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A 40 anos del golpe. Historiografia critica y pistas de investigacion para (re)pensar la unidad popular.

En un ensayo, escrito a mediados de los anos 80, el sociologo francobrasileiro Michael Lowy escribia que:

"todo conocimiento e interpretacion de la realidad social esta ligada, de manera directa o indirecta, a una vision social del mundo [...]. Y que, por consiguiente, la verdad objetiva soctre la sociedad no es concebible como una imagen, pero si como un paisaje pintado por un artista; y que, finalmente, este paisaje sera mas cierto si el pintor estuviera en un observatorio o un mirador mas elevado, permitiendole una vista mas vasta y extendida del panorama irregular y accidentado de la realidad social" (1).

Nos parece que la nocion de "paisaje de la verdad" es particularmente pertinente para el objeto de estudio que nos ocuparemos de presentar en este articulo, es decir, una reflexion critica sobre la historiografia del Chile de la Unidad Popular (1970-1973). Efectivamente, cuarenta anos despues de la caida del gobierno encabezado por Salvador Allende, gozamos indiscutiblemente de una mayor distancia para abordar el periodo: tomando la metafora hilada mas arriba, podriamos decir entonces que nuestro punto de observacion se encuentra suficientemente elevado para continuar, de manera colectiva, balances criticos y hacer resurgir ciertos paisajes de la verdad. Esto ya que, desde hace algunos anos, mas fuentes escritas son accesibles (aquellas que no fueron destruidas), mientras que los testigos aun en vida ofrecen un vasto campo de investigacion, basado en las tecnicas de la historia oral. No obstante, hoy como ayer, los investigadores en historia y ciencias sociales que se interesan en la Unidad Popular deben hacer frente a elecciones epistemologicas inevitables y debates necesarios: varias escuelas historiograficas y teorias se codean en torno a la interpretacion de esta epoca bisagra de la historia latinoamericana contemporanea.

Efectivamente, la Unidad Popular marco el siglo XX. Elegido sobre la base de una importante movilizacion social, el medico y parlamentario socialista Salvador Allende toma la direccion del gobierno teniendo como ambicion llevar a cabo--de manera pacifica--la construccion de un modelo socialista democratico, apostando a la flexibilidad del Estado chileno y la posibilidad de una revolucion por etapas. Apoyado en una alianza de izquierda amplia, conformada alrededor de dos grandes partidos obreros, el Partido Comunista y el Partido Socialista, este gobierno sera destituido mil dias despues por un golpe de Estado de corte contrarrevolucionario, cuya dictadura neoliberal sera uno de los simbolos del terrorismo de Estado suramericano. Aventurarse en las huellas y semblanzas de esta experiencia de intenso conflicto politico y social supone, con anterioridad, lograr el balance de lo que se ha escrito sobre el tema. En las lineas que siguen, trataremos de presentar un esbozo historiografico critico basandose en algunas publicaciones claves y, finalmente, avanzando pistas y propuestas para investigaciones futuras. Por este camino, proponemos mutualizar algunas reflexiones nacidas de varios anos de investigacion sobre el proceso revolucionario chileno.

I.--PENSAR LA UP: BOSQUEJO DE PRINCIPALES CORRIENTES HISTORIOGRAFICAS

Un oceano bibliografico.

Primera constatacion: la cantidad extraordinaria de libros que abordaron, y en el contexto actual de conmemoracion de los cuarenta anos, que evocan la Unidad Popular (UP) y la "via chilena al socialismo". Esa experiencia sociopolitica impacto de tal manera, y a una escala mundial, fue tan analizada y comentada, que el investigador se encuentra frente a una bibliografia desmesurada. Asi, en 1993, Max Nolf pudo detectar mas de 200 libros consagrados solamente al Presidente Salvador Allende (2). Veinte anos despues esa cifra esta muy por debajo de la realidad editorial. Uno de los peligros entonces es "ahogarse" en este oceano bibliografico y, como requisito a todo trabajo serio, es indispensable operar alli una seleccion previa, cualitativa y cuantitativa. A pesar del caracter a veces arbitrario, y por cierto incompleto, de nuestra clasificacion, presentaremos aqui las principales tendencias de analisis y algunas obras entre las mas representativas de la literatura sobre este tema.

Podemos elaborar una primera distincion basandose en el caracter cientifico del escrito, o mas bien, observando la seriedad--o no--de la metodologia de investigacion, la diversidad y el caracter sistemico de las fuentes utilizadas, la originalidad del trabajo. Durante los anos que siguieron el golpe de Estado, numerosos libros fueron redactados por actores "comprometidos", en la lucha contra la dictadura, estos representan ensayos militantes y testimonios, escritos desde la urgencia de la resistencia politica o de la solidaridad internacional. Como lo subrayo el historiador Hugo Cancino, el objeto de la mayoria de esas publicaciones era

"crear un sentimiento de solidaridad con el pueblo chileno, de indignacion y de condena moral de la dictadura militar [...]. El genero "ensayo" a pesar su tentativa de explicar y formular las hipotesis sobre el curso de la experiencia chilena, sobrepasando asi la cronica periodistica, no consiste, en la mayoria de los casos, en un trabajo sistematico de las fuentes primarias y secundarias" (3).

En esta categoria, encontramos multiples escritos que hoy aportan poco a los investigadores en terminos de datos de primera mano.

Sin embargo, varias de esas publicaciones tienen aun un valor ineludible y fundamental. Redactados por intelectuales, dirigentes partidarios, militantes, que estaban vinculados directa o indirectamente con la UP, nos entregan puntos de vista, vivencias, recuerdos y espacios de una memoria politica que seria dificil reconstruir sin esos textos. Es necesario entonces utilizarlos, aunque con precaucion, ya que pueden servirnos tanto como archivos historicos (como por ejemplo sobre las representaciones subjetivas de la epoca) que, como fuente de informacion. Citemos, como ejemplo, los escritos de un importante asesor politico de Allende: el politologo catalan Joan Garces. Sus libros sobre el proceso politico de la "via chilena", re-editados regularmente desde 1974, permiten comprender la posicion del gobierno y la apuesta estrategica de la izquierda, como sus dilemas internos frente a la coyuntura (4). El libro de Carlos Altamirano, entonces secretario general del PS (5), es tambien un clasico en este genero, al igual que los estudios de uno de los economistas de la UP, Sergio Bitar o aun la compilacion de las obras de Pedro Vuskovic, que fue durante un tiempo ministro de economia. Agreguemos el diario del sociologo frances Alain Touraine, que nos entrega sus reflexiones del dia a dia, cuando vivia en Chile (6). Estos textos fueron redactados en los anos setenta, pero despues, numerosos actores intentaron aportar su grano de arena al edificio de la reconstruccion de la memoria, con la voluntad de explicar los mecanismos sociopoliticos que condujeron al regimen militar del General Pinochet, pero tambien de explicar y justificar su accionar historico. Citemos las memorias de los dirigentes del Partido Comunista, principal partido politico del pais durante la UP y pilar del gobierno popular, tales como Orlando Millas (7) o Luis Corvalan P. (8). Otro ejemplo, las conversaciones mas recientes de Carlos Altamirano con Gabriel Salazar (9) o con la periodista Patricia Politzer (10), nos entregan nuevos elementos tanto sobre los setenta, como sobre la evolucion-"renovacion" de la izquierda chilena despues del golpe y durante la pos-dictadura.

