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Abusos sexuales y clericalismo.

El clericalismo hoy es denunciado con fuerza. Y para que esta critica sea eficaz, se necesita analizar este proceso desde su genesis e identificar sus desviaciones respecto del mensaje del Evangelio.

Afrontarlo significa ir en contra de un poder que se ha sacralizado, pese a que ya el Concilio Vaticano II avanzo hacia un reencuentro con una eclesiologia mas equilibrada, fundada sobre la igual dignidad de los bautizados.

El ano 2018 nos mostro un insospechado cuadro de abusos sexuales cometidos por miembros del clero catolico, en su mayoria ocultados sistematicamente por la jerarquia. La Iglesia catolica esta, asi, bajo la presion constante de sus propios fieles y de la opinion publica. Ahora es imposible negar que la crisis sea institucional y que se debe intervenir a ese mismo nivel. Frente a la extrema gravedad de esta situacion, el papa Francisco ha adoptado dos decisiones principales: poner fin al ocultamiento de los abusos y abordar sus causas institucionales, destacando entre ellas el clericalismo.

DELITOS SEXUALES Y DEFICIENCIAS INSTITUCIONALES

En el ultimo tiempo, nos hemos vuelto mas conscientes del vinculo potencial entre sexualidad, poder y violencia. El diagnostico del papa Francisco se funda en esta correlacion, que, en muchos ambitos de la vida y del trabajo, lleva a que la sexualidad de los fuertes sea usada para imponerse sobre los debiles. Los abusos sexuales se vinculan siempre con eso. Los autores de los abusos sobre los menores se acercan a cierto perfil: padres incestuosos (en el 80% de los casos juzgados), maestros, entrenadores deportivos, jefes de coro, jefes scouts. Son figuras de autoridad en contacto con personas vulnerables, tal como ocurre con los sacerdotes. Tales abusos son previsibles en la Iglesia (1).

El papa Francisco ha advertido que, de los escandalos sexuales --horribles para las victimas--surge tambien un escandalo que resulta incomprensible, provocado por superiores religiosos, obispos y lideres carismaticos que han ocultado sistematicamente delitos, protegido a abusadores, ignorado a victimas y traicionado la confianza de los jovenes y sus padres. Todo eso, sin comprender la gravedad extrema de sus conductas. Cuando eran responsables de sus instituciones, su primera preocupacion fue salvaguardar su reputacion.

Una segunda reflexion del Pontifice ha apuntado a tratar de entender a estos delincuentes en terminos psicologicos o en terminos teologicos, aunque no se trate de encontrar explicaciones, sino de combatir esto y evitar que prospere. La misericordia puede venir solo despues.

Cuando el papa Francisco enfatiza <<decir no a los abusos es decir no, de manera categorica, a toda forma de clericalismo>> (2), el es claramente consciente de que en la Iglesia catolica debe ser reformado el tipo de autoridad y de poder reconocido hacia el clero. Ese poder facilita el actuar de posibles abusadores. Ademas, brinda proteccion a estos y permite una desastrosa conduccion de los casos tras ser denunciados.

IGLESIA DIVIDA ENTRE CLERIGOS Y LAICOS

Para no hablar de clericalismo en terminos vagos o imprecisos, es util referirse al Codigo de Derecho Canonico de 1917, en vigencia hasta 1983. Este configura muy claramente una Iglesia del clero, dedicando solo un unico canon general a los laicos: <<Los laicos tienen derecho a recibir del clero, de acuerdo con las reglas de la disciplina eclesiastica, los bienes espirituales y, especialmente, los bienes necesarios para la salvacion>> (canon 682). En la Iglesia, los laicos parecen asicontar solo con los derechos de los ciudadanos extranjeros, residentes y protegidos: unicamente los clerigos gozan de plena ciudadania. Este Codigo ignora al pueblo de Dios en su unidad, porque unicamente considera a laicos que en todo son subordinados a los clerigos. Ese Codigo es reflejo fiel de la eclesiologia de una epoca, aquella que san Pio X expuso en una carta enciclica dirigida a la Iglesia de Francia: <<La Iglesia es en esencia una sociedad desigual, es decir, que comprende dos categorias de personas: los pastores y el rebano [...]. Estas categorias son tan distintas entre si que, en el cuerpo pastoral, el residente tiene el derecho y la autoridad necesarios para dirigir a todos los miembros de la sociedad. En cuanto a la multitud, no tiene otro derecho que el de dejarse guiar y, manada docil, seguir a sus pastores>> (3).

