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?Son las relaciones meros entia rationis? Consideraciones en torno a la teoria leibniziana de las relaciones intersubstanciales.

Resumen: El presente trabajo aborda el problema del estatuto ontologico de las relaciones intermonadicas en la filosofia de Leibniz. Segun argumentare, dada (1) la concepcion leibniziana de la sustancia como ser completo y (2) la caracterizacion que hace Leibniz de Dios como agente creador libre, las relaciones intersubstanciales no pueden ser entendidas como meros entes de razon fundados al; extra en la actividad de los sujetos cognoscentes, sino, antes bien, como genuinas propiedades (relacionales) fundadas en las configuracion interna de las propias substancias individuales.

Palabras clave: Leibniz, idealidad (de las relaciones), reducibilidad (de las relaciones), relaciones abstractas, relaciones intersubstanciales.

Abstract: This paper deals with the problem of the ontological status of inter-monadic relations in Leibniz's philosophy. I shall argue that, given (1) Leibniz's notion of substance as a complete being and (2) his characterization of Godas a free creator agent, intermonadic relations cannot be understood as mere entities of reason grounded ab extra on the cognitive operations of the human mind, but instead should be understood as real (relational) properties depending on the inner configuration of individual substances themselves.

Keywords: Leibniz, ideality (of relations), reducibility (of relations), abstract relations, inter-substantial relations.

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Are relations mere entia rationis? Leibniz on inter-monadic relations

Sin lugar a dudas, el problema relativo a la naturaleza de las relaciones constituye una de las cuestiones mas discutidas en la literatura especializada sobre Leibniz. Pese a que es claro que para Leibniz estas poseen un estatuto ontologico devaluado, dista sin embargo de haber consenso acerca de en que consista exactamente dicho estatuto. La linea de interpretacion mas comun--iniciada por Bertrand Russell en su celebre exposicion critica sobre la filosofia leibniziana--sostiene que las relaciones son algo meramente ideal o, dicho en los terminos del propio Russell, "un mero accidente de la mente que contempla", en el sentido de un producto condicionado externamente por la actividad judicativo-relacional de los sujetos cognoscentes (1). Situado en esta misma linea interpretativa, C. D. Broad ha senalado que para Leibniz "la forma relacional es una ficcion (fiction) impuesta por la mente de la persona que realiza el juicio relacional" (2).

Esta interpretacion encuentra amplio sustento en varios y bien conocidos pasajes de la obra leibniziana. Asi, v. gr., escribe Leibniz a De Bosses:

"Creo que nadie admitiria que un accidente se encuentre en dos sujetos simultaneamente (simul). Acerca de las relaciones sostengo que una cosa es la paternidad en David, y otra la filiacion (filiationem) en Salomon: la relacion comun (relationem communeto) es algo meramente mental (mere mentalem)" (GP II, 486) (3).

Y en un contexto ligeramente posterior, afirma nuevamente:

"Los ordenes o relaciones que conectan dos monadas no se encuentran ni en la una ni en la otra, sino que igualmente en las dos al mismo tiempo, es decir, en ninguna hablando propiamente, sino solamente en la mente (in sola mente) (...) No creo que usted quisiese poner un accidente que se encuentre en (insit) dos sujetos al mismo tiempo (simul); uno que, por asi decir, tenga uno de sus pies en un sujeto y el otro en otro sujeto" (GP II, 517) (4).

La interpretacion "mentalista" o "idealista" (5) de la teoria leibniziana, si bien aparentemente justificada a partir de un analisis descontextualizado de los textos, implica sin embargo algunas dificultades dificiles de soslayar. En efecto, una serie de consideraciones de orden sistematico e interno a la filosofia de Leibniz avalan la sospecha de que, bien mirada, su doctrina de las relaciones no puede sin mas querer decir que estas sean una mera "ficcion"--segun la terminologia de Broad--condicionada externamente por la actividad judicativo-relacional del sujeto cognoscente. Especificamente, consideraciones relativas a (i) la doctrina leibniziana de la sustancia individual como ser completo, por un lado, y a (ii) su concepcion de Dios como agente creador libre, por el otro, impiden que esto sea el caso. En el presente escrito intentare mostrar que las relaciones intermonadicas, al contrario de lo sostenido por la linea de interpretacion "mentalista", deben ser entendidas como de algun modo fundadas en la configuracion interna de las propias sustancias individuales (6).

Nuestro escrito se dividira en tres partes principales. En la primera (I), expondre brevemente en que consiste la teoria leibniziana de la reducibilidad de las proposiciones relacionales, base teorica sobre la cual descansa la atribucion leibniziana de idealidad a este tipo de entidades (7). En el segundo apartado (II), de caracter mas bien negativo, intentare mostrar, sobre la base de las consideraciones sistematicas recien senaladas, por que la concepcion leibniziana de las relaciones entre las sustancias, si ha de posicionarse coherentemente dentro del contexto global de su filosofia, no puede ser interpretada en el sentido fuerte en que lo hicieron Russell y sus seguidores. Finalmente, en la parte tercera, ahora de indole positiva, sostendre que el enfasis "idealista"--entendida esta cualificacion en el sentido preciso de aquello correspondiente a lo condicionado por la actividad de los sujetos cognoscentes--caracteristico de las interpretaciones mencionadas se debe en parte a la perspectiva indiferenciada con que ha sido abordada la posicion leibniziana y, en definitiva, a la homologacion acritica de niveles de analisis distintos en que aparece planteada la tematica de la relaciones en los escritos de Leibniz. En particular, veremos que la perspectiva logica de analisis ha prevalecido por sobre el punto de vista metafisico y, como consecuencia de ello, las relaciones abstractas o conceptos de relacion han sido indiferenciadamente tomadas como modelo explicativo de la naturaleza de las relaciones en general. Segun pretendo mostrar, una adecuada interpretacion de la posicion de Leibniz pasa por redescribir los limites de la discusion acerca del estatuto de la relaciones intermonadicas dentro del contexto especifico de su ontologia de la sustancia individual. Este "giro metafisico" en la perspectiva de analisis desde la cual abordo el problema de las relaciones da espacio a una interpretacion mayormente diferenciada de la posicion leibniziana, lo cual permite hacer justicia a su sentido y alcance precisos, a la vez que posibilita situarla de manera internamente consistente junto al resto de los principios y convicciones teoricas suscritas por Leibniz.