Con el paso del tiempo y mas alla de los testimonios o de los ensayos biograficos, los historiadores y academicos se adentraron tambien en los mil dias que separaron la victoria electoral de noviembre 1970 del bombardeo de la Moneda en 1973. No obstante, seria ilusorio trazar una linea muy delimitada entre ensayos y trabajos academicos. A menudo, los primeros universitarios que trabajaron sobre el periodo fueron tambien, y al mismo tiempo, actores del proceso politico chileno y sufrieron, personalmente y/o sus cercanos, la represion y el destierro: retomando estudios y realizando doctorados en el extranjero, empezaron a abrir camino en la historicizacion de la UP, pero siempre desde su experiencia politica y vivencias personales en Chile. Como lo anota J. Rojas F., pensar en periodo de dictadura o desde el exilio politico, determino, sin lugar a dudas, en gran medida la produccion intelectual y la manera de pensar historicamente el tiempo presente chileno durante muchos anos, y en particular la historia del gobierno de Allende (11).

Diferentes enfoques epistemologicos para el mismo objeto de estudio.

De manera general, y como todo trabajo de investigacion en historia o ciencias sociales, los estudios--pasados o mas recientes--consagrados a la Unidad Popular pueden dividirse en grandes corrientes de analisis. La historiografia de este periodo es sumamente conflictual y ha sido fuertemente influenciada por el violento quiebre que representa el golpe de Estado. Hoy en dia, los enfoques siguen siendo muy diferenciados y reflejan los distintos acercamientos teoricos, metodologicos e incluso ideologicos de los autores que trabajaron esta historia. En un esclarecedor texto del ano 1999, Luis Moulian proponia distinguir tres corrientes historiograficas principales al momento de adentrarse en el periodo de las grandes reformas en Chile, es decir 1964-1973 (12). Segun el, la inmensa mayoria de los libros centrados sobre la UP se podrian inscribir, de una manera u otra pero segun multiples matices y variaciones, en una de esas tendencias teorico-analiticas fundamentales. No obstante, como los veremos mas abajo, es importante subrayar que una nueva generacion de investigadores intenta cruzar las fronteras epistemologicas y sobre todo metodologicas, para proponer una renovacion de enfoques, estudios de terrenos y analisis.

La primera gran familia epistemologica deriva de la historia tradicionalista y neo-conservadora: sus representantes mas conocidos son Ricardo Krebs y Gonzalo Vial C. (13). Este ultimo ve en la Unidad Popular, la culminacion de la violencia politica fomentada principalmente por la izquierda a favor de "modelos o utopias revolucionarias". El ano 1973 representa asi el punto culminante de una crisis de autoridad y de los valores morales nacionales, debido a una "sobre-ideologizacion" del conjunto de la sociedad y a un lento proceso de "decadencia nacional", que obligo finalmente a las fuerzas armadas a intervenir con el fin de restablecer el orden. Este desorden creciente e incontrolado habria ocurrido, en parte por las reformas sociales y por la accion desestabilizadora de los partidos politicos, todos favorables a los "proyectos globales" de transformacion social (14). Encontramos enfoques parecidos en los escritos de Mario Gongora sobre el Estado en Chile. La segunda tendencia historiografica es "mesohistorica", y aunque bastante heterogenea, cercana al pensamiento del cristianismo social. Esta corriente estaria encarnada por historiadores como Sergio Villalobos o Cristian Gazmuri y por Genaro Arriagada en el ambito de las ciencias politicas. Se caracteriza por su interes en las descripciones empiricas, por el lugar dedicado al relato de los hechos (y finalmente por una vision positivista de la historia). Muy factico, este tipo de analisis deja poco de espacio a la interpretacion global y al debate teorico. La "via chilena al socialismo" es entonces vista como un camino que conduce de la via institucional, heredada del gobierno democrata cristiano (1964-1970), hasta las veleidades del "poder total", encarnado por Salvador Allende. Podriamos agregar a esta tendencia, el capitulo XII de la Historia General de Chile, publicada por Cambridge University, tambien influenciada por el sello de una historia esencialmente descriptiva (15). Para terminar esta breve sintesis, el ultimo gran tipo de interpretacion subrayado por Luis Moulian es marxista, o utilizando ciertas categorias marxianas. Durante casi tres decadas, el marxismo ortodoxo domino la historia del movimiento obrero chileno, con autores como Hernan Ramirez Necochea, miembro del PCC. Este marxismo universitario estuvo marcado por el determinismo historico y una vision teologica de los procesos politicos: "En Chile como bajo otras latitudes, los obreros del sector industrial y minero se transformaron en los grandes protagonistas de la historia de la salvacion y de la redencion de la humanidad. Esta filosofia de la historia hacia que, de manera casi inevitable, el ordenamiento de los hechos seguiria un desarrollo que avanzaria hasta un final conocido y necesario" (16). Con la caida del muro de Berlin y el descalabro de los "socialismos reales", tales certezas dogmaticas se desmoronaron. Hasta su fallecimiento en 2010, el principal representante del materialismo historico en Chile fue Luis Vitale, historiador marxista heterodoxo y prolifico, co-fundador del MIR (Movimiento de la Izquierda Revolucionaria) e influenciado por el trotskysmo y el guevarismo. Sus ultimas contribuciones sobre la UP muestran una cierta apertura problematica y su voluntad de colaborar con una nueva generacion de investigadores (17). Esta corriente concibe la UP como un "periodo pre-revolucionario" y el gobierno Allende como "democratico avanzado" pero prisionero del legalismo burgues y de la tactica de una "revolucion por etapas", desbordada por la dimension del conflicto de clase. En relacion con este enfoque, es indispensable anadir los trabajos mas actuales del politologo Juan Carlos Gomez, que constituyen un aporte importante a la renovacion historiografica de la Unidad Popular, centrando su reflexion sobre el derecho de propiedad en Chile (1925-1973) y viendo como la democratizacion que significo la UP, al tensionar el derecho de propiedad privada, explica en gran parte la opcion de las clases dominantes por la instauracion de un regimen autoritario (18). Luis Moulian integra tambien en esta categoria a Gabriel Salazar, premio nacional de historia y representante de la "nueva historia chilena", aunque no se reivindica del analisis marxiano. En su amplia Historia de Chile, co-dirigida con Julio Pinto, insiste--en una perspectiva gramsciana--en las nociones de "clase politica civil" y "clase politica militar" e inscribe a la UP como continuidad de los frentes populares de los anos treinta, describiendo un regimen desarrollista de tipo "nacional-populista en crisis" (19). Por ultimo entre los investigadores de "sensibilidad marxista", encontramos al sociologo Tomas Moulian, que trabajo durante largo tiempo con el sociologo Manuel Garreton, para luego acercarse a ciertos paradigmas marxistas. Sin embargo, su "Conversacion con Allende" (20) es mas bien un ensayo filosofico que un analisis estrictamente historico.

