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?Un Daniel polifonico? El libro de Daniel y la tradicion del antiguo testamento.

Resumen: Este articulo analiza la compleja figura de Daniel, quien ha sido comprendido de modo distinto--como sabio o como profeta--en las tradiciones judia y catolica. La falta de acuerdo en la caracterizacion de Daniel--tanto del libro como de su protagonista--queda reflejada en el diferente lugar que ocupa el libro en cada canon y se debe, entre otros factores, a su condicion de relectura y de compendio de la Escritura. En Daniel se escucha la voz de la mayoria de las principales figuras biblicas Jose, Moises, David, Salomon, Ester, etc.) con quienes, en cierto modo, se identifica. Al subrayar su caracter polifonico se afirma que no es posible encerrar a Daniel en una unica categoria, sino que hay que considerarlo como profeta, como sabio y como apocaliptico, pero tambien en linea con los patriarcas, jueces, sacerdotes y reyes de la tradicion biblica. Y, de esta forma, el contenido teologico del libro se enriquece.

Palabras clave: Daniel, Profetas, Literatura apocaliptica.

Abstract: This paper analyses the complex figure of Daniel, whom Jewish and Catholic traditions have interpreted in different ways, either as a wise man or as a prophet. The disagreement on the portrayal of Daniel--the book and the hero--is reflected in the differential position it occupies in either tradition, due among other reasons to its nature of rereading and compendium of the Scripture. In Daniel, the voice of the most important biblical characters (Joseph, Moses, David, Solomon, Esther) appears to be heard in harmony with his. Given this polyphonic dimension, I propose an alternative to the often restrictive classification of Daniel to just one category: not only is be a prophet, wise man, and apocalyptic figure, but also someone who joins the ranks of the patriarchs, judges, priests, and kings of the biblical tradition. This more complete vision of Daniel would enrich the understanding of its theology.

Keywords: Daniel, Prophets, Apocalyptic Literature.

A Polyphonic Daniel? The Book of Daniel and the Tradition of the Old Testament

El libro de Daniel goza de una gran popularidad y aprecio entre judios y cristianos. Su influencia en el cristianismo es evidente, al menos a juzgar por el elevado numero de referencias a este escrito en el Nuevo Testamento: piensese, por ejemplo, en la figura del Hijo del hombre o en temas como la instauracion de un reino eterno, la revelacion del misterio escondido o la resurreccion de los muertos. En este sentido, el libro de Daniel puede equipararse con Isaias y el libro de los Salmos, los mas frecuentemente aludidos y citados en el Nuevo Testamento (1).

Pero tambien en el judaismo Daniel ha gozado de una gran estima. Asi lo demuestran las numerosas menciones al libro y al personaje en la literatura judia intertestamentaria (el Libro de las Parabolas, 4 Esdras y 3 Macabeos 6,6-7) (2); en Flavio Josefo, quien ofrece una extensa parafrasis de Daniel en el libro 10 (caps. 10 y 11) de sus Antiguedades Judias; y en Qumran donde, aparte de textos relacionados con Daniel, se han encontrado numerosas copias del libro, mas que de otros textos biblicos importantes (3).

Aunque unos y otros aceptan su condicion apocaliptica, en realidad, ambas tradiciones presentan una diferente comprension en cuanto al caracter del protagonista y del libro, algo que queda reflejado en el distinto lugar que ocupa en sus respectivas Biblias. En este articulo se busca indagar en las causas de tal disconformidad, entre las que se encuentran la cronologia y su condicion de obra caleidoscopica (4), al mismo tiempo que se propone el caracter polifonico del libro y de la figura de Daniel como una de las claves para comprender mejor su compleja naturaleza. Se pretende mostrar, por tanto, que no basta con considerar a Daniel exclusivamente como profeta o como sabio, tal como se ha entendido de modo general, sino que, a la luz de los textos veterotestamentarios que resuenan en el libro y de las semejanzas de la figura de Daniel con otros personajes de la tradicion biblica, es preciso atender tambien a otras categorias--tales como las de juez, patriarca, sacerdote o rey--a la hora de catalogar tanto al personaje como al libro de Daniel.

1. LA FIGURA DE DANIEL EN OTROS ESCRITOS DE LA TRADICION BIBLICA Y EXTRABIBLICA

En el Antiguo Testamento se menciona en varias ocasiones el nombre de Daniel. Los textos mas importantes se encuentran en Ezequiel 14,14.20 y 28,3. En los dos primeros Daniel aparece junto a Noe y a Job, a quienes se exalta como modelos de justicia; en el ultimo, se destaca su gran sabiduria y se menciona junto al principe de Tiro (5). Daniel se cita, ademas, en otros pasajes aparentemente menos relevantes: en 1 Cr 3,1 aparece identificado como el segundo hijo de David, el primero que le dio Abigail de Carmel en Hebron (6); en Esd 8,2 se designa tambien con ese nombre a un hijo de Itamar que vuelve del destierro; y en Neh 10,7 se muestra como uno de los sacerdotes lideres que firma el compromiso asumido por el pueblo de vivir de nuevo la Alianza tras la lectura publica de la Ley llevada a cabo por Esdras. Finalmente lo encontramos tambien en otros pasajes biblicos deuterocanonicos, como en Est 4,40, donde se menciona a Daniel a continuacion de los tres jovenes y en contexto de liberacion de un peligro (el foso de los leones); y en 1 Mac 2,59-60, en donde se pone de manifiesto su inocencia en relacion al pasaje del foso de los leones (Dn 6,23) y se presenta junto a sus tres companeros y a otros grandes personajes de la Biblia que fueron fieles al cumplimiento de la Ley, tales como Abraham, Jose, Josue, David y Elias, entre otros.

A todas esas referencias cabria anadir tambien el Dan(i)el ugaritico del Poema de Aqhat, un texto conservado fragmentariamente en tablillas y datado en tomo al s. XIV a.C., en el que se recoge la historia de un joven llamado Aqhat, hijo de Danel (o Dnil) de Rafa (7). En realidad, este relato no guarda una estrecha relacion con el nuestro en cuanto a la tematica (8). Pero en esta historia Dan(i)el se presenta como aquel que juzga la causa de la viuda y adjudica la sentencia del huerfano, dato que si se combina con otros relatos, como el de Ezequiel o la Oracion de Nabonida de Qumran, invita a pensar en la posibilidad de que el autor final del libro conociera algunas tradiciones acerca de un Daniel antediluviano (9).

Aunque no se puede identificar al protagonista del libro con rodas y cada una de las menciones senaladas, da la impresion de que con el nombre de Daniel se este haciendo referencia a una figura inmemorial--no es casualidad la ausencia de datos biograficos sobre el protagonista en el libro de Daniel--que ha ido adquiriendo rasgos de otros muchos personajes biblicos e incluso extrabiblicos, como si el autor final del libro hubiera aprovechado la existencia de todos ellos para presentar una unica figura que tuviera los caracteres de sabio, justo, sacerdote y exiliado en Babilonia (10).

2. DISPOSICION DEL LIBRO DE DANIEL EN CADA CANON

Como se sabe, no hubo ninguna duda en admitir el libro de Daniel en el canon, ni en el judio ni en el cristiano, y eso a pesar de que en el judaismo se consideraban sagrados solo los libros que habian sido compuestos antes de la epoca de Esdras (de ahi la importancia de relacionar a Daniel con otros personajes de un pasado lejano). La cuestion es la diferente situacion que ocupa en cada uno de ellos y las posibles razones que llevaron a tal eleccion, puesto que en el judaismo inmediatamente anterior y posterior a Jesucristo se conservan testimonios tanto a favor de Daniel como profeta (entre ellos, los testimonios de Qumran, donde aparece expresamente la frase <<el libro de Daniel, el profeta>> (11), y de Flavio Josefo, quien se refiere a Daniel como uno de los grandes profetas (12), como a favor de su inclusion entre los Escritos (tal como aparece en el Talmud de Babilonia) (13).

Mientras que la tradicion cristiana incluyo a Daniel entre los nebiim (los Profetas), concretamente despues de Ezequiel y antes del libro de los Doce (14), en la Tanakh se situo finalmente, tras las vacilaciones iniciales mencionadas, en el grupo de los ketubim (los Escritos), entre los libros de Ester y Esdras (15).

La diferente agrupacion del libro en cada coleccion canonica es ya un factor que influye de manera decisiva en el concepto que se tiene de Daniel en una y otra tradicion, pero, ademas, si se atiende a los libros entre los que viene enmarcado, puede comprenderse mejor el significado que tiene para cada grupo. Asi, en el canon hebreo, al incluirlo en los Escritos, entre un relato calificado como <<de corte>> que se desarrolla en pleno periodo persa (Ester), y la narracion de las vicisitudes del pueblo judio al volver del destierro (Esdras-Nehemias), se entiende a Daniel en el contexto del destierro a la vez que se abre la puerta a la esperanza de la vuelta (16). Ademas, en esa disposicion se concibe a Daniel como historiografia porque se situa entre dos libros a los que se le considera de ese modo (17). y si se tiene en cuenta tambien Cronicas, el libro que cierra el canon judio, puede apreciarse como los tres ultimos libros se complementan en su vision de la historia: la de Cronicas es, en conjunto, retrospectiva; en Esdras-Nehemias se escribe sobre hechos contemporaneos; y Daniel se inclina mas hacia la historia futura (18). Por el contrario, el canon cristiano, al situar a Daniel entre los Profetas, justo despues de Ezequiel, parece atender mas a su caracter profetico como interprete de la Escritura y receptor de revelaciones (19).