El Concilio Vaticano II deslegitimo claramente esta idea cuando se reconecto con la teologia del pueblo de Dios y afirmo la igual dignidad de todos los cristianos, asi como su responsabilidad comun en una Iglesia de comunion. Rechazo la mencionada dualidad, por ejemplo, en Lumen Gentium 37: <<Los pastores, con la ayuda de la experiencia de los laicos, estan en posicion de juzgar con mayor claridad y precision en los asuntos tanto espirituales como temporales y, asi, toda la Iglesia, fortalecida por todos sus miembros, puede cumplir efectivamente su mision por la vida del mundo>>.

De acuerdo con este texto--que rara vez se comenta--, el Concilio senala que la precision en el discernimiento espiritual de los pastores depende de su cercania con los laicos. Al mismo tiempo, ese documento rechaza la division entre el clero y los laicos, heredada de la Reforma gregoriana que limitaba a los laicos a lo temporal y reservaba lo espiritual para el clero.

El Concilio acompano esta reforma doctrinal a traves de la creacion de estructuras institucionales que permitieron que los bautizados fueran sujetos de derecho en la Iglesia, a traves de sinodos diocesanos y consejos provinciales, ademas de consejos pastorales, economicos y del laicado. Un nuevo Codigo, impulsado por Juan XXIII, debia redactar los decretos de aplicacion.

Sin embargo, este Codigo, finalmente promulgado por Juan Pablo II en 1983, minimizo este derecho de comunion: ningun sinodo o consejo laico se declaraba obligatorio y estos solo tendran estatus consultivo. En una cierta contraposicion a esto, mas tarde Juan Pablo II y Benedicto XVI fomentarian firmemente el derecho de asociacion de los laicos, previsto en el mismo Codigo. Esto multiplico los nuevos movimientos, carismaticos o no, aunque ellos fueron promovidos en una configuracion de <<comunion jerarquica>>, en la cual lo adjetivo prevalece sobre lo sustantivo. Como resultado, el gobierno de la Iglesia quedo estrictamente en manos del clero.

De esa manera, el cardenal Jan Pieter Schotte, secretario general del Sinodo de los Obispos, expresa la ley vigente en el Codigo revisado y no emite una opinion personal cuando declara: <<No se equivoquen, en la Iglesia catolica, un sacerdote de la parroquia no responde ante nadie, excepto ante su obispo; un obispo no responde ante nadie, excepto ante el papa. Y el papa no responde a nadie, excepto ante Dios>> (4). Todo esto justifica la afirmacion del papa Francisco de que <<el clericalismo genera una division en el cuerpo eclesial>>.

Queda por explorar los fundamentos ideologicos del clericalismo.

?SUPERIORIDAD DE LOS CLERIGOS?

<<El clericalismo>>, escribe el papa Francisco, <<es favorecido tanto por los mismos sacerdotes como por los laicos [...]; esta manera desviada de concebir la autoridad en la Iglesia [...] tiende a minusvalorar la gracia bautismal que el Espiritu Santo ha puesto en el corazon de los fieles>> (5). Teniendo presente el consentimiento de los laicos a este regimen de autoridad, favorecido por los sacerdotes, el Pontifice no incrimina a todos los laicos ni a todos los sacerdotes, sino que llama la atencion sobre el mecanismo con que se conducen sus relaciones. En terminos sociales, este mecanismo opera cuando el clero inculca en los laicos la nocion de que estos ultimos no poseen poder ni poseen conocimiento, a la vez que afirma que los sacerdotes y religiosos, por la gracia de su ordenacion, poseen superioridad.

Durante siglos, los catecismos mas autorizados han definido a los sacerdotes por sus poderes, en oposicion a los laicos, que estan privados de ellos. Este es el caso del Catecismo del Concilio de Trento (6), del Catecismo catolico del cardenal Pietro Gasparri (7), del Catecismo Nacional en Francia que define al sacerdote por <<su poder de llevar a cabo las funciones sagradas>> (8), ese poder para consagrar y absolver, que no pertenece a los laicos. El Catecismo de la Iglesia catolica de 1992 conserva huellas de lo anterior: cita una enciclica de Pio XII para la cual <<debido a la consagracion sacerdotal que ha recibido, el sacerdote disfruta del poder de actuar por el poder de Cristo mismo, que el representa>> (9). Tal ensenanza, obviamente, configura la relacion de los laicos con el clero.

