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A la modernidad por la agricultura: etica rural y utopia campesina en Domingos Vandelli y Gaspar Melchor de Jovellanos.

RESUMEN

A fines del siglo 18, Vandelli y Jovellanos retornan a las reformas pombalinas y borbonicas de Portugal y Espana, respectivamente, para esbozar un proyecto que complete la modernizacion. Buscaban encarar la Modernidad de la Europa de Norte examinando la trayectoria cultural iberica para disenar su propia Modernidad. Esta Modernidad debia estar organizada en torno a la relacion entre etica y economia sobre un programa cuya fortaleza surgia del mundo rural. Bajo esta perspectiva, ambos autores le dan forma a una narrativa cultural que integra tecnologia, control demografico y agricultura en funcion de un proyecto de modernizacion de la peninsula iberica.

ABSTRACT

By the end of the 18th century, Vandelli and Jovellanos looked back on the Pombaline and Borbonic reforms in Portugal and Spain, respectively, to propose reforms that could complete their modernization. They wanted to match North European Modernity by examining the cultural trajectory of the Iberian empires to forge their own Modernity. That Modernity should be organized around a relationship between ethics and economics, and engaged in a political program whose strength was coming from the rural world. Both of them give form to a cultural narrative that integrates technology, demographic control and agriculture in order to modernize the Iberian Peninsula.

A fines del siglo XVIII, una serie de ensayos surgidos a ambos lados del Atlantico delineaba los desafios ibericos frente a una Europa en rapida mutacion. Lo hacia a partir de la historia de la peninsula y en dialogo con las corrientes intelectuales de la epoca. Al modernizar los imperios ibericos, las reformas pombalinas y borbonicas habian intentado situar Portugal y Espana, respectivamente, en una cartografia occidental en mutacion permanente. El esfuerzo, sin embargo, habia dejado una serie de tareas inconclusas y de transformaciones a media ruta. Asimismo, los diagnosticos y propuestas de aquella intelectualidad imperial, colonial tardia y transatlantica, tenian presentes no solo los cambios economicos y administrativos sino tambien los eventos politicos europeos. De ese corpus transatlantico, cuyo analisis es parte de un proyecto mayor, abordo aqui la "Memoria sobre a preferencia que em Portugal se deve dar a agricultura sobre as fabricas" (1789) de Domingos Vandelli y el "Informe de la Sociedad economica de Madrid al Real Supremo Consejo de Castilla" (1794) de Gaspar Melchor de Jovellanos. Estos ensayos, sugiero, buscan inscribir la peninsula iberica en la dinamica hegemonica europea a partir de la historia, trayectoria y rasgos culturales de Portugal y Espana. De este modo, imaginan una Modernidad iberica que funde etica y economia sobre una vision politica ligada al mundo rural. Estetica pastoril y poder pastoral convergen en un relato que integra tecnologia, control demografico y agricultura en un programa politico sustentado en una etica publica de base rural y de proyeccion estrategica. Desde alli, buscan elevar la presencia de Portugal y de Espana reafirmando el liderazgo monarquico mediante la figura del pastor. Asimismo, asumen la necesidad de cohesionar politica, social y economicamente los viejos imperios ibericos para asumir dicha empresa.

La "Memoria" de Vandelli fue publicada por la Real Academia de Ciencias de Lisboa que, como sus similares europeas, era "uno de los instrumentos mas significativos de la politica de la Ilustracion" (Caso Gonzalez 21). Esta, en particular, heredo la voluntad transformadora de las reformas pombalinas (Cidade 98-9). Las "Memorias" de Vandelli acusan la complejidad del proceso al unir "tendencias ideologicas diferentes y ocasionalmente divergentes" de la Ilustracion con el espiritu practico de la Academia (Lopez 15-16; Correa 169). Estas instituciones y la movilidad de los intelectuales ilustrados fueron comunes en Europa; de hecho, Vandelli-- de origen italiano-- fue parte del estrangeirado invitado por el Marques de Pombal a Portugal (Amzalak, Alguns alvitres 3; Cardozo 153). Desde entonces, Vandelli aparece figado a la defensa de las ideas fisiocraticas como, asimismo, a su adecuacion a Portugal (Amzalak, O fisiocratismo 21). El fisiocratismo habia considerado la agricultura como la madre de todos los bienes y como la autentica generadora de riquezas, impulsando una estrategia de desarrollo orientada casi exclusivamente a la agricultura (Quesnay 13; Cabra] 64-5). En tal sentido, la matriz etico-pastoral de Vandelli gira en torno a una vision politica compatible con la figura del pastor como la definiera Michel Foucalt (Foucault, Tecnologias delyo 100-102). De esta manera, su defensa de la monarquia como garantia de orden le permite que su llamado a recuperar el rol jugado por la agricultura en Portugal sea planteado sin alterar el sistema politico. Si cabia impulsar cambios, estos debian hacerse liderados por la monarquia y en funcion de superar las insuficiencias del regimen de propiedad y produccion de la tierra que habian deteriorado economicamente a Portugal.

Vandelli detecta una serie de fallas de planificacion y ejecucion posteriores a las reformas pombalinas que habrian respondido a decisiones que, sin dejar la agricultura de lado, habian creado un desequilibrio al suministrar "somas consideraveis aos fabricantes" (Vandelli 185). Rechaza las politicas industriales de enfasis mercanul que siguieron o reprodujeron en el siglo XVIII las propuestas de Jean Baptiste Colbert, ministro de Louis XIV. Valora, en cambio, al hugonote Maximilien de Bethume, Baron de Rosny y Duc de Sully, que fue capaz de reactivar la agricultura a fines del siglo XVI e inicios del XVII bajo el benevolente despotismo de Enrique IV, tambien en Francia (Lodge 123-4). Aun asi, reconoce que las fallas, notorias en el manejo de la relacion entre agricultura, industria y comercio, eran inevitables dentro de "uma total reforma" como la impulsada por el Marques de Pombal (Vandelli 185). En consecuencia, lejos de enjuiciar el pasado reciente a partir del choque entre antiguos y modernos, Vandelli valora el conjunto de las reformas porque pudo "dar gerais movimentos a todos os ramos da publica administracao" (185). Su "Memoria" avala el proyecto pombalino del que formo parte pero sugiere corregir las medidas que habian debilitado a Portugal (Maxwell 131-2). Al acotar esos cambios, Vandelli dibuja una perspectiva historica lineal, ascendente y progresiva de las reformas cuyo origen habria fijado su curso, su comprension y las medidas necesarias para corregirlas (Gearhart 158-9). Las iniciativas de Pombal serian el umbral de ingreso portugues a un ciclo historico que era preciso rectificar rescatando aquella voluntad reformista para "aproveitar esses grandes impulsos, que hao um dia fazer a felicidade da nacao" (Vandelli 185). El proposito ultimo de la gestion gubernamental, siguiendo la retorica politica que se habia impuesto, era la felicidad de la nacion y esta iba ligada a su capacidad para producir riqueza, cohesionarla y liderarla tras ese objetivo.