2.1. El criterio cronologico

Segun la opinion tradicional, el que Daniel fuera incluido en el grupo de los Escritos obedece a razones fundamentalmente de tipo cronologico (20). Como la redaccion final del libro suele datarse en plena crisis macabea, entre los anos 167 y 164 a.C., pero antes de la muerte de Antioco IV (21), Daniel no habria podido entrar en el grupo de los Profetas, coleccion que ya en esa epoca se consideraba cerrada. Se habria incluido entonces en los Escritos, seccion que no se cerraria hasta el llamado sinodo de Yamnia, en torno al ano 90 d.C. (22)

En la base de este criterio <<cronologico>> se encuentra la conocida teoria de canonizacion de la Escritura entres etapas, popularizada por H. E. Ryle, segun la cual el Pentateuco se habria cerrado en torno al 400 a.C., los Profetas, en el 200 a.C. y los Escritos, entre el 90-100 d.C. (23) Como es bien sabido, esta teoria, que gozo de la unanime aceptacion de los exegetas durante buena parte del siglo XX, se ha matizado bastante en la actualidad, lo mismo que otras posiciones relativas al canon que parecian inamovibles (24).

Tambien se ha revisado a fondo el sinodo de Yamnia--al cual ya se le designa como <<mito>> (25)--y el papel de los rabinos en la canonizacion y fijacion de la Escritura (26). Asi, ahora parece demostrado que en tal sinodo--mas que sinodo en realidad se trataba de una especie de academia (yeshiva) o escuela rabinica que se desarrollo durante unos pocos anos a partir del 90 d.C. y que tenia su sede en Yamnia, al sur de la actual Tel Avir (27)--los rabinos no dejaron establecido un canon fijo, sino que, fundamentalmente, se discutio sobre el caracter de algunos libros determinados (28). Es mas, contrariamente a lo que se habia pensado siempre, se ha sugerido que habrian sido los rabinos de esa escuela quienes terminaron con el sectarismo y fomentaron la tolerancia y el dialogo, tal como quedara reflejado en las opiniones enfrentadas sobre cuestiones legales que se han conservado en la Misnah (29). En consecuencia, la conclusion actual respecto a la ultima etapa de formacion del canon judio es menos concreta, pues se sugiere que lo habrian <<cerrado>> (en el sentido de fijar la lista de libros y de senalar dentro de que grupo se incluia cada uno) los rabinos durante los primeros siglos de la era cristiana (30).

Todo esto tiene su repercusion en el libro de Daniel, del que se ha dicho que <<ilumina el proceso canonico en la Biblia>> (31). Asi, por ejemplo, cobra mas sentido la hipotesis de quienes piensan que pudo haber existido una mayor flexibilidad a la hora de aceptar el libro en una u otra coleccion. Esto quiere decir que Daniel podria haber sido incluido inicialmente entre los Profetas y, un poco despues, especialmente al entrar en disputa con los cristianos, en torno al siglo II d.C., haber pasado a ocupar un lugar entre los Escritos. Es la tesis de K. Koch, quien se basa en que, aparte de las citas neotestamentarias, hay varios testimonios que mencionan a Daniel como profeta en el judaismo del s. I, mientras que el primer testimonio judio que incluye a Daniel entre los Escritos es el Talmud de Babilonia (Baba Bathra 14b y 15a), una obra compuesta entre los ss. V y VIU d.C. (32), si bien hay quien sostiene que este dicho podria remontarse hasta finales dei s. I d.C. (33)

2.2. Un libro complejo y peculiar

Ademas del criterio cronologico se han buscado otras razones para explicar esa disposicion final del libro en el judaismo. Son las que se refieren al caracter tan peculiar que presenta, entre las que se incluyen su contenido sapiencial, el estilo apocaliptico y el genero literario de la primera parte, mas parecido a otros libros del grupo de los Escritos, como Ester, que a un libro profetico (34). Todo ello podria haber llevado a que se prefiriera incluir a Daniel en esta coleccion mas <<abierta>>, que reune un conjunto heterogeneo de libros, antes que en el grupo mas estricto de los Profetas.

Parte del problema es el caracter de <<dossier>> que presenta el libro y su complejo proceso de composicion, algo que le convierte en una obra de estilo diverso y cambiante, calificada por algunos como <<caleidoscopica>> (35). Esta variedad de estilos lleva a descubrir similitudes entre las dos partes del libro--historias y visiones--y las colecciones canonicas mencionadas--Escritos y Profetas--, de modo que cada tradicion se habria fijado en una de las secciones del libro a la hora de incluir a Daniel en uno u otro grupo. El cristianismo, para considerarlo como profeta, habria mirado mas a la segunda parte del libro (7-12), donde se subraya el caracter visionario de Daniel (36); mientras que en el canon hebreo se atenderia mas a la primera parte (Dn 1-6) para situarlo dentro de los Escritos (37).

Efectivamente, aunque en el libro no aparecen los oraculos de condena o de salvacion tipicos de los profetas clasicos, el parecido de la seccion de las visiones (7-12) con los fragmentos escatologicos de profetas como Ezequiel, Joel y Zacarias son innegables. Tambien con Isaias guarda esta seccion cierta semejanza (38), aunque los paralelos se centran de modo mas particular en torno a Dn 7 (y por su relacion con el, tambien a Dn 2) y hacen referencia al concepto similar de reino de Dios que presentan estos capitulos y el DeuteroIsaias (39).

En cuanto a la primera parte del libro (Dn 1-6), hay que situarla en relacion con Ester y con los libros deuterocanonicos de Judit y Tobias, obras tardias a las que se ha calificado como relatos del periodo helenistico (40), con los que Daniel guarda un claro paralelismo en cuanto al contexto en que se situan (lejos de las fronteras de Israel), a los protagonistas (Ester, Judit y Daniel representan a todo el pueblo de Israel y se muestran como un modelo de conducta) y al mensaje moralizante que transmiten.

2.3. Una epoca particular

Puede anadirse, finalmente, que los ultimos libros del Antiguo Testamento presentan como rasgo comun la relectura de libros anteriores, a los que interpreta y actualiza en la situacion presente. Esta caracteristica, presente en casi todos los libros de la Biblia, se acentua en los libros mas tardios del Antiguo Testamento asi como en la literatura intertestamentaria (41). De ahi que, a partir del s. II a.C., proliferen las obras en las que se re-cuentan historias del Genesis o se centran en sus personajes (Jubileos, los libros de Henoc, el Testamento de los 12 Patriarcas, etc.) (42). Tambien sera entonces cuando, al considerar que el canal de comunicacion con Dios estaba ya cerrado y lo unico que quedaba era el texto, se desarrolle el midrash (43).

La epoca de Daniel no es ya, por tanto, un tiempo de <<pura creacion>>--al estilo de la profecia clasica y en el sentido de revelacion de algo nuevo--, sino que se trata, mas bien, de un momento de <<explotacion>> y de interpretacion del material biblico anterior que, si no habia sido ya canonizado por aquel entonces, al menos, gozaba de cierta autoridad (44). Pero esto no quiere decir que sea una mera recreacion literaria. El fenomeno de la relectura trata de interpretar la situacion del presente a la luz de los textos y de las figuras del pasado, en el trasfondo de unos acontecimientos y personajes nuevos. No conlleva, por tanto, la creacion <<ex nihilo>> de una situacion o de unos personajes determinados. Eso queda claro en el Nuevo Testamento, donde hay una clara interpretacion del Antiguo, pero en relacion a la vida y a las obras de Jesus. Por eso no es del todo correcto considerarlo como midrash o pesher del Antiguo (45). En todo caso, es mejor designarlo--tal como lo hizo Diez Macho al referirse a los relatos de la infancia de Jesus--como un <<derash de cumplimiento>> (o por <<analogias>>), puesto que se parte de los hechos y de las doctrinas cristianas, y se recurre al Antiguo Testamento para confirmarlos. Con esto se sale al paso <<de la erronea creencia que narracion derasica es sinonimo de relato ficticio, no historico, cuando la verdad es que el tal relato en el Nuevo Testamento busca, persigue, las analogias de la Vieja Alianza para confirmar los hechos y dichos neotestamentarios>> (46).