El peso de los analisis funcionalistas.

Las distinciones observadas anteriormente son ciertamente simplificadoras, pero tienen sin embargo el merito de balizar el terreno. Sin duda, necesitarian ser ampliamente afinadas: numerosos son los autores chilenos que estudiaron, e investigan hoy, la Unidad Popular y que no se reconoceran completamente en ninguna de estas tres grandes categorias. Ademas, es necesario incluir las numerosas investigaciones realizadas fuera de Chile y dejadas de lado por Luis Moulian en su tentativa de clasificacion. Por ejemplo, entre muchos otros, seria necesario recordar los diversos estudios del sociologo estadounidense James Petras. En cuanto a la produccion francesa podriamos referirnos al trabajo de Marie-Noelle Sarget o al libro de Ingrid Seguel-Boccara, dedicado a las "pasiones politicas" durante la Unidad Popular (21). Se trata de una tesis de doctorado enfocada en la representaciones politicas y que apela al analisis socio-historico propuesto por Norbert Elias, empleando tambien el concepto "de afectos politicos" teorizado por Pierre Ansart. Pero son, ante todo, las investigaciones anglosajonas que tuvieron una influencia duradera en la manera de comprender la UP y su dinamica. En particular, es el caso del relevante trabajo desarrollado por la escuela funcionalista estadounidense, a partir de los anos cincuenta, alrededor de Talcott Parson. En cuanto a Chile, ese enfoque es todavia dominado por las investigaciones de los anos 80 del equipo de Arturo Valenzuela (22) (Universidad de Columbia), que desemboco en obras de referencia, reflexiones basadas en la concepcion de la democracia liberal y de sus necesarios consensos, tal como la penso el politologo espanol Juan Linz.

Esta escuela orienta su interpretacion en el sistema politico durante la Unidad Popular, interesandose en el campo institucional-estatal y en el funcionamiento de los partidos politicos (estrategia, direccion, relacion con las instituciones y el parlamento). En resumen, la UP es interpretada como un momento de destruccion del sistema de la democracia representativa, bajo el peso de una polarizacion acelerada y de ruptura del "centro politico". Segun Valenzuela, una de las caracteristicas del sistema politico chileno fue que se caracterizo, desde los anos treinta, por una articulacion entre los "extremos politicos" (los comunistas, los socialistas a la izquierda y los conservadores y nacionalistas a la derecha) y un centro dirigido por el Partido Radical, con caracteristicas flexibles (es decir que podia aliarse tanto con su izquierda como con su derecha), un movimiento "pendular" que modero el conjunto del sistema y favorecio la busqueda de alianzas y consensos mayoritarios. Ahora bien, a partir de los anos sesenta, la emergencia de la Democracia Cristiana, partido afirmando un "camino propio" firmaria la sentencia de muerte de un tal equilibrio, desplazando a los radicales y abriendo una caja de pandora de la triangularizacion del espacio politico: los famosos "tres tercios", cada uno articulandose en torno a proyectos globales distintos, excluyentes y minoritarios (siendo la "via chilena al socialismo" el ultimo y el mas radical). La produccion academica chilena fue particularmente sensible a este esquema epistemologico: una revision de los trabajos de la FLASCO de los anos ochenta/noventa y los libros ya "clasicos" sobre proceso politico, democracia y democratizacion de los sociologos Manuel Garreton y Tomas Moulian, subrayan la instalacion epistemologica de tales analisis (23). Evidentemente, esa vision tiene mucho que ver con la "transicion pactada" chilena de finales de los 80 y con el contexto en que se desarrollan esas teorias, abogando en pro de la "democracia de consensos" (neoliberal) que se instala en Chile a partir de 198924. Mas recientemente, el historiador liberal Alfredo Jocelyn Holt sigue reivindicandose de esta corriente teorica: describe el "fragil equilibrio" del sistema politico chileno y, a partir de 1964, a causa de lo que nombra el "mesianismo ideologico", una radicalizacion politica, juzgada deleterea para la estabilidad democratica (25).

La escuela funcionalista contribuyo de manera importante, sino en la elaboracion, por lo menos en la consolidacion, de la nocion "de Estado de compromiso", invocada por numerosos analistas en el momento de comprender el sistema politico chileno y su excepcional estabilidad constitucional en comparacion a otros paises del Cono Sur (Bolivia por ejemplo). En efecto, las elites chilenas lograron mantener la continuidad del Estado "liberaloligarquico" (instaurado a mediados de los anos veinte), institucionalizando parte de las reivindicaciones del movimiento obrero e incluyendo en el juego institucional a sus organizaciones sindicales y partidarias, con el fin de perpetuar el modelo de enclave del "capitalismo minero" y como producto de las multiples movilizaciones de los trabajadores. Sin embargo, este "Estado de compromiso" desarrollista--destruido irremediablemente el 11 de septiembre de 1973--ha sido frecuentemente confundido, por investigadores chilenos y extranjeros, con un tipo de "democracia parlamentaria consensuada y estable, separada de las relaciones conflictivas entre las clases sociales. Asi, el analisis funcionalista, y sus seguidores consientes o indirectos, tienden a evacuar--o a minimizar--la discontinuidad y conflictividad social sostenida sobre la cual se forjo esta estabilidad relativa institucional dominante. Porque si bien se puede hablar de la existencia de un compromiso entre la elites y una parte del movimiento obrero mas organizado, es sin olvidar las crecientes desigualdades sociales, las represiones politico-militares que atraviesan el siglo (por ejemplo en Puerto Montt en 1969), la exclusion de toda representatividad de fracciones enteras de las clases populares (campesinos, pobladores, trabajadores de pequenas y medianas empresas etc.) y las permanentes rebeliones de los de "abajo". Gabriel Salazar ha subrayado, con razon, la presencia permanente de la violencia estatal y del autoritarismo, pero tambien de la violencia popular como forma de resistencia, como caracteristica del regimen republicano chileno, muy lejos del lugar comun de una democracia pacifica y consensual (26). Gomez Leyton incluso afirma, desde otra perspectiva, que