Esbozado el marco estrategico, Vandelli aisla la economia dvil como su objeto de estudio, nucleo de la ruta a la felicidad, sobre un programa de desarrollo nacional capaz de aprovechar la relativa estabilidad politica de la que gozaba Portugal (Saraiva 256-7). Ese esfuerzo de conduccion ilustrada no admitia la disociacion de las ciencias y las letras sino que las reorganizaba en base a una vision amplia y totalizadora (Marques Ramalhete 40). Surge, en el texto, un complejo analitico e instrumental sujeto a una racionalidad que subordina la adquisicion de conocimientos, el conocimiento mismo, a su empleo, a su dimension pragmatica (Habermas, Teoria de la accion comunicativa 24). La factura narrativa de esa racionalidad programatica genera un personaje cuyas acciones debieran cohesionar una plataforma nacional en base a su desempeno economico y productivo. Luego, sobre una vision historica lineal cuya secuencia reciente habria sido abierta por las reformas pombalinas, Vandelli llama a actuar frente "as actuais circunstancias" haciendo del presente un complejo problematico de caracter binario: se debe decidir "se devemos presentemente dar preferencia as fabricas, ou a agricultura" (186). Los terminos en juego conforman un binarismo del que depende el futuro. La escritura ilustrada asume ante el un espiritu de cruzada que orienta la accion sobre la naturaleza en base a las presuntas verdades de la historia (De Certeau 178). La trayectoria de Portugal orientaria la toma de una decision sobre su aparato productivo cuyas consecuencias afectarian la totalidad politica, cultural e historica del viejo imperio iberico. Eran, por lo demas, los problemas que encaraban las nuevas "certezas" que los gobiernos europeos derivaron de la relacion entre riqueza, produccion y poblacion en d siglo XVIII (Foucault, Historia de la sexualidad 35). En consecuencia, el tratamiento tecnico de la naturaleza, de la poblacion y de la productividad ordena las formulaciones de Vandelli en funcion de un esfuerzo por cohesionar organicamente la nacion y asegurar su felicidad a partir de la economia.

El ensayo de Vandelli, para apoyarme en Jurgen Habermas, subraya la relacion entre mecanismos de control, economia y politica en funcion de alcanzar los objetivos que se ha propuesto (Cie, day tecnica como ideologia 58). De hecho, Vandelli asegura que la economia civil es, sobre todo, un saber "util ao reino" (185). La efectividad politica de esa racionalidad instrumental capaz de cohesionar una sociedad descansaria en una economia civil normada "por principios deduzidos de uma boa aritmetica politica" (Vandelli 185). Apela, de este modo, a una moderna e ilustrada "aritmetica politica" que establece un principio de productividad hipoteticamente ausente, hasta entonces, de la reflexion economica (Baras Escola 211). Es una nocion de "gubermentalidad" que une lo politico y lo economico, como senalara Foucault, en torno a una gobernabilidad sujeta a operaciones de calculo ("Governmentality" 93). Esas operaciones no reducen la nocion de reino a una categoria movil sino que la conciben como una categoria cultural e historica totalizadora desde la que irrumpe una idea nacional sujeta al diseno productivo de la razon ilustrada. Cuando Vandelli dice que "examinarei se devemos presentemente dar preferencia as fabricas, ou a agricultura", no hace sino hacer de su escritura un mecanismo resolutivo que articula, precisamente, todas estas nociones (186). Bajo esta perspectiva, optar por las fabricas o por la agricultura no era un problema tecnico sino una opcion politica que trazaba la presunta ruta historica a la felicidad. Si esa felicidad respondia a una ecuacion analitica que operaba sobre el reino como totalidad cultural, su consecucion no solo operaba ligada al acto de imaginar una comunidad y dotarla de un relato historico (Anderson 15-16). Quedaba sujeta a la capacidad para articular, cohesionar y conducir pragmaticamente un cuerpo politico cuyo protagonismo hacia de su diseno tecnico uno de los momentos de la narrativa donde cobraba sentido historico. Max Weber, mas tarde, senalo que es el sentimiento de pertenencia el que prima en las relaciones comunitarias o comunales, a diferencia de la compleja red de intereses y compensaciones de una sociedad propiamente tal, una sociedad bajo los parametros de la Modernidad (40-41). Si se considera dicho planteamiento, lo que Vandelli esta dibujando es una vision politica capaz de articular una sociedad sujeta a operaciones de produccion y cohesion bajo los parametros de la Modernidad que habria estado redefiniendo Europa.

El desafio de forjar una sociedad moderna habria girado en torno a una ficcion de felicidad social inscrita en la progresiva linealidad historica de la ruta que conducia a ella. Para lograrlo, Vandelli se aleja del llamado de la economia clasica que, de acuerdo con Eric Hobsbwan, pedia dejar operar las fuerzas del mercado evitando regular la economia desde gobiernos con una vision mercantilista (26). Por el contrario, apelaba a un saber tecnico que permitiera manejar las operaciones de interes, produccion y compensacion en funcion de asegurar la cohesion del orden politico de esa sociedad. Tras esos objetivos, precisa Vandelli, "deve-se ter sempre em vista o estado actual da povoacao, industria, das producoes, comercio, e das rendas, e despensas publicas" (158). La nocion de reino que cruza su ensayo plantea la necesidad de asegurar el balance de estos elementos para proveer el orden capaz de guarantizar su viabilidad historica, orden y competitividad. En este contexto, surge un agente historico y productivo sujeto a una idea nacional que rige la resolucion del presente binario y problematico previamente senalado. Sin el "exame do actual estado da nacao", dice Vandelli, "nao se pode dar passo seguro, nem seguir sistema algum ventajoso" (185). La posibilidad de "dar passo seguro" descansa en un saber ilustrado ligado a una idea de movimiento sobre cuyo despliegue y continuidad historica, para apelar a Foucault, el reato esboza un sujeto (Foucault, La arqueologia del saber 21-2). Este articularia una historia, su propia historia, a partir de sus intereses e instalando su protagonismo y poder como base de las relaciones que lo configuran. La cohesion de tal sujeto se lograria a traves de un saber organizado administrativamente y cuyo caracter racional habria sido fundamental para los fines que se proponia (Weber 225). Cabe, entonces, acotar d saber que sostiene su despliegue y los mecanismos para regular ambos (Foucault, Discipline and Punishment 215). Estos procedimientos determinarian la cohesion del agente cuya trayectoria responde a una narrativa que entra en disputa con las visiones sobre las que opera (Cruz 19). En este sentido es donde la economia como campo de conocimiento y saber tecnico, seria decisiva. A este campo de saber remite la formacion de este agente y del relato que lo configura en base a una estrategia de modernizacion que liga tecnologia, control demografico y agricultura.

La propuesta de Vandelli subraya una ecuacion que apunta a las tesis fisiocraticas que ven "o aumento da agricultura" como el "manancial verdadeiro da riqueza do reino" y como garantia de integridad politica (192). Estas consideraciones insisten en la primacia de la agricultura para asegurar la prosperidad de una nacion (Castro, Estudos de historia 156). En una clasica y sintetica formula fisiocratica, Vandelli asegura que:

[s]ao principios incontestaveis, e seguidos pelos melhores economos politicos.

1. Que a fortuna do Estado, e da Humanidade, excetuando os selvagens, que vivem da caca, e pesca, esta nas maos dos cultivadores.