Tambien esta la cuestion del conocimiento, o mas bien del no conocimiento. Hasta el Concilio Vaticano II, toda la liturgia y los sacramentos se celebraban en un idioma que solo los clerigos entendian. Tal practica decisiva coloco simbolicamente a los laicos en la ignorancia inculcada, como lo demuestran la enciclica ya citada de San Pio X y sus numerosos paralelos. La preocupacion del papa Francisco por valorar la contribucion positiva de los fieles al ejercicio del magisterio no debe darse como una fuerza definitoria en esta materia, ya que el papel activo que Lumen Gentium les asigna no se encuentra en la constitucion Dei Verbum. En el analisis muy preciso que hace de el en terminos sociales, el arzobispo Gerard Defois senala que la palabra del Magisterio es unidireccional: no recibe nada del entorno circundante, ni de la memoria del grupo, ni de la experiencia que el grupo hace de esta palabra. <<Es un circuito sin retroalimentacion, es decir, cerrado en su propio funcionamiento [...] sin ninguna correccion posible durante el ejercicio para mejorar la difusion y transformar el mensaje>>. Los fieles se presentan alli, como <<hijos de la Iglesia, objetos de la accion de la jerarquia o sujetos de la tarea>>. Son <<alimentados, educados, informados, exhortados; las inmensas riquezas de la Palabra divina les seran comunicadas; traduciran el texto; se les dara acceso>>, etc. (10).

El papa Francisco, como sabemos, ha tomado distancia de una concepcion exclusivamente autorreferencial del magisterio. En fidelidad a Lumen Gentium, que entiende a la Iglesia como el pueblo de Dios, cuerpo de Cristo y templo del Espiritu Santo, el concibe el acceso del pueblo de Dios a la verdad de una manera mucho mas sinodal, en una escucha mutua entre los tres polos de la vida de la Iglesia, que son la jerarquia, la teologia y los fieles. Cada uno de estos polos debe tener en cuenta a los otros dos, de lo contrario, segun el caso, las personas caerian en la supersticion, los teologos en el racionalismo y la jerarquia en la arbitrariedad.

Se podria argumentar que los textos sobre no poder y no conocimiento de los laicos han sido citados aca sin colocarlos en su contexto historico, y que solamente serian de interes arqueologico despues del Vaticano II. Pero, al hacerlo, hemos cumplido con la practica del propio magisterio, que no hace una historia de sus documentos. Por lo demas, persiste bien la asociacion de los laicos con el no poder y el no conocimiento: el <<poder sagrado>> sigue siendo una de las categorias fundamentales del Codigo revisado de 1983, con las consecuencias que uno puede adivinar.

Segun el papa Francisco, <<el clericalismo nace de una vision elitista y exclusiva de la vocacion que interpreta el ministerio recibido como un poder para ejercer>> (11). De hecho, la vocacion se entiende comunmente como una eleccion de Dios, porque seria una llamada directa de Dios, interior y misteriosa, que viene directamente de Jesus mismo. Refuerza aun mas el respeto desde los fieles, ya que implica renuncias (a la vida familiar, desde ya) y la promesa de una dedicacion completa. !No es por casualidad que uno califique una vida dada a otros como un <<verdadero sacerdocio>>!

Tal concepcion de la vocacion es contraria a la tradicion recordada por san Pio X, aun en 1912: <<La vocacion no consiste en una invitacion del Espiritu Santo a abrazar el sacerdocio>>, sino en el llamado de la Iglesia a un cristiano cuyas aptitudes ha discernido12. Sin embargo, veinte anos despues, Pio XI, al exigir que sobre los santos evangelios los ordenantes juren <<Experimento y siento que Dios realmente me llama>> (13), consagrara este ruinoso subjetivismo moderno para el equilibrio entre la eleccion de la Iglesia y la eleccion de Dios, empoderando al clero en relacion con los fieles.