I

La teoria leibniziana de la reducibilidad de las relaciones es una teoria logica (8). En efecto, esta doctrina ensena que las proposiciones relacionales del tipo xRy no constituyen expresiones primitivas, sino reductibles a (un grupo de) proposiciones categoricas. Asi, v. gr., la proposicion xRy constituiria una expresion derivada redescriptible en los terminos de las proposiciones categoricas "x es tal" e "y es tal" (9).

Siguiendo a C. D. Broad, el nucleo fundamental de la teoria de la reducibilidad puede ser explicado de la siguiente manera. Sin lugar a dudas, estamos capacitados para formular y comprender juicios relacionales del tipo xRy. Es claro, ademas, que dichos juicios pueden expresar proposiciones tanto verdaderas como falsas. Asi, v. gr., y tomando un caso que el mismo Leibniz propone en CB, el juicio "David fue el padre de Salomon" expresa una proposicion verdadera, mientras que en el juicio "Salomon fue el padre de David" tenemos una proposicion falsa. Ahora bien, el juicio xRy pareciera sugerir la presencia de un hecho unico, un tipo peculiar de atributo, expresado por la relacion R, que une a los terminos x e y--los relata--y que se encuentra en ambos. Pero esto es justamente, sostiene Leibniz, lo que no puede ser el caso. Si la proposicion expresada por el juicio relacional xRy es verdadera, esto se debe antes bien a la conjuncion de dos hechos, uno enteramente concerniente al termino x, y el otro enteramente concerniente al termino y. Ambos hechos tienen la forma Px--con P representado la propiedad de la paternidad--y Fy--con F representando la propiedad de la filiacion--y son aquello a lo cual se reduce la relacion y que debera estar presente toda vez que el juicio xRy exprese una proposicion verdadera y ausente en el caso contrario (10).

Por su parte, N. Rescher ejemplifica la doctrina por medio del analisis de la proposicion relacional "Tito es mas sabio que Casio". La proposicion--senala el autor--se reduce a un fundamento descriptivo expresado en los dos hechos predicativos

(1) "Casio es de algun modo (somewhat) sabio" y

(2) "Tito es muy sabio",

tomados en conjuncion a los dos hechos semanticos generales, definicionalmente garantizados,

(3) "mas sabio" = superior en sabiduria, y

(4) "muy" = representativo de un grado superior a "de algun modo".

Los hechos predicativos sobre cuya base se construye la proposicion serian de este modo suficientes para fundar la relacion del caso (11).

Ahora bien, la proposicion "David fue el padre de Salomon" representa un tipo mas complejo de proposicion relacional, consistente no ya en una mera relacion de comparacion--como en el caso recien analizado--, sino en una relacion de conexion. El mismo Leibniz distinguio explicitamente entre las relaciones de comparacion (comparationis) y de conexion (connexionis), destacando que estas "in relationem comparationis resolvi non potest" (12). Rescher toma la proposicion conectiva-relacional "Adan es el padre de Cain", sosteniendo que esta surge sobre la base de una serie de hechos predicativos relativos a cada uno de los dos relata, en conjuncion con un operador conectivo-causal--un "reason-adducing " o " reason-giving", en la terminologia de Rescher--, expresado generalmente por Leibniz mediante el uso de un "propter", un "quatenus" o bien de un "eo ipso", perteneciente a cada uno de los relata y garantizador de la vinculacion de los terminos de la relacion. Asi, concretamente, la proposicion conectiva-relacional "Adan es el padre de Cain" se reduciria, por un lado, a los hechos

(1) "Adan es padre" y

(1') "Adan es padre por el hecho de que (propter) Cain es hijo",

y, por el otro, a los hechos, pertenecientes al segundo relata,

(2) "Cain es hijo" y

(2') "Cain es hijo por el hecho de que Adan es padre".

Como puede verse, a ambos terminos de la relacion les es especificado el correspondiente operador conectivo-causal explicativo del fundamento de su vinculacion conectiva en la proposicion relacional (13).

II

Ante este panorama, dada la reducibilidad o, incluso, podriamos decir, la eliminabilidad de las relaciones, la interpretacion "mentalista" parece estar bien justificada: las relaciones parecen ser nada mas que productos mentales impuestos ab extra sobre hechos en si mismos no-relacionales.

Sin embargo, y pese a que, indudablemente, las relaciones son para Leibniz entidades ideales, esta idealidad no puede ser interpretada en los terminos de una exclusiva dependencia respecto de la mente del sujeto. Antes todo, dos consideraciones sistematicas fundamentales impiden que esto sea el caso.

1. Completitud de la sustancia individual y relaciones intersubstanciales

En primer lugar, la filosofia de Leibniz contiene entre sus tesis capitales que cada sustancia individual, justamente en la medida en que ha de considerarse bajo dicha categoria, es un ser ontologicamente completo y autosuficiente. Segun Leibniz, toda sustancia debe contener intencionalmente en si todo lo que habra de ocurrirle, y esto a tal punto que si el mundo entero a ella circundante o, incluso, todo el universo de sustancias existentes fuese aniquilado, esta no se veria alterada ni se percataria--en el caso de ser una sustancia racional conciente--con tal de que continuasen en la existencia ella y su creador (GP VI, 440, 448) (14). Esta concepcion metafisica de la sustancia individual se vincula directamente al principio leibniziano de inhesion o inclusion del predicado en el sujeto: sustancia es aquello cuyo concepto o nocion contiene intencionalmente en si todos los predicados--pasados, presentes y futuros--correspondientes a la sustancia a la cual se atribuye. Leemos en DM, [seccion] 8:

"Podemos decir que la naturaleza de una sustancia individual o de un ser completo consiste en tener una nocion (notio) tan acabada que sea suficiente para llegar a comprenderla y permitir la deduccion de todos los predicados del sujeto al que esta nocion le es atribuida" (GP IV, 432-33).

