistentes para conseguir citas o relaciones sexuales, etc.; ademas de conductas fisicas, que implican cualquier contacto sexual no deseado, como las caricias, besos, abrazos, el asalto sexual, etc.

Datos sobre la victimizacion y perpetracion

El estudio llevado a cabo por la AAUW (1993) revelo que el 83% de las estudiantes estadounidenses y el 71% de sus companeros, senalaban haber sufrido acoso sexual al menos una vez a lo largo de su vida escolar y que ocho de cada diez episodios habian sido perpetrados por otros alumnos. Ocho anos despues, en 2001, la AAUW volvio a realizar la misma encuesta, mostrando que a pesar de que los centros escolares habian puesto en marcha politicas de prevencion, el panorama seguia siendo el mismo y que las tasas de victimizacion practicamente no habian cambiado. Un estudio comparativo llevado a cabo con adolescentes de Boston y Johannesburgo (Fineran, Bennett y Sacco, 2003), encontro que a lo largo del ultimo ano escolar, un 79% de los adolescentes sudafricanos y un 83% de los estadounidenses habian sido victimas de alguna conducta de acoso sexual, y que no existian diferencias significativas entre los porcentajes. A su vez, Witkowska y Menckel (2005) encontraron que un 77% de las chicas suecas evaluadas indicaba haber sufrido al menos una conducta de acoso sexual perpetrada por algun companero a lo largo del ultimo ano.

En Espana se han llevado a cabo algunos estudios de incidencia, con resultados muy distintos. El Defensor del Pueblo, llevo a cabo en 1999 un estudio representativo sobre violencia escolar en la Educacion Secundaria Obligatoria. En dicha investigacion participaron 3.000 estudiantes y los resultados indicaron que respecto al acoso sexual, la incidencia de la victimizacion era del 2% y la incidencia de perpetracion era del 0,6%. A pesar de senalar que la frecuencia de aparicion del acoso sexual era baja, recomendaba la puesta en marcha de medidas dirigidas a evitar la victimizacion (Informe del Defensor del Pueblo, 2000). Posteriormente, en el ano 2006, en una investigacion de caracteristicas similares, el Defensor del Pueblo encontro que la incidencia de victimizacion y perpetracion del acoso habian disminuido (hasta alcanzar valores del 0,9% y 0,4%, respectivamente) en los centros escolares de nuestro pais.

Por su parte, el estudio de Ortega, Ortega y Sanchez (2008) sobre violencia sexual entre companeros y parejas adolescentes, encontro que el 69,4% de los participantes afirmaba haber sido victima de violencia sexual por parte de sus companeros, y el 58,4% reconocia haber agredido sexualmente a sus companeros. Estos datos resultan interesantes en la medida en que permite comparar y relacionar la incidencia del acoso sexual con la violencia sexual en las relaciones de pareja adolescentes. Sin embargo, no aporta datos acerca de la incidencia de victimizacion y perpetracion de las conductas concretas.

Es llamativa la notable diferencia de los resultados encontrados en estos estudios llevados a cabo en nuestro pais. Una posible explicacion tiene que ver con el tipo de preguntas a las que los participantes tenian que responder. Mientras que Ortega et al. (2008) preguntaban acerca de la incidencia de 14 conductas relacionadas con el acoso sexual, en el estudio del Defensor del Pueblo (2000, 2006), se preguntaba directamente a los participantes si habian sufrido acoso sexual (aunque los entrevistadores les daban una definicion del termino). Investigaciones previas indican que los adolescentes y jovenes reconocen como acoso sexual principalmente aquellas conductas que incluyen contacto fisico, como la coercion o el asalto, frente a comportamientos menos invasivos o de tipo verbal (Fitzgerald y Ormerod, 1991; Hand y Sanchez, 2000; Roscoe, Strouse y Goodwin, 1994; Terrance, Logan y Peters, 2004). Parece logico pensar, por tanto, que es posible que las tasas de victimizacion y perpetracion en el estudio del Defensor del Pueblo (2000, 2006), recojan unicamente las experiencias de alumnos que han sufrido y cometido conductas mas graves o de tipo fisico.

Por lo que respecta a las diferencias de sexo, la mayor parte de los estudios senalan que las chicas parecen ser una poblacion de riesgo (p. ej., Fineran et al., 2003; Ormerod et al., 2008; Timmerman, 2003). Sin embargo, los argumentos que aportan los autores y autoras para apoyar esta afirmacion son diferentes. Algunos consideran que las chicas sufren mas acoso sexual (AAUW, 1993; Bennett y Fineran, 1998); otros afirman que las chicas sufren las formas mas graves--fisicas--de acoso (Hand y Sanchez, 2000; Timmerman, 2003); y otros argumentan que aunque pueden sufrir acoso en la misma medida que los chicos, las chicas se sienten mas amenazadas y preocupadas (Bennett y Fineran, 1998; Fineran y Bennett, 1999; Fineran et al., 2003), e incluso que los chicos, en algunas circunstancias, perciben de forma positiva ciertas situaciones de acoso sexual (AAUW, 2001; Hand y Sanchez, 2000; Murnen y Smolak, 2000). No obstante, tambien hay autores que senalan que estas diferencias de sexo en la victimizacion pueden deberse a aspectos teoricos y metodologicos, como que los cuestionarios que miden acoso sexual sirvan unicamente para obtener informacion acerca de las conductas que sufren las chicas (Baldwin y Daugherty, 2001).

La mayor parte de las investigaciones coinciden al senalar que las conductas verbales son las mas frecuentes (AAUW, 2001; Dawn, 2003; McMaster, Connolly, Pepler y Craig, 2002; Shute, Owens y Slee, 2008; Timmerman, 2002; Witkowska y Menckel, 2005). Sin embargo, chicos y chicas sufren distintos tipos de conductas verbales de acoso. En concreto, las chicas sufren mas comentarios sexuales (AAUW, 1993, 2001; Roscoe, Strouse y Goodwin, 1994), comentarios degradantes de genero y evaluaciones de su atractivo (Witkowska y Menckel, 2005). Los chicos, por su parte, senalan que las conductas verbales que mas sufren son comentarios de caracter homofobo (AAUW, 2001; Timmerman, 2002, 2003; Witkowska, 2005) y comentarios sexuales (Heritage, Denton y West, 1996; Roscoe et al., 1994).