Este tipo de relectura se aprecia tambien en la caracterizacion de los protagonistas de estos ultimos libros del Antiguo Testamento, los cuales a menudo <<acumulan>> rasgos de las grandes figuras del pasado religioso de Israel, haciendo asi aun mas dificil su diferenciacion. Asi, aunque esto puede apreciarse en libros como Tobias (donde hay ecos de los relatos patriarcales y parecidos con Moises, Job, Daniel y Zacarias) (47) o en aquellos que tienen como protagonistas a mujeres del pueblo judio (Ester o Judit, cuyas acciones recuerdan a las de los Jueces), el ejemplo mas claro es Daniel, cuyo caracter polifonico podria explicar la dificultad para situarlo en una u otra coleccion, como enseguida se vera. Con este termino se quiere expresar como en la figura de Daniel re-suenan (vuelven a sonar) muchas otras voces de personajes y de textos del pasado, principalmente del Antiguo Testamento.

3. UN DANIEL POLIFONICO

?Daniel sabio o Daniel profeta? Esta ha sido durante mucho tiempo la cuestion que se ha planteado con motivo de su diferente situacion en cada coleccion canonica (48), si bien pueden anadirse otras razones que apoyan una u otra postura. Entre ellas, apenas cabe mencionar ahora el empleo de una terminologia especifica, bien tipicamente profetica--como el sueno ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) y la vision ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) que son, segun Nm 12,6, los medios mediante los que el Senor se revela a sus siervos los profetas (49)--, o bien marcadamente sapiencial, como el misterio ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]), la comprension ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) o la interpretacion ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) de los suenos, una accion que habria que incluir mejor en el terreno de la sabiduria (50).

En el fondo, al decantarse por una u otra caracterizacion, podia adivinarse tambien la posicion que cada estudioso mantenia acerca de la apocaliptica, puesto que el libro de Daniel es, como se sabe, el unico apocalipsis del Antiguo Testamento (51). Asi, si se pensaba que este tipo de literatura era <<hija de la profecia>> (como sugerian H. H. Rowley, que fue quien acuno la frase, R. H. Charles, D. S. Russell y muchos otros (52)), entonces se acentuaba el caracter profetico de Daniel. Por el contrario, quien la entendia como un desarrollo sapiencial (especialmente G. von Rad), veia en Daniel a un sabio, aunque un sabio peculiar, entendido en el contexto de la apocaliptica y en la linea de la sabiduria mantica (H. P. Muller) (53). Aunque se han encontrado mas influencias o matrices de la apocaliptica (54), suele afirmarse que su origen hay que buscarlo en la confluencia de las dos corrientes mencionadas: <<La apocaliptica es una hija legitima de la profecia, aunque tardia y particular, la cual, aunque no sin haber sido instruida en sus anos juveniles, se fue abriendo a la sabiduria con el correr de los anos>> (55). En este sentido se ha afirmado tambien que es <<hija de un matrimonio mixto>> (56).

Algo similar puede decirse de Daniel, a quien no cabe encerrar en una sola categoria. Por un lado, porque el paralelismo que se observa entre el libro y otros escritos de diverso tipo manifiesta una variada herencia en cuanto a los contenidos. Pero tambien porque, como personaje, Daniel conecta con las principales figuras de la tradicion biblica.

Por tanto, si se quiere comprender bien el contenido del libro, es fundamental estudiarlo a la luz de su relacion con otros textos biblicos. Asi lo ha entendido la critica reciente al poner el acento en los procesos de relectura y de actualizacion presentes en Daniel desde una perspectiva canonica (57). De esta forma, se ha llegado a la conclusion de que el libro de Daniel constituye un claro ejemplo de <<exegesis intrabiblica>> (58). Este tipo de exegesis--<<inner-biblical exegesis>>, termino que popularizo Fishbane--implica, como se sabe, otros conceptos, como el de la exegesis canonica y la intertextualidad (59), y hace referencia al principio hermeneutico segun el cual se elabora un texto mediante la exegesis de otro texto autoritativo. Es decir, una Escritura autoritativa recibida (traditum) se reinterpreta y se reescribe para convertirse asi en una nueva tradicion (traditio) (60). Segun Fishbane--quien prefiere hablar de reescritura en lugar de relectura--este tipo de exegesis, que es a la vez conservador e innovador con respecto al texto sagrado, esta en la base de la formacion y del desarrollo del texto biblico (61). En el rondo se trata de una conviccion compartida por los exegetas, quienes afirman que <<gran parte del Antiguo Testamento es interpretacion de textos biblicos precedentes y no solo interpretacion de hechos y experiencias>> (62).

3.1. El libro de Daniel como relectura y compendio de la Escritura

En el libro de Daniel se aprecia claramente este proceso de interpretacion de tradiciones anteriores, de modo particular en el capitulo 9, donde se reinterpreta la profecia de las 70 semanas de Jeremias. Pero no es el unico ejemplo, ya que es frecuente que los vaticinios sobre el futuro de la segunda parte del libro (7-12) interpreten antiguas palabras recogidas en la Escritura (63). A fin de cuentas, es un rasgo tipico de la literatura apocaliptica, donde a menudo se parte de la base de que los textos profeticos anteriores contenian <<un comienzo de revelacion que necesitaba todavia de la autentica revelacion de la clave, cosa que hace la exegesis de los autores apocalipticos>> (64). Tambien en la seccion de las historias se encuentran ecos y alusiones a una gran variedad de textos biblicos. Incluso dentro del propio libro de Daniel se produce este mismo fenomeno que hace que unos capitulos se refieran a otros. Asi, se ha sugerido que las visiones son un tipo de midrash de las historias (65); o que la historia de Susana (Dn 13) seria un midrash de Dn 1,1-2 (66), aunque hay quien piensa que se trata, mas bien, de un midrash de Jeremias 29,20-23 (67).

La cantidad de textos biblicos que resuenan en Daniel es tal, que puede calificarse al libro como un compendio de la Escritura. Por eso, mas que de un Daniel profeta o de un Daniel sabio, habria que hablar mejor de un Daniel resultado de muchas tradiciones. Es lo que se pretende expresar con el termino <<polifonico>>, cuyo significado (<<conjunto de sonidos simultaneos en que cada uno expresa su idea musical, pero formando con los demas un todo armonico>> (68)) puede aplicarse metaforicamente al libro y al personaje de Daniel.

3.2. El sueno de la estatua de Nabucodonosor (Dn 2)

Si se toma como ejemplo el capitulo 2, donde se narra el sueno de Nabucodonosor sobre la estatua compuesta de distintos materiales en un orden decreciente y de la piedra que la derriba, pueden apreciarse facilmente las voces de una <<musica>> conocida.

En primer lugar, se escucha la voz de la tradicion sapiencial, comenzando por el Salmo 18 (Vg 17), a la luz del cual puede leerse este capitulo. Ecos de la sabiduria judia se encuentran tambien en la oracion de los w. 20-23, cuyo inicio es muy similar a Job 1,21 y a los salmos 113,2; 41,14; 90,2; 103,17; 106,48; 113,2 (el resto de la oracion guarda semejanzas con Job 12,22-2 3) (69). Asimismo, la tradicion profetica no se halla ni mucho menos ausente. Junto a las referencias ya mencionadas, Dn 2 tiene una particular conexion con Is 40-48, en cuanto a que comparten su mensaje principal: destacar la supremacia del poder de Dios frente a los idolos babilonicos (70), una lucha que se refleja tambien en la adicion de Bel y el dragon (Dn 14) (71). Ademas, la imagen de la montana que llena la tierra recuerda las imagenes profeticas de la Jerusalen glorificada (Is 2,2-3; 11,9; Miq 4,1-2) como simbolo del reinado eterno y universal de Dios (72). El Pentateuco se halla igualmente presente, sobre todo por el parecido entre las figuras de Daniel y Jose (Dn 2 y Gn 41) (73), pero tambien porque se ha visto en la estatua una referencia al episodio de la torre de Babel (Gn 9,1-9). Por ultimo, la piedra que derriba la estatua, aparte de reminiscencias de la profecia de Is 41,15-16, recuerda a algunos pasajes de los Jueces, particularmente a Jue 7,13, donde se refiere un sueno de similares caracteristicas a Dn 2,34-35.

Los ejemplos podrian multiplicarse si se dirige la mirada a otros capitulos del libro. Sin embargo, interesa detenerse ahora en la relacion entre la figura

de Daniel y los personajes biblicos que parecen hablar a traves de el. Se procurara mostrar como las voces que resuenan en Daniel son las de los grandes protagonistas de la tradicion biblica con quienes, en cierta manera, se identifica.

4. ALGUNOS PERSONAJES BIBLICOS QUE RE-SUENAN EN LA FIGURA DE DANIEL

4.1. Jose y Ester

Las dos figuras a las que mas claramente se asemeja Daniel son Jose y Ester, tanto por su evidente parecido literario como por las cualidades que se les atribuye a cada uno, pero tambien porque los tres funcionan como representantes de todo Israel. De la relacion entre Jose y Daniel destaca el uso de una estructura comun (sobre todo entre Dn 2 y Gn 41) (74), una caracterizacion similar de ambos personajes (los dos son jovenes hebreos, de buena presencia, que se encuentran alejados de su tierra, pero que hacen todo lo posible por permanecer fieles a Dios en medio de las pruebas y que, gracias a su destreza en la interpretacion de suenos, obtienen un puesto elevado en el gobierno de sus respectivos paises) y la transmision de un mismo mensaje (el plan de salvacion de Dios se cumple en la historia) (75). El paralelismo entre ambos es tan cerrado que se ha llegado a ver en Daniel un midrash de Gn 39-45 (76).