Ahora bien, la conexion sistematica entre esta concepcion de la sustancia individual y la teoria leibniziana de la idealidad de las relaciones es evidente: si sustancia es aquello que envuelve en si los fundamentos para todas y cada una de sus correspondientes determinaciones, entonces resulta claro que las sustancias no pueden encontrarse enlazadas en un sistema de dependencia real. Toda determinacion se funda en principios internamente determinantes y nada externo puede influir en una sustancia en cuanto tal. Pero asi como a partir de la idea de sustancia es claro que en el universo leibniziano no puede darse influjo externo real entre las entidades que lo componen, asi tambien es claro que las relaciones intersubstanciales, al igual que toda otra determinacion de las sustancias, no importa sean ellas de naturaleza interna o externa, no pueden estar fundadas en otra cosa que en las propias sustancias individuales que hacen de relata en una relacion.

Como Leibniz explicitamente senala en una conocida carta a De Volder: "no hay denominacion tan extrinseca que no posea una intrinseca por fundamento (denominatio adea extrinseca ut non habeat intrinsecam pro fundamento)" (GP II, 240) (15). Asi, en tanto que el concepto de una sustancia individual entrana la especificacion de literalmente todos los acontecimientos y facetas de su desarrollo, en el habran de encontrarse tambien implicadas todas las relaciones de dicha sustancia con las otras. Dificilmente, pues, podrian ser las relaciones intersubstanciales algo meramente dependiente de la "mente que contempla", o incluso de cualquier otra cosa que no sea el propio contenido conceptual correspondiente a la sustancia del caso.

La necesidad de la pertenencia de las relaciones intersubstanciales al ambito del diseno interno de las propias substancias relacionadas se vuelve aun mas evidente en la medida en que atendemos al contexto tematico preciso dentro del cual aparece planteada en DM la teoria leibniziana de la sustancia individual como ser completo. La pregunta por la naturaleza de la sustancia surge en DM en directa conexion al problema de la naturaleza de un tipo peculiar de relacion, a saber, la relacion causal (16). En particular, lo que Leibniz parece estar intentando al presentar su teoria de la sustancia es proveer una teoria tal que le permita distanciarse y problematizar la doctrina ocasionalista de la causalidad, defendida principalmente por Malebranche.

Como es sabido, Malebranche propugno una doctrina segun la cual las sustancias finitas no pueden actuar causalmente las unas sobre las otras. Dios, sustancia infinita, es la unica verdadera causa, siendo las entidades finitas nada mas que la ocasion para su concurrencia causal. El rechazo leibniziano de esta peculiar doctrina se basa en poderosas razones de orden logico, metafisico y teologico que no viene al caso explicar aqui (17). Pero el mero hecho de que Leibniz vincule explicitamente su teoria de la sustancia con la doctrina ocasionalista de las relaciones causales ciertamente arroja luz sobre el problema mas especifico relativo a como han de entenderse las relaciones desde el punto de vista de su origen y fundamentacion ontologica.

Como es facil de ver, las relaciones no pueden ser exclusivamente concebidas como meros productos mentalmente condicionados, como ficciones fundadas unicamente en la acuvidad judicativa de los sujetos que realizan juicios relacionales. Muy por el contrario, parece pensar Leibniz, hay al menos un tipo de relacion, a saber, la relacion causal, cuyo fundamento debe necesariamente radicar no en una fuente externa--como lo es, claro esta, la mente humana--, sino de algun modo en la propia configuracion interna de las sustancias relacionadas mismas. De otro modo, en efecto, no estariamos en condiciones de explicar--segun ocurre, a juicio de Leibniz, a los defensores del ocasionalismo--como las acciones intersubstanciales no solo ocurren en las sustancias, sino que ademas, y de modo mas formal, son de las sustancias ("actiones esse suppositorum") (GP IV, 432). Asi, pues, la doctrina de la idealidad de las relaciones, si hemos de articularla de manera coherente dentro del marco global de las convicciones ontologicas de Leibniz, no puede ser interpretada, segun lo hicieron Russell y Broad, como implicando la naturaleza meramente mental de las relaciones intersubstanciales.

2. Relaciones intersubstanciales, incomposibilidad y posibilidad de la libertad de la accion creadora de Dios: el argumento de Rescher en contra de la interpretacion "mentalista" de las relaciones

En segundo lugar, N. Rescher ha hecho notar que la interpretacion de la naturaleza de las relaciones como algo meramente mental entraria en conflicto con algunos de los mas importantes principios teologicos de la filosofia leibniziana. Concretamente, introduciria serias dificultades a la hora de dar cuenta del estatus de Dios como agente moral libre en su autodeterminacion con respecto a la actualizacion de un mundo posible en particular. La argumentacion pasa por referirse a la relacion de dependencia explicativa existente entre (i) el principio teologico de Dios como agente creador libre, (ii) la nocion de (in)composibilidad entre diversas sustancias posibles y (iii) la naturaleza internamente fundada de las relaciones intersubstanciales. Veamos brevemente como corre la argumentacion.

Dos sustancias son incomposibles cuando son incompatibles desde un punto de vista logico, de modo tal que sus posibilidades se excluyen mutuamente como pertenecientes a una misma serie de posibles (18). Asi, v. gr., supongase que una sustancia a posee la propiedad P a la vez que la de no ser el caso que exista ninguna sustancia que posea la propiedad Q con la que dicha sustancia a se encuentre en la relacion R. Por su parte, supongase tambien que una determinada sustancia b posee la propiedad Q, a la vez que la de que toda sustancia que posea la propiedad P mantiene la relacion R con dicha sustancia b. Ambas sustancias a y b son patentemente incompatibles y, dado el antivoluntarismo de Leibniz (19), Dios no podria en ningun caso actualizarlas a ambas, sino que o bien actualiza a la sustancia a o bien a la b. Estas sustancias incomposibles no pueden existir en el mismo mundo ya que, como es de esperar de un pensador racionalista, todas las sustancias constitutivas de un mismo todo deben necesariamente ser compatibles en sentido relativo: sin consistencia o composibilidad reciproca no pueden coexistir ni ser partes de una misma totalidad (20).