Es dificil negar que, en el curso de la historia, los efectos de la ordenacion han sido sobreestimados teologicamente. El sacerdote es descrito a veces como <<otro Cristo>>, <<mediador entre Dios y los hombres>>, <<sacerdote por la eternidad>>, <<mil veces superior a los angeles>>. Jean-Jacques Olier, quien dara forma a los seminarios sulpicianos, incluso ensena que los sacerdotes son <<las fuentes fertiles e inagotables de todas las gracias; todo lo que hace el santo, lo grande y lo divino en la Iglesia emana de ellos y se efectua por su santo ministerio>> (14). Incluso escribio que <<el sacerdote participa con el Padre y el Hijo en poder para enviar el Espiritu Santo al mundo>> (15). El Vaticano II ciertamente reequilibro esta <<espiritualidad sacerdotal>>, pero se hizo cargo insuficientemente de expresiones tecnicas capaces de ambiguedad: los sacerdotes <<actuan en la persona de Cristo>>, <<en el nombre de Cristo, la Cabeza>> (Lumen Gentium 28 y Presbyterorum ordinis 2,6 y 12); la ordenacion los marca con un caracter indeleble, entendido por algunos como generador de una diferencia ontologica entre sacerdotes y fieles (16), fundada, erroneamente, en la diferencia <<esencial y no solo de grado>> entre su sacerdocio y el de los laicos, y no entre su gente (Lumen gentium 10). En este malentendido, la concepcion cristiana de la santidad, cuya fuente es el bautismo, se absorbe en la categoria de lo sagrado.

CLERICALISMO QUE SUBESTIMA LA GRACIA BAUTISMAL

Este breve recordatorio es suficiente para mostrar por que el papa Francisco esta preocupado por el <<clericalismo que subestima la gracia bautismal>>. ?No se devalua cuando se sugiere que toda la vida cristiana depende de los sacerdotes, al igual que El cura de Ars diciendo: <<Deja una parroquia sin sacerdote durante veinte anos y adoraremos a los animales>>? La gracia del bautismo es tambien devaluada entre los sacerdotes influenciados por esta seudoespiritualidad sacerdotal. Y es que el bautismo es el unico fundamento de su santidad.

?Como no podemos ver que el clericalismo, es decir, la estructuracion binaria de la Iglesia y la seudoespiritualidad que la justifica, conduce directamente al silencio de los fieles o a la ayuda en la ocultacion de los abusos? De hecho, hace que sea inimaginable la figura de un sacerdote perverso. Por lo tanto, inevitablemente se pensara que las victimas menores son una fantasia y que, si los hechos son verdaderos, muchos no querran, por una denuncia, danar la reputacion de todo el clero. Estas representaciones tambien exacerban la victimizacion de las personas maltratadas: se les habia facilitado tener una confianza absoluta en el abusador; verse traicionado solo puede destruirlos interiormente, agravar sus sentimientos de culpa y hundirlos en un silencio que las victimas guardan durante largos anos.

EFECTOS DE UN CLERICALISMO AUTORITARIO

Es obvio que los obispos y sus colaboradores, los superiores religiosos o los lideres de los nuevos movimientos, o los altos funcionarios de la Curia romana que han cubierto a los delincuentes, no son monstruos que hacen dano deliberadamente. Sin embargo, aqui nos encontramos con esta banalidad del mal de la que habla Hannah Arendt. Sin ponerse en el papel de un fiscal, es necesario identificar algunos de los factores que llevaron a estos funcionarios a ignorar a las victimas y a romper su prolongado silencio solo tras la presion de autoridades seculares. Esta identificacion es necesaria. Se requieren la oracion, la penitencia y las excusas, pero tambien identificar esas causas, entendiendo que ellas provocan determinadas acciones.

Cuando el papa Francisco ve el clericalismo como fuente del abuso sexual y de su ocultamiento, se refiere a conductas institucionalizadas en el mundo clerical que pesan mucho y que abarcan todos los parametros del desastre.

Un primer parametro se encuentra en la extension desmedida a todos los abusadores del secreto de confesion, en el caso en que un delincuente confiesa el abuso sexual cometido como parte de la confesion (sollicitatio ad turpia). Este pecado, que socava la santidad de la confesion, es tan grave que la absolucion se ha reservado, desde Benedicto XIV, exclusivamente al Papa a traves del Santo Oficio. Cualquier otra absolucion seria nula y castigada con la excomunion (Canon 2336).

La proteccion de la santidad y el secreto de la confesion conducen a la imposibilidad de denunciar a los culpables ante las autoridades judiciales por parte de quienes tienen conocimiento de los casos. Pero, de forma rutinaria, y seguramente tambien para proteger la reputacion del clero, los otros delitos sexuales, cometidos fuera de la confesion, tambien han sido cubiertos por el secreto, con los efectos que hoy aparecen abiertamente.