En cuanto a Ester, su parecido con Daniel--entendidos ambos en su version extendida, es decir, incluyendo las secciones griegas deuterocanonicas--es tambien literario, teologico, argumental y estructural. No en vano, pertenecen al mismo genero literario: el del relato del cortesano que triunfa (77). Asi, no solo coinciden en la fecha de composicion y en presentar unos anadidos en griego, sino que el argumento, el contexto, los personajes y el desarrollo de la accion siguen la misma pauta e incluyen elementos similares: suenos premonitorios, canticos sapienciales, oraciones penitenciales y de peticion de auxilio ante la persecucion, etc. La descripcion y la conducta de Ester tambien coinciden con la de Daniel: Ester es una judia exiliada (2,6), huerfana (2,7; como de Daniel, no se sabe nada acerca de su genealogia, a pesar de que justo antes se ha mencionado la ascendencia de Mardoqueo: 2,5), de buena presencia (se subraya su belleza: 2,7), virgen (2,2.3.17; en el libro de Daniel, ni el ni sus tres companeros se presentan como eunucos, pero pronto se les considero de ese modo (78)), que alcanza gracia a los ojos de todos (2,9.15), incluso del rey, quien la preferira por encima de todas las demas mujeres de la corte (2,17), tras cumplir un periodo de prueba antes de ser presentada ante el (2,12). A esos claros paralelismos entre Ester y Daniel, cabria anadir el personaje de Aman y su relacion con Mardoqueo, sobre todo cuando este se niega a postrarse ante aquel (3,3), algo que recuerda a Dn 3,12ss.

4.2. Ecos de otras figuras veterotestamentarias

Pero las semejanzas con otros personajes no terminan aqui. Aunque en menor medida en comparacion con el estrecho paralelismo que guarda con Jose y Ester, tambien es posible ver en Daniel--a la luz de Ez 14, 14.20--ecos de figuras como Noe y Job. Segun ha interpretado la tradicion rabinica, los tres--Noe, Job y Daniel--comienzan con un <<destierro>> particular en el que pierden sus bienes--el mundo, posesiones personales y el Templo, respectivamente--y luego los recuperan (79). Asimismo, Job, como Daniel, es un ejemplo de hombre integro y piadoso que, aun en medio de todas sus desgracias, permanece fiel a su Dios, el Dios de Israel (80). A esta lista podria anadirse Henoc, otro personaje antediluviano, con quien Daniel comparte muchos rasgos, como la sabiduria y la capacidad de recibir y de poner por escrito revelaciones acerca del pasado y del futuro en suenos y visiones nocturnas (81).

Asimismo, aunque se ha afirmado que <<Daniel esta lejos de ser otro Moises>> (82) e incluso que hay una total ausencia de las tradiciones patriarcales, del exodo o de Sion en su libro (83), sin embargo, en Daniel tambien resuena la voz de Moises. La educacion de Daniel en el extranjero, su alta posicion en la corte, su lucha contra los idolos (la imagen de la estatua de Dn 2 y, mas claramente, la de Dn 3--por su referencia al oro y al hecho de ser fabricada por manos humanas--, es una evidente alusion al becerro de oro de Ex 32 (84)) y, sobre todo, su particular relacion con Dios, podrian asemejarle con el gran profeta y liberador del pueblo. Ademas, en la seccion de las historias--Susana y Bel y el dragon incluidas, aunque no pertenecen exactamente al mismo genero literario (85)--, resuenan las palabras de Dt 10,17-18. Y, junto a ello, en el cantico de los tres jovenes (Dn 3,52-90), es posible ver referencias a Moises y a la tradicion del paso del Mar Rojo, particularmente al cantico triunfal de Myriam en Ex 15,1-21 (86).

A esas figuras se les podrian sumar Esdras y Nehemias, exiliados que triunfan contra todo pronostico en las cortes de los reyes paganos, en este caso en Persia. Incluso el joven ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) Samuel (1 Sm 3,1) podria asemejarse a Daniel si se tiene en cuenta su descripcion como joven muchacho en la historia de Susana (Dn 13,45: [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) (87) O la referencia a la juventud requerida para ser admitidos en la corte babilonica (Dn 1,4; aunque aqui el termino empleado es diferente: [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]). Tambien como un muchacho se presenta David (1 Sm 17,33.42: [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) (88) y no por pura coincidencia, como quizas tampoco lo es que en 1 Cr 3,1 se mencione entre los hijos que le nacieron a David en Hebron a un personaje llamado Daniel. A pesar de que se ha visto en el <<hijo del hombre>> (Dn 7,13 ss.) un <<evidente sustrato davidico>> (89), la relacion entre Daniel y David no ha sido tan estudiada como otras, pues se suele poner mas el acento en el mesianismo trascendente de esta figura. Sin embargo, entre ambos personajes hay muchos mas elementos en comun de lo que parece a primera vista, la mayoria relativos a rasgos personales o a relatos de los primeros momentos de la vida de David (90).

Estrechamente unido al caracter davidico de Daniel se encuentran las tradiciones que sugieren un origen real. Por un lado, Dn 1,3 se refiere de modo claro a jovenes israelitas <<de estirpe real>> o, al menos, <<de familias nobles>>. Tradiciones posteriores fueron concretando su origen, diciendo que procedia de la tribu de Juda (91) o que era hijo del rey Sedecias (92), de Ezequias e incluso de Jeconias (Joaquin) (93). En epoca medieval se situa su origen en Susa, en la tierra de Elam, uniendolo a la tradicion que situa su muerte alli, precisamente en una tumba real (94).

Ahora bien, el mismo nombre de Daniel (<<Dios es mi juez>> o <<el Senor ha juzgado>>) le situa como juez. Es como aparece en la historia de Susana, donde conecta con la incomparable sabiduria de Salomon (1 Re 5,9-11) (95) y su habilidad para administrar justicia (1 Re 3,16-28). Tambien se vincula con el Sabio por la tematica del Templo. De esta forma, la eliminacion de los idolos babilonios--representados en la caida de la estatua (Dn 2,34-35) y en la destruccion del templo de Bel (Dn 14,23)--se situa en oposicion con la construccion del Templo (1 Re 5-8). Y, al mismo tiempo, el festin idolatrico de Baltasar y sus nobles, en el que emplean los vasos sagrados de oro y plata traidos del Templo de Jerusalen (Dn 5), alude a los objetos fundidos por Salomon y a los que consagro David para uso del Templo (1 Re 7,48-51).

Por ultimo, Daniel tambien presenta algunos rasgos de sacerdote, quizas por influencia de Neh 10,7, donde, como ya se dijo, se menciona a un Daniel entre los sacerdotes que firmaron el compromiso de cumplir de nuevo la Alianza tras la lectura publica de la Ley por parte de Esdras (96). Pero su condicion sacerdotal no se reduce solo a esa mencion, ni a la presencia de otros elementos que podrian hacer pensar en tal identificacion, como la oracion de intercesion de Dn 9 y la mencion a los objetos del Templo de Dn 5. Tambien se refleja en Dn 14,2, donde en la version de los LXX se le denomina explicitamente como sacerdote ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]) e incluso puede deducirse de Dn 1,4, donde se alude a la ausencia de defecto fisico ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]), una expresion que recuerda a las condiciones que debian cumplir los sacerdotes del linaje de Aaron (Lv 21,17-23) y a la cualidad de los animales ofrecidos a Dios como sacrificio (Lv 22,17-25). Al mismo tiempo, se ha destacado el caracter sacerdotal, no ya tanto del protagonista, sino del autor de la redaccion final del libro, de quien se afirma que tendria que conocer bien la historia (el contexto), la literatura (dominar el griego y tener acceso a la literatura helenistica) y la religion judia (estar familiarizado con las Escrituras y saber interpretarlas correctamente). En definitiva, tendria que haber sido alguien perteneciente a la aristocracia, quizas un sacerdote (97).

5. CONCLUSION

De las analogias senaladas entre el libro de Daniel y otros escritos, y entre el personaje Daniel y otras figuras biblicas puede concluirse, ante todo, que Daniel--tanto el libro como su protagonista--no puede quedar encerrado exclusivamente en la categoria de profeta o de sabio, ya que tambien es posible descubrir en el huellas y rasgos de patriarca, de juez, de rey y de sacerdote, aparte de otros aspectos que no han sido tratados aqui y que le identifican con un heroe de la diaspora, un piadoso (hasid), un hombre de Dios o un visionario apocaliptico. Al contemplar en la figura de Daniel y en el libro esa combinacion de personalidades y de tradiciones--o, como se ha senalado aqui, su caracter polifonico y su condicion de compendio de la Escritura--se entienden mejor las vacilaciones acerca de su caracter y su dificultad a la hora de incluirlo en una categoria determinada. Tal influencia de tradiciones enriquece, ademas, el contenido del libro y su alcance teologico, al tiempo que prepara la futura revelacion en Jesucristo, quien llevara a su plenitud, de un modo nuevo, las grandes figuras veterotestamentarias.