2. Que as producoes da terra sao a unica, e verdadeira riqueza, e a cultura dela o unico principio da sobredita.

3. Que o consumo, e o unico agente, que da valor a producao, que a anima, e a estende, e multiplica.

4. Que em proporcao do valor dos frutos a terra sera melhor trabalhada, e em consequencia as colheitas mais abundantes. (189)

Los agricultores y la agricultura tenian un lugar decisivo en esta formula. Esta vision era apoyada por la Academia de Ciencias de Lisboa que, como las sociedades economicas espanolas, situaban en la transformacion del agro la base de una revolucion industrial (Garcia 191). El deterioro del reino debia encararse con innovaciones que aseguraran el desarrollo agricola y eliminasen aquello que lo impedia y que Vandelli precisa acudiendo a las variaciones demograficas. Subraya el impacto de los ciclos de migracion urbana que habian venido experimentando los paises europeos con economias post-feudales (Castro, A revolucao industrial 51). Vandelli calcula "a povoacao de Portugal em dois milhoes" y al senalar que para mantenerlos "sao necessarios 616 mil cultivadores" se apoya en la malthusiana ecuacion entre alimentacion y poblacion (187). Luego de precisar principios que debieran regular la conduccion economica de Portugal, plantea el problema de la demanda existente y la capacidad productiva necesaria para satisfacerla. El calculo mercantil esta subordinado a la directa relacion entre las necesidades de alimentacion y la fuerza laboral necesaria para responder a ellas.

Vandelli ordena d impacto de la migracion sobre la agricultura en torno a cuatro factores (187-88). La migracion interna afecta d crecimiento demografico urbano debilitando la capacidad productiva del campo asi como d control territorial del Estado sobre la poblacion activa. Esto genera problemas derivados de la concentracion urbana que tiene que ver con la ciudad misma, sus formas de vida y valores. En segundo lugar ubica la fuga de ciudadanos hacia reinos que les ofrecen "terras gratuitas para cultivar, e auxilios" que no tienen en su pais (187). Esto remite a un deficiente sistema de propiedad de la tierra y a la carencia de una politica de incentivos y proteccion de la agricultura. En tercer lugar esta la migracion de personas a la marineria y, luego, "[o] algarve da muitos marinheiros aos estrangeiros" (187). El cuarto es la incorporacion de fuerza laboral a industrias, dice Vandelli, que "atraem a si um exorbitante numero de cultivadores" (188). Estos fenomenos crean un acelerado, descontrolado y negativo proceso de conversion laboral que produce d abandono de la agricultura y la irrupcion de masas humanas con grados crecientes de movilidad. Estos cambios en d aparato productivo suponen la perdida de control politico sobre una poblacion laboral nomada. La migracion y sus efectos sobre la agricultura contribuirian al aumento de una masa ociosa que las fabricas no pueden absorber. El razonamiento lineal y causalista de Vandelli considera que la debilidad de las industrias se debe a la precariedad de la produccion agricola y esta seria, a su vez, creada por la migracion a los centros fabriles. La necesidad de romper con este circulo vicioso lleva a Vandelli a buscar un modelo en Inglaterra cuya revolucion agricola precedio y contribuyo al proceso de industrializacion (Chambers 79-80). Es una constante, dice Ernest Gellner, que d ingreso a una edad industrial se habria producido a partir de un estadio agrario (40). En consecuencia, no estimular ese proceso generaba carencias que afectarian por un largo periodo a Portugal (Larsen 17). En consecuencia, la "Memoria" inscribe el factor productivo dentro de un programa de transformaciones sociales y culturales apoyado en la agricultura y delineado narrativamente a partir de la economia.

El proyecto economico, global y regenerador de Vandelli, apunta a una autentica cruzada social y politica que incluye medidas orientadas a ocupar aquella "gente ociosa" que pululaba en los centros urbanos (188). Para resolver estos problemas era preciso apelar economica y moralmente a un agente capaz de ordenar el proceso en torno suyo, no por presunta intuicion politica o despliegue intelectual sino por su lugar en el sistema. De alli, entonces, que apele no tanto a los agricultores como agentes sino que a la agricultura como actividad fundamental de la sociedad. Para hacerlo, recurre a la capacidad tecnica y la razon ilustrada legadas por el ciclo pombalino. Vandelli reafirma, de entrada, que es la utilidad para "a agricultura como as fabricas, eas artes" lo que permite medir la efectividad y conveniencia de los medios disponibles (188). Por lo tanto, pide impulsar, junto con la optimizacion productiva, "uma educacao, ou publica instruido proporcionada a estas qualidades de pessoas" (188). La economia y los procesos productivos, la misma educacion capaz de reforzarla, debian estar relacionados con los espacios vitales, con la casa, con el viejo oikos griego (Rubert de Ventos 144-5). Desde alli, traza una estrategia de regeneracion social ligada a un programa de educacion y trabajo donde la primacia del mundo rural define no solo la magnitud de la empresa sino que la heroicidad para encararla adecuadamente. El guino roza la imagen pastoral, no necesariamente agricola, esboza una dosis de heroismo frente a las presiones de la cotidianeidad (Alpers 347). No es menor el hecho que, en la factura de este relato, tengan un rol decisivo personajes alejados de la corte y de la ciudad como los labradores y los pastores, los campesinos en general. Como Jovellanos, Vandelli inscribe el legado ilustrado sobre un diseno politico ordenado bajo la certeza de que la riqueza es la fuente del poder y la garantia del prestigio nacional (Polt, Jovellanos and His English Sources 16). Para ambos, la agricultura es, precisamente, la principal generadora de riquezas.

La vision de una totalidad politica, territorial y productiva normada por una etica del trabajo agricola se contrapone a la acumulacion de capital, desarrollo industrial y espacio urbano que Weber ligara a la racionalizacion que imponia la Modernidad. Sin embargo, ambos disenos comparten una voluntad de regeneracion moral y productiva de raigambre cristiana (Tawney 43). El impulso de un sujeto delineado por la agricultura para enfrentar el futuro permitiria la articulacion tecnica de una comunidad politica bajo el paradigma de la productividad y la racionalizacion administrativa. Asimismo, permitia zanjar la malthusiana ecuacion entre poblacion y alimentacion subordinando el desarrollo fabril y la concentracion urbana que debilitaban a Portugal e impedian su reinsercion europea. Mas que un asunto de principios era un problema practico que debia resolverse superando el desfase temporal de una estrategia de desarrollo por etapas sujeta a una vision historica evolutiva. Para Vandelli, la opcion agricola no es una cuestion definitiva por cuanto "[q]uerer fazer independentes entre si a agricultura, e a industria e um paradoxo, porem querer entre nos antepor a indfistria a agricultura, e outro ainda mais pernicioso" (186). En consecuencia, se trata de reconocer la fase en la que estaria Portugal para no alterar sino que reforzar su secuencia historica y natural. Vandelli concluye afirmando que si "[q]ueremos ser fabricantes, imitemos a os ingleses, e sigamos as suas normas" (190). Hacerlo suponia, precisamente, reconocer en la trayectoria europea un proceso comun, natural, cuya defensa suponia una profunda reforma de la agricultura. Era necesario impulsar medidas que ligaran la propiedad de la tierra a su productividad, pusieran en marcha un plan educacional ligado al campo y derivaran del trabajo agricola una etica publica como modelo de ciudadania. Era una propuesta que consideraba compatible con la idea historica lineal y ascendente abierta por la Modernidad a la que buscaba plegarse a partir de la especificidad historica y cultural de Portugal.