"en el Chile del siglo XX 1920-1973, la democracia no fue el regimen politico predominante. Cuando este existio no fue pacifico, ni estable. Por lo tanto no tuvo la duracion que las ciencias sociales nacionales como extranjeras le atribuyen. [...] el regimen democratico en Chile tuvo una corta y agitada duracion. Sostenemos que la democracia chilena existente entre 1958 y 1973 fue una democracia eminentemente subversiva; por ende, conflictiva, inestable y con importantes grados de violencia politica" (27).

Entendemos que es precisamente llevando la mirada en esa discontinuidad social que podemos comprender una de las razones objetiva del surgimiento de una de las mas importantes movilizaciones colectivas y proceso revolucionario que haya conocido America Latina desde la Revolucion Cubana.

II.--ANALISIS HEGEMONICO Y NUEVAS PISTAS DE INVESTIGACION

Una historiografia centrada en el campo institucional y los partidos politicos.

Si los analisis funcionalistas fueron, timidamente a partir de los anos 90 y mas claramente en los anos 2000, criticados por su insistencia unilateral sobre los efectos del sistema politico institucional, hay que resaltar que la gran mayoria de los estudios sobre la UP, cualesquiera sean las disciplinas y las escuelas epistemologicas concernidas, siguen estando hasta el dia de hoy marcadas por tal tendencia. Asi, una matriz teorica dominante atraviesa todas sus corrientes, dejando varios ejes de investigacion en el borde del camino.

En una investigacion realizada en 2004, los historiadores Mario Garces y Sebastian Leiva compararon los argumentos de un corpus de quince libros, publicados en Chile entre 1974 y 2004 y que son considerados como ineludibles sobre la cuestion. Sus primeras conclusiones permiten la afirmacion siguiente: incluso si los diversos textos revisados provienen de miradas diferentes y de variadas disciplinas, "la tendencia de la mayoria de los estudios fue, hasta ahora, de constituir en objeto de analisis casi exclusivamente a los actores politicos "formales", quiere decir a los partidos politicos, las tematicas ligados a estos (programas, tacticas, alianzas) y los sectores donde estos concentraban sus acciones (sobre todo en los diversos espacios del aparato estatal)" (28). Asi, el enfasis esta puesto, de manera casi exclusiva o insistente, en el papel de los partidos politicos y en el sistema institucional, considerado que estos encarnaron a los actores fundamentales del proceso, principalmente via negociaciones a nivel del Congreso, gracias a la politica publica llevada a cabo por el gobierno de Allende o por el peso de estos partidos en la direccion del movimiento obrero.

En el seno de esta matriz, podemos relevar orientaciones o ejes distintos. Algunos siguen apuntando a la desaparicion del centro del sistema politico y, en ese sentido, retoman--actualizandolas--las teorias de Eduardo Valenzuela. Paradojicamente, historiadores que pretendieron romper con esta orientacion dominante, para recomponer un contexto socio-historico mucho mas amplio no siempre lo lograron: en su obra, Luis Corvalan Marquez, no alcanza de manera convincente este objetivo, a pesar del interes de su detallado trabajo sobre las tensiones y confluencias que atravesaron la politica chilena entre 1970 y 1973 (29). Otros autores ponen su atencion en el peso de las contradicciones existentes entre los partidos politicos de izquierda, y en particular en aquellos que formaron el gobierno, empezando por el PC y el PS. Asi Tomas Moulian, despues de haberse distanciado de manera notable de sus escritos de los 80 con Garreton para acercarse al marxismo, argumenta que la derrota de la "via chilena al socialismo" tiene efectivamente sus origenes, por una parte en la incapacidad del gobierno para encontrar un terreno de negociacion creible con la Democracia Cristiana; por otra parte, en la existencia de una division fratricida en el seno de la izquierda entre "revolucionarios moderados" (PC, ala reformista del PS, sectores cristianos) y los sectores "rupturistas", cuyo peso desestabilizador fue acentuado por la presencia de un actor extraparlamentario: el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) (30). Es necesario senalar que es tambien, con algunos matices, la version "oficial" que ha sido defendida por numerosos ex dirigentes de la izquierda parlamentaria chilena (entre los cuales estan Luis Corvalan L., ex secretario general del PC). Por ultimo, para otros investigadores, es entendiendo los errores tacticos y estrategicos de la coalicion gubernamental que habria que buscar las condiciones que facilitaron el exito fulgurante del golpe de Estado, mas alla de la presencia clave de actores como Estados Unidos, la CIA, las FF.AA o la derecha. Fernando Mires (ex-dirigente del MIR y hoy profesor universitario en Alemania) en su libro dedicado a las revoluciones sociales en America Latina no vacila en describir los "pecados originales" de la UP (31). Entre estos "errores estructurales", el academico recuerda la poca viabilidad del programa de la UP, al apostar por el respeto inquebrantable del sufragio universal por parte de las fuerzas armadas y subraya el hecho que el sistema de cogestion entre asalariados y Estado en el seno del Area de propiedad social (sector economico nacionalizado) excluia a amplias capas subalternas de la sociedad. Segun Mires, la fuerte institucionalizacion de los principales partidos de izquierda en el seno de un Estado todavia al servicio de las elites nacionales y transnacionales, imposibilitaba la ruptura revolucionaria que significaba, in fine, la "via chilena".

