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Acerca de la critica sobre Dario.

Dario and his Critics

El proposito de este trabajo no es otro que reflexionar sobre algunos aspectos de la recepcion que ha encontrado, fundamentalmente en la critica de lengua espanola, la obra de Ruben Dario, sin contar, por supuesto con las afamadas cartas de Valera que sirvieron de prologo a Azul, y otras opiniones sobradamente difundidas.

Es un camino que, de todos modos, ha sido ya bastante frecuentado, pero que, como es logico, admite y admitira nuevos acercamientos. El nuestro no pretende sino anadir algunas matizaciones a proposito de una creacion que, digamoslo desde ahora, resiste y resistira el implacable acoso del tiempo.

La recepcion positiva de la obra dariana puede ser apreciada, para empezar en los numerosos textos que fueron recogidos en el libro La ofrenda de Espana a Ruben Dario, editado por iniciativa de Juan Gonzalez Olmedilla (Madrid, Ed. America, febrero 1916). Habiendo sido ya objeto de un lucido estudio por Pedro

Carrero Eras (1), dedicaremos aqui nuestras primeras observaciones a algunos de los poemas procedentes de tal libro, que fueron reproducidos como preambulo, con el titulo de <<Guirnalda liminar>>, en el tomo I de la edicion de Poesias completas de Dario (Madrid, Aguilar) preparada por Mendez Plancarte (2).

Brevemente trataremos de apreciar algunos de los aspectos entre los que estimamos singulares, mas alla del elogio unanime. El venezolano Rufino Blanco Fombona en el titulado 'De los funebres ramos' aparece apenas como alguien que trata de emular al maestro fallecido con un vocabulario que ya para el ultimo Dario habria resultado convencional, anticuado: <<raza apolinea>>, <<oropendola>>, <<apolonida>>, <<espigador de estrellas>> ... El mexicano Amado Nervo, aunque reitera una designacion que se nos antoja desgastada (<<Ruben Dario, el de las piedras preciosas>>), se adentra en una interpretacion profunda, incluso estremecedora, de lo que en el poeta nicaraguense hubo de drama existencial cuando lo situa posando, despues del trance final, <<las plantas errabundas en el islote frio/ que pinto Bocklin>> (se refiere a <<La isla de los muertos>>, obra del suizo en la que se recogia una terrible vision de un mas alla que sobrepasaba lo dantesco). Nervo, participe de esta misma preocupacion, entendio bien que el Dario mas autentico era el que habia tratado de buscar --sin conseguirlo-- en la poesia, vehiculo de la Religion del Arte, un medio de salvacion, un refugio frente al misterio de la vida y la muerte. De hecho destaco lo que muchos confirmamos hoy que resulta radicalmente esencial, algo muy serio aunque parezca una comoda y gastada cita dariana: la estatua que <<se juzgo marmol>> era <<carne viva>>, dolorosa carne y espiritu vivos. Esto nos lleva a considerar el interes que Dario mostro por otra imagen de la naturaleza que puede asociarse facilmente a la isla de Arnold Boecklin: me refiero a <<La montana de Pan>> (<<The Pan Mountain>>) de Sturge Moore, publicada en la revista inglesa The Dial, que segun ha recordado Alfonso Garcia Morales (3), Dario habia pensado colocar como portico de Los raros, limitandose, sin embargo, llegado el momento, a reproducir el impresionante grabado en la Revue Illustree du Rio de la Plata (Buenos Aires, noviembre de 1895), con un comentario acerca del peligro que acecha al posible caminante joven, intuido por el poeta, portador de alforja y lira, que puede ser aniquilado por un siniestro dios Pan fusionado con <<la montana de las visiones>>, a la que aludira en el <<Responso a Verlaine>> de Prosas profanas, hacia la que camina, desprevenido.

Destacamos esta interpretacion nada convencional que en su aparente simplicidad ahonda en la clave de la obra dariana, una clave dramatica incluso en sus momentos aparentemente mas gratuitamente esteticistas. No es casual que Antonio Machado, en un poema de este grupo, situado inmediatamente antes del de Nervo, interprete de este modo la desazon de Ruben en su busqueda de lo esencial: <<Si era toda en tu verso la armonia del mundo,/ ?donde fuiste, Dario, la armonia a buscar?>>. El categorico punto de partida de la oracion condicional no oculta sino que justifica la paradoja planteada al dejar entender que Dario se vio impulsado a perseguir la escondida verdad del sentido del mundo y de la vida. Y lo hizo de la unica manera que le fue posible: tratando de hallar la recondita armonia a traves de la que podia lograr en el uso de la emanada de su palabra poetica. Y, claro esta, la conquista de <<la sonada Florida,/ la fuente de la eterna juventud>> --seguimos con Machado-- el arbol de la ciencia de este nuevo Prometeo, requeria un esfuerzo que incluyo la afrenta de la herida y de la muerte causadas por parte de ese incognito <<ellos>> los oscuros celadores que impiden al hombre satisfacer su irrefrenable ansia de <<saber>>. Para Machado, en este conmovedor poema, nadie sera digno de taner la lira ni de sonar la flauta prodigiosas que manejo el esforzado poeta sino los miticos Apolo y Pan; una hermosa manera de decorar la idea de ese nadie.

Son muy dignos de recordar los encendidos, justos y acertados elogios que los restantes poetas de esta <<Guirnalda>> ofrecen a Dario: son Manuel Machado, Juan Ramon Jimenez, Jose Santos Chocano, Luis Fernandez Ardavin, Leopoldo Diaz, Eugenio Diaz Romero, Charles de Soussens (insigne poeta suizo radicado en la Argentina), Alfredo Arvelo (venezolano), Eduardo Carrasquilla (colombiano), Emilio Baquero Lazcano (argentino), Hector Eduardo Duffau (argentino), Tomas Morales, Rafael Heliodoro Valle (guatemalteco), Rafael de Diego y Ramon Saenz Morales (nicaraguense). En algunos casos podriamos extraer de sus poemas deducciones parecidas a las que hemos senalado como interpretacion de lo que hubo de esencial, mas alla de la belleza, aunque, por supuesto, sin dejar de contar con ella, en la obra de Ruben Dario. No agotaremos estos analisis. E insistimos, la cuestion no es menor: se trata ni mas ni menos que de defender lo raigal de la creacion dariana en sus libros fundamentales.