En la perspectiva de la secuencia casi natural de desarrollo europeo, Vandelli creia que "[o] sistema das fabricas deve ser relativo a situcao do pais, a sua actual agricultura, as suas producoes naturais, e aos diferentes ramos do comercio" (193). Desde alli, cabia orientar "as ditas producoes nacionais, e com a industria" (Vandelli 193). La debilidad portuguesa dentro de Europa debia superarse salvaguardando su equilibrio interno con medidas proteccionistas ya que, segun Vandelli "[a]s fabricas, que merecen maior atencao, sao aquelas, que fazem uso das producoes nacionais" (190). Eran las unicas que debian promoverse porque no debilitaban la fuerza laboral agricola ni el control estatal sobre el territorio. Por la misma razon, Vandelli rechazaba aquellas importaciones que "sao ruinosas ao reino" (192). Una politica proteccionista debia crear una economia autonoma, limitar la dependencia del mercado y de la produccion externa, garantizando una administracion estatal capaz de asegurar la defensa territorial (Giddens, The Nagion-State and Violence 18). Bajo esta nocion weberiana de Estado puede entenderse la cohesion ofrecida por la relacion entre tecnica y voluntad politica. Fortalecer la produccion y el mercado interno debia lograrse aun a costa del dano que podria ocasionar dicho enfasis en relacion a su propia articulacion e incidencia en el comercio internacional (Smith 166). En esta linea y en base a una logica historicista de cuno causalista, dentro de una matriz de desarrollo por etapas, Vandelli reafirma su juicio de que "[a]s fabricas nao podem subsistir, nem prosperar, senao em proporcao do estado florescente da agricultura" (191). Luego, refuerza esta relacion causal al establecer que "It]odas as fabricas precisam abundancia, e barateza das primeiras materias, e particularmente da mao-de-obra" por cuanto, anade, ambas dependen "absolutamente da abundancia das producoes da agricultura" (Vandelli 191). Sus propuestas no apuntan al cierre de fronteras sino que responden a la necesidad politica de cohesionar un colectivo y alcanzar la fortaleza economica suficiente para encarar otros desafios futuros. Sin lograr elevar la produccion, regularla y cohesionar la sociedad e su conjunto, esos desafios no podrian enfrentarse adecuadamente. Si la clave esta en la economia, hay que tener presente que la propuesta de Vandelli posee una matriz cultural cuyo espacio natural es el campo.

Vandelli ordena su propuesta a partir de una lectura de lo que habria sido una Inglaterra que, "no ano de 1689 excitando com premios a extraccao de comestiveis, promoveram a agricultura, depois aumentaran o seu comercio, e multiplicaram as fabricas" (190). Es decir, el estimulo a la agricultura hizo posible alli la irrupcion de un modelo industrial y comercial a partir del cual se plantearon las innovaciones tecnicas. Para Vandelli, los ingleses "inventaram, e puseram em uso maquinas para facilitar a mao-de-obra em todas aquelas fabricas, que deviam servir para o comercio exterior" (190). El fortalecimiento agricola debia estimular la relacion entre productores y consumidores en el mercado interno. Sobre esta medida, la tecnificacion productiva iba dirigida a aquellas areas de la produccion orientadas al mercado externo para acrecentar la competitividad. En este contexto, la nocion de comunidad politica y cultural que ordena su propuesta es reforzada por un doble movimiento. El primero reconoce la base de esa comunidad en la relacion entre productores y consumidores como categorias de cohesion economica; el segundo, integra una racionalidad tecnica capaz de regular un proceso productivo cuyo volumen determina la capacidad de esa comunidad para intervenir en el mercado externo. Esa intervencion no solo cohesiona sino que identifica esa comunidad sobre un escenario mayor. La relacion entre ambos momentos permitiria la consolidacion politica y productiva interna para sostener un vuelco al exterior y encarar el comercio internacional. Tanto la "Memoria" de Vandelli como el "Informe" de Jovellanos responden a un paradigma de Modernidad que une la previa division kantiana de la razon al fundir reflexion teorica, iniciativas practicas, y concepcion etica y estetica (Habermas, "Dialectics" 99-100). Bajo tal perspectiva, el razonamiento politico en ambos textos se hace cargo del constante desplazamiento entre los principios generales y el fenomeno particular al que aluden (Cassirer 22). Desde alli, la idea de progreso ligada a una economia capitalista e industrial es replanteada por Vandelli apelando al mundo rural y a la agricultura como su origen. No se trata, por lo mismo, de una opcion definitiva sino de una etapa necesaria para instalar las bases economicas, eticas y politicas que les permita ligarse competitivamente con el resto de Europa.

Si Vandelli concibe el orden natural de una sociedad bajo la normatividad, etica y productividad del trabajo agricola, se alejaria entonces de Adam Smith quien deriva ese orden de las exigencias y dinamicas comerciales (Berry 123). La nocion de frontera que maneja Vandelli limita la libre circulacion de cuerpos, el flujo de mercancias e intenta controlar los vaivenes economicos causados por fenomenos politicos externos. Terry Cochran, a partir de esa misma concepcion lineal y unidireccional, senala que "a ideia do progresso e ligada inseparavelmente a uma economia capitalista industrial" (32). Para Cochran, la idea de que a Portugal "chegou tarde, e entao so como um instante temporal gelado, uma apreensao erronea", por lo que concluye que "e a natureza do progresso progredir, e quando se chega atrasado, o ponto a que se queria chegar ja avancou" (32-33). Desde esta perspectiva la escritura de Vandelli operaria al interior de un Occidente cuyos alineamientos hegemonicos estan en acelerada modificacion pero a partir de una matriz compartida, de un nucleo consolidado de articulacion economica y politica. Tras asumir que hay una ruta definida, parte en busca de un tiempo perdido para poder lograr, yendo a la raiz, una simultaneidad imposible con el resto de Europa. La suya seria una variacion tardia de una ruta ya establecida cuya velocidad historica solo se puede remontar marchando al origen sin asumir que el eventual atraso iberico seria constitutivo de la factura de esta Modernidad. En tal sentido, los desafios asumidos por Vandelli poseen una extraordinaria similitud y sincronia con los que enfrenta Jovellanos en su "Informe". Este, sin embargo, logra una mayor elaboracion que el italiano en este documento. De hecho, Jovellanos elaboro su pensamiento a traves de varios anos antes de negar a Madrid y de aparecer su "Informe" en 1794 en el quinto tomo de las "Memorias de la Real Sociedad Economica de Madrid" (Cabezas 111; Batas Escola 32). Esta Sociedad y otras similares fueron un esfuerzo institucional de la Espana borbonica para recuperarse tras la politica economica de los Austria generando programas de desarrollo regional y apoyo a las politicas gubernamentales (Bergamini 94). Las Sociedades surgen en un momento que "exigia la presencia de cuerpos especializados que orientasen las resoluciones del Gobierno sobre tales materias" (Sanchez Salazar 114). Eran organizaciones academicas e intelectuales que respondian a una preocupacion por el bien comun que no cuestionaban el orden monarquico (Herr 77). Giraban en torno a desafios nacionales, comprometian a numerosos intelectuales y establecian diversas redes de colaboracion, como lo evidencia la correspondencia entre Jovellanos y Campomanes (Demerson 42). Es decir, el marco institucional es comparable al de Vandelli y en ambos casos hay, ademas, un explicito o implicito apoyo a la Monarquia.