Las menos prevalentes, tanto en el caso de los chicos como en el de las chicas, son las conductas no deseadas de caracter fisico, que incluyen besos, caricias, relaciones sexuales, etc. (AAUW, 1993, 2001; Dawn, 2003; McMaster et al., 2002; Fineran y Bennett, 1999; Roscoe, Strouse y Goodwin, 1994; Timmerman, 2002; Witkowska y Menckel, 2005). Sin embargo, algunos estudios como el que llevaron a cabo Bennett y Fineran (1998) indican que a pesar de ser menos frecuentes, un 32% de adolescentes las han sufrido alguna vez. Parece, ademas, que las victimas de las formas mas graves de acoso son mayoritariamente chicas (Bennett y Fineran, 1998; Hand y Sanchez, 2000; Timmerman, 2002, 2003).

Los estudios que ofrecen datos sobre perpetracion de acoso sexual entre iguales parecen indicar que no solamente muchos adolescentes son victimas, sino que muchos son perpetradores (AAUW, 2001; Fineran et al., 2003). El estudio transcultural de Fineran et al. (2003) indicaba que un 74% de los adolescentes sudafricanos encuestados y un 78% de los participantes estadounidenses, habian perpetrado algun tipo de conducta de acoso sexual a lo largo del ultimo ano. La AAUW (2001), por su parte, encontro que el 54% de los encuestados reconocia haber perpetrado alguna vez una conducta de acoso sexual (50% de las chicas, 57% de los chicos). Concretamente, las conductas que mas adolescentes decian perpetrar eran de tipo verbal (bromas, chistes, insultos homofo bos) (AAUW, 2001).

Por lo que respecta a las diferencias de sexo, la investigacion apunta a que los chicos perpetran mas conductas de acoso sexual a sus iguales que las chicas (AAUW, 1993, 2001; Fineran y Bennett, 1999; Fineran, Bennett y Sacco, 2003; McMaster et al., 2003; Ortega et al., 2008).

Con tasas tan altas de victimizacion y perpetracion, es esperable que algunos adolescentes se ajusten tanto al papel de victima como al de perpetrador, y asi lo indican los resultados de varios estudios (p. ej., AAUW, 1993; Fineran y Bennett, 1999; McMaster et al., 2002). Esto ha llevado a algunos investigadores (p. ej., Lee, Croninger, Linn y Chen, 1996; Timmerman, 2003) a considerar que las conductas de acoso son prevalentes y publicas y que pueden ser el reflejo de una "cultura escolar" en la que se llega a normalizar al menos ciertas conductas relacionadas con el acoso, a pesar de que las consecuencias para las victimas parecen ser, en general, graves y negativas (AAUW, 1993, 2001; Dahinten, 1999; Larkin, 1994; Murnen y Smolak, 2000; Paludi y Barickman, 1991; Stein, Marshall y Tropp, 1993), si bien existen diferencias de sexo en la reaccion emocional ante el acoso sexual (AAUW, 1993, 2001; Fineran y Bennett, 1999; Murnen y Smolak, 2000; Trig y Wittenstrom, 1996). Tal vez, el sexo sea una variable importante a la hora de entender no solamente las tasas de victimizacion y perpetracion, sino la reaccion emocional ante las conductas de acoso.

Partiendo del marco expuesto, consideramos que el acoso sexual es un fenomeno problematico en la interaccion entre adolescentes, que comprende una gran diversidad de conductas (p. ej., insultos, coercion sexual). En este sentido, nos parece relevante conocer en que medida aparece, a traves de que conductas concretas se manifiesta y que reacciones emocionales provoca en las victimas. Por lo tanto, los objetivos de este estudio son: 1) estimar la incidencia del acoso sexual entre iguales a traves de la incidencia de las conductas relacionadas con el acoso sexual; 2) conocer la reaccion emocional ante el acoso sexual; y 3) examinar si existe relacion entre ser victima y ser agresor.

Los resultados de las diferentes investigaciones y los resultados obtenidos indican, efectivamente, que los chicos y chicas adolescentes interaccionan en contextos altamente sexualizados. Parece logico pensar que estas situaciones de acoso tambien suceden en nuestros centros escolares, y que por lo tanto, un alto numero de chicos y chicas indiquen haber sufrido alguna conducta a lo largo del ultimo ano. No obstante, en este contexto, es fundamental considerar el impacto del sexo, por lo que esperamos que el porcentaje de chicas que reconozca haber sufrido alguna conducta sea mayor que el de chicos, y que la reaccion emocional sea mas negativa en el caso de las adolescentes. A su vez, esperamos que un mayor numero de chicos que de chicas senale haber perpetrado alguna conducta relacionada con el acoso sexual en el entorno escolar.

Metodo

Participantes

Se realizo un muestreo por conglomerados, en el que se seleccionaron seis centros educativos de educacion secundaria de la provincia de Salamanca. Tres de ellos de zona rural, y otros tres de zona urbana. Se pidio la participacion de todos los alumnos matriculados en 4 Educacion Secundaria Obligatoria (E.S.O.). Participaron 314 estudiantes, aunque se eliminaron de los analisis las respuestas de 22 sujetos, bien por tener 18 anos o mas (11 sujetos), o por ser alumnos que provenian de otros paises y tenian dificultades para entender el cuestionario (8 sujetos), o por tener un porcentaje elevado de omisiones (12 sujetos). La muestra final estaba compuesta por 283 estudiantes de secundaria de la provincia de Salamanca (9,37 % del total de alumnos matriculados en 4 E.S.O. en la provincia; Ministerio de Educacion, 2008), de los que un 53% eran varones y un 47% eran mujeres. El 5,2% acudia a un centro educativo en la ciudad de Salamanca, mientras que el 43,8% restante, acudia a centros educativos de zonas rurales. La distribucion por sexo era similar en la muestra urbana y rural ([[ji al cuadrado].sub.(1)]= 0,094; p= 0,811). Los estudiantes tenian entre 15 y 17 anos (M= 15,93; D7=0,791) y no existian diferencias significativas entre la media de edad de los participantes de zona rural y urbana ([t.sub.(281)] = 1,79; p= 0,08).

Instrumento

Para este estudio, las conductas relacionadas con el acoso sexual se definen como conductas inapropiadas o no deseadas de naturaleza sexual, llevadas a cabo por algun companero del centro. Esta definicion incluye diferentes conductas verbales y fisicas, que fueron incluidas en un cuestionario ad hoc elaborado a partir de instrumentos utilizados en investigaciones previas sobre el acoso sexual entre iguales en el entorno escolar (AAUW, 1993; McMaster et al., 2002; Waldo, Berdahl y Fitzgerald, 1998; Witkowska y Menckel, 2005). Este cuestionario preguntaba si a lo largo del ultimo ano habian sufrido y perpetrado las distintas conductas de acoso sexual, considerando dos niveles, nunca, y al menos en una ocasion. Los items del cuestionario incluian ocho conductas relacionadas con el acoso sexual, tanto de tipo verbal, como de tipo fisico (tabla 1). Los comportamientos contemplados en los items de victimizacion y perpetracion eran identicos, para poder analizar posteriormente las relaciones entre ambas variables.