No cabe duda que estos diferentes enfoques, que intentan descifrar a la UP esencialmente a traves de un estudio del campo politico, son un aporte para todos aquellos que quieren comprender estos mil dias de historia chilena. La politica gubernamental, la accion de los partidos politicos, las reacciones del sistema institucional y la hostilidad de la mayoria del aparato estatal al programa de Allende son efectivamente fundamentales. Sin embargo, tal vision no parece suficiente si se quiere realmente renovar la historiografia de este periodo y, asi, poder complejizar nuestra comprension de este objeto de estudio, porque

"expuestas las cosas de esta forma, los grandes responsables politicos e historicos del quiebre del regimen democratico nacional serian, por lo tanto, el gobierno de la Unidad Popular, en particular, y los partidos politicos, en general. El primero por intentar realizar profundos cambios estructurales sin contar con el respaldo mayoritario a nivel electoral y social, y los segundos, por no haber sido capaces de establecer alianzas politicas estables y duraderas que permitieran la continuidad del sistema politico. Por otro lado, los analistas han senalado tambien al sistema electoral e institucional existente como responsable del quiebre democratico, puesto que este permitia acceder al gobierno a partidos o coaliciones partidistas sin las mayorias electorales necesarias para dar estabilidad al sistema politico" (32).

?El retorno de lo Social? Perspectivas para una vision renovada de mil dias que estremecieron el mundo.

A pesar de la gran cantidad de investigaciones ya realizadas, el periodo de la Unidad Popular es rico en campos de investigacion aun no explorados o poco desarrollados. En su balance, Garces y Leiva aislan dos, lo que denominan "grandes omisiones". La primera estaria vinculada al papel de la intervencion estadounidense en la desestabilizacion del regimen. A cuarenta anos del golpe, relativizaremos esta afirmacion, en la medida en que comisiones parlamentarias (como el informe Church en EE.UU.--1974) y varias investigaciones serias ya han detallado la implicacion del gobierno de Nixon. Los excelentes trabajos de Peter Kornbluth (33) o el reciente libro del Luis Corvalan Marquez (34) sobre el nivel de intervencion de la CIA y financiacion de la DC en contra de Allende, son aportes importantes y permitieron comprender mejor como el gobierno de Estados Unidos fue un actor clave del "drama chileno". En cambio, es cierto que las recientes desclasificaciones de nuevos archivos de los servicios secretos de EE.UU. (35), en Paraguay (archivos de la Operacion Condor) y ahora ultimo, de miles de archivos de la dictadura en Brasil, abren un terreno nuevo de investigacion en torno a esta tematica y de la influencia de los regimenes autoritarios de la region (Brasil en particular (36)) en la preparacion del golpe en Chile.

De la misma manera, desde un enfoque historiografico sustentado en el analisis de las relaciones internacionales y del sistema--mundo capitalista como lo entiende Immanuel Wallerstein, tambien se podria avanzar en una nueva comprension de la Unidad Popular, mas alla de las causalidades meramente ideologicas y "endogenas" o nacional: por cierto, la participacion chilena en el mercado mundial, las relaciones de intercambio con los Estados centricos (del Norte) y con las empresas transnacionales, tuvieron un papel evidente en el fracaso de la UP, y son--por lo general--un tema poco trabajado por los investigadores (37).

La otra "omision" historiografica y zona oscura que queda por profundizar es paradojalmente aquella que tuvo relacion con uno de los aspectos mas relevantes de este proceso historico: las luchas de los trabajadores, el impulso del movimiento social y los diversos repertorios de accion colectiva. "En la mayoria de los trabajos consultados, los sectores populares no constituyen actores sociales y politicos definidos desde su historicidad propia. Son pocos los historiadores que encaminaron investigaciones sobre los movimientos sociales y cuando lo hicieron reprodujeron los enfoques dominantes" (38). Precisamente es ahi que se encuentra una posible y sumamente fructifera renovacion de nuestras perspectivas historiograficas: reencontrar la dinamica del movimiento obrero y social, reubicar en el centro de los analisis los disensos y conflictos sociales y mostrar en que medida pudieron--o no--adquirir una dinamica propia, no aislada del campo politico, pero a veces en autonomia, incluso en contradiccion con respecto al espacio institucional. Es entonces un regreso a lo social que proponemos realizar, siguiendo algunos--pero escasos--trabajos pioneros en el tema. Citemos las investigaciones de Hugo Cancino sobre la "problematica del poder popular" (39), los trabajos de Mario Garces sobre los movimientos pobladores o (con S. Leiva) sobre el golpe de Estado visto desde el barrio La Legua (40) y, aporte importante, la tesis doctoral del historiador estadunidense Peter Winn sobre los "tejedores de revolucion" (41).

Winn centro su monografia en el estudio del monopolio textil Yarur, combinando, de manera original, la historia oral (numerosos testimonios) y la historia local (descripcion de una industria). Por la via de este trabajo de campo realizado durante la UP, logro establecer una vision general restituyendo en detalle los conflictos en el seno de la empresa, las "tomas" de fabricas y nacionalizacion, las tentativas de algunos militantes para constituir el Cordon Industrial O'Higgins, la oposicion del PC a esta reivindicacion y las repercusiones del conflicto nacional a nivel de Yarur. A traves de una historia a escala humana, demuestra de manera convincente, como el gobierno de Allende entra en tension con la movilizacion social que el mismo participo en promover y de que manera el legalismo de la UP es vivido por algunos obreros como un freno a lo que Winn llama la "Revolucion desde abajo". Es esta misma brecha historiografica que elegimos seguir a traves de nuestros multiples trabajos realizados sobre el "poder popular" en medio urbano. Sin duda alguna, las multiples formas de autoorganizacion en la base y el poder popular constituyente (particularmente aquellas de los Cordones Industriales (42)), devuelven a la UP toda su dimension colectiva y su dinamica dialectica. Nuestro trabajo de tesis doctoral, iniciado hace mas de 10 anos y recientemente publicado bajo un formato actualizado, permite poner a la luz del dia otra vision de los mil dias de la UP, considerados esta vez "desde abajo" y a partir de las politicas del conflicto, como ha sido definido por Charles Tilly o Sydney Tarrow en sus estudios de las experiencias revolucionarias del siglo XX (43). Vemos entonces emerger lo que Tarrow llama "poder en movimiento". Del impulso nacido de la participacion de los asalariados en el sector nacionalizado, orientado por el gobierno, al desbordamiento de las direcciones partidistas de izquierda; de la crisis del aparato sindical hasta la emergencia de los Cordones industriales; de los ensayos de abastecimiento directo a los barrios populares a la movilizacion de algunos campamentos, asistimos a diversas irrupciones de autogestion y poder popular. Esta "epopeya" del movimiento social se encuentra en repetidas ocasiones en desfase con el espacio institucional y politico y, caso notable, incluso con el legalismo gubernamental. Aun alli, la tecnica de la historia oral combinada con el trabajo de fuentes escritas permite evitar los analisis reductores. Los relatos de vida permiten reconstituir la dimension microsocial, podriamos decir "molecular", de las acciones colectivas. En resumen, comprender de que manera las movilizaciones y las trayectorias individuales pueden combinarse con el conflicto global (44).