El "Informe" de Jovellanos, aunque posterior al ciclo reformista de Carlos III, conserva todo el impetu y la voluntad de cambio que animaron las reformas borbonicas (Marichal 99). Este habia sido un proceso marcado por la intensa presencia letrada que, a fin de cuentas, habia hecho posible la recepcion de las ideas ilustradas en Espana (Aguilar Pinal 23). En tal sentido, el "Informe" expresa una estrecha relacion con otros textos del periodo y con las autoridades que lo condujeron. Su propuesta apela a un saber que refuerza la relacion entre discursos, tecnificacion de la realidad tratada e instituciones (Foucault, Orden 7). Su escrito, dice Jovellanos, responde a la "sencillez y unidad que distingue la verdad de las opiniones" y su fuerza argumental remite a "un solo principio, sacado de las leyes primitivas de la naturaleza y de la sociedad", cuya generalidad y fecundidad "envuelve en si todas las consecuencias aplicables a su objeto" (29). Este principio teorico, eje analitico y presunto motor del desarrollo economico remite tanto al interes privado como a su conexion con el "sagrado derecho de la propiedad publica y privada" (Jovellanos 76). Para Jovellanos, segun Luis Sanchez Agesta, "una politica de reforma economica debe proponerse como objetivos fundamentales: estimular el interes privado, multiplicando y haciendo mas accesible la propiedad, y eliminar los obstaculos que traban el libre juego del interes individual" (199). En el contexto de las ideas ilustradas, Jovellanos se oponia a la vision de decadencia progresiva con la que habia sido tratada la relacion entre suelo, productividad y desarrollo desde los inicios del pensamiento economico espanol (Abellan 555). Para sostener su perspectiva, vuelve al principio de la propiedad publica y privada en funcion de enfrentar las expectativas abiertas por la reflexion economica (Penalver Simo 76). Jovellanos buscaba una propuesta capaz de articular una vision economica de acuerdo con los desafios politicos de Espana en el contexto europeo de fines del siglo XVIII.

El "Informe" segun John Polt, es "donde mas sistematicamente desarrolla Jovellanos su pensamiento economico, basado en el principio del interes individual" (Gaspar Melcbor de Jovellanos 13). El autor combina su pasion por la historia con una reflexion economica en torno a una propuesta de desarrollo (Lopez-Cuesta Egocheaga 170). Ambos aspectos convergen en una escritura critica, reflexiva y propositiva que conjuga las armas predilectas de Jovellanos: la historia y la critica (Sarrailh 547). Desde alli, el "Informe" alega por un Estado que vele y de "luces y auxilios" a la iniciativa privada para estimular una dinamica historica de desarrollo economico (Agramonte 166). Robert Vegnes sugiere que Jovellanos parte de las mismas premisas de libertad economica y propiedad manejadas por Cabamis y Sisternes (334). De hecho, su "Informe" apela al interes y la iniciativa individual al llamar a "multiplicar este interes, multiplicando la propiedad individual, para dar un gran impulso a la agricultura" (48). Sin embargo, en la Espana a la que interpelaba, la restitucion de dicha libertad economica y la valoracion del interes individual entraba en conflicto con el peso de las asociaciones gremiales con las que debia negociar (Zabala y Lera 149). De alli que Jovellanos apunte a una resolucion legislativa que "lejos de detener, debe animar este flujo y reflujo del interes, sin el cual no puede crecer, ni subsistir la agricultura" (67). El interes individual, lo repite varias veces Jovellanos, sostiene la dinamica economica de un orden que tiene el "consumo como la medida de todo cultivo, toda granjeria y toda industria" (126). Bajo estos criterios, acude a la historia de la agricultura espanola y dialoga con los estudios economicos para encarar un presente problematico cuya resolucion permite imaginar el futuro. Esta mirada lo lleva a rechazar una "fuente de muchos otros errores", afirma Jovellanos, consistente en creer que la agricultura vive una "extraordinaria decadencia" (30). Esta asercion no solo se equivocaria al diagnosticar el estado de la agricultura sino que, mas grave aun, se basaria en una formula cultural e ideologica que si bien no es del todo regresiva, pareceria abiertamente alejada de la trayectoria historica espanola.

La sola aceptacion de la historia de la agricultura y de Espana misma como una trayectoria de decadencia sena una matriz cultural e interpretativa incompatible con la vision progresista de Jovellanos. Tal asercion iria en contra de la representacion historica de un espacio territorial cuya progresion y la regularidad de esa progresion permitirian su evaluacion cientifica y cuantificable (Jimenez 141). La hipotesis de la decadencia progresiva de Espana debia ser refutada acudiendo a la historia misma. En consecuencia, tras "haber recorrido la historia nacional, y buscando en ella el estado progresivo de nuestra agricultura en sus diferentes epocas", Jovellanos concluye que "en ninguna la ha encontrado tan extendida, ni tan animada como en la presente" (30). En consecuencia, las causas del debilitamiento economico hay que buscadas en otro lado. De hecho, el recorrido hecho por Jovellanos lo lleva a trazar una interpretacion de la historia espanola que subraya sus componentes mas dinamicos (Gonzalez-Blanco 46-7). Espana emerge como una entidad compleja y diversa pero, sobre todo, integrada. La trayectoria cultural e historica de la que da cuenta, habria aglutinado "los diferentes pueblos de Espana" sobre una totalidad politica y cultural de base territorial (30). H curso de los diferentes pueblos que convergen sobre un territorio y articulan una totalidad politica remitiria a una historia que no puede sino enfatizar sus mitos de coherencia e integridad (White 103-4). Una entidad de esa naturaleza y en articulacion historica cobraria forma sobre un relato unido por el deseo mismo de su configuracion (Habermas, The Philosophical Discourse of Modernity 289). Su razonamiento acusa visiones, matices y herramientas cuya diversidad impiden, como senala Foucault, reducir la Ilustracion a un fenomeno unico ("What is Enlightenment?" 43). En tal contexto, Jovellanos trabaja en tomo a categorias mas flexibles que las de Vandelli y lo suficientemente ductiles como para ajustar cuentas con los obstaculos que halla a su paso.