RECIBIDO: 15 DE ABRIL DE 2013 / ACEPTADO: 25 DE MAYO DE 2013

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Fernando MILAN

Facultad de Teologia. Universidad de Navarra

Pamplona. Espana

fmilan@unav.es

(1) Cfr. EVANS, C. A., <<Daniel in the New Testament: Visions of God's Kingdom>>, en COLLINS, J.J. y FLINT, P. W. (eds.), The Book of Daniel. Composition and Reception, II, VTSup LXXXIII-I, LeidenBoston-Koln: Brill, 2001, 490. Para la influencia del libro de Daniel en el Nuevo Testamento, cfr. tambien YARBRO COLLINS, A., <<The Influence of Daniel on the New Testament>>, en COLLINS, J. J., Daniel: A Commentary on the Book of Daniel, Hermeneia, Minneapolis: Fortress, 1993, 90-112.

(2) Sobre las alusiones a Daniel en la tradicion extrabiblica judia, cfr. COLLINS, J. J., Daniel, 72-89, quien sugiere que la primera vez que se hace alusion a Daniel en otro documento es en los Oraculos Sibilinos 3,397. Cfr. tambien DITOMMASO, L., The Book of Daniel and the Apocryphal Daniel Literature, Leiden, Boston: Brill, 2005, donde se analiza la literatura relacionada con Daniel, desde las Adiciones griegas y los manuscritos del Mar Muerto hasta muchos otros textos antiguos y medievales.

(3) Cfr. FLINT, P. W., <<The Daniel Tradition at Qumran>>, The Book of Daniel. Composition and Reception, II, 329-367. Ahi se senalan varios textos relacionados con Daniel, como la Oracion de Nabonida (4Q242) y los denominados PseudoDaniel abc (4Q243-245), un desarrollo del Daniel biblico (ambos publicados en el numero 22 de la coleccion DJD). Cfr. tambien DIMANT, D., <<Apocalyptic Texts at Qumram>>, en ULRICH, E. y VANDERKAM, J. (eds.), The Community of the Renewed Covenant: the Norte Dame Symposium on the Dead Sea Scrolls, Notre Dame (Indiana): University of Notre Dame Press, 1994, 175-191. En cuanto al texto mismo del libro de Daniel hallado en Qutrtran, cfr. ULRICH, E. ET AL., Qumram Cave 4, XI, DJD 16, Oxford: Clarendon Press, 2000; y su estudio <<The Text of Daniel in the Qumran Scrolls>>, en The Book of Daniel. Composition and Reception, II, 573-585.

(4) Asi se ha denominado recientemente al libro como consecuencia de su complejo proceso de composicion: cfr. WESSELIUS, J.-W., <<The Literary Nature of the Book of Daniel and the Linguistic Character of its Aramaic>>, Aramaic Studies 3 (2005) 242.

(5) En estos textos aparece Daniel escrito sin yod ([TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII]), aunque los masoretas incluyeron un jirik.

(6) Sin embargo, en 2 Sm 3,3 en lugar de Daniel aparece Quilab entre los hijos de David.

(7) Para leer el texto, cfr. PRITCHARD, J.B. (ed.), La Sabiduria del Antiguo Oriente. Antologia de textos e ilustraciones (traducido del ingles por J. A. G. Larraya, Barcelona: Ediciones Garriga, S.A., 1966: cfr. ANET 149-155).

(8) Mientras unos autores niegan la relacion entre ambos personajes (DRESSLER, H. H. E, <<The Idenfification of the Ugaritic Dnil with the Daniel of Ezekiel>>, VT29 [1979] 152-161), otros la afirman (DAY, J., <<The Daniel of Ugarit and Ezekiel and the Hero of the Book of Daniel>>, VT 30 [1980] 174-184). El protagonista de esta historia aparece con mujer e hijos, podria ser rey e incluso se le considera como una deidad menor: cfr. CALDERON NUNEZ, G., <<Los textos de Ugarit en la Biblia: Una introduccion en la tradicion mitologica del Medio Oriente antiguo>>, Veritas 20 (2009) 63.

(9) Cfr. TALMON, S., <<Daniel>>, en ALTER, R. y KERMODE, E, The Literary Guide to the Bible, Cambridge, Massachusetts: Belknap Press, 1987 (7 a impresion 1994), 345.

(10) Cfr. LACOCQUE, A., Daniel in His Time, Columbia: University of South Carolina Press, 1988, 6.

(11) 4QFlorilegium [4Q174] 2,3: traduccion al castellano de GARCIA MARTINEZ, F., Textos de Qumran, 4 ed. Madrid: Trotta, 1993, 184.

(12) JOSEFO, E, Antiguedades Judias, X. 11.7; cfr. tambien su Contra Apion, I, 38ss., donde aparentemente incluye a Daniel entre los 13 profetas en el canon de 22 libros que ofrece: cfr. TREBOLLE, J., <<Origins of a Tripartite Old Testament Canon>>, en MCDONALD, L. M. y SANDERS, J. A. (eds.), The Canon Debate, Peabody: Hendrickson, 2002, 132, nota 15. Josefo entiende al profeta como un historiador del pasado y como alguien que predice el futuro con la informacion obtenida por divina revelacion. El historiador judio muestra ademas un particular interes en Daniel por su habilidad para interpretar suenos, por su capacidad para predecir cosas futuras pero, sobre todo, porque el mismo se veia reflejado en Daniel al atribuir a sus suenos un valor premonitorio: cfr. GNUSE, R. K., Dreams and Dream Reports in the Writings of Josephus. A Traditio-Historical Analysis, Leiden-New York-Koln: Brill, 1996. En cuanto al concepto de profecia de Josefo y su propia pretension profefica, cfr. BLENKINSOPP, J., <<Prophecy and Priesthood in Josephus>>, JJS 25 (1974) 239-262.

(13) Baba Bathra 14b y 15a. El rechazo rabinico de Daniel como profeta se manifiesta tambien en otros lugares (Sanhedrin 93b-94a), si bien sele considera una figura peculiar en comparacion con Ageo, Zacarias y Malaquias--los ultimos profetas--e incluso mayor que Nehemias, <<que no era un profeta>> (cfr. TALMON, S., <<Daniel>>, 345). Para aclarar esta confusion, L. Ginzberg (Legends of the Jews, II, Philadelphia: The Jewish Publication Society, 2003, 1096) ha sugerido que en el Talmud de Babilonia se produce una identificacion entre el libro de Daniel, incluido entre los Escritos, y la misma figura de Daniel, a quien se considera como profeta. De esta manera, un profeta podria ser el autor de escritos no profeticos, algo que no es extrano en la tradicion biblica, pues los Salmos tambien se incluyen entre los Escritos pero se atribuyen al gran profeta David.

(14) Asi aparece en la Vulgata. En las versiones griegas, aunque su lugar varia, siempre se encuentra dentro del grupo de los profetas.

(15) Acerca de la situacion del libro de Daniel en uno u otro canon, sus causas y sus repercusiones, cfr. KOCH, K., <<Stages in the Canonization of the Book of Daniel>>, en The Book of Daniel. Composition and Reception, II, 421-446.

(16) Cfr. SEOW, C. L., Daniel, Louisville-London: Westminster John Knox Press, 2003, 2.

(17) Cfr. TALMON, S., <<Daniel>>, 345.

(18) Cfr. ibid., 355. Tambien con Esdras coincide en el uso de una estructura comun y en el empleo de dos lenguajes (hebreo y arameo): cfr. WESSELIUS, J.-W., <<The Literary Nature...>>, 249.

(19) Seguramente, ademas, las menciones en Ezequiel a Daniel favorecieron que ambos quedaran situados en ese orden.

(20) Cfr. ARANDA, G., Daniel, Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalen, XXII, Bilbao: Desclee de Brouwer, 2006, 10; HARTMAN, L. F. y DI LELLA, A. A., The Book of Daniel, The Anchor Bible 23, Garden City, New York: Doubleday & Company, Inc., 1978, 25.

(21) La mayoria de estudiosos coincide tambien en que el libro se compuso a partir de relatos previos que fueron recopilandose en distintos momentos, algunos de los cuales podrian remontarse en sus formas mas primitivas incluso a los tiempos del exilio. Sobre la teoria del desarrollo progresivo del libro, cfr. COLLINS, J. J., Daniel, 24-38.

(22) Sobre una critica a este modo de razonar, cfr. LIGHSTONE, J. N., <<The Rabbis' Bible: The Canon of the Hebrew Bible and the Early Rabbinic Guild>>, en The Canon Debate, 166ss.