Por esta razon, la hipotesis avanzada por Maria A. Illanes es sumamente pertinente para futuras investigaciones.

"Durante la Unidad Popular se desencadena un proceso revolucionario y una lucha ideologica que, al contrario de lo que dice esta historiografia [dominante], no logra transformarse en una dicotomia simple, ni traducirse en oposiciones claramente contradictorias al interior del regimen de la Unidad Popular. Creo que no logra instalarse la opresion desde arriba y la revolucion desde abajo. Al contrario, se trata de un proceso que surgio de las condiciones mismas de la "revolucion prisionera" en la cual los sectores populares no perdieron, hasta el final, la iniciativa" (45).

En esta optica, el legitimo y necesario "retorno a lo social" debe evitar la ilusion de un proceso social separado de lo politico, para saber articular, al contrario, los dos espacios intrinsecamente ligados entre si durante este periodo de grandes cambios revolucionarios. Como lo senala Sergio Grez, despues del boom de la "nueva historia" chilena (a mediados de los anos ochenta) que reintrodujo la vida cotidiana de los trabajadores pobres y del "bajo pueblo" en el centro del debate academico, se trata de elaborar una historia social y politica de los actores populares (46). Podemos entonces pensar en el aporte que podrian entregar nuevos estudios sobre la dinamica del movimiento social urbano (netamente en provincia), sobre las movilizaciones campesinas y las corridas de cerco que se organizaron en conjuncion con la politica de reforma agraria o incluso nuevas investigaciones sobre el movimiento de pobladores.

Es esencial notar que esta renovacion historiografica ya esta en camino desde algunos anos. Es lo que demostro la obra colectiva coordinada por Julio Pinto (47). Las tematicas abordadas no dejan de lado el campo institucional (con un analisis de la crisis del discurso estrategico de los partidos de izquierda u otro dedicado a las Fuerza Armadas) pero se detienen igualmente en el movimiento sindical y sus disidencias; en los comites de base de la iglesia y en el movimiento de "Cristianos por el socialismo", en las producciones culturales y musicales populares, en las poblaciones de los barrios perifericos, etc ... Una nueva generacion de historiadores y cientistas sociales chilenos y extranjeros esta comprometida en esa renovacion. Citemos, como ejemplos de trabajos que se inscriben en esa estela, las primeras investigaciones (memorias de Licenciatura o de Magister) de Boris Cofre sobre pobladores y el campamento Nueva Habana (48), de Renzo Henriquez sobre la comuna de Maipu y el Cordon industrial (49) o de Sandra Castillo sobre el poder popular (50).

?Quiere decir que en estas condiciones las investigaciones sobre los partidos politicos, los dirigentes politicos, las politicas publicas, las relaciones internacionales o las instituciones careceran ahora de interes? Evidentemente, la repuesta es negativa. Queda aun mucho que hacer en este campo. La biografia politica de Salvador Allende que acaba de publicar el historiador del Estado espanol Mario Amoros es una demostracion clara que, incluso sobre un personaje ya muy conocido, se puede innovar y renovar la historiografia, gracias a un solido trabajo de fuentes (51). Otro ejemplo: los estudios sobre las derechas emprendidos en Chile por Veronica Valdivia Ortiz de Zarate o en Francia por Stephane Boisard, abren nuevas interrogantes y campo de trabajo muy estimulantes. Solamente, tales estudios politicos deberan tomar en cuenta e integrar la dimension social del conflicto politico que constituyo la UP. Corriendo el riesgo, en caso contrario, de obliterar una parte entera y fundamental de la realidad chilena de los anos setenta.

ELEMENTOS DE CONCLUSION

Al termino de este balance, esbozamos brevemente diferentes orientaciones historiograficas que es posible distinguir en cuanto a la metodologia empleada o a los paradigmas solicitados para entender la Unidad Popular. Se trata aqui solo de una presentacion que mereceria ser extensamente desarrollada. Con este proposito seria juicioso introducir otros criterios que los presentados aqui. Podriamos por ejemplo hacer una clasificacion por tematicas abordadas: las relaciones internacionales (citemos los estudios imprescindibles de Olga Ulianova sobre la influencia sovietica o de Tania Harmer sobre el impacto de la guerra fria en Chile (52)), la politica economica del gobierno (tesis doctoral realizada en Belgica por Hector Vega (53) o el libro de Eden Medina sobre el "plan cibernetico" de planificacion de Allende (54)), la memoria militante de la UP (55) que podria "acompanar" los libros de Steve Stern (sobre la memoria de la dictadura.), las Fuerzas Armadas (Libros sobre los marinos "que dijeron no" de Jorge Magasich (56)), la CUT y el movimiento sindical (parte de nuestro propio trabajo y tesis doctoral inedita del historiador Augusto Samaniego (57)) la izquierda extraparlamentaria (doctorado de Eugenia Palieraki sobre los origenes del MIR) (58), el debate cristiano-marxismo durante la UP (Investigacion en curso de Marcos Fernandez, Universidad Alberto Hurtado), la problematica de los medios de comunicacion (trabajos de Armand Mattelart y doctorado en curso del politologo frances Antoine Faure), la problematica cultural y musical, el cine-documental etc... Para completar tal panorama, habria tambien un gran interes en adentrarse mas en una historia social de los de "arriba": por ejemplo, ?como los grandes latifundistas vivieron la UP y actuaron frente a la reforma agraria? ?Como entender y hacer la historia de los patrones, de la SOFOFA y de las clases dominantes durante este periodo clave?

Globalmente, estos diferentes enfoques confirman que los "paisajes de la verdad" de la UP estan lejos de ser uniformes y que esta historia es un lugar de debate siempre presente donde se entrechocan diversas visiones del mundo, diferentes corrientes epistemologicas, que, buscando indagar el pasado son forzadamente tambien dependientes de los desafios y tensiones politico-sociales del tiempo presente. Cuando se aborda el Chile de esta epoca, nos insertamos completamente en la "batalla de la memoria" que divide todavia a la sociedad chilena, cuarenta anos despues (59). Asi como por la Revolucion Francesa u otros eventos historicos mayores, la UP nos recuerda que no puede existir frontera completamente hermetica entre el analisis historico, los conflictos politicos y las apuestas memoriales (60). Los balances son contradictorios y lo seran aun mucho tiempo mas, alimentando asi la discusion.