Nos acercaremos ahora al famoso discurso <<al alimon>> de Lorca y Neruda en Buenos Aires, que fue publicado en El Sol de Madrid, en 1934 (4). Naturalmente no vamos a descubrir este mediterraneo de la exaltacion de la obra y de la figura del nicaraguense que en el se produce. Nos interesa en especial observar el enfoque, los fundamentos, del aprecio mostrado por los disertantes.

Para empezar destacaremos que Neruda ofrece aqui su valoracion de las diferencias que existen dentro de lo que podriamos llamar el imperio de la muerte, cuestion que planteara en Espana en el corazon al hablar de <<la muerte espanola,/ mas acida y aguda que otras muertes>>, del mismo modo que, hara una importante distincion entre la muerte vulgar, esteril, que cotidianamente asalta a los humanos, y la poderosa muerte, la muerte sacrificial, generadora de nuevas vidas, de fuerza, descrita en el camino hacia Machu Picchu, en el Canto general. Pues bien, Neruda considera que esta es la que correspondio a Dario, <<oscuro en las tinieblas de una muerte mas grande que otras muertes>>. Y mas aun, al llamarle <<viudo de la vida>>, deja al poeta como una presencia viva, como alguien tan grande que sobrevive a la desaparicion de su existir.

Curiosamente --e interesa mucho subrayarlo-- Lorca destaca la fuerza de lo que Dario significa con imagenes de tension y violencia, desbordante energia emanada de su grandeza (copas que se rompen, tenedores que saltan) de un modo que asociamos a la cuchilla de Bunuel ,<<al ojo que ellos ansian>>; es decir, el mismo procedimiento, mas expresionista que surrealista, con el que posteriormente Neruda exaltara en su <<Oda a Federico Garcia Lorca>> de la Segunda Residencia (ed. H. Loyola, II) la tension creadora que late y suscita la poesia de este: <<Si pudiera sacarme los ojos y comermelos/ lo haria (...) por tu poesia que sale dando gritos>>. Y lo que sigue: <<erizos que vuelan, sastrerias que se llenan de cucharas y de sangre>>, <<campanas ahogadas ...>>, ansia de <<llenar de hollin las alcaldias>>, <<derribar relojes ...>>. Este sistema de ponderacion arrebatada de lo hermoso, entra directamente en la valoracion de un Dario profundamente luchador, profundamente anticonvencional, el poeta que encuentra en la poesia una necesaria embriaguez, <<y solo se embriaga el que esta desesperado>> al decir de Maria Zambrano (5). Si pesaron sobre Neruda o no, posteriormente, estos arrebatos es cuestion ahora secundaria.

Solo esto justifica la importancia, la singularidad del discurso al alimon. Lo que sigue en cuanto a la ausencia del nombre de Dario o de alguna estatua suya en el callejero bonaerense, o de su nombre en tiendas de flores o frutas, forma parte de recursos que empalidecen. Pero no tardan en conseguir una esplendida recuperacion cuando se formulan interrogaciones que hacen intervenir a elementos mas elaborados fuera de las mas faciles conjeturas como: <<?Donde los manzanos de Dario, donde su mano cortada, donde el aceite, la resina, el cisne?>> (alusion esta ultima, acaso inevitable, que no encaja con la de los otros atributos concedidos a Ruben Dario)

Resulta asimismo fundamental destacar el juicio de Lorca sobre la condicion de <<poeta romantico>> de Dario, anticipandose a la tesis de Octavio Paz de que <<el modernismo fue nuestro verdadero romanticismo>> (6). Pero para evitar la asimilacion de la obra de Dario con un romanticismo visto desde la rutina superficial, Lorca, ya abierto a la vanguardia surrealista --y no en vano estaba dialogando con uno de sus mas conspicuos representantes-- asocia al nicaraguense audazmente con uno de los maestros menos recordados entre los portadores de una poetica cargada de futuro: su paisano Fray Luis de Granada:, <<aquel que como jefe del idioma, hizo signos estelares con el limon y la pata de ciervo y los moluscos llenos de terror e infinito (...) y construyo un enorme paseo de Gin sobre la tarde mas gris que ha tenido el cielo>>. Cuesta no abusar de la prolongacion de la cita donde se pergena la deuda que la vanguardia tuvo con la enenanza absoluta de libertad que ofrecio aquel desdenoso de las innovaciones gratuitas y epatantes, que, sin saberlo el mismo, fue un vanguardista avant la lettre. Sin prestar atencion a la abominacion del <<leon de marmolina, leon de botica>> que preside la tumba de Dario en la catedral del Leon nicaraguense, facil objetivo de las diatribas de muchos, valoremos la significativa afirmacion de Lorca de que Dario <<puso la mano sobre el capitel corintio con una duda ironica y triste, de todas las epocas>>.

No queremos seguir sin abrir una consideracion en el terreno de las criticas negativas. Sorprende que en fecha tan temprana como marzo de 1894 uno de los mas caracterizados modernistas de Hispanoamerica, el colombiano Jose Asuncion Silva ridiculizara la obra de un Dario que no habia publicado aun Prosas profanas, en un poema titulado 'Sinfonia color de fresas con leche' dedicado <<A los colibries decadentes>>, y firmado con el seudonimo de Benjamin Bibelot Ramirez, en El Heraldo de Bogota (10-4-1904) donde leemos: <<!Ritmica reina lirica! Con venusinos/ cantos de sol y rosa, de mirra y laca,/ y policromos cromos de tonos mil,/ oye los constelados versos mirrinos,/ escuchame esta historia rubendariaca/ de la princesa Verde y el paje abril,/ rubio y sutil.>>. Bastan estos versos como muestra del alcance satirico del poema (en cuyo final se repite el ironico adjetivo <<rubendariaca>> y la mencion de los relamidos personajes).

Como consecuencia un feroz detractor del propio Silva, en carta fechada en Bogota el 8 de enero de 1895, conservada en el Archivo Ruben Dario (carpeta 12, documento 870) y firmada con el pseudonimo de <<El satiro ...>> (7) escribe a Dario para denunciar esta parodia de Silva, instandole a <<la vendetta>> en terminos como estos: <<La venganza es el placer de los Dioses; el cerebro del continente espera que Dario, orgullo de America, castigara a su enano rival>>. No hay constancia de que Ruben tomara represalia alguna contra el colombiano.