Ahora bien, esta incomposibilidad, o incluso el mero hecho logico de que diferentes posibles puedan ser incompatibles--que no todos los posibles sean reciprocamente compatibles--constituye una condicion de posibilidad de que Dios pueda elegir, a la hora de actualizar la(s) posibilidad(es), entre esquemas alternativos de cosas, entre diferentes mundos posibles (21). Y la posibilidad de dicha eleccion, como es facil de ver, juega a su vez un rol crucial en la determinacion de Dios como agente moral libre: sin posibilidad de elegir tampoco hay opcion para ejercer la libertad. En este sentido escribe Leibniz en 1676, sugestivamente un dia despues de su encuentro con Spinoza:

"Si todo posible existiera, no se requeriria ninguna razon para la existencia, y la sola posibilidad bastaria. Por consiguiente, no habria ningun Dios, salvo en cuanto El es posible. Pero un Dios tal, como en el que los piadosos creen, no seria posible si la opinion de los que sostienen que todo posible existe (omnia possibile existere) es verdadera" (C, 530).

Asi, pues, la incomposibilidad entre sustancias diversas constituye una circunstancia metafisica con profundas repercusiones e implicancias teologicas y una condicion sin la cual el sistema leibniziano podria correr grave riesgo de colapsar en el espinozismo (22).

Es sobre este trasfondo en donde, segun sostiene Rescher, emerge el papel crucial de las relaciones y sobre cuya base se vuelve patente la necesidad de una interpretacion de ellas como algo mas que un mero producto mental condicionado externamente por la actividad judicativa del sujeto. En efecto, asi como el estatus de Dios como agente creador libre--y con ello, en definitiva, de agente moral--depende, segun venia explicando, de la posibilidad de la incomposibilidad entre sustancias o esquemas de mundos diversos, asi tambien la incomposibilidad depende de la existencia de relaciones entre las sustancias posibles: dos o mas sustancias, claro esta, no podrian ser incompatibles si no estuviesen de algun modo interrelacionadas.

Teniendo en consideracion el concepto mismo de (in)composibilidad, queda claro que las relaciones supuestas a su base deben hacer referencia a, y estar basadas en, los propios contenidos conceptuales internos definidores de las sustancias del caso, ya que son nada mas que sus notas y propiedades--todas ellas intencionalmente comprendidas, segun ensena la doctrina de Leibniz, en el concepto sustancial--aquel aspecto de su naturaleza esencial sobre cuya base se vuelven (in)compatibles. ?Como podrian, en efecto, las nociones completas de dos sustancias individuales posibles a y b estar constituidas de modo tal que, puestas en conjunto, presenten mutua incompatibilidad?

Supongamos que mantener una relacion R con b--i.e., con cualquier sustancia que responda a la descripcion conceptual de b--es una de las propiedades relacionales de a y, por otro lado, que no mantener la relacion R con a--i.e., con cualquier sustancia que responda a la descripcion conceptual de a--es una de las propiedades relacionales de b. Ambas sustancias a y b son, en virtud de sus notas conceptuales, claramente incompatibles, en tanto una entrana conceptualmente que aRb mientras que la otra implica que [sin correspondencia]bRa. De este modo, dos sustancias posibles pueden ser incomposibles si y solo si sus conceptos individuales contienen en si mismos determinaciones relacionales excluyentes--en nuestro caso, si y solo si una posee la propiedad R con la otra, mientras que esta otra conceptualmente la niega--(23).

III

Asi, sobre esta base, no parece plausible que las relaciones sean para Leibniz "un mero accidente de la mente que contempla" o "una ficcion impuesta por la mente de la persona que realiza el juicio relacional", segun las caracterizaban Russell y Broad. Con todo, los pasajes en que se senala que las relaciones son algo mental e ideal abundan en la obra leibniziana. ?Como entonces conciliar este explicitamente defendido caracter mental de las relaciones con su pretendida independencia respecto a la actividad judicativo-relacional de los sujetos cognoscentes?

La aparente inconsistencia puede solucionarse por referencia a la distincion, tambien explicitamente definida por Leibniz, entre las relaciones abstractas y las concretas o, puesto en otros terminos, entre las relaciones consideradas simpliciter y las relaciones intersubstanciales o entre sustancias individuales. En vistas de explicar esta diferencia fundamental, Leibniz propone como ejemplo la consideracion de la ratio entre dos lineas L y M, siendo el caso que L posee la propiedad de ser mayor que M, en tanto que M posee la propiedad de ser menor que L. La consideracion de la ratio vinculante de L y M en cuanto relacion abstracta se concibe como un algo abstraido, "sin consideracion de cual sea anterior (anterieur) y cual posterior (posterieur), cual el sujeto (sujet) y cual el objeto (objet)" (GP VII, 401). Una relacion tal, considerada en sentido abstracto, se expresa formalmente mediante la proposicion xRy, con estas dos variables libres 'x' e 'y' leidas como "x ey contienen la ratio de mayor y menor", sin especificacion de su materialidad concreta, i.e., estando no instanciadas. Y es claro que en este sentido abstracto las relaciones constituyen entidades mentales, meros entia rationis condicionados por la actividad (abstractiva) del sujeto cognoscente. Asi considerada, "la relacion--en palabras de D. Wong--es una abstraccion formada por nosotros sobre la base de la consideracion de pares de lineas con propiedades relacionales vinculantes" (24). Esta concepcion de las relaciones abstractas como entidades subsistentes, en el sentido de un algo sustancial independiente y, por asi decir, hipostasiado a la manera de una idea platonica, es lo que Leibniz no esta dispuesto a suscribir. Tales relaciones no poseen en efecto otro estatuto ontologico que el de ser "une chosepurement ideale" (GP V-II, 401), condicionadas externamente en su existencia por la actividad judicativa del sujeto cognoscente.