Las instrucciones del cuestionario aclaraban que en todos los casos se hacia referencia a conductas no deseadas o inapropiadas, en las que se habian visto envueltos los participantes y algun companero del centro, dentro o fuera del mismo. Cuando un participante senalaba haber sido victimizado en una conducta concreta, se solicitaba que aportara informacion sobre cual fue su reaccion emocional la ultima vez que le ocurrio (informacion sobre el ultimo episodio); concretamente si habia sido positiva o negativa. El nivel de consistencia interna ([alfa] de Cronbach) es de 0,81 para la muestra total; 0,75 para las chicas, y 0,83 para los chicos.

Procedimiento

El contacto con los centros de educacion secundaria se llevo a cabo a traves de los jefes de estudios u orientadores. Se solicito un permiso al centro y se informo a las Asociaciones de Padres y Madres para solicitar su colaboracion en el estudio, explicando los objetivos de la investigacion y aclarando que la participacion era voluntaria y anonima. Los centros escolares informaron a los padres y madres, que en todos los casos, dieron el consentimiento para que sus hijos participaran.

Un investigador administro los cuestionarios, aclarando que la participacion era voluntaria y anonima. La recogida de datos fue colectiva, durante el horario escolar. El tiempo medio de respuesta fue de 15 minutos. Al finalizar, el investigador describio los objetivos del estudio, desarrollo una pequena charla sobre el acoso sexual y respondio a las preguntas de los participantes.

Analisis de datos

El analisis de datos para conocer si existen diferencias en los porcentajes de victimizacion, perpetracion y reaccion emocional, entre varones y mujeres, para cada una de las conductas, se ha realizado mediante tablas de contingencia, la prueba de significacion de [ji al cuadrado] de Pearson y la prueba del tamano del efecto (w). Para examinar si existen diferencias significativas entre los porcentajes de victimizacion y perpetracion entre las diferentes conductas (para la muestra total y para varones y mujeres) hemos realizado la prueba de Q de Cochran y las pruebas a posteriori correspondientes, con el ajuste de Bonferroni. Todos los calculos estadisticos fueron realizados con el paquete informatico SPSS 14.0.

Resultados

Analisis de la incidencia del acoso sexual

Un 83,4% de los participantes senalo que a lo largo del ultimo ano habia sufrido algun tipo de conducta sexual no deseada perpetrada por un companero del centro escolar, mientras que un 74,2% indico haber cometido alguna conducta de este tipo en el ultimo ano.

Por lo que respecta a la victimizacion (tabla 1), la prueba de Q de Cochran indica que existen diferencias significativas en los porcentajes de participantes que senalaron haber sufrido las distintas conductas de acoso sexual ([[ji al cuadrado].sub.(7)] = 240,395, p= 0,0001). Realizadas las pruebas a posteriori (tabla 2), encontramos que un porcentaje significativamente mayor de adolescentes senalo haber sufrido tocamientos y caricias, citas insistentes e insultos o motes sexuales. En el extremo contrario se situan las relaciones sexuales obligadas y besar u obligar a besar, que fueron vividas por un porcentaje significativamente menor de participantes.

Al igual que en la victimizacion, existen diferencias significativas entre el porcentaje de participantes que senalo haber perpetrado las diferentes conductas de acoso sexual ([[ji al cuadrado].sub.(7)] = 346,758; p= 0,0001). Mas de la mitad de los participantes senalo haber insultado a un companero o haberle puesto un mote de tipo sexual (tabla 1). Comprobamos (tabla 3) que esta es la conducta que, de manera significativa, un mayor porcentaje de participantes senalo haber cometido, seguida de los insultos homofobos. Por su parte, las dos conductas que, de manera significativa, menos adolescentes senalaron haber cometido son, al igual que en la victimizacion, las relaciones sexuales y besos obligados.

Unicamente 30 participantes (13 varones y 17 mujeres) no han sufrido ni han perpetrado ninguna conducta de acoso, frente a un 67,9% de los participantes, que han desempenado tanto el papel de victima como el de perpetrador al menos una vez en el ultimo ano. Por lo tanto, parece existir una importante relacion entre haber sufrido alguna conducta de acoso sexual y haber perpetrado alguna conducta ([[ji al cuadrado].sub.(1)] = 42,857; p= 0,0001; w= 0.77).

El analisis de las diferencias entre porcentajes de adolescentes que han vivido cada conducta como victima o perpetrador (tabla 4), indica que no existen diferencias significativas en las conductas de difundir rumores y las relaciones sexuales obligadas. Es decir, el porcentaje de victimizacion y perpetracion es similar en esas conductas concretas. Para las demas, encontramos diferencias significativas. Por un lado, los porcentajes de perpetracion de insultos homofobos y de insultos o motes sexuales son significativamente mas elevados que los de victimizacion. Por otro lado, los porcentajes de victimizacion en los tocamientos y caricias, las citas insistentes y los intentos de desnudar son significativamente mas elevados que los porcentajes de perpetracion.

Diferencias de sexo en la incidencia

VICTIMIZACION

El porcentaje de mujeres (80,5%) que senalo haber sufrido alguna conducta relacionada con el acoso sexual en el ultimo ano, es menor que el de varones (86%), aunque esta diferencia no es significativa, ([[ji al cuadrado].sub.(1)] = 1,641; p= 0,200).

El analisis de las diferencias de sexo en las conductas concretas (tabla 1) indica que, en el caso de la victimizacion, el porcentaje de chicos que senalaron que alguien les habia llamado gay, o que les habian pedido que se desnudaran o les habian intentado desnudar, es significativamente superior al de mujeres. Al contrario, un porcentaje significativamente mayor de chicas senalo que a lo largo del ultimo ano alguien les habia insultado o les habia puesto un mote sexual.

Cuando analizamos las diferentes conductas que han sufrido los participantes, realizada la prueba Q de Cochran, encontramos diferencias significativas tanto para los varones ([[ji al cuadrado].sub.(7)] = 146,256; p= 0,0001), como para las mujeres. ([[ji al cuadrado].sub.(7)] = 134,524; p= 0,0001).

Mas de la mitad de los varones senalo haber sufrido que alguien les tocara, acariciara o abrazara de manera sexual (tabla 1). Este porcentaje es significativamente mayor que el de las restantes conductas, excepto para las citas o proposiciones sexuales insistentes (tabla 2). A su vez, las conductas que, de manera significativa, menos varones senalaron haber sufrido son las relaciones sexuales y los besos obligados.