(23) Cfr. RYLE, H. E., The Canon of the Old Testament: An Essay on the Gradual Growth and Formation of the Hebrew Canon, London-New York: Macmillan and Co., 1892. En realidad, Ryle (p. 93) sugirio que la canonizacion de la Ley tenia que haberse producido en epoca de Esdras, antes del cisma entre judios y samaritanos, fechado en el ano 432 a.C. Para una sintesis historica de la formacion del canon, cfr. SANCHEZ CARO, J. M., <<Configuracion del canon biblico: Aproximacion historica>>, en JIMENEZ GONZALEZ, A. y SANCHEZ NAVARRO, L. (eds.), Canon, Biblia, Iglesia: El canon de la Escritura y la exegesis biblica, Madrid: Publicaciones San Damaso, 2010, 19-40.

(24) Cfr. MCDONALD, L. M. y SANDERS, J. A. (eds.), The Canon Debate, en cuya introduccion (p. 4), se senalan, aparte de otros puntos, los cuatro <<dogmas>> principales relativos al canon que ese importante volumen pretendia cuesfionar y clarificar.

(25) Cfr. AUNE, D. E., <<On the Origins of the "Council of Yavneh" Myth>>, JBL 110 (1991) 491-493, donde sugiere que su origen no hay que buscarlo en los autores cristianos, tal como se pensaba (Ryle o Buhl) sino, mas bien, entre los judios (H. Graetz y ?B. Spinoza?).

(26) La revision de esos planteamientos vino provocada por estudios como los de LEWIS, J. P. (<<What Do We Mean by Jabneh?>>, Journal of Bible and Religio 32 [1964] 125-132), LEIMAN, S. Z. (Tbe Canonization of Hebrew Scripture: The Talmudic and Midrasbic Evidence, Hamden [Connecticut]: Archon, 1976) y otros (Sundberg, Beckwith, Lightstone, etc.): cfr. McDONALD, L. M., Biblical Canon, its Origen, Transmission and Authority, Peabody: Hendrickson Publishers, 2007.

(27) Sobre el sinodo de Yamnia, cfr. tambien LEWIS, J. P., <<Jamnia Revisited>>, en The Canon Debate, 146-162, donde se expone con gran claridad la historia de la elaboracion de la hipotesis, sus fuentes, su aceptacion y su posterior rechazo, asi como la naturaleza de esas reuniones.

(28) La Misnah (Yadayim 3,5) recoge la discusion sobre el caracter sagrado dei Cantar de los Cantares y de Eclesiastes: el primero de ellos era claramente aceptado (no <<manchaba las manos>>) mientras que existian dudas sobre la canonicidad del segundo.

(29) Cfr. COHEN, J. D., <<The Significance of Yavneh: Pharisees, Rabbis, and the End of Jewish Sectarianism>>, Hebrew Union College Annual 55 (1984) 27-53.

(30) El problema es mucho mas complejo de lo que puede ser expresado en estas pocas lineas: cfr. SANDERS, J. A., <<The Issue of Closure in the Canonical Process>>, en The Canon Debate, 252-263.

(31) LACOCQUE, A., <<Daniel>>, en FARMER, W. R. (ed.), Comentario Biblico Internacional, Estella: Verbo Divino, 1999, 993. En cierto sentido, se podria comparar al libro de los Salmos que inicialmente se situo, por su caracter peculiar (sobre todo de oracion pero tambien por su valor profetico), entre los Profetas y los Escritos--formando una especie de apendice a la Ley y los Profetas--, para pasar despues al inicio de los Escritos: cfr. TREBOLLE, J. C., <<Origins of a Tripartite Old Testament Canon>>, en The Canon Debate, 145, nota 4.

(32) Cfr. KOCH, K., <<Is Daniel Also Among the Prophets?>>, Int 39 (1985) 117-130.

(33) T.J. Finley hace notar que, antes que en el Talmud de Babilonia, Daniel aparece entre los Escritos en San Jeronimo, quien, como se sabe, sigue la tradicion hebrea en su traduccion al latin. De todas formas, Jeronimo consideraba a Daniel como profeta, pues de el decia que <<ningun profeta hablo de forma tan clara sobre Cristo>> (Commentarii in Danielem prophetam, PL 25, 491). Finley concluye que, a la luz de las diferencias con Jeronimo, la lista de libros que proporciona el Talmud no tenia un valor necesariamente normativo: cfr. FINLEY, T. J.: <<The Book of Daniel in the Canon of Scripture>>, Bibliotheca Sacra 165 (2008) 195-208.

(34) Sobre estos y otros rasgos, que convierten a Daniel en un libro peculiar (la presencia de distintas lenguas y su ilogica distribucion, etc.), cfr. COLLINS, J. J., Daniel, 12-24.

(35) Cfr. WESSELIUS, J.-W., <<The Literary Nature ...>>, 242. A pesar de esta diversidad, tanto Wesselius como muchos otros afirman la unidad final del libro, tal como lo demuestra la presencia de ciertos elementos comunes, como la inclusion de piezas poeticas en practicamente cada capitulo: cfr. TALMON, S., <<Daniel>>, 344.

(36) Una vez incluido en una coleccion determinada, el libro en su conjunto se leyo desde esa perspectiva canonica. Asi, por ejemplo, en el cristianismo primitivo se leyeron las historias de la primera parte con un sentido profetico, tal como lo atestigua la interpretacion cristologica que los Padres de la Iglesia realizaron sobre la piedra que derriba a la estatua de Dn 2. Es el modo, por otra parte, en que se lee este libro o cualquier otro del Antiguo Testamento en la Iglesia, es decir, a la luz de Cristo.

(37) Cfr. TALMON, S., <<Daniel>>, 344s.

(38) VON RAD, G. (Teologia del Antiguo Testamento, II, 4 ed. Salamanca: Sigueme, 1980, 406) ha planteado que la descripcion de Dn 11 pueda definirse como un pesher de Isaias.

(39) Ambas secciones coinciden tambien en subrayar el papel trascendental que juega Ciro para la historia del pueblo israelita: cfr. FROHLICH, I., <<Daniel 2 and Deutero-Isaiah>>, en WOUDE, & S. VAN DER (ed.), The Book of Daniel in the Light of the New Findings, BETL 106, Leuven: Leuven University Press, 1993, 266-270. Los caps. 2 y 7 tambien recuerdan a Is 24,21-23: cfr. RINGGREN, H., SEYOLD, K. y FABRY, H.-J., [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] , TDOT VIII, 374.

(40) Algunos autores los denominan como <<Jewish romances of the Hellenistic period>> e incluyen tambien entre ellos a Susana (Dn 13): cfr. SASSON, J. M., <<Esther>>, en The Literary Guide to the Bible, 335. Otros los llaman como novelas judias, subrayando asi el aspecto de ficcion, manifestado en la falta de precision en los datos historicos: cfr. WILLS, L. M., Ancient Jewish Novels: An Anthology, New York-Oxford: Oxford University Press, 2002, 5-15. De rodas formas, conviene no perder de vista que estos libros imitan un genero literario tipico del mundo helenistico, donde era frecuente ambientar las narraciones en un contexto geografico figurado--a partir de elementos reales--con el objetivo de ensenar.

(41) Cfr. VEGAS MONTANER, L., <<Las relecturas del Antiguo Testamento en los apocrifos judios>>, EstBib 70 (2012) 185-216.

(42) Cfr. STEIN, D., <<Rabbinic Interpretation>>, en HENDEL, R. S., Reading Genesis: Ten Methods, Cambridge, New York: Cambridge University Press, 2010, 120.

(43) Cfr. ZAKOVITCH, Y., <<Inner-Biblical Interpretation>>, en Reading Genesis, 98.

(44) Cfr. LACOCQUE, A., Daniel in His Time, 4.

(45) Cfr. GORDIS, R., CBQ 33 (1971) 99; y MILLER, D. y MILLER, P., The Gospel of Mark as Midrash on Earlier Jewish and New Testament Literature, Lewiston (N. Y.): Edwin Mellen Press, 1990.

(46) DIEZ MACHO, A., La historicidad de los evangelios de la infancia. El entorno de Jesus, Madrid: Ediciones Fe Catolica, 1977, 49. De modo similar se expresa Benedicto XVI al preguntarse si Lc 1-2 podria concebirse como un <<midrash haggadico>>, es decir, como una interpretacion de la Escritura mediante narraciones, a lo que responde diciendo que es algo mas que eso" <<en el se describe una historia que explica la Escritura y, viceversa, aquello que la Escritura ha querido decir en muchos lugares, solo se hace visible ahora, por medio de esta nueva historia>> (La infancia de Jesus, Barcelona: Planeta, 2012, 22).