Selena Millares en su edicion de la Obra poetica de Silva (Madrid, Hiperion, 1996) justifica esta actitud del colombiano como muestra de que <<conocia la poesia exitista y decorativa que tambien produjo el modernismo>>(p. 22), sin excluir la intencion burlesca. Ahora bien, por otro lado nos resulta dificil admitir una oposicion tan frontal a Ruben Dario por parte de quien fue mostrado por

Guillermo Valencia en el difundido poema 'Leyendo a Silva' como alguien capaz de <<sacrificar un mundo para pulir un verso>>, y gusto de las exquisiteces del prerrafaelismo. Rocio Oviedo en su edicion de Poesias de Silva (Castalia, 1997) recoge la opinion de Carlos Garcia Prada quien ve en los versos del colombiano una parodia de la 'Sinfonia en gris mayor' de Dario (p. 190), uno de los poemas publicados (en 1901) por Dario en Buenos Aires para integrarse mas tarde en Prosas profanas (1896) (8).

Incluso nos parece que cabria arriesgar, como mera hipotesis, que, sin dejar de considerar razones literarias (el espiritu de sus emergentes <<Gotas amargas>> donde, como dice Maria Dolores Jaramillo, <<le da el ultimo banderillazo al rubendarismo (...) esteticamente tan ajeno al poeta bogotano>> (9)), Silva, siempre acosado por la mala marcha de sus asuntos personales, podia sentirse un tanto irritado por el hecho de que el nicaraguense, conocedor apenas de Cartagena de Indias en una breve escala, hubiese sido nombrado, merced a los buenos oficios del ex presidente Rafael Nunez, de cuya amistad tambien gozaba el, consul de Colombia en Buenos Aires, donde se encontraba desde el 13 de agosto de 1893. Que Silva siguiera la pista de los poemas del flamante consul nicaraguense que iban apareciendo aisladamente en publicaciones de la capital argentina, no seria de extranar.

De este lado del Atlantico exigen atencion dos tipos de criticos. De un lado los que, por una falta de entendimiento de lo que el modernismo significaba, se sorprendian, irritados de su inadecuacion con el espiritu de la modernidad. Tal es el caso de Eduardo Gomez de Baquero, Andrenio, quien en marzo de 1902 se preguntaba en La Espana moderna por que tenian que llamarse modernistas aquellos poetas que estaban lejos de cantar a <<las locomotoras, al voto universal y a los rayos X, y en cambio se entusiasmaban con todo lo que entristecia a los adoradores del progreso>> (10).

Algo emparentado con esta apreciacion declaro Emilio Ferrari en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua en 1905, donde senalaba que <<el modernismo es lo contrario de lo moderno>> vinculando lo moderno a <<los ideales que cual cimientos de una ciudad futura habia amasado nuestra epoca con el sudor del esfuerzo y la sangre del sacrificio>>, para definir en otro momento al modernismo como <<esa jerga soberana/ que es Gongora vestido a la francesa/ y pringado en compota americana>> (11), con lo cual estaba dando una definicion muy valida del movimiento que trataba de denigrar. No entraremos, para abreviar, en la conocida actitud anti modernista de Clarin, sin dejar de recordar que llamo a Ruben Dario <<sinsonte americano con plumaje parisiense>>, burla en la que se apoyo el cubano Emilio Bobadilla, mas conocido como Fray Candil, considerandolo como <<cabeza>> de <<los grafomanos decadentistas!, los grafomanos de America>> (12), entre otras lindezas.

Vale la pena que nos detengamos un momento en este Bobadilla, cubano radicado durante bastante tiempo en Espana, y personaje curioso en verdad, que arremetio en diversos momentos contra el modernismo, a pesar de haberse apoyado en esa poetica en ocasiones. Parodio, por cierto, el 'Nocturno' de Silva, aunque, al decir de Henriquez Urena se sintio en algun momento atraido por su estructura. Tambien se desahogo criticando las <<cronicas gongorinas publicadas frecuentemente en la prensa en defensa de la estetica vilipendiada. Y observese de nuevo el significativo empleo del adjetivo tan vinculado al modernismo. Volviendo, en fin, a sus acometidas contra Dario, precisaremos las que constituyen el contexto de lo antes citado. Se trata del articulo <<Un soneto de Ruben Dario>> (13), texto corrosivo donde los haya, en el que califica al modernista de America y de Espana como <<degenerado>>, <<histerico>>, <<sodomita a menudo>>, pasando luego a analizar (es un decir) el soneto dariano que comienza <<Gloria al laboratorio de Canidia>> (p. 130), incluido en El canto errante (1907) por el procedimiento de cuestionar la claridad o la congruencia de ciertas expresiones. Por ejemplo, sobre el verso citado se pregunta <<?Este Canidia es algun quimico malo, o 'laboratorio de Canidia' quiere decir en plata 'laboratorio de perros'>>. En cuanto a <<Gloria al sapo, a la arana y su veneno>>, argumenta el cubano: <<Veneno ?a quien se refiere? ?Al sapo? Pero el sapo no es venenoso. Cierto que ya Clarin en Madrid Comico (25-nov.-1899) habia utilizado ese lamentable procedimiento al comentar 'La hoja de oro' de Prosas profanas. Asi, refiriendose a una imagen del segundo verso de este soneto en alejandrinos, <<En el verde laurel que decora la frente,/ que besaron los suenos y pulieron las horas>>, exclamaba rotundamente: <<No paso por esto. Las horas no pulen las frentes.>>. Y enseguida, observando otra audacia rubeniana: <<Confieso sin rubor que no se que es la sangre del dia. Conozco el plato del dia, se lo que es el orden del dia>>. Por suerte Dario estaba entrenado para estos avatares. Lo habia hecho en primer lugar en un escrito fechado en 1886, al responder nada menos que al oficialmente respetado compatriota, el intelectual Don Enrique Guzman, en el articulo-ensayo <<AJuan de las Vinas>> (14), a proposito de la increible objecion que el mismo le habia planteado respecto a un poema en el que Ruben habia escrito algo sobre <<la simpatia derramada>> por cierta encantadora muchacha. <<Mal gusto mio ha de ser --afirmaba Guzman-- pero ni el poeta-nino me hara tragar la simpatia derramada>>. Nuestro poeta, dominador desde hacia tiempo de la Biblioteca Rivadeneyra, tras reproducir estas palabras de su censor, ofrecia innumerables citas de clasicos espanoles, desde Gutierre de Cetina hasta Juan Valera, pasando por Cristobal de Castillejo, Mira de Amescua, Vicente Espinel, Soto de Rojas, Juan de Castellanos, Herrera, Lista, y varios mas, e incluyendo de colofon una traduccion de Teocrito, citas que, por supuesto acreditaban el uso de <<derramar>> aplicado a conceptos abstractos.