Pero otra cosa ocurre cuando se considera a las relaciones como relacionales concretas o entre sustancias individuales. En este contexto, consideradas in concreto, en tanto relaciones entre las sustancias individuales, y al contrario de lo que ocurre en el nivel de analisis logico relativo a las relaciones abstractas o conceptos de relacion, las relaciones no pueden ser algo meramente mental. De lo contrario, segun tuvimos ya oportunidad de ver, no estariamos en condiciones de explicar como la teoria leibniziana de las relaciones podria inscribirse coherentemente dentro del marco teorico general relativo a su doctrina de la sustancia individual, ni tampoco de explicar como podria surgir la incomposibilidad entre diversas sustancias posibles--con las indeseables implicancias teologicas que ello entranaria--. Esta distincion entre relaciones abstractas y concretas sugiere la necesidad de introducir una distincion cuidada entre los niveles de analisis logico y metafisico y, con ello, la de reinsertar la discusion del problema de las relaciones intersubstanciales dentro del marco teorico especifico de la metafisica leibniziana de la sustancia individual. Situados en esta linea de consideraciones, diversos autores han provisto las bases textuales y sistematicas que avalan este gesto de reinsercion, enfatizando la necesidad de evaluar la doctrina leibniziana de las relaciones por referencia al contexto global de sus convicciones metafisicas (25). Al igual que el principio leibniziano de inhesion constituye la clave para la atribucion de propiedades a una sustancia, asi tambien es la estructura conceptual de las sustancias mismas lo que constituye la base de toda proposicion relacional verdadera concerniente a dichas sustancias. Situados en este nivel metafisico de consideraciones, las relaciones corresponden a las sustancias tanto como les pertenecen el resto de sus propiedades intrinsecas y, en este sentido, toda propiedad relacional externa debe en ultimo termino fundarse en las propiedades internas de la sustancia del caso y ser dependiente del propio concepto a cuyo contenido queda reducida. Las relaciones concretas, pues, constituyen parte integral de la configuracion interna de las sustancias (26).

Como se echa de ver, es la concepcion leibniziana de la sustancia como ser completo lo que hace en ultimo termino de base para esta comprension de las relacionales intersubstanciales: una sustancia envuelve en si todas y cada una de sus determinaciones y, siendo esto el caso, las relaciones intersubstanciales, al igual que cualquier otra denominacion de la sustancia, son siempre algo conceptualmente internalizado o fundado ab intra, y no un cierto tipo de entidad adventicia anadida por la mente desde afuera. En esta direccion apunta explicitamente el siguiente pasaje, tomado de CA, en donde Leibniz formula lo que el mismo llama su "grand principe":

"Sostengo que la nocion de una sustancia individual contiene todos sus cambios y denominaciones, incluso las vulgarmente llamadas extrinsecas (esto es, aquellas que le pertenecen solo en virtud de la conexion general de las cosas, y debido a que expresa a su manera el universo entero). Ya que es siempre necesario que exista un fundamento para la conexion de los terminos de una proposicion que debe encontrase en sus nociones. Este es mi gran principio" (GP II, 56) (27).

El concepto sustancial mismo, pues, constituye el fundamento de la interconexion entre las cosas. En este sentido, la sustancia leibniziana, ademas de ser una unidad en si misma--i.e, una monada--se revela a su vez como principio de la unidad del universo entero. Asi concebida la unidad relativa del universo, el problema de la (in)composibilidad entre sustancias posibles queda de una vez resuelto, ya que, al pertenecer las relaciones al propio contenido conceptual de las sustancias, es claro como un conflicto entre ellas puede surgir. Leibniz es bien conciente de ello cuando escribe:

"Hasta ahora era ignorado para los hombres de donde surgia la incomposibilidad entre diferentes cosas, o como podrian diversas esencias entrar en mutuo conflicto, en tanto los terminos puramente positivos parecen ser todos compatibles entre si" (GP VII, 195).

Como explica el pasaje, si las relaciones intersubstanciales fuesen excluidas del ambito interno correspondiente a las nociones de las sustancias individuales relacionadas, si no fuesen mas que ficciones condicionadas por la actividad cognoscitiva de un sujeto externo, entonces no seria posible explicar el surgimiento de incomposibilidad entre ellas, ya que los terminos puramente positivos son siempre reciprocamente composibles.

Estas consideraciones ponen de manifiesto la conexion sistematica existente entre la teoria leibniziana de las relaciones y algunas de sus mas caracteristicas doctrinas metafisicas: la teoria de la armonia preestablecida y, en conexion con ella, la doctrina de la expresion universal. Como es bien sabido, las monadas leibnizianas no tienen ventanas, no sostienen relacion de influjo natural reciproco, ni se ven afectadas por los cambios del resto de sus pares. Por otro lado, se encuentran en una delicada y armonica interconexion, exhibiendo una cabal coordinacion de expresion reciproca. Esta interconexion se construye desde las nociones individuales completas definidoras de las sustancias correspondientes. Impresas las relaciones en el diseno interno de la estructura de la sustancia individual, cada una refleja relativamente el universo entero:

"(...) toda sustancia simple--escribe Leibniz en Monadologia, [seccion] 56--contiene relaciones (rapports) que expresan (expriment) a todas las demas, y consecuentemente [cada sustancia] es un perpetuo espejo viviente del universo" (GP VI, 616).

Si bien no existen en el universo monadico leibniziano relaciones de influjo causal externo, este se constituye como totalidad unificada sobre la base de una cierta interconexion transitiva basada en el principio unificante de la sustancia individual en cuanto espejo del universo. Desde las nociones individuales completas, surge asi un universo sinopticamente composible de sustancias que se expresan reciprocamente en virtud de sus respectivos contenidos conceptuales. La sustancia leibniziana, en este sentido, es en si misma esencialmente relacionah al percibirse en y por si misma representa al mismo tiempo a todo el universo circundante, encontrandose por esta razon todos los individuos sustanciales interrelacionados. Como escribe el propio Leibniz:

"No existe termino tan absoluto o separado como para no incluir relaciones (relations) y cuyo analisis perfecto no conduzca a otras cosas, e incluso a todas las otras" (NE, II, 25, [seccion] 10; GP V, 211) (28).

Por otro lado, cobra asi tambien sentido la pertenencia de las relaciones a la categoria de los phaenomena bene fundata (29). En terminos generales, un fenomeno es la manifestacion de algo a una monada, en tanto este algo es percibido por ella. Y cuando el fenomeno es congruente con el restante sistema monadico, decimos, en la terminologia de Leibniz, que constituye un "fenomeno bien fundado" y no, en cambio, un "mero fenomeno" (30). Dicha congruencia entre las manifestaciones ofrecidas a las diversas monadas encuentra su sentido, como puede suponerse, dentro del contexto de la doctrina de la armonia preestablecida, sustentada esta a su vez en la idea leibniziana de sustancia como ser completo. En este sentido, J. Buroker ha hecho notar que el concepto leibniziano de phaenomenon benefundatum contiene claros aspectos objetivos: la coordinacion o armonia entre los diversos fenomenos del universo--su mismo caracter de "bien fundado"--viene avalada, en efecto, sobre la base de los propios contenidos conceptuales de las sustancias, espejos particulares de todo el universo (31). Ciertamente las relaciones no son para Leibniz algo real, en el sentido de un algo sustancia? ya que solo existen bajo la condicion de las propiedades de sus relata. Pero ello no impide que posean una realidad internalizada radicada en los conceptos sustanciales a los cuales se reducen, lo cual es evidentemente algo mas que ser un mero producto mental impreso y anadido ab extra por la actividad judicativo-relacional del sujeto cognoscente.