En el caso de las mujeres, mas del 40% indico haber sufrido tocamientos, caricias, etc.; insultos o motes de tipo sexual; y citas y proposiciones insistentes (tabla 1). No existen diferencias significativas entre los porcentajes de estas conductas, por lo que podemos decir, que estadisticamente, son las conductas que mas mujeres senalaron haber sufrido (tabla 2). Al contrario, un porcentaje muy bajo de las chicas senalo haber sufrido relaciones sexuales obligadas e insultos homofobos, no existiendo diferencias significativas entre los porcentajes de estas conductas (tabla 2).

PERPETRACION

Por lo que respecta a la perpetracion, el 78,7% de los varones de la muestra indico haber cometido alguna conducta en al menos una ocasion, frente a un 62,4% de las mujeres, siendo esta diferencia estadisticamente significativa, ([[ji al cuadrado].sub.(1)] = 11,012; p< 0,001; w= 0,49). Para las conductas concretas, el porcentaje de chicos que senalo haber cometido alguna conducta a lo largo del ultimo ano es superior al porcentaje de las chicas. Es mas, estas diferencias son significativas para todas las conductas, excepto para los insultos sexuales o motes, con un porcentaje similar para varones y mujeres (tabla 1).

En el patron de perpetracion de los chicos, destaca el porcentaje de chicos que manifesto haber perpetrado insultos homofobos e insultos o motes sexuales (tabla 1). No existen diferencias significativas entre ambas conductas (tabla 3). Las conductas que menos varones senalan haber perpetrado son las relaciones sexuales y los besos no deseados.

Por lo que respecta a las chicas, mas de la mitad senalo haber utilizado un mote o un insulto sexual con alguno de sus companeros. Esta conducta es la que, de manera significativa, mas han perpetrado las adolescentes (tabla 3). Ninguna de las participantes senalo haber obligado a algun companero a mantener relaciones sexuales (tabla 1).

RELACION ENTRE VICTIMIZACION Y PERPETRACION

Al igual que en la muestra total, existe relacion entre haber sido victima y haber perpetrado algun tipo de conducta de acoso sexual, un patron que se mantiene tanto en el caso de las mujeres ([[ji al cuadrado].sub.(1)] = 13,08; p= 0,0001; w= 0.32) como en el de los varones ([[ji al cuadrado].sub.(1)] = 33,67; p= 0,0001; w= 0,48), en el que es especialmente importante.

En el caso de los varones (tabla 4), encontramos que el porcentaje que senalo haber utilizado los insultos homofobos es mayor que el porcentaje que reconocio haberlos sufrido. Por otro lado, los porcentajes de victimizacion de los insultos o motes y tocamientos, caricias y abrazos son mayores que los porcentajes de perpetracion para estas conductas.

Para las chicas, en cambio, los porcentajes de victimizacion son mayores que los de perpetracion en todas las conductas, excepto en los rumores, insultos homofobos y los insultos o motes sexuales, en los que no existen diferencias significativas (tabla 4).

En la figura 1 se presenta un resumen de las ocho conductas de acoso sexual segun el sexo y el papel de victima o perpetrador.

Analisis de la reaccion emocional

No se han encontrado diferencias significativas en los porcentajes de participantes que senalaron haber tenido una reaccion emocional negativa ante las distintas conductas de acoso sexual ([[ji al cuadrado].sub.(7)]= 7; p= 0,429).

Sin embargo, tal y como hemos senalado previamente, nos interesaba conocer en que medida la reaccion emocional de chicos y chicas ante las mismas conductas puede ser diferente. Para ello, analizamos la frecuencia de las reacciones emocionales negativas de chicos y chicas para cada una de las conductas de acoso sexual que habian vivido como victimas (tabla 5).

Encontramos que, en general, el porcentaje de mujeres que senalo haber tenido una reaccion emocional negativa ante el ultimo episodio de acoso es superior al de los varones, y esta diferencia es significativa para la mayor parte de los tipos de conductas, exceptuando los insultos homofobos y los insultos sexuales y motes.

Discusion

El principal objetivo de esta investigacion es acercarnos al estudio del acoso sexual entre iguales en la adolescencia, principalmente a traves del analisis de la incidencia de la victimizacion y la perpetracion de las conductas concretas. A pesar de que la comparacion con otros estudios previos se hace dificil por la diversidad de comportamientos y de espacios temporales que se utiliza en cada uno de ellos, encontramos que de manera consistente con investigaciones anteriores, y tal y como esperabamos, un alto porcentaje de participantes senalo haber sufrido algun tipo de conducta sexual no deseada a lo largo del ultimo ano (83,4%), y que ademas un alto porcentaje de los participantes (74,2%) reconocio haber perpetrado alguna conducta. Tasas similares han encontrado estudios como el de Fineran et al. (2003) en su investigacion con adolescentes sudafricanos y estadounidenses. Si comparamos estos resultados con los de otras investigaciones llevadas a cabo en nuestro pais (Ortega et al., 2008), encontramos que nuestras cifras de victimizacion y perpetracion son superiores a las de estos estudios. La investigacion de Ortega et al., encontro que un 69,4% de los adolescentes y jovenes afirmaba haber sufrido alguna conducta de acoso sexual y un 58,4% reconocio haber perpetrado una conducta. Esta diferencia puede deberse a factores metodologicos como la edad de los participantes (el rango de edad de los participantes de ese estudio abarca de los 14 a los 20 anos, frente al de nuestra investigacion que es de los 15 a los 17 anos) y a que estos autores incluyeron un numero menor de conductas de acoso en sus analisis. Es dificil comparar nuestros resultados con los obtenidos en las investigaciones llevadas a cabo por El Defensor del Pueblo (2000, 2006), porque en nuestra investigacion preguntabamos acerca de conductas concretas de acoso sexual, mientras que en ambos estudios de El Defensor del Pueblo se preguntaba de manera generica por el acoso sexual. En cualquier caso, a la luz de los resultados obtenidos, parece que podemos llegar a la misma afirmacion a la que llegan otros autores, y es que el acoso sexual es un fenomeno generalizado que afecta a un gran numero de adolescentes (AAUW, 1993, 2001; Fineran y Bennett, 1999; Fineran et al., 2003; McMaster et al., 2002; Stein, 1999; Timmerman, 2002, 2003; Witkowska y Menckel, 2005; Zeira, Astor y Benbenishty, 2002).