E insistiendo en esta cuestion, Ruben, encontrandose en la Argentina, habia tenido tambien ocasion de hacer frente, en este caso con un recurso sencillo e ironico que no hace ahora al caso, a la irritada protesta de un socio del Ateneo de Cordoba, Antonio Rodriguez del Busto, quien tras haber escuchado al nicaraguense en octubre de 1896 recitar en tal sede el poema dedicado al obispo Fray Mamerto Esquiu, que Dario incluiria en su libro El canto errante (1907) (15) habia notificado su baja diciendo <<Yo quiero salir de un manicomio donde se llama blanco al horror>> (Ga. Morales, p. 97).

Nos permitimos avanzar hasta el territorio de Octavio Paz, cuya interpretacion del modernismo ha sido, por supuesto, inequivocamente positiva, (recordemos Los hijos del limo). Pues bien, en el apartado <<El caracol y la sirena>> de Cuadrivio (16) senala que <<los grandes poetas modernistas fueron los primeros en rebelarse y en su obra de madurez van mas alla del lenguaje que ellos mismos habian creado>>. Gran verdad que ejemplifica con Lugones, Juan Ramon Jimenez y Valle Inclan. Al referirse a Dario, a cambio de afirmar rotundamente que <<es el fundador>>, el inexcusable punto de referencia al que convergen los que pretenden <<ser o no ser como el>>, expresa su opinion de que <<es el menos actual de los grandes modernistas>> (p. 13). Aqui se abriria un terreno de discusion de importancia. Que el nicaraguense fuera el fundador no es lo mas irrefutable que de el se pueda afirmar. Sin duda Marti pide paso para situarse en ese puesto --no es cuestion en la que vayamos a entrar ahora-. Lo que es evidentemente mas discutible es que --concediendo tambien mayor protagonismo en cuanto a apertura hacia la vanguardia a Lugones y Herrera y Reissig, no sea obligado decir-- y me acojo a mis propias deducciones en un reciente trabajo (17) que Dario, fue en lo literario (no siempre en el terreno de la pintura) alguien con quien el vanguardismo hispanico mantuvo una innegable deuda: alguien que podria ser considerado como un vanguardista incipiente e independiente, avant la lettre. Sin duda el juicio de Octavio Paz sobre la actualidad del nicaraguense peca de ambiguedad, o merece mas afinada interpretacion, porque no tiene el menor inconveniente en anadir que <<Dario esta presente en el espiritu de los poetas contemporaneos>> (p. 13).

Donde si encontramos clara materia de discusion es en la opinion del gran critico y poeta mexicano cuando al enjuiciar, en el mismo trabajo el Canto a la Argentina del mismo Dario, lo califica como algo que reune sus ideas predilectas: <<paz, industria, cosmopolitismo, latinidad>>, para anadir que se trata de <<el evangelio de la oligarquia hispanoamericana de fines de siglo, con su fe en el progreso y en las virtudes sobrehumanas de la inmigracion europea>> (p. 54), reconociendo apenas, que hay en este libro <<aciertos verbales>> que <<recuerdan a Whitman>> (p. 55).

Nuestra disension en este punto no concierne a que Dario quisiera mostrar la fe a la que alude Paz. Si estamos de acuerdo en algo que dijo antes en este mismo ensayo respecto a que <<todo lenguaje, sin excluir el de la libertad, termina por convertirse en una carcel y hay un punto en que la velocidad se confunde con la inmovilidad (p. 12), hemos de reafirmarnos en una obviedad que en este punto resulta importante: sencillamente recordar que en poesia cualquier materia resulta valida, ya que ante todo el hecho poetico depende del tratamiento del tema, no del tema mismo.

Dario quiso difundir las ideas que Paz apunta --no en vano se trataba de un trabajo que le fue encargado por La Nacion para celebrar el primer centenario de la independencia argentina, o mas exactamente el comienzo del proceso de independencia, proposito analogo al que llevo a Lugones a escribir sus Odas seculares-. El merito de Dario --incompatible con la ilusion de ser un futurista tardio, como alguna vez se ha insinuado, y de ningun modo aquejado de <<moderno latria>> como escribio, excediendose, el sagaz Yurkievich (18)-, es haber sabido dar un vuelo lirico a los elementos diversos que era imprescindible incluir y exaltar. Lo hace aplicando la tecnica de sublimacion frecuente en toda su obra y dando a lo real el sentido de trascendencia que puede alcanzarse con su mitologizacion. La Argentina se convierte asi en la <<region de la Aurora>>, <<el pais de la armonia>>, la <<region del Dorado>>, poseedora del <<Vellocino de oro>>. Se remonta el Rio de la Plata para convertirlo en el <<misterioso hermano>> de los grandes corrientes fluviales que hoy desgraciadamente han perdido su condicion casi magica, el Tigris y el Eufrates biblicos. Los caballos que cubren la pampa son <<nuevos tropeles de centauros>>; si no hay mas remedio que escuchar <<el grito de la triunfal/ maquina de la ferro-via>> o el <<volar del automovil/ que pasa quemando leguas>> y contemplar los docks que <<se erizaron de chimeneas>>, pronto acudira Hiperion y enseguida el <<cisne de Sulmona>>, sustentador de la poesia de la nueva Arcadia, asi como diversas otros seres quimericos como Orfeo que recibira los hermosos cantares de los gauchos, incluyendo la mitologia propia que estos poseen (Santos Vega). En fin, el mundo argentino confraterniza y se confunde con el de las mas prestigiosas figuras, frecuentemente legendarias, y los mas sublimados espacios de la humanidad. Digamos, en fin, que si Dario cumplio con una creacion que defendia el progreso y la acogida a muchas gentes necesitadas (lo cual coincidiera o no con el evangelio de la oligarquia hispanoamericana de fin de siglo, no seria nada recriminable), lo hizo aprovechando, una vez mas, la oportunidad de mostrar su vocacion de Prometeo aferrado a un ansia de saber y de comunicar la potencialidad de la poesia para hacer creibles las mas profundas y legitimas ansias humanas solo comunicables por ella. Lo destacable es que Dario tuvo siempre ese objetivo, lo persiguio sin rendirse incluso en los momentos que se han juzgado mas superficiales. Ni siquiera despues de afirmar que <<ya no hay princesa que cantar>> abandono ese objetivo, <<a pesar del tiempo terco>>.