GASTON ROBERT TOCORNAL

Facultad de Ingenieria y Ciencias Aplicadas

Universidad de los Andes

2200 Las Condes (Chile)

gastonrobert@gmail.com

RECIBIDO: AGOSTO DE 2010 / ACEPTADO: MAYO DE 2011

(1.) B. RUSSELL, A Critical Exposition of the Philosophy of Leibniz (Routhledge, London, 2002) 31.

(2.) C. D. BROAD, Leibniz. An Introduction (Cambridge University Press, Cambridge, 1975) 37-38. Enfasis mio.

(3.) Para las referencias a las obras de Leibniz sigo los modos convencionales de citacion: GP = C. I. GERHARD (ed.), G. W. Leibniz. Die philosophischen Schriften (Georg Olms, Hildesheim, 1965); C = L. COUTURAT (ed.), G. W. Leibniz. Opuscules et fragments inedits (Georg Olms, Hildesheim, 1988 (=1903)); GG = G. GRUA (ed.), G. W. Leibniz. Textes inedits (J. Vrin, Paris, 1948). Ademas, las siguientes abreviaturas de utulos de obras de Leibniz son empleadas a los largo del escrito: CB = Correspondencia entre Leibniz y de Bosses (GP II, 285-522); DM = Discours de metaphysique (GP IV, 427-62); Theodicee = Essais de Theodicee sur la bonte de Dieu, la liberte de l'homme et l'origine du mal (GP VI, 21-436); CA = Correspondencia entre Leibniz y Antoine Arnauld (GP II, 1-138); NE = Nouveaux essays sur l'entendement par l'auteur du systeme de rharmonie preestablie (GP V, 39-503). Salvo en caso de que lo haga notar, todas las traducciones de textos de Leibniz son de mi responsabilidad.

(4.) Vid. tambien GP V, 132, 220; GP VII, 501.

(5.) El uso no cualificado de los terminos "idealista", "mentalista" y de sus correspondientes derivados podria conducir aqui a un equivoco que conviene descartar desde el comienzo. Dado el "idealismo" o "mentalismo" leibniziano--i.e., la doctrina segun la cual las monadas o sustancias simples son mentes dotadas de fuerzas de naturaleza esencialmente representativa (vid., v. gr., GP VI, 607,610)--, podria pensarse que, al caracterizar las relacionales como algo ideal o mental, la linea interpretativa bosquejada no haria mas que reducir las relaciones a contenidos internos a las propias sustancias, ya que ellas mismas son algo mental e ideal. Lejos de ello, sin embargo, la particularidad de las interpretaciones de los autores mencionados consiste en pretender reducir las relaciones a un producto generado a partir de la actividad de los sujetos cognoscentes, de las almas racionales que emiten juicios relacionales o, segun sostiene el citado pasaje de Broad, de las "personas." En vistas de no confundir y mantener siempre ambas posibilidades interpretativas bien diferenciadas, cabria quizas distinguir entre lo ideal, por un lado, y lo mental, por otro. Lo ideal, en este sentido, seria aquello relativo a la naturaleza interna de las monadas, esto es, en definitiva, lo real; lo mental, en cambio, constituiria lo correspondiente al sujeto racional cognoscente y a aquello que es producto de su actividad mental comparativa, abstractiva, etc. Pese a que la distincion es bastante especulativa y carece, hasta donde he podido ver, de soporte textual, sirve ciertamente para evitar posibles confusiones.

(6.) En la misma linea interpretativa que pretendo defender se situa el excelente trabajo de J. A. COVER, J. O'LEARY-HAWTHORNE, Substance and Individuation in Leibniz (Cambridge University Press, Cambridge, 1999) 58-86. La argumentacion de los autores, sin embargo, aborda el problema del estatuto ontologico de las relaciones intermonadicas desde una perspectiva distinta a la que aqui asumo, concentrandose ante todo en el problema relativo a las condiciones de indentidad e individuacion de las sustancias. Agradezco a los arbitros anonimos el haber llamado mi atencion sobre este importante trabajo.

(7.) Si bien con diferencias fundamentales en lo que se refiere a las interpretaciones de la teoria de reducibilidad misma, esta conexion sistematica entre la teoria de la idealidad de las relaciones y la doctrina de la reducibilidad de las proposiciones relacionales ha sido sostenida por B. RUSSELL, op. cit., J. HINTIKKA, Leibniz on Plenitude, Relations and the Reign of Law, en H. FRANKFURT (ed.), Leibniz: A Collection of Critical Essays (Anchor Books, New York, 1972) 155-190 y H. ISHIGURO, Leibniz's Theory of the Ideality of Relations, en H. FRANKFURT (ed.), op. cit., 191-213, entre otros.

(8.) Una opinion diferente se encuentra en N. RESCHER, Leibniz's Metaphysics of Nature (Reidel Publishing Company, London, 1981) 68-72. Sobre este particular vid. infra, nota 25.