El alto porcentaje de participantes que senala haber cometido alguna conducta podria ser explicado por la existencia de varios tipos de agresores. Es decir, es poco probable a la luz de nuestros resultados, que todos los participantes que senalan ser agresores en un momento determinado, se ajusten a un perfil patologico; mas bien, parece que las conductas de acoso forman parte de la vida diaria en los centros educativos.

Algunas autoras (p. ej., Craig, Pepler, Connolly y Henderson, 2001; McMaster et al., 2002) senalan que ciertas conductas de acoso entre iguales, por ejemplo, las caricias, abrazos, y avances sexuales, pueden ser formas desadaptativas de interaccion, provocadas por la falta de experiencia al relacionarse con companeros del otro sexo; mientras que otras conductas, como los insultos, los rumores o los motes, son una forma de expresar hostilidad y agresividad. Esta perspectiva de la ausencia de experiencia en la interaccion con los iguales, considera que aunque se trate de comportamientos normativos, no son deseables, ni apropiados. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, ciertas conductas graves que incluyen la coercion sexual no pueden ser explicadas unicamente como fruto de la inexperiencia. Por lo tanto, de cara a futuras investigaciones, se plantea la necesidad de estudiar si pueden existir dos tipos de perpetradores, tal y como proponen Glick y Fiske (1997): uno "socialmente inexperto" que se ve involucrado de manera accidental en conductas de acoso aisladas y leves, y otro "sexualmente agresivo", que actuaria de manera hostil e intencionada.

Tal y como proponen McMaster et al. (2002), el acoso sexual podria ser un comportamiento de riesgo limitado en el tiempo, pero que en algunos adolescentes con una trayectoria personal de agresion, sea un escalon mas en el desarrollo de un perfil de personalidad agresivo. Asi, podria explicarse por que la incidencia de las conductas relacionadas con el acoso sexual en la adolescencia es tan elevada, sobre todo si se compara con los datos de acoso sexual en la vida adulta y en el entorno laboral (p. ej., Fitzgerald, 1993; Instituto de la Mujer, 2006). Desde esta perspectiva evolutiva, las conductas de acoso fruto de la inexperiencia desaparecerian a medida que los chicos y chicas van ganando en experiencia, y en cambio, se mantendrian unicamente aquellos comportamientos que tengan una motivacion hostil y agresiva. Asi, es posible que ciertas dinamicas de acoso sexual en la adolescencia, sean de algun modo diferentes a las que tienen lugar en el entorno laboral, que estarian mas relacionadas con la diferencia de poder entre hombres y mujeres (Lee et al., 1996).

Por lo que respecta a las conductas concretas, la mayor parte de los estudios (p. ej., AAUW, 2001; Dawn, 2003; McMaster et al., 2002; Witkowska y Menckel, 2005) senalan que las conductas mas frecuentes son de tipo verbal. En el caso de la perpetracion, nuestros resultados coinciden con los estudios previos, en los que los comportamientos que mas adolescentes senalan haber cometido son de tipo verbal. Sin embargo, nuestros resultados indican que aunque muchos adolescentes senalan haber sufrido conductas verbales, la conducta que mas chicos y chicas han experimentado en el ultimo ano es una conducta de tipo fisico. Una posible explicacion va ligada a los estereotipos de genero y a la posible resistencia de los participantes a reconocer que han sufrido ciertas conductas de acoso sexual que pueden cuestionar su masculinidad/feminidad, su orientacion sexual, o su vida sexual; como ocurre con los insultos o motes sexuales y los insultos homofobos. Pero ademas, la mayor incidencia de ciertas conductas fisicas como las caricias, abrazos, etc. con significado sexual, puede deberse al caracter ambiguo que estos comportamientos pueden tener, ya que es frecuente que aparezcan en algunas interacciones con los amigos o amigas, si bien en otros contextos o situaciones pueden ser inadecuados o indeseables.

Las conductas menos frecuentes, tal y como tambien senalan otros estudios (AAUW, 2001; Roscoe et al., 1994; Timmerman, 2002; Witkowska y Menckel, 2005) son de tipo fisico, concretamente, aquellas que incluyen los besos y las relaciones sexuales obligadas.

El analisis de las diferencias de sexo nos indica que, en contra de lo que esperabamos encontrar, en general y para un gran numero de conductas de acoso, los chicos y chicas de nuestra investigacion informan de niveles de victimizacion similares. Algunos estudios han encontrado resultados parecidos (p. ej., McMaster et al., 2002; Ortega et al., 2008). Sin embargo, parece que ciertas conductas pueden ser especificas de sexo, tal y como sugieren algunas investigaciones (p. ej., AAUW, 2001; Chiodo, Wolfe, Crooks, Hughes y Jaffe, 2009). Mientras que la conducta que mas chicos senalaron haber sufrido es que les hayan intentado desnudar, la conducta que mas chicas sufrieron son los tocamientos, caricias, etc. Pero ademas, mas chicas recibieron insultos o motes sexuales, y mas chicos sufrieron insultos homofobos. Por lo tanto, podriamos aventurar que de algun modo, chicos y chicas sufren diferentes conductas de acoso sexual.

En el caso de la perpetracion, y tal y como esperabamos, los resultados obtenidos indican que aunque la mayor parte de los varones y mujeres de la muestra han perpetrado alguna conducta de acoso sexual a lo largo del ultimo ano, los varones cometen mas conductas que las mujeres, tal y como apunta la investigacion previa (AAUW, 1993, 2001; McMaster et al., 2002; Fineran y Bennett, 1999; Fineran et al., 2003). Por otro lado, las conductas que mas perpetran tanto varones como mujeres, son de tipo verbal (AAUW, 2001).

Nuestros resultados, en general, coinciden con los encontrados en otros estudios sobre violencia en la adolescencia, concretamente sobre violencia en las relaciones de pareja (Fernandez-Fuertes y Fuertes, 2005; Ortega et al., 2008). Estos estudios senalan que no existen diferencias en la victimizacion, aunque los chicos cometen mas actos violentos. Simultaneamente, nuestros resultados contradicen las afirmaciones hechas en algunos estudios previos que mantienen que las adolescentes sufren mas acoso sexual por parte de sus iguales (AAUW, 1993, 2001) o que sufren las formas mas graves -fisicas- (Bennett y Fineran, 1998; Hands y Sanchez, 2000; Timmerman, 2003).