No queremos dejar de echar una mirada a la notable polemica en torno a Dario promovida por dos relevantes criticos en textos que fueron recogidos y editados en Managua en 1965 bajo el titulo de Ruben Dario en Oxford, por la Academia Nicaraguense de la Lengua (112 pp). Los firmantes de dichos textos son, en el sector de los objetores, C. M. Bowra con el ensayo, <<Ruben Dario>>, (procedente de Inspiration and poetry, London, Mc Millan, 1955) y Luis Cernuda, quien se apoya en Bowra para su <<Experimento en Ruben Dario>> (pp. 59-77), publicado en 1960 en Papeles de Son Armadans, noviembre; mientras en el de los defensores se encuentran Arturo Torres Rioseco (autor de la replica a Bowra, pp. 51-56) y Ernesto Mejia Sanchez que defiende a Dario frente a Cernuda en <<Ruben Dario, poeta del siglo XX>> (pp. 81-112), ensayo que ya habia expuesto oralmente en el Primer Congreso Internacional de Hispanistas celebrado en 1962.

La introduccion a este pequeno volumen, redactada por la propia Academia editora, tiene el merito del esfuerzo de objetividad con que presenta el conflicti vo contenido. Asi, manifiesta el orgullo por el hecho de que <<por primera vez el nombre de Dario figure entre los grandes poetas del mundo>> merced a la atencion que le fue otorgada por el muy notable critico Bowra, sin que sean obice los reparos puestos por este. Claro que, sin ser cuestion esencial, no podemos dejar de mostrar sorpresa, dicho sea de paso, ante la desmesurada manifestacion de que el alto reconocimiento de Dario se produzca <<por primera vez>>, gracias al los comentarios de Bowra, expuestos en un analisis en modo alguno relevante a nuestro entender. Cabe senalar igualmente que se reconozca sin mostrar algun reparo que la critica de Cernuda sea <<la mas negativa que en los ultimos tiempos se ha hecho a Ruben Dario>> (p. 10).

La critica de Bowra comienza reconociendo la influencia que ejercio Dario para manifestar que una mirada retrospectiva sobre ella cuestiona su celebridad inicial. Enseguida, acepta, sin embargo, la novedad de sus aportaciones en lo formal que constituyeron una compensacion para la Espana desalentada por el 98 y estimularon a poetas como Antonio Machado y Juan Ramon Jimenez, gracias a los cuales la poesia espanola tuvo una etapa fulgurante hasta la guerra civil. Cuando precisa que ni Machado ni Juan Ramon fueron sus discipulos, esta lejos de ofrecer una nota negativa, sobre todo si recordamos el deseo de no ser imitado que Dario mostro con rotundidad. Que, seguidamente, vea en las novedades rubenianas marcadas influencia francesas no desvela ningun secreto, y, por otra parte, resulta arbitrario que le reproche no haber tenido en cuenta a Rimbaud, Corbiere y Laforgue. Tambien lo es el reproche de que <<sus logros fueran mayormente derivados>> (p. 15) y, lo mas sorprendente, que diera demasiada importancia a lo mas superficial y efimero de sus modelos, apoyandose en las consabidas citas de los preciosismos de todo tipo de que gustaba Dario. No es de recibo insistir en las diferencias que existian entre el nicaraguense y su admirado Verlaine. Cuando anade Bowra que la poesia de Dario <<se ocupa mucho de asuntos que ya no nos conmueven seriamente>> (p. 16), esta planteando una objecion altamente discutible, mostrando, por cierto, lo que es frecuente entre no pocos lectores de la obra de Dario: una superficial lectura de Prosas profanas. Una de las censuras de Bowra es que el poeta <<insiste hasta casi el momento de su muerte en escribir versos que repiten los manierismos de Prosas profanas>> (p. 19). Nuestro comentario a este respecto, sin participar en el acartonado concepto de <<manierismos>>, puede resumirse en una palabra: afortunadamente.

Hay un cierto vaiven en las opiniones del bienintencionado Bowra, quien se esfuerza seguidamente en reivindicar la existencia en la obra de Ruben de <<trozos de verdadera calidad que tienen el toque autentico de una personalidad unica --subrayamos-- (p. 17). Inutil la defensa que pretende dejar a salvo a Dario frente a su fama de bohemio porque es asunto irrelevante que, por lo demas, el propio afectado explico y lamento cuando lo creyo preciso. Tampoco la de haber sido acusado de hijo prodigo de una Espana a la que dio algo de lo que esta habia perdido por su extravagante expansion imperial (sic, p. 17). Menos interesante es la acusacion de que <<tampoco es Dario la voz nacional de la America Latina>> (18), acusacion que ya Rodo realizo y solvento. A este proposito Bowra se refiere a cuan <<penosamente sorprendidos>> debieron sentirse quienes escucharon en Madrid en el 92 su inesperado poema <<A Colon>>. La censura recae ahora en que desechando la oportunidad de <<empaparse de retorica sentimental>> (p. 20) Dario se dedico a criticar los aspectos negativos de la sociedad nacida del descubrimiento, lamentando que este se produjera. Al critico no le parecia de recibo el enfoque dado al asunto por el poema, ya que, pronostica, que de no producirse la gesta de Colon los aborigenes del Nuevo Mundo no habrian salido de un primitivismo lamentable. Aparte de la inconveniencia de juzgar un poema por su contenido ideologico parece importarle sobre todo la inoportunidad de su lectura. Asi pues, nos preguntamos: si el poema hubiera tenido un sesgo acorde con los convencionalismos del momento ?habria tenido mas calidad, o habria sido acusado de desarrollar el denunciado sentimentalismo facil? En cuanto al comentario acerca de que <<con el correr del tiempo Dario habia de modificar su criterio>> (p. 21) al publicar su poema <<A Roosevelt>>, nos parece casi pueril, y mas aun cuando el critico dice que en este <<afirma demasiadas cosas sin contagiarnos su entusiasmo>> (p. 22).