Coincide con el Portugal de Vandelli una Espana que Jovellanos cree "llamada principalmente por la naturaleza a ser una nacion agricultora" por lo que tambien rechaza las leyes que se "han inclinado visiblemente a fomentar y proteger con preferencia las profesiones mercantiles casi siempre con dano de la agricultura" (143). Esa vocacion politica y economica sustentada en la naturaleza delinea un matiz diferente a la vocacion individual frente al trabajo que haria primado en la etica protestante anglosajona (Fanfani 90). Se trataria de una vocacion colectiva, nacional y natural por la agricultura que hace posible en Jovellanos una mirada critica a la politica de sello mercantilista impulsada por Felipe II entre 1724 y 1746 (Sanchez-Blanco 64). Asimismo, cuestiona el liberalismo economico y el mercantilismo que, sin embargo, rompen con la mentalidad europea y feudal contribuyendo al fenomeno ilustrado (Rosenberg 35). La defensa de la agricultura hecha por Jovellanos no deriva solamente de una evaluacion historica ni se reduce a la adaptacion agricola y comunitaria de ese liberalismo en ciernes. Apunta al imperativo de impulsar cambios efectivos, basados en la naturaleza, amparados en la productividad y propiedad del suelo y apoyados en el saber ilustrado. En esa vision, no estan ausentes "los argumentos liricos en favor de la agricultura" (Sarrailh 547). Jovellanos repudia todas las leyes que "violan y menoscaban el derecho de propiedad" porque prohiben al dueno "la libre disposicion y destino de sus tierras" y, sobre todo, "se oponen a la solicitud de su mayor producto" (74). La propiedad y el derecho que la consagra serian estimulos naturales del progreso y la riqueza de una comunidad de productores y propietarios. Para elevar la productividad de la tierra, dice Jovellanos, es preciso redistribuirla porque "el sentimiento de que trabajan para si y sus hijos" impulsaria a esos nuevos propietarios a "mejorar su suerte y perfeccionar su cultivo" (105). Reformar la propiedad agraria estimularia la economia, reforzaria la cohesion politica y cultural de una Espana "llamada principalmente por la naturaleza a ser una nacion agricola" (143). Sobre estas presunciones, Jovellanos concibe una estrategia de desarrollo que define el espacio rural y la agricultura como soportes de la Modernizacion iberica.

Jovellanos defiende la agricultura no solo por razones economicas sino que, sobre todo, porque constituye una matriz cultural capaz de dotar de cohesion, estabilidad politica y gobernabilidad a Espana. Apoyado en una etica del espacio y de la vida rural, asegura que "una inmensa poblacion rustica derramada sobre los campos, no solo promete al estado un pueblo laborioso y rico, sino tambien sencillo y virtuoso" (Jovellanos 58). Las visiones arcadicas del campo y la agricultura que cruzan el texto trazan un locus amoenus cuyo imaginario nostalgico deriva de la disolucion de fronteras entre trabajo y juego, entre deseo y necesidad, entre lo sencillo y lo culto (Beverley 71). No se trata del peso cuantitativo de la poblacion campesina de suyo numerosa sino de su ubicacion como el estrato que definiria Espana (Dominguez Ortiz, Sodedad 255-56). De este modo, Jovellanos esboza una concepcion pastoral del poder para el tratamiento de un territorio y poblacion campesinos. Intenta revitalizar algo similar a lo que Elias L. Rivers vio como mito pastoril que la poesia de Garcilaso ligaba a la Edad Dorada, a "un mundo natural sin corrupcion en que los seres humanos lo son con mayor simplicidad y autenticidad" (291-2). El rescate de esa edad mediante un saber ilustrado que reemplaza lo pastoral con lo agricola, sostiene con esa imagen idilica una vision de la Modernidad como recuperacion de un tiempo mitico. Estas ideas remiten a una idea de regeneracion social que no deja de compartir supuestos con el discurso de la Edad Dorada de Don Quijote (Cervantes 74-5). La dosis de pragmatismo de Jovellanos, sin embargo, la transforma en un programa que funde etica y estetica pastoriles para fortalecer la agricultura y el mundo rural porque solo asi, dice, el campesino quedara "libre del choque de pasiones que agitan a los hombres reunidos en pueblos" y, sobre todo, "estara mas distante de aquel fermento de corrupcion que el lujo infunde siempre en ellos con mas o menos actividad" (58). Rechaza, como Vandelli, lo que para Anthony Giddens seria un factor clave de la factura de la Modernidad europea (A Contemporary Critique 135). Jovellanos esta lejos de ver la ciudad como eje de desarrollo economico ni como el espacio que articula etica, social y culturalmente una comunidad politica moderna.

La opcion rural tomada por Jovellanos adquiere dimensiones plasticas cuando visualiza a un hombre "[r]econcentrado con su familia en la esfera de su trabajo", el que "puede seguir sin distraccion el unico objeto de su interes" porque, asi, "se sentira mas vivamente conducido a el por los sentimientos de amor y ternura que son tan naturales al hombre en la sociedad domestica" (58). El espacio domestico que equilibra afectividad y deseos naturales lo acerca a Rousseau cuyo proposito, mas que ansiar un estado natural sin cultura, es el de una cultura capaz de realizar la autentica naturaleza del hombre (Gay 95). Deja claro, ademas, que la reflexion economica, la economia misma, se relacionan "con el oikos (la casa), de modo que la actividad lucrativa (krematistike) no dirigida a la satisfaccion de necesidades domesticas no es ya propiamente economica" (Rubert de Ventos 144-5). Alli radicaria uno de los soportes de una formula con la que ordena su vision economica para la recuperacion cultural, social y politica de Espana a fines del siglo XVIII. Su estrategia busca detener la desterritorializacion y reterritorizalizacion productiva de espacios y tiempos rechazando la disociacion de casa y trabajo, otra de las dinamicas centrales de la Modernidad (Giddens, Consequences 20-21). Ademas y en tanto su "Informe" propone superar la perdida de capacidad productiva, la evaluacion excluye fenomenos que, como dira luego Thomas Malthus, unen esa perdida de capital local y de capacidades a la politica de expulsion que impulso Espana desde los moros en adelante (195). En el "Informe" de Jovellanos, los diferentes pueblos de la peninsula han sido integrados sobre un territorio por una trayectoria historica de convergencia que subordina diversidades culturales. Espana es ante todo la historia del suelo, la geopolitica del espacio imaginario que se articula a partir de ese suelo.

Tal como en Vandelli, las propuestas de Jovellanos subrayan la uniformidad alcanzada por una diversidad de pueblos en torno al trabajo agricola. Su defensa tiene la fuerza de una cruzada de regeneracion a traves de la agricultura que no solo ha unido esos pueblos sino que, francamente, ha hecho Espana. La perspectiva da paso a una letania donde Jovellanos asevera que al impulsar una politica de revitalizacion agricola:
   no solo se podra esperar de los labradores la aplicacion, la
   frugalidad y la abundancia, hija de entrambas, sino que reinaran
   tambien en sus familias el amor conyugal, paterno, filial y
   fraternal; reinaran la concordia, la caridad y la hospitalidad; y
   nuestros colonos poseeran aquellas virtudes sociales y domesticas
   que constituyen la felicidad de las familias y la verdadera gloria
   de los estados. (59)


Esta etica del trabajo y del espacio agricola sostiene una arenga que no trepida en llamar a que "salgan nuestros labradores de los poblados a los campos" para que, de ese modo, "contraigan la sencillez e inocencia de costumbres que se respira en ellos" (182). La convocatoria a abandonar las ciudades constituira un discurso de contramodernidad que vera en el campo y en la agricultura la posibilidad de redimir culturalmente Espana. Las afirmaciones parecen un eco prosaico del elogio a la vida aldeana legible en algunas lineas de Menospredo de corte y alabanza de aldea (1539) de Antonio de Guevara (Jones 45). Su formula troca el buen salvaje rousseaniano por el buen labriego jovellanista (Thom 64). Tras la conversion, agrega Jovellanos, "entonces el candor y la alegria seran inseparables de su caracter, y constituiran su felicidad" (182). Sobre esta matriz plantea propuestas para completar el ciclo abierto por las reformas borbonicas.