Un segundo parametro se encuentra en los restos de imagenes del <<privilegio del foro>>, que, desde los tiempos de Constantino, permite a la jerarquia apartar de los tribunales civiles a sus integrantes que cometen delitos, de manera de juzgarlos ella misma. Es una mentalidad que se mantuvo muy viva durante el pontificado de Juan Pablo II: asi fue como su Secretario de Estado (17) y su prefecto para la Congregacion del Clero (18) formalmente intervinieron en su momento para intentar apartar de la justicia civil a los sacerdotes infractores. No puede sorprender, por lo tanto, el silencio general de obispos y superiores religiosos: se han ajustado en su tiempo a la actitud de la Santa Sede. Tales privilegios tambien se consolidaron en los concordatos de la primera mitad del siglo XX y, de ese modo, la policia en algunos paises catolicos termino tolerando crimenes de algunos clerigos.

En tanto, es un error plantear que el papa Francisco se adscribe a esa misma mentalidad cuando el Estado del Vaticano invoca la inmunidad diplomatica para evitar que el prefecto de la Congregacion para la Doctrina de la Fe comparezca como testigo ante una corte francesa. Esto represento una accion para salvaguardar el secreto de la confesion, en vista del deber que ese alto funcionario detenta. Varios gobiernos, por ejemplo, Australia, desearian que este secreto--al igual que el secreto medico--se levantara en casos de pedofilia, pero el secreto de la confesion no es negociable.

El hecho de que, en la Iglesia catolica, el poder jerarquico se ejerce clasicamente sin que sus portadores sean responsables, constituye un tercer parametro. La Reforma protesto contra este tipo de gobierno que Philippe Melanchthon (1497-1560) llamo <<un poder anypeuthynon, es decir, que nadie tiene derecho a discutir y juzgar>>, lo cual se reformulo despues del Concilio Vaticano II, como hemos consignado que lo expreso el cardenal Schotte. Dicha estructura es doblemente propicia para el abuso sexual en el sentido de que siempre este es perpetrado por personas que ocupan puestos de poder, prestigio o carisma personal. Ademas, es mas facil que los culpables sean encubiertos cuando sus lideres institucionales no son responsables ante nadie, ni siquiera ante la justicia civil.

Finalmente, un cuarto parametro explicativo se refiere a que existe un magisterio jerarquico que no esta muy atento al sensus fidelium (sentido de la fe de todos los fieles) y es reacio a promover una reflexion continua en la Iglesia. Por su parte, consciente de los limites de un magisterio autorreferencial que depende del Vaticano 11 (Lumen Gentium 12), el papa Francisco recuerda de vez en cuando la infalibilidad de todo el pueblo de Dios. En concreto, lo hizo durante los dos sinodos de la familia, con los que queria articular mas concretamente de manera colegial y sinodal un procedimiento de caracter sinodal, mediante el envio de cuestionarios a todos los obispos para que fuesen trabajados en las diocesis. Su objetivo fue permitir que doscientos padres sinodales, todos hombres y solteros, tratasen de manera mas apropiada los problemas relacionados con el cuerpo, la sexualidad y el equilibrio emocional en el contexto de la Iglesia de la promulgacion de la Humanae Vitae (1968). En esta area, la correlacion entre el magisterio, la fe de los fieles y el trabajo teologico parece vital, como lo imagino John Henry Newman (19). De hecho, por su parte, los teologos habian renovado muchas preguntas en el campo de la sexualidad, pero eso en gran medida fue en vano, porque el silencio se impuso con autoridad sobre ellos en los debates consecutivos de Humanae Vitae. ?Acaso la peticion de este tipo de silencio no favorece otro silencio, el que tanto costo le representa hoy a los superiores religiosos, los obispos e incluso los cardenales, y la Iglesia entera con ellos?

MAYOR ROL PARA LOS LAICOS

Por su parte, los laicos se limitan a criticar o a negarse a apoyar financieramente a su Iglesia. Sin embargo, es la participacion de los laicos, padres y madres, en las responsabilidades de todos los niveles de la Iglesia, lo que podria cambiar esta situacion. El papa Francisco resume esta participacion, conduciendola hacia responsabilidades en la Implementacion de una sinodalidad fiel a las orientaciones del Concilio Vaticano II, que hasta ahora no se ha desarrollado y que obviamente no debe confundirse con una <<democratizacion>> de la Iglesia. Estas reformas deben ir acompanadas de los estudios teologicos necesarios, particularmente en el area de la sexualidad, la teologia de los ministerios y la espiritualidad sacerdotal (20), y mas en general de la eclesiologia.

Para avanzar hacia un gobierno mas sinodal en todos los registros de la vida de la Iglesia no solo es necesario salir de la crisis actual. Sin esta reforma, sin la renovacion de la pastoral y sin un compromiso ecumenico--irreversible, segun los ultimos papas--, seguira siendo dificil una solucion. Este objetivo a largo plazo requerira una reflexion permanente. Esta ha sido poco alentada hasta ahora, lo que tambien explica el adormecimiento espiritual y la ignorancia mas o menos culpable que llevo a la crisis actual y sus consecuencias.