(9.) Esta formulacion de la doctrina de la reducibilidad constituye unicamente una exposicion general de la posicion leibniziana: simplemente se ha senalado que, segun Leibniz, las proposiciones relacionales pueden ser reducidas a proposiciones categoricas. Pero el problema relativo a cual sea la naturaleza de los terminos constitutivos de dichas proposiciones categoricas no ha sido considerado. Este problema, como es bien sabido, constituye una de las cuestiones mas discutidas en la literatura especializada sobre Leibniz, sobre todo a partir de las interpretaciones de J. Hintikka e H. Ishiguro. En terminos generales, la discusion se ha concentrado en la cuestion relativa a si los terminos de sujeto y predicado a los cuales se reduce la proposicion relacional constituyen (i) necesariamente terminos descriptivos no-relacionales, o bien (ii) podrian ser terminos (implicitamente) relacionales (vid. J. HINTIKKA, op. cit., 192). El problema se radicaliza en la medida en que atendemos al hecho de que no existen en los textos de Leibniz evidencias demasiado claras a partir de las cuales las interpretaciones pudiesen orientarse en una linea completamente inequivoca y segura a este respecto. Como ha hecho notar D. Wong, en efecto, dentro del contexto de analisis reductivo de proposiciones, Leibniz unas veces llega al punto de reducirlas a contenidos puramente cualitativo-descriptivos (v. gr., "Pedro es similar a Pablo" = "Pedro es A ahora y Pablo es A ahora", en donde A es una propiedad cualitativa no-relacional) y otras veces no (v. gr.,"Paris ama a Helena" = "Paris ama, eo ipso, Helena es amada", en donde los predicados "amar" y "ser amada" son claramente predicados relacionales). Vid. D. WONG, Leibniz's Theory of Relations, "The Philosophical Review" 89/2 (1980) 244. Pese a que, segun se vera, mi posicion se inclina hacia el tipo de interpretacion consignado en (ii), no me hare cargo aqui, al menos no directamente, de esta cuestion.

(10.) Vid. C. D. BROAD, op. cit., 37. El analisis reductivo de la proposicion "David fue el padre de Salomon" representa bien el tipo de analisis a partir del cual se ha suscitado la diversificacion de interpretaciones en torno al sentido de la doctrina leibniziana a la que nos referimos mas arriba (vid. supra nota 9). Asi, v. gr., Ishiguro acusa que este ejemplo no constituiria un soporte satisfactorio para la teoria de la reducibilidad, ya que los predicados en cuestion--"ser padre" y "ser hijo"--no son estrictamente no-relacionales (vid. H. ISHIGURO, op. cit., 200). Rescher, por su parte, si bien reconoce el caracter relacional de los predicados en cuestion, se distancia de la consecuencia sacada por Ishiguro senalando que, pese a que de hecho la reduccion no llega hasta predicados puramente cualitativo-descriptivos, Leibniz bien podria haber llevado el analisis a tal punto (vid. N. RESCHER, op. cit., 82, nota 42).

(11.) Vid. N. RESCHER, op. cit., 90.

(12.) Vid. texto completo citado en N. RESCHER, op. cit., 78-79, nota 13, quien a su vez debe la referencia a M. MUGNM, Bemerkungen zu Leibniz' Theorie der Relationen, "Studia Leibnitiana" 10 (1973) 20.

(13.) Vid. N. RESCHER, op. cit., 60-62.

(14.) Para el problema del solipsismo metafisico aparentemente implicado en esta caracterizacion de la sustancia individual vid. G. ROBERT, Armonia Preestablecida versus Influjo Fisico. Un estudio acerca del problema de la interaccion de las sustancias naturales en la filosofia temprana de Kant (Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, Pamplona, 2010) 27, nota 9.

(15.) Vid. tambien C, 8: "Maxime in tota philosophia ipsaque theologia momenti haec consideratio est, nullas esse denominationes pure extrinsecas".

(16.) Para un analisis mas detallado de este punto vid. ahora D. GARBER, Leibniz: Body, Substance, Monad (Oxford University Press, New York, 2009) 182 ss.

(17.) Sobre Leibniz y su critica a la teoria ocasionalista de la causalidad remito a la discusion en D. GARBER, op. cit., 189-194.

(18.) Es importante hacer notar que la concepcion leibniziana de la (in)composibilidad rige con un alcance tal que no solo es valida para sustancias posibles que existen simultaneamente, sino en relacion a toda la serie de las cosas, incluso si estas se encuentran en distintos puntos del tiempo. Leemos en NE: "J'ay raisons pour croire que toutes les especes possibles ne sont point com-possibles dans l'universe tout grand qu'il est, et cela non seulament par rapport aux choses, qui sont ensemble en meme temps, mais mkme par rapports a toute la suites des choses. C'est dire, je crois qu'il y a necessairement des especes qui n'ont jamais este et ne seront jamais, n' estant pas compatibles avec cette suite des creatures que Dieu a choisie (...) La loy de la continuite porte que la Nature ne laisse point de Viude dans l'ordre qu'elle suite; mais toute forme ou espece n'est pas de toute ordre" (GP V, 286; enfasis mio).

(19.) Sobre el antivoluntarismo de Leibniz vid. GP VI, 222-227; 227; 313-314; 322-323; 341; 614; 615-16; GG 18-23, esp. 20-22.

(20.) Hintikka expresa con precision la diferencia entre lo posible y lo composible por medio de la comparacion entre (a) M ([existente en]x)Ax & M([existente en])Bx y (b) M(([existente en]x)Ax & ([existente en]x)Bx), donde M significa "es posible que". En (a) se sostiene que las sustancias del tipo A --aquellas que poseen la propiedad A--son posibles y que las sustancias del tipo B--aquellas que poseen la propiedad B--tambien lo son. En (b), en cambio, se sostiene que ambos tipos de sustancia--aquellas que poseen las propiedades A y B--pueden coexistir (vid. J. HINTIKKA, op. cit., 159-160).

(21.) En Monadologia, [seccion] 53, escribe Leibniz: "Or, comme ii y a une infinite des Univers possibles dans les Idees de Dieu et qu'il n'en peut exiter qu'un seul, ii faut qu'il y ait une raison suffisante du choix de Dieu, qui le determine ii l'un plustot qu'at l'autre" (GP VI, 615-616). Si bien es claro que la incomposibilidad entre mundos posibles no es sin mas la razon suficiente de una determinacion electiva, si constituye, con todo, al menos una razon necesaria de su posibilidad.