Algunos autores senalan que el impacto de una conducta de acoso depende de la valoracion que haga la persona (Duffy, Wareham y Walsh, 2004). Esta idea esta basada en la propuesta de Lazarus y Lazarus (1994) de que las valoraciones que haga la persona mediaran en la respuesta de estres. En este sentido, quiza el resultado mas interesante de esta investigacion tiene que ver con las diferencias de sexo en la reaccion emocional ante los ultimos episodios de acoso. Hemos visto que la tendencia general es que mas chicas que chicos senalen haberse sentido de forma negativa. Este resultado esta en consonancia con lo que esperabamos encontrar y con lo que han encontrado otras investigaciones: que es mas probable que los chicos respondan de manera positiva al acoso (AAUW, 1993, 2001; Murnen y Smolak, 2000; Trigg y Wittenstrom, 1996), y que las chicas se sientan mas preocupadas ante el acoso sexual que los chicos (AAUW, 2001; Fineran y Bennett, 1999). Autores como Susan Fineran y Larry Bennett (Fineran, 2002; Fineran y Bennett, 1999; Fineran et al., 2003), siguiendo los postulados de MacKinnon (1979), afirman que el acoso sexual es funcional, puesto que se utiliza para mantener la dominancia masculina heterosexual y el control interpersonal sobre las mujeres, y que, por tanto, las mujeres y las minorias sexuales son las principales victimas del acoso. Aunque el acoso sexual entre iguales ocurre entre adolescentes de una edad y posicion relativa similar dentro de su centro escolar, la existencia de una diferencia de poder estructural entre varones y mujeres en la sociedad mayoritaria y en el centro educativo, puede provocar que los chicos y chicas atribuyan diferentes significados a las distintas conductas de acoso. Partiendo de esta desigualdad, las mujeres pueden percibir como mas amenazante el acoso sexual porque han sido socializadas en un contexto cultural en el que son mas vulnerables a la victimizacion y se les atribuye menos poder que a los varones (Ormerod et al., 2008). En este sentido, el nivel de preocupacion y la reaccion emocional de las chicas ante el acoso sexual puede interferir en las consecuencias (Duffy et al., 2004), y que estas sean mas negativas para las adolescentes que para sus companeros (AAUW, 2001; Murnen y Smolak, 2000; Roscoe et al., 1994; Timmerman, 2003; Trigg y Wittenstrom, 1996), por lo que en ese sentido, podriamos mantener que son las adolescentes las principales victimas.

Sin embargo, nuestros resultados tambien parecen indicar que los varones podrian reaccionar de manera diferente ante conductas concretas. Si bien no se han encontrado diferencias significativas, las conductas ante las que mas varones senalaron tener una reaccion emocional negativa, son (ademas de las relaciones sexuales obligadas) las conductas de tipo verbal, como los rumores, insultos homofobos e insultos o motes sexuales. Otros estudios han senalado tambien que el insulto homofobo es la conducta mas preocupantes para los adolescentes masculinos (AAUW, 2001; Gruber y Fineran, 2008) y que esas conductas son utilizadas a menudo por los adolescentes como arma para atacarse entre ellos (Pascoe, 2005). En este sentido, ser victima de insultos o nombres de este tipo predice altos niveles de ansiedad y depresion en los varones (Poteat y Espelage, 2007). En cambio, parece que ante conductas de acoso que incluyen avances sexuales de las mujeres, los hombres no se sienten amenazados (Waldo et al., 1998); y que ante un escenario de acoso o coercion ficticio, si quien perpetra la conducta es una mujer, se percibe como menos amenazante (LaRocca y Kromrey, 1999) y mas aceptable (Ilabaca, Fuertes y Orgaz, 2008). No obstante, estudios longitudinales recientes (p. ej., Chiodo et al., 2009) senalan que no podemos subestimar el impacto del acoso sexual en los varones adolescentes, puesto que, aunque el impacto es mas fuerte y negativo para las mujeres, las consecuencias a largo plazo tambien son muy importantes.

Somos conscientes de que este trabajo de investigacion tiene algunas limitaciones que pueden poner en cuestion los resultados obtenidos. En primer lugar, unicamente hemos obtenido informacion de alumnos de 4 de E.S.O., lo que impide generalizar los resultados a la poblacion de adolescentes. En segundo lugar, nuestro cuestionario unicamente recoge algunas conductas relacionadas con el acoso sexual, dificilmente todas las que son. Por otro lado, aunque se trata de un cuestionario anonimo, no podemos comprobar el grado de sinceridad de las respuestas. Teniendo en cuenta que el cuestionario recoge informacion sobre conductas sexuales, es probable que, los adolescentes, tal y como senalan Oliva, Serra y Vallejo (1997), intenten adecuarse a los estereotipos sociales de genero, y contesten de manera sesgada, ajustandose a lo que consideran que "deben" contestar. No obstante, hemos tratado de corregir el efecto de la deseabilidad social, siguiendo los consejos de Leon y Montero (1999), aclarando en las instrucciones que no existen respuestas correctas ni incorrectas, y rogando la maxima sinceridad. Respecto a las preguntas que solicitan informacion sobre los episodios concretos de acoso sexual, es dificil constatar hasta que punto los recuerdos que guardan los adolescentes se corresponden con la realidad. Sin embargo, teniendo en cuenta la fragilidad de los recuerdos, hemos optado por centrarnos en la informacion de los ultimos episodios, considerando que por el efecto de recencia, estos seran los que se recuerden mejor. Estas y otras limitaciones deben ser tenidas en cuenta a la hora de plantear futuras investigaciones, de modo que nos permitan darle una mayor validez y fiabilidad a nuestros resultados.

Conclusiones

El estudio del acoso sexual entre iguales en la adolescencia es reciente, y plantea la necesidad de seguir indagando en las dinamicas y caracteristicas de este fenomeno, que cada vez mas, esta recibiendo la atencion de los investigadores y educadores. De cara al futuro, nos planteamos disenar investigaciones longitudinales con muestras representativas de adolescentes. Estos estudios pueden permitirnos conocer cuales son los factores de riesgo, las consecuencias del acoso y la relacion con otros tipos de violencia.