(47) Sobre todo se ha subrayado su relacion con la doctrina deuteronomista (DI LELLA, A. A., <<The Deuteronomic Background of the Farewell Discourse in Tob 14, 3-11>>, CBO 41 [1979] 380-389) y, de ahi, su identificacion con Moises: cfr. KIEL, M. D., <<Tobit and Moses Redux>>, Journal for the Study of the Pseudepigrapha 17 (2008) 83-98. En cuanto a su semejanza con Job, cfr. PORTIER-YOUNG, A., <<"Eyes to the Blind": a Dialogue Between Tobit and Job>>, en CORLEY, J. y SKEMP, V. (eds.), Intertextual Studies in Ben Sira and Tobit: Essays in Honor of Alexander A. Di Lella, OFM, Washington, DC: Catholic Biblical Association of America, 2005, 14-27.

(48) Para Daniel como sabio, cfr. KNIBB, M.A., <<"You are indeed wiser than Daniel". Reflections on the Character of the Book of Daniel>>, en WOUDE, A. S. VAN DER (ed.), o. c., 399-411. En cuanto a Daniel como profeta, cfr. KOCH, K., <<Is Daniel Also Among the Prophets?>>, 117-130.

(49) Los suenos, un modo habitual de revelacion a los patriarcas Abraham, Jacob y Jose, poco a poco iran dejando paso a las visiones, las cuales se atribuyen principalmente a los profetas. Para un resumen acerca de la evolucion en la terminologia de revelacion en el Anuguo Testamento hasta Daniel inclusive, cfr. MILAN, F., <<El concepto de revelacion en el libro de Daniel. El sueno de la estatua (Dn 2)>>, en FACULTAD DE TEOLOGIA DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA, Cuadernos Doctorales. Excerpta e dissertationibus in Sacra Theologia: Cuadernos Doctorales de la Facultad de Teologia 57, Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2011, 141 ss.

(50) Cfr. VON RAD, G., Teologia del Antiguo Testamento, I, 535. Sobre el misterio como concepto sapiencial y apocaliptico (y sobre su presencia en Qumran) hay una amplisima bibliografia. Veanse, entre otros, los estudios de BROWN, R. E.: <<The Semitic Background of the New Testament Mysterion>>, Bib 39 (1958) 426-448; Bib 40 (1959) 70-87; y <<The Pre-Christian Semitic Concept of "Mystery">>, CBQ 20 (1958) 417-443.

(51) La apocaliptica es un concepto moderno que no ha resultado nada facil de delimitar: cfr. VON RAD, G., Teologia del Antiguo Testamento, II, 4 ed. Salamanca: Sigueme, 1980, 382. Como sintesis vease VANNI, U., <<Apocaliptica>>, en ROSSANO, P., RAVASI, G. y GIRLANDA, A. (eds.), Nuevo diccionario de teologia biblica, Madrid: Ediciones Paulinas, 1990, 133-142.

(52) Otras corrientes de comprension de la apocaliptica y sus principales partidarios, asi como las referencias bibliograficas de los estudiosos mencionados y un acercamiento actual a la cuestion, pueden consultarse en NAPOLE, G. M., <<Desarrollo y evolucion de los estudios sobre "la apocaliptica">>, EstBib 59 (2001) 325-363.

(53) Cfr. VON RAD, G., Teologia del Antiguo Testamento, II, 381-390; y MULLER, H.-P., <<Mantische Weisheit und Apokalyptik>>, Congress Volume. Uppsala 1971, VTSup 22, Leiden: Brill, 1972, 268-293. Estos autores entienden que Daniel es la figura del nuevo sabio, es decir, aquel que esta capacitado para explicar y aplicar el plan soberano de Dios en la historia que tiene como protagonista a su pueblo. Sobre el tipo de sabiduria de Daniel (y de Henoc), una sabiduria <<apocaliptica>>, diferente a la tradicional sabiduria judia, cfr. COLLINS, J. J., <<Cosmos and Salvation: Jewish Wisdom and Apocalyptic in the Hellenistic Age>>, History of Religions 17 (1977) 121-142.

(54) Cfr. MCGINN, B., COLLINS, J. J. y STEIN, S.J. (eds.), The Encyclopedia of Apocalypticism, I: The Origins of Apocalypticism in Judaism and Christianity, New York: Continuum, 1999. En este volumen se estudian las raices del fenomeno de la apocaliptica, ademas de en la tradicion biblica, en los viejos mitos del Antiguo Oriente y en las culturas persa, romana y griega.

(55) OSTEN-SACKEN, P. VON DER, Die Apokalyptik in ihrem Verhaltnis zu Prophetie und Weisheit, Theologische Existenz heute 157, Munchen: Kaiser, 1969, 63: traduccion al espanol en VANNI, U., <<art. cit.>>, 138, col. 1. Cfr. tambien la definicion que proporciona COLLINS, J.J., en varias de sus obras y que formulo por vez primera en Semeia 14 (1979): Apocalypse: The Morphology of a Genre, Missoula: Scholars Press, 1979, 9.

(56) RUSSELL, D. S., Prophecy and the Apocalyptic Dream. Protest and Promise, Peabody, Massachusetts: Hendrickson, 1994, 33s.

(57) Cfr., por ejemplo, SCHEETZ, J., The Concept of Canonical Intertextuality and the Book of Daniel, Eugene, Or: Pickwick, 2011. Y tambien SHEPERD, M. B., Daniel in the Context of the Hebrew Bible, Studies in Biblical Literature 123, New York: Peter Lang, 2009.

(58) Cfr. KRATZ, R. G., <<The Visions in Daniel>>, en The Book of Daniel. Composition and Reception, I, 94. Este autor senala las dos fuentes principales de las que bebe el libro de Daniel: el contexto literario directo y otros escritos autoritativos del canon tardio.

(59) La intertextualidad se lleva aplicando con exito a los estudios biblicos en los ultimos 30 anos. Como es sabido, fue J. Kristeva quien acuno el termino. Ella veia el texto como un <<mosaico de citas>>: <<Todo texto es absorcion y transformacion de otro texto>>: KRISTEVA, J., Semiotica, I, 4 ed. Madrid: Fundamentos, 2001, 190.

(60) Cfr. FISHBANE, M., Biblical Interpretation in Ancient Israel, Oxford: Clarendon Press, 1989, 7ss. El papel de la tradicion es central en Fishbane. Asi lo demuestra tambien en su definicion de intertextualidad: <<a form that literary creativity takes when innovation is grounded in tradition>>: FISHBANE, M., <<Types of Biblical intertextuality>>, en LEMAIRE, A. y SAEBO, M., Congress volume: Oslo 1998, International Organization for the Study of the Old Testament. Congress 1998, Oslo, Leiden, Boston: Brill, 2000, 39.

(61) Sobre los distintos fenomenos de reescritura en el seno de la Biblia, cfr. LEVINSON, B. M., L'hermeneutique de l'innovation: canon et exegese dans l'Israel biblique, Bruxelles: Cerf, 2005; y SONNET, J. P., <<Inscribe the New in the Old: Inner-Biblical Exegesis (M. Fishbane) and the Hermeneutics of Innovation (B. Levinson)>>, en MICHEL, T., Friends on the Way: Jesuits Encounter Contemporary Judaism, New York: Fordham University Press, 2007, 128-141.

(62) L. Alonso Schokel, citado por PEREZ FERNANDEZ, M., <<Los libros sagrados del judaismo: Biblia, Targum, Misnah y Talmudes>>, en PINERO, A. y PELAEZ, J. (eds.), Los libros sagrados en las grandes religiones. <<Los fundamentalismos>>, Cordoba: El Almendro, 2007, 75.

(63) Aunque pueden encontrarse ejemplos (cfr. VON RAD, G., Teologia del Antiguo Testamento, II, 406, donde se refiere al concepto de [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII], en Dn 9,26 y su origen en Is 10,22-23), logicamente no son comparables a la interpretacion de las 70 semanas de Jeremias.

(64) Ibid., 407.

(65) Cfr. KRATZ, R. G., <<The Visions in Daniel>>, The Book of Daniel. Composition and Reception, I, 94.

(66) Cfr. VAN HENTEN, J. W., <<The Story of Susanna as a Pre-Rabbinic Midrash to Data. 1.1-2>>, en SCHRIJVER, E. G. L., KUVT, A. y VAN UCHELEN, N. A., Variety of Forms: Dutch Studies in Midrash, Amsterdam: Amsterdam University Press, 1990, 1-14.

(67) Cfr. WESSELIUS, J.-W., <<The Literary Genre of the Story of Susanna and its Original Language>>, en Variety of Forms, 15-25.

(68) La defmicion es de la voz <<polifonia>> (DRAE, 22a edicion).

(69) Sobre las partes poeticas--normalmente son oraciones o doxologias--de la primera parte de Daniel, vease TOWNER, W. S., <<The Poetic Passages of Daniel 1-6>>, CBQ 31 (1969) 317-326. Y tambien, PRINSLOO, G. T. M., <<Two Poetas in a Sea of Prose: The Content and Context of Daniel 2.20-23 and 6.27-28>>, JSOT 59 (1993) 93-108, junto con la bibliografia alli mencionada.