La incomprension de Bowra hacia Dario, apenas paliada en amables, tal vez piadosos, momentos, es notoria y parte de premisas que en general nos parecen discutibles. Si seguimos su itinerario critico lo veremos acusando al nicaraguense de cultivar una <<poesia escapista>>, sublimacion equivocada de los <<objetos ordinarios>> (p. 24); el cuento dedicado 'A Margarita Debayle': <<impecable>> dentro de sus <<limites fragiles>> (p. 25), carece de cualquier sentido ulterior; los centauros del <<Coloquio!>> <<no tienen individualidad marcada>> (?por que habian de tenerla?) y su conclusion de que <<lo mas importante>> de cuanto ocurre en el mundo <<es la muerte>> es inadecuada por <<patente y enfatica>> (p. 27); el simbolismo de Dario <<no fue el mas elevado o el mas autentico>>. Salva sorprendentemente a <<Sonatina>> donde el amor juega un conveniente papel; y tambien aprueba el <<Yo soy aquel>> dedicado a Rodo, donde <<a pesar de lo mucho que cultivo sus ensuenos, sintio que estos no lo eran todo>> (p.30) y debia enfrentarse al mundo real como hicieron a partir de cierto momento Yeats y Alexander Blok (p 31). !Naturalmente --apostillamos-- ese era su drama y a el debe mucho la fuer za, el humanismo de su poesia! Merece en fin, la aprobacion de Bowra, el poema 'Melancolia', aunque no deja de anotar que trataba de ahogar este sentimiento en la bebida, dato de nuevo prescindible. Mas adelante nos advierte de que <<Dario no fue en modo alguno un filosofo>> (p. 35), lo que nos parece una obviedad y nos recuerda la sagaz distincion que Maria Zambrano establecio entre Filosofia y Poesia. El sencillismo a que tienden algunos de sus ultimos poemas lleva a afirmar al critico que la expresion del poeta habia perdido <<el vigor de los de sus primeros anos>> (p. 39). Tampoco pasan sin objeciones las <<Letanias de Nuestro Senor Don Quijote>>, a quien <<atribuye demasiadas virtudes>> (p. 41), poema que <<es mas bien la culminacion de su predileccion por los suenos (p. 40) mas que <<el principio de su busqueda de la verdad>> (p. 40). Sobre <<Los motivos del lobo>>, deduce, cometiendo dos crasos errores, primero que el poeta opina que <<en un mundo de maldad hay que ser malvado>> y en segundo lugar que plantea una solucion que <<no es filosofica sino artistica>> (p. 43). Asombrosa acusacion.

Dejamos aqui las apreciaciones de un critico desafortunado que no quiso aparecer ni mucho menos como un objetor radical de Dario pero que propicio censuras que, entre otras cosas, ignoraban que un poeta no ha de ser juzgado negativamente por sostener ideas incorrectas y menos aun por preferir el arte a la filosofia, cuando lo grave seria lo contrario.

El chileno Arturo Torres-Rioseco, da la replica a Bowra en su trabajo <<Ruben Dario visto por un ingles>>, comenzando por expresar tambien su reconocimiento por la categoria que este concede al nicaraguense, si bien advierte inmediatamente de <<el peligro que entrana para un erudito extranjero una incursion en una literatura que no conoce bien>>. Lo que, sin embargo, nos inquieta es que atribuya los desaciertos de Bowra a que su estudio esta basado probablemente solo <<en Prosas profanas y en algunas selecciones de antologia>> (p. 51). Por supuesto es un reparo fundado, pero nos produce la sensacion de que Torres-Rioseco se alinea con los muchos que consideran a Prosas profanas como una obra de gran belleza pero de menor cuantia, final de una etapa que habia de ser superada. Y creemos firmemente que mientras no se de a este libro la misma valoracion que a cualquier otro de los de Dario (pensamos inevitablemente ante todo en Cantos de vida y esperanza) no se hara justicia a la obra del gran nicaraguense.

Aunque es cuestion secundaria tampoco concordamos con el chileno cuando niega la influencia de Dario en Antonio Machado, sostenida por Bowra. Acierta al achacar al ingles su excesiva tendencia a <<hacer generalizaciones>> (p. 52) y no parece justo que para defender al nicaraguense considere equivocado <<que Dario careciera de una filosofia central>> (p. 53). Obviamente es acertada su defensa del Dario acusado de llevar una vida impregnada de erotismo y no planificada, cuestiones que, como defiende, no son en modo alguno incompatibles con la creacion de <<una profunda y autentica poesia>> (p. 53).

Finalmente nos parece, por supuesto, acertado que rebata la opinion de Bowra de que Dario <<no fue enteramente afortunado>> en su busqueda de inspiracion en Francia toda vez que <<su caracter simple y natural se prestaba mas a un arte menos elaborado (...) menos sofisticado>> (p. 55). En cuanto al cambio motivado a partir de Cantos de vida y esperanza al abandonar <<la brillantez decorati va>> anterior, es cierto que, como propone el chileno, fue debido a <<la angustia humana>>. En cuanto a que tambien haya que atribuir esto a la profundidad de sus concepciones esteticas>> (p. 56) no es de recibo desacreditar, a cambio de esta defensa, las concepciones esteticas anteriores, nacidas, por otra parte, del proposito de vencer desazones espirituales que, insistimos, siempre estuvieron motivando la obra de Dario.