Aunque debido a la metodologia y definiciones de acoso sexual utilizadas, es dificil comparar las tasas de incidencia de los diferentes estudios, los resultados de las distintas investigaciones parecen indicar que el acoso sexual es un problema que necesita ser tratado por las instituciones educativas (Timmerman, 2004). Son numerosos los autores que senalan que es necesario implementar actuaciones que reduzcan la incidencia de las conductas de acoso sexual en la adolescencia (Defensor del Pueblo, 2006; Stein, 1999; Stein et al., 1993; Timmerman, 2004; Weist et al., 2009). Puesto que estas conductas aparecen en el entorno escolar, este puede ser un marco inmejorable para poner en marcha acciones concretas. Para ello, es necesario que los profesores y educadores identifiquen, reconozcan y rechacen este tipo de violencia (Defensor del Pueblo, 2006). Asimismo, los programas de prevencion en los centros escolares son una herramienta fundamental para eliminar las conductas violentas en la adolescencia. Ya que parece existir relacion entre la agresion sexual entre iguales y en la relacion de pareja (Chiodo et al., 2009; Ortega et al., 2008), seria de especial interes plantear programas educativos dirigidos a evitar no solo las conductas de acoso sexual, sino la victimizacion sexual en general, a traves de propuestas especificas, como la modificacion de las actitudes y creencias sobre las relaciones y las agresiones sexuales, la adquisicion de habilidades y estrategias que disminuyan el riesgo de convertirse en victima y en agresor, y el fomento de la empatia hacia la victima (Fuertes, Ramos y Fernandez-Fuertes, 2007). Sin embargo, debemos reconocer que ademas de plantear acciones preventivas concretas, es necesario consolidar el acceso de los alumnos y alumnas a una verdadera educacion afectiva y sexual, que les permita adquirir habilidades y competencias para poder establecer relaciones interpersonales y sexuales, satisfactorias y responsables (Lopez, 1995).

Recibido: 28 noviembre de 2009

Aceptado: 3 de febrero de 2010

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Isabel Vicario-Molina M., Antonio Fuertes M. y Begona Orgaz B.

Universidad de Salamanca (Espana)

Correspondencia: Isabel Vicario-Molina M., Avda. de la Merced, s/n, Facultad de Psicologia, Departamento de Psicologia Evolutiva y de la Educacion, Sala 385, 37005 Salamanca (Espana). E-mail: ivicario@usal.es
Tabla 1
Distribucion de los porcentajes de participantes que senalaron haber
sufrido y haber perpetrado las diferentes conductas al menos en una
ocasion, prueba de significacion y tamano de efecto para las diferencias
de sexo

                                            Victimizacion

                          Total    Varones   Mujeres       Prueba
                          n=283    n=150     n=133        [ji al
                                                        cuadrado] (w)

1. Difundir rumores        30,4     29,3      31,6          0,168
  sobre sexualidad o
  relaciones sexuales.
2. Insultos homofobos:     29,0     40,0      16,5       18,851 **
  llamar gay, lesbiana,                                    (0,26)
  etc., para
  ridiculizar o hacer
  dano.
3. Insultos                40,3     32,7      48,9        7,696 **
  relacionados con la                                      (0,16)
  vida o historia
  sexual de una persona
  o motes de tipo
  sexual
4. Pedir citas de          45,9     47,3      44,4          0,251
  manera insistente o
  hacer proposiciones
  sexuales, pese a
  haber sido rechazado
  en numerosas
  ocasiones
5. Intentar desnudar o     32,9     40,0      24,8        7,370 **
  pedir que ensenen                                        (0,16)
  alguna parte del
  cuerpo o la ropa
  interior
6. Tocar, acariciar,       53,9     57,3      49,6          1,520
  rozar de forma sexual
7. Besar, obligar a        17,7     16,7      18,8          0,249
  besar, u ofrecer
  algo a cambio para
  conseguirlo
8. Obligar a mantener      7,4       6,0       9,0          0,973
  relaciones sexuales,
  a tocar o acariciar,
  u ofrecer algo a
  cambio para
  conseguirlo

                                           Perpetracion

                          Total    Varones   Mujeres       Prueba
                          n=283    n=150     n=133        [ji al
                                                        cuarrado] (w)

1. Difundir rumores        30,8     37,3      22,6        7,703 **
  sobre sexualidad o                                       (0,16)
  relaciones sexuales.
2. Insultos homofobos:     42,7     56,7      26,3       26,666 **
  llamar gay, lesbiana,                                    (0,31)
  etc., para
  ridiculizar o hacer
  dano.
3. Insultos                54,4     53,3      54,9          0,020
  relacionados con la
  vida o historia
  sexual de una persona
  o motes de tipo
  sexual
4. Pedir citas de          25,2     38,7       9,8       31,701 **
  manera insistente o                                      (0,33)
  hacer proposiciones
  sexuales, pese a
  haber sido rechazado
  en numerosas
  ocasiones
5. Intentar desnudar o     21,1     32,7       7,5       27,348 **
  pedir que ensenen                                        (0,31)
  alguna parte del
  cuerpo o la ropa
  interior
6. Tocar, acariciar,       33,0     42,7      21,8       13,608 **
  rozar de forma sexual                                    (0,22)
7. Besar, obligar a        7,1      12,0       1,5       11,707 **
  besar, u ofrecer                                         (0,20)
  algo a cambio para
  conseguirlo
8. Obligar a mantener      3,6       6,7        0         9,112 **
  relaciones sexuales,                                     (0,18)
  a tocar o acariciar,
  u ofrecer algo a
  cambio para
  conseguirlo

Notas:
**p< 0,01.

Solo se ha realizado la prueba del tamano del efecto (w) en aquellos
casos en los que p< 0,01.

Tabla 2
Comparacion entre las proporciones de adolescentes que ha vivido las
diferentes conductas como victima, para la muestra
total (debajo de la diagonal principal) y por separado para ambos
sexos (por encima de la diagonal principal)

       Conductas             1          2             3

1. Rumores                          n.s.-0,003   n.s.-0,0001

2. Insultos homofobos       n.s.                 n.s.-0,0001

3. Insultos o motes        0,004      0,004
  sexuales

4. Citas o proposiciones   0,0001     0,0001        n.s.

5. Intentar desnudar        n.s.       n.s.         n.s.

6. Tocar, acariciar,       0,0001     0,0001       0,0001
  rozar, abrazar

7. Besar u obligar a       0,0001     0,002        0,0001
  besar
8. Obligar a mantener      0,0001     0,0001       0,0001
  relaciones  sexuales

       Conductas                 4              5

1. Rumores                  0,001 -n.s.     n.s.-n.s.

2. Insultos homofobos         n.s. -        n.s.-n.s.
                              0,0001.
3. Insultos o motes          n.s.-n.s.     n.s.-0,0001
  sexuales

4. Citas o proposiciones                   n.s.-0,0001

5. Intentar desnudar          0,0001

6. Tocar, acariciar,           n.s.          0,0001
  rozar, abrazar

7. Besar u obligar a          0,0001         0,0001
  besar
8. Obligar a mantener         0,0001         0,0001
  relaciones  sexuales

       Conductas                6             7               8

1. Rumores                  0,0001 -     0,009-n.s.       0,0001 -
                              0,001                        0,0001
2. Insultos homofobos        0,004 -     0,0001-n.s.      0,0001 -
                             0,0001                     n.s ([cruz])
3. Insultos o motes        0,0001-n.s.     0,002 -        0,0001 -
  sexuales                                 0,0001           0,001

4. Citas o proposiciones    n.s.-n.s.     0,0001 -        0,0001 -
                                           0,0001          0,0002
5. Intentar desnudar        0,0001 -     0,0001-n.s.      0,0001 -
                             0,0001                        0,0001
6. Tocar, acariciar,                      0,0001 -        0,0001 -
  rozar, abrazar                           0,0001          0,0001

7. Besar u obligar a         0,0001                    0,002([cruz]) -
  besar                                                0,004 ([cruz])
8. Obligar a mantener        0,0001        0,0001
  relaciones  sexuales

Notas:

n.s.= no hay diferencias significativas
([cruz])= calculado a partir de de una distribucion binomial.