Cabe reiterar que la vision expuesta le da un sello programatico a la utopia de un poder pastoral con el que opere tecnica y politicamente el Estado (Foucault, Tecnologias 140). La combinacion de etica y estetica pastoral adquiere asi la forma de una ideologia cuyo despliegue utopico busca legitimar un sistema racional de control y desarrollo (Ricoeur 13). Este planteamiento contempla en Jovellanos un componente religioso mas fuerte que el observado en la idea nacional y comunitaria de Vandelli. Podria tratarse de un rasgo mas cercano al espiritu de cruzada atribuido comunmente a la idea nacional espanola frente a la de mayor pragmatismo que se asocia a la portuguesa (Llobera 139). Mas alla de esa simplificacion, sin embargo, Jovellanos afirma con nitidez que "la industria de un estado sin agricultura sera siempre precaria: pendera siempre de aquellos pueblos de quienes reciba sus materias, y en quienes consuma sus productos" (144). Esta aseveracion establece un patron comun en la decadencia de pasados imperios. Habria sido por el menosprecio de una solida base agricola que "la gloria de Tiro, y el inmenso poder de Cartago pasaron como un sueno, y fueron vueltas en humo", dice Jovellanos, y agrega que de igual manera "desaparecieron de la sobrehaz del mundo politico los de Pisa, Florencia, Genova y Venecia" (144). No solo se trata de una evaluacion del pasado sino que es, tambien, una serie de acontecimientos y fenomenos que adquieren su sentido natural dentro del relato historico general que maneja (Danto 11-12). Esos ciclos de luminosidad, decadencia y destruccion seran cumplidos por Holanda y Ginebra cuyos fracasos, predice Jovellanos, "confirmaran algun dia con su ruina, que solo sobre la agricultura puede levantar un estado su poder y solida grandeza" (144-145). Aclara, sin embargo, que su imagen de comunidad tambien apela a una politica capaz de "reconocer que la dicha de los imperios, asi como la de los individuos", sentencia Jovellanos, se funda en "el valor y la virtud de los ciudadanos" (142). Esos ciudadanos alejados de las ciudades debieran caracterizarse por una virtud derivada de la agricultura.

La funcion que le atribuye Jovellanos a la agricultura puede ser explicada en terminos de la sociologia mertoniana (Merton 33). Es decir, la agricultura es una funcion vital que determina la pervivencia de una sociedad y para garantizarla debe haber formas sociales y culturales que la defiendan, que aseguren su reproduccion. En este sentido, las ideas politicas del despotismo ilustrado del autor del "Informe" tienen "como base la educacion de las clases populares y el aumento de la produccion" (Casalduero 49). Ambos fenomenos estan vinculados a la tierra y de esta manera Jovellanos proyecta que "la agricultura, madre de la inocencia y del honesto trabajo (...) sera el primer apoyo de la fuerza y el esplendor de las naciones" (142). El "Informe" esboza la cohesion de una comunidad politica a partir del recorrido de su trayectoria historica. Su "primera epoca", dice Jovellanos, remite al "tiempo de la dominacion romana" que desato el proceso historico que unio los diversos pueblos espanoles "bajo una legislacion y un gobierno" (30). En esta vision hay un deseo de centralizacion que traza un origen y lo define como el sitio de la verdad historica y de la cohesion que quiere recuperar (Foucault, "What Is Enlightenment?" 79). La formula que homologa origen y poder central coincide con el esfuerzo centralizador impulsado en 1790 por Aranda y Floridablanca (Lynch 300-301). Esas iniciativas apuntaron a cohesionar politicamente la administracion y la juridicidad borbonicas sobre una Espana altamente diversificada (Dominguez, Hechos y figuras 324). En consecuencia, el planteamiento de Jovellanos delinea el futuro como el retorno a un origen cuya restauracion abre un nuevo y circular comienzo que enfatiza el ilustrado nexo de los "primeros apoyos del poder nacional": la poblacion y la riqueza (141). La educacion y la innovacion tecnica son integradas, precisamente, a partir de la relacion entre demografia, produccion y riqueza.

La ecuacion entre educacion, innovacion cientifica y desarrollo economico tiene un alcance aun mas general en el "Informe". Jovellanos afirma que es preciso educar a los labradores dandoles, al menos, "el conocimiento de las primeras letras, esto es, que sepan leer, escribir y contar" (156). Con la alfabetizacion rural "no se trata sino de disminuir la ignorancia de los labradores, o por mejor decir, de multiplicar y perfeccionar los organos de su comprehension" (Jovellanos 155). De hecho, JoveUanos cree que la ciencia se mide por su aplicacion y eficacia ya que "los trabajos de los sabios solitarios y aislados, no pueden tener tanta influencia en la ilustracion de los pueblos" (159). La suya es una propuesta que no se reduce al manejo productivo sino que a partir de una vision amplia de la economia le da forma a un ambicioso programa que incluye una pauta para evaluar la relacion entre ciencia, politica y sociedad. El trabajo de laboratorio descansa en condiciones artificiales y rara vez da cuenta de "los inconvenientes locales, y con las luces de la observacion y la experiencia, o porque aspiran demasiado a generalizar sus consecuencias, y producen una luz dudosa" 0ovellanos 159). Su opcion, por el contrario, apela al caracter instrumental de una ciencia que tambien requiere contar con medios sinteticos y efectivos de divulgacion. En su programa, todo esfuerzo debe estar dirigido y subordinado a la recuperacion politica, moral y economica de Espana. Asegura "que el medio mas sencillo de comunicar y propagar los resultados de las ciencias utiles entre los labradores, seria el de formar unas cartillas tecnicas" 0ovellanos 157). La carta da paso a la cartilla y la correspondencia entre los ilustrados y la poblacion agricola constituye un mecanismo que asegura la cohesion de ambos al interior de una comunidad ordenada en torno a desafios de educacion y produccion. Estas cartillas no deben ser ensefiadas en las escuelas "cuyo unico objeto debe ser el conocimiento de las primeras letras, y de las primeras verdades" (158). Deben estar dirigidas a una poblacion adulta, laboralmente activa, en funcion de la cohesion nacional, centralizacion administrativa, alta productividad y reinsercion europea del pais.