Sin embargo, mas alla de las diferencias, pudimos mostrar ciertas tendencias de fondo que marcaron hasta hoy los estudios de este periodo y la existencia de una historiografia a menudo enfocada en el campo institucional y los partidos politicos, con una influencia fuerte de las escuelas funcionalistas anglosajonas. Frente a tal constatacion, no es exagerado afirmar que las investigaciones sobre los mil dias de la Unidad Popular sufren todavia de un grave deficit. Como lo acaba de reiterar Peter Winn en su pequeno ensayo sobre la "revolucion chilena", hay que profundizar la historia de "la revolucion por abajo", enfocada en la vida y las acciones colectivas de los sectores populares movilizados, actores centrales de esta experiencia historica y a veces, actores olvidados de la academia. Y si es justificado llamar la atencion de los investigadores de lo que se trama en la base de la sociedad, no podremos examinarlo aisladamente, separado de su contexto y de sus relaciones organicas con los partidos, el gobierno, el Estado y los otros espacios sociales. Asi, la renovacion de la historiografia de la Unidad popular podria pasar por estudios encaminados sobre las articulaciones y desacuerdos entre el campo politico y el movimiento social, entre las identidades partidistas y las movilizaciones colectivas, sin olvidar aquellas que conciernen las capas medias y superiores. Esta orientacion podra apoyarse en investigaciones de terreno (a traves de estudios de caso locales (61)), permitiendo un desarrollo del debate teorico sobre la dinamica del proceso revolucionario chileno.

Tales perspectivas deberian permitir devolver su lugar y toda su historicidad a los actores sociales, y abrir nuevas vias de investigacion, con el fin de considerar este periodo de ruptura, tambien resultado de un tiempo largo, heredado de los frentes populares de los anos treinta. Si la historiografia sobre Chile gana tal apuesta, tendremos entonces la oportunidad de renovar problematicas por mucho tiempo reducidas a un analisis en terminos de "polarizacion del sistema politico", para evolucionar hacia una vision mas compleja, incluso dialecticamente contradictoria, de este proceso. Y, al mismo tiempo, hacer resurgir algunos de los "tesoros perdidos" (para parafrasear a Hannah Arendt en su ensayo sobre la revolucion) de este episodio fundamental de la historia del siglo XX.

Recibido: 21 de septiembre de 2013.

Aprobado: 20 de noviembre de 2013.

(1) Michael Lowy, Paysages de la verite. Introduction a une sociologie critique de la connaissance (Paris: Anthropos, 1985).

(2) Max Nolff, Salvador Allende: el politico, el estadista. Bibliografia comentada y tematica de mas de 200 libros (Santiago: Coll. Estudio, 1993).

(3) Hugo Cancino, La problematica del poder popular en el proceso de la via chilena al socialismo 1970-73 (Aarhus: Aarhus Universitet Press, 1988).

(4) Joan Garces, El estado y los problemas tacticos del gobierno de Allende (Mexico: Ediciones siglo XXI, 1974).

(5) Carlos Altamirano, Dialectica de una derrota (Mexico: Editorial Siglo XXI, 1977).

(6) Alain Touraine, Vie et mort du Chilipopulaire, journal sociologique (Paris: Seuil, 1973).

(7) Orlando Millas, Memorias, 1957-1991. Una disgresion (Santiago: CESOC, 2008).

(8) Luis Corvalan P., De lo vivido y lo peleado: memorias (Santiago: LOM Ediciones, 1997).

(9) Gabriel Salazar, Conversaciones con Carlos Altamirano. Memorias criticas (Santiago: Editorial Debate, 2000).

(10) Patricia Politzer, Altamirano (Santiago: Random House Mondadori, 2013).

(11) Jorge Rojas F., "Los trabajadores en la historiografia chilena: balance y proyecciones" en Revista de Economia & Trabajo, num. 10 (Santiago, 2000): 47-117.

(12) Luis Moulian, "Balance historiografico sobre los treinta anos de la historia chilena", en Luis Vitale, (ed.), Para recuperar la memoria historica: Frei, Allende, Pinochet (Santiago: Ed. Chile-America/CESOC, 1999), 43-111.

(13) El historiador Gonzalo Vial fue un fervoroso defensor de la dictadura, ex-ministro de Educacion y autor anonimo del Libro Blanco de la junta militar.

(14) Gonzalo Vial C., Historia de Chile (Santiago: Ed. Santillana, 1981); Salvador Allende: el fracaso de una ilusion (Santiago de Chile: Universidad Finis Terrae, Centro de Estudios Bicentenario, 2005).

(15) Simon Collier y William Sater, Historia de Chile: 1909-1994 (Madrid: Cambridge University Press, 1999).

(16) Jorge Rojas F., "Los trabajadores en la historiografia chilena: balance y proyecciones", en Revista de Economia y Trabajo, num. 10 (Santiago, 2000): 51.

(17) Vitale, Para recuperar la memoria historica: Frei, Allende...

(18) Juan C. Gomez L., La frontera de la democracia. El derecho de propiedad en Chile 1925-1973 (Santiago: LOM ediciones, 2004).

(19) Gabriel Salazar, Julio Pinto, Historia contemporanea de Chile, tomo 1, (Santiago: LOM ediciones, 1999).

(20) Tomas Moulian, Conversaciones interrumpidas con Allende (Santiago: LOM ediciones, 1997).

(21) Ingrid Seguel-Boccara, Les passions politiques au Chili durant TUnite Populaire (1970-1973): un essai d'analyse systemique (Paris: L'Harmattan, 1997).

(22) Arturo Valenzuela, The origins of democracy: theorical reflections on the chilean case (Washington: The Wilson Center ed., 1983); El quiebre de la democracia en Chile (Santiago: FLACSO, 1989).

(23) Manuel Garreton, 1983; Tomas Moulian, 1983; Manuel Garreton y Tomas Moulian, 1983

(24) Ver Juan C. Gomez L., Mauro Salazar (coord.), Tres decadas despues. Lecturas sobre el derrocamiento de la Unidad Popular (Santiago de Chile, Editorial ARCIS, 2004.

(25) Afredo Jocelyn-Holt, El Chile perplejo. Del avanzar sin transar al transar sin parar (Santiago: Planeta/Ariel, 1999).