(22.) Como es bien sabido, Leibniz sostiene en repetidas ocasiones la tesis general de que toda sustancia posible contiene en si un conato (conatus, nisus, effort) hacia la existencia o, puesto en otros terminos, que la esencia tiende a la existencia (vid., v. gr., GP VII, 194, 289, 303). Todo posible, en efecto, en tanto posible existente, posee una exigentia o fuerza dinamica, proporcional a su perfeccion esencial, que lo inclina hacia la actualidad (vid. GP VI, 616). Esto ha llevado a algunos interpretes --preeminentemente a A. O. LOVEJOY, The Great Chain of Being (Cambridge University Press, Cambridge, 1936) 179--a acusar una cierta redundancia en la caracterizacion leibniziana de Dios como agente moral libre en la actualizacion del mejor de los mundos posibles. Dada la tesis del conatus, y dada ademas su proporcionalidad en relacion a la perfeccion esencial o cantidad de esencia, serian las propias sustancias posibles las que, sin necesidad de intervencion divina alguna, se autoactualizarian segun su propio grado de perfeccion esencial: la naturaleza intrinseca de la propia sustancia--segun posea mas o menos perfeccion--prevaleceria en su "lucha" por la existencia por sobre el resto de las alternativas posibles. Asi las cosas, la nocion leibniziana de creacion quedaria equiparada a una suerte de mecanicismo metafisico en el cual una determinada serie de posibles se automaximizaria de manera necesaria y automatica. Esta interpretacion, de corte marcadamente espinozista, contiene sin embargo un desliz. En efecto, es justamente por razon de que Dios, en vistas de su perfeccion moral, ha elegido determinar una cierta cantidad de perfeccion esencial en las diversas sustancias posibles que surge en ellas la correspondiente exigencia hacia el ser actual. En este sentido, la relacion entre cantidad de esencia o perfeccion esencial, por un lado, y la tendencia hacia la existencia, por el otro, no constituye un vinculo logico inmediato--1o cual conduciria a un inevitable espinozismo--, sino una conexion mediada por el acto libre de la voluntad divina (vid. N. RESCHER, op. cit., 2-3). De este modo, reconocido el papel mediador del acto libre de Dios, Leibniz salva la contingencia o, mas precisamente, el caracter (necesariamente) hipotetico del mundo actual, distanciandose a su vez de Spinoza, para quien "en la naturaleza de las cosas no se da nada confingente" (Ethica ordine geometrico demonstrata, L. I, XXIX): Lebniz no concibe el mundo como algo necesario desde el punto de vista estrictamente metafisico, sino unicamente como fisica, hipotetica o moralmente necesario (vid. GP VII, 304). Sobre las nociones de nisus y effort, ambas correlativas a la de conatus, vid. GP II, 162 y GP IV, 512. Para una discusion sobre el omnepossibile exigir existere leibniziano vid. J. HOSTLER, Some Remarks on 'omne possible exigit existere', "Studia Leibnitiana" 5 (1973) 281-285.

(23.) Vid. N. RESCHER, op. cit., 58-59.

(24.) D. WONG, op. cit., 242.

(25.) Con la intencion de defender una interpretacion similar, N. Rescher ha llegado a sostener que la doctrina de la reducibilidad de las relaciones es ella misma una teoria metafisica, y no logica (vid. N. RESCHER, op. cit., 68-72). Pese a que concuerdo con Rescher en su tesis principal (a saber, que las relaciones no son entidades de razon anadidas por la mente desde fuera), no comparto sin embargo su lectura de la teoria de la reducibilidad. Esta teoria, claro esta, posee ciertamente su fundamento en doctrinas metafisicas de Leibniz (principalmente en su concepto de sustancia como ser completo). Pero en tanto versa, formalmente considerada, sobre proposiciones relacionales y la posibilidad de reducirlas a proposiciones categoricas simples, es esencialmente una doctrina logica, por mas que posee un fundamento metafisico.

(26.) M. Radner y D. Radner han aplicado este tipo de argumentacion al problema especifico de la relatividad espacial. Asi, senalan los autores, el espacio seria para Leibniz un orden meramente ideal cuando se considera abstractamente como sistema ideal de relaciones posibles. Pero este orden ideal abstracto, considerado como relatividad concreta, tendria con todo un fundamento en las cosas mismas. Vid. M. RADNER, D. RADNER, Kantian Space and the Ontological Alternatives, "Kant-Studien" 78 (1987) 385-402.

(27.) Vid. tambien C, 8-9, pasaje en el cual Leibniz vincula explicitamente el principio segun el cual no existen denominaciones puramente extrinsecas con el principio de inhesion o inclusion del predicado en el sujeto: "Maxime in tota philosophia ipsaque theologia--escribe ahi Leibniz--momenti haec consideratio est, nullas esse denominationes pure extrinsecas (...) Omnia quae hac et praecedenti pagina diximus oriuntur ex grandi illo principio, quod praedicatum inest subjecto". Ademas de al principio que afirma la inexistencia de denominaciones puramente extrinsecas, el "omnia" se refiere principalmente al principio de Identidad de los Indiscernibles, a la nocion de monada y a la doctrina de la armonia preestablecida. Para un comentario de este importante pasaje vid. L. COUTURAT, On Leibniz's Metaphysics, en H. FRANKFURT (ed.), op. cit., 22-23.

(28.) Vid. NE, II, 25, [seccion] 5: "(...) dans la rigueur metaphysique ii soit vray, qu'il n'y a point denomination entierement exterieure (denominatio pure extrinseca) a cause de la connexion reelle de toutes choses" (GP V, 210-211).

(29.) Para este concepto vid. GP VII, 319-322. Un analisis del significado de la nocion de fenomeno bien fundado puede encontrarse en M. Fox, Leibniz's Metaphysics of Space and Time, "Studia Leibnitiana" 2 (1970) 33.

(30.) Vid. L. PLACENCIA, La ontologia del espacio en Kant (Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, Pamplona, 2007) 25. Si bien suficientemente adecuada para nuestros fines, la caracterizacion aqui ofrecida no es mas que una manera general y no exhaustiva de explicar el concepto de fenomeno bien fundado. Segun M. Fox, el definiens completo para este concepto entrana, en rigor, tres condiciones centrales. Un fenomeno, en efecto, cae bajo la categoria de bene fundatum si y solo si es el caso que (1) posee un poder de impresion sobre nosotros, (2) es logicamente consistente, en sus propiedades y elementos, con el resto de los fenomenos y (3) constituye una instancia exitosa de prediccion de fenomenos futuros a partir de los pasados y presentes (vid. M. Fox, op. cit., 33). Como puede verse, para nuestra caracterizacion nos valemos unicamente de (2).

(31.) Vid. J. BUROKER, Space and Incongruence (Reidel Publishing Company, Dordrecht, 1981) 35-36.
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Author:Tocornal, Gaston Robert
Publication:Anuario Filosofico
Date:Dec 1, 2012
Words:8455
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