Tabla 3

Comparacion entre las proporciones de adolescentes que ha vivido
las diferentes conductas como perpetrador, para la
muestra total (debajo de la diagonal principal) y por separado
para ambos sexos (por encima de la diagonal principal)

Conductas                          1         2          3

1. Rumores                                0,0001 -   0,0001-
                                            n.s.     0,0001
2. Insultos homofobos            0,001               n.s. -
                                                     0,0001
3. Insultos o motes sexuales     0,0001    0,001

4. Citas o proposiciones          n.s.     0,0001    0,0001

5. Intentar desnudar             0,002     0,0001    0,0001

6. Tocar, acariciar, rozar,       n.s.      n.s.     0,0001
  abrazar
7. Besar u obligar a besar       0,0001    0,0001    0,0001

8. Obligar a mantener relaciones 0,0001    0,0001    0,0001
  sexuales

Conductas                           4            5

1. Rumores                       n.s. -     n.s. -0,001
                                  0,009
2. Insultos homofobos            0,001 -   0,0001 -0,0001
                                  0,001
3. Insultos o motes sexuales     0,004 -   0,0001 -0,0001
                                 0,0001
4. Citas o proposiciones                       n.s. -
                                            n.s.([cruz])

5. Intentar desnudar              n.s.

6. Tocar, acariciar, rozar,       n.s.         0,0001
  abrazar
7. Besar u obligar a besar       0,0001        0,0001

8. Obligar a mantener relaciones 0,0001        0,0001
  sexuales

Conductas                            6          7             8

1. Rumores                       n.s.-n.s.   0,0001 -      0,0001 -
                                              0,0001        0,0001
2. Insultos homofobos            n.s.-n.s.   0,0001 -      0,0001 -
                                              0,0001        0,0001
3. Insultos o motes sexuales      n.s. -     0,0001 -      0,0001 -
                                  0,0001      0,0001        0,0001
4. Citas o proposiciones          n.s. -     0,0001 -      0,0001 -
                                   0,006      0,007         0,0001
                                             ([cruz])      ([cruz])
5. Intentar desnudar              n.s. -     0,0001 -      0,0001 -
                                  0,0001       n.s.         0,004
                                 ([cruz])    ([cruz])      ([cruz])
6. Tocar, acariciar, rozar,                  0,0001 -      0,0001 -
  abrazar                                     0,0001        0,0001
7. Besar u obligar a besar        0,0001                n.s.([cruz]) -
                                                         n.s.([cruz])
8. Obligar a mantener relaciones  0,0001      0,006
  sexuales

Notas:

n.s.= no hay diferencias significativas
([cruz])= calculado a partir de de una distribucion binomial.

Tabla 4
Comparacion entre la proporcion de adolescentes que ha vivido cada
una de las conductas como victima y como perpetrador para la muestra
total y por sexos

Conductas                   Total        Varones          Mujeres
                           (n= 283)      (n= 150)         (n= 133)

1. Rumores                   n.s.          n.s.             n.s.

2. Insultos homofobos       0,0001         0,001            n.s.

3. Insultos o motes         0,0001        0,0001            n.s.
  sexuales
4. Citas o proposiciones    0,0001         n.s.            0,0001

5. Intentar desnudar        0,0001          n.s        0,0001 ([cruz])

6. Tocar, acariciar,         0,001        0,0001           0,0001
  rozar, abrazar

7. Besar u obligar a         0,001     n.s. ([cruz])   0,0001 ([cruz])
  besar

8. Obligar a mantener        n.s.      n.s. ([cruz])   0,0001 ([cruz])
  relaciones sexuales

Notas:

n.s.= no hay diferencias significativas

([cruz])= calculado a partir de de una distribucion binomial.

Tabla 5
Distribucion del porcentaje de varones y mujeres que senalaron haber
tenido una reaccion emocional negativa ante el ultimo episodio de
acoso; prueba de significacion ([ji al cuadrado]) y tamano de
efecto (w)

Conductas                            Reaccion emocional negativa
                      Total    Varones   Mujeres    [ji al        w
                       (%)       (%)       (%)     cuadrado]

1. Rumores             67,4     54,5       81       6,824 **    0,2814

2. Insultos            54,3     52,5      59,1       0,277      0,058
  homofobos

3. Insultos o          60,9      52       67,7       2,922      0,015
  motes sexuales

4. Citas o             43,8     29,6       61      12,936 ***   0,3164
  proposiciones

5. Intentar            47,3     33,3      72,7     13,254 ***   0,3772
  desnudar

6. Tocar,              43,0     29,4      60,6     14,746 ***   0,3124
  acariciar, rozar
  o abrazar

7. Besar u obligar     67,3     37,5       96      19,056 ***   0,6233
  a besar

8. Obligar a           81,0     55,6       100      6,588 **    0,5605
  mantener
  relaciones
  sexuales

Nota: ** p< 0,01; *** p<0,001.

Figura 1

Distribucion por sexos de los porcentajes de participantes que
senalan ser victimas y perpetradores para cada una de las conductas

Victimizacion          Varones    Mujeres

Rumores                51,2       48,8
Insultos homofobicos   73,2       26,8
Insultos o motes       43         57
Citas                  54,6       45,4
Desnudar               64,5       35,5
Tocar                  56,6       43,4
Besar                  50         50
Relaciones sexuales    42,9       57,1

Perpetracion

Rumores                65,1       34,9
Insultos homofobicos   70,8       29,2
Insultos o motes       52,3       47,7
Citas                  81,7       18,3
Desnudar               83,1       16,9
Tocar                  68,8       31,2
Besar                  90         10
Relaciones sexuales    100        0
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Author:Vicario-Molina M., Isabel; Fuertes M., Antonio; Orgaz B., Begona
Publication:Behavioral Psychology/Psicologia Conductual
Article Type:Report
Date:Sep 1, 2010
Words:9730
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