(26) Gabriel Salazar y Julio Pinto, Historia contemporanea de Chile, tomo 1, (Santiago: LOM ediciones, 1999).

(27) Gomez L., La frontera de la democracia. El derecho de propiedad ..., 9

(28) Mario Garces, Sebastian Leiva, Perspectivas de analisis de la Unidad Popular: opciones y omisiones, informe de avance, (Santiago: Universidad ARCIS, 2004).

(29) Luis Corvalan M., Los partidos y elgolpe del 11 de septiembre: contribucion al estudio del contexto historico (Santiago: CESOC, 2000).

(30) Tomas Moulian, Chile actual: anatomia de un mito (Santiago: LOM ediciones, 1997).

(31) Fernando Mires, La rebelion permanente. Las revoluciones sociales en America Latina (Mexico: Siglo XXI Editores, 1988).

(32) Gomez L., La frontera de la democracia. El derecho de propiedad..., 8.

(33) Peter Kornbluh, The Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability (USA: New press ed., 2004).

(34) Luis Corvalan M., La secreta obscenidad de la historia de Chile contemporaneo (Santiago: Ceibo Ed., 2013).

(35) Consultar la pagina web del "National Security Archive" de la Universidad George Washington: www.gwu.edu/~nsarchiv/latin_america/chile.htm.

(36) Investigacion en curso de Mila Burns de la City University of New York.

(37) Luis Garrido, "Historiografia sobre la Unidad Popular: La Unidad Popular y las constricciones del sistema--mundo capitalista", revista www.izquierdas.cl, No. 15, abril 2013, USACH, p.104-124.

(38) Garces y Leiva, Perspectivas de analisis de la Unidad Popular ..., 15

(39) Hugo Cancino, La problematica del poder popular en el proceso de la via chilena al socialismo 1970-73, (Aarhus: Aarhus Universitet Press, 1988).

(40) Mario Garces, Sebastian Leiva, El Golpe en la Legua. Los caminos de la historia y de la memoria (Santiago de Chile: LOM ediciones, 2005).

(41) Peter Winn, Weavers of revolution. The Yarur workers and chile's road to socialism (New York: Oxford university press, 1986).

(42) Los cordones industriales son coordinaciones de sindicatos que se involucran en una dinamica de control y de participacion de los asalariados, que "sobrepasa" la CUT (la central sindical) y las direcciones de los partidos politicos.

(43) Franck Gaudichaud, Chili 1970-1973. Mille jours qui ebranlerent le monde (Rennes: Presses universitaires de Rennes/ Institut des Ameriques, 2013).

(44) Franck Gaudichaud, Poder Popular, participacion de los trabajadores y Cordones industriales. Testimonios sobre la dinamica del movimiento popular urbano durante el gobierno de Salvador Allende (Santiago: LOM/DIBAM, 2004).

(45) Maria A. Illanes, La batalla de la memoria (Santiago: Planeta/Ariel, 2002), 183.

(46) Sergio Grez T., "Escribir la historia de los sectores populares. ?Con o sin la politica incluida? A proposito de dos miradas a la historia social (Chile, siglo XIX)" en Politica, Vol. 44, (Santiago, 2005).

(47) Julio Pinto V., (Coord.), Cuando hicimos historia. La experiencia de la Unidad Popular (Santiago: LOM ediciones, 2005).

(48) Boris Cofre S., Campamento Nueva La Habana: el MIR y el movimiento de pobladores: 1970-1973 (Santiago de Chile: Escaparate, 2007).

(49) Renzo Henriquez G., Cordon Cerrillos Maipu. Experiencia en movimiento y ejercicios de poder popular, Monografia de conclusion curso, Universidad ARCIS, Santiago, 2008.

(50) Sandra Castillo, Cordones Industriales: nuevas formas de sociabilidad obrera y organizacion politica popular (Chile, 1970-1973) (Santiago de Chile: Escaparate, 2009).

(51) Mario Amoros, Allende. La biografia (Santiago: Ediciones B, 2013).

(52) Tanya Harmer, Allende y la Guerra fria interamericana (Santiago: Ediciones UDP, 2013).

(53) H. Vega, "Chili 1970-1973: la politique economique de la transition au socialisme", these de Doctorat, Universite Libre de Bruxelles, Institut de Sociologie, Bruxelles, 1980.

(54) Eden Medina, Revolucionarios ciberneticos: tecnologia y politica en el Chile de Salvador Allende, (Santiago: LOM Ediciones, 2013).

(55) Jose del Pozo, Rebeldes, reformistas y revolucionarios. Una historia oral de la izquierda chilena en la epoca de la Unidadpopular (Santiago: Ediciones Documentas, 1992).

(56) Jorge Magasich A., Los que dijeron No. Historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973 (Santiago: LOM Ediciones, 2008); ver tambien el breve ensayo sobre el periodo de este historiador: Allende, la UP y el golpe (Santiago: Editorial Aun creemos en los suenos/Le Monde Diplomatique, 2013).

(57) Augusto Samaniego M., "Les strategies syndicales de la "Centrale Unique des travailleurs" et l'action socio- politique des salaries (1953-1973)", these de doctorat en sociologie, (Paris: Universite Paris 8, 1998).

(58) Eugenia Palieraki E., "Histoire critique de la "nouvelle gauche" latino-americaine. Le Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) dans le Chili des annees 1960", these de doctorat en histoire, (Paris: Universite Paris 1-P. Universidad Catolica de Chile, 2009).

(59) Illanes, La batalla de la memoria.

(60) Es lo que vino a recordar la polemica que siguio la detencion del General Pinochet en Londres, en 1998, especialmente con la publicacion de un "manifiesto de historiadores", respondiendo a la "carta a los chilenos" del exdictador.

(61) Citemos, como ejemplo, la investigacion de Anibal Navarrete sobre la fabrica textil de Tome o el Magister de historia en curso de Felipe Sanchez (Universidad Catolica de Chile) sobre los obreros rurales de la provincia de Llanquihue en la Reforma Agraria de la Unidad Popular.

Franck Gaudichaud **

* Este articulo es una version ampliada, corregida y actualizada de un primer ensayo historiografico publicado en frances, en: Cahiers des Ameriques latines, num. 51/52, (Paris 2006-2007).

** Magister en Historia, Doctor en Ciencia Politica (Universidad Paris 8) y Profesor titular en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Grenoble (Francia). E-mail: franck.gaudichaud@u-grenoble3.fr
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Author:Gaudichaud, Franck
Publication:Tiempo historico
Article Type:Report
Date:Jun 1, 2013
Words:8727
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