Entramos asi en el trabajo que con el titulo <<Experimento en Ruben Dario>> firma el gran poeta del 27 Luis Cernuda (p. 29) tomando tambien como fundamento de su analisis el de Bowra. Se trata de una critica de gran dureza que empieza por afirmar su largo despego de la lectura de Dario que <<me aburre y enoja>> (p. 60). Dario, para Cernuda, es <<un poeta que reina pero no uno que gobierna>> ?Se imaginarian hoy a un poeta joven aprendiendo su menester en la obra de Dario?>> (p. 61). La respuesta seria, evidentemente, negativa como lo seria si se tomara como referente a Gongora, y aun mas, en el dia de hoy, la misma negacion recaeria si el referente fuera el propio Cernuda sin que esto significara una disminucion de la importancia extraordinaria concedida al cordobes y al sevillano. Lo mismo opinamos con relacion al magisterio, que Cernuda, declara vivo con respecto a ese poeta joven, de Garcilaso y de Becquer. Como los grandes pintores, (y nadie considera actualmente como sus maestros, a efectos de imitarlos, a Juan Gris, a Picasso o a Miro), al convertirse en <<clasicos>>, van quedandose, por serlo, como alguna vez he dicho hablando de Neruda --y es hora de decirlo tambien, por ejemplo, de Nicanor Parra-- <<gloriosamente anticuados>>. No es un desdoro, sino una situacion de honor que muy pocos alcanzan. Igualmente incomprensible es que Cernuda reproche a Dario su eleccion de los poetas franceses <<de menos valor>> (!!) <<teniendo ante si toda la poesia universal donde escoger otros modelos>> (p. 62) ?Cuales le convendria haber escogido? ?No conocio acaso tambien a Whitman, a Poe, a los prerrafaelitas, a Keats, a Shelly, a Heine, a D'Annunzio, a Gongora, Garcilaso, Becquer y todos los grandes poetas que en Espana han sido? El juicio de Cernuda sobre la poesia francesa resulta, por lo demas, bastante incoherente cuando puntualiza que si bien es cierto que produjo a Baudelaire, Mallarme y Rimbaud, <<tampoco olvido que no ha vuelto a tener quienes puedan comparerseles>> (p. 62). Esa supuesta falta de consecuencias ?desprestigia a las grandes figuras mencionadas? Y, sobre todo, ?cual es la relacion de esto con Dario? Cernuda, ademas, olvida que, como dijo Octavio Paz: <<Los modernistas no queria ser franceses, querian ser modernos>> (19).

Otra objecion: Dario <<elabora sus versos a base de objetos y cosas que estimaba previamente 'poeticas'>> (p. 63) ?No sera que las convertia en poeticas? Por lo demas, ?que objetos y cosas estan proscritos de lo poetico?

Por otra parte ?era un hecho negativo que se proclamara <<un hombre de arte?>> (p. 64). Detras de todo esto vemos de nuevo la empecinada desconsideracion a Prosas profanas. Y nos reafirmamos en la idea de que sin asumir y aceptar este libro no es posible entender la poesia del nicaraguense.

Cernuda, como en el caso de Bowra, algunas de cuyas opiniones, por cierto, no deja de considerar erroneas, oscila entre el predominante rechazo y la aceptacion de ciertos valores, como no queriendo arriesgarse a manifestar un antirrube nismo radical. Decir, en fin, que <<el ejemplo de Dario me parecia muy lamentable para los poetas jovenes, ya que los aparta de si mismos y del mundo que ante ellos tienen, deteniendoles en trivialidades>> (p. 71), que <<si fue un simbolista, su simbolismo no era de indole muy avanzada ni autentica>> (p. 73), no hace sino corroborar nuestra impresion del escaso vuelo y, anadiriamos, de la ingenuidad que posee el analisis de Cernuda, extraordinario poeta que en esta oportunidad se comporta como un 'domine' apegado a una resabiada retorica, y no como un 'artista', volviendo contra si mismo la acusacion que al finalizar hace al ingles (p. 77).

Insistiendo desde el primer momento en su admiracion por Cernuda y en su objetividad ante la obra de Dario, el nicaraguense Ernesto Mejia Sanchez, en su trabajo <<Ruben Dario poeta del siglo XX>> revisa las apreciaciones del sevillano, contradice a este al afirmar que <<la critica importante que Dario tuvo en su tiempo no fue indiscriminada>> (p. 85), lo cual acredita con precisiones tomadas de numerosos autores desde De la Barra a Anderson Imbert. Para mostrar que no es de extranar que hoy no se imite, en el sentido mas comun de la palabra a Dario, trae a colacion el caso del propio Lorca: <<?Quien se atreveria a firmar en nuestros dias sus <<gitanerias>> (p. 90) viene a decirnos, sin que esto --anadimos-- signifique menoscabo de la valoracion de la obra del granadino. No insistiremos en los argumentos que da en torno a cuestion tan obvia, rematados por el mas irrefutable: <<Yo tambien quisiera saber cuantos poetas jovenes estuvieron leyendo anoche hasta la madrugada a Garcilaso, a Becquer, a Dario, a Lorca>> (p. 92) y cuantos se proponen imitarlos. Por otra parte Mejia anota la importancia de las fecundas reacciones, muy lejos de producirse bajo el sindrome de la imitacion, lo cual Dario dejo claro que detestaba, que el poeta suscito en nuestra lengua --caso de la Generacion del 27, caso de los desenfadados primeros vanguardistas nicaraguenses--.

Por supuesto, desmonta igualmente la recriminacion de la preferencia daria na por la poesia francesa y niega el exclusivismo de Dario en torno a esta, de donde se deduce, tambien que <<los reproches al francesismo de Dario mas parecen reproches a la cultura francesa en particular>> (p.98). Otro alegato de Cernuda considerado por Mejia como el mas grave, el que Dario haya atribuido al poeta como tal la condicion de <<arbitro dictorial intangible>> y asimismo la de cultivar una selfpity (p.100) por no ser reconocido como tal queda desmontado en cuanto se trata de actitudes constantes en los que han asumido desde siempre el quehacer poetico como lo ejemplifican el Non omnis moriar y el Odi profanum vulgus de Horacio, la posicion de muchos poetas del XIX y la del propio Cernuda.