La reflexion y las propuestas del "Informe" de Jovellanos, otra coincidencia con Vandelli, no responden a una disputa entre antiguos y modernos sino a imperativos politicos que deben enfrentarse pragrnaticamente y ser resueltos por d orden juridico. Insiste que "la agricultura se halla siempre en una tendencia natural hacia su perfeccion" y, por tanto, las leyes deben "remover los estorbos que retardan su progreso" (Jovellanos 35). Esta idea de progreso sostiene un relato faustico. Su agente central, el hombre, "solo limpio y rompio los campos, descuajo los montes, seco los lagos, sujeto los rios, mitigo los climas, domestico los brutos, escogio y perfecciono las semillas, y aseguro en su cultivo y reproduccion una portentosa multiplicacion a la especie humana" (35). Su vision hace de esta figura del hombre, generico y universal, d agente de un relato ilustrado que dibuja una comunidad politica a partir de la comun aspiracion a la felicidad. El dominio humano sobre la naturaleza habria sido consagrado divinamente y debiera ser apoyada por un orden juridico que regule la propiedad, los intereses y contratos entre los hombres. Las leyes deben garantizar "la extension, la perfeccion y la utilidad del cultivo" (Jovellanos 39). Solo asi, reitera JoveUanos, se pueden superar los obstaculos que impiden la felicidad de la nacion (39). Su propuesta adquiere un tono profetico al final del "Informe" cuando Jovellanos la sintetiza plasticamente, asegurando que, con una estrategia de reactivacion agricola, los campesinos "no echaran menos la residencia de los pueblos, ni la magistratura tendra otro cuidado que d de admirarlos y protegerlos" (182-3). Este proceso actuara por contagio es una verdadera vacuna cuyos efectos llegaran a los pequenos propietarios quienes "se colocaran cerca de ellos, y participaran de su felicidad" e, incluso, agrega Jovellanos, a los nobles y poderosos que "acercandose alguna vez a observarla, admiraran su candor, su pureza, y acaso suspiraran por ella en medio de los tumultuosos placeres de la vida ciudadana" (183). El segmento final no hace sino reiterar la promesa de un mundo feliz que cruza las ofertas de cambio que han acompanado a la Modernidad. Jovellanos condensa esa promesa al concluir que:
   entonces la poblacion del Reino no estara sepultada en los anchos
   cementerios de las capitales. Distribuida con igualdad en las
   ciudades pequenas, en las xfiUas grandes, en los lugares y aldeas,
   en los campos, llevara consigo la industria y el comercio,
   repartira mas bien la riqueza, y derramara por todas partes la
   abundancia y la prosperidad. (182-183)


La suya es una utopia que tiene un alto componente normativo asumiendo un rasgo de la Ilustracion espanola que viene desde Feijoo (Subirats 49). Esa utopia emerge como sueno de la razon ilustrada e hija de la racionalidad tecnica en cuyo centro la cornucopia llama a la restauracion de un tiempo que, en rigor, jamas habria existido.

A modo de conclusion puede senalarse que tanto la "Memoria" de Vandelli como el "Informe" de Jovellanos perfilan un sujeto productivo, etico y cultural cuyo despliegue permite la regeneracion de la peninsula iberica. En ambos textos, la presunta herencia de una etica pastoril atemporal, aunque esteticamente contemporanea de un pasado glorioso, es elevada a la condicion de utopia etica y programa de desarrollo. De este modo, surge idea de modernidad ligada a una racionalidad politica pastoril que hace del espacio rural un medio y objetivo de una modernizacion entendida como proceso de redencion. Es indudable que en ambos la riqueza reflexiva y la proyeccion de sus alcances no pueden ser agotadas por lectura alguna. La enorme complejidad de estos textos, sin mencionar la amplia produccion de sus autores, sugiere precauciones necesarias. Aun asi, es posible concluir que la "Memotia" y el "Informe" conforman programas globalmente instalados y nucleados en torno a una idea de generacion o regeneracion nacional inscritos en el paradigma de la Modernidad. Se busca, a fin de cuentas, la recuperacion de la importancia y rol de los dos decaidos, pero afin gravitantes, imperios ibericos dentro del balance de poder europeo del siglo XVIII. Para Vandelli se trata de una intervencion tecnica en un presente cuya instalacion problematica es el abrazo al futuro. El pasado es imaginado como respaldo a tendencias y energias que permiten alcanzar el desarrollo y la felicidad de Portugal. Para Jovellanos se trata de la identificacion de un origen mas cercano al mito y el reconocimiento de una vocacion agricola. En ambos se trata de una trayectoria historica en la que esta en juego la constitucion comunitaria, la instalacion cohesionadora del Estado y la felicidad congregacional de una comunidad politica.

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LA SOCIEDAD IBERO-AMERICANA DE ESTUDIOS DEL SIGLO DIECIOCHO (IASECS por sus siglas en ingles) auncia

Premio Anual de Ensayo Pilar Saenz para Estudiantes y Beca de viaje

Premio Anual de Ensayo Pilar Saenz para Estudiantes

El Premio Anual de Ensayo para Estudiantes se otorga al mejor ensayo que verse sobre algun aspecto del siglo XVIII en Espana, Portugal o Iberoamerica. Pueden concursar en el estudiantes de posgrado matriculados en universidades de Norteamerica y estudiantes subgraduados avanzados. En esta ultima categoria, el ensayo sometido ha de estar acompanado de una recomendacion del profesor. Todo estudiante que desee participar tiene que incluir, en un solo envio, lo siguiente: (1) tres copias anonimas del ensayo, a maquina/computadora, a doble espacio; no debe exceder 22 paginas incluyendo notas (2) una hoja aparte que indique el titulo del mismo (3) un sobre sellado que contenga el nombre del autor, la institucion a la que pertenece, su direccion fisica y su direccion de correo electronico. El Comite del Premio Annual Pilar Saenz de la IASECS evaluara los ensayos de los concursantes y otorgara el premio en la fecha coincidente con el congreso annual de ASECS.

El ensayo ganador recibira $100.00, una subscripcion por un ano a la revista Diedocho, una membresia de dos anos en la IASECS, y ademas, una version revisada del ensayo sera evaluada para su posible publicacion en Diedocho.

Los ensayos sometidos tienen que llevar un matasello de no mas tarde del 1ero. de febrero del ano en curso.

Beca de viaje para estudiantes

La IASECS ofrece hasta un maximo de $400 a estudiantes de posgrado matriculados en universidades de Norteamerica cuyas ponencias sobre algun aspecto del siglo XVIII en Espana, Portugal o Iberoamerica hayan sido aceptadas para presentarse en el congreso anual de la Sociedad Americana de Estudios del Siglo XVIII (ASECS por sus siglas en ingles).

Para solicitar la beca, es necesario enviar una carta, no mas tarde del 20 de octubre, que indique que la ponencia ha sido aceptada para ser presentada en una sesion del congreso anual de la ASECS. El Comite de Beca de viaje evaluara las solicitudes, anunciara los resultados a finales de noviembre y, al presentar los recibos correspondientes, en el congreso anual seran entregados los dineros a los becados.

Para el Premio Anual de Ensayo para Estudiantes y/o la Beca de viaje para estudiantes favor de enviar sus documentos a:

Profesora Enid Valle Attn: IASECS Annual Student Prize or Traveling Award for Graduate Students Department of Romance Languages and Literature 1200 Academy Street Kalamazoo College Kalamazoo, MI 49006

ALVARO KAEMPFER

University of Richmond
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Author:Kaempfer, Alvaro
Publication:Dieciocho: Hispanic Enlightenment
Date:Sep 22, 2007
Words:11733
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