Ante el mal, nos falto vigilancia cuando podiamos y debiamos actuar. Solo somos impotentes ante el mal radical. No nos deja mas que refugiarnos con Dios, con las ultimas palabras de la oracion que el Senor nos ha dejado: <<Libranos del mal>>.

Herve Legrand | Teologo

* Este texto es una version sintetizada del articulo <<Abus sexuels et clericalisme>>, publicado en Etudes No. 4259, Paris, abril de 2019, pags. 81 a 92. www.revue-etudes.com

(1) Se puede recordar la expresion del cardenal John Henry Newman: <<Dado lo que es el hombre, seria un milagro que tales escandalos estuvieran ausentes de la Iglesia>>. Sermones predicados en varias ocasiones, 9, p. 146.

(2) Carta del papa Francisco al pueblo de Dios, 20 de agosto de 2018, No. 2.

(3) Enciclica Vehementer (1906), en Las ensenanzas pontificias. La iglesia, volumen I, Desclee, 1959, p. 445.

(4) The Tablet, 17 de noviembre de 2001, p. 163.

(5) Carta del papa Francisco al Pueblo de Dios, No. 2.

(6) Cf. Capitulo 26, [seccion] 1: <<Los poderes que los sacerdotes tienen para consagrar y ofrecer el cuerpo y la sangre del Senor, y el de perdonar los pecados, superan todas nuestras concepciones humanas. No podemos encontrar nada comparable en la tierra>>. Ibid., <<La Escritura da a los sacerdotes, y con razon, los nombres de los angeles e incluso de los dioses, porque ejercen de alguna manera en medio de nosotros el poder mismo del Dios inmortal>>.

(7) Question 196, Cerf, 1932. En la pregunta 482, incluso afirma que es <<un poder sobre el cuerpo de Cristo, tanto real como mistico>>,

(8) Cf., No. 572.

(9) Cf. No. 1548; ver tambien, No. 1548: <<El sacramento del orden comunica un poder sagrado que no es otro que el de Cristo>>.

(10) Cf, Gerard Defois, <<Revelacion y Sociedad>>, Investigacion en Ciencias Religiosas, No. 63 (1975), p. 478.

(11) Discurso en la Primera Congregacion General de la XV Asamblea General del Sinodo de Obispos, 3 de octubre de 2018.

(12) Acta apostolica sedis, 4 (1912), 485.

(13) Acta apostolica sedis, 23 (1931), 127.

(14) Jean-Jacques Olier, Tratado de las santas ordenes (1976), Compania del Santo Sulpicio, 1984, p. 204.

(15) Ibid., 190.

(16) No es, portanto, una ensenanza de dogma, cf., H. Legrand <<Caracter Indeleble y teologico del ministerio>>, Concilium, No. 74,1972, pp. 63-70.

(17) La presidenta de irlanda (1997-2001), Mary McAleese, reporto que, cuando hizo su visita oficial al Vaticano, el cardenal Angelo Sodano le pidio promover una ley que exima a los archivos diocesanos de las investigaciones policiales, cf. The Tablet, 11 de agosto de 2018, p. 29.

(18) El cardenal Dario Castrlllon Hoyos envio a todos los presidentes de conferencias episcopales una copia de su carta de felicitacion al obispo Pierre Pican, obispo de Bayeux y Lisieux, por no informar a la justicia de un sacerdote culpable de violar a menores.

(19) Cf., nota 13, supra.

(20) ?Sera tan facil enderezar una espiritualidad sacerdotal que centra a los sacerdotes en ellos mismos y en su ontologia, en lugar de en los demas y en su tarea? Las traducciones catolicas de Efesios 4,11 (las de Crampones, Lienart, Osty, Maredsous y la Biblia de Jerusalen) distorsionan el significado del texto original, presentando a los ministros como destinatarios del don de Cristo (<<El los dio para ser>>), mientras que, en un griego limpido, para Pablo, ellos son los que se entregan a otros para la construccion del cuerpo de Cristo. Esta gran extension en el error ayuda a medir el alcance de la conversion espiritual que se hace necesaria para dejar el ciericalismo.
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Title Annotation:IGLESIA
Author:Legrand, Herve
Publication:Mensaje
Date:Aug 1, 2019
Words:4543
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