Buen final es el escogido por Mejia Sanchez para cerrar su reivindicacion dariana: la poesia para el --y es hora de que nadie deje de advertirlo--, fue, en sus propias palabras, <<una camisa ferrea de mil puntas cruentas>> (p. 112). Cambiando ya, para concluir, nuestro punto de mira, especialmente sorprendente nos resulta que el gran poeta cubano Gaston Baquero, en su libro Dario, Cernuda y otros temas poeticos (20), apoyandose en parte en los juicios del andaluz, nos entregue una vision bastante negativa de Dario. Siguiendo tambien a Rodo le niega su condicion de <<poeta de lo americano>> (p. 35), grave e imperdonable situacion al parecer que hace una vez mas del localismo requisito indispensable para que la voz de un creador alcance verdadera altura. ?Podria superar alguien en ese caso --y lo decimos con el mayor respeto hacia el extremeno-- a un Gabriel y Galan? Ridiculizada su obsesion por Paris (nos remitimos de nuevo a la sagaz apreciacion de Octavio Paz, antes mencionada, sobre los modernistas y Francia), Dario --a quien se le reconoce <<imaginacion poderosa>> (39) en su descripcion de Whitman de Azul-- queda convertido (no es la primera vez que se acude a este simil) en un indio ingenuo deslumbrado por las joyas baratas de los conquistadores. Y por supuesto, el cenit de las censuras se concentra en Prosas profanas donde <<la carga de lo efimero, de lo brillante por fuera y lo vano por dentro llega a la culminacion>> (p. 40). Califica de <<detestable>> 'Era un aire suave' para aludir enseguida a <<la atroz>> 'Sonatina' (p.41). Pero, abreviando, lo que nos parece ya incomprensible es que al examinar 'Divagacion' Baquero manifieste que es un poema <<en donde llegamos al pasmo de leer: <<Verlaine es mas que Socrates y Arsenio/ Hussaye supera al viejo Anacreonte>> (p. 41). Es imposible que el gran poeta cubano (repetimos nuestra valoracion) Gaston Baquero no supiera por propia experiencia que el poeta cuando ejerce de tal es omnipotente y omnisciente, que Dario nunca habria escrito tales afirmaciones en una de sus cronicas a La Nacion pero lo hacia con absoluta legitimidad en cuanto creador lirico, toda vez que, como dijo Chesterton: <<La poesia presenta las cosas tal como aparecen respecto a nuestras emociones y no respecto a cualquier teoria, por plausible que parezca, o a cualquier argumento por concluyente que sea>> (21).

El tema sigue quedando abierto. Una situacion analoga impidio, con mas gravedad, el rescate de Gongora, operacion que, por cierto, mucho antes del 27, acometieron dos hispanoamericanos: Dario y luego Alfonso Reyes. En realidad es el destino de no pocos clasicos. Por nuestra parte abandonamos aqui la tentacion de prolongar la atencion a la dialectica suscitada por el legado rubeniano, con la idea de que, en el fondo la pervivencia de ella y su amplitud es la mejor prueba de que este hecho que concita el sostenido interes de tirios y troyanos, es el indiscutible aval de su importancia: nos dice que Dario esta vivo.

Luis SAINZ DE MEDRANO

Universidad Complutense de Madrid

(1) Carrero Eras, P., <<Comentarios al libro colectivo La ofrenda de Espana a Ruben Dario", en Fernando Cerezal (ed.), Modernismo y modernidad desde Nicaragua, Universidad de Alcala, 2005, pp. 201-218.

(2) Citamos por la edicion de 1987.

(3) <<El 'Frontiscpicio' de Los raros de Ruben Dario. Una fuente grafica desconocida y una explicacion>>, en Trinidad Barrera (ed.), Modernismo y modernidad en el ambiente hispanico, La Rabida, Universidad Internacional de Andalucia-Asociacion Espanola de Estudios Literarios Hispanoamericanos, Sevilla, 1998, pp. 123-124.

(4) Las citas de textos de este discurso se hacen por la edicion de Hernan Loyola, Pablo Neruda, Obras completas, Galaxia Gutenberg-Circulo de Lectores, Barcelona, 2001, <<Nerudiana dispersa>> IV, pp. 169-171.

(5) Maria Zambrano, Filosofia y poesia, Universidad de Alcala de Henares-Fondo de Cultura Economica, 1993, p. 33.

(6) O. Paz, Los hijos del limo, Seix Barrral, Barcelona, l981m, p. 128.

(7) El sustantivo <<satiro>> va acompanado de un nombre con funcion de adjetivo que parece ser <<Fotos>>. No obstante nos resistimos a aceptar esta lectura.

(8) Julio Valle Castillo en su <<Introduccion y cronologia>> a la Poesia de R. Dario, Nueva Nicaragua, Managua, 1992, senala, creemos que con razon, que en la parodia mencionada, se veia con cernida asimismo la 'Sonatina', poema que aparecio en letra impresa con anterioridad al libro en que se incluyo.

(9) Jaramillo, M. D., <<Gotas amargas de Jose Asuncion Silva>>, Thesaurus, Bogota, I. Caro y Cuervo, XLVIII, 1, enero-abril, 1993.

(10) Cit. por Giovanni Allegra en El Reino interior. Premisas y semblanzas del modernismo en Espana, Madrid, Encuentros, 1986, p. 39.

(11) Ultimos versos del soneto <<Receta para un nuevo arte>>. Cit. por Ignacio Zulueta, La polemica modernista, Bogota, Caro y Cuervo, 1988, p. 142.

(12) En Muecas. Critica y satira, Paris, Sociedad de Ediciones literarias y artisticas, 1908.

(13) Ibid., pp. 127 y ss.

(14) <<A Juan de las Vinas>>, R. Dario, Obras completas, Madrid, Afrosio Aguado, 1950, II, pp. 79 y ss.

(15) Su titulo, 'En elogio del Ilustrisimo senor Obispo de Cordoba Fray Mamerto Esquiu, O.M', ilustre figura a quien Dario atribuia <<un blanco horror de Belcebu". El poema aparecio inmediatamente en el diario Los Principios de Cordoba. Vid. Alfonso Garcia Morales, <<Construyendo el modernismo hispanoamericano. Ruben Dario y Carlos Romagosa>>, en A. Ga Morales (ed.), Estudios en el centenario de Los raros y Prosas profanas, Universidad de Sevilla, 1998, p. 96.

(16) O. Paz, Cuadrivio, Mexico, Joaquin Mortiz, 1969.

(17) L. Sainz de Medrano, <<La vanguardia desde el modernismo>>, en Anales de Literatura hispanoamericana, Madrid, Universidad Complutense, 26 II, 1997, pp. 309-324.

(18) Saul Yurkievich, A traves de la trama, Barcelona, Muchnik, 1984, p. 11.

(19) O. Paz, El caracol y la sirena, p. 19.

(20) Madrid, Editora Nacional, 1969.

(21) Cit. por J. M. Alonso Gamo, Un espanol en el mundo. Santayana, Madrid, C. Hispanica, 1966, p. 203.
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Author:Sainz de Medrano, Luis
Publication:Anales de la Literatura Hispanoamericana
Date:Jan 1, 2006
Words:8565
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