(70) Cfr. GOLDINGAY, J. E., Daniel, WBC 30, Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1989, 36s. En esas paginas, Goldingay senala mas aspectos comunes a Dn 2 e Is 40-48 (la futilidad de los materiales de la estatua que terminaran convirtiendose en barro, la reverencia de las naciones y sus reyes hacia los exiliados y su Dios, etc.), asi como muchos otros textos veterotestamentarios que se encuentran en el trasfondo biblico de ese capitulo: la referencia en Dn 2,37-38 (sobre el poder otorgado a Nabucodonosor) al Salmo 8,6-8 y a Jr 27,5-7; la mencion a los Proverbios que recogen la promesa de exito y de troa vida feliz a aquellos que teman a Dios y cumplan sus preceptos, etc.

(71) Cfr. NICKELSBURG, G. W. E., Jewish Literature between the Bible and the Misnah: A Historical and Literary Introduction, London: SCM Press, 1981. Este autor sugiere que la historia de Bel y el dragon podria haber sido un comentario a Is 45 y 46, capitulos con los que guarda un gran parecido (p. 27).

(72) Cfr. SEOW, C. L., Daniel, 44.

(73) Ambos capitulos se comparan con detalle en GNUSE, R., <<The Jewish Dream Interpreter in a Foreign Court: The Recurring Use of a Theme in Jewish Literature>>, Journal for the Study of the Pseudepigrapha 7 (1990) 29-53; LABONTE, G. G., <<Genese 41 et Daniel 2: Question d'origine>>, en VAN DER WOUDE, A. S. (ed.), o. c., 271-284; y RINDGE, M. S., <<Jewish Identity under Foreign Rule: Daniel 2 as a Reconfiguration of Genesis 41>>, JBL 129 (2010) 85-104.

(74) Cfr. DAVIES, P. R., <<Daniel Chapter Two>>, JTS 27 (1976) 392-401, quien afirma que la historia de Dn 2 se habria modelado sobre la historia de Jose.

(75) Cfr. LABONTE, G. G., o. c., 271ss. Sobre estos puntos hemos trabajado previamente: cfr. MILAN, F., <<El concepto de revelacion en el libro de Daniel>>, 133-136.

(76) Cfr. LACOCQUE, A., The Book of Daniel, Atlanta: John Knox Press, 1979, 36. Para este autor, Daniel seria la replica de Jose en el siglo VI a.C. (p. 26). Sobre la estrecha relacion entre Daniel y Jose, aparte de la bibliografia ya mencionada, cfr. WESTERMANN, C., Studies of the Joseph Stories in Genesis, Edinburgh: T & T Clark, 1996; REDFORD, D. B., A Study of the Biblical Story of Joseph, VTSup 20, Leiden: Brill, 1970; SEGAL, M., <<From Joseph to Daniel>>, VT 59 (2009) 123-149; COLLINS, J. J., Daniel, 39s.; y HARTMAN, L. F. y DI LELLA, A. A., The Book of Daniel, 56.

(77) Cfr. HUMPHREYS, W. L., <<A Life-Style for Diaspora: A Study of the Tales of Esther and Daniel>>, JBL 92 (1973) 211-223; WILLS, L. M., The Jew in the Court of the Foreign King: Ancient Jewish Court Legends, Minneapolis: Fortress Press, 1990; y COLLINS, J. J., <<The Court-tales in Daniel and the Development of Apocalyptic>>, JBL 94 (1975) 218-234.

(78) Jeronimo se hace eco de las tradiciones judias en las que se les consideraba como eunucos (b. Sanh 93b), viendo en ello el cumplimiento de la profecia de Is 39,6-7 (2 Re 20,17-18): <<He aqui que llegan dias en que todo lo que hay en tu casa y cuanto atesoraron tus padres sera llevado a Babilonia sin que quede nada. Lo ha dicho el Senor. Tomaran a tus hijos, que proceden de ti y que tu engendraste, y los convertiran en eunucos del palacio del rey de Babilonia>>. De rodas formas, que Daniel fuera eunuco no parece muy compatible con Dn 1,3-4, ni con Ez 14,18.20, en el caso de que se esten refiriendo a la misma persona: cfr. BRAVERMAN, J., Jerome's Commentary on Daniel: A Study of Comparative Jewish and Christian Interpretations of the Hebrew Bible, Washington: Catholic Biblical Association of America, 1978; COLLINS, J. J., Daniel, 135s.; y WESSELIUS, J.-W., <<The Literary Nature ...>>, 249.

(79) La idea se desarrolla en un antiguo midrash, recopilado por MANN, J., en The Bible as Read and Preached in the Old Synagoge: Genesis and Exodus, with a Hebrew section containing manuscript material of Midrashim to these books, I, Cincinatti: Ktav Publishing House, 1940, p. 151 (parte hebrea). El texto puede encontrarse tambien en LACOCQUE, A., Daniel in His Time, 13, nota 9.

(80) TALMON, S. (Daniel, 347) hace notar ademas que Daniel y sus tres companeros recuerdan a Job y sus 3 amigos, quienes tambien son designados por sus nombres (Job 2,11; 42,9).

(81) Cfr. Jubileos 4,17-19. Henoc aparece justo despues (4,20) casado con su prima Edni, hija de Daniel.

(82) LACOCQUE, A., Daniel in His Time, 36.

(83) Cfr. VON RAD, G., Teologia del Antiguo Testamento, II, 400. A esas tradiciones ausentes anade tambien la de la eleccion de los profetas. De todas formas, aparte de mencionar el parecido con Jose (392s.), senala una excepcion: la referencia a la Torah y al Exodo en 9,4s (versiculos que considera como interpolacion secundaria).

(84) Cfr. ARANDA, G., Daniel, 54.

(85) Acerca de las principales cuestiones relativas a las adiciones griegas (Dn 3,24-90; Dn 13 y 14), cfr. MOORE, C. A., Daniel, Esther and Jeremiah: The Additions, The Anchor Bible 44, Garden City, New York: Doubleday & Company Inc., 1977, 21-149.

(86) Juan Pablo II lo expuso bellamente en la Audiencia general del 1 de mayo de 2001. Tambien en el cantico de los tres jovenes, ademas de referencias a los Salmos, se encuentran alusiones al relato de la creacion en 7 dias: cfr. DI LELLA, A. A., <<A Textual and Literary Analysis of the Song of the Three Jews in Greek Daniel 3:52-90>>, en CORLEY, J. y SKEMP, V. (eds.), Studies in the Greek Bible: Essays in Honor of Francis T. Gignac, S. J., Washington, DC: The Catholic Biblical Association of America, 2008, 49-64.

(87) Cfr. ALONSO SCHOKEL, L. y SICRE, J. L., Profetas, II, Madrid: Cristiandad, 1980, 1300.

(88) Del mismo modo aparecen Tobias (6,2) y Jose (Gn 37,2.30).

(89) LACOCQUE, A., Daniel in His Time, 147. Sobre todo al ponerlo en relacion con 1 Hen 46 y 4 Esdras 13 (cfr. ibid., 143 y nota 18). Cfr. tambien COLLINS, J. J., Daniel, 306s.

(90) del analisis entre ambos personajes, particularmente de la comparacion entre el pasaje de la piedra que derriba la estatua (Dn 2) y el de la victoria de David frente a Goliat (1 Sm 17), nos estamos ocupando actualmente en otro estudio que esperamos publicar en un futuro proximo.

(91) Cfr. b. Sanh 98b. Que era uno de los deportados de Juda se dice expresamente en Dn 2,25; 5,13 y 6,14.

(92) Cfr. b. Sanh. 93b y JOSEFO, F., Antiguedades Judias, X.10.1.

(93) Sobre el origen real de Daniel, cfr. DITOMMASO, L., The Book of Daniel, 58ss.; LACOCQUE, A., The Book of Daniel, 26; y GINZBERG, L., Legends of the Jews, II, 1096.

(94) Cfr. DITOMMASO, L., The Book of Daniel, 58; y GINZBERG, L., Legends of the Jews, II, 1117s.

(95) En la primera parte del libro tambien se asemeja la extraordinaria sabiduria de Daniel a la de Salomon, no solo por haber sido otorgada por Dios (Dn 1,17; 2,23 y 1 Re 3, 12; 5,9.26; 10,24), sino tambien por ser superior a la de los demas (1,20; 2,11.30; 5,11.14 y 1 Re 3,28; 5,10; 10,7.23).

(96) Cfr. GINZBERG, L., Legends of the Jews, II, 1113ss, y 1128 nota 56.

(97) Se ha senalado que ese sacerdote podria ser Eupolemo, de la familia sacerdotal de Cos (Neh 7,63), o alguien semejante a el: cfr. GRABBE, L. E., <<A Dan(iel) for All Seasons: For Whom Was Daniel Important?>>, en The Book of Daniel. Composition and Reception, I, 234ss.
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Author:Milan, Fernando
Publication:Scripta Theologica
Date:Aug 1, 2013
Words:14152
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